Para el nombre de Jesús te damos las gracias, porque eres fiel, porque eres
bueno, porque eres verdadero, porque eres nuestro
socorro, nuestra torre fuerte y nuestra dulce visitación.
Te agradecemos por el bello y precioso amor que tienes con
nosotros y por la compasión que has tenido con nosotros.
Gracias por acompañarnos en este camino y en este amor.
Gracias por darnos de tu dulzura, de tu misericordia y de tu fidelidad.
Ayúdanos a caminar rectamente delante de ti y ser amigos tuyos en todo tiempo para
habitar confiados en ti y saber que tú nos
sostienes y nos amas y nos has tomado por hijos.
Te lo agradecemos, amado Padre.
Te agradecemos por todo el bello y precioso amor.
Amén.
Y Amén.
Muy bien.
Entonces, como decimos normalmente, no nosotros nos llevamos a nosotros,
sino a tu nombre sea la gloria, por tu misericordia, por tu fidelidad.
Porque tú nos has hecho y no nosotros, a nosotros mismos.
Amén.
Ok, entonces, como dice el título, vamos a hablar de la justicia aérea.
Pero para poder hablar de la justicia de Dios, hay que tocar ciertos puntos,
¿verdad?
Porque nosotros sabemos, en mayoría, o lo que a veces se nos habla,
inclusive para que nosotros aceptemos a Jesús, se nos habla del amor.
A veces se dice que Dios nos ama y que Dios tiene un plan para nosotros.
Y mucho de lo que a veces se trata de exaltar o mostrar de Dios es su amor.
Y eso está muy bien.
O sea, no es algo que no sea legal o no sea lícito, sino que es importante hablar
del amor, pero también la Biblia deja muy marcado lo que es la justicia de Dios.
Es decir, que la Biblia, cuando uno lee la Biblia, hay muchas, muchas partes en la
Biblia donde hacen más referencia, por así decirlo, a la justicia que al amor.
No necesariamente que quiten el amor o que no le pongan importancia, sino que la
Biblia menciona que el amor y la justicia están relacionados.
Inclusive el apóstol Pablo dice que aquel que ama es
tomado por justicia o aquel que ama ha cumplido la ley.
Entonces a alguien que cumple la ley se le conoce como justo.
Entonces vemos de que el amor y la justicia tienen una relación, pero a veces
nosotros preferimos hablar de amor que hablar de justicia, cuando realmente el
amor y la justicia es prácticamente para Dios casi lo mismo, ¿verdad?
Porque aquel que ama termina siendo justo.
Entonces por eso es que vemos a Jesús, que cuando Jesús caminó en esta tierra,
sí, caminó en el amor de Dios, pero ese amor lo llevó a manifestar una justicia.
Por eso que cuando Jesús va a bautizar, se dice... Juan Bautista le dijo,
es necesario que seas bautizado, que yo te bautice, que tú me bautices.
Y Jesús le dijo, es necesario que cumplamos con toda justicia.
Él no dijo necesariamente que amemos, sino
que es necesario que cumplamos toda justicia.
¿Por qué había que cumplir toda justicia?
Porque esa es la manera de amar a Dios.
Entonces Jesús a la hora de bautizar se cumple
con la justicia por el amor a Dios Padre.
Entonces cuando Él se bautiza, por eso viene después la respuesta del
amor de Dios diciendo que este es mi hijo amado o en otras traducciones este es mi
hijo el amado en el cual mi alma se complace.
Entonces vemos ahí claramente de que hay una relación entre el amor y la justicia.
También la Biblia menciona que cuando Jesús va a
la cruz, claramente vemos que lo hace por amor.
Dice, no hay mayor amor que éste, sino aquel que da su vida por sus amigos.
Entonces ahí habla del amor, pero vemos que cuando se
hace el sacrificio en la cruz, se hizo por justicia.
Porque por eso se habla de que el que no conoció pecado, Dios
lo hizo pecado para que nosotros fuésemos justicieros en Él.
Entonces vemos de que ciertamente está el amor de
Dios, pero el amor de Dios involucra una justicia.
Por eso fue que Dios Padre dio a su hijo.
De tal manera amó Dios al mundo que ha dado su hijo unigénito, para que todo
aquel que en creen no se pierda, más tenga vida eterna.
Pero luego de ese versículo que es muy conocido, de Juan
3.16, comienza a hablar de la justicia y del juicio.
Dice, y este es el juicio, que la luz vino al mundo,
pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz.
Entonces ahí vemos de que va relacionada otra vez la justicia con el amor.
Y este es el juicio, que los hombres amaron más las tinieblas que la luz.
Es decir, de que sí amaron hasta cierto punto a
Dios, pero amaron más las tinieblas que la luz.
Entonces ahí vemos claramente de que hay una relación entre amor y justicia.
Y claramente Dios siempre anda buscando que todos nosotros hagamos justicia.
Es decir, de que una persona que nos viene a hablar de amor, o que dice que él ama a
Dios, automáticamente él tendría que mostrar la justicia.
¿Por qué?
Porque van relacionadas, no pueden ser separadas.
Hablo así como lo que hablamos hace un par de semanas con
relación a lo que era la relación entre el amor y la santidad.
Y que para poder llegar a la santidad tenemos que pasar por la justicia,
porque una persona santa es una persona sin mancha o sin culpa.
Y para denotar a alguien sin culpa estamos hablando de alguien justo.
Entonces por eso que para poder llegar a la santidad,
por así decirlo, necesitamos pasar por la justicia.
Y para llegar a la justicia necesitamos del amor.
¿Por qué?
Porque el amor se basa en ser, por así decirlo, equitativo.
En darle a cada quien según lo que merece.
Al que nos ama tenemos que pagarle con amor.
Por eso dice el apóstol Pablo, no debáis nada
a nadie sino el amaros los unos a los otros.
Entonces ahí vemos de que habla de que bueno si ustedes quieren hacer justicia,
amen.
Entonces vemos de que la relación entre el amor y la justicia está muy ligada.
Pero a veces nosotros hablamos mucho más del amor que de la justicia.
Y el énfasis que Dios hace en su palabra es acerca de su justicia.
Por eso dice el alabese en esto, el que hubiera que alabarse.
En que yo soy Jehová que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra.
Entonces ahí claramente vemos la palabra misericordia que haría relación al amor y
la palabra justicia que hace relación a lo que va relacionado con el amor.
Y esto es muy importante que nosotros veamos a Dios no sólo como un Dios de amor
sino como un Dios justo.
¿Por qué?
Porque sabemos nosotros de que si nosotros hacemos algo por él y para él,
él también va a pesar eso en balanza y nos va a dar conforme a nuestras obras.
Por eso es la Biblia de que él vendrá a galardonar a cada uno según sus obras.
¿Por qué lo menciona?
Porque él es un Dios justo.
Alguien dirá aquí es que Dios lo hace por gracia.
Sí, pero hay un punto en lo que es la salvación que sí es por gracia.
Porque nadie podía tener la capacidad, por así decirlo,
de morir en la cruz del precio de nuestros pecados.
Entonces Dios tuvo que dar a su hijo en Jesucristo por justicia.
Es decir, el amor claramente por así mencionarlo,
tenía que hacer uso de la justicia para salvarnos.
Porque no sólo podía decir mira ya lo salvé, sino que
tuvo que venir a hacer ciertamente un acto de amor.
Pero ese acto de amor necesitaba de un acto de justicia.
No era sólo mira ahí lo vamos a salvar y ahí quedó, sino que realmente la situación
que vemos aquí también con nosotros que hemos sido
salvados es de que ya estamos en una condenación.
Es decir, toda aquella persona que viene aquí en la
tierra, por así decirlo, ya tiene un punto de condenación.
Por eso habla la Biblia de salvación.
Porque si vamos a salvar algo es porque algo
ya está condenado, algo ya está perdido.
O sea, no se viene a salvar algo que no está perdido, sino cómo salvarlo.
