Gracias a todos los que están aquí presentes, vamos a hablar para dar inicio.
Padre en nombre de Dios, te damos las gracias por tu fiel amor, por tu gran
bendición, por tu gran cariño, por tu gran misericordia tenernos aquí
para poder compartir de tu palabra y poder así mismo aprender
juntamente con otras personas de tu bondad y tu esperanza.
Llénanos hoy, oh Dios de la esperanza, para ser llenos de gozo y de paz en Cristo
Jesús y para sobramontar en tus dulces amores.
Te agradecemos por tu salvación, por tu amistad, por tu paternidad,
por tu consuelo, por tu benevolencia y por todo aquello que has dado a nuestros
corazones y vidas en Cristo Jesús.
Te agradecemos.
Manifiéstate conforme a tu nombre, conforme a
tu misericordia y tu bondad en Cristo Jesús.
Damos gloria a tu nombre, Cristo Jesús, Padre Eterno, y ayúdanos, por favor,
a dedicar todo por ti y para ti.
Declarando que no nosotros obligamos a nosotros, sino tu nombre sea la gloria,
por tu misericordia, por tu fiel bien, porque tú nos has hecho y no nosotros,
a nosotros mismos.
¿Quieres hablar, Larry?
Sí.
Bien.
Aleluya.
Dios, te agradecemos por este momento.
Dios, te agradecemos por tu presencia.
Y Dios, te agradecemos por la esperanza, Padre, por la esperanza en lo que viene.
Por la esperanza que nos has dado.
Y...
Nos divertimos de ti.
Y queremos aprender más de ti, incluso esta noche.
Así que te agradecemos.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Amén.
La cuestión es la siguiente, ¿verdad?
¿Qué es esperanza?
O sea, comencemos definiendo qué es esperanza.
Para poder comenzar a hablar de ello.
Porque yo, yo, yo, yo lo que pienso es que la esperanza
no es la misma voluntad relacionada con la fe.
O sea, es como una certeza de algo como uno...
Tiene la fe de que puede ocurrir, pienso yo.
O sea, ¿la fe está relacionada o no con la fe?
Con la esperanza, claro.
¿Están relacionadas?
Sí.
Sí, están relacionadas.
Según Hebreos 1.1, sí.
Dice que la fe es la certeza de lo que se espera.
O sea, que sí están relacionadas.
Exacto.
Ahora, aquí entraría la otra pregunta.
Si la fe está relacionada con la esperanza, ¿qué relación tendría con el amor?
Pero...
¿Con el amor?
Sí.
Es que bueno, precisamente yo creo que el amor tiene diferentes etapas.
Primero está la aceptación y después la esperanza.
Pero creo que más allá de eso, pienso yo que el amor abarca más allá de
la esperanza como que con un sentido propio de nuestro ser.
O sea, nosotros tenemos la suficiente capacidad o la suficiente habilidad para
tener una esperanza en nosotros mismos, ¿me entiendes?
Eso es amor propio.
Si se define así, pero desde un punto de vista teológico, no sé.
Pienso que...
O si es la esperanza en que hay un amor más allá de que nosotros conocemos,
también es una de mis posturas.
La esperanza de que Dios nos aboca a un amor eterno.
Y esa es lo que yo pienso.
Mencioné esto porque en el primer Corintios 12 habla de que está la fe,
la esperanza y el amor y que el mayor de ellos es el amor, ¿verdad?
Ahí existe una relación.
Lo otro es que recordemos que la Biblia dice que Dios es amor.
Entonces, si te dicen que Dios es amor y nuestra fe tiene que estar en Dios o
nuestra esperanza en Dios, eso significaría que
hay una relación entre la esperanza y el amor.
Y eso también lo menciona, por ejemplo, si leemos 1 Timoteo, es capítulo 1.
Ahí, ahorita lo voy a leer.
Mejor lo voy a buscar más rápido.
Porque 1 Timoteo habla de esa relación.
Porque también...
Pablo apóstol de Jesucristo, por mandato de Dios nuestro
Salvador y del Señor Jesucristo, nuestra esperanza.
Entonces, si nos damos cuenta, Jesucristo es el amor.
Entonces, significa que si él es nuestra esperanza, hay
una relación entre lo que es la fe, la esperanza y el amor.
O sea, que no están necesariamente desprendidos.
Lo que podemos hacer nosotros es como que cambiar la esperanza, ¿verdad?
O sea, si tú cambias o la fe o la esperanza, la cambias de lugar,
ya no puede ir dirigida hacia Jesús.
Sino que va dirigida hacia otras cosas.
Y ahí es donde entra, por así decirlo del título, una desilusión.
Porque si a veces nosotros, cuando ponemos una fe en
nosotros, a veces lo que hacemos es tender a fallar.
Porque no logramos alcanzar lo que necesitamos.
Entonces, si nuestra fe ya no está en nosotros, sino que está en Jesús,
esperamos en ello.
Y por lo tanto, ya no nos termina desilusionando.
Por eso es la verdad que todo lo puedo en Cristo.
Es decir que si yo estoy en Cristo, tengo una
fe, una certeza de que todo lo puedo hacer.
Si yo estoy en Él, lo puedo hacer, porque estoy en Él.
Entonces, esa esperanza nunca me va a desilusionar.
Nunca me va a fallar.
Pero si yo la cambio y ya pongo mi esfuerzo en mí,
yo termino fallando y teniendo ciertos problemas.
Porque deposito una fe y una esperanza en mí.
Por lo cual yo termino fallando, desilusionando.
Hagamos de cuenta uno que está en la universidad o clases.
Uno pierde un curso, se desilusiona, se entristece
y después comienza a pedirle ayuda a Dios.
Para que lo ayude a lograr ganar o ya sea en el trabajo, etc.
Porque ya hubo una desilusión bajo una fe y una esperanza que uno tenía en uno.
Por lo tanto, la idea es cambiarla hacia Él.
Y esto mayormente en el caso de lo que conocemos nosotros como salvación.
Porque el hombre tiene una idea, inclusive a
nivel mundial, de que se va a mantener planeta.
De que vamos a conquistar otros planetas.
Ellos tienen una fe o una esperanza puesta en algo.
Esos por así decirlo son los más optimistas.
Pero las otras personas no.
Porque las otras personas dicen que nos vamos a atrever y que el apocalipsis
terrenal va como... Estos pusieron ahí el reloj.
El reloj del fin del mundo, que faltan 89 segundos, dicen.
No, pero bueno, yo pienso que yo ahora me acaba de llegar algo a mi mente.
Por el tema de la esperanza.
O sea, se puede decir, por ejemplo, que también la
esperanza, claro, está dentro del marco de la paciencia.
Se puede decir, esperar con ansia un suceso de hace tiempo.
O sea, esperar con ansia, pero dentro del marco de la convicción.
O sea, sabiendo que aunque uno no lo vea, tiene la certeza que ya está.
También se puede definir así la esperanza.
Sí, porque realmente esperanza es eso, es esperar.
O sea, tener una espera sobre algo.
Yo mencionaba primero la definición de esperar, porque ahí se basa todo.
Mira, en el griego, por lo menos, hay muchas palabras para colocar esperanza.
O sea, está una, pero ahí se deriven más.
Entre una de ellas, la que tú mencionas, que
dice que es esperar apasionadamente sobre algo.
Entonces, esto y todo esto tiene un sentido general en el punto de que si Dios
nos ha dado una promesa, esa promesa la ponemos sobre esperanza.
Porque creemos en Él.
Si no creemos, no podemos esperar en Él.
Porque si Él nos dice algo, lo promete.
Por ejemplo, si nuestros padres nos dicen a nosotros, mira, si te portas bien el
domingo te llevo al campo, o al parque de diversiones, o te llevo a ver una
película, o te dejo ir de paso a otro país.
Y luego nos dicen, mira, son mentiras, o no tengo.
Entonces, uno se desilusiona, o prácticamente ya no cree en la persona.
Me dijo que iba a hacer tal cosa y no lo hizo.
Entonces, uno perdió la fe.
Por perder la fe, si nos dicen algo a nosotros, ah, esto son mentiras, dice.
Entonces, perdemos una esperanza.
Pero en este caso, como Dios ha prometido de que Él, en este caso, iba a venir.
Ahorita estoy hablando desde el punto de vista
de los profetas que profetizaron acerca de Jesús.
Decía de que Moisés dijo, vendrá un profeta más grande que yo.
A él oigan.
Porque si Moisés los liberó del pueblo de
Israel para llevarlos a la tierra prometida.
Perdón, los liberó del pueblo de Egipto para llevarlos a la tierra prometida.
Entonces, si Él está diciendo, miren, va a venir un profeta más grande.
A él lo oigan.
Es decir, que ahí estaba diciendo Él, miren, va a venir alguien más.
Espérenlo.
Entonces, pasaron todos esos años y mucha gente estuvo bajo esa esperanza.
La esperanza de la venida del Mesías en ese término de que Jesucristo iba a venir.
O el Mesías, no como el nombre de Jesús, sino como Mesías iba a venir.
Es decir, un Mesías en categoría profeta, por así decirlo.
Que iba a venir a traer una magnitud más grande que la de Moisés.
Porque Moisés dijo, vendrá alguien más grande que yo.
Imagínense si Moisés, por medio de él, se dio en las manifestaciones de las plagas.
De que se abre el mar rojo.
De que le pega el agua a la peña y sale agua.
Y muchas cosas.
Cuánto no más grande iba a ser el Mesías o el profeta
que él estaba anunciando que iba a ser más grande que él.
Entonces, muchos pusieron por creer a lo que Moisés ya había dicho a su comunión.
Creyeron en esa palabra.
Y por lo tanto, esperaron.
Y no por un día, sino por miles de años.
Y no solo eso, sino que otras manifestaciones, como por ejemplo,
que iba a abrir un trono eterno por medio de David.
O la simiente de David.
También se iba a manifestar un sacerdocio y un montón
de cosas que habían sido anunciadas por los profetas.
Entonces ellos estuvieron bajo uno.
Unos obviamente con una menor esperanza.
Otros con una mayor esperanza.
Por eso vemos que en Lucas dice que había un sacerdote.
Dice que él esperaba fervientemente la venida del Mesías.
Y por causa de esa esperanza, el Espíritu Santo
le prometió que iba a ver al Mesías nacer.
No se iba a morir sin antes verlo.
Y por eso es que él, impulsado por el Espíritu, llega al templo.
Cuando llega, se le muestra sobre lo cual él tuvo una esperanza.
Ver al Mesías.
Que fue bajo una palabra de fe que se había anunciado hace años por los profetas.
Esa palabra de fe manifestó una esperanza de que aquel que dice lo hace.
Y por lo cual esa esperanza no lo desilusionó o avergonzó.
Sino que pudo ver al Mesías.
En este caso Jesús como niño.
Entonces si te das cuenta es una manifestación de años.
O sea, la esperanza... por eso no avergüenza en Dios.
Porque él se nace.
Pero yo quería decir algo.
O sea, la esperanza... la pregunta que tengo para ambos.
Si la esperanza trasciende conforme a nuestro nivel de fe o no.
Trasciende... Sí, porque van relacionadas.
Pues yo te mencionaba la fe y la esperanza.
Porque este varón, creo que voy a decirlo, lo leo aquí.
Este varón que te menciono.
¿Por qué no se les mostró a los demás?
¿Por qué solo a él?
Porque dice que a él se le manifestó.
¿Por qué no se le manifestó a todos los demás?
Por su nivel.
Exacto, eso es lo que quería decir.
Porque hay personas que pueden tener un nivel de fe grande.
Pero han perdido su esperanza.
O sea...
Si me entiendo a lo que refiero.
Ah, pero no se pueden separar.
Porque como la fe, la certeza es lo que se espera.
¿Me explico?
Entonces, por eso es de que la fe, por así decirlo, se alimenta o se llena.
Ajá.
Por eso dice el romanos capítulo 15, creo que
es el versículo que iba a compartir hoy Larry.
Unos versículos atrás dice...
Porque lo que antes se escribió, para nuestra enseñanza se escribió.
Para que por medio de las escrituras tuviéramos paciencia y esperanza.
Entonces... Es decir, que lo que hace la escritura es
de que te da la fe para poder esperar en él.
