Entonces Dios los bendiga a todos, le damos bienvenida.
Vamos a hablar de lo que es buscando el reino de los cielos o el reino de Dios.
Y pues vamos a iniciar orando y ahí pues cada quien
puede compartir según lo que vayamos hablando.
Entonces vamos a iniciar orando para dar lugar a este tiempo.
Para el nombre de Jesús te damos las gracias por el
amor, la bendición y la gracia que das a nuestras vidas.
Gracias por tu gran amor y tu fidelidad.
Porque derramas día tras día misericordias y gracia
a nuestras vidas y porque nos ayudas a vivir para ti.
Sabemos de que tú quieres transformar nuestros corazones, quieres impulsarnos
hacia ti y constantemente con lazos de amor nos involucras hacia tu presencia.
Te lo agradecemos.
Obra en nuestras vidas, por lo menos sabiduría y revelación como tú la conoces,
por lo menos sabiduría e inteligencia para andar como tú lo necesitas y dirígenos
para que se haya abierto nuestro entendimiento para
comprender las escrituras conforme a tu paz y tu gracia.
Te agradecemos amado padre y pastor.
En Cristo Jesús.
Amén y Amén.
Si alguien más quiere orar.
Larry o Sam, si quieren orar.
Ok, sí.
Señor, gracias por tu presencia esta noche con nosotros.
Gracias por tu palabra y gracias por que esta noche vamos a aprendernos de ti,
vamos a acercarnos más de ti y todos aquí están listos
para tener un encuentro contigo a través de tu palabra.
Por la fe el universo fue preparado por la palabra de Dios
de modo que lo que se ve no fue hecho de cosas visibles.
Es decir, que nosotros estamos en un sistema
visible, pero hay cosas que son invisibles.
Es decir, de que antes que nosotros vinimos aquí a la tierra y fuéramos
materia o fuéramos cuerpo, había ya cosas invisibles, que es lo que se conoce como
el espíritu, porque el espíritu es invisible para nosotros.
Por eso es la Biblia que Dios es padre de espíritus.
Entonces, el reino de Dios se hizo a conocer o se vino
a ser mostrado visiblemente a través de Jesucristo.
Es lo que se conoce como el príncipe de paz, porque cuando
sale de príncipe habla que es el principal entre todos.
Es decir, príncipe no necesariamente significa hijo de
alguien, sino cuando sale de príncipe es el primero de todo.
Por eso que Jesucristo es el primogénito, es decir, el principal entre todos.
Entonces, Jesucristo vino a hacerse manifiesto, porque esa es la Biblia que el
verbo estaba con Dios, pero este verbo se hizo carne.
Es decir, que la manifestación del reino o del reinado
se hizo manifiesto en una persona llamada Jesús.
Por eso, ese es el misterio de la piedad de Dios o
Dios encarnado, o Dios hecho hombre, que es Jesucristo.
Entonces, Jesús ciertamente vino a hablar del
reino, pero también lo vino a hacer manifiesto.
¿Por qué?
Porque obviamente nosotros cuando vemos los diferentes gobiernos o sistemas de
gobierno, ya sea capitalista, comunista, socialista, etc.,
ellos vinieron con una palabra, ellos vinieron a hablar cosas.
Dijeron, miren, esta es la forma que deberíamos vivir, esto es esto,
expresaron, hablaron, y luego trajeron a cabo la manifestación de ese régimen.
Por eso que ya vemos si funciona o no funciona, ¿verdad?
Como el sistema capitalista, el socialismo, etc.
Hemos visto de una manera clara que funciona o no
funciona, y si funciona tienen ciertos problemas.
Entonces, Jesús ciertamente vino a hablar del reino y
darlo a conocer por la palabra, pero también por la acción.
Entonces, vemos en Cristo Jesús la manifestación plena del reino,
el amor, la justicia, lo que mencionaba la Biblia, el amor por el prójimo,
o inclusive el amor por el enemigo, porque cuando Jesucristo vino,
vino a entrar en un choque entre reinos.
Por eso también dice que desde Juan el Bautista,
el reino de los cielos sufre violencia.
La pregunta es, ¿por qué sufre violencia?
Y es porque, como hablamos de reinos, hablamos también de que Satanás mostró los
reinos, y obviamente si él los muestra para darlos, él tiene alguna potestad
sobre ellos, que es lo que habla Efesios 2 sobre el príncipe de la potestad del aire.
Entonces, ¿qué significa?
Significa que hay un reino de tinieblas.
Por eso cuando a Jesús lo acusan le dice, tú echas demonios en nombre de Belcebú.
Y él dijo que no hay que blasfemar en contra del Espíritu Santo.
Dice que un reino dividido no puede permanecer o prevalecer, dando a entender
que había otro reino, que es un reino de tinieblas.
Lo que en la Biblia se habla como el imperio de la
muerte, cuyo poder estaba en el pecado y en la ley.
Entonces había un imperio que había que destruir, es decir, había otro reino.
Y ese reino es el reino por causa del pecado.
Ahora, pues, está el imperio de la muerte porque
como uno peca, la paga el pecado, es la muerte.
Entonces nosotros estamos sumergidos, por así decirlo, o antes estamos
sumergidos bajo el imperio de la muerte, es decir, viviendo en pecado, viviendo en
maldades, en aflicciones, en afanes, en preocupaciones, en muchas de las cosas
que aquí habla Mateo, haciendo referencia a que por eso buscamos lo que buscamos.
Vivimos aquí, vemos de alguna manera que funciona.
Es decir, cuando nosotros miramos a las personas que son empresarios, pueden ser
actores, de alguna manera está funcionando.
De alguna manera ellos fueron impulsados y fueron llegados a alcanzar una gloria.
Gloria que algunos de nosotros pudimos ver en su momento y la quisimos buscar.
Por ejemplo, en mi caso, yo era jugador de fútbol, entonces yo cuando miraba eso yo
quería jugar y quería alcanzar la gloria que ellos tenían.
Lo que hubiera involucrado a través de fama, profesionalismo, estabilidad,
un montón de cosas.
De igual manera cuando uno estudia, cuando uno estudia,
le enseña a uno que si uno no estudia no le va a ir bien.
Entonces uno busca, lucha y se esfuerza por
el marco del sistema que nos están hablando.
Y entre ese marco está lo que es el mamón o las riquezas.
Entonces uno busca, ya sea consciente o inconscientemente.
Entonces cuando viene Dios y viene Jesús, nos viene a abrir
los ojos realmente a lo que es una realidad entre reinos.
Que estamos viviendo en un reino de tinieblas y que
lastimosamente ese reino de tinieblas no puede permanecer.
Que ese reino de tinieblas no es realmente la forma óptima o la forma adecuada.
Y Dios quiere demostrarlo en su sabiduría en palabras
y también en las demostraciones que se conocen.
Demostraciones de poder ya sean a sanidades o liberaciones.
Que cada vez que se muestra en la Biblia dice y
Jesús predicaba el reino de Dios y sanaba y liberaba.
Lo que mencionaba Larry.
Entonces ciertamente el reino de Dios vino a descubrirse.
Es decir, vino a mostrarse.
Porque para nuestros ojos estaba oculto.
Aunque siempre estaba ahí como mencionaba Mario.
¿Por qué?
Porque como ahí decía.
De que lo que nosotros vemos es figura de lo que es invisible.
Entonces cuando Jesús viene a expresar el reino de Dios.
Comienza a decir, el reino de los cielos es semejante a...
Es decir, toma la parte visible para mostrarnos la invisible.
Por eso dice, cuando habla la parábola del sembrador.
Y dice, el reino de los cielos es semejante a un sembrador que salió a sembrar.
Y la semilla cayó junto al camino, pedregales, espinos y buena tierra.
Entonces él está hablando de algo que nosotros vemos.
Que es cotidiano para nosotros.
Es normal para nosotros.
Pero con esa normalidad que nosotros tenemos.
Nos está explicando cómo funciona lo que es el reino de Dios que es invisible.
¿Por qué?
Porque todo lo que vemos fue hecho de lo que no se veía.
Es decir, el reino de Dios que es un reino espiritual.
Pero que obviamente por nuestros pecados faltas venimos a caer aquí a esta tierra.
Para que Dios nos venga a salvar de los pecados que cometimos.
Como dice la Biblia, por cuando todos pecaron fueron destituidos.
Entonces nosotros aquí en la tierra tenemos que conocer, como dice la Biblia,
regresar al primer amor.
Que significa regresar al reino de donde pertenecemos.
Entonces Dios viene a expresarnos y a hablarnos.
Dios viene a darnos a conocer el reino.
Y como vuelvo a repetir, por eso que cada vez que miramos una parábola.
Él tomaba de lo que mirábamos o de lo que existía o lo que existe.
Y nos mostraba el conocimiento del reino.
Cómo funciona, cómo opera, cómo se toman las decisiones.
Hay un montón de contextos.
Por eso se dice, el reino de los cielos será semejante a Dios Virgen.
Y habla acerca de que Cristo pronto volverá y se va a casar con su amada.
Que por eso se llaman las bodas del Cordero.
Y también habla acerca de los siervos, cómo deben operar.
También de cómo Dios ha mandado personas a lo largo de los años.
Y cómo las personas se han rechazado al
conocimiento del reino de Dios, que es el amor.
Entonces Dios nos ha dado a conocer eso.
Y obviamente nosotros deberíamos que conocemos en Cristo.
Comenzar a saborear de mejor manera, a través obviamente de leer la Biblia.
Y comenzar a adoptar lo que Jesús nos quiere
hablar a nosotros, como lo que es el reino.
Por eso es de que la idea es de que lo busquemos.
Por eso nos lo ponen por prioridad.
Porque obviamente si nos enfocamos en ese punto del
reino, vamos a entender cómo funcionan las cosas.
Y como mencionaba, el caso de la parábola de Sembrador.
Entonces en la parábola de Sembrador a nosotros
nos habla de por qué las cosas no funcionan.
Por qué las cosas no se dan como nosotros queremos.
Porque es que a veces estamos viviendo el
Evangelio y no producimos lo que debemos producir.
Pero a veces nosotros no lo consideramos, no le prestamos la debida atención.
Por lo cual repercuten los errores que cometemos.
Y a veces el que termina pagando, por así
decirlo, por nuestras faltas, es el mismo Dios.
Porque a veces nosotros le vamos a reclamar Señor, ¿por qué esto?
Señor, ¿por qué lo otro?
Sin entender que Él ya nos explicó cómo funcionan las cosas.
A través de eso.
Y la idea de Jesús, y creo que también lo mencionó ahí Mari, era que cuando nosotros
miremos las cosas cotidianas, podamos entender
cómo funcionan las cosas espirituales.
Por eso que Jesús tomó la parábola de Sembrador, tomó la parábola de la dracma
perdida, tomó la parábola de las vírgenes, tomó la
parábola de la buena semilla, la semilla de mostaza.
