Amados en Cristo, Dios los guarde, los fortalezca y establezca en la verdad.
Queremos que el amor de Dios fluya en sus corazones y que el amor de Dios esté
constantemente derramado por el Espíritu Santo.
El día de hoy pues, como muy bien sabemos, estamos
enfocándonos en la parte de escuchar la doctrina.
Aprender a escuchar la doctrina.
Y por eso hemos hablado de una serie de temas relacionados
a ello, y hoy pues claramente no es la excepción.
Ya hablamos de la lectura, ahorita estamos hablando de la escuchar, porque claramente
nosotros estamos muy propensos a la escucha.
Inclusive hasta cierto punto, un poquito más tarde que la lectura.
Pero se escuchan muchas enseñanzas, se escucha mucho tipo de... de contenido.
No solo en este tiempo, claramente, inclusive en el tiempo de Pablo o de
Jesús, habían personajes enseñando en las sinagogas,
inclusive en plazas, que dicen que era lo común.
Era lo común que se juntaran en las plazas y comenzaran a conversar de los temas.
Que es lo que pasa prácticamente cuando Pedro, pero un Pablo está predicando y
dice que lo toman y dice ¿de qué estás hablando?
Porque querían saber más acerca de si qué nueva religión era esta.
Y ellos dicen que después, que tenían la costumbre de
escuchar o de conversar para ver qué algo novedoso había.
Entonces ya había una situación de escuchar, inclusive creo que había una
formación de poner mucha atención a lo que se estaba predicando, que es diferente a
la hora, porque ahora tenemos la lectura, pero antes solo tenían casi, o por la
situación de que no había imprenta y otras cosas, entonces tenían un enfoque
plenamente en lo que es escuchar, y por lo tanto
eso se agudizaba o se fortalecía en el escucha.
Entonces igual nosotros en este tiempo tenemos que hacerlo, porque en este
tiempo, si lo queremos llamar, hay plazas virtuales.
Ya no es como que uno salga a escuchar a la calle o gente que se reúna,
sino que a veces hay espacios virtuales donde las
personas están hablando y quieren las personas aprender.
Pero claramente también está una exposición de luz y tinieblas,
por lo cual tenemos que estar atentos en lo que estamos escuchando.
Lo que vamos a hablar para entrar el tiempo a Jesús, y claramente el tema de
hoy es Aférrate a mantener una atención constante en la enseñanza.
Ese es lo que vamos a hablar el día de hoy, ¿verdad?
Y claramente usé la palabra aférrate por dos razones.
Uno, por el dccionario Strong Concordans que
la usa, y la segunda, por el sentido de la
intensidad que significa, porque no es lo mismo, por ejemplo, prestar atención a
decir aférrate, es decir, habla de una intensidad
de fuerza, de sostenerse en algo, que no separarse.
Entonces vamos a orar.
Padre, en el nombre de Jesús te damos las gracias por tu amor, fidelidad y gloria.
Queremos hoy que tu misericordia esté en nuestras vidas, que nos ayudes a discernir
entre lo bueno y lo malo, que nos ayudes a
comprender tu palabra y a vivir por ti y para ti.
Líbranos hoy del mal, líbranos hoy de la angustia y la soberbia, más ayúdanos hoy a
estar atentos a ti, a prestar atención a tu palabra y a estar atentos a tu bondad.
Te agradecemos hoy por todo, Amado Padre y Pastor, queremos hoy regocijarnos en tu
luz y en tu salvación, y queremos darte gloria y amor.
Proveemos sabiduría y revelación como tú la conoces, y que todo sea para la
alabanza de la gloria de tu gracia en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Amén y Amén.
Declaramos que la venida de Cristo está cerca, y que no nosotros, no a nosotros,
sino a tu nombre sea la gloria, por tu misericordia, por tu fidelidad,
porque tú nos has hecho, y no nosotros, a nosotros mismos, en el nombre de Jesús.
Amén y Amén.
Ok, vámonos.
Vámonos.
Ok,
entonces dice acá, aférrate a mantener una atención constante en la enseñanza.
Hemos estado manteniendo la idea de lo que es Timoteo, basado al sentido de la
doctrina o la enseñanza, porque Timoteo es enviado a la iglesia de Éfeso,
con el propósito de corregir lo que está erróneo en la doctrina, y hemos hablado
que ahí nos habla de dos cosas primordiales,
por lo menos en la fe del creyente.
Una es de que tenemos que estar bien cimentados en la verdad, en la fe de
Cristo, como lo hizo Timoteo, y eso nos va a ayudar
a ayudar a otras personas en la fe o en la doctrina.
Por otro lado, en el caso de los de Éfeso, se ve que había personas que por no estar
cimentadas en la doctrina, se introducen personajes y lo que hacen es trastornar la
enseñanza, y la enseñan de esa manera trastornada.
Pero ellos tal vez no se dan cuenta de eso, que inclusive es el caso del libro de
Gálatas, de que les enseñaron bien la doctrina, pero se introdujeron personas y
metieron cierto tipo de enseñanzas, y prácticamente los desviaron de la fe.
Entonces, si nos damos cuenta, estamos ya expuestos a
este prácticamente sentido de estar atentos a la doctrina.
Si no, van a venir a engañarnos.
A veces nosotros tenemos cuestiones como, no es que Dios me va a cuidar,
sí, pero no lo va a cuidar, pero Él mismo nos está diciendo que estemos atentos.
Y a veces puede ser que seamos llevados cautivos por un momento, un tiempo,
y luego regresar, pero no debería ser esa la meta.
No debería ser ese el sentido.
Tenemos que estar muy presentes nosotros en entender que hay una responsabilidad de
parte nuestra, y hay algo de parte de Dios que nos avisa a nosotros.
Y por eso lo he mencionado también en otras reuniones, cuando le dicen a un rey,
fortalécete porque dentro de un año vendrá el rey de Asiria para hacerte guerra.
Entonces Dios nos dijo, mira, yo te voy a proteger cuando venga.
O no te preocupes, va a venir el rey de Asiria, pero no te va a hacer nada,
porque yo voy a mandar a mis ángeles.
No, Él dijo, tú, fortalécete, tú.
Tú lo tienes que hacer.
Yo te estoy avisando que va a venir la guerra.
Tú, realiza estrategias, recluta personal o personas, fortalécelos, haz armamento.
Tú tienes un año para hacerlo.
Si no lo haces, va a venir el rey de Asiria y te van a matar.
O sea, no están hablando necesariamente, mira, yo te voy a proteger.
Le están diciendo, mira, tú tienes la capacidad, hazlo.
Claramente Dios iba a apoyar de diferentes maneras, pero comenzó
avisando y a veces queremos que Dios haga todo por nosotros.
Pero Él por eso nos ha dado la capacidad, nos ha dado la sabiduría.
No quiere que seamos personas maduras en eso.
Por eso hay una responsabilidad en nosotros.
Por eso es la idea de prestar atención, mantenernos atentos.
Entonces menciono esto por el caso de Timoteo y la iglesia de Éfeso.
En los dos sentidos, si yo estoy fortalecido en la doctrina de Dios,
Dios me puede ayudar o me puede tomar para hacer de ayuda a otro pueblo o a otra
congregación o a otro ministerio, etc.
Porque claramente Dios toma a Timoteo y claramente hay una idea con Pablo también.
Pues que Pablo dice ve a la iglesia de Éfeso porque había una confianza.
Obviamente había un testimonio.
Había una situación de peso de parte de Timoteo por la constancia, por la
dedicación, por la fidelidad y claramente Dios lo usa para enviarlo.
No fue cosa de Timoteo decir yo estoy bien en la doctrina, voy a arreglar esto.
Fue una delegación de parte de Dios.
Pero comienza con el fortalecimiento, el aprendizaje de la comunión con Dios.
Entender esta idea de comunión con el Padre, porque eso es doctrina,
es una forma de vida.
No solo dar temas teóricos, porque realmente no solo entra en ese sentido,
sino que entra bajo la comunión que se tiene con Dios Padre.
Porque para eso nos lleva la doctrina, es el conocimiento de él, no en sentidos
teóricos, sino que también experimentales o de conocimiento.
Cuando la Biblia habla de conocer, no hablan bajo el sentido nada más de
teoría, sino que habla del sentido de conocer en intimidad.
Por eso en el pasaje del Antiguo Testamento
dice y Adán conoció otra vez a Eva, por ejemplo.
Entonces ahí habla de una intimidad, de una comunión.
Entonces nosotros tenemos que conocer a Dios no solo bajo el sentido textual.
Es verdad que uno agarra un libro y uno comienza a leer de un tema, sino que
también experimentar a Dios, vivir a Dios, estar en comunión
con Dios, porque ahí entra la oración y otros aspectos.
Entonces claramente Dios viene y nos va a delegar o nos va a otorgar esta
responsabilidad, pero también obviamente hay un momento donde somos como el pueblo,
que tenemos que estarnos preparando porque no sea que nos puedan engañar a nosotros.
Entonces por eso tenemos que aprender.
Versículos bases que hemos hablado, oír y hacer.
Mateo 7, 24, 27.
Conocer bien la verdad.
Lucas 1, 1, 4.
Que prácticamente son cosas que hemos venido hablando por la relación,
de que Dios quiere que oigamos y que hagamos.