Por ejemplo, si alguien por ejemplo tuviera un cáncer.
Mucha gente tiene fe en la ciencia.
Dice que la ciencia lo puede lograr.
Entonces, ¿qué hacen?
Ponen su esperanza por la fe que la ciencia ha manifestado.
Ponen su esperanza en ello.
Y esperan a que la medicina lo logre sanar.
Pero cuando ya no hay ninguna cura como el VIH o algunas otras enfermedades.
Ellos lo que hacen es buscar dónde poner su fe y su esperanza.
Entonces, es por eso que muchas personas ya acuden a Dios.
¿Por qué?
Porque les han anunciado que este Dios sana.
Y por haber oído de él, comienzan a tener una magnitud de esperanza.
Porque han oído de que alguien puede sanar cualquier tipo de enfermedad.
Es más, resucitó muerto.
Entonces, lo que hacen es comenzar a buscar a aquel
que lo sana para poder tener una esperanza en él.
Entonces, ahí es donde viene la gente y
obviamente se va a oír predicadores y demás.
Y Dios lo que hace es venir y trasladar la sanidad a la persona.
Eso también sobre, por ejemplo, la liberación de demonios.
O algunos otros casos como las provisiones, etc.
Pero por eso es que viene que venir una
palabra de fe para manifestar esa esperanza.
Juan, yo tengo una pregunta.
Yo leí que el hombre carnal lo hiciera en lo espiritual.
Es cierto, porque para él es locura.
El tema de la esperanza y la fe en Jesucristo
tiene que ser una fe ciega, por así decirlo.
Uno está teniendo un cierto grado de coherencia.
Pero yo siento que para uno ver la maravilla de Dios o que se manifiesten en
la vida de uno, uno tiene que tener una esperanza sin ponerla en balanza.
O sea, tiene que ser una esperanza 100%.
Pero está aplicando la lógica un poco de la vida, pero sin
perder la esencia de la esperanza en Dios, ¿me entiendes?
Sí, sí, sí, eso es lo que yo quería decir.
Lo que pasa es que se separan las cosas, porque
es que realmente la fe es tu esperanza en Dios.
Pero esa esperanza también es enfocada en quien es Dios, ¿me entiendes?
O sea, por eso mencionaba la relación del amor.
¿Por qué?
Porque cuando tú pones tu fe en alguien, tú la pones de esta manera.
Si yo tengo un problema legal, es decir, que tengo un problema con algo
en la tierra legal, entonces yo voy con un abogado.
El abogado me tiene que decir a mí qué hacer,
porque él sabe, pues él ha estudiado por eso.
Él uno sabe que... hasta nos lo han recomendado.
Entonces el abogado viene y nos dice qué
tenemos que hacer para solucionar el problema.
Nosotros decimos, no, es que a mí yo no encontré esa información en YouTube.
No le haga caso a YouTube, hágame caso a mí.
Entonces, ¿qué pasa?
Uno hace lo que él dice y uno ve que tuvo un efecto.
¿Me explico?
Entonces, ¿qué es lo que sucede?
Cuando nosotros hablamos de la fe en Dios, Dios no solo es todopoderoso en términos
de que él puede sanar, liberar, etcétera, sino que también es un Dios sabio.
¿Qué quiere decir eso?
De que él es nuestro consejero, es decir, cualquier
cosa que nosotros necesitemos, él nos aconseja.
Pero también nos ha dado por eso la palabra, en el sentido
de la palabra escrita, para que eso forme nuestro ser.
Entonces uno tiene la fe de que inclusive por esa razón uno va a leer la Biblia para
encontrar una respuesta, si tiene una esperanza en algo, la palabra de Dios,
para encontrar soluciones en la tierra.
Es decir, que Dios ciertamente puede tener
todopoder, pero también él es un Dios sabio.
Por eso dice la Biblia que con su sabiduría creó los cielos y la tierra.
Es decir, que no solo lo hizo la loca.
Entonces, ¿qué significa?
De que realmente esta fe en él me ayuda a confiar
plenamente en él en todas sus dimensiones.
Por eso es que la Biblia menciona el poder, el
amor y el dominio como espíritu en nosotros.
Y también la Biblia habla de sabiduría,
ciencia o conocimiento y otras características.
Porque obviamente él quiere que uno aprenda a ser sabio.
Y el sabio significa aprender a distinguir entre una cosa y la otra.
Entonces si te das cuenta, la fe va hacia la persona, la persona de Jesús.
No necesariamente solo sobre su poder, en este caso de sanar o liberar,
sino que en el poder de la sabiduría de él.
Por eso que él se conoce como el consejero.
No sé si vos estabas en la última reunión que tuvimos.
Bueno, que yo entré.
Es de que le estaba mencionando a aquellos que se metieron a hablar de política.
Y era que le estaba diciendo de que los reyes antiguamente tenían un consejero.
O sea, todos los reyes antes de entrar a una guerra,
antes de tomar una decisión, tenían un consejero.
Y lo que siempre hacían era, a pesar de ser reyes, pedían un consejo para poder
saber si ir a la guerra, con cuánto ir, qué estrategias usar, etc.
Entonces le digo, ¿qué pasa a nosotros como seres humanos o como personas?
La vida dice que Dios es un consejero.
Él es nuestro consejero.
¿Por qué?
Porque él es un dios sabio.
Él todo lo sabe, entiende todas las cosas.
Entonces a veces nosotros queremos ir a hacer
cosas sin antes preguntarle al consejero.
En el sentido de que si los reyes eran sabios e inteligentes, porque un rey no
solo era que peleaba batallas de guerra, sino que los reyes para poder gobernar
tenían que tener una sabiduría y una inteligencia.
Pero obviamente hay personas que tenían una mayor
calidad en ciertas cosas para hacer otras cosas.
Entonces, ¿qué es lo que pasa?
Nosotros tenemos que entrar bajo ese punto.
Si los reyes pedían consejo, ¿nosotros qué deberíamos hacer?
También deberíamos pedir consejo.
Entonces, en este caso, si Dios es consejero, si
yo voy a orar, ¿yo le puedo pedir consejo a él?
Para que él me diga qué hacer.
Y eso entra obviamente en todos los aspectos de la vida.
Pero si él me dice a mí, mira, ¿cree que yo puedo manifestar esta sanidad o milagro?
Yo creo en eso.
Pero si él me dice, mira, ve a la farmacia, compra tal medicina y cómprala,
la compro.
Porque yo tengo mi esperanza en su consejo.
Bien.
Salud, amor y bienvenida.
Bienvenido, Sara y Mario.
Entonces, esa es la situación.
Muchas gracias.
No sé si quieren aportar algo de lo que hemos estado hablando.
O Lari, si quieres compartir conmigo tu impresión.
Eh, sí.
Creo.
Ya ha tocado uno de los versículos, pero dice ahí era cuarenta.
Cuarenta, treinta, dicen los muchachos.
Muchachos se fatigan y se cansan y los jóvenes flaquean y caen.
Pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas levantadas.
Las alas como águilas correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.
A mí me cayó, me cayó ese versículo en esta noche.
Será que puede leer el otro, el otro que me dicen.
No lo mencioné, yo mencioné los versículos de arriba.
Ah, ok.
Bueno, Lari, perdóname, me interrumpo, qué pena, me interrumpí tanto.
Pero tengo una pregunta para todos aquí ambos.
Dice que los jóvenes se cansan y se fatigan, pero sí, una fatiga física.
Pero no se también referencia a una fatiga espiritual.
¿Puedes repetirlo?
Ay, no sé si Juan escuchó.
Yo no escuché bien.
Se consta un poco.
Dice que si la fatiga también hace referencia a algo espiritual o almático,
no necesariamente al cuerpo.
Esa es la pregunta que hizo Juan.
Ah, ok, buena pregunta.
No, es espiritualmente.
Porque, bueno, claro, Dios nos va a bendecir en lo físico,
pero todo empieza en lo espiritual, en lo que no se ve.
Entonces, si estás cansada o cansado en tus pensamientos o en su esperanza.
Pues claro, va a afectar cómo es tu actitud en lo físico, pero todo empieza en
lo que no se ve.
Entonces yo creo, yo sé que es muy importante
de tener actitud de expectativación.
¿Cómo se dice?
Expectativación, sí.
Y cuando las actitudes se agarraron o cambiaron, eso es donde viene la caída,
¿verdad?
Creo que podemos poner un ejemplo en el caso de Jesús.
Porque aquí son los muchachos que se fatigan
y cansan, los jóvenes los que caen y caen.
¿Por qué pongo el ejemplo de Jesús?
Porque recordemos que Jesús era una persona joven.
Es decir, Jesús tenía aproximadamente 33 años.
O sea, cuando a veces miramos a Jesús,
también miramos a una persona mayor, ¿verdad?
Por la forma de hablar o por lo que se muestra.
Pero realmente Jesús no pasaba de los 35.
Hagamos de cuenta, cuando Él comenzó en su ministerio, comenzó a los 30 años.
Es decir, que era un joven.
Hagamos de cuenta, yo tengo 36.
Entonces, yo hasta cierto punto, para muchas personas, puedo ser joven todavía.
Porque hay más o menos personas de 60, 50, inclusive de 40.
Entonces, Jesús era una persona joven.
Y vemos que Él iba camino a la cruz.
Entonces, en la cruz, Él ciertamente recibió azotes.
Ciertamente llevaba una carga espiritual.
Ciertamente Él estaba cansado, por así decirlo, de las burlas,
de los maltratos, de muchas cosas.
Inclusive cayó.
Porque ahí menciona que Él cae por el cansancio de cargar la cruz.
Pero recordemos de que su esperanza estaba en Dios Padre.
Y esta esperanza de la cual mencionó, lo habla Hebreos 12.2.
Que dice, puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,
que por el gozo puesto delante de Él, soportó la cruz y menospreció lo propio.
Y se sentó a la diestra de la majestad de Dios.
Y habla del gozo puesto delante de Él.
Había un gozo o una manifestación que iba a esperar, lo
cual le dio la fuerza para ser crucificado en la cruz.
Entonces, eso nos ayuda a nosotros a entender
que en la vida tenemos cargas espirituales.
En este caso, una carga espiritual es, por ejemplo,
uno a veces habla con personas, entra en intercesiones.
Que a veces esas cargas no las ve, pero se manifiestan físicamente también, ¿verdad?
Entonces, por esas cargas o esos cansancios
que las mismas cargas espirituales provocan.
Si nosotros vamos a orar, es decir, uno tiene una esperanza de que si yo me
pongo de rodillas y oro, esas cargas se me van a quitar.
Porque hay una palabra esperanzadora que dice, venid a
mí los trabajados y cargados, que yo os haré descansar.
Y como dice la Biblia, que Jesús es el reposo.
Él es el Señor del reposo.
Entonces, ¿qué hace?
Cuando yo le creo a la palabra de Dios, de que venga Él para descansar.
Entonces yo voy, no necesariamente a la cama, no necesariamente a hablar con
alguien, sino que voy a su presencia y oro.
¿Para qué?
Para poder descansar, para poder reposar.
¿Por qué?
Porque yo me canso y me fatigo, pero en Él está mi esperanza.
Por eso es de que uno ora, para ayer descanso en Él.
Así es.
¿Y yo puedo aportar algo?
Sí, claro.
Gracias.
Sí, quiero aportar que, de acuerdo también con lo
que dijo Lari, sobre los jóvenes fatigan y chai.
Y es que a pesar de que somos débiles, o a pesar de que casi de pronto,
entre comillas, no tenemos esperanza en algunas cosas.
Como dice Juan, nuestra confianza debe estar en nuestro Dios.
Que Él lo sabe todo, que Él nos conoce internamente, espiritualmente.
Y que su voluntad está establecida en nosotros, de acuerdo.
Y nosotros dejamos que Él haga en nuestra vida.
Entonces, es aquellos, aquellas personas, aquellos
seres espirituales que están en la constancia.
En los que, a pesar de las fuerzas que no tengan, a pesar de las circunstancias que
padezcan, siempre están allí, perseverando, alcanzando, buscando.
Entonces, por eso dice la palabra, los jóvenes fatigan y chai.
Pero los que esperan al Señor, algo así, los que tengan la confianza en
Él, solo esos alcanzarán la victoria.