Es como alguien que está en las orillas de la playa.
¿Cómo lo voy a salvar si está en las orillas de la playa?
Él está bien, pero si alguien que se está ahogando en
el mar, él necesita salvación porque se está ahogando.
Entonces igual fue con nosotros.
Entonces la condenación estaba todo aquel que
ya vino acá a la tierra hasta cierto punto.
Entonces yo lo que hace es traerle salvación, pero esta
salvación claramente fue porque ya hubo un juicio previo.
Porque si hagamos de cuenta, o por lo menos aquí cómo funciona Guatemala con las
cárceles, si yo vengo y yo robo o alguien asesina o hace algún tipo de injusticia,
entonces ¿qué pasa?
Él lo meten preventivamente a una cárcel que llaman el preventivo.
¿Por qué lo meten en el preventivo?
Porque es una persona que por sus acciones está afectando la vida de otras personas.
Entonces no puede andar por así decirlo suelto porque está afectando a otras.
Entonces yo por amor a la justicia de la tierra los meto en un lugar preventivo
para luego ejercer un juicio y luego darle una condena.
En este caso aquí en Guatemala los mandan para Pavón o alguna otra cárcel.
Entonces es un lugar preventivo para después mandarlos a para
tener un juicio y ese juicio obviamente es para una condena.
Pero en el caso de nosotros significa que nosotros ya habíamos pecado y que Dios nos
mandó aquí a la tierra por una condena, pero también nos
manda aquí con la esperanza de que nosotros seamos salvados.
Por eso sí es la palabra que la misericordia triunfa ante el juicio.
¿Por qué?
Porque ciertamente nos mandaron acá como por decirlo preventivamente.
¿Para qué?
Para ser rescatados por Cristo Jesús.
Porque si no, no hubiera pasado a nosotros como lo que le pasó a los ángeles.
Que dice que Dios no socorrió a los ángeles
sino que socorrió a la descendencia de Abraham.
Eso nos da a entender nosotros de que Dios hizo misericordia, es decir, un acto de
amor, pero este acto de amor también requería la justicia.
Porque no sólo era, miren ahí está, pues no
pegaron como si nada, no pasó nada, no es así.
Es decir, ciertamente nos amamos, ciertamente fallamos,
pero nos dio la oportunidad de ser rescatados.
Entonces ahí tuvo que Dios hacer un plan para ejercer justicia.
O sea, no se podía quedar solas cosas así.
Es como alguien que va a la cárcel, a veces por eso le
piden una fianza o pagar una cierta cantidad de años.
Entonces en este caso nosotros aquí en la tierra
nos han dado la oportunidad de una salvación.
O sea, estamos aquí en la tierra por eso, porque
Dios nos dio una oportunidad para ser salvados.
¿Por qué?
Porque violamos una justicia, una justicia no terrenal sino una justicia divina.
Pues la Biblia, por cuanto todos pecaron, fueron destituidos de la gloria de Dios.
Entonces, como pecamos, fuimos destituidos.
Destituidos significa que perdimos una gloria.
Por eso que vemos a las personas que las meten en la cárcel, ellos pierden una
libertad, ellos pierden una capacidad, por así decirlo, de...
inclusive hagamos de cuenta que uno quiere ir al parque.
Los que están presos no necesariamente es que se van a salir, van a ir al parque.
Ellos perdieron algo.
No tienen esa libertad o esa capacidad.
Entonces nosotros pasó lo mismo.
Romano dice que Dios sujetó a todo bajo
desobediencia para tener misericordia de nosotros.
¿Por qué?
Porque nosotros necesitamos entender que pecamos, que fallamos, y que el único que
aquel que puede darnos una libertad es Dios.
Pero ciertamente Él hace el acto de amor, de salvación, pero utiliza la justicia
para aplacar esa ira o esas faltas que todos
nosotros, hagamos así decirlo, como humanidad tuvimos.
Hagamos de cuenta que es como una persona que... hagamos de cuenta ahorita en las
cárceles, ya sea de Brasil, ya sea de Estados Unidos, de Guatemala, hagamos de
cuenta que le pusiéramos una fiesta a cada persona.
Si lo pusiéramos parejo, bueno, todas las personas para que sean libres de
la cárcel desde el Brasil, del Salvador, de Guatemala,
necesitan dar un millón de dólares, por ejemplo.
Entonces todo el millón de dólares sale, pero hagamos de cuenta que no todas las
personas podrían tener un millón de dólares porque están presas.
Entonces si acumulamos toda la cantidad de... hagamos de cuenta que en Brasil
hubieran un millón de presos o mil presos, que en Estados Unidos hubieran mil presos,
que en Guatemala fueran mil presos, y así nos vamos sobre cada país y eso lo
multiplicamos el millón de dólares sobre cada preso, sería una cantidad muy grande.
Entonces esto lo menciono como una forma de figura para entender que todos nosotros
pecamos y de que nuestro pecado no podía ser pagado con
nuestra propia vida o con alguna otra moneda, ¿verdad?
Porque obviamente en la tierra usamos la moneda y una de ellas es el dólar,
pero realmente en los cielos o en la justicia celestial, ¿cómo podríamos
nosotros pagar qué tipo de moneda o economía se maneja en los cielos para que
alguien pueda ser libre bajo fianza, por así decirlo?
Entonces ahí entra donde Dios hace un acto de salvación, donde envía a su hijo,
pero a pagar con precio de sangre.
Es decir, que la justicia de Dios necesitaba ser suplida, necesitaba ser
como para decirlo, pagada la fianza nuestra para que nosotros fuéramos libres
de nuestro pecado.
Entonces cuando Jesús muere en la cruz, él derrama su sangre que es, por así
decirlo, el precio de nuestra libertad, la sangre de él.
Es decir, que ninguna otra figura o ningún, ni siquiera un ángel, ni siquiera
un arcángel serafín o querubín, si ellos hubieran muerto en la cruz,
no hubiéramos podido ser nosotros libres porque,
por así decirlo, podríamos quedar debiendo.
Pero en el caso del pago de Jesucristo, su sangre
valía todo para que nosotros fuéramos rescatados.
Por eso que la Biblia habla acerca de la preciosa sangre.
No preciosa en el sentido de que sea como bonito, sino que preciosa en el sentido
que tiene un precio muy alto, la preciosa sangre de Jesús.
También por eso la Biblia menciona acerca de que fuimos redimidos.
Cuando habla de redimidos o redención, habla de que una persona era esclava de
algo y se compra, o en un término más exacto es, de que damos cuenta,
yo era esclavo de Dios, pero por alguna razón me vendía el pecado, entonces vino
Dios y me tiene que volver a comprar a mí, a un precio más alto, por así decirlo,
por cuanto yo me día otra cosa.
Entonces eso se llama redención.
Por eso que Jesús lo que hace es, con su sangre, redimirnos, es decir,
volvernos a comprar para Él, pero con la sangre de Jesucristo.
Es decir, que es algo invaluable.
No sólo pagan nuestros pecados actuales, sino los futuros.
Es decir, los presentes, pasados y futuros.
Y lo hace todo en todo.
Pero vimos claramente de que se tiene que hacer una justicia.
Y justicia significa darle el valor que se necesita.
Por eso cuando en las películas o en series
se habla de la justicia, se pone una balanza.
Es decir, que si algo vale 20 dólares, tengo que tener algo a cambio de 20
dólares para que sea justo, para que sea una transacción justa.
Entonces en este caso es lo mismo.
De que en la balanza, por así decirlo, de Dios, está
la sangre de Cristo y están todos nuestros pecados.
Y en este caso, pues, la sangre de Cristo cubriría toda multitud
de pecados que cada quien podría acometer o fuese a cometer.
Y no sólo Dios, por así decirlo, con su sangre nos purifica a nosotros,
sino que la belleza que purificó muchas cosas.
