Bendiciones en Cristo Jesús.
Dios los bendiga y los llene de amor, paz y misericordia.
Estamos el día de hoy para poder trasladar de la palabra del Señor.
Hoy que es 10 de mayo del 2026 a las 10.54 aproximadamente.
Y vamos a tratar el tema de hoy que se
llama el testimonio del Padre en la oración.
Eso vamos a tratar claramente.
Seguimos brindando la línea de temas relacionada
a imitar a Cristo Jesús en la oración.
O sea, absorber a Cristo en la oración y tomar lo que Él nos ha mostrado.
Eso lo hemos estado viendo ya hace un par de meses.
Cuando hablábamos cómo a través de ver la forma de
vida de Jesús podemos ver las actitudes de la oración.
Por ejemplo, Jesús no necesariamente dijo, mire, levántese muy
temprano en la mañana antes de que el sol salga para ir a orar.
Jesús tampoco dijo, mire, pasen toda la noche orando.
O algunas otras cosas que hemos visto.
Pero cuando vemos que Él viene y dice en Marcos que se levantaba muy temprano en la
mañana antes de que el sol saliera y se apartaba a un lugar solitario para orar.
Eso lo podemos tomar de ejemplo.
También cuando vemos cómo Jesús a veces tomaba largas horas en la noche para orar.
De igual manera nosotros lo podríamos hacer porque estamos viendo y haciendo.
Como hemos visto en versículos que Jesús dice,
todo lo que he visto hacer al Padre, eso hago.
Y todo lo que oí decir de mi Padre, eso digo.
Entonces vamos a orar para que el Señor nos ayude en
este tiempo para hablar de lo que vamos a hablar hoy.
Que la semana pasada comenzamos a ver la parte
del escenario de la transfiguración de Jesús.
O por lo que se conoce a veces como el monte
de la transfiguración o la transfiguración.
Claramente no vamos a hablar específicamente de la parte de la
transfiguración, pero estoy mostrando el escenario que es muy conocido.
Ok, Padre Jesús, te damos las gracias por tu amor infinito y misericordioso.
Gracias por el deleite de tu amor y tu fidelidad.
Gracias por brindarnos de tu conocimiento, de tu paz y entendimiento.
Ayúdanos a darte la gloria, la honra, el honor, el poder y la alabanza.
Queremos hoy entregarnos a ti, guiarnos a ti con un
corazón sincero y poder serte fieles en espíritu y verdad.
Gracias, te damos por todo lo que estás haciendo.
Y ayúdanos hoy, Señor Jesús, a deleitarnos en
tu misericordia, en tu bondad y en tu verdad.
Te agradecemos hoy, Cordero de Dios, que quitas el pecado al mundo.
Sostennos, renuévanos y líbrenos de tu obra engañosa.
Sé tú nuestro socorro, nuestra fortaleza y nuestro sostén.
Y dirígenos para hoy contemplarte en gloria y aprender
de ti, que tú eres manso y humilde de corazón.
Gracias, te damos, ábrenos entendimiento y socórrenos en la verdad.
Y declaramos que no nosotros o que van a nosotros, sino que
tu nombre sea la gloria por tu misericordia, por tu fidelidad.
Porque tú nos has hecho, y no nosotros, a nosotros mismos.
En Cristo Jesús, amado Padre, amén y amén.
Entonces, como mencionábamos, nuestro versículo
base que hemos venido hablando es Lucas 11.1.
Dice, aconteció que está Jesús orando en cierto lugar.
Cuando terminó, le dijo a uno de sus discípulos, Señor, enséñanos a orar.
Así como Juan enseñó también a sus discípulos.
Entonces, hemos tomado este versículo para enfocarnos no solo en las enseñanzas de
Jesús, o sea, lo que él enseñó sobre la oración, que inclusive en Lucas 11.2.
En adelante él habla de la oración, sino también
sobre la forma de vida de oración de Jesús.
Por eso aquí dice, aconteció que está Jesús orando en cierto lugar.
Cuando terminó, le dijo a uno de sus discípulos.
Es decir, Jesús venía de una forma de oración.
Claramente, hemos hablado de que nosotros no necesariamente estamos...
o la Biblia nos muestra todo lo que pasaba durante la
oración de Jesús, o lo que Jesús prácticamente hacía.
Pero sí nos da ciertas ventanas para poder entender nosotros qué podía pasar,
o sus intenciones, sus motivos a la hora de acercarse a orar.
Es decir, como cuando vimos el caso, cuando dice que Jesús entró toda la noche
a orar, y luego de eso escogió a los doce apóstoles.
Y cuando vimos esa parte relacionada con Mateo, que lo que impulsó a Jesús a orar
toda la noche fue de orar para obreros a la mies,
porque la mies es mucha y los obreros son pocos.
Por causa de que mucha gente tenía grandes necesidades, y como estaba conectado con
el escoger a los doce apóstoles para que estén con él y para enviarlos a predicar.
Es decir, que Jesús diligentemente tomó las palabras de orar al Señor de la Mies,
rogada al Señor de la Mies, porque la mies es mucha y los obreros son pocos.
Entonces, hemos estado viendo esa parte claramente y ahora vamos a continuar.
Solo que vamos ahora a tomar Lucas capítulo 9, del versículo 28 al 36.
Eso es lo que estamos considerando.
Dice de la siguiente manera...
Y como ocho días después de estas palabras, Jesús tomó con él a Pedro,
a Juan y a Jacobo, y subió al monte.
Ahora, 29.
Mientras oraba, la apariencia de su rostro se hizo
otra, y su ropa se hizo blanca y resplandeciente.
30.
Y de repente, dos hombres hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías.
31.
Quienes, apareciendo en gloria, hablaban en la partida
de Jesús que él estaba a punto de cumplir en Jerusalén.
32.
Pedro y sus compañeros habían sido vencidos por el sueño, pero cuando
estuvieron bien despiertos, vieron la gloria de
Jesús y a los dos varones que estaban con él.
33.
Y al retirarse ellos de él, Pedro dijo a Jesús, Maestro, es bueno quedarnos aquí.
Hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Pero Pedro no sabía lo que decía.
34.
Entonces, mientras él decía esto, se formó una nube
que los cubrió y tuvieron temor al entrar en la nube.
35.
Y una voz salió de la nube que decía, este es mi hijo, mi escogido, óiganlo a él.
36.
Después de oírse la voz, Jesús quedó solo.
Ellos mantuvieron esto en secreto.
Por aquellos días no contaron nada de lo que habían visto.
37.
Muy bien, entonces esto es lo que se conoce como la transfiguración.
Algunos creo que le dicen el monte de la transfiguración.
Puede ser que yo esté equivocado.
Pero se conoce como la transfiguración, el monte de la transfiguración.
Pero vemos claramente, inclusive puse Lucas, y lo mencioné la semana pasada,
puse el caso de Lucas porque tanto Mateo como
Marcos solo mencionan como que Jesús se transfigura.
Hemos hablado que transfigura es cambiar la forma, la
apariencia, y vemos como Jesús se transfigura delante de ellos.
Pero es como que cuando uno lo lee, por lo menos en mi entendimiento,
es como que le digo, miren, vengan Pedro, Jacob y Juan, los
sube al monte y de repente enfrente de ellos se transfigura.
Y como que para mostrarles ese cambio.
Pero Lucas no lo muestra así.
Lucas lo muestra como que ellos van todos a orar.
Es como que Jesús los invita a orar con él.
Y mientras está orando Jesús.
Y los apóstoles están orando.
Surge una transfiguración de parte de Jesús, pero no es como que Jesús dijera,
digo ahorita me voy a transfigurar, sino que él está orando y por la comunión
que tiene con el padre, se le manifiesta la transfiguración.
