Vamos a iniciar orando.
Padre, en nombre de Dios, estamos agradecidos por tu amor, por tu bondad,
por tu fidelidad y paciencia.
Porque nos has traído hoy para conocer y aprender de
ti, de tu excelente bondad y tu infinita misericordia.
Gracias por permitirnos deleitarnos en tu palabra, en tu bondad, en tu hermosura.
Gracias por habernos hecho tus hijos, tus amigos y tus sacerdotes.
Así que agradecemos por tu eterna bondad y cariño hacia nosotros.
Nosotros también queremos retribuirte a ti adoración, alabanza, palabras cálidas,
hermosas.
Y a ti, Padre bendito, porque sabemos de que tú has sido muy bueno con nosotros y
nos has guardado y formado en integridad y corazón.
Te agradecemos hoy por tu amor, Padre, y por tu amor y tu bondad.
Líbanos hoy de tu obra de avaricia, de codicia, de engaño, y provéenos
entendimiento y revelación en tu conocimiento y dándonos sabiduría e
inteligencia, así como tú conoces las cosas.
Para caminar como es digno de ti, amado Padre y Salvador, en Cristo Jesús.
Amén.
Y Amén.
Declaramos que no nosotros son los que van a nosotros, sino que tu nombre sea la
gloria, por tu misericordia, por tu fidelidad.
Porque tú nos has hecho nosotros a nosotros mismos.
Muy bien, entonces no sé quién más quiere orar.
Es permitido para edificarnos a nosotros antes de iniciar el tema.
Bueno, sí, sí.
Gracias, Señor, porque en ti hay una fuente de gozo, Señor.
Gracias por ese gozo que nadie se puede quitar.
Gracias, Señor, por esta noche, este lugar
donde podemos unir juntos el espíritu del gozo.
Porque, Señor, tú estás con nosotros.
Vamos a alabarte y honrarte.
Y vamos a aprender de ti esta noche.
Bendícenos.
Y yo sé que vas a relevar cosas importantes para que aprendamos algo de ti
que va a cambiar la dirección de nuestras vidas.
Le damos toda la honra y la gloria en el nombre de Jesús.
Amén.
Amén.
No sé quién más quiere orar.
Con toda confianza lo puedes hacer.
No, nadita.
Si no le entramos, no le tengan pena.
Si no, resérvela para el final.
Ok, entonces vamos a iniciar, ¿verdad?
Ustedes se han dado cuenta mucho que en la Biblia se menciona mucho la palabra gozo.
Tal vez algunas traducciones más nuevas, tal vez no lo colocan
mucho porque a veces puede costar entender su significado.
Porque hay muchas palabras en la Biblia que,
obviamente, nosotros no estamos acostumbrados.
Como, por ejemplo, la palabra impiedad, o iniquidad, o expiación, redención.
Son palabras que no se usan mucho en nuestro entorno.
Y entre una de ellas es la palabra gozo.
Es decir, en nuestro entorno, por lo menos en el que yo he
vivido, es muy difícil que alguien diga, hoy me gocé, ¿verdad?
Es muy raro.
Es más que todo, como dice uno, ¿cómo estás?
Estoy alegre o estoy feliz.
O me siento dichoso o bendecido.
Pero la palabra gozo, inclusive las palabras
como regocijo o júbilo, es muy poco común.
A veces, si alguien las dice, dicen, bueno, este es creyente o es cristiano.
Por cómo se usa en la Biblia.
Entonces, creo que el primer punto que yo les preguntaría, y que también me gustaría
que compartieran para iniciar, es...
Para ustedes, según lo que han vivido o entendido, ¿qué es el gozo?
Bueno, buenas noches a todos nuevamente, los que
se acaban de conectar a esta fiesta maravillosa.
Bueno, la palabra gozo a mí me suena a fruto del espíritu.
Lo que pasa es que en las emociones humanas es la alegría.
Es la misma alegría, como para que tengamos un contexto.
Y también dice que la alegría en el sufrimiento.
Entonces, cuando nos habla del gozo del Señor, o hay una palabra en Nehemías 8
veces que dice, el gozo del Señor es mi fortaleza, quiere decir que a pesar de
todas las dificultades que tengamos, siempre
debemos estar alegres en toda situación.
Entonces, el gozo no es solamente cuando la pasamos bueno, cuando estemos
contentos, cuando estemos de ánimo, sino también son en esos momentos donde
uno dice, uy no, hoy es un día triste, hoy es un día que tuve problemas,
bueno, que no pude enfrentar ciertas situaciones de la cotidianidad.
Ahí debe primar el gozo.
El gozo es esa paz también, porque parte del fruto del espíritu es esa paz
sobrenatural que a veces sobrepasa el entendimiento que uno dice, oiga,
¿por qué me siento tranquilo a pesar de las situaciones que vivo?
A eso se refiere, entonces es esa alegría, esa paz y esa tranquilidad, esa seguridad
de que todo está en calma, que Dios tiene el control de todas las situaciones,
entonces eso le da una tranquilidad de decir definitivamente Dios es real.
Eso para mí es el gozo.
Ok, muchas gracias por lo que mencionaste, me ha agradado bastante.
¿Alguien más que quiera mencionar según lo que ha conocido, entendido que es el gozo?
Creo que es importante sacarlo a la luz para luego traerlo a un poquito más a
detalle de lo que puede ser el gozo, porque hay ciertas características a
reflejar, como en este caso Vanessa dijo que
es un fruto del espíritu y claramente lo es.
También dijo que hay una similitud con la alegría y
también con la paz que también tiene una similitud.
Pero también voy a aclarar ciertos puntos
ahí más concretos para que nos fortalezcamos.
Entonces, no sé si alguien más quiere comentar algo relacionado.
Muy bien, creo que se fue también Vanessa.
Entonces, ok, claramente Vanessa nos dio... no, no cerramos la fiesta.
Creo que... ahí estamos.
Ahí está.
Creo que por alguna razón se puso un poco loco el tándem.
Ok, entonces, bueno, aclarando también lo que Vanessa dijo
es muy importante y ayuda bastante a lo que vamos a comentar.
Y claramente, como ella lo explica, es un poco diferente
a lo que estamos acostumbrados, porque es muy común.
Por ejemplo, hay una película que se llama En busca de la felicidad.
Y si nos damos cuenta, mucho de lo que a veces a
nosotros conocemos o hablamos es de la felicidad.
O uno escucha gente que dice yo quiero ser feliz.
O también expresiones como yo quiero tener paz.
Yo quiero tener paz y que nadie me moleste.
O inclusive algunos atreven ya a decir, bueno, yo quiero vivir siempre alegres.
Pero es muy común usar la palabra inclusive felicidad.
Por eso mencioné la película En busca de la felicidad.
Entonces, son palabras que nosotros usamos, pero a veces no hemos como por
acero medido la dimensión de esas palabras.
Y cuando vemos en la Biblia esas categorías de
palabras que a veces para nosotros pueden ser iguales.
Por ejemplo, feliz, alegre, gozo, regocijo, júbilo.
A veces lo metemos como que todo fuera igual.
Pero realmente hay ciertos contrastes, inclusive lo que vamos a llamar escalas.
Hagamos de cuenta que la felicidad es como la escala más baja.
Y el júbilo es la escala más alta de lo que
nosotros podemos conocer como alegría o felicidad.
Es como que la felicidad, el júbilo es como que la felicidad fuera potenciada
diez veces, por poner un ejemplo, cuando se habla de júbilo.
Pero obviamente a veces no lo hemos medido, no lo hemos visto de esa manera.
Entonces, ¿qué hay que tener en cuenta con esto?
Que obviamente a veces cuando nosotros no conocemos algo, obviamente no lo buscamos.
Cuando hemos experimentado la felicidad o la alegría, por eso vamos en busca de eso.
Inclusive a veces hemos experimentado la paz.
Buscamos estar alegres, buscamos estar felices.
Pero obviamente no buscamos estar gozosos porque
ni siquiera conocíamos que existía la palabra.
Y tal vez ni siquiera conocíamos que era eso.
Tal vez nunca lo hemos experimentado.
O si lo hemos experimentado, tal vez a una escala menor.
Entonces estoy mencionando esto para definir o
entrar en la definición realmente de qué es el gozo.
Entender que el gozo no necesariamente es felicidad.
Es decir, lo que le sigue, por así mencionarlo, lo que le sigue al gozo,
perdón, a la felicidad, es la alegría.
Es decir, como que el siguiente paso a la felicidad es la alegría.
Y el siguiente paso a la alegría es el gozo.
Es decir que el gozo no necesariamente es alegría.
No necesariamente es alegría del todo.
Porque la felicidad y la alegría vienen en una causa.
Es decir, que por causa de algo se
manifiesta y no necesariamente es permanente.
Por eso lo que dijo Vanessa es importante y
también lo que dice la Biblia, que es un fruto.
Eso quiere decir que el fruto permanece.
No es lo mismo que una reacción espontánea de felicidad o de alegría.
O sea, yo me puedo poner alegre o feliz porque me hicieron un cumplido.
Pero el gozo puede ser algo que ya permanece.
Como es un punto espiritual.
No tanto de una reacción en el alma.
Entonces el gozo por eso es espiritual.
Porque recordemos que nosotros vivimos en un reino espiritual.
Obviamente no lo entendemos hasta que entramos en Cristo.
Y entendemos nosotros que somos espíritu, alma y cuerpo.
Como lo dice el 1 de Tesalonicenses
Entonces vemos que el gozo es realmente un espíritu.
No solo es una reacción en el alma como lo que puede ser la alegría o la felicidad.
Que inclusive algunas traducciones de la Biblia
han traducido la palabra bienaventurado como feliz.
Pero realmente inclusive bienaventurado
creo que es un poquito más fuerte que feliz.
Pero menciono esto dando a entender que el gozo no
necesariamente es lo mismo que la felicidad y la alegría.
Está en una escala mayor.
Y el gozo también no necesariamente solo es algo que puede ser manifestado.
Sino que el gozo puede estar permaneciendo en nosotros sin ninguna expresión.
Como mencionaba Vanessa, como la paz.
Que está ahí porque nosotros estamos en paz
pero no necesariamente decimos me siento en paz.
Entonces, ¿por qué?
Porque es un espíritu.
Y como espíritu, inclusive para poder entender esta
parte de lo que es el gozo como algo que permanece.
Que no necesariamente yo puedo de sonrisa en sonrisa, una sonrisa de boca a boca,
de oreja a oreja.
Es como el versículo que dice que Dios anda
buscando adoradores en espíritu y en verdad.
Y que a estos es necesario que adoren.
Es algo así como que mi forma de vida es una vida de adoración por lo que digo,
por como hablo, como actúo.
Entonces es mi forma de adoración diaria.
Pero obviamente nosotros sabemos que hay expresiones de adoración.
Ese yo canto o yo digo con palabras gratas a Dios esta vez que lo amo, que él es lo
único, que él es el más excelso entre todos.
Que él es el santo de Israel.
Entonces mi adoración se comienza a manifestar.
Porque dice que él busca adoradores en espíritu y en verdad.
Y a estos es necesario que adoren.
Es decir, está el estado y luego este estado se manifiesta.
Ahora, ¿por qué menciono esto?
Porque el gozo es similar.