Es decir, la creación entera, los animales, inclusive, podríamos mencionar
hasta cosas que hay en los cielos, que tal vez uno no puede
entender los niveles de contaminación que pueden haber.
Pero Él santificó con su sangre todo en todo.
Porque eso es lo que menciona la palabra.
Por ejemplo, en Hechos, capítulo 10, habla de que Dios purificó con su sangre
todas las cosas, inclusive los animales, porque
antiguo testamentariamente había animales contaminados.
Y con la sangre de Cristo santificó inclusive a los animales.
Entonces, a lo que quiero resaltar es de que ciertamente está el amor de Dios,
ciertamente el amor de Dios es grande, ciertamente la Biblia menciona que Dios es
amor, pero también la Biblia menciona que Dios es un Dios justo.
Y que a veces nosotros exigimos justicia, pero
a veces nosotros no buscamos vivir en justicia.
Queremos vivir un amor, pero un amor fuera de la justicia.
Y Dios nos llama a nosotros a vivir en justicia, porque así fue como vivió Jesús.
Jesús vivió una vida en justicia.
Inclusive, si nosotros leemos mucho el Antiguo Testamento,
marca mucho el hecho de nosotros caminar en justicia.
O habla de que nosotros somos personas justificadas.
O la Biblia menciona que nosotros somos llamados a ser justos,
o somos justos delante de Él por el sacrificio de Cristo.
Entonces la justicia para Dios es muy valorada, y
que también nos llama a nosotros a ejercer justicia.
¿Por qué?
Porque Él está haciendo esa justicia no sólo con nosotros, sino que también quiere
que nosotros lo imitemos a Él ejecutando justicia.
Ahora aquí entra la pregunta, ¿cómo nosotros podemos, tomando los ejemplos que
hemos visto, hacer justicia o ejercitarnos en la justicia?
Entonces vamos a poner un ejemplo del ejercicio de la justicia.
La Biblia menciona que, o el ejemplo que hemos estado viendo, es de que Dios por
amor dio a su hijo para que su hijo fuera crucificado en la cruz, y que él a través
de su sangre ejerciera una justicia, y que
a través de eso pues Dios se ha justificado.
Dios se ha tomado por justo y que nosotros fuéramos justificados en Dios.
Entonces eso significa de que si agarramos ese camino, significa que nosotros para
ejercer justicia tenemos, como dice la palabra, el que quiera venir en pos de mí,
tome su cruz y síganme.
Entonces está hablando claramente de que si nosotros queremos aprender a amar
conforme a justicia, tenemos que seguir el mismo camino que Jesús siguió.
Es decir, que yo tengo que tomar mi cruz cada día e ir a ser crucificado.
Ese sería prácticamente el ejercicio que nosotros deberíamos considerar cada día.
¿Para qué?
Porque cuando nosotros ejercemos ese tipo de
justicia lo que hacemos es glorificar a Dios Padre.
¿Por qué?
Porque cuando se habla en la Biblia que uno hace el tipo de actos que Dios está
mandando, que Dios está enviando, justificamos a Dios o lo exaltamos a Él.
Entonces si nosotros cada día buscamos ser crucificados, que buscar ser crucificados
significa ir en contra de lo que es el pecado e ir en pos de la palabra de Dios.
Porque recordemos de que la semana pasada hablamos acerca... o no, creo que fue hace
un mes... hablamos acerca de que el pecado en el original significa errar en el
blanco o cometer un error, por así mencionarlo, conforme
a la ley de Dios o conforme a lo que Dios requiere.
Entonces el pecado es sinónimo de injusticia.
También inclusive lo creo que es el primero de Juan,
hace referencia a que todo pecado es injusticia.
Entonces si nosotros la Biblia dice tome su cruz y sígame,
está diciendo de que busquemos hacer justicia para Dios.
Declaremos de que los actos de pecado que nosotros cometemos van en contra de Él y
de que lo exclusivo o la forma verdadera es seguirles
a través de ser crucificados juntamente con Cristo.
Y eso implicaría negarnos a nosotros.
¿Por qué?
Porque nosotros tenemos pecados o deseos de la carne.
Efesios dice que nosotros tenemos deseos de la carne,
pensamientos de la carne y también la voluntad de la carne.
Son tres cosas.
Es decir, que hay cosas en nosotros que quieren buscar nuestro propio camino,
nuestro propio sentir.
No necesariamente la gloria de Dios o la bondad de Dios o el amor de Dios.
Entonces por consecuencia, el buscarse crucificado
con Cristo significaría darle la justicia a Dios.
Decir que ciertamente Él tiene razón y que ciertamente
la manera de seguirles a través de ser crucificado.
Por eso Jesús dijo, que quiera venir en pos de mí, tome su cruz y sígame.
Entonces nosotros deberíamos cada mañana por eso acercarnos a Dios, entendiendo que
debemos morir nuestros deseos, pasiones y algunas otras características.
Y eso nosotros no vamos a poder entenderlo,
lograrlo, si no es por la palabra de Dios.
Es decir, nosotros en esta tierra o en este mundo, nuestra mente o conciencia o
pensamiento o entendimiento ha sido formado por nuestro entorno.
Lo que nos han dicho nuestro papá, lo que han dicho nuestra mamá,
lo que han dicho nuestros profesores, lo que han dicho por ejemplo el tío,
el abuelo o medios de televisión o radio, personas que nosotros conocemos y aparte
de nuestra propia formación, lectura de libros,
entonces todo eso nos ha formado nosotros.
Entonces como nos ha formado todo eso nosotros, nos ha dado una formación de
justicia propia, porque hemos formado algo.
Entonces como tenemos una formación ya aquí en la tierra, que esa formación no
necesariamente va a cazar o va a ir en la misma línea que el pensamiento de Dios.
Por lo tanto eso significa que tenemos que reformarla, o eso significa que debemos
dirigir nuestra mente a la conciencia de Dios, porque nosotros podemos considerar
algo bueno, pero para Dios es abominable, ni siquiera
sea malo por así decirlo, sino que abominable.
Entonces por esa razón nosotros tenemos que ver qué es lo que realmente a él le
agrada, o sea, qué realmente para él es justicia, qué realmente para él es maldad
o pecado o idolatría o abominable, porque nosotros no lo sabemos.
Por eso Jesús dice que quien quiera venir en voz de mí, tome su cruz y síganme,
porque realmente la cruz era lo contrario al
mundo, lo contrario a la forma de pensar de Dios.
Entonces por eso que la Biblia menciona, Romano 12,2 dice no se conformen a este
mundo sino sean transformados por la renovación del entendimiento, para que
sepan cuál es la voluntad de Dios agradable y perfecta.
En otras traducciones dice para que puedan experimentar, si no estoy mal la Biblia de
la Joao Fereira, en esa parte creo que dice para
que puedan experimentar la voluntad de Dios.
Entonces si nos damos cuenta, por eso Dios nos ha dejado su palabra y también por eso
Dios nos ha dado el acceso para poder orar, porque tanto en la oración como en
la palabra hay una reformación del entendimiento.
¿Por qué?
Porque si yo me acerco a Dios en oración me estoy acercando a la presencia de Dios,
entonces significa que su espíritu me comienza a transmitir, por así decirlo,
su forma de pensar, su forma de entender, para que yo tenga una reformación de
mente, para que yo sepa qué es para Él la justicia y qué es para Él el amor.
Y también ha dejado escrito en la palabra, ¿por qué?
Porque nosotros leyendo generamos un entendimiento de las cosas y entendemos
qué es lo que para Él es justicia o lo que para Él es agradable y para lo que Él es
desagradable, porque nuestra mente a veces no
está bien formada por lo que nos han dicho.
Por ejemplo, hace mucho tiempo leí un artículo en internet, específicamente creo
que fue en Facebook, y hablaba acerca... una señorita dice que la idea era llamar a
las mujeres reinas, así era el punto del artículo, decía que era engaño de Satanás
decir que las mujeres eran princesas, sino que se le tenían que decir reinas.
