Bendiciones amados en Cristo Jesús.
Yo le bendigo un fuerte abrazo.
Que Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo
los bendiga y los fortalezcan toda buena obra.
El día de hoy estamos aquí para continuar hablando sobre el
tema que hemos estado tratando sobre lo que son las fiestas.
O la celebración de las fiestas, porque desde el año pasado, más o menos
creo que fue por diciembre, comenzamos a hablar sobre lo que son las fiestas y la
relación entre los sacerdotes y las fiestas.
Que obviamente los sacerdotes tenían que enseñar sobre las fiestas.
Fiestas que Jesús colocó, que Dios coloca para el pueblo de Israel.
Lo que hemos leído en Levítico 23 sobre lo que
son las fiestas Moedim o las fiestas señaladas.
Y su relación de qué deberíamos hacer o cómo
debíamos creer o cómo debíamos ejecutarlas.
Porque obviamente no es lo mismo el punto, el antiguo testamentario, de lo que
nosotros estamos viviendo hoy en este nuevo pacto.
Ok, entonces para esto vamos a orar para que el Señor nos ayude.
Y el tema de hoy es Creamos en Jesús durante la Pascua.
Ese es el título del tema.
Claramente creo que hay que aclarar ciertas cosas que
vamos a ir viendo en lo que vamos a estar leyendo.
Así que Dios bendigo, vamos a orar para el Jesús.
Te damos las gracias por tu amor, por tu fidelidad, por tu bondad,
por tu misericordia.
Provéenos hoy tu sabiduría y revelación como tú conoces las cosas.
Y dirígenos para amarte, honrarte, alabarte y respetarte.
Queremos hoy darte la gloria, la honra, el honor, el poder y la alabanza.
Y queremos recibir de ti sabiduría y revelación como tú la conoces.
Queremos exaltarte, glorificarte, bendecirte y amarte.
Sé tú nuestro pastor y rey, sé tú nuestra consagración e infidelidad.
Ayúdanos hoy a bendecirte y glorificarte eternamente y para siempre.
Te agradecemos hoy amigo nuestro, consolador de nuestro corazón.
Y líbranos del mal y de la hechicería y del engaño.
Más, ayúdanos hoy para usar la palabra de verdad para glorificar tu nombre.
Te agradecemos eternamente y para siempre, Dios y amado.
Amén y Amén.
Muy bien, entonces declaramos que no nosotros
oh Jehová a nosotros, sino tu nombre sea la gloria.
Por tu misericordia, por tu fidelidad, porque tú nos has hecho.
Y no nosotros, a nosotros mismos.
En el nombre de tu bello y precioso Hijo Jesús, Amén y Amén.
Muy bien.
Entonces vamos a iniciar.
Entonces, como hemos mencionado, pues tenemos el
título de que es creamos en Jesús durante la Pascua.
Y antes de esto, pues hemos estado hablando
sobre que Jesucristo es el Cordero Pascual.
O que Jesucristo es nuestra Pascua, ¿verdad?
Sí, porque aún Cristo, nuestra Pascua, ha sido sacrificado.
Este es uno de los pasajes que hemos tomado para el punto del Antiguo Testamento.
Dice que Jesucristo es nuestra Pascua.
Porque también recordemos de que a Cristo se le conoce como el Cordero Pascual.
No sólo el Cordero de la expiación, que aparece prácticamente cuando el sumo
sacerdote tenía que ser la expiación por los pecados.
Sino también el Cordero de la Pascua.
Hemos estado hablando de eso.
Y en Levítico 23 del 4 de 5 dice, Estas son las fiestas señaladas por el Señor.
Santas convocaciones que ustedes proclamarán
en las fechas señaladas para ellas.
Cinco, en el mes primero, el día catorce del
mes, al anochecer, es la Pascua del Señor.
Entonces aquí vemos esta relación que estamos hablando.
Y también hemos hablado de que Dios Padre usa una didáctica, una pedagogía.
Por así decirlo, es una forma de enseñar a todos
nosotros a través de manifestaciones proféticas.
Por eso dice el Hebreo que antes era sombra y figura lo que habría de venir.
Es decir, que Dios Padre manifestó y estableció todo
esto para que todo esto mostrara o señalara a Jesucristo.
Para que indicaran o que vieran en él ciertas cosas muy profundas y muy claras
sobre el Mesías, sobre el Cristo, sobre el Salvador, sobre aquel que habría de venir.
Y obviamente nosotros leeríamos y entenderíamos y aplicaríamos
lo que Dios Padre había estado mostrando y anunciando.
Sobre la manifestación de Cristo y la Pascua.
Y esa es la ventaja, porque también dice la palabra que
lo que antes escribió para nuestra enseñanza escribió.
Para que por medio de las escrituras tuviéramos paciencia y esperanza.
Entonces vamos a ir leyendo aquí lo que tenemos para el día de hoy.
Juan capítulo 2 del versículo 23 al 25 dice de la siguiente manera.
Versículo 23.
Ok,
entonces aquí está también la idea de por qué el título dice versículo 23 cuando
Jesús estaba en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua.
Muchos creyeron en el nombre, en su nombre al ver las señales que hacían.
Entonces vemos aquí algo que muestra Juan prácticamente
Jesús estaba predicando durante la Pascua.
Jesús estaba anunciando el Evangelio durante la Pascua.
Y esto tiene mucho significado realmente.
Cuando lo estuve leyéndome quedó un poquito pensativo y a la vez impactado.
Porque cómo Dios proféticamente hace cosas.
O sea, cómo Dios nos enseña muchas cosas con relación a ello.
Y es importante esta relación entre la Pascua y Jesús.
Porque en Juan se muestra prácticamente que entre los inicios de Jesús entra la Pascua.
Obviamente creo que hay una diferencia entre
otros evangelios, pero lo muestra de esta manera.
Y es bien impresionante porque recordemos de que Dios Padre anuncia a Moisés sobre
la Pascua antes de ser liberados del pueblo de Egipto.
Es decir, que en el capítulo 12 Dios le habla a Moisés diciéndole.
Ustedes tienen que hacer lo que es la Pascua y se tiene que
celebrar esa Pascua antes de que se manifieste la liberación.
Porque es necesario, pero Dios le habla a Moisés para que lo haga.
Y claramente vemos de que la Pascua es un señalamiento
de liberación, es un señalamiento de esperanza.
Y por eso que se hacía continuamente y que Dios requería que lo hicieran.
Porque mostraba la esperanza en Dios que salva, la esperanza en Dios que libera,
la esperanza en Dios que pelea por ellos.
La esperanza en Dios que trae liberación y también
pues que con sus estrategias también trae la victoria.
Entonces es muy importante esta relación o es bien interesante esta relación.
Y interesantemente Jesús durante la Pascua las personas comienzan a creer en él.
Es decir que hay un mensaje de liberación en el mensaje
de Cristo que también es lo que se ve en Lucas capítulo 4.
En el versículo que es 17, 18 en adelante, cuando habla acerca de que el Espíritu
Dios ha venido sobre mí, me ha ungido para llevar
libertad a los cautivos y comienza a pregonar, etc.
Y habla también de eso, la libertad a los cautivos.
Pero todo esto sucede durante la Pascua.
Entonces el Cordero Pascual está predicando sobre la liberación.
Él es un anuncio y obviamente también cuando se sacrificaba al Cordero de la
Pascua, prácticamente era el sustituto de la liberación de ellos.
¿Por qué mencionamos?
Porque recordemos que Pascua en el libro es Pesaj y
viene la palabra Pasaj, que significa pasar por alto.
Entonces, ¿eso qué significaba?
De que el juicio no iba a caer sobre los israelitas,
sino que el juicio iba a caer sobre este Cordero.
Entonces, como iba a caer sobre este Cordero, este Cordero los iba a salvar.
Entonces, cada vez que aparecía el Cordero Pascual, era un anuncio
de que el juicio iba a caer sobre él y no sobre la persona.
