Bueno, entonces, Dios les bendiga a cada uno de ustedes.
Por gracia y misericordia de Dios, estamos aquí para poder
compartir de la bella y preciosa palabra del Señor Jesús.
Ya que nos ha permitido estar aquí hoy para poder, como dice la palabra,
contemplar su hermosura y sus dulces preceptos.
Así que vamos a orar para dar inicio.
El tema de hoy, pues, es la dulzura de tus palabras, le puse.
Aunque también se podría dar como la dulzura de las palabras de Dios.
Pero a veces cuando uno pone Dios lo bloquean aquí de tanto.
Entonces, por eso le puse ese título.
Y vamos a orar para que el Señor nos ayude para poder, como dice la palabra,
que nos abra el entendimiento para que comprendamos las Escrituras.
Así también como para guardarlas en nuestro corazón
y caminar en la presencia de nuestro Salvador.
Entonces vamos a orar para el Señor Jesús.
Te damos las gracias por tu fiel misericordia, por tu fiel amor.
Porque día tras día guardas nuestra mente y nuestros corazones.
Y nos ayudas a habitar en tu gracia.
Líbranos hoy, Señor Jesús, de todo mal.
Ayúdanos a contemplarte en gloria.
Y líbranos de toda falta, de toda
arrogancia, de todo aquello que nos destruye.
Que tal vez en ciertos momentos no podemos entender.
Pero que tú nos llevas y nos encaminas hacia la verdad.
Ayúdanos hoy a discernir entre nuestra mano izquierda y derecha.
Y ayúdanos a poder caminar rectamente en tu vida.
Gracias por darnos la fuerza, por darnos el valor, por
darnos de tu Espíritu Santo para caminar rectamente.
Y para que podamos hoy alegrarnos en tu palabra y en tu verdad.
Gracias, Señor, por alentarnos día tras día.
Y por guiarnos por sendas de justicia, por amor a tu nombre.
Te agradecemos, amado Padre y Pastor.
Benicio a todos los que están aquí presentes.
Provee sabiduría y revelación como tú la conoces.
Para que todo sea para la alabanza de la gloria de tu gracia.
Porque tú nos has hecho, y no nosotros, a nosotros mismos.
Tuya la gloria, la honra, honor, poder y la alabanza.
Esperando la venida de tu Hijo Jesucristo, Amado Padre y Pastor.
Amén.
Y Amén.
¿Alguien quiere hablar?
Aleluya,
ok.
Gloria, Señor, por esta noche.
Gracias, Señor, por... que estamos aquí.
Y yo sé que cada vez que unimos...
Señor, estás haciendo algo detrás de la escena, detrás de...
en los cielos que no podemos... no...
tenemos la capacidad de entender... todo lo que estás haciendo.
Pero gracias, Señor, por lo que estás haciendo dentro de cada uno de nosotros,
Señor.
Gracias por tu palabra.
Gracias porque estamos comiendo de tu palabra.
Estamos aquí para aprender y escuchar de ti, Señor.
No de las cosas del mundo, no de las cosas temporales.
Pero las cosas de ti, Señor.
Las cosas que son para siempre.
Que es sano, que es justo, que es...
que es bien bueno, Señor.
Entonces, gracias por este momento.
No nos despreciamos, Señor.
Y gracias por Jesús.
Gracias por el trabajo que hizo.
Gracias, Señor, por el Espíritu Santo que estamos aquí.
Gracias por la gente que va a venir y va a escuchar y va a entregar sus vidas.
Y va a ser cambiados completamente.
Gracias, Señor, por Juan, por Roxana, por Ali.
Gracias, Señor, por esta noche en el nombre de Jesús.
Amén.
Amén.
¿Alguien más que quiera hablar?
Bueno, yo.
Como dice mi Padre que está en el cielo, en esta hora le damos las gracias por la
linda bendición de podernos reunir con el mismo sentir, Señor.
Usted nos ha dejado, Padre, de expandir el
Evangelio a todos los que lo han necesitado.
Y en el nombre de Dios, nos unimos con la guía
del Espíritu Santo de nuestros siervos, Señor.
Para poder recibir, Señor, cada día.
En Cristo Jesús, y en mi infierno.
Amén.
¿Alguien más?
Bienvenida, Mari.
Los que están ahí abajito.
Muy bien, entonces, vamos a iniciar.
Si no, alguien más no quiere orar.
Vamos a iniciar y...
Bueno, como mencionaba, el tema va basado en Dulce, la dulzura de tus palabras,
que es acerca de las palabras de Dios.
Pero sé que aunque la palabra dulce ya la
conocemos, inclusive ya la hemos experimentado.
Pero vamos a también a ver, leer la palabra dulce en el diccionario para traer
un mayor entendimiento de lo que dulce puede ser.
Dice, que causa ciertamente sensación suave y agradable al paladar, como la
producía por la miel, el azúcar, etc.
Dos, que no es agrio o salobre, comparado con otras cosas de la misma especie.
Tres, dicho de un alimento que está insulso o falto de sal.
Cuatro, grato, gustoso y apacible.
Cinco, naturalmente afable, compasible, dócil.
Seis, dicho de un metal, especialmente del hierro, libre de impurezas.
Siete, alimento preparado con azúcar, por ejemplo, el arroz con leche,
las natillas, etc.
Ocho, fruta o cualquier otra cosa cocida o preparada con almíbar o azúcar.
Y ahí estamos, muy bien.
Entonces, ya vimos más o menos qué significa dulce en diferentes términos,
porque una de las cosas que a mí me llamó la
atención de dulce es que hace referencia a...
que habla de impurezas.
Y también hace referencia a la miel, pero voy a leer aquí unos versículos para
comenzar, para poder preparar esta situación.
Dice de la siguiente manera.
Cantaré dos, tres.
La esposa, como el manzano entre los árboles
del bosque, así es mi amado entre los jóvenes.
A su sombra placentera me he sentado, y su fruto es dulce a mi paladar.
Ahora voy a leer Cantares 2, 14.
El esposo, paloma mía, en las grietas de la peña, en lo secreto de la senda
escarpada, déjame ver tu semblante, déjame oír tu
voz, porque tu voz es dulce y precioso tu semblante.
Entonces, a mí me gustó comenzar con este cantares por lo que hablamos la semana
pasada, o bueno, antepasada, de lo que era la hermosura.
Que también vemos como en el libro de Cantares, aunque en ciertas Biblias no se
ve, es decir, como la conversación o el cantar dentro del esposo a la esposa.
Que en algunas Biblias sí lo deja marcado, y como en este
caso, la que estoy leyendo es la Biblia de las Américas.
Y esa sí coloca las palabras que dice el esposo y las palabras que dice la esposa.
Y así como hace quince días que hablamos de la hermosura, el esposo hace referencia
a la esposa como hermosa y la esposa al esposo como hermoso.
En este caso también de Cantares, y en el
capítulo 2, hablan acerca de la dulzura de ambos.
El esposo haciendo referencia a las palabras dulces de la esposa, como la
esposa hablando de que el fruto del esposo es dulce.
Y obviamente cuando habla del fruto del esposo habla de las palabras.
Y esto es muy importante por lo que el libro de Cantares representa.
Porque el libro de Cantares hace referencia del amor
entre el amado y la amada, que ya hemos hablado aquí.
El amado es Cristo, y la amada es la Iglesia.
Entonces este es prácticamente el relacionamiento que debe tener tanto el
Cristo hacia la Iglesia, como la Iglesia hacia Cristo.
¿Qué quiere decir esto?
De que el amado dice palabras dulces, pero también
la amada debe decir palabras dulces al amado.
Es decir, las expresiones nuestras hacia Dios deben ser dulces, como las
expresiones que vienen de Dios hacia nosotros van a ser dulces.
Pero lo que sucede es que a veces nosotros no necesariamente estamos percibiendo las
palabras de Dios como dulces, o nosotros no les
estamos dando las palabras a Dios de forma dulce.
Y menciono esto por varias razones.
Entre una de ellas, el que logra expresar este sentimiento, del
cual también puse el título, es el que escribió el Salmo 119.
Y lo voy a leer, como el Salmo 119 está por parte de
la verdad, entonces voy a leer el versículo 97 al 104.
Dice, ¿Cuánto amo tu ley?
Todo el día es ella mi meditación.
Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos, porque son míos para siempre.
Tengo más discernimiento que todos mis maestros,
porque tus testimonios son mi meditación.
Entiendo más que los ancianos, porque tus preceptos he guardado.
De todo mal camino he refrenado mis pies para guardar tu palabra.
No me he desviado de tus ordenanzas, porque tú me has enseñado.
Cuán dulces son a mi paladar tus palabras, y más que la miel a mi boca.
De tus preceptos recibo entendimiento, por tanto aborrezco todo camino de mentira.
Aquí es el versículo 103, prácticamente tomé el título,
cuando dice, ¿Cuán dulces son a mi paladar tus palabras?
Sí, más que la miel a mi boca.
Entonces, esta expresión que él está haciendo de cuán dulces son a mi paladar
tus palabras, a mí me llamó mucho la atención.
Porque decía, bueno, ok, ¿cómo describimos eso?
