Ahora, la gloria de Dios.
El tema hoy es un amor sin igual, claramente enfocándonos en lo que es el
amor de Dios y también obviamente cómo esto nos puede ayudar a vivir el amor de
Cristo, ya que ciertamente conocemos de Dios o su amor, pero hay ciertos matices
que se pueden ver del amor de Dios para saber cómo aplicarlos y que nos ayuden
nosotros a ir en por de Cristo con una mayor certeza
y así mismo también compartir a otros de ese amor.
Entonces, por eso puse el amor sin igual.
Vamos a orar para iniciar.
Para el nombre de Dios te damos las gracias por tu amor, por tu bendición,
por tu cariño, por tu amistad, por tu consuelo, porque día tras día has
traído a nuestros corazones de tu bondad y tu gracia.
Queremos ser fieles, queremos adorarte, queremos bendecirte y queremos que habrá
nuestro entendimiento para que comprendamos las Escrituras.
Para que entenderte y conocerte las cosas como tú las conoces.
Te damos las gracias por todo, por la vida de José, de Poppy,
para que tú guardes nuestro corazón en tu verdad y nos guíes de justicia y de paz.
Te agradecemos por tu bello y precioso amor,
para la alabanza de la gloria de tu gracia.
Bendito seas eternamente y para siempre.
Te odio Israel.
Amén y amén.
Y declaramos que no nosotros son Jehová, no nosotros sino tu nombre sea la gloria,
por tu misericordia, por tu fidelidad, porque tú
nos has hecho y no nosotros son nosotros mismos.
Voy a leer acá Isaías 40, del 25 al 26, dice ¿A quién
pues ustedes me harán semejante para que yo sea su igual?
Dice el Santo.
Alcen a lo alto sus ojos y vean quién ha creado estos astros, el que hace salir en
orden a su ejército y a todos llama por su nombre, por la
grandeza de su fuerza y la fortaleza de su poder, no falta ni uno.
Aquí utiliza algo importante, dice para que yo sea su igual.
Entonces nosotros entendemos de alguna manera, por ya ser creyentes, de que el
amor de Dios prácticamente es muy grande y de alguna
manera sin igual, o sea, no tienen punto de comparación.
Y aunque lo podamos escuchar o inclusive nosotros lo podemos anunciar, porque ese
es el detalle, que uno anuncia y dice cosas de Dios, pero no necesariamente por
eso significa que nosotros lo hayamos asimilado o entendido.
Y uno de los puntos de compararlo es si realmente el amor de Dios es sin igual o
incomparable, que no tiene punto de comparación, porque es de que a veces
nosotros somos guiados a algún tipo de pecado, porque realmente en la base de lo
que nosotros conocemos, todo se maneja en base al amor, pero ese amor que debería
ser para Dios, a veces lo damos hacia otras cosas.
Por eso que Dios siempre llama y dice, el que ama a padre,
madre o hermanos o amigos más que a mí, no es digno de mí.
Entonces siempre el corazón del hombre está ligado a amar algo, por eso que la
Biblia dice que no nos han dado un espíritu de cobardía, sino de poder,
amor y dominio propio, porque ya el mismo sede en naturaleza se inclina en amor
hacia algo, porque obviamente tenemos esta naturaleza
dentro nosotros, pues amar algo, porque ya está intrínseco.
Entonces, ¿qué pasa?
Aunque nosotros en cierto término, en conocimiento, podemos entender que el
amor de Dios es sin igual por obviamente lo que hemos visto o que nos han hablado,
en la práctica tenemos que comenzar realmente a saber si realmente para
nosotros es un amor sin igual, es un amor que no tiene comparación.
¿Por qué?
Como mencioné, a veces nos inclinamos a cosas, ya sea a buscar más un matrimonio o
un ministerio o inclusive más la familia, porque se identifica el amor a veces por
el tiempo que se le da, por el cariño que se tiene y obviamente se experimenta.
O sea, cuando uno experimenta un tipo de amor, la familia, los padres, los amigos,
uno forma un amor, pero a veces nos cuesta dejar todo ese tipo de cosas y otorgársela
a Cristo, porque realmente no conocemos el amor de Cristo en un sentido práctico,
en el sentido de que sólo tenemos un punto de referencia de que el amor de Dios es
sin igual, pero no necesariamente lo estamos viviendo.
Y ahí es donde tenemos que preguntarnos por qué, aunque sé que el amor de Dios es
sin igual, es decir, no hay algo comparable
a Él, ¿por qué es que no lo estoy viviendo?
¿Por qué es que me estoy dando a ciertos deseos?
¿Por qué es que me estoy dando a ciertas personas?
¿Por qué es que me estoy dando a ciertas actividades y no
necesariamente me estoy entregando completamente a Dios?
Porque ese es el punto cuando dice de la Biblia, amarás al
Señor tu Dios con toda tu mente, alma, corazón y fuerzas.
Pero si nos damos cuenta, en la práctica no estamos dando al 100% nuestro corazón,
y si no estamos dando al 100% todo, significa que hay otras áreas que las
están tomando, otras cosas que las están tomando.
Claramente no significa de que porque yo amé a Dios, Dios lo pida por capricho,
sino que claramente amar a Dios, Él mismo va a llevarnos a amar a las
personas de una manera correcta, no en idolatría, no en egoísmo,
sino un verdadero sentir de amor hacia el Padre.
Entonces ahí es donde entraría nosotros tener esta
pregunta, ¿Por qué el amor de Dios es sin igual?
¿Cómo lo puedo experimentar para que mi ser o mi
vida ya se incline realmente a Dios plenamente?
Porque lastimosamente nosotros damos, como dice el libro romanos capítulo 6,
damos nuestros miembros al pecado, y a veces se da, o sea, ahí no dice que el
pecado nos está alcanzando, sino ahí dice que nosotros estamos dando los miembros,
y por eso que romanos 6 habla de que ya morimos al pecado, ya fuimos libres del
pecado, porque no tenemos por qué dar nuestros miembros al pecado.
Y obviamente la pregunta sería, ¿Por qué estamos dando nuestros miembros al pecado?
Ah, porque ahí hay algo ligado al amor que nosotros le estamos dando, y por darle ese
amor a estas cosas, porque no necesariamente a veces es porque nos
alcanzó el pecado, es porque le dimos un área que le pertenece
a Dios, y por lo tanto le estamos dando nuestros miembros.
Entonces la mejor manera, por así decirlo, de quitarlo es ponerlo en comparación,
es decir, ¿Qué me ofrece este pecado?
¿Y qué es lo que ofrece Dios?
Y obviamente no va a tener comparativa, ¿verdad?
Es como poner una balanza a las cosas, pero
que aquí entra lo que es el entendimiento.
Por ejemplo, en la parábola del Sembrador nos dice nosotros de que aquel que no
entiende la palabra del Señor, viene el enemigo, lo toma y se lo lleva,
porque no lo entendió.
Por lo tanto no puede dar fruto.
Entonces nos llama a nosotros a comprender realmente, tener una comprensión del amor
de Dios, no solamente el conocimiento en sentido general, sino que también entender
esta manifestación del amor de Dios, para poder vencer por el amor los pecados
que se están viniendo en nuestras vidas, o las áreas que nos hemos entregado a Dios.
Porque obviamente es difícil despojarse del amor de los amigos, de la familia,
etcétera, porque obviamente se ha experimentado
un cariño, una bondad, pasarla bien.
Y claramente a veces Dios nos pide mucho más, y para abarcar más en la comunión con
Dios hay que desligarse de cosas que de alguna manera uno se ató, que uno
experimentó, y que a veces no quiere soltarla.
Por eso hay algunos creyentes, o inclusive personas en el mundo que
dicen, ah, pero si yo busco a Dios, pues tengo que dejar mis amistades,
o tengo que dejar de hacer tal cosa, tal otra, porque ellos aman eso.
Pero no van a poder vencer ese amor que le tienen, si no se ven la experiencia o la
plenitud de entendimiento de lo que es el amor de Dios.
Aunque uno le diga, mira, es que el amor de Dios es
grande, ya en la vida diaria uno no ha logrado entenderlo.
Por eso que uno regularmente termina yéndose para otro lado.
Pero si nosotros nos comenzamos a enfocar y decir, ok, ¿por qué?
Es decir, como ponerle una comparativa.
¿Por qué el amor de Dios es más grande?
¿Por qué la fornicación, el adulterio es más grande
que la familia, o que los amigos, o que etcétera?
Ya se puede comparar, ya se puede verificar y comenzar a sacar como una
especie de balanza, que inclusive en Filipenses capítulo 4, versículo 8,
cuando dice, por lo demás, hermanos, todo lo que es puro, todo lo que es justo,
todo lo que es digno alabanza, en esto pensad, o en esto mediten.
