Vamos a ir iniciando, vamos a orar para poder comenzar.
Padre en el nombre de Jesús, te damos las
gracias por tu gran amor, fidelidad y gloria.
Queremos hoy amarte, bendecirte, glorificarte y exaltarte,
y que nuestro corazón se entregue completamente a ti.
Gracias por amarnos, por sostenernos y por darnos hoy tu fidelidad y tu gracia.
Gracias porque tú has sido fiel, has sido nuestro socorro, nuestra
fortaleza, nuestro amigo y nuestro amado, y has
sido fuerte en tus convicciones hacia con nosotros.
Te agradecemos, Padre, por todo el amor y la bondad.
Provéenos hoy de tu amor y tu sabiduría, tu gracia y tu
entendimiento, y ayúdanos a ser fieles y firmes en tu verdad.
Provéenos sabiduría y revelación como tú la conoces.
Provéenos un entendimiento para comprender claramente las escrituras y que podamos
hoy ser fieles y consagrados y dedicados a ti.
En el nombre de Jesús, bendice a los que nos escuchan, a los que nos escucharán,
y a los que están por entrar, que tal vez les hagarro la tarde.
En el nombre de Jesús, Padre eterno, Amén y Amén.
Ok, entonces el tema del día de hoy, sé que es una palabra como un poco rara,
pero el título es Amor Inconmensurable,
que obviamente es una palabra un poco... no es muy común, es decir, no es como que
uno use esta palabra seguido, pero sí tiene algo interesante, y lo va a leer
aquí del diccionario de la Real Academia Española.
Dice que es la palabra inconmensurable.
Voy a poner las dos definiciones, porque sólo hay dos.
Uno dice que es no conmensurable, que realmente no dice nada, pero en las
partes que son similitudes o sinónimos, dice que es ilimitado, incontable,
incalculable, innumerable, imponderable, inmensurable.
Antónimos, conmensurable y computable.
El dos, a este nos va a ayudar mejor a entender, dice
que es enorme, que por su gran magnitud no puede medirse.
Sus similares tiene como enorme, descomunal, colosal, gigantesco,
mastodóntico, atroz, espantoso, monstruoso.
Haciendo la referencia que es algo muy grande, y por eso como dice acá,
es enorme o que una gran magnitud que no se puede medir.
Entonces vemos de que la definición casa con lo que realmente es el amor de Dios.
O sea, el amor de Dios lo podemos definir como algo inconmensurable,
es decir, que no puede medirse por lo grande que es.
Pero también hay que entender algunas otras cosas,
porque alguien dirá ¿y dónde está el versículo?
Porque eso pasa.
Pero también es cierto, hay que ver dónde podemos ver esto en la Biblia,
porque no es que hay una palabra específica que hable
de, por así decirlo, que exactamente es inconmensurable.
Si hay otras palabras que ayudan a entender esto, por ejemplo, voy a citar en
este caso salmo 40, versículo 5, dicen muchas señor Dios mío, las
maravillas que tú has hecho, y muchos tus designios para con nosotros.
Nadie hay que se compare contigo, ni si los anunciare y hablare de ellas,
no podrían ser enumerados.
Entonces esta parte de no podrían ser
enumerados, entra en la parte de inconmensurable.
Ahí entra esa definición, pero porque no puede medirse, no puede contarse.
Por otro lado, también hay otro versículo que habla acerca, por ejemplo,
de los romanos 11.33 dice, oh profundidad de las riquezas y de la sabiduría y el
conocimiento de Dios, cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos.
Entonces la palabra aquí insondables hace referencia a que es tan profundo que no se
puede verificar o ver todo lo que hay ahí, pero se enfoca en la profundidad.
Entonces aquí nos está mencionando cosas que son similares a lo que puede ser
inescrutable, sólo que si nos damos cuenta inescrutable abarca todos los sentidos y
no sólo en este caso como la profundidad o el hecho que no se puede contar algo,
como lo que ahí se menciona en un sentido propio.
Entonces estas palabras nos ayudan a nosotros a comprender un poquito más lo
que es inmensurable, pero también hay otro pasaje en la biblia que nos ayuda a
entender esto y luego al leer que ese fecho es capítulo 3 versículos 17 al 19
dice, de manera que cristo habite por la fe en sus corazones también ruego que
arraigados y cimentados en amor ustedes sean capaces de comprender con todos los
santos cuál sea la anchura, la longitud, la altura y la profundidad y de conocer el
amor de cristo que sobrepasa el conocimiento para que
sean llenos hasta la medida de toda la plenitud de dios.
Entonces qué pasa acá, si nos damos cuenta aparentemente este versículo hablaría como
tener un entendimiento de las cosas pero realmente cuando hablamos de amor
inconmensurable no está hablando necesariamente del entendimiento porque si
estamos hablando que es inconmensurable es decir que no se puede medir a gran
magnitud pues el entendimiento prácticamente no podría, porque es
inmensurable no se podría alcanzar o contar o medir.
Entonces menciona el entendimiento porque hay dos cosas puntuales en la biblia
inclusive 1 Corintios lo menciona uno habla del hecho del espíritu y habla del
entendimiento y dice oraré con el espíritu pero oraré con el entendimiento,
cantaré con el espíritu pero cantaré con el entendimiento.
Entonces nos hace una diferencia entre lo que puede ser
amar con un entendimiento o amar en un sentido espiritual.
Entonces este versículo de Efesios el capítulo 3 del 17 al 19 hace referencia a
ambos puntos porque cuando dice el 18 ustedes sean capaces de comprender esta
palabra en el griego comprender no hace referencia a un comprender de forma
intelectual tampoco hace referencia a un comprender en un sentido sólo de
sentimiento por así decirlo o de experiencia sino que este comprender habla
de la totalidad tanto en entendimiento como en experiencia.
Es como cuando alguien podría explicar un abrazo podemos decir nosotros un abrazo es
cuando alguien rodea a una persona lo sujeta
fuerte y trata de trasladar un cariño.
Es una descripción y se entiende pero obviamente la experiencia de ser abrazado
obviamente cambia a lo que uno puede entender y puede excitar con palabras
entonces habla de esa comprensión que puede ser
completa tanto en entendimiento como en relación.
Pero luego dice lo siguiente el versículo 19 y de conocer el amor de cristo que
sobrepasa el conocimiento entonces aquí ya entra la parte de la definición
inconmensurable porque cuando dice y de conocer aquí hace una distinción muy clara
este conocer no es un conocer de entendimiento este es un conocer
específico en forma de vida y en experiencia porque la palabra que se
utiliza y si no estoy mal es ginosco en el griego entonces no habla de un
conocimiento de entendimiento porque para eso se utiliza la otra palabra que es
gnosis que es la que se utiliza en el griego para entendimiento entonces en el
19 dice y de conocer el amor de cristo que sobrepasa el conocimiento es decir y El
ginosco del amor de Cristo que sobrepasa la gnosis, es decir, que la experiencia
del amor de Cristo sobrepasa el entendimiento humano.
Entonces, por eso que mencionamos inconmensurable, porque es tan grande que
el entendimiento no lo puede comprender, no lo
puede medir porque es extremadamente grande.
Es como si nosotros nos pusiéramos a contar ahorita
hasta ver a cuándo nos terminamos de contar los números.
Como los números son infinitos, nunca terminaríamos.
O sea, eso entraría como inconmensurable.
Entonces, ¿qué quieran entender con esto?
De que nosotros tenemos que comprender algo importante del amor de Dios.
Inclusive el mismo versículo lo está diciendo.
Nos está diciendo a nosotros de que si nosotros logramos comprender que el amor
de Dios es inconmensurable, prácticamente nosotros vamos a poder ser llenos de Dios.
Podría sonar extraño, pues, porque lo voy a volver a leer.
Dice el 18.
Ustedes sean capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura,
la longitud, la altura y la profundidad y de conocer
el amor de Cristo que sobrepasa el conocimiento.
¿Para qué?
El para que ya entra la función de que necesitamos.
¿Para qué?
O sea, vístete de bien.
¿Para qué?
Para tener una buena entrevista.
Entonces, nos dice la razón de por qué hacerlo.
Entonces, nos está diciendo a nosotros de que si logramos comprender la altura,
la anchura, la longitud, la profundidad y de conocer el amor de Dios que sobrepasa
el conocimiento, vamos a buscar ser llenos de toda la medida y la plenitud de Dios.
Y esto es interesante porque obviamente nosotros en nuestro caminar con Dios
diariamente sentimos un punto de amor con él, pero en cierto momento es como que
necesitáramos más, quisiéramos tener más del amor de Dios, pero a veces no.
Lo que hacemos regularmente es irnos a un sentido de
entendimiento, pero no en un sentido de experiencia con Dios.
Claramente con esto no quiero decir de que uno no pueda entender la palabra o que uno
no conozca la biblia, sino que quiero entender de que a veces nos podemos
sujetar sólo al ámbito intelectual o quisiéramos llamarlo teológico,
pero no a la experiencia de la intimidad con Cristo y que inclusive nosotros
podemos haberla marcado de un sentido nada más como que esto es el amor de Dios,
eso es abrazar al prójimo, otra vez dices que hacemos como que practicamos el
evangelio, o ir a la iglesia, pero no es el acto
de lo que puede ser un amor inconmensurable.
Comenzando desde el sentido, por ejemplo, que
nosotros sabemos de que Dios creó todas las cosas.
Cuando nosotros vemos inclusive que las personas que comienzan a estudiar el
universo, hay algo que le mencionan que es como se dice la palabra, hablan de el
universo observable, entonces nosotros lo que conocemos del universo y lo que
inclusive estas personas han estudiado únicamente es el universo observable,
en pocas palabras hay un universo que no conocen, que no conocen toda la extensión
de lo que puede ser y que ha sido tan vasto este universo, que sé que ha
sorprendido a la gente de todas las estrellas que hay, de todas las galaxias,
las distancias y sólo es un poquito lo que podemos
ver, cuanto más sería lo que podemos ver más allá.
Entonces, ¿por qué menciono esto?
Porque el hecho de que nosotros a veces no conozcamos o no entendamos que Dios es
mucho más grande que todas las cosas, nos lleva a
veces a quedarnos estancados con lo que tenemos.
No buscamos algo más, es decir, con el poquito cariño que aparentemente
sentimos o que obtenemos, de la iglesia o los hermanos, pensamos de que eso es lo
único que puede haber y por eso que hay gente dice, pero es que yo quiero más,
pero no hay más y la iglesia no me lo puede dar.
Y obvio, la iglesia no lo va a dar, el que lo va a dar es Cristo, porque la
iglesia ya tiene un límite en sentido de conocimiento, de experiencias,
etcétera y a veces nosotros queremos de que la iglesia nos proporcione a nosotros
lo que Dios nos tiene que proporcionar a nosotros.
Y ahí es por eso que sólo nos enfocamos en ir a la iglesia, pero no en buscar al Dios
inconmensurable, que él tiene una llenura que nos quiere dar, no un sentido de
entendimiento como tal, sino un sentido de espíritu.
¿Por qué menciono esto?
Porque a veces nosotros como creyentes no entendemos que hay una, si lo queremos
llamar así, como una división de lo que es espiritual y de lo que es entendimiento.
Entonces eso a veces nos puede limitar, en pocas palabras, por ejemplo,
cuando nosotros vamos a leer la biblia nosotros vamos ya con la idea de traer un
entendimiento y no vamos de que leer la biblia también entra a un ámbito de
administración espiritual de parte de Dios.
Entonces muchas de nuestras inclinaciones van
hacia el entendimiento, pero no hacia la llenura.
Entonces, ¿por qué menciono esto?
Por dos cosas.
Uno, la biblia dice que Dios es espíritu.
También la biblia dice que Dios es Padre de espíritus.
Entonces, en pocas palabras, nosotros regularmente nos enfocamos al sentido
propio de lo material, de lo terrenal, de lo físico, pero olvidamos de que hay un
mundo o un ecosistema o un universo, dependiendo
las palabras como les parezca mejor, espiritual.
Que es más real que lo terrenal, pero obviamente
nosotros vemos o nos enfocamos todo en lo que es físico.
Entonces la biblia dice que Dios es espíritu y que Él es Padre de espíritus.
También la biblia dice que Dios es amor.
Entonces el amor no es algo físico, el amor es algo espiritual.
Entonces, desde ya no estamos viendo de que el amor es algo espiritual,
porque el amor procede de Dios, pero Él también llena espíritus.
Es decir, que Dios lo que hace es llenarnos a nosotros de ese amor.