No solo que oigamos y también de que si no conocemos bien o
no nos aprendemos bien las cosas, no lo podemos hacer bien.
Pero también tenemos una idea de preparación
y de aprendizaje basado en Esdras 7:10.
Dice Esdras 7:10 porque Hezra había preparado su corazón para inquirir la ley
de Jehová y para cumplirla y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.
Entonces ya hablamos de la preparación en su momento.
Ahorita estamos hablando del inquirir bajo el sentido
del aprendizaje, porque hay que aprender a aprender.
Porque inquirir significa aprender por medio de preguntas,
pero la esencia de lo que hemos tomado es aprendizaje.
Se aprende por lo que se lee, se aprende por lo que se oye.
¿Por qué?
Porque la palabra leer en el griego es
anaginosko, que significa aprender de nuevo.
Y claramente sabemos de que por lo que escuchamos también aprendemos.
Basado en esto, hemos estado viendo aquí el aprender por lo que se oye.
Y en 1 Timoteo 4.16 tenemos lo siguiente.
Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza.
Persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto
para ti mismo como para los que te escuchan.
Entonces esto es la Biblia de las Américas, la Biblia Reina Valera 60.
En lugar de decir, por ejemplo, enseñanza, dicen doctrina.
Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina, pero realmente es la similitud de idea.
Pero aquí hay algo importante, ¿verdad?
Que dice esta parte de aquí.
Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza.
Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza.
Y esto es muy importante, porque como mencionamos,
la vida también dice que el oído no cesa de oír.
Nosotros no es como los ojos, que los ojos venimos y los apagamos.
O sea, los cerramos y ya no miramos nada.
El oído no es como que pueda venir yo y decir voy a cerrar mi oído para no
escuchar, sino que siempre estamos escuchando.
Es una cuestión constante.
Ya tiene cierto, ¿cómo le llamamos?
Yo no quiero sonar automático.
Como algo automático nosotros, ¿verdad?
Porque también el oído, por ejemplo, dice que el oído en las noches,
cuando escucha algo por mucho tiempo, ya lo toma
como ruido y no como algo que se está diciendo.
Es decir, por ejemplo, si yo pongo un audiolibro en la noche, por cierta media
hora lo puede ver como algo que está recibiendo, o sea, como que me estuvieran
hablando, como el audiolibro que yo escucho normalmente.
Pero luego de la media hora o la hora, ya no lo
detecta como eso, sino como que fuera un ruido.
Es decir, que ya hay una como automatización en el oído.
No lo quería decir así, no encuentro otra palabra.
Pero ya tenemos algo natural en nosotros que el oído
está obteniendo la información, está captando las cosas.
No es algo que cesemos de hacerlo.
Siempre estamos oyendo.
Más aún con todo el abanico de recursos que hay ahora, llámese podcast,
llámese inclusive cuando a veces uno tiene un grupo de WhatsApp, que la gente envía
contenido en audio de la Biblia, versículos de la Biblia, etc.
Cuando uno ve TikTok o inclusive pues YouTube,
o inclusive en estas transmisiones en vivo.
Es decir, que tenemos ahora una gran situación de contenido, inclusive pues
todavía existe la radio o la televisión, siempre se está escuchando.
Entonces, por esta razón nos llaman a tener cuidado.
Inclusive puede ser que uno esté en un comedor, porque a veces pasa y de repente
tengan la radio o la televisión y está algo dándose.
Tanto, si lo queremos llamar así, secular, ya sea las noticias, ya sea que
estén, por ejemplo, a veces ponen las telenovelas en el comedor, o simplemente
tal vez la señorita o el señor del local es creyente y tal vez tiene una prédica de
alguien o unas canciones, o simplemente a alguien le
gusta el fútbol o algún otro tipo de deporte y ahí está.
Porque a veces cuando uno va a ciertos restaurantes, pues están, por ejemplo,
la Champion, o está la NFL, o inclusive hasta el tenis.
¿A qué quiero llegar con esto?
Como tenemos prácticamente una continuidad de
escucha, prácticamente nos llaman a tener cuidado.
Bajo dos vías, obviamente, ¿verdad?
Bajo la vía de la buena enseñanza y bajo la vía de la mala enseñanza.
Porque cuando dice ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza, no está hablando
solamente de tener cuidado bajo el sentido de que hay una mala enseñanza,
sino que también de la buena enseñanza que me están dando la tengo que retener.
Tengo que tener cuidado de ella, tengo que estar
atento a ella o en el sentido de la enseñanza.
Es decir, si a mí me enseña algo Dios, yo tengo que prestarle la atención
suficiente a esa enseñanza porque Él me lo está diciendo.
Y eso que Él me está diciendo tiene un peso de realidad.
Y en este caso, así como mencionamos en el ejemplo de
aquí a un año se levantará de realidad e irá contra ti.
Entonces, ¿qué significa?
De que esa es una... ¿cómo se dice?
Un anuncio que me están dando al cual le tengo que prestar atención.
Si yo no le prestó atención y no fortalezco mis filas, no educo a
militares, no coloco estrategias, no genero recursos, armamento, etc.
No podré hacerle frente y por lo tanto me van a destruir.
¿Por qué?
Porque no le tuve cuidado, porque no le presté atención.
Claramente también puede ser de que venga una falsa información.
Que me diga, mira, fíjate que el reino al que
tú eres amigo ahora te quiere atacar a ti.
Y entonces, no, antes que me ataque a ti yo voy.
Pero eso fue una... tal vez era, como diría así, por así decirlo,
una estrategia en contra de mí para que yo me levante en contra del otro.
Pero como yo no verifiqué la información, entonces yo me estoy yendo en contra,
si lo queremos llamar así, de un mi aleado porque pensé que me iba a traicionar.
Entonces no estoy teniendo cuidado.
No le estoy prestando atención.
Inclusive ahora, si nos damos cuenta, nosotros con la era informática y ahora
con la capacidad de generar audios, en este caso pues de emular una voz o
inclusive con la emulación visual con la inteligencia artificial, que tampoco es un
agregado a lo que ya se viene haciendo porque antes había noticias fake escritas,
se mandaban por WhatsApp y algo así amarillista o algo que se está presentando
y a veces uno no verificaba la información y la compartía.
Entonces uno no se aseguraba de que esa información fuera lícita y de repente uno
la mandaba y alguien decía, mira esa información
es falsa y uno ya la compartió como con 20 gente.
Entonces yo desde ahí, por ejemplo, una vez compartí y me dijeron,
mira eso no era así, yo dije, voy a tener más cuidado.
Y ahora cuando veo una noticia, mejor la investigo en internet,
veo qué canales le están dando, si realmente es legítima, porque a veces
hay sitios web, nada que ver, y a veces son inclusive
noticias recicladas de hace mucho tiempo atrás.
Entonces nos llaman a tener cuidado con las noticias o con el engaño, pero también
con lo que es verdadero, porque si hay algo que
es verdadero también hay que prestarle atención.
Es decir, ya nos habla esto de una idea de prestar
atención en todo, en lo bueno y en lo malo.
¿Por qué menciono lo bueno y lo malo?
Porque en lo bueno, por ejemplo, en el caso de Timoteo, cuando esta carta
de Timoteo, que a algunos le llaman carta pastoral, ahí sí que cada quien le pone
nombre, pero a veces sí se le conoce, cuando se la manda Pablo Timoteo,
la idea de que como es enviado a Éfeso, le está dando una serie de instrucciones
para saber cómo lidiar con la situación que se encuentra en Éfeso.
Es decir, no solo dijo Pablo Timoteo, mira ahí te envío, ahí mira cómo salís,
sino que fue como, mira, está pasando esto, yo te recomiendo que tengas este,
este y este cuidado.
Le da una serie de instrucciones para que
cuando vaya, sepa cómo lidiar con las cosas.
Entonces cuando aquí dice, ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza, tiene un
contexto, porque él le viene hablando de muchas cosas desde el capítulo uno hasta
el capítulo cuatro, porque aquí está cerrando el capítulo cuatro.
Entonces él le viene hablando de muchas cosas.
En otro pasaje que también le dice, no tomes lo que te estoy diciendo con
parcialidad, es decir, como que no solo considere unas cosas y otras no,
porque a veces pasa, cuando alguien viene y nos da un consejo a nosotros,
uno dice, este sí me parece, este no.
Entonces digo, de esto que me dijo esto sí lo voy a hacer, y de esto que él me dijo
no lo voy a hacer, porque no me parece, creo que está equivocado.
Eso es lo que a veces hacemos cuando nos aconsejan algo, o nos enseñan algo.
Entonces Pablo remarca y le dice, mira, hace todo lo que te estoy diciendo.
Cuando dice, no haga las cosas con favoritismo o con parcialidad,
le está diciendo, mira, necesito que hagas todo lo que te estoy diciendo.
No obvies nada, no te saltes nada, no omitas nada, sino que hazlo todo.
Entonces cuando aquí dice, ten cuidado de ti mismo y la enseñanza, una idea es,
mira, tienes que prestar atención a todo lo que se te está diciendo, a todo lo que
está siendo escrito hoy, y lo que te estoy hablando, tienes que prestarle atención,
tienes que ponerle cuidado, porque la palabra aquí, que se utiliza para ten
cuidado, habla de ese sentido de prestarle atención,
de una manera activa, no una manera pasiva.
