Vamos a orar entonces para iniciar con el tema.
Y aquí pues ya hicimos la lectura, que es algo
que también está ayudando para irnos edificando.
Padre Jesús, te damos las gracias porque tú eres un Dios fiel y verdadero,
aquel que nos ha dado la fuerza para seguir,
aquel que nos ayuda para caminar rectamente.
Te agradecemos, Señor, porque tu amor y tu fidelidad ha estado acompañándonos y que
nuestro corazón se regocija en tu salvación.
Gracias, amado Padre y Pastor.
Gracias, Señor y Consolador.
Gracias por ayudarnos, Señor Jesús, a vivir por ti y para ti.
Y por darnos el regalo de la salvación.
Gracias, Señor Jesucristo, por tu obra y por tu
sanidad, por tu maravillosa sensatez y gracia.
Gracias porque tú has sido nuestra torre fuerte y nuestro pronto auxilio,
Señor Jesucristo.
Te agradecemos, Señor Jehová, por tu eterna paz y tu salvación y tu sanidad.
Ayúdanos hoy a ser libres de todas las pecaminosas.
Ayúdanos hoy, Señor Jesús, a ser sanados de
toda herida que haya en nuestros corazones.
Gracias te damos, Pastor Israel, Dios de nuestra salvación.
En el nombre de tu Hijo Jesucristo, Padre Eterno, entregamos este tiempo para
alabanza de la gloria de tu gracia, que tú proveas sabiduría y revelación
como tú la conoces, y que también, amado Rey y Consolador, que seas tú
glorificado, ensalzado y establecido en nuestros corazones.
Declaramos que no a nosotros, Señor Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre
sea la gloria, por tu misericordia, por tu fidelidad.
Porque tú nos has hecho, y no a nosotros, sino a nosotros mismos, en Cristo Jesús.
Amén.
Muy bien, entonces, si quiere orar, Lari.
Ok.
Ok.
Gracias, Señor, por este momento.
Lo vamos a tomar.
Señor, gracias por la sabiduría que vas a mostrar
y vamos a agarrar y guardar en nuestros corazones.
Señor, gracias por tu misericordia y gracias por todo nuestro amor.
Gracias porque tenemos todo lo que necesitamos
en nuestra espiritualidad, en nuestra equidad.
Gracias por Jesús, que murió en la cruz, y necesitó, y por eso tenemos
reconciliación en nuestra cultura, en nuestra
edad, en nuestra lengua, en nuestra clase escolar.
Gracias, Señor, que vamos a perseguir y vamos
a caminar en Cristo, en el nombre de Jesús.
Amén.
Amén.
Ok, entonces vamos a comenzar a hablar de esto.
Para ello vamos a leer lo que es Proverbios.
Primero de Timoteo, capítulo 3.
El nombre del título realmente no es como una expresión de pensar que yo sé mucho.
Porque cuando se habla a veces de misterio, a veces
se quiere explicar el misterio, por así decirlo.
Pero realmente lo que hice fue tomar de lo que la Biblia dice, es decir, no es algo
que yo he dicho o que yo voy a mencionar como que fuera algo propio.
En el sentido de que Dios me reveló este
misterio, sino que la misma Biblia habla de esto.
Es más, en la Biblia de las Américas dice el misterio de la piedad.
Y también el apóstol Pablo es el que lo señala, es decir, que el que le fue
revelado, no solo él obviamente, sino que en la era apostólica,
en la iglesia primitiva fueron los apóstoles, claramente.
Y lo deja señalado el apóstol Pablo.
Dice de la siguiente manera, Primero de Timoteo, capítulo 3.
Dice, te escribo estas cosas esperando ir a verte pronto.
Pero en caso que me tarde, te escribo para que sepas cómo debe conducirse uno en la
casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo.
Columna y sostiene la verdad, e indiscutiblemente
grande es el misterio de la piedad.
Él fue manifestado en la carne, vindicado en el espíritu, contemplado por ángeles.
Proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.
Entonces, si se dan cuenta acá, es el apóstol Pablo, el
que está diciendo grande es el misterio de la piedad.
Es decir, que él está mostrando o nos está dando a conocer, si lo queremos llamar así
de una forma didáctica, lo que es el misterio de la piedad.
Inclusive lo menciona no solo como el misterio, sino que el gran misterio.
Porque si algo se dice que es grande, significa que excede lo normal.
Por ejemplo, por lo menos aquí en Guatemala,
yo miro 1.60m, que soy como lo normal, 1.66m.
Pero obviamente si yo me voy, por ejemplo, a Holanda, no sé en inglés cómo se dice,
pero obviamente la gente allá es de 1.80m o de 2m, y eso es lo normal.
Entonces obviamente yo sería lo normal, pero
ellos son más grandes, exceden mi normalidad.
Entonces a lo que quiero entender es, cuando se habla de misterio, hay muchos
misterios, porque también está el misterio
de los gentiles, el misterio de la iglesia.
Pero apóstol Pablo dice que este es un gran misterio, es decir que excede a los
otros misterios, porque también está el
misterio de Cristo, que también es algo grande.
Que también se encierra en el misterio de la piedad.
Entonces cuando uno lee la Biblia se va a dar
cuenta que se hacen señalamientos a misterios.
Entonces aquí en esta pequeña porción están mencionando cosas muy importantes,
y por eso quiero comenzarlo desde el versículo 14.
Dice de la siguiente manera, te escribo estas cosas esperando ir a verte pronto.
Entonces lo que voy a comenzar a hacer, voy a tocar puntos
en un punto de sistema de revelación, en unos casos.
¿Por qué digo esto?
Porque alguno dirá, hermano, pero ahí no está hablando de eso.
En este caso lo voy a mencionar así, dice, te
escribo estas cosas esperando ir a verte pronto.
Recordemos que en el libro de revelaciones, o en inglés es Revelation,
pero en español es Apocalipsis.
Jesús dice que es tan pronto suceder estas cosas,
lo que está mencionando en el libro de Apocalipsis.
La Biblia también menciona que Cristo viene pronto.
En las mismas escrituras se ha mencionado que ya la noche está avanzada.
Eso lo dice el apóstol Pablo en libros romanos, que
la noche está avanzada y que ya se acerca el día.
Haciendo referencia al sentido de la venida de Cristo.
También el apóstol Pedro dice lo mismo, que tenemos que estar tomando la palabra
como una antorcha, porque prácticamente estamos en oscuridad,
pero el lucero de la mañana alumbrará sus corazones.
Dando a entender que Cristo viene pronto.
Entonces aquí si lo leemos en este punto, dice, te
escribo estas cosas esperando ir a verte pronto.
Si lo vemos como algo inspirado de parte de Dios, como Cristo hablándole a los
creyentes, siendo por ejemplo Pablo, un ministro
que le escribe a un creyente llamado Timoteo.
Claramente también podemos mencionar en otros aspectos
a Timoteo como ministro de una diferenciada demanda.
Pero lo que quiero señalar es eso, te escribo
estas cosas esperando ir a verte pronto.
Entonces nos está diciendo que Cristo viene pronto, pero después dice,
pero en caso que me tarde, te escribo para que
sepas cómo conducirte uno en la casa de Dios.
Entonces nos dice que quiere venir pronto, pero si en dado caso tarda.
Y claramente nosotros hemos visto que la palabra dice, inclusive el apóstol Pedro
lo menciona, diciendo que algunos no tengan por tardanza la venida de Cristo,
que para Dios mil años es como un día.
Entonces vemos que aquí, si lo vemos desde este punto de vista, por eso mencionaba la
revelación, de que ciertamente Pablo está escribiendo, pero por inspiración del
Espíritu Santo estamos entendiendo, que también lo dice Hebreos.
Hebreos dice el Espíritu Santo dando a entender.
Entonces, ¿qué quiere decir eso?
De que nosotros podemos estar entendiendo por el Espíritu
que Cristo nos está diciendo, miren, yo vengo pronto.
Pero si en dado caso me tardo, entonces deben saber cómo conducirse.
En pocas palabras, el misterio de la piedad nos va a servir a nosotros a saber
cómo conducirnos en el Evangelio de Cristo.
Esa es la idea, de alguna manera, de lo que el apóstol Pablo está
mencionando, con lo que correspondería al
misterio de Cristo, pero al misterio de la piedad.
Ahora, cuando vemos esto de aquí, que se está haciendo esta referencia,
tenemos que comenzar a armar las ideas, en el sentido de que la relación del
misterio de la piedad, no sólo el hecho de decir, bueno, este es el misterio de la
piedad, sino que la relación que hay en diferentes áreas, o en diferentes
perspectivas, en este caso, está diciendo Cristo claramente que Él va a venir pronto.
Pero si en dado caso se tarda, por algunas razones, que también la Biblia
dice que por causa de los escogidos, se ha demorado, porque si no, pues no
habría a quién llevarse, por así decirlo, o no todos irían con Él.
Dice, pero en caso que me tarde, te escribo para
que sepas cómo conducirte uno en la casa de Dios.
Que es la iglesia del Dios vivo, columna y sostiene la verdad.
Entonces, el misterio de la piedad nos va a servir a saber cómo llevar el Evangelio,
cómo vivir la vida en Cristo, por eso es una base
y un fundamento, lo que hablábamos en un momento.
Entonces, ahora, claramente, cuando hablamos de piedad, hay que también
entender qué es piedad, porque sabemos nosotros que a veces nosotros,
por la manera que nosotros vivimos, hay cosas que las tomamos de una manera,
cómo se dice, las razonamos, o por así decirlo, instintivamente, entendemos qué
pueden ser las cosas, pero cuando vemos ya la definición, nos ayuda a nosotros a
tener una mejor comprensión de lo que estamos leyendo o entendiendo.
Y a mí me gustó esta parte de la piedad, lo voy a leer, este es el diccionario de
la Real Academia Española, dice, Piedad, virtud que inspira por el amor a
Dios, tierna devoción a las cosas santas y por
el amor al prójimo, actos de amor y compasión.
Dos, amor entrañable que se consagra a los padres y objetos venerados.
Tres, lástima, misericordia y conmiseración.
Ok, entonces esas son las tres, hay otra que aquí no tiene que ver,
pero aquí nos están dando referencias de qué puede ser la piedad, y si nos damos
cuenta, involucra diferentes matices del entendimiento, por eso que a veces se
habla de vivir una vida piadosa, dando a entender como una devoción o un
amor entregado a Cristo, esa sería una de las ideas de cuando nos dicen vivamos
piadosamente, como una devoción y un amor entregado a Dios.