Entonces, si entendemos que Dios creó el universo y todas las cosas, y que
inclusive nosotros, el universo observable que muestran los científicos, es
grandísimo y que todavía hay un universo más vasto allá,
¿cuánto más podría ser entonces la capacidad de Dios?
En este caso en particular, para llenarnos.
Es decir, no estamos hablando de que sólo nos
llena, sino que Él quiere continuarnos llenando.
Por eso que el apóstol Pablo dice, sean llenos del Espíritu Santo.
Pero esa llenura tiene medidas, si lo queremos llamar así.
Es decir, la medida no está en que Dios no me quiera llenar a mí plenamente,
la medida está en cómo yo me entrego.
Porque si yo me entrego poquito, obviamente voy a recibir poquito.
Es como, por ejemplo, yo vengo y pongo un vaso y enciendo
el grifo o el chorro, no sé cómo le llaman en cada país.
Entonces vengo yo y coloco el vaso, obviamente el chorro estaba todo a por o
el grifo estaba todo a por, va a tirar agua.
Si yo retiro el vaso, el chorro sigue o el grifo sigue, pero yo ya retiré el vaso.
Ese es el problema, ¿verdad?
Pero claramente si yo conecto la fuente del chorro o
el grifo al mar, eso va a seguir dando y dando y dando.
El problema es que se retira el vaso.
Entonces nosotros somos así, como dice la Biblia, nosotros somos vasos de barro.
¿Y qué pasa?
A veces lo que hacemos nosotros es apartarnos de la fuente.
Y la fuente tiene para darnos inconmensurablemente, inagotablemente,
pero nosotros nos retiramos.
Entonces ya no podemos recibir esa llenura.
No hay, obviamente vuelvo y repito, no en el sentido de entendimientos o
conjeturas o argumentos, sino en el puro sentido de la presencia.
Por eso que se habla de la presencia de Dios o la llenura de Dios.
¿Por qué?
Porque Dios es espíritu, no es algo precisamente material, porque nosotros
obviamente somos tripartitos, espíritu al mi cuerpo, pero Dios es puramente espíritu.
Claramente ya con la venida de Cristo, Jesús adoptó esta parte tripartita nuestra
que es espíritu al mi cuerpo, pero Dios Padre en su plenitud es espíritu.
Entonces Él quiere llenarnos con su espíritu.
Inclusive hay un pasaje que dice que Él derramó de su
amor por medio del Espíritu Santo para con nosotros.
Entonces el punto no es Dios, el punto somos nosotros que no permitimos de que
ese amor inconmensurable o ese amor inagotable, ese
amor que no se puede medir, nos llene plenamente.
Porque alguien dirá, no hermano, pero Dios nos ha dado a todos el espíritu sin medida.
Eso es lo que muchos podrían decir, pero el
punto está de que a veces no es comprobable.
Es decir, si todos reciben el espíritu por medida,
entonces ¿por qué no todos hacemos las obras de Jesús?
Porque obviamente una llenura va a marcar también una manifestación.
Es ilógico de que uno reciba una llenura de Dios y que eso no pase nada.
Si Jesús dice la palabra que era lleno del Espíritu Santo y Él sanado y enfermo,
liberado, echado fuera de demonios y X o Y cosas,
pues entonces ¿por qué los demás no lo hacen?
¿Qué está pasando entonces por lo cual no está dándose?
Y es lo que les mencionaba del sentido del grifo, del
chorro, es que no sé cómo se dice en otros países.
Pero aquí hay un versículo que lo menciona, dice Salmo 45 7.
Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad, por tanto Dios, tu Dios,
te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros.
Entonces aquí habla con óleo de alegría más que a tus compañeros.
Entonces no está diciendo que a todos es igual,
pero ¿cuál es la parte que lo diferencia?
Has amado la justicia y aborrecido la iniquidad, por tanto
Dios te ha ungido con óleo de alegría más que a tus hermanos.
Es decir, el diferenciador fue la justicia y el aborrecer la iniquidad.
Entonces Dios quiere quitarnos de su Espíritu Santo sin medida, pero el
problema es que nosotros nos apartamos para no seguir siendo llenos.
Y ahí es claramente donde entra el mayor punto.
Por eso mencionaba el caso de las iglesias.
A veces uno quiere ir a la iglesia a recibir de la gloria que Dios tiene,
pero la iglesia se puede quedar corta por diferentes cuestiones tradicionales,
egocéntricas, etcétera que le podemos dar, y
no vamos nosotros directamente a la fuente.
Una fuente que obviamente ya está
purificada, ya está sanada, es directa ahora.
Entonces lo podemos hacer por diferentes razones.
Uno podemos decir no, es que ellos ya son personas dedicadas a Dios y ellos lo
pueden hacer, yo no, o a Dios si lo va a escuchar
a ellos, a mí no, y podemos poner un etcétera.
Pero la diferencia que hay en este tiempo o en este nuevo pacto, como la Biblia
menciona, es de que la Biblia dice y yo seré su
Dios y yo le enseñaré a cada uno quién soy yo.
Y nadie dirá a su hermano, pregunta quién es el Señor.
Dando el sentido de que Dios quiere enseñarnos a nosotros plenamente y que
Dios quiere llenarnos, pero que nosotros somos los que ponemos las limitaciones.
Es que Dios sólo puede hacer esto, decimos.
Muchas personas dicen no, es que Dios sólo hace esto hoy.
Por ejemplo, Dios sólo habla por la Biblia.
Y dónde están los sueños, dónde están las visiones, y dónde están los ángeles,
dónde está su voz, etcétera.
Entonces ellos ya pusieron limitantes.
O sea, Dios no tiene medidas.
El que le pone medidas somos nosotros.
Inclusive cuando dice en Hebreos capítulo 1, versículo 1, dice Dios habiendo hablado
de muchas maneras y de muchas formas a los padres por los profetas.
Entonces ya está diciendo estas palabras como muchas maneras, muchas formas,
muchos tiempos.
Ya habla que Dios nos está sujetando sólo a una cosa, porque Él tiene una gran
cantidad, si lo que vamos a llamar así, recursos
o formas para bendecirnos y llenarnos y darnos.
Los que estamos poniendo las limitantes somos nosotros.
Entonces Dios quiere continuar dándonos de su amor.
Y también para ver esta otra parte del sentido de que hay una llenura constante y
más grande que se está dando, hay otro pasaje también que lo menciona.
Y lo voy a mostrar acá, que es este, ahí está.
Dice 2 Corintios 3, versículo 18.
Ahora bien, el Señor es el Espíritu y donde está el Espíritu del Señor hay libertad.
Pero todos nosotros con el rostro descubierto, contemplando como en un
espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la
misma imagen de gloria en gloria como por el Señor, el Espíritu.
Entonces aquí está hablando una diferencia de gloria en gloria.
Y para mí, por ejemplo, la palabra gloria durante los años creo que ha sido difícil
de explicar porque ¿a qué le llamamos gloria?
Pero introduciendo los diferentes factores, por ejemplo, la gloria se puede
colocar a veces como un sentido de hermosura.
O sea, cuando hay un referente de gloria también
hay un referente relacionado a hermosura.
Cuando también a veces se habla de gloria, también se habla a veces de fama.
Cuando se habla de gloria también se habla de poder.
O sea, hay muchas cosas que relacionadas a gloria.
Pero también significaría, cuando hablamos de espíritu,
un espíritu muestra una hermosura, muestra una luz.
Porque también los espíritus no es que solo sean como fantasmitas que huelen en
el aire, sino que el espíritu tiene una hermosura o tiene una luz.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
Que aquí nos está diciendo que vamos de una gloria a otra más grande.
Y si hablamos, como habla Efesios, de altura, anchura, longitud y
profundidad, es decir que nosotros al principio es como que tuviéramos una
medida, después la llenamos y nos hacen dar otra medida de gloria.
Y así, con otra medida de gloria, hasta alcanza la plenitud de Dios.
Eso también se puede ver en el caso cuando se habla de cuando Dios nos va a cambiar
de cuerpo, porque la Biblia dice que nosotros cambiáramos de cuerpo y hay
cuerpos de gloria o cuerpos celestiales, espirituales,
y de que cada uno tiene su propia gloria.
Entonces, obviamente, cuando uno ve las estrellas, que también Pablo menciona eso,
los cuerpos celestes, no todos son iguales en gloria.
Es decir, unos se ven con mayor luz, otros son más jóvenes, etc.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
De que obviamente nosotros tenemos una gloria, tenemos una capacidad,
que necesitamos ser llenos de ella, que cuando nosotros alcancemos una
plenitud, nos llevan a otra profundidad de
gloria para recibir esa profundidad de llenura.
Y por eso que vemos, si lo queremos llamar así, el crecimiento de Jesús, también el
crecimiento del apóstol Pablo, del apóstol Pedro, de Moisés, de todas las
personas, que aunque comenzaron con una gloria,
después terminaron con una gloria mayor.
Pero claramente ellos entendieron que Dios da su espíritu sin medida, como lo dice
Santiago, que Él da su espíritu sin medida.
Pero el problema somos nosotros, porque cuando vemos acá, y por eso puse
este ejemplo de la gloria, la Biblia dice que por
cuanto todos pecaron, fueron destituidos de la gloria.
O sea, que nosotros pecamos y nos echaron de la gloria.
Es decir, que la plenitud de gloria que teníamos en un principio, que era
inconmensurable, donde habitábamos puramente, ahora
claramente nos echaron de ella por haber pecado.
Entonces nosotros tenemos que recuperar lo que habíamos perdido.
Y claramente Dios no nos puede, si queremos llamar así, dar la plenitud
toda completa, porque lastimosamente somos carnales
y nos podemos pensar que es nuestra propia gloria.
Y nosotros podemos ir en contra de Dios.
Eso no lo digo yo.
Primero, lo conocemos como el rey Tiro, el de Tiro, que lo conocen como el lecho
de luz de los Satanás, cuando cayó, porque dice que él pensó que era semejante
de altísimo, su hermosura, y que quiso poner su trono ahí.
O podemos ver, ahí en el capítulo 1, donde dice tuve hijos, los hijos,
y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.
O el apóstol Pablo, que dice que por la grandeza de las revelaciones que yo le
había sido dada, para que él no se le subieran, como dice coloquialmente,
los zumos a la cabeza, le tuvieron que poner un aguijón en la carne, para que él,
como se llama, no se le subiera a la cabeza, que él fuera por su propia gloria,
por su propio entendimiento.
Entonces vemos que nosotros, por nuestros pecados, y faltas,
y demás, no podemos recibir completamente la gloria de Dios.
Inconmensurable, es decir, sin medida.
Entonces, esto obviamente nos llama nosotros a que, bueno, queremos más de la
presencia de Dios, queremos más de la gloria de Dios, queremos recibir esta
plenitud, porque obviamente, aquellas personas que han estado en esa presencia,
saben lo, por así decirlo, lo bello, voy a usar otras palabras, como lo
delicioso, o el deleite, o el cariño, la paz, la ternura, etcétera, todo lo que
uno puede percibir ahí, y uno se da cuenta que entre más va profundizando en la
comunión con Dios, y en la continuidad de ello, y
en la consagración, eso se va haciendo más fuerte.
O sea, ese cariño, o esa presencia, ese deleite, ese, cómo sería, ese
consuelo, se hace cada vez más fuerte, es más profundo.
Y obviamente eso nos lleva a nosotros a experimentarlo más, y nos da la idea clara
de que no podemos seguir experimentando más de esa presencia, si seguimos pecando.
Y aquí ya entra el entendimiento, ¿verdad?, ¿por qué?, porque obviamente
queremos la experiencia, por eso lo que hablamos ahí dice que la, el conocimiento,
conocer el amor de Cristo que sobrepasa todo conocimiento, porque hicimos una
referencia entre el conocimiento de experiencia, o de vivencia, al
conocimiento de entendimiento, del ginosco, al gnosis.
Entonces, para poder, poder tener esta experiencia de vida, o de la presencia de
Dios, y el amor de Dios, y el derramamiento del espíritu en nosotros,
tenemos que dejar de pecar.
Pero obviamente esto ya lleva al entendimiento también, porque hay cosas
que nosotros las pecamos por entendimiento, no
tenemos un entendimiento definido, y por eso pecamos.
Entonces, claramente, para poder tener la experiencia, tenemos que ir hacia el
entendimiento también, porque en el libro de Jonas, se dice, Dios dice, ellos no
pueden distinguir entre su mano derecha y su
mano izquierda, y eso que se llama entendimiento.