Entonces, el que persiste, es aquel que llega a la meta.
Entonces, así esté cansado y así le falten las fuerzas, como ya dije, esas son las
personas que van a llegar a conseguir lo que desean.
Entonces, ese era mi apoyo.
Claro, muchas gracias.
Muchas gracias, Sara.
Sí, y realmente es esa la parte de lo que
mencionamos, de poder poner nuestra esperanza en Él.
Es decir, nosotros somos constantes o luchamos, como tú
mencionas, porque sabemos lo que nos van a dar al final.
Por eso dice la Biblia que cuando Él venga, vendrá junto con Él, con Galardón.
Y obviamente también la Biblia habla de otras cosas, si perseveramos en Él.
Por eso que tenemos una esperanza.
Y por eso es la idea de leer la Biblia, porque
la Biblia nos enseña las cosas que han de venir.
Por ejemplo, en mi caso, por lo cual yo me he mantenido en el Evangelio, por la
gracia de Dios y por su palabra, es el versículo de Romanos 8.
18 que dice...
Porque tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son
nada comparado con la gloria que en nosotros ha de ser manifiesta.
Es decir, de que aquí va a haber padecimientos o sufrimientos, pero allá
vendrá una gloria mucho más grande que yo no logro comprender o entender,
que la estoy esperando que se manifieste.
Si yo flaqueo hoy y yo me aparto, no podré experimentar esa gloria que vendrá.
Pero si yo permanezco, podré tener esa gloria que viene.
Porque creo en lo que su palabra dice.
Obviamente hay otros versículos en la Biblia que lo mencionan de otras maneras,
ya sea inclusive la ayuda de Dios, como dice Jesús 41.10 No temas porque yo
estoy contigo, no desmayes porque yo soy tu Dios que te esfuerzo.
Siempre te ayudaré, siempre te sustentaré, con la diestra de mi justicia.
Entonces, si uno tiene un problema, uno se agarra a la palabra, como dice el
apóstol Pablo, ácidos de la palabra de Dios, para uno alcanzarlo.
Por eso la importancia de la lectura de la Biblia, porque ahí nos dan palabras,
por así decirlo, esperanzadoras.
Para que uno pueda tomar ahí y continuar, permanecer, y como tú dices, ser
constantes, porque Él se ha manifestado a nosotros por su palabra.
Y uno tiene que creer, obviamente, porque esa es la idea de la esperanza.
La esperanza se basa también en el creer.
Creo que espero.
Por eso que la Biblia dice que cuando leamos,
tenemos que ponerle fe a lo que oímos.
Porque si sabemos que su palabra es verdadera, la creemos y esperamos en ella.
Por eso es la palabra habla de sus promesas.
Así es.
Lari, no sé si quieres leer otro verso.
Ok.
Aquí está.
Romaros 15.
Y en el principio está hablando sobre...
como que somos fuertes, debemos sobrellevar las flaquezas.
¿Cómo se dice?
Flaquezas.
Y los dobles.
Pero el versículo que me impactó es...
13, aquí.
Y el dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer para que abundáis
en esperanza por el poder del Espíritu Santo.
Porque hay muchas esperanzas, hay grandes esperanzas,
miles de esperanzas que vamos a ver cuando esperamos.
Y no sé, me dio gozo.
Voy a leer este versículo.
Lari.
¿Sí?
No sé si vas a mencionar algo más.
Ah, sí, puedo.
Sí.
Una de las esperanzas que está hablando en este versículo es como nuestro ayudante.
Y creo que todos saben que hoy en día mucha gente no tiene una capa de esperar
muy bien.
Entonces, gracias al Espíritu Santo que no nos da... ¿Cómo se dice?
Que salga bien.
Es muy importante lo que menciona Lari.
Porque aquí nos dan una característica de Dios.
Por eso le mencionaba que leer la palabra nos ayuda porque nos habla de eso.
Que dice que es el dios de esperanza.
Es decir, que está dando una característica acerca de Dios.
O sea, nos ayuda a entender cómo es Dios.
Es decir, que Dios lo que va a hacer es darnos palabras de esperanza.
La pregunta sería, ¿para qué?
O sea, si yo hiciera esa pregunta, ¿por qué Dios nos da palabras de esperanza?
¿O por qué él menciona?
¿O por qué el Papago Santo Pablo pudo decir el dios de esperanza?
¿Por qué no dijo el dios de fe?
Creo que una de las preguntas preguntó Juan es como la esperanza y amor.
Y cómo las dos son conectadas.
También la esperanza y dentro de la espera.
Sí, creo que es como se dice la espera.
Y cómo significa en la mirada de Dios.
O cómo son los ojos de Dios.
Esa es la espera.
Es una pregunta.
Ok, hay algo importante aquí con lo que mencionas, ¿por qué?
Y hice la pregunta porque... y también las relaciones, lo va a contestar todo junto.
Es porque recordemos que nosotros estamos en un
periodo o una etapa que no necesariamente es grata.
En el sentido que no es necesariamente sólo de
alegría, sólo de felicidades o de victorias.
Porque la Biblia dice, porque en el mundo tendréis
aflicción, pero aquí yo he vencido al mundo.
Es que nosotros estamos en un periodo de vida en la tierra que es complicado.
Inclusive la Biblia menciona, dice que muchas son las aflicciones del justo,
pero de todas ellas la liberará Jehová.
Y aquí entra la pregunta, ¿por qué es que
menciona que muchas son las aflicciones del justo?
Y es porque el justo padece porque ve la injusticia a su alrededor.
Ve que, como dice Isaías, que ellos se apartaron de la verdad, que huyeron,
que no buscaron justicia.
Entonces eso hace que el corazón duela porque no
hay prácticamente nada que pueda traer una justicia.
Por eso que el justo tiene muchas aflicciones.
Entonces ahí entran las palabras de Dios prácticamente para traer esperanza al
justo, o para traer esperanza al pobre, o para traer esperanza al afligido,
al que no tiene provisión, al que no tiene, por ejemplo, tiene un problema familiar.
Entonces Él trae esa esperanza.
Y por eso quiero leer aquí un pasaje, el
versículo, creo que es de Efesios Romano 5, dice...
Justificados por la fe, tenemos paz para con
Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes
y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones,
sabiendo que la tribulación produce paciencia.
Cuatro, y la paciencia prueba, y la prueba esperanza.
Cinco, y la esperanza no avergüenza, porque el amor de Dios ha sido derramado
en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
Entonces aquí hay una relación entre la esperanza
como un final y la tribulación como un inicio.
Es decir que la tribulación produce o trae algo que es la paciencia.
Y lo que pasa con la paciencia, nosotros pensamos que paciencia es
esperar, pero realmente la paciencia hace
referencia a aquel que espera en el sufrimiento.
Por eso que se conoce a las personas que son médicos como le dicen a las personas
que están enfermas, pacientes, ¿verdad?
¿Por qué?
Por eso, cuando uno mira la etimología de paciencia
habla de eso, aquella persona que soporta el sufrimiento.
Entonces, ¿qué pasa?
Dice que la tribulación produce paciencia, nos ayuda a mantenernos.
Eso produce prueba.
Y eso trae a esperanza.
Es decir, que por esa razón Dios a veces nos
permite a nosotros entrar en ciertas tribulaciones.
¿Para qué?
Para que eso nos traiga una esperanza a nosotros.
Entonces, por eso es la importancia de leer la palabra para mostrarnos todas esas
palabras o todas esas promesas o todo eso que tiene para nosotros.
Si nosotros no vemos esas palabras de esperanza no podemos ir en pos de ellas.
Algo así como que nos dijeran a nosotros, mira, fíjate que a las ocho de la noche de
mañana va a llegar una persona, que se yo, a regalar casas.
Si yo no miro el anuncio yo no puedo estar al pendiente
de ese horario y de que me regalen mi casa, ¿verdad?
Pero si yo veo y leo el anuncio en el periódico, por ejemplo, entonces yo puedo
venir y estar preparado para ser el primero que me
den la casa a las ocho de la noche del otro día.
Entonces la Biblia nos habla de eso.
Nos habla que tenemos un montón de padecimientos y un montón de cosas que
inclusive perdimos porque la Biblia dice por cuanto todos pecaron y fueron
destituidos de la gloria de Dios.
O sea que nos destituyeron de algo sobreabundante o bello.
Pero la Biblia también nos habla de que lo que va a hacer Dios es, por su palabra,
restituirnos a donde caímos.
Y ahí es donde mencionaba Sara, ¿verdad?
Que tenemos que hacerlo con constancia.
Por eso dice la Biblia.
Vamos de gloria en gloria o de victoria en victoria.
¿Por qué?
Porque tenemos que ir con constancia, creciendo, ir obteniendo lo que el Señor
me ha prometido o me ha dicho para conquista.
Por así decirlo, en el sentido de que me va a dar un mayor gozo, una mayor alegría,
una mayor bendición.
Y ahí están sus palabras para que yo me aferre a ellas.
Es decir, yo las tomé por esperanza.
Es decir, no solo una fe, sino que yo espere en
ellas para que inclusive él mismo sea glorificador.
Y por eso hablaba, cuando hablábamos acerca de la esperanza que mencionó
Moisés, que vendría el Mesías, más grande que él, un profeta más grande que él.
Entonces ellos esperaron en esas palabras.
Y hay otra como que anhelo que tenía Moisés y el anhelo que tenía era que decía
ojalá dijo que Dios depositara a su espíritu
sobre cada uno de ellos y profetizase.
Y esas palabras se manifiestan como esperanza en el libro de Joel cuando decía
que en los posteros tiempos derramaría su
espíritu santo sobre toda carne y profetizaría.
Entonces hay una palabra que manifestó una esperanza.
Entonces esa esperanza se vino a manifestar en el Pentecostés, en Hechos,
por causa de la venía del Mesías.
Muere el Mesías, resucita y luego viene la esperanza de la promesa del Espíritu Santo.
Dice, y quédense aquí.
Es decir, esperen porque dentro de poco serán
bautizados con el Espíritu Santo y recibiréis poder.
Les dio otra palabra que iba a traer una esperanza.
Ellos esperaron.
Por esperar vino el derramamiento en Hechos capítulo 2 del
Espíritu Santo bajo la profecía que ya había venido en Joel.
Y ellos recibieron el Espíritu Santo.
¿Para qué?
Para poder ser luminares o luces en este mundo y para poder
enfrentar y confrontar muchas cosas de tinieblas en este tiempo.
Entonces, estas esperanzas son también para nosotros.
Es decir, a nosotros nos ha dado Dios una esperanza de ser lleno de su Espíritu.
Porque ese Espíritu Santo es una demostración de su amor en nosotros.
Por eso mencionaba la relación entre el amor y la esperanza.
Es decir, como Dios es un Dios de amor,
todas sus palabras van relacionadas al amor.
Para darme una esperanza, para algo lo cual pueda yo esperar.
Y por eso también se habla de las bodas del cordero.
Por eso nosotros, que se menciona a Biblia que somos la iglesia o la amada de Dios,
tenemos que vivir puros y sin manchas para la venida de Jesucristo.
Ahí nos habla de una esperanza.
Porque estamos esperando la venida.
Si nosotros esperamos la venida de Jesús, ¿cómo lo vamos a esperar?
Nos está diciendo cómo esperarlo.
Sin mancha y sin tacha.
Entonces uno, sabiendo que van a venir unas bodas.
Por ejemplo, si alguien viene y se va a casar, está como mencionaba Cándida,
que está como ansioso o apasionado porque se va a casar.
Entonces si nosotros, Jesús nos dijo, mira, yo pronto voy a volver.
Es decir, yo voy a venir a traer a mi amada.
Entonces uno espera bajo esa postura de amor de que me voy a casar con mi amado.
Por eso en las parábolas de Jesús se hace referencia
acerca de que el rey prepara una fiesta de bodas.
Entonces porque preparó una fiesta de bodas, entonces manda
invitados porque hay una fiesta de bodas que se va a cumplir.
Eso hace referencia a aquellos que han de predicar el evangelio a todo el mundo.
Porque como no quisieron, o sea, los judíos
o en ese momento las personas no creyeron.
A los suyos vienen, a los suyos no me recibieron.