El gozo es como este punto tal vez de alegría, de felicidad en una mayor escala.
Pero está en nosotros como espíritu.
Y que esto que tenemos va a venir a un punto que se va a manifestar.
Esta manifestación es la que se conoce como regocijo.
Cuando de repente alguien se mide, regocíjese.
Quiere entender que el gozo que tiene dentro se manifieste.
Ya sea en expresiones de cánticos o con las manos.
Es decir, dar a manifestar ese gozo.
Porque el gozo ya está ahí.
Y tiene una similitud con la paz.
Porque obviamente uno se puede sentir en paz.
Puede tener problemas, angustias, dificultades.
Pero uno sabe que está en paz.
A pesar de todos los problemas.
Es el eslogan de paz en medio de la tormenta.
Entonces el gozo es similar.
Puede haber que todo se esté cayendo.
Puede ser que todo esté en un funeral.
Pero uno tiene gozo en su corazón.
¿Por qué?
Porque es un espíritu que permanece.
Pero se manifiesta en el regocijo.
Entonces, entendiendo esto.
Vemos que si nosotros en cierto momento hemos buscado la felicidad.
Y hemos buscado, por así mencionarlo, la alegría.
Y por eso mencioné la película en busca de la felicidad.
Entonces quiere decir que nosotros deberíamos buscar el gozo.
Porque el gozo es mayor que la felicidad y la alegría.
Es decir que no debería ir yo en busca de la felicidad.
Sino que yo debería ir en busca del gozo.
Porque el gozo es permanente.
Porque el gozo se mantiene y se manifiesta en esta forma de regocijo.
Por eso también se menciona que, como dijo Vanessa.
Y que también la palabra dice que es el fruto del espíritu.
Porque el espíritu trabajó en nosotros para
que produjéramos este estado de gozo y de paz.
Y los otros frutos del espíritu.
Entonces aquí entra ya la pregunta.
Entonces, ¿dónde encuentro el gozo?
Porque si la felicidad la puedo ver que alguien me dé un cumplido.
Y me diga, te ves bien.
Yo también me siento feliz porque tal vez mi papá o mi mamá me dijeron eso.
O tal vez una señorita que le gustó.
O a la mujer un varón que le gusta.
Y me diga, te ves bonita.
Y que eso le da cierta felicidad.
O que inclusive uno logre alcanzar una meta.
Y uno dice, bueno, me siento alegre porque finalice esto que como me costó.
Entonces, estas causas provocaron que yo tuviera felicidad o que yo tuviera alegría.
Entonces, ¿cómo hago yo ahora para buscar este gozo?
¿Cómo hago para encontrarlo?
Porque obviamente la gente según lo que cree que le da estos estados lo busca.
Por ejemplo, si a alguien le va a gustar que le digan cumplido, se va a vestir bien.
Y se va a arreglar cada mañana para que le digan un cumplido.
Y se sienta feliz o se sienta alegre.
Pero en este caso es muy diferente.
Porque el gozo, como es espiritual, este gozo procede de una fuente espiritual.
Entonces, tendríamos que ir a buscarlo a la fuente.
Y aquí es donde dice el versículo de Salmos 16, 11.
Me darás a conocer la senda de la vida.
En tu presencia hay plenitud de gozo.
En tu diez trae deleites para siempre.
Entonces aquí nos están diciendo nosotros de que
el gozo pleno se encuentra en la presencia de Dios.
Ahí se va a encontrar.
Entonces, ¿por qué menciono esto?
Porque a veces nosotros puede ser que no estemos en el gozo.
Si no estamos en el gozo puede ser que hay algo que
está afectándonos entrar en la presencia de Dios.
Porque si ahí dice que el gozo se encuentra en la presencia de Dios,
no solo gozo sino la plenitud de gozo, significa que si no estamos con gozo o no
expresamos este gozo, es algo que ha entrado en nuestras vidas por palabra,
por ministración, de diferentes maneras que no podemos experimentar este gozo.
Y que hay algo que nos está bloqueando.
La otra cosa que aquí también menciona, en este caso romano, dice porque el reino
de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo.
Entonces aquí nos está diciendo que no solo es la presencia de Dios, sino que el
reino de Dios se mueve en justicia, paz y gozo.
Entonces, si nos damos cuenta, nos está hablando dos puntos
que inclusive la Biblia nos ha repetido constantemente.
Por ejemplo, Jesús dijo, busquen primeramente el
reino de los cielos y su justicia y todas estas cosas.
También nos habla de buscar a Dios Padre para experimentar la vida eterna.
Entonces hay algo que está obstaculizándonos.
Es decir que a veces no tenemos el entendimiento que nos puede llevar a
buscar este tipo de cosas porque hay otros entendimientos que sí tenemos.
Por ejemplo, nosotros buscamos tener un buen trabajo.
¿Por qué lo buscamos?
Porque sabemos que si tenemos un buen trabajo nos van a pagar bien.
Y si nos pagan bien significa que vamos a tener menos problemas de ver cómo alcanzar
a pagar la luz, el agua, el teléfono, la ropa, qué sé yo.
Cosas que pueden ser esenciales y por eso nosotros buscamos un buen trabajo.
¿Para qué?
Para estar, si lo queremos llamar así, en paz o
felices por la cantidad de dinero que nos van a dar.
Porque este mundo obviamente se mueve por dinero.
Entonces obviamente nosotros buscamos un buen trabajo.
¿Para qué?
Para tener este salario y para vivir bien.
O en otras formas, a veces nosotros desde pequeños le decimos, estudie para que si
usted estudia y se gradúa en la universidad o se haga la maestría,
usted va a tener un buen trabajo.
Y así va a tener el dinero y no va a pasar penas.
Entonces nos hablan de buscar algo, un lugar.
Solo que Jesucristo no nos dice que
busquemos un trabajo o que estudiemos mucho.
Sino que nos dice que busquemos su reino.
Porque el sistema que Él opera, que es diferente al de las tinieblas,
Él opera en el reino.
En las tinieblas buscan el señor y en las tinieblas.
Por eso en Mateo 6, cuando Jesús habla, Ustedes sirven
a mamón, o me serviréis a mí o me serviréis a mamón.
Cuando Él menciona eso, luego en los pasajes siguientes dice, ¿Por qué se
preocupan de lo que han de vestir, lo que han de comer o beber?
Y después dice al final, buscar primeramente el reino.
¿Por qué?
Porque ahí está hablando de los dos señoríos, los dos reinos.
Los que viven bajo el reino de mamón van a buscar las cosas terrenales, van a
afanarse por la comida, la bebida y las demás cosas.
Pero aquellos que están bajo el señorío de Cristo van a buscar el reino de Dios.
Y el reino de Dios nos va a dar la justicia, la paz y el gozo.
¿Para qué?
Para sobrellevar las cosas que obviamente tenemos en la vida.
Pero también con el entendimiento, la inteligencia
y otras cosas que el reino nos va a dar.
A lo que quiero entender es que el gozo sabemos
que es ahora y obviamente lo necesitamos.
Porque si nos gusta la alegría y nos gusta estar
felices, ¿Cuánto no nos gustaría estar gozosos?
Porque es mejor.
Es como muchas personas decimos, quiero estar en paz.
No quiero que nadie me moleste, voy a tener
mi rato a solas para estar en paz y tranquilo.
Pero la diferencia, y también me gustó lo que
dijo Vanessa, de que con la paz tenemos el gozo.
Y es interesante porque yo cuando estaba meditando antes de hablar con ustedes,
decía, bueno, ¿cómo lo puedo poner yo?
Porque sí sé que el gozo es un estado como la paz.
Por eso mencioné lo que decía Vanessa.
Y la paz, ¿cómo lo puedo yo entender?
Porque también nosotros decimos, bueno, quiero estar
en un lugar tranquilo, no quiero que nadie me moleste.
Y yo decía, bueno, si lo ponemos así, y hay un bosque, hagamos de cuenta que
tenemos un bosque, y ese bosque es tranquilo, y
alguien está sembrado, es como que está en paz.
Y obviamente todo está en tranquilidad, están los pajaritos, está la lluvia o el
aire, y uno se puede sentir ahí tranquilo, porque hay gente
que le gusta estar en los bosques por la tranquilidad.
Entonces dije, bueno, ¿y cómo sería el gozo?
Bueno, sería que estar en ese mismo lugar es lo que enfiesta.
Entonces, ¿a cuánto no nos gustaría estar
nosotros enfiestados, si lo queremos llamar así?
O sea, con la alegría, con la felicidad de estar en una comunión con algo.
Pero en este caso nos dice que es en la presencia de Dios y en el reino de Dios.
Por eso que hay que buscarlo, por eso que hay que entregarse a ello.
Y por eso Dios nos busca poner una cosa primaria o primordial.
Entonces, si vemos esto, y a veces alguien dirá, hermano, pero yo soy creyente,
pero tal vez nunca he experimentado lo que usted ha dicho.
O yo soy creyente, pero voy a la iglesia, pero solo me dura un momento.
Y es por eso, porque lo buscamos momentáneamente.
Deberíamos buscarlo continuamente.
Así como Jesucristo dijo, busquen primeramente el reino de Dios.
Tomen su cruz cada día, dice la palabra.
No necesariamente cada domingo.
Y también me necesitaba un ejemplo para esto.
Porque yo decía, bueno, ¿cómo le hacemos para entender de que tal vez vamos a la
iglesia, tenemos cierto punto de alegría, y después
como que por los días a días se me desaparece la cosa?
Y una de las cosas que yo necesitaba es como que
nosotros venimos, y tal vez queremos ir a una fiesta.
Nosotros queremos ir a una fiesta.
Pero ¿qué pasa?
Obviamente para nosotros para ir a una fiesta
nos tenemos que bañar, nos tenemos que cambiar.
Y ya cuando estamos guapos, bonitos, nos vamos a ir a echar el baile.
O sea, una danza según lo que nosotros conocemos en el mundo de fiesta.
Pero lo que quiero entender con esto es que cuando nosotros vamos a la iglesia,
deberíamos ir a una fiesta.
Pero a veces nosotros, como mencionaba en este caso,
no nos cambiamos, no nos bañamos y estamos sucios.
Entonces llegamos a la fiesta sucios, tal vez, perdón que lo diga así,
malolientes, sin cambiarnos, todos despeinados.
Y lo que hace Dios en la congregación, a veces cuando estamos ahí, es que con su
presencia, en forma figural, nos limpia, nos peina, nos cambia, nos pone
vestiduras, para que estemos listos para la fiesta.
Y ciertamente ese estado de estar limpios, cambiados,
peinados, bañados, nos va a dar cierta satisfacción.
Pero no estamos en la fiesta.
Lo único que hicieron fue limpiarnos para poder participar de la fiesta.
¿Por qué menciono esto?
Porque así como mencioné ahorita, acerca de la presencia de Dios,
la Biblia nos enseña a nosotros y dice, por cuanto
todos pecaron, fueron destituidos de la gloria de Dios.
En otra traducción dice, por cuanto todos pecaron, no alcanzan la gloria de Dios.
Es decir, no alcanzan la presencia.
Y claramente cuando nosotros pecamos, fallamos, etc.
Dios primero nos tiene que limpiar para entrar en su presencia.
