Bendiciones amados en Cristo Jesús, Dios los bendiga.
Estamos hoy aquí en un día domingo 15 de marzo del 2026 a las 12.51 en este último
tema de que utilizamos para hablar acerca,
en este caso estamos hablando de la doctrina.
El tema es escuchando la doctrina de sabiduría de Jesús.
Este es el tema que vamos a brindar el día de hoy.
Hemos estado hablando acerca del escuchar la doctrina, cómo aprender a escuchar la
doctrina, porque es importante que aprendamos por lo que escuchamos,
por lo que leemos y otras cosas que hemos estado
hablando, por la importancia de la doctrina.
Entonces, vamos a hablar para iniciar y que el Señor nos ayude.
Padre en nombre de Jesús, venimos hoy delante de ti para
buscar tu rostro, tu misericordia, tu fidelidad y tu verdad.
Llénanos de ti, llénanos al arrepentimiento, a buscar tu rostro y tu
verdad, y que seas tu glorificado, ensalzado
y proclamado entre todas las naciones.
Llénanos hoy de tu verdad y tu justicia, ayúdanos a ser sensatos y a atender a tu
voz, a escuchar tu voz y a tener tu voz eternamente y para siempre.
Ayúdanos a estar preparados para tu venida y para dar gloria a tu nombre,
eterno Salvador y ministro Jesucristo.
Declaramos que no a nosotros ojiva, no a nosotros sino a tu nombre será
gloria, por tu misericordia, por tu fidelidad, porque
tú nos has hecho y no a nosotros, a nosotros mismos.
Abre nuestro entendimiento, provee sabiduría y revelación como tú la conoces
y que todo sea dado para la gloria de tu nombre, en Cristo Jesús.
Amén y Amén.
Muy bien, entonces vamos a ir iniciando aquí.
Muy bien.
Se me puso lento esto.
Pero se me puso ahí lentito por un momento.
Solo tengo que compartir acá y ya está otra vez.
Creo que voy a cerrar un par de cosas también.
Ahí está.
Bueno, entonces como mencionábamos, tenemos el tema
de escuchando la doctrina de sabiduría de Jesús.
Hay algo que agregué acá, verdad, porque regularmente la mayoría de temas
que hemos estado hablando es, por ejemplo, leer la Biblia, leer la Biblia de
Jesucristo, entiendo la doctrina, escuchando la doctrina, pero ahorita
específicamente he señalado esta parte de sabiduría.
O sea, estoy especificando una situación que tiene
la doctrina, pues habla de doctrina de sabiduría.
Ahorita vamos a explicar por qué hago esa
referencia de ese señalamiento de sabiduría.
Pero también hemos estado resaltando la idea de imitando a Timoteo y cómo es la
situación del sentido de la necesidad de aprender la doctrina.
Uno es porque hay tiempos peligrosos.
Sabemos de que la venida de Cristo es inminente y él quiere que esté la amada
sin tachas y sin mancha, esperando a su amado y por lo tanto debe estar
guardándolo acorde a la forma de vida que le ha presentado.
Y sabemos de que el enemigo se ha introducido y
por eso que en primera de Timoteo se menciona eso.
Se menciona cómo Timoteo es enviado a la iglesia de Éfeso para que corrija lo que
está equivocado, porque se han introducido falsas doctrinas.
Entonces vemos dos casos, ¿verdad?
O hemos estado hablando.
Timoteo que tiene una sana doctrina y es
enviado para corregir lo que está equivocado.
Por lo tanto, la iglesia que estaba ya tenía falsas doctrinas.
Entonces vemos una persona que tiene una sólida doctrina, que es enviado a ayudar a
otros y otros que tienen una doctrina que se dejaron contaminar y que necesitan
aprender la sana doctrina, pero que también por no aprenderla fueron engañados.
Entonces eso nos enseña mucho a nosotros.
Nos enseña que a veces nosotros no buscamos el
aprendizaje de la doctrina y que por eso somos engañados.