La palabra en el griego es bien particular, porque no es como la palabra,
por ejemplo, en el español.
Las palabras meditar o pensar en el español no son las mismas, porque no casan
completamente con lo que quiere decir en el griego.
Porque en el griego se menciona algo así como comparar
las cosas, para ver cuál es lo que más me conviene.
Es como cuando uno va de compras y uno mira a veces los productos, cuando uno
compra aceite para hacer cosas, o uno, qué sé yo, compra cereal,
uno a veces mira la calidad, el precio, y uno compara, verifica y dice o no,
me conviene más agarrar este cereal, o me conviene más agarrar este aceite,
porque es más barato, tiene mejor calidad,
es más natural, entonces se pone en balanza.
Entonces cuando uno comienza a ver lo que es la familia terrenal, con qué lo
compararíamos, con cómo funciona la familia de Dios.
Entonces cuando uno comienza a examinar la familia de Dios, se da cuenta de que no
tiene igual la familia de Dios con la familia que puede ser terrenal.
Es mucho más grande el amor o los lazos que se forman en la familia de Dios,
que en la familia terrenal.
De igual manera, cuando uno puede comenzar a comparar lo que puede ser el amor,
en qué sentido, porque hay muchas personas que se quieren casar.
La pregunta sería, ¿por qué se quieren casar?
Porque a veces hay un bombardeo en televisión, en diferentes áreas,
inclusive social, que nos dice, mira, cásate.
El amor está en un varón o una mujer que se casan, que tienen hijos, pero cuando
comenzamos a ver el amor de Cristo, en este caso en particular con lo que se
llama las boas del cordero, es decir, que Dios se casará con la iglesia,
vemos que la magnitud de amor, de pasión, o de ternura, etcétera,
es mucho más grande que el amor que puede ser terrenal, carnal, y que se están
ofreciendo en televisión, y que inclusive los mismos compañeros, a veces de clase,
cuando uno estaba joven, lo impulsan a uno, mira, qué bonita es andar que sea tu
novio, pero cuando vemos en Dios cómo trabaja la pureza, el cariño, el respeto,
comenzamos a ver esta comparativa y nos damos cuenta que no tiene comparación,
es algo sin igual en el amor de Dios en esta área, inclusive esta área sana,
las áreas de nuestro corazón que el enemigo las metió en lujuria, porque
cuando el mundo habla de amor, el mundo no habla de un amor puro,
el mundo no habla de un amor tierno, el mundo habla de un amor carnal y sexual,
o sea, es sinónimo en el mundo, por ejemplo, cuando alguien dice,
es que hay que amar a todas las personas, ellos ya en esa palabra incluyen el ámbito
sexual, por eso que está el área del homosexualismo y todo eso, que ellos
dicen, por ejemplo, los pansexuales, que dicen, no es que nosotros amamos a
todo mundo, pero cuando ya hablan de amar a todo mundo, están
hablando de tener relaciones sexuales con todo el mundo.
Cuando Dios habla de amor y dice que él ama a todos, él no mete el ámbito sexual,
él habla de un amor verdadero, un amor sincero,
un amor de inclusive amar a nuestros enemigos.
Entonces, si nosotros nos vemos cuando uno ya comienza a reflexionar, no solamente un
sentido general del amor de Dios, sino que verlo en cada área de la vida y
comenzar a meditar en cada área, nos va a ayudar nosotros a establecer un
fuerte cimiento de lo que es el amor de Dios en esas áreas, para que podamos
despojarnos de eso que Dios nos está pidiendo.
Porque inclusive a veces yo meditaba, porque a veces, porque algunas personas no
pueden dejar el ámbito sexual verdad, que inclusive la biblia lo menciona,
la biblia dice que el que fornica pega contra su propio cuerpo.
Y yo me preguntaba, cómo así que el que fornica pega contra su propio cuerpo,
cómo puede uno luchar contra eso?
Y me di cuenta de que el problema con la fornicación
es de que la persona no se ama a sí misma.
Porque si ahí dice que la persona que fornica pega contra su propio cuerpo,
yo, en la ilustración que ponía, es como que yo agarro
un martillo y yo me meto un martillazo en la cabeza.
O sea, eso no tiene sentido.
O sea, me estoy dañando a mí mismo.
Y si yo veo en la calle a alguien que agarra un martillo y se martilla la
cabeza, yo digo, esta persona no se quiere,
porque si se quisiera no se agarraría martillazos.
Entonces nos damos cuenta de que el punto con este caso de
la fornicación es de que la persona no se ama a sí misma.
Por eso está metiéndose en estos actos.
Y quién es el que da el valor de cómo amarse a sí mismo?
Es el mismo Dios.
Por eso la biblia dice, amarás al Señor tu Dios con toda
tu mente, corazón y fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo.
Porque nos está dando un sentido.
Él nos ha dado un precio.
El precio es el precio de la sangre del cordero.
Tenemos un valor.
Por eso que hay mucha gente que se menosprecia.
Dicen, yo no sirvo para nada.
Yo no puedo hacer esto.
Yo no valgo nada.
Porque el mundo los ha menospreciado.
Porque para el mundo hay ciertos rasgos, tanto físicos, económicos y demás.
Pero en Cristo Jesús tenemos el valor de la sangre de Cristo.
Es un precio muy alto.
Es un precio muy grande.
Es algo que vale en el amor de Dios.
Entonces, cuando vemos el amor de lo que Dios hizo en la cruz con su sangre,
comparado con lo que el mundo toma como valorar a alguien, obviamente no tiene
comparativa la sangre del cordero con los valores que el mundo presenta.
Entonces, si nos damos cuenta, el amor de Dios es un amor sin igual.
Pero no sólo verlo de una categoría general, sino que específica en cada área.
¿Por qué?
Porque obviamente tenemos diferentes áreas que tenemos que entender y valorar.
Porque ya nos fuimos formados en el mundo.
En el mundo nos formaron de diferentes maneras, en diferentes áreas.
Así mismo nosotros también.
Es como por una ilustración, ¿verdad?
Es como cuando uno tiene un cuarto, la cocina se maneja de una manera,
el patio, la sala, cada una es una área.
Igual nosotros en nuestra alma tenemos áreas.
El área de las relaciones sentimentales, la familia, el ministerio, el colegio,
que tienen cosas muy específicas.
Aunque toda la base es el amor, pero la formación que se da es diferente.
Entonces, cuando uno comienza a ver el amor de Dios en
cada área, nos vamos a dar cuenta que no tiene comparativa.
Y vamos a poder vencer estas otras áreas que nos están atacando.
¿Por qué?
Porque como todo se basa en el amor, uno le brinda ese amor a esas personas.
Por eso que hay gente que le da el amor a sus amigos, le
da el amor a su familia, le da el amor a su esposa, etc.
Y hacen declaraciones como, mira, yo no puedo
vivir sin ti, o yo no puedo esto y lo otro.
Pero todo eso debería involucrarse en Cristo, debería darse.
Pero ¿por qué la gente no lo da?
Porque no lo experimenta.
O sea, tiene un sentido, si lo queremos llamar así, teórico.
Y ahí es donde, por eso es de que se debe, uno como persona, debe hacer dos cosas.
Ir a leer la Biblia, para que eso nos revele el
entendimiento de qué tan grande es el amor de Dios.
Y lo segundo es la experiencia en la oración, porque obviamente en oración la
presencia de Dios viene y ministra nuestra vida, y uno siente la belleza de ese
calor, de esa comprensión que no se tiene en el mundo.
Entonces, todo eso nos da, nos da, por el entendimiento y la experiencia,
nos lleva a decir claramente el amor de Dios no lo tienes sin igual, y voy a
abandonar todo esto que prácticamente parecía que era verdadero, pero no sirve.
Por eso que hay mucha gente, o por lo menos he escuchado a gente, que dicen algo
como, por ejemplo, tanto el esposo o la esposa comienzan a asistir a la iglesia,
y dicen, ¿a quién quieres más?
¿a Dios o a mí?
Si tú quieres ir conmigo, deja a Dios y ven conmigo.
O sea, obviamente eso no tiene una comparación.
El amor de Dios es tan grande, que dicen, bueno, entonces no podemos
hacer nada, me voy con Jesús, y tú quédate si quieres solo.
Pero hay mucha gente de que inclusive no ha querido
aceptar Jesús y se ha quedado con el esposo.
¿Por qué?
Porque no ha entendido la grandeza del amor de Dios.
Y es parte, uno, que uno lo tiene que vivir,
porque así uno lo tiene que dar a conocer.
Porque obviamente entre más experimente uno la plenitud de la gloria de Dios en
nosotros, entre más uno la entienda, obviamente se va a dar a conocer,
y uno va a buscar a encontrar palabras adecuadas
para transmitir de este precioso amor de Dios.