No así como que a veces viene una enseñanza a nosotros y nos hablan,
por ejemplo, y de repente nosotros al mes, yo me recuerdo como que me enseñaron esto,
y uno se le olvidó y no aplica nada, sino que están hablando de este sentido,
pero también al mismo tiempo están hablando bajo un sentido de tener cuidado
de que no se va a introducir una falsa doctrina, como lo que hace el apóstol
Pablo, no sé si es Segunda de Pedro, capítulo 2, cuando dice que se levantarán
falsos maestros, así como se levantaron falsos profetas en el Antiguo Testamento.
Entonces significa que ya va a venir un grupo de personajes en este sentido con
una índole magistral para venir a engañar, porque antes se levantaron proféticamente
para engañar, ahora se van a levantar magistralmente para engañar.
Entonces claramente hay que tener cuidado, porque no es como que todas las enseñanzas
que nos van a dar las vamos a decir esto es de Dios, y aceptarlas como tal,
y así tiene razón.
Y uno dice esto es así porque es de Dios, porque es el ministro de Dios.
No, hay que tener cuidado.
Inclusive el apóstol Pablo dice en un pasaje, si un ángel del cielo o alguno de
nosotros les enseña otro evangelio, sea anatema, es decir que él no sólo dijo
como algunos dicen, no es que hermanos todos están en falsa doctrina,
todos están haciendo lo malo y que nosotros vivimos
la sana doctrina y que nosotros así en la verba.
Sino que el apóstol Pablo dice tengan cuidado, inclusive si alguno de nosotros,
es decir, él está de alguna manera seguro que está predicando la verdad,
pero dice si inclusive alguno de nosotros dando a entender que él podría o puede ser
que podría caer en las manos del enemigo, tampoco se fíen de él.
Entonces eso da un sentido de alerta, de cuidado, de no creer cualquier cosa.
Inclusive nosotros tenemos que entender que somos falibles, fallamos en ciertas cosas.
Por mucho crecimiento, si lo queremos llamar así, instructivo de libros o de
cursos o de diplomados, doctorados y maestría, por
mucho que todo eso lo tengamos, vamos o podemos fallar.
Porque simplemente hagamos de cuenta el diplomado, el seminario, el doctorado que
nos enseñan tienen cosas malas, pues lastimosamente
vamos a vivir y predicar cosas malas.
Aunque digan no hermano, lo que pasa es que nosotros somos la mejor universidad.
Sí, la mejor universidad, pero con cosas malas.
De igual manera si hablamos de denominaciones, porque claramente los
ejemplos denominacionales antiguo testamentarios que son los
fariseos, los saduceos, como se llaman,
herodianos o esenios, todos tenían sus fallas.
Entonces nosotros tenemos que tener mucho cuidado.
Es decir, con lo que es bueno, prestarle atención y tomarla.
Con lo que es malo, prácticamente también atenderla para no caer en ello,
para discernir que algo sea o no sea de Dios.
También menciono con lo bueno porque, por ejemplo, en el caso de Jesús,
cuando Jesús estaba con los discípulos, porque dice que los discípulos se los
olvidó comprar pan, y cuando iban a subir a la barca, Jesús
les dijo, tengan cuidado con la levadura de los fariseos.
Y los discípulos dijeron, pero de plano nos lo está diciendo porque no trajimos pan.
Y Jesús les dice, miren, no estoy hablándoles por eso.
O sea, yo tengo la capacidad de multiplicar el pan.
Lo que les estoy diciendo para frasear ahora.
Yo tengo la capacidad de multiplicar el pan.
¿Acaso no se recuerdan de lo que hicimos en la multiplicación de los panes en dos
ocasiones Dijo, yo estoy hablando de la doctrina de los fariseos y los saduceos.
Tengan cuidado con ello, y de los herodianos.
Entonces, Jesús les está dando una enseñanza.
Jesús les está dando una doctrina.
Tengan cuidado con otras doctrinas, porque la
levadura hace referencia a otras doctrinas.
En este caso en particular, farisea, saducea, herodiana.
¿Qué es lo que pasa?
Vemos que Pedro, en el libro de Gálatas, por lo
que comenta Pablo, cayó en la doctrina farisea.
En hipocresía.
Porque esa era la levadura farisea.
En hipocresía.
Entonces, ¿qué pasó ahí?
Él no le puso cuidado a lo que Jesús le dijo.
Y el problema está que no sólo lo arrastró a él, sino que a los demás.
Entonces, si nos damos cuenta, no es sólo el
hecho de cuidarnos de las falsas doctrinas.
El hecho es cuidar las sanas doctrinas.
Lo que me están dando, lo que Dios me está diciendo que tenga
que atender de sus enseñanzas, le tengo que prestar atención.
Pero si nos damos cuenta, a veces nosotros no le estamos prestando atención.
O sea, las enseñanzas que Dios da, no son necesariamente opcionales.
No son necesariamente ¡Ah!
Voy a ver si le pongo atención.
No, no habla ese sentido.
Inclusive, ya entrando aquí en materia de la palabra con cuidado, porque alguien
dirá, pero usted dijo ahí en el tema, aférrate, y nunca lo ha mencionado.
Ahorita lo voy a mencionar porque quería dar la base
de lo que es por lo cual estoy mencionando todo esto.
Y aquí entra la palabra espejo.
O epejo, no sé cómo sería.
Era 1907.
Entonces, aquí hay una combinación de epi y ejo.
¿Sí?
Y hemos mencionado en diferentes ocasiones que la
palabra epi hace una situación de suma importancia.
O sea, ayuda a que otra palabra tenga un enfoque más fuerte.
Inclusive, ayer lo hablamos, por ejemplo, cuando hablaba de...
hablamos de una... también mencionando episinagogue, epignosis, la epifanía,
y en el día de ayer hablamos también otra palabra epi cuando hablamos acerca de lo
que es digno de elogio o merecedor de elogio, porque también se utilizaba este
epi, porque era una compuesta era, por ejemplo, epi con la palabra alabanza.
Entonces, la palabra, cuando se le agregaba epi a la palabra alabanza,
ya entraba como un sentido no de alabar, sino que aprobar por medida de alabanza.
Entonces, en este caso, epejo hace una referencia en el sentido de aferrarse a
algo, pero obviamente ya le entra a mayor fuerza, ¿verdad?
Dice, aferrarse, es decir, por implicación retener, por extensión detener,
por implicación de nous, prestar atención, porque nous habla de entendimiento,
¿verdad?
Eso lo vimos también en su momento.
Entonces, habla de prestar atención.
Entonces, aquí lo han traducido como asir, atento, tener cuidado, quedar.
Entonces, si nos damos cuenta, porque a mí me llamó la atención cuando yo
vi esta parte de aferrarse, decía, bueno, ¿por qué si aquí
en el Strong está diciendo aferrarse como la primera opción?
Porque claramente hay diferentes formas de traducir una palabra, y aquí está diciendo
aferrarse, ¿por qué entonces en la
traducción le están colocando tener cuidado?
O sea, ¿por qué realmente ellos no pusieron aférrate de ti mismo y de la enseñanza?
Si no pusieron ten cuidado.
Y la idea de la forma de la traducción, por lo que estaba viendo, es porque
obviamente la idea es prestar atención hacia algo, tener cuidado de algo.
Pero también por eso en el título del tema le hablé de aferrarse por, no bajo el
sentido solamente de esta palabra, sino bajo el
sentido de lo que está explicando el apóstol Pablo.
El sentido de aferrarse a este tipo de enseñanza.
Es la enseñanza de tener cuidado de mí mismo y de la enseñanza y perseverar.
¿Por qué?
Porque va a afectar lo que escucho y lo que me van a escuchar a mí.
Porque claramente entendemos que si yo recibo una enseñanza, o sea, si yo vengo y
la aprendo, eso también significa que en algún momento yo voy a terminar hablando
de esa enseñanza, ya sea de una manera inconsciente o consciente.
Cuando hablo de inconscientes, por ejemplo, de repente nosotros,
alguno está hablando en la iglesia con unos hermanos que están hablando del
bautismo y piensan que el bautismo es esto y esto.
O fíjense hermanos que están hablando acerca de qué es la doctrina.
Entonces, ah, fíjense que yo aprendí esto.
Entonces ya hay una... no como, ah, les voy a
enseñar, sino que una conversación se está dando.
Pero ya hablamos de una manera más consciente bajo el sentido de,
bueno, me toca qué predicar el día sábado o el día lunes en el grupo de jóvenes o en
el grupo X o en el discipulado o en la iglesia de este tema de la doctrina o este
tema del bautismo o este tema de la salvación.
Entonces, ¿qué significa?
De que lo que yo recibí, lo que yo escuché, obviamente lo voy a terminar trasladando.
Lo voy a terminar diciendo.
Eso va a ser muy lógico, ¿verdad?
Entonces, pero, aquí entra el detalle.
Si yo no filtro la información que me están dando, es decir, si yo no le presto
la atención debida a lo que alguien me está
diciendo, se me va a introducir una falsa enseñanza.
Y como yo no la estoy digiriendo y yo no la estoy validando y yo no tengo el
cuidado que le tengo que tener cuidado, eso va a involucrar
a que yo la transmita de igual forma en esa mala enseñanza.
Y es lo que a veces se menciona como el teléfono descompuesto.