Pero si nos damos cuenta también, la piedad hace una referencia a que
alguien tiene compasión por algo que está en miseria.
O sea, si a uno le ha pasado claramente, no hablando en el sentido de una persona
que puede ser mendigo, sino que hagamos de cuenta, por ejemplo, a alguien que está
pasando un día difícil en el trabajo, y uno dice, este le está lloviendo sobre
mojado, es la expresión que a veces usamos, que le está pasando tantos
problemas, y uno dice, bueno, yo no le hablo a nadie, pero por lo menos es porque
lo miro como está duro, voy a ver cómo le ayudo.
Entonces uno ya está cerca y le habla porque uno está viendo lo difícil que está
viviendo, y uno dice, bueno, aunque sea yo tal vez le puedo hacer de ayuda de alguna
manera, ya sea con palabras, un abrazo, o tal vez un saludo.
O sea, uno se acercó a una compasión por algo.
No quiero tocar el punto a veces del mendigo, porque a veces creo que no solo
se vería la compasión en ese sentido, no solo en el sentido de un mendigo,
sino que obviamente también cuando uno está en una universidad y hay personas que
tal vez van a perder una clase, y uno ya ha visto que ya va la tercera vez
que pierden, y uno tal vez dice, bueno, quisiera ver la manera como le ayudo.
Entonces son manifestaciones de piedad que uno vive diario, que no es solo el extremo
de que alguien no tiene comida, o que el mendigo, sino que vemos un punto
de lástima, miseria, o inclusive una situación muy difícil, y uno dice,
bueno, pobre este señor, o este amigo que le está
pasando tan duro, que no sé ni cómo ayudarlo.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
Nosotros en el mundo a veces no vemos ese punto de miseria sobre el mundo,
y aquí ya puedo señalar tal vez al mendigo.
Es decir, nosotros no miramos el grado de lástima o de maldad que nosotros tenemos,
no lo consideramos o no lo vemos.
Inclusive, yo meditaba hace un par de meses, creo que fue eso, y yo decía que
antes yo pensaba, decía, bueno, la vida dice que vienen los tiempos de Noé
o los tiempos de Lot, y se ve así como una cuestión de depravación, etc.
Y yo decía, pero eso como que todavía no ha pasado.
Y meditando yo decía, bueno, lo que pasa es que como yo ya nací en este sistema,
o sea, en este tiempo, y este sistema ya está corrompido, o esta forma de vida ya
está corrompida, entonces para mí yo esperaría algo peor, ¿verdad?
Pero si yo volteo a ver atrás y veo la forma en que ellos vivían, comparado con
lo que yo vivo, el punto de comparación de depravación se ha incrementado grandemente.
Entonces, obviamente, como uno ya vive y nace en esta cultura de depravación y de
maldad, etc., uno no lo ve como que debe haber algo peor, dice uno.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
Nosotros, por esa cultura que hemos vivido, inclusive yo conocí a unas amigas
que ellas decían, es que nosotros nos queremos mucho, decían ellas, pero ellas
se maldecían, se decían insultos y decían que esa era su forma de querer.
Entonces vemos que esa maldad ya se ve normal, o sea,
que es normal maldecirse, insultarse, porque se ama.
Entonces vemos lo mal que podemos estar nosotros en diferentes aspectos.
Claramente nosotros a veces no lo vemos, porque obviamente yo no he sido creyente
toda mi vida, y claramente yo en el mundo hacía cosas.
Entonces yo decía, bueno, nosotros hemos normalizado, que es una palabra común
ahora, normalizado las cosas malas, y no hemos
visto el grado de miseria en el cual estamos.
Y de que si alguien nos dice a veces a nosotros, mira, no digas malas palabras,
por ejemplo, alguien nos puede insultar, ah, no
es vos lo que pasa, que sos solo lleno de cosas.
Si vos qué crees, que hable yo como que fuera no sé qué,
y ya le comienzan a uno a menospreciar la corrección.
Pero nosotros a veces no vemos el nivel de maldad que podemos estar declarando con
nuestras palabras, hasta que a veces lo vivimos.
Entonces uno dice, bueno, hay cosas que son malas que no lo estamos viendo a esa
gravedad, y no estamos viendo el efecto de esa maldad.
A mí me pasó, por ejemplo, cuando yo comencé la universidad, cuando mi hermano
entró en el segundo año, todos me decían, por lo menos hubo tres personas que me
dijeron, tu hermano se va a agradar antes que vos.
Y yo decía, pero por qué me están declarando a mí lo malo, porque ya después
cuando me pensaba, por qué me dicen a mí lo malo, o sea, decir que mi hermano se
iba a graduar antes, significaba que yo iba a
perder cursos para que él pudiera agradarse antes.
Entonces me estaban diciendo mal a mí, y yo cuando pasó los años, casualmente,
todas las personas que me dijeron que mi hermano se iba a graduar antes que yo,
mi hermano se graduó antes que ellos.
Es decir, que ellos me habían maldecido, pero como dice
la Biblia, que todo aquel que te maldiga será maldito.
Entonces ellos, por su palabra, que tal vez aparentemente lo hicieron por
broma, pero todos ellos, inclusive ellos eran mucho más inteligentes que yo,
algunos fueron becados, etc.
Pero aún así, mi hermano se graduó antes que ellos.
Y tampoco es que mi hermano sea un super experto, pero a lo que quiero dar a
entender es que las maldiciones, las maldades, las corrupciones,
están muy marcadas, pero obviamente por la cultura en que vivimos no las vemos.
Pero cuando en este punto el ministerio de la Piedad que habla de la lástima,
de la depravación que viene, que las cosas no van bien, en este sentido podemos ver
de que Dios en los cielos se apiado de la
miseria en la cual nosotros estamos viviendo.
Miseria que no vemos claramente.
Que inclusive obviamente yo vivo en un país, pero si me imagino yo que se mueve
otras culturas que no la he podido hacer, me imagino yo que me quedaría sorprendido
por las características de cómo está la infraestructura, las cosas.
Entonces cuando viene Cristo a nosotros, cuando viene esa palabra de vida,
ese amor, esa bendición de parte de Dios, nosotros
sentimos ese impacto y claramente estoy en miseria.
Y como Dios sí sabe, y sabe que nosotros no damos una, es decir, nosotros no
atinamos a las cosas, y no lo digo por mí,
realmente lo digo porque la palabra nos enseña.
Vemos cómo los fariseos del antiguo tiempo, a pesar de que tenían revelaciones
de Dios, no lograron percibir quién era el Cristo.
Pensaron que era Juan el Bautista.
Vinieron otros para ver su nacimiento, pero ellos a pesar de que tenían la
revelación de la palabra que dijo que iba a nacer en Belén, no fueron a verlo.
Entonces cómo así que otros que vienen del oriente, que ven la estrella, y que por la
palabra dijeron va a nacer en Belén de Judea, cómo es de que estos desconocidos
sí fueron a ver al Cristo que iba a nacer, y
estos que conocían la palabra no lo fueron a ver.
Entonces lo que voy es eso, que no damos una.
Entonces, ¿qué tuvo que hacer Dios al viéndonos en esa miseria?
Pues él es movido en amor.
Por eso la piedad va relacionada a eso.
Él se movió en amor para con nosotros.
Y la expresión del amor es lo que menciona aquí el apóstol Pablo.
Él fue manifestado en la carne.
¿Qué tiene que ver el amor manifestado en la carne?
De que él dio lo más valioso para él, para que nosotros pudiéramos abrir los ojos.
Porque a veces, como mencioné, el hecho del choque de las culturas.
O sea, si yo vengo y voy a otro país y veo la infraestructura, que inclusive a veces
se ha mencionado, por ejemplo, que Japón reconstruyó una calle hasta a
veces de mediodía o un par de horas, y que a veces nosotros hemos visto el
mismo hoyo en nuestras vidas, como por cinco años.
Obviamente es un choque cultural y uno dice, pues, ¿cómo están ellos de avanzados?
Estoy poniendo a Japón como una idea, pues, no estoy exaltando a ese país.
Lo que quiero dar a entender es que nosotros no lo vemos, inclusive a veces
cuando vienen manifestaciones como Isaías, Moisés, da un destello nada más de lo que
realmente puede ser la realidad de una cultura, y
en este caso es la cultura del reino de los cielos.
Entonces, obviamente Dios, para que nosotros realmente abriéramos los ojos y
no tuviéramos una excusa, envió a su propio hijo.
Es decir, la manifestación verdadera de lo que realmente es la gloria de Dios.
Si lo queremos llamar, es decir, la manifestación viva de la cultura del
reino, para que nosotros abriéramos los ojos.
El mismo Dios, encarnándose, por eso dice aquí, Él fue manifestado en la carne.
Si nosotros vemos la Biblia de la reina
Valera, dice Dios fue manifestado en la carne.
Entonces, nos da a entender que el mismo Espíritu, que es el verbo, como dice la
Biblia, o en el original es el logos, tuvo que encarnarse para salvarnos de
nuestra miseria o en las situaciones en las que nos encontramos.
Que obviamente nosotros, por los problemas que hemos vivido,
nos han hecho ver la miseria de una sociedad o del mundo.
Porque obviamente cuando uno está bien, uno dice, no, estamos bien, pero cuando
uno ya ve los... uno se encuentra en situaciones difíciles, donde la gente no
le extiende la mano, más bien lo pueden hundir más.
Personas que aparentemente antes le podían dar a uno la mano, lo ayudaban,
o le decían, no hombre, mira, tómate una cervecita.
Pero le pueden dar a alguien para una cerveza, pero no le pueden dar a alguien
para las tortillas, o para el pan, o para cosas básicas.
No, es que yo si cerveza sí te doy, pero si es comida, no.
Entonces uno se da cuenta de la realidad de lo difícil que es la tierra.
Entonces, el mismo Jesucristo, que se conoce como el pan de vida,
él desciende, él desciende en los cielos, que es Filipenses 2, capítulo 2,
desde el versículo 5 habla de eso.
Él mismo desciende para que nosotros podamos tener ese choque cultural,
si lo queremos llamar así.