¿Cómo lo logro entender?
En mis meditaciones decía, ¿Cómo logro entender esto?
Porque ciertamente nosotros como personas estamos expuestos a muchas cosas,
y muchas cosas como la definición dice del dulzura, que algo puede ser agradable y
suave, y que nosotros podemos escuchar muchas
cosas que podrían ser agradables y suaves.
Y entonces dirán a mí, ok, entonces, si algo del mundo podría sentirse como
agradable y suave, y la palabra dice que es agradable y suave, entonces,
¿qué pasa ahí verdad?
¿Cuál es la realidad realmente de las situaciones?
Y la otra cosa que me necesitaba era de que, basado también en esto que estaba
viendo de la diferencia entre lo que puede ser, lo que para alguien puede ser
agradable en el mundo, o suave en el mundo, y lo que la Biblia dice que es
realmente agradable y suave, la otra meditación era, ok, en el mundo cuando
nosotros escuchamos cosas, realmente no necesariamente
estamos escuchando cosas dulces o agradables.
Regularmente a veces tenemos comportamientos de, tal vez malas
palabras, inclusive a veces cuando una persona habla malas palabras, uno dice,
ah, qué bien, esta persona habla malas palabras igual que yo, y lo que hace es
insultar, bromear, burlarse, y realmente, aunque las personas parecen estar
sintiendo un agrado, realmente se están maldiciendo.
Realmente las palabras no van con agrado, las palabras van con burla o engaño,
mentira, y prácticamente todo el contenido que se genera, no es un contenido que
genera hacia la dulzura, sino que va hacia otros, si lo queremos llamar así,
otros sabores, u otras guianzas, porque la palabra dulzura no solo es en el
sentido de lo que percibo, sino en la forma en que vivo.
Es decir, yo puedo recibir una palabra dulce,
pero vivir dulcemente una vida también.
Entonces, aunque den cuestiones allá afuera, de ciertos términos de agrados y
demás, no necesariamente implica que eso
después me pueda llevar a tener una vida dulce.
Entonces hay un bombardeo de diferentes
circunstancias que pueden aparentar una dulzura.
Y aquí es donde entra el... es dos cosas.
Isaías 5.20 dice, Hay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las
tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que
tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo.
¿Qué quiere entender?
De que el mundo está presentando algo como dulce, pero realmente es amargo.
Y cuando el mismo mundo, el mismo sistema, el mismo enemigo lo que hace es,
de que a lo que es realmente dulce, que es la palabra de Dios, o que es la
forma de vida de Dios, no lo está presentando como que fuera algo amargo.
Entonces, porque eso es lo que hace el enemigo,
cambiar las ideas para que nosotros nos vayamos a eso.
Y alguien podrá decir, pero lo que es dulce se puede
fácilmente sentir porque se palpa con los labios.
Y lo que es amargo es fácilmente sentir porque uno ya lo sabe.
Inclusive en nuestro sistema como tal, nuestra
lengua ya puede identificar los sabores.
Entonces uno podría preguntarse en este caso, entonces no me podrían engañar
porque yo sé lo que realmente es dulce y sé lo que es realmente amargo.
Pero también hay un versículo que nos ayuda a entender este punto del hecho del
engaño del enemigo, de lo que realmente es dulce y amargo.
Porque aquí dice Proverbio 27.7 El hombre saciado aborrece la
miel, pero el hombre hambriento todo lo amargo le es dulce.
Pero el hombre hambriento todo lo amargo le es dulce.
¿Qué significa eso?
Que como el mundo está, por así decirlo, en una hambruna de la palabra de Dios,
cuando el enemigo le viene a manifestar algo, presentándoselo como dulce,
pero realmente es amargo, él lo recibe como que fuera dulce porque tiene tanta
hambre que aunque sea lo amargo le parece dulce.
Es decir, no le siente necesariamente un sabor.
Y eso a veces nos pasa a nosotros cuando nosotros tenemos mucha hambre.
Hay comida que es muy simple, tal vez está hasta mal hecha, pero
solo por el hecho de tener mucha hambre nos parece muy rica.
Pero obviamente después cuando uno va probando diferentes platillos,
otro tipo de comida, uno se comienza a dar cuenta
de que el sabor que tiene eso realmente no es.
En mi caso me pasó.
Yo bebía mucha, en mi casa tenía la costumbre de beber mucha gaseosa en el
almuerzo, en la cena, en la refacción, y yo comencé a quitarme y comencé a tomar
jugos, jugos naturales aparentemente, los que vienen a la
tienda, por cambiarlos por la Coca-Cola o por las bebidas.
Ya por un tiempo dije, bueno, voy a tratar de quitar esto porque también es químico y
voy a comenzar a tomar agua pura para ir cambiándome
o bajándole, por así decirlo, ese tipo de cosas.
Pero ya cuando comencé a tomar mucha agua pura, después de que iba a comprar una
bebida gaseosa solo para quitarme la gana, sentía
muy feo el sabor de lo que era la bebida gaseosa.
Ya no me sentía grato, ya no me sentía agradable.
Pero era porque comencé a experimentar la verdadera pureza.
Y por vivir la verdadera pureza, vi que lo que decían que era dulce,
lo que decían que era refrescante, que le quitaba la sed a uno, era mentira.
Entonces lo mismo pasa en el mundo.
En el mundo se presentan muchas cosas como que fueran dulces o agradables,
pero realmente en el trasfondo no lleva a una verdadera dulzura.
Pero como el mundo está sumergido en amargura, cualquier cosa que se les
presenta puede aparentar ser dulce para ellos.
Inclusive las amistades, porque yo meditaba en eso y decía, ok, hay un pasaje
en la Biblia que dice, porque fue dulce mi comunión contigo cuando fuimos a la
iglesia, o cuando fuimos al templo, decía.
Y cuando leí ese versículo me puse a meditar, ok, entonces hay cosas que Dios
ha dejado que son comunes, que uno las aplique tanto el uso entinieblado.
Y una de ellas es la comunión entre personas.
Es decir, nosotros como somos seres sociales terminamos reuniéndonos con otras
personas y nos es agradable o aceptable reunirnos con personas.
Entonces ya hay un agrado solo con el sentido de estar en comunión con personas.
Pero ¿qué pasa?
Cuando las personas a veces están en comunión, las personas a veces están en
chismes, en envidias, en críticas, y en otro lado a veces pueden estar
tomando licor, pueden estar hablando de cosas perversas, como matar a alguien,
como robarle a alguien.
O en otros casos pueden estar hablando tal vez de la tecnología de punta,
pero son cosas vanas.
Pero no es tanto el hecho de lo que están hablando,
sino que la misma manifestación de la comunión.
Entonces a ellos les gusta y a la misma vez están hablando maldades, porque para
ellos eso les parece dulce, porque así les han enseñado.
Y hay un pasaje que aquí menciona en el Proverbio 27.
El pan obtenido con falsedad es dulce al hombre,
pero después su boca se llenará de grava.
Y hay otro versículo que dice, Job 22 a 15.
Aunque el mal sea dulce en su boca y lo oculte bajo su lengua, aunque lo desee y
no lo deje ir, sino que lo retenga en su paladar, con toda la comida en sus
entrañas se transformará en veneno de cobras dentro de él.
Traga riquezas, pero las vomitará.
De su vientre se le hará echar a Dios.
Entonces si nos damos cuenta, aquí está hablando de que a las personas,
inclusive lo malo, les puede parecer dulce, pero es porque así se lo han presentado.
Como algo dulce, como algo aceptable, como algo agradable.
Pero realmente no lo es.
Aunque haya ciertas cuestiones que ya involucren cierta dulzura, como ahorita
mencioné en la comunión, o inclusive el hecho del amor entre parejas, o inclusive
el mismo acto de las relaciones sexuales que Dios la dejó para que se disfrutara,
pero la gente ya lo ha vuelto algo depravado.
Entonces si nos estamos dando cuenta, el enemigo puede engañar, y nosotros
debemos saber identificar cuál es la verdadera dulzura de Dios, porque también
nosotros a veces no vamos hacia la dulzura de Dios.
Nosotros vamos sobre otros tipos de aspectos.
¿Por qué menciono esto?
Porque la Palabra de Dios tiene diferentes matices, o diferentes figuras o
manifestaciones, y a veces a nosotros nos agrada más una manifestación o figura,
o un matiz, y nos vamos sobre él.
Por ejemplo, la Biblia dice que la Palabra de Dios es como fuego, la Palabra de Dios
es como espada, la Palabra de Dios es como un martillo, la Palabra de Dios es como
agua, la Palabra de Dios es como leche, la Palabra de Dios es como carne,
en el sentido de la vianda, de la madurez.
Entonces hay muchas cosas que la Biblia habla sobre la Palabra, pero a veces
nosotros nos vamos en dirección hacia una línea y podemos olvidar las otras.
Es decir, puede ser que a nosotros nos guste el fuego y el poder y el martillo,
pero a veces nos olviden las palabras dulces como la miel.
Entonces nosotros estamos obviando la dulzura de las palabras, pero estamos
buscando el poder de las palabras, que no significa que esté mal.
Lo que quiero entender es que cada punto tiene su punto de ser.