Ellos no entendían que realmente le podía agradar a Dios, y posiblemente estaban
pecando, pero no sabían que estaban pecando.
Por eso también dice la Biblia, que Dios, habiendo pasado por alto los
tiempos de ignorancia, es decir, que nosotros
estábamos en ignorancia y no lo sabíamos.
Entonces, nos muestra de que nosotros necesitamos aprender a saber que realmente
es lo que es de Dios, y lo que no es de Dios.
Inclusive en el libro, creo que dice que él dice, para que les
enseñen a discernir entre lo que es santo y lo que es profano.
Entonces, es una diferencia que nos tienen que enseñar a nosotros, qué es y qué no es
lo de Dios, o lo que le agrada a Dios y lo que no le agrada.
¿Para qué?
Para que podamos ser santificados, consagrados, y tener
la llenura de la plenitud de lo inconmensurable de Dios.
¿Por qué?
Porque lo queremos experimentar.
Pero si en el entendimiento, obviamente no podemos.
Por eso que constantemente Dios llama a que leamos la palabra, y que entendamos la
palabra, y que comprendamos qué significa la palabra.
¿Para qué?
Para que nosotros podamos obtener la plenitud de ello.
Claramente tenemos que entender entre lo que es la palabra que mata, en el sentido,
como dice la Biblia, que el espíritu vivifica, pero la letra mata.
Porque no estamos hablando de la letra en el sentido de la ley, sino que estamos
hablando de la letra en el sentido del Cristo.
Como hablamos en el principio, que Dios es espíritu, y cuando hablamos de
una palabra, estamos hablando de la palabra espiritual, no la palabra de ley.
¿Por qué?
Porque recordemos de que dice Juan 1 1, en el principio estaba la palabra,
o en otras versiones dice, en el principio era el verbo, y el verbo era Dios,
y el verbo estaba con Dios.
Entonces en ese versículo, el original dice, en el principio era logos,
es decir, en el principio estaba la palabra.
O en otros contextos creo que también se puede utilizar discurso, en el principio
estaba el discurso, y el discurso estaba con Dios, y el discurso era Dios.
Porque esa palabra logos se puede utilizar para
discurso, para palabra, inclusive para tratado.
Entonces, ¿qué quiere decir?
De que la palabra en principio era espíritu.
Entonces estoy hablando del sentido del espíritu de la palabra, es decir,
en pocas palabras, Cristo Jesús.
Es decir, que todo lo que nos muestra la
escritura nos lleva al entendimiento de Cristo.
¿Por qué?
Porque Cristo Jesús tuvo la plenitud de la imagen de Dios.
Es lo que habla Colosenses, que Jesucristo
fue la imagen de la esencia de Dios encarnado.
Entonces, obviamente, Él recibió la plenitud
de la presencia de Dios en Él, la experiencia.
Por eso que vemos mucho a Jesús corriendo a la oración.
Lo pongo como corriendo, pero esta vez no hay un versículo que diga, y Jesús corrió.
Pero si vemos, por ejemplo, Marcos cuando dice que Jesús, levantándose muy de
mañana, antes de que el sol se saliera, y se apartó a orar.
¿Qué andaba buscando?
La presencia.
Luego dice que Jesús pasó toda la noche en oración.
¿Qué estaba buscando?
La presencia.
Luego también dice que Jesús se apartaba con
frecuencia a lugares desiertos para orar.
¿Qué estaba buscando?
La presencia.
Pero claramente también Él sabía y conocía la palabra, porque también se mira en
Lucas capítulo 4, versículo 16, cuando dice que era por costumbre que
leyera y que Él explicaba la palabra de Dios.
¿Para qué?
Para que trajeran al arrepentimiento y que ellos
pudieran disfrutar de la presencia de Dios.
¿Por qué?
Porque no sólo estamos hablando de un conjunto de reglas o de aplicaciones,
sino que el sentido del cumplimiento lleva a que tengamos la presencia de Dios.
Por eso la Biblia menciona y dice, por ejemplo, buen siervo y fiel.
En lo poco me has sido fiel, en lo mucho te pondré.
Entra en el gozo de tu Señor.
Entonces, ¿qué está hablando?
No está hablando de un premio que nos van a dar nosotros,
una caja de chocolates, porque no es terrenal, es espiritual.
Entonces, dice el gozo de tu Señor.
¿Ese gozo qué es?
No es terrenal, es espiritual.
No es almático, porque el sentido del alma ya terminó ahí.
Entonces, no está hablando de la felicidad o la alegría.
Está hablando del gozo que es puramente espiritual.
Entonces, la presencia de Dios nos llama a un gozo espiritual.
Un gozo que obviamente a veces no logramos percibir, o inclusive a veces cuando lo
sentimos, tenemos una alegría por haber hecho la voluntad de Dios.
¿Pero por qué es?
Porque el regocijo de Dios está en nosotros.
Entonces, vemos de que el entendimiento de las escrituras nos llevan a nosotros a que
nos indiquen dónde está el camino de la presencia de Dios.
O sea, digo esto porque hay que hacer un equilibrio, ¿verdad?,
entre lo que es la palabra y también lo que es el espíritu.
No sólo el hecho de atrofiarnos en letra y dejar la vivencia.
O no sólo querer siempre la vivencia y hacer un
lado de la escritura, porque son acompañantes.
Por eso mencionamos ahí que dice para comprender la altura, anchura,
longitud y profundidad.
Y ahí especifica de que ese sentido de la palabra en el griego hace referencia a la
experiencia, pero también al entendimiento.
Entonces, no son excluyentes.
Prácticamente es como que alguien tuviera un pie derecho y un pie izquierdo.
Si a alguien le falta un pie, pues anda cogiendo.
Pero si alguien tiene los dos pies, puede caminar o correr.
Entonces, el punto aquí está de que la gloria de Dios, que es inconmensurable,
que no es sólo algo pequeño o algo que se ve sólo a simple vista, y que inclusive si
uno lee la Biblia, hay ejemplos que le ayudan a ver a uno la manifestación de
gloria de Dios, porque obviamente nosotros tenemos un enfoque muy corto.
Uno de los ejemplos que a mí me gustó son dos.
Está Apocalipsis 10 y Apocalipsis 18.
En Apocalipsis 18, que tal vez es uno de los más
concretos en el sentido de cómo lo podemos entender.
Bueno, por lo menos yo como yo lo entendí, para no meter a otros.
Está el sentido de lo siguiente.
Dice acá, después de esto vi a otro ángel de centenas del cielo
que tenía gran poder y la tierra fue iluminada con su gloria.
Entonces vemos aquí dice que un ángel con gran
poder y la tierra fue iluminada con su gloria.
Entonces, los otros ángeles que se muestran, si lo queremos llamar desde
Génesis hasta llegar a Apocalipsis 18, nunca
muestran una descripción de un ángel así.
Los demás ángeles solo dicen, y ángel visitó a
Daniel y el ángel pasó esto y el ángel lo otro.
Pero este ángel dice que logró iluminar toda la tierra con su gloria.
Entonces vemos aquí que hay una diferencia de glorias, de la diferencia de los otros
ángeles que no tienen la gloria que este ángel tiene.
Y lo que quiero entender es esa diferencia.
Y esa diferencia la vamos a lograr ¿cómo?
Acercándonos más a Dios y dejando de pecar.
Por eso que la constancia de ellos es decir, miren, dejen de pecar.
Arrepiéntanse, arrepiéntanse.
A veces uno lo puede ver como, ah, estos no quieren quemar el infierno.
¿Cómo molestan, verdad?
Que me están diciendo que dejen de pecar.
Pero simplemente queremos más de la presencia, tenemos que dejar de pecar.
¿Por qué?
Porque la paga del pecado es muerte.
¿Muerte de qué?
De la pérdida de la presencia, de la vida.
De Cristo en nosotros.
Entonces, es por eso que la idea de leer constantemente la palabra no es para que
diagramemos los conceptos teológicos, ¿verdad?
O teóricos, o lo que vamos a llamar así, sino que la idea es de que ¿cómo dejo de
pecar para tener más de la presencia de Dios?
¿Cómo dejo de pecar para poder tener esta capacidad de gloria, de luz, y para que
otros puedan regocijarse en la presencia de Dios?
Y mostrar este ejemplo de 18 para poner un ejemplo entre Jesús y Juan el Bautista.
O sea, el ejemplo no es el hecho del ángel, porque el ángel es una entidad que
ahí está, pero realmente este ejemplo era para llamar a Juan y a Jesús.
¿Por qué digo esto?
Porque cuando vemos a Jesucristo, Jesús dijo de Juan el Bautista lo
siguiente, dijo, muchos se querían regocijar en la luz de Juan el Bautista,
pero yo soy más que Juan el Bautista.
Entonces claramente las personas se regocijaban en la luz de Juan,
porque Juan tenía una gloria, pero claramente cuando vino la gloria de Jesús,
la gloria de Jesús, si este ángel cubriera toda la tierra,
imagínense qué hacía la presencia de Jesús en toda la tierra.
Entonces claramente nos lleva a nosotros a entender de que hay una gloria que se va a
derramar en nosotros, como también lo vimos en el Salmo
dice, y él derramó más sobre él, porque amó en la justicia.
Entonces esta presencia que Dios nos quiere dar, que es inconmensurable,
cuando hablo de inconmensurable lo mencionamos que es sin medida, es nosotros
tenemos que cambiar nuestro entendimiento para no preguntarnos si qué más hay,
pero no qué más hay en entendimiento, qué más
hay en presencia, qué más hay en vivencia con él.
Entonces ahí es donde tenemos que apuntar y que
nuestro entendimiento en ti logre captar eso.
Quiero estar más con Jesús, pero también tengo que entender, porque obviamente
cuando uno lee la biblia, le muestra a uno maneras de cómo acercarse más a la
presencia de Dios, cada quien con su propio entendimiento, porque sabemos de
que cada uno de nosotros tenemos un diferente entendimiento, no todos pensamos
igual, es por ejemplo puede ser que una persona yo le enseñe con un versículo y a
mí me enseñen lo mismo con otro versículo, eso es normal pues porque cada quien está,
no es como que vivió las mismas cosas, ha tenido el mismo contexto, cada quien
vivimos a veces solo con el hecho de ser alguien mujer y otro hombre y ya cambió
todas las cosas, no que uno esté menospreciándolo, sino que obviamente es
obvio pues, por ejemplo yo no es que vayan a la calle y a mí me sirven y me digan
guapo, o sea eso ya lo vive más una señorita que un varón, porque es obvio,
pero entonces lo que voy a estar que cada quien tenemos contextos diferentes y
enseñanzas etcétera y por eso que mismo Dios busca enseñanzas específicas para
cada uno de nosotros, por eso la ventaja de darnos al Espíritu Santo porque dice la
biblia que él nos enseñará todas las cosas porque él nos conoce cada uno de nosotros
y sabe por así decirlo, si lo vemos como el sentido de un sastre, no es como que
uno vaya al mercado y uno ya sepa las tallas 34, 35, 36 de pantalón a que venga
un sastre y me mida tú eres esta talla y uno lo haga a la medida.
Entonces la enseñanza del Espíritu Santo es similar, es decir, él no es como que
tenga un parámetro fijo para cada uno sino que el Espíritu Santo lo mide a uno,
lo examina a uno, ok te voy a enseñar de esta manera para que aprendas bien y así
puedas acceder de mejor manera a la presencia de Jesús.
¿Por qué?
Porque estamos nosotros basados en un entendimiento para captar las cosas,
por eso que inclusive la parábola del sembrador que Jesús habla, llama al
entendimiento en el primer escenario porque dice que cuando alguien viene se le
habla la palabra, pero no entiende la palabra, dice que el enemigo toma la
semilla y se la lleva, ese es el primer escenario de la parábola del sembrador,
es decir que el primer escenario ya nos dispara hacia el entendimiento y ese
entendimiento lo lleva a uno hacia la presencia.
¿Por qué habla de la semilla que se siembra?
¿para qué se siembra una semilla?
Para que de fruto.
Obvio, lógico, alguien era hermano, pero eso es muy obvio, sí, pero también el
libro de los cantares dice lo siguiente, dice venga mi amado a sus huertos y
deléitese con sus frutas y eso tiene
referencia a una relación, habla una comunión.
Entonces habla ese sentido de relación y comunión, inclusive también hay otro
pasaje donde dice y el amado me dijo ya pasó la lluvia, ya ha cesado, ya ha pasado
el invierno, ya ha cesado la lluvia y el tiempo a
la ocasión viene, ven y acércate con tus frutos.