Porque a veces nosotros hemos tenido comunión con las tinieblas.
Y eso lo dice la palabra en Corintios.
Creo que según el Corintios dice, de que como nosotros siendo hijos de Dios
podemos presentarnos y hacernos uno con la ramera.
Dice, ¿cómo podemos nosotros hacernos uno con la
ramera si tenemos a Dios para hacernos uno con Dios?
Entonces nos habla de dos cosas, la comunión
con Dios y la comunión con las tinieblas.
Porque a veces nosotros le estamos dando
nuestros miembros al pecado, como dice Romano 6.
Y estamos haciéndonos uno con el pecado.
En las comuniones del pecado, por así decirlo.
Obviamente cuando hablo de comuniones del pecado
no estoy hablando necesariamente de cosas sexuales.
Porque a veces la gente cuando piensa de pecados habla de cosas sexuales.
Pero en las tinieblas está la arrogancia, la altivez, la envidia, el chisme,
inclusive el afán, la ansiedad.
La cobardía.
Entonces cuando nosotros hacemos esa cantidad de actos,
como es un ámbito espiritual, nosotros nos contaminamos.
Estamos sucios, estamos prácticamente manchados, por así decirlo, con el pecado.
Entonces cuando queremos llegar a entrar a la iglesia, hagamos de cuenta el domingo y
entrar en la presencia de Dios, no podemos.
Porque primero nos tienen que santificar y lavar para entrar a la fiesta.
En este caso entrar a la presencia de Dios.
Entonces nosotros solo somos limpiados y esa limpieza nos da cierto gozo,
pero no estamos dentro de la plenitud de Cristo.
Por el pecado que no nos impide alcanzar esa gloria.
Y eso es algo que tenemos que entender nosotros.
El pecado que nosotros tenemos nos impide disfrutar de la presencia de Dios.
Nos impide disfrutar de esa gloria.
Y no lo digo yo.
Inclusive en el Salmo 51 dice lo siguiente.
En el Salmo 51 dice lo siguiente.
Ahora, nosotros o algunos saben que en el
Salmo 51 es cuando David confiesa su pecado.
Confiesa a él de que él realmente fue concebido
en pecado, falló, cometió iniquidades.
Y él está pidiendo ser restituido.
Porque el pecado impidió que él sintiera el gozo.
Es decir, que él por estar constantemente pecando.
Porque recordemos que David, ciertamente vimos que él entró en adulterio.
Pero eso no fue, ese fue como el punto intermedio del pecado.
Muchos a veces vemos como que la cadena después del adulterio, por ejemplo.
Que él vino y bueno, no solo adultera, sino que también pues manda a matar a alguien.
No solo mata a alguien, sino que también hace abuso de poder.
Pero también hubieron cosas antes del adulterio.
Por ejemplo, dice que cuando era el tiempo de que los reyes fueran a la guerra.
Es decir, que él vino y en lugar de ir a la guerra, se quedó dormido hasta la tarde.
Es decir, él se tenía que levantar a las seis
de la mañana o a las cinco para ir a la guerra.
Y dijo, bueno, hoy como que no quiero ir, me voy a levantar a las doce de la tarde.
Cuando él estaba a las doce de la tarde, viene.
Y en lugar de tal vez ir a ver a la gente que estaba en el ejército.
Él se ve y ve a una mujer desnuda, la codicia en su corazón.
Y luego de eso viene y la manda a pedir.
Es decir, que son pecados en cadena.
No fue solo un pecado, no solo fue el adulterio, no solo fue el asesinato.
Fue la pereza, fue el abuso de poder, fue la arrogancia, fue la codicia.
Fue una serie de pecados.
Entonces vemos que nosotros también tenemos esa serie de pecados.
Pero no nos damos cuenta.
No entendemos a veces que tenemos muchos pecados.
Y como obviamente no acudimos a Cristo diariamente, sino que lo esperamos,
lo corremos hasta el día domingo.
Si nos va bien, ¿verdad?
Porque a veces decimos, no, estoy muy ocupado.
Bueno, mejor dentro de quince días.
No, mejor entre un mes.
Ese ir a la iglesia cada semana, se convierte en ir a la iglesia cada mes.
Entonces, ¿qué significa?
Tenemos un mes de contaminaciones.
Y luego de ese mes de contaminaciones, queremos
llegar a la iglesia a percibir el gozo.
Cuando Dios lo que tiene que hacer es santificarnos primero.
Limpiarnos, bañarnos, cambiarnos.
Y a veces ni siquiera termina la obra, porque solo me dio a hacer.
Corremos, llegamos tarde a la alabanza, que
me dio la predicación, y ya me tengo que ir.
Y nos vamos, fuímonos.
Entonces menciono esto por el caso de David, ¿verdad?
Porque él está pidiendo la restitución del gozo.
Y por eso que él pide perdón por sus pecados.
Es decir que nuestros pecados están impidiendo
que el gozo de Dios se manifieste plenamente.
Para que nosotros podamos estar en la presencia de Dios.
Y aquí es lo interesante, ¿verdad?
Porque obviamente nosotros somos personas sociales.
Y nos hemos dado cuenta que hay gente que nos estresa.
Cuando nosotros estamos con alguien nos estresa.
Que a veces cuando nosotros estamos con alguien estamos esperando que llegue
porque es el que cuenta chistes y que alegra la fiesta.
O tal vez una persona viene y tal vez con una persona nos portamos muy formales.
Porque es una persona recta.
Y no decimos ni malas palabras, ni decimos comentarios fuera de lugar.
Porque él está ahí.
Y entonces vemos que cada persona decimos, ah
qué bueno que vino aquel porque estaba triste.
Y él sólo viene a contar chistes, etc.
Me alegra el día.
O, ah que no me gusta trabajar con aquel porque él es estresante.
Entonces, ¿por qué menciono esto?
Porque Dios tiene un gozo.
Su presencia manifiesta alegría, gozo, este deleite.
Si lo queremos llamar este disfrute que nosotros podemos percibir en él.
Entonces, por eso al estar en él recibimos toda esta presencia de gozo.
Pero no lo podemos hacer si tenemos pecado.
Y aquí es donde entra la belleza de lo que es el sacrificio de Cristo.
Porque el sacrificio de Cristo no sólo nos puso, por así decirlo, a cuentas con Dios.
Algo así como que bueno ya estamos a cuenta, ya tranquilos todos.
Sino que dice la palabra que a través del
sacrificio de Cristo tenemos acceso al Padre.
Es decir que el hecho de que Jesucristo derramó su sangre en la cruz.
No sólo fue el hecho de, bueno ahí los perdoné, ahí nos vemos.
Porque es algo que a veces he tratado la manera de mencionar.
Que no fue que Cristo hubiera podido.
Vino, ya pagué sus pecados, listo, ahí nos vemos.
Amigo, pero de lejos.
Pero no fue así.
Vino Jesucristo y a través del sacrificio en la cruz.
Lo que hizo fue no sólo perdonarnos.
Es decir, no sólo perdonar los pecados de nuestros enemigos.
Sino que Él ahora nos traslada a un reino y nos pasa de enemigos a amigos.
Y no sólo de enemigos a amigos, sino de enemigos a hijos de Dios.
Y ese traslado de tinieblas a luz, no sólo
trae eso, sino que trae otro montón de cosas.
Como el gozo del Señor Jesucristo.
Como la paz del reino.
Como la justicia del reino.
Y un conjunto de cosas que realmente Dios está suministrando en nosotros.
Lastimosamente, obviamente, el enemigo se interpone para que nosotros no disfrutemos
de todo el cúmulo de cosas que Dios nos está dando.
Porque Dios nos está dando una infinidad de cosas.
Que nosotros a veces, obviamente, como dice la
palabra, por falta de conocimiento, no lo sabemos.
Y obviamente el enemigo nos pone palabras.
Por ejemplo, mira Dios no te quiere, no te va a perdonar tus pecados.
Que mira, volviste a pecar, Dios se va a enojar contigo.
Que te va a menospreciar, que no te va a perdonar tus pecados.
Y comienza el enemigo y ¿qué pasa?
Aparece la amargura, tristezas, angustiados, afanados.
Si es que Dios no me va a perdonar, ¿para qué
voy a la iglesia si Dios no me va a hablar?
Porque le creímos a las palabras del enemigo.
Inclusive al sistema de vida que el mundo crea.
Por eso Dios nos dice, busquen su reino.
¿Por qué?
Porque el reino es nuevo.
Es como que fuera Europa.
No va a ser como aquí en Guatemala, o como en El Salvador, o en Estados Unidos.
O sea, si me voy para Europa, el sistema de vida es totalmente diferente.
Igual si yo me voy a Asia, el sistema de vida es totalmente diferente.
Entonces, ¿cómo voy a querer yo vivir una vida en Asia como que la vivo en Guatemala?
Por ejemplo, si me voy a Japón, y yo aquí en Guatemala estoy acostumbrado
a poner mis bocinas para que reviente la colonia.
Si yo me voy a Japón, lo primero que voy a hacer es me voy a meter preso.
Porque allá no se manejan así las cosas.
Dicen que solo con un sonidito que uno haga, yo mando a llamar a la policía.
Y a mí que me gusta andar con música hasta que reviente la calle.
Pero lo que quiero entender es que Dios por eso dice, miren, el reino es nuevo.
Ustedes tienen que aprender a vivir aquí.
Yo les sueno todo, todo, todo lo que es mi reino, mi gloria, mi presencia.
Mis profundidades de amor, mis profundidades
de gozo, mis profundidades de deleite.
Pero ustedes no la conocen, y se están dejando engañar por el enemigo.
Se están dejando, por así decirlo, convencer por las mentiras del maligno.
Entonces él nos habla, el enemigo habla.
Tal vez no lo escuchamos, tal vez literalmente,
pero a veces viene por pensamientos.
A veces el enemigo puede usar a personas diciéndonos cosas a nosotros.
Ah, por ejemplo, vos no servís para nada, vos sos un inútil, por ejemplo.
Entonces, ¿qué pasa?
Dios lo que requiere es de que nosotros, por eso él nos dejó la palabra.
Y él obviamente también nos dejó la oración.
Pero ¿qué es lo que pasa?
Nosotros como humanos nos movemos por entendimientos.
Hay gente que dice, yo no lo voy a hacer porque no entiendo qué es.
Entonces cuando viene Dios nos trae la palabra, que él la fue formando alrededor
de los siglos o a los años, para que nosotros lo tuviéramos hoy a veces en el
celular, o inclusive ahora en YouTube o en otros
formatos, y a veces nosotros podemos obtenerla.
Y a veces alguien dirá, no hermano, pero lo que
pasa es que la letra mata y el espíritu vivifica.
O también puede decir lo que pasa es que si leo mucho me voy a volver loco.
Un montón de cosas que la gente dice.
Pero como aquí mencionamos que el gozo no es algo espiritual,
significa que cuando leemos la Biblia también es espiritual.
No es letra, es espíritu.
Por eso a veces se habla del espíritu, de la palabra.
Y menciono esto porque en el libro de Jeremías dice lo
siguiente, lo voy a leer, dice de la siguiente manera.
Jeremías 15,16 Cuando se presentaban tus palabras, yo las comía.