Cada cosa tenemos que lograrla entender y asimilar si
realmente para nosotros la Palabra de Dios es dulce.
Y menciono esto por dos razones, bueno, una razón principal, y es que a
veces también en TikTok se han dado últimamente unos videos de personas que
abren la Biblia y como que a alguien les pegan la cara.
Y mueven la página, hacen como que leen un proverbio,
y una mano que sale de la Biblia y les pegan la cara.
Yo decía, ellos no han entendido que las palabras de Dios son dulces como la miel.
Ellos, inclusive por sus mismos pecados, la misma Palabra los ha arrepentido,
los ha guiado, o los ha tratado, si lo queremos llamar fuerte, por la
dureza de su corazón, y ellos no han experimentado
realmente la dulzura de las palabras de Dios.
Porque para que hagan ese tipo de contenidos...
Y otro aspecto aquí que también se menciona, que a mí me llamó la atención,
es de que aquí menciona de que ciertamente las palabras, que son dulces, igual como
en el caso de otros proverbios, pueden ser dulces al principio,
su maldad es verdad, pueden sentirse ellos gratos por su maldad, por lo que han
hecho, por el engaño y algunas otras cosas, pero después va a tener una consecuencia.
Es decir que esa dulzura, por así decirlo, va a ser una
dulzura efímera, una dulzura que se va a desaparecer.
Que al momento puede ser dulce, al momento puede ser
grato, pero va a tener sus consecuencias amargas.
Es decir que realmente va a manifestar la realidad que tiene, que es una amargura.
Es decir, aunque se pueda presentar como dulzura, su final es amargo.
Y en eso también, cuando yo meditaba en esto de la forma de vida, lo que uno
percibe, y el otro punto acerca de lo que la Biblia menciona, dulce como la miel.
Es decir, ¿por qué no tomaron algún otro tipo de referencia?
Porque regularmente uno toma una referencia
con relación a algo, para que se entienda.
Yo puedo decir, dulce como un refresco de Jamaica, o dulce como un refresco horchata.
Yo puedo poner un punto de referencia para lograr entender.
Y lo interesante de esto, como vimos en el Salmo
119, dice, dulce como la miel es tu palabra.
Y basado en eso yo entendí algo.
Y es que cuando podemos comparar lo que realmente es dulce, o lo que realmente es
agradable de Dios, es lo que lleva hacia la eternidad.
¿Por qué menciono esto?
Porque la miel en sí, cuando uno investiga un poquito la miel, la miel no se pudre.
Es decir, la miel no tiene fecha de vencimiento.
Regularmente todo lo que nosotros, por así decirlo, tenemos, o que compramos
en el supermercado, o inclusive en las tiendas y demás, o en los mercados,
tiene fecha de vencimiento.
Ya sean naturales como una manzana, como una papaya, como, qué sé yo,
uno va a comprar una soda, o alguna bebida, o algún colorante o algo así,
uno puede ver una fecha de vencimiento.
Pero interesantemente, la miel no tiene fecha de vencimiento.
Es decir, que la miel podría perseverarse eternamente
y no va a perder, de alguna manera, tal vez, su sabor.
Se pierde, dicen que tal vez se pierde el color o
algún otro tipo de cosas, pero el sabor no se pierde.
Por la forma en que está hecha la miel, que inclusive creo que es por carencia de
agua o algo así, su estructura ya lleva a que la miel sea, hasta cierto punto,
en un punto de referencia como eternadora, si se conserva.
Entonces, me puse a pensar qué sorprendente es de que digan que dulce
como la miel es tu palabra y que la misma Biblia
dice que la palabra de Dios permanece para siempre.
O sea, que no fue solo un punto de referencia de decir ah, sí, la palabra de
Dios es dulce, y se quedó ahí como algún simbolismo nada más, sino que hace
entender que es dulce como la miel y que permanece para siempre.
Es decir, que la verdadera dulzura de Dios o las verdaderas
palabras de Dios son las que permanecen para siempre.
Que aunque a veces, al principio, no nos pueda gustar a nosotros,
como lo que mencionaba ahí, de que hay aquel que dice que a lo amargo,
a lo dulce le dice amargo, que aunque a veces a nosotros no nos pueda gustar,
o que tal vez hemos solo conocido una manifestación de la palabra, como un
martillo, pero obviamente es por la dureza de nuestro corazón.
Pero Dios quiere darnos palabras dulces.
Y aquí dice, perdón, y palabras dulces, ¿por qué?
Porque Él quiere que nosotros, cuando uno lee la Biblia,
uno se da cuenta de cómo Dios trata a las personas.
Es decir, trata a Dios con un consejo.
Con un cariño.
Con un amor.
Con una promesa.
Con palabras de consuelo.
Palabras de esperanza.
Que nos llevan a nosotros, por así decirlo, a saborear estas palabras y no
solo al sentido de decir que es verdadero y no solo es
apacible, sino que también nos lleva a tener ese tipo de vida.
Es decir, no nos lleva necesariamente a tener una vida violenta o una vida de
afanes o de amarguras, sino que realmente la idea es de que estas palabras nos den
la fortaleza o nos den el hecho de la vida agradable que Dios quiere para nosotros.
Pero a veces nosotros no lo estamos considerando de esa manera.
Inclusive hay un versículo... creo que sí es este... es el Salmo.
El Salmo, aunque habla, que al principio él tal vez no lo quería recibir,
pero a pesar de inclusive él haber sentido la corrección, él percibió la dulzura de
las palabras, aunque al principio no lo podía ver adecuadamente.
Esto es Salmo 19, del 7 al 10, dicen...
Yo creo que este no era el que yo estaba buscando, pero me gustó.
Lo que quiero entender en este caso, no me recuerdo cuál era el versículo que
había encontrado, pero no sé cuál era el que tenía.
Pero hay un versículo que habla acerca de que a pesar de que él había sido
corregido, que tal vez no le había gustado al principio,
después se logró entender él lo dulce que eran las palabras.
Por eso mencionaba que no sólo el hecho de lo que uno pueda escuchar, que uno pueda
deleitarse con las palabras que vienen de Dios, el consejo que viene de Dios,
sino también a la forma de vida que nos va a llevar.
Porque en el caso de lo que vimos en Job o en otro pasaje, que decía que él aunque
percibía y se sentía agradable con el mal que había hecho,
pero luego eso iba a traer una repercusión de amargura.
Entonces, la Biblia nos está dando las palabras que son para nosotros,
que son agradables, pero inclusive a veces nosotros no
estamos distinguiendo la dulzura que Dios nos está hablando.
Y lo menciono aquí, lo voy a leer acá.
Es decir que aquí habla del consejo, y que este
consejo es dulce porque viene a través de un amigo.
Si nosotros vemos los diez mandamientos, que regularmente siempre se habla en
películas y todo, a veces los diez mandamientos a nosotros nos pueden
resultar engorrosos, o pesados, o cargados.
O inclusive algunas personas dicen eso no porque eso es religión, o eso es ley, etc.
Y hay un montón de contextos que la persona dice, pero
casi todos hablan acerca de alguna manera de rechazar.
Y otras personas, para el hecho de querer cumplirlo, lo ven como una carga.
Pero pocas veces, a veces se habla de la palabra de Dios en ese sentido como algo
de sabiduría e inteligencia que el mismo Deuteronomio lo dice.
Dice guardar estos mandamientos porque esto
es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia.
Y dirán luego los pueblos, y verán que pueblo es sabio y entendido es,
y dirán que Dios tan cercano es a ellos que les ha
dado preceptos y estatutos para que los cumplan.
En ese contexto estamos hablando de ciertamente
sabiduría y ciertamente inteligencia.
Pero hay algo más ahí, detrás de fondo, porque una de las cosas que yo estaba
viendo en ese pasaje era, ¿de dónde Dios se saca los diez mandamientos?
O sea, ¿dónde dice Dios esto es así?
O sea, ¿cómo dice Dios, bueno, esto es lo que les estoy dando,
y de dónde los está obteniendo?
Porque nosotros, de alguna manera, cuando hacemos algo, ponemos ciertos
límites o cualquier cosa, de algún lugar lo sacamos.
Escuchamos a alguien que dio un consejo, alguien que dijo algo,
o de nuestro propio entendimiento, ponemos ciertas reglas.
Por ejemplo, si yo le digo a mi hijo, mirá, no salgas a más de las ocho de la
noche, es porque yo entiendo que tal vez en el vecindario donde estoy puede ser
peligroso, y que le se pone peligroso después de las ocho.
Entonces yo le pido que llegue antes de las ocho.
Entonces, el niño lo puede ver engorroso, el niño lo puede ver pesado.
Puede decir, ah, es que no me dejan divertirme, es que no me dejan esto.
Pero la pregunta es, ¿el padre lo está diciendo
por molestar o lo está diciendo por amor?
Lo está diciendo por amor, porque no quiere que el niño le pase algo malo.
No quiere que a su hijo le afecte algo malo.
Es decir, que el mandamiento que el padre está
dándole al hijo es un mandamiento en amor.
Dulcemente le está pidiendo que llegue a las
siete de la noche o a las ocho de la noche.