Escuché algo, le metí cosas que no son y luego la transmito otra vez.
Pero aquí entra el segundo caso.
El segundo caso es de que a veces escuchamos, pero solo trasladamos sin
haber meditado o pensado en esa información.
Porque una cosa es que me digan algo y yo le
pongo atención y digo, bueno, tiene sentido.
Pero otro caso es de que yo reciba la
información y solo la transmita de igual manera.
Sin haber meditado, sin haber pensado, sin haber verificado nada.
Entonces, ese es un problema que actualmente se está presentando.
Y a veces dicen siempre, o a veces pasa, y yo
a veces les he recomendado que no lo hagan.
Por ejemplo, dicen, es que el pastor dijo.
Es que el maestro dijo, o el apóstol, el profeta, o el diácono, el anciano dijo,
o el hermano dijo.
Entonces, ese ya es un problema nuestro.
Sí, porque no estamos basándonos en las escrituras,
no estamos diciendo mire, la palabra de Dios dice.
Y esa es la idea que nosotros tenemos que validarnos en la palabra.
La palabra dice.
El problema, ¿cuál es?
Ah, no, es que el hermano diácono o el hermano pastor dijo.
Y ya tomamos como que el pastor tuviera la autoridad.
Y no es la autoridad, la autoridad es la palabra.
Inclusive a veces puede ser que el pastor está hablando de un tema y está enseñando
la palabra, pero la persona no se concentró del todo en el versículo.
Sino que se está concentrando, ah, es que el pastor dijo y enseñó esto.
Y nosotros tenemos que cambiar esa idea.
Y tenemos que basarnos en el versículo.
¿Y cuál es el otro problema?
A veces el pastor dijo algo, o el que está enseñando, y la persona no escuchó bien.
Y cuando lo dice, lo dice cambiado.
Y obviamente después critican al pastor de
falsa doctrina, pero el pastor nunca dijo eso.
La persona no escuchó bien, no atendió bien el mensaje
y lo da malo a la otra persona por quererlo compartir.
Y dice, no, es que así dijo el pastor.
Y luego se van todos a criticar al pastor también, sin haber verificado las cosas.
Y de repente al pastor le comienzan a caer lluvias de todos lados.
Y el pastor dijo, pero yo no dije eso.
Yo dije esto porque la vida le dice esto.
Pero el daño ya está hecho.
Aunque él aclare y aunque lo diga, ya la gente no
tiene la costumbre de arrepentirse de sus errores.
O decir, sí me equivoqué.
Ya hicieron un daño, no le piden perdón o no salen a aclarar.
Sí, hermanos, tuvimos un error de tomar esto a la ligera porque escuchamos de tal.
No, eso no se hace.
No se tiene la humildad necesaria para hacerse de parte de ciertas personas.
Lo que quiero entender con esto está de que ese
suceso se da porque no se está prestando atención.
Y por lo tanto nosotros estamos transmitiendo malas cosas y estamos
cayendo que la persona entre en murmuraciones.
Las personas entran prácticamente en contiendas y demás por una falta nuestra.
Estamos haciendo que las personas tengan, como aquí
dice, de que no están cementándose en una salvación.
Entonces nosotros tenemos que tener mucho cuidado con
lo que estamos recibiendo y aferrarnos a ese enfoque.
Es decir, aferrarnos a tener cuidado.
No hacerlo de vez en cuando.
Por eso hablamos de sostenerse fuertemente en el caso
de aferrarse para constantemente prestar atención.
No como dormirnos y algunas cosas sí le prestemos atención y algunas cosas no.
Por ejemplo, hay personajes que son reconocidos, predicadores muy reconocidos,
y a veces a ellos no les prestamos mucha atención.
A ellos les dejamos pasar las cosas.
Y pero aquel que nos cae mal, o sea, aquel predicador que no nos cae muy bien,
o que tal vez no es de la misma línea teológica, por así decirlo, que nosotros
tenemos, a ese lo estoy pasando un escáner y cualquier palabra que diga, hasta le
estoy recibiendo, si hace bien las tildes, si pronuncia bien todo, y lo estoy
verificando y escaneando hasta lo más profundo de cualquier cosa.
Pero al cual yo estoy de acuerdo, al cual este predicador, tal vez ya le
tengo confianza, o como algunos dicen de
mis favoritos, le dejo pasar cualquier cosa.
Entonces, ese es un error.
Ahí estamos, ya nos dejamos de aferrar a tener cuidado.
Ya le estamos pasando por alto.
Ya no es una constancia.
Y aquí habla tener constancia para todos.
Para el que puede ser y al que no puede ser.
¿Por qué?
Porque todos podemos cometer un error en algún punto, en algún momento.
¿Por qué?
Porque así como pasó con Pedro, pero lastimosamente tuvo un error.
Y ese que se estaba arrastrando inclusive a Bernabé.
O sea, del caso de Pablo, es como que vio
preocupante que Bernabé había sido arrastrado.
Él se mantenía con Bernabé.
Él había sido llamado junto con Bernabé al apostolado.
Entonces, está diciendo, pues miren, hasta Bernabé.
O sea, es como que él sabía lo importante que era Bernabé.
Y la doctrina que Bernabé tenía para que viniera a mirar, inclusive Bernabé.
Entonces, a veces somos un poquito arrogantes,
creo yo, de pensar de que no podemos caer.
Por eso es que el enemigo busca a eso.
Y Dios también nos llama y dice, el que esté firme, mire que no caiga.
Pero lastimosamente se da este favoritismo en
que, ah, este me cae bien, entonces le paso todo.
Este no me cae bien, lo examino hasta todo y lo critico todo.
Que claramente es lo que se está propagando ahorita en Internet mucho.
Cuando de repente una misma línea denominacional comete un error,
no es que se confundió, no subían las palabras, lo justifican de pies a cabeza.
Pero cuando comete un error, otra denominación, lo fusilan de pies a cabeza.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
Que no estamos siendo constantes en la verificación.
Es decir, tenemos que examinar bien a cualquier persona que
se esté presentando y ser constantes en prestar atención.
Porque inclusive una persona puede ser, y ya lo mencionamos ahorita, una persona
puede comenzar en el evangelio, o puede tener muchos ángeles en el
evangelio, inclusive puede ser de otra
denominación, pero puede estar hablando una verdad.
O puede ser una persona que esté en la misma línea que nosotros y lo queremos
llamar así de enseñanza, pero puede ser que esté diciendo una mentira.
No porque también él diga, ah, lo va a engañar a todos hoy, va a enseñar una mala.
No, o sea, es porque hay momentos donde puede flaquear, hay momentos donde puede
dar una mala enseñanza, hay cierto tipo de casos
que se pueden presentar por una guerra, qué sé yo.
Y de alguna manera uno tiene que estar al pendiente de no
dejarse guiar por eso, pero tampoco por eso tacharlo de malos.
Simple y sencillamente saber qué le pasó al hermano o al otro, y pues que el Señor
lo bendiga y que lo ayude, porque no sabemos cómo estamos.
Pero también uno tiene que verificar las cosas que se están presentando.
Y eso es lo que nos enseña, por ejemplo, el caso de los de Berea.
Porque los de Berea, claramente Pablo predica y enseña y
dice que se alegraron, pero también fueron a verificar.
Y está bien, ¿verdad?
Pues fueron a revisar en las Escrituras si lo que Pablo estaba diciendo era correcto.
Esa misma tensión de aferrarse a tener cuidado es eso, porque cualquiera,
ah, sí tiene razón Pablo, y seguimos nuestra vida.
No, ellos fueron a verificar si realmente lo que Pablo dijo concordaba.
Y eso claramente les iba a dar un doble gozo.
Y también, obviamente, Dios le habla a uno acerca de las cosas.
Y tenemos que tener cuidado también, bueno, más también en este sentido de las
fuentes de información que hay, porque claramente un texto bíblico a veces
requiere de cierta investigación, ya sea cultural, ya sea también con el
griego y el hebreo, o algunos otros aspectos
para poder entender de mejor manera un texto.
Ahora, ¿cuál es el problema?
El problema está que recordemos que puede haber desinformación allá afuera.
En pocas palabras, nos podemos encontrar con una fuente que no sea no sea muy
fiable, o no esté actualizada, o no estemos concordando los tiempos.
Entonces, una persona puede tomar ciertas fuentes y de
repente venir con una enseñanza y comienza a hablar mucho.
Es que este versículo dice por esto, esto, y esto, y esto.
Pero toda esa enseñanza está errada, porque la información no es correcta,
porque se está tergiversando, porque no están concordando los tiempos, etc.
Y la parte de la otra persona nos da las fuentes.
Entonces, es como a veces se da toda la información de una.
Uno dice, este plano que sí, es de Dios, y qué revelación y que esto.
Pero cuando uno va a verificar, todo está equivocado.
O por lo menos tal vez el 90%.
Pero lastimosamente a veces nos dejamos llevar por todo.
Con esto no quiero decir que nos metamos a pelear con la gente, porque no ese es el
sentido, sino que habla de prestar atención.
Pero, obviamente, ahorita estoy mencionando todo el caso del cuidado de lo
que puede ser malo y que, obviamente, no podemos, tampoco
nosotros, filtrar algo si no tenemos una base de filtro.
Con esto no quiero decir que vayamos corriendo a aprender teología.