Como dice el libro de Eclesiastés, que a mí me gusta ese pasaje, dice que
Eclesiastés buscaba las palabras adecuadas para poder escribir lo que él tenía.
Entonces, cuando uno obviamente está en la presencia de Dios, o cuando uno lee la
Biblia, tiene que buscar las palabras adecuadas para saber cómo transmitir el
amor de Dios, como la ternura, la dulzura, la... ¿cómo se llama?
La delicadeza que se siente a veces en intimidad cuando uno está orando.
Porque realmente es algo maravilloso, es algo prácticamente que no... o por lo
menos yo nunca lo he experimentado con nadie, y que
claramente se siente bien, porque es algo que es vivo.
O sea, no estamos hablando de teorías, estamos hablando de una realidad,
que cuando uno ora en la presencia de Dios, siente esa ternura, ese amor,
esa paciencia, ese cariño, y uno lo hace sentirse fuerte.
¿Por qué?
Porque sí, bueno, con todo esto, la gente a veces me repudia, me regaña,
no me tiene paciencia, y a veces uno comete errores fuertes, y cuando uno va
con Dios, a veces en lugar de que Dios a veces lo reprenda a uno, en lugar de a
veces que Dios lo regañe, es como que, mira,
no tengas pena, y se lo hace sentir Dios a uno.
No te preocupes, o sea, yo estoy aquí, vamos a resolver esto, solo tienes que
cambiar tu manera de pensar, sigamos adelante.
Entonces, obviamente, eso se percibe cuando uno está orando, y claramente,
cuando uno lee la biblia, la palabra nos deja
ver lo que están transmitiendo las escrituras.
Entonces, se vuelve comparable, por eso usamos versículos para indicar,
por eso David decía, Jehová mi pastor, nada me faltará, en lugares de delicados
pastos me hará descansar, confortará mi alma, me
guiará por sendos de justicia, por amor de su nombre.
¿Por qué?
Porque obviamente lo experimentó, o sea, él se sentía como un pastor,
lo acogía, lo guardaba, le decía, mira, es por aquí, no te vas por a tal lado.
Él sentía la protección, o sea, toda la experiencia vivida, usó palabras
adecuadas, y claramente, en este caso, usó su figura, y como él era también
pastor, dijo, esto es como lo que yo hago con mis ovejas, y él expresa el Salmo 23,
¿verdad?
Porque la vivencia la trajo a palabras, y esas palabras, obviamente, nosotros las
vivimos, o las tenemos, y por eso que muchos de nosotros usamos el Salmo 23,
para expresarlo.
Entonces, obviamente, hubo una comparativa, y dijo, bueno, no hay ningún
alguien que nos puede pastorear como Dios, y se dejaron claras las palabras,
pero también en esta comparativa, por ejemplo, se ve que en la Biblia,
en el mismo libro de Salmos, habla de que hay otro pastor llamado la muerte,
dice que este pastor pastorea a gente, ¿por medio de qué?
Del pecado, ¿por medio de qué?
La muerte.
Entonces, nos damos cuenta de que el amor de Dios, o su pastorado, en este caso,
es inigualable, no se puede comparar con ningún otro, porque si habla de
comparativas, de que hay con qué compararlo, es el caso cuando también sale
el señorío, que dice que Dios es señor, pero también mamón, o las riquezas,
es una identidad, que también habla de una comparativa, ¿serviréis a mamón,
o serviréis a Dios?
Entonces, se compara, ¿por qué es mejor seguir a Dios y no a las riquezas?
Entonces, la Biblia nos deja ver claramente por qué es mejor servir a Dios,
que servir las riquezas, pero es algo que a veces nosotros no asimilamos,
aunque nos han hablado, yo lo digo también por experiencia, porque como, por ejemplo,
a mí, una experiencia que he tenido, que yo a veces la cuento, es de que Dios,
cuando nace, creo que fue más de 10 años, Dios me dijo que me iba a comenzar a
tratar con el dinero, y literalmente, fue una persona que se mueve
proféticamente, me dijo, mira, ¿tienes 100 quetzales?
Le dije, sí, sí, tengo.
Se lo di, lo rompe en ese momento, los 100 quetzales, que 100 quetzales venía
a ser como casi, un poquito más de 15 dólares, y me
dijo, mira, Dios te va a comenzar a tratar con el dinero.
Yo dije, ¿pero cómo?
Si yo ni dinero tengo.
O sea, yo no he vivido una vida ni lujosa, ni nada, sino que siempre he trabajado,
pero nunca he tenido dinero, porque obviamente, he ayudado a mi papá.
Pero ahí como me comencé a dar cuenta de que dentro de uno, tiene amores hacia el
dinero, hacia otras cosas, pero no es como que uno tenga una gran cantidad de dinero,
porque yo entendí de que todo lo que la vida
le enseño a uno, es hacerlo todo con dinero.
Quiero una casa, un carro, cualquier cosa, dinero.
Le dicen a uno, mira, estudia, ¿para qué?
Para tener un buen trabajo, ¿para qué?
Para tener dinero, ¿y para qué?
Para vivir bien.
O sea, todo va encarrilado hacia el dinero.
Y con la experiencia que viví, y lo que me estuvo mostrando,
y lo que la Biblia dice es, ven y compra sin dinero.
Nos golpea todo el sistema que tenemos.
Y cuando uno comienza a vivir en Dios, ¿cómo es de
que Dios es puntual para brindar lo que se provee?
Cuando Dios dice, no te preocupes, yo tengo todo lo que necesitas,
y vemos prácticamente el pastorado de Dios, y porque el pastorado va relegado a
Jehová, nos provee todo eso, uno se da cuenta que no es sólo dinero, sino que es
cariño, es atención, es exactitud, es sabiduría, es consuelo, y un montón de
cosas que vemos de que ni siquiera hay que resolver con dinero, simplemente orando.
Y entonces se siente la confianza, la fidelidad, la guianza, la ternura,
etcétera, en esos procesos.
Y uno dice claramente, el amor de Dios y su relación no tienen comparación.
O sea, el dinero es nada.
Por eso el apóstol Pablo decía, porque para mí el vivir es Cristo,
y el morir es ganancia.
Y todo lo tengo por basura con tal alcanzar el conocimiento de Dios.
Porque obviamente en su experiencia, tanto en el entendimiento como en la
presencia, él se comenzó a dar cuenta que la comparativa no tenía.
O sea, era basura todo lo demás comparado con Dios.
Porque se vive, porque se practica.
O sea, no sólo se tiene como que la escritura que uno lee, o la teoría,
sino que uno comienza a vivir.
Y obviamente por eso que a veces no exponemos nosotros el evangelio de una
manera dedicada, porque no estamos hablando necesariamente de que uno,
por ejemplo, predique cada cierto tiempo, o que uno escribe un blog o un YouTube.
Sino que una idea de una intensidad, de decir, una pasión de llevar el evangelio.
Porque obviamente es algo que es pleno y maravilloso.
Que uno tiene como que tuviera una bomba dentro uno que está por estallar para
poder dar a conocer a la gente el evangelio.
Y uno sabe de que uno tiene que ir a, si lo que vamos a llamar así, ir a la
presencia de Dios para tener toda esa hermosura, para tener todo ese consuelo,
para tener todo ese amor, toda esa bondad.
Toda esa paciencia, para uno llevar el evangelio a las demás.
Porque obviamente llevar el evangelio no es algo como romantizado.
Porque cuando uno ya entra en la realidad de predicar,
se da cuenta que hay gente que es muy pesada.
Personas que tal vez son muy contenciosas.
Y lo único que va a llevar a uno para poder enfrentar todo eso, porque
obviamente no es que uno se va a topar con gente que lo va a escuchar uno
atentamente, o gente que tal vez no va a tener paciencia.
Entonces lo único que nos va a llevar ese momento es el amor de Dios.
Y obviamente las personas se van a dar cuenta en ese momento de que a otros con
sus cosas los hacen enojar, los hacen sacar de quicio, inclusive se han peleado.
Y dicen, ¿y este por qué no se enoja?
¿y este por qué no es esto?
No hay un amor que he visto en otra persona igual.
Pero no es que uno sea.
Es de que la presencia de Dios y la palabra lo han moldeado y uno está
reflejando algo, aunque sea un chispazo de Dios.
Y obviamente dice, este amor es diferente.
Este amor no tiene comparación.
No es igual como todo lo que he visto a mi alrededor.
Porque obviamente somos, como dice el apóstol Pablo, cartas escritas.
Es decir, la palabra dice que en este nuevo pacto Dios
escribirá en nuestras mentes y nuestros corazones.