Entonces, meditando en eso, me di cuenta de que Dios cuando puso sus mandamientos,
es decir, no tengas falsos dioses delante de mí, guardarás a tu padre y a tu madre.
Todo eso está basado en el amor de Dios y, por lo tanto, la dulzura de Dios.
Porque la Biblia dice que Dios es amor.
La Biblia también dice que hay una naturaleza que cada quien tiene.
Y esa naturaleza nosotros la manifestamos claramente, algunos en forma de ley,
pero otros de forma natural.
Eso lo habla Romano 12, capítulo 2, donde dice que
el gentil hace por naturaleza lo que es de la ley.
Es decir, que él naturalmente hizo algo.
Entonces, si Dios su naturaleza es el amor, significa que
todo lo que sale de él está cimentado y basado en el amor.
En pocas palabras, lo que nosotros conocemos como diez mandamientos,
Dios lo estipuló en amor.
Pero a veces nosotros la percepción que vemos de los diez mandamientos es una
percepción tal vez de ley, de carga, de dolencia, de fastidio.
Pero no vemos la dulzura que hay en esas
palabras, el consejo que hay en esas palabras.
Como aquí menciona, y dulce para su amigo es el consejo del hombre.
Entonces nosotros, por lo que el mundo nos enseña, por lo que el mundo está
instruyendo, por las personas que están hablando, que han involucrado una
formación en nosotros, lo que es dulce lo estamos viendo como amargo.
Entonces vemos los diez mandamientos y otras cosas como una amargura.
¡Ah!
Tengo que perdonar a mi prójimo.
¡Ah!
Tengo que hacer esto.
¡Ah!
Tengo que ir a predicar.
Entonces ya no se ve como algo dulce de hacer.
Ya no es una vivencia en la palabra dulcemente, sino que es como una carga.
Pero ciertamente cuando uno comienza a ver la mano de Dios en la vida de nosotros,
y como Dios está, por así decirlo, apoyándonos, como Dios está guiándonos,
educándonos, fortaleciéndonos y todo, podemos ver la dulzura del amor de Dios,
aunque a veces viene con castigo.
Y eso va a llevar a nosotros a que tengamos
expresiones a la forma de hablar en dulzura.
Y obviamente también la Biblia, cuando habla de
dulzura, lo relaciona mucho con lo que es la sabiduría.
Creo que hay un pasaje... no sé si lo tengo acá.
Es que aparté bastantes, pero...
Hay un pasaje que hace referencia a lo que es la dulzura con la sabiduría.
Creo que no lo apunté.
Voy a ver si lo encuentro después.
Entonces, cuando regularmente vemos la dulzura,
está relacionado también con la sabiduría.
Pero una de las cosas que quiero resaltar con esto es que cuando nosotros terminamos
hablando, ya vamos a hablar también nosotros dulcemente.
Porque a veces nosotros somos personas que hablamos muy fuerte, a veces también,
¿verdad?
Y el problema es que cuando eso lo tenemos, no solo va a
repercutir con las personas, sino también repercute con Dios.
Porque a veces nosotros lo que hacemos es llegar con
Dios a exigirle, a decirle por qué nos pone tales cargas.
Y es un punto de prácticamente que no hay
palabras dulces en nuestra comunión con Dios.
No estoy hablando necesariamente de cantar cánticos, sino que estoy hablando de que
nuestra intimidad ya no se convierte en una transmisión de palabras dulces,
como lo que vimos del amado hacia la amada, sino que
se mete en una situación de contienda, de desgaste.
Señor, yo quiero esto, dame esto.
Ya no hay una dulzura de palabras, ya no hay hecho de Señor, dime tu palabra
para que yo pueda oírla, sino que es un sentido de Señor, yo quiero esto y dámelo.
¿Y por qué no me lo das?
Señor, pero si yo esto.
Señor, si yo lo otro.
Ya no hay una dulzura entre palabras en el sentido de la
adoración y la muestra del amor que Dios nos está mostrando.
Él como una persona que da palabras de dulzura, de promesa, de alegría,
que nos ha apoyado en todo este camino, porque realmente, uno cuando comienza a
ver sus fallas, y como Dios a veces lo ha soportado a uno, y que no sólo nos
soporta, sino que nos alienta, nos sostiene, nos dirige, uno se siente,
como dice ahí, dulcemente, como decía el amado, en el huerto de Dios, en nuestro
paladar se siente la dulzura de parte de Dios, y esa dulzura la podemos expresar en
nuestras palabras hacia Él, ya sea en oración o en cántico, como también cuando
uno habla con otras personas, uno las va a buscar tratar dulcemente, y ellos van a
poder entender cuál realmente es la verdadera dulzura, no la dulzura que les
están mencionando en el mundo, que viene disfrazada realmente,
sino que es una verdadera dulzura.
Y hablo de dulzura disfrazada, porque hace rato yo recuerdo que yo tenía
unos vecinos, y yo regularmente a veces tenía algo que hacer cerca de la casa de
ellos, como estaban como pegados, y yo escuchaba las canciones que ellos
ponían, y había una canción que era como de amor, así como una balada, algo así,
como tratar de hacer como sentimiento de amor y dulzura y todo eso, pero lo que
ellos cantaban decían, es que yo estoy casado o yo estoy casada, pero realmente
mi verdadero amor eres tú, algo así decía la canción, y decía que estaban viéndose
en secreto para tener amores, y porque se aman y se quieren, pero realmente aunque
ellos estuvieran presentando eso como que fuera algo bonito, ellos estaban hablando
de adulterio, estaban cantando algo sobre el adulterio, sobre lo que es el
engañarse, etc., y aunque aparentaban una dulzura, aunque aparentaban un amor,
y aunque la canción sonaba romántica, y las personas ahí bailando, y ah,
qué bonito, qué amoroso, pero realmente estaban hablando de algo despreciable,
que es el adulterio, que es el hecho de engañar a otra persona, que es el hecho de
mantener una doble vida, y un montón de cosas, pero cuando viene la realidad de
Cristo, cuando realmente Cristo nos habla a nosotros, y nos da no sólo eso,
sino la promesa de salvación, inclusive el evangelio, las buenas nuevas de salvación,
vemos que es agradable, pero el problema está que a veces tal vez no hemos visto
ciertas cosas agradables en el evangelio o en el reino de ellos, porque nosotros no
nos consideramos pecadores, o no nos consideramos realmente, y no estoy
hablando sólo del sentido de decir, ah, es que la vida dice que somos
pecadores, sino que una realidad de que somos personas que han pecado.
¿Por qué menciono esto?
Porque yo, bueno, a su tiempo iba a las cárceles y trataba de meditar,
yo decía, ok, inclusive cuando uno escucha a veces las conversaciones que hacen con
las personas que están en la cárcel, etc., entonces hay un cierto desprecio
hacia ellos, o sea, siempre dicen, sí, es que ellos son, no sé qué,
la sociedad, lo peor, y que ojalá que los maten, y ojalá que les pase esto,
y uno dice, pero por qué hablan tan cruelmente hacia ellos, y ciertamente es
porque de alguna manera ellos han hecho algo malo, o sea, se han sobrepasado
tanto, pues que obviamente los han metido en la cárcel.
Pero yo decía, pues qué tan desprecio, inclusive ellos que están en la cárcel
dicen, yo soy malo, o sea, ellos saben que son malos, ellos saben lo que han hecho,
inclusive ellos saben de que los deberían de castigar hasta cierto punto.
Pero cuando viene el evangelio, y el evangelio les dice, dice claramente,
de que Dios va a perdonar todos sus pecados, y que los va a borrar,
y que se va a olvidar Dios de que ellos lo cometieron, y que Dios le da salvación a
ellos si se arrepienten de todo corazón, eso ya no son palabras crueles,
ya no son palabras de menosprecio, ya no son palabras de rechazo,
ya no son palabras, por así mencionarlo, de amargura, porque no es que,
obviamente escuchar que le diga a uno que uno es despreciable, que uno es malo,
que uno es esto, obviamente uno no es como que uno va a saltar de alegría,
uno se va a sentir mal, y menospreciado, amargado, y que de repente venga el
evangelio de Cristo a decirles que tienen una oportunidad de salvación, y que a
pesar de que hicieron todo esto malo, y a pesar de que el mundo entero los
menosprecie, y los rechace, los abomine, sea lo
que sea, Dios los va a abrazar ahora como hijos.
Ahora mi pregunta es, ¿acaso no sonarían dulcemente esas
palabras a estas personas que toda su vida están en amargura?
Claramente.
Pero a veces nosotros cuando nos consideramos buenos, cuando nos
consideramos que vivimos bien, y cuando el evangelio viene a decir
nosotros que nos arrepentimos de todo pecado, uno dice ¿por qué?
Si yo no he hecho nada malo.
Porque inclusive la sociedad nos puede considerar a veces nosotros como
ejemplares, pero delante de la justicia, el trono de Dios, somos personas que han
pecado vilmente porque han menospreciado al hijo de Dios.
Entonces es por eso que a veces las palabras del evangelio decimos que nos
arrepentimos de nuestros pecados, y que él nos va a abrazar y nos va a
guiar, no nos parecen tan dulces, porque no hemos visto la gravedad de
nuestro pecado, no hemos visto la gravedad de nuestras maldades.