Eso lo hablamos la semana pasada con relación a la transfiguración de Jesús y
también con nosotros, que mientras nosotros vamos a orar.
Y obviamente tampoco significa que uno agarre cinco o dos minutos de oración,
sino que así como Jesús que se está dedicando a orar, hay transfiguraciones.
Habla de transformarnos y hablamos de que la idea es que
cuando uno ore seamos transformados a la imagen de Jesús.
Que inclusive hablamos y citamos un versículo, si no estoy mal, en 1
Corintios, cuando habla de eso, porque vimos que la palabra que aparece
transfiguración aparece cuatro veces nada más.
No, cinco que son.
Son tres, en el caso de Mateo Marcos, no, cuatro, perdón, sí.
Uno aparece en Mateo Marcos y el otro aparece en Romano 12.2.
Y el otro aparece en Corintios cuando habla de que cada vez vamos de gloria en
gloria siendo transformados a la imagen de su hijo.
Entonces hablamos de que cuando uno ora, uno puede llegar a ser transfigurado,
en el sentido de que uno cambia su forma.
Obviamente hablamos claramente que no estamos hablando de una forma física
necesariamente que uno pasa de la cabeza redondita, cuadradita,
sino que hablamos de una cuestión puramente espiritual.
Buscamos tener la imagen del hijo, de pasar de ser personas a iradas a
mansas, de ser personas necias a ser inteligentes.
Entonces estamos cambiando la imagen de necios a inteligentes
a través de orar y ser manifestados en transfiguración.
Eso lo hablamos en ese sentido y su relación con Moisés y Elías, que en el
caso de Moisés hablábamos que en el caso de Jesús aquí por ejemplo dice que la
apariencia de su rostro se hizo otra, en Mateo y Marcos habla que resplandece,
es lo mismo que aparece con Moisés, cuando
a Moisés le muestra con la luz en el rostro.
Y también en el caso de Elías, cuando hablamos de lo que era externo,
era porque uno muestra lo interno que es el rostro, pero
el otro que cambia sus vestiduras, relacionado a Elías.
Porque hablamos de cuando Jesús llega, pero un Dios
llega con Elías y lo que pasa al entorno de Elías.
Y también podríamos mencionar la parte del manto de
Elías, pero eso fue lo que mencionamos con Moisés y Elías.
Claramente hay muchas cosas que tratar tal vez, pero sólo nos concentramos en la
parte de la transfiguración, en esa relación.
Pero el día de hoy, mi énfasis es la parte del testimonio del Padre.
Porque claramente uno puede preguntarse ¿qué hace ahí Elías?
¿qué hace ahí Moisés?
Y ¿por qué pasó eso?
Pero una de las cosas que quiero resaltar acá, es el testimonio que el Padre
principalmente está haciendo en ese momento.
Porque todo esto que está pasando, a alguien le puede causar dudas.
Más aún ahora, por ejemplo, en este tiempo que a veces uno
no sabe quién puede ser verdadero y quién puede ser falso.
Por ejemplo, inclusive creo que salió un video, de ahí creo que hay un profeta
entre comillas, que no sé si lo sea para ser sincero.
Que puso algo como, Juan el Bautista se me apareció y me
habló acerca de las naciones, dijo él en su predicación.
Entonces, como uno está viendo la situación tan difícil que está,
espiritual, de que algunos se creen profetas, quieren
dar testimonio de las cosas, y otras muchas otras cosas.
Cuando uno escucha algo como decir, es que a mí se me apareció Juan el
Bautista y me habló, obviamente uno entra en duda y se pregunta ¿qué está pasando?
¿Realmente ese señor está diciendo la verdad de lo que está pasando?
De que se le apareció Juan el Bautista y que le habló.
Alguno puede decir, no, es que es una charlatán, y de una vez lo descalifica,
¿verdad?
Entonces imagínense, en este caso, que ellos están viendo.
Uno, primero que Jesús está transfigurado.
Dos, que están viendo a Moisés y están viendo a Elías.
Pero aparte de esto, el mismo Dios Padre está testificando acerca de Jesucristo.
Está indicando que es verdadero.
Está indicando que Él lo está respaldando.
Que no es lo mismo que una persona prácticamente hable de sí misma,
que es una de las cosas en las cuales constantemente Jesús señala.
Que Él no quiere dar testimonio de sí mismo.
O sea, Jesús nos está testificando acerca de Él mismo.
Es una de las cosas principales de Jesús y su ministerio.
Y que es algo que nosotros tenemos que aprender, porque
a veces nosotros buscamos testificar de nosotros mismos.
Inclusive hay un pasaje que dice, no te alabes
a ti mismo o no te alabe tu propia boca.
Que otros sean los que te alaben.
Entonces nosotros tendemos a testificar de nosotros mismos y no esperar de alguna
manera que el Padre o el Espíritu o el Hijo testifiquen de nosotros.
Entonces esto es sorprendente.
¿Por qué?
Porque el Padre está testificando y avalando que
todo lo que está pasando en ese momento es verdadero.
Por eso puse el ejemplo de este señor que creo que es un profeta de la India.
Inclusive creo que ha hablado de que a veces se le apareció Juan el Bautista.
Creo que hablaba de... ¿Cómo se llama este señor?
Ha hablado inclusive de que se le apareció Isaías o algo así.
Entonces uno entra como en la gran desconfianza
que se ha manifestado por muchas personas.
Que inclusive dicen, hay uno que creo que dice
que él es el profeta de las Américas y todo eso.
Entonces uno ya comienza a decir, bueno, ¿será que sí?
¿Será que no?
Porque también tampoco es como que ya que alguien esté diciendo de sí mismo algo,
provoca que uno no pueda creer.
O por lo menos en mi caso, cuando yo miro en la Escritura que Jesús da testimonio...
Jesús no está testificando de sí mismo, sino que el Padre o el Espíritu o las
obras testifican de que Él es el Cristo y que Él no lo hace.
Entonces uno tiende a dudar, porque estos personajes quieren que uno les crea y
ellos mismos están testificando de sí mismos.
Si la misma palabra dice que aquel que testifica
de sí mismo su testimonio no es verdadero.
Y por esa razón es de que inclusive no vemos a Jesús diciendo, miren,
gritando por las plazas y por las calles, yo soy el Cristo, yo soy el Cristo.
No dijo eso Jesús necesariamente.
Y el problema está que hay ya muchas personas que dicen,
miren hermano, yo soy esto, yo soy lo otro, yo soy esto.
Y eso entra un problema.
Entonces, ¿por qué menciono todo esto?
Porque en este caso, el que realmente está dando un
verdadero testimonio es el Padre mismo testificando del Hijo.
Inclusive lo vamos a leer acá, que es testimonio, aquí en el griego,
dice Martureo, que es G3 3140, que es de Martus 3144, ser testigo,
es decir, testificar.
Literalmente o figurativamente, encargar, alcanzar buen testimonio,
atestiguar buen testimonio, dar testimonio, declarar, testificar, testigo.
Dice que un testigo es una declaración, pero un testimonio es una declaración,
relato, evidencia que confirma la veracidad de
un hecho, experiencia personal o conocimiento.
Y hace un contexto jurídico, histórico, personal, se basa en la experiencia
directa del testigo y sirve para probar, justificar
o dar fe de algo a menudo en primera persona.
Y aquí entra Juan 5 37.
El padre que me envió, él ha dado testimonio de mí, pero
ustedes no han oído jamás su voz ni han visto su apariencia.
Aquí nos habla de que el padre, que el padre.
Por ahí dice el padre me envió, conoce, él ha dado testimonio de mí.