Lo que quiero dar a entender es de que nosotros tenemos una responsabilidad en
comunión con el Espíritu Santo y con la Palabra.
No tenemos que delegar completamente la fidelidad de la Palabra hacia un ministro.
¿Por qué menciono esto?
Porque de repente sale algo en Internet y
rápido se van a comunicarse con los ministros.
Mira, hermano, están hablando de esto.
¿Usted qué piensa?
¿Por qué la persona no fue a orar a Dios y
preguntarle al Señor, mire, ¿qué piensa de esto?
Estoy escuchando esto y esto y esto.
¿Me puede decir si esto es tuyo o no?
Sino que la gente viene y va corriendo con aquel que hace críticas en Internet.
Mira, está pasando esto y el otro hace como que investiga,
saca un video y comienza a criticar a todos los otros.
Entonces, ¿qué está pasando ahí?
La gente no está dependiendo del Espíritu Santo y de la Palabra.
Está dependiendo de alguien más.
Ministro también falible.
Entonces, ¿qué quiere dar a entender con esto?
Que no se está teniendo el cuidado preciso principalmente de ir a abocarse con Jesús.
Porque claramente, ¿quién es el que dice la Palabra que nos guiará a toda verdad?
El Espíritu Santo.
No dice que el ministro nos va a guiar a toda verdad.
Dice que el Espíritu Santo, aunque claramente el Espíritu Santo puede escoger
un ministro para enseñarnos, pero dice que el abocarnos
va hacia el Espíritu Santo y va hacia su Palabra.
Inclusive, los Saduceos, cuando llegan a ir en contra a Jesús, le dicen una
doctrina que ellos tenían, muy formada, muy marcada,
muy digna de su denominación, por así decirlo.
Y Jesús dijo, usted no conoce en las Escrituras ni el poder.
Jesús no es como que se fue con Juan lo Bautista.
Mira Juan lo Bautista, fíjate que dicen esto y lo otro.
Jesús tenía una fuente de comunión.
Jesús tenía la Palabra de Dios y el Espíritu Santo.
Entonces, él dijo, bueno, esto no es correcto.
Yo entiendo que también hay cosas que pueden ser difíciles de discernir o
entender, como lo dijo el apóstol Pedro, que el apóstol
Pablo decía cosas que son difíciles de entender.
Pero también entiendo que hay cosas que no son difíciles del todo, ¿verdad?
Porque ya se tienen en la Escritura.
Pero que eso, que cualquier cosita que sale, la gente le va a escribir al otro
que anda criticando a gente para que nos diga que es o no es correcto.
Eso creo que no es muy muy fiable, porque no está bajo
el cuidado que nos están pidiendo acá el apóstol Pablo.
Ten cuidado, ten cuidado tú.
No es que le vayas a preguntar al otro.
Tú ten cuidado.
Examina lo que es de Dios.
A veces nosotros... es que hermano, lo que pasa es que yo puedo tener miedo de
que me equivoque, pero ¿dónde puso su confianza usted?
En Jesús.
Jesús dijo que el Espíritu Santo nos guiaría a toda verdad.
Entonces nosotros tenemos que buscar prácticamente ese sentido.
Perdón.
Entonces tiene que haber un sentido de responsabilidad personal.
En nuestro caso particular, constantemente leer las escrituras y orar a Dios Padre.
Y también pues sobre cualquier tipo de libros.
¿Por qué menciono cualquier tipo de libros?
Porque a veces las personas lo que hacen es ir y poner su confianza en la multitud
de libros o llámese académicos, llámese libros devocionales, un montón de
tipo de libros, pero no sobre la palabra viva.
Con esto no quiero decir que no se lean libros, no estoy diciendo eso.
Lo que quiero decir es que la base y fundamento es la Biblia.
Pero que a veces se recae la base de la fidelidad
sobre un libro que está explicando la Biblia.
Y eso no debería ser de esa forma.
¿Por qué lo menciono?
Claramente cuando yo asistía a la universidad, pues ahí uno se junta con un
montón de personas que son creyentes y a veces había comentarios como, mira ya me
leí tal libro, ya me leí tal otro libro, ya me leí tal otro libro.
¿Y cómo vas con la Biblia?
Ah, solo voy por Génesis.
Entonces decía, ok, ya se leyeron como 8 libros de la oración.
Ya se leyeron como tantos libros que hablan de la Biblia.
Y hagamos de cuenta que ya se leyeron hasta 20 libros cristianos.
Y la Biblia apenas se va en Génesis.
Para mí, considero, bajo lo que la Biblia dice, eso no creo que sea correcto.
Porque ellos están poniendo su confianza prácticamente
en los libros, y no en lo que dice la palabra.
Lo más correcto debería ser primero leer la Biblia y luego leer los otros libros.
Porque puede ser que el otro libro diga un versículo que va en contra de la palabra,
pero como yo le estoy confiando a este, ah,
sí, él tiene razón lo que dice este libro.
Sin saber de que puede haber un versículo que derrumbe todo el libro.
Pero como no se leyó, como no se le prestó atención a la Biblia como tal,
lastimosamente nos pueden engañar.
Que a veces pasan ciertas, o en este caso, por ejemplo, si podemos ver las sectas
antiguas, regularmente lo que tienen las sectas es solo hablan de lo que ellos,
de su estructura, y vuelven fuertes a las personas en esa estructura de creencias,
pero no necesariamente en toda la base doctrinal de la Biblia.
Por eso que regularmente las sectas se enfocan en
ciertas áreas, y son fuertes para hablar en esas áreas.
Si uno habla con las personas, su dominio, si lo queremos llamar,
en ese contenido específico, son prácticamente difíciles de derrumbar.
Porque ya los han llenado de enseñanzas en esa base, y les enseñan todo tan
fuertemente, todos los días, si lo queremos llamar así, a no dejar ninguna
parte débil para quebrantarlo, por así decirlo.
Entonces, obviamente, cuando alguien les quiere
hacer frente en esa doctrina, es difícil.
Le sacan unos rápidos versículos, etcétera, como los fariseos, saduceos, etcétera.
Pero en otras cosas que pueden ser muy comunes
de la Biblia, que la Biblia enseña, no lo saben.
Porque la secta o la denominación se enfocó en enseñarles ese fundamento y
únicamente eso, donde depende toda la base de su enseñanza.
Pero todo lo demás lo dejaron tirado.
Porque no hay una enseñanza de la palabra, sino sólo esta estructura.
Entonces, cuando uno de repente lee la Biblia, se da cuenta
que hay un versículo que puede derrumbar toda la estructura.
Que fue lo que hizo Jesús.
Ustedes no conocen la palabra ni el poder de Dios.
Y con eso derrumbaron todo el argumento que tenían los saduceos.
Igual los fariseos, igual los herodianos.
O sea, Jesús les derrumbó todo con una palabra.
No les tuvo que sacar así como el Martín Lutero, una 95 tesis para derrumbarles
todo, sino que sólo con un versículo les derrumbó todos sus argumentos.
Entonces, a lo que quiero entender con esto es de que
nuestra base y fundamento es el Espíritu Santo y la palabra.
Lo demás que nos rodea ciertamente el Espíritu Santo lo puede usar.
Es decir, el Espíritu Santo nos puede llevar a que tal vez
compremos un libro que nos va a explicar a lo que ahí está.
Eso lo puede hacer.
Por eso también pues claramente también el Espíritu Santo llevó a Felipe al desierto
para que le explicara al etíope sobre el versículo de Isaías.
Y claramente lo que él hace, Felipe, es explicarle.
Obviamente esas palabras, si yo las escribo, las bajo a un libro.
¿Qué es lo que nosotros leemos ahora?
Pues las palabras de Felipe, escritas en la Biblia.
También yo sé de que el Espíritu Santo puede llevarnos a ver un video de YouTube.
O tal vez puede ser de que de repente hagamos de cuenta que yo escucho en la
radio, o tal vez en el Uber, y el Espíritu Santo puede usar ese recurso para hablarme.
Pero también yo tengo que tener la base de la Escritura, porque el Espíritu Santo
cuando le dice a Felipe, súbete a ese carro,
Felipe no agarró las cosas de la nada.
Él tomó la base escritural porque le dijo, ¿Entiendes lo que lees?
No entiendo si hay alguien que me explique.
Y desde allí, comenzó a explicarle acerca de Jesucristo y el Evangelio.
O sea que el Espíritu Santo tomó la base de las Escrituras
para hablarle al etíope sobre la salvación de Dios.
Entonces, por eso vemos de que el cuidado es de que nosotros tenemos una base
fundamental y fuerte en la oración y en el ministerio de la palabra para poder
examinar lo que me dicen a mí, en el caso de que no sea de Dios,
yo decir, esto no, porque esto no está en la Biblia.
Esto no porque la teología dice.
Porque ya de repente dicen, no hermano, porque eso es teológicamente incorrecto,
porque x e y cosa.
¿Qué dice la Biblia?
No, ¿qué dice la teología?
¿Qué dice la Biblia?
Porque a veces la teología tiene ciertas formaciones.
No estoy en contra totalmente de la teología.
Sé que hay cosas que pueden ser buenas y hay cosas que no son buenas.
Como lo dijo el apóstol Pablo en un pasaje que dice, yo siento que algunas cosas son
dignas de alabanza, pero no son buenas contra los
pecados de la carne o contra los deseos de la carne.
