Ok, entonces vamos a iniciar el día de hoy con lo que Dios nos dispone en el corazón.
Así que vamos a iniciar.
Padre en el nombre de Jesús, te damos las gracias por tu amor, por tu fidelidad,
por tu justicia, porque día tras día nos llevas a conocerte, amarte y a bendecirte.
No has dejado que nuestro corazón sea desamparado o desolado, sino que nos has
permitido estar cada día buscando tu rostro y tu presencia.
Te agradecemos por todo, Señor Jesús.
Lo que haces, has hecho y harás en nuestras vidas.
Y te pedimos hoy que ilumines nuestro entendimiento, para que comprendamos lo
que tú nos quieres dar a entender y conocer,
para que glorifiquemos y bendigamos tu nombre.
Te lo agradecemos, amado Pastor.
Ayúdanos, Señor, a entender y conocer que tú pronto vienes, que tu venida está
cerca, y que por eso tú buscas preparar a tu novia sin tacha y sin mancha.
Para prepararla, lavándola por el agua de la palabra.
Así que te agradecemos, Padre nuestro, y ayúdanos a estar
dispuestos en nuestros corazones para glorificar y amarte.
Eternamente y para siempre, amado Pastor y Rey.
Te pedimos tu ayuda y tu misericordia.
A ti se le alabanza la gloria, la honra, el honor y el poder,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Y amén.
Entonces, si alguien quiere orar también, está bien a disposición.
¿Alguien quiere orar?
Este... le vamos a aprender sobre el pecado con el prevención.
Sí, pero menciona si alguien quiere orar antes de iniciar.
No, hoy iniciamos una vez.
Ay, déjame...
¿Cómo?
¿Ahora escuches?
Sí, te escucho.
Ok.
Ok.
Aleluya.
Gracias, Señor, por esta noche que vamos a aprender sobre el precio que pagaste.
Y gracias, Señor, por la gracia que nos has dado, Señor.
Y gracias por tu amor.
Gracias porque tú eres fiel.
Eres nuestro Salvador.
Y vamos a aprender más de ti.
Vamos a acercarnos más de ti.
Y estamos aquí para recibir de ti, Señor.
Y damos la honra y la gloria porque...
Tú mereces, Señor.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Amén.
Ok, entonces, el detalle de tocar hoy lo que es el pecado es porque la semana
pasada habíamos hablado sobre la salvación.
Y obviamente para conocer un poquito más y entender lo que es la salvación de Dios,
hay que también conocer su contraparte, por así decirlo, el pecado.
Porque si uno no entiende la gravedad de lo que es el pecado, mucho menos va a
poder uno entender la magnitud de lo cual Dios nos salvó.
Y inclusive eso lo hablábamos la semana pasada, de que no es lo mismo que alguien
sea librado de la muerte, por ejemplo, que alguien se enferme
y esté a punto de morir, a que alguien le dé una gripe.
O sea, si alguien tiene una gripe o esté mal en el estómago, no va a ser lo mismo
que alguien esté en gravedad, en una enfermedad terminal.
Y la gratitud va a ser diferente, por supuesto, porque
ellos tienen cierta gravedad, ya sea en dolores, etc.
Y también en este caso pues hay un detalle muy particular que vamos a leer hoy,
que tal vez es un versículo que ya conocen, pero creo que es importante mencionarlo.
Estos romanos 3.23 dicen, por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios.
Esto es la Biblia de las Américas.
La Biblia de Reina Valera, que es como aquí dice, por cuando
todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.
Entonces aquí habla de que todos pecaron.
Y pues, aunque creo que lo hemos mencionado, igual lo voy a volver a
mencionar, el pecado significa errar en el blanco.
Aunque también en cierta etimología de latín, que la palabra es pecatum,
que significa tropiezo o equivocación.
¿Y por qué menciono esto de tropiezo o equivocación?
Porque realmente cuando a veces se habla del contexto de pecado, solo se quiere
colocar en un término tal vez religioso, por así decirlo.
Pero si lo vemos desde ese punto, el pecado es un error o una equivocación.
Y claramente hay matices en lo que es la palabra pecado.
Porque también eso nos va a ayudar a entender.
Porque la idea es prácticamente que nosotros queremos buscar la gloria de Dios.
Es decir, nosotros queremos experimentar la gloria de Dios a una magnitud plena.
Es decir, el hecho no es solo percibir ciertos, por así decirlo, detalles o
cierta comunión breve con Dios, sino conseguir una comunión plena, completa.
Algo así como cuando hablaban en el Antiguo Testamento que estaba el atrio,
lugar santo y lugar santísimo.
Eran tres partes.
Y ciertamente algunos tenían la oportunidad de estar en el atrio,
pero ahí no estaba la plenitud de la gloria.
La plenitud de la gloria estaba en el lugar santísimo, que algunos le dicen la
Shekinah de Dios, pero solo se podía entrar en
el lugar santísimo, se podía experimentar ahí.
Entonces, si nos damos cuenta, el hombre por causa de que pecó,
o que erró, o tropezó, lo que queramos llamarle,
fue destituido de experimentar la gloria.
Entonces, cuando se habla de esta situación de destituido en la Biblia,
se habla de que lo degradaron por causa de sus imperfecciones.
Y ahí es donde entra la clave del pecado, es decir, por cuanto todos pecaron están
destituidos, es decir, que le bajaron de la categoría donde se podía encontrar.
Por eso que a veces nosotros vivimos en aflicciones, etc., porque a veces no hemos
entendido que el pecado trae consecuencias, que los errores,
obviamente, inclusive si nosotros nos ponemos a pensar en cosas terrenales,
un error trae una consecuencia.
Obviamente, depende de donde esté ese error, porque, por ejemplo, si yo le pido
a alguien, dame un vaso con agua, y esa persona, y le digo, dame un vaso con
agua que esté lleno, si esa persona se confunde y me trae
la mitad, pues no hay un gran impacto, por así decirlo.
Pero si alguien está operando a una persona, y le dice, dame tres mililitros,
que se yo, para anestesiarlo, o para alguna otra medicina, y lo que hace es
darle seis mililitros, eso lo puede hasta matar.
Inclusive, si le da menos mililitros, eso puede ejecutar otro problema.
Es decir, por eso le está pidiendo específicamente
tres mililitros para generar una operación.
Entonces, hay un error si tiene un impacto fuerte.
Y ese es el punto con el pecado, de que a veces el pecado no vemos la
gravedad del impacto, porque lo estamos midiendo solo como que fuera un término
religioso, y no lo estamos viendo realmente como una realidad.
Es decir, el pecado es un error, un tropiezo, como dice menciona.
Pero también sobre qué contexto, por qué.
Porque así como nosotros humanamente tenemos leyes, cada país tiene su
constitución, Guatemala, Estados Unidos, El Salvador, y conforme a esa
constitución, coloca prácticamente, ciertamente que se cumplan, pero también
para que se cumplan, es porque tiene un problema que se va a manifestar.
Por ejemplo, si alguien en la constitución, en la mayoría de países va a
decir que si alguien mata a otra persona, pues hay una pena de muerte, o hay un
castigo que puede hacer que se quede preso todo el tiempo.
Entonces, si nos damos cuenta, ciertamente se quiere, por así decirlo,
regular el país, y que el país esté bien, y que esté estable, y que estén todos en
paz, y que por esa razón, para que todos comamos bien, se tiene que colocar
prácticamente una ley, pero basada en una naturaleza.
¿Basada en qué naturaleza?
En la naturaleza del presidente.
Porque si el presidente dice, miren, hagan lo que
quieran, pues todo el país hace lo que quiera.
Si el presidente dice, no, aquí vamos a poner mano dura para quitar toda la
violencia que hay, entonces él toma acciones, militares inclusive,
para que todo el país esté en paz.
Entonces, claramente, si una persona viene y mata a otra, o le roba, en la ley o en
la constitución se habla que él quebrantó la ley.
Y por consecuencia él está pecando, él cometió un error, él se fue de esa línea.
Entonces, ese es un contexto terrenal, en el sentido de todos los humanos,
inclusive al nivel de las casas.
Una casa tiene reglas.
A uno le puedes decir, mira, no puedes venir a las nueve de la noche,
más de las nueve de la noche no.
Si uno viene después de las nueve, uno cometió un error.
Pero la idea de que la mamá o el papá le diga, mira, no puedes venir más de las
nueve de la noche, es porque hay un peligro allá afuera.
Y la idea de que uno venga a las nueve, es para
guardarnos de los peligros nocturnos, por así decirlo.
Entonces, si lo vemos en esas dimensiones, y lo extrapolamos o lo vemos conforme a
Dios, ciertamente Dios tiene una región celestial,
por eso se conoce como el reino de los cielos.
Y sobre el reino de los cielos, así como las cuestiones terrenales,
también se tienen que ver conforme a la naturaleza de ese rey.
Así como hablamos de los presidentes, o de mamá y papá, para resguardar el
equilibrio, o la paz, o la armonía, en este caso también Dios tiene un reino,
para que el equilibrio, la paz, la armonía, etc., se mantenga.
Entonces, y eso creo que lo hablamos la semana... no sé si fue con ustedes que lo
hablamos, o yo hablé eso en otra reunión, es de que el reino,
cuando se habla de reino, el reino viene de la palabra rey.
Es decir, que el rey tiene un dominio.
Entonces, el reino se gobierna bajo el dominio del rey.
¿Eso qué quiere decir?
Que Dios puso y estableció, basado en su
naturaleza, los parámetros de forma de vida.
Entonces, cuando hablamos de pecado, es de que nosotros como ciudadanos,
si queremos llamarlo así, fallamos en contra de esa ley.
Fallamos en contra de esa naturaleza divina.
Y obviamente, como esa naturaleza es pura y
perfecta, entonces nos fuimos a una contraparte.
Es decir, que ya no nos fuimos a un sentido de amor, sino a un sentido de odio.
Ya no nos fuimos a un sentido de bondad, sino de violencia.
Entonces, vivimos en una contraparte del reino de Dios.
Entonces, ahí es donde entra el punto de pecado.
Y nosotros, como personas, no sabemos el impacto de ese pecado.
Es decir, para nosotros un pecado es un pecado y se acabó.
Es decir, si yo vengo e insulto a alguien, para mí solo es insultarlo.
Pero en nuestros fonos espirituales tienen marcas
muy profundas y muy certeras, por así decirlo.
Que inclusive, que tantos son los problemas a causa de nosotros insultar a
alguien, que la psicología o la psiquiatría tiene
que tratar con personas para resolverle sus traumas.
Y de donde comenzó, de un insulto inclusive de la infancia.
Por ejemplo, si a alguien le dicen, tú no sirves para
nada, eso puede quedar marcado en el corazón de un joven.
Entonces, eso que hizo es un pecado.
Lo que hizo es, como la Biblia menciona, maldecir.
Decirle mal, porque la palabra maldición es decir mal a alguien.
Por eso se llama maldecir, decir mal, desearle un mal.
Entonces, cuando una persona, un padre de familia, le dice a un niño que no sirve
para nada o que es un inútil, lo está maldiciendo.
Y eso después le afecta en su crecimiento y después él puede ir a un psicólogo.
O puede ir a un psiquiatra, porque necesita que lo trate.
Y eso se puede ir de generación a generación.
Es decir, en pocas palabras, el pecado no es una cosa insignificante.
Nosotros lo vemos como algo insignificante.