Entonces hace un llamado a la comunión, a la intimidad, pero primero para esa
comunión, esa intimidad, ¿qué tuvo que venir primero?
El entendimiento y el entendimiento llevó a que uno pudiera ver el fruto y el fruto
llevó a que uno pueda tener comunión con el amado.
Entonces si nos damos cuenta van una relación, es una cooperación entre lo que
es el entendimiento para llegar a la comunión, para poder experimentar esa
gloria en nosotros, pero no tenemos que separarlo en ese sentido y por eso que hay
muchas denominaciones o congregaciones que lo dividen así, solo busca la experiencia,
solo busca la comunión y otros sólo se enfocan en la letra y en el entendimiento
y la teología, pero realmente no deberían competir, realmente deberían cooperar
juntos porque realmente uno lo necesita, uno necesita experimentar este amor
grandioso de Dios o este amor enorme de Dios y es una vivencia como ya el mismo
texto lo explica, pero necesitamos comprender esa parte y obviamente también
hay cositas aquí que resaltar en Efesios, porque Efesios dice lo ustedes sean
capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud,
la altura y la profundidad.
Entonces aquí uno se puede, por lo menos en mi caso me estoy preguntando,
ok, entonces si me dicen a mí que el conocimiento del amor de Dios es
inconmensurable, que no se puede medir y anteriormente hablan de medidas,
porque obviamente cuando hablan de altura, longitud, anchura y profundidad me están
hablando de medidas, pero más que sólo el sentido de que yo agarro una vara o que
agarro un metro para medir, es como el sentido de entender qué tan grandes son
las cosas, no necesariamente tener una medida exacta sino que como la grandeza de
ello, por ejemplo, si yo voy al mar obviamente yo no puedo agarrar y medir el
mar con una caña o una vara, pero yo entiendo que el mar es extenso y yo
entiendo que el mar es sumamente profundo, entonces yo lo comprendo de esa manera,
ok, si yo voy hacia el mar y yo bajo, va a haber una profundidad a la cual no
puedo llegar, pero también si yo veo hacia el cielo yo veo que el cielo es muy alto y
yo no necesariamente lo puedo alcanzar del todo, aunque yo pueda tener una vara y yo
lo quiera hacer, pues realmente es extremadamente grande.
Entonces en este sentido habla de que hay una anchura, longitud, altura y
profundidad que yo puedo mencionar, si lo queremos llamar así, a grandes
rasgos, como si el mar es grande y es profundo y el cielo es alto, pero no
necesariamente sé cómo medirlo exactamente por su
grandeza, pero sí logro describir esa grandeza.
A ese tipo de entendimiento habla, por eso que mencionaba el caso de Romanos
que dice que es insondable, la profundidad es insondable, pero tampoco significa de
que yo no pueda entrar en esa profundidad, experimentar y
saber qué pasa en esa profundidad, es por ejemplo el mar.
Obviamente yo puedo poner y describir cómo es el mar, pero otra cosa es de que yo me
meta a nadar y yo pueda experimentar lo que pasa dentro del mar, en el sentido de
las profundidades, porque muchos saben pues de que entre más profundo sea,
hay una presión más fuerte, hay más oscuridad y
otras cosas que se hablan de la profundidad del mar.
¿Qué quiero entender con esto?
De que Dios también tiene una profundidad, porque en esto inconmensurable,
es decir, en esto que es enorme y no se puede medir, pero sí se puede entender a
grandes descripciones, entonces yo puedo entender que hay una profundidad de Dios,
yo puedo entender que hay una longitud de Dios, una altura de Dios y una anchura de
Dios, y que son diferentes en la manera de cómo entro en la comunión con Él,
porque son experiencias a las cuales Dios me va a llevar.
Es por ejemplo el sentido de las... cuando la Biblia habla de los misterios de Dios o
la revelación de Dios, que claramente tiene un impacto muy fuerte, como el caso
que pasó con el, por ejemplo, Juan Bautista en el libro Apocalipsis,
o en el caso de Pablo cuando se lo llevan a ver al tercer cielo, o en algunas otras
ocasiones donde se tienen experiencias muy marcadas con Dios, que inclusive se
manifiesta en el libro de los Salmos, o inclusive en el libro de Eclesiastés,
cuando le dice que el Espíritu lo toma, lo agarra
a las guedejas y lo lleva hacia algún lugar.
Entonces son experiencias que Dios quiere que conozcamos, pero esas experiencias
siempre van a ir basadas en la palabra, o sea, la palabra nos va a abrir el
entendimiento y la fe para que nosotros podamos entrar en ellos.
Si no, no podemos experimentarlo.
¿Por qué lo digo?
Porque la Biblia menciona que Jesucristo llegó a algún lugar y dice que no pudo
hacer muchos milagros porque ellos no creían.
La quinta es aquí entra la pregunta.
¿Jesús era incapaz de hacerlo?
No, porque ya había hecho muchos milagros en otro lado.
O sea, no había una incapacidad en Jesús.
Jesús nunca fue incapaz.
Él no lo pudo hacer porque la gente necesitaba creer.
Entonces ahí es donde nos llaman a nosotros,
a que nosotros Dios nos dice, mira, cree.
Porque si crees vas a experimentar.
Si tú entiendes vas a experimentar.
Entonces vemos de que van de la mano.
Por eso que Dios constantemente dice, vayan y leen la Biblia, vayan y lean mi palabra.
Entonces uno se va a dar cuenta la grandeza que hay
ahí y obviamente uno se va a acercar a la comunión.
Y por lo tanto también aquí entra la otra contraparte.
Si hay una gloria en nosotros, si hay una presencia en nosotros
maravillosa, obviamente el enemigo no va a querer que nosotros tengamos esa presencia
y esa gloria, porque esa gloria va a afectar.
Así como Jesús cargaba la plenitud de la gloria de Dios y eso afectaba a su
entorno, porque claramente decía, ¿quién es este que habla con autoridad?
Los discípulos no se querían apartar por la sabiduría y por el amor que había.
Entonces obviamente la salvación de Dios se va a expandir y por lo tanto el enemigo
sabe que no quiere eso, porque obviamente él ya ha experimentado la presencia de
Dios, pero no en un sentido de vivencia del
sentimiento, sino en el sentido de la confrontación.
Porque si hay un pasaje de la Biblia donde dice que Jesús iba caminando y dice que
los demonios de repente gritaban y decía, ¿por qué nos atormentas?
O sea, lo que para nosotros es una bella presencia, para el enemigo es un tormento.
Porque Jesús no hizo nada, no reprendió, no echó afuera nada.
Lo único que hizo fue caminar y la presencia
alrededor provocó un tormento para otros.
Entonces, ¿qué quiero entender con todo esto?
De que el enemigo sabe que si nosotros tenemos una plenitud de gloria,
va a haber un acontecimiento malo para él, porque ya no va a poder hacer uso del ser
humano o de otras posesiones, porque la gloria que hay
en nosotros va a provocar una liberación en muchas cosas.
Entonces, para el enemigo nosotros somos, como el título lo dice, enemigos.
Y por esa razón él nos pone estorbos, por esa razón él pone tentaciones,
por esa razón él viene y ataca de formas disfrazándose como ángel de luz.
Él hace muchas, como dice la Biblia, estratagemas o
estrategias para que nosotros no podamos recibir la gloria.
Y por eso es que también él hace inclusive el mismo uso de la misma Biblia para
trastornar el entendimiento para que nosotros no podamos recibir la gloria.
Por eso la Biblia dice que él se viste como ángel de luz, es decir, él no
necesariamente va a venir con cachos, cola y que nos va a jalar los pies en la noche.
Él lo que va a venir a hacer es presentarse como un ángel de luz,
presentarse como una gloria de Dios.
Y por eso que tenemos una diversidad de sectas, religiones, denominaciones,
etcétera, para que no conozcamos bien la verdad, porque
al conocerla bien vamos a tener bien la presencia.
Y si tenemos bien la presencia, vamos a tener bien la presencia.
Perdone que se está escuchando el teléfono.
Entonces lo que quiero entender con esto es que uno tenemos que estar atentos
porque también la misma Biblia nos va a ayudar a nosotros a poder entender cómo el
enemigo trabaja o cómo el enemigo interactúa para que nosotros no podamos
recibir la presencia de Dios, por los pecados, por las tentaciones.
Y por eso que se ven como es tentado Jesús, porque así podemos entender también
nosotros cómo vamos a ser tentados para no poder tener la gloria.
Él nos va a engañar con otras semejanzas de gloria.
¿Por qué digo esto?
Dependiendo del evangelio, pero una de las últimas tentaciones dijo esto.
Todos los reinos de los cielos te daré, pero en
todos los reinos te daré, si postrado me adorares.
Esa es la tentación que le hicieron.
En algunos evangelios aparece como la última.
Jesús le dijo sólo al Señor tu Dios adorarás, pero sólo a él servirás.
¿Pero qué pasa ahí?
Lo interesante es que en Salmo capítulo 2 le dicen a Jesús lo siguiente.
Dijo pídeme y te daré como posesión tuya los
confines de la tierra y los reinos de la tierra.
También creo que lo menciona.
Entonces Satanás le está ofreciendo a Jesús lo que ya
Dios Padre le ofreció a Jesús, pero una medida más grande.
Porque el Salmo dice pídeme y te daré los reinos.
Y Satanás dice si tú me adoras te daré los reinos.
Es decir que prácticamente están diciendo lo mismo hasta
cierto punto, pero en un nivel de escala menor de gloria.
Porque Satanás está ofreciendo los reinos de la tierra, pero a Jesús le está
ofreciendo los reinos del cosmos o de todo el universo por así mencionarlo.
Entonces nos damos cuenta de que a veces viene el enemigo a decirnos cosas a
nosotros cuando la palabra de Dios ya nos dice
cosas más grandes a nosotros de la gloria de Dios.
Y por eso que somos engañados, por eso que hay muchos pecados,
maldades y demás que nosotros nos hemos dado
a eso porque no conocemos las glorias de Dios.
No conocemos la plenitud de Dios.
¿Por qué?
Por el entendimiento, no por el hecho del sentido de la presencia o la experiencia.
Vamos a darse cuenta de esto.
Por ejemplo, hay muchas personas que quisieran ir a París, otras quisieran ir a
Japón, otras personas quieren ir tal vez a Rusia.
¿Por qué?
Porque tal vez vieron un documental, vieron una revista, leyeron algo en el
periódico o tal vez vino un amigo o una amiga de ese país y comenzó a contarles,
fíjate que yo vi esto, hay bonitos árboles, mira
qué bonito paisaje, las personas quedan agradables.
Entonces esa información inicial a qué llevó?
Llevó que yo quiero ir a experimentar y a vivir lo que esta persona me está
contando, lo que esta persona me está dando a entender, yo lo quiero vivir también.
Entonces por eso que uno lee la Biblia, porque la Biblia nos habla del gran amor
que Dios nos tiene y la gran comunión que Dios quiere tener con nosotros.
Y de que si nosotros hagamos de cuenta, que imagino que muchos la han
experimentado, si muchos de nosotros hemos tenido amigos que nos caen bien,
que nos sentimos bien al estar con ellos, que tal vez no son cómicos, pero si son
serios y tal vez agradables a la hora de hablar de temas y que sentimos esa bonita
comunión, ¿cuánto será esa comunión con Dios?
Que Dios es prácticamente la plenitud de la paz, la plenitud del amor, la plenitud
de la gloria, pero que la escritura me va a mostrar eso.
Lastimosamente, pues a veces por escuchar muchos comentarios, otras cosas,
solo señalamos un Dios castigador, tal vez un Dios cruel,
pero la gente no ha visto que todo eso lo hizo por amor.
Todo lo que hizo Jesús lo hizo por amor, pero obviamente como entra ese matiz del
castigo, de la corrección, uno no ve el amor detrás de eso y por eso que a veces
uno no se quiera acercar porque dice Dios que Dios me va a castigar, pero es que
Dios no es que nos quiera castigar, Dios nos quiere
amar, pero en el amor hay diferentes manifestaciones.
Obviamente, pues si alguien me hace algo malo a mí, le voy a decir, mira,
no hagas eso porque eso no me gusta, pero él se quiere reamar por completo.
Inclusive el mismo Dios es el que ha puesto
siempre el primer paso para acercarse al hombre.
Es decir, en el hombre no hay una cuestión de decir, bueno, voy a buscar a Dios.
Realmente es Dios el que ha puesto el primer paso.