Ese choque de lo que es una verdadera gloria, y que nosotros podamos abrir los
ojos a entender que estamos en una miseria.
Porque obviamente nosotros nos acomodamos, hemos visto nuestra forma de vida.
Entonces vemos que el gran amor de Dios dio
a su Hijo, es decir, no es cualquier cosa.
Yo ahora lo estoy como, creo que entendiendo un poquito más, no porque yo
tenga hijos, sino que yo ahora he visto, mi hermano tiene dos hijas, yo las miro
cuando, por ejemplo, este 24 que llegaron a la casa, y yo miraba que ellas hacían
cosas y yo decía, no quiero que les pase nada.
Yo decía, pero si son, si son mis sobrinas, y yo tengo ese sentimiento de,
no quiero que les pase nada, y yo veo cómo andan cuidándolas,
¿cómo será ese sentimiento de los padres hacia los hijos?
Y que el mismo Dios padre, haya dado a su Hijo para que se encarne un cuerpo de
hombre, y que él camine entre la vida peligrosa del mundo,
pues, ¿en qué nivel de amor va a tener Dios para con nosotros?
Que por eso lo dice Juan 3, dice, de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo un ingenito.
Pero no estamos hablando necesariamente de un amor de algo que sea hermoso,
porque obviamente, cuando uno escucha tal literatura, música, o algunas otras cosas,
nos gusta o la amamos, que es hermoso o que es precioso, sobrepasa nuestra creatividad.
Pero cuando dice Dios, de tal manera amó Dios al mundo, no necesariamente es porque
el mundo era bonito, porque el mundo necesariamente tenía cosas bellas,
porque el mismo Pablo dice que subió al tercer cielo y vio cosas
que no se podían ni mencionar, por lo bello que podían ser.
Entonces, no es que Dios envidiara al mundo necesariamente en este sentido.
Claramente, ahí vamos, alguien dirá, hermano, pero
ahí lo que pasa es de lo que va a pasar después.
Podríamos hablar de eso, pero aquí está que el mundo ya estaba condenado.
Condenado porque Dios mismo indicó que el mundo estaba perdido, porque si venimos
aquí a la tierra, no es porque somos los mejores de los mejores.
Claramente, el libro romano habla de tres cosas, o
por lo menos yo le llamo tres prisiones o cárceles.
Primera, la vanidad.
Dice que Dios sometió a todo bajo vanidad para tener misericordia de todos.
Dice que Dios sometió a todo bajo
desobediencia para tener misericordia de todos.
Y que Pablo dijo, miserable de mí, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?
Son tres.
La vanidad, que sería en el espíritu, lo que es la desobediencia que va
relacionado al alma, y lo que es el cuerpo relacionado
prácticamente, el pecado que va relacionado a la carne.
Entonces, ¿por qué lo hizo Dios?
Para tener piedad de nosotros.
¿Por qué?
Porque recordemos que cuando uno castiga a alguien que está haciendo lo malo,
no le va a dar oportunidad.
Ya lo condenó.
Es como las personas que mataron a alguien.
Lo mataron, le dan una condena.
Entonces, yo no lo puedo sacar de la condena.
Ya lo declaré condenable.
Entonces, yo no voy a venir y sacarlo.
Lo voy a condenar porque hizo algo malo.
Entonces, nosotros hicimos eso.
Nosotros pecamos contra Dios y por eso estamos en condena.
Pero como también la Biblia dice que la misericordia triunfa sobre el juicio,
entonces Dios lo que hizo fue mostrar su misericordia.
Ahí entra el entendimiento de piedad.
Dios, en su misericordia, en vernos condenables, que vamos a tener una
condenación eterna, en lugar de condenarnos directamente y mandarnos al
fuego del infierno directamente, nos colocó en esta tierra para darnos la
oportunidad de salvación, para que se dé el
plan de salvación, que es lo que habla Efesios.
Dice que fuimos propuestos para ser santos y sin mancha.
Entonces, Dios ese juicio lo pospuso, lo extendió.
No es que el juicio se va a quitar.
Por eso que vemos que primero está el tiempo de la gracia, que es el que estamos
viviendo, y después de eso vienen los juicios.
Por eso que la Biblia dice que la justicia,
pero la misericordia, se antepone al juicio.
Pero no es que el juicio va a ser quitado.
Entonces, por eso que Jesucristo, cuando Él desciende, Él va camino a la cruz.
Dice que Jesús no desciende sólo para pasar en la tierra, para ver cómo son las
cosas, sino que lo que hizo Jesús fue venir a
la tierra para un propósito de ser crucificado.
¿Para qué?
Para darnos salvación a nosotros.
Entonces, ahí entra el misterio de la piedad.
Dice, Él fue manifestado en la carne.
Y es lo que habla Juan.
Que el Espíritu de Dios, que es el verbo logos, se hizo carne, se encarnó.
Eso lo dice Juan, que el verbo que es Dios, que se menciona en Juan 1.
1, en el versículo que es 14 al 16, se menciona
que se hizo carne y caminó entre nosotros.
¿Para qué?
Para mostrarnos la realidad de cómo estamos.
Claramente, cuando miraba a Jesús, decía, este habla como quien tiene autoridad.
Entonces, ellos vieron un choque, si lo queremos llamar cultural,
de la cultura del reino de los cielos, a lo que ellos estaban.
Entonces, ellos podían ver su miseria.
Y como Dios los venía a rescatar.
Inclusive, se muestra en muchos casos cuando Jesús, por ejemplo, dice,
y los vio como ovejas sin pastor, que estaban dispersas.
Y les comenzó a enseñar.
Otro pasaje, en Mateo 9, creo que es del 34 al 37, dice, que Él
vio como ovejas sin pastor que estaban angustiadas y abatidas.
Y las sanó, comenzó a sanar gente, a liberarlos, a hablarles de la palabra.
Y muchas cosas.
Entonces, vimos a un Jesús manifestando la piedad.
Ahora, hay otro pasaje.
Creo que hay una mujer que está llorando porque perdió a su hijo.
Y Jesús se acerca conmovido.
Dice que fue movido en compasión.
Y lo que hace es resucitar al hijo.
Entonces, obviamente, la gente dice, ¿cómo va a ser
posible que alguien va a resucitar entre los muertos?
Pero la cultura del reino, lo que sí es
posible en el reino, Dios lo vino a mostrar.
Vino a darnos un choque.
Un choque cultural, si lo queremos llamar así.
Entonces, el misterio de la piedad, es decir, el misterio del amor de Dios
hacia nosotros, en diferentes maneras, porque
obviamente, Jesús no vino sólo a pagar una cuota.
No sólo así como, bueno, ya está, jóvenes, ahí está, ya pagué la cuota y nos vemos.
No, sino que, Él hizo una transformación de diferentes maneras.
Es decir, no sólo nos paga por nuestros pecados, sino que, aparte de eso,
nos da una nueva forma de vida.
Porque de pasar de ser criaturas corrompidas y
rebeladas, ahora somos hijos amados por el Padre.
Y que el espíritu de su hijo muere en nosotros.
O sea, eso no es necesariamente algo normal.
¿Sí?
No es... ¿Cómo haría alguien eso?
Si nosotros lo vemos de un ejemplo, de que alguien que es asesino,
mate a alguien de mi familia, y que yo busque la manera de cómo sacarlo,
para que ahora adoptarlo como hijo, eso no tendría necesariamente una lógica humana.
Más bien, si no, Él necesito que pague porque mató a mi familia.
Nosotros no lo adoptaríamos como hijos si tenerlo necesariamente en la casa.
Entonces, vemos cómo Dios, en su misericordia, en ese misterio que comienza
en la encarnación de Jesús, y por eso que
nuestra fe está de que Jesucristo vino en carne.
Entonces, alguien que niegue que Dios vino en carne, está negando nuestra fe.
Porque Él mismo se está manifestando.
Jesús no fue sólo un profeta, no fue un hombre iluminado, como
esas ciertas cosas que dicen, sino Jesús es Dios en la carne.
Y eso también lo dice Colosense, que dice que
Él es la imagen o la esencia, la imagen de Dios.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
Que el amor a Dios fue tan grande que no mandó
a alguien X, sino que Él mandó a su mismo hijo.
Y eso es, si nosotros comenzamos a ver también la lógica de la Biblia,
nos vamos a dar cuenta de que cuando se hacen esas manifestaciones de
enviamientos, al más digno se envía de último.
Por ejemplo, cuando vemos nosotros, cuando van con Balaam para que maldiga al
pueblo de Israel, primero enviaron a un grupo, después dicen que enviaron a otro
grupo más digno, y después enviaron a otro tercer grupo más digno.
Hay otros pasajes en la Biblia también cuando hablan con Elías, también pasa.
Entonces, vemos que cada vez se va enviando a alguien
más digno, hasta llegar al más digno de todos.
Que inclusive Jesús lo menciona en una de sus parábolas, dice que cuando fueron a
pedir por la cosecha, dice que mandaron siervos y los iban enviando.
Después dice, enviaré a mi hijo, tal vez de él tengan respeto, y les envía a su hijo.
Ese fue el último, el más digno, el más alto de todos.
Entonces vemos que el misterio del amor de Dios es que nos ha dado a su hijo
encarnado, para que él fuera muerto en la cruz y nos trajera libertad.
Entonces vemos que gran amor es ese.
Pero también dice aquí, vindicado en el espíritu.
¿Qué quiere decir?
Porque eso, pues sabes, se escucha raro.
En algunas otras Biblias, como la Reina Valera, o inclusive
una nota que aquí aparece en esta Biblia, dice justificado.
Justificado en el espíritu.
Pero la palabra vindicar tiene un contexto diferente y me gusta porque cuando habla
de vindicar, dice que por medio de lo escrito.
Decir que no puedo justificar a alguien solo por
palabras, sino que por medio de cosas escritas.
Lo voy a leer acá.
Vindicar, vindicar.
Aquí está.
Dice vindicar.
Voy a leer una definición.
Defender especialmente por escrito a quien se
haya injuriado, calumniado o injustamente notado.
Entonces, ¿qué quiere decir?
De que Jesucristo fue vindicado en el espíritu.
¿Qué significa?
Que por el espíritu de la palabra, porque la Biblia dice que los profetas que
profetizaron antes tenían el espíritu de Cristo que profetizaba de sí mismo.
Eso lo dice 1 Pedro.