Entonces como ellos no quisieron, le dijo, miren, vayan
por todo el mundo porque los que había invitado no vienen.
Entonces él tuvo que invitar a todos, a toda la humanidad, por eso es que lo que
se conoce como el avivamiento final es una espera para que se predique el evangelio
sobre toda criatura, para que después venga la su venida.
Entonces nosotros estamos bajo esa esperanza.
Son palabras de aliento.
¿Por qué?
Porque como así lo mencionamos, que muchas son las aflicciones del justo,
significa que esas aflicciones se van a desaparecer en su venida.
Cuando él venga, todas esas aflicciones que uno tenía, preocupaciones o el justo
que quería que se hiciera justicia, todo eso va a desaparecer.
Entonces ese es el anhelo de la venida de Jesús.
Inclusive no sé si lo hablé aquí o en otra reunión, fue que el otro hecho de que,
por ejemplo, el hecho de que Jesús venga, significa la liberación de nuestro cuerpo.
¿Por qué?
Porque la Biblia dice que nosotros seremos transformados y nos darán otro cuerpo.
¿Por qué?
Porque es una esperanza.
¿Por qué tenemos que esperar en eso?
Y eso se manifiesta cuando Cristo venga, porque la Biblia dice que, como dijo el
apóstol Pablo en Romanos, miserable de mí, ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?
Entonces, ¿qué pasa?
Cuando dice Cristo vendrá, y que los muertos de Cristo resucitarán primero,
y seremos transformados juntamente con ellos, ya no tendremos este cuerpo de
pecado, sino que el cuerpo que tenemos de pecado
se nos hará manifiesto un cuerpo incorruptible.
Entonces, si nos damos cuenta, todo lo que he mencionado, que son cosas
que Dios nos hace esperar, es para anunciarnos algo en el amor de Él.
En el amor de estar con Él toda la eternidad, en el amor de Él de cambiar
este cuerpo corruptible a uno incorruptible, y muchas otras cosas que la
palabra nos enseña acerca de lo que es la esperanza de su venida.
Entonces, por esa razón, es la idea de leer las escrituras para conocer las
esperanzas a las cuales nos ha llamado.
Inclusive en el libro de Efesios, lo voy a leer, porque en el libro de
Efesios nos habla de cómo nosotros deberíamos orar para
conocer las esperanzas a las cuales nos ha llamado.
Voy a leerlo, creo que es Efesios capítulo 1, versículo 17, 18.
Va a leerlo desde el 15.
Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la
esperanza a la que Él los ha llamado, y cuáles son las riquezas de la gloria de
su herencia en los santos, y cuál es la supereminente grandeza de su poder para
con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,
la cual operó en Cristo, resucitándole los muertos y sentándoles a la vista de
lugares celestiales, sobre todo principal y autoridad y poder, y señorío,
sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero.
Y se metió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas
a la iglesia, la cual es su cuerpo, la
plenitud de aquel que todo lo llena en todo.
Entonces, si vemos aquí, en este pasaje, nos hablan particularmente en el capítulo,
en el versículo 17 y 18, de que el apóstol Pablo oró para que la iglesia de Éfeso
recibiera sabiduría y revelación.
¿Cuál es la idea de pedir sabiduría y
revelación conforme al conocimiento de Dios?
Para que, dice el 18, para que se han alumbrado los ojos del entendimiento,
y para que sepan cuál es la esperanza a la cual nos ha llamado.
Y esto, ¿por qué?
Por lo que estábamos hablando antes de que él saliera.
Era de que nosotros tenemos una medida de fe y una medida de esperanza.
Entre más entendamos eso, más podemos poner nuestra esperanza sobre eso.
Porque lo conocemos de una mayor manera.
Vamos a poner un ejemplo.
Es como que yo le dijera a alguien, mira,
vamos, te invito a viajar a Suiza y vivir allá.
Puede ser que a alguno no le suene atractivo ahora porque
no sabe qué es Suiza y tampoco sabe cómo es el país.
Pero si yo le comienzo a mostrar fotos, le comienzo a hablar cómo es la gente,
le comienzo a describir las cosas, puede ser
que ya comience como que a agarrar un interés.
Si yo qué sé yo, si hay una cuestión como realidad aumentada o algo virtual y le
comienzo a mostrar cómo es la situación y todo,
pues él puede ser que ya se comience a animar más.
Es decir, que estoy alimentando y le estoy
mostrando y abriendo los ojos de cómo puede ser.
Entonces él ya se puede animar y ya va.
¿Por qué?
Porque ya creció su esperanza, porque ya creció su fe sobre eso, sobre todo eso.
Y también por el testimonio de otros que nos podían
ayudar a que la persona diga, bueno, vámonos para Suiza.
Entonces, bajo este sentido, lo que aquí habla, si Dios nos da sabiduría y
revelación en el conocimiento, es decir, cómo Dios conoce las cosas en él.
Él nos va a ayudar a entender bajo esa esperanza a la cual Él quiere que tengamos.
Entonces, no debemos desviarnos.
Y por eso me mencionaba y en conclusión, que por eso que la
fe, la esperanza y el amor, por así decirlo, son uno mismo.
Lo voy a poner un ejemplo con Jesucristo para aclarar un poquito mejor.
La vida dice que, bajo lo que estamos viendo en las
tribulaciones, es de que en el mundo estaba en caos.
Entonces Dios en amor dio una palabra esperanzadora de que Cristo iba a venir.
Entonces, por causa de esa esperanza se manifestó una fe.
Entonces la gente tuvo fe y lo que produjo esa fe es esperar en el Mesías.
Por cuanto esperaron en el Mesías, lo aman ahora y
permanecen en ese amor y permanecen en esa esperanza.
Entonces están relacionadas.
Y el mismo Mesías dice, miren, pronto debe venir.
Prepárense.
Entonces nosotros, por amor, esperamos en la palabra del amado.
Por eso dice la Biblia que el amor todo lo cree.
Y por cuanto todo lo cree, todo lo soporta.
¿Por qué?
Porque está en la esperanza de aquel que prometió.
Amén.
No sé si alguien más quisiera comentar algo o preguntar algo de la esperanza.
Hola a todos.
Hola, Tari, bienvenida.
Hola.
Gracias.
Gracias por compartir.
A lo mejor tengo una pregunta más, no sé, como más práctica o algo como,
si podéis decir algo, puede compartir cómo encuentras
día a día la esperanza como en tus propias palabras.
A través de leer la Biblia, porque la Biblia menciona, dice, y lo que antes se
escribió para nuestra enseñanza se escribió
para que por medio de las escrituras tengamos...
Lo voy a leer el versículo, es que no lo tengo en la
mano, pero sí sé que está en romanos, pero lo voy a leer.
Aquí está.
Romanos 15, 4.
Porque las cosas que se escribieron antes para nuestra enseñanza se escribieron a
fin de que por la paciencia y la consolación
de las escrituras tengamos esperanza.
Es decir, que cuando uno lee la Biblia, no es sólo el hecho como de cumplir
mandamientos y estatutos, sino que la idea es de que Dios nos tiene palabras de
esperanza para nosotros, porque estamos
viviendo una situación difícil en la tierra.
Entonces, cuando uno lee la Biblia, Dios nos muestra
a nosotros la esperanza que tiene para nosotros.
Y por lo tanto nos sostenemos en esa palabra, como dijo el apóstol Pablo,
así desde la palabra de Dios, o sea, sosténgase la palabra para caminar en ello.
¿Por qué?
Porque como Dios prometió y su palabra es justa, entonces si
yo me sostengo a su palabra, yo permanezco en esa palabra.
Por eso que inclusive si leemos Juan 1, dice de que aquel que permanece bajo la
esperanza de ver a Jesús cara a cara, se purifica a sí mismo.
Es decir, de que si al leer por ejemplo Juan, me dice a mí de que si yo tengo mi
esperanza en ver a Jesús cara a cara, es decir, en el sentido que se va a tener
una manifestación con él, me estoy purificando a mí mismo.
Es decir, que una de las maneras de purificarse o santificarse, es poner la
esperanza de poder verlo a él cara a cara.
O inclusive el caso de que la Biblia menciona de que si nosotros militamos,
pero si nosotros vivimos por él y para él, vamos a tener un precioso, por así
decirlo, regalo, o lo que conoce la Biblia como los siete galardones del apocalipsis.
Entonces, ¿qué pasa?
Cuando a veces nos encontramos en posiciones donde hay muchos problemas,
muchas circunstancias, muchas situaciones, y
uno puede decir, bueno, pero ¿para qué predico?
¿para qué enseño?
¿para qué oro?
¿para qué esto?
Entonces uno se recuerda que Dios tiene una palabra de esperanza, en el sentido de
que hay cosas que nos esperan con él en eternidad.
Pero si lo queremos ver solo en un plano también terrenal,
significa también la Biblia que él viene en mi ayuda.
¿Por qué?
Porque la Biblia dice en Isaías 41.10, No temas, porque yo estoy contigo.
No desmayes, porque yo soy tu Dios y que te esfuerzo.
Siempre te ayudaré, siempre te sustentaré, con la diestra de mi justicia.
Entonces eso le da un esfuerzo para lograr cada día avanzar.
Incluso yo creo que también lo había mencionado en inicio, es que la Biblia
dice, Bienvenidos a mí los trabajados y cargados que os haré descansar.
Es decir, que si yo me encuentro cansado o cargado por las
diferentes cosas que me pasan, yo lo que puedo hacer es ir a orar.
¿Por qué?
Porque dice acercados a mí.
Entonces, como dice acercados, ¿de qué manera lo puedo acercar?
En oración.
Entonces yo, después del trabajo, después de un día difícil,
en lugar de ver tele o ir a pasear, me puedo ir a orar.
Si alguien dice, no, es que orar no muchísimo por esto y lo otro, bueno,
entonces me puedo ir a cantar cánticos a él.
¿Por qué?
Porque la Biblia dice que él me rodeará con cánticos de liberación.
Eso quiere decir que si yo tengo problemas,
yo puedo comenzar a cantarle él en alabanzas.
Porque también la Biblia dice que él habita en las alabanzas de su pueblo.
¿Qué significa eso?
De que si yo le canto a él, él dice que él habita.
Si él habita, significa que su presencia se va a hacer más presente.
Y si hay entidades detenibles en mí o a lo que me rodea,
esa presencia de Dios va a hacer que los demás huyan.
Es como cuando hay ladrones y llaman a la policía.
Entonces viene la policía y los ladrones salen corriendo
porque se hizo presente la presencia de los policías.
Entonces, cuando yo alabo a Dios, es como llamarle,
como pedirle un 911 de emergencia para que él descienda.
Entonces, cuando uno lee la Biblia, le enseña a uno esas características de
qué hacer o de qué maneras acercarse a él, tomando el versículo que dice eso.
Entonces, la Biblia le enseña las diferentes maneras, ya sea por cánticos,
ya sea por oración, ya sea por lectura de la Biblia.
¿Por qué digo lectura?
Porque la Biblia dice que en el hebreo, la palabra
leer está relacionada a la palabra convocar.
Y cuando sale una convocación, es de que yo pueda hacer un llamado.
Entonces, cuando yo estoy leyendo la Biblia, yo convoco a Dios.
Entonces, como yo estoy convocando a Dios a través de leer, él se hace presente.
Y se hace presente por ciertas cosas.
Por eso, cuando alguien lee la Biblia, a veces se queda dormido.
Pero es porque hay una convocación espiritual.
Es decir, estoy convocando a la presencia de Dios en mi vida, porque él es el
espíritu de la palabra, es el espíritu de verdad.
¿Por qué menciono esto?
Porque en Daniel capítulo 10 dice de que cuando Daniel estuvo orando y ayunando por
21 días, dice que vino una entidad espiritual.
Y de que cuando él le habló con las palabras, que sus palabras tenían poder,
dice que cayó dormido.
Dice que lo tuvieron que tocar para que se despertara.
Entonces, ahí nos habla porque cuando nosotros
leemos la Biblia, a veces nos quedamos dormidos.
Y no es porque nos aburra, ni tampoco a veces es porque hay demonios que nos hagan
dormir, sino que a veces es porque su presencia, el poder
de su palabra en términos espirituales, nos la traslada.
Y a veces eso provoca que como tenemos una debilidad espiritual por pecados, etc.