Entonces, Jesús durante la Pascua y que se hace manifiesto y que él predica el
Evangelio, es prácticamente sus inicios de mostrar de que él era el Cordero Pascual,
que él iba a ser sobre el cual iba a recaer esto.
Y lo otro interesante que aparece en el libro del Éxodo, que tiene algo muy
interesante también, porque es que me llamó mucho la atención, es de que en el
libro del Éxodo, capítulo 12, cuando hemos hablado de eso, menciona de que la fiesta
tenía que hacerse el día 14, pero el Cordero se escogía en el décimo día.
Es decir, que la fiesta iba a ser el día
14, pero en el día 10 se escogía el Cordero.
Y que en ese día 10, se tenía prácticamente que examinar al Cordero para
ver que todo estuviera bien, para sacrificarlo entre las dos tardes.
Y esto es muy impresionante, porque cuando vemos a Juan, que señala prácticamente a
Jesús como el Cordero de Dios, que me parece muy interesante porque no
dice él es el Cristo, no dice él es el Cordero.
Y además de eso, pues su aparición de Jesús prácticamente en el templo,
en el tiempo de la Pascua, es como que si él está diciéndome yo soy el Cordero
escogido, y él desde allí para adelante, por decirlo, hasta que venga cuando él
fuera sacrificado, es como que él hubiera aparecido en el día
décimo, en el décimo día, para en el día 14 ser sacrificado.
Estoy poniendo un ejemplo en figuras, y en ese tiempo tenían que ver su
testimonio, tenían que verificar si era perfecto, si era de acuerdo a lo que Dios
solicitaba, para que pudiera ser sacrificado en el día 14.
Obviamente no estamos hablando de días literales, sino que estamos hablando de
tiempos cuando su aparición hasta su sacrificio en la cruz, entre dos tardes,
porque Jesucristo muere a las tres de la tarde, que
prácticamente eso significa entre las dos tardes.
Entonces vemos que hay una gran relación que se está mencionando entre el inicio de
la Pascua, porque también Jesús muere en una Pascua.
Él muere prácticamente en el día que se hace el sacrificio del Cordero.
Entonces vemos estas relaciones muy importantes, y
esto claramente nos hace un señalamiento muy fuerte.
Y el señalamiento que hemos estado hablando
es el creer que Jesús es el Cordero Pascual.
Y esto implica e involucra que alguien tuvo que morir y resucitar por mí,
para que yo pueda ser libre del juicio de condenación.
Porque una de las cosas que hemos visto, y que habla la Escritura, es que ellos
iban a ser libres del juicio que Dios mandó para Egipto.
Pero aquellos que tenían Cordero, aquellos que habían matado o sacrificado
al Cordero, hay una relación entre eso, y lo hemos estado resaltando, porque hemos
mencionado que hay personas que no creen
que Jesucristo fue crucificado y resucitado.
Tienen la idea de un Jesús moral, por así decirlo, un Jesús histórico,
pero no un Jesús que murió en la cruz y resucitó al tercer día.
Y eso tiene una gran base y relevancia en nuestra forma de creer, porque la base en
esto es que Jesucristo vino en carne, y fue crucificado y fue resucitado al tercer día.
Es parte, y de que Él adquirió el juicio que a mí me correspondía, y la,
si queremos llamar así, la maldición y muchas cosas que a mí me correspondían,
pero recaen sobre Él, por eso que mencionamos el caso del pesaje y pasaje,
porque la idea era que el juicio de muerte ya no iba a llegar a la casa, porque hubo
una muerte que sustituía la de las personas, por eso que colocaban la sangre
en el interior de la puerta, quien dijo, miren, aquí murió un Cordero, en lugar de
nosotros, por así decirlo, y que nos iba a liberar del juicio de muerte, por eso que
las personas que están en Cristo tienen vida eterna, ya no tienen un dominio de la
muerte, ya no tienen, están bajo ese imperio de la muerte, pero que
lastimosamente hay muchas personas que no tienen esa convicción, o sea, solo tienen
la convicción, por ejemplo, es que Dios me ama, lo ama, pero ellos no tienen Pascua,
ellos solo saben que Dios lo ama, y sí, estoy en la iglesia porque Dios me
ama, y lo busco porque lo amo, etc., pero no creen o no tienen la certeza
y la seguridad de que Jesucristo murió por ellos en la cruz del Calvario y resucitó
el tercer día, y librándonos de una condenación del infierno, porque hemos
estado hablando de que hay personas que no creen de que se tengan que predicar del
infierno, y dicen, no, hermano, ¿para qué predicar el infierno?
Es como poner una pistola atrás a una persona para que
crea, o algunos dicen, ¿para qué hablar del infierno?
Para qué meterle miedo a la gente.
O hablar del infierno es hablar de miedo y no de amor.
Entonces, ¿qué quiere decir?
Prácticamente ellos están predicando de una Pascua incompleta, por así decirlo,
o su evangelio no tiene Pascua, y eso no puede suceder, porque el pueblo
de Israel, lo hemos estado mencionando mucho, de que el pueblo de Israel tenía
Pascua, y cuando ellos pecaban, la Pascua ya no existía.
Pero cuando había una restauración del mover de
Dios, lo primero que resaltaba era la Pascua.
Eso, cuando hablamos en su momento de la restauración de la Pascua, vimos que cada
vez que había una restauración de parte de Dios, aparece la Pascua.
Por ejemplo, con Ezequías, que fue uno de los reyes más destacados de parte de Dios,
aparece la Pascua, y el segundo donde aparece es con Josías.
Y es raramente, ahí vuelve a aparecer la Pascua, y la Pascua creo que vuelve a
aparecer otra vez en la restauración con Nehemias y Esdras.
Pero vemos que cada vez que hay una restauración,
lo primero que sale a relucir es la Pascua.
Entonces, no podemos nosotros venir y creer en Jesús
únicamente pensando que no hay Pascua, que la Pascua no existe.
Cuando hablo de Pascua, estoy hablando de un Jesucristo que murió por nuestros
pecados, quien nos libró del imperio de la muerte, y que involucraría el castigo
eterno de la condenación para darnos vida eterna.
Pero la gente piensa que hablar del
infierno es hablar de miedo, y no es cierto.
Eso depende de cómo se presente lo que es la
condenación eterna, o lo que es el infierno.
Porque realmente el infierno es real.
El infierno realmente es algo que Dios menciona, que
inclusive no estaba siendo hecho para los hombres.
Fue hecho para Satanás y sus ángeles.
Pero claramente, como el hombre pecó, el hombre
continúa pecando, él ya tiene una condenación.
Y es algo que hemos resaltado y marcado constantemente.
El hombre está condenado por sus pecados, por sus maldades, etc.
Y que obviamente no podría tener una entrada al reino de Dios por sus pecados.
¿Y qué es lo que le queda únicamente?
Pues la entrada a la condenación, al infierno.
No tienen algún otro lado al cual ir.
Entonces, por lo tanto, la condena va hacia el infierno.
Y Dios quiere salvar de ello.
Por eso se llama salvación.
Para salvar a la persona.
¿De dónde?
¿De qué?
No de las drogas, necesariamente.
No necesariamente de la prostitución o la fornicación, el adulterio.
O de las malas palabras.
Dios quiere salvarlos de no creer en Él.
Y por lo tanto, la condenación eterna.
Porque alguien podría decir, hermano, yo no fumo, no tomo, no me drogo,
no tengo relaciones sexuales, no tengo nada de eso.
Y yo por mis obras voy a entrar al reino de Dios.
La Biblia no menciona eso.
Alguien puede aparentemente ser impoluto en la tierra, pero realmente, si no cree
en Jesús, si niega a Jesús, él va a entrar en condenación eterna igual.
Porque la condena es no haber creído en Él.
Por eso que aquí lo primero que se menciona dice, muchos creyeron en su nombre.
Creyeron en Él.
¿Con eso quiero decir que la gente tiene que pecar?
No.
Lo que quiero dar a entender es que nosotros
no hemos entendido realmente el pecado.
Y el pecado es no creer en Jesús.
Y por no creer en Jesús se desatan todas las otras ramas.