Pero a veces también Dios envía personas que
sólidamente la han aprendido para corregir esas cosas.
Entonces vemos que si nosotros queremos ser personas que sean guardados en la sana
doctrina para la venida de Cristo o también aquellas personas que quieran ser
usados por parte de Dios para ser enviados, tenemos que aprender bien la doctrina.
¿Por qué?
Porque obviamente hubo un testimonio de Timoteo
hacia Dios y hacia Pablo de la sana doctrina.
Y claramente lo ven en una Timoteo que dice Pablo, tú has sido mi conducta,
mi fe, mi doctrina, mi paciencia.
Entonces era de confianza prácticamente Timoteo.
Y obviamente también nosotros queremos ser
de confianza para Dios y que Dios nos envíe.
No enviarnos por nuestras propias fuerzas, es verdad, o por
nuestro propio sentir, sino por la dirección del Espíritu Santo.
Hemos tocado versículos base que siempre lo repito.
Mateo 7, 24 al 27.
Hoy día ser.
Eso menciona que lo que se oye se debe de hacer.
No sólo se debe tener allí como de teoría o solo en la mente.
Dos, conocer bien la verdad.
Lucas capítulo 1 del 1 al 4.
¿Qué significa?
De que si no conozco bien la verdad, ¿cómo puedo aplicarla?
Tres, preparación.
Cuatro, aprendizaje.
Ambos, Esdras 7, 10.
Dice Hezra 7, 10, porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley
de Jehová y para cumplirla y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.
Hemos estado hablando de esto, de que Esdras prepara su corazón para aprender.
Inquirir significa aprender por preguntas, pero en lo esencial que hemos tomado,
hemos hablado de la preparación y del aprendizaje.
Preparación en el sentido de que obviamente hay recursos que necesito,
tanto espirituales como físicos.
En el espiritual, obviamente también yo preparo
mi corazón para que, para llevarlo a ser.
Pero también a veces, obviamente, si no tengo una Biblia, ¿cómo lo hago?
Entonces compro mi Biblia, compro mi cuaderno, etcétera.
Cositas que hemos hablado en su momento y, en este caso en
particular, con la parte del aprendizaje, que es increíble.
Hemos hablado de aprender por lo que se lee y ahora
hemos tocado el aprender por lo que se escucha.
Muy bien, entonces ahora vamos a ver este versículo de Proverbios, bueno,
son varios, Proverbios capítulo 2, del versículo 20 al 33.
Esto es muy importante porque nos va a ayudar a entender muchas cosas sobre la
doctrina de Cristo y la relación con la sabiduría.
Y vamos a leerlo acá, de lo que dice, aunque aquí no se
menciona la palabra Jesús, vamos a ver un poco de eso también.
Dice acá, versículo 21, clama en las esquinas de las calles concurridas,
a la entrada de las puertas de la ciudad, pronuncia sus discursos.
20, perdón, porque me confundí aquí en el orden.
Sí, me confundí en el orden.
La sabiduría claman... espérame, lo vamos a corregir una
vez porque si no se va a ver mal eso y no se va a ver bien.
Ese Proverbios 20, vamos a ver...
20, la sabiduría que se puede... o sea, le cambié el orden, permítame, eso lo voy a.
..
Para que si lo leamos bien.
Ahí estamos.
Creo que si se ve bien acá.
Vamos a ver.
Ah, no.
Siempre pasa eso.
Ahí está.
Muy bien, ahora sí.
Perdón ese pequeño error.
Esto lo corregimos ya.
Muy bien.
Entonces, como mencionábamos, dice acá, la sabiduría clama en la calle,
en las plazas.
Alza su voz.
21, clama en las esquinas de las calles concurridas.
A la entrada de las puertas de la ciudad, pronuncia sus discursos.
22, ¿hasta cuándo, oh simples, amarán la simpleza?
Y los burladores se deleitarán en hacer burla.
