Vamos a comenzar a orar para el tema que tenemos el día de hoy.
Padre, no me asustes más, gracias, porque Tú has sido nuestro fiel pastor,
nuestro amado, nuestro socorro, nuestra torre fuerte, aquel que nos ha
dirigido hasta aquí hoy para poder saborear las delicias de Tu verdad,
porque Tu palabra dice que Tus palabras son como la miel.
Así que ayúdanos a deleitarnos hoy con Tu palabra, con Tu amor, con Tu benignidad,
con Tu revelación y sabiduría.
Ayúdenos hoy a ser pastoreados y vaos a esos
lugares delicados donde hay aguas de reposo.
Ayúdanos hoy a descansar en Ti y reposar en Tu fidelidad y en Tu paz.
Sabemos de que Tú eres un Dios misericordioso
y que provees de Tu Espíritu Santo sin medida.
Así que hoy haz hora de abundar de Tu Espíritu en nuestras
vidas y que podamos hoy regocijarnos en Tu luz y en Tu verdad.
Te agradecemos hoy, amado pastor y rey, porque
continuamente nos da la fuerza para seguir adelante.
Bendito seas eternamente para siempre, bendice cada uno.
Y ayúdanos a que Tú nos abras el entendimiento para que comprendamos las
Escrituras y así mismo podamos recibir Tu sabiduría
e inteligencia para caminar como es digno de Ti.
Gracias, amado pastor y rey, por Tu amistad y Tu bondad y
Tu paternidad y porque nos has dirigido hoy a Tus amores.
Te agradecemos, amado padre, en Tu fidelidad, declarando que no nosotros o
Jehová, no nosotros, sino a Tu nombre sea la gloria, por Tu misericordia,
por Tu fidelidad, porque Tú nos has hecho a nosotros mismos.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Ya vino, ¿ok?
¿Alguien más quiere orar?
Es permitido, ¿verdad?
¿Alguien quiere orar para iniciar?
Bueno, entonces, iniciamos.
Ok, entonces, el tema que vamos a tocar hoy es la oración que lo comentó ahí
Kevin, que él nos lo propuso, y pues por esas razones
que estamos hoy dando aquí el tema que vamos a iniciar.
Ok, entonces, me gustaría iniciar preguntándoles a ustedes, para ustedes,
qué es la oración o qué es oración para ustedes.
Para mí es conectarse con el Creador.
Es la manera en cómo nosotros podemos interceder y conectarnos con Él.
Ok, muy bien.
¿Quién más nos puede comentar qué es oración para ustedes?
Hola, hola.
Buenas noches, Juan.
Buenas noches a todos.
Bendiciones.
Buenas noches, Juan.
Para mí, Juan, oración es una conversación con el Señor.
Una conversación con sinceridad.
Amén, gracias.
¿Alguien más que quiera aportarnos algo?
Muy bien, entonces, está bien lo que ustedes dos dijeron, y hay algo importante
ahora, de lo que ambos han dicho, porque hay algo que regularmente nosotros
lo hacemos comúnmente y que naturalmente expresamos.
En este sentido, Kevin habla de conectar y
Giovanni de conversar, entrar en una comunión.
Y ciertamente, tanto comunión o conversación entra como conexión.
Pero también Kevin mencionó el Creador y Giovanni mencionó el Señor.
Es decir, aunque estamos hablando que es el mismo Dios, o sea, Dios Todopoderoso,
el que nosotros conocemos como que va, pero cada
quien lo mencionó en diferentes manifestaciones.
Es decir, Kevin como Creador y Giovanni como Señor.
Y es algo que, aunque algunos podrían decir que no tiene mucha relevancia,
pero sí tiene una gran relevancia, que es la manera con la cual nos acercamos.
Y por eso quiero leer ahorita Mateo capítulo 6, versículo 9.
Dice, y es claramente algo que ustedes todavía conocen.
Dicen, ustedes pues oren de esta manera, Padre Nuestro que estás en los cielos
santificados sea tu nombre.
Es lo que a veces se menciona como el Padre Nuestro.
Pero lo interesante de esta parte que Jesús menciona, y menciono esto por la
relación que mencionaba Kevin y Giovanni, es de que Jesús
dice, ustedes pues oren de esta manera, Padre Nuestro.
Entonces aquí Jesús como mencionó a Dios, como Padre.
Entonces tenemos, Kevin mencionó Creador, Giovanni
mencionó Señor, pero Jesús mencionó Padre.
Tenemos tres.
Entonces, vimos de que Jesucristo, la pregunta es por qué Jesús no usó
palabras como por ejemplo Adonai, que significaría Señor en griego,
o por qué no mencionó el Altísimo, o por qué no mencionó por ejemplo Elohim,
o Jehová de los ejércitos.
Es decir, que podría haber Jesús marcado cualquier tipo de nombres.
¿Me entienden?
Como el Hacedor, el Creador, y hay muchas
cosas, como Jehová Nisi, Jehová de Dios Justo.
Hay muchas formas en las cuales podría haber mencionado Jesús la relación de la
expresión de la oración, pero lo mencionó como Padre.
Ahora, esto es muy importante porque la manera en la cual nos la están
presentando, o la cual nosotros conocemos, así es la manera
en la cual nosotros vamos ahora, o nos vamos a dirigir ahora.
Porque cuando nosotros, inclusive antes de conocer a Dios, a veces sólo teníamos el
concepto de Dios, y obviamente por las conversaciones, por documentales,
por lo que tal vez pudimos haber ido a la iglesia, o amigos creyentes o no
creyentes, nos comenzaron a decir a nosotros un concepto de Dios.
Entonces cada quien tiene un concepto de lo que
es Dios, y por lo tanto a sí mismo llega a orar.
Es decir, si yo vengo y tengo tal vez la idea de un Dios castigador, puede ser que
no me acerque tanto a orar como alguien que me haya presentado un Dios amoroso.
Y menciono todo esto porque la clave realmente de la
oración es el hecho de a quién estamos llegando a orar.
Porque el concepto, el entendimiento, conocimiento que tengamos nosotros de
Dios, puede provocar una mayor cercanía, o puede llevar un mayor alejamiento.
Y mencionaba esto por el punto de Dios, porque a veces cuando nosotros decimos la
palabra Dios, lo miramos como casi que inalcanzable, como que casi que
inaccesible por la divinidad, la santidad, y
algunos otros aspectos que nosotros conocemos.
Pero cuando Jesús dice la palabra Padre, esa palabra, o ese sentido, ya provoca un
sentido mayor de relación, de cercanía, que es prácticamente lo que nosotros
conocemos como nuestros padres, que están en la tierra, o Madre.
Entonces cuando Jesús dice Padre, entra un mayor sentimiento
de cercanía que es lo que podría decir Él como Dios.
Y eso es muy importante porque nos da a entender a nosotros de que el punto de la
oración se centra en la identidad a quien nos estamos
acercando, que eso va a ser muy clave para nosotros poder orar.
Obviamente también hay que leer la Biblia para poder entender qué significa Padre,
y de qué manera acercarnos al Padre, o la claridad verdadera de un Padre,
ya que igual en la tierra, lo que nosotros tenemos, hemos tenido padres, o hemos
visto ciertos padres, padres obviamente con ciertas dificultades, con ciertos
errores, problemas, que ciertamente no necesariamente nos
pudieron haber dado algo bueno, y en algunos casos sí.
Pero ya cuando conocemos al Padre Celestial, que se nos presenta en la
Palabra a través de Jesucristo, ya uno tiene una mejor idea, o un
entendimiento mayor de lo que puede ser un Padre.
Y eso obviamente nos lleva a nosotros a acercarnos.
Puede ser que antes si nosotros teníamos un problema y nos acercábamos a nuestro
Padre Terrenal, puede ser que, como dicen por
ahí, agarraba vara y nos pegaba o nos insultaba.
Entonces a veces nosotros inconscientemente, cuando tenemos un
problema, algún pecado o una falta, claramente nos cuesta acercarnos a Dios,
porque el concepto de Padre que nosotros
tenemos puede ser lo que teníamos en la tierra.
Y ahí es donde Dios nos lleva a mostrar, a través de diferentes pasajes en la
Biblia, que Dios es un Dios que no necesariamente se va a acercar con vara
porque pecamos o porque fallamos, sino que inclusive nos va a extender su
misericordia para que nosotros seamos vueltos a su presencia, como es el caso
que hablan acerca del hijo pródigo, que es una parábola muy mencionada.
Entonces vemos que no regaña necesariamente al hijo que se perdió,
sino que realmente se alegra porque haya regresado.
Entonces vemos que ahí Dios nos está mostrando, o la palabra nos enseña
características de cómo es una paternidad celestial.
Entonces eso nos lleva a nosotros a que tengamos
mucha más confianza a la hora de acercarnos a orar.
Ahora, el concepto ya de la oración, como a veces nosotros lo utilizamos como
un medio, ciertamente es importante, pero creo yo que es más importante conocer
la identidad a quien nos estamos acercando, porque así
mismo vamos a saber nosotros cómo acercarnos a orar.
En este caso solo estamos utilizando, o en el caso de Jesús, la palabra padre,
pero como ya mencionó Kevin, como creador, y como mencionó Giovanni, como Señor.
Porque aunque sea el mismo Dios, ese entendimiento, ese conocimiento,
nos lleva a nosotros a acercarnos de una manera.
Por ejemplo, si yo digo que Él es mi Señor, yo entro en cierta postura,
a veces inclusive de reverencia, tal vez más
a lo que podría ser el concepto de padre.
No porque el padre no merezca una reverencia, sino porque el concepto de
Señor entra en un derivado que significa que
el que se acerca es un siervo o un esclavo.
Pero si yo digo padre, el concepto es derivado
de nosotros, que nosotros somos hijos.
Entonces vemos que ahí cambia entre un señor y un esclavo, y un padre y un hijo.
Obviamente el señor y el esclavo, el esclavo entra con mayor reverencia,
y con el hecho de que él tiene que acatar órdenes y seguir direcciones, pero con el
padre no necesariamente, porque con el padre es un consejero.
El padre a veces también es alguien que puede amar.
Pero en la relación Señor-siervo no necesariamente.
Con eso no quiero decir que esté malo, sino que quiero dar a entender de que así
se manifiesta en nuestra manera diaria de vida.
Inclusive si nosotros tratamos con personas, hagamos de cuenta que nosotros
vamos a la universidad o vamos al trabajo, nos topamos con personas.
Personas que tal vez acabamos de conocer y comenzamos a relacionarnos.
Pero obviamente no le vamos a dar nosotros tanta entrada
a hablar con nosotros como lo hacemos con nuestros amigos.
Estos que son conocidos somos más reservados,
pero con nuestros amigos somos más abiertos.
Entonces si nos damos cuenta, el establecimiento de la identidad provoca
una mayor cercanía, o inclusive pongamos nosotros como que un bloqueo.
Y en eso es lo que nosotros hacemos cuando oramos.
Pero si nosotros comenzamos a limpiar nuestra conciencia, si lo queremos llamar
así, en el concepto que nosotros tenemos de Dios, tanto en la paternidad,
en el señorío, en su reinado, o inclusive como la Biblia menciona a Jesús,
Jesús como el amado de las naciones.
Porque esto es una... por lo menos en el libro de Efesios lo marca más.
En el libro de Efesios dice que Dios nos hizo aceptos en el amado.
Entonces ahí utiliza una palabra no como el hijo
amado, sino que el amado como una identidad de amores.
Y obviamente por eso Dios dejó establecido
el libro que se llama Cantar de los Cantares.
Porque ahí presenta prácticamente una característica de Dios como alguien que
ama profundamente a su amada y que la amada llamada
iglesia ama profundamente al amado que es Dios.
Y la relación no habla necesariamente de un señorío o no necesariamente de una
paternidad, sino que llama al deseo de entrar en intimidad para tener amores,
que habla de un sentido profundo.
Y por lo tanto las palabras que usa, por ejemplo, la mujer en el libro de
Cantares, es muy diferente a lo que se puede ver como un padre.
Porque aquí Jesús dice, Padre nuestro que
estás en el cielo, santificado sea tu nombre.
Pero cuando miramos Cantar de los Cantares, ¿qué dice?
Oh, si él me besare con los besos de su boca,
porque mejores son sus amores que el vino.
Entonces vemos que la oración que está expresando, en este caso la amada hacia el
amado, es diferente por el establecimiento de la identidad a quien se está acercando.
Ella no necesariamente lo diría a su señor o no necesariamente lo diría a su padre,
pero hacia el amado.
Claramente Dios, como mencionamos, es todo en todo.
Pero lo que quiero entender es que bajo el entendimiento de lo
que nosotros conocemos como Dios, así va a ser nuestra cercanía.
Así va a ser la manera en que nos vamos a acercar.
Porque si yo solo tengo el concepto de Dios,
como señor o como rey, mi postura va a ser una.
Pero si yo digo que ahora es mi amado, entonces las palabras
que van a salir de mis oraciones van a ser diferentes.
Van a entrar en ese conjunto de vocabulario.
Por ejemplo, si yo entro como él es mi señor, obviamente yo
voy a seguir ciertas órdenes, inclusive reverencia de verdad.
Pero si él es mi amado, mis palabras van a ser diferentes.
O inclusive si alguien es mi amigo, mis palabras o mi
forma de establecer mi conversación va a ser diferente.
Entonces por eso que la necesidad nosotros de aprender quién es Dios va a influir en
gran manera en la forma en que nosotros vayamos a orar.
Entre menos conocimiento tengamos de Dios, más, si lo queremos llamar así,
puede ser más difícil entrar en una conversación con Dios.
Pero entre mayor conocimiento nosotros tengamos de Dios,
mayor va a ser la relación que nosotros vamos a tener.
Y obviamente en la cual nosotros nos podemos presentar o hablar con Dios.
De los temas que nosotros podemos inclusive tocar con Dios.
O en la manera que nosotros podemos acercarnos con Dios.
Porque el punto de la oración no es necesariamente pedir verdad.
Que a veces, en su mayoría el contexto que cuando uno comienza en el Evangelio,
uno piensa que orar es pedir.
Y a veces así se nos enseña, que pidamos.
Y a veces por eso que cuando uno ora, se queda corto orando 5 o 10 minutos.