Y yo me hice la pregunta, o sea, ¿cuál es el sentido
de que se quiera llamar a una persona rey o reina?
O sea, ¿cuál es el objetivo de sólo dar el
título y no necesariamente la responsabilidad?
Entonces, ¿qué es lo que estaba haciendo ahí?
Estaba transmitiendo lo que para ella era una justicia, a pesar de inclusive ser
creyente, diciendo al otro grupo de personas
que se le tiene que decir reinas y no princesas.
Pero ese es el problema, porque inclusive hay personas allá afuera que a veces
cuando se habla de que nosotros somos reyes y sacerdotes, hablan de que uno
tiene que tener riquezas, o que uno tiene que hacer esto, o
que tenemos que tener buenas cosas porque somos hijos del rey.
Pero ese es el problema, porque si estamos hablando en
ese sentido, no estamos hablando de una justicia, ¿verdad?
No estamos hablando necesariamente de amor, estamos hablando de un egoísmo,
porque yo quiero tener cosas.
Eso va conforme al deseo de la carne.
No significa que Dios no nos quiera dar eso, pero el enfoque que ellos están dando
no es para glorificar a Dios, es para glorificar a sí
mismo, para que sea una justicia propia, un egoísmo propio.
Entonces, si nos damos cuenta, ese pensamiento no casa con el amor,
ni siquiera casa con la justicia de Dios.
Pero cuando leemos Jeremías, hay un ejemplo de eso, porque Dios habla con el
hijo de Josías, siendo Josías un hombre
justo, un hombre dedicado, inclusive un rey.
Y lo que le dice Dios al hijo de Josías es, mira, tu padre tenía casas de verano,
casas de cedro, es decir, no sólo tenía su palacio, sino que también aparte tenía su
casa de playa, su casa de verano.
Pero él lo tenía, pero también velaba por el
afligido, le buscaba hacer justicia al pobre.
Él estaba a cargo de muchas cosas, es decir, que él era un rey, pero también
velaba por los demás, y también tenía por así su riqueza.
Pero le dijo al hijo de Josías, mira, pero tú sólo piensas que ser rey
significa tener casas, significa tener riquezas, significa tener esto,
pero estás ignorando a lo desvalido, no le estás poniendo atención al pobre,
no haces justicia con aquel que le están ejerciendo justicia.
Entonces le está haciendo entender algo.
Entonces cuando nosotros vemos en la Biblia
tenemos que comprender cuál es la justicia de Dios.
Si Dios nos ha dicho a nosotros que somos reyes y sacerdotes, no es sólo el título
según el mundo, porque cuando hablan de rey hablan de riqueza, sino la
responsabilidad, porque una de las cosas de que hace un rey es velar por el pueblo.
Si el rey falla, todo el pueblo se desmorona.
Si el rey vive y vive bien en el sentido de que
hay una prosperidad, eso se comienza a manifestar.
Por eso que hay, si queremos llamar así, presidentes que hacen
algo y eso que están haciendo produce una gloria para un país.
Es decir, por ejemplo, el caso de El Salvador, el presidente actual,
él por hacer justicia en el sentido de quitar las pandillas, la delincuencia,
ha logrado llegar a una estabilidad, si lo creemos,
hasta cierto punto en ese país de El Salvador.
Pero si él no hace nada, si él no busca hacer justicia,
eso significa que el país hubiera seguido mal, ¿verdad?
Pero como él buscó hacer justicia hasta en un punto terrenal, por así decirlo,
inclusive buscó hasta cierta manera hacer
algo para Dios, entonces eso trajo una gloria.
Es decir, que el mandato de él por la búsqueda de la justicia llevó a una gloria.
Cuando él salga del cargo, no sabemos si el
próximo presidente va a buscar una justicia o no.
Pero eso que quiere decir es que dependiendo cómo esté el que está a cargo,
ya sea presidente, rey, va a ser la gloria que se va a tener.
Entonces, en este caso en particular, Dios tiene un reino glorioso.
¿Por qué tiene un reino glorioso?
Porque él se rige bajo una justicia.
Él se rige bajo una ley, porque para cumplir
una justicia hay que cumplir una ley.
Pero esta ley tiene que estar basada en el amor.
Por eso que vemos lo que nosotros conocemos es como los diez mandamientos,
o a veces se habla acerca del decálogo.
Habla de eso.
Son mandatos que hay que hacer, pero están fundamentados en el amor.
Es decir, que los diez mandamientos no son sólo diez mandamientos,
sino que es algo que está fundamentado en el amor de Dios.
Por eso comienza uno.
Oye, Israel, tu dios uno es.
No tendrás falsos dioses delante de ti.
¿Eso qué es?
Amor.
¿Por qué?
Porque si alguien se casa con una mujer, no le tienen que ser infiel con otras mujeres.
Entonces, en este caso, cuando se habla de la Biblia, a Dios se toma como un varón y
al pueblo Israel, a la iglesia, como una mujer.
Entonces, prácticamente lo que está diciendo Dios es, miren, yo soy su marido.
Ustedes, israelos, no se metan con otros hombres.
Eso es lo que está, si lo queremos llamar en
un en cierto punto, lo que Dios está diciendo.
O sea, ámenme.
¿Pero por qué?
Porque es justo que me amen, porque yo los saqué de esclavitud.
Yo los he cuidado, yo los he guardado.
O sea, veamos la justicia también detrás de eso.
Es decir, que es justo que él, que en la iglesia o que el pueblo israelí,
le rinda a Dios adoración o amor, porque él ha hecho mucho por ellos.
Eso es una manifestación de justicia.
Por eso que Dios a veces en la Biblia menciona y dice, ¿pero por qué ustedes me
han dejado a mí fuente de vida y se han ido a hacer otras cosas?
O sea, eso no es justo.
Me explico, eso es lo que Dios está diciendo.
Si yo les he sido fieles, ¿por qué ustedes no me son fieles?
Porque eso también manifiesta una justicia.
Me explico, si yo soy fiel, yo esperaría que alguien me fuera fiel.
Entonces yo buscaría que él fuera justo.
Si yo he acompañado a alguien, lo justo sería que él también me acompañe.
Si yo he estado con alguien en momentos difíciles, lo justo
sería que esa persona estuviera conmigo en momentos difíciles.
Esa sería la justicia.
Entonces Dios hace lo mismo.
Entonces en los diez mandamientos que vemos en la Biblia, vemos eso.
Lo que Dios muestra conforme al amor, pero también conforme a lo que es justo.
Es decir, por ejemplo, lo que se conoce como el Shabbat o el día de reposo.
Dicen que hay que trabajar seis días y descansar el día séptimo.
Y eso es para Dios.
¿Por qué?
Porque es obviamente justo que nosotros le dediquemos, aunque sea un día, a Dios.
Porque todos los días estamos trabajando de lunes a sábado.
Sí, lunes a sábado, pongámoslo así, aquí en nuestro calendario.
Trabajando, trabajando, trabajando.
Y que por lo menos le dediquemos a Dios un día entero para alabarlo y adorarle.
Eso es lo que Dios estaba enseñando.
Que es necesario que también descanse, pero que ese descanso no lo hay que
necesariamente sólo para ellos, sino para Dios.
Porque ya ellos han dedicado seis días para trabajar en sus propios bienes,
en sus propios asuntos.
Y que por lo menos le sea dado a Dios un día.
Es decir, es justo.
Inclusive, pues, hay gente que dice, no, pero ¿por qué le voy a dar a Dios un día?
Entonces, Dios, si nos comenzamos a ver lo que es los diez
mandamientos, ciertamente vamos a ver el amor de Dios marcado ahí.
Pero también vamos a ver en esos mismos diez
mandamientos la justicia de Dios en ellos.
Entonces, regresando a la parte de lo que es... y todo esto lo
mencioné con relación a ser crucificado juntamente con Cristo.
¿Por qué?