Está diciendo que quien él, el padre, da testimonio acerca del hijo,
pero aquí le dice a ellos claramente, pero ustedes no han oído su voz jamás.
Pero vemos en el caso de la transfiguración.
O en lo que estamos viendo el suceso de la transfiguración, que Pedro, Jacobo y Juan
si están oyendo la voz del padre y el padre y están
escuchando el testimonio del padre sobre quién?
Sobre el hijo, o sea que el padre está dando fe de
que el hijo es verdadero y que al hijo debemos oír.
O sea de que también Pedro, Jacobo y Juan vinieron
a ser testigos de las palabras de Dios Padre.
Y esto es muy importante y porque lo estoy resaltando mucho, porque.
Vemos acá de que nosotros.
Cuando hablamos de la oración, a veces nos
enfocamos en la oración para hacer peticiones.
De señor, necesito un trabajo, necesito, señor, para las deudas,
necesito pagar el teléfono o la luz.
Pero aún algunos están pidiendo un yate, una casa o algunas otras cosas
extravagantes o inclusive ser emprendedores.
Pero no necesariamente van a entrar en una comunión con Dios y que en esta comunión
Dios nos testifique acerca de su amado hijo.
De que el mismo padre nos testifique acerca de su hijo, porque claramente,
como mencionábamos anteriormente en muchos pasajes de la Biblia, cuando se ve a Jesús
orando, no sabemos lo que Jesús oraba o necesariamente
lo que Jesús experimentaba en la oración.
Podemos tener una idea a veces por lo que a veces
también nosotros hemos experimentado en oración, porque.
Cuando uno está en oración, a veces uno ha sentido el deleite o la paz o la gracia y
no hay descripciones detalladas, por ejemplo, diciendo que Jesús sintió una
gran paz, un gran deleite de ir a orar, verdad?
O que qué eran las palabras que mencionaba en este caso con la.
El suceso cuando Jesús se transfigura fueron a orar y están dándonos ciertas
características que lo que es lo que está pasando mientras se ora.
Porque Jesús no es como que se quedó ahí dormido o que se estaba iba a ver a Pedro,
Juanjo y Juan o que están echándose una plática, sino que
simplemente Jesús estaba orando como de costumbre lo hacía.
No es de que Jesús se puso a orar más fuerte o gritar más maduro para que
escuchara a Pedro, Juanjo y Juan, sino que
Jesús que hizo orar como costumbre lo tenía.
Y en ese momento Dios les abrió la... Jesús les abrió la pauta
para que vieran que cómo era la vida de oración de Jesús.
Y eso nos está hablando prácticamente la situación de la transfiguración,
de que Jesús puede ser de que ya se transfiguraba antes.
No es como que fuera la primera vez que Jesús sufrió una transfiguración.
Eso lo hablamos la semana pasada, verdad?
¿Por qué?
Porque vemos claramente que Moisés cada vez
que subía a una comunión le cambiaba el rostro.
Entonces no puedo creer aquí que Jesús únicamente una vez se transfiguró.
Puede ser que había habido muchas veces.
Lo que pasa es que no hay un registro, no
hay algo... personas que testificaran de eso.
En este caso en particular nos están abriendo ese escenario.
Pero no solo eso, sino también la situación y
la idea de que el padre da testimonio del hijo.
¿Por qué quiero dar mucho este énfasis de que el padre da testimonio del hijo?
Porque esto va a ser una característica esencial de una
persona que ora bastante o que debería orar o que dice que ora.
Tiene que tener y recibir revelación o testimonio del padre acerca del hijo.
¿Y eso en qué va a repercutir?
En que él va a ser una persona que testifique del hijo.
Porque si a mí me están diciendo algo, obviamente yo lo voy a repetir.
O sea, no es que yo me voy a quedar callado, verdad?
Y obviamente uno lo vive.
En mi caso particular, para las personas que me conocen o a veces han visto mis
estados de WhatsApp, a veces yo coloco algo
como hoy es un buen día para ser como Jesús.
Es algo que yo a veces, inclusive lo creo que lo tengo en el estado de WhatsApp.
Inclusive en mi Facebook lo tengo como hoy es un buen día para ser como Jesús.
Y algunos se podrían preguntar, esta es una frase que se inventó.
Pero estas palabras que yo he puesto y que a veces yo he compartido, yo lo digo
porque yo lo oí decir de mi padre, porque cuando yo pasé momentos muy
difíciles, inclusive a veces cuando yo iba a pasar por momentos difíciles,
Dios venía y me decía hoy es un buen día para ser como Jesús.
El mismo padre me testificaba y me decía mira,
hoy es un buen día para que seas como mi hijo.
Entonces, por eso yo lo repetía, inclusive cuando uno escucha, por ejemplo,
a predicar el hermano Gigi Ávila, que el hermano Gigi sonría que el Señor le
ama y él cuenta claramente que el mismo Dios le decía, mira, sonríe Gigi.
Y por eso que él expresaba esta situación de sonría que el Señor le ama,
porque él lo oyó de Dios y lo transmitió a otras personas.
Lo que quiero entender es que lo que uno recibe, uno testifica también.
Entonces, ¿qué quiere entender esto?
Si nosotros queremos testificar del Hijo, si nosotros queremos dar a conocer del
Hijo, o lo que algunos llaman traer una reforma, o lo que algunos otros llaman
volver a que Cristo sea el centro, o sea, tener un ser cristo-céntrico,
por así mencionarlo, no solo se reflejaría en la idea de leer mucho las Escrituras y
hacer que todo concuerde con Cristo, porque a veces también cuando uno escucha
ciertos predicadores o apologetas actuales que quieren decir que Cristo sea el
centro, no se escucha por así decirlo orgánico o natural, se escucha como que
fuera algo forzado, algo así como que alguien escuchó un predicador que habló de
ese tema y él ahora quiere forzar esa línea para que Jesucristo sea el centro,
y hablan cosas como, ah, es que Jesús en el Génesis es tal cosa, y hablan como que
un repaso general, pero realmente es como que fueran palabras vacías, aunque su
contexto de transmisión del mensaje pueda ser correcto, por así decirlo Jesús,
pero la esencia del mensaje está vacío.
Solo como dijo el mismo Jesús, o en el libro de Isaías creo que es,
que su temor hacia mí solo son tradiciones aprendidas de memoria, no hay un verdadero
temor, o sea, lo dicen porque se lo aprendieron y le dijeron que lo tenían que
hacer, y así lo hacen, pero no hay una realidad, no hay una verdad.
Entonces, aquí nos está explicando de que si nosotros realmente queremos dar un buen
testimonio de Cristo, lo tenemos que escuchar del
Padre, y eso únicamente lo vamos a escuchar en oración.
Claramente no estoy quitando las escrituras, ¿verdad?
Lo que quiero entender es que ciertamente por la escritura vamos a recibir también
testimonio, pero también en la oración, porque a veces, siempre lo he mencionado,
a veces nosotros nos tenemos a inclinar mucho hacia ciertos lados, o nos
inclinamos mucho a orar, o nos inclinamos mucho a leer o a estudiar, pero realmente
a veces no somos como que muy equilibrados, y el que ora
mucho no quiere leer, y el que lee mucho no quiere orar.
Pero realmente son complementos, ¿verdad?
Y claramente uno depende del otro.
Y en este caso en particular, en la oración,
Dios nos va a testificar de su Hijo.
En pocas palabras, necesitamos orar más para oír el testimonio del Padre acerca de
su Hijo, y que nosotros testifiquemos acerca
de Él, de lo que escuchamos en oración.
Es como Juan el Bautista.