Porque uno dice ya pedí por todo, ya pedí por la familia, ya pedí por la
escuela, ya pedí por el colegio, ya pedí por todo eso.
Porque el contexto que se nos habla es de pedir.
Y obviamente la característica de la oración en sí mismo es bien amplia.
Entonces nosotros lo hemos reducido a pedir,
obviamente porque no conocemos quien es Dios.
Pero si nosotros conocemos quien es Dios, obviamente eso va a
abrir una gran pauta para que nosotros nos acerquemos a orar.
Algo tan sencillo como por el hecho de que algunas personas dicen que Dios no habla,
y otras personas dicen que Dios si habla.
Que solo unas personas dicen que Dios solo habla por la Biblia, y otras personas
dicen que Dios si puede hablar audiblemente.
Ese conocimiento puede marcar una gran diferencia en nuestra comunicación.
Eso es muy marcado.
¿Por qué lo digo?
Porque como mencionaba Giovanni, que se acaba
de retirar, Giovanni hablaba de conversar.
Y cuando hablamos de conversar, obviamente estamos hablando de dos personas, ¿verdad?
No estamos hablando necesariamente de una persona, estamos hablando de dos personas,
o inclusive de tres.
Entonces cuando yo converso, significa que yo digo, hablo,
comento, puedo guardar silencio y la otra persona habla.
Entonces yo estoy entre una conversación.
Es como si ahora les digo a ustedes, miren, como hicimos en el inicio,
¿qué piensan ustedes que es la oración?
Entonces yo estoy poniendo o estableciendo un punto para
conversar, para que yo pueda tener una retroalimentación.
¿Me explico?
Entonces, ¿qué pasa?
Cuando yo no entiendo o yo no sé que Dios me puede contestar, entonces obviamente mi
enfoque de oración va a ser, yo hablo, yo hablo, yo hablo,
yo hablo, yo hablo, y no necesariamente voy a parar para oír.
¿Por qué?
Porque bajo el contexto de pensar que Dios no me va
a hablar, entonces obviamente yo no pauso para oírlo.
Pero bajo el conocimiento de que la Biblia me dice a mí que Dios es un Dios que
habla, significaría que entonces yo sé que si yo
oro en oración, yo puedo parar para escucharlo.
Entonces si me damos cuenta del conocimiento que yo tengo de Dios,
va a influir en mi forma de orar.
En este sentido, con el contexto de que Él habla.
Entonces, Él habla de diferentes maneras, ¿verdad?
Entonces, aquí entra otro punto de conocimiento de Dios.
La Biblia dice que Dios es Espíritu.
Entonces ahí hay un punto clave en lo que va a marcar nuestras oraciones.
¿Por qué?
Porque la Biblia dice que Dios es Espíritu.
Alguien dirá, pero ¿eso qué tiene que ver con la oración?
Es muy, si lo queremos llamar así, muy base.
¿Por qué?
Porque Él es Espíritu, pero nosotros no somos plenamente Espíritu.
Nosotros somos Espíritu, alma y cuerpo.
Y que nosotros regularmente, por muchas razones, hemos
ejercido mayormente el oír por medio de lo que es la carne.
O nuestro oído, nuestro tímpano.
Pero no necesariamente lo que podemos conocer cómo se maneja en el alma,
o inclusive cómo se maneja el sistema de comunicación espiritual.
Por ejemplo, la Biblia dice que un día transmite sabiduría
otro día, y que no es oída su voz, ni se escuchan sus palabras.
Eso lo dice la Biblia.
Entonces, ¿qué nos da a entender ahí?
Que la forma de comunicación espiritual no es
como la forma de comunicación nuestra, material.
Inclusive, cuando hablamos de sonido, dice que un sonido
es cuando un sistema vibratorio golpea con el aire.
Así se genera un sonido.
Pero el sistema de comunicación espiritual no se maneja necesariamente de esa manera.
¿Qué significa esto?
De que si yo vengo y en mi oración le digo algo a Dios, o le pregunto algo a Dios,
yo puedo estar esperando una respuesta en el sentido audible.
Pero no necesariamente una ministración a mi espíritu.
¿Eso qué quiere decir?
De que si yo me detengo en oración para escuchar a Dios, Dios me va a contestar.
Pero no necesariamente puede ser una manera
audible, sino que Él me va a hablar a mi espíritu.
Y Él me puede estar hablando, y puede ser mi espíritu y mis seres siendo ministrados
por Él, porque yo me detuve a escucharlo a Él.
Obviamente también se puede dar de que yo pueda escucharlo de forma audible,
o que Él pueda traer pensamientos a mi mente.
Pueden haber diferentes maneras, porque obviamente sus palabras o sus
maneras de ministrar a Dios en intimidad cambian.
Entonces si nos damos cuenta, el entender que Él es un Dios que habla, y el entender
que Dios es su espíritu, ya nos formó un cambio en la manera
que nosotros a hoy podemos llegar delante de Dios y orar.
Otro ejemplo, la Biblia menciona inclusive en el libro de Job, si ustedes han leído
Job, que se dan cuenta que es un libro muy extenso, pero marca un punto, por así
decirlo, de conversaciones desde el capítulo 3 en adelante.
¿Por qué?
Porque en el capítulo 2 dice que llegan todos sus amigos, que eran cuatro creo que
eran, y ellos se sientan para poder consolar a Job.
Es decir, que ellos estaban esperando que alguien
aperturara la conversación para comenzar a hablar.
Y cabal en el capítulo 3 comienza a hablar Job, y luego hasta el final, creo que es
como el capítulo 39 o 38, habla el más joven.
Y cuando habla el más joven dice, yo ya los escuché a todos ustedes porque
son más sabios que yo, y yo soy el más
joven, y ahora déjenme a mí hablar sabiduría.
Y luego de eso habla Dios, y luego otra vez regresa a Job.
Ahora, ¿por qué menciono esto?
Porque en la antigüedad regularmente se le daba la palabra
al más sabio, es decir, que el más sabio tomaba la palabra.
Entonces cuando vemos en el libro de Job, en el capítulo 3, Job como el más sabio
entre los humanos, por así decirlo, de los
que estaban ahí, él tomó la primera palabra.
Y el último que tomó la palabra fue el más joven, porque era en teoría el menos sabio.
Ahora, ¿cómo esto puede cambiar mi forma de orar?
Porque todo esto va relacionado al hecho de quién entiendo que es Dios,
para yo saber cómo entrar a orar.
Y es que ahí nos habla de que si nosotros entendemos que Dios es el más sabio,
en este caso bajo lo que vimos en Job, significaría de que yo en lugar de
prestarme más para poder hablar en la oración, me prestaría más para escuchar,
porque sé que él es el más sabio entre él y yo.
Y eso también lo habla la iglesia, este es que dice, cuando te presentes en
el templo, preséntate más para oír que para presentar el sacrificio de los
neecios, dando a entender cómo el sacrificio de los neecios es de entrar a
hablar desmedidamente o alocadamente, etc.
Entonces, ¿qué pasa con eso?
Que significaría de que si yo vengo y voy a orar, yo podría venir y guardar silencio
en oración para yo buscar escuchar a Dios, porque él es el más sabio.
Y si yo entro en la conversación, yo esperaría que este más sabio,
llamado Dios, inicie la conversación, o que él inicie con su discurso,
por así decirlo, y yo me implicaría o me pondría
primeramente a oír, porque él es el más sabio que yo.
Obviamente aquí entra mucho que hablar, porque hay personas
que pueden decir, pero yo no lo escucho, yo siempre lo hago.
Pero aquí entramos bajo dos ejercicios, o dos entendimientos.
Uno, entender que ya mencionamos que Dios es espíritu, y si yo me acerco,
significa que él me va a ministrar o me va a hablar, pero no en mi sentido material o
terrenal, sino bajo su ministración espiritual, porque Dios es espíritu.
Obviamente ya en experiencia, o en mi caso, pues yo sí he sentido cosas o he
ministrado, que tal vez no me voy a detener en eso.
Pero también sobre el segundo punto, yo estoy dándole lugar a él, y diciéndole
con mi acto de presentarme a escuchar, de que él es más sabio que yo.
Entonces yo lo estoy honrando cuando estoy acercándome a oración.
Entonces yo puedo tomar cinco minutos, o dos minutos, o inclusive un minuto,
para guardar ese silencio, porque eso se lo estoy otorgando a él como el más sabio.
Y eso va a repercutir también de que yo puedo
comenzar a practicar oír delante de su presencia.
Porque a veces nosotros no oímos a Dios, porque nosotros no buscamos eso,
y nosotros no lo practicamos.
Entonces si nosotros practicamos oír, eso va a venir en nuestras vidas.
Pero a veces nosotros buscamos más practicar decir cosas,
o entrar en ciertos afanes, que la disposición de oír.
Bajo el entendimiento de decir que la oración es una conversación.
No es un soliloquio, o no es un discurso que
yo necesariamente voy a presentar cuando oro.
Obviamente en estas reuniones cambia, pues porque
somos un grupo de personas que estamos orando.
Pero cuando entramos en la intimidad y definimos la oración como una
conversación, obviamente son dos personas que se van a comunicar.
Pero regularmente nosotros a veces lo encerramos en orar solo en una vía.
Que también se puede hacer porque son formas de orar.
No estoy diciendo que hay una sola forma de orar, son varias.
Por eso mencionaba que depende del conocimiento que yo tengo de él,
así puede ser mi reacción delante de él.
Y eso obviamente también nosotros cuando nos retrocedemos en el tiempo.
Cuando éramos más pequeños y nos enseñaban en la escuela lo que es la oración.
Porque realmente la oración es base no solo
con Dios, sino que también en nuestro entorno.
Que también nos dicen por ejemplo con un matrimonio, un
noviazgo, en el trabajo todo se basa en comunicación.
La base está en la comunicación.
Y lo que nos enseñan a nosotros en primaria es qué es la oración.
Ahí comienza, desde primero primaria, qué es la oración.
Y nos hablan que hay oraciones exclamativas,
interrogativas, imperativas, etc.
Entonces ya nos están hablando que hay diferentes formas de expresarnos.
Pero que a veces nosotros no hemos utilizado todas
esas formas para poder expresarnos delante de Dios.
Entonces eso es muy importante.
Y menciono también el hecho de conocer a Dios
como es, para yo saber cómo llegar delante de Él.
Voy a poner otro ejemplo del conocimiento de Dios.
Por ejemplo, yo meditaba sobre la oración.
Y por ejemplo, nosotros entendemos que Dios es rey.
Eso es lo que lo entendemos mucho.
Dios es un rey.
¿Pero qué significa que Él sea rey?
Significa que el rey tiene todo el poder.
Nosotros a veces vivimos en países donde son democráticos o que son repúblicas.
Donde se dividen en tres estados.
El ejecutivo, el judicial y el legislativo.
Son tres.
¿Pero qué significa?
Que en el reinado, el que tiene todo el poder,
o los tres poderes, lo tiene realmente el rey.
Y que en la antigüedad, por ejemplo en el caso de Salomón o David, las personas para
solucionar sus problemas o sus asuntos tenían que presentarse delante del rey.
Porque el rey les iba a resolver los asuntos porque él era el más sabio.
O el que sobre él se cimentaba el sistema judicial.
Entonces, cuando vemos el caso de David e inclusive el caso de Salomón, las
personas, el pueblo, se acercaban delante del rey para
decirles que tenían un problema y que necesitaban una solución.
Por eso que Salomón se volvió famoso por dos mujeres
que llegan delante de él a presentarle un asunto.
Entonces, ¿qué significa esto?
Significa que si nosotros tenemos un problema, tenemos ciertas situaciones que
resolver, tenemos ciertas cosas que hacer,
el sistema judicial cae todo en Jesucristo.
Y por eso nosotros debemos llegar delante de él y decirle a mi rey, fíjate que tengo
un asunto que resolver, tengo cosas que se están presentando, dime cuál es tu
veredicto, cuál es tu situación, ¿para qué?
Para que nosotros podamos tener una solución.
Entonces vemos que el entendimiento que él es un rey y que sobre
él recae un sistema judicial, nosotros llegamos de esa manera.
Sí, obviamente también llegamos con el respeto,
con la manera de presentarle nuestro caso a Dios.
Inclusive también bajo el tema de lo que es una deidad o Dios como un Dios justo,
en Hebreos capítulo 4 dice que tenemos a un sumo sacerdote que ya estuvo con
nosotros en nuestras debilidades y sabe cuáles son nuestras debilidades y que
podemos acercarnos con confianza al trono de la gracia para el oportuno socorro.
Entonces vemos que ahí nos habla también de que Dios,
que es un Dios misericordioso, en su identidad como Dios.
¿Por qué?
Porque ahí está hablando de Jesucristo como sumo sacerdote.
Y la única manera que inclusive en la Antigua Testamentaria y culturalmente en
el tiempo, en el Antiguo Testamento, la única manera
de acercarse a un Dios era a través de un sacerdote.
No había otra manera.
Entonces cuando habla de que Jesucristo es el sumo sacerdote y que tenemos un Dios
delante de nosotros y que nosotros a la hora de orar, por medio del nombre de
Jesús, podemos llegar a este Dios llamado Jehová de los Ejércitos.
Entonces si nos damos cuenta, la Biblia nos está mostrando, no necesariamente sólo
mandamientos o instrucciones, sino que nos está mostrando la naturaleza de Dios.
Porque esta naturaleza de Dios, o esta manera en cual Dios actúa,
o habla, o hace, nos lleva a nosotros a saber cómo acercarnos.
A saber inclusive qué palabras usar y en qué momentos expresarlo.
Claramente, como ya mencionamos, esta es una cosa de dos personas.
Es decir, no sólo yo, que yo me puedo llegar a acercar con la confianza de Él
como mi amigo, o Él como mi amado, o Él como mi Señor, o Él como el Rey que
resuelve sistemas judiciales, porque
obviamente cada uno tenemos nuestras formas.
Inclusive si yo vengo y digo, mira Señor, tengo un problema, tengo esto, esto y esto.
No necesariamente me estoy acercando a Él para recibir los amores del amado.
Me estoy enfocando en Él porque sé que Él me puede resolver, Él es mi Rey.