, y caigamos rendidos espiritualmente.
Entonces, si nos damos cuenta, al leer la Biblia nos da un montón de...
si lo queremos llamar en términos actuales como tips o
consejos para tener una esperanza y también lograr cosas.
Porque él es nuestro consejero.
Entonces la Biblia nos enseña todos esos consejos o esas palabras de qué hacer para
caminar rectamente aquí.
Me gusta la comparación con ladrones, porque creo que es una comparación muy
buena cuando pienso en, no sé, como paz o alegría o lo que sea.
Que es algo que tenemos que guardar, pero hay muchas cosas que le pueden robar.
Se pensaba en eso.
Es una buena comparación de que si tú, como te dices, con alabanza o lo que sea,
cuando entras a la presencia de Dios, tú encuentras esa paz de nuevo.
Y como que no te puede robar todo lo que está pasando, tu paz y gozo y tal.
Sí, claro, gracias.
Y por eso es como le digo que en la palabra de Dios encontramos ciertamente
una palabra de fe, pero en la cual esperamos.
Es decir que, por ejemplo, si yo vengo y en este caso llamo a la policía en
términos de los ladrones, yo sé que si yo llamo a la policía,
me va a solucionar bajo la espera que ellos me vendrán.
Porque yo estoy pegando, yo estoy haciendo una llamada.
Entonces, igual es en todo.
Uno hace algo y espera un resultado.
Entonces, en este caso es lo mismo con la palabra de Dios.
La palabra de Dios ciertamente es fe, porque yo espero en un resultado.
Y por eso es que todo lo que está en la vida no me avergüenza o no me va a
desilusionar, sino que me va a traer a mí
algo más grande de lo que yo puedo imaginar.
Por ejemplo, en el caso de Moisés, cuando él estaba delante del Mar Rojo,
que él clama a Dios y le dice, señor, ¿pero qué hacemos?
Porque mira aquí, pues cómo el Egipto nos viene persiguiendo.
Y Dios le dice, ¿qué es lo que tienes en tu mano?
Yo te doy una vara.
Entonces, lo que le haces, habla de que se separa el Mar Rojo y ellos pueden pasar.
Es decir, él puso su esperanza en Dios, que Dios le dijera qué hacer.
El hora, Dios le responde y nunca se imaginó de que se iba a abrir el Mar Rojo.
Pero sí es importante mencionar de que Dios ya esperaba de que Moisés se diera
cuenta de que la única salida era el Mar Rojo.
Es decir, que él tenía que tener la acción de irse
al Mar Rojo, ábrete y no necesariamente orar a Dios.
No es de que uno no crea en Dios, sino que a veces Dios ya nos otorga cierto poder.
Y en este caso a Moisés ya le había dado una
vara y que él tenía que saber cómo usarla.
Pero él no sabía.
Por eso le dijo, Dios, ¿qué es lo que tienes en tu mano?
Algo así como que uno esté pidiendo pan.
Señor, tengo hambre.
¿Qué tenés en la mano?
Un sándwich.
Entonces, comételo.
Entonces, por eso la importancia de leer la Biblia,
porque en la Biblia encontramos muchas cosas.
O sea, no es sólo el hecho de mandamientos o estatutos o cuestiones así tal vez
rígidas, sino un conocimiento de quién es Dios, cómo es Dios y cómo actúa Dios.
Por eso el versículo que mencionó Larry hablaba del Dios de esperanza.
Es decir, que tenemos un Dios que nos provee a
nosotros palabras esperanzadoras para poder reposar.
Inclusive también en Romanos habla del Dios de paz y
características así que nos ayuda a saber cómo es nuestro Dios.
Y eso nos ayuda también a saber cómo acercarnos.
Porque si yo digo Dios es creador, es una cosa.
Pero si yo digo Dios es mi amigo, eso es otra cosa.
A pesar que son lo mismo.
Dios es el mismo creador y amigo.
Pero cuando yo escucho el término amigo, lo siento más familiar
en el sentido de que me puedo acercar con mayor confianza.
Pero si yo hablo de creador, lo puedo ver muy lejos.
Entonces cuando la Biblia nos habla de diferentes cosas, nos da como el acceso
para tener una confianza en acercamiento.
Inclusive en Hebreos capítulo 4, dice, y no tenemos un
sumo sacerdote que no se compadezca de nuestros errores.
Él está dando a entender que tenemos muchos errores.
Entonces, como tenemos muchos errores, Él dice, no tenemos a alguien que no sepa
cuáles son nuestros errores, sino que tenemos a Jesús como sumo sacerdote.
Y dice, por lo tanto, acercados con confianza
al trono de la gracia para el oportuno socorro.
Entonces ahí nos está diciendo a nosotros que Dios no necesariamente, si pecamos o
cometemos un error, nos va a agarrar necesariamente a golpes.
Nos está diciendo a nosotros que Jesucristo está delante del Padre
intercediendo, buscando la manera de reconciliarnos.
Dice, mira, yo sé sus padecimientos porque yo estuve en
la cárnea, yo estuve ahí abajo, yo sé cómo son las cosas.
Dale la oportunidad.
Entonces eso nos habilita para que nos acerquemos con
confianza delante de Dios y Dios nos ofrezca socorro.
O nos ofrezca, así que queremos llamar en otra palabra, salvación.
Y por eso nos ayuda a nosotros a acercarnos con confianza delante de Dios.
Porque su palabra nos está diciendo que podemos.
Entonces eso nos da una esperanza.
¿Es decir, esperanza en qué sentido?
De que si yo tengo un problema y yo cometí un error,
es como cuando uno le debe algo a alguien, ¿verdad?
Si uno le debe algo a alguien, uno a veces le da como
que pena volverle a acercar y volverle a pedir prestado.
Porque ya le pidió prestado.
O si uno se acerca le puede decir, mira, otra vez gastando, mira, ya te presté.
Y le pueden regañar a uno.
Eso le da como pena y no se acerca.
O si se acerca, se acerca ya sabiendo qué va a pasar.
Entonces en el caso de Dios es diferente porque esta palabra me ayuda a yo tener
una esperanza de que, cierto, cometí un error.
Pero también tengo una esperanza de que Jesucristo murió por Mena Cruz y eso me da
un acceso delante de Dios a pedir la ayuda a pesar de que yo continúe fallando.
Entonces tengo a quien aferrarme y eso obviamente
también ayuda a que mi gratitud hacia Dios crezca.
Sí, ella se fue pero una forma práctica que yo piense es cuando yo le pido a Dios
que revisa mi corazón, mi actitud, para que siempre pueda mostrar esperanza y
hablar esperanza y no palabras de incoherencia.
Y cuando estoy alabando a Él, me pone en lugar este recuerdo.
Es que si lo he hecho antes, como que Él me ha
renovado, me dio cosas, todas las cosas que necesito.
Pero si Él, si lo he hecho antes, pues Él va a hacerlo otra vez.
Hola, hola.
Hola, hola.
Disculpa, Juan, Larry, Sara, Mary, Aynir.
Buenas noches.
Sí, buenas noches, hermano.
¿Quieres agregar algo?
Sí, muy interesante el tema.
Me gustó mucho cómo lo profundizas, Juan, y cómo lo
estructuras en base a la realidad que vivimos día a día.
Las personas, especialmente las personas, somos creyentes, ¿verdad?
Y solo quiero agregar un pasaje, Salmo 27,
13, 13-14, que fue lo que dijo el Rey David.
Sí.
Solo voy a leer.
Hubiera yo desmayado si no creyese que veré la
bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.
Aguarda, Jehová, esfuérzate y aliéntate tu corazón.
Sí, espera, Jehová.
Sí, creo que la esperanza en Jehová y la confianza en Jehová es la que nos va a
construir o nos va a dar la base para mantenernos fuertes hasta el final,
que es la segunda venida de Jesús y el pacto de la Iglesia.
Y nos va a mantener hasta el final, pero sin embargo, no olvidarnos que Dios
es, la bondad de Dios es maravillosa y grande, y no nos vamos a ir de esta tierra
sin ver su bondad aquí, en esta tierra de los vivientes.
Aunque haya injusticias, aunque haya un sistema opresor, nunca,
siempre la bondad de Dios va a salir adelante de todo eso.
Entonces, eso es lo que yo quiero agregar, que es mantener nuestra fe siempre en alto
y saber manejar nuestras emociones y no mezclar nuestras emociones con la fe,
sino que siempre mantener nuestra fe en alto, y que nuestras
emociones estén hasta abajo en cualquier evento de nuestra vida.
Y pues eso es todo lo que quiero, bueno, quería aportar y
espero que les haya sido de utilidad lo que les mencioné.
Gracias.
Sí, muchas gracias.
Creo que hay que decir algo muy, muy importante, que es que no dependamos
de nuestras emociones, sino de la fe, porque a veces nosotros pensamos de que fe
es de solo decir, ah, que va a pasar tal cosa, y realmente no, ¿verdad?
Por eso es muy importante lo que dijiste, porque realmente la fe depende de la
palabra de Dios, porque la fe de Dios es permanente.
Dice la Biblia que él permanecerá sobre todas las cosas.
Exactamente.
Exacto, entonces si yo... En la roca.
Exacto, en la roca, entonces si yo confío en su palabra, eso va a pasar.
Si yo, por mi cuenta, creo en las cosas que van a pasar, pero él no dijo nada,
pues ahí mi fe ya no es una fe verdadera, o mi esperanza está basada en otra cosa.
Sí, normalmente las personas ponen su fe en dos cosas, en dos cosas, en las
personas o en las cosas materiales, y eso incluye dinero.
Entonces ahí va el primer fallo ahí, porque tú no puedes poner tu fe en lo más
valioso que Dios te dejó adentro, en el Espíritu Santo, en personas,
porque según la Biblia, perdón la expresión que
voy a usar, maldito el que confía en el hombre.
Pero Dios no está maldiciendo, o así lo interpreto yo, él no está
maldiciendo al hombre, sino que te está diciendo o te está advirtiendo que vas a
ser maldito toda tu vida si confías en el hombre, porque
él siempre te va a engañar y él siempre te va a traicionar.
Entonces, y si confías en las cosas materiales, según la Biblia dice, pasa.
.. por ejemplo, el dinero tiene alas y va a volar a otro lado, o sea,
es algo volátil, es algo que el humano creó y es un sistema que crearon.
Entonces, cuando pones tu fe o pones tu esperanza en cosas que en primer lugar no
fue hecho por un Dios Todopoderoso, sino por un humano común que fue creado
por Dios y que no tiene la misma capacidad y no está al mismo nivel de Dios,
entonces eso nunca va a durar para siempre.
Lo que va a durar para siempre es la fe, el amor,
la dignidad, la paciencia que Dios le dé a uno.
Entonces, creo que ese punto que tocas es muy importante también, porque nos ayuda a
entender un poco hacia dónde debemos poner nuestra mirada siempre.
Sí, gracias por la aportación.
Y fíjate que ahorita mencionas esto, que el enfoque, que a veces nosotros
ponemos las cosas ya sea en el dinero, en las personas, etc.
Hay un ejemplo que es bastante... por lo menos a mí me impresionó cuando yo lo vi,
y tal vez ya muchos de ustedes lo han visto, y es el ejemplo cuando Dios prueba
a Abraham, porque realmente a Abraham ya en parte le dieron a su promesa que se
llama Isaac, porque era una de las promesas que le
había sido dado que iba a tener a Isaac por hijo.
Pero aquí algo muy importante, de que Dios le
pide a Isaac para saber dónde tenía la fe Abraham.
Por eso, ve y dame a tu hijo.
Y yo cuando meditaba en eso, inclusive lo hice en el libro de Hebreos.
Dice el libro de Hebreos, o inclusive en la parte de Abraham, es de que Abraham
cuando fue a entregar a su hijo, donde depositó su fe, es en Dios,
pero no sólo en Dios, en ese término de, ah sí, yo creo en Dios, sino de que él
puso su esperanza en el poder de la resurrección.
¿Por qué menciono esto?
Porque como habían prometido, o sea Dios le había prometido que en su simiente iba
a venir la promesa, es decir que toda la multitud de estrellas de la tierra, etc.
, toda esa multitud iba a venir de Isaac.