Todo eso que Él tomó era algo que ellos ya vivían y que ellos ya tenían.
Porque la dracma que se perdía era una forma de que
ellos tenían que tener las 10 dracmas para poder casarse.
Si no tenían las 10 dracmas, no se podían casar.
Entonces cuando Jesús habla de eso, habla de que la iglesia, si se le pierde
algo, tiene que buscarlo para poder casarse.
Y para poder estar preparada para casarse con Jesucristo.
Entonces Jesús nos vino a mostrar el reino en los cielos.
Pero a veces nosotros, como todavía tenemos cierta conciencia de cómo operan y
cómo se manejan las cosas en este reino, este reino
de tinieblas en el cual estamos, nos desenfocamos.
Y a veces decimos, no, no, no, es que tengo que
hacer esto de esta manera, porque así funciona.
Pero así funciona claramente en la tierra.
Cuando nos sujetamos al reino de él, ya las cosas cambian.
Porque en este mundo nos enseñan a nosotros de que las cosas se compran con dinero.
Si yo quiero una casa, si yo quiero un carro, si yo quiero unos zapatos,
si yo quiero comida, las cosas se compran con dinero.
Pero si yo me voy a leer la Biblia, la Biblia dice, venid y comprad sin dinero.
¿Cómo así que voy a comprar yo sin dinero?
Si todo el día, todo el tiempo, desde que nazco hasta que muero,
me enseñan de que yo para poder comprar, necesito dinero.
Y que la Biblia me viene a decir ahora a mí que compre sin dinero.
Puede sonar contradictorio, pero...
¿Pero por qué es?
Porque la Biblia nos enseña que de él son las riquezas y la gloria, dice la palabra,
que todo lo que está en la tierra le pertenece.
Entonces yo puedo venir y decirle, Señor, yo necesito algo.
¿Para qué?
Para mi familia, para mis hijos, para mi amigo, etc.
Cosas que inclusive este mundo no tiene.
Por ejemplo, este mundo no tiene sanidades de ciertas enfermedades terminales.
Pero Dios sí lo tiene.
En su reino no hay límite.
Este reino tiene límites, es el reino de la tierra, el terrenal.
Entonces a veces nosotros, por esa falta de búsqueda, por eso inclusive esa falta
de leer la Biblia, estamos aún cegados de que
vivimos conforme a la función de esta tierra.
Y para nosotros decir no es que esto funcione de esta
manera, y yo lo he hecho de esta manera y me ha funcionado.
Sí, pero bajo el régimen de las tinieblas.
No bajo el régimen de Dios, porque el régimen de Dios es totalmente diferente.
Funciona de una forma totalmente diferente.
Pero tiene sus beneficios.
Y por eso que esos beneficios, esas consecuencias, esas glorias,
están encerradas en Jesús.
Es decir, cuando miramos a Jesús, vemos de que el reino de Dios funciona,
porque Jesús, Cristo, se vino a regir bajo la palabra que había sido dada desde antes.
Y que Jesús al vivirla, al cumplirla, llegó a
manifestar la gloria que se tenía que manifestar.
Es decir, que a veces nosotros cuando miramos, decimos,
ah no, que Jesús vino a cumplir la ley, ¿verdad?
Sí, pero significa de que el cumplimiento de la ley, según lo que está escrito,
esa gloria se refleja en Jesús.
Es decir, que a la hora de cumplir la escritura que el mismo Dios había dejado,
se refleja completamente en la gloria de Jesús.
Es decir, que Jesús no significa de que sólo trajo algo
nuevo, porque Él vino a regirse bajo la palabra de Dios.
Por eso es la Biblia, aquí yo vengo a cumplir
tu voluntad, según lo que está escrito de mí.
Es decir, que Dios escribió el plan a Jesús, y ese plan mostró esta gloria.
Que si los demás, por ejemplo, Moisés, Abraham, todas esas personas se
hubieran regido a la palabra, hubieran mostrado la gloria de Jesús.
Entonces vemos claramente que Jesucristo entendió
el reino, y por eso Jesús lo comenzó a expresar.
Y nosotros vemos la hermosura de Jesús, la sabiduría de Jesús, el amor de Jesús,
la paz de Jesús.
¿Por qué?
Porque Él estaba viviendo el reino a plenitud.
Entonces a veces nosotros no nos enfocamos realmente en el ejemplar, en el ejemplo
vivo, que es Jesucristo, como la perfección de cómo vivir el reino.
Y a veces queremos formular un montón de cuestiones
sin entender de quién Él está encerrado todo.
Y obviamente por esa razón es de que a veces nosotros peleamos
o combatimos con muchas cosas sin tomar el ejemplo de Él.
Y que obviamente el reino del cual Dios procede es muy
diferente a lo que nosotros podemos conocer y experimentar.
Que a veces Dios, vuelvo a repetir, nos abre los
ojos y nos revela cómo realmente funcionan las cosas.
Y por eso es de que el apóstol Pablo en 1 Corintios 2,2 dijo a la iglesia de
Corintios, dice, y me propuse no conocer alguna
otra cosa más que a Jesucristo y a este crucificado.
Dando a entender de que eso es el reino, Jesús
es el reino, y que la cruz es su justicia.
Por eso ahí dice buscar primeramente el reino y su justicia.
Y todas estas cosas nos serán añadidas.
Es decir, de que Jesucristo nos dejó el ejemplo de cómo buscar el reino.
Y cuando nosotros comenzamos a ver a Jesús, a veces miramos a Jesús,
a un Jesús que sana, que libera, que echa fuera demonios, y todo eso.
Pero eso son sólo las añadiduras del reino.
No es la plenitud del reino.
¿Por qué?
Porque cuando realmente miramos a Jesús, vemos a
un Jesús que lo primero que hacía era ir a orar.
Es decir, que primero buscaba una comunión.
Es decir, que Jesús primeramente buscaba el reino de los cielos.
Cuando vemos nosotros en el libro de Marcos, dice
que los discípulos encontraron a Jesús muy de mañana.
¿Cómo lo encontraron?
Orando.
Entonces, Jesús buscaba primeramente el reino de Dios, orando.
Pero también, a veces, olvidamos que Jesús buscaba
primeramente el reino a través de la palabra.
Porque tal vez, como no en los evangelios, no necesariamente lo vemos a Él con la
Biblia o con un rollo, que ahí tenía su rollo en la espalda.
Pero sí vemos en Lucas 4, 16, que dice que Jesús, como era su
costumbre, iba todos los días de reposo a la sinagoga a leer.
Es decir, que Jesús leía la Biblia.
Es decir, que Jesús no sólo oraba de noche o no sólo oraba de mañana, sino que Él
tenía la costumbre diaria de leer la Biblia.
O, en este caso, cada sábado.
Obviamente, porque no había fotocopiadoras, no había los sistemas de
impresión que nosotros tenemos ahora, y que no era como que me encontrara a la
vuelta de la esquina alguien que me regalara una Biblia, ¿verdad?
Sino que eran rollos escritos con pieles de oveja, a veces, o en tablas.
Y obviamente no era como que fácil de encontrar.
Pero, ¿qué pasa?
Jesús tenía la facultad de leer.
¿Por qué?
Porque al leer, entendía cómo funcionaba el reino.
Entendía.
Y una de las cosas, por ejemplo, no sé si se han hecho la pregunta,
¿cómo Jesús aprendió a echar fuera demonios o cómo Jesús aprendió a liberar?
Porque cuando dicen, ¿y qué es esta nueva
doctrina de la cual Él puede echar fuera demonios?
Entonces, cuando hablan de una nueva doctrina,
en el original a veces dicen una nueva enseñanza.
Entonces, ¿quién le enseñó a Jesús o cómo
aprendió Jesús a echar fuera demonios o a liberar?
Porque a veces nosotros miramos esas añadiduras, ¿verdad?
Pero realmente, Él lo aprendió a través de ver al Padre.
Porque Jesús dijo en una parte, yo no hago nada si no lo vi hacer al
Padre, y yo no digo nada si no lo que oí decir al Padre.
Entonces, Jesús se mantenía sobre lo que oía del Padre y lo que veía del Padre.
Es decir, ¿por qué?
Porque Él es el Rey Verde.
Por eso mencionaba yo que la base de un reino está en el Rey.
Entonces, obviamente, ¿cómo voy a saber yo
comportarme en el reino si no viendo al Rey?
Porque en Él está la base del reino.
Entonces, Jesús se centró en ver a Dios Padre.
Obviamente, a veces nosotros podemos decir, ah, es que de plano Jesús vio
visiones o tal vez Dios bajaba y le hablaba.
Pero realmente Jesús también leyó la Biblia.
Es decir, que a través de Jesús leer la Biblia,
vio cómo Dios Padre también echaba fuera demonios.
Tal vez no es la magnitud de lo que vemos en Jesús
de que liberaba un lunático o sanaba un paralítico.
Pero sí en el sentido de que la capacidad de Dios, cuando vemos, por ejemplo,
cuando pelea contra Egipto, que cada plaga
representaba una lucha contra dioses egipcios.
Es decir, que lo de las ranas, lo de las moscas y todo eso representaba
que cuando Jesús mandaba, Dios mandaba esa plaga, estaba combatiendo contra una
deidad, ¿cómo se llama?, terrenal que ellos tenían.
Como ejemplo, el agua que se convirtió en sangre
que representaba un dios que gobernaba el río Nilo.
Y otras características.
Inclusive cuando la Biblia dice que en el principio dijo sea la luz y fue la luz.
Y se paró Dios la luz de las tinieblas.
Estamos hablando de una liberación, de que a
alguien le separan las tinieblas que tiene.
Por eso cuando Marcos Jesús le echó fuera un demonio, se paró
la tiniebla que había en una persona que debería ser luz.
Entonces, por la palabra de Dios que Jesús le estaba diciendo y diciendo,
vino de repente, se manifestó las tinieblas y se paró la luz de las tinieblas.
Eso fue lo que hizo Jesús.
Entonces, ¿de dónde aprendió Jesús todo eso?
De la palabra escrita.
De la palabra que ahí está.
Y obviamente, cuando uno entiende todo eso, nos lleva a una búsqueda mayor porque
conocemos la gloria, la belleza, todo lo que necesitamos en Cristo Jesús.
El amor que le expresa, el perdón hacia los enemigos.
Entonces lo encontramos en él.
Pero si tenemos que también disponer en nuestro corazón, buscar eso.
Porque no es un sistema tampoco moralista.
No es solo lo bueno, sino que si cuando uno comienza a entender las cosas
espirituales, se da cuenta de que no es por moral,
es porque es ciencia espiritual, por así decirlo.
¿Qué significa ciencia espiritual?
Significa que si yo, por ejemplo, en esta tierra, si yo agarro un lápiz o un
lapicero y lo debo caer, le llamamos gravedad.