Yo tengo un problema, yo tengo una situación que resolver.
Pero si yo quiero ser amado, y yo quiero, por así decirlo, entrar en esos amores con
Él, para no necesariamente sólo orar de una manera tal vez...
¿Cómo le diría para que no suene mal?
Una manera sólo solemne, por así decirlo.
Nosotros podemos usar el vocabulario de cantar los cantares, que dice,
¡Oh, si a él me besare con los besos de su boca!
¿Por qué?
Mejores son sus amores que el vino.
Entonces, a la hora de marcar esas palabras, estoy
marcando la manera de comunión que quiero tener con Él.
Entonces eso es muy importante que nosotros comprendamos acerca de Él.
Nosotros nos podemos acercar a Él bajo el entendimiento de lo que Él es,
y bajo las palabras o el sentir que nos estamos moviendo hacia Él.
Ahora, claro está de que esto también, como
mencionamos en la oración, esto va en doble vía.
No solo significa de que yo quiero orar, o Dios quiere que yo me acerque a orar,
sino bajo la otra vía de que también Él es un ser inteligente.
Es decir, Dios es inteligente, Dios es sabio, Dios es justo, Dios es amoroso.
Por lo tanto, como esto es doble vía, así como, por ejemplo, yo puedo ir a
visitar la casa de mi amigo para pasarla bien, también mi
amigo puede venir a mi casa porque quiere pasarla bien.
Entonces en este caso, así como yo me puedo acercar a Dios porque yo quiero
estar con Él, así mismo Dios puede acercarse a mí para estar conmigo,
porque quiere hablar conmigo, porque quiere tener una
relación, o quiere también Él tener amores conmigo.
Entonces yo tengo que estar también atento a saber cuándo mi amigo, o mi padre,
o mi amado se quiere comunicar conmigo.
Es decir, no solo veámoslo en el sentido de que yo quiero hablar con Dios,
o Dios me pide que yo ore hacia Él, sino que veamos la otra parte,
de que Él quiere venir a hablar conmigo, y que Él
necesita hasta cierto punto tener una comunión conmigo.
Entonces si nos damos cuenta ahí, a veces nosotros no lo vemos de esa manera.
A veces solo pensamos nosotros como que Él me está pidiendo
que yo ore, pero no vemos como Él nos viene a buscar.
Tanto ha sido este hecho, que a veces yo lo mencionaba
mucho, de que Él estableció el primer punto para comunicarse.
¿Por qué lo menciono?
Porque realmente la Biblia dice, yo me manifesté a aquellos que no me
buscaban, a aquellos que no preguntaban por mí.
Entonces vino Dios y se presentó.
No fue necesariamente que nosotros nos presentamos, fue Él el que se presentó.
Y que Él tuvo que enviar a su Hijo en la Cruz del Calvario, a Jesucristo,
para que yo pueda acercarme a Él.
Porque si Jesucristo no muriera en la Cruz, yo no puedo acercarme a Él,
o conocerlo a Él.
Pero si Jesucristo murió en la Cruz, eso me habilita a mí para que yo pueda
acercarme a Él, pero también conocerlo a Él.
Eso es muy importante que lo comprendamos.
Porque a veces pensamos que Dios no nos quiere,
porque a veces vienen esos pensamientos.
Era cuando el enemigo viene y nos dice, es que Él no te quiere, que mira que
fallaste, que me picaste, que Él no te va a recibir.
Todo eso es mentira, porque desde el principio, es decir, desde el inicio,
cuando era Adán Peca, Dios quiso una reconciliación con hombres.
Y ni siquiera a veces hasta el punto de Adán, sino que inclusive antes de que
nosotros fuéramos, por así decirlo, creados
o manifestados, ya Dios tenía esa postura.
Porque vemos Efesios 1 cuando dice, bendito sea Dios y Padre, nuestro Señor
Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares
celestiales, en Cristo Jesús, desde antes de la fundación del mundo, para que
fuéramos santos y sin mancha delante de Él, según nos escogió para ser adoptados
en su Hijo, según el beneplácito de su voluntad,
para ser representados o aceptados en el Amado.
Algo así, por ejemplo, parafraseado.
Entonces, si nos damos cuenta, desde antes ya Él tenía la idea de
nosotros adoptarnos por medio de Jesús, para que nosotros pudiéramos estar con Él.
Entonces, vemos que realmente el punto no es tanto que nosotros vayamos hacia Él,
sino que Él viene a querer buscar una comunión con nosotros.
Y menciono esto porque nosotros debemos estar
atentos cuando Él puede venir a visitarnos.
No tanto yo quiero ir con Él a las cuatro de la tarde, o a las ocho de la noche,
o a las ocho de la mañana, sino que cuando Él puede venir a
mí para querer hablar conmigo, que son dos cosas diferentes.
Por eso mencionaba yo que yo pudiera ir a buscar a
mi amigo, o mi amigo me puede venir a buscar a mí.
Yo no sé si les ha pasado, ustedes tienen amigos, que de repente ustedes vienen y
llaman a su amigo para hablar cómo están, o su amigo los llama para estar con ustedes.
O los papás, a veces los papás nos llaman y
dicen, mi hijo, ¿cuándo va a venir a la casa?
O a veces yo llamo a la casa y digo, mire mamá, yo llego a la casa el día sábado.
Entonces vemos que hay una comunicación dual, no es unilateral,
no es que solo yo vaya, sino que Él también puede venir.
¿Y qué significa esto?
Significa que a veces nos lleva a estar más
atentos, no estar necesariamente como dormidos.
Por eso la Biblia dice, velad y orad.
Cuando habla de velad, significa estar
despierto, atento, porque un mensaje puede venir.
¿Por qué menciono esto?
Porque recordemos que en la antigüedad, cuando habían palacios, o cuando habían
reinos, y tenían ciudades amuralladas, siempre había un vigilante, alguien que
estaba atento a ver, por ejemplo, en las torres, qué era lo que venía.
Si venía una guerra, Él venía y anunciaba, miren, vienen guerreros, vienen a caballo,
vienen tantas personas aproximadamente, y Él daba
el anuncio para que se prepararan para la guerra.
Pero si miraban de lejos, si miraban, ahí viene el mensajero del rey,
y trae un mensaje, porque ya sabemos cómo son los mensajeros, entonces Él puede dar
el anuncio para que vengan a recibir al mensajero.
¿Qué quiero entender con esto?
De que si nosotros velamos, o nosotros estamos atentos para saber cuándo es que
Dios quiere hablar con nosotros, nosotros vamos
a optar por ese tiempo para aprovecharlo con Él.
Y en esos casos, a veces, se siente a veces tan mejor o mayor
la presencia de Dios, porque Él está viniendo a nosotros.
Inclusive puede ser que nosotros estemos viendo televisión, inclusive puede ser que
estemos hablando con alguien, y de repente venga Dios, y nosotros podemos tener como
un sentimiento o algo que viene a la mente de vamos a orar, puede venirse de
diferentes maneras, porque obviamente cada quien es diferente, y seamos impulsados,
pero no necesariamente podemos pensar que Dios que nos
está llamando a orar, porque Él quiere hablar con nosotros.
Y hablar significa varias cosas, ¿verdad?
Porque nos puede revelar cosas de quién es Él, o cómo es Él.
Por ejemplo, cuando vemos el caso de Moisés, ¿verdad?
Cuando está en la zarza, Dios llamó la atención de Moisés, ¿para qué?
Para que Moisés se acercara a orar.
Le tuvo que mostrar una zarza ardiendo para que Moisés se acercara a Dios,
para que pudieran orar.
Es decir, porque cuando estamos hablando de hablar, estamos hablando de orar.
Es decir, cuando vemos a Moisés y a la zarza, significa que Moisés estaba orando
con Dios, o que Dios estaba orando con Moisés en la zarza.
Pero también vemos el caso, creo que es el sexto capítulo 6, cuando Dios le dice esto
a Moisés, le dice, Con mi nombre Jehová no me di a conocer Abraham, Isaac y Jacob.
Me di a conocer a ellos como el Dios Todopoderoso.
Es decir, cuando Dios quiere acercarnos a hablar con nosotros, nos quiere revelar
quién es Él, cómo es Él, cómo es su comportamiento.
Entonces nos da, Él se muestra o Él se presenta a nosotros.
No sólo nosotros, como ya mencioné, uno se puede acercar a leer la Biblia o
oír una prédica, sino que Él mismo se quiere
presentar y por eso también Él nos llama a orar.
Él quiere fortalecer ese sentido de comunión con nosotros.
Y en ese sentido, así como nosotros podemos llegar bajo una identidad,
es decir, yo soy un hijo, me acerco a un padre, yo soy un esclavo, me acerco a mi
Señor, yo soy la amada de la iglesia y me acerco a mi amado, sino que también Él
mismo puede venir a presentarse de una manera.
Es decir, Él se puede venir a presentar como mi Señor, porque me puede venir a
decir, mira, yo necesito que hagas parte de mi obra, que comiences a predicar en
las calles, que hagas esto y que hagas lo otro,
porque Él es mi Señor y me está ordenando.
Pero también puede venir como mi padre y me puede decir, mira, yo te aconsejo que
esa relación que tienes o que esa amistad o esa
señorita o ese muchacho no es bueno para ti.
Es un padre que me cuida, me dice, me da a conocer algo para que yo salga de
problemas, porque eso es lo que a veces hace un padre, cuidar a su hijo.
O puede venir mi amado porque quiere tener amores conmigo.
Entonces vemos que así como yo me puedo presentar y yo me puedo acercar bajo una
identidad del conocimiento que yo tengo de Él, así mismo Él se puede acercar a mí.
Como en el caso de Moisés que dijo, a Moisés se le presentó como Jehová,
no se le presentó como el Shaddai, no se les presentó como el Todopoderoso.
Abraham, Isaac y Jacob sí se les presentó como el Todopoderoso.
Y por lo tanto hubo una relación, una situación que, por ejemplo,
si lo quisiéramos poner en ejemplo, vemos a un Todopoderoso que hizo que una
pareja con más de 100 años tuviera un hijo.
Eso es un poder, eso es algo que sobrepasa el poder humano.
Que es dos ancianos que en sentido natural
ya no tenían la biología para tener un hijo.
Dios provocó de que saliera.
Y no solo eso, sino que pues Sara, sabemos que era
este y que aún así nace este bebé llamado Isaac.
Entonces vemos ahí un Todopoderoso.
Pero cuando vemos a un Jehová, en el sentido de lo que se ve en Éxodo 6
cuando dice, con mi nombre Jehová no me di a conocer a ellos, vemos cómo Dios actuó
en ese sentido de liberar al pueblo israelí.
Es decir, que fue un Jehová como un guerrero, un Jehová como un libertador.
Algo que no necesariamente se vio con Abraham y Isaac y Jacob.
Porque él se está presentando, él se está dando a conocer.
Pero él tuvo que entablar una conversación para comenzar a darse a conocer.
Entonces, por lo tanto, vemos que el cántico que
aparece en Éxodo 15 dice, Jehová es mi salvador.
Porque ahí comienza a resaltar lo que ellos conocieron de Dios.
Éxodo 15 dice, dice, este dice, el cántico triunfal de Moisés,
15.
Entonces Moisés y los israelíes cantaron este cántico al Señor y dijeron,
canto al Señor porque ha triunfado gloriosamente, al caballo y a su jinete ha
arrojado al mar mi fortaleza y mi canción es el Señor.
Y ha sido para mí mi salvación.
Este es mi Dios y lo glorificaré.
El Dios de mi Padre y lo enalteceré.
El Señor es fuerte y guerrero.
El Señor es un hombre.
Y ahí comienza y pues expresa el cántico.
Entonces, si nos damos cuenta, lo que está sucediendo que es,
es de que bajo lo que se conoce de él, se está expresando de él.
Y eso es lo que claramente nosotros necesitamos en la oración.
Tener un conocimiento de él, pero también
entender de que él puede venir a mí de una manera.
Yo necesito estar atento.
Entonces, si nosotros tenemos ese sentimiento, ese pensamiento o inclusive
un versículo que nos puede venir a la mente, etc.
Puede ser que Dios nos esté llamando en ese momento a que vayamos a orar.
Y si Él nos está llamando, Él quiere darse a conocer a nosotros.
Pero obviamente, como también menciono, si nosotros queremos conocerlo a Él para
poder entablar la relación y comunicación, también necesitamos leer la Biblia.
Porque ahí, como mencionaba, Él se da a conocer.
Él nos va a mostrar.
Él nos va a revelar a nosotros quién es Él.
Entonces, por eso es muy importante que nosotros leamos, no sólo bajo el contexto
de que me quiere instruir como un maestro, sino bajo
el contexto de que me van a dar a conocer quién es Él.
Su naturaleza, su sabiduría, su manera de cómo
Él se expresa o inclusive cómo Él perdona.
¿Por qué?
Porque si yo no lo conozco a Él, el enemigo sabe de alguna manera cómo es Dios.
Y por lo tanto, el enemigo va a aprovechar esa ignorancia que
nosotros tenemos acerca de Dios para usarla en nuestra contra.
Por eso mencionaba yo que cuando a veces uno va a comenzar en el Evangelio,
vienen muchas acusaciones.
Que pecaste, que fallaste, que mira, que
volviste a fallar, que bueno servís para esto.
Y comienzan ahí a atacarnos, atacarnos.
Cuando la Biblia dice todo lo contrario.
La Biblia dice que Él nos perdonó todos nuestros pecados.
Y que la Biblia dice que también Él es fiel y perdonador.
También la Biblia dice que nos podemos acercar con confianza.
Entonces vemos que todo lo que el enemigo nos está diciendo y haciendo es una
negación a quién es Dios, o cómo es su naturaleza, o cómo es su forma.
Pero si nosotros entendemos cómo es Él, diríamos, no, es que esto no cabe,
o así no es mi Dios.
Mi Dios no es sólo castigador o que me agarre a golpes.
No, Él es un Dios que perdona.
Es un Dios que me alienta a seguir.
Es un Dios que me enseña a progresar.
Como en el caso de Pablo.
Que Pablo vemos claramente nosotros que él fue perseguidor de la iglesia,
hizo gente blasfemada, etc.
Y como Dios lo perdona.
Y no sólo eso y se nos pone como ministro.