Eso es lo que dice el apóstol Pablo en el libro de Colosenses.
Entonces, yo sé que hay unas cosas que son buenas, pero hay otras que no.
Pero a veces la fe se quiere estipular sobre este sistema que, recordemos,
tiene ciertas bases de Aristóteles, si no estoy mal, y también grecoromanas.
Entonces, no es como que tengamos una fiabilidad sobre eso, pero sobre la
palabra sí tenemos una fiabilidad aparte del Espíritu Santo.
Entonces, la pregunta sería, ¿qué dice la
Escritura con relación a lo que estoy oyendo?
¿Qué es lo que el Espíritu Santo me quiere
decir por medio de lo que me están hablando?
Pero también entender que también nosotros hay cosas que no podemos entender porque
podemos estar en la carne, no porque ya hemos pasado varios años en el Evangelio,
que ya hemos leído varios libros, ya hemos leído varias veces la Biblia,
ya hemos participado en seminarios, diplomados, doctorados, etc.
No da una seguridad de que yo esté aceptando
la doctrina que me estén enseñando.
Que claramente es el caso de Pablo.
Pablo dice que era adelantado a muchos, que aventajaba a muchos en el fariseísmo.
Es más, que él era un fariseo de tercera generación, que realmente se sabía las
Escrituras, que era diligente en las Escrituras, que perseveraba para la
resurrección de los justos, y él da un su currículo, por así decirlo,
de lo que era su fe, pero no recibió las palabras del Evangelio.
No fue a buscar a Jesús, a pesar de que tal vez se oía que Jesús sanaba,
liberaba, dejaba anonadados a los maestros.
Él no lo recibió.
La única forma que él pudo recibir es que Dios lo confrontara directamente,
es decir, que Jesucristo se le manifestara.
Es decir, que si tal vez hubiera escuchado a Pedro argumentar, tal vez hubiera
escuchado a Juan, a cualquiera, no, es que la Torá dice tal cosa.
No es que la tradición tal cosa, no es que es tal cosa, tal cosa.
Tal vez no lo hubieran podido convencer.
Tuvo que venir Dios directamente a como dirían por ahí, a
botarlo del caballo para indicarle que él estaba equivocado.
Entonces, ¿qué quiero decir con todo esto?
El orgullo que a veces nosotros tenemos por la cantidad de conocimiento,
formaciones de diferentes tipos puede evitar
que nosotros aceptemos una realidad de Dios.
Y por eso que nuestra única solución es ir a rogarle al Señor para que el Señor nos
hable a nosotros para saber si lo que nos están enseñando viene o no viene de Él.
Porque hay enseñanzas que pueden ser difíciles de entender.
Eso lo mismo lo dijo el apóstol Pedro, que eran difíciles de entender.
Y a veces uno, como ya a veces solo por haber leído un par de cosas o haber
aprendido un par de versículos, dice eso no, eso no es de Dios,
eso no está en la Biblia, eso tampoco está en X o Y cosa.
No porque los patriarcas de ese tiempo, desde no sé qué fundación o que la
tradición o que... Eso es un caos.
¿Por qué no vamos a orar al Señor?
Señor, ayúdanos a entender si este Señor, que no le estoy entendiendo, que yo pienso
que está equivocado, pero si realmente esta enseñanza procede de ti o no.
Claramente hay unas enseñanzas que son obvias que no son correctas, pero lo que
quiero entender es que hay cosas que sí tenemos que ir a orar y a rogar,
porque no las vamos a entender a la primera.
Van a ser cosas que inclusive nos pueden tardar para que nosotros las recibamos,
porque lastimosamente a veces lo que hacemos es ir a orar y, Padre,
no mereces ayudarme, a ver si es correcto a mí.
Y se acabó.
Y vamos a hacer otras cosas.
En lugar de entrar en una diligencia de aprendizaje de lo que Dios quiere para
nosotros, aunque lo que nos estén diciendo no necesariamente pueda casar con lo que
yo estoy escuchando, lo que yo entiendo en la palabra.
Y un caso muy propio es el caso que se menciona mucho de Apolos.
Apolos tenía un conocimiento doctrinal y le llegan a hablar de otra cosa,
que prácticamente es del Espíritu Santo.
Entonces, él tenía una base de la palabra.
Cuando a él le llegan a hablar, dice, sí, tienes razón, la Biblia dice,
tal vez, porque llega a hablar Priscila y Aquila.
O sea, ambos llegan a hablar con él.
Ambos llegan a exponerle la situación.
Entonces, claramente, él acepta.
Claramente, él dice, sí, tienen razón.
Y luego, él comienza a caminar en esa enseñanza.
No sabemos si él oró, no sabemos cómo
estuvo la situación, porque no dan detalles.
Pero lo que quiero entender es que él no tenía un conocimiento.
Imagínense que ese conocimiento él lo tenía formado por 30 años.
Es decir, cuando uno lee los Hechos, el libro de los Hechos, uno mira como que
las cosas pasan como que en todo un día, ¿verdad?
O a veces en un mes.
Pero cuando, o por lo menos de hace poco, me estaba viendo los tiempos y,
por ejemplo, porque a veces también algunos dicen que, por ejemplo,
Pablo tenía que haber sido el escogido entre los 12 apóstoles, ¿verdad?
O sea, que en lugar de haber escogido a Matías, tenían que haber escogido a Pablo.
Pero en la Biblia aparece que Pablo se convierte, luego del Pentecostés,
un año después o tres años después.
Entonces, no iban a esperar a Pedro un año, pues, porque el derramamiento tenía
que ser en Pentecostés, no tenía que ser hasta que Pablo se convirtiera.
Aparte que Pablo no fue apóstol sino hasta 13 años después de su conversión.
Es decir, que cuando llaman a Pablo y a Bernabé,
fueron 13 años después de su conversión.
No fue la noche a la mañana.
Es decir, que no podían haber elegido a Pablo en el caso, en lugar de Matías,
porque Pablo estaba a 13 años después de ser nombrado apóstol.
Aparte de eso, cuando ellos llegan a Éfeso, en Hechos 19 o en Hechos 18,
en su defecto por causa de Apolos, ya habían pasado
30 años aproximadamente después del Pentecostés.
O sea, eso quiere dar a entender que Apolos, si Apolos significaba de que
Apolos ya había conocido a Jesús en el sentido del término de Juan el Bautista,
significaba que Apolos estaba predicando 30 años un evangelio incompleto.
Porque dice que él era una persona dedicada.
Eso que quiere decir es que llevaba 30 años predicando un evangelio incompleto.
Y que de repente aparecen dos desconocidos que sabes quiénes son.
Porque obviamente uno conoce que son Priscila y Aquila.
Pero ¿y estos quiénes son?
¿De dónde vienen?
¿Por qué me vienen a hablar a mí de que hoy hay
un Espíritu Santo y que Jesús Cristo resucitó?
¿Y de que ahora él bautiza con Espíritu Santo?
Después de 30 años.
Entonces vemos que claramente a veces nos puede pasar con nosotros, pero a veces
nosotros decimos, no hermanos, que esto es una doctrina, que estamos
completos aquí, que la Biblia dice que la teología, que los patriarcas...
y ahí comienza un montón de cosas.
Entonces ese mismo orgullo está provocando y
bloqueando de que no reciba una realidad de Cristo.
Porque así como ellos que eran 30 años, si lo extrapolamos nosotros, nos podemos
dar cuenta que podemos estar predicando algo que está incompleto.
No que lo que tengamos no sea verdadero, porque de alguna manera había una verdad
en lo que estaba predicando Apolos, pero no estaba completo.
A lo que quiero entender con esto, porque ahí dirá, hermano, pero usted que
está hablando, está hablando de tener cuidado y de aferrarse.
¿Por qué terminó hablando de Apolos y la recepción?
Por lo mismo.
Porque la idea de aferrarse para poder prestar atención o aprender a tener
cuidado, porque la idea de tener cuidado es prestar atención, estar atento,
estar vigilante, no solamente lo que algo puede ser
falso, sino que también lo que algo puede ser verdadero.
Ese es el punto de lo que hemos estado mencionando.
Entonces la idea de aferrarme es fuertemente
estar bajo la idea de prestar atención.
Porque algo puede ser verdadero de Dios y yo rechazarlo,
o algo puede ser falso de Dios y yo aceptarlo.
Esa es la idea de querer usar yo la palabra aferrarse, de un sentido de
intensidad, de un sentido como el apóstol Pablo, el apóstol Pedro dice de aferrarnos
a la palabra de Dios como una antorcha en la oscuridad.
Es decir, hacer algo fuertemente.
Porque no es lo mismo que alguien me diga agárrame
la mano, a decir agárrame fuertemente la mano.
Como a veces pasa, por ejemplo, no sé en algunos, pero cuando yo era niño
obviamente yo me subía a las camionetas con mi papá.
Entonces mi papá dice agarrase duro.
¿Por qué?
Porque obviamente una camioneta a veces arranca porque no ve la situación.
Entonces si yo no me agarro bien de la mano a mi papá, eso va a tener consecuencias.
Entonces por esa causa me dice agarrase fuerte, agarrase firme.
Entonces yo tengo que hacer caso.
Si yo no agarro a mi padre bien, pues lastimosamente me puedo caer,
me puedo tropezar, inclusive me puedo caer en la camioneta y puedo tener un accidente.