Juan el Bautista dijo, Aquel que me dijo sobre quien veas que
el Espíritu Santo venga y repose, Él es el Cordero de Dios.
O sea que el Padre le testificó a Juan el
Bautista quién iba a ser el Cordero de Dios.
¿Dónde lo pudo haber escuchado?
Por medio de la oración.
O sea, Juan el Bautista posiblemente estaba en sus
comuniones, y el Padre vino y le testificó del Hijo.
Entonces, ¿qué tenemos que hacer nosotros?
Tenemos que ir a orar para que el Padre nos testifique acerca de su Hijo.
Claro, alguien podría decir, hermano, pero aquí hay muchas fuentes, ¿verdad?
Uno, hay personas que no creen que Dios puede hablar audiblemente.
Dos, hay personas que pueden decir, es que hermano, a mí Dios no me habla.
Tres, otro puede decir, hermano, es que a mí Dios no escuchó a Dios.
Y así podríamos ir poniendo muchos pero, si lo queremos llamar, o escenarios.
Pero claramente hay que aclarar esta parte también.
Cuando hablamos del testificar, porque recordemos de que hay muchas situaciones.
Una, podemos tener una claridad de la voz del
Señor que nos habla, como aquí mencionaba, ¿verdad?
Dos, recordemos de que también cuando Dios
habla, dice la palabra que Dios es espíritu.
Y su sistema de comunicación no necesariamente va a ser
a través de medios audibles, como nosotros lo conocemos.
Pero sí va a hablar a nuestro espíritu.
¿Por qué?
Porque Él es Padre de espíritus.
Y se va a mover espiritualmente.
Hay un ejemplo claro, que lo que dice la palabra, dice que un día transmite
sabiduría a otro día, pero no se escucha a sus palabras, ni es oída a su voz.
Entonces, ¿cómo es ese tipo de comunicación?
Uno se pregunta, ¿verdad?
Porque es un punto de comunicación espiritual, que quiere decir que Dios nos
puede estar hablando y testificando a nuestro ser.
Dándonos a entender en nuestro ser que Jesucristo es el Hijo de Dios.
Que Jesucristo es el Mesías y que a Él debemos oír.
Entonces, estando en la comunión, nosotros tenemos la fe de que Él está
hablando y testificando de su Hijo en nuestras vidas.
Porque eso es lo que está hablando aquí en este momento de oración, que es lo que
hace el Padre testificar que su Hijo es real.
Que su Hijo es verdadero, que a Él deben seguir y a Él deben de oír.
Pero si carecemos de la comunión en oración delante de Dios, vamos a carecer
del testimonio del Padre hacia nuestras vidas.
Y vamos a después comenzar a hablar cosas que tal vez no son.
O hablar otras cosas que tal vez no vienen al caso del Hijo.
¿Por qué?
Porque la abundancia del corazón habla la boca.
No es sólo forzar las cosas, sino el punto es llenarnos de algo para hablar de algo.
O sea, llenarnos del Hijo para hablar del
Hijo, no forzar solamente como que el mensaje.
Como que me diga a mí, habla de tal cosa, yo vengo y cómo le hago, cómo hablarlo.
Porque si no, sólo serían palabras vacías, verdad.
Es como los fariseos.
Ellos hablaban, pero no vivían.
Entonces, ¿qué quiere decir esto?
Necesitamos entregarnos en oración con la expectativa
de que el Padre va a testificarnos acerca de su Hijo.
Claramente, también como mencioné, cuando recibimos el testimonio del Padre
en nuestro ser, claramente va a ser, por así decirlo,
match o va a concordar cuando leamos la Biblia, la palabra.
Entonces, cuando leamos la Biblia, vamos a
recibir la revelación del Padre sobre su Hijo.
Pero es porque el Padre ya lo depositó en nuestro ser.
Por eso el apóstol Palo dice que por la oración y la suministración
del Espíritu de Dios, esto incurrirá en mi liberación.
Es decir, que cuando oramos, Dios nos suministra su espíritu.
No nos suministran espíritus de tinieblas, porque obviamente si alguien se va a meter
en una discoteca, los van a suministrar espíritus acordes a esas dimensiones.
Si alguien viene y se va a un prostíbulo o se va a una casa donde hablan sólo de
comedia, va a haber diferentes tipos de
espíritus suministrándolos que son de maldad.
Inclusive hay personas, si se han dado cuenta, personas que son muy comediantes o
cómicas o algo así, entienden los chistes
vulgares o de doble sentido o alguna otra cosa.
O a veces hay una cuestión así como que yo también me iba a contar ese chiste,
pero te me adelantaste.
¿Por qué?
Porque esos espíritus están ministrando a las personas y los están moviéndose en
ciertas ministraciones específicas y ellos no se dan cuenta.
Lo ven como que pensamos igual o ese tipo de relaciones.
Ahora, ¿por qué menciono esto?
Porque en el espíritu pasa lo mismo.
Es decir, que cuando las personas están en un mismo sentir, escuchan lo mismo.
Por eso que hay personas que tal vez están orando en su casa, están leyendo la
palabra y Dios les está, por medio de las escrituras, dándoles a conocer cosas.
Cuando ellos llegan, por ejemplo, el día domingo a escuchar la predicación y
el hermano comienza a predicar, la persona se puede quedar sorprendida y
dice, todo lo que el hermano está predicando
es lo que Dios me habló en la semana.
O sea que están en el mismo sentir, están en el mismo fluir.
¿Por qué?
Porque están recibiendo el mismo testimonio
del padre en ambos casos por el Espíritu Santo.
Entonces están en un mismo sentir.
¿Por qué?
Porque el padre está testificando en la comunión a ambos personajes.
Pero si nosotros no vamos a la comunión, es así como en este caso con Jesús,
estar en oración, ¿cómo podemos entonces nosotros recibir el testimonio del padre?
¿Cómo podemos estar en el mismo sentir con otros hermanos?
Porque claramente aquí Pedro, Jacobo y Juan están recibiendo en una misma
dimensión el testimonio del padre para con el hijo.
El padre está testificando para ellos.
Entonces esto nos llama a nosotros a una comunión en oración, de que si realmente
queremos predicar a un, por decirlo, un Cristo céntrico, queremos predicar la
realidad de Jesús, queremos realmente vivir y
saber del hijo como es la realidad del padre.
Por eso Efesios capítulos 1 versículo 17 dice.
Y por esta razón yo oro para que Dios les dé sabiduría
y revelación conforme al conocimiento de Dios.
O sea, no como nosotros conocemos las cosas, sino como el padre conoce las cosas.
Entonces el padre nos va a dar la realidad de cómo él conoce al hijo, no como
nosotros lo conocemos o lo queremos conocer, porque sabemos muy bien que hay
mucha falsa doctrina que da características o atributos a Jesús que no
los tiene o que no son o que se los deforman.
Pero realmente el padre, cuando nos habla de la realidad de su hijo, nosotros vamos
a testificar de su hijo en esa misma realidad, porque fue lo que oímos de él.
Es lo mismo que dijo Jesús, ¿verdad?
Yo todo lo que oí decir a mi padre esto digo,
todo lo que vi hacer a mi padre esto digo o hago.
Pero ¿de dónde lo estamos escuchando?
¿Qué fuente está viniendo?
Y por eso necesitamos entrarnos y entregarnos
en oración para recibir el testimonio del hijo.
Y claramente, vuelvo, repito, por eso podremos testificar, porque como dice la
Escritura, no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.
Claramente también en un tiempo oportuno, ya que Jesús le dijo a los apóstoles que
esto lo guardaran mientras tanto en lo que él resucitara entre los muertos.
Por eso que aquí menciona en el versículo 36,
dice, después de oír la voz, Jesús quedó solo.