Tus palabras eran para mí el gozo y la alegría de mi corazón, porque se me
llenaban por tu nombre, porque se me llamaba
por tu nombre, oh Señor Dios de los ejércitos.
Entonces vemos que aquí está ministrando un espíritu
de verdad, una alegría, un gozo, mientras leía.
Pero obviamente también daba un entendimiento
a Jeremías de lo que era la palabra de Dios.
Porque el gozo también va relacionado con la esperanza.
Por ejemplo, Hebreos 12,2 dice que por el gozo que le fue presentado a Jesucristo,
él perseveró.
Dice que el gozo iba relacionado con la esperanza.
Entonces las palabras que Dios nos da son palabras de esperanza que traen un gozo
para nosotros para poder sobrellevar el día a día.
Pero eso es obviamente cuando el enemigo trae estas artimañas de negación de la
palabra para que te va a servir, que son cosas imaginarias, que es mitología.
El enemigo sabe lo que es el gozo, porque ya estuvo ahí.
El enemigo sabe lo que él perdió.
El enemigo sabe también qué significa
enfrentarse a alguien lleno del gozo de Dios.
Porque en otro pasaje la palabra dice, y ellos
están llenos del Espíritu Santo y de gozo.
O es decir que si hace un acompañamiento con
el Espíritu Santo significa que es importante.
Por ejemplo, se dice a veces, estaban llenos del Espíritu Santo y de sabiduría.
También se dice, y estaban llenos del Espíritu Santo y de fe.
O sea que estaban reformando algo, perdón, remarcando
algo que es importante junto con el Espíritu Santo.
Entonces si dicen que estaban llenos del Espíritu Santo
y de gozo, significa que el gozo es sumamente importante.
Porque eso nos ayuda a resistir las cosas que vienen.
Entonces si nos damos cuenta, la palabra al leerla nos va a transmitir gozo.
Nos va a dar un entendimiento para acceder al gozo del Señor.
No sólo en el sentido de entendimiento o una suministración de gozo, sino también
al mismo tiempo nos va a purificar con la palabra.
Porque la Biblia dice en Timoteo que la palabra purifica.
La oración y la palabra nos purifica.
También Jesucristo en Efesios 3 creo que es, dice, porque Él nos limpió con el agua
de la palabra para presentarnos delante de Él sin tacha y sin mancha.
Es decir, a una novia ataviada.
Entonces nos está diciendo a nosotros que la
palabra de Dios cuando la leemos obtenemos un gozo.
Entonces alguien dirá, hermano, pero si yo leo la Biblia.
Sí, pero tal vez la lees unos tus cinco minutitos.
Tal vez la lees un par de minutos al día.
Y aquí nos lleva al hecho de que entrar a leer más, no sólo por el hecho del
conocimiento, sino en la suministración del espíritu.
Menciono esto porque cuando a veces nosotros pensamos en
leer la Biblia automáticamente pensamos en conocimiento.
Automáticamente decimos es que yo voy a leer para entender o para conocer.
Pero recordemos de que todo acto que nosotros
tenemos en Dios es un acto espiritual.
¿Qué quiere decir?
Que si yo oro, si yo voy a la iglesia.
Cualquier cosa que yo hago en él, inclusive en las tinieblas, es un acto espiritual.
¿Por qué?
Porque es movido por espíritus.
Eso lo hemos mencionado, por ejemplo, está
el espíritu fornicación, adulterio y mentira.
¿Qué significa?
Que estos espíritus mueven a la gente a hacer algo.
El espíritu de mentira va a mover a la gente a mentir.
Y también le van a enseñar a mentir.
Entonces el espíritu santo nos mueve a qué?
A buscar el gozo del Señor.
Por eso el espíritu santo nos lleva la palabra.
Inclusive eso lo menciona en los libros de Marcos, Mateo,
cuando dice que el espíritu santo impulsó a Jesús al desierto.
Pero lo que quiero entender es que cuando uno está leyendo
la Biblia, no está adquiriendo necesariamente conocimiento.
Uno está entrando en el gozo del Señor, porque son sus palabras esperanzadoras.
Palabras que nos remarcan lo que Él hizo por nosotros.
Que, por ejemplo, puede ser que a nadie lo han amado o lo han querido amar.
Y ahora viene y dice Dios que nos ama profundamente.
Que tal vez la gente nos ha dicho que nosotros
somos inútiles, que no servimos para nada.
Pero que la Biblia nos dice a nosotros que nos hizo Dios
útiles por medio de la sangre de su Hijo en la cruz.
Y así sucesivamente muchas palabras que nos dan esperanza a nosotros.
Y nos llenan de este gozo.
No el alegría necesariamente, sino el gozo
en nosotros y nos fortalece espiritualmente.
Nos va formando, nos va estableciendo un carácter.
Y claramente cuando puede pasar toda la dificultad posible en nuestras vidas,
nos dicen, pues porque estás alegre si te está llevando...
Como dicen coloquialmente, el Niágara en bicicleta, ¿verdad?
O sea, como que te la estás pasando muy difícil
y aún así estás con una sonrisa en el rostro.
Se termina como fortaleciendo, porque obviamente cuando uno pasa cosas
difíciles, se termina angustiado, triste, el semblante le cambia a uno.
Pero cuando uno tiene el gozo de Dios, no hay problema, Dios lo va a resolver.
Dios ya me habló y me dijo que iba a pasar tal y tal cosa, no tengo problema.
Y en dado caso si pasara o Dios no me hablara, yo tengo la confianza que la
Biblia dice que como dice la palabra, los que
siembran con lágrimas, con regocijo cosecharán.
Porque el regocijo hablamos de que es una manifestación del gozo.
Entonces si nos estamos dando cuenta, sus palabras en nosotros, como aquí dice
Jeremías, cuando las comemos y cuando las leemos, ya
nos están introduciendo la semilla del gozo en nosotros.
Por eso es lo que habla la palabra del sembrador,
que la semilla se coloca en el terreno.
Entonces cuando uno lee la Biblia, esas palabras de gozo,
esa semilla del gozo, está sembrándose en el corazón.
Sembrándose y sembrándose.
Para que demos el fruto del gozo del Espíritu, como lo mencionó Vanessa.
Entonces si nos damos cuenta tenemos que andar cultivando
cada día con la lectura de la palabra, con la oración.
Es como, una vez lo puse en figura con alguien, es como que la lectura fuera una
semilla que se siembra y la oración es como el agua que riega la semilla.
Entonces tenemos que ir en este acompañamiento de leer la palabra y orar.
Y obviamente eso va a causar que a veces cuando estemos con otra gente,
la gente va a recibir esa alegría.
Y nos van a decir nosotros, mira pues, por alguna
extraña razón, cuando yo estoy contigo, me siento alegre.
Me siento... porque esas palabras pueden usar, porque no saben que es gozo.
Me siento en paz.
Y que a mí a veces me han dicho eso.
Mira yo, inclusive una amiga que yo tengo aquí en Guatemala me decía, a veces pasaba
hablando conmigo dos horas y no me quería soltar.
Yo le decía, pero ¿qué pasó?
Es que lo que pasa es que cuando estoy contigo siento paz.
Y eso por teléfono.
Y no te quiero soltar.
Porque yo sé que si te cuelgo, pierdo lo que tengo.
Esta palabra, la verdad es que no soy yo.
O sea, es el gozo de Dios que está en mí.
Por eso mencionaba el hecho de cuando estar con alguien.
Entonces yo tengo el gozo de Dios.
El espíritu de Él está en mí y por eso tengo ese gozo.
Y lo que tú experimentas en la llamada, no es mío, es de Él.
O sea, tú tienes que buscar a Jesucristo para tener esto.
Y como es, por eso tenemos que hablarle a la
gente de que Dios nos perdonó nuestros pecados.
No solo para que estemos a cuenta, sino para
que experimentemos del gozo de su reino.
Del gozo de su salvación.
Por eso mencionaba el pasaje del Salmo 51.
Dice, vuélveme el gozo de tu salvación.
¿Por qué?
Porque hay pecados.
Entonces cuando Él es limpiado de sus pecados, entra el gozo.
Entonces por eso nosotros tenemos que comenzar a pensar, bueno, ¿qué pecados o
qué cosas me están estorbando para experimentar el deleite del gozo?
Porque claramente a veces nosotros no lo estamos manifestando también.
O sea, porque tanto es un aprendizaje, pero es tanto el hecho de que uno tiene,
pero como uno tiene que aprender a expresarlo.
Que obviamente a veces algunas personas son más expresivas que otras.
Por ejemplo, el danzar o el cantar son expresiones de lo que tenemos.
Es como la alegría, ¿verdad?
Por ejemplo, alguien, si tiene una cara enojada y dice que estoy feliz,
uno no le va a creer.
Entonces obviamente por eso la Biblia dice, regocíjate y danza moradora de edición.
Alégrate y canta.
En el sentido de que esta persona se alegra.
O por eso dice, gritos de júbilo y de salvación hay en la tienda de los justos.
Porque obviamente si alguien es salvado de una guerra, de algo que lo iban a matar,
no va a decir, ah, excelente, gracias.
No, lo que va a hacer es saltar, pegar a gritos.
Decir cualquier cosa porque está experimentando un júbilo, una gratitud.
Entonces cuando uno entiende eso, uno sabe que tiene que ir más a la presencia.
Así como he buscado y luchado por ser feliz en la tierra, que no lo he logrado
porque a veces me quitan el dinero, se me acaba todo.
Y bueno, lo que acabo de ganar lo acabo de perder.
Pero en el reino de Dios no necesitamos
necesariamente luchar en el sentido de toda una vida.
Porque cuando uno está en la necesidad es
casi toda una vida para tener un buen empleo.
Sino que simplemente es ir a la presencia, ser
santificado, ser purificado por la sangre de Cristo Jesús.
Y luego experimentar esa, si lo queremos llamar así,
ese desbordamiento de la presencia de Dios en nosotros.
Y nosotros nos tenemos que soltar.
Aprender a soltar en el sentido de que a veces Dios nos puede decir, mira, cántame.
Y en ese cántico que uno está expresando, de
repente se derrama una expresión que uno no sabía.
Y lo que hizo que se explotara, por así decirlo, fue el expresarlo.
Por eso David dice, es que mi copa está rebosando del gozo del espíritu.
Es decir, que él no sólo tenía un pequeño gozo, él estaba rebosando.
Y es claramente por eso Dios nos llama a acercarnos.
Es decir, Dios no sólo nos quiere decir, miren,
dejen de pecar porque él es capricho de él.
O porque es la gana de él.
No, no, no pequen.
Sino que el hecho es de que cuando nos dicen no pequen
es, miren, yo quiero que experimenten todo lo que yo soy.
Yo soy más de que castigo, yo soy más de que leyes y esto y lo otro.
Yo soy una presencia plena.
Yo soy un gozo completo, un amor deleitable.
Entonces eso es lo que Dios nos dice cuando dejemos de pecar.
Entonces no es un dejar de pecar porque lo tengo que dejar de hacer, sino que si yo
lo hago, voy a poder entrar en su presencia en plenitud.
Y voy a experimentar este deleite.
Y este deleite lo voy a dar a conocer.
Porque obviamente cuando nosotros somos anunciadores de buenas nuevas.
Entonces hay un pasaje que dice la buena nueva del gozo de la salvación.