Entonces me está diciendo a mí un objetivo de emergencia.
Entonces igual es con la doctrina, ¿verdad?
Igual es con la que me están enseñando, lo que yo esté escuchando, de parte de
Dios prestarle toda la atención completamente y
examinar todo porque lo que me está diciendo es urgente.
Es de importancia.
O sea, Dios no me va a venir a mí a contar un chiste.
Dios no va a venir a mí a contarme la novela del viernes.
Dios no va a venir a contarme a mí del próximo estreno de televisión, ¿verdad?
Dios me va a hablar a mí de cosas eternas, que
para Él tienen un valor fundamental y glorioso.
A veces las personas quieren que Dios les hable de cuentos, les hable de cosas.
No, Dios, por eso que Dios cuando habla, habla con un peso.
La gente quiere que Dios les hable, pero ellos no toman
la responsabilidad del peso de lo que les va a hablar.
Piensan, pensamos que es como hablar con otra gente, pero es de que a que le cuente
a uno, ah, que fíjate que la Muni no hizo tal cosa, ¿verdad?
O que el presidente mira tal cosa, como que fuera chisme.
No.
Si Dios nos viene a hablar a nosotros, nos va a hablar para que hagamos caso.
Entonces la gente dice, Dios, háblame, pero no quieren hacer caso.
Entonces, ¿por qué vendrá Dios a decirnos algo si no vamos a hacer caso?
Porque lo que Dios enseña tiene un peso de responsabilidad.
Por eso cuando Jesús dice, tengo muchas cosas que decirles, pero no lo pueden
sobrellevar, no está diciendo que ellos no tengan la capacidad para oír la
revelación, sino no tienen la capacidad para saber qué hacer con ella,
porque la revelación tiene un peso.
Eso lo podemos ver en el libro de Habacuc, cuando dice, la revelación que recibió
Abacuc, o la profecía que recibió Habacuc, en el
original dice el peso de la visión que tuvo Habacuc.
Dando a nosotros como revelación o como peso, como profecía.
Pero habla de un peso, porque claramente él ve lo que está aconteciendo.
Entonces, si Dios nos va a enseñar a nosotros, tiene un peso de
responsabilidad, tiene un peso de revelación.
No es una cuestión ahí como que de diversión o de entretenimiento.
Entonces Dios nos manda a tener cuidado.
Lo que quiero resaltar con esto está de que las palabras de Dios, las enseñanzas
que Dios da, tienen una suma importancia, pero
que a veces no le colocamos esa suma importancia.
Alguien va a decir, hermano, pero yo toda la enseñanza
yo le pongo atención, que yo la veo como lo mejor.
Sí, cierto, pero en práctica no, porque en práctica mañana le podemos
preguntar a alguien, mira de qué hablaron el domingo.
Y se quedan, ¿y qué versículo tocaron?
Fíjate que no me acuerdo.
Y eso pasa mucho, es muy común, ¿verdad?
Y a uno le ha pasado, a mí me ha pasado.
Entonces uno se queda, entonces significa que no le pusimos la atención suficiente.
No le tuvimos la suficiente importancia.
No, hermano, sí, lo que pasa es que yo le pongo atención mucho.
No, no le pusimos, no estamos demostrándolo.
Por eso que hay un pasaje en la Biblia que dice que aquel que se crea sabio y
entendido entre vosotros, muestre por la sabia
mansedumbre o, perdón, en sabia conducta sus hechos.
O sea que hay una demostración.
¿Qué quiere decir esto?
De que cuando yo entiendo que algo es importante, yo tomo acciones.
En este caso, por ejemplo, una de las cosas que yo comencé a
hacer, por muchas razones, fue comenzar a grabar las cosas.
Porque me di cuenta que a uno se le olvidan las cosas.
Uno se da cuenta de que a veces uno tiene obviar
detalles que uno no puede a veces confiar en su mente.
Porque a veces uno dice, sí, se me quedó todo ahorita, todo se me quedó.
Pero al otro día como que nunca había escuchado uno el tema, ¿verdad?
Entonces a veces uno apunta cosas, agarra
un cuaderno y apunta, graba la conversación.
Hace muchas cosas para poder retener lo que se nos da.
Porque ya uno comienza a entender que lo que Dios
dice es importante y por lo tanto hay que retenerlo.
Entonces la idea de grabar una conversación o grabar un tema,
no es sólo para decir, bueno, voy a grabar este tema, lo voy a compartir en internet,
¿verdad?
Para que la gente escuche el tema.
Sino que también significa de que esto que yo estoy diciendo hoy puede ser que el
mismo Dios me pueda volver a escuchar lo que yo mismo prediqué para que me diga,
te estás olvidando lo que tú mismo predicaste.
Entonces claramente esta misma enseñanza le va
a servir a uno mismo para uno recordar cosas.
O inclusive Dios puede dar detalles que uno, inclusive cuando uno predica,
no los tiene en la mente y de repente Dios nos dice un versículo, nos pone en el
corazón algo y lo trasladamos, que después podemos olvidar.
A lo que quiero entender es de que cuando se entiende el cuidado que se tiene que
tener, ya uno le presta y toma acciones debidas para saber qué hacer.
Sí, por eso que hay muchos predicadores que dicen, mira hermano apunte mira
hermano, haga esto, mira hermano, y qué sé yo.
Hacen diferentes cosas para que la persona pueda retener.
¿Por qué?
Porque es necesario por el tiempo final, porque la venida de Cristo está cerca.
Y si nosotros no atendemos eso, pues vamos a caer en un error.
Porque hay muchas enseñanzas, por ejemplo entre una de ellas que no le había puesto
mucha atención hasta cierto punto, pero hablaban acerca de que Cristo va a
venir, o sea que nosotros tenemos que reinar cuando Cristo venga, y eso no es
bíblico, pues la Biblia dice que va a venir el anticristo, va a estar el
anticristo y va a gobernar, o sea no va a gobernar la iglesia cuando Cristo venga.
El que va a gobernar es el anticristo, porque dice que Dios vendrá, y con la
espada de su boca y con la espada de su mano, derogará y quitará al anticristo.
O sea que no va a estar la iglesia gobernando.
Entonces hay mucha gente que dice que la iglesia
tiene que estar gobernando cuando Cristo venga.
¿Cómo?
Si va a estar el anticristo, pues en el caso de
la epifanía, aparte de la parusía, es otra cosa.
Pero lo que quiero entender es de que hay doctrinas que se están involucrando,
que se están introduciendo, pero a veces nosotros decimos sí, sí, tiene razón,
y que nos como obviamente, explican con versículos y todo, pero como nosotros no
hemos leído la Biblia, como nosotros no estamos en comunión a veces, rápido pueden
introducirse las enseñanzas que niegan las verdades de Cristo.
Entonces nosotros tenemos que tener mucho, mucho cuidado, y la responsabilidad recae
en la oración y en el ministerio de la palabra.
Una dedicación en la oración y orar.
No podemos darle nosotros la confianza a ciertos ministros en un cien por ciento.
Con esto no quiero decir que uno no confíe en ningún ministro en el sentido de que no
puede enseñar la palabra, porque si no, no escucharíamos a nadie.
Sino que bajo el sentido de que hay una responsabilidad mutua, porque ciertamente
el predicador predica, pues, él da una enseñanza, pero
también se espera de que la persona reciba y aprenda.
Es como una clase.
El maestro puede ser muy bueno, pero si el alumno no toma notas,
si el alumno se pone a platicar, si el alumno se sienta hasta atrás y no
escucha, lastimosamente no va a sacar un buen
examen, por muy bueno que sea el maestro.
Yo digo esto porque a mí me pasó cuando yo estaba en los básicos.
Tenía yo la mala costumbre de sentarme hasta atrás con unos amigos a molestar,
a platicar, etc.
Y el maestro era muy bueno.
Incluso era muy respetado en la institución y después terminó siendo,
creo que director en otra institución.
Entonces, él era muy respetado e inclusive muy querido dentro de los mismos alumnos,
por su carácter.
O sea, él era una persona digna de respeto.
Lastimosamente uno siendo joven y haciendo cosas que no son...
Entonces, pues, y claramente cuando yo vi mi
nota, creo que saqué diez de cien o algo así.
Y yo me enojé mucho en ese momento.
Dije, sí, por estar... También le eché la culpa a mis amigos, ¿verdad?
Cuando yo mismo tuve la mala responsabilidad y
claramente mis amigos sacaron mejor nota que yo.
Yo dije, sí, ustedes, y los comencé a criticar.
Y al día siguiente tomé mejor la decisión de decir, mejor me voy a sentar adelante.
Porque mi papá me va a regañar.
No me gustó sacar un diez de cien.
Y me senté hasta adelante.
O sea, como que cambié.
O sea, como que vino un arrepentimiento a mí.
Dije, no tengo que prestar atención.
Y aparte, como digo, el maestro era muy bueno
para enseñar y también era muy paciente.
Porque a pesar de que nosotros andábamos en tremendo relajo, él fue paciente.
Pero casualmente, cuando me senté adelante, o sea,
ya me dejé sentar atrás y me senté adelante, él vio.
Y después, cuando comenzaron a hacer ellos, mis amigos otra vez, allá voy
atrás, él dijo, miren, pues o se están aquí o se van.