Y como dice el apóstol Pablo, ustedes pasaron
de ser cartas escritas a cartas leídas.
Es decir, que cuando uno está en la presencia de Dios, cuando uno lee la
palabra, es como si Dios viniera y comenzara a escribir en nosotros.
Así, este es el amor, esta es la bondad.
Y de repente, uno cuando se presenta con amigos, con la
familia, todo eso que fue escrito se comienza a mostrar.
O sea, la gente lo comienza a leer.
Así, este realmente es paciente, este es amoroso, porque Dios escribió algo.
Y se da cuenta, si lo creemos con esta manera, que la literatura escrita en
nosotros no es como la literatura escrita en otros lados.
Porque obviamente, cuando uno ha visto de todo el mundo, películas, telenovelas,
series, las animaciones, todo es un drama, todo es un caos, todo es esto y lo otro.
Pero cuando uno lee el Evangelio, se da cuenta que es todo lo contrario.
Es algo que nos provee esperanza, nos provee aliento, consuelo, amor.
Y obviamente, el acto más grande de todos, que es
el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario.
Es decir, y que aquí es donde entra el punto clave, lo que voy a mencionar,
es de que el sacrificio de Cristo en la cruz, no le hemos puesto la suficiente
atención, porque el sacrificio de Cristo en la cruz
nos muestra realmente el amor inigualable de Dios.
Regularmente, a veces presentamos a Dios sin el mensaje de la cruz, cuando
realmente el mensaje de la cruz es el mensaje de un amor inigualable, ¿por qué?
Porque nadie ha dado realmente a su hijo
unigenito para presentarlo en la cruz del Calvario.
No ha habido inclusive ninguna historia o ningún Dios, por así decirlo, que ha dado
a su único hijo para que muriera en un madero como maldición.
Inclusive, aparentemente no tiene lógica humana, pero
por eso dice Juan III de tal manera murió Dios al mundo.
Es decir, el amor que está presentando es un amor que no tiene comparativa,
no tiene igual.
Nadie podía hacerlo, ni siquiera el hecho de resucitarlo al tercer día.
O sea, no hay una forma realmente de que alguna otra entidad, llámese en tinieblas
o como dice la Biblia, arriba en los cielos
o debajo de la tierra pudiera hacer tal acto.
Y no sólo en el sentido de dar a su hijo, sino en la sabiduría que eso encierra,
porque realmente el sacrificio de Cristo en la cruz
no sólo muestra el amor, sino una sabiduría de Dios.
O sea, que es un amor sabio, no es un amor bobo, no es un amor alocado, porque por
eso dicen algunos que cuando alguien está enamorado
hace locuras, hace cosas que no tienen sentido.
Pero en este en este caso en particular, el amor de Cristo, el amor de Dios,
se hizo en sabiduría y se planificó y se brindó.
O sea, tal acto no se ha demostrado en ningún área de la historia y nunca se va a
encontrar un acto mayor que el acto del sacrificio en la cruz.
Y por eso es de que nosotros debemos centrar nuestra mente y nuestro corazón en
el sacrificio de la cruz para conocer la lo inigualable que es el amor de Cristo.
Por eso el apóstol Pablo dice en 1 Corintios 2,2 dice, y me propuse no
conocer alguna otra cosa entre ustedes, sino a Jesucristo y a este crucificado.
¿Por qué?
Porque ahí está encerrado todo el amor de Dios.
Ahí quise encerrar Dios todas las cosas en el acto de la cruz.
Y no necesariamente lo digo yo, sino que lo dice la misma palabra.
Por eso dice que en la cruz se consumió todo.
Todo fue consumado.
Entonces, si uno quiere realmente comenzar a ver el amor de Dios, tendría que decir,
ok, tengo que ver hacia la cruz.
Nadie más dio a su hijo en sacrificio y nadie más lo resucitó el tercer día.
Por eso que nuestra fe está manejada en la resurrección.
Entonces, nos damos cuenta de que Dios, a través de su cruz, nos ha dado un amor
muy grande, un amor que no tiene igual, inclusive
en sus promesas que nos ha dado nosotros.
Porque yo, por lo menos, cuando yo he meditado en la cruz, decía, ok,
Él vino a salvarnos por medio de su hijo.
¿Por qué nos hizo hijos?
O sea, por ejemplo, vengo yo y salvo a alguien que tal vez lo van a atropellar o
inclusive tal vez alguien está nadando y yo vengo y lo saco para que no se ahogue.
No es como que yo vengo y lo voy a adoptar.
Yo lo saqué, pero ¿para qué lo voy a adoptar y meterlo en mi casa?
Ya lo salvé.
Pero vemos de que en la salvación de Dios, no sólo nos, como éramos creación y nos
salva, sino que nos transforma y nos engendra en el espíritu y nos hace hijos.
O sea, que nos está dando algo muy grande.
Y no sólo eso, sino que hay un pasaje en los
profetas que dice que Dios honrará más que a hijos.
Decide que este amor, eso es un amor, lo leí de esta manera que tal vez se
pueden no entender muy bien, pero es un amor, es loco.
O sea, cuando hablo de loco es algo que es tan grande que no
se entiende porque nos está volviendo hijos y más que hijos.
Y otra cosa que he meditado hoy.
¿Por qué Dios, o en este caso Jesús, se va a casar con la iglesia?
O sea, fue una persona que pecó.
O sea, todos nosotros pecamos, pero que no sólo la redime, o sea,
la compra con precio de sangre, la purifica,
la santifica y la prepara para ser esposa.
O sea, alguien te fue infiel, la perdonas y le das un grado de honra más grande.
O sea, eso regularmente no se hace.
O sea, lo que se hace regularmente cuando alguien
te es infiel, ya no quieres saber nada de ello.
Pero dice que Dios redime, purifica, cambia y luego la prepara para ser su esposa.
En Efesios dice claramente eso, que él la presentará para sí mismo,
que la limpió con el agua de la palabra, para
presentársela a sí mismo como una novia ataviada.
Entonces nos damos cuenta de que en las diferentes áreas, como hijos o como amadas
o como otros aspectos, vemos de que ese amor de Dios es sumamente grande.
O sea, no tiene igual la manera de cómo está operando su amor.
Y por eso que cuando uno lee la Biblia, no es solamente para seguir mandatos u
ordenanzas, sino que el hecho del sentido de leer la Biblia es para entender ese
gran amor, cómo está operando y cómo ha hecho Dios todo eso.
Inclusive en el libro de Seas habla de eso.
Y tú te fuiste con tus amantes pensando que ellos te daban todas las riquezas,
pero no sabías que era yo el que te daba todas esas cosas.
Pero yo te quitaré todo eso y te llevaré el corazón.
Entonces vemos cómo es ese cariño de Dios, cómo es esa paciencia de Dios,
cómo es eso que dice yo me comprometí contigo y voy a cumplir.
Entonces no hay nada que se pueda igualar en la tierra.
Inclusive hablamos la semana pasada hace 15 días de eso,
de que en el mundo cualquier persona nos puede rechazar.
No necesariamente podemos ser compatibles.
Uno puede estar enamorado y uno le puede decir, mira, quieres ser mi novia, esposa.
Y le puede decir uno retundo, no, mira, no, no me gustas ni en nada.
Y a alguien se puede destrozar el corazón.
Pero si uno le dice a Dios te amo, yo te iba a decir
también te amo y te amé con amor eterno y a mi hijo.
O sea, no tenemos un amor que nos corresponde.
En el mundo no pasa eso.
Inclusive alguien muy elegante puede ser muy apuesto
o de sincero corazón y hasta lo pueden rechazar.
Pero Dios no, no va a rechazar.
Por eso es la vida que Él no hace excepción de personas.
¿Qué en el mundo hace excepción de personas?
Todos hacen excepción de personas.
Entonces nos damos cuenta cómo es la grandeza del amor de Dios que se extiende
a todo el mundo y recibe a todos para abrazar su plenitud, su cariño, su calor.
Entonces nos comenzamos a dar cuenta cuán grande es el amor de
Cristo que Él mismo lo preparó y para que todos lo aceptaran.
Lastimosamente a veces nosotros lo que hacemos es cerrarnos
y pensar que sólo para nosotros es y no para los demás.
¿Verdad?
Que fue claramente lo que hicieron los judíos que no
estaba dentro del plan de Dios, pero ellos sí lo hicieron.
Entonces Dios nos llama a nosotros a conocerlo, a conocerlo no sólo en lectura,
sino también en intimidad.
Porque en la intimidad vamos a... lo digo de esta manera, vamos a palpar a Dios,
vamos a ver a Dios, vamos a percibir a Dios y vamos a experimentarlo de una
manera que tal vez no se conoce muy común, ¿verdad?