Ellos mantuvieron esto en secreto por aquellos días, no contaron nada de lo que
habían visto, porque en otros pasajes menciona que Jesús les dice, miren,
no digan nada de esto hasta después de que yo resucite.
Y claramente, después de su resurrección, vemos a testificar a Pedro.
Segunda de Pedro, capítulo 1, versículo 16 al 18, versículo 16.
Porque cuando les dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo,
no seguimos fábulas ingeniosamente inventadas,
sino que fuimos testigos oculares de su majestad.
17.
Pues cuando él recibió honor y gloria de Dios Padre,
la majestuosa gloria le hizo esta declaración.
Este es mi hijo amado en quien me he complacido.
18.
Nosotros mismos escuchamos esta declaración hecha desde
el cielo cuando estábamos con él en el monte santo.
Entonces, si vemos acá, es el testimonio de Pedro de lo que vio y oyó del Padre.
Ellos no lo recibieron ni de un ángel, tampoco
Moisés se los dijo, tampoco Elías se los dijo.
El mismo Padre les dio a conocer a ellos quién era Jesús.
Y por eso aquí dice 16.
Porque cuando le dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo,
no seguimos fábulas ingeniosamente inventadas.
Ellos no se inventaron nada.
Ellos no fueron hábiles en inventar cosas, o como aquí dice, ingeniosos.
Sino que fuimos testigos oculares de su majestad.
Pues cuando él recibió honor y gloria del Padre,
la majestuosa gloria le hizo esta declaración.
Este es mi hijo amado en quien me he complacido.
O sea que nosotros no nos tenemos que andar inventando nada.
Tenemos que decir lo que hemos visto y oído.
Y claramente él está testificando, Pedro, de lo que ha visto y oído acerca de Jesús.
¿Por medio de quién?
Por medio del Padre.
¿Dónde?
En la comunión, en oración.
Y eso no sólo le pasó a Pedro aquí, ¿verdad?
Porque claramente vemos el otro escenario en Hechos capítulo 10.
Cuando Pedro estaba en oración y dice que vino un lienzo, el hijo mate y come.
Y él no quiso comer.
Y dijo que Dios ya había, por la sangre de Cristo, por
el sacrificio, ya había purificado todas las cosas.
Entonces, ¿qué pasa?
Ahí hay un otro testimonio.
¿Qué testimonio?
De que Jesucristo, por su sangre, limpió todas las cosas.
O sea que ahí le están testificando y declarando a Pedro, en ese Hechos 10,
lo que Jesucristo hizo con su sangre.
¿Dónde lo hizo?
En la oración.
En la oración le hablaron y le dieron testimonio del hijo.
Y por eso Pedro testifica acerca de esto.
No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.
Y por eso aquí le dicen, miren, nosotros no estamos inventando nada.
No es que vayamos a ser súper ingeniosos para inventarnos las cosas, sino que
simplemente estamos testificando lo que íbamos a decir al Padre.
¿Dónde?
De lo que vimos en la oración.
Pero si no oramos, ¿cómo vamos a recibir testimonio?
Si no entramos en la comunión, ¿cómo vamos a recibirlas,
los testimonios del Padre conforme a su hijo?
No podremos, ¿verdad?
Inclusive si agarráramos la Escritura, recordemos
de que esto es dado por revelación de Dios.
Porque puede estar sellado para nosotros esas palabras.
Eso lo hemos explicado, ¿verdad?
Inclusive mismo Jesús dijo, tengo muchas cosas
que decirles, pero no la pueden sobrellevar.
Por eso se llama revelación.
Nos abren y nos muestran lo que está escrito.
Por eso a veces nos ha pasado que nosotros, que tal vez ya leímos 50 veces
un libro de la Biblia, y tal vez al número 51, vemos
algo que no habíamos visto después de leerlo 50 veces.
Y no es de que uno sea necesariamente torpe, sino que simplemente es el mismo
Padre dándonos a conocer algo acerca de su hijo.
Porque ya es momento de tener la capacidad de recibir ese tipo de enseñanza.
Por eso Jesús dijo, tengo muchas cosas que decirles, pero no lo pueden sobrellevar.
Entonces por eso a veces uno de repente, al leer el número 51, es como que se le
abre un entendimiento a uno sobre un pasaje y uno lo comienza a entender.
Entonces uno dice, tantas veces que pasé por este
versículo y no lo había entendido de esta manera.
Y alguien dirá, hermano, es que usted no usa métodos de lectura, o usted no tiene,
como dicen, algo, criterio crítico, no sé cómo le llaman ellos.
Pero no es por eso, simplemente el Espíritu quiso revelar o mostrar una
realidad de su hijo y nos lo hizo ver,
porque eso se llama revelación y uno revela.
Siempre ha estado ahí, siempre ha estado ese conocimiento ahí,
pero hasta ahora nos lo han hecho ver, nos lo han otorgado.
Es como el caso de lo que nosotros leemos de Pablo, ¿verdad?
¿De dónde se sacó todas las cosas Pablo?
O sea, Pablo no fue que de la nada se aprendió todo.
Él tomó bases del Antiguo Testamento para explicarnos
a nosotros las cosas reveladas del Nuevo Testamento.
Es cuando el apóstol Pablo habla acerca de lo que
es Sara y Agar con respecto a la ley y a la gracia.
O sea, ¿cuántas veces nosotros antes de leer eso?
Porque obviamente a veces nosotros leemos el Antiguo
Testamento antes de leer el Nuevo Testamento.
Entonces, ¿cuántas veces nos habíamos leído esa parte del Antiguo Testamento
cuando habla de Agar y Sara, pero nunca vimos
a Agar y a Sara como la ley y como la gracia?
Pero viene Pablo y luego dice que Agar es la ley y Sara la gracia.
¿Cuántas personas no han leído eso y no llegaron a esa conclusión, por así decirlo?
¿Por qué?
Porque el padre lo revela.
O el hecho cuando habla acerca del primer
Adán y el posterior Adán siempre estuvo ahí.
Pablo leyó el Antiguo Testamento porque recordemos de que Pablo no era como que él
tuviera un Nuevo Testamento, que andaba ahí con su, así como esos Biblia Gedeones
ahí con su Nuevo Testamento, porque no
existía en ese entonces un Nuevo Testamento.
Ellos tenían lo que es los escritos, los profetas y la Torá.
O sea, él iba a leer eso y Dios le daba a entender.
Por eso con un tú también el libro lee el libro de Hebreos.
El escritor de Hebreos usa mucho la mención del Espíritu Santo queriendo dar
a entender y nos comienza a explicar cosas con base a
la situación del velo o al sacerdocio o al sacrificio.
Eso qué quiere decir?
¿Cuántas veces las personas no pasaron leyendo por eso y no lo vieron?
Y no estamos hablando de un grupo de personas, sino de miles de personas a lo
largo de la historia antes de llegar a lo que el escritor Hebreo dijo.
Puede ser que entre esos miles algunos lo hayan visto, pero Dios se lo reveló,
se lo mostró.
Pero lo que voy con esto está de que Dios nos quiere dar testimonio a su Hijo,
pero nosotros debemos adentrarnos en la comunión en oración con el mismo sentir
que el Hijo tiene, porque con el ejemplo que estamos colocando acá es de que el
Hijo tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan y se los llevó al monte.
Es decir, que ellos iban bajo el sentir, bajo el fluir, bajo la dirección del Hijo
y el Padre les testifica.
Porque alguien puede decir, hermano, yo oro que oro y
no hay modo de que Dios me hable o que Dios me diga.
O puede ser que no lo está haciendo bajo el sentir del Hijo.