Entonces vemos que lo dejaron escrito.
Dice que el Padre justificó la vida de Cristo por la escritura.
Que lo dejó Isaías escrito.
Que lo dejó, por ejemplo, Ezequiel.
O sea, también dice que al tercer día lo revivirá.
Entonces vemos cómo es de que por la palabra fue justificado Dios.
Porque la palabra es inspirada por Dios.
Así que Jesucristo no vino solo como que bueno, ya apareció.
Sino que el Padre lo fue preparando por años en las escrituras para vindicarlo.
Justificar que Él era el Cristo escrito.
Por eso que vemos cómo, por ejemplo, Pedro o
inclusive otros apóstoles como Pablo y Bernabé.
Dicen que por medio de las escrituras indicaban que Jesucristo era el Cristo.
O Jesús era el Mesías.
Entonces vemos que hay una justificación.
Y obviamente nosotros tenemos que aprender a saber por qué Cristo es Cristo.
Nosotros a veces no tenemos mucho ese entendimiento.
Porque cuando venimos del paganismo o de la vida corrompida,
pues entramos de repente a un nuevo mundo, por así decirlo.
De conceptos de lo que es la cruz, la palabra, etc.
Pero algunos ya tienen ese entendimiento.
Y entonces entender quién era el Cristo es algo que hay que aprender.
Entonces, a lo que voy es de que el padre
justificó a su hijo por lo que estaba escrito.
Luego dice lo siguiente.
Contemplado por ángeles.
En la Biblia Reina Valera dice visto por ángeles.
Pero la palabra contemplado o visto en el
original tiene una profundidad mayor en el griego.
Y a mí me gustó bastante por el matiz que está dando
para que nosotros podamos entender a qué se refiere.
Porque uno diría, pues los ángeles igual nos miran a nosotros.
Por ejemplo, nosotros sabemos y entendemos por la palabra y por muchas razones de que
alrededor nuestra hay ángeles que no nos ven.
También hay demonios, pero no los estamos viendo.
Eso lo entendemos nosotros por diferentes cosas.
Pero si entonces dice acá de que si lo vieron
los ángeles, entonces, ¿qué tiene de diferente?
Que nos estén viendo a nosotros.
Y la palabra en el griego, lo voy a leer ahorita que lo estaba buscando.
Es bien interesante porque no da esa perspectiva sólo de contemplar,
que creo que la Reina de las Américas lo puso un poquito mejor.
Pero igual creo que se queda un poquito corto.
La palabra es Optanomai, dice forma voz media prolongada del primario.
Optamai, que se usa por el L en ciertos tiempos y ambos
como alterado D y otra palabra griega, dice mirar fijamente.
Es decir, con ojos bien abiertos como a algo asombroso.
Entonces aquí ya nos cambia la perspectiva porque nos habla de ver algo asombrado.
No ver algo así como que uno mire un árbol o un
perrito ahí caminando, sino con una idea de asombro.
Por ejemplo, uno se asombra, tal vez hagamos de cuenta si vemos un deportista o
fútbol, básquetbol o alguna otra cosa, haciendo algo fuera de lo común.
O si nosotros inclusive un hombre o una mujer lo vemos que es bello en diferentes
ámbitos, ya sea por su estatura, su forma, sus ojos.
Entonces uno claramente se queda asombrado y uno ve también las estructuras,
la arquitectura.
Uno viene y dice, bueno, qué asombroso es esto, cómo lo hicieron.
Entonces ya no ve uno como que uno va en la calle y hay ni modo de casa,
pero sino como algo bueno, esto es asombroso,
esto no es común, esto cómo lo habrán hecho.
Entonces la idea que habla acá es de que los
ángeles vieron a Jesús de una manera diferente.
Porque recordemos que ellos han visto humanos por toda la tierra, ellos saben
nuestros pecados, nuestras corrupciones, nuestras maldades.
Pero cuando ven a un Cristo, que es la imagen viva del Dios invisible,
si lo queremos llamar así, la diligencia en el cumplimiento de la palabra,
ellos quedaron asombrados, anonadados.
No como ver un Isaías o un Moisés o un Juan Bautista, ellos entendían de que él
era el Hijo de Dios manifestado viviendo y cómo es posible que se encarnó.
Claramente alguien dirá, cómo los ángeles lo van a entender.
Hay cosas que los ángeles no entienden que nosotros sí entendemos.
Por ejemplo, ellos no saben qué es ser comprados con la sangre de Cristo porque
ellos no pueden experimentar arrepentimiento.
A nosotros como hombres se nos ha dado la capacidad o facultad del arrepentimiento.
Los ángeles no se pueden arrepentir, ellos no saben qué es eso.
Y ellos obviamente tampoco saben qué es pecados a nuestra manera.
Entonces, por eso que a ellos no les fue delegado el misterio del Evangelio.
Ellos no podrían predicar el Evangelio.
Por eso que no vemos un ángel predicando en esa
idea, porque él no ha sabido que estar en la miseria.
Y de que en la miseria lo levanten y lo coloquen en un lugar de dignidad.
Eso no lo conocen ellos.
Tampoco conocen la sangre de Cristo y otras cosas.
Uno puede decir, no es que ellos saben.
Ellos no saben.
No menospreciándolos, sino que en el sentido
de que esto es una experiencia de revelación.
Entonces, ellos cuando ven el caminar de Cristo, a nosotros nos quedamos asombrados.
Y lo menciono también porque no es cosa de alguien hermano,
pero usted está hablando de cosas que no son de la Biblia.
La Biblia lo menciona en el libro de Efesios.
Efesios dice que inclusive nosotros y la iglesia de Cristo
somos un testimonio para los principados y las potencias.
Estan en regiones celestes.
Eso lo dice Efesios, no lo digo yo.
También cuando vemos Hebreos 12.1 dice...
Y vienen de alrededor nuestra tan grande nube testigos.
Que los testigos no son necesariamente solo humanos, también espirituales.
Vemos que aquí los ángeles se quedaron anonadados
de cómo es el amor de Dios hacia los hombres.
De ver que nosotros somos una generación depravada,
como Dios pudo tener lástima de nosotros.
Porque recordemos que la palabra nos enseña que Dios no rescató a los ángeles.
Dice que rescató a la descendencia de Abraham.
Y eso que los ángeles son un poco mayor que nosotros.
Entonces, ¿cómo es eso que Dios vino y rescata a los miserables?
A los que están depravados, angustiados y haciendo su nivel de miseria.
Y no rescata a los ángeles que tenían cierto nivel de dignidad.
¿Qué nivel de asombro puede haber en ellos por lo que Dios está haciendo?
Uno a veces piensa que ellos entienden todas
las cosas, pero hay cosas que no entienden.
¿Por qué?
Porque son misterios revelados.
Que inclusive la Biblia menciona en el libro de Apocalipsis, quien es el único
digno de abrir los sellos y de ver el libro.
Es decir, que ellos no podían, no tenían ese grado
de dignidad para venir a abrir revelaciones de Dios.
Entonces vemos que ellos también, si lo queremos llamar
así, se deleitaron en saber que Cristo estaba en la tierra.
Ellos alabaron, por eso en su nacimiento lo alaban y en otras cosas.
Dice proclamado entre las naciones.
Y esta proclamación también no va, porque hay una idea, bueno, ¿en qué orden va?
Pues porque aquí dice proclamado.
¿Proclamado después de su muerte?
¿Proclamado cuándo?
Pero realmente fue proclamado antes, recordemos desde Moisés.
Fue proclamado de una manera más pública.
Porque claramente nosotros vemos en la Biblia puntos, si lo queremos llamar así,
personales.
Dios habla con Noé, Dios habla con Adán, Dios habla con Zed, Dios habla con David.
José, etc.
Pero cuando vemos el quiebre de lo que se conoce como la liberación del pueblo de
Israel, ahí cambian las cosas porque ya se
vuelven las cosas más públicas, más nacionales.
Porque la nación como tal se establece en la salida de Egipto.
Entonces, ¿qué es lo que pasa ahí?
Moisés dice en Deuteronomio 18.18 lo siguiente, dice...
¿Por qué dice un profeta más grande que yo?
A él deben de oír, y a aquel que no le escuche será cortado.
Entonces, a ver, yo me pregunto ¿por qué dice un profeta más grande que yo?
Y yo entendí, por lo menos en mi razonamiento, que Dios usa a veces medidas.
Por eso mencionaba el hecho de las comparativas o las analogías.
Yo me digo 1.66, si yo me voy a Holanda, obviamente
voy a ver que yo soy pequeño en comparación a él.
Entonces, Dios usa un punto de referencia, Moisés.
¿Qué tan grande fue la liberación del pueblo israelí?
¿Qué tan grande fue que pasara por el mar rojo?
¿Qué tan grande fue todo eso?
Para que me digan a mí que vendrá alguien
más grande, que vendrá a ser lo mismo que él.
Es decir, un punto de liberación.
¿Qué tan grande es la obra entonces de este
personaje que menciona Moisés en ese momento?
Para que diga, vendrá un profeta más grande que yo.
En ese momento estaba siendo proclamado Jesús.
Tal vez no lo conocemos ahora como Cristo o Mesías.
Pero entendemos que los ungidos eran profetas.
Entonces nos están anunciando, desde ahí Moisés está proclamando.
Podemos mencionar Isaías, Jeremías, Ezequiel
y otros pasajes que hacen esa proclamación.
Por eso señalé también, Pedro, que dice que el Espíritu de Cristo que
estaba en ellos profetizaba acerca de sí mismo de lo que habría de sufrir.
Y que ellos diligentemente buscaron e indagaron
sobre este asunto, para quién eran estas bendiciones.
Pero se dieron cuenta que eran para nosotros.
Creído en el mundo.
Cuando habla de creído en el mundo, claramente muchos creyeron en él.
En ciertos grados, ¿verdad?
Porque en el mundo israelita o los judíos que había en ese tiempo.
Pero también mucho más allá de otras regiones que
ya fue dado para que se predique el Evangelio.
Y luego dice, recibido arriba en gloria.
Es decir, que el mismo Padre le dio la recepción, como dice la palabra,
buen siervo y fiel.
En lo mucho me has sido fiel, pero en lo
poco me has sido fiel, en lo mucho te pondré.
Entonces vemos como Dios galardona a Jesucristo.