Porque a veces es muy común presentar palabra, pero describir esos cariños
dentro de la intimidad con Dios, ¿verdad?
Sentir ese respaldo es muy diferente.
Por eso que vemos expresiones en el libro de Cantares que dice, o si él me besare
con los besos de su boca, porque mejores son sus amores que el vino.
Claramente está hablando en un sentido poético, pero
eso describe lo que es la presencia de Dios, ¿verdad?
Porque cuando yo leía ese pasaje, Cantares dice, o si él me besare con los
besos de su boca, porque mejores son sus amores que el vino, ojalá me tomara,
me llevara a la re camara, nos enbriagaramos de amores hasta la mañana.
Yo decía, ¿qué sentido tiene esto?
¿Por qué lo plantean así?
Y obviamente es porque nosotros somos hombres carnales, que de alguna manera lo
único que hemos vivido es ese tipo de amor con los esposos, esposas, etcétera.
Y él está mostrando algo para mostrar lo espiritual.
Y en la Biblia un beso significa fuego, equipar.
Entonces significa que cuando dice, o si él me besare,
está hablando de la presencia de Dios en la persona.
Es decir, cuando uno dice, señor bésame, Dios lo que va a hacer es traer su fuego
en nosotros y vamos a sentir esa pasión con él.
Y por eso dice, me llevara y nos embriagaramos de amores
hasta la mañana, significa ser lleno del Espíritu Santo.
Pasar toda la noche en la plenitud de la llenura
del Espíritu Santo en la comunión con Dios.
O sea, tanta es la pasión que quiere estar con él toda la noche.
Estar percibiendo toda la presencia de Dios en la intimidad toda la noche.
Y eso nos motiva a nosotros, porque obviamente si con cinco minutos que
nosotros oramos, con diez sentimos el amor, la paciencia, la ternura, el consuelo.
¿Qué pasarás tomando cinco horas de oración?
¿Qué pasará teniendo tres horas de oración?
¿Qué pasará si nos extendemos toda una vigilia de oración?
Orando, cantando, leyendo.
¿Qué plenitud podemos sentir y vivir día tras día?
Y claramente se va extendiendo este sentido de nuestro amor con el amor de Dios.
Porque claramente como eso mencionaba que a veces uno no deja
de pecar en ciertas áreas, porque sigue amando esas áreas.
Pero cuando uno comenzamos a percibir más la grandeza del amor de Dios y más la
grandeza del amor de Dios, ya se nos va a hacer más fácil tomar por basura lo otro.
Porque la cantidad o la calidad o la extensión del
amor de Dios que estamos viviendo, dice, esto no sirve.
O sea, es mejor.
Quiero más de Dios.
Lo que tengo que hacer es deshacerme de estos pecados.
Porque uno entiende, o por lo menos yo estoy entendiendo cada vez más,
que la Biblia dice, por cuanto todos pecaron,
fueron destituidos de la gloria de Dios.
En pocas palabras, ¿qué nos impide la gloria de Dios?
El pecado.
Es decir, a veces uno dice, quiero más de ti, Señor.
Pero Dios no va a decir, mira, deja de pecar más.
Entonces cuando uno entra más en la presencia, más en la comunión,
uno dice, bueno, entonces hay pecados que me están limitando más la presencia.
Entonces necesito dejar de pecar.
Pero para dejar de pecar, no necesito amarlo más.
Necesito entenderlo más y así me despojo de estos pecados y lucho para dejar estos
pecados y así hacer más grande la brecha de lo que puede ser el amor de Dios.
Por eso se dice que vamos de gloria en gloria.
Entonces cuando uno recibe más del amor de Dios, anhela más y se va a despojar más.
Y claramente se va manifestando más un amor sin igual.
Uno ya tiene por basura muchas cosas.
Ya no las acepta, ya no las valora.
Ya no es como que hasta hace antes nos lanzábamos unas dos, tres horas viendo
películas, inclusive maratones en los domingos.
Y ahora uno dice, ¿para qué me voy a estar ahí metido?
Mejor me voy a orar.
Mejor ese maratón que hacía de cuatro horas a
cinco horas, mejor me lo paso orando y leyendo.
Porque ya Cristo es nuestro deleite.
Ya las películas las llamamos sin sentido.
¿Qué sentido tiene que se anden agarrando a golpes o a balas, etcétera?
Mejor me voy a leer la Biblia.
Mejor me voy a cantar o a orar.
Entonces uno ya se pasa horas cantando.
Tres horas cantando, dos horas cantando.
Aunque uno pase sudado o cansado, pero esa presencia ya la carga, ya se porta.
Porque uno lo quiere más, ¿verdad?
Porque obviamente cuando uno ama a alguien, uno le dedica más tiempo.
Entonces las brechas se van haciendo cada vez más grandes.
Entonces ya en la práctica comenzamos a ver el sin igual.
Y ya se nos hace más fácil dejar los pecados, se nos
hace más fácil dejar las áreas, las familias, todo.
Y claramente también significa que Dios se va a ocupar más de todo lo demás.
Porque cuando a veces Dios nos pide que dejemos cosas, no significa que Él,
que como que todo se quede en condenación.
Significa de que si nosotros nos damos a Él, Él se va a encargar de lo demás.
Por el ejemplo que me gusta dar a mí es el de Pedro, ¿verdad?
Porque cuando Dios llama a Pedro y dice, Pedro ven conmigo, dice que Pedro va.
Pero en el versículo siguiente dice que Jesús va a la casa de Pedro.
O sea, Dios no abandonó la familia de Pedro.
Cuando en la Biblia dice, el que no deje padre y madre más que a mí, no es digno de
mí, claramente Pedro se fue a amar más a Jesús.
Pero Jesús vino y fue a su casa.
¿Qué fue a hacer?
A sanar a la suegra de Pedro.
O sea, eso quiere decir de que entre más amamos a Dios y nos despojamos de todo lo
demás, el mismo Dios se va a encargar de todo lo demás.
Familias, amigos, de todo lo que nos rodea.
Inclusive en este caso, como hablamos en su momento, de que si alguien tiene una
esposa o esposo, Dios también se va a encargar de brindárselo adecuadamente.
Entonces, a lo que voy está de que el hecho de leer la Biblia nos ayuda a ver
cuán grande es el amor de Dios que Él nos tiene.
Pero claramente mayormente buscar la cruz del Calvario,
porque acto como ese no se ha hecho en ningún momento.
¿Por qué?
Porque regularmente las personas siempre buscaban a alguien
que tuviera hazañas maravillosas como guerreros, etcétera.
Y eso es lo que tenían muchos, inclusive nosotros.
Pero el acto de la cruz sobrepasó todas esas hazañas.
Porque el acto de la cruz, Él se dio en sacrificio por nosotros.
Él se puso en ese lugar para recibir toda la ira
de Dios, para que nosotros no la recibiéramos.
Y como hablamos, nos dieron la categoría de hijos, nos dieron la categoría de
esposas o la novia del cordero, que habla de grandes amores.
Y otras identidades que Dios nos ha dado, porque
obviamente son muchas identidades que Dios nos ha dado.
O sea, no sólo la identidad de hijo, no sólo la identidad de novia,
está también la identidad de sacerdotes.
Porque antes no todos podían ser sacerdotes.
¿Quiénes eran sacerdotes nada más?
Sólo la cazaron.
Ni siquiera los levitas, porque los levitas sólo ayudaban a los sacerdotes.
Porque realmente sólo la cazadora podía ser sacerdote.
Entonces, ¿qué quiere decir eso?
Si la Biblia dice que somos real sacerdocio, nación santa, significa que
ahora todos podemos entrar en la plenitud de la
presencia de Dios, que sólo los sacerdotes tenían.
Entonces, eso está hablando claramente de una grandeza incomparable en el amor de
Dios, de que nos está dando identidades de honra.
Que antes éramos enemigos, antes estamos en nuestras vergüenzas, pero vemos cómo
nos está honrando por el hecho de reconocer a su Hijo
y toda la obra salvadora que ha hecho en nosotros.
Por eso que el acto de la cruz es sumamente
importante y no tenemos que olvidar ese acto.
Porque como inclusive tanto lo dice Génesis, como otros pasajes, dice que
antes éramos enemigos de Dios y constantemente queríamos hacer lo malo.
Cuando uno ve que alguien hace lo malo, uno terrenalmente, uno ni siquiera quiere
contar con él y ni siquiera quiere ni decirle buenos días.
Pero vimos a lo contrario de Jesús, porque Jesús, ¿qué hace?
El apóstol Pablo dice, como si Dios rogara
por medio de nosotros, reconcíliense con Dios.
O sea, que Dios está, por su evangelio, rogándole a todo
el mundo que se entregue a la comunión con el amor de Dios.