Por eso que a veces nosotros cuando oramos, uno más
que orar es como meterse en guerra espiritual, ¿verdad?
Que se pone padre, te pido que destruyas esto y se pone más en guerra.
O a veces se pone más en el sentido de pedir, ¿verdad?
Como que fuera una gran lista.
Como que fuera cuando nos dan el listado de los útiles
escolares, cuando uno estaba en primaria, ¿verdad?
Que nos dan y mira, aquí está la lista de útiles.
No sé cuántos cuadernos, lapiceros.
De repente uno va a la librería, mira y dice que necesito esto,
esto, esto, esto y esto y esto.
Y le da uno la gran lista.
Y a veces nuestras oraciones son así, como que fueran lista de útiles escolares.
O nos metemos en este punto, tal vez de guerra espiritual, pero no nos metemos en
el sentido de tener una comunión entre padre e hijo.
Y no escuchamos o no buscamos recibir el testimonio del Hijo, sino que nos
enfrascamos en nuestros egoísmos o en nuestro propio plan.
Porque eso es el punto, nuestro propio plan.
Por eso mencionaba mucho.
Y que ahora es muy común esta situación de ser emprendedores.
La gente quiere ser emprendedora usando la Biblia.
Que no digo que del todo esté mal, pero se vuelve más como que en lugar de
predicar un verdadero evangelio y llevar el conocimiento de Cristo, comienzan a
enseñar a la gente solo cómo abrir una empresa por medio de la Biblia,
en el sentido de cómo Dios es emprendedor, cómo Dios esto, cómo Dios lo otro.
Y no están dando el conocimiento de Dios.
¿Por qué?
Porque en su mente está esa situación de querer ser emprendedores.
Y utilizan todo esto y hablan de que la Biblia habla de esto.
Inclusive hay un colombiano que está como que de moda, no sé.
A mí me ha salido en el feed que habla de todo ese sentido.
Pero digo, ¿cuándo es que van a testificar de que Cristo
murió en una cruz y resucitó y tenemos vida eterna?
¿Por qué enfrascarse solo en hablar de la Biblia como un libro de emprendimiento?
Y no es el único.
Hay otros que he escuchado por ahí.
Entonces, como obviamente no van a orar para recibir el conocimiento de Jesús,
sino que van a orar para que Dios les hable, para ver
cómo encuentran en la Biblia pasajes para poner empresa.
Entonces no van bajo la expectativa de conocer al hijo, de amar al padre.
¿Y cómo Dios le va a poder revelar y dar a conocer eso?
¿Por qué no lo andan buscando?
Entonces nosotros debemos buscar en comunión con
Dios, recibir el testimonio del hijo en la oración.
¿Para qué?
Para darlo a conocer así como Pedro está dándolo a conocer.
Porque claramente vemos en este caso Pedro dando a conocer lo que él oyó y vio.
Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.
Y claramente por eso también he puesto parte de mi testimonio en ese sentido.
Cuando digo hoy es un buen día para ser con
Jesús, porque yo lo he oído decir de mi padre.
Y vuelvo, repito, en momentos difíciles, en momentos donde uno necesita una palabra
y Dios le dice hoy es un buen día para ser como Jesús.
Porque a mí en ese momento me daba fuerza.
Ok, ¿qué hacía Jesús para poder sobrevivir a estas cosas?
Y uno lo busca imitar y por eso también menciona el hermano Yiye, porque Dios
nos testifica de su hijo y eso nos lleva a nosotros a
testificarlo de la abundancia del corazón a la boca.
Son cosas muy marcadas.
Inclusive en mi caso, como el caso de Romanos 8, 18, cuando dice porque tengo
por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son
nada comparado con la gloria que nosotros habéis revelado.
Y yo lo he mencionado mucho también con mis
compañeros y demás, porque también yo lo oí.
O sea, cuando yo estuve en un momento tal vez de pensamientos no adecuados,
de tristeza y suicidio, y que tenía estos pensamientos como de suicidio,
yo estaba prácticamente en la cama y yo escuché literalmente una voz en mi cuarto
que decía ese versículo, porque las aflicciones del tiempo presente no son
nada comparado con la gloria que nosotros habéis revelado.
Yo literalmente oí esa voz en mi cuarto y eso,
todos esos pensamientos suicidas se quitaron.
Entonces, obviamente, uno cuando escucha esas cosas, uno testifica de ello,
y uno tal vez yo no he hablado mucho de eso, porque regularmente no cuento muchos
testimonios míos, pero regularmente siempre digo ese versículo, siempre lo
repito, siempre se los mando a veces a las personas, y en
cierto, hasta ciertos puntos o momentos cuento acerca de ello.
Y es por eso, porque como a uno le impacta el
recibir esas palabras, uno termina testificando.
Entonces, lo que quiero entender es, nosotros, nuestro amor y nuestra comunión
debe ser para con el hijo, y eso solo vamos a recibir testimonio o conocimiento
del hijo en la comunión, en oración, que el mismo padre nos va a testificar y
nos va a dar a conocer a su hijo en la comunión, en la
oración, bajo el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús.
Pero necesitamos darnos a la comunión, ¿verdad?
Porque también esta voz no solo salió al momento de ponerse rodillas y comenzar a
orar, porque a veces nosotros solo medio hacemos como que oramos y le damos ahí
cinco minutos, pero esto pasó en un lapso de oración.
O sea, porque a veces también nosotros pensamos de que yo voy a poner mis
rodillas, al momento de poner mis rodillas va
a bajar Jesús y qué tal mi hijo, ¿cómo estás?
Y a veces es una dedicación, porque claramente aquí se ve el lapso de tiempo
donde estaban dedicados a la oración, estaba en continuidad.
Inclusive se despiertan los apóstoles y viene la voz del padre y testifica.
Nos habla también de que Dios necesita que estemos entregados, dedicados,
y esperar el momento que vengan sus palabras para oír sus palabras.
Pero a veces también nosotros, lastimosamente, por ser muy egoístas y por
concentrarnos más en yo, yo, el hermano Yo-Yo, no buscamos escuchar.
Inclusive me he dado cuenta un poquito más ahora que antes, de que las personas
quieren ser oídas, pero no están dispuestas a oír.
Tuve unas pequeñas experiencias hace un par de meses y me di cuenta de eso.
Las personas no quieren o tienen una gran
necesidad de ser oídas, pero no quieren escuchar.
Quieren, por decirlo prioritariamente y enfáticamente, que las escuchen,
pero no quieren escuchar.
No se detienen en escuchar.
Ahora, esto no lo digo para criticar a las personas.
¿Lo digo por qué?
Porque ese reflejo se muestra en la oración.
Cuando uno va a orar, va con la idea de que yo quiero que Dios me escuche.
Yo quiero que Dios cumpla lo que yo voy a pedir y yo
quiero que Dios haga lo que yo necesito y lo que yo tengo.
Entonces, nuestro énfasis va a que me escuchen y a que hagan lo que yo quiero
que digo y no necesariamente bajo la otra postura de aprender
a escuchar y aprender a asimilar lo que me están diciendo.
Porque a veces cuando uno chatea, o sea, cuando uno está con WhatsApp o a
veces por escrito, a veces, por ejemplo, la persona escribe algo y uno tal vez
medio pone algo y ya le están contestando y ya no dan tiempo para que uno se exprese.
Entonces uno tiene que... uno ya, hagamos de cuenta, la persona lanzó como
unos 20 textos y uno a contestarle va y ya comenzaron a responder un montón.
O sea, no le dan tiempo para que uno escriba.
O para uno preguntarle, mirada tal, a otra cosa.
O sea, se vuelve una cuestión muy complicada.
Entonces yo me preguntaba, ¿qué pasa con esto delante del padre?