Porque ciertamente nosotros tenemos que ver en la palabra
la renovación de nuestra mente para seguir a Cristo.
Porque la mentalidad de Cristo lo llevó a la cruz.
Así que si yo tomo la mente de Cristo, me va a llevar también a mí hacia la cruz.
Es decir, vamos a ir bajo ese mismo sentido.
Por eso dijo el apóstol Pablo, y crucificado estoy juntamente con Cristo.
Ya no vivo yo, sino que ahora Cristo vive en mí, y
lo que ahora vivo lo vive en la fe, el Hijo de Dios.
También el apóstol Pablo dice en Filipenses 2.5, hay esta misma manera de
pensar que hubo en Cristo Jesús, que no teniendo en nada que aferrarse,
se despojó de sí mismo, tomando forma de hombre, haciéndose siervo y obediente
hasta la muerte y muerte de cruz.
Entonces, así como Él se dio, en este caso Jesús,
también Dios Padre lo exalta hasta lo sumo.
Es decir, que Dios le hizo justicia a Jesús a causa de su entrega.
Es decir, que no necesariamente fue una entrega en vano, sino que fue una...
así como Jesús se entregó hasta lo sumo, es decir, hasta, por así decirlo,
Jesús se dio hasta los infiernos, porque dice que la palabra que... el que
estuvo hasta los cielos, descendió hasta los infiernos, y
desde entre todo eso fue exaltado, regresado hasta lo sumo.
Entonces vemos de que el nivel de humillación o de entrega de Jesús fue
hasta lo más bajo, y por lo cual Dios lo exaltó hasta lo sumo.
Es decir, que eso se manifestaría en una justicia.
Y por eso es de que el hecho no es sólo ser crucificado, sino que el hecho de que
uno sea crucificado, también vamos a buscar la misma gloria de Jesús.
Porque la Biblia menciona de que si nosotros nos damos con Él, Él también dice
de que aquel que venciera se sentará conmigo en el trono.
Entonces vemos de que si nosotros nos damos en justicia, Dios también va a
ejercer justicia con nosotros, y nos va a dar un galardón.
El galardón como... o los diferentes galardones que la palabra enseña.
Pero lo que voy a decir es de que eso va a... la idea es aprender de la palabra,
para que Dios nos diga cuál es la justicia que debemos
vivir cada día, y mantenernos en ese ejercicio de justicia.
¿Por qué digo el mantenernos en el ejercicio de justicia?
Porque en el libro hebreo, capítulo 5, se menciona de que
hay personas que les enseñaron acerca de la justicia de Dios.
O sea, le explicaron, por así decirlo, cuáles eran las bases de la justicia,
cuáles eran las cosas que tenía que aplicar en justicia, pero que no le
pusieron atención, y que tampoco le hicieron
lo que le dijeron que tenía que hacer.
Entonces, cuando Dios le quiso explicar por así decirlo, otras cosas con respecto
al amor y la justicia, ellos no estaban entendiendo.
Entonces yo le digo bueno, ustedes no me están entendiendo, porque lo que tenían
que saber no lo saben, y lo que tenían que estar practicando no practicaron.
Y en ese versículo habla de que aquellos que se ejercitaron en la justicia.
Entonces, que nos quieran entender nosotros, que Dios cuando
nos enseña algo, nos enseña algo conforme a la justicia.
Y conforme a esta justicia, Dios nos encamina.
Pero también nosotros tenemos que aprender de esta justicia,
y nosotros también tenemos que caminar en esta justicia.
Es decir, no es sólo oírla, sino también ejercerla.
Y eso fue lo que Jesús dijo en Mateo 7 24 27.
Dice de que Dios, Jesús dice que comparará a una persona que establece su casa sobre
la roca, cuando esta persona escucha y hace la palabra que él dijo.
Es decir, si él escucha justicia, y él hace justicia, Dios
lo comparará a alguien que cimenta su casa sobre la roca.
Que vinieron problemas, ríos, pero esa casa no se cayó.
Entonces, vemos de que el camino hacia la cruz es la
mejor manera de darle justicia a Dios, de honrar a Dios.
Y que por eso tenemos que aprender la palabra, porque
la palabra nos va a enseñar el camino de justicia.
Por eso la Biblia menciona mucho el camino de santidad, el camino de justicia,
de que la justicia traerá prosperidad.
Pero ¿quién lo va a marcar?
La palabra.
Por eso que Jesús logró ser crucificado en la cruz, porque lo que Jesús hizo fue
tomar la palabra de Dios.
Es decir, que Jesús no necesariamente como que agarró las cosas al azar, o que agarró
otros libros x fuera de lo que es la palabra de Dios,
sino que él tomó la palabra de Dios para cumplirla.
Por eso Jesús dijo, yo he venido a cumplir la palabra, no a derogar la palabra.
Entonces vemos de que la justicia que logró
manifestar Jesús fue a través de la palabra, de Dios.
No fue necesariamente a través de otros libros, no fue a través de su propio
pensamiento, así como que era nada, sino que él se cimentó en la palabra.
Hay un pasaje que también dice, he aquí yo vengo, así como en el libro,
el rollo está escrito acerca de mí, el hacer tu voluntad o padre.
Entonces vemos de que Jesús se cimentó en la palabra.
Entonces eso quiere dar a entender de que la
justicia de Dios va a venir a través de su palabra.
Pero vuelvo a repetir, también bajo su comunión, porque en la comunión recordemos
de que la Biblia dice que él es un maestro, y como maestro él enseña.
Dice que nos va a enseñar el camino de justicia, de diferentes maneras,
y por eso que también la palabra nos enseña a nosotros cómo escuchar a Dios,
cómo saber que él es el que nos está hablando.
Y también nosotros, las palabras o los actos que nosotros
hacemos, tenemos que pensarlos bajo la justicia de Dios.
¿Qué es lo que es justo?
Entonces bajo lo que es justo, nosotros también lo hacemos.
Por ejemplo, Jesús dijo esto, de que de qué le vale a alguien amar a quien lo ama.
Por eso Dios habla acerca de amar a nuestros enemigos,
y eso involucra perdonar a nuestros enemigos.
Es decir, de que así como Dios vino y nos admiraba a nosotros como enemigos de Dios,
entonces vino Dios y nos ofreció su amor para
que pasáramos de ser enemigos a ser amigos.
Entonces, si hay una persona que es nuestro enemigo, para poder amarlo no
significa darle un abrazo, un beso, sino significaría buscar perdonarlo.
Ciertamente es mi enemigo, pero yo lo amo a través del perdón.
¿Para qué?
Porque si sea una oportunidad que él se convierta en mi amigo.
Entonces, eso lo que estamos haciendo es justificar a Dios, porque esa es la
justicia que Dios usa, es decir, la misericordia
y la justicia por medio de Jesucristo.
Entonces, si nosotros queremos hacer justicia,
debemos hacer lo mismo que Jesús hizo.
Y eso nos lo va a enseñar la palabra.
¿Por qué?
Porque la palabra nos enseña cómo amar.
La palabra nos enseña a nosotros a saber cómo ser justos.
No sólo cómo amar, sino saber cómo ser justos,
porque la Biblia se centra en la justicia.
Inclusive nuestras oraciones hacia Dios tienen
que estar establecidas en la justicia de Dios.
¿Por qué digo esto?
Porque cuando la palabra menciona aquella parábola donde dice que una mujer llegaba
constantemente a decirle a un juez injusto, hazme justicia, hazme justicia,
y dice que él no temía a Dios ni le gustaba hacer nada bueno, y dijo,
le haré justicia a esta mujer por cuanto cada día viene.
Ya me cansé, ¿verdad?
Entonces, lo voy a hacer justicia.
Entonces, Jesús dice, ¿cuánto más Dios hará justicia a
sus hijos, aquellos que claman día y noche por justicia?
Entonces, cuando vemos ahí, cuando Jesús habla, habla de una oración para justicia.