Pero eso es cuando nosotros anunciamos el mensaje, lo anunciamos
como que miren ustedes, están en el infierno solamente.
Pero ¿y dónde está lo bueno?
Pues porque solo me sacan del infierno.
Pero ¿y ahora qué hago?
Está el deleite de la presencia.
Está lo que se conoce algunos como el paraíso.
Pero lo que quiero entender con esto es que al experimentar
este deleite o al experimentar este gozo interesante.
Nuestra boca lo va a dar a conocer, como dice el pasaje.
Dice no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.
Y claramente nosotros sabemos lo que es estar en la presencia
y experimentar este sobre rebalsar del gozo de Dios.
Y uno puede ser hasta difícil explicar lo que se puede sentir y percibir.
Como tal vez una vez yo le contaba a alguien, le decía a mi madre, es que ha
habido momentos cuando uno tal vez está danzando en la iglesia.
Y tal vez uno quiere postrarse, adorar.
En el sentido de pasar de la alabanza a la adoración.
Y que el Espíritu Santo no lo deja a uno.
Como que lo pone de esta manera, espero que no se vea mal.
Es como que te toman y quieren seguir bailando contigo.
Y no te dejan como que irte solito.
Sino que dicen bueno, sigamos bailando.
Y se siente bien porque es el llamándonos a una mayor comunión.
Digamos, sigamos disfrutando de este momento, por así decirlo.
Pero aunque lo ponga este en punto carnal.
Pero es porque hay cosas que nosotros en el mundo entendimos y conocimos.
Pero es como que no quiere soltar este momento de gozo.
Porque obviamente cuando uno pasa a la adoración, hay ciertas cosas que cambian.
A veces la euforia y otras cosas son diferentes en adoración que en alabanza.
Por eso mencionaba los gritos de salvación.
Y obviamente cuando uno está en ciertos momentos cálidos con algo, con la familia,
etc.
No es lo mismo cuando uno está enfiestado.
Y a veces, por eso es la comparativa de la alabanza a lo que es la adoración.
Porque la alabanza regularmente habla de eso.
Gritar de júbilo, venir y gocémonos delante
del Señor, deleitemos en la presencia, etc.
Son cuestiones muy de algarabía, de fiesta.
Pero una adoración es como que más íntimo, más placentero en solo tú y yo,
por así mencionarlo.
Entonces lo que quiero entender es que Dios nos quiere dar esto.
Pero los accesos son a través de la palabra
y a través de la oración, la comunión con Él.
Porque Él nos va a santificar para poder acceder.
Por eso digo el pecado ahora.
Entonces nosotros debemos buscar dejar de pecar para experimentar estas glorias.
Porque obviamente la gloria que nosotros hemos experimentado en Cristo,
los que obviamente la han vivido, saben que
la Biblia dice que vamos de gloria en gloria.
Y esta gloria significa tener más experiencia de
presencia, más experiencia de gozo, más manifestaciones.
Porque estas manifestaciones que Dios nos da no son necesariamente solo estados,
sino que son expresiones.
Por eso David dice, y puso mis pies sobre Peña y me dio un cántico nuevo,
alabanza y adoración.
O cuando, por ejemplo, el pueblo israelí logra ver la maravilla de Pasaje del Mar
Rojo, dice que María toma el pandero y comienza a danzar y a cantar.
Y comienza a decir...
Lo voy a leer para que no me quede en tartamudo.
Porque es bien importante esto.
Porque son expresiones, de verdad.
Dice...
Entonces Moisés y los israelitas cantaron este cántico al Señor.
Y dijeron, canto al Señor porque ha triunfado gloriosamente.
Al caballo y a su jinete ha arrojado al mar.
Mi fortaleza y mi canción es el Señor.
Y ha sido para mi salvación.
Este es mi Dios y lo glorificaré.
El Dios de mi Padre y lo ensalzaré.
Entonces, a lo que voy es que nosotros al tener
este gozo, obviamente la gente lo va a ver.
La gente se va a dar cuenta.
Si lo que vamos a llamar este desbordamiento de alegría.
O pasar de cosas muy difíciles y que uno...
Prácticamente de que, bueno, estoy en
problemas pero estoy gozoso, estoy cantándole.
Estoy cantando en medio de la tribulación, verdad.
Por eso que vemos nosotros a los apóstoles que aparecen en el libro de Hechos.
Que los metían presos y ellos en lugar de estar ahí tristes.
Uy, estoy preso, que estoy aquí metido.
Mejor se ponían a cantar, verdad.
Comenzaban a cantar.
Dice que de repente tembló el lugar y la presencia de Dios se hizo manifiesta.
Y por eso que los demás presos, no fue como que se asustaron del todo.
Sino que, bueno, ¿qué pasó?
Bueno, vamos a juntarnos allá a cantar con Pablo y con Bernabéu.
Entonces, busquemos el gozo del Señor.
Por decirlo, ahora nosotros y aquellos que son no creyentes.
El acceso está libre por medio del sacrificio de Cristina Cruz.
Por eso Dios nos habla del perdón de pecados.
El perdón de pecados nos limpia con su sangre y nos permite acceder.
No es que nos alejemos más, significa que deberíamos acercarnos más.
Dios nos está dando la oportunidad de acercarnos más.
Y experimentar esto, que es gozo, que es
mayor que la alegría, mayor que la felicidad.
Y no es necesariamente sólo esporádico o momentáneo
o causal, sino que es algo que permanece.
Porque es la presencia de Dios en nosotros.
Y aún así, no sólo es que se quede ahí, sino que va a ir creciendo cada vez más.
Y cada vez más, y cada vez más.
Y obviamente nosotros siempre tenemos angustias
o problemas que deberíamos dejar de tener.
Porque a veces nosotros mismos nos metemos a los problemas.
Pero la sabiduría de Dios, la palabra de Dios nos va
a indicar el camino que es la palabra y la oración.
Y obviamente si tenemos un pecado, automáticamente ponernos a cuenta.
Porque obviamente tampoco es... a veces el enemigo nos alcanza desde la palabra.
Si alguno ha pecado, si alguno lo alcanzó el
pecado, abogado, tenemos delante al Padre.
Y esa es nuestra defensa.
Que Dios dice, acérquense con confianza al
trono de la gracia para el oportuno socorro.
Es decir, que Dios no va a venir necesariamente con un palo a pegarnos.
O va a agarrar, como dirán aquí, un chicote a golpearnos.
Sino que realmente Dios nos dice, mire, mi hijo ya se pagó en la cruz.
Sólo te pido que te arrepientas y así volverás a experimentar mi gloria.
Por eso ahí decía David, restitúyeme el gozo.
Porque él sabía que lo había perdido.
Él sabía que ese gozo ya no lo tenía por sus pecados.
Y él sabía, yo quiero otra vez tener la restitución de este gozo.
Entonces nosotros debemos buscar esta restitución.
Si en dado caso la hemos perdido, ¿verdad?
Porque obviamente puede pasar que nos hagan por causa de nuestros continuos pecados.
Pero también deberíamos estar examinándonos.
Porque a veces nosotros por los afanes, problemas, nos desenfocamos.
Y de repente andamos enojados, amargados, frustrados.
Y deberíamos parar.
Mejor irnos a meter al cuarto y a leer un poquito, a orar.
Para que Dios nos restituya, nos provea o nos suministre este gozo.
Para que nosotros continuemos nuestro día a día.
Para que nos podamos establecer día a día en él.
Pero vuelvo, repito, el pecado ese que nos invita.
Y claramente también yo le digo esto porque yo también
de alguna manera en el mundo estuve en depresión.
Entonces uno se siente triste, desanimado.
Y cuando viene uno a Cristo es todo lo contrario.
Porque uno dice, andaba todo cabizbajo, todo ahí raro.
Y ahora que estoy en Dios, Dios le da a uno una plenitud.
Por eso dice una plenitud, no solo gozo, sino plenitud de gozo.
Y expresiones muy hermosas de cánticos que Dios le da a uno.
Cántico nuevo.
O otras canciones que uno se regocija, se deleita.
Y es un cambio.
Y uno le puede ayudar a alguien.
No, no tengas pena.
Mira, Dios es tu ayuda.
Dios es tu fortaleza.
Y como dijo Vanesa, el versículo de Nehemiah, ¿verdad?
Claramente dice, el gozo de Dios sea vuestra fortaleza.
Y lo interesante inclusive de ese versículo de Nehemiah
es de que eso ocurre después del arrepentimiento.
Porque en Nehemiah 8 habla... bueno, sí, en Nehemiah 10.
Nehemiah 10, 8.
Pero me voy a verificar porque siempre me confundo entre esos versículos.
Pero creo que es en Nehemiah... sí, en Nehemiah 8 es.
Entonces, ¿qué es lo que pasa en Nehemiah 8?
Antes de decir esas palabras que mencionaba Vanesa y que están ahí en
Nehemiah, del gozo del Señor sea vuestra fortaleza,
es de que se estaba generando una restauración.
Porque el rey Siro había dado el mandamiento de dar otra de la restauración
al pueblo israelí, que regresaran de Babilonia para el pueblo israelí.
¿Qué realmente nos habla de eso?
Pues nos habla de que Dios... nosotros estamos en pecado, estamos en Babilonia,
y Dios nos rescata y nos manda a Jerusalén, ¿verdad?
A lo que nosotros por pecar habíamos perdido.
Entonces, cuando nos regresan aquí, dice que está Esdras, que es la figura de
un sacerdote, pero que él abre la palabra y él comienza a recitar la palabra.
Y comienza a agregar el entendimiento para que comprendan las Escrituras.
Cuando ellos la leen, ellos se sienten tristes, porque sabían de que por causa de
sus pecados, sus faltas y todo, Dios los apartó a Babilonia y otras cosas, ¿verdad?
Entonces ellos se sentían tristes.
Realmente viene un arrepentimiento para ellos.
Por eso Nehemías 8 marca, por así decirlo, un punto de avivamiento,
tal vez más manifestado, porque el avivamiento ya venía, en restauración,
en formación, tanto como Zorobabel, Josué, Hageo, creo que es Habacuc
no es Hageo, porque Habacuci es otra cosa, y Zacarías, para
volver a restituir, y pues de ahí entra el proceso con Esdras.
Pero aquí se marca algo más con el pueblo.
Pero después de eso, después de ese
arrepentimiento, fue donde vienen estas palabras.
Lo voy a leer, creo que es el 10, creo que es el 11, aquí, ahí está.
Sí, es el 9.
Entonces, Nehemías, que era gobernador, y Esdras, el sacerdote, y Escriba,
y los levitas que enseñaban al pueblo, dijeron a todo
el pueblo, este día es santo para el Señor, su Dios.
No se entristezcan ni lloren, porque todo el
pueblo lloraba al oír las palabras de la ley.
También les dijo, vayan, coman de la grasa, beban de lo dulce, y manden
raciones de lo que no tienen nada preparado,
porque día es santo de nuestro Señor.
No se entristezcan, porque la alegría del Señor es la fortaleza de ustedes.
La reina hablará y se gozará.
Pero lo que quiero dar a entender es que lo que hemos estado hablando, que la
palabra vino primero, para arrepentimiento.
¿Para qué?
Para que ellos pudieran acceder al gozo.