Y a eso formulamos un algo y le llamamos la ley de la gravedad y tenemos ecuaciones.
En el reino de los cielos funciona igual.
Si yo hago algo, eso va a generar algo.
Y eso es lo que me explica la Biblia.
Es decir, por ejemplo, hay tres razones por las cuales se genera la contienda.
Ya sea por necedad, por escarnecedor o por iniquidad, si no estoy mal.
Entonces nos está diciendo que si alguien se mueve
en esas tres, va a traer por consecuencia contienda.
Eso es una ciencia.
Es decir que yo lo puedo replicar, lo puedo ejecutar en una línea,
si lo queremos llamar de pasos, y voy a tener el resultado.
Entonces la Biblia me está enseñando todo eso.
La Biblia me enseña que inclusive si yo por ciertos tipos de pecado que yo puedo
tener, van a venir ciertos tipos de consecuencia.
A veces no necesariamente es de que Dios me castigue.
Es de que yo tomé esa línea de pensamiento, esa línea de consecuencia.
Por ejemplo, si yo vengo y me tiro de un tercer nivel,
no necesariamente voy a parar con las piernas bien.
Y no es de que Dios me castigue.
Yo tomé la decisión de tirarme.
Entonces cuando alguien peca, vienen consecuencias.
Porque ellos se me adentraron en el reino de tinieblas, y ese reino de tinieblas
también tiene sus reglas, también tiene sus formas.
Claramente a veces no lo vemos porque ahí también intercede el reino de Dios.
¿Por qué?
Porque intercede misericordia.
Es decir, yo estoy pecando, pero Dios en su misericordia, ya sea por las oraciones
de mi mamá, papá, amigos, personas, les está
diciendo mira señor, tenle misericordia porque pecó.
Entonces Dios lo que hace es, ok, le voy a dar tiempo para que se arrepienta.
Entonces en ese tiempo de arrepentimiento, la
persona piensa de que no le está pasando nada.
Por eso en el caso del libro de Apocalipsis, capítulo 2, ahí menciona y
dice de que le he dado tiempo para que se
arrepienta, pero no han querido arrepentirse.
Entonces ¿qué significa eso?
Significa de que Dios nos tiene misericordia,
pero a veces nosotros no queremos arrepentirnos.
Y no nos pasan las cosas por la misericordia que Dios derrama.
Entonces ahí estamos entendiendo que el Rey, en su reino,
está tomando una decisión de misericordia hacia nosotros.
Entonces obviamente cuando yo entiendo eso, eso me va a ayudar a buscar más a
Dios, porque conozco que Dios es un Dios misericordioso.
Igual puedo entender por qué Dios Padre
crucificó a Jesús, porque así funciona el reino.
Es decir, el reino de Dios funciona por medio de la justicia.
Por eso se busca previamente el reino y su justicia.
¿Qué significa?
De que Dios no sólo va a decir, ah bueno ya jóvenes
los vamos a salvar solo así y ahí quedamos todos.
Sino que el reino de Dios funciona por justicia.
Es decir, que Dios ejecuta un juicio y tiene que generar una condena.
Por eso inclusive los sistemas de gobierno que tenemos funcionan similar a los
sistemas de gobierno que funcionan en los cielos.
¿Por qué menciono esto?
Por ejemplo, eso lo mencioné en otra
reunión, pero por ejemplo aquí en Guatemala.
Si alguien comete un error o un delito, lo van a colocar al preventivo,
a un lugar preventivo mientras viene el juicio.
Luego cuando se consiguen las pruebas y está todo
listo, ya se le juzga y después de eso se le condena.
Y así funciona el reino de Dios.
Es decir, nosotros pecamos en contra de Dios.
Dios nos mete un sistema preventivo aquí en la tierra.
Por eso la Biblia habla de que por cuanto todos pecaron, los sometió a todos en
desobediencia para tener misericordia a todos.
Entonces esta tierra es un sistema preventivo mientras viene el juicio final.
Entonces Dios nos está ofreciendo la salvación, nos está ofreciendo el pago de
su Hijo en la cruz para que nosotros nos
arrepintamos, porque después va a venir el juicio.
Por eso en la Biblia se habla del juicio del trono blanco y del tribunal de Cristo.
¿Por qué?
Porque es un reino que tiene un sistema de justicia.
Obviamente nosotros podemos ver este sistema
de justicia en el reino de Dios muy duro.
Por ejemplo, alguien dirá que por cualquier cosa nos van a castigar,
pero porque no entendemos cómo funciona.
Obviamente aquí en la tierra nosotros cuando nos hacen algo pedimos justicia,
pero a veces no creemos que esa justicia vaya en contra de nosotros.
Entonces el reino de los cielos ciertamente maneja una justicia.
Y Dios en su operación, por así decirlo, para salvarnos a nosotros, tuvo que venir
y colocar a alguien para que pagara por nuestros pecados.
Y eso obviamente, si nos ponemos a pensar, ¿por qué Dios no envió un ángel?
¿Por qué Dios no envió otra creación?
¿Por qué Dios no vio inclusivo a otro ser humano?
¿Por qué tuvo que venir el mismo Dios a salvarnos?
Es decir que el pecado de lo que nosotros conocemos es demasiado grande para que
venga el autor de la fe, o para que venga en el cual se hicieron todas las cosas,
y se hiciera carne y caminara y fuera crucificado.
Significa que el pecado delante de Dios es grandísimo y es aborrecible.
Claramente no lo vemos nosotros o no lo percibimos
porque estamos muertos en delitos y pecados.
Por ejemplo, la Biblia habla de que a veces los inciensos llegaban delante de
Dios como olor fragante, pero también dice que
llegaban como algo malo o un olor fétido delante de Él.
Es decir que los pecados tienen olores, según la Biblia.
Pero también las adoraciones tienen olores, según la Biblia.
Obviamente nosotros no lo vemos, a veces ni lo percibimos.
Entonces, ¿qué pasará si toda la nación de la
Tierra, o toda la Tierra como se conoce, peca?
¿Qué tipo de olor llegará delante de Dios?
Pero también ¿qué pasará si una congregación
entera adora a Dios con todo su corazón?
¿Qué tipo de olor fragante delante de Dios será?
A veces no lo sabemos, a menos que Dios despierte ciertas cosas en nosotros.
Pero lo que quiero llegar con todo esto es que cuando vemos el sacrificio de Cristo,
nos muestra la justicia del reino.
De que alguien tiene que pagar, pero que también
no solo es el hecho del pago, sino el valor de eso.
Por ejemplo, que hablan de que nos fuimos comprados con precio de sangre.
Es decir que realmente lo que vale no es los
dólares, o los yenes, o la libra esterlina.
Sino que lo que cuenta es la sangre de Jesucristo.
Y la Biblia dice que la vida está en la sangre.
Es decir que Jesús, cuando habla de la sangre de
Jesús, habla de que Él pagó con su propia vida.
Para rescatarnos a nosotros.
Dando a entender cómo Dios maneja la justicia en su reino.
Es decir, la justicia aquí en la tierra, nosotros la manejamos de una manera.
Y como individuos, o como nación, o como cooperativa entre diferentes países.
Pero la justicia de Dios es muy diferente.
Inclusive el hecho de que el sacrificio de Cristo en la cruz, o esta justicia del
reino, cambia también a algo que se llama la gracia del reino de Dios.
¿Por qué?
Y yo me hacía una pregunta ahora.
¿Por qué es de que Dios no solo vino, y nos salvó, y nos dejó como criaturas?
Es decir, bueno, a Él lo salvé, siga en su camino.
Como mis creaciones.
Pero no hizo eso.
Lo que hizo fue darnos una identidad de hijos.
Es decir, que no solo nos salvó como criaturas,
porque nosotros éramos criaturas, creación.
Sino que nos convierte en hijos de Él.
Es decir, ¿por qué tuvo que esta justicia traer la manifestación de hijos?
Porque no es lo mismo una persona que yo, por
ejemplo, podría crear a alguien que yo engendré.
De igual manera, el hecho de las otras identidades que Dios nos da.
Como que somos sacerdotes para Él.
Porque un sacerdote significaba el tener comunión con la Deidad.
A la cual servía.
Es decir, los dioses antiguos tenían sus sacerdotes.
Y solo ese sacerdote tenía la comunicación con la Deidad.
Entonces, que Dios nos haya hecho a todos sacerdotes.
Significa que nos dio la oportunidad de tener
comunión con Él, que es la Deidad máxima.
Es decir, Dios de Dios.
Entonces, significa que Dios, en su justicia
y en su bondad, es decir, en su reino.
No solo nos dio una justicia máxima a través de Cristo Jesús.
Sino que también nos abrió la pauta a una gloria mayor.
Porque esta gloria no se la dio a los ángeles.
Ángeles que, en teoría, según la Biblia, dicen que son un poco mayores que nosotros.
A pesar de que ellos pecaron también.
Porque también parte de los ángeles cayeron.
Pero dice la Biblia que Dios decidió obrar en
misericordia con la descendencia de Abraham.
Y no necesariamente a los ángeles.
Que obviamente siguen existiendo, pero también hay ángeles caídos.
Entonces, ¿por qué Dios tuvo que inclinarse hacia nosotros en su misericordia?
Pero no solo dijo, bueno, lo voy a salvar.
Sino que tuvo que ejecutar una justicia.
Entonces, ¿cuán bella es esta justicia que tuvo que ejecutarse en Cristo Jesús?
Para que nosotros tuviéramos salvación.
Obviamente, el hecho de la salvación involucra que nosotros...
La condena que teníamos era grande y grave.
Pero esta justicia también fue grande y hermosa de parte de Dios.
Entonces, cuando vemos estas situaciones del reino.
Es decir, cuando vemos o enfocamos y centramos nuestros ojos en Jesús.
Vamos a poder ver realmente cómo es el obrar del reino.
No necesariamente, vuelvo a repetir, como que uno libere demonios.
Que sale gente o genere milagros.
Que tampoco estoy diciendo que eso no se haga.
Lo que quiero dar es entender que tan grande es el
amor de aquellos que proceden en el reino de Dios.
Que dan su vida por otras personas.
Porque ciertamente Jesús aprendió del reino.
Pero este reino le enseñó de que la manera de ejercer justicia es ir camino a la cruz.
Porque ciertamente Jesús predicó, enseñó, habló.
Pero su dirección final era la cruz.
Es decir, que ciertamente evangelizaba, predicaba, liberaba, etc.
Pero su camino final era la cruz.
Es decir, que el hecho de nosotros en el reino es seguir a Jesús.
¿Qué significa?
De que ciertamente yo tengo que conocer a Dios
Padre, pero enfocándome en el camino hacia la cruz.
Porque realmente la cruz representa
prácticamente la plenitud de la vida en el reino.
¿Por qué?