Y cuando yo miro a veces a Pablo, dice, olvidando todo lo que queda atrás,
pongo mi vista hacia adelante hasta el supremo llamamiento.
¿Qué está pasando ahí?
Él está entendiendo de que él falló.
Entonces él dice, bueno, yo fallé, pero no necesariamente Dios quiere que yo
ponga mi vista hacia atrás, es decir, hacia mis errores, hacia mis pecados,
hacia mis fallas, hacia mi ignorancia.
Él no quiere que haga eso.
¿Por qué?
Porque la Biblia dice que él perdona nuestros
pecados y se olvida de nuestros pecados.
Por eso que él se va a perdonar.
Entonces, ¿para qué enfocarme en mis pecados,
en mis fallas, si Dios ya los perdonó?
Entonces yo no tengo que ver mi pasado.
Yo tengo que ver la esperanza que pone
delante de mí, que claramente es Jesucristo.
Por eso dice, olvidando lo que queda atrás, pongo mi vista hacia adelante,
hacia el supremo llamamiento.
Entonces claramente sabe Dios que nosotros vamos a fallar.
Es decir, Dios sabe que nosotros vamos a fallar.
Obviamente no es como entenderlo como excusa, sino
que el sentido es que Dios sabe que vamos a fallar.
Y que por esa razón Jesús pagó nuestros pecados, no sólo pasados, no sólo
presentes, sino nuestros futuros con su sangre.
Entonces ahí vemos y conocemos como Dios,
un Dios de misericordia y un Dios de perdón.
Pero también si nosotros, como mencionaba bajo el sistema judicial de Dios,
que Dios es un Dios justo, que Él es un rey, un monarca, que claramente Él
manifiesta sus leyes, sus estatutos y bajo el entendimiento de su naturaleza,
vamos a entender nosotros de que nosotros tenemos que vivir bajo su justicia.
¿Por qué?
Porque si ligamos la justicia a la paternidad y lo tratamos de entender en
nuestra vida diaria, por ejemplo, nuestro papá o mamá nos puede decir,
miren, no vengan más de las nueve de la noche o a las diez de la noche a la casa.
Y nosotros decimos, sí, pero ¿por qué no sólo hasta las nueve o sólo hasta las diez?
¿Por qué?
Porque mi padre, que es perdonador o que me ama, sabe que hay peligros en la noche.
Sabe que hay personas que van a robar o personas que se drogan o personas que
andan ebrias que no necesariamente van a pensar bien las cosas.
Nosotros quisiéramos estar en la calle, estar con los amigos, hacer muchas cosas,
pero nuestros padres que nos aman, que ya han vivido muchas cosas y que
también manejan una sabiduría, dicen, mejor no, mejor, aunque no pase
mucho tiempo allá afuera, otra vez diversión, pero van a estar resguardados.
Entonces, cuando viene Dios, hace lo mismo.
Él nos ama y Él nos resguarda.
Él nos ha establecido, si le queremos llamar, leyes, pero es
porque nos guarda y nos cuida y nos hace entender su justicia.
Entonces, si yo sé que Dios es justo, yo también
así mismo voy a llegar a orar bajo su justicia.
¿Me entiendes?
Por ejemplo, si yo voy delante de un juez y le digo, juez, mire, esas leyes no
funcionan, el juez me va a decir, mire, pero las leyes están para cumplirse.
Entonces, el juez me va a regañar y además me puede dar hasta
un castigo porque falté respeto porque me pasé de su ley.
Entonces, si yo vengo a orar, yo debería entender la
justicia de Dios porque Dios es justo, Dios es un juez.
Y por eso que Jesús, cuando habla de la oración de la mujer, que no nos cansemos
de orar, que claramente así menciona esa parábola, dice que hay una mujer que llegó
con un juez injusto y que constantemente llegaba a pedirle justicia.
Y de que este juez se cansó, dijo, aunque yo soy malo, yo no hago justicia,
entonces, pero por esta mujer que me está
pidiendo de día y noche, le voy a hacer justicia.
Entonces, Jesús dijo, si este juez que es injusto
hizo justicia, ¿cuánto no más vuestro padre?
Entonces, ahí está encerrando y diciendo, miren, conozcan que mi padre es un Dios
justo, de que si ustedes le piden bajo
justicia, él por ser justo se los va a cumplir.
Y está dando a entender o dar a conocer la naturaleza de
Dios o cómo es Dios con este ejemplo de esta parábola.
Entonces, ¿qué significa?
De que a veces nos vamos a orar, pero no entendemos la justicia.
Entonces, venimos y le pedimos cosas injustas a Dios en su presencia,
cuando en el mismo contexto de lo que él está
hablando, está diciendo que debemos buscar la justicia.
Entonces, la pregunta es, ¿nosotros cuando oramos,
oramos con justicia o estamos orando en injusticia?
Entonces, si nos damos cuenta, el conocimiento que yo tengo de Dios va a
llevarme a saber cómo orar, a saber cómo llegar delante de él.
Y por esa razón es de que nosotros debemos leer la Biblia para conocerlo,
inclusive para derrumbar aquellos argumentos
que el enemigo ha puesto nosotros.
Porque el hecho que a veces nos digan es que Dios es un Dios que castiga,
Dios no aguanta el mal y un montón de cosas que pueden ser tal vez así bien
rígidas, que en cierto punto sí es cierto, pero también bajo el sentido de que Dios
trae el perdón, puede llevarnos a no acercarnos, a no entrar inclusive en la
manera de los amores que mencionaba al inicio.
Porque a veces, por ejemplo, se han presentado predicadores que dicen que a
Dios no se le puede decir papito, por ejemplo, sino que le tenemos que decir
padre, así como a secas y con reverencia, inclusive de rodillas.
Y aunque ciertamente sí se puede hacer, porque así es, es una reverencia que no
tiene Dios, pero si nos damos cuenta sí podemos también decirle papito,
no como decirle papito a Dios lo que estamos haciendo es reduciéndolo,
sino que nuestro contexto, si lo queremos llamar así, latinoamericano, la idea de
decir un diminutivo es para establecer un cariño.
¿Me explico?
Entonces lo que quiero entender es que la idea que a veces nosotros escuchamos de
diferentes puntos, ya sean predicadores o el enemigo o lo que se maneja en la
sociedad, pueden llevarnos a no acercarnos a Dios de una manera, pero que si nosotros
entendemos realmente cómo es Dios, nos va a llevar o
nos va a impulsar de una mejor manera acercarnos con Él.
Es decir, si nosotros, por ejemplo, tenemos papá o maestros o personas en el
trabajo que se miran así enojadas, con cara de gruñón, nosotros no
necesariamente nos va a dar ni siquiera como
que el gusto de acercarnos a hablarle, ¿verdad?
Pero si miramos a una persona que tal vez es abierta, así con el rostro alegre,
hasta nos podemos llegar a acercarnos y decir, mira, pero ¿por qué estás alegre?
Entonces el concepto que a veces nos dan de Dios es un concepto equivocado.
Inclusive el concepto que a veces nosotros mismos nos formamos de Dios es equivocado,
porque a veces nosotros queremos depender de nuestra propia mente.
Y por eso Dios nos dejó la Biblia.
Nos dejó la Biblia para que nosotros entendiéramos cómo es Él y de cómo Él se
expresa o inclusive cómo Él se quiere acercar a nosotros.
Y mencionaba en el caso del acercamiento, pues inclusive si nosotros vemos el cantar
de los cantares, cuando dice que la amada se fue a bañar, se fue a preparar y se fue
a acostar, dice que el amado llegó de madrugada.
La pregunta es ¿para qué va a llegar el amado de madrugada?
Sino que es ¿para qué?
Para amar a la amada.
Pero dice que la amada no llegó a abrirle a Él.
Es decir, que Dios busca estar con nosotros.
Dios busca entablar una conversación.
Pero que a veces nosotros no estamos tan dispuestos, por muchas razones.
Y entre una de ellas, como mencionaba, los fallos, los errores que uno se puede
establecer o inclusive a veces nuestros mismos pecados.
Porque la Biblia dice en Juan que nosotros a veces
por andar con ciertos pecados no nos acercamos.
Puede ser que las tinieblas no se quieren acercar a la
luz porque no sea que sean expuestas nuestras malas obras.
Entonces, ¿qué significa eso?
De que a veces nosotros no nos queremos acercar porque
hemos pecado, de una manera consciente o inconsciente.
Pero si nosotros conocemos que Dios realmente quiere
limpiarnos de nuestros pecados, lo vamos a hacer.
Inclusive, el hecho que nosotros entendamos, como mencionaba en su inicio,
lo que representa la oración, no solo en el sentido de un habla o una conversación,
sino en lo que habla de la conexión, que inclusive lo mencionó Kevin,
que es una forma de conectarnos, dice la Biblia, lo que él mencionó.
Y claramente es así, porque cuando nosotros leemos en el libro de Corintios,
si no estoy mal, habla de que dice que el
que se una a la ramera, uno es con la ramera.
Pero que aquel que se una a Cristo, se hace un mismo espíritu con él.
¿Eso qué significa?
Cuando la Biblia dice que una persona se junta con otra, en el sentido de un hombre
con una mujer, y los dos hacen una sola carne, con Dios, como vimos en su inicio,
que Dios es espíritu y que nosotros somos entes espirituales,
significa que nuestros espíritus se hacen uno con él.
Entonces, ¿qué significa?
De que cuando yo me acerco a la oración, yo no necesariamente solo voy a presentar
palabras, no necesariamente solo voy a presentar argumentos, o conocimientos que
yo tengo de Dios, o de alabanzas, sino que también significa que yo me
estoy, por así decirlo, fusionando,
conectando, o haciéndome uno con su espíritu.
¿Qué significa?
De que si Dios es paz, Dios es amor, Dios es justicia, Dios es fidelidad, etc.
Es decir, todo eso es su espíritu.
Todo eso es su espíritu, ¿sí?
Paz, paciencia, justicia, benignidad.
Entonces, todo eso, cuando yo me acerco a una oración, me lo ministra mi espíritu.
Entonces, mi espíritu comienza a ser... le comienzan a quitar, por así decirlo,
de mi ser integral, el espíritu de mi cuerpo, le comienzan a quitar los
espíritus de mentira, de engaño, de impaciencia, de
afán, de aflicción, porque me estoy conectando con él.
No solo en palabras, sino en espíritu.
Por eso mencionaba que la identidad de él, como su naturaleza, que Dios es espíritu,
nos da un contexto a nosotros de entender qué va a pasar cuando oramos.
Entonces, por esa razón, que algunas personas cuando oran, tal vez,
bostezan, le sacuden un brazo, que le diera yo, a veces lloran,
tal vez tienen ciertas otras cosas que se
manifiestan porque son liberaciones en la persona.
Pues la persona está siendo liberada por los diferentes
espíritus que nosotros hemos acumulado a lo largo del día.
Entonces, Dios lo que hace es liberarnos en la oración.
¿Por qué?
Porque se hace uno con nosotros.
Él nos suministra de su espíritu hacia nosotros.
Entonces, por eso que nosotros tenemos estos
puntos de liberación sobre nuestras vidas.
Entonces, es importante que lo conozcamos.
¿Por qué?
Porque cuando uno se acerca a oración y uno tiene esos espíritus, esos espíritus
están impidiendo que nos acerquemos a orar.
Porque saben de que si nos acercamos a orar, ellos
ya no van a tener poder y autoridad sobre nosotros.
Porque nosotros nos estamos acercando al Creador.
Nosotros nos estamos acercando al Dios Omnipotente.
Y entonces ellos le tienen miedo, ellos tienen
temor a que pierdan posesión sobre nosotros.
Inclusive la vez anterior hablamos de eso, de que cuando Jesús llega a liberar al
gadareno, lo que hacen los espíritus del gadareno es levantar una tormenta.
Entonces, ¿qué hace Jesús para la tormenta?
¿Para qué?
Para poder llegar a liberar al gadareno.
Entonces, el enemigo nos levanta problemas, tormentas, todo eso para
obstaculizarnos a que nosotros podamos orar.
Entonces, nosotros debemos entenderlo y esforzarnos porque sabemos de que si vamos
a orar, vamos a obtener la comunión con él.
Esa comunión nos va a liberar de diferentes cosas
que nos han dado y por nosotros vamos a ser libres.
Y nosotros vamos a aportar la gloria de Dios, porque por
eso Jesús tenía esa gloria, Jesús tenía esa presencia.
Porque Él se acercaba continuamente a orar.
Él lo suministraba a Dios Padre constantemente.
Entonces, la gloria que nosotros vemos era la gloria del Padre en Jesús.
Entonces, a veces nosotros no vemos que
tenemos esa lucha, que el enemigo se interpone.
Ahorita, no sólo hablándolo en términos de pensamiento, no sólo en términos de
argumentos, sino que también en términos espirituales.
Porque los espíritus, vemos, no son espíritus también,
por eso la Biblia habla de huestes espirituales de maldad.
Que están bloqueándonos el camino para que nosotros no nos acerquemos a orar.
Entonces, por eso nosotros podemos inclusive orar y decirle Señor,
Señor te pido que me ayudes a ordenar mi tiempo para que yo pueda acercarme a orar.
Entonces, vemos que el enemigo está acecho y que él no quiere nuestra libertad.
Alguien dirá, hermano, pero ya cuando creímos en Jesús nos hizo libres.
Sí, pero el problema está que nosotros nos suministramos tinieblas.
Es decir, nosotros no siempre estamos en unión con Dios.
Y aquí entra otro contexto de lo que es oración.
Para nosotros oración a veces sólo es el punto
de ponerme rodillas o levantar mis manos y orar.
Ese es el contexto que nosotros tenemos.
Pero realmente la oración no se maneja sólo en ese contexto,
sino que la oración es como un punto eterno de conexión.
Menciono esto porque recordemos que cuando nosotros estamos muertos en delitos y
pecados no teníamos conexión o comunión con Dios.
Estamos en comunión con qué?
Con entidades de tinieblas.
Es decir, que estamos orando con espíritus de tinieblas.
¿Qué significa?
De que las personas cuando a veces pecan es porque un
espíritu le dice mi nada entra en adulterar con esa persona.