O sea, si nosotros venimos así delante del padre,
entonces por eso la gente dice yo es que yo no escucho.
No lo escucha porque no le dan la pauta para escuchar.
No se toma el detalle para escuchar.
Por eso que la Iglesia, este es capítulo tres, perdón, cinco creo que es,
dice cuando vayas a la casa del señor, preséntate más
para oír que para presentar el sacrificio de los necios.
O sea que el sacrificio de los necios es prácticamente hablar, porque dice que si
yo me pongo a oír y no presentar el sacrificio
de los necios, ¿y a qué voy a ir al templo?
Se va a orar.
Entonces nos habla que nosotros cuando vamos a la oración deberíamos estar
atentos más que sólo presentar mis peticiones o andarme o ponerme en modo
guerra espiritual o en algunas otras situaciones.
Debería ir con un corazón dispuesto a oír al padre en la oración.
Y eso ya dispone mi corazón para eso.
Inclusive ya a lo largo de los años yo aprendí
un poquito a tratar de buscar oír lo que dicen.
Obviamente tampoco es que yo sea perfecto de ahora a hoy, pero si trato la manera de
escuchar a la persona, aunque puede estar muy equivocada, a escuchar y tratar de ser
lo que te escucho y preguntarle ¿por qué piensas tal cosa?
Antes no era así, antes era como que eso está mal, eso no es así.
Entonces traté la manera, y todavía lo trato de hacer, de pararme a escuchar,
tratar de entender qué es lo que quieren decir y tratar de hablarle.
Pero en muchos casos uno a veces solo anda con el switch de le voy a contestar.
Solo medio escuchan algo y ya contestan.
Eso no es así.
No han entendido la idea, no quieren entender
la idea, no se detienen a entender la idea.
Entonces uno trata la manera de cambiarlo.
Te escucho, uno vuelve a preguntar para retroalimentar y hacer cambios.
¿Y qué pasa con eso?
¿Por qué lo estoy mencionando?
Porque eso pasa en la oración.
No vamos con la idea de aprender a escuchar o que Dios nos escuche,
o escuchar a Dios, sino que vamos con la idea de
que Dios me escuche y que atienda mis demandas.
Y eso lleva a que simple y sencillamente no escuchemos nada.
¿Verdad?
Porque estamos hablando.
Es como que ahorita en este caso estoy predicando, pues si alguien se pone a
hablar, pues no le voy a contestar, voy a seguir hablando.
En cambio, si es una conversación y yo paro, inclusive yo hago una pregunta a una
audiencia, miren qué piensan de esto, y yo paro y callo, pues yo esperaría que
más de alguno venga y comente algo porque estoy frenando para escuchar a alguien.
Eso pasa también en la oración.
Obviamente es práctica porque hay varios versículos que muestran eso, pero
obviamente como uno no practica escuchar, no escucha.
Es obvio.
Si uno practica más hablar, pues obviamente se desenvuelve en el hablar.
Pero si uno no aprende a escuchar, es por eso que es muy diferente que una
persona de una conferencia a que una persona sea un entrevistador, porque
obviamente la idea del entrevistador es saber hacer preguntas, detenerse,
escuchar lo que otro dice, recibir esa retroalimentación y volver a preguntar,
basado en lo que están dándose la conversación.
Por eso uno a veces cuando mira entrevistas en televisión, este
entrevistador no deja hablar al que está entrevistando y se
salta de un tema a otro tema y como que no lleva un buen hilo.
Y uno a veces hasta se molesta porque no lo deja hablar.
Inclusive hay comentarios con eso, es que ese entrevistador no lo deja hablar.
Uno quiere escuchar al otro y lo bloquea, lo cambia y no maneja bien los temas.
Y aparte es cuando alguien da una conferencia, porque
obviamente va a tener todo el control para la información.
Entonces, ¿qué quiero entender?
Que nosotros en la oración, cuando vamos a la comunión, debemos disponer nuestro
oído, nuestro corazón, nuestro ser entero, para escuchar
a Dios Padre que testifique del Hijo en nuestra oración.
Claramente yo entiendo que tenemos nuestras necesidades, tenemos nuestras
situaciones y tenemos nuestras peticiones, pero también tenemos un Dios que quiere
darnos a conocer a su Hijo, porque también eso va a ser la respuesta que necesitamos.
Como dijo el apóstol Pablo, si no has dado a su
Hijo, no nos dará con él juntamente todas las cosas.
Esa es una palabra de esperanza.
¿Por qué?
Porque el Hijo es lo más valioso, es lo más excelso.
¿Acaso no nos ha dado a otras cosas?
O sea, si nos dio la salvación y nos dio la existencia y el sentido de volvernos
hijos, ¿acaso no nos dará a través del pan del día a
día o la vestimenta que realmente tiene un menor valor?
Es como que a alguien le compren, hagamos de cuenta, un yate, ¿verdad?
Acaso si a alguien no le compran a un niño,
hagamos de cuenta, le compran su yate o al hijo.
¿Acaso si no pide una camisa no se la van a dar si es de menor costo?
O tal vez si alguien me dice, papá, regálame un helado.
¿Cómo se lo va a negar?
Porque es mucho más barato por así lo que alguien que le compre un gran yate.
No tiene comparación lo caro que puede ser un yate a lo que puede ser un helado.
Entonces cuando Jesús dice, Pablo dice, si nos ha dado a
Jesucristo, ¿no nos dará juntamente con él todas las cosas?
Claramente no lo hará, pero tenemos que primero tener el entendimiento del hijo,
del valor del hijo.
Entonces, si Dios nos habla, nos va a hablar de su hijo porque es lo que tiene
respaldo y valor, lo que realmente tenemos que atenderlo.
Y obviamente eso nos va a ayudar a sobrellevar
las otras situaciones que tenemos en el día a día.
Pero por eso el énfasis del padre va a ser el hijo.
Inclusive ese énfasis se ve en el Antiguo Testamento, como el padre prepara todo el
escenario para que apunte y señale al hijo.
Por eso habíamos visto cerca la Pascua, los panes y la levadura y demás,
porque la Biblia dice que la ley es la sombra,
pero Jesucristo es la imagen del Dios invisible.
Pero la sombra, ¿qué hace?
Apuntará la imagen a Jesucristo.
Entonces el padre ha testificado de su hijo constantemente.
Pero si no vamos a la comunión, ¿cómo vamos
a recibir nosotros el testimonio del padre?
Por eso es sumamente importante ir a la comunión, subir al monte
junto con Jesús a orar para recibir el testimonio del hijo.
¿Para qué?
Para que también nosotros no solo tengamos la fe, el testimonio del padre,
sino que también testifiquemos a otras personas acerca del hijo.
¿Por qué?
Porque es el testimonio que recibimos del padre.
Y ese es el énfasis.
Por eso dice Jesucristo.
Le dijo a Pedro, bienaventurado eres, Pedro, porque no te lo reveló carne y
sangre, sino nuestro padre que está en los cielos.
¿Qué quiere entender esto?
Hay revelaciones que vienen de carne y sangre,
que no vienen necesariamente del padre.
Son revelaciones de carne y sangre.
Por eso Jesús dijo esto no te lo reveló carne y sangre, sino mi padre.
Es decir, que revelaciones que son de carne y sangre.
Y por eso que vemos cierto lo que mencioné a Isaías cuando dice Jesús, porque su
temor hacia mí solo es una tradición aprendida de memoria.
Le dieron una revelación, le dieron algo, pero solo lo aprendió de memoria.
No es una verdadera revelación dada por el padre.
Entonces nosotros, si queremos una verdadera revelación del padre,
tenemos que entrar en la comunión.