Yo por lo menos veo que Juan José ya tomó otra decisión.
Y pues ellos no quisieron y se salieron a la clase y no quisieron regresar.
Pero lo que quiero hablar con esto realmente es de que hay una...
no solo es porque alguien sea un buen predicador y que uno esté en su iglesia,
que uno realmente va por así mencionar, a ser salvo, no en el sentido por así
mencionarlo de la salvación eterna de Cristo, sino que estamos hablando en el
sentido de que cuando uno peca no está en la salvación necesariamente bajo el
sentido de gloria, sino que cuando uno peca tiene conflictos, errores,
manifestaciones, conflictos familiares, etc.
Entonces no es como que uno esté disfrutando de
la salvación, o el perfeccionamiento de Cristo.
Entonces, uno tiene muchas dificultades, muchos
problemas, puede ser engañado por el enemigo, etc.
Entonces, para ir concluyendo, tenemos que tomar una responsabilidad
nosotros, y la responsabilidad entra en estar atento, en aferrarnos a estar
atentos a esta enseñanza de tener cuidado, de prestar atención, de vigilar,
porque también va a afectar a lo que nosotros vamos a trasladar a otra persona.
Porque obviamente si nosotros aprendemos mal,
vamos a arrastrar a toda la otra gente en lo malo.
Que inclusive lo que menciona en el libro Apocalipsis es que
la cola del dragón arrastró a la tercera parte, se la llevó.
Entonces, porque alguien dirá, hermano, pero
a mí no me escucha ni el perro para predicar.
Pero hay algunas personas que sí, hay algunas personas que tal vez solo
dicen, amén, hermano, y ahí está la multitud de gente gritando amén.
Y tal vez uno dice amén, y ahí hay dos y tres personas, y ni si le ponen atención.
Pero por eso que a veces vemos mega iglesias, pero no hay una verdad de Cristo.
Y puede ser que haya otro lugar donde están dos personas y hay una verdad de Cristo.
Pero lastimosamente él y los que los escuchan
están yendo prácticamente a una condena.
Están yendo prácticamente a no ser perfeccionados en la verdad.
Pero estos dos, o tres, o cuatro, qué sé yo, para poner un número,
tal vez no hay una multitud, pero sí hay una perfección en la verdad.
Y si queremos poner un ejemplo, no sé si la iglesia de Tiatira,
que aparece en Apocalipsis, que Dios le dice, mira, yo no te voy a pedir nada más.
O sea, reten lo que tienes.
Persevera en ello.
Algo así como que mira, vos no sos una mega iglesia, pero vos no sos...
tenés un montón tal vez de conocimiento y todo.
No, pero sos fiel.
No tienes mucho tal vez en conocimiento, etc.
Pero eres fiel.
No te voy a poner una carga mayor, no te voy a dar... solo mantente ahí firme.
Mantente en la verdad.
Camina.
Retén lo que tienes.
Hay otras que sí les exige, verdad, claramente, como la iglesia de Éfeso.
Pero lo que quiero entender es que nosotros
tenemos que estar muy cuidadosos a las cosas.
Tenemos que aferrarnos mucho a lo que estamos escuchando,
porque va a afectar a aquellos que nos escuchen.
Llámese familia, amigos, etc.
Inclusive también el impacto que puede generar
en una persona que inclusive ya alcanzó.
Porque tampoco esto significa que solo tengo que
hacerlo porque estoy comenzando en el evangelio.
Significa también ya cuando alguien ya alcanzó una multitud de gente.
Porque hay predicadores que son mundiales.
O sea, una palabra que ellos digan va a afectar a mucha gente.
O una mala enseñanza que ellos digan, inclusive también una buena enseñanza.
Es decir, una buena enseñanza va a afectar a mucha gente para bien, pero una mala
enseñanza va a afectar a mucha gente para mal.
Entonces, por eso, entre más crezca una persona, tiene que tener mucho más cuidado.
Y uno tiene que tomarse más el tiempo de
verificar las cosas, aunque lleve más tiempo.
Porque como ahora también estamos en aquello de, sí, rápido.
Todo rápido, como que fuera McDonald's o alguna otra cosa.
Todo rápido.
Entonces, inclusive así las enseñanzas quieren ser ya, ya, ya, ya.
No.
Hay cosas que mejor detenernos, voy a verificar,
aunque me lleve más tiempo, pero vamos seguros.
Vamos seguros, vamos seguros porque una mala
enseñanza, una mala cosa, puede generar un gran desvío.
Entonces vamos a orar para que el Señor nos ayude
para aferrarnos a este versículo, prácticamente.
A prestar atención, a tener cuidado, a ser
cuidadosos, a no tomar las cosas a la ligera.
Porque inclusive a veces uno dice, pues, ah, no, es que lo que pasa es que
Dios me habló y me dijo, y esto es así porque es así.
Y puede ser que no, o puede ser que sí, pero de otra manera.
Y terminamos diciendo cosas que no son.
Y va a terminar siendo afectado a mucha gente.
Entonces vamos a orar.
Padre en Jesús, te damos las gracias por tu palabra, por tu bondad.
Ayúdenos a, por favor, estar constantes en atender a este verso, de prestar atención,
de ser cuidadosos, tanto en lo que es bueno, en lo que es correcto, en lo que es
verdadero, porque tiene un peso de gloria, tiene un peso de verdad.
Pero también, por otro lado, Padre, tener cuidado de las falsas enseñanzas,
como dice Pedro, ¿verdad?, que vendrán falsos maestros.
Tener mucho cuidado, porque no sea que por no prestar atención, nos coloquen una
falsa enseñanza a la cual nosotros podemos
retransmitir a otros y llevarlos a condenación.
Así que ayúdanos, por favor, a aferrarnos a este versículo, aferrarnos a tener
cuidado, aferrarnos a estar constantemente prestándole atención a todo lo que
escuchamos y no expresarlo a la ligera, sino prestarle mucha atención por amor a
tu nombre, por amor a aquellos que nos habrán de escuchar también.
Así que te lo agradecemos amado Padre y Amigo, por todo lo que estás haciendo y
verás, líbranos hoy del pecado y de la muerte, y ayúdanos, por favor,
a prestar mucha, mucha atención, y a verificar todo lo que estemos escuchando.
No tomarlo a la ligera, tomarnos el tiempo,
ser cuidadosos y no afanados ni atormentados.
En el nombre de tu Hijo Jesucristo, Amén y Amén.
Entonces Dios los bendiga fuertemente y que el amor de Dios sea en sus corazones.
Vamos ahora también por las personas que quieran reconciliar con Jesús,
que quieran aceptar a Jesús como Señor y Salvador.
Dios y Padre, nuestro Señor Jesucristo, queremos hoy venir
delante de ti para arrepentirnos de todo pecado y todo mal.
Queremos hoy reconocerte como Señor y Salvador, entendiendo que hemos escuchado
la maldad y el engaño y caminamos conforme a ello, y por lo tanto queremos
arrepentirnos y ahora escuchar el Evangelio y tu palabra y caminar conforme
a él, arrepintiéndonos de todo pecado, arrepintiéndonos Señor de toda maldad y
engaño, y declarando a Jesús como Señor y Salvador, que él es el único camino,
verdad y vida, que él es el que ha reconciliado nuestras vidas contigo a
través de la cruz, y que él ha sido nuestro refugio y torre fuerte.
Te damos las gracias, que reconocemos a Jesús, que tú lo resucitaste de entre los
muertos, y también Padre, declaramos que en él tenemos salvación.
Queremos ser bautizados en agua, bautizados con
el Espíritu Santo y participar de la Santa Cena.
En el nombre de tu Hijo Jesús, Amén.
Y Amén.
Vamos a orar por las diferentes necesidades, como dice la palabra mi Dios
suplirá todas vuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Dios y Padre, venimos hoy delante de ti para declararte como Señor y Salvador,
para declararte como nuestro consejero y torre fuerte.
Queremos hoy declararte Señor como nuestro proveedor.
Queremos hoy, Señor Jesús, que proveas de tu Espíritu Santo.
Queremos hoy que proveas de un espíritu de amor, de gracia, de fe, de oración.
Queremos hoy, Señor Jesús, que proveas de consolación y entendimiento.
También pedimos hoy, Padre, para que proveas, Señor Jesús, de maravillas,
señales y prodigios a tu pueblo.
De sanidades, de liberación.
También pedimos, Padre, que traigas medicina, que traigas
cariño, que traigas comida, de casas, en el sentido de vivienda, de
restauración, que traigas a la juventud, a la niñez, a ti, para que te alabe y te
bendiga, para que seas resguardado de todas sus ideologías.
Y también pedimos por las vidas de los huérfanos, los ancianos y las ancianas,
y los padres y madres solteras.
También pedimos que Guatemala entre en arrepentimiento para salvación,
que tú la liberes y la protejas y la acerques de todo terrorismo, de toda
pandillas, de todo cartel o cualquier cosa que quiera levantarse, inclusive sectas o
cualquier cosa errónea, para que tu nombre sea glorificado y ensalzado, Padre,
y que te declaremos a ti toda la gloria y honra, en el nombre de tu Hijo Jesucristo,
que envíes sobreros a la cosecha, porque la
cosecha es mucha y los sobreros son pocos.
Te agradecemos hoy, Amado Padre y Pastor, en Cristo Jesús.
Amén.