Por eso que algunos caen en prostitución, otros en
fornicación, otros en hechicerías, otros en adicciones y demás.
Porque no creen en Jesús.
Y el no creer en Jesús lleva a la condenación eterna.
Y Dios lo que hace es salvar a la persona de esa condenación.
Por eso que Él nos sustituye en nuestra muerte.
Él recibe una condena por nosotros.
Entonces prácticamente predicar un Jesús sin su paralelo, si lo queremos llamar
así, de su Pascua es predicar un Jesús incompleto.
Y no mostrar realmente una plenitud de salvación.
Porque uno puede tener testimonios de, es que yo creo en Jesús porque Dios me
salvó de un matrimonio, o me salvó de la depresión, etc.
Pero ¿realmente sería esa la convicción que tendríamos que tener?
No sería realmente la verdadera convicción es
creer que Dios me libró de una condenación eterna.
Porque hemos hablado de las diferencias en las convicciones de salvación.
El punto no es sólo ser salvado de un matrimonio.
El punto es ser salvado de la condenación eterna.
Porque mucha gente puede tener buenos matrimonios,
pero están yendo prácticamente a condenación eterna.
Y eso es prácticamente lo que muestra la Pascua.
Una sustitución a todos nosotros, independientemente de quienes seamos.
Y que Jesucristo recibe el pago de nuestros pecados.
Y recibe el castigo, la ira de Dios por nosotros.
Y que obviamente el infierno es parte de eso.
Inclusive cuando uno lee la palabra, cuando se menciona
que el Hades y el Seol serán enviados al lago de fuego.
Igual como Satanás y sus ángeles.
Y obviamente ahí está mostrando un castigo de parte del Señor, un castigo eterno.
Pero a algunos no les agrada porque dicen que ahí no hay amor de Dios en eso.
Porque el amor no haría eso.
Y eso es una... iba a decir algo muy fuerte, pero
eso es algo que no tiene lógica en lo que es el amor.
Porque la gente piensa que amar es dar abrazos y besos.
Pero el amor también involucra protección.
El amor también involucra justicia.
Es decir que amor y justicia van de la mano,
no son cosas separadas, no están divorciados.
Y es algo que hemos hablado en su momento.
Por ejemplo, el ejemplo que yo entiendo es...
Si yo tengo una familia y viene alguien y trata de destruir a mi familia.
Y yo le ofrezco, viene a cambiar.
O sea, yo te puedo ayudar, pero no le haga daño a mi familia.
Y la persona no quiere hacer caso.
Y no me dice, no, no quiero.
Yo quiero vivir como yo quiera y te voy a buscar hacer daño a tu familia.
Pues obviamente, ¿qué hago?
¿Lo dejo ahí?
No, porque yo sé que yo me puedo descuidar.
Y va a matar o va a dañar a alguien de mi familia.
Y si no lo hace conmigo, ¿con quién lo hará?
Con el vecino.
Entonces, ¿qué tengo que hacer yo con ellos?
¿Tengo que hacer algo con ellos?
No lo puedo dejar allí.
No lo puedo dejar en la intemperie.
Tengo que hacer algo.
Y de igual manera, si él hiciera algo, pues obviamente lo tengo que juzgar.
¿Para qué?
Para meterlo en la cárcel.
O sea, no lo puedo dejar libre porque él no quiere cambiar.
No es como que él quisiera hacerlo.
No lo quiere hacer.
Entonces, lo tengo que encarcelar.
Y tal vez así se cambie su perspectiva.
Pero el punto es proteger a la persona.
Es decir, que si en dado caso yo ejerzo un juicio
sobre la otra persona, no es por capricho de hacerlo.
No es como sentir una satisfacción de te voy a castigar.
Si no es porque del otro contraparte estoy cuidando por amor a mi familia.
Y por eso estoy ejerciendo un juicio sobre el otro porque quiere dañar a mi familia.
Es lo mismo en el Señor Jesús, verdad?
Las personas no quieren cambiar, no se quieren arrepentir.
No quieren tener una relación con Jesús, no quieren tener un trato con Jesús.
Y eso involucraría estar en guerra en contra de Jesús.
Y por lo tanto, eso afectaría a las personas
y la paz que las personas pueden tener.
Y por lo tanto, Jesús los enjuicia.
Les da el castigo que merecen porque ellos se rebelaron.
Hemos hablado también de que el hecho que ya venimos condenados es porque pecamos.
Es decir, que Dios en su misericordia nos traslada a este
espacio llamado tierra para que nosotros nos arrepintamos.
Nos ofrece prácticamente lugar para arrepentimiento.
En lugar de condenarnos de una vez, o sea, prácticamente en el momento nos
envía a este espacio o en este caso esta vida para
que tengamos un arrepentimiento para salvación.
En lugar de, como mencionaba sobre los ángeles, que ellos no recibieron auxilio,
sino que ellos fueron condenados directamente.
Ellos no tuvieron un espacio para arrepentimiento
como ahorita nosotros lo estamos teniendo.
Entonces la gente cree, dice, no hermano, pero
yo soy buena persona, yo soy esto y lo otro.
Pero no lo han entendido.
Y por eso menciono la relación aquí entre Jesús y la dimensión de la Pascua.
Y también esto tiene que ver mucho con la dispensación en la cual estamos viviendo.
Ya que recordemos de que cuando Cristo muere y resucita,
prácticamente se abre lo que se conoce como el nuevo pacto.
Pero también está el año agradable del Señor, que es cuando en Lucas capítulo 4,
versículo 16 en adelante, se habla que se
abre el año de la gracia para todos nosotros.
El punto que ese año de la gracia está por terminar.
Y cuando eso se termine, ya no va a haber Pascua.
¿En qué sentido lo menciono?
De que la idea de la Pascua nos lleva a creer en
Jesucristo, porque Él murió por nuestros pecados.
Y por eso uno cree en eso.
Cuando vimos también que decía que en la semana pasada, cuando hablamos de Hebreos,
que Moisés por haber creído celebró la Pascua.
El punto está en que el tiempo de la venida de Cristo, en este caso cuando
Cristo venga, se va a terminar el periodo de la gracia.
Y ya no va a haber más, por así decirlo, esperanza, arrepentimiento para salvación.
Ya no va a haber, porque va a terminar ese tiempo
y se va a abrir otro espacio y otro tiempo.
Ya no va a ser el año agradable.
Se tiene que comenzar a manifestar los juicios sobre la tierra.
Por eso que la palabra enseña y dice de que las plagas se manifestaban,
pero nadie se arrepentía, sino que blasfemaban en contra de Dios.
O sea, no vemos en el caso de Apocalipsis lugares de arrepentimiento.
No se muestra en ningún Apocalipsis eso.
Algunos dicen, hermano, pero llegaron con las vestiduras santificadas.
Pero ya habla de personas que eran creyentes ya, pero que
esas personas creyentes no habían lavado sus vestiduras.
En pocas palabras, la tribulación los lleva a que laven sus vestiduras,
pero ya eran creyentes.
En pocas palabras, el tiempo de la tribulación y la
gran tribulación no va a haber personas arrepentidas.
No hay espacio para eso.
Porque ya concluyó el tiempo de la gracia.
El tiempo de que hubiera un cordero pascual por ellos y que se arrepintieran,
eso ya terminó.
Ya no va a haber.
Ya se salió del tiempo de la pascua, por así decirlo.
Aunque la gente va a querer, no se va a dar la oportunidad, porque ya pasó el tiempo.
Por eso que Dios está dando un tiempo para arrepentirse.
Por eso que el Evangelio del Reino será predicado a todos y entonces vendrá el fin.
Pero ese fin no es un fin del Reino Milenial, porque a veces se confunde.
A veces piensa que el final es el Reino
Milenial, pero el punto está que hay dos fin.
Por ejemplo, en Mateo 24, cuando las personas
le preguntan, Señor, ¿cuándo será el fin?
Y Jesús comienza a decir, pasará esto, esto y esto, y entonces no será aún el fin.