Y los necios aborrecerán el conocimiento.
23, vuélvanse a mi reprehensión y derramaré mi espíritu sobre ustedes.
Les haré conocer mis palabras.
24, porque he llamado y han rehusado ir.
He extendido mi mano y nadie ha hecho caso.
25, han desatendido todo consejo mío y no han deseado mi reprehensión.
26, también yo me reiré de la calamidad de ustedes.
Me burlaré cuando sobrevenga lo que temen.
27, cuando venga todo como tormenta, lo que temen y su calamidad sobrevenga
como torbellino, cuando vengan sobre ustedes tribulación y angustia.
28, entonces me invocarán, pero no responderé.
Me buscarán con diligencia, pero no me hallarán.
29, porque odiaron el conocimiento y no escogieron el temor del Señor.
30, ni quisieron aceptar mi consejo y despreciaron toda mi reprehensión.
31, comerán del fruto de su conducta y de sus propias artimañas se hartarán.
32, porque el desvío de los simples los matará
y la complacencia de los necios los destruirá.
33, pero el que me escucha vivirá seguro y descansará sin temor al mal.
Aquí hay algo muy importante en el libro de Proverbios.
Habla de algo que se menciona y dice en el versículo 20,
la sabiduría clama en las calles y en las plazas a su voz.
Claman en las esquinas de las calles concurridas, a las
entradas de las puertas de la ciudad, pronuncia su discurso.
Hasta cuando simples amarán la simpleza y los burladores se deleitarán a hacer la
burla y los necios aborrecerán el conocimiento.
Esto es muy importante porque, y claramente por eso también es parte del
título, que hablamos de la doctrina de sabiduría de Jesús.
Porque acá, en este proverbio, habla como que un personaje sabiduría,
pero obviamente cuando lo vemos en el sentido de Jesús, Jesús es la sabiduría de
Dios personificada, por lo que también la Biblia dice que
Jesucristo es la imagen del Dios invisible.
Entonces vemos que claramente están hablando aquí de Jesucristo y obviamente
cuando nosotros vemos el Evangelio o los Evangelios, vemos cómo Jesús alzaba su voz
en las calles, en las plazas, acerca de la doctrina
del Padre, acerca de lo que es el Evangelio.
Él se levantaba y alzaba su voz, es decir, la sabiduría personificada
llamada Jesús daba a conocer, pero hay un problema,
que las personas no estaban atendiendo a eso.
Porque aquí se está dando el punto de que Él le alza su voz,
pero no quieren ser escuchadas, no quieren un conocimiento.
Y aquí dice, hasta cuando simpleza y madurez, la simpleza y los burladores se
deleitan a hacer la burla y los necios aborrecerán el conocimiento.
Vuélvanse a mi reprensión, es decir, arrepiéntanse y
conviértanse y derramaré de mi espíritu sobre todos ustedes.
Es como lo que dijo Pedro, arrepentíos y convertíos y bauticéis de cada uno de
vosotros y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Y les haré conocer mis palabras, porque he llamado y han rehusado ir,
he extendido mi mano y nadie ha hecho caso.
Entonces vemos de que hay una necesidad de una
doctrina de sabiduría que se necesita ser escuchada.
Ahora vemos en Marcos capítulo 6 del 1 al 3.
Jesús se marchó de allí y llegó a su pueblo y sus discípulos lo siguieron.
Dos, cuando llegó el día de reposo comenzó a enseñar en la sinagoga y muchos que
escuchaban se asombraban diciendo, ¿dónde obtuvo éste
tales cosas y cuál es esta sabiduría que le ha sido dada?
Y estos milagros que hace con sus manos.
Menciono esto porque vemos como Jesús, una de las cosas que se mencionan de él y
de sus enseñanzas, sería su doctrina, es la sabiduría con la cual habla.
Y eso es muy importante porque no sólo habla de la
revelación, sino de la sabiduría con la cual está hablando.