Por eso aquí hay momentos que tal vez nosotros nos sentimos tristes.
A veces nosotros decimos, pero ¿por qué estoy triste?
No siento que me haya pasado nada malo.
Pero es porque esa tristeza que sentimos, dice la palabra aquí, la tristeza que
procede de Dios produce arrepentimiento para salvación.
También la Biblia dice en Iglesias 3, que es mejor estar en la casa del luto que
en la casa de la alegría o en la casa de la fiesta.
Y uno le puede decir, pero ¿por qué?
O sea, es raro, contradictorio.
Que una persona también me lo preguntó, y dice, pero no tiene sentido de que uno
esté mejor en la casa del luto o en el funeral.
Y yo lo que le expliqué a alguien, lo que pasa es que el luto te lleva a
pensar y a meditar y te lleva a arrepentirte.
Es decir, que para que cambies de la casa del luto a la casa de la fiesta.
Por eso es que Dios a veces trae una tristeza a nosotros, ¿verdad?
Porque son pecados.
Entonces uno de repente peca y se siente triste.
Como que a uno le cae una tristeza.
Y dice, pero ¿por qué estoy triste?
Y después uno se entera porque pecó.
Uno en tristeza al Espíritu Santo.
Pero eso es bueno, porque la idea es de cambiar de la tristeza al gozo.
Porque inclusive dice Salmos, por un momento será su ira, y por la noche será
el llanto, pero a la mañana vendrá la alegría.
Dice el Salmo, dando a entender que hay una transformación de tristeza a gozo.
También por eso dice la palabra, irá andando y llorando el que lleva la
preciosa semilla, pero volverá con regocijo trayendo sus gavillas.
Dando a entender que Dios es un Dios que transforma.
Transforma el lamento a la danza.
Transforma la tristeza al gozo.
Entonces a veces por eso Dios nos trae a preocupaciones, a problemas, pero es
porque Él está queriéndonos introducir al gozo,
pero no lo puede hacer porque estamos en pecados.
Porque andamos, si lo vamos a llamar así, teníamos que ir a la derecha, pero fuimos
a la izquierda, y Dios nos tiene que traer otra vez.
Y entonces uno entiende de que, como dice la Biblia, aunque estemos como
en dolores de parto, la Biblia menciona, o Pablo lo señala ahora, aunque haya
dolores de parto, aunque realmente haya situaciones difíciles, pero el final de
eso, de los dolores de parto, es dar a luz a un hijo, y es
una alegría y un gozo que se le olvidan los dolores de parto.
Entonces a veces por eso también nos pasa a
nosotros que Dios nos permite vivir esas cosas.
Porque el gozo que experimentaremos después de esas
tribulaciones o cuestiones, se nos va a olvidar.
Por eso Romanos 8,18 dice, porque tengo por cierto que las aflicciones del tiempo
presente no son nada con la gloria que nosotros ha de revelar.
Entonces, basado en esto y en resumen, lo que quiero transmitir para finalizar
es, tenemos algo más grande que la felicidad y la alegría.
Que cuestiones así como, buscando la felicidad, otras cosas que hemos visto,
es porque el mundo tiene esos conceptos.
Que no necesariamente está mal, pero es lo más que el mundo puede ofrecer.
O sea, hasta donde llega alcanza lo que es el mundo es la alegría.
Pero que Dios ofrece más, las otras escalas que mencioné, el gozo,
el regocijo y el júbilo.
Pero que el gozo se mantiene porque es un espíritu, y no va a ser solo causal.
Entonces, en lugar de buscar la alegría, ¿por qué no mejor buscamos el gozo?
Pero sabemos obviamente que nosotros, al ser pecadores,
necesitamos el pago del sacrificio de Cristo en la cruz.
Y por lo tanto, ese pago del sacrificio de Cristo en la cruz, nos permite acceder a
la presencia de Dios, que es una plenitud de gozo.
Y al buscar su reino continuamente, que es justicia, paz y gozo.
Y por lo tanto, Dios en ese gozo no va a decir, regocíjate.
¿Por qué?
Porque el regocijo es una expresión del gozo.
Y recordemos algo también, ¿verdad?
Porque el enemigo convencido no se quiere engañar, pero hay palabras en la Biblia
que nos dicen a nosotros por qué queremos permitir esas tristezas.
A mí el que me ha gustado, inclusive fue uno de los versículos que Dios me dio en
sus inicios en el Evangelio, fue el Salmo 118.24.
Dice, este es el día que ha hecho Jehová, me gozaré y me alegraré en él.
Dando a entender que no es como que, bueno, a ver qué hago hoy.
Sino que Dios me está diciendo, mira, este es el día, Dios te ha dado un día.
Dios estableció muchas cosas para ti hoy.
¿Por qué vas a andar boca abajo?
O sea, ¿por qué vas a andar ahí tristón, todo amargado?
Si Dios te ha dado una salvación, Dios te ha
dado su amor, Dios te ha dado su plenitud.
¿Por qué vas a andar ahí cabizbajo?
Y, ah, no, es que pequé, es que fallé, que Dios no me quiere.
¿Por qué?
Si Dios no te está reclamando.
Inclusive la Biblia dice en 1 Juan que si vuestra conciencia os reprende a ustedes,
Dios es más que vuestra conciencia.
Porque obviamente nuestra conciencia nos da duro, va.
Sí, que pecaste, que ya viste, no sirvió para nada, mejor esforzaste más.
Ni siquiera Satanás, sino nuestra propia conciencia.
Pero la Biblia dice claramente, este es el día que
ha hecho Jehová, me gozaré y me alegraré en él.
Y esto lo menciono porque yo estuve una buena
temporada, así que me levanté así todo decepcionado.
Así que pa' que otra vez, que volví a fallar, que no ando dando bola.
Y de repente repetía todos los días los mismos versículos.
Este es el día que me ha hecho Jehová, me gozaré y me alegraré en él.
Este es este que mencionó Vanessa también.
¿Por qué estáis tristes si día santo es este,
que el gozo del Señor sea vuestra fortaleza?
Y así me iba versículo a versículo, todos los
días luchando con esa depresión, tristeza.
Porque sé que no es de Dios, porque Dios me quiere en su gozo.
Pero puede ser la Biblia que las armas de nuestra milicia no son carnales,
sino poderosas en Dios para la destrucción de fortaleza.
O sea que nuestras armas no es que uno venga y saque una a su pistola,
sino que uno se saca la ametralladora del Salmo 119.
O tan malos versículos que estamos mencionando para luchar contra el enemigo.
Y lo bello de eso cuando uno lucha es de que Dios trae un cántico.
Por ejemplo, en este caso, con ese versículo, de tanto yo pelarme como por
meses con esta situación, Dios me dio un cántico basado en esa canción.
El cántico es más o menos así, dice...
Entonces,
después de un par de meses o un mes o algo así, de repitiendo ese versículo,
de repente fluye en ese cántico.
Y lo tengo, ¿verdad?
Y ya después cantaba eso a diario.
Pero lo que quiero entender es de que Dios nos da esta experiencia.
Por eso me indiqué ese versículo, que Él puso mis
pies sobre el peña y puso en mi boca un cántico nuevo.
Porque lo que está en la palabra se manifiesta.
Lo que está en la palabra no es mentira.
Lo que está en la palabra se vivifica.
Y por eso dice que... Tus palabras eran mi alimento, era mi comida y era mi gozo.
Entonces, uno cuando lee la Biblia, eso le trae la administración constante.
Entonces, lo que voy a decir es, busquemos el gozo.
No solo la felicidad, no solo la alegría, el gozo de Dios.
Y permanecerá y nos fortalecerá y nos ayudará
a enfrentar cualquier situación que vendrá.
Y obviamente también la gente se dará cuenta, ¿verdad?
No solo por lo que ellos pueden entender, sino que ellos pueden percibir.
Como mencionaba, a veces ustedes tal vez se han dado cuenta.
Dicen que cuando estoy contigo estoy tranquilo, cuando estoy contigo tal cosa.
Pero no es que es la presencia de Dios en mí, ¿verdad?
¿Y cómo lo puedo tener?
Bueno, acércate a Cristo.
Él perdona pecados y puedes acceder a la presencia de Dios, ¿verdad?
Pero lee la Biblia.
¿Para qué?
Para que tu palabra sea tu gozo, para que su palabra sea tu esperanza,
para que su palabra sea tu alimento.
Y te fortalezcas en el gozo del Señor, ¿verdad?
Entonces, dejemos el pecado a un lado, dejemos de creerle al enemigo y abracemos
la palabra y la presencia en oración, ¿verdad?
Y obviamente no tengamos vergüenza si en dado caso Dios nos pide algo.
Por ejemplo, dice, mira, cántame, cantemos pues.
Aunque uno esté en la calle, ¿verdad?
Como dirían en portugués, en la rua.
Entonces uno puede cantar a Dios.
No es como que vergüenza, ¿verdad?
Más bien fortalece.
Y es cosa que el enemigo se lo va a atacar a uno con vergüenza.
En esos casos que yo mencionaba, a veces iba con un
amigo que se levantaba así como que triste y todo.
Y ahí en la moto íbamos cantando, ¿verdad?
La gente hace una mirada rara.
Esto es que loco, ¿verdad?
Nosotros seguíamos cantando, ¿verdad?
Pan de héroe y danza, pan de héroe y danza.
Preparados para alabar al Señor.
Pan de héroe y danza.
Y ahí va uno.
Aunque venga el espíritu y nos diga, qué vergüenza.
¿Qué nos importa?
Estamos en el gozo.
Y nos lo quieren quitar.
Nos lo quieren quitar, pero va a permanecer.
¿Por qué?
Porque estamos actuando, ¿verdad?
En lugar de decir, sí, qué triste estoy, qué
amargado, qué me está pasando el día en bicicleta.
Cantemos a Dios.
Es una manera que se va a manifestar, ¿verdad?
Por eso hablaba de las armas de nuestra milicia.
Entonces, hay cánticos que nos ayudan a eso.
Hay otro cántico que me gusta bastante también, que cantaba antes.
Que decía que no importaba lo que hubiera.
Lo que voy a hacer es cantar a Dios.
Entonces, busquemos.
Busquemos y establezcámonos en Él.
No busquemos tanto la alegría o la felicidad,
que pueden ser momentáneos o casuales.
Sino el gozo.
Y obviamente, por eso dice Dios, busquen primeramente al reino.
Entonces, uno debe leer constantemente la palabra para eso.
Para encontrar el reino.
¿Qué es el reino?
Yo lo puedo... Entre unas cosas que aprendí del reino, es lo siguiente.
Porque recordemos que la Biblia dice, el reino de Dios y su justicia.
Está hablando de dos cosas, ¿no?
Entonces, Pablo dice algo muy interesante.
Dice Pablo.
En 1 Corintios 2,2 dice.
Y me propuse no conocer alguna otra cosa más.
Sino a Jesucristo y a este crucificado.
Y es interesante porque ¿quién es el reino de Dios?
Es Cristo.
Porque los embajadores representaban el reino.
Por ejemplo, la embajada que a veces está en Estados Unidos, representa ese pedacito.
Aunque a veces está en Guatemala o en El Salvador, etc.
Eso es Estados Unidos.
Y así se establece a veces en la ley.