Inclusive cuando se apartaron en el Edén Adán y
Eva, ellos nunca dijeron, mira señor, perdóname.
Ellos lo que hicieron fue acusarse los unos a los otros.
Nunca dijeron, mira señor, perdóname, ayúdame para reconciliarme contigo.
No se ve eso en el pasaje.
Simplemente se están acusando, no fue él, fue ella.
Y el que Dios, a pesar que puso Dios una condena o una maldición, él también puso
el beneficio para la venida de Cristo en ese momento.
Por eso vemos los pactos con Noé, el pacto con Abram, el pacto con Moisés,
el pacto con David.
Y otros pactos que Dios muestra, porque es Dios comprometiéndose a tener la
responsabilidad de dar su amor y su promesa hacia la persona.
El hombre no fue que vino y dice, sí, mirá, hagamos un pacto para yo seguir tu palabra.
No hizo eso.
Es Dios asegurándose, siempre hacía al hombre, para poder darle su amor.
Es decir, el hombre no ha querido eso.
Y de repente es que Dios me quiere castigar,
decimos, pero él siempre ha querido.
Es más, como obviamente ya mucho lo hemos leído, Juan III se dice, porque de tal
manera amó Dios al mundo, que ha dado su Hijo unigénito, para que todo aquel que en
él crea no se pierda, más tenga vida eterna.
Entonces, obviamente, esa palabra de, de tal manera Dios amó al mundo,
está hablando de un sentido inconmensurable, pues porque obviamente
Dios, el único que tenía que era su Hijo, lo entregó para con nosotros.
Pero ese amo no lo podemos entender del todo.
Claramente, inclusive yo que soy soltero, pues tal
vez no lo entiendo del todo, porque yo no tengo hijos.
Y otra persona que tal vez tiene hijos, dice, bueno, pues que, que uno dé su Hijo
por amor a otra gente, que la gente no es despiadada.
¿Cómo voy a hacer eso?
Diría mucho, pues, porque no estamos hablando de... A veces nosotros decimos,
ese hermano es que lo que pasa es que soy buena persona.
Pero cuando Dios dice que él pagó por todos nuestros pecados, ahí ya está
hablando de los violadores, de los asesinos, de los corruptos, etcétera.
Entonces, uno podría, como dice Pablo, tal vez alguien podría dar su vida por un
justo, pero por alguien que ha pecado e inclusive le ha dañado a otra persona,
¿cómo?
Porque no es que nosotros nos hemos dañado a Dios, no
es que nosotros nos hemos combatido en contra de Dios.
Génesis capítulo 3, versículo, creo que es el 4, menciona, dice,
y Dios luchando contra el hombre constantemente, porque
todo designio del corazón del hombre es hacerlo malo.
Entonces, prácticamente nosotros vivimos con una contienda espiritual contra Dios,
porque nosotros decimos, yo quiero hacer esto,
y Dios dice, no lo hagas que te vas a morir.
Y nosotros ahí vamos.
Entonces, Dios peleando con nosotros, no, mi hijo, no hagas eso.
Inclusive el libro de Hobbes dice, creo que es capítulo 33, dice,
y Dios, cuando el hombre duerme, cuando se acuesta, él aparece en sueños
revelándole al oído para que se aparte de su
mal camino, pero el hombre aún así no entiende.
Eso es lo que dice el libro de Hobbes.
Él dice que Dios usa los sueños para decirnos que
el camino que estamos tomando no es el correcto.
Entonces, hay una contienda de Dios con nosotros, o nosotros contra Dios,
y por eso la ley dice que éramos enemigos de Dios,
porque estamos haciendo las cosas en contra de él.
Pero aún así nos amó, y aún así nos extendió el
amor, y nos dio el amor por medio de Jesucristo.
Un amor que no hemos podido comprender, y aún hay enemigos, pero yo sí lo sé,
y a mí Dios me rescató, etcétera, etcétera.
Sí, pero no hemos comprendido un nivel de grandeza de la salvación de Dios.
No lo digo yo bajo el sentido de que, además, usted cree que sabe mucho,
sino porque a mí me impactó el hecho de, creo que es Isaías 60, porque en Isaías
60, cuando tal vez muchos lo conocen, que dice, levántate y resplandece porque
ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha venido sobre ti.
Ahí sí comienza, pero luego llega creo que es, no sé si esto es mal, hasta acá,
no sé si es el versículo 11 o el 15, y hay un montón de relatos, dice,
y va a pasar esto, y pasará esto, y pasará esto, y lo otro.
Todas son como un sentido de bendiciones, pero al final
dice, y entonces conocerás que yo soy Jehová, tu Salvador.
Entonces yo me pregunté en ese momento, cómo así que en ese momento voy a conocer
que Jehová es tu Salvador, si ya me salvo entonces lo que me da a entender a mí de
que el principio del entendimiento de su salvación es una cosa, pero de repente se
va a revelar la manifestación del misterio, si lo queremos llamar así,
de su salvación en mí.
Es como Pedro, ¿verdad?
Pedro andaba pescando y andaba con el Mesías, pero de repente Pedro no pescaba,
y Dios le dice, echa la red en otro lado.
De repente dice, bueno, en tu nombre lo haré, mete la red, saca los peces,
y dice que en ese momento él le entra en asombro, se
postra y le dice, apártate de mí porque soy pecador.
Entonces uno se pone a pensar a veces, qué tan impactante pudo haber sido el
suceso que vivió Pedro, que él se declara pecador.
Es decir, no dijo, gracias a Dios por la
pesca, no dijo, Dios gloria, Dios por la pesca.
Dijo, perdóname porque he pecado, y me considero un pecador.
O sea, vino una manifestación de arrepentimiento.
Entonces, ¿qué impacto de salvación pudo haber tenido
Pedro en ese momento para declarar esas palabras?
Claramente ya lo conocía como Cristo, ya había experimentado sanidad,
liberaciones, otras cosas sobre la persona.
Entonces, ¿qué impacto pudo haber en él?
A lo que quiero dar a entender con todo esto, lo que estoy mencionando,
es de que hay un sentido de crecimiento, del entendimiento, del amor de Dios,
tanto en entender como en vivir, que se va siendo manifiesto cada vez más.
Y obviamente, cada vez más, nos damos cuenta que hay una
mayor grandeza de Dios que no podemos pensar que tenemos.
Y eso nos lleva a buscar cada vez más, porque claramente, cuando uno le ve tope a
las cosas, uno dice, ya termina aquí, pues aquí ya me sé todo, ¿para qué buscar más?
Pero cuando entendemos de que lo de Dios es inagotable, en el sentido no de letras,
sino en presencia y vivencia, porque ya lo aclaramos en su momento, entonces uno va
con una constancia, una constancia de búsqueda, uno va con una constancia de
querer percibir más, pero claramente también con el sentido de no perder,
no sé si llamarlo de esta manera, la razón, si no conforma la escritura.
Menciono esto de no perder la razón, porque en 1 Corintios 14, que es un
capítulo que muchos conocemos, se habla de que había un problema en la
iglesia de Corintios, porque todos estaban hablando en
lenguas, se ponían a hablar en lenguas, a profetizar, etc.
En pocas palabras estaba la presencia de Dios y tenía una vivencia, pero no tenían
el entendimiento de las cosas, no sabían cómo se manejaban las cosas y
por eso el apóstol Pablo en mí dice, ustedes se
tienen que manejar de esta y esta y esta manera.
Nunca les digo que nos lo dejaran de hacer, dijo háganlo, pero háganlo en orden.
Entonces vemos cómo se manifiestan o cooperan las dos
cosas, el entendimiento con la manifestación espiritual.
Entonces Dios quiere darnos, porque no se ve
que otra iglesia tuviera esa manifestación.
O sea, cuando hay cosas gloriosas que se manifiestan, obviamente no es como que
alguien pudiera tener un control, porque si hay una escasez de eso,
para qué decirle a la gente que se controle.
No es lógico.
Es como con un niño que tiene mucha energía, entonces cuando un niño tiene
mucha energía, lo que se le dice es, míralo, métalo a jugar deporte o mételo en
ciertas actividades físicas para que la energía se le vaya y no agarre la energía
para hacer destrozos en la casa, o ir corriendo
al gato, sino que lo utilizan para regularlo.
No le están diciendo que le quiten la energía al niño, sino está diciendo,
míralo, regúlenlo, ordénenlo, métanlo a jugar fútbol o
básquetbol o algún otro deporte para que saque ahí la energía.
Entonces menciona esto con el poder de Dios, con el Espíritu de Dios,
que a otra iglesia no le hacen esa corrección.
Es decir, que otras iglesias no tenían esa magnitud de poder o esa otra congregación
tal vez no tenían esa situación, pero la palabra los llevó a saber cómo coordinarse.
Menciono esto porque cuando mencionaba de que cuando uno tiene la presencia de Dios,
o cuando la presencia de Dios se comienza a ser más fuerte y más viva en nosotros,
comienzan a pasar cosas, porque obviamente la presencia de Dios no es como que fuera,
como mencionaba, solo que fuera aire.
No es como que una gran bola de aire entre nosotros,
sino que esta presencia nos ayuda a tener cosas.
Por ejemplo, que uno comienza a ver cosas, comienza a percibir cosas, a sentir cosas.
Porque así como el entendimiento, así cuando uno lee un
texto y el texto nos ayuda a nosotros a dividir las cosas.
Esto es esto y esto es otra cosa y por eso que uno, por ejemplo, en biología,
otras cosas, uno categoriza.
Estos son mamíferos, estos son invertebrados, vertebrados, etcétera.
Entonces el entendimiento nos ayuda a coordinar o capacitar, etcétera,
en el sentimiento, en la forma de vida de Dios que Dios nos da, por su presencia,
nos lleva a tener cambios espirituales, donde uno ya percibe cosas, mira cosas,
etcétera.
Y uno tiene que aprender también a decir, bueno la biblia dice esto, tengo que
calmarme, entonces tengo que aprender a saber cómo hacer las
cosas, porque si no uno va a parecer loco, anda ahí todo raro.
Y a veces dicen, no es que así soy.
Sí, pero el problema es que hay gente que lo va a ver a uno y lo va a criticar y va
a blasfemar la presencia de Dios que está en nosotros.
Pero entonces decimos, no, es que así es, por eso que hay mucha gente a veces que
habla en lenguas en público y lo terminan criticando,
pero el que abrió la puerta fuimos nosotros.
¿Por qué yo no estoy en contra de las lenguas?
Para aclararlo, yo soy a favor del habla de lenguas, pero por no tener templanza o
por no tener un orden, es de que nosotros a veces tomamos malas decisiones,
tomamos malas manifestaciones y lastimosamente el nombre de Cristo es
criticado o señalado por causa de nuestra falta de entendimiento, templanza o
dominio propio, lo deberíamos tener porque la palabra nos enseña eso.
Pero como es una experiencia nueva, va a tener toda esta gloria, todas estas
manifestaciones, entonces uno se deja ir imprudentemente en diferentes maneras,
porque claramente la presencia va a manifestar cosas en uno.
El punto está que las personas a veces piensan que la presencia en uno va a
aplicar de la misma manera para todos y no funciona así.
Vemos el caso de algunos que recibieron la plenitud de Dios, por ejemplo,
que de repente fueron sanados y se postraron a
adorar, pero otros vinieron y se pusieron a brincar.
O sea, no es que todos van a tener la misma manifestación, la misma forma y por
eso que nos va a ayudar mucho la palabra de Dios, la Biblia, para saber qué hacer
en ciertos momentos que pasen ciertas situaciones, para saber qué hacer con ese
tipo de manifestaciones que podemos tener de parte
de Dios por la grandeza de su presencia en nosotros.
Hay que tener mucho cuidado nosotros también qué hacer
y qué no hacer porque la palabra nos va a indicar.
Como la palabra nos va a ayudar a acercarnos a Dios,
también la palabra nos va a ayudar a saber qué hacer.
Por eso mencioné 1 Corintios 14 porque Pablo comienza a explicar y decide si
ustedes hablan en lenguas no alcen la voz para
como que decir que tengo más poder de Dios.
Dice hablen para sí mismos para que ustedes sean edificados para sí mismos,
pero si también ustedes hablan en lenguas pidan
poder interpretar para que la iglesia sea edificada.
Entonces ahí habla de un cambio, es decir, que ellos recibieron una
plenitud de la presencia y eso trajo una manifestación,
pero lo estaban aplicando mal en la iglesia.
Entonces pasó el apóstol Pablo y dice no lo dejen de hacer, háganlo, pero miren,
háganlo de esta manera.