Y claramente podemos ver el producto del pecado a través del mundo.
Es decir, el mundo está en caos.
En diferentes países hay diferentes guerras,
diferentes hambrunas y un montón de cosas.
Y nos hemos dado cuenta de que el fruto de todo eso es por causa del pecado.
Porque la Biblia claramente dice que la paga del pecado es muerte.
Y cuando hablamos de muerte, a veces pensamos nosotros que muerte solo
significa que alguien venga y ya no tenga vida, una persona.
Pero no estamos dando cuenta de que la muerte se propaga en diferentes maneras.
Por ejemplo, vemos en los casos de África, por ejemplo,
que ellos tienen una gran escasez y pobreza en toda área.
¿Por qué?
Porque también ellos han practicado la hechicería.
Entonces, el pecado de hechicería ha provocado que África tenga problemas de
economías y de escasez y hambruna, etc.
Pero a veces no se ve desde esa lupa.
Y hay otras áreas, por ejemplo, inclusive Estados Unidos, que buscó a
Dios, pero ahora se entró una rebeldía hacia Dios.
Y ahorita tiene ciertos problemas también económicos, sociales, etc.
Entonces, cuando uno comienza a ver ese punto del pecado que se ha propagado,
y no solo como una persona, sino un conjunto de personas que siguen pecando,
ya no es una sola persona, sino que es un
conjunto de personas que están generando algo.
Y ahí es donde comienzan a generar los diferentes problemas en cada país.
Y obviamente, algunos terminan siendo víctimas del pecado y algunos son,
por así decirlo, servidores del pecado.
Quiere decir que ellos cedieron al pecado.
Porque el pecado, aunque hay ciertos puntos donde puede alguien no querer o no
entender, por así decirlo, el punto del pecado o la maldad, como por ejemplo,
lo que es la violencia.
A nadie le gusta la violencia, necesariamente, ¿verdad?
A nadie necesariamente le gusta que lo estén
golpeando en la cara o que lo estén insultando.
Pero hay otro tipo de pecado que, por así decirlo, se tiene en deleite,
como la fornicación, el adulterio, la infidelidad.
Entonces, todo eso está dañándonos a todos, pero nosotros
no lo estamos viendo con la gravedad que se necesita.
Por esa razón, es de que Jesús vino, no solo, o en este caso Dios no solo nos
dio la palabra, sino también Jesucristo vino a mostrarle la realidad de dos cosas.
La gravedad de lo que es el pecado, pero también
asimismo, lo que puede causar si no se vive en pecado.
¿En qué sentido?
Jesús no pecó, pero Él mostró la gloria que representaba no tener ese pecado.
Por eso que Él predicaba, anunciaba, pero a veces cuando uno lee la Biblia,
solo lo ve como que en el sentido de la letra, en el sentido de que, ah,
sí, Jesús predicaba de amor, pero también ese amor se percibía.
Por eso decían ellos, Él predica no como los fariseos, Él predica con autoridad.
Entonces, eso que dijeron que con autoridad, no estamos hablando de solo una
expresión de palabra, sino que había un sentimiento, si lo queremos llamar así.
Entonces, por esa razón, es de que nosotros, para poder experimentar la
gloria, es decir, yo puedo definir gloria, yo puedo definir pecado en palabra.
Pero para que yo pueda tener una mayor comunión
con Dios, debo entender la gravedad del pecado.
Y no solo decir, ah, es que aquel tiene pecado, o la otra persona que está ahí
tiene pecado, sino que la situación aquí está en...
Yo tengo pecado, y ese pecado que estoy haciendo, o que
tengo, me está impidiendo obtener la gloria de Dios.
Y ese mismo problema de que yo no puedo tener la gloria de Dios, significa que yo
no le puedo demostrar a las personas, no por palabra, sino por hecho,
de la gloria de Dios.
Porque nosotros tenemos que mostrar, por así decirlo, la gloria de Dios, ¿verdad?
Porque esto no es solo en palabra.
En palabra ya lo han hecho.
Los fariseos, dice Jesús, acerca a los fariseos, pónganle atención a ellos,
y hagan todo lo que ellos dicen, pero no hagan como ellos hacen.
Entonces ellos estaban predicando bien, ellos estaban anunciando bien,
ellos estaban, por así decirlo, trasladando bien el cierto mensaje.
Pero no estaban demostrando de buena manera la gloria de Dios.
Y ahí es el sentido, por así decirlo, de nosotros, ¿verdad?
Porque a veces uno dice, no, es que ellos están en pecado, ¿verdad?
Y que vayamos a predicarles las buenas novedades para que ellos se arrepientan.
El problema es que no nos hemos enfocado en nosotros.
Y obviamente por esa razón es que tenemos que conocer esa gravedad del pecado.
Y para entender la gravedad del pecado, también hay que
entender las diferentes formas en las cuales se manifiesta.
Porque a veces nosotros solo pensamos que por ir a la
iglesia, o por leer un poco la Biblia, ya no tenemos pecado.
Pero realmente hay diferentes magnitudes de pecado, como
la murmuración, que a veces no se habla de la murmuración.
La pereza, que también es un pecado.
Hay otras cosas como la negligencia, la ira, y otros aspectos, como lo que
mencionaba también de maldecir a alguien, que están
ahí, pero que nosotros no le ponemos importancia.
O si en dado caso lo hacemos, no lo quitamos,
sino lo que hacemos es ocultar el pecado.
Porque puede ser que yo lo esté maltratando en mi corazón, pero porque a
mí me dijeron que no hay que hacerlo, entonces
yo me resisto y lo que hago es saludarlo.
Pero esa maldad ya está ahí.
Lo único que no he dejado que se exprese o que se manifieste, pero está ahí.
Entonces la idea es que hay que matar ese pecado que habita en mí.
Ese pecado que puede estar impidiéndome avanzar.
¿Para qué?
Para que yo pueda obtener la gloria y así mismo mostrar esa gloria.
Porque eso fue lo que hizo Jesús.
Jesús no solo vino a decir palabras.
Jesús, una de las cosas que hizo Jesús, fue a demostrar.
Eso fue una de las cosas que Jesús vino a
hacer, demostrar lo que era la gloria de Dios.
Entonces, pero para demostrarlo, no había pecado en Él.
Entonces nosotros, si queremos demostrar, si queremos experimentar la intimidad
plena con Dios, necesitamos dejar de pecar.
Y tenemos que entender que estamos pecando, porque inclusive yo estaba
leyendo un versículo que decía, es que ustedes, dijo
Dios, ustedes piensan y dicen que son inocentes.
Por esa razón yo los voy a juzgar a ustedes,
porque ustedes dicen que no tienen pecado.
Entonces nosotros a veces no estamos confesando nuestros pecados.
Nosotros no estamos entendiendo el daño que nosotros le
estamos haciendo a las personas por no dejar de pecar.
Nosotros decimos, es que los impíos o los pecadores se tienen que convertir.
Sin entender que yo también estoy pecando, sin entender que yo también estoy fallando.
Y este fallo que yo estoy teniendo, está afectándoles.
Inclusive, por ejemplo, está el pecado de la cobardía.
Y la cobardía es simplemente de que alguien no tiene
necesariamente el valor para ir y anunciar el Evangelio.
O inclusive la cobardía implicaría a alguien que
es cobarde al no presentarse delante de Dios.
Porque la Biblia menciona, y este es el juicio, que la luz viene al mundo,
pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz.
Por eso que no se acercan a la luz, para que sus obras no sean manifiestas.
Dando a entender que nosotros no nos acercamos a orar, no nos acercamos a leer,
no nos acercamos en nuestra intimidad.
¿Por qué?
Porque tenemos pecado.
Es decir que una de las cosas que nos evita a nosotros acercarnos a orar y
acercarnos a leer y buscar a Dios, no es necesariamente el diablo,
no es necesariamente los espíritus o demonios, sino que es el pecado que yo
tengo y que yo estoy haciendo y que disfruto.
Y que por esa razón no me puedo acercar.
¿Por qué?
Porque si me acerco, espiritualmente van a ser hechas
manifiestas mis obras y Dios me va a reprender.
Por eso que hay personas que no les gusta leer la
Biblia, porque sus obras son reprendidas cuando las lee.
Entonces el pecado, entendamos que nos va a separar de Dios.
El pecado es tan grave que por causa de eso la única solución factible,
la única solución y respuesta era enviar a Jesucristo.
No había otra.
¿Por qué?
Porque si un pecado es por así decirlo pequeño,
simple y sencillamente se paga con algo pequeño.
Por ejemplo, si yo vengo y yo tal vez por algún motivo me
tropecé y golpeé a alguien sin querer, solo traes una disculpa.
Pero si yo vengo, agarro una pistola, disparo a
alguien, eso no se suple solo con una disculpa.
¿Cómo le hago yo para resucitar a la persona?
¿Cómo le hago yo ahora para quitar el dolor de aquella persona, de la familia,
que tal vez era el sustento de la casa?
¿Cómo hago yo para hacer eso?
No lo puedo hacer.
Entonces hay una gravedad y lo más que se me puede hacer a mí es meterme en la
cárcel hasta que yo me muera o que me den una
inyección letal o algún otro tipo de cosa.
Entonces en este caso en particular vemos que la gravedad del pecado fue tan grande
que tuvieron que mandar a Jesucristo, a Dios hecho carne.
¿Para qué?
Para limpiarnos de todo pecado.
Para quitar toda aquella maldad.
Inclusive nosotros, como vuelvo a repetir, humanamente
no lo dimensionamos y no lo vemos y no lo aborrecemos.
Pero cuando alguien se comienza a consagrar a
Dios, ya ese pecado se comienza a discernir.
Ese pecado ya apesta.
Ese pecado ya, por así decirlo, pudre espiritualmente a la persona.
Ya el discernimiento de las cosas.
Porque a veces cuando se habla de discernimiento se piensa que solo es saber
espíritus o demonios, pero también entra en diferentes perspectivas.
Y entra en diferentes sentidos.
Es decir que no solo entra por la vista, entra por el olfato, entra por el gusto,
entra por el oído, entra por los cinco sentidos.
Y ya llega al punto donde la asquerosidad de lo que se huele o
la asquerosidad de lo que se percibe en el pecado es muy fuerte.
¿Pero por qué es?
Porque como nosotros a veces hemos estado demasiado habitando en el pecado,
no percibimos ese hedor.
Pero cuando alguien se comienza a consagrar y
comienza a percibir la dulzura de Dios, eso cambia.
Es como, por ejemplo, llevarme a alguien a un
basurero a llevármelo a un campo de flores.
Entonces, inclusive cuando uno está en la ciudad y después va a un pueblo,
el aroma ya cambia, ya se percibe más puro.
Entonces hay una gravedad en el pecado que
nosotros tenemos que nos está impidiendo avanzar.
Y a veces nosotros le pedimos a Dios, dame avivamiento,
dame la lleno de tu espíritu, dame todo eso.
Pero no estamos apartándonos del pecado, porque
es algo que Dios aborrece y Dios le desagrada.
Y una de las razones por las cuales a Dios le desagrada
el pecado es porque el pecado es una injusticia.
Juan menciona y dice que todo pecado es una injusticia.
¿Eso qué quiere decir?
De que cada vez que pecamos no estamos ejerciendo una justicia, ya sea que
mintamos, ya sea que golpeemos, que tal vez son los pecados más comunes.