Entonces la persona viene, adultera con esta persona
porque él tiene una comunión con un espíritu de adulterio.
Pero cuando Dios viene nos hace que nos arrepintamos de nuestros pecados,
nos saca las tinieblas.
Es decir, de dejar de orar con el adulterio, la fornicación, el ego,
la infidelidad, etc.
Y nos trae al reino de la luz para que estemos en una comunión constante con Dios.
Para que constantemente escuchemos su voluntad, su sabiduría, su inteligencia.
Y estemos en una conjunción 24-7 porque es espiritual,
no estamos hablando de un sistema corporal o alma.
Entonces ¿qué pasa a nosotros?
Pues la vida dice orar sin cesar.
Es decir, mantener una comunión constante con Dios en el espíritu.
Pero obviamente cuando ya entramos en una postura de rodillas o levantar nuestras
manos, ahí entramos en otro tipo de acto de expresión de oración.
Entonces el enemigo siempre busca estos
bloqueos para que nosotros no estemos con él.
Entonces cuando viene que nosotros todavía
escuchamos música del mundo, miramos una película.
Todo eso son suministraciones de espíritus que no son de Dios.
Porque si yo miro, por ejemplo, estas cuestiones
de los Avengers o todo ese tipo de cosas.
Ellos tienen hechicería, tienen ego, brujería, un montón
de cosas que las podemos ver claramente o puede ser que no.
Es decir, que están siendo suministradas.
Entonces cuando uno está metido dos horas en todas esas áreas detenibles,
es suministraciones del enemigo.
Claramente no llegan al espíritu, sino que a
veces llegan a tomar parte de nuestros cuerpos.
Por eso el apóstol Pablo dice, y me fue puesto un aguijón en la carne,
no fue el aguijón en el espíritu.
Entonces vemos que hay cosas en nuestras carnes.
Entonces el enemigo no quiere que nosotros seamos libres y nos posee.
Entonces por eso es que nos cuesta entender la Biblia, por eso es que nos
cuesta llegar a orar, por eso es que nos cuesta muchas cosas.
Entonces por eso es la idea de que cuando uno se acerca a orar, pida perdón al Señor
por los pecados cometidos y que Él nos revele su palabra.
Si nosotros conocemos su naturaleza, su manera de
cómo es Él, va a ser más fácil la accesibilidad a Él.
Entonces eso es lo que yo refiero, que es importante que conozcamos de que
Dios es un Dios, que Dios es espíritu, que Dios es un Padre.
Y así sobre las muchas maneras que Él se puede presentar,
como ya mencioné, cómo se da a conocer a nosotros.
Inclusive puede ser que Dios venga a presentarse a nosotros como un amigo.
Porque a veces nosotros hablamos de decir, es que
Dios es mi Padre, o que Dios es mi Salvador, o etc.
Pero a veces no necesariamente inclusive podemos estar viendo a Dios como un amigo.
Y obviamente eso cambia muchas características.
Y ahorita también unas cosas que también necesitaba, que era lo que quería
mencionar, era cuando entendemos esto también de los enemigos, ¿verdad?
Porque a veces eso creo que afecta a nuestras oraciones
también, y que inclusive lo he oído de varias fuentes.
Y que para mí no me parece muy correcto, es de que hay personas que dicen que
cuando oramos no tenemos que decir con palabras nuestras oraciones.
Sino que lo que tenemos que hacer, dicen ellos, es de orar de nuestra mente.
Entonces, porque dicen que si uno ora con palabras,
el enemigo lo escucha y el enemigo se entromete, etc.
Eso no es totalmente cierto.
Y lo menciono porque puede ser que hay personas que lo hayan oído, y puede ser
que eso también pueda llegar a estorbar la oración.
Realmente eso creo que es una estrategia del enemigo para que uno no ore con su voz.
¿Por qué menciono esto?
Porque cuando vemos la Biblia, mucho de la Biblia habla de la expresión con la voz.
Por ejemplo, Romanos capítulo 10 dice, y esta es la palabra de fe que predicamos,
que si alguien confesare con su boca que Jesús es Señor, y cree en su corazón que
Dios lo resucitó de los muertos, será salvo.
Entonces, ahí habla de que la manifestación de la salvación
vino por una confesión con la boca, con la palabra.
Entonces, cuando nosotros oramos, hacemos expresiones de liberación.
Decimos, tú eres mi rey, yo confío en ti, tú eres al quien amo.
Entonces, hacemos declaraciones de fe, o hacemos confesiones delante de la
presencia, inclusive de entidades de tinieblas.
Entonces, estamos declarando, si lo queremos llamar así
en las tinieblas, de que nosotros confiamos en Dios.
Que Dios es nuestro único Dios, que a Él es al que le
ofrecemos nuestro corazón, inclusive le pedimos perdón.
Pero las personas a veces también piensan de que el enemigo, por así decirlo,
si nosotros oramos en nuestra mente, él no puede escucharlo.
Pero no es totalmente cierto, porque el mismo enemigo puede traer a nuestra mente
pensamientos para que nosotros los expresemos delante de él.
Inclusive el enemigo no necesariamente se puede ir en pos de lo que uno puede decir,
sino que también lo que puede salir de nosotros.
Recordemos que cuando uno ora, la Biblia dice que cuando se habla del
libro de Apocalipsis, decía que habían copas de inciensos.
Dice que esas copas de inciensos eran las oraciones de los santos.
¿Qué quiere decir?
De que cuando nosotros miramos el incienso, es como un humo, como un olor.
Es algo como que se huele, ¿verdad?
Entonces, ¿qué significa?
Que nosotros somos como inciensos.
Inciensos que cuando estamos en el fuego de Dios, levantamos un aroma.
Esa es nuestra oración.
Entonces, ahí habla de que nuestro espíritu es como que
nuestro espíritu llegara delante de Dios y tomara un olor.
Entonces, el enemigo puede llevarnos a suministrarnos cosas que no son gratas,
y nosotros presentar un olor no necesariamente fragante delante de Dios,
porque estamos pidiendo injusticia, maldad y engaño, envidia delante de Dios.
Entonces, Dios cuando siente el olor dice, esto es egoísmo, esto es engaño,
esto es injusticia, esto es lascivia, esto es lujuria.
¿Me explico?
O sea, no necesariamente se necesitan palabras,
no necesariamente se necesitan argumentos.
Entonces, el enemigo puede decir, bueno, este está orando en engaños,
no necesariamente necesita escucharnos, porque ellos son espíritu.
Menciono esto porque la idea de hablar, inclusive cuando la Biblia dice que la
abundancia del corazón a la boca, significa que si nosotros somos seres
espirituales, y nosotros mientras oramos decimos Señor te amo,
Señor te doy gracias porque me has ayudado, yo confío en ti.
Eso significa que eso sale gratitud, sale revelación, sale amor, sale etc.
Y eso no va a agradar los espíritus o demonios, y se van a comenzar a esfumar o
desaparecer del lugar, porque estamos entrando en una dimensión de oración.
Que la dimensión de oración realmente es una oración, es una dimensión de eternidad.
Es decir que cuando yo me acerco a orar, no me estoy acercando a orar
necesariamente en mi cuarto, yo accedo a un lugar celestial, a un lugar de
intimidad, a un lugar de presencia de Dios, donde inclusive ahí ni siquiera los
demonios podrían habitar, entonces no van a escuchar nada.
Entonces la expresión que sale de nuestra boca va a llevar un espíritu, y por eso es
importante que nosotros comprendamos que Dios es espíritu, y que nosotros somos
espíritu a mi cuerpo, porque eso nos va a ayudar a entender muchas cosas,
que sólo el hecho de llegar a su presencia ya entramos en una comunión.
Sólo el hecho de decir te voy a escuchar, entramos en una comunión de oración.
Entonces por esa razón es importantísimo que nosotros
entendamos que la oración se basa en lo que conocemos de Dios.
Entonces si nosotros buscamos conocer a Dios, nuestra oración va a mejorar,
nuestra manera de vida va a mejorar, porque lo estamos conociendo.
Inclusive podemos saber qué temas tocar delante de Dios, o cómo hablarle,
porque la Biblia nos enseña a qué temas de conversación hablar.
Por ejemplo, una de las cosas que mi papá me decía de niño era, lea el periódico
porque cuando usted se tope con una persona va a
poder tocarle temas de deporte, de economía, etc.
Entonces siempre me impulsaba a leer el periódico para que yo pudiera tener un
tema de conversación con cualquier persona.
Entonces si le traemos esto a Dios, es decir, si yo leo la Biblia yo tengo
diferentes contextos, justicia, sabiduría, inteligencia, amor,
bondad, fidelidad, etc.
Tengo todo eso.
Entonces significa que si yo voy a orar, la Biblia me dijo que Dios es justo.
Señor, yo estoy leyendo tu palabra, que tú eres así, así, así.
¿Por qué?
¿Me podrías explicar esto?
¿Me podrías explicar lo otro?
Entonces ya tengo un tema de conversación de llegar con Dios.
¿Por qué?
Porque le estoy comenzando a conocer.
Como mencioné, puede ser que si yo le doy la pauta en ese momento para yo detenerme
a escuchar, que inclusive eso puede ser 5 minutos, 10 minutos, 20 minutos,
Dios me va a estar impartiendo, no necesariamente al oído, pero también a
mi espíritu, lo va a estar impartiendo y me va a estar enseñando, porque yo sé que
Él transmite sabiduría tal vez sin un oír, o sin tal
vez manifestar algún tipo de gramática o vocablo.
Entonces eso es muy importante.
Inclusive nosotros, cuando oramos, tenemos que aprender a formular preguntas,
o inclusive con esta leyenda ahorita, la definición de oración, que decía que la
oración es un conjunto de palabras que tienen sentido.
¿Qué significa eso?
Que cuando a veces nosotros vamos a orar, vamos
a orar bajo sistemas que no tienen sentido.
Y que nosotros si leemos la Biblia y entendemos, vamos a orar a Dios con
revelación, con entendimiento, con justicia, con paciencia, porque
sabemos delante que nos estamos presentando.
Entonces yo creo que es bastante importante que nosotros, más que solo el
método, porque miren, hay muchas cosas de hablar con la oración, por ejemplo,
cuando uno ora parado, cuando uno ora sentado, cuando uno ora de rodillas,
acostado, cada cosa de esas, inclusive son posturas
de oración, implican cierta manera de comunión.
Y podríamos hablar de un montón de cosas, pero lo que me he querido concentrar es,
si nosotros conocemos a Dios, cómo es Él, su naturaleza, eso inclusive cuando
comenzamos a meditar nosotros día a día, nos va a comenzar a revelar la manera de
acceder a Él, nos va a comenzar a mostrar nosotros cómo podemos hablar, o inclusive
cómo practicar escuchar, que fue lo que hablamos al inicio.
Yo lo he hecho, yo lo menciono porque yo lo he hecho.
Yo lo que he hecho a veces es que estar callado delante de Él, cuando voy a
iniciar a orar, no siempre, por supuesto, sino que en ciertos momentos, son quince o
diez, me pongo ahí a tratar de escuchar, porque eso para mí es una práctica,
pero también uno se viene a saber cómo expresar delante de Dios las palabras,
porque también eso se aprende.
Algunas personas se les puede hacer, por así decirlo, más fácil, porque eso lo
he visto, más fácil expresarse delante de Dios, a otras personas puede costar,
no saben qué decir, y por eso he mencionado que la Biblia es base para eso,
la Biblia es base para poder llegar delante de Él, y obviamente saber que uno
tiene una amistad con Él, pero tampoco sobrepasarse, porque a veces cuando uno
dice, Dios es nuestro amigo, las personas ya entran a decirle a Dios, por ejemplo,
¿qué onda, brother?, o algo así raro, pero cuando habla de una amistad no
estamos hablando de tratarlo como nosotros tratamos a la gente, sino que cuando
hablamos de amistad habla de una confianza, porque cuando nosotros
entendemos lo que es un amigo, a un amigo le confiamos, nosotros
secretos, a un amigo nos expresamos el dolor, aflicciones, inclusive ciertas
alegrías, entonces eso es a lo que me refiero con una amistad, no necesariamente
decir, ¿qué onda, brother?, o ¿cómo estás?, o ¿qué
pasó?, sino que estamos hablando de ese punto.
Entonces, ¿qué significa?, de que cuando yo entiendo que Dios es mi amigo,
yo le puedo venir a contar mi problema, como que estoy llegando a un amigo,
mira, fíjate que me pasó esto, tuve este problema, o inclusive cuando
estoy alegre, mira, Dios, te agradezco porque gracias a ti pude lograr esto,
trabajamos juntos, me llevaste a alcanzar otras
cosas, entonces ahí estamos hablando de una amistad.
Entonces, si nos damos cuenta, todo radica en quién es Él, porque vuelvo,
también como le dice la Biblia, nosotros fuimos creados a imagen y a semejanza.
Entonces, ¿qué nos dice eso?, que si somos creados a imagen
y semejanza, significa que nosotros somos derivados de Él.
Es decir, que si Él es Dios, yo soy una creación.
Si Él es padre, yo soy un hijo.
Si Él es el Señor, yo soy un esclavo.
Si Él es rey, yo soy un príncipe.
Y así podríamos ir sobre cada cosa.
Y obviamente esa, o ese entendimiento, o esa figura, o esa semejanza,
me lleva a mí a saber cómo llegar a hablar, saber cómo presentarme,
inclusive también cómo ser formado.
Por eso hablaba del Espíritu, de que Dios es Espíritu, y obviamente la oración no
sólo implica el sistema que yo tengo en comunión, ya
expresión, sino que también cómo oro día tras día.
En este caso, como hablaba de Mateo 6 y 9, que
decía, Padre nuestro que estás en el cielo.
Pero también significa que, por ejemplo, si eres mi padre, significa que yo todo el
día debo estar atento a oír su voz para saber cómo actuar.
Si mi padre me dice, mira, perdona a tal persona, yo tengo
que ir y perdonarlo, porque mi padre me lo está diciendo.
Pero si yo me comporto como un rebelde día tras día, y yo me llevo nada más en
oración a decirle, Padre, estamos como en un conflicto, porque estoy viviendo como
un rebelde, pero delante de la oración quiero decirle, Padre.
Entonces es como contradictorio.