Y está poniendo ejemplo que un hombre injusto
que está expuesto como juez hizo justicia.
¿Cuánto más Dios hará justicia?
Entonces nos habla que nuestras oraciones deben
ser oradas en justicia, no ser oradas en egoísmo.
Y a veces nosotros oramos a veces en egoísmo.
¿Cómo?
Señor, te pido que me ayudes a apagar la luz.
Señor, te pido que... esto, ¿sí?
Y ahí es donde está la justicia para Dios.
Entonces vemos que muchas de nuestras oraciones son egoístas.
Y el egoísmo no va conforme al amor.
Y si no va conforme al amor, no va conforme a la justicia.
Entonces, una de las cosas que debemos
aprender ahora es aprender a orar en justicia.
Y esa justicia significa que Dios se ha glorificado.
Y que nosotros... con esto no quiero decir que no le pidamos al Señor que nos ayude a
pagar las cosas que necesitamos, pero también a
saber cómo darle gracias a Él por lo que Él hizo.
Porque a veces ni siquiera le damos gracias.
Y si lo hacemos, lo hacemos por protocolo.
Ni siquiera lo hacemos por un verdadero amor, ¿verdad?
Entonces uno tiene que aprender a orar.
Uno tiene que aprender a darle la gloria a Él cuando uno ora.
Por eso dice la palabra, orad y no recibís porque
pedís mal, para gastar en nuestros propios deleites.
Entonces habla de pedir maldad.
¿La maldad va conforme a la justicia?
No, porque son contrarias.
Ustedes piden para su maldad.
No piden para justificar a Dios.
No piden para glorificar a Dios.
No piden para ejercer justicia, sino piden para otras cosas.
Entonces si nos damos cuenta, a veces por esas
razones de que Dios no escucha nuestras oraciones.
Porque nuestras oraciones no van conforme a justicia.
No van conforme a lo que pediría Jesús, ¿verdad?
Porque cuando hablamos de orar en el nombre de Jesús, no estamos hablando que
uno ora y el Señor te pido que me es tal cosa en el nombre de Jesús, ¿verdad?
Eso es lo que es nuestra fórmula que nosotros usamos cuando oramos.
Cuando uno termina orar, ah, en el nombre de Jesús, amén.
Pero cuando hablan de orar en el nombre de Jesús, habla de orar como Jesús oraba.
¿Por qué?
Voy a poner este ejemplo que a veces lo utilizo para ilustrar esto.
Si mi mamá me dice, mire Juan José, vaya con su papá y dígale esto, esto y esto.
Yo digo, mi papá, mira papá, dice mi mamá que necesita esto, esto y esto.
El papá dice, bueno, aquí está.
Pero si yo llego y trato de engañar a mi papá y
le digo, mira mi mamá, dice que me es tal cosa.
Y él, mi papá, dice, mira, eso no lo pediría tu mamá.
Tu mamá nunca me pediría eso.
No te creo.
Entonces el papá diría con la mamá, mira, fíjate
que Juanito me acaba de decir esto y esto y esto.
No, yo nunca pedí nada de eso.
Tú sabes que yo no te pediría eso.
Entonces, claramente por eso que Dios nos da las cosas.
Porque aunque usemos la fórmula, dice mi mamá, o en este caso dice Jesús,
o en el nombre de Jesús, no va conforme a lo que él quiere.
No va conforme a ese sentir.
Y por eso aunque oremos en el nombre de Jesús o hagamos cualquier cosa,
no nos lo van a dar.
Porque la idea es que tengamos el mismo entendimiento que Jesús.
Eso es orar en el nombre de Jesús.
Que cuando pidamos algo, lo pidamos en amor.
Cuando pidamos algo, lo pidamos en justicia.
Cuando pidamos algo, lo pidamos en santidad, si lo queremos llamar así.
¿Para qué?
Para que nos sea dado.
¿Por qué?
Porque es a su voluntad que nosotros ejerzamos justicia.
Y con el nombre de justicia es hacerlo al justo.
Por eso que si nosotros queremos ser amigos de Dios, porque a muchas personas
le llama la atención ser amigo de Dios, y que tal vez a veces miran como que fuese
algo muy difícil de alcanzar, pero no necesariamente.
Porque la Biblia dice que por cuanto Abraham creyó a
Dios, le fue dado la capacidad de ser amigo de Dios.
Fue llamado amigo de Dios.
Entonces significa que una de las maneras de hacer a Dios
justo, o declarar a Dios justo, es a través de tener fe en él.
Si yo le creo a él, él me va a tomar en cuenta esa fe como justicia.
Y aquí entra la pregunta, ¿verdad?
¿Cómo puede ser que Dios me tome a mí mi fe como justicia?
Y es porque si él dice algo, significa que se va a cumplir.
Eso significa que si yo le creo, porque él siempre todo lo que dice lo
promete, significa que eso es una justicia.
Porque si lo pongo en balance, digo bueno, él siempre dice algo,
por lo tanto le creo, por lo tanto estoy en una justicia.
Pero si él dice algo y siempre se cumple, y yo no le creo, eso es injusto.
Entonces por eso que la fe va relacionada a la justicia.
Por eso que nuestro camino en el Evangelio se basa en la fe.
Por eso en la Biblia todo lo que nos marca es tener fe en él.
La fe en Jesucristo nos hace justos.
La fe en su palabra nos lleva a caminar en su justicia.
Entonces por eso que todo lo que la Biblia menciona es a través de la fe.
La fe.
¿Por qué?
Porque declara uno a Dios como justo y por lo tanto
nos lleva a tener una comunión de amistad con él.
Entonces por eso que si nosotros queremos ser amigos
íntimos de Dios, la clave o la base está en la fe.
Una fe que apunta a la justicia, ¿verdad?
No necesariamente sólo creer que alguien por ejemplo, ah no es que yo creo que Dios
resulta muerto, sino que significa de que lo
que él me diga a mí, yo lo tengo que creer.
Si lo que su palabra dice, yo tengo que creer en su palabra.
Entonces yo me estoy cimentando en todo lo que él ha dicho, o lo que ha establecido,
es fe.
Por eso que si queremos agradarle y tener fe, tenemos que leer su palabra.
Porque al leer su palabra, es vamos a caminar en fe y en justicia.
Entonces leer la Biblia es tenerle fe, porque sabemos que ahí está su palabra.
Por eso la Biblia dice que la fe viene por el oír y el oír la palabra de Dios.
Entonces si le queremos agradar o queremos recibir fe para hacerlo al justo,
tenemos que leer su palabra diariamente.
Pero a veces tenemos que entender nosotros la palabra, ¿verdad?
A veces nosotros la palabra vemos sólo como mandamientos, con cosas que cumplir,
pero no hemos visto la magnitud del objetivo.
Es decir, que vemos la tarea, pero no el objetivo.
Es como cuando uno se quiere graduar en la universidad.
Uno quiere graduarse en la universidad porque tiene algo que quiere ser abogado,
doctor o algo así.
Y ciertamente uno soporta las tareas, soporta inclusive a unos maestros,
a los amigos, que a veces hacemos grupo y algunos no cumplen, y soportamos todo eso.
¿Por qué?
Porque tenemos un objetivo que alcanzar, ser
maestros, doctores, abogados para otra cosa.
Entonces, ¿qué pasa?
A veces en la Biblia solo se miran como que las
tareas a hacer, pero no el objetivo a alcanzar.
Entonces, si nosotros entendemos que la idea de leer la Biblia nos lleva a ser
amigos de Dios, que leer la Biblia nos va a ayudar a ser como Jesús, que leer la
Biblia nos va a llevar a tomar la imagen de Jesucristo, o que leer la Biblia nos va
a llevar a tener una mayor comunión de amores con Dios, etc.
Entonces, ya nos va a ayudar a nosotros a entender, sobrellevar la lectura de la
palabra, porque tenemos un objetivo que alcanzar.