Pero hay otros pecados que nosotros... y aquí es donde habla de la matización de
los pecados, porque a veces pecados solo pensamos que son accionar cosas,
que solo es golpear, que solo es insultar, que solo es hacer esto.
Pero hay otros tipos de pecados que son sobre omisión, es decir, no hacer nada.
En pocas palabras, si una persona está sufriendo un ataque o un problema,
yo simple y sencillamente me doy la vuelta y miro que lo sigan golpeando.
No estoy ignorando la injusticia, no estoy hablando en contra de eso,
sino que estoy guardando mi opinión o no estoy llamando, por ejemplo, a la policía.
Simple y sencillamente ahí miren cómo salen, ahí miren cómo son ellos.
Entonces yo estoy omitiendo algo.
Y también hay otro punto con el punto del pecado y es porque nosotros no entendemos
la cantidad de poder que tenemos y a veces ese poder se usa para otras razones,
es decir, hay una persona que tiene un poder y con ese poder
hizo una compañía multinacional para ganar dinero para él.
Entonces él tuvo un poder, ese poder lo llevó a alcanzar una gloria.
Obviamente en la tierra es una vana gloria, pero qué pasaría si esta persona
con ese poder que tiene lo redirige a algo que es en bondad o en piedad.
Entonces significaría que si él logra ese imperio con injusticias y con otra cosa,
significaría que él con ese poder podría alcanzar una gloria
suprema, por así decirlo, para ayudar a muchas personas.
Es como por ejemplo el caso de Hitler.
Hitler tenía un poder.
El poder que tenía Hitler provocó una situación a nivel mundial.
Ahora, qué hubiera pasado si él ese mismo poder que él tenía, inclusive es un poder
apostólico, en el sentido de que él trasladó el conocimiento
de una potencia mundial para decir que eran la mejor raza.
Entonces, y él convenció a muchos.
Ahora, qué hubiera pasado si él comienza con eso mismo, pero en Dios, a promulgar
un evangelio diciendo que la verdadera gloria está en Cristo.
Imagínense qué hubiera hecho él mundialmente.
Entonces, si nos damos cuenta, él porque accionó.
Pero a veces nosotros no entendemos que ese poder lo tenemos.
Y más aún si el Espíritu Santo está en nosotros y nosotros no buscamos movernos.
Entonces, es que tenemos, por así decirlo, lo pone en esta figura, tenemos la cura
contra el cáncer, pero sólo tenemos que por así decirlo
estudiar un par de días para venir y comenzar a propagar.
Pero nosotros decimos, no, hay que seguir muriendo.
Entonces, nos damos cuenta nosotros de que no estamos haciéndolo.
Y eso no sólo, no estamos hablando de creyentes.
Estamos hablando de todas las personas a nivel mundial.
Tienen una capacidad.
Inclusive, si lo vemos, porque se ha hablado que hay personas que han
encontrado la cura contra el cáncer, la cura contra el SIDA.
Inclusive han hecho, por ejemplo, creo que han
usado el agua como un lugar de combustible.
Y en muchos de los casos dicen que han matado a las personas.
Es decir, las compañías o las farmacéuticas han matado a estas personas
que tienen soluciones para la mejora de la humanidad.
Entonces, ¿qué están haciendo ellos?
Están impidiendo el desarrollo y están impidiendo el amor,
porque el hecho de que alguien no muera es para brindar el amor.
Entonces vemos que el pecado está haciendo un caos a nivel mundial.
Pero a veces las personas, cuando uno hice pecado, automáticamente o se le echa la
culpa sólo a los impíos o a las personas que no creen.
O a veces pensamos prácticamente de que no tiene mayor
efecto inclusive en nosotros que somos creyentes.
Pero el pecado siempre está ahí, siempre nos está atacando.
Lo único que está atacando de diferentes maneras.
Como digo, algunos impulsándolos para que hagan lo
malo y a otros sometiéndolos para que no hagan nada.
Por eso es de que la pereza es un problema muy
grave, porque la pereza impide que uno busque a Dios.
¿Y qué pasa si uno busca a Dios?
Uno recibe el llamamiento verdadero y comienza a propagar la verdad.
Entonces, ¿cómo hace el enemigo?
Nos pone pereza, indolencia, etcétera, para que nosotros no avancemos y no
podamos dar... o inclusive nos puede meter cobardía.
Y algunas otras características que inclusive en el libro de Nehemiah se
habla, porque Dios envía a Nehemiah para que restaure.
Y una de las formas que él ya tenía, porque él ya estaba levantando al pueblo
para que restaurara, una de las cosas que él hace, pero aunque es el enemigo,
es darle inclusive una falsa profecía y también una declaración de muerte.
Y él dijo cuando... Pero yo no soy así, dijo Nehemiah.
Yo, ¿cómo he de ser cobarde y ocultarme?
Esto no es del Señor.
Y entonces él sale para no irse a ocultar, porque
le dijeron que se fuera a ocultar el templo.
Entonces él viene y sigue restaurando el cuerpo de Cristo,
por así decirlo, en ese momento la restauración de Israel.
Entonces a lo que quiero entender es que el pecado es muy grave.
El pecado es algo, por así decirlo, aborrecible para todos.
No necesariamente solo para Dios, debería ser aborrecible para todos,
pero nosotros no lo vemos como eso y no vemos las gravedades y las consecuencias.
Claramente Dios sí lo vio.
Y por esa razón envía a Jesucristo y también que nosotros le damos su palabra.
Inclusive hay un pasaje donde dice Jesús dijo, yo que ahora
he venido, les he mostrado y demostrado a ustedes el pecado.
Ahora ustedes no tienen una ignorancia, porque ciertamente Dios dice, y habiendo
pasado por alto los tiempos de ignorancia y ahora ya no los va a pasar en cuenta.
Dándonos a entender que Él, en su misericordia,
sabía que nosotros no identificamos una gravedad.
No podemos entender ciertas cosas.
Es más o menos cuando Jonás se enoja porque lo mandan a predicar a Nínive.
Y Dios le dice de que Él quiso salvar a Nínive por medio de la predicación,
porque ellos no sabían distinguir entre su mano
derecha y su mano izquierda, que en pocas palabras.
Ellos no lograban entender lo que era un pecado.
Ellos no lograban dimensionar lo difícil y lo fuerte que era un pecado.
Y por eso Dios tuvo compasión de ellos, porque
ellos no sabían, ellos estaban ignorando.
Pero Jonás, ella decía, ¿cómo no van a saber estos que hicieron malo?
Porque Jonás no quería ir a predicar, porque ellos, esta
nación, era una nación cruel que ya los había destruido.
Entonces, por eso Jonás, por falta de perdón, no lo quiso hacer.
Entonces, por eso Dios tuvo que tratar con él fuertemente para que su falta de perdón
se quitara y él pudiera predicarles a aquellos que le habían hecho daño.
Entonces, Dios tuvo compasión.
Por eso que Dios tiene compasión de la humanidad,
porque la humanidad no sabe lo que es el pecado.
Entonces, nosotros tenemos que conocer y entender para también expresarle al mundo
lo grave que es el pecado y también que la única salvación es Jesucristo.
Por eso, cuando leímos la semana pasada eso, decía que
Jesús vino para salvar y dar perdón de pecados al pueblo.
Por eso que también, tanto Jesús como los apóstoles, Juan y Bautista, predicaban,
arrepiéntanse porque el reino de los cielos se ha acercado a vosotros.
Es decir, que la maldad que cada uno de nosotros estamos haciendo, que inclusive
ya lo hemos mencionado, ya sea pequeña, que uno diga, no hombre, yo solo digo una
mentira, nosotros recordemos que somos una sociedad, somos un colectivo.
Ese colectivo, de poquito en poquito o de poco en poco, se vuelve algo grande.
Por ejemplo, para identificarlo, nosotros estamos compuestos de células.
Las células son muy pequeñas.
Son muy, muy pequeñas.
Y todo ese conjunto de pequeñas células arman un ser humano.
Igual es la sociedad.
Nosotros somos un conjunto de personas.
Ese conjunto de personas genera una nación.
Y si esa nación está corrompida, uno y cada uno de ellos está corrompido,
es una nación completamente corrompida.
Igual nosotros, si nosotros venimos, agarramos un cuchillo o algo y raspamos
nuestro cuerpo, ciertamente eso va a quedar con una llaga, con una pudrición, ¿verdad?
Y si eso no se trata, nuestro cuerpo prácticamente le puede dar gangrena.
¿Y qué va a pasar con la gangrena?
Hay que cortarla el brazo para que no contamine a todo el cuerpo.
El problema está que la humanidad está contaminada
en todo el cuerpo y no ha entendido eso.
¿Y por qué?
Porque nosotros que debemos anunciar la gravedad del pecado y demostrar que el
único salvador es Jesús, no lo estamos haciendo.
Estamos invirtiendo nuestros intereses más bien en actividades que nos distraen a
entender de que todo lo que necesitamos es a Jesucristo
que nos limpie nuestros pecados para estar con Él.
Y queremos a veces anunciar con actividades o con estrategias o con
conciertos, pero realmente no funciona así.
Dios necesita que nos arrepintamos de todo lo que nos está impidiendo.
Y obviamente, vuelvo a repetir, la iglesia o el cuerpo de Cristo puede
transformar muchas, muchas, muchas, muchas cosas, pero si tan solo lo entendieran.
¿Por qué hablo siempre de la gravedad, etcétera?
Porque si entendemos una gravedad, lo atendemos.
Voy a poner un ejemplo.
Yo antes tuve una enfermedad, no una enfermedad, sino que tuve un problema con
mi dedo, que aquí en Guatemala se conoce como uña encarnada, es decir, que la uña
del pie está pegada a la carne y eso genera como un corte en la piel y se infecta.
Entonces, yo estuve casi un año así porque no
le puse atención, no lo vi como algo grave.
Ay, se me va a quitar, dije, ahí va a pasar.
Pero cuando yo ya conocí al Señor en ese lapso, una de
las cosas que Dios me pidió fue decírselo a mis papás.
Cuando yo se lo dije a mis padres, mis papás se enojaron, se preocuparon y me
dijeron, mire, ¿por qué no ha ido a tratar eso?
¿Por qué no lo ha ocultado?
Y yo no sabía de que hay personas que se han muerto por eso.
Inclusive mi tía, no sé si era mi tía, no sé quién fue,
le dio eso, le cortaron la pierna y después se murió.
Entonces, yo no vi la gravedad de eso.
Yo lo vi como, ah, ¿qué importa?
No, eso solo se cura, normal.
Sin saber de que había gente que se había muerto por eso y que Dios en su
misericordia no permitió que me pasara algo más grave.
Porque inclusive mis calcetines tenían sangre en el pie cada vez que yo me
quitaba y me lo lavaba para que no se dieran cuenta de lo que yo tenía.
Entonces, igual pasa con el pecado.
El pecado es muy grave, pero no lo vemos.
Y a veces queremos ayudar a la gente solo con el hecho de decir, no, te vas a
recuperar, por ejemplo, la depresión y algunas otras cosas.
Y no vemos de que inclusive el pecado tiene diferentes gravedades.
Y entre una de las cosas que pueden traer el pecado es enfermedades.
Es decir, que cuando alguien peca, trae consigo una enfermedad.
Y eso no lo digo yo, está en la Biblia.
La Biblia dice que cuando Dios sanó a una persona que era ciega, le dice,
ve y no peques más, no sea que te pase algo peor.