En el español cuesta un poquito más verlo cuando
uno lo lee, pero en el griego es más claro.
Porque en el griego ellos preguntan acerca de una cosa y Dios les habla de otra.
Si no estoy mal, bueno, voy a revisarlo, porque hay dos palabras
que se utilizan allí, que habla del telos y el sunteleya.
Vamos a leer aquí, sólo voy a mostrar el Mateo 24 para que veamos esa parte.
Sólo para dar a conocer el caso de los tiempos
y por eso cree Jesús durante la Pascua.
Vamos a ver acá.
Aquí también, creo que es 24.
Exponiendo él, les dijo... no, creo que es el 24 al 3.
Y estando él sentado en el monte de los olivos, los discípulos se le acercaron a
parte diciendo, Dinos cuándo serán estas cosas y
qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo.
Cuando hablan del fin, es la palabra sunteleya.
Pero Jesús dice, respondiendo a Jesús, él les dijo, miren que nadie os engañe,
porque vendrán muchos en mi nombre diciendo,
yo soy el Cristo y a muchos engañarán.
Y oiréis de guerras, rumores y mirad y no os turbéis, porque no os turbéis,
porque necesario esto que contesta, pero aún no es el fin, ya que habla de telos.
O sea que ellos preguntan acerca del sunteleya y Jesús les habla del telos.
Entonces digo, ¿por qué habla de telos si ellos están preguntando sobre el sunteleya?
Y Jesús, cuando vemos en todo eso, habla del
telos y luego dice, y entonces vendrá el telos.
Pero nunca habla del sunteleya.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
De que una cosa es el telos, es decir, la venida de Cristo y luego va a ser el
sunteleya, que son dos tiempos diferentes de finalización.
Entonces, ¿por qué menciono esto?
Porque el acto del creer o la expansión de las salvaciones es en lo que él viene,
en el sentido del telos, el arrebatamiento.
Pero otra cosa es cuando se manifiesta la culminación de todas las cosas.
Entonces hay un tiempo en el cual hay que creer.
Por eso que nosotros tenemos que buscar predicar el evangelio
y en este tiempo vivir la Pascua, celebrar la Pascua.
Después van a venir acontecimientos donde ya no va a haber celebraciones.
Ya la gente no va a tener prácticamente la Pascua.
Entonces, tenemos que nosotros prácticamente que comenzar a pregonar el
evangelio y a vivir las celebraciones que Dios nos está brindando en este tiempo y
creer que él murió en la Cruz del Calvario y
que nos dio salvación de la condenación eterna.
Solo voy a verificar acá lo que me están hablando.
Está bien.
Entonces tenemos que nosotros comenzar a comprender acerca
de esta salvación que prácticamente es Jesús y la Pascua.
No tienen que estar separados este acontecimiento de Cristo y la Pascua.
Pero también tener claridad de las cosas porque luego en este pasaje dice acá pero
Jesús en cambio no se confiaba de ellos porque los conocía a todos.
Entonces, ¿qué quiere decir esto?
Que durante la Pascua las personas creyeron en él,
pero Jesús dice que él no se confiaba de ellos.
¿Qué quiere decir esto?
Que muchas personas dicen ser creyentes de Cristo y que pueden aparentemente creer
que Jesucristo murió, resucitó o en algunos casos ni siquiera eso,
sino que quieren ser seguidores de Cristo, pero no basados en la Pascua.
Entonces ahí hay un engaño que el enemigo va a venir a traer engaños sobre las
personas para que realmente no crean verdaderamente en Jesús.
Ellos pueden decirse que ser creyentes de Jesús,
seguidores de Jesús, pero realmente no hacerlo.
Y ahí es donde uno tiene que venir y confirmar con el Señor.
Inclusive hay por eso que hay mucha gente también que tiene dudas, ¿verdad?
Pero dice la Biblia que el Espíritu nos dará testimonio a nosotros.
Es decir, de que la razón de la convicción de ser nosotros seguidores de Cristo o no,
no depende del todo de nosotros, sino de preguntarle a Dios que nos
verifique si nosotros realmente somos de Él.
Por eso que el Espíritu dará testimonio.
No decir, ah, es que yo soy creyente de Jesús porque yo hago esto, esto y lo otro.
Sino porque el Espíritu me confirma si realmente soy.
Porque yo fácilmente me puedo engañar.
Más con muchas corrientes que hay actualmente, teológicas, ¿verdad?
Y muchas otras cosas que se están dando.
Entonces la gente dice, ah, yo soy esto y lo otro.
Ya no dicen yo soy seguidor de Cristo, sino que dicen,
ah, yo soy de tal denominación secta o de tal doctrina.
Y no realmente tienen una convicción sobre Cristo.
Y menos aún de que Jesucristo murió en el Calvario y nos sacó del fuego eterno.
Nos liberó de la condenación eterna.
Porque mucha gente ya quitó la idea del infierno o de la condenación del Evangelio.
Y sólo hablan acerca de que Dios nos ama y que
Dios quiere un buen plan para nuestras vidas.
Y quiere lo mejor para nuestras vidas.
Y prácticamente señala a un Dios de esta tierra.
No un Dios que nos llevará a un espacio, prácticamente a una dispensación diferente.
O lo que se conoce como el siglo venidero.
Y quieren construir todo el sistema del reino aquí en la tierra.
Y no entender que, como dice la palabra, los cielos y la tierra serán destruidos.
Y nos darán cielos nuevos y tierra nueva.
Entonces, ¿qué quiere decir esto?
Que Dios está mostrando un Evangelio diferente.
Inclusive un Evangelio sin Pascua.
Y esto no se puede hacer.
Ellos no están viviendo un Evangelio de Pascua.
Y como obviamente también mencionamos, el
hecho y el significado de hablar de la Pascua.
Significa de que uno vaya en contra del pecado.
Porque realmente la idea del Cordero Pascual es quitar el pecado de nosotros.
Que nos instituyen a cruz del Calvario para nuestros pecados.
Entonces, si una gente quiere vivir el Evangelio con pecados, no tiene Pascua.
Entonces, ¿en qué está creyendo?
Si Jesucristo murió por nuestros pecados en la cruz del Calvario.
Por eso que a veces se conoce que el libro de los romanos.
Se menciona mucho que es un Evangelio que habla de la salvación.
Pero es porque las personas tenían un mal entendimiento del Evangelio.
En este caso, por eso que Pablo habla mucho del Evangelio en el libro de los romanos.
¿Por qué menciono esto?
Porque en el Romanos 6, aunque viene un poquito del Romanos capítulo 5.
El apóstol Pablo dice.
No entreguen sus miembros al pecado.
¿Acaso no han entendido ustedes que cuando
fueron bautizados entraron en novedad de vida.
Y que ya fueron libres del pecado.
¿Por qué entonces están dando sus miembros al pecado?
Voluntariamente, si ya los hicieron libres de ello.
Entonces el apóstol Pablo tiene que explicarle
a los romanos la situación con el Evangelio.
Porque habían entendido mal.
Porque donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia.
¿Acaso pues entonces nosotros diremos que hay que pecar para que venga la gracia?
No es así.
Tenemos que dejar de pecar, dice el apóstol Pablo.
No entiendan mal las cosas, está mencionando.
Él nos salvó del pecado.
Entonces, ¿por qué seguir militando en el pecado?
Entonces, si se dan cuenta, está diciendo.
Miren, ustedes no han entendido la Pascua.
No han entendido que él es el Cordero Pascual
que nos sustituyó en la Cruz del Calvario.
Y que no tenemos juicio porque él pagó por nuestros pecados.
Es el Cordero Pascual y el de la expiación.
Entonces, no lo han entendido.
Se están viviendo un Evangelio sin Pascua.
Están viviendo un aparente Evangelio.
Están viviendo una tradición.
No han comprendido la idea de lo que es la salvación.
Y de que fueron librados de una condenación del fuego eterno.
Pero la gente dice, no, no le metan miedo a la gente.
No es que Dios es amor.
Dios tiene un plan para su vida.