Que aunque la sociedad nos pueda tomar a nosotros como ciudadanos ejemplares,
delante de la presencia de ellos, sus ángeles, serafines y ancianos,
tenemos una vida menospreciable y abominable,
porque realmente no hemos estado en la verdad.
Y realmente Dios quiere darnos esta dulzura de palabras, a través de él
mostrar su mano, mostrar su amor y todo eso.
Que inclusive es interesante como a David, que David, como mencionaba, él fue
menospreciado entre sus hermanos, él peleó muchas batallas, dio los libros
de muchas cosas de ellas, casualmente a él se le dice el dulce cantor de Israel.
Es decir que lo que nosotros leemos en los salmos y todo eso, aunque miramos que es
fuerte y todo, pero él se considera como dulce.
Es decir que oírlo cantar a él, a este David, se podría escuchar una
dulzura en la voz o en la expresión o en el tono que a veces está tocando.
Porque él era el dulce cantor.
O sea, para ponerle un apodo a alguien de esa
manera, es porque él resalta en ese ámbito.
Es como cuando se menciona de cantar de los cantares.
Esa expresión de cantar de los cantares es referencia como
al más alto entre todos los cantares, o sea, como al máximo.
Cuando dicen también la Biblia rey de reyes y señores, señores, no solo es en el
sentido de que él reina sobre otros reyes, sino que él es el rey sobre todos.
Es como que es lo máximo, lo mejor de lo mejor, por así decirlo.
Es un hebraísmo, le llaman, sobre ese tipo de cosas.
Entonces, cuando hablan de cantar de los cantares,
habla eso, el cantar o el poema más alto entre todos.
Entonces, en este caso, para que a David le ponen un apodo o un sobrenombre como el
dulce cantor de Israel, hace referencia de que él transmitía palabras dulces,
palabras agradables, lo que nosotros conocemos como salmos.
Ahora, la Biblia dice que todo es hombre y figura lo que habría de venir.
¿Qué quiere decir?
De que el dulce cantor de Israel realmente no es David, sino que es Jesucristo.
Y Jesucristo vino a darnos la expresión de las palabras de Dios Padre.
La verdadera forma de Dios Padre.
Porque lastimosamente, como hablaba de la mal comprensión de Dios, a veces se ve a
Dios en el Antiguo Testamento como un Dios despiadado, como un Dios esto,
como un Dios otro, y mucha gente dice eso.
Pero es porque no ha visto cómo ha tratado dulcemente a Israel, cómo lo ha guiado
para que salga la idolatría, cómo lo ha apoyado, lo ha liberado, lo ha proveído.
Ha hecho un montón de cosas con ellos, pero la gente solo ha visto las cosas más
tal vez fuertes de Dios, cuando Dios dice tal vez que vayan a destruir tal nación,
etc.
Pero no están viendo todo el trato de paciencia de
años y años sobre la nación de Israel y de Judá.
Y Dios viene prácticamente como a Noah.
Es un Dios no comprendido, de alguna manera.
Él mismo tuvo que descender en forma de hombre, que en este caso es Jesús,
el Hijo de Dios.
Como dice la Biblia, la imagen del Dios invisible, a poder realmente expresar cuál
es la realidad de la forma de vida de Dios.
Es decir, que ellos escucharon dulcemente las palabras de amor de Dios, del consejo
de Dios de apacentar a las tribus de Israel, por así decirlo, y hablar las
palabras agradables que Dios trajo para ellos.
Por eso se habla del Evangelio, o en este caso Lucas 4, 16 al 21,
para decir el año agradable del Señor.
El año de la gracia del Señor, dicen algunas
traducciones, porque Él vino a expresar todo eso.
Vino a expresar el arrepentimiento, la salvación, el perdón de pecados,
la sanidad y las liberaciones, y muchas otras cosas
que ahora son dulces en la presencia de Cristo.
Pero obviamente el estar endemoniado en la gente, como parece en Lucas, que a veces
lo echaban en el fuego o en el agua para poder ahogarlo, y tener este conflicto
doctrinal entre denominaciones, saduceas, herodianas y fariseas,
y otro con un montón de conflictos, realmente era muy caótico ese entonces.
Y que vino Jesús prácticamente a dar un año agradable.
Cuando habla de años, está hablando de un tiempo, no en el sentido como nosotros lo
vemos de 365 días, sino que habla de un tiempo de agrado, un tiempo donde Dios
quiere consolar, donde hay una
bienaventuranza para aquellos que son pobres.
Entonces Dios hace cambio a ese tiempo.
Por eso es de que nosotros estamos en tiempos peligrosos, porque nos quiere...
la dulzura que tenemos nos la quieren quitar.
Por eso la Biblia menciona y dice que en los últimos tiempos habrá fe en este
mundo, que por causa de las persecuciones y demás, el amor de muchos se enfriará.
Es decir que la dulzura la van a tratar de convertir en amargura.
Tanto va a ser la manifestación de este cambio dimensional entre dulzura y
amargura, que dice la Biblia que vendrá algo del
cielo que caerá en la tierra y amargará las aguas.
Entonces Dios no quiere eso para nosotros.
Realmente Dios quiere transformar la amargura en dulzura.
Una de las cosas que lo logra fue el mismo Jesucristo.
Cuando llegan a Elim y habían aguas amargas, la palmera la
meten dentro del agua y esa agua se transforma en dulzura.
Y eso nos habla de que la tierra vivía en
una amargura, la tierra vivía en algo falso.
Pero cuando Jesucristo murió... hubo dos cosas.
Cuando Jesucristo fue bautizado, es un acto profético de que él iba a
comenzar a transformar la amargura en dulzura,
porque él es la palmera que cae en las aguas.
Y así mismo ese es el acto profético de
indicar que cuando él muere, él va a resucitar.
Entonces en la muerte cambió la amargura y cuando resucita sale para la dulzura.
Por eso es que nosotros tenemos una nueva
vida en Jesucristo, una vida llena de dulzura.
Pero que a veces nosotros no hemos aprendido a tomar.
Cuando hablo de tomar es que a veces preferimos el martillo, preferimos el
fuego, preferimos el poder, preferimos la espada, preferimos otras cosas,
pero no la dulzura de las palabras de mí, el de Dios.
A eso me refiero, ¿verdad?
Entonces uno ve a veces las cosas... cuando uno lee la Biblia, lo ve como...
Ah, sí, tengo que ir a leer la Biblia.
Entonces, obviamente, cuando uno come cosas dulces, le agrada.
Uno hasta quiere ir a comer algo dulce, ¿verdad?
Pero cuando es algo amargo, uno dice... Ah, ¿para qué me lo voy a comer?
Es algo amargo, no tengo ganas de comer algo amargo.
Y a veces es así, estamos viendo la palabra de Dios.
Estamos viendo la palabra de Dios como algo amargo.
Ah, tengo que ir a leer.
Si no voy a leer me van a regañar.
O tengo que ir a la iglesia si el pastor me pregunta.
Entonces estamos viendo la Biblia como algo amargo.
Algo como, ah, que es difícil de saborear.
Pero realmente debería ser todo lo contrario.
Debería ser tomar la Biblia y leerla y sentir ese deleite en esas palabras.
Que creo que en el Salmo 119 lo dice.
Aquí está, lo voy a leer, dice... En el versículo 109, 97, dice...
¿Cuánto amo tu ley?
Todo el día es ella mi meditación.
Y a mí me llama la atención esta palabra porque dice... En ella es mi meditación.
Y luego, en el versículo 99, dice...
Tengo más discernimiento que todos mis maestros
porque tú te estimulas en mi meditación.
Entonces, en este pasaje del 97 al 104... Donde el 103 dice...
¿Cuán dulces son a mi palabra tus palabras?
Sí, más que la miel a mi boca.
En el contexto de ese pasaje del 97 al 104...
Hace referencia a la palabra meditación.
No necesariamente a la palabra leer.
¿Y ahora cuál es la diferencia?
Porque cuando alguien medita... Se queda en algo...
Por así decirlo, pacientemente saboreando.
Es como cuando uno come... Y uno se queda comiendo y probando y saboreando la comida.
Que a veces cuando uno lee no es tanto eso.
Porque cuando uno lee pasa páginas, pasa capítulos...
Pero cuando uno medita a veces es quedarse en un versículo... Ver qué significa...
¿Por qué es esto?
Como sentirse deleitado.
Es como estar en un lugar tranquilo donde a
uno le gusta y que nadie quiere que lo quite.
Y me llamó la atención y cuando yo lo meditaba...
Es como cuando uno tomara una cucharada de miel y uno la saboreara y la saboreara.
Y después agarra otra.
Es así como ver esa imagen de alguien comiendo una miel.
O en este caso tal vez un osito.
Que come una miel y la saborea.
Y en ese sentido habla de meditar.
De tenerse a probar y a saborear.
Por eso dice... ¿Cuán dulces son a mi paladar tus palabras?
Y más que la miel en mi boca.
Entonces la pregunta sería... ¿Nosotros
estamos viendo la palabra de Dios como miel?