Pero hay gente que se va a buscar la embajada.
Porque ahí los protege, ¿verdad?
Entonces, ¿qué significa?
Que Jesucristo es el reino.
Y el sacrificio de su cruz es su justicia.
Entonces, cuando el apóstol Pablo dice.
Y me propuse no conocer alguna otra cosa más.
Sino a Jesucristo y a este crucificado.
Lo que él está diciendo es.
Voy a buscar primeramente el reino y su justicia.
Porque Jesucristo representa el reino.
Y la cruz representa la justicia.
Ya.
Entonces, los animo a que tomen el gozo de Dios.
A través de arrepentimiento.
A través de la lectura.
A través de la oración.
Y obviamente van a ayudar a otros a salir de eso.
Porque obviamente hay mucha tristeza.
Hay mucha angustia.
Hay muchas cosas que realmente el mundo está viviendo.
Y va a seguir viviendo.
Porque la Biblia lo dice, ¿verdad?
Pero tenemos un Dios.
Que es su presencia, su gloria.
Es hermosísima.
Pero a veces no la estamos disfrutando.
No la estamos tomando plenamente.
Hacemos un par de leídas.
Un par de oraciones.
Bueno, ya cumplí con mi oración de hoy.
Ya cumplí con mi devocional de 10 minutos.
No lo estoy menospreciando.
¿Verdad?
Sino que quiero entender es que miren.
Ustedes quieren meterse en una piscina de 5x5.
Pero tienen un océano para nadar.
Es algo... Por eso la Biblia dice que la gloria del
Señor será como las aguas que cubren la mar.
¿Verdad?
Porque lo que más tenemos es eso.
Pero eso nosotros queremos solo con nuestro vasito de agua para pasar el calor.
Pero tenemos ahí todo.
Una abundancia de él.
Entonces, no sé si alguien más quiere comentar algo.
Añadir algo.
O... Alguna otra cosa.
¿Cómo?
No te escuché bien.
No sé qué pasó.
Vuelva en ese entonces si iba a decir algo que no...
Ahora sí.
Ah, sí.
Ahora sí te escucho.
Ok.
No, esto lo quería decir que...
Eso es muy impactante.
La palabra que dijiste y...
Y... Cuando agarra eso...
La sanfosa es más profundo.
Es espiritual y...
Y no es un sentimiento.
Sí te puede afectar los sentimientos, pero no es un sentimiento.
Y los afectos y... Y donde...
Nació.
Y me gustan mucho los... Salmos.
El libro de...
Salmos que dice...
Mucho.
Ok.
Dice...
Mucho sobre gozarse.
Y...
Y...
Dice cosas de cantar, alabar.
Porque ahí...
Estamos...
Fortalecidos y...
Y sí, pero muchas gracias.
También, déjela aquí.
¡Vanesa!
Aquí está.
Déjela aquí.
Déjela aquí.
La esperanza y salir retado de este...
De este tiempo De este espacio que se abrió acá...
Es reflexionemos en que áreas de nuestra vida todavía hay oscuridad todavía hay
tristeza Hay una tristeza que viene de Dios que sana pero hay otra tristeza que
viene del mundo De las preocupaciones, de la angustia Que no nos da ningún fruto
Que simplemente nos tiene ahí, agachados Entonces...
Irnos hoy animados y fortalecidos en creer que definitivamente el único que nos puede
dar el gozo perpetuo, eterno y vivir el cielo en la tierra se llama Jesucristo.
Entonces no hay otro, dice la palabra que no hay otro nombre debajo del cielo dado a
los hombres en quienes podamos encontrar salvación.
Y muchas veces también el apóstol Pablo decía algo así como
hago lo que no quiero y lo que no quiero hacer eso hago.
Miserable de mí.
¿Quién me librará de este cuerpo mortal?
Pues solo Jesús.
¿Y a qué se refiere eso?
Que también a veces nos sentimos culpables por sentirnos tristes, abatidos,
sentimos que la vida nos pesa, que todos los
días es una carga de situaciones difíciles.
Pero aunque el mundo ve noticias y nosotros vemos señales, hay un futuro y
una esperanza y es que definitivamente el gozo sí lo podemos tener, es real.
El gozo, si se lo pedimos a Dios en oración, Él nos escucha
porque Él dice que escucha la oración de los justos.
Y no somos justificados por nuestras obras, sino
somos justificados por lo que Jesús hizo por nosotros.
Entonces vayámonos contentos, gozosos, alegres.
Aquí en Colombia tenemos un dicho de que el carnaval
de Barranquilla quien lo vive es quien lo goza.
Y hoy nuestro carnaval es el reino de Dios y quien los gozamos es quien realmente
tenemos esa disposición de entrar en esa presencia de Dios.
Y esa es la invitación también.
Gracias Vanessa.
Me llamó bastante la atención que mencionaste de que eso entra en el gozo de
tu señora porque es una situación de que cuando nosotros obedecemos, a veces esa
alegría que sentimos de obedecer es como que Dios
regocijándonos y que nosotros somos obedientes.
Entonces Él se alegra y nosotros percibimos ese gozo de Él.
Solo quería agradecer esa parte que me llamó la atención.
María José, ¿y vas a mencionar?
María José, no sé si vas.
Yo vi que tu haces tu micrófono.
No sé si... No sé si te quité el impulso.
Entonces vamos a hablar ahorita para que el Señor nos ayude, para que el Señor nos
ayude a tener su gozo y que también Él imparta su gozo en los que nos rodean.
Porque la Biblia habla de las suministraciones.
Todo lo que es espiritual se puede pedir.
Y que Dios inunde nuestras vidas con su gozo y nos
ayude para usar estas palabras para ayudar a otros.
Porque obviamente hay mucha tristeza, mucha
angustia y mucho dolor a veces en la gente.
Y en la fortaleza del gozo de Dios vamos a tenerlo.
Padre, en el nombre de Jesús damos las gracias,
primeramente por el sacrificio de Cristo en la cruz.
Ya que por eso podemos tener acceso a la presencia tuya.
Una presencia que está llena de gozo.
Una presencia que no solo es un deleite de amor, sino que también es una alegría.
Una manifestación de esta expresión que tú nos has dado.
Te agradecemos hoy por hablarnos, por llevarnos a
buscar esto, para inclusive llevarnos a expresarlo.
Porque a veces en estas expresiones se derraman las cosas.
Y que a veces podemos tener nosotros cierta vergüenza para expresar cierta alegría.
Tal vez por nuestra forma de hacerlo, o tal vez porque es poco común para otros.
Pero queremos tomar libertad, porque tu
palabra dice que en tu presencia hay libertad.
Así que te agradecemos hoy.
También ayúdanos hoy a que tú nos proveas de palabras que sean nuestro gozo.
De palabras que sean nuestra alegría.
Ayúdanos para almacenarlas en nuestro corazón
y para poder tomarlas en los momentos.
Ya sea para regocijarnos en ti, ya sea para tomarlas como armas de nuestra milicia.
Ya que el enemigo a veces se levanta como un poderoso gigante contra nosotros.
Pero nosotros tenemos a ti que eres mayor que todos ellos.
Te agradecemos hoy, amado amigo, por tu paciencia y tu fidelidad.
Te agradecemos hoy por todo y también te pedimos
perdón porque a veces nos hemos tirado al abandono.
Tal vez nos hemos descuidado o hemos permitido que le hemos escribido las
palabras del enemigo que nos han llevado a entristecernos o a pecar.
Pero te agradecemos también por la oportunidad y
por tu diestra extendida para retomar el camino.
Y por eso hoy pedimos así como David, restitúyanos el gozo, nuestra salvación.
Y poder llevar esta esperanza a otra gente de
que Dios puede restituir el gozo, su salvación.
No importa si han caído, si han fallado, tu diestra
poderosa los tomará y los guiará a una senda de justicia.
Te agradecemos amigo y padre, señor y salvador, pastora
y socorro, para el avance de la iglesia sin Cristo Jesús.
Amén.
Amén.
Y ahora pues a aquellas personas que quieran colocar sus peticiones de oración,
lo pueden hacer con gusto.
Encribamos aquí todos juntos.
Bueno, amado Dios, te queremos dar gracias por este espacio tan maravilloso.
Y te queremos pedir, Señor, por aquellas personas que aún viven en esas tinieblas,
en esa oscuridad, donde no han podido verte, Señor, que aunque tienen ojos y no
te ven y oídos y no te oyen, que hoy puedan salir, Señor, de esa tristeza
profunda, dondequiera que se encuentren, las personas
que se conectan en tándem o alrededor de nosotros.
Familiares, vecinos, amigos.
A veces oramos solo por nosotros, Dios, pero hay tanta necesidad en el mundo de ti.
Y todos tenemos esa necesidad de un salvador.
Hoy te pedimos, Señor Jesús, que seas tú, llenándonos de tu
gozo, que sea nuestra fortaleza todos los días de nuestra vida.
Que a partir de hoy, Señor, haya un antes y haya un ahora.
Y ese ahora que seas tú, que vivamos en ese pleno gozo de decir, hay una esperanza
y un futuro para nosotros, que hoy podamos tomar decisiones acerca de realmente
necesitarte, Señor, de realmente decir, me quiero acercar confiadamente al trono
de la gracia, porque tú ya nos diste ese acceso por medio de la cruz.
Hoy te pedimos también, Señor, por todos los que quizá están hoy,
que fue su último día de vida, Señor, que están en agonía por las
personas que están en las cárceles, en los hospitales, Dios.
Incluso puede que no sean cárceles físicas, Señor, sino cárceles
espirituales, cárceles de dolor, de duelo, de sufrimiento, en sus
relaciones con sus familias, en su mente también, Señor.
Hoy te pedimos por hombres, por mujeres, niños, niñas, y aunque tu palabra dice,
Señor, que en ti ya no hay hombre ni mujer, ni esclavo,
ni siervo, ni libre, sino que para ti todos somos iguales.
Hoy el gozo nos da esa igualdad, ese equilibrio, es decir,
todos podemos vivir esa plenitud del gozo del Señor.
Haz volver de verdad sobre nosotros el gozo de tu salvación, Señor, aún a los
creyentes, a los futuros creyentes, como lo dices tú en Hechos, que tú cada
día, Señor, añades a la iglesia a aquellos que van
a ser salvos, y hoy queremos que sean más, Señor.
Que de estos 8250 millones de seres humanos, Dios, que habemos hoy en la
tierra, esta oración llegue como una flecha encendida a aquellas personas,
Señor, que estén en esa oscuridad profunda.
También te pedimos por los misioneros, Señor, aquellas personas que están dando
su vida por causa del Evangelio, que no sean avergonzadas
del Evangelio porque es poder de Dios para salvación.
Y aunque muchas veces calláramos, aún tú dices que las piedras hablarían,
y hoy te pido que seamos nosotros los que hablemos, Señor, los que demos esa buena
noticia, con una sonrisa, una sonrisa tuya bastará para sanar, un abrazo tuyo bastará
para sanar, el gozo tuyo bastará para sanar a muchos que hoy necesitan en esta
hora, Señor, tu presencia, que hoy haya un avivamiento
profundo de tu Espíritu, Señor, en los aires espirituales.
Así como dice tu palabra, la oración de uno ayuda a mil, y la de dos a diez mil,
y así sucesivamente.