Entonces vemos que la palabra ya les dio a ellos una manera de cómo poder aplicar o
dominar, no sé cómo decirlo, la presencia que en ellos estaba abundando.
Entonces eso pasa con nosotros, tenemos que aprender primero.
Voy a resumir las cosas.
Uno, entender que la presencia de Dios es una vivencia, por eso se llama el Espíritu
de Dios y que es sumamente grande, enorme, que no hay una forma de medirlo y
que por eso tenemos que entenderlo para ir en busca de ello y que lo que podemos
experimentar no significa que sea la totalidad
de las cosas, siempre va a haber más.
Por eso se dice que vamos de gloria en gloria hasta que alcancemos la plenitud.
Segundo, tenemos que comprender que para poder también acceder a esa presencia lo
que nos impide es el pecado, eso es lo que nos está impidiendo acercarnos o
recibirla, porque la Biblia dice que por cuando todos pecaron fueron destituidos.
El otro punto cuál es?
De que la palabra de Dios y el entendimiento de Dios me van a ayudar a
saber cómo dejar de pecar, cómo consagrarme, porque hay veces que yo tengo
que confesar pecados, hay veces que yo tengo que pedirle perdón a alguien,
hay ciertas cosas que uno no considera que son errores o pecados, etcétera,
por consecuencia a veces ya no puede seguir continuando en la presencia de Dios
o no puede alcanzar algo más, por así decirlo.
Y lo otro que claramente por eso tenemos que tener en la palabra de Dios la
escritura que nos va a ayudar a entender, a comprender ese tipo de cosas y
claramente también que nos va a enseñar a saber cómo
involucrarnos más en la excelencia y la presencia de Dios.
Porque como mencionó la Biblia aquí nos enseña muchas muchas cosas de cómo acceder
a la presencia de Dios de diferentes maneras, ya sea por ejemplo por medio de
la danza, por medio de la alabanza, por medio de la adoración, por medio de la
oración, la lectura, el ayuno... que alguien dirá hermano pero yo no me lo sepa.
Pero hay ciertas cosas que no se han aplicado bien, que ya se saben y tal vez
se hacen por instinto pero no se aplican de la misma manera.
Entonces eso da accesos o manifestaciones, que tal vez no voy a entrar en detalle en
eso, porque nosotros no lo hacemos o no lo queremos hacer porque mucha gente por
ejemplo le gusta mucho la adoración y adora pero no alaba.
Entonces ellos sólo pueden acceder a ese punto de presencia en adoración pero no en
alabanza, porque la alabanza le da un punto de
acceso en otra magnitud de presencia que no es igual.
Pero muchos sólo se enfocan en la alabanza pero
no se enfocan en adoración pero no en alabanza.
Entonces hay que aprender en ambas.
Pero obviamente cómo se va a hacer?
Haciéndolo, ejecutándolo.
Cómo vamos a alabar?
Cantando.
No se va a cantar en la mente, se va a cantar con la boca.
Por eso David dice que mi copa está rebosando el gozo del Espíritu
Dios y mi lengua es como pluma de escribiente muy ligero.
O sea que él estaba cantando con sus labios pero no en su mente.
Y claramente también como mencioné la oración o la lectura, no sólo verlo o por
lo menos la lectura no verlo como un punto de entendimiento únicamente sino también
como un acceso a una manifestación espiritual o un sentido espiritual.
Que tal vez eso lo explicaría después pero uno de los ejemplos
que podemos ver es Lucas capítulo 4 versículo 16 al 21.
Ahí se muestra que la lectura no es solamente por
así decirlo intelectual sino que es espiritual.
¿Por qué?
Porque dice que él mientras leía el libro de Isaías en ese momento comenzó a
profetizar de sí mismo, se abrió el año agradable del Señor y cayó una gloria.
Esas tres cosas se ven ahí en el libro de Lucas capítulo 4 versículo 16 al 21.
No va a decir esas tres cosas, no va a decir ahí se abrió el año
agradable o ahí profetizó o ahí cayó una gloria.
No lo va a decir así, ¿verdad?
Por si alguien dirá hermano pero hay quien no está.
Pero sí se ve por así mencionarlo cuando uno lee.
Primero porque él profetiza lo que profetiza Isaías.
Dice el Espíritu Dios está sobre mí y me ha ungido para llevar buenas nuevas.
Entonces en ese momento que dice porque el Espíritu Dios está sobre mí, él está
profetizando de sí mismo y está diciendo que el Espíritu Dios está cayendo sobre él.
El Espíritu Dios está sobre mí y me ha ungido.
O sea que cayó una presencia.
Por eso que después dice y todos estaban atónitos.
¿Por qué quedaron atónitos?
Si lo único que hizo fue leer.
¿Cuántas veces la gente no había leído el libro de Isaías?
No es que lo hayan leído una vez.
O sea, ¿qué pasó ahí para que la gente quedara atónita?
Porque sólo leyó.
No es que se puso a predicar tampoco.
Se puso a predicar después del asombro.
Entonces lo que quiero entender con todo esto y el
resumen es el amor inconmensurable de Dios está.
Nosotros hemos puesto la limitante por nuestro entendimiento y por nuestro pecado.
Pero si nosotros vamos a la palabra y dejamos que el Espíritu Santo nos
instruya, vamos a dejar de pecar y vamos a poder entender.
Por eso que constantemente Dios enseña.
Y el enseñar de Dios no es sólo para que conozcamos, por ejemplo, que uno pueda
explicar que la trinidad o que uno pueda explicar varios aspectos de que el
arrebatamiento, la salvación, el bautismo, sino que también es para que nos ayude a
saber acceder a su presencia, para poder conocerlo y amarlo.
Y es por eso mencionábamos del ginosco que habla de la vida y la vivencia,
experiencia y no necesariamente el gnosis que es el sentido del entendimiento.
Entonces debemos buscar ese amor.
O sea, lo que quiero entender es que el amor de Dios
está ahí expuesto para que nosotros recibamos de él.
Pero nosotros necesitamos prepararnos para poder acceder a él.
Porque él está para darlo sin medida.
Nosotros ponemos la medida.
Inclusive habla del sentido del tiempo.
Nosotros ya oraste, si ya oré como cinco minutos.
Entonces, ¿quién puso el límite?
Nosotros.
¿Por qué oramos cinco minutos?
Dios no lo puso.
Dios quiere que ahí estemos en su presencia.
Hermano, pero yo oro todo el tiempo 24 horas a 7.
Pues que se mire, verdad.
Porque a veces uno dice mucho que uno está orando 24 horas a 7, pero no se mira.
O sea, no se manifiesta esa gloria.
Menciono esto porque obviamente las personas que han orado tres horas,
cuatro horas seguidas, saben qué se siente o qué
pasa con una hora, cuatro o cinco horas seguidas.
Y uno sabe de que cuando uno está en día a día, uno dice que
ora a Dios todo el día 24 horas a 7, uno sabe que no es igual.
Yo sé que no es igual estar de rodillas tres horas, cinco horas a estar diciendo
yo que estoy orando 24 horas a 7 en mi mente.
Por lo menos en mi caso en particular, yo sé que no es lo mismo.
Yo sé que no es lo mismo.
Entonces, por eso sé que hay que dar tiempo a poder orar.
Es decir, que no sólo agarremos cinco minutitos, que no se sienta que esté mal,
pero que también si queremos la abundancia del amor
inescrutable e inconmensurable de Dios, dediquemos más tiempo.
Por eso mencioné el caso del vaso, el vaso que se pone en el grifo.
Si yo lo quito, pues el grifo puede seguir dando agua, pero ya no va a pasar el vaso.
Entonces nosotros debemos buscar tiempos.
Inclusive lo que hemos hablado los domingos, creo que es, por YouTube,
y que fue el último tema que vimos, es de que Jesús buscó sus tiempos de intimidad.
O sea, no fue que Jesús sólo milagrosamente experimentaba eso.
Por eso vimos el caso de, creo que era el Mateo, que decía que Jesús le dijo
diligentemente a los discípulos, mírenme, súbanse
a la barca, váyanse, yo ahorita despido a la gente.
Y luego que hizo eso, se fue a orar.
O sea, él fue diligente porque él sabía de que si
despedía a los discípulos, se los mandaba antes, ¿verdad?
Y de que si él despedía a la multitud, iba a tener un tiempo para poder orar.
O sea, que Jesús preparó el escenario para poder orar.
No fue que Dios de repente ahí se lo llevó al cielo y para que se pusiera a orar en
el cielo, sino que Dios, Él mismo dijo, bueno, tengo una necesidad ahorita de
orar, voy a hacer que los discípulos se vayan y que se adelante, porque si se
quedan con Él, ahí todos van a quedarse mirándolo para que se pongan a predicar.
Entonces dijo, bueno, vayan, adelante, yo ahorita los alcanzo,
voy a despedir a la multitud, la despide y se va a orar.
Entonces habla de que él tiene una necesidad de recibir la presencia de Dios
en plenitud y que por eso preparó el escenario
para que él pudiera estar en comunión.
Entonces vamos a orar.
No sé si también alguien tiene alguna duda, pero
vamos a orar para que nosotros podamos comprender.
O sea, es decir, en pocas palabras, cuando sigamos leyendo la Biblia,
claramente Dios nos va a hablar, pues, porque obviamente esto nos da un
punto de entendimiento para que cuando uno lea la Biblia, Dios coloque ejemplos.
Uno va a decir, ok, este versículo habla de lo inconmensurable, este versículo
habla del entendimiento, de la intimidad, de la comunión, etcétera, y eso nos lleva
a decir a nosotros, ok, entiendo Jesús lo que me quiere decir, quiero buscarte más.
Entonces vamos a orar.
Padre, nosotros te damos las gracias por tu amor inconmensurable, por el amor
continuo y constante que estás haciendo en nosotros.
Queremos hoy, amado Padre, poder dedicarnos a
ti en espíritu de mi cuerpo con gran entrega.
Sabemos de que nosotros hemos puesto desde la limitante por causa del pecado.
Queremos dejar de pecar, queremos consagrarnos, queremos arrepentirnos.
Queremos también que nos proveas el entendimiento, nos proveas el amor,
nos proveas de tu gracia para poder acercarnos a ti.
Perdónanos hoy por todos nuestros pecados, ayúdanos a poder confesarlos.
Ayúdanos a ver qué más hay, verdad, porque hay cosas que tal vez no sabemos,
verdad papito lindo, y que por esa causa estamos fallando.
Y que tú quieres, pues, liberarnos,
sanarnos, impulsarnos y acercarnos más a ti.
Ayúdanos hoy, por favor Jesús, y también cuando leamos tu palabra que tú
nos expliques, nos muestres lo inconmensurable que hay en ti,
verdad, o sea, lo que es grande, majestuoso, que inclusive hoy vimos unos
versos, verdad Padre, pero sabemos de que hay mucho más.
Así que agradecemos hoy por tu amor, tu palabra y tu fidelidad, y ayúdanos hoy
a glorificarte y a amarte y bendecirte, para que vayamos de gloria en gloria,
y no nos quedemos estancados, más bien que vayamos avanzando.
Te agradecemos amigo y padre en Cristo Jesús, amén y amén.
No sé si alguien tiene una pregunta o una duda, o un comentario que quieras agregar,
sino igual vamos ahora también por aquí a las personas que quieran aceptar a Jesús.
¿Ibas a decir algo Lary?
Quiero que te enseñes el tema.
Sí, sí, sí, no, solo quería decir una cosa, porque
hace mucho tiempo yo pensaba que cuando algunos dicen que están orando por horas y
horas, es como que están hablando por todo el tiempo, pero me encanta cómo enseñaste,
porque a veces estás dando gracias, a veces por un momento estás cantando en
alabanzas, y en otro momento se cambia entre adoración, y en otro momento es como
estás llegando a un punto cuando estás escuchando, o no sé, algo se manifiesta,
y se puede sentir la presencia de Dios, y no sé, se empieza a hablar en lenguas,
o se piensa, o se empieza a hablar más, pero es como un flow de lo que el espíritu
quiere hacer, porque solo quería decir eso, porque yo
pensaba, ¿cómo que alguien está hablando por tres horas?
Yo no sé qué decir por tres horas, al menos que santo, santo, santo,
pero no, eso es lo que yo pensé, pero me encanta la lección,
y eso es muy bien necesario para el cuerpo de Cristo.
No sé cómo se dice él, sí, se dice el cuerpo de Cristo, ¿verdad?