Porque también hay tiempo límite, ¿verdad?
No significa tampoco de que va a ser eternamente.
Hay un tiempo y por eso que el evangelio se tiene que anunciar con esmero,
con gran necesidad.
Porque Dios está, como padre, rogándole a los hijos que vuelvan a su seno,
que vuelvan otra vez a estar con él.
Pero el hombre se ha rechazado.
Entonces esa voz que uno escucha el evangelio a veces en las calles,
en los buses, en las plazas, es el amor de Dios
manifestándose y rogándole a la humanidad que se entregue.
Y uno no hace eso con los enemigos.
Más bien uno dice, bueno, que eso es mejor que se van a la cárcel.
Pero por eso que es inigualable el amor de Dios.
No se compara, no tiene comparación.
Cómo es de que alguien le expresa a sus enemigos que se rindan, que haga obras
maravillosas, que haga hazañas y prodigios y portentos tan grandes alrededor de todo
el mundo y alrededor de todas las naciones, para que se entreguen.
Uno no se ha visto nada en la humanidad que pasa así.
Únicamente a través de Cristo y es la cruz.
Porque si no fuera por la cruz no se podría hacer eso.
Porque la Biblia menciona que por medio del sacrificio de la cruz Dios reconcilió
al Padre con nosotros por medio de la cruz.
Si la cruz no existiera no hubiera reconciliación tal.
Entonces vemos de que el plan que hizo Dios desde todo ese
tiempo hasta ahora es para dar a anunciar la cruz del Calvario.
Por eso que nosotros como creyentes debemos
meditar en la cruz, ver el sacrificio de la cruz.
Porque esa es una obra maravillosa de salvación y un amor inigualable,
inalcanzable, incomparable, que ninguna otra deidad lo pudo hacer o lo ha hecho.
Inclusive si alguien sanara... porque ahora claramente sabemos de que hay
entidades que emulan sanidades de tinieblas.
También ahora con la tecnología, la inteligencia
científica, alguien podría sanar o hacer una cura para algo.
Pero nadie podría igualar el sacrificio de la cruz.
Aunque inclusive el mundo encontrar la inmortalidad que inclusive había visto
unas cuestiones de operaciones o de medicamentos para rejuvenecer y que
inclusive el mundo hagamos de cuenta que podría lograr tener
una inmortalidad física, nunca podría quitarse sus pecados.
Nunca podría hacer una expiación como la que hizo Cristo.
No se podría, aunque quisieran emular o igualar cosas terrenales.
Es decir, por eso que el punto del sacrificio de la cruz es un amor
inigualable que está manifestado vivo y literal.
Que claramente choca contra nuestra realidad,
porque para nosotros amor es un campo de flores.
Pero cuando se ve la cruz se ve una realidad cruda.
Alguien ensangrentado que fue humillado, pero por amor a nosotros.
Eso merecíamos nosotros, pero alguien más lo tomó en la cruz del Calvario.
Entonces ese amor no se puede comparar.
Nadie hubiera podido dar eso por nosotros.
Inclusive la misma Apóstol Pablo dice que alguien podía
dar su vida, pero solamente tal vez por algún justo.
Pero Jesús no dio su vida por un justo.
Dio la vida por pecadores.
Inclusive si alguien se quisiera hacer llamado justo, no podría delante de Dios.
Por eso es la Biblia que nuestras horas son
como trapos de inmundicia delante del Señor.
Pero Él nos limpia, nos sana y nos presenta en esta calidad de hijos,
de amados, de novia y etcétera.
Con todo lo que la Biblia nos enseña.
Lastimosamente a veces solo nosotros vemos teorías o vemos cosas raras y no estamos
viendo todo lo que Dios nos está mandando, todo lo que Dios nos está brindando.
Y somos muy teóricos.
Por eso que la oración o la comunión nos lleva también a la práctica de ello.
No sólo al cumplimiento de reglamentos, ¿verdad?
Obviamente.
O sea, ciertamente uno tiene que vivir piadosamente o
íntegramente, pero obviamente la comunión es otra cosa.
En la comunión uno percibe el cariño, las caricias de Dios.
Como mencionaba, la ternura, la paciencia.
Inclusive cómo Dios lo libera a uno, cómo uno es desatado de cadenas,
cómo uno es liberado de falsos entendimientos, de
presencias inigualables que uno vive en la incomodidad.
Por lo menos en mi caso me ha pasado de cambios prácticamente grandísimos.
Es como que uno fuera llevado a otro lugar, aunque uno sigue en su cuarto,
pero uno percibe esa calidez o esa paz.
Y a veces es inexplicable cómo usar palabras para
indicar lo que se está viviendo en ese momento.
Y que tal vez pueda haber sido segundos de que uno vive una intimidad.
O de visiones que a veces Dios le deja ver a uno cuando uno está orando.
Y que a veces uno se siente bien como hijo por lo
que se está brindando en esas intimidades, ¿verdad?
Y obviamente lo que estoy diciendo no es ilógico, no es como fuera lo común,
porque eso le pasa a Pablo.
Pero en Pedro, dice que Pedro estaba orando en la azotea y Dios le muestra una visión.
Entonces obviamente cuando uno ora, uno a veces tiene visiones.
¿Por qué?
Porque Dios en su misericordia las provee.
Y esas visiones no es necesariamente que uno mire ángeles o demás, sino que son
visiones que nos muestran de su ternura, de su amor, de su consuelo, de saber que
Él está ahí con nosotros a pesar de todas las dificultades.
Porque todo ese cariño se vive en la intimidad, ¿verdad?
Se experimenta.
Y claramente también en la vida diaria, cotidiana,
uno se ve cómo Dios respalda, cómo se vive.
Y eso se da a conocer.
No se da a conocer de forma teórica, no se da a conocer de una forma solamente
así como estructural, sino que se da a conocer porque se vive.
Se da a conocer porque Él estuvo allí.
Como el caso de David, ¿verdad?
Que el Salmo 3, que es muy conocido, dice, O Jehová, muchos son mis
adversarios, muchos son los que se levantan contra mí, muchos son los que
dicen de mí, no hay para él salvación en Dios, más tú, Jehová, eres escudo
alrededor de mí, mi gloria y quien levanta su cabeza.
Y claramente en el Salmo 18, que ahí finaliza todo, en el sentido de que...
bueno, el Salmo 18, para los que no lo han leído, en la parte de los comentarios que
a veces ponen arriba, no comentarios bíblicos como Matthew y Henry,
sino que de que el mismo Salmo los incluye, dice, Salmo que
escribió David cuando fue liberado de todos sus enemigos.
Y lo interesante es que ese Salmo que concluye que Él fue liberado de tus
enemigos, comienza como, te amo, Jehová, fortaleza mía.
Y es algo impresionante porque habla de dos cosas, te amo, una declaración de amor.
Y lo segundo, que a mí me llama mucha atención, de que fue fortalecido,
porque no dijo, te amo, Señor, porque eres hermoso, te amo, Señor,
porque eres mi vida, o te amo, Señor, porque eres mi consuelo.
Dijo, te amo, Señor, fortaleza.
¿Por qué?
Porque en todo el momento de sus persecuciones, donde sus amigos,
personas como Saúl, su propio hijo, se vinieron en contra de él.
Obviamente sus momentos de debilidad, sus momentos de afán, etcétera,
lo fortaleció Dios en el amor, en la paciencia, en el consuelo.
Y por eso que Él declara en el Salmo 18.1, te amo, Señor, fortaleza mía.
Es una declaración de victoria.
E indicarle que no hay un amor como el de Él, porque nadie más lo pudo librar.
Por eso que el Salmo dice, alzaré mis ojos a los montes, de donde vendrá mi socorro.
Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra.
¿Por qué?
Porque en los montes estaban los dioses.
Entonces cuando Él dice, alzaré mis ojos a los montes, ¿qué me podrá librar?
¿Qué mos, moloc, a las aceras, qué Dios me puede librar?
Ninguno.
Dice que había algo más grande, el que creó los cielos y la tierra,
que estaba sobre todo monte.
Entonces por eso dice, alzaré mis ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi socorro?
De qué ídolo, de qué Dios, de ninguno de ellos.
¿De dónde?
De aquel que creó los cielos y la tierra.
Entonces no hay comparación del amor de Dios.
Entonces, si cuando uno lee la Biblia, tiene que ver bajo la perspectiva de que
hay un amor inigualable, pero que tenemos que vivirlo
para realmente darnos cuenta de lo inigualable que es.
Y por lo tanto vamos a dejar muchas cosas, pecados, afanes,
etcétera, y vamos a poder tener firmemente un caminar en Cristo.
Por eso que tenemos que ir a orar, tenemos
que ir a leer, pero obviamente con un enfoque.