Entonces, ¿qué quiero entender?
Que la comunión ciertamente sea continuamente, pero tal vez los puntos
cúspides, ya en el sentido de que yo me dedique
tiempo a la oración, ahí se van a marcar otras cosas.
Entonces, si nosotros entendemos ese sentido,
vamos a comenzar a ser más agradable la oración.
Ya no va a ser como que pesade, tengo que orar por tal persona,
o tengo que hacer tal cosa, o porque la dice, tengo que orar sin cesar,
y que ya no tengo que pedir, sino que ya entendemos de que
es una forma de entrar en relación con él, en un agrado.
Y eso lo menciono porque particularmente conmigo, y no le digo que eso sea una ley,
sino que yo lo he usado así, o lo he hecho así.
De que a veces yo vengo y oro, pues, de una manera, como decir,
lo podemos llamar así, litúrgica, le dirían algunos, ¿verdad?
O sea, padre, te agradezco por esto, y está bien, porque es una forma.
Pero hay momentos como que uno, o el alma no quiere, o no sé qué manera,
y yo lo que hago es, como mencionaba, ver a Dios a veces como amigo.
Entonces, cuando amigo ya está, me siento, y como que hablar con un amigo,
es decir, expresar realmente lo que hay en mi corazón, y no necesariamente en ese
punto que uno puede levantar sus manos y decir expresiones, tal vez más formales,
sino que uno decir, padre, mira, tengo un problema, o sea, tengo algo que
resolver, y necesito que esto y esto y esto, que me está pasando.
Necesito que me ayudes, que me apoyes, que me sienta yo
refugiado en ti, porque hay cosas que tengo que resolver.
Entonces, vemos de que el alma a veces también no quiere hacer cosas.
Por eso, David decía, bendice, perdón, bendice alma
mía que hoy no te olvides ninguno de sus beneficios.
Entonces, como que el alma no quería ver como que hay algo en ella que lo
desanimaba o lo tenía así, como que muy frustrado.
Entonces, le decía, mira, recuerda, haz memoria.
Y por eso uno puede venir de alguna manera a presentarse delante de Dios y decirle,
porque tú eres mi amigo, voy a hablarte como amigo, voy a expresarme de esta
manera, tal vez no me voy a poner de rodillas, tal vez voy a estar sentado,
voy a estar parado, pero el punto es de que él es mi amigo, y yo voy a comenzar a
expresarme, a quitar mi dolor, mis problemas, mis cargas.
Entonces, es muy importante esta parte, ¿verdad?, inclusive, tomando otro punto,
que es el caso donde lo que se menciona en la Biblia como orar en el nombre de Jesús.
Cuando hablamos de orar en el nombre de Jesús, es un detalle, porque a veces
nosotros pensamos de que es terminar la oración como,
padre, te pido esto en el nombre de Jesús, amén.
Pero realmente, cuando se habla de orar en el nombre de Jesús, como mencionamos de
que Dios es espíritu, es de que nosotros, cuando habla de orar en el nombre de
Jesús, habla de que nosotros debemos orar en el amor, nosotros debemos orar en
justicia, nosotros debemos orar en misericordia, nosotros debemos orar,
que le dijera yo, en fidelidad, porque a veces no oramos en eso.
Es decir, Jesús es paz, justicia, gozo, misericordia, fidelidad, etc.
¿Qué quiere decirte?
Que si nosotros oramos en envidia, en ego, en infidelidad, etc.
¿Qué estamos haciendo?
Orando fuera de Jesús.
No estamos orando en el nombre de Jesús.
Estamos orando fuera del nombre de Jesús.
Entonces, orar en el nombre de Jesús no significa, padre, te pido en el nombre de
Jesús que me des tal cosa, sino que orar en el nombre
de Jesús significa orar en amor, orar en justicia.
Por ejemplo, si alguien me viene y me hizo una ofensa, yo no llegar y decir,
padre, es que mira que él es un mentiroso, y justificarme, sino prácticamente lo que
debo hacer es no entrar en el odio, sino que tengo que venir y decir,
bueno, señor, te pido que tengas misericordia de él, porque él dijo cosas
que no deberían decirse de mí, porque yo no soy así.
Entonces, yo te pido que lo perdones, que él esta vez se confundió o lo entendió mal.
Te pido que lo perdones porque él no sabe lo que hace,
pero también te pido que si lo puedes corregir, corrígelo.
Entonces, yo estoy orando en amor.
Entonces, estoy orando, ¿en dónde?
En el nombre de Jesús, porque Jesús es amor,
Jesús es misericordia, Jesús es perdón.
Entonces, ese es el punto de en lo espiritual.
Por eso mencionaba y recalcaba el hecho de que Dios es espíritu.
Entonces, el conocimiento de quién es Dios me va a llevar a saber cómo orar.
Entonces, eso es muy importante que nosotros,
por eso leamos la Biblia continuamente.
No sólo, como ya lo mencioné, el hecho de entender que nos va a enseñar en el
sentido de doctrinas, enseñanzas, etcétera, sino que nos concentremos,
cuando leamos la Biblia, saber quién es Dios y saber de que él tiene la capacidad
de lograr cosas.
¿Me entiende?
Por ejemplo, el Salmo 3 dice, O Jehová, muchos son mis adversarios.
Muchos son los que se levantan contra mí.
Muchos son los que dicen de mí no hay para él salvación en Dios.
Más tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí, mi gloria y quien levanta mi cabeza.
Como mi voz clame a Jehová y él me escuchó desde su monte santo.
Entonces, ¿qué significa eso?
Ahí nos está mostrando cómo es Dios.
¿Cómo?
De que aunque haya ejércitos, él sobrepasa todo ejército.
Es decir, que él tiene todo poder.
Entonces, cuando dice, O Jehová, porque muchos son mis adversarios.
Entonces, si lo ponemos bajo nuestro
entendimiento, es, ok, yo tengo muchos problemas.
Tengo problemas en trabajo, tengo problemas en la
familia, tengo problemas en esto, en tal lugar, tal otro.
Es decir, que yo tengo una multitud que yo lo
miro como algo que no puedo manejar o sobrellevar.
Y es porque me estoy enfocando en eso.
Pero si yo me enfoco en Dios, ah, más tú, Jehová, eres
escudo alrededor de mí, mi gloria y quien levanta mi cabeza.
Entonces, ya vemos de que nosotros vamos a adorar.
Porque entendemos de que no es enfocarse en la multitud de cosas que nosotros,
obviamente, nos puede sobrecargar o lo
podemos ver como algo que no podemos resolver.
Pero si miramos a Dios que está sobre todo eso, nos vamos a ceder.
Como otro salmo dice, alzaré mis ojos a los montes de donde vendrá mi socorro.
Y él dice después, mi socorro viene el Señor que hizo los cielos y la tierra.
¿Qué significa?
De que él lo primero que hizo fue a ver a todos los dioses.
Dice, alzaré mis ojos a los montes.
¿Por qué?
Porque en los montes se realizaban las adoraciones,
los cultos, inclusive las oraciones o los sacrificios.
Entonces dijo, alzaré mis ojos a los montes.
Es decir, que Dios me pueda a mí resolver las cosas.
Porque a veces nosotros no necesariamente levantamos nuestros ojos a Dios.
A veces nosotros levantamos los ojos y miramos nuestra cuenta bancaria,
miramos si un amigo nos puede ayudar, miramos
si nuestra inteligencia lo puede resolver.
Entonces, alzamos los ojos a los montes de donde vendrá nuestro socorro.
Después dice, mi socorro viene el Señor.
Es decir, que él supera todos los sistemas de soluciones que hay.
Mi socorro viene el Señor, que hizo los cielos y la tierra.
¿Por qué?
Porque los cielos están sobre los montes.
Entonces, vemos de que leyendo la Biblia, nos muestra la manera de orar.
Y nos muestra la naturaleza de Dios para acercarnos ahora.
Entonces, es importantísimo que lo comprendamos, porque también vamos a
comprender el hecho de hacia dónde nos quiere llevar Dios.
A veces nosotros pensamos de que...
y que a veces creo que se habla mucho en la iglesia
de eso, que Dios quiere que tengamos un ministerio.
O sea, es lo que mucho se habla es ministerio.
Usted tiene un ministerio, el llamado de Dios.
Y no digo que esté mal el llamado, no digo que esté mal el hecho de que uno
tenga un ministerio llamado, como le queramos llamar, sino que yo considero que
ahí está un mal enfoque, porque realmente el punto no es el ministerio.
El punto es alcanzar la comunión con Dios.
Y en ese recorrido para alcanzar la comunión
plena con Dios, entra el ministerio.
Así de simple.
El ministerio es una añadidura nada más.
No es realmente como la base fundamental.
¿Por qué menciono esto?
Porque la Biblia dice buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,
y todo lo demás vendrá por añadidura.
Es decir, que si yo me dedico a buscar a Dios en comunión, en dedicación,
en entrega, Él me va a dar un ministerio.
Pero si yo no estoy ni orando, ni leyendo, ni en comunión, ¿para qué me lo va a dar?
¿Qué voy a dar a conocer de Él si no lo conozco?
Entonces vemos que la clave es la comunión.
La idea es alcanzar, estar en su comunión.
Inclusive Dios viene, dice, por una amada iglesia ataviada, santa, pura y sin mancha.
¿Por qué?
Porque la amada conoce al amado y sabe cómo es el amado.
Entonces, nuestro punto es eso, la comunión con Él.
Inclusive en Lucas, capítulo 2, habla que hay una profetisa que se llamaba Ana.
Dice que ella servía en el templo con oraciones y ayunos.
No dice que ella predicaba, ¿verdad?
Dice que servía con oraciones y ayunos.
Eso nos da a entender que nuestro servicio
a Dios va a ser con oraciones y con ayunos.
Porque la palabra servicio, que se utiliza en ese
pasaje de la Biblia, habla de un servicio de adoración.
No habla de un servicio, por ejemplo, de aconía, o por ejemplo, doulos o leiturgos.
Habla de un sentido de comunión.
¿Por qué mencionó a Ana?
Porque dice que Ana estaba en el templo sirviendo con oraciones y ayunos.
Es decir, que ella estaba en pura comunión.
En puros amores con Dios.
Y que por causa de eso, dice que en ese momento, llega María con José a presentar.
¿A quién?
A presentar a Jesús.
Entonces, vino esta Ana y vio a Jesús.
Y dice que profetizó de Él.
Y también dice que después de ver a Jesús y profetizar de Él, dice que salía a las
calles para anunciar que el Mesías estaba entre ellos.
¿Qué nos deja ver esto?
Nos deja ver que si nosotros hacemos lo que Ana hacía, de entrar en nuestro
servicio de oración, nuestro servicio de ayuno para entrar en comunión con Dios,
se nos va a revelar Jesús.
Y nosotros vamos después a profetizar de Jesús,
anunciar a Jesús, porque estuvimos en una comunión.
Entonces, si nos vemos en este caso, vemos que la oración también es un servicio.
Pero no un servicio bajo el sentido de que a veces cuando nos hablan de servidad,
hablan de poner sillas, de estar en el baño, de ir a
predicar, de ir a enseñar, sino que un servicio para Dios.
No para los demás, porque cuando hablamos de servicio,
hay diferentes manifestaciones en el griego de servicio.
Está el servicio doulos, que el servicio doulos habla de una persona hacia su Señor.
Cuando se habla de un servicio diakonía, habla de una persona
que es puesto en una obra para hacer avanzar esta obra.
Y cuando se habla de un servicio leiturgos,
habla de una administración para la congregación.
Y así nos podemos ir con cada uno.
Entonces, ¿qué quiero entender?
De que realmente el principio del servicio es hacia Dios.
Y una de las cosas de la manera que vamos a servir a Dios, es a través de la oración.
Oración no en el sentido de intercesión, sino que
oración en el sentido de comunión, de conocer a Dios.
Y obviamente en esa comunión Dios nos puede dar otro tipo de
servicio como el caso de ponernos a servir en una diakonía.
O inclusive y con esto espero concluir, es el caso de Habacuc, por ejemplo.
Porque si nosotros vemos el libro de Habacuc que
realmente el libro de Habacuc está basado en una oración.
Cuando uno comienza el libro de Habacuc dice
la profecía de que le fue revelado a Habacuc.
Pero realmente en el original dice la carga que le fue puesta a Habacuc.
Pero cuando comenzamos a ver a Habacuc se centra en orar.
El comienza a orar.
Es decir, casi lo que vemos en el capítulo uno son la oración que Habacuc y como Dios
le muestra en esa oración lo que él estaba pidiendo.
Cuando él se entera, o porque él estaba pidiendo una restauración para Israel,
él se entera de que Dios no iba necesariamente a
restaurar sino que iba a destruir por causa del pecado.
Entonces en el capítulo dos comienza a orar de otra
manera porque él espera un avivamiento, por así decirlo.
Entonces Dios ya le habla otra vez a Habacuc y le dice
que ciertamente va a venir un avivamiento y otras cosas.
Pero después vemos a un Habacuc presentando una
oración en forma de canción en el capítulo tres.
Es decir que prácticamente el libro de Habacuc es una oración.
Es decir que el llamado del profeta Habacuc se dio en la oración.
¿Por qué?
Porque él oró y en la oración Dios le contestó y Dios le dijo a Habacuc esto,
es decir tu oración y como yo te contesté en oración, escríbelo en un libro.
Entonces es por eso que en el capítulo uno y el capítulo dos
de Habacuc es una oración y como Dios contestaba a esa oración.
Y en el capítulo tres es una oración de enseñanza a través de un cántico que lo
hacen, si no estoy mal recuerdo, está puesta sobre Sijonot.
Y Sijonot son es una forma de cántico que sólo estableció
David en el capítulo creo que es quince y Habacuc.
Sólo que en el capítulo quince de David creo
que es más simple de lo que expresa Habacuc.
Entonces mencionó esto porque Habacuc fue llamado al ministerio cuando él oraba,
cuando él servía por medio de la oración, cuando le intercedía por su pueblo,
cuando él pedía por justicia, por restauración.
Entonces vemos, y lo mencionaba todo esto por el hecho que habla del ministerio.