No solo porque me dijeron a mí que tengo que leer, y yo ahí tal
vez enojado porque tengo que leer la Biblia, o ahí desganado.
¿Por qué?
Porque no tengo un objetivo acerca de la palabra.
Entonces, si yo logro entender que leer la Biblia me lleva a conocer a Dios,
porque realmente el Evangelio es para conocer a Jesucristo.
Pues ese Jesús dijo, y yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia.
Y Jesús dice, y esta es la vida, que te conozcan a ti, oh Padre.
Entonces, nuestra vida eterna es el conocimiento de Dios.
Por eso que a la hora de aceptar a Jesucristo como Señor y Salvador,
nos da la oportunidad de conocer a Dios.
Si nosotros no aceptamos a Jesús, por más
que quisiéramos, no podríamos conocer a Dios.
Porque el que nos abre la puerta del conocimiento a Dios es Jesucristo.
Es decir, que aunque tengamos la palabra de Dios en
la mano y quisiéramos conocer a Dios, no podríamos.
Porque hay un, como dice la Biblia, hay un velo que nos cubre que no podemos verlo.
Pero al aceptar a Jesús, Dios nos da su Espíritu Santo que nos guía a toda verdad.
Entonces, por eso vemos la necesidad de la lectura
de la palabra y la necesidad de la oración.
Van acompañadas.
Porque inclusive, para yo poder orar a Dios,
voy a, tengo que leer la palabra para conocerlo.
Si yo no leo la palabra, no lo puedo conocer.
Por lo tanto, no necesariamente podría saber cómo hablarle.
Por eso que a veces, por ejemplo, cuando se hacen entrevistas en canales de
televisión, la persona que va a hacer la entrevista,
investiga un poco acerca de la persona que va a entrevistar.
Así, que se yo, cuando nació, en qué lugar, qué país, cómo era la mamá,
qué disco se ha sacado.
Para que cuando venga la persona a entrevistarla, sepa cómo hacerle preguntas
para conocerlo mejor, para saber cómo es, para saber cómo es su carácter.
Y por ejemplo, si fuera un músico, a mí nada.
¿Qué te motivó a hacer este disco?
Porque yo sé que tú siempre has hecho una música de
este tipo, pero ahí sientes este otro tipo de música.
¿Qué es lo que te impulsó a hacerlo?
Entonces, ya hay una pregunta enfocada por un conocimiento de él.
Entonces, la Biblia nos lleva a eso.
Aprender de él, a conocerlo a él, y por eso nos
va a llevar a saber cómo orar de mejor manera.
Porque tenemos un conocimiento de él.
Caso contrario, solo podemos llegar a orar
de una manera sin un objetivo en específico.
Y por eso que hay muchas personas que no logran orar mucho delante de Dios,
o no saben qué decir porque no le conocen, porque no saben cómo es él.
Y tal vez piensan que solo es pedir, o tal vez piensan que si dicen algo se va
a enojar Dios y le va a lanzar un rayo, pero no se maneja así.
Porque la Biblia habla de muchas cosas como es él.
Ciertamente le dio justo, pero también él es cariñoso.
Ciertamente él es cariñoso, pero también es fiel.
Ciertamente él es fiel, pero también él es, si lo queremos llamar así, amigable.
Pero también él es un rey, también es un señor, etcétera.
Entonces, cuando leemos la palabra nos enseña a saber cómo acercarnos delante de
él, pero también saber de que lo que le vamos a
presentar a él es una manifestación de justicia.
Es decir, de que si nosotros aprendemos a poner la justicia delante de él en
nuestras oraciones, él va a buscar cumplirlas.
Y esto lo menciono por el caso de lo que es conocerlo a él.
Es decir, la Biblia dice que él es un rey.
Si él es un rey, significa que todo el dominio, la autoridad y todo lo tiene él,
inclusive para juzgar.
Y lo que se hacía antiguamente era que al
rey se le presentaba la situación de juicio.
Por eso que a Salomón, cuando se le presentan dos mujeres para decirle que una
se roba a su hijo, y Salomón dice, partan al
niño a la mitad para que denle mitad a cada una.
Y dice que una lloró y dijo, no, denle en todo al niño entero a la otra señorita.
Y el otro dijo, no, mitad a mitad a cada uno.
Entonces él descubrió de que la que quería que
el niño se salvara era verdaderamente la madre.
¿Por qué?
Porque ellos fueron a un juicio.
Entonces, ¿qué nos da a entender eso?
De que toda petición que se presentaba delante del rey,
el rey buscaba ejercer justicia sobre cada petición.
¿Esto qué nos da a entender?
De que si nosotros oramos a Dios y le presentamos, por así decirlo, nuestra
petición bajo justicia, Dios es un Dios justo que busca la justicia.
Eso significa de que Él va a cumplir nuestra
petición porque la petición está bajo justicia.
Es decir, que no hay injusticia en nuestra petición.
Entonces, por esa razón debemos aprender a orar bajo justicia y decirle al Señor,
y por así decirlo, justificar nuestra oración para que nosotros lo queremos,
por así decirlo.
¿Por qué?
Porque ciertamente Dios es Dios, pero también debemos aprender a
presentarlo bajo su forma de pensar, bajo su justicia.
Entonces, nosotros tenemos que aprender a orar injusticia.
Saber que tenemos un rey enfrente y que este rey es un rey justo.
De que si yo le presento una injusticia, obviamente no me lo va a cumplir,
porque estoy velando sobre egoísmo, sobre injusticia, no sobre justicia.
Entonces, por eso, si yo sé que yo estoy orando justamente, claramente sé que Dios
me lo va a cumplir, y ahí es donde entra la fe, ¿verdad?
Por eso es que si uno ora con fe, Él lo traerá.
¿Por qué?
Porque uno oró bajo la fe de la justicia de Dios, y por lo tanto Dios nos va a
enviar lo que necesitamos, porque va conforme la justicia.
Claramente también ahí entran otros tipos de cosas, pero lo que quiero resaltar es
el conocimiento de un Dios justo, el conocimiento de que Dios hace justicia,
en que nuestra forma de vivir sea una forma de vida de justicia, y de que lo que
hizo Jesucristo en la cruz ciertamente fue un acto de amor, pero también fue un acto
de justicia, y que por eso nosotros somos santificados, pero la verdad es que
nosotros somos justificados y santificados.
No hablan necesariamente del amor ahí del todo.
Ciertamente Jesús lo hizo por amor, pero ese
amor llevó a la justificación y la santificación.
¿Para qué?
Para que nosotros caminemos en justicia, porque Dios nos hizo justos delante de Él.
¿Para qué?
Para andar caminando conforme a su justicia.
¿Y para qué más?
Para enseñarles a otras personas a saber cómo caminar en justicia.
¿Por qué?
Porque nuestro Dios es un Dios justo, y por eso mencionaba el hecho del
sacrificio de Cristo en la cruz, inclusive el hecho de que Jesucristo
pronto vendrá a regir sobre esta tierra, también va referente a la justicia.
¿Por qué?
Porque Él sabe de que este sistema del mundo es injusto.
Este sistema está bajo prevaricaciones y maldades y otras cosas, y un montón de
infinidad de injusticia, inclusive que la gente clama diciendo que a veces que Dios
no es justo, pero es porque a veces no entienden cómo maneja
Dios su justicia y cómo maneja Dios las formas del reino.
Porque en los conceptos del reino, como inclusive se han manejado,
vemos ejemplos en la Biblia, antes que se conquistara
un reino, se les avisaba para que se rindieran.
Si se les decía que se rindieran y no querían, se les daba un tiempo,
y si en ese tiempo estipulado no se rendían, ya los conquistaban.
Entonces, ¿qué pasa?
Dios en su misericordia vino a declarar por el Evangelio el rendimiento del reino
de las tinieblas para que se rindan y se vuelvan al reino de la luz.