Por eso mencionaba que no sólo de venir y cumplir mandamientos, porque obviamente
uno hasta se siente presionado, tengo que cumplir con este mandamiento.
Pero si uno conoce a Jesús, va a ser más
fácil darse, va a ser más fácil corresponder.
¿Por qué?
Porque Él nos está dando el amor necesario para ser fortalecidos, para caminar en Él.
Caso contrario, sólo serían reglamentos, pero el amor nos fortalece, el amor nos
llena, el amor nos da fuerza para seguir adelante.
Y claramente, como mencioné, nos va, en esta intimidad, nos va brindando más y más.
Por eso siempre yo menciono, leamos la Biblia, oremos delante del Señor,
porque ahí nos va a brindar.
Y si alguien no puede orar, cante.
¿Por qué?
Porque también es una... las canciones son como oraciones cantadas, las adoraciones o
las alabanzas, porque sabemos de que también hay que aprender a orar.
Entonces, pero Dios quiere.
Obviamente en hay momentos de que uno está orando, tal vez no percibe nada,
porque hay cargas, hay situaciones difíciles, pero en la constancia,
que inclusive ahorita como tal vez obviamente no me ve, pues yo soy un
poquito gordito, y he estado haciendo ejercicio, y
obviamente uno quiere que las cosas se resuelvan ya.
Uno quiere cambios, listo, ya llevo unas semanas, pero ¿por qué no cambia nada?
Aunque internamente hay cambios, entonces pasa lo mismo en el Evangelio.
Eso es, uno quiere cambios ya, quiere que se manifieste
así como Elías, que uno sea arrebatado, que se yo.
Pero entre más constante y perseverante sea uno, más se van a comenzar a
manifestar los cambios, porque obviamente uno tiene pecados, tiene amarros,
tiene un montón de cosas, porque uno da sus miembros al pecado.
Uno se está dando al pecado, uno vive en el pecado, y obviamente cuando uno entra
en Cristo, Dios lo que hace es comenzar a purificarlo, a lavarlo, a sanarlo,
etcétera.
Es obvio, es lógico, porque uno es... o por ejemplo, uno pone los ejemplos terrenales.
Si yo vengo, me voy a meter al lodo, y alguien tiene un esposo o una esposa,
no le voy a decir ni nada, vamos a dormir en la cama.
Primero anda a bañarte, y después te venís a la cama, porque
está sucio, o sea, no voy a estar con alguien que esté así.
Entonces, ¿qué hace Dios?
Nos limpia, nos purifica, y nos limpia para poder estar en comunión plena con Él,
porque es parte de lo que Él hace, santificarnos y purificarnos.
Por eso que a veces tal vez no sentimos muchas cosas bonitas, o uno se siente
diferente, o por ejemplo, hay gente que se queda dormida cuando ora.
Un montón de cosas que pasan que a veces en oración no liberan, por eso que alguien
cuando ora bosteza, les tiene sueño, tal vez llora, y alguien dice es que estoy
aburrido, tal vez por eso que tengo... estoy bostezando.
No es aburrimiento, a veces es liberación.
Hay ejemplos de eso en el libro de Daniel, capítulo 10, que habla de eso.
Pero lo que voy a estar es que a veces cuesta al principio, ya por la
santificación, liberación, etcétera, pero si hay una perseverancia,
por eso puse el caso del ejercicio.
Cuando uno está gordito, a veces cuesta, hay que agarrar la perseverancia,
la constancia, y a veces uno quiere cambios ya, que se manifiestan las cosas
de una, pero también esta perseverancia, esta constancia, va a traer beneficios.
Por eso hechos, y con eso va a terminar, Hechos capítulo 6, versículo 4 dice,
y nosotros perseveraremos en oración en el ministerio de la palabra.
Y en el versículo 7 dice, el resultado dice, que por cuanto ellos se perseveraron
en oración en el ministerio de la palabra, dice que la palabra de Dios crecía,
el número de los discípulos se multiplicaba,
y los sacerdotes se obedecían a la fe.
Pero qué pasó, tuvieron que perseverar, tuvieron que ser constantes, no fue como
que sólo me lloraron un ratito y ya querían
que predicar y tres meses se convirtieran.
Inclusive cuando ellos estuvieron en el aposento antes que viene el Espíritu
Santo, creo que estuvieron casi 40 días orando y estando
en comunión, y después desciende el Espíritu Santo.
A veces nosotros no queremos todo al instante, por obviamente también cómo se
maneja el mundo actualmente, pero si somos perseverantes, si somos constantes,
obviamente se va a comenzar a manifestar la gloria de Dios, se va a comenzar a
sentir el cariño, la forma, obviamente también como uno cuando uno hace
ejercicio, al principio uno se cansa ahí, anda todo, que tal vez ni siquiera la
cuadra aguanta correr, pero después por la constancia ya dura más, ya te haría uno
dos, tres cuadras, pero obviamente como a veces escuchamos testimonios de
predicadores que dicen mi hermano estaba orando y bajó un ángel, o estaba orando y
Dios me llevó al tercer cielo, uno piensa que es así a veces de noche a la mañana.
No, o sea, claramente hay personas que por alguna razón les pasa, pero también uno
después conoce que hay experiencias continuas, cuando uno es constante,
que obviamente forman la fe de uno, y uno testifica de ese amor y ese cariño
que Dios nos da, y obviamente nos lleva de ahora a entender que el amor de Dios no
tiene comparación en ninguna área, y esa es la grandeza de la misericordia de
Dios, por eso que tenemos que imponernos todo nuestro ser, el que Cristo murió por
nuestros pecados, por eso tenemos que dejar de pecar, porque el pecado es el que
limita que el amor de Dios se derrame plenamente, esa creo que sería la palabra,
por eso que antes de que Dios derramara el Espíritu Santo tuvo que morir en la cruz
del Calvario, es decir, de que si Cristo no hubiera purificado a todos nosotros el
Espíritu Santo no podría venir, ¿por qué lo digo yo?
Porque la Biblia dice que el Espíritu Santo se iba a derramar sobre toda carne,
entonces el Espíritu Santo no iba a venir sobre toda carne impía, el Espíritu Santo
iba a venir sobre toda carne santificada, ¿por qué digo esto?
Porque la Biblia menciona, inclusive por eso hablamos cuando hablamos de Pedro,
que la sangre de Cristo en la cruz purificó todas las cosas, no purificó
solamente a los judíos, por eso que claramente vemos en el caso de Pedro donde
dice que mata y come, ¿por qué llamas tú impuro aquello que yo he santificado?
Entonces por la cruz santificó muchas cosas, pero obviamente cuando alguien
confiesa su pecado y se aparta el Espíritu Santo viene y puede derramarse, ¿por qué?
Porque ya está en la santificación del Hijo de Dios, arrepientas y conviértase y
sea bautizado cada uno en el Cristo Jesús y recibiréis el don del Espíritu Santo,
entonces si no hubiera sido por la sacrificio en la cruz no podríamos tener
esta grandeza del Espíritu Santo, por eso también en el libro de Efesios
dice que el Espíritu Santo es las arras del Espíritu,
es las arras de nuestra herencia, ¿qué significa arras?
Es un adelanto, es como una es un pago por adelantado para indicarle que así es,
es como cuando uno va a una casa y paga un enganche, entonces uno viene y dice yo sí
quiero la casa, aquí está el enganche del 20% por ejemplo y esto asegura que esa
casa sí yo la quiero y entonces el Espíritu Santo
es las arras de nuestra herencia, ¿qué significa?
De que el Espíritu Santo es lo que Dios nos
quiso dar por adelanto de las glorias futuras.
Ustedes pueden revisar en el libro de Efesios, en el capítulo 1, ahí mencionan
acerca del Apóstol Pablo, no sé si es desde el 10 o por ahí o el 17,
comienza a hablar acerca de la herencia de los santos y habla acerca de las arras del
Espíritu, aunque en una versión no lo cambian, por eso pueden ir a ver un
diccionario va a mostrar acerca de las arras del Espíritu que es el adelanto,
entonces el Espíritu Santo es ese adelanto, entonces por eso que dice que el
Espíritu Santo es el otro consolador, aquel que nos guía a toda la verdad.