Sí, sí, está bien.
Y entonces, y ese, esa es una bendición, y va a bendecir mucha gente esta noche.
Y sí, es que esas tres horas, hay dos formas de hablar, una hablar en lenguas,
porque ya con eso te quita la idea de qué voy a decir, entonces alguien puede estar
tres horas orando en lenguas, eso sí se puede, o sea, lo que pasa es que como no
se practica, o sea, me explica uno como que, ay, ya me aburrí, entonces voy a
cambiar, pero sí hay momentos donde uno lo hace, y uno ya puede orar tres horas,
cinco horas en lenguas, y ahí, con eso, ese es el, ¿cómo lo diría yo?
, la forma más efectiva, porque no tienes que estar pensando qué vas a decir,
simplemente las lenguas fluyen, y puedes estar tres o cinco horas orando así.
Ya sé que esto es parado, sentado, arrodillado, pero se puede.
La otra forma, que es prácticamente ya con entendimiento, como dice la Biblia,
lo que pasa es que el cae en lo mismo, ¿verdad?, es la falta de práctica,
es como el idioma español, ¿verdad?, o el idioma inglés, o inclusive ahorita si
yo quiero ahorita ponerme a hablar japonés, obviamente no sé qué decir,
pero si algo más, puedo decir, arigato
gozaimasu, o alguna otra cosa, pero ¿por qué?
, es porque conozco poco, si yo comienzo a aprender mas,
el vocabulario, comienzo a conocer más, formular las expresiones, modismos,
ya puedo generar una conversación de más tiempo.
Entonces, ¿qué pasa?, porque nosotros pensamos de que la oración es pedir,
por eso se vuelve corta, porque lo que pedimos tiene límites, ¿ves?
, alguien diría, ya pedí por mi papá, mi mamá, por la iglesia, por la universidad,
por el país, tal, ya no sé ni qué pedir, pero es
porque la oración se ha visto como una forma de pedir.
Pero cuando oramos conforme a la Biblia, es decir, ya una conversación,
así como yo puedo, hagamos de cuenta, hagamos de cuenta que uno, si uno tiene un
pastor, o a un maestro de la palabra, uno le puede preguntar, que tiene muchas
dudas, mira, pero mira, ¿qué pasó con esto?, ¿y qué pasó con lo otro?
, mira, la Biblia dice tal cosa, yo tengo una duda, tal otra.
Entonces, obviamente, porque alguien leyó, les salieron un montón de dudas.
Entonces, cuando viene el pastor, que él tiene el conocimiento, lo va a
preguntar al pastor, o al, ¿cómo se llama?, al discipulador, para que me
explique, ¿verdad?, que era lo que yo hacía antes, yo cuando, antes,
cuando comencé en el Evangelio, había un discipulado, y yo lo primero que
hacía, decía, voy a agarrar la silla que está a la par del discipulador,
para que nomás termine de predicar, o de enseñar, le voy a preguntar.
Entonces, yo siempre, cuando llegaba a esa casa, porque era una casa que estaba cerca
de mi casa, agarraba esa silla, la que estaba a la par del predicador,
decía yo, le voy a poner toda la atención, nomás termine de predicar, le voy a
comenzar a hacer preguntas, y si no tengo preguntas del
tema, le voy a preguntar otra vez, otras tipos de preguntas.
Entonces, yo siempre, con la mano canchita, le decía, con la mano cancha,
entonces yo me sentaba, y solo esperaba eso,
solo esperaba que él terminara para preguntar.
Entonces, ¿por qué estoy diciendo esto?
Porque es lo mismo con Jesús.
Lo que pasa es que cuando uno ve a Dios, uno no piensa que Él puede ser un maestro,
o un amigo, o un padre.
Entonces, eso, como que quita nuestras formas de expresión en oración.
Porque es Dios, ¿qué le voy a decir a un Dios, verdad?
Pero si le digo a un amigo, ¿qué le puedo contar a un amigo?
Si él es un maestro, ¿qué le puedo contar a un maestro?
Entonces, ¿qué pasa?
Cuando uno ora, en este caso, por ejemplo, uno puede orar tres horas, o cinco horas,
con entendimiento, ya agarras de ese tipo de fuente.
Por ejemplo, ah, Él es mi maestro.
Mira, Dios, pero fíjate que yo estaba leyendo en tal pasaje de la Biblia,
que la Biblia habla de esto, esto, esto y esto.
Yo quiero que tú me expliques, porque creo que
esto me va a servir para tal, tal, tal cosa.
Y también tengo un problema con esto, porque
creo que los versículos se contradicen.
¿Será que me puedes explicar?
Entonces, si te diste cuenta, ya en esa exposición que le hiciste, es algo que le
podría hacer un maestro de la palabra, o un pastor, verdad.
Eso mismo se lo haces con Dios, se lo expresas.
Porque cuando uno dice nada, es que Dios ya sabe, va.
Entonces, Dios resuelve mi duda, pero realmente no necesariamente.
Uno puede exponerlo, o por lo menos eso es lo que yo he hecho.
Yo le dije a Dios, mira señor, este pasaje no lo entiendo, así como lo
que acabamos de oír de Insondable, que hablaba acerca de la altura,
anchura, longitud y profundidad, y después habla del otro.
Yo le dije a Dios, pero señor, eso se
contradice, parece como que fueran lo mismo.
O sea, ¿cómo voy a explicar yo eso?
Si yo mismo me hago bolas.
Por lo menos yo así lo hago.
Entonces, yo ya le estoy hablando, ya estoy tomándome
un tiempo para decirle, mira, pero ¿cómo explico esto?
Claramente, ya cuando termino de aclarar eso, tampoco, no es necesariamente a veces
que en tiempo real te voy a hablar, pero ya después me cambio otra cosa.
Mira señor, fíjate que también hay una cosa que pasó en tal lado, yo necesito que
me ayudes con esto, que el hermano fulano, zutano y mengano está pasando por esto,
esto, esto y esto.
Y ahí me puedo switchar a otra cosa.
Le puedo decir, mira señor, ayúdame con los temas del sábado y el domingo.
Y ahí te vas hablando con un montón de temas.
Pero claramente, la lectura de la Biblia te da mucha base para poder hablar con él.
Por ejemplo, una de las cosas que me decía mi papá
hace muchos años, mi papá me decía, lee al periódico.
Siempre me lo decía porque nosotros vendíamos en el mercado.
Y me decía él siempre, lee al periódico, ahí va a aprender de todo, va a aprender
de economía, va a aprender de política, va a aprender de deportes, entretenimiento.
Y yo decía, pero ¿por qué quiere que me sepa todo eso?
Y él me decía, mire, lo que pasa es que va a venir personas, cualquier tipo de
personas, me decía él, y usted va a poder tener siempre un tema de conversación.
Si le hablan de política, usted va a saber.
Si le hablan de economía, usted va a saber.
Si le hablan de deportes, entretenimiento, usted va a tener.
Tal vez no va a saber todo a detalle, pero va
a poder establecer un tema de conversación.
Entonces, cuando yo vi en el evangelio, esas palabras, eso yo nunca lo hice,
o sea, nunca le hice caso a mi papá, para ser sincero.
Nunca lo hice, pero sí me quedó eso con la Biblia.
¿Por qué?
Porque la Biblia le habla a uno de amor, de fidelidad, de consuelo, de paternidad,
de inclusive otras cosas como economía, de cosas celestiales, terrenales,
de política, porque la Biblia habla también de política.
O sea, la Biblia habla de un sinfín de temas.
Entonces, cuando yo vengo con Jesús, yo puedo hablar con Jesús de todos los temas.
Puedo hablar de política, puedo hablar de religión, puedo hablar de amor,
de revelación, de misterios, de sacerdotes.
O sea, puedo tener muchos temas que hablar con
Dios, porque la Biblia me está dando esos temas.
El punto está en que sólo utilizamos la oración como pedir, pero no como hablar,
conversar, porque eso claramente es orar.
A pesar de que inclusive muchos de nosotros utilicemos esa definición, ¿verdad?
La definición que nosotros colocamos para orar es hablar con Dios.
Eso la mayoría de personas que uno habla con la persona, siempre nos dicen eso.
Le preguntamos, ¿qué es orar?
Es hablar con Dios, nos dicen.
Pero ya en la práctica no lo aplicamos.
En la práctica lo que hacemos es pedir, y pedir, y
pedir, y pedir, y pedir, y pedir, pero no hablamos.
O sea, y por eso que a veces tenemos que examinar lo que conocemos o entendemos,
porque a veces lo que nosotros hablamos, o
exponemos, o decimos, no lo estamos viviendo.
Y tan sencillo como esa parte de la oración.
Entonces, cuando uno ya conoce la Biblia, o sea, ya lee, ya puede hablar con Dios.
Por lo menos yo así lo hago.
Inclusive cuando uno tiene un dolor, una tristeza, ¿verdad?
Uno a veces lo que va es alegarle a Dios, Señor, ¿por qué me pasa esto?
Más bien, ¿por qué no digas, mira, Señor, ayúdame?
Porque, mira, yo ya sé que más de algo cometí un error.
O sea, yo sé que fallé en algo, no sé qué es.
Pero ayúdame, mira, ya me está pasando esto.
Mi papá, mi mamá, ya me regañaron.
No sé qué hacer, ¿verdad?
Y el problema es que me duele.
Y este dolor que tengo, pues no me lo puedo quitar.
Entonces, eso ya estás hablando.
Es lo que harías con un amigo.
O lo que harías con alguien de confianza.
O inclusive si uno lo manda ahí con el psicólogo, igual tienes que explicarle tú.
Es lo mismo con Jesús, porque Él es todo en todo.
Y por eso que a veces cuando yo hablo de oración, hablo de manifestaciones.
Es decir, enfrente de ti está el que es tu padre, o tu amigo, o tu maestro,
o tu pastor, o alguien más, porque depende la identidad, así es tu acercamiento.
Por ejemplo, tú no te vas a acercar igual a
tu papá que a tu novio, si tuvieras, ¿verdad?
¿Por qué?
Porque es diferente.
O sea, tu papá va a decir, hola papá, ¿cómo estás?
¿Cómo lo quieres?
Mira cómo le fue hoy, va.
Pero al novio no.
Al novio le puede venir, por ejemplo, yo no soy novio, sino novia.
Uno lo que va a decir, dale un beso, ¿y cómo estás amor?
O sea, la relación es diferente.
Entonces, es igual con Cristo.
En la misma oración se pueden tener diferentes manifestaciones.
Y de repente uno, como tú dices, alabar, pero tal vez no alabar en el
sentido que se pone uno a cantar, sino alabar así, mira Señor, gracias por
tu amor, por tu cariño, por tu consejo, por tu amor en mi vida, por tu consuelo.
Nunca me has dejado desamparado, desolado, ni angustiado, y a pesar de que
me has sentido solo, siempre has estado ahí.
Entonces, vemos que hay una forma de adoración o de alabanza, pero no en forma
de canción, sino que en forma de palabras, solo que expresado en oración, ¿verdad?
Pero por eso es recomendable leer bastante la Biblia, porque la Biblia le va a ayudar
a uno en esos momentos, el Espíritu Santo te va a colocar los temas para hablarlos.
Pero lo que tú dices también está bien, porque claramente el Espíritu Santo hay
momentos que quiere que a la vez, a mí me ha pasado, que de repente el
Espíritu Santo me dice, no, no ores ahorita, ponete a cantar.
Pero yo quiero orar.
Anda a cantar mejor.
Cabal, pero hay veces que el Espíritu Santo me dice, no, ¿te vas a cantar?
No, anda a ponerte a orar.
Ah, pero voy a orar mi media hora.
No, anda a poner una semilla.
Así me pasa, yo le digo porque así me pasa a mí.
Ah, no, anda a orar tres horas.
¿Pero cómo voy a orar yo tres horas?
Anda a orar.
Abre tu boca que yo la llenaré.
Entonces me voy y me pongo a orar.
Y trato de alcanzar las tres horas porque me está diciendo que lo haga.
Pero como es un ejercicio, es decir, como uno no está
acostumbrado a decir ahorita voy a orar y voy a expresarme.
Entonces es una práctica, todo es una práctica.
Algunos ya dirán, es que el Espíritu Santo lo hará.
Sí, pero también hay un esfuerzo de uno.
O sea, por lo menos yo así lo creo.
Pero una de las mejores cosas que nos va a dar palabras para saber cómo establecer
esas conversaciones con Jesús es la misma Biblia.
Porque la misma Biblia te da varias diversidades de temas.