Y hoy con la vida de Juan, de Lari, de Alina, de María José, de Rashad,
de Gastón, que llegó por ahí, ideal, que han estado ahí presentes, y los que se
han ido, han pasado, tu palabra no vuelve vacía, Señor, y aunque a veces preferimos
estar en otros lugares, hoy nos tienes con gozo decir, así sea por uno, vale la pena.
Y hoy queremos pedirte eso, Señor, que de verdad hayan almas y corazones
dispuestos, y mentes abiertos, Señor, oídos destapados, ojos abiertos,
personas sanadas, de adentro hacia afuera, en su interior, en su alma, en su cuerpo,
en su Espíritu, para que puedan conocer tu gloria, Señor, y
que le podamos dar la gloria de Dios a él, solamente a él.
Te lo pedimos, Señor, y en esta hora agradecemos este tiempo, porque tú eres
maravilloso, eres el único Dios fiel, verdadero, justo, que te podamos conocer
por quien eres, porque tú eres un Dios real, un Dios amable, paciente,
tierno, bondadoso, compasivo, tardo para la ira y
grande en misericordia con todos y cada uno de nosotros.
Amén.
Amén.
Gracias.
¿Alguien más que quiera orar?
¿No?
Cantamos.
Hay una canción que me gusta, que dice, que ahorita la recuerdo que había
comentado es, dice, no hay motivo para dejar de expresar lo que hay en mi
corazón, no hay motivo para dejar de expresar lo que hay en mí.
Me gozaré en tu presencia, oh Dios.
Cantaré a tu nombre, oh, Altísimo.
Me deleitaré en tu presencia, oh, Dios.
Sólo en ella me gozaré.
Me gozaré en tu presencia, oh Dios.
Cantaré a tu nombre, oh, Altísimo.
Me deleitaré en tu presencia, oh, Dios.
Sólo en ella me gozaré.
Sólo en ella me gozaré.
Sólo en ella me gozaré.
Y ahí al avanzar... pero ya no tengo los instrumentos.
A lo que voy es que esta canción me gusta por lo que dice.
No hay motivo para dejar.
Es decir, que a veces ni la tristeza, ni la amargura, ni la decepción.
Tenemos la presencia para gozar.
Por lo que menciona el Salmo 118:24.
Este es el día que yo me gozaré y me alegraré.
Como que fuera un mandato ahora.
Inclusive en 1 Tesalonicenses 5, 16, dice gozaos en el Señor.
Como que nos está enviando.
Así como cuando se puede enviar a predicar, nos envía que nos gocemos.
Entonces, si no hay alguna otra persona que
quiera orar, vamos a hacer otras dos oraciones.
Ver a aquellas personas que quieran aceptar a
Jesús como Señor y Salvador o quieran reconciliar.
Y vamos a hacer otra por las diferentes necesidades.
Entonces vamos a orar.
Igual como también esto se grabó.
Padre en nombre de Jesús, venimos delante de ti
porque sabemos que tú eres un Dios perdonador.
Tú eres un Dios que nos ha llamado para poder estar en tu presencia de gozo.
Sabemos de que hemos pecado, sabemos de que por
causa del pecado no podemos alcanzar la gloria.
Y tú nos has dado esperanza de vida.
Por eso queremos venir arrepintiéndonos de nuestros pecados.
Confesándonos de nuestros pecados, declarando
a Jesucristo como el Señor y como el Salvador.
Y de que tú lo has resucitado de entre los muertos.
Por esa razón queremos caminar el camino de Cristo.
Y reconociendo que Jesucristo es el único intercesor entre tú y nosotros.
Que por el sacrificio de la cruz, él nos reconcilió contigo.
Y por eso hoy podemos hacer esta oración.
Te agradecemos Padre Eterno.
Queremos hoy que nos bautices en agua.
Que seamos bautizados con el Espíritu Santo.
Y que podamos participar de la Santa Cena para la alabanza de la gloria de tu gracia.
En Cristo Jesús, Amado Padre, entregamos nuestras vidas.
Amén.
Y ahorita vamos a hablar por las diferentes necesidades.
Porque sé que hay diferentes necesidades.
Dios y Padre, venimos hoy delante de ti.
Sabiendo que tu palabra dice...
De que... Deléitate así mismo, Jehová,
cuando se hagan las peticiones de tu corazón.
Sé que nos has incentivado hoy para gozarnos, para deleitarnos en tu presencia.
Porque quieres contestar y cumplir las peticiones de nuestro corazón, Amado Padre.
Así que pido hoy que examines cada corazón que hay aquí delante de ti.
Porque sé que se han deleitado en tu presencia.
Y que tú contestes esas peticiones de sus corazones
conforme a tu voluntad y conforme a tus riquezas en gloria.
Te pedimos hoy también, por lo que hay en la mente y el corazón de cada una de las
personas que está aquí presente, Padre.
Porque tienen diferentes necesidades.
Te pedimos hoy y las presentamos delante de ti para que tú obres.
También pedimos hoy, Padre, para que envíes horarios a la Mies.
Porque la Mies es mucha y los horarios son pocos.
Así que hoy pedimos, Padre bendito, que
envíes capacites y dirijas a otras personas.
Pero también así mismo que nos capacites a nosotros.
Porque sabemos que puedes que tú enviarnos a personas
para que las capacitemos y luego tú las enviarás.
Así que ayúdanos también para estar preparados.
Te pedimos hoy, Padre, por la viuda y el huérfano.
Te pedimos hoy por el ancianos y las ancianas que
a veces también las han descuidado o abandonado.
Y queremos hoy en esta petición de que tú las resguardes.
Que levantes personas que puedan colocar estos centros para ancianos y ancianas.
Porque es una labor, Padre, que es delicada.
Y que también proveas el amor, Padre, para que haya una restitución del
amor que a veces los hijos de alguna manera despreciaron.
Pero que tú quieres fortalecer y formar.
Te agradecemos hoy, Padre bendito.
También pedimos hoy por los padres y las madres solteras.
Sabemos que es un reto para estas personas también tener
una forma de vida por todo lo que pueden estar pasando.
Porque no es lo mismo dos que uno.
Así que pedimos por el padre y madres solteras.
Que los ayude, los fortalezca, les provea, los dirija.
Y también pedimos, Padre, a aquellas personas que no tienen ni siquiera comida,
o trabajo, o vivienda, o algún otro tipo de situación.
Pero también pedimos, Señor, por un espíritu de oración.
También pedimos por un espíritu de gracia.
Pedimos por un espíritu de sabiduría y revelación.
Por un espíritu de Elías.
Porque tu Padre dice que hará volver el corazón de
los padres a los hijos y los hijos a los padres.
Y sabemos que hay muchos problemas familiares.
Y con la suministración del espíritu de Elías traemos reconciliación.
Provee hoy, Señor Jesús, de tu Espíritu Santo
para que sobreabunden cada corazón y cada persona.
También forma con tu magisterio a cada uno conforme a tu verdad, Padre.
También provee esta calidez paternal.
Provee esta calidez, Señor, de amistad.
Y también del amor del amado Cristo.
Te agradecemos hoy, amado amigo y pastor.
Socorro y fortaleza.
Sé tú nuestra ciudad amurallada.
Y también pedimos por los diferentes países que
estamos aquí presentes o que estuvieron presentes.
Para que guíes a estas naciones al arrepentimiento para la salvación.
Para que puedan hacer una luz a otras naciones.
Te pedimos que estas naciones entren en convicción del pecado.
Para que tú puedas orar y operar en la vida de cada uno.
Y que coloques a cada ministro de cada nación.
Para que dispongas su corazón para orar por el país.
Y que incentives a los miembros de la iglesia para que oren por la nación.
Para que traigas una restauración a cada uno.
Te agradecemos por la labor tan grande e infinita que haces en nosotros.
Y en la que estás haciendo en las personas aquí presentes.
Trae hoy, Señor Jesús, respuesta de tu palabra.
Trae hoy tu fidelidad y tu administración de verdad.
Y provee a cada uno conforme a tus riquezas en gloria, amado amigo y pastor.
Te agradecemos, Padre y Salvador.
Sabemos de que tú eres nuestro apóstol, profeta, evangelista, pastor y maestro.
Y que tú suplirás todas nuestras necesidades espirituales, físicas,
ministeriales, de todo en todo.
Porque estamos bajo tu cobertura, Jesús.
Porque fuimos trasladados del primer Adán al postre Adán, que eres tú.
Y por eso hoy tenemos una nueva vida.
Estamos en el reino de la luz, en tu Hijo Jesucristo.
Gracias, amado pastor, por hacernos sacerdotes y por estar aquí presentes.
Alabanza sea tu nombre y a tu gloria.
Vení, tú eres eternamente y para siempre.
Y declaramos que no a nosotros o que van a nosotros, sino a tu nombre sea la gloria.
Por tu misericordia, por tu fidelidad.
Porque tú nos has hecho y no a nosotros, a nosotros mismos.
Gracias, amado pastor y socorro.
En Cristo Dios, amén y amén.
Ok, entonces, Dios bendiga.
Fue un gusto estar aquí con ustedes.
Y si alguien iba a decir algo, pues denle.
Perdón si los interrumpí, porque vi que es solo un micrófono.
Bueno, siempre recuerdo que cada 15 estamos aquí en tándem, ¿verdad?
O sea, creo que la próxima... El 28 nos tocaría aquí en tándem otra vez.
Y pues, como saben, tenemos un grupo de Telegram.
Ahí pues también compartimos los links.
Y dentro de la otra semana nos tocaría en
Google Meet para continuar con Iglesia Este.
La verdad es que hemos estado leyendo y comentando.
Para ir ahí cada semana en una plataforma para ir complementando cosas.
Entonces, los invitamos siempre.
Tenemos el grupo de Telegram, donde a veces compartimos...
O por lo menos trato de compartir los versículos diarios en...
¿Cómo se llama?
En español y en inglés.
Si se dan cuenta, estamos compartiendo en Iglesia Este.
Porque creo que leemos cada viernes, cada 15 los viernes.
Y aparte Marcos, para conocer más de Cristo.
Entonces después lo pongo en español y en inglés.
En la Biblia de las Américas para que vamos... Sí, lo que voy a decir.
Tenemos una práctica pequeña entre españoles e inglés.
Con la Biblia diaria igual, por ejemplo.
Esa es la idea realmente.
Compartirlo en la mañana y en la tarde.
Y de repente a veces quemando alguna que otra cosa.
Pues también están libres de compartir, ¿verdad?
Y pues Dios los fortalezca y los vivifiquen.
Y fue un gusto tenerlos aquí.
Y gracias por acompañarnos.
Dios los guarde y los fortalezca en la verdad.
Y los sustente con su diestra.
Entonces si no hay más palabras...
Nos despedimos.
Yo lo bendigo, nos vemos en la fiesta.
Nos vemos.
Los bendecimos.
Ahí vamos con gozo.
Con alegría y regocijo.
Alabemos al Señor.
Con alegría y regocijo.
Subamos al monte del Señor.
Ahí va a pasar las canciones.
Va a pasar el repertorio ahí por Telegram.
Dios los bendiga.
Un fuerte abrazo.
Con cuidado.
Gracias a Dios.
Bendiciones.
Bye.