¿Es decir que vamos hacia la Biblia para leerla?
¿O estamos realmente huyendo de ella?
Pero también quiero mencionar esto por la forma en que vemos la palabra.
Porque así vemos la palabra.
No sé por qué, la verdad no lo he logrado entender.
Porque la gente habla de eso.
Y yo he tratado de meditarlo pero no he logrado entenderlo.
Porque cuando mi primo leía la Biblia le decía... Mira una pedrada.
Y yo le digo... ¿Pedrada de qué verdad?
Es que estoy leyendo y mira otra pedrada.
Y dice... ¿Pero por qué me estás hablando de pedradas?
Como que la Biblia te está diciendo piedras.
Pero no está hablando de eso.
Mira aquí te está hablando como Dios te ama.
Mira aquí te está hablando como Dios te guía.
Mira cómo te corrige.
Entonces las personas tienen una percepción como que la palabra solo es golpear.
Y golpear.
Y golpear.
Pero solo es una manifestación de las diferentes formas de la palabra.
Por eso mencionaba que la palabra es como agua.
Es como leche.
Es como fuego.
Es como martillo.
Entonces nosotros solo estamos viendo una manera de las palabras.
Solo estamos viendo los regaños o las cosas.
Pero no estamos viendo la dulzura de las palabras.
Por ejemplo en el versículo 97 cuando dice...
¿Cuánto amo tu ley?
Todo el día es ella mi meditación.
O sea... Él no se está quejando de la palabra.
Él más bien está diciendo cuánto la ama.
Cuánto se deleita.
Es decir que él la vio de manera agradable.
Él experimentó.
O sea, él puso en práctica la palabra y vio que la palabra lo llevó a andar...
Como dice la Biblia... En verdes pastos.
No lo llevó a quejarse.
Lo llevó a amarla.
Entonces vemos que nosotros estamos percibiendo mal la palabra de Dios.
Estamos la viendo de una manera equivocada.
La vemos solo como un regaño.
Pero no vemos como la manifestación de un amor de Dios hacia mi vida.
Y eso es cuando la Biblia también dice...
No te canses hijo mío de mi corrección.
Eso que significa que Dios al que ama lo va a estar corrigiendo constantemente.
¿Por qué?
Porque lo ama y no quiere que le pase nada malo.
Por eso lo anda corrigiendo.
Entonces nos deberíamos sentir bienaventurados.
Nos deberíamos sentir queridos.
Cuando a veces vienen correcciones tras correcciones tras correcciones.
Porque es un anuncio de decir... Dios me está amando.
Dios me está consolando.
Dios me está guiando por senderos de vida.
Para que yo no termine en lugares de amargura.
Como menciona el versículo.
Sino que me envíe hacia caminos de dulzura.
Hasta en un dulce amor en Cristo Jesús.
Inclusive cuando uno va a orar.
También la misma circunstancia.
Uno va a competiciones con amarguras.
Con cosas.
¿Por qué no uno va en la oración con palabras dulces?
Porque como... Creo que hablaba con Larry eso.
Le decía... Debería el cuerpo de Cristo.
Tener una abundancia de cánticos de amores hacia Dios.
¿Por qué no hay esa abundancia?
Creo que no sé si fue con esas palabras realmente.
Pero... Realmente el cuerpo de Cristo.
Es decir, el mundo.
O el cristianismo si queremos llamarlo así.
Debería estar produciendo una gran cantidad de cánticos de amores hacia Dios.
Pero realmente comparado con lo que produce el mundo.
Es muy pequeño.
Es decir, el mundo a veces saca hits.
O saca muchas canciones cada... Cada vez semana o cada mes.
Y producción en masa.
¿Por qué la iglesia cuerpo de Cristo no lo está sacando?
Porque debería, por así decirlo, resonar más.
Pero es porque no tiene un conocimiento de Dios.
O sea, como hablamos la semana pasada.
No conocen la belleza de Cristo.
Por lo tanto no la pueden expresar.
No la pueden describir.
Como tampoco la dulzura de sus palabras.
Entonces obviamente eso lleva a que la expresión
que nosotros vamos a hacer en alabanza y adoración.
No va a ser la misma.
Porque como dice la biblia, de la abundancia del corazón habla la boca.
Y eso se manifiesta en nuestras oraciones o en nuestros cánticos.
Por eso dice la biblia, porque Él puso en mi boca un cántico nuevo.
Alabanza y adoración a mi Dios.
Entonces cuando uno recibe de Dios, uno lo va a expresar.
No solo en predicación, en cántico, en oración.
Se va a comenzar a manifestar la dulzura.
Y menciono esto, ¿por qué?
Por lo que mencionamos de Cantares.
Si en Cantares, ¿qué hizo el amado?
Hablar de la dulzura del fruto de Dios.
¿Qué hizo el amado?
Hablar de la voz dulce del amado.
Entonces nos va a entender a nosotros que tenemos que entrar en esas dos vías.
Conocer lo dulce que es la palabra de Dios.
Y a su misma vez, que nosotros expresemos dulcemente las cosas hacia Dios.
Y obviamente, como mencionamos, de la abundancia del corazón a la boca.
Y por eso aquí entra el 3 del 2 al 4.
Abrí pues mi boca y él me dio a comer el rollo.
Entonces me dijo, hijo de hombre, alimenta tu
estómago y llena tu cuerpo de este rollo que te doy.
Y lo comí.
Y fue en mi boca dulce como la miel.
Me dijo además, hijo de hombre, ve a la casa de Israel y háblales con mis palabras.
Entonces si se dan cuenta, ¿cuál fue el rollo que se comió Ezequiel?
El rollo que se comió Ezequiel fue el rollo de la palabra de Dios.
Porque ahí dice, me dijo además, hijo de hombre,
ve a la casa de Israel y háblales con mis palabras.
Es decir, que el primero tenía que comer de las palabras dulces del libro de la ley.
O en este caso, el rollo de las palabras de Dios.
Para poder anunciar las palabras de Dios al pueblo.
Es decir, que está hablando de palabras dulces.
Y no solo queda ahí, sino que en el capítulo 1, creo que es.
Sí, creo que es en el capítulo 1 Ezequiel le dicen.
Porque tú serás para el pueblo de Israel como
alguien que canta canciones dulces o hermosas.
Pero no pondrán en práctica tus palabras.
Te escucharán y buscarán gente para que te escuche.
Pero no pondrán en práctica las palabras.
Es decir, que ellos solo querían escuchar algo
dulce, pero no querían vivir la dulzura de Dios.
Entonces, nosotros a veces queremos escuchar predicas, queremos hacer esto.
Pero no buscamos vivir la dulzura de las palabras de Dios.
Entonces, a lo que quiero entender, a lo que quiero transmitir con esto es...
Uno, el enemigo va a venir a engañarnos y a mostrarnos una falsa dulzura.
Por eso que a veces estamos más sometidos a
ciertas características que hay en el mundo.
Inclusiva la gente lo están anonadando con ese tipo de cosas.
Por eso la semana pasada también hablamos de la falsa dulzura, de la falsa hermosura.
Que Satanás se viste como ángel de luz.
Es decir, que él se presenta como alguien hermoso.
Él no se presenta como algo con cuernos cachos y atormentando.
Sino que él se presenta como ángel de luz.
Pero, en este caso, él también va a procurar mostrar la dulzura como amargura.
Y por eso que hay personas que se levantan en
contra de la palabra de Dios y dicen muchas cosas.
Pero nosotros tenemos que aprender a conocer la dulzura de sus palabras.
No sólo el martillo, no sólo la espada, no sólo el fuego del poder de Dios.
Porque a veces, cuando se predica el evangelio,
se habla más del poder o de la espada.
Que está bien, porque no digo que esté mal.
Sino que está bien.
Pero también debemos aprender a dar a conocer las palabras dulces.
Porque la abundancia del corazón a la boca y porque el que siembra cosecha.
Si yo siembro palabras dulces, voy a cosechar palabras dulces.
¿En qué sentido?
En el que si alguien le explica a la iglesia o le explica a
los hermanos o le habla a los hermanos con palabras dulces.
Él va a poder llegar delante de Dios a cantarles con palabras dulces.
Va a ser como un dulce cantor para Dios en su presencia.
No que uno ande sacando discos, porque realmente el objetivo no es sacar discos.
Sino que realmente el objetivo es que Dios
sienta placenteramente la dulzura de la voz.
Y eso va a provocar que Dios llame a la persona para que le cante.
Es decir, para que Dios diga, mira, necesito que me cantes, te quiero escuchar.
Como dice ahí en el pasaje, quiero oír tu dulce voz.
Y eso nos debería pasar a todos, ¿verdad?
Yo lo digo porque una vez a mí me pasó.
Que yo me recuerdo que yo estaba trabajando y Dios
me dijo, mira, vení, cántame, te quiero oír.
Y yo me puse a pensar, pero ¿por qué me quiero oír?
Y entendía que no era la voz, porque bueno, no
es que yo tenga una buena voz realmente, ¿verdad?
Sino que yo logré entender en ese momento
que no es solo que uno quiera estar con Dios.
Sino que realmente Dios quiere estar con uno.