¿Y por qué menciono esto?
Porque a veces no es que Dios les mandó el juicio.
Es que ciertamente las cosas espirituales funcionan
como lo que nosotros conocemos como lo terrenal.
Por ejemplo, si yo agarro mi puño y golpeo contra
la pared, yo me voy a ensangrentar la mano.
Porque no está mi puño para golpear la pared.
Entonces, ¿qué pasa?
Ahí no fue que Dios me mandó un castigo.
Fue que yo, por mi imprudencia, yo utilicé mi puño para golpear contra algo.
Entonces, cuando a veces yo peco, ese pecado trae
a veces junto con eso una enfermedad espiritual.
Es decir, que él abra la puerta a un espíritu para que entre y opere.
Y eso me puede traer una enfermedad.
Por eso cuando Jesús libera a la suegra de Pedro, le reprende la enfermedad,
porque era un espíritu de enfermedad sobre la vida de ella.
También cuando a Jesús le mandan un paralítico,
Jesús primero lo que hace es perdonarle sus pecados.
Que tus pecados te sean perdonados.
Y luego lo sana.
Es decir, que si Jesús le hubiera dicho, sánate, no se hubiera sanado.
Porque él tenía un perdón de pecados que le tenían que perdonar primero.
Después del perdón, pudo sanarse.
Por eso que hay gente de que por más que uno le imponga
manos, por más que uno ore por la persona, no se va a sanar.
Porque lo que llevó a esa enfermedad fue el pecado.
Y el pecado lo tiene atado, el pecado lo tiene atribulado.
Y la única manera que esa persona sea libre de
esa enfermedad, es que primero tenga perdón.
Que primero se le sea perdonado.
Y obviamente a veces por eso que hay
personas que tienen que confesar sus pecados.
Por ejemplo, yo he conocido personas que le han hecho hechicería a otras personas.
Que han insultado a otras personas, que han golpeado a otras personas.
Y después de eso les caen ciertas enfermedades o cosas.
Y ellos no quieren arrepentirse de su maldad.
Para que se puedan arrepentir, primero tienen que
pedirle perdón a la persona por el daño que han hecho.
Para que ellos sean libres de sus pecados y Dios los pueda sanar.
Por eso la Biblia habla, inclusive en Santiago, dice que si hay un enfermo en la
congregación, que vayan y lloren los ancianos por él.
Y si tiene pecado, les serán perdonados.
Entonces, el pecado también tiene otras consecuencias
que inclusive en otras culturas le llaman karma.
Es decir, que uno hace algo y eso le regresa.
Así le llaman a algunos karma.
Pero realmente en ciertos puntos es porque ellos operaron en un espíritu de tinieblas.
Es decir, cuando alguien viene y es violento,
es un espíritu que se dejó operar en él.
Que él lo permitió por venganza, por odio, etc.
Pero ese después se lo cobra.
¿Por qué?
Porque ellos están sometidos bajo esos pecados o esos espíritus.
Así como Dios tiene un reino y el reino de Dios opera ya sea en espíritus,
de los siete espíritus que hemos hablado alguna vez, o en otros casos, con ángeles
u otros sistemas, el enemigo también maneja un reino.
Y ellos también generan ministraciones, solo que esas ministraciones no son para
santificar, para sanar, para liberar, sino que es todo lo contrario,
para esclavizar, para atraer problemas, desesperaciones.
Por eso que hay personas que cuando pecan se tienden a desesperar, o cuando pecan
tienen a tener muchos problemas, o cuando pecan se sienten con vacíos.
Son muchas cosas que pueden haber con los pecados.
Y yo siempre le digo a las personas, examinen cuando comenzó.
Es decir, de que a veces pueden venir personas
y me dicen, mira, fíjate que tengo problemas.
Y yo lo primero que digo, bueno, ¿qué hiciste?
Hay algo que hiciste.
Porque siempre hay factores que pasan.
Por ejemplo, si yo vengo y voy a la esquina a comprar comida, voy a comprar
unos tacos o voy a comprar una hamburguesa, y luego de eso, al otro día
estoy malo el estómago, y yo digo, ¿qué pasa?
¿Qué habrá pasado?
Lo único diferente que pude haber hecho es que compré comida en la calle,
y eso provocó que me pusiera malo el estómago y que tuviera un problema.
Entonces uno dice, ¿qué comí ayer?
Ah, comí esto, esto y esto.
Por esta razón es de que yo tengo este problema.
En lo espiritual pasa lo mismo.
A veces nosotros tenemos problemas, angustias, situaciones, estrés,
cualquier tipo de cosas, y nos vamos a dar cuenta de que hubieron cosas que hicimos.
Ya sea que caímos en adulterio, ya sea que insultamos a alguien,
ya sea que nuestro corazón deseó algo muy malo, diferentes cosas.
Pero a veces nosotros no pensamos que es por eso.
No lo queremos creer.
Inclusive, este presidente que murió que se llama Hugo Chávez, él maldijo a Israel
y dijo que desde sus entrañas maldecía a Israel.
Eso lo dijo él públicamente, y creo que no sé al cuánto tiempo
él le dio un cáncer en el lugar donde él dijo que él maldijo.
Entonces nosotros a veces no entendemos de que los pecados que estamos cometiendo,
o que ya cometimos, nos han traído a través del sistema de depresión en el cual
estamos, al sistema de esclavitud de ciertas áreas, a la soledad, etc.
A las diferentes causas que han provocado los pecados.
Los pecados llevaron a todas esas inclinaciones.
Pero a veces nosotros pensamos que somos justos, que somos inocentes, que no hemos
hecho nada malo a nadie, pero no entendemos que una infidelidad,
un odio, un rencor, una mentira, todo eso que está ahí, son cúmulos.
Es como que nosotros, por ejemplo, nos raspamos, no lo tratamos, después nos
volvimos a caer, tenemos un raspón en la cara, nos lavamos, agarramos lodo,
por ejemplo, y luego nos rascamos los ojos.
Entonces todo eso, si nos damos cuenta, nos van a dar infecciones en todos lados.
Entonces, Jesucristo ha entendido la gravedad de nuestro pecado y en su
misericordia ha venido para que nosotros seamos libres.
Y lo maravilloso de esto, y que lo hemos estado hablando, es de que él no solo vino
a salvarnos, sino que él también vino a purificarnos y a convertirnos en hijos,
que es algo para mí, es algo muy maravilloso, porque no solo fuimos una
creación salvada, sino que fuimos una creación salvada, pero dándonos una nueva
naturaleza, y aparte de eso, llamándonos hijos.
Y aparte un recorrido muy diferente, porque a veces, tal vez solo mencionamos
el punto de que Dios nos salvó, nos hizo una nueva naturaleza,
y nos hizo hijos, y ahí quedó.
Pero no pasa así, porque de ahí hay un crecimiento en madurez para alcanzar
ciertos puntos de, si lo queremos llamar así, de glorias, como el caso de lo que se
menciona en Apocalipsis, donde dice, por ejemplo, de que si aquel que es digno,
Dios lo va a poner a reinar sobre algún lugar.
Dios habla de que aquel que venciera en esta
tierra, Dios le va a dar un lugar de reino.
¿Cómo así que Dios, que yo siendo un pecador, que yo habiendo abusado de su
gracia, que yo inclusive ya recibiendo perdón de pecados, y tratando de avanzar
en esta tierra, que él me va a dar un lugar para reinar?
Y no lo estoy diciendo en un sentido, por así decirlo, de vanagloria,
sino lo que estoy intentando entender es que, inclusive en un trabajo aquí en la
tierra, si a alguien le dieron un puesto para que vigile una sucursal, y que lo
apoyes, porque la persona puede haber sido responsable, tiene algo, y le están
premiando, por así decirlo, una manera para que dirijas a su sucursal.
Entonces, ¿cómo es que Dios viene y le dicen, bueno,
a ustedes los voy a poner para que reinen conmigo?
O sea, ¿qué nivel de honra es para que Dios diga, miren, ustedes antes eran
pecadores, pero ahora van a reinar conmigo,
y que les voy a dar un lugar para que reinen?
Obviamente, sólo estoy tomando un ejemplo de los siete galardones del apocalipsis,
pero lo que quiero transmitir es de que Dios, en su misericordia, envió lo más
preciado de él para que nosotros fuéramos liberados de lo peor que puede haber.
Por eso hablaba de lo equitativo o lo justo que puede ser,
y por eso la Biblia habla de que Jesús pagó con su sangre.
Y el hecho no es sólo que uno derrame sangre, sino que cuando se habla de la
sangre en la Biblia, en la Biblia la sangre representa la vida.
Por eso dice la Biblia que la sangre es la vida del hombre.
Entonces, cuando la Biblia dice que Jesús derramó su sangre en la cruz, está
diciendo que él pagó con su vida completa por
nuestros pecados, para quitar nuestros pecados.
Pero a veces nosotros no entendemos esa gravedad del pecado y seguimos pecando.
Y el punto está que a veces pensamos que pecar sólo
es fornicar, adulterar, pero no los diferentes puntos.
Y aquí es donde va a comenzar a hablar de los matices del pecado, porque lo que
nosotros conocemos y lo que hemos hablado mucho
es eso de pecado es errar, cometer un error.
Pero hay matices, porque también hay un pecado que se conoce pecado de hierro.
¿Qué significa pecado de hierro?
Pecado de hierro significa que alguien ignora algo, no sabe que algo es pecado.
Y por eso es un hierro, es un pecado de
ignorancia, que él no sabía que era algo malo.
Entonces Dios, por así decirlo, se lo puede pasar por alto.
Hay un ejemplo en la Biblia donde dice que si alguien tiene un güey y ese güey no
sabe que es acorneador, y este güey mata a alguien por el dueño, por no saber que
éste es un güey, acorneaba a las personas, entonces iban a
matar al güey y el dueño nada más tenía que pagar con una multa.
Pero dice la escritura de que si el dueño sabía que su güey era acorneador y que eso
podía provocar la muerte de personas, si el dueño no hacía nada y no le ponía
importancia, entonces iban a matar al güey y al dueño, porque el dueño sabía que
podía causar la muerte y aún así lo ignoró.
Entonces ahí se ve el pecado de hierro, en el sentido
de que una persona no puede saber que Dios no sabía.
Entonces, ¿qué pasa?
Hay cosas que ciertamente en la Biblia no
conocemos, por eso la idea de leer la Biblia.
Pero tampoco significa de que si nosotros lo ignoramos, Dios no va a hacer nada.
Es decir, que Dios también va a decir, bueno, por eso te di la Biblia,
para que entendieras que eso era un pecado.
Porque inclusive, creo que es en Zacarías, que menciona y dice de que si alguien se
presenta delante del ángel de Jehová y dice que lo hizo por ignorancia,
dice que Dios se enojará contra él, porque ignoró.
Inclusive hay otro pasaje que dice de que el siervo que sabía lo que tenía que hacer
y no lo hizo recibirá muchos azotes y el que no sabía recibirá pocos azotes.
Es decir, de que no se le quita la culpa por ignorarlo.
Es decir, que ese es un pecado de hierro.
No sabía, por eso no saber cometió el pecado,
pero no por eso significa que es libre de culpa.
Entonces nosotros estamos llenos de pecados
de hierro, es decir, de pecados de ignorancia.
No sabemos nosotros que estamos cometiendo esos pecados y
Dios hasta cierto punto lo pasa por alto, hasta cierto punto.