Porque si yo me enfoco en el reino, estoy contradiciendo el reino de las tinieblas.
Estoy contradiciendo que la forma de vida que me enseñaron es contraria.
Por lo cual, este reino de tinieblas se va en
contra de mí, porque ahora me ve como un enemigo.
Por eso Jesús dijo, el que quiera venir en pos de mí, tome su cruz y sígame.
¿Por qué?
Porque la cruz representaba eso.
Por así decirlo, una rebelión en contra de otro reino.
Porque el imperio romano únicamente crucificaba a
aquellas personas que se rebelaban en contra de ellos.
Porque era una forma de decir, miren, cualquiera que se rebele en contra
de nosotros, lo vamos a crucificar de esta manera.
Para que no hubieran otras rebeliones.
Entonces Jesucristo, cuando fue crucificado, indica dos cosas en el reino.
Indica una, que indica la salvación para todo aquel que cree en él.
Pero en otra consecuencia indica que si Dios hizo eso con su hijo, ¿qué va a hacer
o qué va a pasar con aquellos que se rebelan en contra del reino?
¿Por qué?
Porque si crucificó a su hijo, ¿qué nos pasará
con aquellos que van en contra de su hijo?
Por eso también en las parábolas habla y dice,
tráiganme a todos mis enemigos para que los decapiten.
¿Por qué?
Porque ellos se fueron en contra del reino.
No permitieron que el reino caminara o se
desplegara o que se manifestara para salvación.
¿Ibas a decir algo, Len?
Ah, sí.
Yo solo quería pintar una imagen de todo eso.
Creo, no sé si alguien está familiarizado con el Reino Unido.
Es como que todo parece al Reino Unido.
Por ejemplo, si tú empiezas una casa, bueno, es así.
Pagando por el derecho a vivir en ella, pero la
tierra sigue siendo propiedad del Reino Unido.
Y el Reino Unido se puede expulsar de cualquier persona.
Pero imagínate qué cosa.
¿Quiere ser un buen rey?
Y tenemos el buen rey.
¿Y conoces algún rey en las historias del mundo que muera por su pueblo?
No, el pueblo lucharía y moría por el rey.
Pero no nuestro rey.
Y es como que tenemos el rey de Francia y no
hay ningún rey mejor en la historia del mundo.
Y mucha gente le gusta estudiar imperios y todo eso.
Pero qué importante es saber con qué es el reino.
Y lo que yo dije sobre como que el reino está aquí, pero todavía no.
Básicamente lo que yo entendí es como la plenitud, el lugar físico.
Bueno, lo tenemos ahorita, pero podemos participar
en el reino de Dios porque somos ciudadanos.
Cuando abrimos y traemos su vida a él, recibimos este ciudadano.
Y es como somos, como se dice, embajadores de la verdad.
Es como que hay un orden en el reino de Dios.
Y el reino está moviendo, ¿verdad?
Mucha gente está preocupada por el reino de la oscuridad.
No sé cómo se dice, el reino de la oscuridad.
Que está, oh, está moviendo, está, no sé, haciendo muchas cosas.
Pero el reino de Dios está moviendo más.
Eso es lo que me imagino.
Sí, y por eso mencionaba la búsqueda.
Porque cuando vemos toda la gloria y la
hermosura de Jesús, eso nos impulsa a buscarlo.
Y por eso menciono las diferentes partes de lo que Jesús hizo o lo que dijo.
Porque nos ayuda a nosotros a ver cómo buscarlo, dónde empezar, por así decirlo.
Porque a veces nosotros ciertamente queremos dar a conocer el reino.
Pero si no lo conocemos, ¿cómo darlo a conocer?
Y eso lo vamos a lograr en la intimidad.
Por eso mencionaba Jesús que se enfocó en Dios Padre.
Jesús se enfocó a ver al Padre y escuchar al Padre.
¿Para qué?
Para hacer todo lo que él vio hacer y para decir todo lo que oyó decir del Padre.
Entonces nosotros tenemos que hacerlo igual hacia Jesucristo.
Pues lo que Jesucristo dijo, arrepiéntanse
porque el reino de los cielos se ha acercado.
Pero no lo dijo en un sentido simbólico, sino que estaba hablando acerca del mismo.
Yo me he acercado, por así decirlo.
Yo represento el reino.
Arrepiéntanse.
Pero obviamente, como mencionaba, que es un choque entre reinos,
porque lo que se hacía antes era...
Si yo iba en contra de un reino, yo primero le decretaba la rendición.
Esa era una regla, y eso se ve en el libro de Isaías.
Como el rapsaces llega y dijo, reinanse ante el rey de
Asiria y no les pasará nada, más bien tendrán una gloria.
Pero si no se reine, yo iré en contra de ustedes.
Y si me vencen a mí, vendrá alguien más grande que yo para vencerlos.
Entonces igual es Cristo.
Por eso primero vino Juan el Bautista y después vino Jesucristo a decir,
arrepiéntanse.
¿Por qué?
Porque estamos viviendo un reino de tiñelas.
Y el reino de la luz no puede coexistir con el reino de las tiñelas.
Entonces Dios lo que primero hizo es extender la misericordia para decirle a
los del reino de las tiñelas que se arrepientan.
Lo que la Biblia dice acerca de amar al enemigo.
Lo que la Biblia dice acerca de perdonar al enemigo, primero.
Entonces viene Jesús, expresa esa situación del reino y muestra cómo vive el reino.
Obviamente también con las sanidades y demás.
Pero también junto con eso, Él lo demuestra.
¿Para qué?
Para que nos volvamos al reino de la luz.
Es decir, que de pasar de ser enemigos del
reino, ahora nos convertimos en amigos del reino.
Porque obviamente el sacrificio de la cruz nos transforma.
Por eso la Biblia dice en el libro de Santiago.
O almas adúlteras, quienes enseñó que la amistad con el mundo es amistad con Dios.
Es decir, es una enemistad.
Hacerme amigo del mundo me convierte en enemigo de Dios.
Entonces Dios ciertamente nos muestra todo eso con su reino.
Y obviamente la idea no es que se quede así por los siglos de los siglos.
Sino que la idea es de que es un tiempo nada
más para que se cumpla la expresión del reino.
¿Por qué digo esto?
Porque la Biblia dice que no habrá otra señal sino la del profeta Jonás.
Y la señal del profeta Jonás era que Jesús iba
a estar tres días en el viento de la tierra.
Iba a resucitar.
Pero también cuando volvemos a Jonás.
Jonás dice que recorrió toda Nínive.
Previo al cumplimiento del juicio, por así decirlo, que iba a venir.
Pero como toda Nínive se arrepiente, Dios decide no destruir a Nínive.
¿Pero qué pasó?
Primero recorrió todo.
Entonces cuando vemos a un Jesús, vemos que Jesús
recorre toda Israel para pregonar el evangelio del reino.
A todos.
Pero después, cuando cumple la extensión de predicar sobre todo el reino de Israel,
o todo lo que es el pueblo de Israel, comienza el cambio
de la misión y ahora que se predique a todo el mundo.
Por eso dice, en hecho dice, y predicaréis en Jerusalén,
Damasco, Samaria y hasta los confines de la tierra.
¿Por qué?
Porque después de eso viene el fin.
Pues lo que en el libro de Mateo 24 dice de que...
Y este evangelio del reino será predicado sobre
todas las naciones y entonces vendrá el fin.
Porque es lo que pasa con Jonás.
Primero tiene que recorrer toda Nínive, es decir, recorrer todo el mundo,
o el evangelio del reino, y después de eso viene el fin.
Es decir, después de eso se derrama la ira.
Es decir, que el predicar sobre todas las
naciones es clave para que el reino concluya.
Es decir, que ahí se termina el año agradable.
O el año de la gracia, que es el paréntesis de gracia que Dios derrama.
Lo que Jesús abre en Lucas 4.6, cuando comienza la idea acerca de Isaías,
habla y dice Y yo vengo a preguntar el año agradable del Señor.
Pero cuando ese año agradable termina, ya comienzan a que el reino de Dios
comienza a ejecutar justicia sobre aquellos
que no se quisieron rendir al reino de Dios.
Y por eso que vemos en Apocalipsis las plagas, las persecuciones y todo eso.
Y luego vendrá Jesucristo con la espada en su boca y la espada en su mano y con su
voz vencerá al anticristo, al hombre de iniquidad.
Entonces si nos damos cuenta, el reino de Dios vino a
ejecutar una justicia que todos nosotros andamos clamando.
Porque realmente nosotros buscamos una justicia, una paz, un gozo pleno que no lo
podemos vivir porque tenemos un reino de tinieblas que nos
anda persiguiendo a los que creen y a los que no creen.
Por eso que el apóstol Pablo dice, porque el reino de Dios es justicia,
es paz y es gozo.
Es decir que cuando Jesucristo venga en su reino, la manifestación de la justicia,
la manifestación de la paz y el gozo pleno se va a establecer plenamente.
Y por eso que se declaran los mil años del reinado del Mesías.
Y luego de eso los juicios y el pleno gozo que todos vamos a tener.
A lo que quiero resaltar que esto no es necesariamente un punto de decir sobre los
juicios o sobre la ira de Dios sino que sobre cómo opera y cómo funciona.
De que ciertamente Dios, por eso cuando uno entra en su bondad, uno recibe el
gozo, el amor, la paz y puede sobrellevar y caminar en el día a día.
Pero qué pasará si nos dedicamos más a la búsqueda y al conocer lo que realmente es
el reino de Dios y prestarle atención a esas parábolas que como mencionaba,
eran parte de la vida cotidiana y que a través de las cosas
de la vida cotidiana Jesús enseñaba cómo operaba el reino.
Por eso hablaba de las dracmas, de las vírgenes, del
siervo que manda llamar a los convidados a las fiestas.
Todo eso era de la época.
Todo eso era una forma de cómo funcionaban ellos y cómo Dios utilizó eso para
enseñarnos cómo opera el reino de los cielos.
¿Qué quiere entender?
De que si nosotros nos fijamos en las cosas que nos rodean, podemos entender
cómo operan las cosas en el reino de los cielos.
Ciertamente Dios puede usar lo que está en la tierra y obviamente la palabra de vida.
Es decir, a través de la palabra vamos a poder entender cómo operan las cosas y
cómo Dios nos quiere enseñar a saber cómo funcionan las cosas.
Inclusive con las liberaciones o las sanidades, porque no era sólo de sanar y
liberar, sino que también Jesús sabía quién sanar y también sabía quién liberar.
Cuando vemos el cojo del... perdón, aquel donde dice que venía un ángel y
descendía y movía las aguas, había un montón de personas enfermas ahí,
pero Jesús sólo se fijó en una sola persona.
¿Por qué se fijó sólo en él?
¿Por qué Jesús tuvo que caminar y recorrer todo
el mar para llegar a un endemoniado gadareno?