Porque él también se dio para hacer esta obra de redención.
Entonces si nos damos cuenta, el misterio
de la piedad, aunque yo lo estoy resumiendo.
Porque realmente, por eso mencioné al principio que no
es que yo venga a decir que yo tengo un gran misterio.
Sino que fue algo que la misma Biblia dice.
Y que todo creyente debería vivir.
Es decir, que nosotros deberíamos entender cada
vez más que es lo que Dios está hablando de piedad.
Por eso mencioné el punto de la piedad.
Conforme Dios nos está dando su Hijo.
Es decir, es un gran amor en rescate para nosotros.
No un rescate necesariamente de drogas.
No un rescate necesariamente de depresiones.
No un rescate necesariamente de problemas o decir malas palabras.
Porque a veces nosotros decimos, sí, es que Dios me rescató el alcoholismo.
No estoy denigrando esa obra de salvación sobre ellos.
Sino porque yo también, Dios me liberó de una depresión.
Yo estaba en depresión y Dios me rescata.
Pero meditando en el camino del Rey, nos damos
cuenta de que realmente eso fue un punto.
Eso fue un fruto de nuestras maldades.
Y que realmente el verdadero punto es el creer en Jesucristo.
Por eso dice Jesucristo en Juan 16, dice... Y vendrá el Espíritu de verdad.
Y Él los convencerá de pecado, de justicia y de juicio.
Tres cosas, pecado, justicia y juicio.
Dice de pecado porque no creen en mí.
Es decir, que ese es el punto principal.
No creímos, por lo tanto dimos las obras de la carne o los frutos de maldad.
Pero ahora necesitamos creer en Jesús.
No es necesariamente dejar de decir malas palabras o
dejar de drogarse o dejar de esto, sino creer en Jesús.
Es decir, ese punto de creer va a romper con todo lo
demás para que no sigamos dando frutos u obras de maldad.
Entonces vemos que independientemente, incluso si alguien puede ser muy bueno,
puede ayudar a la gente, pero si él no ha creído en Jesús, se va a ir a condenación.
¿Por qué?
Porque ya está aquí un lugar de condena.
Pues lo que mencionamos al inicio, la condena ya la tenemos.
El único que la quita es creer en Jesús, no el comportamiento.
No las obras, sino que dice la palabra por la fe en Él.
Y por eso aquí nos están diciendo cuál es nuestra fe.
Nuestra fe es de que Él encarnó.
Y que Él mismo vino a salvarnos.
Inclusive, si no estoy mal, en uno de los profetas, ahorita no me recuerdo,
dice, yo mismo vendré y lo salvaré.
Entonces ese yo mismo se manifestó en Jesucristo.
Por eso inclusive es interesante cómo Segunda de Juan lo dice.
Porque Segunda de Juan dice que Jesucristo vino en carne.
Y yo decía, ¿cómo así que Jesucristo vino en carne?
¿Por qué está diciendo Jesús vino en carne?
Entonces él ya desde ese punto está dando a entender que Jesucristo es Dios.
Porque él no dijo Dios vino en carne.
Que es lo que tendría que haber dicho.
Y dijo Jesucristo vino en carne.
Dando a entender que Jesús es Dios.
Entonces vemos que esa es nuestra fe.
Inclusive Segunda de Juan dice, y aquellos que no creen que Jesucristo
vino en carne, son los engañadores y anticristos.
¿Por qué?
Porque los que no creen eso, no creen que Dios es piadoso.
Que Dios tiene una gran piedad.
Que hablamos de eso, de la compasión, del sentir
lástima, pero también otorgar una salvación.
Entonces el negar que Cristo haya venido en carne, niega la piedad.
Está diciendo que Dios no es piadoso.
Que Dios no está ni siquiera viendo a la humanidad, ni volteándola a ver,
ni considerándola.
Pero al saber que Cristo vino en carne, y que claramente fue
el punto de inicio para lo que es la obra de la salvación.
Porque dice que en el libro de Hebreos 12.2,
dice que Jesucristo es el consumador de la fe.
Entonces si se consumó, es porque hay un inicio.
Hay algo que comenzó para lograr consumarlo o terminarlo.
Entonces lo que quiero entender es que...
Y alguien dirá, hermano, entonces ¿qué tiene que ver eso conmigo?
Porque hay un punto de ser recíprocos.
Porque obviamente hay un... Inclusive en el mundo tiene...
Bueno, no sé en sus países, pero...
A veces aquí en el mundo se dice, agrado quiera agrado.
Se habla a las personas.
Así como que mira, tú me ayudaste, yo te voy a ayudar.
Porque cuando estaba mal, cuando estaba en tiempos
difíciles, tú viniste y sin ningún problema me ayudaste.
No me cobraste.
Porque en mi caso me ha pasado.
Pues hay personas que de repente, tal vez uno no tiene
nada, y le quieren sacar uno intereses y un montón de cosas.
Y digo, bueno, pero yo te pedí ayuda, no que me estés cobrando.
Y otra gente, a veces sin que uno se lo pida, ahí está.
Entonces obviamente uno dice, bueno, agrado quiera agrado.
Él me ha ayudado, yo quiero ayudarlo.
Entonces al contemplar esto, de la obra de amor de Dios, en nuestra miseria,
y nos rescata de eso, nosotros deberíamos ser recíprocos.
Pero obviamente no vamos a ser recíprocos si no lo entendemos.
Si no valoramos este entendimiento del gran amor.
Y es lo que pasa también en las relaciones entre hombres y mujeres.
Que a veces las mujeres van a dar señales y nosotros no le atinamos.
Y de repente dice, es que la tal señorita quería ser tu novio y no viste las señales.
Y uno dice, ¿cómo?
Yo pensaba que no le gustaba.
Entonces yo no les estaba dando señales.
Nos está diciendo, mire, yo los amo.
Yo los amo, los que he querido bendecir, etc.
Pero ustedes como que no están viendo mi amor.
O sea, no lo están percibiendo.
Por eso que vemos nosotros muchos videos en internet con esa comedia de que el
hombre no percibe las señales de una mujer.
Pero pasa en el sentido también de Cristo y la iglesia.
O sea, Cristo está mostrando señales de amor desde el principio hasta la fecha.
Dios está mostrándolo y mostrándolo.
Nosotros no lo vemos.
Entonces lo que quiera entender Pablo, o lo que el Espíritu de Dios a través de
Pablo es, observen esto, pongan atención a este misterio
de cuál grande es el amor de Dios hacia ustedes.
No lo están viendo.
Abran sus ojos.
Pongan atención.
Y obviamente, ese amor, cuando uno lo recibe, uno lo quiere dar.
Porque obviamente nosotros buscamos amistades con los que nos llevamos bien,
con los que sentimos bien, sentimos un agrado,
cuando comemos hasta los mismos gustos.
Entonces uno quiere estar más con esa persona
porque la está conociendo y le está agradando.
Entonces, ¿qué quiera entender?
Mientras más conocemos el misterio de la piedad, mientras más nos acercamos a Dios,
mientras más leemos su palabra, vamos, que sea la iglesia, compartimos con
hermanos, Dios provee de esa revelación este
misterio de la piedad para que lo amemos más.
Entonces, por eso aquí dice en el versículo 18 que leímos, pero en caso que
me tarde, te escribo para que sepas cómo debe conducirse uno en la casa de Dios.
Entonces, este tiene una relación con nuestros hermanos.
Claramente también habla de que nosotros tengamos compasión con los hermanos.
Compasión con los no creyentes.
¿Y por qué habla también de la compasión con los no creyentes?
Porque uno puede decir, hermanos, lo que pasa es
que ahí está la gran comisión de evangelizar, etc.
Pero no necesariamente lo podemos estar haciendo en piedad.
Es decir, uno no necesariamente puede estar dando la gran comisión en piedad,
sino que lo podemos ver como un mandato que Dios nos dejó.
¿Por qué lo digo?
Filipenses capítulo 1 dice, algunos predican por amor,
otros predican por contienda y otros por envidia.
Es decir, que si alguien les preguntara, ¿qué es lo que Dios les ha querido?
Sí dirían los tres, ¿verdad?
Pero no los tres están basados en la piedad.
Entonces, si a mí me sacaron de la miseria, yo debería
compartir con otros para que los saquen de la miseria.
Pero eso no lo hacemos, lo queremos reservar para nosotros.
Y esto no es cosa propia nuestra.
Inclusive le pasó a los judíos.
La idea de que Dios dejara los diez mandamientos, o lo que nosotros conocemos
como diez mandamientos, o el decálogo, no era necesariamente sólo para los judíos.
Porque cuando nosotros vemos, creo que no me recuerdo si es Deuteronomio 21,
cuando Dios les dice eso, dice, cumplan estos mandamientos que yo hoy les
doy, porque esto es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia.
Cuando uno sigue leyendo, dice, y entonces ustedes serán sabios e
inteligentes, y ellos dirán las otras naciones, ¿qué pueblo
sabio e inteligente es que tiene un Dios tan cercano a ellos?
Entonces, la idea era de que el nombre de Dios sea conocido entre las naciones,
y que los judíos se cerraron sólo a lo que nosotros somos nación escogida,
que nosotros somos nación santa, que nosotros somos esto, y se cerraron,
cuando el propósito de Dios nunca fue necesariamente
no dar la revelación o la bondad a otras naciones.
Inclusive el que lo cita mucho, o el libro que cita mucho a esos romanos,
romanos por lo menos hace una mención, no sé si es en el 15, o en el 14,
donde hace una mención de diferentes versículos que él toma, toma dos
versículos de Salmos, toma versículos de Autonomía, toma versículos de Isaías,
para mencionar que Dios estaba incluyendo a los gentiles.
E interesantemente a veces hay una cuestión en la teología creo que es,
donde dice que tiene que estar una doctrina en lo que son los, la Torah,
los profetas y los escritos.
Entonces Pablo lo hace eso, toma Isaías, que serían los profetas, toma de Autonomía
que es de la Torah, y tomaría lo que son Salmos de los escritos, para indicar que
Dios también estaba en su plan con los gentiles.
Entonces qué es lo que quiero entender con esto, que a veces nosotros hacemos la gran
comisión porque tenemos que hacerla, porque mi iglesia me está diciendo que
ponga un grupo, pero no bajo el sentido de la compasión.