Y que a Él le agrada, obviamente, lo que uno le puede decir a Él.
Así como a nosotros no nos agrada que nos diga
que Él nos ama, que somos su tesoro preciado.
Que Él diga que somos como la niña de sus ojos.
Y que la Escritura nos habla de todo eso.
A Él también le agrada que uno le diga que Él es el amado señalado entre diez mil.
De que Él es el único que nos ha consolado.
Que en Él está nuestra roca de salvación.
Que Él es nuestra fortaleza y nuestra torre fuerte.
Él es agradable.
Y nosotros, obviamente, aquellos que tienen pareja,
saben que es hablarse de forma cariñosa, por así decirlo.
Porque es agradable.
Entonces nosotros deberíamos tener esa expresión en oración.
Y deberíamos tener esa expresión en cánticos.
O cuando prediquemos o hablemos con las personas.
Obviamente, si logramos percibir la dulzura
de sus palabras cuando les leamos novelas.
Solo como teología o como términos de conocimiento.
Porque a veces vemos la Biblia como una forma estructurada.
Como una forma de sabiduría, inteligencia, conocimiento.
Pero no necesariamente el amor.
Por eso que a veces cuando escucha uno cada predicador, tiene sus matices.
Tiene sus tonos o tiene sus términos.
Tal vez unos son energéticos, otros son pasivos, otros son estructurados.
Pero entre todo esto, ya sea energético, estructurado y todo.
No necesariamente pueden estar mostrando una dulzura.
No necesariamente pueden estar mostrando más un conocimiento.
Pueden estar mostrando más una sabiduría o una estructura.
O una directriz o inclusive una ley.
Pero no necesariamente estar percibiendo nosotros la dulzura de Dios en la persona.
Y no es para criticarlo.
Realmente es la idea de que tenemos que aprender a movernos en todos los ámbitos.
Es decir, tenemos que aprender a ser guerreros.
Tenemos que aprender a soportar las cosas.
Pero también tenemos que aprender a hablar dulcemente.
Y eso lo vemos en la Biblia.
Porque la Biblia dice que el varón de guerra es Jehová.
Que también dice que él se levantará como embriagado del vino.
Gritará y hará temer a todos sus enemigos.
Pero eso es contra los enemigos.
Cuando entra a las recámaras, dice...
Oh, si él me besara y con los besos de su boca.
Porque mejor esos son sus amores que el vino.
Ojalá que él me tomara y me llevara a sus recámaras.
Y nos embriagáramos de amor hasta la mañana.
Entonces, si nos damos cuenta, es el mismo Dios.
Pero con una manifestación diferente.
En la guerra, para la guerra.
En los amores, para los amores.
Entonces, creo que debemos reflexionar para ver si
nosotros realmente estamos viendo la palabra como dulzura.
Y que a veces la podemos estar solo malinterpretando de una forma.
Y por eso nos estamos alejando de ella en lugar de estarnos acercándola.
Porque es dulce sus palabras.
Y cuando vemos a Jesucristo, cuando predica,
como enseña, veamos su dulzura de sus palabras.
No solo verlo como regaño, como castigo, o como juicio y un montón de cosas.
Sino ver la dulzura de sus palabras.
Ver el amor que él tiene cuando él habla.
Porque a veces nosotros le ponemos tonos a las palabras.
Es como cuando yo meditaba eso hace años.
Que hay un pasaje en la Biblia cuando le dicen a Jesús que no predique.
Dice Herodes que no prediques.
Dijo, díganle a esa zorra que yo prediqué el día, el segundo y el tercero.
Pero yo cuando meditaba esas palabras le decía, ¿cómo realmente lo dijo Jesús?
O sea, ¿en qué sentido lo dijo?
¿Lo dijo enojado?
Díganle a esa zorra.
¿O lo dijo energético?
¿O lo dijo como, qué me importa?
Ah sí, díganle a esa zorra que tal y tal cosa.
O sea, hay un tono en el cual él lo pudo haber dado.
O él tal vez lo pudo haber hecho bien, así como con firmeza.
Díganle a esa zorra tal y tal cosa.
Y uno podría ver, dependiendo de la persona, la forma
o el tono en el cual lo podría haber hecho Jesús.
Y esto lo menciono por lo mismo, porque a veces bajo lo que uno está
viendo, bajo como uno es o lo que uno ha
vivido, puede ver a Dios sólo de una manera.
De una manera tal vez sólo rígida.
De una manera tal vez sólo regañona.
Pero no necesariamente esas palabras que
supuestamente son regaño, decirlo con dulzura.
Decirlo con cariño.
Y ahí es donde nosotros estamos alejándonos de las palabras, porque sólo
vemos regaños en la Biblia, en lugar de ver a alguien amoroso
que nos instruye y nos camina por senderos de justicia.
Porque no quiere que nos perdamos, no quiere que nos desviemos.
Sino que vivamos una bella y dulce vida en él.
Pero para eso también hay correcciones.
Pero como también a veces uno es tan necio y tan soberbio y tan arrogante,
que obviamente Dios ya no nos va a decir, mira mi hijito, vení.
Sino que va a venir y nos va a agarrar del pelo y nos va a traer arrastrados.
Porque a veces no queremos entender.
Pero la idea no es necesariamente recibir castigos.
La idea es llevarnos a lugares apacibles.
Por eso dice la Biblia...
Pero lo que quiero entender es que, porque nosotros no aceptamos el consejo,
porque nosotros no vamos por ese camino de dulzura que nos está poniendo,
él tiene que tratar con nosotros.
Porque sabe lo peligroso que es ir por ese
camino de amargura, por ese camino de aflicción.
Pero a veces nosotros nos afanamos tanto por ir en por él.
Porque nos parece más dulce que lo que Dios nos está presentando.
Y ahí es donde nos tenemos que arrepentir.
Nos tenemos que arrepentir porque estamos tomando más dulces las cosas del mundo.
Ver televisión, comer comida, salir a pasear.
Todas esas cosas nos sentimos más agradables, más
placenteros, que estar en su presencia, estar en su palabra.
Por eso es la Biblia cuando comienza en el Salmo 1 dice...
Bienaventurado es el que no anduvo en el consejo de manos, que no anduvo en el
camino de pecadores, que no se ha sentado, sino que en
la ley de Jehová se deleita y medita de día y de noche.
Entonces ahí habla del deleitar en la ley de Jehová.
Así inicia el Salmo 1.
Entonces eso nos lleva a nosotros a ver... Ok, ¿cómo es que estoy viendo la palabra?
Para mí tienen que ser dulces.
Y obviamente, como mencioné, cuando yo recibo esa palabra así como Ezequiel que
come el rollo, voy a producir palabras agradables.
¿Por qué menciono esto?
Porque a veces cuando uno está con la gente uno es amargado, los insulta, los regaña.
Entonces uno se puede decir...
Bueno, si la Biblia dice la abundancia del corazón
a la boca es de que yo tengo todo eso dentro de mí.
Pero si yo tomo la dulzura de las palabras de Dios y la como como Ezequiel con
palabras dulces, obviamente esa dulzura de palabras va a salir de mi boca.
Voy a tratar a la gente más agradablemente, más dulcemente.
Inclusive cuando esté orando voy a hablar a Dios
de una manera dulce, de una manera agradable.
Y obviamente eso se hace sentir, va.
Porque cuando uno habla con alguien y es un amigo o una amiga
y uno le habla dulcemente, uno tiene una respuesta dulce.
Por eso también la Biblia dice que cuando hay una
contienda la palabra ablanda aplaca la ira o calma la ira.
Es una palabra suave.
Pero eso nosotros nos vamos...
gritamos más y alegamos más en lugar de decir palabras
dulces, palabras agradables, palabras placenteras.
Entonces si queremos eso y también para nuestros hijos porque
obviamente cuando uno habla con los hijos le siembra eso.
A veces uno lo que hace es gritar, alegar, pegar.
¿Por qué no hablar dulcemente y corregir dulcemente para que el niño cambie?
Para que el niño tome una conciencia diferente y obviamente así lo refleje.
Porque obviamente si el niño está amargado con ira y todo, lo va a ir a manifestar en
la escuela y de repente el niño va a andar pegándole a medio mundo, a estar gritando
a medio mundo porque eso fue lo que se le sembró y el que siembra cosecha.
Entonces voy a concluir ahí.
No sé si alguien tiene alguna pregunta alguna
duda, algo que comentar, algo que agregar.
Todo quedó clarito.
Si no, vamos ahora.
Para exhortaciones finales a seguir en la Biblia.
Entonces yo les exhorto a que vayamos a leer la Biblia pero no leer la Biblia en
el sentido de tengo que aprenderme la doctrina, tengo que aprenderme la teología
sistemática y práctica y no sé qué cosa sino que viéndolo como Dios tienes
palabras dulces para mí Dios tiene palabras de corrección o de guianza o de
consuelo, de esperanza para mí voy a obtener la dulzura de sus palabras.
Es como una fuente dulce ¿verdad?
Por eso mencionaba el caso de Elim cuando dice que Elim tenía aguas amargas y
cuando el pueblo llega decía ¿pero por qué me traes a beber estas aguas amargas?