Y Dios lo va a hacer prosperar.
Pero el pecado trae condena.
Es que por eso no entendemos la gravedad.
Quitar el infierno, por así decirlo, de la predicación del Evangelio.
Es quitarle la gravedad al pecado.
¿Por qué?
Porque cada pecado tiene una condena.
Nuestro pecado tiene un equilibrio de condena.
Por ejemplo, si alguien viene y roba un lápiz.
Lo meten a una condena a través de pago de una fianza.
Pero si viene alguien y mata cinco personas.
Le van a dar cadena perpetua.
O le van a dar lo equivalente que puede ser la pena de la muerte.
Porque hay un pecado equivalente.
Pero hay un castigo equivalente.
Entonces, si alguien dice, ya no se predica el infierno.
Ah, su pecado no es pecado.
Sino que su pecado es un error.
Su pecado no es pecado.
Es porque usted tuvo una frustración en su alma o qué se yo.
Pero no le dan la gravedad de lo que realmente el pecado es.
Por eso que el Espíritu Santo vendría, dijo Jesús, a convencer de pecado,
justicia y de juicio.
Y coloca el pecado como no creer en Jesús.
Es decir, quien no cree en Jesús, tiene su equivalente aquí a la condenación eterna.
Es decir, que nos muestra la gravedad del pecado.
De no creer en Jesús.
Si se quita el infierno de la ecuación, por así decirlo.
Y el pecado ya no tiene gravedad.
El pecado se mira como un pequeño error, como un pequeño desliz.
Se mira como algo que todo el mundo lo hace.
El humano peca porque comete errores.
Eso es lo que está mostrando el mundo.
Al quitar el infierno o la condenación eterna.
Pero cuando vemos que hay un infierno, hay una condena que el mismo Jesucristo lo
menciona varias veces de diferentes maneras.
Nos muestra realmente la realidad de la salvación que nos ha dado.
Es una gran salvación porque nos ha librado de una gran condenación.
Y que lo único que lo puede haber hecho es el
Cordero Pascual que nos salta el juicio de condena.
Para entrar ahora al Tribunal de Cristo.
Ya no entraríamos a participar en el juicio del Trono Blanco.
Que son aquellos que van a ser condenados porque no creyeron en Jesús.
Sino que nosotros pasamos a un Tribunal de Cristo
para recibir los galardones de parte del Señor.
Porque fuimos librados por medio de Cristo del juicio eterno.
Por eso se dice que la tierra tiembla delante del Señor.
Porque tiene miedo de los juicios que pueden venir sobre ella.
Porque Dios es un Dios justo.
Entonces nosotros no hemos visto la gravedad.
Y lo que pasa es que Dios es un Dios de amor.
Dios no puede hacer eso.
Dios no me juzgaría.
Porque Él es amor.
No.
El amor va junto de la mano con la justicia.
Creo que hay un pasaje que dice que el amor y la verdad se besaron.
Dando una relación en que tienen una comunión muy cercana.
Igual es el amor y la justicia.
No se pueden separar.
Y Dios va a ejecutar justicia con nosotros.
Y también por eso que va a galardonar a cada uno según sus obras.
Eso se llama justicia.
O sea, si alguien pasó rascándose los pies todo el día.
Pasó viendo películas y demás.
No espere un galardón delante del trono del Señor.
Hay en la mano, pero eso fue por gracia.
No, la gracia fue la salvación.
Toda persona va a recibir su castigo o su galardón.
Acorde a las obras que hizo en su cuerpo, en la carne.
Eso lo dice la escritura.
¿Por qué?
Porque también recordemos de que nosotros no es que somos agradecidos totalmente.
Nosotros deberíamos ser agradecidos delante del Señor.
Y el Señor sabe lo que nosotros somos.
Por eso que mucha gente dice, no, es que el temor de Jehová no es miedo.
El temor de Jehová no es eso, dicen ellos.
No, es un temor.
Por eso dice, servirme con temor y temblor, dice la escritura.
¿Por qué?
Porque el principio de la sabiduría es el temor a Jehová.
Cuando uno es niño, uno ama al papá, pero aunque uno ama al papá y a la mamá,
uno anda a escondidas haciendo travesuras para que no lo mire el papá y la mamá.
¿Y qué tiene que hacer el papá?
Mire, si usted lo hace, lo voy a meter un reglazo o lo va a castigar.
Entonces, ¿qué hace uno?
Uno ya no hace esas malas cosas porque si no, uno recibe un castigo.
¿Y qué se llama?
Es un temor.
¿Pero por qué?
Porque uno anda haciendo cosas malas.
Si uno no anda haciendo cosas malas, ¿por qué ha de temer?
Entonces, lo que hace el Señor es ponernos un límite.
De repente uno anda buscando a Dios y de repente quiere pecar.
Ahí viene, por así decirlo, el reglazo que nos ayuda a volver otra vez.
Por eso se llama temor de Jehová.
Por eso se llama que la gente ha perdido el temor.
Es decir, no tiene miedo.
Pues no va a pasar nada.
Voy a hacer pecado, pecado y pecado y Dios no me va a pasar nada porque Dios me ama.
Dios es amor.
Ellos perdieron el temor sin saber de que Dios castiga, sin saber de que Dios
corrige, sin saber de que Dios es duro a la hora de ejecutar sus correcciones.
Entonces, ellos han perdido el temor y lo quieren disfrazar.
No, es que no habla de temor.
Uno sabe que cuando uno a veces va a pecar, uno percibe el temor de Jehová,
de que Dios nos puede corregir fuertemente.
Y ahí se manifiesta el temor.
Uno tiene temor de no cometer un tal error.
Inclusive cuando alguien va a predicar, de tener cuidado con las palabras que uno
va a decir porque uno puede llevar a la condena a otra persona o uno mismo,
o también uno no puede agradar a Dios adecuadamente.
Pero obviamente se traslada a un punto de
reverencia y también de un amor de no fallarle.
Pero obviamente, pero eso es los rangos.
Entonces, a lo que quiero entender con esto es de que no se confundan las cosas.
Si la idea de entender el infierno es para que uno esté prácticamente con un gran
miedo todo el tiempo, es para apreciar la obra de la salvación del Señor.
Es para entender de dónde nos ha sacado.
Y por lo tanto, vamos a tener una gran gratitud hacia Él, porque fuimos salvados
realmente de una cuestión que nadie podría librarse realmente,
porque Dios en su misericordia nos ofreció la salvación.
No nos envió directamente a juicio.
Por eso mencioné el caso de los ángeles, que la Biblia dice que Dios rescató a la
simiente de Abraham, pero a los ángeles no,
sino que los condenó a prisiones de oscuridad.
Entonces, ¿por qué tuvo misericordia en nosotros?
¿Y por qué no nos condenó directamente realmente?
Nos hubiera podido condenar a ver directo, pero no.
Extendió, prácticamente le dio holgura al juicio que tendría sobre nosotros.
Y ahorita está en un proceso de salvación para todas las personas.
Pero ese proceso de salvación es durante hasta la Pascua, para que vean la Pascua y
que ellos se arrepientan y que vean de que hay alguien que nos puede sustituir,
porque el juicio va a venir, porque eso es lo que pasó en la Pascua, ¿verdad?
Cuando Dios establece la Pascua, ellos están en los preparativos,
esperando de que cuando se manifieste y pongan todos el
la sangre en el dintel de la puerta, iba a correr el juicio.
El juicio iba a llegar en la noche e iba a comenzar a traer mortandad.
Y prácticamente lo que hablamos como cuando Cristo va a venir.
Ahorita están todos los preparativos de cubrirse, de
protegerse, porque el juicio viene sobre la tierra.
Lo único es de que las copas del aire del Señor no se han derramado todavía.
Dios lo está deteniendo porque va a traer juicio sobre la tierra por las maldades.
Es lo que pasa también con el caso de Josías, ¿verdad?
Que cuando Josías prácticamente busca a Dios y lee el libro de la ley,
y prácticamente él hace un pacto con Dios y luego la Pascua.