Entonces voy a finalizar prácticamente bajo esta línea de ideas, sabemos nosotros
como creyentes de que Jesucristo tiene un amor sin igual, pero no sólo tenemos que
saberlo, tenemos que vivirlo, viviéndolo en una plenitud, porque inclusive si
ustedes leen Efesios menciona acerca de que tenemos que conocer el amor de Dios y
a Cristo en toda altura, anchura, longitud y profundidad y es la palabra que
se utiliza allí, no es una palabra de conocimiento, es una palabra de
experimentar, porque hay dos palabras en griego que una es ginosco y no me recuerdo
que hay otra, pero una habla acerca de entender las cosas y otra habla de vivir
las cosas, entonces lo que nos habla de Efesios es que debemos aprender a vivir y
comprender por esa forma de vivencia todo lo que es el amor de Dios y claramente eso
lo vamos a vivir uno en la intimidad, en oración o cánticos etcétera,
pero también leyéndolo, porque obviamente si la vida nos dice algo es porque alguien
ya lo vivió y obviamente uno lo puede ir a experimentar, porque obviamente la palabra
nos habla de eso, pues nos habla de cómo experimentar la presencia, por ejemplo,
y eso lo pueden practicar ustedes, es Éxodo capítulo 15 versículo 2,
que casualmente en la Biblia dice que yo te prepararé habitación, cuando uno lo
compara con la versión en español dice y yo te alabaré, es decir, de que la
alabanza es una manera de prepararle habitación a Dios, porque la Biblia dice
que él habita en las alabanzas de su pueblo, entonces qué puedo hacer yo,
por poner un ejemplo, nosotros vamos a veces a los cultos los días domingos,
entonces yo puedo cantar a Dios toda la semana porque yo sé que el día domingo se
va a manifestar en la congregación, entonces yo me estoy preparando para que
el día domingo que se va a derramar, porque obviamente muchos hermanos se
congregan, sabemos de que toda la iglesia está orando, yo preparo mi ser para
recibir toda la bendición que se va a derramar el domingo, entonces yo sé que le
estoy preparando habitación, yo a veces lo hacía cuando iba mucho más antes a la
iglesia, a veces antes de ir al culto me leía los salmos, o sea, yo iba en el bus,
o sea, me levantaba a las seis de la mañana para llegar a las ocho a la
iglesia, me levantaba y me pasaba oyendo salmos y leyéndolo, hasta que cuando
llegue al culto ya llego preparado para alabar, entonces venía y cantaba,
por eso, porque uno prepara su corazón para el rey, entonces la vida nos enseña
esa manera de como intimar con Dios, entonces voy a orar para que Dios nos
ayude para que podamos nosotros conocer de este amor inigualable y obviamente así
despojarnos de todas estas cosas que a veces nos pueden estar atando,
o a veces cosas que ni siquiera nos damos cuenta que todavía tenemos, que tenemos
prácticamente de amores con otras cosas, y que por eso no podemos dejar de pecar,
nos podemos desprender, pero a la hora de leer, a la hora de intimar con Dios,
nos ayuda a que despojarnos de todo.
Entonces vamos a orar, Padre Jesús venimos hoy delante de ti, porque queremos conocer
tu amor inigualable, no sólo en teoría, sino que en práctica, queremos entregarnos
plenamente y así dar a conocer con las palabras adecuadas, como dijo Salomón,
que él buscaba palabras indicadas para dar a conocer acerca de ti, o acerca del
mensaje, y sabemos Señor Jesús de que en la experiencia en intimidad, en la
ternura, en el calor, en la presencia, en el consuelo, daremos a conocer a
nuestros hermanos y aquellos que no conocen
del evangelio, de tu amor dulce e inigualable.
Te agradecemos por esta gran paz, esta gran misericordia, ayúdanos por el
Espíritu Santo para poder dar la gloria y honra a ti, Señor.
Te agradecemos plena y ciertamente por todo tu amor y tu bondad.
Te agradecemos por las personas que nos escuchan hoy acá, y para que tú,
Señor, muestres a cada uno de ellos de tu amor inigualable, de que tú traigas a sus
vidas, Señor Jesucristo, la experiencia de tu
intimidad, de tu verdad, de tu consuelo, tu cariño.
Y cuando ellos lean la Biblia, vean que no hay una obra más grande sino
que la cruz del Calvario, y debemos colocar nuestra mente y ser allí para
entender que nadie más podría realmente hacer una obra tan grande, que nos
demuestre la grandeza y la claridad de lo que es el amor.
Nadie podría, y por lo tanto tenemos que anunciar que Cristo murió en la cruz y
resucitó el tercer día, porque no hay obra más
grande que ésta, no hay un amor más grande que éste.
Por eso la padre lo cita.
De tal manera, amo Dios al mundo, que haga de su Hijo un ingenito,
para que toda aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna.
Así te agradecemos, Padre, porque no sólo nos salvaste, nos diste la honra de ser
tus hijos, nos diste la honra de ser la amada del Cordero, nos diste la honra de
ser sacerdotes, y pasamos de ser enemigos a ser amigos tuyos.
Te agradecemos por esta misericordia, te agradecemos por este Evangelio,
que es algo inigualable.
Nadie podría nunca igualar la grandeza de lo que es el Evangelio, y tu reino,
y tu dulce y pleno amor.
Te agradecemos, amigo y pastor, amado y Padre, y
bendecimos a las personas que están aquí en Cristo Jesús.
Amén.
Vamos a hacer una segunda oración para aquellas personas
que quieran aceptar y reconciliar con Cristo Jesús.
Dios y Padre, vinimos hoy delante de ti para arrepentir nuestros pecados,
buscar tu rostro, hemos entendido que hay un amor tan
grande que tienes hacia nosotros, y queremos darnos a ti.
Queremos arrepentir nuestros pecados, confesarlos, y declarar que Jesús es Señor
y Salvador, y que tú lo resucitaste dentro de los muertos, y
que sólo a través de él tenemos reconciliación con el Padre.
Queremos ser bautizados en agua, bautizados con tu Espíritu Santo,
y participar de la Santa Cena, en el nombre de Jesús.
Padre, también pedimos hoy, Señor en Jesucristo, que nos ayudes a vivir para ti.
En el nombre de Jesús, te entregamos nuestras
vidas y caminamos conforme a tu orden.
Amén.
Y por último vamos a orar por las diferentes necesidades.
Como dice la palabra, mi Dios suplirá todas vuestras
necesidades conforme a sus riquezas y gloria en Cristo Jesús.
Padre, venimos hoy delante de ti porque sabemos de que tú suples toda necesidad.
Sabemos de que tenemos una necesidad de amor, y por eso queremos venir a ti,
porque tú eres el único que puede suplir
nuestra necesidad de amor en cualquier área.
Tu palabra dice que tú derramas de tu amor por medio de tu Espíritu Santo.
Así que hoy pedimos ser llenos del Espíritu Santo,
porque ahí será derramado tu amor en nosotros.
Queremos leer tu palabra porque ahí está cuánto nos amas.
Queremos, Señor Jesucristo, que tú proveas de tu consuelo y sabiduría.
También pedimos hoy que traes señales maravillosas y prodigios para aquellos que
necesitan, y tú confirmarás tu palabra por medio de ellos.
Y también pedimos, Amado Padre, para que tú te encargues de brindar
provisiones de medicina, de comida, de alimento,
de trabajo a cada quien que lo necesite.
También que guardes la vida del huérfano, al
anciano y la anciana, al padre y madre soltero.
Y también pedimos hoy, Señor Jesucristo, para que envíes obreros a la cosecha,
porque la cosecha es mucha y los obreros son pocos.
Pedimos hoy para la gloria y honor a tu nombre.
Pedimos hoy que Guatemala y los países que están aquí, hoy escuchándonos,
los traigas arrepentimiento para salvación, para que den gloria a tu nombre.
Guárdanos de todo cartel, de todo terrorismo, de todas las pandillas,
de todas las ideologías que no proceden a ti, y todo aquello que puede dañar a la
juventud y a la niñez de los países, y trae tu fidelidad y tu esperanza a este lugar.
Te agradecemos, Amado Padre y Amigo, por todo tu amor y fidelidad.
A ti la gloria, la honra, el honor y el alabanza, por los siglos de los siglos.
Amén.
Bueno, con esto finalizamos.
Dios los bendiga.
Igual pues siempre los invitamos aquí.
Estamos en tanda en cada 15 días a las 7 de la noche en horario Guatemala.
Y pues también tenemos los viernes, al próximo viernes estamos en Google Meet,
porque hacemos una lectura en español e inglés con comentarios.
Y también en Clubhouse, también tenemos un teléfono, pero ahí les podremos escribir
para darles más información, si lo quieren.
Y Dios los bendiga, gracias por todo.
Y pues para los que nos van a acompañar en
Clubhouse a las 9, pues estaremos con ustedes.
Entonces eso será en inglés.
Ahorita a las 9 en Clubhouse será en inglés plenamente.
Y están invitados por si quieren asistir.
Estamos leyendo Juan, iniciaremos capítulos de Juan.
Y paz y gozo de sus vidas y sus corazones.
Fue un gusto estar aquí con ustedes.
Y Dios los bendiga eternamente y puramente.
Nos vemos en el próximo capítulo.