Pero por eso Dios nos da la Biblia, para que aprendamos que es eso.
El segundo caso del pecado.
Ahorita hablamos del pecado y luego del pecado de hierro
y ahorita hablaríamos de lo que es la transgresión.
Porque en la Biblia aparecen diferentes palabras.
Transgresión, impiedad, impío.
También habla de lo que mencioné de pecado de hierro.
La transgresión significa de que alguien ya
sabía que algo era malo, pero aún así lo hizo.
Es decir, por ejemplo, alguien me puede decir a mi mirada o inclusive yo lo he
hecho con unas personas a veces cuando ellas tratan conmigo.
Aquí en Guatemala, no sé si en otros países, pero aquí en
Guatemala a veces tienen la costumbre de jugar con golpes.
Es decir, uno está en la calle y de repente
le viene un amigo y le pega uno en el brazo.
Y es una forma como de jugar.
Yo le he dicho a algunos, mirada, no hagas eso.
A mí no me gusta que estén jugando conmigo golpes.
Entonces, de repente viene alguien y me pega.
Y yo le dije, mirada, ya te había dicho que no me agrada eso.
Entonces viene la persona y dice, sí, discúlpame.
Entonces, ¿el qué pasó?
Él de alguna manera transgredió porque ya le
había dicho, pero aún así lo siguió haciendo.
Pero, por ejemplo, dice todavía se lo puedo pasar, pero si él ya lo sigue
haciendo y lo sigue haciendo, entonces ese ya no es un pecado necesariamente porque
ups, sino porque él ya sabe que algo no es y lo está haciendo.
En este caso, nosotros estamos transgrediendo mucho.
Por ejemplo, el otro caso que podría colocar es el de Eva.
La biblia menciona, dice que Adán transgredió.
No dice que pecó, dice que transgredió.
¿Por qué?
Porque él ya sabía de que no tenía que comer
del árbol y aún así lo hizo sabiéndolo.
Porque cuando él come el fruto, no es que él no supiera.
O sea, Adán no era que no supiera que no estaba comiendo eso.
Él sabía que Eva había comido del huerto y él sabiendo que Eva sabía, él lo comió.
No era que él ignoró, porque él tenía un discernimiento, él tenía un entendimiento.
Entonces Eva come el fruto y Adán también, pero la diferencia es que Adán transgredió
porque él ya sabía que no se tenía que hacer y lo hizo.
Entonces es una transgresión.
Nosotros transgredimos y en este caso
transgredimos, por ejemplo, al no leer la Biblia.
Sabemos que tenemos que leer la Biblia
porque es bueno, pero no la estamos leyendo.
Sabemos que es bueno orar, pero no estamos orando.
Eso es una transgresión.
Porque la Biblia dice que el que sabe hacerlo
bueno y no lo hace, le es contado por pecado.
Es decir, que si yo sé que es bueno leer la palabra y orar y no lo estoy haciendo,
eso ya me es transgresión, ya no es pecado.
Si es pecado, pero en la manifestación de transgresión.
Ahora, hay otro matiz en la Biblia que es acerca de la impiedad.
Y la impiedad no implica sólo el hecho de que yo ya sé que algo es pecado y no sólo
el hecho de que yo ya sabiendo que es pecado lo estoy
haciendo, sino que también yo planeo cometer ese pecado.
Ya entra una planificación.
Por ejemplo, si yo sé de que Dios me dijo a mí que tengo que hacer algo y yo
inclusive lo estoy evadiendo, inclusive con mis
autoridades, yo estoy cometiendo una impiedad.
El ejemplo que podríamos colocar en la Biblia es el caso, por ejemplo,
de Balaam, porque Balaam Dios le dice que no vaya y maldiga al pueblo.
Pero él aún así dice, pero aún si me dieran dinero, yo no iría.
Pero ahí se ve cómo él iba caminando, por así decirlo.
Iba caminando para ir a maldecir al pueblo israelí porque
le habían pagado y él ya estaba planificando maldecirlo.
Inclusive levanta el altar cuando Dios le dijo que no fueran con ellos, cuando Dios
le dijo que no lo hiciera y cuando le decía muchas cosas.
Pero aún así él ya iba con la mentalidad, voy a ir a maldecir, me van a ir a pagar,
sólo cumplo con ese trabajo y me van a pagar.
Él ya estaba en una impiedad.
Sabía que Dios le dijo que no era correcto, sabía que no lo tenían que maldecir.
Alguien dirá, pero sí, pero ya Dios le cambió la maldición en bendición.
Pero eso no significa que no estaba siendo impío.
Y eso no es sólo eso, sino que cuando él bendice al pueblo israelí tres veces,
porque él lo iba a maldecir, pero Dios le dice, cambia tu maldición en bendición.
Tres veces.
Luego de eso no se queda ahí, porque él luego habla con el rey y le dice cómo
ponerle una trampa a Israel para que Israel sea maldecido.
Y él es el que le da la estrategia al rey para que le envíen mujeres para que estas
mujeres seduzcan a los dos príncipes de Israel para que tengan relaciones sexuales.
Eso lo dice Balaam.
Él dice que Balaam planificó por su conocimiento de las
cosas espirituales para saber cómo poder maldecir a Israel.
Él lo planifica, él lo entiende, él lo enseña al rey y ejecutan sabiendo
que Dios ya le había hecho muchas cosas, sabiendo todo eso.
Entonces eso ya es una impiedad.
Entonces, a veces nosotros también hemos cometido impiedades.
Ya la estamos planificando.
Y inclusive cuando uno oculta sus pecados, porque a veces, vuelvo, repito,
uno cuando uno sirve a Dios, predica, enseña o está en alabanza o cualquier otro
tipo de cosas, a veces nosotros tenemos pecados ocultos que no se lo decimos a
nadie y decimos a nadie se va a enterar, voy a seguir siendo una iglesia,
voy a seguir haciendo esto, voy a seguir haciendo lo otro.
Y uno inclusive puede decir, puede haber la manera de cómo saltársela para que,
por así decirlo, nadie se dé cuenta.
Entonces ahí ya estamos cayendo en una impiedad.
Ya no es sólo una transgresión, ya es una impiedad.
Entonces, y está el otro caso de los pecados ocultos.
Y los pecados ocultos es de que nosotros hay cosas
que no las sabemos o no nos hemos dado cuenta.
Por eso David decía, líbrame de los pecados que no son ocultos.
Por ejemplo, uno puede ser murmurador, uno puede ser tal vez ególatra,
uno puede ser tal vez hipócrita, pero uno no se ha dado cuenta.
Entonces Dios lo que hace es mostrarnos.
Es decir, que uno va con el gran pecado ahí, pero uno no se da cuenta.
Entonces es por eso de que es importante
leer la Biblia, porque la Biblia nos muestra.
Por ejemplo, cuando nosotros estamos viviendo día a día, usamos de insulto el
decirle a alguien fariseo, ah es que él es un fariseo.
Ese es nuestro, el insulto cristiano que todos usan.
O inclusive las personas que están en el
mundo dicen, ah es que él parece un fariseo.
Pero realmente, si uno comienza a leer la Biblia, Jesús dijo que ciertamente
teníamos que apartarnos de ser fariseos, de no tener la levadura de los fariseos.
Pero Jesús también dijo que no tenía que haber levadura herodiana.
También dijo que tampoco había que tener levadura saducea.
Y Pablo menciona acerca de la levadura de perversión.
Es decir, que hay cuatro levaduras.
Levadura farisea, levadura saducea, herodiana y de perversión.
Son cuatro levaduras.
Cuando se habla de levadura en la Biblia, tiene una relación con doctrina.
Y doctrina significa forma de vida.
¿Qué quiere decir?
Que Jesús le dijo, tengan cuidado de la forma de vida farisea, tengan cuidado de
la forma de vida herodiana, tengan cuidado de la forma de vida
saducea y tengan cuidado de la forma de vida de perversión.
Son cuatro cosas.
Entonces, ¿qué pasa?
A veces nosotros lo más conocido es la hipocresía de los fariseos.
Pero no hemos visto la otra, que es la forma de vida de los saduceos.
Porque los saduceos tienen una forma de vida que es
la carencia de las escrituras y del poder de Dios.
Esas son las dos cosas de un saduceo.
La carencia de las escrituras y el poder de Dios.
Y la iglesia está llena de saduceos, pero no sabe que son saduceos.
Y entre una de las doctrinas saduceas, es de
que el saduceo solo se enfoca en el templo.
Todo lo que hay que hacer en el templo.
Que hay que ir a la iglesia a predicar, que hay que
enseñar, todo lo que hay que hacer en la iglesia.
Inclusive los mismos ministros dicen que todo se hace en la iglesia.
Entonces, ¿qué pasa?
Toda la concentración de las cosas se maneja en la iglesia.
Porque eso hacían los saduceos.
Y aparte tenía una carencia del conocimiento de Dios y del poder de Dios.
Entonces nos estamos dando cuenta de que cuando uno comienza a leer, ah,
tengo doctrina saducea.
Pero uno no lo sabe.
Uno solo piensa en los fariseos.
Y en otros casos también uno tiene doctrina farisea, porque a veces el
fariseo no solo era hipócrita, sino que la idea del fariseo es de que él
sabía las escrituras, pero no las practicaba.
Y puede ser que nosotros tengamos mucho de fariseo.
Tal vez no nos ponemos en las plazas a orar, o tal vez no agarramos los primeros
lugares en la iglesia, pero si hemos escuchado
la Biblia y nos la ponemos en práctica.
Eso es una doctrina farisea.
Y también tenemos la Herodiana, que se basa en lo que es la economía,
el conocimiento político y algunas otras cosas que también se enseñan.
Inclusive nosotros estamos viviendo.
Entonces nosotros tenemos muchas cosas que son pecado y no nos damos cuenta.
Y no nos doblegamos delante de Dios para entender que nos está destruyendo y que
está destruyendo a la iglesia y que por eso mismo la gloria de Dios no se puede
manifestar, porque las personas que están allá
afuera lo que hacen es señalar a la iglesia.
Yo no quiero ser como ellos porque ellos son unos hipócritas.
Y el problema con eso es que nosotros a veces decimos excusas, como no,
es que lo que pasa es que en la iglesia somos un hospital
y que en el hospital hay enfermos y ese tipo de cosas.
Pero realmente no es así.
Realmente tenemos que entender que sí tenemos
la culpa, sí tenemos una responsabilidad.
No hemos hecho lo que deberíamos estar haciendo.
Entonces lo que hacemos es generar excusas.
Da no que en la iglesia esto no, que nosotros somos
pecadores y que por eso tenemos que ir a la iglesia.
No, en la iglesia no tenían que haber pecadores,
tenían que haber personas convertidas y arrepentidas.
El apóstol Pablo claramente dice que ustedes no conocen a Dios y por causa de
ustedes el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles.
Para vergüenza vuestra los digo, porque claramente nosotros
no estamos mostrando a Cristo Jesús como se debería.
¿Por qué?
Porque no está la manifestación de Cristo, está la manifestación del pecado.
Y a veces el cristiano no quiere entender, o el creyente no quiere entender que está
pecando, que está adulterando, en el sentido de adulterando la forma de vida.
Porque cuando Santiago dice, o almas adúlteras.
¿Quién nos fascinó?
¿Quién les dijo que la amistad con el mundo?