Dios le promete a Josías de que durante su reino, durante su reino, por haberse
arrepentido, por haber clamado y llorado, Dios no iba a permitir los juicios que ya
tenía planificados durante el reino de Josías.
Cuando Josías muere, se comienzan a derramar los juicios.
Por eso que Jeremías entra en las dos dispensaciones, ¿verdad?
Durante el reino de Josías y luego, después del reino de Josías.
Porque él anunciaba los juicios que habrían de venir y qué es lo que tenían que hacer.
Y prácticamente Josías es como el tiempo de la gracia.
Porque Jesucristo es nuestro Josías, ¿verdad?
De por causa que Jesucristo vino, no se han derramado juicios.
Porque Josías representa como el tiempo de la gracia.
Entonces, cuando se acaba esa dispensación, cuando Cristo venga,
es una señal para que comiencen a caer los juicios sobre la tierra.
Por eso que en el libro de Apocalipsis se menciona
como caen los juicios, pero no hay arrepentimiento.
¿Por qué?
Porque aquellos que habían estado cubiertos con la sangre, lo que aparece
con el caso del éxodo, comienza a correr el juicio.
Por eso que dice que aquellos que estén durante esa dispensación, Dios los va a
sellar antes de que sellen a los de la marca de la bestia.
Porque Dios va a poner un sello en ellos.
Si no te marcas lo que habla Ezequiel, habla del sello que va a ser puesto a
aquellos que son de parte de Dios antes de que la gloria de Dios se vaya.
Porque en el libro de Ezequiel la gloria de Dios se
va, pero hay gente que es sellada antes, como una tau.
Y eso nos muestra prácticamente lo que es la gloria de Dios que se va a ir.
O sea, la iglesia y demás, porque van a caer los juicios sobre la tierra.
Y van a venir plagas.
Y obviamente Dios va a proteger a algunos, a aquellos que
tienen que lavar sus vestiduras en la sangre del cordero.
Pero obviamente, cuando uno ve el libro de Apocalipsis, sobre los juicios que vienen
sobre la tierra, que la gente no se arrepiente porque ya pasó la Pascua.
Porque ya no hay Pascua.
Entonces la gente no se va a arrepentir.
No puede arrepentirse.
Solamente la gente que no se preparó, que no estuvo atenta,
va a tener que ser purificada con la sangre del cordero.
Porque ellos sí creyeron, pero no se prepararon.
Entonces vemos que en este tiempo tenemos que anunciar un Cristo de Pascua,
no un Cristo sin Pascua.
Tenemos que anunciar a un Cristo que murió por nuestros pecados, que nos sustituyó en
la cruz, que teníamos una condenación eterna en el infierno, en el lago de
fuego, porque esa es la gran salvación que nos han dado.
Inclusive cuando a veces se muestra...
uno ve a veces videos cuando dicen el héroe desconocido mencionaba que hubo un
héroe que no... iba a caer una bomba, pero él no dio la señal o no la anunció.
Si no hubiera caído una bomba y todos hubiéramos sido destruidos.
Entonces obviamente muestran y dicen ¿qué hubiera
pasado si esta persona hubiera anunciado tal cosa?
Y dicen hubiera abarcado una destrucción a toda Europa, por ejemplo.
Entonces ellos muestran el impacto porque están mostrando de que fueron salvados.
No fueron salvados de una región o qué sé yo, cinco centímetros cuadrados,
sino que dicen que fue grande.
Es como la parte también, si no estoy mal, creo que fue lo de Chernóbil, creo que fue
Ucrania más o menos, dicen que si no hubieran podido controlar eso,
la radiación hubiera alcanzado toda Europa y creo que inclusive no sé si también
parte de América y eso no hubiera podido ser habitable.
Entonces ellos, ¿por qué muestran eso?
No para meter miedo, sino para indicar de que por controlarse
eso, no alcanzó la gravedad de radiación u otras cosas.
Entonces la gente malinterpreta las cosas.
Nosotros a veces malinterpretamos la idea de mostrar el infierno.
Obviamente también como se está exponiendo la idea del infierno, pues, porque tampoco
es que uno le va a meter solo miedo, porque es mostrar el amor y salvación de
Dios, pero también la realidad de las cosas.
La realidad es que éramos condenables, merecíamos una condena de fuego eterno,
de castigo eterno.
Pero como todos nos creemos santos, impolutos y otras cosas, pensamos de que
no merecemos tal castigo y por eso la idea de revelar el pecado de la persona es que
entienda de que él es culpable y reconozca.
Por eso que la idea es arrepentirse de los pecados.
Alguien se arrepiente cuando reconoce su pecado
y su maldad y dice lamento haberlo hecho.
¿Y cómo lo va a lamentar si no sabe que lo tiene?
Pero si alguien solo dice, mira, es que Dios te ama.
Así está bueno, qué bonito.
Yo también lo amo y ahí va, pero no ha reconocido su
pecado y Dios quiere que reconozcamos nuestros pecados.
Por eso se llama al arrepentimiento.
Jesús dijo, arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado a vosotros.
Jesús no dijo, miren, yo los amo y comenzó a
abrazar a la gente como que fuera político.
Él dijo, arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado a vosotros.
Y esa es una declaración de los mensajeros de que venían de otros reinos para que el
reino se arrepintiera y se añadiera al reino que lo
anuncian, porque si no, iban a ser sometidos a la fuerza.
Esas eran las reclamaciones antiguas.
Hemos hablado de eso con el libro de Isaías, cuando el rey de Asiria envió a
uno de sus generales o comandantes, creo que era, y dijo, arrepiéntanse,
sométanse al rey de Asiria, porque si no lo hacen, serán sometidos.
Pero si lo hacen, les irá bien.
Y si ustedes me destruyen a mí, vendrá uno más grande que yo y peleará
contra ustedes, pero de seguro serán sometidos, dijo él.
Obviamente Ezequiel va con Dios y le habla, pero lo que voy es de que la manera
de los reinos era primero anunciar una
rendición y si no se rendían, eran destruidos.
Igual pasa con el caso de Jeremías.
Jeremías también dice, ríndanse ante el rey de Babilonia.
Si lo hacen, les va a ir bien.
Si no lo hacen, van a ser destruidos.
Y por eso que es destruido todo Jerusalén, pronto Judá y Jerusalén, porque ellos no
se rindieron y sufrieron las consecuencias de no haber creído en el anuncio.
Y luego después se habla de la restauración con Esdras y Nehemías.
En este caso, Jesús y Juan de Bautista vinieron igual.
Los dos vinieron de parte del reino diciendo, arrepiéntanse,
porque el reino de los cielos se acerca a ustedes.
Si ustedes no se arrepienten, serán destruidos.
Y por eso que Jesús primero ahorita está dando el anuncio, así como Jonás, ¿verdad?
Y recorrer toda Nínive predicando para que se
arrepientan, porque si no, después caen los juicios.
Por eso que Jonás se quedó esperando que vinieran los juicios.
Pero es porque Nínive se arrepintió toda.
En este caso, la idea es de que todas las personas que creen en Jesús comiencen a
predicar el evangelio sobre toda la tierra.
Así como Jonás recorrió prácticamente todo Nínive, así las personas del reino de Dios
tienen que recorrer toda la tierra anunciando el evangelio para que todos
conozcan acerca del reino para después estar
a la expectativa de la espera del juicio.
Por eso que después ya va a venir Jesucristo sobre la tierra.
¿Para qué?
Para quitar y destituir al anticristo.
Porque toda esa generación no se quiso arrepentir, por lo tanto, va a quedar un
juicio para ellos, porque no se quisieron arrepentir.
Los arrepentidos se van arrebatados.
Los otros no, porque estuvieron todavía jugando entre los dos reinos.
Y prácticamente Dios viene a establecer por lo que se conoce como el reino
milenial y de ahí ya conocemos la historia.
Pero es porque Dios tiene que establecer su reino y también lo prometido a lo que
es el reino con respecto al David y al reino eterno.