Señor, ¿por qué tú fuiste así como por ejemplo con Faraón?
¿Por qué le endureciste su corazón?
¿O por qué trataste así a Moisés?
¿Por qué a Jesús lo transfiguraste en el monte?
O sea, ¿por qué lo hiciste?
O sea, ¿por qué no viniste solo y las cosas solo fueron normales?
¿Por qué lo tuviste que transfigurar?
¿Y cuál es el sentido de una transfiguración?
¿Por qué tuvo que aparecer Moisés?
¿Por qué tuvo que aparecer Elías?
¿Y qué andaba haciendo y metió Pedro, Jacob y Juan?
Entonces es una conversación que puedes
tener con alguien, pero la aplicas con Jesús.
¿Por qué?
Porque Él también es tu amigo.
No solo es Dios, sino que es un Dios que se ha hecho tu amigo.
O por lo menos así yo lo veo.
Entonces uno va a la práctica.
Al principio uno no dura ni 15 minutos, pero claramente en la práctica,
en la constancia, se va dando.
Obviamente también hay otros tiempos de silencio,
porque no me voy a meter a hablar de eso.
Pero a lo que voy está de que la Biblia es una de las mejores herramientas,
o recursos, o como lo queramos llamar, para poder orar.
Porque vas a orar lo que está escrito.
Inclusive los Salmos ayudan para orar.
Por eso que hay mucha gente, se le dice que lea los Salmos para que sepa cómo orar.
Porque ahí nos dan, si lo queremos llamar así, frases.
Es como cuando uno aprende idiomas.
Cuando uno aprende idiomas, una de las primeras cosas que uno le dicen es que no
se aprendan palabras, sino que uno se aprenda frases u oraciones.
Porque así uno aprende las palabras en los contextos.
Es como en el inglés, ¿verdad?
En el inglés uno puede decir tell o say.
O sea, no se utilizan igual, dependiendo del contexto.
Para uno a veces es say y otras veces es tell.
Entonces, aunque los dos dicen decir, pero se aplican diferente.
Por eso que uno tiene que usar la oración o la frase.
Entonces dice uno que cuando uno comienza a aprender un idioma, aprende a hacer las
frases comunes, las oraciones, y así va a ir
aprendiendo cómo se usan las palabras en contexto.
Es lo mismo con la Biblia.
Porque cuando tú lees los Salmos, los Salmos ya te dan frases, ya te dan
oraciones hechas, que obviamente vas a entender.
Por ejemplo, Salmo 23, que todos lo conocemos.
Y así va.
Que no lo dijo completo, pero... Entonces, ¿qué pasa?
Uno cuando tú te acercas a orar, le puedes decir,
Señor, te doy gracias porque tú eres mi pastor.
Y así como dice la Biblia, nada me ha faltado, nada me ha hecho falta.
Es más, ahorita que me acabo de poner a pensar, yo así hablo con Dios,
me he dado cuenta que llevo años y ahorita me doy cuenta que todo lo que pasé antes,
que nada me hizo falta, es porque tú desde ese momento me estabas pastoreando.
Aunque yo no te conocía, aunque yo no te vivía, pero tú siempre estuviste ahí
fielmente apacentándome porque tú eras mi pastor.
Y también nada me falta.
Yo sé que tú oras y tú callabas, que a pesar de
que me corriges o me atraes, tú estás ahí conmigo.
Nunca has dejado que mis enemigos se burlen de mí.
Entonces, estás tomando la base del Salmo para expresarlo en una oración.
Porque claramente es tu sentimiento, es lo que tienes
dentro, pero no sabes cómo expresarlo en palabras.
Porque uno tiene el sentimiento ahora.
Es cuando uno ama a alguien.
Cuando uno ama a alguien, uno no sabe cómo decir las cosas.
De repente escuchas a alguien que dice, ah, mi amor, mi cielo, mi cariño,
mi no sé cómo.
Entonces uno dice, bueno, voy a usar las palabras porque me gustó
lo que él le dijo a esta persona, entonces lo voy a usar yo.
Porque creo que esta palabra es el sentimiento que yo
tengo y por lo tanto puedo usarlo con esta persona.
Por ejemplo, entonces obviamente eso hace la Biblia.
Entonces nosotros tenemos muchos sentimientos.
¿Por qué no está mal decir un sentimiento?
Tenemos muchas cosas internas que obviamente como uno
es joven o niño o lo que sea, no nos enseñaron a amar.
A veces nuestros papás o nuestros entornos son duros, fuertes, inexpresivos,
pero cuando ya viene Dios te ayuda a ser expresivo.
Porque dice, bueno, yo quiero expresarle mi amor a Dios, pero no sé qué palabras
usar, no sé por qué nunca nadie me había dicho esto.
Nunca nadie me había sentido este cariño, este amor eterno, porque siempre ha sido
rígido, siempre ha sido pocas palabras, siempre ha sido así.
Y ahora, ¿cómo lo puedo hacer?
No puedo.
Entonces, por eso que la Biblia, por ejemplo, cantarles, cantarles,
dice, oh, si él me besare con los besos de su
boca, porque mejor esos amores que el vino.
Entonces dice, bueno, no puedo hacerlo.
Inclusive algo que me quedó mucho, y con esto termino, que me quedó muy
marcado una vez que yo fui con una persona a la iglesia y él se puso a adorar,
¿verdad?
O sea, así como la parte de la adoración, y él levantaba sus manos y le decía a
Dios, tú me satisfaces, le decía, tú me satisfaces.
Yo decía, yo nunca me puse a pensar en eso.
O sea, yo lo escuchaba él adorando y decía, yo nunca me puse a pensar en eso.
O sea, nunca me puse a pensar que Dios me puede satisfacer o que me ha satisfecho.
Y nunca me he expresado así con Dios.
Entonces ya eso medita uno y entonces ya uno ya comienza a incluir esas palabras y
uno ya de repente ahora dice, señor, tú me satisfaces.
Sólo tú eres el que me puede satisfacer.
Inclusive hay una canción que habla de eso.
Dice, ¿cómo era la canción?
Buscar en la eternidad no habría nadie como tú.
Entonces ahí nos dan recursos, por así decirlo, palabras para poder expresarlas.
Obviamente hay que sacarlos porque tampoco son en la mente.
Cuando dicen, hermanos, que ustedes eran en la mente, están en la mente.
Eso no funciona.
Por lo menos yo no sé que no funciona igual.
Entonces hay que expresarlas, hay que sacarlas, hay que exteriorizarlas.
Obviamente menciono esto por la parte de esta persona que dijo, tú me satisfaces.
Yo comienzo a pensar, si tiene razón, yo voy a
comenzar a usar esas palabras para decírselas a Dios.
Voy a decirle a Dios, Dios, tú eres alguien que me satisface.
Y entonces lo que voy a decir es que la Biblia, los salmos, cantares, otros
pasajes se utilizan como recursos para poder orar.
Es un repertorio de palabras que uno las puede adaptar, si lo queremos llamar así,
que no la voy a decir literal necesariamente.
Pero son puntos de base para comenzar a expresar lo que nadie nos enseñó.
En mi caso, yo ni siquiera le decía papá, ni mamá, ni papá, ni mamá.
Yo le decía Juan y Lesbia.
Yo iba a mi casa y decía, hola Juan, hola Lesbia, ya llegué.
Y ya cuando estuve en Cristo Jesús, les comencé a decir papá.
Porque la Biblia decía, honra a tu padre y a tu madre.
Y una forma de honrarlos es decirle sus nombres.
Hola papá, hola mamá.
Y ahora ya lo hago.
Antes no lo hacía.
Es más, cuando yo miraba a mi mamá, le decía hola mamá y le pegaba en el brazo.
¿Cómo estaba?
Ahora ya no.
Ahora por causa del Evangelio, por causa del
amor de Cristo que me ha enseñado a mí cómo amar.
Ahora vengo y le digo, hola mamá, ¿cómo está?
Y le doy un abrazo.
Y digo, hola papá, ¿cómo está?
Y le doy un abrazo.
Pero es porque el Evangelio, es decir, tanto la presencia de Dios como la
Escritura y el entendimiento de la Palabra, me llevaron a saber cómo amar.
Porque el amar no es sólo con el sentir la presencia
o la Palabra, sino también en acciones, etc.
Entonces menciono todo esto por la parte de la oración y
el hecho de que uno puede orar tres horas, cinco horas.
Tampoco estoy diciendo que lo hago a diarios, pero sí he llegado a alcanzar eso.
No siempre, obviamente, pero lo digo porque a mí me ha funcionado.
Porque uno ya comienza a exteriorizar lo que tiene, porque no se lo han enseñado,
pero la Palabra nos enseña.
Y el Espíritu Santo nos motiva también a que le expresemos lo que tenemos.
Como a veces nos reservamos todo, porque a veces nos han hecho daño,
a veces inclusive nos pueden haber... el amor no correspondido, ¿verdad?
Como así mencionan a veces, ¿verdad?
Pero Dios siempre nos corresponde.
Esa es la ventaja de Jesús, que Él siempre nos ha correspondido.
O sea, eso es lo bello de Jesús, de que el amor de Dios siempre corresponde.
Uno le puede hablar un feo ahí, una fea ahí, y le puede decir, mira, me gustas.
Y la chava dice, mira, a mí no.
Pero con Jesús siempre va a haber algo que nos va a corresponder, siempre.
A pesar de que uno es el patito feo, por así decirlo.
Él siempre nos va a corresponder.
Y eso es lo bello de Jesús, pues, porque es un amor siempre que es correspondido.
Entonces uno no tiene esa idea como que me van a rechazar o Dios me va a quitar.
No, es todo lo contrario.
Es decir, Él más está pidiendo acercarse con uno y hablar con uno.
Amarnos y sostenernos, pues.
Pero obviamente uno tiene que aprender a exteriorizar ese amor, ese sentimiento,
esas palabras.
Y claramente por eso que también uno puede aprender
a cantar o a alabar o a adorar con palabras.
Y Dios le enseña eso a uno, cómo expresar el amor a través de canciones.
Pero mencionaba todo esto, lo que mencionaste de la oración, verdad?
Porque es una práctica.
Por eso el Evangelio es una práctica, una vida que
el Espíritu Santo y Jesús nos va a enseñar a hacer.
Entonces, gracias por ahí tus palabras, Larry.
Y vamos a orar por aquellas personas que
quieran recibir a Jesús como Señor y Salvador.
Y también por las peticiones de oración, verdad?
No sé si alguien tiene peticiones de oración que las mencione.
Y así también las metemos ahí en la orada.
Entonces vamos a orar.
Padre en nombre de Jesús venimos hoy Señor delante
de ti porque queremos entregar nuestra vida a ti.
Sabemos que tú eres Señor y Salvador y que tú diste tu vida en la cruz para nuestra
salvación y por lo tanto queremos darnos a ti con amor sincero.
Así como tú te diste con amor sincero y por lo tanto queremos que tú resucitaste
de otros muertos y que tú nos diste vida eterna.
Que hoy nos arrepentimos nuestros pecados y que
queremos vivir conforme a tu sabiduría y tu verdad.
Queremos ser bautizados en agua, bautizados con
tu Espíritu Santo y participar de la Santa Cena.
Te lo pedimos en Cristo Jesús amado Padre.
Amén y Amén.
Vamos a orar por las diferentes necesidades.
Como dice la palabra mi Dios puede suplir a todas vuestras
necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Dios y Padre nuestro Señor Jesucristo te damos las gracias por tu amor,
fidelidad y bondad.
Queremos hoy pedirte tu presencia, tu amor, tu Espíritu Santo, tu cariño, tu verdad.
También pedimos que hay personas que tienen necesidades de milagros,
de señales, maravillas y prodigios.
También pedimos por sanidad, también pedimos por medicina, comida, alimento,
casa, trabajo y otras necesidades que el pueblo tiene.
Pedimos también que examinen los corazones y cumplan las peticiones del corazón.
Pedimos que envíes oradores a la misa porque
la misa es mucho y los oradores son pocos.
Y también pedimos Padre que en Guatemala y los países que nos escuchan entren
arrepentimiento para salvación y que puedan entrar en tu consuelo.
También pedimos Padre por el anciano y la anciana, por el padre y madre solteros y
por las viudas y los huérfanos para que tu obres
en sus vidas y proveas del amor inagotable.
Te damos las gracias Padre eterno por tu fidelidad y bondad, bendecimos tu santo
nombre, ella te hiciera la gloria, honor,
poder y alabanza en el nombre de Jesús, amén.