Y recordemos de que el que es sabio es
prudente, el que es sabio sabe hacer las cosas.
Entonces, ¿qué quiero entender con todo esto?
De que cuando se hace una exposición de temas, o en este caso de las doctrinas que
continuamente se están oyendo en internet o en todos lados, la pregunta sería,
¿esta doctrina que se está enseñando es una doctrina una doctrina que trae
sabiduría o no es una doctrina que trae sabiduría?
Porque la doctrina de Jesús es una doctrina que trae sabiduría.
No sólo trae amor, sino que también trae sabiduría.
Recordemos de que la Biblia nos enseña a nosotros de que Dios es amor.
Y si Dios es amor, habla con amor.
Pero también Dios es sabio y si Dios es sabio, también habla con sabiduría.
Porque ambas cosas no se van a perder.
O sea, no es que el amor va en contra de la
sabiduría o la sabiduría en contra del amor.
Ambos son uno mismo, por así decirlo.
Y por eso que también el Deuteronomio me dice, escuchen estas... busquen guardar
esto, porque eso es vuestra sabiduría y vuestra
inteligencia cuando Dios habla acerca de los mandamientos.
Es decir, que el mandamiento o la doctrina es sabiduría, pero también es amor.
Son dos al mismo tiempo, por así decirlo.
No es que sean separados.
Entonces, a veces nosotros buscamos doctrinas que nos lleven al amor,
pero no necesariamente que esas doctrinas tengan sabiduría.
Las dos van de la mano, ¿sí?
O sea, no es que estén separadas.
Menciono esto, ¿por qué?
Porque la sabiduría que viene de la doctrina que procede de
Cristo va a llamar a la sabiduría, va a expresar sabiduría.
Y esa sabiduría no significa que alguien se quede anonadado sin saber qué quiere
decir, sino que sabiduría es de que hacia dónde me va a llevar.
Porque recordemos que le dice que el sabio ve de lejos el mal y se aparta.
Entonces significa que la palabra de sabiduría me va a guiar a mí apartarme del
mal y llevarme hacia la verdad, hacia la vida.
Por eso también dice la escritura del libro que les dice a ustedes que el
conocimiento y las riquezas son un escudo, pero la sabiduría da vida a sus poseedores.
Entonces nos está indicando que la sabiduría lleva a la vida, que la
sabiduría aparta del mal, aparta del mal camino.
Pero a veces nosotros no estamos bajo esa idea de buscarnos apartar del mal camino,
sino que estamos bajo la idea de adquirir riquezas, maldades y otro tipo de cosas,
y que por eso prestamos nuestro oído para escuchar cosas que satisfagan nuestro
corazón, pero no la reprehensión de la sabiduría, no aquello que nos hace cambiar
del mal camino hacia el buen camino, y escuchamos
e inclinamos nuestro oído a ese tipo de cosas.
Algún otro podría decir, hermano, pero yo no busco un placer o algo,
yo busco las revelaciones de Dios.
Y ese es otro detalle, porque entre las muchas voces que se levantan en este
tiempo, hay mucha gente que quiere buscar, por así decirlo, aparentemente salir de lo
común y buscar grandes profundidades y revelaciones, pero esas aparentes
profundidades y revelaciones no van relacionados a la sabiduría.
Menciono esto porque hay predicadores, tanto en internet que se muestran,
y por ejemplo dicen, no, hermanos, ya no hay que seguir hablando de lo
básico, que ya esto es muy común, hablemos acerca de las profundidades,
de no sé qué, y comienzan a mencionar cosas y quieren menospreciar lo que puede
ser básico de Dios y solo concentrarse en las profundidades.
El problema está que esta profundidad hablada no se está hablando con sabiduría,
por lo tanto, si no se habla en sabiduría, no viene de Dios necesariamente,
porque todo lo que procede de Dios va a traer sabiduría.
¿Y qué significa sabiduría?
Apartarse del mal.
Ese es el punto de la sabiduría.