Entonces Dios también va a tratar con lo que es los
judíos y otras situaciones que habla la palabra.
Pero lo que voy a estar de que tenemos que mostrar la realidad de las cosas.
Y la realidad de las cosas es que se necesitan arrepentimiento.
¿Dios nos ama?
Sí.
Por eso nos llama al arrepentimiento.
¿Por qué?
Porque somos enemigos del reino de Dios.
Porque son amigos del reino de las tinieblas.
Pero Dios quiere decir, miren, que dejen de ser amigos de las tinieblas y
enemístense con ellas y hagan alianza conmigo.
Por eso se llama el nuevo pacto que también se puede mencionar como la nueva alianza.
Por eso que las personas se alían a Jesucristo.
Se meten aliados del reino.
No tienen que ser aliados de las tinieblas.
Y al estar como aliados del reino, la luz de Dios nos protege.
Es por eso que cuando hay problemas entre países por ejemplo con Estados Unidos o
algunas personas buscan asilo político en otras regiones porque se volvieron
enemigos a veces de Estados Unidos o de otros países y migran
a otros países para ser protegidos y tener asilo político.
¿Qué quiere decir esto?
Que nosotros cuando no queremos estar en el reino de las tinieblas, el que nos
ofrece asilo político, por así decirlo, es Jesucristo.
Para que nosotros salgamos del reino de las tinieblas que entendemos que es
nuestro enemigo y nos vayamos a refugiar con él, a hacer alianza con él,
pero nos pide que renunciemos a nuestra nacionalidad de
tinieblas y que adquiramos la nacionalidad del reino.
¿Cómo?
Arrepintiéndonos.
¿Cómo?
Bautizándonos.
¿Cómo?
Viviendo para él, para nacer de nuevo y tener la ciudadanía del reino.
Pero la gente no quiere hacerse ciudadano.
Quiere solo disfrutar como que fuera de vacaciones y seguir viviendo y de repente
dice, por ejemplo regresar a su país un ratito y luego
regresar algo así como que renovar el pasaporte, ¿verdad?
Ir a dar un su colazo en el mundo y luego regresar como
me conviene y andar haciéndolo al tin marín, ¿verdad?
De un lado al otro y viviendo en el mundo y viviendo en el reino.
No se puede.
Porque no se ha conocido la realidad del evangelio y si alguien no cree lo único
que le espera es una condena en el infierno,
inclusive alguien que pueda ser creyente.
Por eso se menciona acerca del rico y laza.
Porque en el rico y laza se muestra a un creyente, por así decirlo, la ley mosaica,
pero que está en el infierno porque no hizo bondad, no hizo piedad, no creyó,
pero el otro recibe una consolación.
Entonces nosotros tenemos que entender eso.
Entonces la gente dice, no, es que como Dios me ama, no me va a pasar nada,
yo sigo pecando, ahí me arrepiento, ya en el último momento tal vez le digo al
Señor, el Señor me arrepiento de mis pecados, sin saber
de que tenemos que después pagar el último cuadrante.
En lo que Cristo viene, no perdemos una salvación,
pero no vamos a esperar en el paraíso, por así decirlo.
Vamos a esperar en condena.
¿Por qué?
Porque no morimos en pecado.
Entonces tenemos que ser entendidos en el reino de Dios.
Tenemos que ser entendidos que tenemos a Jesucristo y la Pascua.
No podemos separar a Cristo de la Pascua.
Por eso mencioné en este caso que Jesucristo durante la Pascua creía en Él.
Cuando Él inició, en este caso en el libro de Juan el Ministerio, y también vemos que
cuando Jesús muere, muere durante la Pascua.
Nos apunta Jesucristo hacia la Pascua y nos apunta que hemos pecado y que el que
nos sustituye y que nos libra del juicio es Jesucristo.
Pero no lo queremos entender.
Y eso obviamente se va a manifestar en diferentes maneras.
Uno, en la celebración y la gratitud, porque eso
manifiesta la Pascua, una celebración, una fiesta al Dios.
Segundo, una gratitud hacia Él.
¿Por qué?
Porque nos ha librado de todo eso.
Porque nos ha librado el juicio eterno.
Entonces, tenemos que ser agradecidos.
Y obviamente también que lleva a una vida diferente.
¿Por qué?
Porque ellos cambiaron del reino de Egipto hacia la tierra de Canaán.
Es un cambio de vida totalmente.
Nosotros queremos seguir viviendo igual.
No.
El pecado, tenemos que dejarlo atrás y abrazar al reino de Dios, que es justicia,
paz y gozo.
Caminar en la santidad del Señor.
Ve delante de mí y sé perfecto.
Sed santos porque Dios es santo.
Y luchar, vivir en este nuevo reino.
Hay cosas nuevas que aprender.
Amén.
Pero esto es lo que nos está dando el Señor.
Un nuevo lenguaje, una nueva forma de vida.
Es como cuando alguien viene y se va a otro país.
Tiene su lenguaje, tiene su forma de vida.
Si queremos hablar en nuestro propio lenguaje, no nos van a entender.
Inclusive a veces entre los mismos latinos, por ejemplo, que hablan español
igual, aunque se vaya a otro país, hay cosas que no hablan.
Si yo le digo a alguien que es de Argentina, miramos
al boliche, él se va a querer meter una fiesta.
Yo voy a querer jugar prácticamente al boliche,
porque en Argentina le dicen boliche a las fiestas.
Entonces yo digo, miramos al boliche y él se va a querer meter una fiesta.
¿Por qué?
Porque no conozco su lenguaje.
Entonces en el reino hay un lenguaje.
En el reino hay una forma de vida.
En el reino hay ciertas actitudes y acciones conforme al reino.
Tengo que aprenderlas, tengo que vivir en ellos.
Si yo no lo hago, obviamente no me voy a poder relacionar.
Y por eso que Jesús también nos da el hablar en nuevas lenguas.
Porque es parte de la identificación en el reino de los cielos.
Pero lo que voy está en que tenemos que proclamar un Cristo de Pascua.
Tenemos que buscar en este tiempo dar a conocer a un Jesucristo de Pascua.
No lo podemos divorciar de la Pascua, porque nos está hablando toda la Escritura
y nos está gritando, por así decirlo, de que Cristo y la Pascua están relacionados.
Hay muchas señales que lo están mostrando.
Y nosotros que te debemos creer.
Pero también Dios va a saber quiénes realmente son de él.
Por eso aquí dice, cuando estamos leyendo aquí en el versículo 24, pero Jesús en
cambio no se confiaba en ellos, porque los conocía a todos.
25.
Y no tenía necesidad que nadie le diera testimonio del hombre,
porque él conocía lo que había en el interior del hombre.
Cada persona dice ser cristiano, cada persona dice ser creyente,
o X denominación, o X secta, o lo que sea.
Y ellos pueden decir que yo sigo a Cristo, pero realmente Jesús conoce a todos y
conoce a quién sí lo busca y quién no lo busca.
Por eso dice la palabra que Dios enviara a sus ángeles en la cosecha.
¿Por qué?
Porque la gente no sabe cómo discernir.
La gente no sabe quién es y quién no es.
Pero Dios y sus ángeles saben cómo discernir quién es y quién no es,
quién es trigo y quién es cizaña.
La gente que a veces es cizaña, dice yo soy trigo, y no lo es.
Es cizaña.
Pero por eso que Dios enviará a los ángeles a recolectar para ver quién es y
quién no es, porque él sí sabe, nosotros no.
Nosotros decimos seguir a Cristo, pero no lo hacemos como...
nosotros decimos ser discípulos, decimos muchas cosas, pero no lo somos.
Inclusive a veces fluctuamos entre dos cosas.
Como lo dice el libro de Santiago.
Algunos dicen, ¿acaso se puede salir agua dulce y amarga de una misma boca?
O como dice también Juan, alguno dirá, con la misma boca que alabas a Dios,
maldices a tu prójimo.
Entonces están fluctuantes las personas.
Entonces Dios conoce la realidad de nuestra fe en él.