Lo voy a leer mejor porque aquí está la amistad con el mundo.
Lo voy a leer para que no me quede ahí con eso.
Santiago 4.4.
O almas adúlteras, no sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios.
Cualquiera pues que quiera ser amigo del mundo se constituye enemigo de Dios.
Entonces si nos damos cuenta, nosotros necesitamos entrar en una amistad con Dios.
Pero lo que ahí dice claramente es que tiene que
haber una separación de lo que representa el mundo.
Entonces nosotros no nos hemos dedicado a leer la Biblia
para entender lo que es el pecado y apartarnos de él.
A veces agarramos la Biblia solo para que Dios nos
diga las promesas, que es lo que tiene para nosotros.
Y no digo que eso esté mal, porque eso no está mal.
Lo que está mal es solo enfocarnos en eso y no enfocarnos en el apartarse del pecado.
Y también lo menciono porque hay un pasaje en la Biblia que menciona eso.
Dice que en los posteriores tiempos habrá siete mujeres que buscarán a una persona y
le dirán danos únicamente tu nombre y nosotros
comeremos nuestro pan y beberemos nuestro vino.
Pero solo danos tu nombre.
Dando a entender que hay personas que lo único que quieren es decir que son
cristianos, que son hijos de Dios, pero quieren vivir a su manera,
con su propia doctrina, con su propia forma.
Entonces Dios no quiere eso.
Dios quiere que si yo me comprometo con él, yo
tengo que vivir a la manera que él me está pidiendo.
Y que la razón por la cual las cosas o el avance del Evangelio no se da es porque
hay pecado en mi vida y tengo que buscar el pecado que hay para quitarme lo de encima.
Por eso es lo que se conoce la fiesta de los
panes sin levadura en el Antiguo Testamento.
Porque la fiesta de los panes sin levadura era buscar que no hubiera levadura en la
casa y regocijarse si inclusive se encontraba la levadura.
¿Por qué?
Porque la casa estaba libre de levadura.
Y era un ejemplo de... Inclusive Pablo Cruz lo menciona en Corintios,
de que nosotros tenemos que buscar en nuestra
casa, en nuestro templo, si hay levadura.
Es decir, que si hay un pecado, si hay levadura saducea, farisea,
de perversión, herodiana, y alegrarnos si
la encontramos, si encontramos una levadura.
¿Por qué?
Porque nos la podemos quitar.
Pero a veces cuando encontramos en nosotros
pecados, lo único que hacemos es ocultarnos.
Ocultar ese pecado.
Pero no hemos entendido de que si realmente encontramos un pecado,
nos deberíamos alegrar porque sabemos que tenemos un
error y que Dios nos lo mostró para que nos lo quitara.
¿Para qué?
Para poder alegrarnos juntamente con él.
Pero a veces nosotros a eso le tenemos mucho miedo, porque a veces buscamos tener
una apariencia, una apariencia de dignos, una apariencia de que somos lo correcto,
de que somos lo bueno, que somos lo mejor, pero realmente
no entendemos de que tenemos que quitarnos el pecado.
Cuando Jesucristo envía las cartas a las siete iglesias en Apocalipsis,
él claramente los halaga por lo que están
haciendo, pero también él les reprende su pecado.
Y la idea de reprender el pecado no solo significa, ah, me caes mal, te reprendo,
sino que la idea de que Jesús les diga lo malo que están
haciendo es uno, porque ellos no se habían dado cuenta.
Ellos pensaban que estaban haciendo lo correcto.
Y lo segundo es de que ciertamente como Jesús está preparando a su novia sin
mancha y sin tacha para poder tener una comunión con él, por esa razón él les
dice, porque él quiere tener una mayor comunión con ellos.
Por eso les está revelando y mostrando su
pecado, para tener una mayor comunión con él.
No sé si lo mencioné aquí o fue en otra fiesta.
Yo le mencioné a una persona.
Mira pues, nosotros, nuestro amado es Jesús.
Jesús es el amado.
Y como esposo, como una esposa, la idea de un
esposo es que tenga una intimidad con su esposa.
Pero si la esposa se embarró de estiércol y tiene estiércol en todo el cuerpo,
la pregunta sería, ¿el esposo se metería en relación de intimidad
con la esposa así como está llena de estiércol o de basura?
No, ¿verdad?
Eso no tendría sentido.
Lo primero que tenía que hacer el esposo es, primero ve y báñate y después,
si quieres, tenemos una relación de intimidad.
Pero primero te tienes que bañar.
Y la Biblia menciona que cuando nosotros nos entramos en comunión con Dios,
lo que hace es entrar en un mismo sentir, un mismo espíritu.
Entonces, si nosotros estamos contaminados,
Dios no va a buscar una intimidad con nosotros.
Dios lo primero que nos va a decir, mira, pues yo quiero tener una intimidad
contigo, una comunión contigo, una relación contigo.
Por lo tanto, lo que quiero que hagas es santificarte primero, límpiate primero,
conságrate primero.
¿Para qué?
Para que podamos tener una relación, para poder tener una intimidad.
Ese es realmente el punto de que Dios nos diga que nos consagremos.
Por eso que Dios, cuando le habla a las siete iglesias, esas siete iglesias le
reprenden su pecado y le dice qué es el pecado para que ellos se puedan apartar de
él y para que estén preparados, para que estén preparados para su venida,
para su comunión, para su intimidad.
Por eso, cuando ustedes leen el cantar a los cantares, en el capítulo uno,
ustedes se van a dar cuenta que lo primero que comienza a cantar a los cantares dice,
o si él me besare con los besos de su boca,
porque mejores son sus amores que el vino.
Ojalá me el tomare y me llevara a su recámara,
si nos embriagáramos de amor hasta la mañana.
Eso es una declaración de amores.
Es decir, que ella está buscando tener una intimidad con su amado.
Ella está buscando, porque ella ya experimentó
o quiere experimentar los amores con el amado.
Por esta causa nosotros, cuando estamos en santificación, estamos en consagración,
estamos libres de pecado, podemos hacerle un llamado a Dios de intimidad.
Le podemos decir así como la amada le dijo al
amado, o si tú me besares con los besos de tu boca.
Obviamente es una figura de la intimidad en el sentido del espíritu.
Porque en el espíritu, cuando se habla de la Biblia
de un beso, hace referencia a un fuego, a equipar.
Es decir, la palabra beso en la Biblia
significa fuego y equipamiento o armar a algo.
Entonces, cuando uno dice al Señor bésame, le está
diciendo a él, dame el fuego de tu espíritu en mí.
Pero obviamente la mujer tiene que estar consagrada y por eso hay otro pasaje en el
cantares, cuando dice que ella ya estaba bañada y arreglada y en ese momento que ya
estaba bañada, arreglada y preparada, es que llega el amado.
¿Para qué llegó a la madrugada?
Para poder tener una intimidad con su amada.
Pero ella no le quiso abrir.
Entonces, después ella tiene que salir a buscar al amado.
Entonces, ¿por qué menciono esto?
Porque habla de quien se consagró.
Entonces, nosotros debemos consagrarnos para buscar la intimidad con el amado.
Es decir, para buscar el amor con el amado.
Por eso que el cantar, los cantares, en algunas traducciones van a ver que
habla que como que fuera un cantar entre un hombre
hacia una mujer y una mujer hacia un hombre.
Y la idea es que la consagración o el dejar del pecado
va a llevar a que tengamos esos niveles de intimidad.
Es decir, la idea de que Dios nos reprenda, como mencioné en las siete
iglesias, es como que dijera Dios, yo quiero tener una intimidad con mi
amada, yo quiero tener una gran comunión con mi amada.
Por lo tanto, necesito que te limpies, que te consagres, que dejes tu pecado.
¿Quieres más gloria de mí?
Límpiate.
Por eso, en las siete iglesias que se menciona, él declara cosas en una forma
detallada de qué es lo que está mal para que lo arreglen.
Por eso decía, aquí yo vengo pronto para que ellos estén preparados para su venida.
Entonces, si nosotros logramos entender esa magnitud de pecado, vamos a ser
cuidadosos porque sabemos de que ese pecado nos va a quitar una gloria.
Yo no sé si a ustedes les ha pasado, pero cuando
alguien peca, ese pecado produce una pérdida de gloria.
Y por eso que a veces no podemos avanzar.
Y a veces, como vuelvo a repetir, no sabemos que tenemos
pecados que estamos cometiendo y que no nos permiten avanzar.
Y cuando uno le pide a Dios Señor, quiero buscarte más, quiero necesitarte
más, yo lo que hice ahora es arrepentirte y búscame más.
Y porque yo también me ha pasado y le he dicho a Dios, a veces cuando yo oro,
o no oro mucho, le digo, mira Señor, ¿cómo le hago para orar más?
¿Cómo le hago para...?
Y eso fue hace años.
¿Cómo le hago para orar más?
¿Cómo le hago para buscarte más?
Y Dios me mostró el pasaje que les digo yo a veces de Juan 3, donde dice,
el que hace cosas buenas se acerca a la
luz, pero el que hace cosas malas se aparta.
Lo voy a leer para que quede literal eso.
Juan 3 dice esto, lo voy a leer completo.
Dice, porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito,
para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.
17.
Porque no envió Dios a su hijo al mundo para condenar
al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
18.
El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya ha sido condenado.
19.
Porque no ha creído en el nombre del unigénito hijo de Dios.
Y esta es la condenación.
Que la luz vino al mundo, y los hombres amaron mal las tinieblas que la luz,
porque sus obras eran malas.
Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz,
para que sus obras no sean reprendidas.
Más el que practica la verdad viene a la luz, para
que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
Entonces, ¿por qué es que no nos acercamos a orar?
Porque nuestras obras son malas.
Y cuando yo le pregunté eso a Dios, y él me
respondió con esto, yo dije, claramente es por eso.
Yo no me estoy acercando a Dios, porque si yo me acerco en oración,
mis obras van a ser reprendidas.
Y por eso que tal vez no estoy orando.
Entonces, no me acerco a Dios, o no me entrego a Dios a orar,
porque mis obras son malas.
Entonces, y eso no es un llamado realmente a que uno deje de orar.
Porque en Hebreos 4 dice, acercados delante del
trono de la gracia para el oportuno socorro.
Entonces, ahí habla de acercarse con confianza.
Y yo entendí eso también, para cómo acercarme más a Dios, porque ciertamente,
basado en lo que dice Juan, es de que uno no
se acerca a Dios, porque las obras son malas.
Y ciertamente nuestras obras son malas, porque estamos pecando.
Lo único que no sabemos en qué estamos pecando.
Inconscientemente, nuestro ser espiritual, o nuestra alma, está apartándose de la
oración, porque sabe que si se acerca, va a ser reprendido.
Pero Hebreos, que también lo voy a leer acá, es Hebreos 4.
Lo voy a leer, porque a mí me ayudó esto para poder buscar más a Dios en oración.
Dice, desde el siglo XIV del capítulo 4.
Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de
Dios, retengamos nuestra profesión, porque no tenemos un sumo sacerdote que no
pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en
todos según nuestra semejanza, pero sin pecado.
Dice, acerquémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar
misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Entonces aquí habla de que nos acerquemos con confianza.
¿Para qué?
Para ser socorridos.
¿Y eso qué significa?
De que uno cometió pecado, porque aquí el contexto habla de que alguien comete
pecado y por esa razón no se quiere acercar.