O sea, comenzando por así decirlo, por Isaac.
Entonces, si él iba a morir, significaba que todo eso
no iba a pasar, y por lo tanto Dios iba a ser mentiroso.
Entonces, ¿qué pudo haber pensado Abraham en ese momento?
Dijo, ok, entonces si me dijeron que en Isaac iba a estar mi promesa, y Dios me
está pidiendo en Isaac que lo sacrifique, significa entonces que Dios después del
sacrificio lo va a resucitar dentro de las cenizas.
Entonces él tenía una fe muy puntual, ciertamente
en Dios, pero en el poder de su resurrección.
Entonces él confiando en el que sabía de que voy a dar
a mi hijo, y lo van a resucitar dentro de las cenizas.
Y esto es basado en también lo que pasó con Jesús, ¿verdad?
Porque ahí nos habla a nosotros de que nosotros tenemos que tener nuestra fe o
nuestra esperanza en la resurrección.
Por eso también el apóstol Pablo dice, si Jesucristo no
resucitó, comamos y bebamos, porque mañana moriremos.
Entonces ahí habla de que la persona que vive en fe debe vivir conforme al poder de
la resurrección, es decir, en el creer en un Cristo resucitado.
Por eso que a veces no vivimos como vivimos, vivimos a la manera de la
semejanza de Jesús, porque no entendemos esa fe de la resurrección.
Entonces si nosotros entendemos esa fe y esa esperanza de que también
resucitaremos, así como Jesucristo resucitó, tomando el ejemplo de Abraham,
nuestra vida va a cambiar totalmente, porque ya no es una fe cualquiera,
sino que es una fe que resucitó muertos.
Y por eso que la fe de Abraham, o en este caso el padre de la fe,
su fe tenía la fe en la resurrección.
Por eso que nosotros somos hijos de Abraham, porque nosotros creemos en la fe
que tuvo Abraham, y la fe de Abraham era la fe de la resurrección.
Es decir que Abraham creía que si mataban a su hijo, lo iba a resucitar dentro de
las cenizas de pero, pero por otro lado vemos a Jesús,
que murió, y Dios Padre lo resucitó dentro de las cenizas.
Entonces esa es nuestra fe.
Por eso es la Biblia, esta es la palabra de fe que predicamos, de que si confesares
con tu boca que Jesús es Señor, y crees en tu corazón
que Él resucitó dentro de los muertos, serás salvo.
Y por eso también es lo que Dios nos pide, el bautismo en agua, porque el bautismo en
agua refleja la muerte y la resurrección con Cristo.
Si somos sepultados con Él, participamos también de su resurrección.
Y ahí habla de que por eso que el bautismo es, por así decirlo, la obra de la fe,
la manifestación de la fe, de la resurrección.
Y obviamente también el bautismo es un acto profético del arrebatamiento,
porque dice la palabra que así como Él se levantó de los
muertos, así también seremos nosotros resucitados y morimos.
Y si fuimos resucitados juntamente con Él, también seremos
arrebatados, o en el caso de que Jesús fue ascendido.
Sí, yo creo que sí, muy acertado tu punto.
Y sí, el mayor ejemplo, pues, ahora lo que dio
ese paso de fe, creía en la promesa de Dios.
Y le dio un poco de confianza, y pues, adiós.
Y así que Dios, así como lo prueba uno, también Él puede llegar a ese punto de
probarlo uno, en cuanto qué tanto confiamos en Él, qué tanto tenemos esperanza en Él.
Porque cuando vive, y más, y ese contraste se ve más cuando estamos en el pruebo,
cuando estamos viviendo algún momento muy difícil, o estamos esperando un resultado
de algo que necesitamos que se dé ya, y no llega ese resultado, entonces empieza
la ansiedad, empieza todo, empieza el afán, y cuando llegamos a ese punto
podemos llegar a perder la esperanza y la fe en Dios.
Yo escuché una aplicación de un pastor, y me gustó mucho lo que dijo en cuanto a
los tiempos de espera en algo, en algo que estás anhelando, en algo que
quieres, en algo que buscas, y dice, Dios tarda, pero siempre llega a tiempo.
Entonces igual sus promesas son firmes.
Algunas promesas, algunos profetas, perdón, murieron, según entiendo yo,
he leído en la Biblia, murieron sin ver esas promesas cumplidas, pero siempre con
el fundamento de que le heredaron esa roca, esa
fe, esa esperanza a la siguiente generación.
Aunque ellos ya no están, aunque ellos ya no lo vieron, ellos sabían que esa fe iba
a seguir, así como Abraham le dio a Isaac, Isaac
le dio a Jacob, y así se fue su generación.
La promesa seguía vivo.
Entonces, en parte, pues nosotros como cristianos creyentes, es importante darles
esa herencia también a las personas que vienen más adelante de uno.
Entonces creo que ese es el sentido, o lo más importante
también, en cuanto a la fe y la esperanza en Dios.
Y gracias por eso también, porque eso nos habla a nosotros de, como tú dices,
compartir esa esperanza que uno tiene para que otros se guarden bajo esa esperanza.
Y uno de los ejemplos que se maneja ahí, voy a dar dos, ¿verdad?
Uno es Abraham, porque Abraham, una de las cosas que hizo, pero cuando
llega, por así decirlo, a anunciarles que
iban a destruir Sodoma y Gomorra, antes de que
llegara, dice, ¿acaso no diremos esto a Abraham, que será una nación grande?
Y hay algo que me gustó mucho en ese pasaje, que dice,
¿por qué él le dirá a sus generaciones acerca de esto?
Es decir, acerca del conocimiento de Dios.
Por eso fue, o por lo menos eso yo creo que tal vez fue escogido Abraham entre los
demás, porque él iba a compartir de lo que se le había dado delante de Dios.
Puede ser que habían otras personas por ahí como Abraham, pero tal vez no iban a
compartir la esperanza la cual él estaba guardando.
Y el otro pasaje que también puede compartir con esto que mencionaste de
compartir la esperanza, es el caso de David y de Salomón, porque aunque a David
no se le permitió construir el templo, él no se quedó con las manos cruzadas,
porque es algo que a veces nosotros hacemos, como a mí no me lo van a dar,
me quedo de brazos cruzados.
Pero cuando David entiende de que a su hijo le van a dar el deseo, creo que se
puede poner el anhelo de la construcción del templo, él hace todo lo posible para
que eso se vaya a dar.
Y él dice que Dios de su propia riqueza dio todo lo necesario, inclusive los
planos, para que sólo Salomón viniera y lo construyera.
Pero obviamente también le dijo a Salomón, te pido que te esfuerces y que seas
valiente, porque Dios te va a dar esto, esto, esto y esto.
Entonces él trasladó la esperanza de la gloria que a él no le pudieron dar,
pero que su generación sí le iba a recibir.
Y eso nos habla claramente de lo que tú mencionas, de que nosotros puede ser que
no tengamos estas manifestaciones de que otras generaciones en gloria y en Cristo
Jesús lo puedan tener, pero sí vamos a comenzar sembrando en esperanza en ellos.
Por lo menos yo unas cosas que aprendí con la Biblia, en el caso de Salomón y David,
es de que a veces nosotros vemos la sabiduría de David a través de Salomón.
Porque Salomón dijo cosas que también las dijo David, cuando uno revisa la Biblia.
Entonces vemos de que él sembró David y obviamente vemos o nosotros hemos
recolectado la cosecha de las palabras o proverbios, Eclesiastés.
Entonces es bien importante eso, que nosotros
traslademos la esperanza de Jesucristo.
Y eso de que es un Dios que sana, un Dios que liberta, un Dios que provee,
un Dios que ayuda, un Dios que aconseja, un Dios
que administra paz, un Dios que administra amor.
Y yo tengo este dicho, que Jesús es la esperanza de las esperanzas.
Todas las esperanzas, cualquiera que podamos
necesitar o tener, están en Cristo Jesús.
Y obviamente una de ellas se consumió en la cruz y por
eso también estamos bajo la esperanza de su venida.
Porque en él está encerrado todas las cosas, como dice el Eclesiastés,
que Dios propuso en este misterio que en el resto de las cosas las que están en los
cielos y las que están en la tierra, en la dispensación del
cumplimiento de los tiempos para encerrar todo el Cristo.
Sí, definitivamente.
No sé si alguien quisiera comentar algo más o preguntar.
Bueno hermanos, dios les bendiga a todos.
Guarden el video de...
De verdad.
Bueno, comentarme.
Al principio, pero muy bueno el tema.
Me he acertado a todas las...
Bueno, quería añadir que...
ciertamente la esperanza...
es así como cuando algo es liviano y se mete en el agua.
Mientras más lo agregamos hacia abajo, la presión se siente más.
Tiene un concepto de como la nimbia.
Algo muy liviano y si lo sometimos en el agua,
la presión del agua lo va a querer destruir.
Pero si lo soltamos, se va arriba y termina viéndose en la superficie.
Es algo así como cuando nos encontramos en la presión de la prueba.
Y estamos, como dice la Biblia, que la prueba produce esperanza.
O sea, cuando nos encontramos más presionados.
Cuando, como decía Tony, cuando estamos en un sistema injusto, o bien sea cuando
estamos en una situación económica fuerte, terrible, o bien sea enfermedad,
lo que sea, cuando estamos más presionados, en ese momento es donde la
esperanza flota, la esperanza surge.
Y es como decía también el hermano Juan, es parte
de Dios robar en donde está depositada nuestra fe.
Porque dependiendo de donde esté depositada nuestra
fe, va a ser el tamaño de nuestra esperanza.
Si nuestra fe está depositada en Jesucristo, por supuesto que vamos a tener
la esperanza de la esperanza, como decía el hermano Juan.
Pero todo se muestra más claramente cuando estamos en medio de la prueba.
Y todos los tipos de pruebas.
Porque al final de cuentas, todas las pruebas lo que hacen es probar,
vaya la redundancia, lo que se prueba aquí es la fe.
Podemos estar en una enfermedad, podemos, puede ser economía, puede ser
sentimientos, pero lo que se está probando no son los sentimientos.
No es que tan buenos seamos económicamente, ni si nuestros cuerpos son fuertes.
Lo que se está probando es si nuestra fe, que es mucho más valiosa que el oro,
es hallada con el buen ojo delante de la presencia de Dios.
Entonces, bueno, quería añadir eso.
En Salmo 52, habla de los poderosos que colocan su confianza en el dinero.
Pero después, al final del tiempo, nosotros que hemos confiado en la
misericordia de Dios, vamos a hacer lo que vamos a reír al final.
Dice, al final del Salmo 52, dice, yo estoy como olivo verde en la casa de
Dios, en la misericordia de Dios, espero eternamente y para siempre.
O sea, nosotros, a pesar de que nos va mal, o que igual como cristianos sufrimos
adversidades, sabemos que al final, o sea, la esperanza, el punto final,
el toque final de nuestra carrera, va a ser risa,
va a ser gozo, va a ser aleluya, va a ser jubilo.
Y a pesar de que nuestro trayecto está cargado
de tanta presión, pero es esa esperanza.
Y la prueba de que tenemos esa esperanza, es que
tenemos el amor de Dios en nuestros corazones.
Porque dicen que la esperanza no avergüenza, porque el amor de Dios ha sido
derramado, por el Espíritu Santo ha sido derramado en nuestros corazones.
Ha sido derramado en nosotros.
Una vez que nosotros sentimos que Dios nos ama, pues se hace manifiesto que en
nosotros está una esperanza viva en Cristo Jesús.
Bueno, eso es lo que quería compartir, mi hermano.
Amén.
Gracias.
Eso me hace acordar de una canción que tal vez ustedes ya lo oyeron, que dice...
En tu misericordia he confiado, me alegraré en tu salvación.
En tu misericordia he confiado, me alegraré en tu salvación.
¿Alguien quiere convertir algo más o preguntar algo más?
O todos nos vamos a captar ahorita.
Sí, es interesante lo que dijo Einar, y tiene toda la razón.
Por ejemplo, desde la perspectiva humana, tenemos desde la perspectiva humana,
de la carne, y nosotros vivimos mal, hacemos todo mal, está todo mal,
no estamos llegando a nada, pero todos esos que están aparentemente bien,
en cuanto a la salud, a todas esas cosas
materiales, nos están metiendo una falsa alarma.