De que a veces nosotros buscamos más el ministerio que la comunión, pero realmente
si buscamos la comunión Dios va al ministerio, como en el caso de Abacuc.
Porque Habacuc estaba orando lo justo, él estaba realmente intercediendo
pidiendo, etcétera, y Dios trajo juntamente con eso.
Y no vemos un Habacuc que digo así, dice el Señor.
Sino que vemos un Habacuc que escribió su oración y la contestación de la oración.
Y ahora nosotros lo conocemos como el profeta Habacuc.
Entonces vemos de que la idea de la oración es concentrarnos en entender quién es Dios.
Ya obviamente lo que hablemos en palabras...
Lo que yo expreso en palabras también va a ser lo que yo conozco de él.
Entonces, por eso creo que es muy importante que nos enfoquemos,
si queremos mejorar nuestra forma de orar, más que por
hacerlo, colocarlo en los métodos, porque cada quien da método.
Hay unos que dicen que hay que orar de rodillas, otros para, otros sentados.
Otros dicen que hay que repetir el Padre Nuestro.
Y etcétera.
Creo que sí de alguna manera tiene cierto punto
de importancia, porque tampoco lo va a negar.
Pero también considero que es más importante conocer quién es.
Porque eso va a afectar en nuestra manera de
hablar y nuestra manera de llegar delante de Dios.
Voy a cerrarlo aquí.
No sé si alguien tiene alguna pregunta, alguna duda, algún comentario,
o algo que quiera inclusive aportar.
¿Alguien quiere preguntar o comentar algo?
Alguna duda que tengan.
No necesariamente el tema en el sentido de ahorita lo que mencioné.
Algo también relacionado a la oración que les gustaría preguntar, comentar.
Porque sé que alguna lo puede tener, y tal vez todos
lo tienen, pero alguno se puede animar a expresar.
Buenas noches.
Bendiga, hermano.
Hermano, yo quiero preguntar si entendí cómo explicaba usted ahí de por qué
algunos dicen que no se debe de orar en voz alta.
Pero al menos yo así he sido enseñada.
Y he entendido lo que usted ha dicho, pero creo que cuando a mí me dijeron que
no orara en voz alta, no es que no pueda hablar en voz alta, diciéndole a Dios
todas nuestras necesidades, enfermedades y todo eso, sino que se me enseñó que lo que
no debo de decir en voz alta es nuestras debilidades.
Debido a que Satanás no es omnisciente, no es omnipotente, ni todopoderoso.
Entonces él conoce nuestras debilidades cuando nosotros las menciona.
Entonces mi duda es esa, Pastor.
¿Por qué dice usted que no se debe de...
o se refería a parte a eso, porque no lo mencionó realmente, no mencionó que las
debilidades no se deben de decir en voz alta, tampoco sólo con la mente.
Sí, entiendo la... Sí, entiendo la pregunta.
Bueno, yo con lo que mencionaba no significa que uno no ora en la mente.
O sea, uno puede obviamente uno va en el carro y puede orar en la mente.
Lo que quiero entender es que han regulado todo que se
incline sólo a orar en la mente y que no se exprese nada.
Pero tampoco... las debilidades también las conoce Satanás.
Perdón, no Satanás.
Aquí vamos a entrar un poquito en detalle.
Nosotros estamos rodeados de espíritus, porque esto es un mundo espiritual,
no es un mundo terrenal.
Es decir, como la Biblia dice que Dios es espíritu.
Entonces dentro de este sistema de espíritus están obviamente los espíritus
de tinieblas, están los demonios, los ángeles
caídos, y después entran ahí sus jerarquías.
Entonces ellos están alrededor nuestra.
Eso que quiero entender, de que ellos saben nuestras debilidades.
Es decir, que ellos no ignoran nuestras debilidades.
¿Por qué?
Porque la Biblia dice que ellos generan acechanzas.
Es decir, que ellos nos están observando.
Ellos están atentos a nosotros.
Eso que quiere decir, de que no necesariamente Satanás, como entidad,
por así decirlo, jerárquica, global, nos va a
observar a nosotros, porque él no lo va a hacer.
Él lo que va a hacer es enviar emisarios.
Es decir, espíritus que van a estar observándonos.
Espíritus que, obviamente, por ejemplo, si hablamos de un espíritu de fornicación
o de mentira, ese espíritu ya nos conoce a nosotros.
Porque nosotros hemos estado en comunión con él.
Es decir, si yo mi debilidad es mentir, significa que
hubo un espíritu de mentira que me está influenciando.
Es decir, que significa que el espíritu de
mentira ya conoce que yo estoy en esa debilidad.
¿Por qué?
Porque ellos están al pendiente.
Así como Dios está al pendiente de nosotros, el enemigo también.
¿Me explico?
Entonces, no significa que ellos no conozcan nuestras debilidades.
Ellos ya las saben.
Inclusive, las saben desde pequeños.
Porque esos espíritus andan por todos lados.
Estamos, por así decirlo, inundados de espíritus.
Además, recordemos que nosotros somos de alguna manera espirituales.
En el sentido de que, sea que estemos en pecado o sea que estemos consagrados,
somos espíritu.
La Biblia dice que somos espíritu a mi cuerpo.
¿Qué significa?
De que nosotros, como seres materiales o carnales, tocamos la carne.
Es decir, yo vengo y toco la mesa, toco la computadora, toco a una persona.
Pero los espíritus no necesariamente se van a enfocar en mi carne.
El espíritu se va a enfocar como de cuando uno mira una radiografía, él mira todo lo
que yo tengo como espíritu, yo como espíritu.
Entonces, ¿qué significa?
De que estos espíritus ya conocen todos nuestros pecados.
Ya conocen todo lo que estamos.
Entonces, que yo lo exprese en oración, ellos ya lo saben.
El punto no es tanto la debilidad, sino que, ¿dónde está mi socorro?
Si yo le digo, mira señor, yo pequé en esto,
te pido perdón porque yo pequé en esto.
Entonces, ¿qué significa?
El enemigo ya sabe que pequé en eso, porque él me tiene sometido.
Pero cuando yo le digo, señor, perdóname, estoy quitándole el poder a ese
pecado, y le estoy dando ahora mi autoridad a Dios.
Por eso que a veces los pecados ocultos, nos
tienen sometidos, porque nosotros no lo confesamos.
La Biblia habla de que nosotros debemos confesar nuestros pecados.
Inclusive dice, confesados los unos a los otros, vuestros pecados.
Habla de exponerlo al público.
No habla de ocultarlo.
Entonces, vemos de que nosotros podemos expresarlo todo delante de Dios.
Ellos no tienen un poder realmente.
No necesariamente tienen un avance sobre nosotros.
Realmente ellos, a la hora que nosotros expresamos delante de Dios nuestras
debilidades o problemas, realmente nosotros salimos ganando.
Porque lo estamos declarando delante de él, y los enemigos están escuchando que yo
estoy declarando y que le estoy dejando el poder a las tinieblas.
Entonces, yo considero que todo se puede decir con palabras.
O sea, todo lo podemos expresar.
El enemigo a veces puede escuchar cosas, pero por eso Dios nos da la palabra,
por eso Dios nos da el discernimiento.
Inclusive, por eso mencionaba de que inclusive el enemigo puede ponernos
oraciones a nosotros para pedirlas en nuestra mente o con palabras.
Por eso que Santiago tiene que venir en no sé si es capítulo 5, y dice de que ustedes
no reciben porque piden mal para gastar en sus propios deleites.
Es decir, que ellos están pidiendo cosas malas.
Y esas cosas malas, aunque las dijeran en la mente o las dijeran con palabras,
venían de espíritus.
Es decir, de suministraciones de espíritus, de envidia, de ego,
de lascivia, que los hacían expresar la verdad.
¿Me explico por qué?
Porque nosotros por eso la Biblia habla de orar en el Espíritu de Dios.
Es decir, que si oramos en el Espíritu de
Dios, significa que podemos orar en tinieblas.
Entonces, para mí, o por lo menos según lo que yo sé, es, podemos orar en la mente.
Está bien, que lo hagamos, pero no concentrar todo en la mente, porque
realmente el poder está en la palabra, en la expresión.
Por eso la Biblia habla mucho de expresar.
Sí, yo en eso estoy de acuerdo, pastor, en eso de declarar.
Yo estoy muy de acuerdo en todo lo que ha dicho, a excepción
de que las debilidades no las debemos de mencionar en voz alta.
Sin embargo, pues usted ha dicho las razones, pero yo sí estoy de acuerdo de
que realmente las debilidades no las debemos de mencionar en voz alta cuando
oramos, pero sí declarar todas las cosas, aunque realmente el enemigo lo sabe
perfectamente que nosotros siempre antes de venir delante de él, nos ponemos a
cuenta porque abogado tenemos para con el padre.
Así de que eso es el problema.
Mira, hay otros ejemplos.
Por ejemplo, David Salmo 51 le expresa sus pecados.
También, por ejemplo, Isaías que es Job, capítulo 42 creo que también.
Entonces, a lo que voy a decir que yo sí expreso por lo menos mis debilidades
porque sé que es una manera, como dice la
Biblia, de confesar los pecados con las palabras.
Entonces, como si diera que es leer la Biblia, meditar en eso, porque es que hay
muchas doctrinas allá afuera que a veces no la respaldan con la Biblia.
A veces lo menciono, pues, por eso.
Entonces, si nosotros entendemos cómo operan las tinieblas, como le digo,
las tinieblas saben nuestros errores de pies a cabeza.
Es decir, porque ellos nos observan.
Es por ejemplo, háganme cuenta, si yo de repente comienzo a hablar con
cada uno de ustedes diariamente, con cada uno y comienzo a hablar,
comunicarme, estamos en el trabajo, etc.
Obviamente yo me voy a dar cuenta de ustedes en que
tienen facilidad de algo y que tienen debilidad.
O sea, me voy a dar cuenta inclusive en la primera conversación.
Cuanto no más las tinieblas, pues, porque ellos están haciendo eso, vigilándonos.
Pero también, por eso mencionaba de que debemos
nosotros también presentarlas delante de Dios.
Ellos saben, inclusive, por ejemplo, tanto en luz como en tinieblas lo saben.
No porque ellos sean omniscientes, sino porque ellos nos están observando.
Por eso que es, capítulo 6, versículo 10, en adelante, dice...
No, está bien.
Teniendo en la realidad tan grande la nube... no, esa es otra, perdón.
Habla de que debemos colocarnos en la armadura
de Dios a causa de las asechanzas del diablo.
Entonces, yo estoy bajo esa postura.
Y vuelvo, repito, si alguien lo quiere hacer porque considera que le funciona,
déle en verdad, porque ahí sí que esas son sus...
sus doctrinas y realmente, ahí sí que cada quien se forma de una manera.
Considero yo que la manera de expresarse se puede hacer en la mente o con palabras.
Está bien.
Gracias.
Yo lo voy a dejar esta vez.
Yo sé que ya estamos por terminar, ¿verdad?
Pero yo a las nueve en punto tengo un grupo de oración, pero siempre invítenme.
Siempre invítenme.
Está bien.
¿Alguien más que quisiera comentar?
Preguntar algo.
Porque comenzaba eso porque me di cuenta que eso... ese tema se habla mucho.
Inclusive lo he visto mucho en redes sociales
cuando se habla de que eso no se debe verdaderamente.
Pero, pues, ahí sí que uno puede inclusive acercarse a eso y preguntarle,
verdad, señores, será que Débora en la mente o no, etcétera, pero por lo menos lo
que he visto, pues, se puede expresar todo con palabras.
Y debilidades, pecados, porque la debilidad de eso y eso, pues, habla de confesar.
Eduardo, ¿ibas a mencionar?
Hola, Juan, querido.
Hola a todos.
Buenas noches.
Qué lindo que estás acá.
Interesante el tema de la oración.
Venía pensando a ver qué podía decir.
Y bueno, yo personalmente, sí, sí, oro cuando oro, ya sea en el
transporte público, trato de hacerlo como un susurro, tal vez, ¿no?
Como, bueno, el espíritu del Señor escucha el susurro, también tiene ese poder.
Yo creo que también le escuchan nuestros pensamientos.
El Señor sabe en qué estamos pensando.
Me parece importante llevarlo, igual, también a la palabra, aunque sea un
susurro, aunque sea para empezar o terminar la oración.
El Señor ya sabe.
Creo que, digamos, por más que usemos una
palabra, ya sabe todo lo que queremos decir.
Es como cuando oramos por alguien, por ejemplo, si quiero orar por Juan,
el Señor ya sabe que me refiero a vos, por ejemplo, ¿no?
Entonces, yo, en lo particular, oro así, en susurro o con palabras cuando estoy solo.
Además, no recuerdo si está en la Escritura
o no, dice como elevar tus oraciones, ¿no?
Entonces, para mí, elevar tus oraciones también tiene que
ver con que uno pueda decir las cosas que quiere, ¿no?
Y, bueno, qué mejor que hacerlo de rodillas, si nos cuesta.
Incluso a mí, muchas veces, aunque estando solo, me cuesta ponerme de rodillas.
Sé que es algo que el Señor ve también.
Bueno, es muy complejo el tema sobre de qué forma, ¿no?
¿Cuál es la forma?
¿Qué espera el Señor de nosotros cuando oramos?
Algo que... Bueno, el Señor sabe, ¿no?
Nos conoce, ve en lo secreto.
Entonces, es importante que no mintamos, ¿no?
Obviamente, a Él nunca le vamos a mentir, pero Él,
pero nuestra boca sí puede llegar a mentir, ¿no?
Como, si Señor, me arrepiento de esto, y tal
vez, en realidad, no me estoy arrepintiendo.
Entonces, me ha pasado encontrarme en momentos de decir, es como, bueno,
pero le estoy pidiendo al Señor perdón por algo que estoy pensando en este momento
cuando termine de orar o al día siguiente lo voy a volver a hacer.
Entonces, es como que es algo hipócrita, ¿no?
Es como tratar de mentir.
Se miente a uno mismo, básicamente, ¿no?
Este...
Entonces, me parece importante que en el momento que nosotros empecemos a orar,
digamos, pensemos bien qué es lo que vamos a decir, ¿no?
Si sabemos que hay algo que nos está costando, digamos, cambiar en nosotros,
no decir, Señor, sí, yo voy a cambiar.