Pero el versículo dice que ahora Dios, en su misericordia,
ha puesto un sumo sacerdote que intercede por nosotros.
Por lo tanto, nos dicen, miren pues, acérquense con confianza.
Es decir, de que Dios los va a perdonar a ustedes.
Dios los va a rescatar de sus pecados.
Y por esa razón, háganlo con confianza.
Él no lo va a venir a castigar, lo que va a venir es a cambiarlos con su presencia.
Entonces, cuando yo entendí eso, comencé a tratar de acercarme con
confianza, porque sabía que tenía pecados,
obviamente, ya sea consciente o inconscientemente.
Pero decía, ok, si yo me acerco a Dios a orar, Él me va a suministrar de su
espíritu, de su amor, de su gracia, de su
entendimiento, para que yo lo pueda seguir buscando.
Entonces ya no me voy a alejar, me voy a acercar más.
Me da como ánimo.
Obviamente también, en el caminar de nosotros como creyentes, también surge
otra línea, que uno cuando se propone no pecar y se propone buscar a Dios,
uno también sabe en qué peca.
Y cuando uno falla en su pecado, entra el hecho de
que a veces uno lo que tiene es culparse demasiado.
Porque uno está buscando dejar de pecar.
Entonces, lo que hace uno es castigarse, como que tratarse muy fuerte, o uno mismo,
así, otra vez pequé, no sirve uno para nada, yo
no sé por qué vuelvo a hacer esto, soy inútil.
Entonces uno se comienza a autodestruir a uno mismo.
Y eso no es correcto tampoco, porque uno lo
que está haciendo es pecando contra uno mismo.
Ya no es sólo que uno pecó o falló.
Hablando de pecado hay diferentes formas.
A veces uno se porta muy prepotente, soberbio con alguien.
Y después uno reflexiona cuando el Espíritu Santo
viene con uno y dice uno, sí, es que fue un tonto.
Y eso no debería ser de esa manera.
Y por eso voy a leer aquí, hay un pasaje que nos habla de eso,
porque habla de que nuestra conciencia a veces nos reprende.
Aquí lo voy a leer.
O sea, no es Dios el que nos está reprendiendo, ni siquiera a veces es el
diablo, sino que es nuestra propia conciencia.
Aquí es el corazón.
Dice de la siguiente manera.
Y en esto conocemos que somos de la verdad y
aseguraremos nuestro corazón delante de él.
Pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios.
Y él sabe todas las cosas.
Amados, si nuestro corazón nos reprende, confianza tenemos en Dios.
Otra vez vuelve a hablar sobre la confianza en Dios.
¿Para qué?
Para acercarnos.
¿Por qué?
Porque nuestro corazón nos está reprendiendo.
En el sentido de, sí, es que otra vez sos un tonto, volviste a sacar de no mismo,
que sos un esto, que sos un otro.
Y vemos cómo estamos constantemente nosotros criticándonos y acusándonos.
Y también el diablo que está aprovechando para hacer sus problemas.
Entonces, cuando eso pasa, a veces en lugar de
buscarlo más a Dios, lo que hacemos es buscarlo menos.
Porque nosotros mismos y el diablo estamos mutuamente
atacándonos a nosotros mismos porque pecamos.
Y por esa razón, el mismo Juan da la solución a eso.
Y aquí dice, primer Juan 2.1.
Dicen, hijitos míos, estas cosas los escribo para que no pequéis.
Y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo justo.
Es que quiere dar a entender que obviamente Dios sabía que nosotros íbamos
a pecar, pero junto con eso nos envía al Salvador Jesús.
Un salvador no sólo en el reglamento de la cruz, sino un
salvador delante del Padre constantemente en nuestro día a día.
Entonces, si viene el pensamiento de acusación de que uno no sirve,
que uno se esto con nosotros, que uno mismo a veces le da la larga y que
inclusive uno lo declara con las palabras, uno mismo,
si es que no sirvo para eso, uno mismo lo está haciendo.
Tenemos que entender que no tenemos la grandeza para acusarnos de esa manera.
Y que inclusive Dios nos ha dado un abogado, es decir, Jesucristo.
Cuando se habla de abogado, es un abogado que defiende.
Y lo que nos está diciendo Dios es, mira, no te acuses.
O sea, ¿para qué te vas a acusar?
¿De qué te sirve?
¿De qué te sirve que te digas que eres un inútil, que no sirves para nada?
¿O sea, de qué te sirve?
Él nos está defendiendo.
El enemigo nos acusa, pero él nos defiende.
Y obviamente nos ofrece el arrepentimiento.
Dios nos lo está ofreciendo.
Y aunque yo lo estoy hablando ahorita como que por
pasos, pero realmente eso a veces pasa en instantes.
Instantes en el cual a veces por esa razón nos sentimos tristes.
Sentimos una tristeza.
Porque la Biblia menciona de que la tristeza que
procede de Dios produce arrepentimiento para salvación.
Pero la tristeza que procede del mundo es para muerte.
¿Qué significa?
De que a veces nosotros cuando pecamos, hicimos un insulto o alguna otra cosa,
de repente viene una tristeza.
Sentimos como que una tristeza por ahí.
Y eso significa un arrepentimiento de parte de Dios.
Dios dice nominada arrepentite.
Es el Espíritu Santo que se entristece.
Y esa tristeza la sentimos.
Por lo tanto es un llamado al arrepentimiento.
Pero a veces decimos nosotros no es que deben
ser las cargas o los problemas que estoy triste.
No, es porque estás pecando y ese pecado el Espíritu
Santo te lo está mostrando por medio de la tristeza.
Es el contristar del Espíritu Santo que te está
manifestando en ti para que te arrepientas.
Pero en el lado de las tinieblas, y por eso mencionaba la operación del
pecado, porque en el lado de las personas que no creen en Dios y viene una tristeza,
por esa razón es de que ellos se terminan suicidando.
Porque el enemigo también les da una tristeza.
Por eso hay gente que se suicida y tiene otros tipos de problemas.
Entonces nosotros tenemos que aprender a discernir eso.
O sea, ciertamente uno peca.
No hay para otra.
Hay pecados.
Pero también hay que saber cómo tratar el pecado y
enseñarles a las personas cómo debemos tratar con ese pecado.
Decir, ok, pecastes, cometiste un error, no hay problema.
Ahí está Jesucristo que te salva, seas creyente o no creyente.
Y él te ofrece la confianza que te acerques, es decir, que no te van a
tratar, no te va a tirar un rayo, no necesariamente va a abrir la tierra
para que te vayas al infierno, sino que le ofrece
de que te arrepientas y que por eso estás triste.
Por eso que hay personas que pueden sentir una tristeza, inclusive en la congregación
pueden sentir una tristeza, porque es el Espíritu Santo que está triste con toda la
congregación, porque la congregación no se arrepiente.
Entonces nosotros a veces tenemos la situación de evitar tristeza en nosotros.
Entonces cuando hay un arrepentimiento, hay un cambio de la tristeza en gozo.
Por eso la Biblia dice que Él cambió mi lamento en
un baile, desató mi silicio y me enseñó la alegría.
¿De qué quiere decir?
De que Él me mostró mi pecado, me arrepentí de mi pecado
y luego me cambia a un nivel de gozo y de alegría.
Es decir, que esa tristeza que habla la Biblia es momentánea.
Pero la tristeza del mundo no es momentánea.
Por eso que las personas se sienten en depresión, en crisis, etc.
Pero ellos no han entendido que es por sus mismos pecados.
Inclusive el pecado puede ser estrés.
Su mismo pecado es esclavizarse al trabajo.
Hay muchas formas de pecado.
Entonces cuando leemos la Biblia a Dios, nos abre los ojos para entenderlo.
Porque cuando a veces nosotros estamos en pecado,
es como que el enemigo nos cerrará los ojos.
Y Jesús también lo expresa.
Sólo que quiero ver el versículo para que lo lea.
Sólo déjenme encontrarlo.
Porque hay un pasaje que muestra que los fariseos pensaban que no tenían pecado.
Y por esa razón es de que no pedían perdón de pecados.
Porque ellos no miraban su pecado.
Vamos a leerlo porque ahí nos muestra que si nosotros, Dios nos abre los ojos para
darnos cuenta que estamos ciegos, nos va a poder
abrir los ojos para entender que tenemos pecado.
Desde el versículo 35.
Oyó Jesús que le habían expulsado.
Y allándole le dijo, ¿Crees tú en el Hijo de Dios?
Respondió.
Él dijo, ¿Quién es Señor para que cree en Él?
37.
Le dijo Jesús, pues le has visto.
Y Él ha hablado contigo.
Él es.
38.
Y Él le dijo, creo Señor.
Y le adoró.
39.
Dijo Jesús, para juicio he venido yo a este mundo.
Para que los que no ven, vean.
Y los que ven, sean cegados.
40.
Entonces algunos de los fariseos que estaban con Él al oír esto le dijeron,
¿Acaso nosotros somos también ciegos?
41.
Jesús les respondió, si fuerais ciegos, no tendríais pecado.
Más ahora, porque decís, vemos, vuestro pecado permanece.
42.
Entonces, ¿Qué nos está diciendo?
De que el que tiene pecados, está ciego.
Por eso que no lo ve.
Por eso la respuesta de pedirle a Jesús, abre mis ojos.
Entonces, ¿Cómo lo vamos a hacer?
Ciertamente podemos orar, pero también leyendo la Biblia.
Porque la Biblia dice que en tu luz, veremos la luz.
Es decir, Jesús es la verdad que nos abre los ojos para entender que tenemos pecado.
Y por eso nos abre los ojos, para entender.
Y puede decir el Señor, líbrame.
Pero en este caso, ellos que ya eran creyentes, creían que no tenían pecado.
Es decir, que a veces nosotros, cuando somos
creyentes, pensamos que no tenemos pecado.
¿Dios nos puede abrir los ojos?
No, porque según nosotros estamos viendo.
Pero si entendemos que hay cosas que no estamos viendo, la vamos a pedir.
Señora, muéstrame mi pecado, porque no lo veo.
Por eso hablaba de las iglesias de Apocalipsis.
Y el ejemplo acá, y el ejemplo que yo regularmente me gusta, porque creo que lo
entendí de esa manera, es cuando Pablo va camino a Damasco.
Porque Pablo creía que tenía la verdad.
Por eso el hecho de que él perseguía a la iglesia cristiana, o a los del camino,
y los golpeara, o hacía que las hermanas los metieran
en cárceles, era porque pensaba que tenía la verdad.
Pero cuando él se encuentra con Jesús, y le
dice, Jesús, ¿por qué das cosas contra la hija?
¿Por qué me persigues?
Lo primero que le pasa a Pablo es que se queda ciego.
La pregunta es, ¿por qué se queda ciego Pablo?
Y una de las cosas que yo entendí es por este pasaje, porque
realmente él estaba ciego, pero él no sabía que estaba ciego.
Lo que hizo cuando Jesús se le manifestó, es de que Jesús le
manifestó su ceguera espiritual, se le manifestó físicamente.
Entonces lo que tenía espiritualmente se le manifiesta.
Entonces él se queda ciego, pero era la ceguera que tenía interna.
Lo único que pasó fue que se le manifestó.
Entonces cuando él va y le dice, Jesús, ve, yo te diré que habrás de hacer.
Él estaba ayunando y orando, ¿para qué?
Para que se le quitara su ceguera.
Es decir, que por eso está la consagración,
a través de la oración y a través del ayuno.