La apariencia de que están bien, y ellos ahora
gozan, pero desde la perspectiva de Dios,
las personas que sean fieles a él, que cumplan sus mandamientos, que ayuden
al prójimo, que muestren amor a los demás, que no se afanen por el dinero y todas
esas cosas, van a gozar un día, y cuando llegue ese día, las personas que
gozaban aquí en la Tierra, en este reino, yo lo pongo así, desde mi perspectiva,
este es un reino caído, un sistema corrompido, que no fue
inventado y creado por el hombre, para su propio beneficio.
Entonces, por eso es que recuerdo yo que cuando el nuevo Enrique le preguntó a
Jesús que dónde estaba ese reino y dónde lo podía ver y alcanzar, él claramente,
Jesús le dijo que el reino no estaba aquí.
Entonces, eso nos da un indicio, nos da una pista, de que definitivamente
ese sistema, o ese reino caído que funciona o que
conocemos, no forma parte o no somos parte de eso.
Entonces, un día, pues, vamos a gozar, como digo, lo van a ver en EIMER,
y vamos a ver los resultados de nuestra fe y esperanza que pusimos en Dios.
Gracias,
sí, porque, como mencionaba, aquí este sistema está de cabeza, y por eso es el
Evangelio, o sea, esa es la idea realmente del Evangelio, porque cuando uno sabe que
hay personas que depositan su confianza en riquezas y otras circunstancias,
ellos van a tener una destrucción terrenal, o sea, no únicamente la
condenación eterna que se está manifestando, sino que también la
terrenal, es decir, que van a tener los sufrimientos posiblemente de aquí también,
y por eso nosotros debemos anunciar la palabra del Evangelio y trasladar la
esperanza del reino de Dios.
Por eso decía, arrepiéntanse, porque el reino de Dios se ha acercado a vosotros,
para anunciar una esperanza a las personas.
Pues, como mencionabas, que este es un reino.
Entonces, como dijo Jesús, un reino dividido contra sí mismo no puede
prevalecer, es decir, que el reino de la luz no puede
estar en el mismo sentido como el reino de las tinieblas.
Entonces, cuando Jesús vino a decir, arrepiéntanse, porque el reino de los
cielos se ha acercado a vosotros, estaba diciendo que este reino es un reino
de tinieblas, que su reino es un reino de luz.
Y lo que se hacía antiguamente, antes de entrar en guerra entre reinos,
era anunciar la rendición del reino, es decir, hay un pasaje en Isaías que
menciona que el rey de Asiria envió a uno de sus comandantes y le dijo, creo que en
ese momento estaba Ezequías, le dijo que no confiaran en Jehová ni en otros dioses,
porque ningún dios pudo prevalecer contra el rey de Asiria.
Entonces, le estaba declarando que se rindieran primero, y que si no se rindan,
él iba a destruirlos.
Y si él no podía destruirlos, les iba a enviar a otro, iba a mandar a otro
comandante que era más poderoso que él, para
que prácticamente lograran conquistarlo.
¿Pero qué tiene que ver todo eso con un reino de Dios?
De glabilidad dice que él, inclusive hay una parábola que habla de eso,
de que Jesús ha enviado siempre anunciantes del reino para que la tierra
se rinda, es decir, para que entre en arrepentimiento,
para que deje el pecado y se acerque a la luz.
Pero el hombre es la persona no querida.
¿Y qué pasa?
Que regularmente cuando se envían mensajeros de ese tipo, siempre enviaban
del más pequeño, por así decirlo, hasta el más grande.
Por eso que vemos que como nadie quiso hacerle caso al
menos digno, enviaron al más digno de todos, que era Jesús.
Porque regularmente esa era la tradición.
Lo podemos ver en el caso, por ejemplo, cuando iban con Balaam, dice que le
enviaron para poder hacerlo convencer de que maldijera a Israel.
Le enviaron desde el menos digno al más digno.
Cuando también mandaron guerreros para ir a traer a Elías, enviaron primero a los
menos dignos y después mandaron a los más dignos.
Inclusive hay una parábola que Jesús menciona que habla de eso también.
Dijo, ya le envíe a mis mensajeros, si a unos los han matado, a otros los han
golpeado, les enviaré ahora a mi hijo para que crean.
Es decir, que Jesucristo, que era el primogénito, el príncipe de paz,
vino a proclamar que las personas se entreguen al reino de la luz.
Si no se entregan al reino de Dios, van a terminar siendo destruidos.
Es decir, que nuestro mensaje del Evangelio es que las personas se rindan a
Cristo, al nuevo reino, es decir, al reino de Dios.
Esos son los nuevos.
Exacto, porque si no lo hacen, dice la Escritura que Él vendrá con una
espada en su boca y con una espada en su mano, ya a combatir contra las tiañelas.
Por eso dice que el Antiquristo será destruido con la palabra de su boca.
Ahí habla de que Él vendrá a tomar el reino.
Y lo que nosotros estamos haciendo prácticamente
es como que es el sistema de evacuación.
Entréguense a Jesús, busquen a Cristo.
Él está ofreciendo esta esperanza, un nuevo reino, de una nueva gloria,
de nuevo esto, etc.
¿Para qué?
Para que crean a la palabra, entren al reino de Dios, para que cuando Jesucristo
venga, así como dice Apocalipsis con las espadas en su boca y su espada en su mano,
ellos participen del reino ganador y no de aquel que estará en tinieblas en la tierra
con todos los juicios que serán manifestados en la palabra.
Y por esas razones es que necesitamos leer la Escritura, para conocer todo eso,
tanto las grandezas de su ley, como dice la palabra, como también lo que
va a acontecer a esta tierra si aquellos que
no crean sujetarse bajo la verdad del Señor.
Y por eso es la idea del anuncio del Evangelio.
Y no solo eso, sino que también la enseñanza, porque a veces hay dos vías.
Hay personas que solo quieren que la gente se convierta, pero no les enseña.
Y Dios nos mandó a hacer las dos, nos mandó a predicar el Evangelio,
pero también a enseñar el Evangelio.
Por eso dice, ir y hacer discípulos, enseñándoles
a guardar lo que yo les dije que guardaran.
Entonces ahí habla de dos cosas.
Todas las personas debemos aprender a evangelizar y a enseñar, pero no vamos a
poder evangelizar si no conocemos las buenas
nuevas, o sea, la palabra de esperanza.
Y tampoco podremos nosotros enseñar si nosotros mismos no aprendemos de lo que
Jesucristo nos dijo que guardáramos.
Porque si no, estaríamos anunciando un mensaje que ni siquiera nosotros estamos
creyendo y estaríamos enseñando algo que ni siquiera nosotros estamos cumpliendo.
Entonces, por esta causa es que debemos sujetarnos
de una manera diligente, como hizo Esdras.
Dice Esdras 7.10 Y Esdra dispuso su corazón para inquirir en la ley de Jehová,
para cumplirla y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.
Es decir que primero es disponer nuestro corazón, segundo es aprender, tercero es
ponerlo en práctica y cuarto ya poder enseñarlo.
Y eso fue lo que hizo Jesús los 30 años, porque los 30 años Jesús estuvo sujeto a
la palabra, sujeto a la obediencia a Dios, hasta poder manifestarse públicamente a
los 30 años, iniciando desde el bautismo en agua.
Pero ese es el sentido.
Si nosotros nos llenamos de la palabra de esperanza, la palabra de fe, la palabra de
amor, eso mismo vamos a hablarle a las personas, porque las personas están bajo
una esperanza, esperanza de restauración familiar, esperanza de sanidad,
esperanza de reconciliación, esperanza de que alguien sea libre, un montón de cosas
que tienen una espera, que están confiando en cosas terrenales, ya sea dinero,
sistema judicial, político, ayudas, inclusive ahorita con el gobierno de Trump
que detuvieron ciertas cosas, entonces sus esperanzas están ahí, pero hay que
ofrecerles la esperanza de Cristo Jesús, que está sobre todas las cosas,
pero obviamente también Dios requiere que nos arrepintamos, porque obviamente no
podemos andar en las mismas cosas que nos han quitado la esperanza, porque realmente
las tinieblas es la que nos han destruido a nosotros, y nos han quitado muchas cosas.
Dios no espera que sigamos haciendo tratos con
el mal, porque eso caeríamos a lo mismo, ¿verdad?
Y por eso que hay un versículo que dice porque la paga del pecado es muerte,
mas la dadiva de Dios es vida en Cristo Jesús.
Y ese pasaje, a mí lo que yo entendí eso es de que el pecado es como que estuviera
contratando gente, porque dice que la paga el pecado.
¿A quién yo le pago?
Le pago a alguien que yo contrato, hácenme este trabajo.
Entonces el pecado anda contratando a la gente y vendiéndole falsas esperanzas,
y cuando van a venir después, le va a venir a
pagar, mira, aquí está tu paga, ¿a cuál le pagas?
La muerte.
Pero cambio, Jesús no vino a contratar en el sentido de
bajo un pago, sino que él vino a regalar vida eterna.
Es muy diferente lo que hace el enemigo, que el
enemigo nos engaña y nos quiere pagar con muerte.
Dios viene y dice, mira, acéptame, yo te regalo vida eterna.
Y por eso nosotros debemos buscar como que por así decirlo,
fervientemente o con pasión da a Dios y su palabra.
Por eso dice, por eso que los apóstoles lo que hicieron en
Hechos 6 fue entregarse la oración y al ministerio de la palabra.
Porque sabían de que en esas dos funciones puede
encontrar todo para dárselo a las personas.
Por eso que cuando ellos se sujetaron a la oración y ministraron la palabra,
el versículo 7 habla del resultado.
Porque cuando uno ve el contexto completo, vemos que ellos usaron ese, si lo queremos
llamar así, método, pero eso trajo un resultado.
O esa palabra de fe trajo un resultado, porque Hechos 7 dice, pero en Hechos 6,
7 dice, y la palabra de Dios crecía y el número de los discípulos se multiplicó
grandemente y los sacerdotes obedecían a la fe.
¿Eso qué quiere decir?
O por lo menos es una de las cosas en las cuales yo he tratado de poner mi esperanza.
Es decir, de que si yo quiero el resultado de Hechos 6, 7, que es que la palabra
crezca, que el número de discípulos se multiplique y que los sacerdotes crean a
la fe, necesito hacer lo que hicieron los apóstoles.
¿Qué hicieron?
Dedicarse a la oración y al ministerio de la palabra.
¿Por qué?
Porque eso trae un resultado.
El resultado de Hechos 6, 7.
Entonces, si nosotros tomamos esa esperanza, esa palabra de fe, de la
oración y el ministerio de la palabra, Dios nos va a mandar a que se manifieste
lo que es el crecimiento de la palabra, el
crecimiento de los discípulos y la obediencia.
Si lo vemos en un término más personal, es decir, que yo tenga un crecimiento del
Espíritu Dios en mí, que yo como discípulo crezca y que me multiplique en todo,
en sabiduría, en revelación, en amor, en justicia, y que también yo sea
obediente a lo que me mandan en términos personales.
Entonces, si nosotros nos aferramos a la palabra de verdad, eso no vamos a ser
avergonzados, porque estamos confiando en la palabra de Dios.
Y si confiamos en la palabra de Dios, como dice la Biblia, hacemos justo a Dios
y Dios nos va a llamar amigos, porque eso es lo que dice acerca de la fe.
Dice, por cuanto Abraham creyó a Dios, le fue
contado por justicia y fue llamado amigo de Dios.
Es decir, que nosotros vamos a caminar como amigos de Dios creyéndole todo lo que
dice su palabra hacerlo y él nos va a tomar como amigos.
Es más, en parte nos toma como amigos, pero a veces no nos hemos enterado.
Entonces, esa es la idea de buscar esa amistad, porque el hecho de que Jesús
muriera en la cruz es darnos esa amistad con Dios, ¿verdad?
Pasarnos de ser enemigos ahora a ser amigos de Dios.
Lo único que tenemos que, obviamente, cultivar esa amistad
apartándonos de las tinieblas y acercándonos a la luz.
¿Alguien quiere mencionar algo más?
¿Hubo oramos?
Sí.
Me gustaría compartir algo más con respecto a lo primero que se mencionó.