Sabiduría no es dejar loco a alguien o prácticamente con los ojos tornos,
sino que significaría trasladar a alguien de la maldad al camino de la vida.
Entonces, la profundidad que estos muchachos o estas personas enseñan no es,
no conlleva sabiduría, conlleva nada más altivez o algunas otras cosas y no
necesariamente puede proceder de Dios, porque vemos claramente en el libro de
Santiago que dice que hay una sabiduría que es de Dios y otra que es diabólica,
satánica o humana.
No es necesariamente una sabiduría de Dios.
Entonces hablan una profundidad sin la sabiduría de Dios, sin algo que lleve a la
gente a un cambio de arrepentimiento, a que la gente sea reprendida o
corregida o guiada hacia el camino de la vida.
Entonces no es una doctrina que lleva sabiduría.
La doctrina de Cristo lleva al arrepentimiento.
La doctrina de Cristo lleva a un cambio, hacia la esperanza de su venida,
hacia la dispensación de la vida eterna.
Eso es lo que habla la doctrina de Cristo y a veces la doctrina que alguien puede
estar predicando no va con esa doctrina, no va con ese sentir de sabiduría.
Solo una serie de conocimientos que van a ayudar a acumular conocimientos y que la
gente no cambie o no lleve arrepentimiento.
Y ese es el punto al cual tenemos que nosotros
entender de la doctrina de Jesucristo.
Porque la doctrina de Jesucristo es una sabiduría, es una doctrina de sabiduría
que habla, que lleva a arrepentimiento, que lleva a salir
de la comunión de las tinieblas, a la comunión con Dios.
Pero que tenemos que aprender a identificarla, porque obviamente,
como lo repito, hay muchas voces que se están alzando y que lastimosamente a veces
nosotros no podemos discernir realmente cuál sea.
Cada quien piensa que está en lo correcto, pero no se discierne.
¿Por qué?
Porque simplemente nosotros a veces no estamos buscando la verdad del evangelio,
estamos buscando conocimientos, no necesariamente
sabiduría, no necesariamente arrepentimiento.
Y eso es lo que la sabiduría de Dios llama,
arrepentimiento para buscar el camino de Dios.
Por eso vemos que cuando ahí se habla de la sabiduría, llama la reprensión,
llama al cambiar, llama al dejar la manera de vida que
alguien tiene, para que cambien a la manera de vida de Dios.
Y eso es lo que claramente estamos observando, que en su momento,
si alguien no aplica la sabiduría de vida, va a entrar en la calamidad.
Y eso claramente nos habla que cuando Cristo venga en su venía y la gente no ha
vivido conforme la doctrina de sabiduría de Dios,
lastimosamente va a pasar en términos de tribulación.
Porque no quisieron buscar la sabiduría, no quisieron convertirse plenamente a la
sabiduría de Dios, al conocimiento de Dios.
¿Por qué?
Porque la gente inclusive ahora está muy obsesionada con saber quién es el
anticristo, cómo es el anticristo, etcétera.
Y la pregunta sería, ¿eso los está llevando a arrepentimiento para salvación?
Porque el punto acá, que la gente está obsesionada con el anticristo y se olvidan
de Cristo, se enfoca mucho en querer conocer los señales
de los tiempos, pero no se están buscando arrepentir.
La idea de la doctrina de Cristo es buscar que nos lleve el arrepentimiento.
El hecho también de las señales, no sería una cuestión de curiosidad de
conocer las señales únicamente, sino que esas
señales nos tienen que llevar a un arrepentimiento.
Esa es la señal que nos tiene que ayudar a ver,
ok, el tiempo se acerca, me tengo que arrepentir.
Porque por eso mencionamos la sabiduría.
El sabio ve lejos el mal y se aparta.
Entonces, uno está viendo que las señales nos
están avisando algo y tenemos que cambiar.
Es como, por ejemplo, como mencionan acerca de
los arreboles, dice, habrá arreboles, va a llover.