Obviamente no es una compasión que uno necesariamente la va a hacer solo porque
sí, sino que la Biblia dice que yo lo puedo amar, porque él me amó primero.
¿Qué quiere decir?
Que si yo no voy a la fuente en la oración o en la lectura de la palabra para conocer
su amor, en entendimiento y en espíritu, no va a dar un fruto en mí para que yo
vaya y predique el Evangelio, no va a dar un esfuerzo en mí para que yo vaya y dé a
conocer la proclamación del misterio de la
piedad, de que Dios nos ha amado profundamente.
Entonces a veces lo hacemos bajo la fuerza, es que a mí me está impulsando un
líder para que abra una cerda, pero eso no es que nos esté empujando a
nosotros, que nos va a apoyar para que uno haga algo, sino que es que dejar que el
conocimiento del amor de Dios, en este caso de
la piedad, se imparte en mí para que yo lo haga.
Y no únicamente con el que es el no creyente, porque también hay mucha gente
que dice, no hermano, hay que salir a las calles, hay
que predicarle a la gente, hay que los salven.
Y yo digo, ¿y los otros que están en la iglesia qué?
Que miren cómo salen.
No es así pues porque también hay una necesidad dentro de la iglesia.
Si las cosas se resolvieran solo porque la
gente se salvara, pues qué bueno pues, pero no.
Cuando uno ya está adentro de la iglesia, como aquí también dice el apóstol Pablo,
vemos que hay muchas cosas, muchas necesidades, que a veces gente está con
desconsuelo, gente que está tribulada, que de repente pasó un problema familiar,
o en el trabajo, o otro, y de repente Dios usa a
alguien para consolar a otro, como dijo Pablo, ¿verdad?
Dice que por muchas tribulaciones ustedes han
sido consolados, ahora ustedes consuelen a otros.
Entonces hay gente que se quiere enfocar en los
no creyentes, y los creyentes miren cómo salen.
O por lo menos no funciona así, ¿verdad?
Dios nunca quiso solo enfocar en los no
creyentes, y dejar ahí a los creyentes, ¿verdad?
Inclusive cuando vemos, inclusive mucha gente utiliza a Jesús para decir,
no es que Jesús predicaba en las plazas, que salía a la calle.
Pero realmente no es así.
Cuando uno lee la Biblia, se da cuenta de que Jesús no se
olvidó de la gente creyente, o en este caso los fariseos.
Porque la Biblia menciona y dice que Jesús
predicaba en las plazas, pero también enseñaba.
Y para no ir muy lejos, el caso que se menciona mucho, por ejemplo, es el de
cuando Jesús entra al templo, cuando dice, el celo de tu casa me consume.
Cuando Él viene y tira las mesas y todo eso, en ese pasaje se deja ver eso.
No lo menciona en algunos evangelios.
Por ejemplo, creo que Mateo y Marcos nos lo dicen.
Mateo y Marcos solo se enfoca que tiran las mesas, y que
Él dice, han hecho la casa de Dios una cueva de ladrones.
En mi casa debería ser casa de oración.
Pero en Lucas, si no estoy mal, es que no me recuerdo si es Lucas o Mateo,
dice que cuando Jesús, después de hacer eso,
uno creía que por lo que dijo se fue a orar.
O por lo menos en mi lógica, bueno, si Él dijo, el celo de mi casa me consume,
pues debería entrar al templo a orar.
Pero no, dice la Biblia que Él entró al templo y enseñó en el templo.
No dice que oró, dice que enseñó.
Entonces me dejó a mí ver que Jesús no era que solo quería predicar en las plazas,
sino que Él también entró en las sinagogas.
Él en Marcos 1 libera a alguien dentro de una sinagoga.
Entonces hay gente que dice, no vayamos a salvar a los
perdidos, pero también en la iglesia hay una necesidad.
Y eso lo dejó a ver Marcado Jesús.
Entonces hay gente, a lo que quiero entender es que la piedad no solo se basa
en el no creyente, también en el que cree, porque también tiene necesidades.
Pero el amor de Dios va en todo ámbito.
Pero si yo no conozco ese gran amor, porque el punto de la piedad es ese amor,
yo obviamente no puedo vivir una vida sin amor.
Ya hablamos de piedad como una devoción, como una
pasión, como una entrega en el camino de Cristo.
Por eso hablar de la piedad.
No necesariamente hablar de piedad como hacer buenas obras, sino que es una vida
apasionada, porque sé que me han amado con amor eterno.
Entonces yo soy recíproco, devuelvo ese sentir de yo
también te amo, yo también estoy ardiendo en fuego por ti.
Entonces si yo no conozco eso, obviamente yo no puedo hacerlo.
Entonces uno tiene que ver la Biblia y eso
nos va a abrir los ojos del gran amor de Dios.
No verlo solo como que tengo que cumplir estos mandamientos, o Dios me quiere
llamar para el ministerio, sino que el punto es Dios me ama.
Y esto que está aquí, que es el misterio de la piedad, me
está abriendo los ojos de que grande es su amor hacia mi vida.
Por eso se menciona misterio, porque el
misterio lo va dando a conocer cada vez más.
Creo que una vez lo hablamos, o no es que el marco si fue aquí, pero en Isaías 60,
que fue uno de los versículos que hablamos una vez aquí, creo que fue, y lo leímos,
leímos casi 20 versículos, porque quería dar a entender algo.
En el versículo 60 dice, levántate y resplandece porque ha venido tu luz,
y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti, porque tenía la oscuridad en la tierra.
Entonces ahí inicia.
Pero interesantemente Dios comienza a hablar de restauración, dice que se
restaurará esto, que vendrán y pasará esto, y dan muchas cosas como bonitas,
verdad, buenas.
Pero hasta el final, creo que es en el 14, el 16, dice,
y entonces entenderás que yo soy Jehová tu salvador.
Te digo, ¿cómo así?
En el principio me están diciendo a mí de que levántate y manifiesta cosas bonitas,
gloriosas, y después me dicen a mí que voy a entender.
Entonces significa que el poco a poco se va incrementando
el nivel de entendimiento de su salvación en mi vida.
Es decir que no es sólo, ah bueno ya creí, ya la salvación ahí está y nos vemos,
es un punto de, como dice la Biblia, de gloria en gloria.
El conocimiento de su salvación se va a marcar cada vez más, y cada vez más,
y cada vez más.
Y eso llevaría que obviamente mi amor hacia él tiene que ser más grande,
mi regocijo hacia él debe ser más grande, mi
celebración hacia él debería ser más grande, verdad.
Pues dice la Biblia, así como es su nombre, así sea su alabanza.
Es decir que si su nombre, mi entendimiento de su nombre es glorioso,
así esa magnitud debe ser mi alabanza hacia él.
Entonces a lo que voy es, lo que aquí nos está diciendo
es, enfoquémonos en la piedad, el misterio de la piedad.
Observémoslo, meditémoslo.
Eso nos va a ayudar a saber cómo amar a Dios, pero también a saber cómo amar a mis
hermanos y también amar a los no creyentes.
Porque miren, nosotros somos humanos, nosotros tratamos con gente.
Inclusive lo más complicado que he vivido en mi vida es tratar con personas.
Las personas a veces somos, para que no digan a este me está hablando a mí,
a veces nosotros somos complicados, tanto creyentes como no creyentes.
Entonces mi pregunta es, si Dios me está aguantando a mí todos los días,
está aguantando a los no creyentes todos los días,
entonces ¿por qué yo no puedo aguantarlos también?
Entonces eso, o por lo menos hace mucho tiempo yo decía, si Dios me está
aguantando a mí todos los días, o sea yo estoy fallando a cada rato y a
cada rato y a cada rato constantemente, ¿por
qué yo no estoy soportando a los que me rodean?
Inclusive papá, mamá, hermanos, amigos, inclusive creyentes en Cristo que
andan metiendo, bueno, coloquialmente dicen metiendo las patas, en el sentido de
cometiendo errores constantes, ¿por qué yo no les tengo paciencia?
Y eso es lo que es la piedad, porque Dios nos dio una salvación.
Entonces, ¿por qué no decir una palabra de la Biblia para decir, mira, seguí
adelante, Dios te va a ayudar, solo que enfócate en leer la palabra.
En fortalecer.
Entonces nos deja ver eso, que a veces nosotros queremos que tengan piedad o
misericordia con nosotros, pero nosotros no queremos dar a otros.
Entonces eso nos habla mucho, esto que estamos mostrando, que Dios nos tuvo
paciencia y nos sigue teniendo paciencia, pero no porque ser creyentes ya somos
impolutos o ya estamos en la magnificencia,
sino que simplemente estamos siendo trabajados.
Y eso nos habla de lo que la Biblia dice soportados los unos a los otros,
llevar la carga los unos a los otros.
No hace versículos entre nosotros.
Habla de que la gente tiene problemas, que nos van a caer mal y yo le voy a caer
mal a alguien, pero aún así nos tenemos que amar y sobrellevar.
Inclusive puede ser que a algunos les pasa con sus
hermanos, a que no se caen bien, pero son hermanos.
Entonces a mí puede ser que no me caiga bien alguien, pero es mi hermano en Cristo.
Ya sea que me guste o que no me guste, es mi
hermano y tengo que saber amarlo como mi hermano.
Entonces lo que voy es que aquí nos está diciendo cómo vivir la vida en Cristo.
Está incentivando diariamente, pero no verlo en el sentido que tengo que
cumplir mandamientos, sino en el sentido de eso.
Primero tengo que ver la fuente, porque obviamente hay una fuente.
Yo no voy a querer darle agua a alguien si yo no tengo agua.
Yo puedo tener un contenedor, un vasito, un vaso, pero
si ese vaso no tiene agua, no lo puedo dar al otro.
Lo que voy a dar es aire.
Entonces, si yo sé que mi fuente es Dios, ahí tengo que fijar mis ojos.
Por eso dice Hebreos 12.2 Puesto los ojos en Jesús, entonces yo tengo que ir a la
fuente, orar, leer, recibir esa presencia de Dios, ese entendimiento de Dios,
para yo ya luego poder ir con alguien y mirar, aquí está el vaso de agua.
Ya fui a la fuente, ahora te lo doy.
Pero a veces nos queremos saltar eso y comenzar a...
por eso que se crean religiones, denominaciones, sectas y un montón de
cosas, porque agarran reglas, formas, pero no presencia.