Algo muy interesante.
Estamos en la Evacuación.
Me hizo recordar cuando la Biblia relata que Judas fue entregado a los maritónicos.
En ese tiempo estaba el profeta Jeremías y el profeta denunciaba al pueblo que tenían
que entregarse en manos de los maritónicos.
Porque Dios era el que había entregado a Judas.
Y el rey, pues, no quería.
Pero el asunto es que el profeta decía que se fueran, que se fueran y que aceptaran
hacer los pases, que se entregaran a los maritónicos y ellos no lo quisieron hacer.
Solamente los que fueron entregados, voluntariamente fueron entregados.
Y me llama mucho la atención porque ese término, la Evacuación, porque ya luego,
que se llevan a a los jóvenes, a los nobles, a Daniel, a María,
se los llevan para allá.
Dios da visiones a Daniel y también le da visiones a Nabucodonosor.
Puntualmente a lo que quiero llegar es que en el capítulo 2 de Daniel habla de este
sueño de la estatua donde la cabeza de oro, el pecho de plata, ya luego bronce,
luego hierro y barro cocido mezclado con hierro y a los pies y una roca que es
cortada pero no por mano de hombre que destruye esta estatua.
Bueno, sabemos que la misma Biblia en la cual Daniel
interpreta el sueño, sabemos lo que significa, ¿no?
El tiempo también.
Pero sabemos que esa estatua representa los sistemas, los sistemas de gobierno que
han querido dominar toda la tierra y que todos ellos en sí están corruptos.
Pero que en la división del pueblo, en la división del pueblo, en la división
que encaja quien quiera ser lo que mejor le parezca, Dios iba a establecer su reino.
Es decir, esa roca representa claramente el instrumento de parte de Dios para
destruir los reinos de la tierra y establecer el reino que no tendrá fin.
Entonces en esencia, si el profeta Jeremías al gobierno de esa época,
ahora nosotros se nos dice que evacuemos y
pongamos nuestra esperanza en la roca que crece.
O sea, que salgamos de nuestro corazón, saquemos toda esperanza que tengamos en la
tierra y pongamos toda nuestra confianza en
ese reino eterno y en nuestro Señor Jesucristo.
De manera que todo nuestro ser espiritual, mi cuerpo, esté
de verdad enfocado en el Rey del Rey y el Señor del Señor.
Me llamó mucho la atención esa expresión, la evacuación, de una vez mientras la DEA
ya juzgaba cuando fue evacuado después que cayó en manos de los gobiernos.
Bueno, eso es lo que quería compartir.
También gracias.
Gracias por eso.
Ese de Jeremías es también bastante importante, porque
eso es lo que anunciaba Jeremías constantemente.
Ah, ríndanse.
Ríndanse ante el Rey de Babilonia.
Y no le hicieron caso.
Entonces, pero ese es nuestro anuncio.
Pero también bajo ese anuncio no tenemos que desfallecer.
Porque recordemos de que el enemigo nos va a perseguir.
Y esto lo menciono porque no sé si sabían o lo han leído,
de que en ese tiempo había otro profeta similar a Jeremías.
Si no estoy mal, creo que se llamaba Urias.
Y dice que él estaba profetizando lo mismo que estaba profetizando Jeremías.
Pero el problema fue de que él por la persecución que se vino encima,
así como también a Jeremías, lo que él hizo fue ir hacia Egipto.
Es decir, de que él no puso su esperanza en que Dios lo iba a salvar.
Sino que él puso su esperanza que en Egipto iba a ser salvado.
Entonces, recordemos de que, así como tú mencionabas, de que había reinos,
así como hay reinos ahora, es como decir, Rusia, China y... ¿cómo se llama?
Estados Unidos.
Entonces él le dijo, bueno, aquí tal vez el único que me puede ayudar si hay cosas,
es irme a Egipto.
Es como irme a Estados Unidos, irme a Rusia, irme a China a tener asilo político.
Pero, ¿qué pasó?
Cuando él huye a Egipto para encontrar refugio, por causa de la persecución,
dice que lo fueron a traer.
Lo capturaron y lo trajeron a Jerusalén y lo mataron.
Pero no le pasó eso a Jeremías.
¿Por qué?
Porque Jeremías no tuvo su esperanza en otros reinos o en otras facultades.
Sino que su esperanza fue en Jesús, en Dios.
Bajo el mensaje que él iba a dar, lo protegieron.
Entonces, por eso Jeremías se mantuvo.
Es que eso, ¿qué quiere decir?
De que no pensemos que si predicamos el Evangelio, no van a venir problemas.
Problemas van a venir, porque el enemigo se va a levantar en contra de nosotros.
Porque él no quiere soltar al pueblo, así como ciertos gobiernos actuales,
que nosotros sabemos, que ellos tienen oprimida a las personas, no quieren
sacarlas, no quieren que se aparten de ahí, los someten.
Entonces, el enemigo hace lo mismo.
No se van a ir de aquí y no queremos que se vayan.
Entonces, por eso es que el enemigo busca volver a capturar a aquellos que han
encontrado o quieren la salvación en Cristo Jesús.
Entonces, por esa razón es de que nosotros debemos anunciar el Evangelio claramente,
pero también
necesitamos permanecer a pesar de las contiendas
que se están dando contra nosotros espiritualmente.
Por eso es que a veces tenemos cansancio, desesperación y otras cosas cuando
anunciamos el Evangelio.
Pero también necesitamos entender las leyes de la guerra, porque cuando se habla
en la Biblia, se habla acerca de las leyes de la guerra.
Es decir, que en la guerra hay leyes.
Si nosotros no entendemos las leyes de la guerra, en este caso, inclusive las leyes
de los mensajeros, si no las entendemos nosotros, vamos a sufrir las consecuencias.
¿En qué sentido?
De que Dios nos puede mandar a nosotros.
Pero nosotros, por falta de conocer, no
vamos sobre las leyes de la guerra, ¿verdad?
Y eso va a provocar problemas en nosotros.
Voy a poner un ejemplo como leyes de la guerra.
Jesús menciona en el libro de Jeremías 23, 23-22 creo que es, desde el 21 dice yo
nunca yo no les dije nada y ellos corrían y profetizaban.
Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, yo les hubiera dado mis palabras
para que ellos se apartaran para que ellos anunciaran y se apartaran de su mal camino.
Entonces nos habla primero de tener intimidad y no ir bajo
nuestra propia cuenta, sino ir bajo la dirección de Dios.
Entonces si nosotros anunciamos y continuamos bajo la esperanza de aquel que
nos llamó, es decir, que estemos seguros de que aquel que nos llamó nos está
enviando, porque por eso se llama enviamiento.
Y no necesariamente ir bajo nuestra propia cuenta porque a veces podemos ir bajo
nuestra propia cuenta anunciar algo sin que Dios haya dicho algo.
Entonces si nosotros vamos bajo la comunión, en la
comunión Él nos va a enviar y ese mensaje va a prevalecer.
¿En qué sentido?
De que Dios nos va a guardar porque estamos cumpliendo con lo que Él dice.
Y si en dado caso viniera alguien en contra de nosotros Él mismo se levantará a
nuestro favor porque eso es lo que pasaba con los mensajeros antiguamente.
Dice que David mandó mensajeros y la ley era de no matar a los mensajeros.
Cuando él fue, dice que lo que hicieron fue avergonzar
a los mensajeros y los mandaron avergonzados.
Cuando llegaron avergonzados con David, David dijo ¿Quién les hizo esto a ustedes?
Es que fuimos a dar tu mensaje y nos dijeron esto, esto y esto.
Dice que David se levantó en contra de aquellos que avergonzaron a los mensajeros
porque había una ley sobre los mensajeros.
Entonces, ¿qué quieren tener con todo esto?
De que ciertamente nosotros tenemos también una esperanza bajo nosotros dar el mensaje.
Una es de que si permanecemos en él, él no nos dejará avergonzados o no nos
dejará por así decirlo, sin galardón porque estamos anunciando lo que él nos ha pedido.
Y obviamente nos va a recompensar conforme a lo que estamos haciendo de parte de él.
Y lo otro es de que no tenemos que hacer las cosas por nuestra propia voluntad,
sino que todo lo tenemos que hacer en él.
Porque si lo hacemos fuera de él, ya sería bajo nuestro propio interés.
No bajo el interés de él, ¿verdad?
Por muy loable que podría parecer.
Por eso en Filipenses capítulo 1 dicen, algunos predican por
odio, otros predican por envidia y otros predican por amor.
Queriendo ellos hacer, por ejemplo, añadir aflicciones o cargas a mí.
Pero yo me alegro que aunque sea de esa manera,
el Evangelio de Cristo está siendo predicado.
Es decir, el interés de otra persona no era predicar por amor.
Si tenemos algo así como que terrenalma,
aquel tiene diez miembros, el otro tiene cien.
Ah, le tengo envidia porque hace eso, yo voy a predicar más para tener más.
Entonces, eso está malo.
Realmente nuestro sentir debe ser el mismo sentir que hay o que habita en Dios Padre
para anunciar ese Evangelio.
Y uno de los catalizadores es la compasión.
Por eso dice la palabra de que Jesús se compadesió que era como oveja sin pastor.
Tuvo compasión de ellas y les comenzó a enseñar.
Entonces ahí nos habla de que nuestro catalizador o
aquello que nos tiene que impulsar es la compasión.
Que las personas necesitan ser apacentadas por el buen pastor que es Jesús.
Y decirles, miren, hay una esperanza que es Jesús.
Él les va a mostrar el camino.
Él les va a mostrar cuál es la sabiduría.
Cuál es la inteligencia.
Cómo deben caminar.
Y Él mismo los va a apacentar.
Los va a cuidar.
Los va a amar.
Les va a enseñar.
Los va a consolar.
Y va a permanecer siempre fiel con usted.
Entonces no sé si alguien más tiene algo que compartir o aportar.
O nos podemos a cantar.
Bueno, entonces si gustan no sé si oramos para finalizar.
A Lari.
Los honores.
Ok.
Aleluya.
Gloria, Señor, por tu presencia esta noche.
Gracias, porque Tú tienes todo lo que necesitamos.
Y tenemos esperanza sólo en Ti, Señor.
Gracias, porque Tú siempre estás renovándonos y haciéndonos nuevos,
enfocándonos en cosas del cielo.
Y esta noche yo sé que todos han recibido algo de Ti, Señor.
Y gracias, Señor, porque Tú tienes todo, la gloria, la honra, y sólo Tú lo mereces,
Señor.
Y tenemos la esperanza en Ti, Señor Jesús.
Y si hay alguien que quiere recibir una relación,
quiere entrar en una relación con el Dios Todo Poderoso,
repite esta parte de la oración conmigo y abre tu corazón y vas a ver.
Ok.
Y si quieres recibir, dice Señor Jesús, entra en mi corazón.
Yo creo en Ti, que moriste por mí y resucitaste el tercer día.
Yo entrego mi corazón, mi vida, y todo mi ser.
Y yo quiero tener esperanza en Ti, en el nombre de Jesús.
Amén.
Amén.
Igual ahorita yo también voy a orar.
Padre, basado en lo que hemos hablado de la esperanza, Padre, bendito es el nombre
de Dios, te agradecemos por tu gran amor, por tu gran benevolencia, porque has
derramado tu presencia en nuestras vidas, y nos has proveído de palabras
esperanzadoras, para que podamos confiar en Ti.
Queremos depositar todo lo que somos y lo que tenemos en Ti, porque sabemos de que
no seremos avergonzados y no nos desilusionarás, porque tu palabra nos
enseña a poner el buen depósito en Ti, y tú lo guardarás hasta el tiempo de tu venida.
Gracias por amarnos, por consolarnos, por adentrarnos en tus dulces amores,
gracias por darnos palabras esperanzadoras, por proveernos de
sabiduría, de consejo, de enseñanza, por tomarnos por
hijos, y por darnos la fuerza para continuar en tu verdad.
Te lo agradecemos, amado Padre.
Toma nuestra diestra, toma nuestra mano, encamínanos en la verdad, y dirígenos como
hijos tuyos, con todo cariño, con toda ternura,
y con toda paz, en tu fidelidad y misericordia.
En el nombre de Jesús, Padre eterno, Amén y Amén.