¿Para qué?
Para que nos quiten nuestra ceguera.
Por eso Isaías 58 habla de eso, de que el ayuno quita la ceguera,
la opresión y otras cosas.
Ahora, cuando Jesús le envía a un Ananías, ciertamente no sólo le vuelve la vista,
sino que también con eso le da la llenura con el Espíritu Santo.
Entonces, ¿qué nos habla?
Nos habla que ciertamente Dios nos muestra el pecado.
¿Pero para qué?
Para que nos arrepintamos.
Y ese arrepentimiento lo que va a hacer es darnos la vista.
Y luego de eso, nos llena con su Espíritu Santo.
Es decir, no es sólo el hecho de verlo o no ver el pecado, sino que verlo para
arrepentirnos y poder así mismo ser llenos.
Y eso nos va a ayudar a nosotros a poder amar más a Dios.
Porque cuando no vemos el pecado, no lo podemos amar.
¿Por qué digo esto?
Porque cuando yo hace años le preguntaba a Dios y le decía, yo te quiero amar más,
yo quiero realmente amarte más.
Y había un versículo que dice, el que a muchos se le perdona mucho ama.
Y yo decía, ¿pero qué hago entonces?
¿Me voy a dar una vuelta al mundo para pecar y luego regresar para amarte más?
¿O qué debería hacer?
Y cuando yo, cuando comencé a ver a Jesús, es decir, cuando me vino como que la luz,
la revelación, como dijo mi hermano, the revelation comes, entonces me di
cuenta de que Jesús no pecó y Jesús amó completamente a Dios.
Entonces, ¿cómo así que Jesús amó completamente pero él no pecó?
Entonces, como si Jesús fue una figura de no pecar para
amar, entonces significa que hay algo, hay algo clave.
Y también vi el caso de Pablo cuando decía, Pablo, que
él era el mayor de todos los pecadores, el peor de todos.
Entonces, cuando yo decía, ¿pero por qué fue el peor?
La respuesta más común de todos es porque él perdió a la
iglesia, porque hizo blazo de mar, eso es lo común de todos.
Pero yo me di cuenta, por gracia de Dios, de que realmente Pablo no era porque había
perseguido, porque había otros que también perseguían a la iglesia.
No era porque Pablo hizo blazo de mar, porque otros también hicieron blazo de
mar, sino que era porque Dios le había abierto los ojos para que se diera cuenta,
porque él antes de eso no se había dado cuenta, él
estaba pensando que estaba haciendo las cosas bien.
Luego del suceso que Dios le abrió los ojos, ella
pudo ver que lo que estaba haciendo era malo.
Entonces, por esta razón es que nosotros tenemos
que pedirle al Señor que nos abra los ojos.
Cuando nos abra los ojos, vamos a poder nosotros
a ver la situación que estamos cometiendo.
Vamos a ver la gravedad de las cosas, porque están abiertos nuestros ojos.
Por eso que Pablo decía que él era el mayor,
porque él sabía y entendía la gravedad del pecado.
Entonces, por esta razón es de que nosotros pedimosle al Señor, ayúdame a
abrir mis ojos y ayúdame a entender el pecado, para que yo pueda arrepentirme de
él y pueda comprender la grandeza de tu salvación.
Entonces, si nosotros podemos entender eso, vamos a entender la gran salvación
que Dios nos ha dado, de donde nos ha librado, que él nos pueda abrir los ojos
para que nosotros podamos vivir por él y para él.
En caso contrario, no vamos a ver la salvación de Dios solo como, ah,
sí, él me salvó de lo malo, pero no vamos a ver la paga del pecado, que es la muerte.
Entonces, vamos a orar, o no sé si alguien tiene preguntas o dudas, y después oramos.
No sé si alguien tiene preguntas o dudas, o oramos para finalizar.
Buenas noches, no tengo ninguna pregunta por ahora.
Está muy claro todo.
Muy bien.
Ok, vamos ahora entonces para finalizar.
Padre en nombre de Dios, te damos las gracias por
tu amor, por tu fidelidad, por tu misericordia.
Ayúdanos hoy, Señor Jesús, para que tú seas nuestro socorro
y fortaleza, nuestra torre fuerte y nuestra bendición.
Libéranos de todo mal, libéranos de todo engaño y angustia,
y socórrenos para que tú seas siempre nuestro salvador.
Ayúdanos a entender la gravedad del pecado, la gravedad del mal, la gravedad
de las cosas perversas que hay, y entender la grandeza de tu salvación.
Que Jesús nos vino a salvar por la gravedad del pecado, y que por esa razón
es de que debemos regocijarnos y alegrarnos porque nos ha liberado del pecado.
Agradecemos, amado amigo, y fortaleza, y ayúdanos por favor, papito lindo,
para que tú seas nuestro socorro y nuestra torre fuerte.
Gracias, te damos, Señor Jesús, y sé tú siempre nuestro estandarte y torre fuerte.
Libéranos hoy del mal, libéranos hoy de toda agonía, de toda infidelidad,
y ayúdanos para que nos revelen nuestros pecados que son ocultos, para que nos
ayudes a saber qué pecados andamos, para poder arrepentirnos, porque realmente
la idea es arrepentirnos, para poder buscar y tener mayor comunión e intimidad contigo.
Si tú le hablaste a las siete iglesias, era para que
se arrepintieran de su pecado, y para que te buscaran.
Así mismo yo quiero que me hables, que me digas, y también yo pueda tener el
valor para actuar, porque hay momentos que voy a tener que pedir perdón, voy a tener
que confesar mi pecado, para que no se mantenga oculto.
Así que ten piedad de nosotros, y ayúdanos porque queremos amarte más.
Pero también así mismo necesitamos orar y leer tu palabra, y tomar el valor para
hacerlo, y estar más tiempo contigo aprendiendo
para que tú seas nuestro señor y socorro.
Te lo agradecemos, amado amigo y señor, te entregamos este tiempo para la alabanza
de la verdad y tu gracia en Cristo, que eres un señor nuestro.
Amén.
Amén.
A ver si alguien más quiere comentar algo.
Bueno, igual... Dime.
No, todo bien, solamente pedir a Dios que purifique nuestros pensamientos,
nuestro cuerpo, y nos llene de luz, y nos aparte de nuestros pecados.
Amén.
Yo voy a hacer dos oraciones más.
Una va a ser para el llamado al arrepentimiento,
porque como este también video lo subo a internet.
Entonces, pues si alguna persona está escuchando,
para hacer la oración para que se entregue a Jesús.
Y la segunda son por las necesidades, es como lo que tú estás exponiendo ahora,
lo voy a orar.
Padre en nombre de Jesús, venimos hoy delante de ti para reconocer que sólo tú
eres Dios y Salvador, y que tú nos librarás del pecado.
Y que por eso nos acercamos a ti, hemos experimentado, hemos sufrido las
consecuencias del pecado, y que por esa
razón necesitamos arrepentirnos de todo mal.
Líbranos por favor padre de todo pecado, de toda ira y contienda, y hoy nos venimos
arrepintiendo, y declarando a Jesús como Señor y
Salvador, y que tú nos has liberado del pecado.
Por medio de la sangre de Jesucristo.
También reconocemos que tú has resucitado de los muertos
Jesús, y que por eso tenemos salvación y una nueva vida.
Por favor queremos experimentar esta nueva vida, queremos ser bautizados en agua,
con tu Espíritu Santo, y participar de la Santa Cena.
Te lo agradecemos amado pastor, en tu nombre Jesús, amén, y amén.
Ahora vamos a hablar por las diferentes necesidades.
Como dice su palabra, mi Dios puede suplicar todas vuestras necesidades,
conforme sus riquezas en Cristo Jesús.
Para el nombre de Jesús, venimos hoy bajo las peticiones que ha puesto Alín,
y también lo que puede haber en el corazón
de Lari y mi persona, para que tú nos ayudes.
Para que nosotros podamos arrepentir nuestros pecados, que tú proveas de tu
salvación, de tu purificación, de tu luz, de todas las suministraciones
necesarias para que nosotros podamos ser limpios y santos.
Para que podamos tener una cercanía contigo, una liberación.
También provee Señor de amor, de justicia, de gozo, de tu Espíritu Santo,
del Espíritu de Elías, y de todo aquello Padre que nos esté impidiendo acercarnos.
Más también provee Señor de amor, de justicia, provee también personas que
tienen necesidad de empleo, que también tienen necesidades como sanidad,
medicina, liberación, y de revelación en el nombre de Jesús.
Te lo agradecemos Padre por todo lo que haces, has hecho y
harás, y que seas siempre tú nuestra gracia y nuestra paz.
Ayúdanos a ser sostenidos en ti, fortalecidos
en ti, y que tu amor sea con nosotros.
Gracias por todo, también pedimos que envíes obreros a la mies,
porque la mies es mucha y los obreros son pocos.
Y en el nombre de Jesús queremos también pedir por las diferentes naciones,
para que tú eres en ellas, y para que todas sean entregadas a la verdad.
Te damos gracias por tu amor y paz, y ayúdanos a seguirte con un amor sincero.
Gracias por toda la paciencia que tienes con nosotros, y por tomarnos por hijo.
En el nombre de tu Hijo Jesucristo.
Amén.
Entonces, eso sería por hoy.
Primeramente yo nos vemos la próxima semana para la lectura de Español a Inglés.
Y dentro de 15 días, aquí en el tandem, para seguir hablando de otros temas.
Aunque yo le puse el pecado, es porque si le pongo completo, me bloquean.
Entonces, el título realmente es, el pecado no destituye la gloria de Dios.
Ese sería el título completo, pero si pongo Dios, aquí me bloqueé.
Entonces, Dios bendiga y nos vemos para la próxima.
Igual estamos en comunicación.
¿Alguien que quiera mencionar algo antes de terminar?
¿Cuál es esto?
¿Cómo?
Buenas noches a todos.
Ah, buenas noches.
Yo tenía problemas con mi micrófono y con mis audífonos y todo eso, y yo tuve que...
Bueno, salí y volví a entrar, pero no sé si creo cuando volví a entrar.
Pues yo siempre salía en la sala, entonces Dios bendiga.
¿Cómo?
Es que no tuvimos como que salir, siempre estuviste ahí.
Exacto, sí.
No sé si eso pasa con ustedes, pero a veces, no
sé, la conexión con mi página estaba encogelada.
Entonces salí y cuando volví a entrar, todo
abrió y mis audífonos se funcionaron, pero...
De verdad, no, me encanta la lección.
Es que yo aprendí que aunque sí el pecado tiene como ese poder.
Por ejemplo, si continúes en el pecado y todo
eso, es como si se convierte en una fortaleza.
Y si estás ya salvado, es como que disminuye
el voz de Dios y muchas cosas que yo no quiero.
Yo no quiero en mi vida.
Pero de verdad, a veces, la gravedad del pecado, las cosas pequeñas en nuestra
vida, se puede parecer como que no es tan malo, pero sí, de verdad.
Y eso es muy bien recordar, la gravedad del pecado.
Yo tengo que regresar y escuchar otra vez, porque a veces algunas palabras...
No me agarre, de verdad.
Muchas gracias, muchas gracias.
Igual yo lo voy a subir, tal vez el lunes, a más tarde.
Lo espero.
Entonces, Dios los bendiga, un fuerte abrazo y hasta la próxima.
Chao, buenas noches.
Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org