Inclusive en Jesús, recordemos que en el libro de
Hechos dice cuando restaurarás el reino de Israel.
Jesús le dijo, a ustedes no les compete saberlo,
pero quédense aquí y serán llenos del Espíritu.
Es decir, que la solución para restaurar es ser llenos.
El problema es que queremos restaurar sin llenura.
Entonces, Dios nos llama a que conozcamos su misterio de la piedad.
Entre tanto que Él viene, y si en dado caso Él se tarda, el misterio de la piedad
nos va a ayudar a saber cómo conducirnos en la Iglesia de Dios.
Nos va a saber cómo amar a Dios primeramente, porque ahí comienza,
y también saber cómo amar al creyente y al no creyente.
Porque a veces uno dice, sí, es que ellos son pecadorazos, y ellos pecan,
¿y por qué?
Y yo lo rechazo.
Me sacó la arena de mis pies, dicen algunos, pero hay que seguir.
O sea, hay cosas que uno tiene que seguir, va.
Hablando o instruyendo, aunque uno tal vez lo insultan a veces, uno con paciencia y
va, y de repente se va a quebrar algo y de repente va a entrar la palabra.
Inclusive hay un testimonio, hace años creo yo, contaron en una iglesia donde yo
estaba, decía que había una señorita que le hablaba a unas personas de Cristo y
siempre la molestaban, la insultaban o la menospreciaba.
Pero dice que después de como 5 o 10 años, esa persona que la molestaba, dice que
tuvo un problema, una depresión, muchos conflictos.
Y de que en ese lugar donde estaba lo más profundo de
su depresión, de repente le venían las palabras de ella.
Como sea recordatorio de la palabra de Cristo.
Y él, por las palabras, él comenzó a buscar a Cristo.
Palabras que le fueron dichas hace 10 años.
Y dice que después la encontró y le pidió perdón.
Pero es interesante porque eso habla del reino.
El reino habla de que es una semilla que fue sembrada
y hay un misterio del crecimiento de la semilla.
Que fue lo que Jesús también habla.
Que va creciendo, pero es un misterio.
No sabemos cómo crece.
Sabemos que fue sembrada, pero no cómo crece.
Entonces, a lo que voy es que a veces nosotros
decimos ¿para qué le voy a hablar si es un terco?
No van a creer, no van a saber.
Pero no sabemos nosotros en un futuro si esa
palabra le va a ayudar a que él tome algo.
Incluso a mí me ha pasado.
A veces consejos que me ha dado mi padre, yo decía me agarro de esto.
Y a veces que ya ni siquiera dan la bola en los
consejos de mi papá, digo aquí está la palabra.
Eso me pasó con problemas de depresión, pero no voy a mencionar eso hoy.
Lo que quiero entender es que tenemos este misterio, pero tenemos que ir a verlo.
Este misterio que refleja el amor de Dios y la revelación de su nacimiento en carne.
Pero también su caminar hacia la cruz.
Por eso el apóstol Pablo dijo en 1 Corintios 2,2 Y me propuse no conocer
alguna otra cosa sino a Jesucristo y a este crucificado.
Dos cosas, Jesucristo y a este crucificado.
Entonces Dios nos ama plenamente y esto nos lo deja ver.
Nos deja ver el gran amor que nos está dando.
Pero tenemos que verlo.
Tenemos que meditarlo día tras día.
Por eso que hay un...
Malaquías es uno.
A mí me llamó mucho la atención porque le oraba en ese tiempo, fue hace como dos
años, le oraba a Dios y le decía, mira señora, necesito saber cuánto me amas.
Porque a veces uno dice, señor te quiero amar.
A veces uno dice, señor te quiero amar, ayúdame a enseñar a saber cómo amarte.
Pero ahí comencé a reflexionar y decía yo, pues no es tanto el hecho de que yo lo
ame, es el hecho de yo entender cuánto Él me ama.
Inclusive en Malaquías uno dice eso.
Dice, ustedes me han dicho, no nos has amado.
Y dice, ¿cómo es que me dicen a mí que no los he amado?
Y comienza Jesús, Dios Padre, a decirles,
miren, pero si esto está demostrando mi amor.
Entonces yo decía, no es tanto el hecho de que yo diga, es que yo te quiero amar,
sino que es el hecho de cuánto conozco yo de su amor, que Él me está amando.
Entonces si yo aprendo a recibir ese amor, obviamente lo voy a amar.
Porque estoy recibiendo ese cariño, ese amor.
Estoy recibiendo lo que Él me está dando.
Claramente es como, por ejemplo, si yo quiero abrazar a alguien y no se
deja abrazar, la persona no va a saber, por medio del abrazo, ese amor.
Si yo le quiero hablar a alguien para conocerlo y me anda huyendo, pues,
¿cómo va a ser posible que Él sepa cómo soy?
O ese cariño que le puedo tener.
Y la persona viene y dice, no, es que lo que
pasa es que Él es bien amargado, Él es esto.
Y uno dice, pero ¿cómo si yo he intentado abrazar,
darle un abrazo con la persona y me rechazó?
Entonces, ¿cómo viene a decir que soy amargado
y pasa lo mismo con Dios?
Dios nos está mostrando su amor constante, pero no lo estamos viendo.
Más bien decimos, Señor, quiero amarte, pero nos está amando.
Tenemos que aprender a recibir su amor para poder compartirlo con otros.
Y eso es la idea de leer la Biblia.
La Biblia no sólo nos habla de mandamientos o de instrucciones,
que tampoco estoy diciendo que no se lean.
Lo que estoy diciendo es que nos habla de su amor.
El hecho que me diga no matarás o no alterarás no es para restringirme a no
hacer nada, sino es mostrándome su amor Si yo le digo a un amigo o a mi hijo Mira
papito, no salgas más de la tienda en la noche.
No le estoy diciendo porque no quiero que juegue.
Lo estoy diciendo porque si él sale a jugar, de repente
va a pasar una persona borracha y lo va a atropellar.
¿Y qué hago yo con mi hijo ahora atropellado?
Si de repente yo miro a mi hijo, no salga en la noche.
Ah no, es que mi papá no me quiere dejar jugar.
Lo que pasa es que si usted se sube al árbol y se
cae, en el día es una cosa y en la noche es otra cosa.
No es que lo que están jugando hoy en la calle, sí, pero qué hacemos si de repente
está cerca la tienda y hay muchos borrachitos, ¿qué hacemos con eso?
Si de repente el amigo de usted sale a correr por otro
lado, entonces vemos que hay peligros en la noche.
Y que mi idea de decirle al niño, mire no salga de noche, no es porque no
quiero que se divierta, sino porque sé que hay peligros.
Y que lastimosamente si sale, va a sufrir los peligros.
Entonces cuando vemos los mandamientos, vemos que este
Dios, cómo me dice que no haga esto, que no haga lo otro.
Y aquí entra el último punto que voy a mencionar para ir concluyendo.
Algo muy interesante que estuve leyendo, que a veces cuando yo
voy a buscar a la Biblia, trato de ir versículo a versículo.
Por ejemplo, la palabra piedad, lo que hago es, por ejemplo, si voy a
hablar de la piedad, pongo piedad en la Biblia y
me leo desde el primer versículo hasta el último.
A veces son 70, a veces son 10, a veces son 200, a veces son 300.
Pero lo hago por costumbre, no sé de dónde lo obtuve.
Pero interesantemente, los primeros versos de la Biblia, yo
pensé que iba a hablar así, como que yo te tuve piedad a ti.
Pero lo interesante es que la mayoría de versículos, hagamos de cuenta los primeros
20 tal vez, hablan de no tengas piedad, no les tengas piedad.
Y yo decía, qué raro va, si uno lo lee solo
así, dice, qué cruel, no les tengas piedad.
Y yo meditando decía, bueno, cuál sería el entendimiento
de esto, cuál es lo que Dios quiere que uno entienda.
Y yo me di cuenta de que el punto de no
tener piedad de algo, es porque algo es malo.
O sea, si algo es malo, no le tengo que tener piedad.
A mi hermano, pero es que usted estaba llamando a la
agresión, o alguien dirá, es que es pasivo-agresivo.
Y como una palabra que está dando mucho.
Pero cuando yo entendí eso, decía, bueno, sí tiene razón,
porque a lo que es malo, no le tengo que tener piedad.
O sea, sí le tengo que tener piedad a mis hermanos, a los no creyentes.
Pero si hay un pecado,
en el sentido de que, si yo, como dice la Biblia, en Efesios capítulo 2,
dice, los deseos de la carne, los pensamientos de la
carne, y la voluntad de la carne, esos son enemigos míos.
Yo a eso no le tengo que tener piedad.
Le tengo que tener piedad a mis hermanos, a
Cristo, a los no creyentes, hablando del Evangelio.
Pero a lo que es de la carne, a lo que es maldad, a lo que
es lujuria, engaño, lascivia, no le tengo que tener piedad.
Si yo miro algo malo en mí, lo tengo que cortar.
No le tengo que andar teniendo piedad o haciendo negociaciones.
Algo así como que, ah, no, pues, me gusta pecar, pero ahí lo voy a dejar un rato.
Ahí tal vez me arrepiento entre dos días.
Ahí voy a ver qué hago.
No, no le tengamos piedad.
Y una de las figuras interesantes, que por lo menos en su momento a mí me
ayudó a entender, era el apóstol Pablo, antes de ser apóstol Pablo.
Antes de que el apóstol Pablo fuera apóstol Pablo, ahora.
Aunque siempre se hizo un hombre, pues, pero así lo marca la Biblia.
¿Qué quiere decir?
Dice que Saulo perseguía a los que no eran creyentes, o sea, en el sentido,
a los que eran del camino, porque no se les llamaba cristianos en ese momento.
Dice que los perseguía, no les tenía piedad, hacía que blasfemaran, etc.
Inclusive llevaba cartas como para prisión y muerte.
Entonces él no tenía piedad para eso.
O sea, en el entendimiento de él, veamos el entendimiento de él,
como él como creyente, en el sentido de la Torah, de lo que es la secta farisea.
En el sentido de él, ellos están negando la fe, según él, ¿verdad?
Porque él decía, ellos son judíos, ellos deberían creer en Jehová,
o en Yahveh, o Adonai, qué sé yo.
Entonces, en su mente ellos están negando la fe.