Le dijeron a Moisés ¿verdad?
Y alegando porque habían aguas, pero es porque
ellos la estaban viendo la amargura nada más.
Cuando Dios coloca la palmera transforma en dulzura pero es porque nosotros vemos
así las cosas vemos las cosas como desagradables porque así nos han hablado.
Solo nos hablan como leyes, reglas, esto y lo otro y nos cargan, ¿verdad?
Y no lo vemos como la dulzura verdadera que Dios trae para nosotros.
Entonces debemos cambiar esa conciencia y
ver lo que va a producir en nosotros ¿verdad?
Y obviamente también mostrarlo porque a veces uno no lo muestra ¿verdad?
Entonces como la gente quiere que se convierta, como quiere que hable nosotros
somos mal encarados bravos y así hablamos obviamente la gente que no conoce el reino
no puede ver la dulzura de las palabras de Dios porque nosotros no estamos dando a
conocer las palabras de Dios de forma dulce más bien insípida ¿verdad?
Por eso el apóstol Pablo dice sean sanadas vuestras palabras con salva porque ustedes
por así decirlo son bien toscos, abusivos y todo y no están hablándoles
dulcemente a las personas no significa que no haya represión no significa que no haya
por ejemplo una situación fuerte pero uno se da cuenta inclusive hay gente
cuando uno le habla a uno tal vez lo que vamos a llamar así
pesado pero uno sabe que lo están haciendo con amor ¿verdad?
No lo están haciendo por gusto sino que los aman y saben que es necesaria una
represión fuerte para nosotros porque a veces nosotros no queremos entender pero
si es lograr darlo a conocer no solo a los hombres sino
que adelante a Dios y obviamente como mencionaba ¿verdad?
Cuando uno siente el agrado a algo ese agrado repercute es decir, de que si Dios
percibe mis dulces oraciones o mis dulces cánticos, él también se él como por así
decirlo, él lo va a manifestar, él va a dar a conocer que le agrada y
nosotros ahí es donde vamos a sentir su bella presencia ¿verdad?
Su dulce presencia en nosotros entonces vamos a orar para para finalizar ¿verdad?
Entonces vamos a orar, ya que no hay alguna otra pregunta o duda Padre no me
asuste, agradecemos por tu dulce amor, por tu dulce bondad porque constantemente
y fielmente nos has incentivado para que comamos de tus dulces palabras que son más
dulces que la miel entendemos, como vimos, que la miel tiene una
manifestación de eternidad y por eso vamos a buscar obtener las palabras de eternidad
que salen de ti y deleitarnos en ello, y darle a conocer o darle a probar las
dulces palabras que vienen de tus labios Padre bendito, te agradecemos por todo
perdónanos por solo ver tu palabra esta vez como un martillo, como una espada,
como un fuego, y verlo de esa manera, o tal vez inclusive que hemos sido
engañados por el enemigo, tal vez de ver la Biblia como algo amargo y por eso nos
apartamos por eso huimos de la palabra inclusive a veces por verla de una forma
brusca, y no verla como algo que nos apacienta, algo que nos encariña,
algo que nos conmueve algo que nos apacienta, Señor Jesús perdónanos,
ayúdanos hoy a acercarnos a tus dulces palabras para obtener esas bellas palabras
y transmitirlas en nuestras oraciones para obtener estas dulces palabras y
transmitirlas en nuestros cánticos en las noches inclusive en las meditaciones
nocturnas, con tu palabra con el arpa suavemente en la noche para poder meditar
en tu palabra te agradecemos por todo, Padre, por traernos tu conocimiento,
líbranos de la falsa dulzura, líbranos de las falsas engaños del enemigo que quiere
hacer pasar lo dulce por amargo y lo amargo por dulce ayúdanos por favor,
Padre que inclusive si para nosotros cosas malas parecen dulces, ayúdanos a entender,
Padre bendito que es por la carencia de tu palabra, porque la Biblia dice que al
hambriento todo lo amargo le parece dulce, así que ayúdanos para que el enemigo no
nos siga engañando y para que nosotros menospreciamos y aborrezcamos todo aquello
que el enemigo nos presenta como dulce cuando realmente es amargo, así que te
agradecemos, por favor manifiesta tu verdadera dulzura para que todo sea para
el avance de la gratitud, por favor ayúdanos y apaciéntanos y dirígenos y
gracias por todo el amor, queremos hoy corresponder para que como dice la palabra
en cantares Amada mía quiero oír tu dulce voz, que nosotros así mismo podamos
corresponder con palabras dulces delante de ti.
Te agradecemos amado amigo y pastor y maestro en Cristo Jesús Amén y Amén.
Vamos a orar por las personas que quieran aceptar a Dios como Señor y Salvador,
y luego por las diferentes necesidades como lo hacemos regularmente.
También por las personas que quieran reconciliar.
Dios y Padre venimos hoy delante de ti porque sabemos que hay personas que
quieren reconciliar y quieren aceptarte como Señor y Salvador.
Dios venimos delante de ti para confesar nuestros pecados porque hemos oído tu
dulce voz y queremos ir tras la dulzura de tus palabras queremos arrepentir nuestros
pecados queremos arrepentir nuestro mal camino queremos tomar la dulzura de tus
palabras y vivir dulcemente en tu misericordia ayúdanos hoy Señor que va a
aclamar a ti y que tú seas nuestro Señor y Salvador y sabiendo
que tú has resucitado a Jesucristo dentro de los muertos.
Por favor bautízanos en agua, que bautízanos con tu Espíritu Santo y
ayúdanos a participar de la Santa Cena en Cristo Jesús.
Amén y Amén.
Y vamos a hablar por las diferentes necesidades como dice su palabra.
Mi Dios pues suplirá todas vuestras necesidades
conforme a sus riquezas y glorias en Cristo Jesús.
Dios mi Padre venimos hoy delante de ti porque queremos que tú nos proveas de la
dulzura de tus palabras, que sean agradables a nuestro paladar que nos
deleitemos y busquemos más de estas dulces palabras que son más dulces que la miel
provee hoy Señor Jesús de amor, de cariño, de perdón, de pecado.
Seamos de que hay personas que han vivido cosas difíciles y que tal vez no han
percibido algo agradable provéele Señor Jesús
de tu palabra, de tu Evangelio de tu esperanza.
Provee también de las diferentes necesidades como comida medicina,
sanidad maravillas, señales, prodigios y provee Señor de obreros a la misma porque
la misma es mucha y los obreros son pocos también provee Señor Jesús de
arrepentimiento para la nación de Guatemala y las naciones de las personas
que nos escuchan porque son representantes de esa nación para que puedan ser guiados
al arrepentimiento y que tú guardes a la niñez y la juventud
de cada país para el avance de la gloria de tu gracia.
Te agradecemos por todo el amor y el cariño que nos tienes
a nosotros Amén y Amén ¿Alguien más que quiera orar?
Ah, disculpe impresionante y mucho.
Ok, gracias Señor por esta noche y gracias Señor porque aunque muchos sienten que el
tiempo vuela ya sé, esa palabra ha tocado todos aquí para entregar más tiempo a
escuchar tu dulce palabra Señor y gracias por la revelación que tú estás nuestro
amado y tienes palabras dulces que tú quieres hablar sobre nosotros y que no
sólo escuchamos pero meditamos Señor y gracias por todo que me has dado
Señor, y gracias por... porque queremos ver un nuevo lado de Ti, Señor.
Y gracias por las maneras que hablas, Señor.
Y gracias por las medias que... que extienda tu mano y extiende tu poder.
Y gracias, Señor, por cada uno de... que vinieron y cada persona que está aquí.
Y gracias, sobre todo, por tu presencia, por tu gloria.
Y gracias, Señor, porque sentí... ¡Ay, Señor!
¿Dónde estaría?
Gracias, porque tu amor es puro.
Y necesitamos más de Ti, Señor.
Y creo que todos aquí están llenos.
Y gracias por... porque solo tu, Señor, es suficiente para saciarnos.
Gracias, en el nombre de Jesús.
Amén.
Amén.
No sé si alguien más quiere hablar o preguntar algo, comentar algo.
¿Nadita?
Ok.
Entonces, siempre recordamos de que entre el 15 estamos otra vez en tándem.
Entre 7 días estamos en Google Meet.
Regresamos a Google Meet.
Con la lectura en inglés y en español de la Biblia, estamos leyendo Eclesiastés.
Y también comentamos para ir practicando con
la lectura y también con la interpretación.
Y pues, Dios les bendiga a cada uno de ustedes,
si no tienen algún comentario que agregar.
Y Dios los siga bendiciendo, fortaleciendo, guiando, cimentando la verdad.
Y encaminándolos más hacia el amor de Cristo.
Que realmente es agradable estar en su presencia.
Más aún a veces cuando hay un montón de situaciones afuera.
Pero que en su dulce presencia tenemos paz.
Y amor.
Y bendición.
Así que un fuerte abrazo.
Dios bendiga.
Nos vemos la próxima vez.
Y que el amor de Dios sobreabunde en sus
corazones, siendo llenos del Espíritu Santo.
Amén.
Gracias.
Entonces, nos vemos.