El padre testificará al hijo.
Y esta abundancia de lo que el padre coloque en nosotros, la testificaremos,
así como vemos a un Pedro testificando de Jesucristo.
Y diciéndole que no tenemos que inventarnos nada, no tenemos que ser
novedosos, o como ahora está moda, ser innovadores, u otras cosas raras por ahí.
Y que quieren innovar la iglesia de alguna manera.
O sea, no nos tenemos que estar inventando nada.
El mismo padre nos dará a conocer lo que tenemos que decir.
Así como Jesús dijo, todo lo que oí decir a mi padre, eso digo.
Pedro está haciendo lo mismo.
Lo que oyó del padre, eso está testificando.
¿Sobre qué?
Sobre el hijo.
Entonces debemos buscar a Jesucristo.
Pero debemos buscar a Dios padre en comunión.
Y el mismo padre se va a encargar de testificarnos sobre
su hijo, darnos fe de su hijo, de la realidad del hijo.
Conocer al hijo como el padre lo conoce, no como la historia lo puede estar
presentando, no como la religión lo puede estar expresando, o los seminarios
bíblicos lo pueden estar presentando, sino como el padre lo está presentando.
Porque estamos recibiendo de primera mano el testimonio por el padre.
Entonces vamos a orar para que el Señor Jesús, perdón, para que el Espíritu Santo
nos guíe a ser impulsados en oración, pero también bajo el entendimiento.
Algunos dirán, hermanos, que no siento el
espíritu orar, porque esa ya es una palabra común.
Es que no siento orar, entonces no voy a orar.
Pero sí siente pecar y va a pecar.
Y no va a pecar una vez, sino que peca dos veces.
O tres veces por día, o peca sin cesar.
Pero agarra eso, pero no agarra la palabra que es orar sin cesar.
Entonces quiero por eso mencionar ahorita el entendimiento, porque también está el
sentir del espíritu, pero también está el entendimiento de las cosas.
Bajo el entendimiento y bajo la dirección del espíritu, tenemos que buscar entrar en
la comunión con el padre para que el padre nos testifique del hijo, pero también
disponiéndonos a buscar escuchar al padre más que solo escuche mis peticiones.
¿Por qué?
Porque el padre quiere testificarnos de su hijo para que
nosotros testifiquemos de su hijo como el padre conoce al hijo.
Y por eso vimos claro el ejemplo de Pedro,
que Pedro dice, yo no estoy inventándome nada.
Lo que escuché oí decir del padre acerca del hijo, eso es lo que yo testifico.
Y eso es lo que nosotros tenemos que testificar y dar a
conocer al pueblo de Dios lo que hemos oído del padre.
Pero solo se va a lograr en la comunión de oración, como nos lo está mostrando este
caso, cuando Jesús va a orar en la transfiguración y el
padre testifica a Pedro, Jacobo y Juan sobre su hijo.
Vamos a orar.
Padre, le damos las gracias por tu amor inagotable, por tu fidelidad, por tu
bondad, porque constantemente nos hablas de buscarte en comunión, en intimidad.
Y en esta intimidad tú nos quieres dar a conocer a tu hijo como tú lo conoces.
Tú quieres dar testimonio de él para que en nuestro
corazón haya una firmeza del testimonio de tu hijo.
Y claramente ya los has hablado a través del Antiguo Testamento, pero también
íntimamente nos quieres revelar a tu hijo para que nosotros demos a conocer de la
salvación del hijo a todas las naciones y para que todas las naciones conozcan que
sólo hay salvación por medio de Jesucristo, porque tú lo escogiste como
mediador entre tú y nosotros y que también por medio de él existe una reconciliación
entre tú y nosotros por medio de la cruz, porque él es la propiciación delante de ti.
Te agradecemos, amigo y padre.
Ayúdanos, por favor, a ser impulsados por el Espíritu y también por el entendimiento
de la palabra para que nos acerquemos en comunión
y recibamos de tu santidad y tu fidelidad.
Ayúdanos también a disponernos, a oír y no sólo a que tú escuches nuestras
peticiones, porque a veces queremos sólo que tú
nos escuches, pero también queremos escucharte.
Te lo pedimos y ayúdanos e instrúyenos en la
verdad en el nombre de tu hijo Jesucristo.
Amén.
Y... Amén.
Vamos ahora ahorita por las diferentes necesidades.
Como dice la palabra, mi Dios, pues, suplirá todas vuestras necesidades
conforme a su riqueza sin gloria en Cristo Jesús.
Dios y padre, venimos hoy delante de ti sabiendo que tú suplirás todas nuestras
necesidades conforme a tu riqueza sin gloria y por lo cual venimos hoy con la
necesidad de que nos proveas de tu Espíritu Santo para que nosotros podamos
ser llenos y preparados para la venida de tu Hijo Jesucristo.
Te pedimos hoy, padre, también para que traigas liberación, sanidad, para que
traigas consuelo, para que traigas inspiración, para que traigas fidelidad y
cántico nuevo, para que pueda haber restauración familiar, para que haya
restauración en la iglesia, para que podamos creer en ti con todo nuestro
corazón y podamos adorarte en espíritu y verdad.
Pedimos hoy que traigas sanidades, maravillas y prodigios.
Pedimos hoy, padre bendito, para que traigas de medicina, de consuelo,
de vivienda, trabajo y de otras diferentes necesidades también de estudio.
Y también pedimos que guardes la vida del huérfano, al padre y madre soltero,
al anciano y a la anciana, que guardes este país y los que nos rodean y los que
nos escuchan, que nos libres de todo tráfico de armas o de drogas o de
personas, que nos libre el señor de toda obra perversa, que nos libre el señor
Jesús de todo terrorismo, pandillas, carteles, hechicerías, brujerías y demás,
y que todo lo hagamos para la alabanza de la gloria de tu gracia.
Guardes la niñez y la juventud de este país y ayúdanos a ser conmovidos,
que tú levantes a todos los ministros y a tu pueblo de esta nación para que todos
nos enfoquemos en orar por este país, para que tú levantes
este país para la alabanza de la gloria de tu gracia.
No siendo nacionalistas, sino que nos has puesto en este lugar, por eso oramos,
porque tu palabra habla de orar por nuestra nación donde vivimos y para que
también nosotros podamos dar a conocer tu nombre.
¿Por qué?
Porque tu palabra dice, si mi nombre es invocable, si oraran y me buscaran y se
arrepintieran todo su corazón, yo huiré de los cielos y sanaré su tierra.
Te pedimos hoy que nos ayudes, amado pasto y rey, envía oreros a la mies,
porque la mies es mucha y los oreros son pocos, para la gloria de tu nombre,
en Cristo Jesús, Padre Eterno.
Amén y Amén.
También vamos a orar por las personas que
quieran aceptar a Jesús como Señor y Salvador.
Dios y Padre, venimos hoy a ti buscando la necesidad de tu misericordia, siendo que
tú eres un Dios perdonador y justo, que a través del sacrificio de Cristo en
la cruz tenemos hoy reconciliación contigo y esta apertura para acercarnos a ti.
Queremos hoy recibir de ti y consagrarnos por ti y para ti.
Ayúdanos hoy a creer en ti y hoy confesamos que Jesucristo es Señor y
Salvador y de que tú lo has resucitado entre los muertos y que por eso tenemos
vida eterna y una relación de Padre e Hijo contigo.
Ayúdanos a que se haya restaurado todo lo que hemos destruido
y que sea todo para la alabanza de la gloria de tu gracia.
Queremos ser bautizados en agua, bautizados en el Espíritu Santo y
participar de la Santa Cena para la gloria de tu nombre, en Cristo Jesús.
Amén.
Amén.