Si realmente no creo tener el poder para hacerlo en ese momento, sino pedir al
Señor que nos ayude a poder cambiar, no sé.
Es un ejemplo, ¿no?
Pero eso me parece muy importante, ser totalmente sinceros en nuestras
oraciones porque, por más que suene lindo en ese momento, el Señor ya nos conoce y
sabe que en nuestro corazón, tal vez, no hay un arrepentimiento sincero.
Y eso, para mí, no tiene ninguna validez.
No siento que el Señor escuche una oración hipócrita.
Entonces, bueno, eso me parece muy importante compartirles por ahí.
Ahora no se me ocurre nada.
Nada más.
Muchas gracias, Eduardo, por tu aporte.
La verdad que ayuda a complementar las ideas.
Inclusive, como tú mencionaste, el susurro, fíjate que, interesantemente,
la palabra que se utiliza para meditar, cuando dice la Biblia, por ejemplo,
en Salmo capítulo 1, versículo 2, dice, y el que se deleita en la ley de
Jehová y medita en ella de día y de noche, la
palabra meditar se puede traducir como susurro.
Es decir, a lo que quiero entender es que hay una base para mencionar que lo que
está haciendo el Bíblico, porque la Biblia habla que
esa palabra meditar se puede utilizar como susurrar.
También el hecho que mencionaste de rodillas, también es bien importante
porque la posición que a veces uno entra en oración representa algo delante de
Dios, tanto en el punto espiritual como en el punto físico, en el sentido de que
cuando doblo mis rodillas, me estoy presentando o indicando que Él es Rey,
porque eso es algo que se hacía en el pasado.
Cuando había un Rey, se ponían de rodillas.
Entonces, el acto de arrodillarme, estoy diciendo que Él está sobre mí,
que Él es mi Rey, en un sentido de entendimiento o en sentido espiritual.
Es más, por eso el apóstol Pablo decía por esta causa
doblo mis rodillas delante del Padre del Señor Jesucristo.
También le dice que toda rodilla se doblara.
Entonces, realmente este acto de arrodillarnos es
realmente una representación de decir tú eres mi Rey.
Entonces, por eso mencionaba que a veces no me metí a hablar de las posiciones en
oración, porque obviamente cuando uno se pone de rodillas,
cuando uno está de pie, sentado, tiene una representación.
Pero, recalcaba lo que tú mencionas, porque por eso uno debe buscar
arrodillarse, pero también hacerlo bajo un entendimiento.
Y uno va a hacer de que ya se va a poner de rodillas, no porque nos dijeron que
había que poner de rodillas, sino porque estamos
entendiendo que estamos delante de nuestro Rey.
El otro que mencionaste es que también me parece bastante importante, y gracias por
mencionarlo, de que no nos militamos a nosotros mismos, ¿verdad?
Y eso está excelente que, por eso creo que dice, hay un pasaje en la Biblia que habla
de que Dios le agrada a personas que se presentan como íntegras.
No recuerdo ahorita bien el versículo, estoy parafraseando.
Pero, es importante.
Y cuando tú mencionaste es que a veces viene un pensamiento
de que a veces uno comete un pecado y uno lo expresa.
Bueno, por nuestra forma que a veces nosotros hacemos
las cosas, regularmente a veces pedimos perdón.
Y está excelente, ¿verdad?
Pero como tú decías, puede ser que no me esté repintiendo.
Y ahí entra algo que es también importante que le haga a romanos.
Porque romanos dice, ¿acaso no sabes que la paciencia
y la bondad de Dios te guía al arrepentimiento?
¿Por qué menciono esto?
Porque cuando a veces estamos orando y viene ese pensamiento, a veces no
reflexionamos si realmente nos estamos arrepintiendo o no.
Y es importante porque si nosotros no nos estamos arrepintiendo, le podemos decir al
Señor, Señor me quiero arrepentir de este pecado.
No sólo decir, Señor pido perdón por este pecado, sino
que Señor, yo me quiero arrepentir de este pecado.
Entonces Dios lo que va a hacer es proveer un
espíritu de arrepentimiento para que nos arrepintamos.
Entonces es decir que a veces ese pensamiento es correcto, pero a veces como
lo ponemos delante de la presencia también es algo que podemos hacer.
Porque como tú dices, a veces decimos perdón
pero lo cometemos y lo cometemos y lo cometemos.
Entonces uno puede decir, Señor, ayúdame a arrepentirme de este pecado.
Entonces Dios va a traer el arrepentimiento,
el sentir, etcétera para nosotros.
Ya después con un corazón sincero, digamos Señor me arrepiento de este pecado.
También el otro que tú mencionabas de preparar la oración,
también es algo que es muy importante que uno medite.
Por eso mencionaba de leer la Biblia y meditarla porque eso nos ayuda que cuando
estamos meditando en la Biblia, etcétera, uno ya después con ese corazón
va y se presenta delante de Dios y ya expresa
como en forma ordenada el pensamiento.
Inclusive un pensamiento profundo.
Por eso mencionaba que en la definición en la cual uno pone oración, definición en
Google, ellos dicen, dice, la oración son palabras ordenadas con un sentido.
Entonces cuando tú dices, preparemos nuestra oración,
significa que nuestras oraciones tengan un sentido.
Entonces por eso me parece importante lo que mencionaste.
Y gracias a Dios por aportar ahí para que podamos comprender mejor.
No sé si alguien más quiere aportar o o preguntar o compartir.
Están abiertos para poder hacerlo.
Kevin
o Carla o Sara si quisieran preguntar o aportar algo.
Si no pues, si no hay algo que aportar o comentar, pues podemos orar para finalizar.
¿Les parece bien?
Muy bien, entonces vamos a orar para finalizar.
Para el nombre de Dios te damos las gracias porque has sido fiel, has
permanecido con nosotros y nos has ayudado para poder acercarnos a ti.
Te agradecemos hoy por todo tu amor, por tu fidelidad.
Queremos hoy pedirte que nos ayudes a poder conocerte, ya que queremos realmente
conocerte y eso nos ayudará a poder acercarnos a orar.
Te pedimos, así como dice tu palabra, que tú derrumbes todo argumento que se ha
levantado en contra de ti, que se ha llevado cautivo y que nosotros podamos
tener un conocimiento pleno de Jesucristo, para poder acercarnos con confianza,
para poder acercarnos sin duda, sin titular, más bien con un gran acceso,
el cual nos has permitido tener.
Así que te agradecemos hoy por este gran acceso a través del sacrificio de Cristo.
Ayúdanos a aprovechar realmente conocerte porque a través de Cristo nos has
permitido conocerte Padre, por lo tanto queremos conocerte, queremos anhelarte,
queremos inclusive esperarte cuando tú quieras venir a orar con nosotros.
Te lo agradecemos, amado Padre y Pastor, por tu gran fidelidad hacia nosotros,
porque nos amas y nos bendices y nos socorres diariamente día tras día.
Así que te agradecemos amado Padre y Pastor por todo
lo que estás haciendo y harás en nuestras vidas.
Pido aquí por cada uno de las personas, por Kevin, Carla, Sara, Eduardo,
Jimena, Eva y Josh, para que tú bendigas a cada uno, fortalezcas a cada uno,
dirijas a cada uno y reveles a cada uno de tu palabra de tu amor y tu verdad.
En Cristo Jesús te lo agradecemos eternamente
y para siempre, amado Señor y Salvador.
Amén y Amén.
¿Hay más que quiere orar?
Vicky, Carla o Sara, no sé quién va a orar ahí.
¡Sara!
Hola, Sara.
¿Iba Sara?
No te escucho, Sara.
No sé si los demás escuchan a Sara.
No, no se escuchan.
Ok.
No sé si Carla y Sara iban a orar.
Buenas noches, Carla.
¿Cómo están?
No, primeramente darle muchas gracias por compartir todo su conocimiento.
Ha estado muy interesante todo lo que ha compartido sobre la oración.
No pensé encontrarme por acá algo similar.
Justamente hoy estaba como pues, practicando inglés y yo quiero entrar a a
practicar y me encuentro con esto y bueno, fue de edición para mí escucharlo.
Y nada, bueno, puedo orar también.
Entendiendo la importancia de la oración a veces lo tomamos como algo como si fuera
un rito, como si fuera algo como solamente porque necesito y nos olvidamos de que
hasta dar gracias por lo que Dios nos ha dado y nos permite vivir cada día.
Yo estaba recordando que en un tiempo que difícil que pasé, Dios me enseñó la
gratitud y el contentamiento y ha sido mi pilar durante todo este tiempo después de
eso y me ha ayudado a permanecer o a seguir confiando en Él y a no desmayar en
los momentos difíciles todos los días ser agradecida y
estar contenta con lo que Él me da y me permite vivir.
Entonces en este momento solo puedo dar gracias a Dios por sus vidas y clamar a Él
para que nos ayude para que nos dé la fuerza para continuar para que Él se
perfeccione en medio de nuestras debilidades para que Él nos dé la
sabiduría el entendimiento, el discernimiento para tomar decisiones
sabias cada momento porque en cada momento tenemos que tomar decisiones sean
pequeñas, grandes, trascendentales o no, pero que todas las decisiones que tomemos
nos lleven al cumplimiento de su propósito en cada uno de nosotros.
Dios, en esta hora que hemos aprendido sobre la oración creemos que tiene poder
la oración Señor, y que un corazón contento
que te entregamos todo nuestro corazón que lo oramos para que tú obres, para que tú
reines y para que se haga tu voluntad en cada uno de nuestras vidas para que te
permitamos a ti Señor, hacer lo que tengas que hacer y como lo tengas que hacer
gracias Dios por cada hogar cada familia aquí representada y te pedimos Dios que se
haga tu voluntad que así como en el cielo se haga en cada uno de nosotros y aún en
esta tierra Dios, te pedimos para que así como dice tu palabra Señor que este
evangelio y tu verdad sea conocida en todo el mundo y aún tú usas estas aplicaciones
y la tecnología para que así sea Señor gracias por tu fidelidad, por tu amor,
tu bondad y por tu misericordia Dios, gracias en el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo Amén Amén
Felicidades Carla, gracias ¿Necesita alguien más?
Quisiera orar, sabemos que las oraciones de cada uno es importante como dijo el
Apóstol Pablo, orando los unos a los otros y también por mí, para que cuando predique
la palabra sea aplicada en el impulso que va a ser aplicada.
Entonces, si alguien más quiere orar, Eduardo o Kevin o Sara
Bueno, yo estoy muy agradecido la verdad, porque claro, porque estamos aquí todos
compartiendo y aprendiendo juntos y bienaventurados los que oyen la palabra de
Dios pues muy agradecido por esta oportunidad sobre todo pues tener la
oportunidad de de conversar con cada uno de ustedes escucharles perdóname que he
estado un poco distante, pero he estado escuchándoles y más o menos he estado
comprendiendo ahí lo que han estado hablando y todo eso, pues muy agradecido
con todo eso, porque cada uno lo que cuenta es una enseñanza y como para cada
uno también aprender aprender uno de los otros todo eso muy agradecido también y
pues claro, mis oraciones siempre me gusta hacerlas en privado pero igual,
de todas maneras estarán en mis oraciones muy bien gracias ok, entonces voy a
finalizar con una oración para que como por si hay alguien que no conoce al Señor
o quiere reconciliar, pues también la voy a hacer así como dice el Padre no me
asusten con las gracias para aquellas personas que quieran aceptar a Dios como
Señor y Salvador o quieran reconciliar con Él, vamos ahora Dios venimos hoy delante
de Ti sabiendo y reconociendo de que Tú eres el Dios sobre todos los dioses,
un Dios todopoderoso que ha dado a su Hijo una cruz para que yo pueda tener perdón de
pecados y pueda acercarme a Ti sé que por medio del sacrificio de Cristo me puedo
acercar a Ti así como Tú puedes venir hacia mí, para que podamos orar y tener
una comunión, te agradecemos oh bendito Padre queremos hoy Padre bendito reconocer
a Jesús como Señor y Salvador y que Tú lo resucitabas entre los muertos,
te lo agradecemos Padre y también queremos hoy buscar que Tú nos bautices en agua nos
vistes con el Espíritu Santo y que podamos participar de la Santa Cena te lo
agradecemos en el nombre de Tu Hijo Jesucristo, amén ok, entonces si alguien
más no quiere aportar algo pues si no, pues nos tocaría cerrar y también
recordándoles pues de que estamos aquí en Tandem
cada 15 días a las 7 de la noche en hora de Guatemala
lo hacemos cada 15 porque, por ejemplo, la próxima semana tenemos lo que es la
lectura de la Palabra de Dios en Español y en Inglés estamos leyendo Iglesias 3 nos
toca el capítulo 4, entonces hacemos la lectura de por parte, por secciones no
leemos todo el capítulo, sino que por partes para comprender para leer y para
comprender, leemos en la Reina Valera 60 en Español luego su traducción en Inglés,
luego leemos la King James en Inglés y su traducción en Español por separado y luego
junta, ahora sí, por línea por línea y luego pues cada quien comenta o pregunta
en Español o en Inglés para practicar también su Español y su Inglés entonces
esas reuniones también son cada 15, por eso es de que éstas las tenemos cada
15 y las otras cada 15 a la misma hora, a las 7pm entonces eso lo hacemos por Zoom
y también tenemos un grupo de Telegram que ahí mandamos los links o mandamos otros
versículos o el link de tanto de Tandem como de Zoom para los que quieran estar en
el grupo de Telegram entonces esa es la formación que tenemos entonces,
no sé si alguien más tiene algo que comentar o orar
si no, pues estamos por finalizado esta reunión
nada, ok muy bien, entonces, Dios los bendiga a todos un fuerte abrazo y pues
nos vemos ya sea dentro de 8 días o dentro de 15 días entonces Dios los bendiga
siempre, los fortalezca pues y nos vemos y que la gracia y misericordia de Dios sea
con todos ustedes en Cristo Jesús, Amén Sara?
Amén, muchas gracias Amén, está bien que Dios me lo bendiga un fuerte abrazo a
todos, a cada uno a la distancia y pues acerquémonos más a Dios busquemos más de
Dios y vivamos más esa santidad Amén lo que Dios un día quiere Amén