¿Acaso no había otros endemoniados gadarenos?
Pues lo que vemos cuando Jesús habla en Lucas 4 y dice
que Elías fue enviado a la viuda de Sarepta de Sidón.
Hubo... había muchas viudas en Israel, pero
fue enviado una viuda de Sarepta de Sidón.
Había muchos leprosos, pero Dios envía a Anamán con Eliseo, y sin Eliseo lo sana.
Entonces vemos que ahí el punto del reino está sujeto a la obediencia.
Y vuelvo y repito, cuando nosotros comenzamos a ver todo lo que hay a nuestro
alrededor, lo que vivimos y cómo vivimos, entendemos de que lo que está en lo
invisible se comienza a ser manifiesto en lo visible.
Y nosotros tenemos que comprenderlo, porque
fue lo que Jesús habló en todas las parábolas.
Y comenzar a comprenderlo y asimilarlo más, porque
a través de eso también Dios nos va a enseñar.
Obviamente, nuestra base es la Biblia.
Obviamente.
O sea, no estoy diciendo de que nos desenfocamos de la Biblia.
Más bien, la Biblia es más base para entender
las cosas que nos van a pasar diariamente.
Por eso que cuando alguien tiene ciertas dificultades, ciertos problemas,
puede comenzar a examinar en su...
por así decirlo, en qué hizo de diferente, o qué pudo haber hecho de más,
o con quién habló.
Porque como mencionaba, es como una ciencia.
Es decir, que las cosas no pasan por una casualidad.
Algo hizo uno de más o algo hizo uno de menos.
Por lo cual pasa, por ejemplo, cuando uno peca.
A veces uno peca y dice, señor, pero ¿por qué pequé?
La Biblia es clara.
Dice, orá para no caer en tentación.
Entonces, ¿por qué pequé?
Porque me descuide en oración.
Ahí está la clave.
Ah, pero oré.
Sí, pero cinco minutos.
Si hubiera orado tal vez una hora, hubiera podido resistir la tentación.
Porque tengo la fuerza del poder del Espíritu de Dios para poder resistir.
Entonces, la Biblia nos enseña claramente ciertas cosas, cómo operan y cómo son.
Y obviamente también Dios nos enseña a través de lo que uno
vive y lo que uno hace se manifiesta en ese conocimiento.
¿Por qué lo menciono?
Porque cuando vemos el caso del primer de Samuel, cuando el rey no les quitaba a
Saúl, una de las cosas que pasan con Saúl es de que Saúl dijo, no, no lo hagas.
Y lo que hace es tomar la túnica de Samuel y dice que se rompe la túnica.
Y lo que le dice Samuel en ese momento es, Dios
acaba de romper tu reino y te lo acaba de quitar.
Entonces, vemos que es algo cotidiano, algo que acaba de pasar.
Entonces, ¿por qué le profetiza conforme al acontecimiento que está viviendo?
Y es porque es una manifestación profética.
Entonces, muchas de las cosas que vemos o lo que la
Biblia nos enseña es para que podamos ver el reino.
Es decir, la Biblia no es sólo para reglas que hay que cumplir o que hay que hacer,
sino para poder entender cómo funcionan las cosas espirituales.
Y cuando uno toma esos principios y los comienza a aplicar,
va a traer los resultados que la misma Biblia dice.
Por ejemplo, la Biblia dice, Salmo 1, 2 al 3, Y el que se deleita en el eje va y
medita de día y de noche, será como lo plantado junto a
corrientes de agua que da su fruto a su tiempo y su cuerno cae.
Y todo lo que hace prosperará.
Entonces, venimos, nosotros lo leemos y lo ignoramos
y lo hacemos a un lado y no lo practicamos.
Y si nos preguntaran a nosotros, mire hermano,
¿usted quiere tener éxito o quiere tener prosperidad?
Sí, diría uno.
Entonces, la Biblia nos está diciendo cómo se hace, cómo se vive el reino,
cómo se opera, por qué.
Porque ahí claramente dice que si alguien medita de día y de noche y se deleita,
será como un árbol plantado junto a corrientes de
agua que da su fruto a su tiempo y su cuerno cae.
Y todo lo que hace prosperará.
Eso quiere decir que si alguien medita en la ley, el
resultado va a ser que llegue a esa manifestación.
Y como mencionaba, el ejemplo del cumplimiento está en Jesús.
¿Eso qué quiere decir?
Que Jesucristo se deleitó en la ley, meditó de día y noche y por lo tanto fue
como árbol plantado junto a corrientes de agua
que dio su fruto a su tiempo y su hoja nunca cayó.
Y todo lo que hizo prosperó.
Es decir que Jesucristo es el ejemplo del Salmo del 1 al 2 al 3.
Pero a veces nosotros no lo consideramos y por lo tanto no lo aplicamos.
Y por eso la idea de buscar, es la palabra
procurar, que procurar es buscar con diligencia.
Entonces si nosotros nos enfatizamos y nos enfocamos en saber que el reino de Dios
opera mucho mejor que el reino de las tinieblas,
vamos a comenzar a cambiar nuestra forma de pensar.
Y obviamente esas dos formas van a ser por la oración y por la palabra.
Para transformar en interior y en mente la forma de vida.
Entonces nosotros vamos a entender que un problema no se va a resolver trabajando
más a veces, sino que el problema se va a resolver yendo a orar.
Y a veces, por eso la experiencia es que ellos solo hablan de orar y no de hacer.
Claramente porque ahora hemos entendido cómo opera
el reino y el reino se opera a través de la oración.
¿Por qué?
Porque el sistema del reino se sujeta a los tres poderes.
Es decir, cuando vemos una república, una democracia, está el ejecutivo,
el legislativo y no me acuerdo cuál es el otro poder, son tres poderes.
Pero cuando sale un reinado, los tres poderes
están en una sola persona que es el rey.
Entonces cuando yo voy a orar, le voy a
presentar mi caso al rey que también es juez.
Y por lo tanto, él va a comenzar a operar y a
hacer en la tierra lo que yo le mandé a pedir.
No porque yo quiera riquezas, sino porque hay algo que
está afectando mi intimidad con él o mi comunión con él.
Porque el enemigo, al saber que yo estoy buscando a Dios, me levanta más trabajo,
problemas, situaciones.
Porque sabe que si el reino de Dios se hace
manifiesto en mí, yo lo voy a dar a conocer.
Y ese reino de Dios va en contra del reino de las tinieblas.
Entonces a él no le conviene que su reino crezca en mí, a él no le conviene que yo
pregone su reino porque va en contra de él.
Por lo tanto, yo soy un enemigo y se levanta en contra de mí.
Por lo tanto, yo no tengo poderes, a veces, en contra de todo eso.
Porque ciertamente esos enemigos tienen poderes.
No significa que uno solo los tiene bajo los pies.
Significa que ellos tienen un poder que es regulado por lo que Dios dice.
Porque si Dios no le tuviera límite o yo no le tuviera como un régimen delimitante
a ellos, ellos nos destruirían por completo.
Ellos tienen un poder desmedido que realmente Dios nos los ha regulado.
Por eso que cuando Satanás llega con Dios, cuando vemos el caso de Job, él le dice...
Mira, lo que pasa es que tú lo tienes cuidado, lo tienes guardado.
Y Dios dice, mira pues, te voy a dar permiso para que lo toques.
Es decir, que ¿qué tenía limitado el poder de Satanás sobre Job?
Lo que Dios había dicho sobre él.
No lo toques hasta cierto punto.
Es decir, que si Dios dejara que las entidades detenidas operaran sobre
nosotros, estuviéramos en graves problemas.
Pero, cuando nosotros vamos a orar, lo que estamos haciendo
es pidiéndole a Dios que nos ayude sobre esas entidades.
Y realmente es el espíritu de Dios o el poder de Dios en nosotros, o la sabiduría
de Dios en nosotros, que logra que nosotros
seamos librados de todas esas artimañas del error.
Y obviamente se va a resolver orando, y no necesariamente haciendo.
¿Por qué?
Porque ya con lo que podemos hacer, con nuestra sabiduría terrenal o humana,
y con nuestras capacidades, ya topamos.
Ya no podemos.
Por lo tanto, tenemos que recurrir a esto, a lo que es el conocimiento de Dios y su
oración, para que Él nos libre de otras cosas externas, como las entidades,
principados, etcétera, sobre nosotros.
Entonces, por esas razones de que así opera el reino.
Es decir, obviamente a veces sólo vemos la guerra y los problemas, pero obviamente
también en la comunión con Dios tenemos algo sumamente y supremamente hermoso.
Es decir, si yo veo a veces los paisajes, los documentales de la historia,
y veo toda la infraestructura y todo, y yo me quedo boquiabierto, ¿qué pasará
estando en la plenitud de la gloria de Dios en su intimidad?
¿Qué pasará si yo me esforzara por entregarme
más a su conocimiento y a su presencia?
¿Qué tanto puedo yo sentir?
¿Qué tanto puedo yo vivir?
¿Qué tanto puedo percibir?
No necesariamente que me lleven arrebatado, que me
muestren visión, sino que lo que yo siento de su presencia.
Es decir, si con personas que son humanas, hagamos de cuenta que yo me junto con
amigos, y yo la paso bien hasta cierto punto,
¿qué pasará si yo me intimido más con el que amo?
Por eso la Biblia le llama el amado, no le llama necesariamente sólo el
salvador o el guerrero, sino el amado, que lo declara Efesios capítulo 1, versículo 7.
Dice que Dios nos hizo aceptos en el amado.
Es decir, está hablando, nos hizo aceptos en el guerrero.
Si hablamos de amor, o el amado significa que es una identidad, o alguien que ama
desmedidamente, y no hablamos de un amor de un padre, hablamos de un amor de una
persona, que realmente, si lo queremos llamar en
términos humanos, es romántico, por así decirlo.
¿Por qué?
Porque si vemos cantar, los cantares dicen, y así comienza, o si él me besare
con los besos de su boca, porque mejores son sus amores que el vino, o si él me
tomare y me llevare a su recámara y tuviéramos amores hasta la mañana.
Entonces ahí está declaración, declaraciones de un amor apasionado,
un amor dedicado, y que realmente eso es lo que Dios necesita.
Por eso hablaba del rey que quiere que su hijo se case,
y por eso quiere celebrar las mejores fiestas del amor.
Entonces Dios quiere que nosotros le busquemos, busquemos el conocimiento de su
reino y de su justicia, porque vemos las delicias de su reino.
Y hay ejemplos en la Biblia como el reinado de Salomón, como es de que todos
los reinos buscaban la sabiduría de Salomón, la gloria de Salomón.
Inclusive hay un pasaje que dice que cuando miraban a un siervo de Salomón,
pensaron que era el rey.
Y bueno, si así es el siervo, ¿cómo será el rey?