La palabra dice, según él, eso está en la Biblia también, todo aquel que niegue,
eso debe ser cortado de Israel.
Es decir, que Dios es padre, o sea, que Dios es Jehová Todopoderoso.
Entonces él, según la ley, según su entendimiento, hizo una persecución para
destruir, según lo que él pensaba, lo que no era conforme a la verdad.
Entonces hizo una persecución sin piedad.
Entonces yo meditando eso decía, o sí, tiene razón, o sea, yo tengo que
venir y todo lo que es en contra de la palabra, no le tengo que tener piedad.
Si yo tengo un pecado, tengo que cortarlo.
No tengo que negociar, si quiere o no quiere, porque a veces nosotros decimos,
no, ahorita voy a ver televisión, pero dentro de dos
horas o mañana voy a hacer un ayuno de televisión.
Algo así como que no lo quiero quitar, voy a hacer un
ayuno de televisión y ahí voy a volver a ver televisión.
O sea, ahí estamos jugando, estamos teniendo piedad al pecado.
Y ahí, hermano, pero no es malo ver televisión.
Pues lastimosamente la televisión a veces pues trae muchas escenas sexuales,
muchos insultos, muchas cosas que no son buenas.
Y de repente uno enciende la tela y de repente va a haber una escena impropia.
No hace uno, se va a tapar los ojos necesariamente.
Entonces a lo que voy es que hay cosas en las cuales
nosotros le estamos teniendo como que misericordia.
Ahí va, ahí va a pasar.
Pero deberíamos cortarla.
Es decir que en esa línea, en el sentido del
pecado, a ese sí no hay que tenerle piedad.
A eso hay que cortarlo.
Ver la manera de cómo darle persecución para quitarlo.
A todo lo demás sí hay que darle piedad.
Expresar la palabra, el Evangelio.
Ver diferentes maneras de dar a conocer el
Evangelio de Cristo por el amor que Dios nos da.
Entonces vamos a orar para que el Señor nos ayude
para que Él nos revele el misterio de la piedad.
Como dice Efesios 1 del 16 al 17.
O no, creo que del 17 al 18.
Y por esta razón yo oro siempre para que Dios nos llene de sabiduría y revelación
conforme al conocimiento conforme a como Dios conoce las cosas para que sean
iluminados los ojos de vuestro entendimiento
para conocer a quien hemos sido llamados.
Entonces vamos a orar para que Él nos hable y nos muestre eso.
¿Por qué?
Porque nos va a mostrar su amor hacia nosotros.
La compasión que ha tenido, la bondad que ha tenido y nos va a ir revelándolo.
Inclusive yo a veces me dictaba, cuando volteo de atrás digo realmente Dios
desde cuando no creía en Él tenía compasión de mí.
No me dijo que yo hiciera esto no me dijo que yo
hiciera otro y ahora yo lo veo con otros ojos.
Entonces digo, qué buena es la compasión de Dios o la piedad de Dios es en mi vida.
Entonces Dios nos va a ir hablando por la palabra por muchas áreas cuánto nos ama
profundamente y ese amor hay que darle a conocer.
Obviamente con esto no estoy diciendo miren no lean la Biblia.
Realmente es lo contrario, léanla más porque leyéndola
nos vamos a dar cuenta de cuán profundamente nos ama.
Pero a veces nosotros no lo vemos y consideramos tan difíciles a veces porque
uno dice, sí lo que pasa es que usted está diciendo que Dios me ama pero yo estoy
pasándola mal que qué difícil es esta situación mire usted no está en mis
zapatos podría decir a alguien, pero aún así
la Biblia dice que al Dios al que ama castiga.
También dice no te canses de mi corrección y también
dice la llevaré al desierto y le hablaré a su corazón.
En el desierto que hay no necesariamente está como en Dubái realmente uno está en
cosas difíciles hay escasez en la escasez uno mira la mano poderosa en la escasez
uno mira cómo el agua se convierte de amarga a dulce en la escasez uno mira cómo
cae pan del cielo y así sucesivamente entonces uno ve el desierto como un
problema no ve el desierto como mira te voy a demostrar mi poder entonces uno se
queja de la dificultad pero no ve el poder de Dios en la dificultad y después uno
diciendo lo que pasa que yo soy pilas y salí de esta situación no, es Dios en su
misericordia nos tiene aquí presentes para que Dios nos ayude a entender este
misterio por eso se llama misterio por eso mencionábamos el gran misterio de la
piedad y hay que meditar en eso día tras día no es algo que de la noche a la mañana
dice ya entendí ese misterio esto lleva tiempo por eso mencioné el caso de Isaías
60 entonces vamos a hablar Padre no me asustes con las gracias porque nos estás
llevando a conocer tu amor profundamente nos estás diciendo que tu amor es un
misterio El misterio en sí mismo, tu compasión, tu amor, tu profundidad
hacia nosotros es muy grande y queremos entenderlo, queremos aprenderlo,
si lo queremos llamar así, a nadar en ello.
Queremos recibir este gran amor, queremos comprenderlo, queremos que en
nuestro corazón salga una pregunta, como dijo Malaquías, ¿en qué nos has amado?
Más bien decir, tú nos has amado profundamente, que ha dado tu hijo
unigénito, que ha encarnado, que ha muerto en la cruz
y ha resucitado, y nos has hecho parte de tu familia.
Agradecemos tu eterna fidelidad y bondad, agradecemos tu eterno amor hacia nosotros,
agradecemos que tú has habitado en nosotros.
Y queremos hoy, Señor Jesús, ser recíprocos,
ser proporcionales a tu amor, ¿verdad?
Y por eso es la idea, ¿verdad, Padre?
Que podamos nosotros caminar piadosamente, bajo el entendimiento de la devoción,
de la pasión, de la vida en Cristo, ¿verdad, Jesús?
Te agradecemos, ayúdanos a entrar en esta comunidad en oración, en la lectura de la
Palabra, en compartir con los hermanos, en tenerle paciencia a los hermanos,
en tenerle paciencia a los no creyentes, en tenernos paciencia a nosotros mismos
que también somos un problema a veces, Padre.
Que si tú nos has tenido paciencia, tú nos has tenido esta compasión,
nosotros también queremos darla con nosotros.
Te agradecemos, amigo y pastor, por toda tu misericordia y bondad.
Ayúdanos hoy a deleitarnos en tu gracia y en tu misericordia.
Te lo agradecemos, amado amigo y Señor.
Gracias porque tu amor ha sido nuestra fortaleza y nuestra torre fuerte.
Como dijo David, te amo, oh Jehová, fortaleza mía.
Y ahorita que es de idiomas, como dicen en ruso, pero también
ese versículo dice vos livliut si viagos, prikriepos moia.
I will love you, Lord, my strength.
Eu te amarei do corazon, o Señor, fortaleza mía.
Son expresiones, Señor Jesús, de que te amamos y que
tú has sido nuestra fortaleza y nuestra torre fuerte.
Gracias, amigo y pastor, en Cristo Jesús.
Amén.
Y amén.
No sé si alguien quiere comentar algo, preguntar algo, o
entramos a las otras dos oraciones que regularmente hacemos.
Vamos a orar por los no creyentes, aquellos que quieran aceptar a Jesús como
Señor y Salvador, aquellos que quieran reconciliar
o aquellas personas que quieran acercarse al Señor.
Padre, venimos hoy delante de ti porque hemos oído acerca de tu piedad,
acerca de tu gran amor, acerca de la profundidad de tu amor.
Queremos, por lo tanto, hoy reconciliarnos contigo, entrar en comunión contigo,
recibir este bello y precioso amor, porque Cristo vino en carne, murió en la
cruz, resucitó el tercer día, por medio de tu poder, y por lo tanto hoy declaramos a
Jesús como Señor y como Salvador, y de que tú lo resucitaste dentro de los muertos.
Te lo agradecemos, padre, y declaramos de que el único intermediario entre tú y
nosotros ha sido Jesús, porque él trajo la
reconciliación contigo por medio de la cruz.
Te agradecemos, padre y amigo, en Cristo Jesús.
Pedimos hoy ser bautizados en agua, bautizados con
tu Espíritu Santo y participar de la Santa Cena.
En el nombre de Jesús, amado Padre, amén y amén.
Y vamos a orar también ahorita por las peticiones.
Padre en nombre de Jesús, tu palabra dice que mi Dios suplirá todas vuestras
necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Hoy pedimos por las diferentes necesidades de las personas que nos están oyendo,
tus deseos.
Tú sabes lo que hay en sus corazones, tú sabes lo que hay en sus vidas,
sus dificultades, tribulaciones, angustias, debilidades, etc.
Pero también conoces sus triunfos, sus alegrías, sus cosas.
Ayúdales en cada área, ayúdales en cada momento.
Extiende tu diestra que ellos vean que tú estás ahí.
Tal vez a veces no lo vemos, tal vez a veces lo ignoramos o no nos damos cuenta,
pero háznoslo palpable, manifiéstate para que
nosotros digamos claramente tú siempre has estado ahí.
Y podemos dar la gloria y honra a tu amor y también amarte con amor eterno.
Llévanos a saber cómo recibir tu amor, cómo deleitarnos en tu amor, cómo
glorificarte en tu amor, cómo celebrar tu amor y cómo
aprovechar este bello y profundo amor que nos tienes.
Y poder verlo, poder tener esta iluminación o por esta revelación de tu gran amor.
También pedimos hoy Señor por la vida del huérfano, por el padre y madre soltero,
por el anciano y la anciana, por aquel que no tiene hogar,
por aquel que no tiene comida o trabajo o algunas otras áreas.
Pedimos hoy que las naciones que nos escuchan entren arrepentimiento para
salvación y que su corazón se alere en tu salvación.
Pedimos que tú envíes obreros a la cosecha, porque
la cosecha es mucha y los obreros son pocos.
Gracias Pastor y Rey por tu misericordia y por tu bondad.
Declaramos hoy Señor Jesús que tú eres Dios, que pronto vendrás Jesucristo y de
que debemos estar preparados para tu venida.
Pedimos hoy por revelación, por milagros, sanidades, maravillas, prodigios,
señales para la alabanza de la gloria de tu gracia
para eterno y que tu amor sea en nuestras vidas.
Te agradecemos Pastor Israel por tu gran fidelidad y por tu misericordia.
En Cristo Jesús.
Amén.