Si estas personas no escuchan al anuncio del Evangelio decir que las personas se
arrepientan de su injusticia para que caminen en la justicia de Dios,
por eso la Biblia dice buscar primeramente el reino de Dios y su justicia.
Entonces, si las personas no se rinden, significa de que Dios solo está dando
tiempo para que todos aquellos que se quieran
creer en la justicia se vayan hacia la justicia.
Para que cuando venga él en su venida, y por eso Dios va a llevarse a aquellas
personas que caminaron bajo justicia, porque los juicios que va a derramar o
manifestar sobre la tierra son para aquellas
personas que no anduvieron en justicia.
Por eso son los juicios sobre el mundo.
Por eso que la palabra enseña en el caso de Ezequiel de que si Dios enviara o
ejerciera un juicio sobre la tierra, dice que únicamente que si estuvieran Noé,
Job y Daniel en la tierra, sólo ellos por su justicia permanecerían.
Ni siquiera sus hijos serían salvados si Dios mandara un juicio sobre la tierra.
Es decir, que ellos no experimentarían algo malo.
Entonces, por eso la Biblia habla del
arrebatamiento, que nosotros seremos arrebatados.
¿Por qué?
Porque los que se queden van a experimentar
manifestaciones por los juicios que Dios va a manifestar.
¿Por qué?
Porque se acabó el tiempo de Dios soporte la injusticia.
Es decir, que Dios lo único que está haciendo es soportando las injusticias,
porque él no puede necesariamente estar bajo la
perspectiva que se manifieste injusticias en su reino.
Entonces, Dios lo único que está haciendo es rescatando.
Por eso que el evangelio es una... como lo mencionábamos la semana pasada,
creo que era o hace 15, Dios está manifestando una situación como de
rescate, de nosotros evacuar porque va a venir una destrucción sobre la tierra.
Por eso que después que se manifieste el anticristo, dice que él vendrá con la
espada en su boca y con la espada de su mano y destruirá al anticristo con la
palabra de su boca.
¿Para qué?
Para destruir el reino de injusticia.
¿Y para qué?
Para establecer un reino de justicia por mil años.
Luego de esos mil años, dice Dios que establecerá lo
que después soltarán a Satanás para atentar a la tierra.
Y después de eso ya se van a establecer los tronos para los juicios.
¿Por qué vuelvo a hablar de juicios?
Porque Dios es un Dios justo.
Entonces va a ser lo que se conoce el juicio del
trono blanco y el juicio del tribunal de Cristo.
Entonces el juicio del trono blanco es para aquellos que no han creído en Dios.
Entonces van a ser juzgados.
¿Por qué no creíste en mi hijo?
Y van a ser juzgados y echado en el lago del fuego.
¿Por qué?
Porque no creyeron en él.
El juicio del tribunal de Cristo es para aquellas personas
que aceptaron y van a ser juzgados para galardonarlos.
Es decir, como dice la palabra, que toda obra será puesta al fuego.
Algunos por oro, algunos por hojarasca.
Si es probado al fuego, es decir, como hojarasca,
como tierra, algo como que fueran hojas secas.
Si los ponen al fuego, se va a quitar.
Es decir, que ellos solo serán su galardón, solo será su salvación.
Pero algunos otros Dios los galardonará con muchas cosas por cuanto fueron fieles,
por cuanto fueron justos, por cuanto caminaron conforme a la verdad.
Pero son manifestaciones de juicio.
Es decir, por eso hablamos de que Dios es un Dios justo.
¿Por qué?
Porque a todo aquel que creyó en su Hijo, se le ha dado la oportunidad de ser su
Hijo y de entrar en una salvación, para no tener una condenación eterna.
Entonces, aquel que rechaza al Hijo, rechaza la justicia de Dios y,
por lo tanto, lo único que le queda es una condena eterna.
Y por eso vemos claramente nosotros, que
necesitamos nosotros de buscar la justicia de Dios.
Entonces, Dios es un Dios de justicia.
Dios es un Dios justo.
Dios es un Dios que ciertamente el ama, pero
también busca que caminemos en justicia.
Así que, por su amor y su bondad, busquemos nosotros ver la justicia de Dios
a través de Jesús, pero también así mismo busquemos
nosotros caminar conforme a la justicia de Jesús.
Es decir, que a través de Jesús vemos la justicia de Dios, pero también a través de
Jesús podemos caminar, aprender a caminar en la justicia de Dios.
¿Y qué lo quiso Jesús para poder ser justo, para poder caminar en justicia?
Aprender la palabra de Dios.
¿Por qué?
Porque para caminar en justicia también tenemos que
aprender a caminar en sabiduría y en inteligencia.
Entonces, vamos a orar para que el Señor nos ayude
a nosotros para poder aprender de su justicia.
Es decir, que aprendamos de que Dios es un Dios justo, que a través de su sacrificio
en la cruz, o el sacrificio de Cristo en la cruz, ejerció justicia, y también que
nosotros así mismo debemos caminar en justicia.
No sólo ver al amor de Dios, sino también cómo
se manifiesta el amor con relación a la justicia.
Así que vamos a orar primero por eso, y luego vamos a orar por aquellas personas
que quieran aceptar a Jesús como Señor y Salvador.
Para el nombre de Jesús, te damos las gracias, porque eres fiel, porque eres
verdadero, porque eres bendito, porque eres nuestro Señor y Salvador,
y porque se nos da la fuerza para continuar en ti.
Ayúdanos hoy a ver a tu justicia a través de tu Hijo Jesús, que él murió en la cruz
del Calvario, que él nos hizo libres por el pago de su sangre que derramaba en la
cruz, y que por eso hoy podemos estar aquí delante de ti.
Ciertamente por el amor de la misericordia, que la misericordia triunfa
ante el juicio, pero para manifestar esa justicia también tuvo que venir,
pero para manifestar ese amor tuvo que venir esta justicia tuya.
Así que también ayúdanos a nosotros a caminar en amor, sí, pero también a
aprender a ser justos, porque el amor y la justicia no están separados.
Guíanos por favor, amado Padre, para ser justos, para ver en tu Palabra el
camino de justicia y caminar conforme ella, para
ver en tu intimidad la justicia y caminar en ella.
Te lo agradecemos, amado Padre y Pastor.
Entregamos este tiempo para el avance a las lecturas en Cristo Jesús.
Haznos justos delante de ti, porque eso es lo que buscas, justicia.
En el nombre de Jesús te lo agradecemos.
Ayúdanos a saber cómo ejercerla y practicarla.
Y también entregamos este tiempo para el avance a las lecturas.
En el nombre de Jesús también, Padre, te pedimos, Señor Jesús,
por aquellas personas que quieran aceptarte como Señor y Salvador,
te pedimos hoy, Padre bendito, para que tú derrames tu presencia,
derrames tu fidelidad para que aquellas personas que no te conocen puedan
aceptarte y declaran que tú eres Señor y
Salvador y que tú eres usted dentro de nosotros.
En el nombre de Jesús, Amén.
Que vamos a hablar por aquellas personas que
quieran aceptar a Jesús como Señor y como Salvador.
Padre, en el nombre de Jesús venimos delante de ti.
Queremos hoy confesar nuestro pecado delante de
ti, queremos arrepentirnos de toda mala obra.
Dirígenos para estar en tu presencia, dirígenos para estar en tu verdad,
dirígenos para evitar día tras día en tu fidelidad, Padre.
Queremos hoy arrepentirnos, queremos confesar a Jesús como Señor y Salvador y
saber de que por su sangre derramada en la cruz nos has hecho justos delante de ti,
nos has justificado.
Pero fue por el acto de justicia de Cristo en la cruz.
Así que te lo agradecemos, amado Padre, y entregamos este tiempo declarando que
nos ayudes también para ser bautizados con tu Espíritu
Santo y participar en tu Santa Cena para anunciar tu venida.
Te lo agradecemos, amado Padre, en el nombre de tu Hijo Jesucristo.
Amén y Amén.