Si la gloria de este siervo sobrepasa a través de
los otros reinos, ¿cómo no será el mismísimo rey?
Y así realmente lo que Dios nos deja ver acerca de Jesucristo.
Pero a veces nosotros no lo observamos, o sea, no lo percibimos de esa manera.
Por ejemplo, cuando vemos el caso de Apocalipsis capítulo 3, cuando se habla de
la iglesia de Sardis, que la iglesia de Sardis la reprende
y le dice que algunos tienen sus vestiduras manchadas.
Pero dice, y al que venciere le daré una vestimenta blanca, dice la reina Valera.
Pero en el original no dice blanca, en el original dice es una vestimenta de luz.
Es decir, ¿cómo así que nos van a dar una túnica de luz?
No necesariamente nos van a dar una túnica de tela blanca, ¿verdad?
Porque a veces uno cuando dice, ¿cómo así me van
a dar un pedazo de tela blanca ahí en el cielo?
No, me van a dar una gloria, me van a dar una...
Incluso esa palabra se puede traducir como resplandor, como gloria, como lumbrera,
pero también como blanco.
Por eso algunos utilizaron la palabra blanco y no resplandor o no luz.
Pero realmente es una gloria que se deja ver, que va a ser para nosotros,
me explico.
Pero imagínense, si eso es para nosotros, ¿cuánto no más será aquel que nos ama,
que es Jesucristo?
Por eso cuando Jesucristo se transfigura en el mundo, la
transfiguración dice que Él brilló, que Él manifestó una luz.
Algo muy hermoso, por así decirlo, que en
nosotros nuestra imaginación queda limitada.
Pero que la Biblia nos deja ver como una pequeña ventana a las glorias que Él tiene.
Pero a veces vuelvo, repito, cuando vemos la Biblia vemos sólo mandamientos,
instrucciones, cosas así, pero no estamos viendo la gloria que Él trae, la hermosura
que Él trae, las comuniones que podemos tener con Él, etc.
Y que ciertamente cuando a veces nosotros queremos comenzar a buscar esa hermosura o
ese amor, esas delicias, nos topamos con que el enemigo se levanta contra nosotros,
como lo hablamos hace 15 días acerca de Nahum, que
Nahum dice, y el destructor se levantará contra ti.
¿Por qué?
Porque Dios se ha querido restaurarte.
Entonces ahí nos habla a nosotros de que ciertamente Dios también va a probar
nuestra fidelidad, porque ciertamente en el reino también se prueba la fidelidad.
Pero entonces nosotros entendemos de que es el
enemigo que se levanta en contra de mi adoración.
¿Por qué?
Porque esa adoración o ese deleite va a impactar en otros corazones.
¿Por qué menciono esto?
Porque cuando vemos en el libro de Cantares como la mujer de Cantares busca a
su amado, cuando lo busca dice, y ¿quién es tu amado?
Ah, él es hermoso, señalado entre 10.000.
Su cabello es de esta forma, sus ojos son de esta forma, él es de esta forma.
Entonces Él describe la belleza de su amado.
Entonces ella dice, oh, nosotros buscaremos juntamente contigo a tu amado.
Entonces ellas buscaron juntamente con esta mujer al amado.
¿Por qué?
Porque lograron describir cómo era el amado.
Entonces vemos claramente la hermosura de Dios,
o de Jesucristo, y su juntamente con Él su reino.
Es decir, de que cuando veamos la Biblia busquemos ver a Jesucristo.
Y obviamente vamos a ver cómo es su forma de operar en su reino.
Entonces, por eso es de que vemos por qué nos piden las cosas, por qué nos sujetan
las cosas, qué beneficios es estar en su presencia y muchas otras cosas,
o por qué nos pasa lo que nos pasa.
Por eso mencionaba acerca del caso de la parábola del Sembrador, o el Tribu de la
Cizaña, porque esas cosas están pasando en nuestras vidas.
Y eso nos va a enseñar a saber cómo resolver los
problemas de nuestras vidas para que podamos dar fruto.
Porque cuando vemos la parábola del Sembrador,
habla de eso, de dar fruto al ciento por uno.
Y a veces uno dice, hermanos, que hay que dar fruto, y el fruto, nosotros lo
hablamos como fruto, como que fuera dar testimonio a los demás de Jesús.
Pero realmente el fruto, aunque sí ayuda a dar un sentido de conocimiento de Jesús,
pero realmente el fruto es para llamar a nuestro amado a los amores.
En el libro de Cantares dice, dice,
Entonces vemos que la idea de que Jesús nos diga que tenemos que ser, por ejemplo,
una semilla sembrada para dar fruto al ciento por uno, no solo es dar testimonio
y testificar a las personas de Él, sino que es una forma
de llamarlo a Él para que se deleite con sus frutos.
Para que nosotros podamos tener una intimidad con Él, una relación con Él que
sea bella y hermosa, porque Él se va a venir a deleitar con su fruto.
Porque nosotros, obviamente, cuando vamos a comer una fruta, queremos que sepa bien,
no queremos que sepa amarga o que tenga algún otro tipo de gusanos.
Todos queremos comerla y saborear la fruta.
Y así mismo es Jesús con nosotros.
Él nos ve como frutos ricos de saborear, por así decirlo, y por esa razón,
cuando vemos a la higuera, y que Dios quería ver que hubiera fruto en la
higuera, y como no vio que había fruta, la maldijo.
Entonces, ¿por qué?
Porque Jesús quería deleitarse los frutos de la higuera.
Porque uno no va a venir y comer algo que sabe feo, ¿verdad?
Entonces, Jesús quería comer algo bello, algo sabroso, por así decirlo.
Y esa es la idea de la comunión, ¿verdad?
Tanto nosotros hacia Él, como Él hacia nosotros.
Porque así como nosotros queremos sentir su presencia, Él
también quiere oír nuestros cánticos o nuestra adoración.
Como lo mencionaba al principio, va, de que dice la
vida que sube como un incienso agradable delante de Él.
Entonces, obviamente, si Jesús dice, bueno, Larry me adora y yo me deleito en
su adoración, Sara, Aline, Leonardo, Elija.
Y cada vez que le cantan, y Jesús le gusta la adoración del aroma que se presenta,
obviamente, Él va a querer buscarlos a ustedes para que
Él pruebe, por así decirlo, eso que están presentando.
Y obviamente, nosotros también queremos recibir su presencia en nuestras vidas,
porque también nos deleitamos en eso.
Entonces, es como una respuesta a la presencia que a veces, o el toque que uno
recibe, por lo que nosotros le estamos presentando a Él.
Como la Biblia habla de Abel, ¿verdad?
Que Él presentó su ofrenda y su sacrificio, y Dios respondió con un fuego del cielo.
Entonces, Él está respondiendo hacia nuestra vida con su presencia,
por lo que nosotros le estamos presentando.
Entonces, la idea de la parábola del Sembrador
es buscar, tener intimidad con el amado.
No únicamente solo testificar, o que la gente
mire que el mundo es bondadoso, ¿verdad?
Porque realmente, la idea no es que la gente nos mire a nosotros.
La idea es que Dios, nosotros le podamos agradar a Él.
Y Jesús crecía delante de Dios y de los hombres.
Es decir, primero era delante de Dios.
También, Pablo dice a Timoteo, procura
presentarte delante de Dios como siervo aprobado.
No dice, procura presentarte delante de los hombres como siervo aprobado,
sino delante de Dios.
Entonces, la idea de lo que estoy mencionando con la búsqueda del reino,
es de que el reino opera de diferente manera a lo que vivimos en la Tierra.
Que las delicias del reino son muy diferentes o son mucho más hermosas de lo
que puede ser lo que aquí en la Tierra nos pueden ofrecer.
Por eso mencionaba cómo Satanás tienta a Jesús
con las glorias de los reinos de la Tierra.
Y Jesús, ¿por qué es que no accede?
Porque Jesús ya conocía las glorias del reino de Dios.
Por eso, en el libro de Hebreos 12, 1 al 2, dice que...
Teniendo alrededor nuestra tan grande nube testigos,
despojémonos del peso y el pecado que tanto nos aseda.
Puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, que por el gozo
puesto delante de él, soportó la cruz y menospreció lo
propio y se sentó a la diestra de la majestad de Dios.
Es decir, que Jesucristo, a la hora de venir aquí a la Tierra, darse la cruz y
padecer, Dios le dio una gloria de un reino.
Porque también un pasaje dice, así como mi padre me ha dado un reino,
así yo os daré a ustedes un reino para que estén conmigo.
Entonces vemos que Jesucristo no le hizo caso a Satanás porque Jesucristo conocía
el reino, cómo operaba el reino, cómo era la delicia del reino.
Y por lo tanto dijo, mira, me estás presentando algo
menos de lo que mi padre me ha mostrado, me ha dado.
Entonces a veces nosotros caemos en tentaciones o pecados porque no conocemos
las magnitudes de la gloria del reino de Dios.
Y a veces con lo poco que nos puede presentar el enemigo nosotros caemos.
Entonces por eso la idea es enfocarnos y buscar el reino, porque vuelvo a repetir,
es porque no lo conocemos, o no lo hemos disfrutado, o no lo hemos palpado.
Y obviamente cuando uno ya lo palpa o cuando uno ya lo
saborea, obviamente uno quiere más, uno es impulsado a más.
Y también por eso se puede pedir a Dios, Señor yo quiero conocer tu reino,
no sólo en entendimiento sino en presencia.
No sólo en entendimiento sino por así decirlo, en saborear.
Por eso dice la que las palabras de Jesucristo o las
palabras de la Biblia son como miel para nosotros.
Obviamente a veces es un sentido figurativo de que cuando uno escucha la
palabra de Dios es deliciosa por así decirlo.
Nos da paz, nos da voz, nos da armonía, nos da esperanza.
Como también dice Romano, que lo que antes se escribió para nuestra enseñanza se
escribió que por medio de la Escritura estuviéramos en consolación y esperanza.
Entonces ciertamente eso nos ayuda y nos fortalece para decir por qué.
Porque son palabras verdaderas.
La palabra de Dios no sólo transmite un esquema
estructurado de conocimiento sino que transmite un espíritu.
Por eso que Jesús dice, éste habla como quien tiene autoría.
Entonces había un espíritu de parte de Dios que transmitía, que hablaba,
que hacía que la gente se regocijara.
Que inclusive Jesús lo dijo, Jesús dijo, y ustedes quisieron
regocijarse en la luz de Juan el Bautista por un tiempo.
Dando a entender que como Jesús vino, ahora cambiaron de regocijarse en la luz
de Juan el Bautista para regocijarse en la luz de Jesús.
Dando a entender que el reino o las cosas
espirituales se perciben o las podemos tener.
Por eso que hay momentos de que ciertas alabanzas o ciertas
predicas tal vez no las consideramos o no las recibimos.