Y por eso que es mejor irle a preguntar, Señor, ¿cómo está mi fe?
No, es que yo soy del Espíritu.
Yo vivo en el amor de Dios y camino siempre
en el Espíritu y hablo solo por el Espíritu.
Pero realmente cuando viene Dios a darnos testimonio de nosotros mismos,
Dios va a decir, tú te crees que eres rico, que nada tiene necesidad,
pero realmente eres miserable, eres pobre y yo te recomiendo que tomes de
mí colirio, que compres de mí vestimentas para que te vistas, porque estás desnudo.
Ellos tenían un concepto de sí mismo.
Ellos se creían tal vez lo mejor en Dios.
Cuando viene Dios, le cambia todo el panorama.
Le dice que no es así.
Entonces nuestro testimonio tiene que venir por el Espíritu.
El Espíritu tiene que darnos testimonio de nosotros si somos del o no.
Nosotros a veces nos engañamos a nosotros mismos.
Nosotros a veces nos ponemos en un lugar muy alto y no es correcto.
Tal vez estamos en lo contrario, o viceversa.
Hay personas que dicen que no soy de Dios, o que yo no soy esto.
Y Dios tiene que venir y ponerlos donde deben.
Es como Jeremías.
Jeremías dice que yo soy un niño, ¿cómo voy a poder hacer eso?
No, yo te he puesto por profeta y harás lo que tienes que hacer.
¿Por qué te puse por profeta?
Ah, no, es que yo soy un joven, yo soy un esclavo.
Porque la palabra que se menciona mancebo, o joven, en el original se puede ver como
un sirviente, como un esclavo, como alguien
que no tiene experiencia y un montón de cosas.
Eso es lo que dice Jeremías.
Dice, no, yo te conozco, Jeremías.
Yo te consagré, yo te preparé, yo sé quién tú eres realmente.
Y por eso, para mí eres un profeta.
Entonces, él tenía un mal concepto.
Se menospreciaba.
Pero Dios tenía un concepto de él.
Por eso que nuestro concepto tiene que venir del Espíritu.
Nuestro concepto tiene que venir de Dios.
Que lo que Dios nos diga que somos.
Porque nosotros nos podemos engañar.
Ya sea que nos pongamos en una posición más alta
o que nos pongamos en una posición más baja.
Por eso es la palabra todo valle, suba.
Y todo monte, baje.
¿Para qué?
Para que todos estén alineados.
En una realidad.
No más alto, tener un concepto más alto de sí mismos, o tener un concepto más bajo.
Porque ambos están errados.
Y eso es lo que va a hacer el enemigo.
El enemigo, si uno está haciendo bien, ah, ya viste, es muy bueno, como Dios te usa.
Y ahí va para arriba.
Pero el otro caso, sí, ya viste cómo fallaste.
No servís para nada.
Y al otro, para abajo.
Entonces uno se cree que no es nada, y el otro se cree que es mucho.
Y los dos están equivocados.
Entonces Dios conoce cómo es la humanidad.
Dios sabe cómo somos.
Por eso es mejor ir delante del Señor.
¿Cuál es mi identidad en ti?
¿Qué estoy haciendo bien o qué estoy haciendo mal?
Que el Espíritu me testifique.
Que el Espíritu me hable.
Y no creernos a nosotros mismos como lo hicieron los fariseos.
¿Qué hicieron los fariseos?
Ah, es que nosotros no tenemos pecado.
Que nosotros podemos ver.
Es que nosotros esto, y nosotros lo otro.
Y nos damos cuenta que Dios cometió un error.
Y por eso que Pablo, cuando él dice, él pensaba que no tenía pecado por ser
fariseo, y que él podía ver, cuando Jesucristo se le manifiesta en el camino
de Damasco, se le manifiesta lo que tenía internamente.
Que él era un ciego.
Y su ceguera espiritual se le manifiesta físicamente.
Porque los fariseos eran ciegos.
Y se le manifestó su ceguera a Pablo por causa de la manifestación de Cristo.
Y Dios le tiene que enviar Ananías para que le abra los ojos y que ahora pueda ver
espiritualmente.
¿Por qué?
Porque ahora era parte del reino.
Porque aquel que nace en la huella del Espíritu puede ver el reino de Dios.
Entonces, él nace porque dice que él fue
bautizado, y por lo tanto él recibe la vista.
Entonces él puede ahora ver el reino.
Es una manifestación de Dios.
Entonces, si nos damos cuenta, tenemos que nosotros
entender la relación entre Jesucristo y la Pascua.
Y creer durante esta Pascua.
Y anunciar a Cristo durante esta Pascua.
¿Para qué?
Para la alabanza de la gloria de Jesucristo.
Entonces vamos a orar para finalizar, para entregar esto y también alegrarnos en
Dios, celebrar cada vez que tengamos la oportunidad, porque Dios nos ha rescatado,
Dios nos ha libertado, Dios nos ha sanado, y nos ha liberado de una gran condenación.
Padre, en nombre de Dios te damos las gracias por tu gran amor y misericordia,
porque nos has librado del fuego eterno, te has librado de la condenación,
porque Cristo murió en el madero por nosotros, nos dio libertad, nos dio
resurrección, nos dio de su gracia y de su bondad.
Queremos agradecerle, queremos agradecer esta Pascua, que el juicio ya no caerá
sobre nosotros, sino que pasará de largo por
causa de que él murió como el Cordero Pascual.
Te lo agradecemos, amigo y padre, en el nombre de Cristo Jesús.
Te agradecemos, papito lindo, por toda tu misericordia y gracia, queremos darte la
gloria, la honra, el honor, el poder y la alabanza.
Benito seas eternamente y para siempre, en el nombre de Jesús, amén y amén.
Vamos también a orar por aquellas personas que quieran aceptar a Jesús como Señor y
Salvador, que quieran arrepentirse de sus pecados
y quieran buscarle eternamente y para siempre.
Padre, venimos hoy delante de ti para conocerte como Señor y Salvador,
que tú has resucitado entre los muertos, que tú te distes por nosotros en la cruz
del Calvario y nos has dado tu salvación y tu sanidad.
Te agradecemos hoy por todo el amor y por todo el cariño queremos hoy caminar
conforme a ti y arrepentir de nuestros pecados, sabiendo que el único intercesor
entre tú y nosotros eres tú, Jesús, y por lo tanto queremos vivir para ti.
Hoy queremos ser bautizados en agua, bautizados con tu Espíritu Santo y
participar de la Santa Cena, para la alabanza de la gloria
y tu gracia en Cristo Jesús, Señor nuestro, amén y amén.
Vamos a orar por las diferentes necesidades, como dice la palabra,
mi Dios pues suplirá todas vuestras necesidades conforme
a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Padre, venimos hoy bendiciendo tu nombre, buscando tu rostro pidiendo la provisión
de tu Espíritu Santo, pidiendo hoy que seamos llenos de tu amor, justicia y paz.
Queremos hoy darte la gloria y la honra, el honor, el poder y la alabanza y
queremos recibir de ti tu amor y tu bondad, restauración familiar y también
provee, Señor Jesús, de medicina trabajo,
alimento y otras necesidades que tu pueblo tiene.
Y también, Padre pedimos, Señor Jesús, que provea, Señor Jesús, de señales
maravillosas y prodigios para que personas creen en tu nombre.
Y también, Padre, para que el anciano y la anciana, el padre y madre soltera y
también el huérfano reciban el amor, el cariño, la provisión y la gracia que
necesitan de ti y que tú guardes a las niñas de Guatemala y también a este país
de Guatemala siendo libres de todo pecado, maldad, brujería, hechicería, cartel,
pandillas, terrorismo, ideología, sea libre de todo eso, que nos
arrepintamos y nos demos a ti de todo corazón.
Te agradecemos, amigo y padre, para el alabanza
y la gratitud de tu gracia en Cristo Jesús.
Envía horeros a las mías, porque las mías son muchas y los horeros son pocos.
Te lo agradecemos Dios y Salvador, en Cristo Jesús.
Amén y Amén.
Bendiciones a todos.