Aunque podemos decir, pero eso está en la Biblia, pero hay algo que no me cuadra o
que no me gusta y es porque percibimos cosas espirituales.
Entonces obviamente eso nos lo va enseñando Jesús, por eso es la Biblia,
pesar los espíritus si son de Dios.
O habla del discernir, que el espiritual discierne o juzga todas las cosas.
Entonces por eso que es el conocimiento de cómo el reino es de Dios.
Y por eso que debemos buscar diaria y constantemente el reino.
Porque entendemos que el que va a vencer o el que nos va a dirigir es el mismo Dios,
el mismo Espíritu Santo.
Y de que si nosotros inclusive no queremos hacerlo va a haber inconsecuencias.
Por eso que cuando habla de la parábola de Sembrado
dice que él cuando le iban a dar un reino fue primero.
Y en lo que iba para luego regresar le dejó
talentos a sus siervos en lo que él regresaba.
Y por causa de no usar uno de los talentos fue
castigado y le fue quitado y le fue dado a otro.
Entonces ahí nos está hablando de que Dios cuando venga a
su reino, si nosotros no usamos lo que Dios nos ha dado.
Si nosotros no entregamos a la intimidad o etc.
Él nos va a venir a pedir cuentas.
¿Por qué?
Porque las repercusiones de que nosotros no entremos
en intimidad o no usemos lo que nos ha dado.
Va a involucrar la condenación eterna de ciertas
personas que no creyeron en el Evangelio.
Porque nosotros no levantamos a predicar.
Y eso es lo que revela también las parábolas y lo
que mencionábamos acerca de la justicia del reino.
Pero si nosotros en su reino, si hacemos lo que nosotros nos
pidieron, si conocemos lo que nos dijo que debíamos hacer.
También así nos galardonará.
Por eso si la Biblia dice vengan benditos del reino.
Porque serán bendecidos o serán galardonados.
Que también la Biblia dice que cuando Él venga vendrá con su galardón.
Entonces vemos que Dios ciertamente no es
como que nos toma a nosotros en menosprecio.
Sino que ciertamente por cuanto nos dimos, por
cuanto le buscamos, por cuanto nos entregamos.
Así también nos va a galardonar.
Puede sonar extraño porque Él lo está poniendo todo ahora.
Él está dando el Espíritu de su Hijo.
Está dando su palabra para que nosotros seamos
galardonados por algo que Él está proveyendo.
Puede sonar como que aparentemente injusto ahora.
Pero realmente lo que está galardonando es la
capacidad de despojarnos de nosotros mismos.
Y ciertamente Él se va a regocijar juntamente
con nosotros cuando nosotros nos demos.
Entonces vemos que ciertamente por un lado se puede ver el castigo por no hacerlo.
Pero por el otro lado también tenemos por así decirlo las
fiestas y los galardones y los regocijos por haberlo hecho.
Pero a veces obviamente nos inclinamos a ver nosotros el
castigo porque no queremos hacer lo que debemos hacer.
Pero realmente inclusive nosotros en la Tierra tenemos esa postura.
De que a veces vemos que la universidad o el
trabajo puede ser difícil, puede ser complicado.
Pero en la Tierra, según como opera este reino
en la Tierra, decimos nosotros vale la pena.
Porque si yo me logro graduar, si yo luego entregar este trabajo voy a
tener una mejor economía, voy a tener un mejor puesto, etc.
Entonces por muy difícil que es en la Tierra trabajar, estudiar, desvelarse,
trabajar sábados y domingos.
Nosotros nos despojamos de la vida social, nos despojamos
de todo con tal de alcanzar una gloria terrena.
Ahora imagínense lo que va a acontecer en términos espirituales.
Si nosotros nos esforzamos por Dios, por la búsqueda del
conocimiento de su reino, por la búsqueda de quien es Él.
Y nos damos, a pesar de las dificultades, cuánto no más
será la gloria espiritual o celestial que Él traerá.
Por eso la Biblia habla de los cuerpos celestes, es decir, los cuerpos
espirituales que traerá Jesús cuando Él venga.
O por lo menos para mí es una esperanza, porque este cuerpo
nos limita a una intimidad mucho más grande con Dios.
El hecho de que Dios nos cambie de cuerpo no es sólo que nos cambie de cuerpo,
sino que es el hecho de que ahora con un cuerpo
transformado podemos recibir de su gloria de mejor manera.
Porque hay cosas que nos estorban en este cuerpo de carne, como la Biblia menciona.
Entonces, lo que quiero incentivar es que busquemos nosotros, que dispongamos,
que nos determinemos para buscar conocer su reino.
Que ciertamente, hoy estoy viendo una pequeña ventana, un
pequeño orificio en la puerta para que veamos el reino.
Que obviamente, ciertamente, la Biblia
habla también de que nos debemos arrepentir.
Que la Biblia nos habla ciertamente de que alguien
tiene que escuchar el Evangelio y ser bautizado.
Pero obviamente también aquel que ya vive en Cristo debe buscar el reino.
¿Para qué?
Para ciertamente quitarnos ciertas
aflicciones y problemas que ya tenemos encima.
Porque ciertamente hay aflicciones y hay problemas que tal vez lo estamos viviendo
porque no hemos conocido cómo resolverlo porque no conocemos el reino.
Pero si conociéramos el reino, pudiéramos tener
y disfrutar de cosas muy agradables, ¿verdad?
Que el mundo se puede estar cayendo encima y nosotros tener
la fe y la confianza de que Dios nos tiene en su diestra.
Entonces busquemos el reino de Dios y sujetémonos a él.
Sepamos, e inclusive vuelvo y repito, podemos
pedirle a Jesús que nos dé estas experiencias.
Obviamente no es solo sujetarnos a experiencia, ¿verdad?
Sino que también a su palabra.
Porque la idea de leer la Biblia es de que eso nos lleve a tener un testimonio.
Por eso la Biblia dice a la ley y al testimonio.
No dice la ley o el testimonio.
Dice la ley y el testimonio.
Entonces intentando entender que lo que leemos en la Biblia o lo que vemos,
eso nos va a traer a una experiencia.
Romano 2.2 dice...
En la Biblia en italiano y en la Biblia en portugués dice...
Es decir, no habla solo de comprobar, sino que habla de que hay experimente.
Es decir, que nosotros conozcamos la buena y agradable voluntad de Dios.
Entonces busquemos de Dios, el reino de Dios.
No sé si alguien quiere agregar algo o comentar algo de lo que estamos hablando.
Que quiera aportar para que tengamos un entendimiento.
Ya que cada quien puede tener un entendimiento
diferente de una revelación que yo le haya dado.
Y me gustaría oírla para que nosotros podamos edificarnos más, ¿verdad?
Bueno Juan, yo tengo una.
Por ejemplo, para mí, cuando tú decías el que recibe el reino de Dios.
Ahí en Lucas 17, 20, 22 dice...
Unos fariseos le preguntaron a Jesús, ¿cuándo vendrá el reino de Dios?
Jesús les dijo, el reino de Dios va a venir en forma visible.
La gente no dirá, está aquí o está allá.
En realidad, Dios ya reina entre ustedes.
Entonces Jesús les dijo a sus seguidores.
Vienen días en que ustedes querrán verme aparecer, aunque sea un día en mi gloria,
como dijo el hombre, pero no lo haré.
De acuerdo a todo lo que tú dijiste Juan, algo se me vino a mi mente.
Y es que el reino de Dios, cuando Jesús le dice a esos
fariseos, que son los que conocían las palabras y todo eso.
Él dice, el reino de Dios está con ustedes.
Y Mateo 6, 33 nos dice buscar primeramente el reino de
Dios y su justicia y todas esas cosas serán añadidas.
Yo entiendo que cuando priorizamos esa relación, como tú estabas diciendo,
esa comunión con nuestro Padre Celestial, pues el reino de Dios está sobre nosotros.
¿Por qué?
Porque cuando Jesús ascendió a los cielos, le dijo a sus discípulos, ustedes no están
solos, con ustedes estará el Espíritu Santo.
Entonces, lo que digo no es que sea real así.
Mi pensamiento me llega a entender es que si Dios, si yo
constantemente busco a Dios, el reino de Dios está sobre mí.
¿Sí?
Y todo lo que en mí hay, que no es digno de él, todo empieza a desaparecer.
Entonces allí se hace justicia y que en lo que yo, por
ejemplo, ante los ojos de Dios, no está conforme a su voluntad.
Cuando el Espíritu Santo de Dios me orienta,
entonces ya yo empiezo a cambiar mi forma de ver.
Es donde se me abren los ojos, es donde mis actitudes cambian de una
manera sobrenatural y diferente, que yo muchas veces no entiendo,
pero como el reino de Dios está transformando mi ser,
entonces mi vida
y lo que hay alrededor mío, donde yo estoy, porque el reino de Dios está ahí,
también es transformado.
Entonces, el reino de Dios empieza sobre mí porque es sobre mí cuando buscamos,
cuando nos acercamos a Dios.
Si nosotros que tomamos la decisión, no nos acercamos
a Dios, el reino de Dios no puede estar sobre nosotros.
Entonces está transformado, hay justicia, sí, pero la justicia empieza desde mi
interior, en mi mundo espiritual, para ver mi mundo externo.
Entonces allí es donde Dios aparece a intervenir, donde el Espíritu Santo es
revelando las cosas ocultas de Dios, donde es
extraordinario, fuera de lo que mis pensamientos
pueden crear, porque Dios no es un límite.
Dios es sobre todas las cosas.
Gracias.
Sí, ciertamente, con lo que mencionabas, cuando uno entra en comunión con Dios,
Dios nos revela cosas, pero también nos explica, porque la idea del reino
ciertamente es el experimentar, pero también conocer.
Por ejemplo, cuando la Biblia habla de que uno se acerca en comunión con Dios,
dice que se hace un espíritu con él.
¿Eso qué significa?
Que él nos imparte de su espíritu, porque estamos haciéndonos uno con él.
Entonces eso significa que nuestro entorno va a cambiar, o nuestra forma de verlo,
porque nos está impartiendo de su forma de ser.
Pero también nos explica por qué pasan ciertas cosas.
Por ejemplo, que hay momentos en nuestras vidas que de repente a veces terminamos
enfermos, pero es por esa misma razón, porque hubo una comunión con él y esa
comunión generó una liberación en nosotros.
Entonces, esa liberación provoca que las entidades o cosas que yo tengo en
contaminación salgan de mi vida, porque mi cuerpo
no resiste a veces ciertas cosas espirituales.
Por eso era que los sumos sacerdotes en el lugar santísimo a veces, si iban
contaminados, morían, porque su cuerpo no resistía.
Y a veces la forma de resistir su presencia es en consagración.
Entonces, ciertamente, lo que mencionaba del conocimiento del reino, sí es la
experiencia, pero también es el conocimiento de esa experiencia.
Porque si no, quedamos cortos.
Cuando Jesús le dice a los saduceos, ustedes
ignoran las escrituras y el poder de Dios.
Es decir, no hablo sólo de la experiencia, sino que también de las escrituras.
Entonces, van de la mano ahora.
El poder va relacionado con el conocimiento.
Y a veces, a veces, nosotros inclinamos la balanza en un
área o inclinamos sólo el poder o sólo a la escritura.
Y realmente deben acompañar el poder con la escritura.
Es decir, comprender cómo es que están operando
esos poderes, ya sea en luz o ya sea en tinieblas.
Porque eso no... le podemos explicar a la persona por qué está
pasando y por qué se da, ya sea que nos cree o que no nos crea.
Pero ya después a la persona, cuando uno le repite, yo a veces le he dicho a las
personas, mira lo que te pasó es por esto, esto y esto.
A veces no le creen, piensan que uno es exagerado y después les vuelve a pasar.
Dije, mira, hiciste de plano esto, esto y esto.
No le creen, vuelve a pasar.
Ya después como que entra y dices, de plano ese tiene
razón, pero es porque uno ya aprendió cómo opera el reino.
Entonces, ciertamente el reino de Dios nos lo da a conocer por la experiencia,
ciertamente, pero también por la revelación de la palabra.
Entonces, por eso que debemos inclinarnos diariamente
a leer la palabra y también a la comunión en oración.
Porque recordemos que la lectura de la Biblia no es que uno se esfuerce en darle
a lo que algunos conocen como teología o los pasos, sino que realmente la
revelación de la palabra viene por la comunión.
Cuando vemos en el libro de Apocalipsis, capítulo 4 o 5, que dice quién es el único
digno de ver el libro y abrir los sellos, dice que el único era Jesús.
Y que cuando él abre el primer libro dice, ven y mira, y dice que vio la revelación
de una persona, si no estoy mal, de un jinete.
Entonces, ¿qué significa?
Que cuando Jesucristo está en nosotros, o cuando Cristo abunda en nosotros a causa
de la comunión que tenemos con Él, Jesucristo nos
abre los sellos que están escritos en la Biblia.
Es decir, como en el libro de Isaías dice, a alguien le dirán,
lee esto, pero le dirán, no puedo leer porque está sellado.
Y es porque hay cosas de que Dios, por nuestras contaminaciones, por ciertas
cosas, hay revelaciones que están selladas.
Pero cuando oramos y entramos en su intimidad, etc., lo que de repente hace
Jesús es, nos destapa los sellos, por así decirlo,
y nos muestra la revelación de su palabra.
Y podemos ver lo que no veíamos.
Y menciono esto porque cuando Jesucristo dijo, a ellos no les ha dado a conocer el
misterio del reino, es porque algunas personas se acercaron a preguntar.
Entonces, al acercarse, Dios les pudo revelar el reino.
Pero si no se acercaban, no les podía revelar.
Entonces, por eso hablaba de la comunión y el acercamiento,
complementando lo que Sara estaba mencionando.
No contradiciendo, sino que complementando lo que mencionaba ella sobre el hecho de
que entre más nos acercamos, inclusive entre más leemos la palabra, más nos puede
explicar a Jesús por qué pasan ciertas cosas.
Y eso ayudará también a que cuando vengan personas a abocarse con nosotros y decir,
mira, pero por qué me pasa esto, esto y esto.
Uno le puede decir, mira, la Biblia menciona y enseña que esto pasa por esto,
esto, esto y esto.
Entonces, no sé si alguien más quiere compartir o comentar algo.
Primeramente, me gustaría agradecerles por las enseñanzas que han hecho en esta sala,
por la invitación que me hizo Ruán también.
Y yo voy a salir porque mañana tengo que trabajar.
Está muy tarde aquí en Brasil.
Ya es casi medianoche.
Entonces, me gustaría agradecerles por las enseñanzas y por hablar de la palabra de
Dios, las enseñanzas de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Y también desear que la paz de nuestro Señor
y Salvador Jesucristo sea con vosotros.
Y a mí me da mucho gusto oírte hablar,
Ruán, Sara, Larry, Aguilino, muchas gracias.
Y siempre me invito, Ruán, porque me gusta oírte hablar de nuestro Señor,
de las enseñanzas que ha hecho en esta sala.
Muchas gracias.
Amén.
Dios te bendiga y te esperamos en la próxima hora.
Dios te bendiga mucho y gloria a Dios por ti.
Muchas gracias, Ruán.
Dios les bendiga, hermanos.
Que la paz de nuestro Señor sea con ustedes.
Muchas gracias.
Buenas noches.
Buenas noches.
Buenas noches.
Buenas noches.
Buenas noches.
¿Alguien más quiere orar?
Bueno, pues yo.
Buenas noches, Juan.
Un gusto, hermano Adelio.
Gracias.
Gracias, Señor, por este tiempo.
Gracias por la familia que tiene Juan, Padre Cristiano.
Gracias por todo ese conocimiento, por toda esa agilidad
mental, ese encendimiento que tú has dado a su vida.
Gracias, Señor, por todo lo que sabes.
Gracias, Padre, porque también tú lo proteges y lo
utilizas como instrumento para que enseñe a tu ángel.
Gracias, Señor, porque también los protege, los cuidas y los llevas de
triunfo en triunfo, de victoria en victoria.
Te doy gracias, Señor Dios, por la vida de Lali, por la vida de Lili, por la vida de
Leonardo, Andrei, Paola, Dani, Tonti.
Señor, por las personas que están aquí, que sean tú por ellos, tu gloria,
manifestándose en sus vidas.
Que seas tú, Señor Dios, enseñándonos el camino donde debemos dirigirnos.
Dar palabras, Señor, que nos alimenten como nos alimentamos físicamente.
Padre, sé que tu bondad y tu amor, Señor, me sienten para corregirnos,
para dirigirnos, para enseñarnos las cosas que debemos hacer aquí en esta tierra.
Danos, Señor Dios, esa orientación para hacer las cosas que te agraden,
para escoger los amigos que debemos escoger, para escoger las decisiones que
debemos escoger en nuestra vida, para escoger, Señor
Dios, las parejas que debemos tener en nuestro día a día.
Para escoger, Señor Dios, las palabras exactas y correctas cuando debemos
dirigirnos con amor y discernimiento hacia otras personas y no ofender.
Te pedimos perdón por todo lo que hemos pensado, hemos dicho, hemos orado.
Y que tu gloria esté sobre cada una de nuestras vidas, que tu reino venga sobre
cada una de las personas que están en esta sala.
Que seas transformando, Señor Dios, nuestra manera de vivir, nuestra manera de
observar, nuestra manera de pensar, que nos des conocimiento, esa sabiduría
esencial para reconocer que fallamos y hacer las cosas cada día mejor.
Pues todo lo dejamos en tus benditas manos, porque
sé que tus ángeles te están guardando en todo tiempo.
Y que cuando nosotros salimos de casa, cuando nosotros dormimos en la noche,
ahí estás tú para cuidarnos y protegernos de todo.
Señor, haznos conforme es tu palabra en nuestra vida.
Sabemos que hoy la tenemos escrita en los libros.
Antes, no sé cómo lo hacías para que aquellos que también
oraban y se dirigían a ti, estuvieran con corazón bondadoso.
Entonces, ahora que tenemos el ángel, por favor enséñanos con conocimiento,
sabiduría, como le has enseñado a Juan y a los demás.
Pero que eso que sabemos, Señor Dios, lo podamos orar de una manera
extraordinaria para que otros vean al Cristo en nuestra vida.
Todo lo dejamos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu.
Amén.
¿Hay más que quieras orar?
Bueno, sí, sí.
Gracias, Señor, por esta noche.
Gracias, Señor, por tu reino.
Vacíanos de todo de este mundo y llévanos de todo de tu reino.
Sea toda la gloria y la honra.
Y, Señor, pon en tus ojos el enfoque de Dios.
Y queremos más de tu presencia, Señor.
Y en los momentos silenciosos, cuando estamos solos en los cuartos,
Señor, gracias por que tú has dado la puerta abierta y entrado en tu presencia.
Gracias por tu palabra, tu sabiduría y el entendimiento del cielo.
Gracias, Señor, porque tenemos todo lo que necesitamos dentro de tus palabras,
dentro de nuestros sentimientos, Cristo.
Y damos toda la gracia en la hora.
Amén.
Amén.
Amén, gracias.
Alí, no sé si quiere orar.
No?
O Leonardo, ¿nos cierras con la voz?
Ay, contéstame un pico.
Sí, yo, yo quería.
¿Puede?
Sí, sí, con gusto, con gusto.
Ok, vamos.
Como sabes, estoy estudiando en el escuela, entonces vamos a orar en mi imagen.
Gracias.
Sí, sí, con gusto.
Gracias.
Amén.
Amén, gracias.
Bueno, Leonardo, si quieres finalizar en oración y así cerramos la sala.
¿En español o en portugués?
Como te sientas más cómodo.
Entonces voy a ser en portugués, entonces.
Amén, gracias.
Gracias, señor, por esta noche de aprendizaje de tu palabra, señor.
Gracias por la gracia que el señor ha derramado sobre la vida de Juan,
sobre los hermanos que están aquí, presentes en esta sala, señor.
Para poder ver más y más de tu verdad, señor.
Gracias te damos, señor, porque el señor es el creador de los cielos y la tierra,
de todo lo que en él habita.
El señor es el mismo ayer, hoy y será para siempre, señor.
Dios que hizo los cielos y la tierra, Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob.
El señor es el mismo Dios, el señor es el mismo ayer, hoy y será para siempre,
señor.
Gracias te damos, señor, por la oportunidad de
estar aquí, por tu gracia y por tu misericordia.
Para escuchar, señor, tu verdad, porque tu verdad libera, transforma y hace
cada día, señor, que seamos transformados en la semejanza de nuestro Señor,
el Salvador, Jesús Cristo, señor.
Gracias por esta oportunidad, por la palabra
que aprendimos esta noche por Juan, señor.
Muchas gracias, señor.
Te agradezco en nombre de Jesús.
Amén.
Amén, se los agradezco mucho a todos.
Y siempre recordemos que la próxima semana
tenemos la lectura en inglés y español por Google Meet.
Y dentro de 15, estamos aquí en tandem nuevamente con otro tema.
Entonces, Dios los bendiga a todos, un fuerte abrazo.
Gracias por haber estado aquí, que Dios los
siga bendiciendo y amando y fortaleciendo.
Y nos vemos, primeramente, Dios.
Muchas gracias, Juan.
No te olvides de me invitarte.
Claro, claro.
Mucho gusto por todo.
Y un fuerte abrazo.
Dios bendiga.
Paz y gusto a sus corazones, Cristo Jesús.
Gracias, Juan.
Gracias, Juan.
Gracias, Juan.
Gracias, Juan.