No habrá arreboles, no va a llover.
Entonces nos están dando una señal.
Si yo veo que se está poniendo oscuro el cielo y va a comenzar a llover,
lo lógico sería que yo me ponga lo necesario para no mojarme.
Comprar un paraguas o una sombrilla para yo ir y no mojarme.
De igual manera, si hace mucho calor, también no andarme con 20 suéteres,
sino que simplemente ando con lo necesario para que yo esté acorde al tiempo.
Entonces, ¿qué quiero adentro de eso?
El hecho de buscar señales, estar buscando la luna, etcétera, lo que muchos hacen con
el hecho del final de los tiempos, a veces sólo es el puro sentido de la
curiosidad o el puro sentido de andar como que adivinando las cosas, pero no
necesariamente que eso los lleve a ellos al arrepentimiento.
Porque fácilmente decir, hermano, mira, ahí
están las señales, que lo demás se arrepienta.
Pero realmente todos nosotros nos debemos arrepentir.
Todos nosotros nos marca una señal para arrepentimiento
y prepararnos porque el tiempo de su venida está cerca.
El problema es que nos creemos tan santos, nos creemos tan
puros, de que las señales las queremos buscar para los demás.
Y realmente, primeramente, es para nosotros, porque nos están señalando,
nos están avisando que el tiempo es final y de que nosotros nos vamos a arrepentir.
Porque de repente vamos a decir, nosotros, miren, arrepiéntase.
O ahí están las señales y nosotros somos los primeros que no nos vamos.
Es un problema, porque nosotros no nos estamos preparando.
Y es sabio entender de que estas señales o
estas doctrinas es para nuestra preparación.
Por eso que claramente vemos en Apocalipsis capítulos y tres que dice que
el tiempo es final, pero también Dios busca
indicarle a las personas que están haciendo lo malo.
Y hay reprensiones en el libro de Apocalipsis 2 y 3 sobre las siete iglesias.
¿Para qué?
Para que se arrepientan, para que entren en el camino de la sabiduría y Cristo
pueda, por así decirlo, llevarlos, tomarlos con él, que es lo que por lo
menos con la iglesia de Sardis se ve más marcado
cuando dice que tienes tus vestiduras manchadas.
Arrepiéntete si no sea que yo venga como ladrón y no sepas cuándo fue que vine.
¿Por qué?
Porque ellos continúan en su necedad.
Ellos no quieren cambiar, quieren seguir en su forma de vida.
De igual manera Dios quiere que nosotros nos arrepintamos y cambiemos.
Debemos de que la sabiduría de Dios lleva a que la
gente se esté preparando para el tiempo de su venida.
La sabiduría de Dios lleva a que la gente no entre en condena.
La sabiduría de Dios quiere que busquen a Cristo para la vida eterna.
Entonces la doctrina de Dios va a buscar apartar al hombre del mal, no brindarle al
hombre cosas para que simplemente se enriquezca o tenga deseos carnales,
o muchas otras cosas de la falsa doctrina de la prosperidad, o en su defecto a
aquellos que piensan en lo que puede ser no la doctrina de la prosperidad,
sino que quieren buscar profundidades u otras cosas que son muy aparentemente
místicas, pero que realmente no están provocando o no están brindando un
arrepentimiento, porque no hay sabiduría en ello.
Solo quieren, por así decirlo, cuestiones muy extrañas a la gente,
pero realmente para que se vea poco común, porque hay gente que anda buscando todo
eso, grandes profundidades y revelaciones, pero no se quiere arrepentir, no quiere
cambiar realmente, solo quiere buscar este tipo de conocimientos, pero no quiere
arrepentirse, no quiere vivir una vida santa,
y por eso menosprecian las doctrinas básicas.
Es más, este tipo de personas a veces ni siquiera conocen la sana doctrina,
o sea, la doctrina básica.
Se les puede uno sentar y preguntar, mira, ¿cuál es la doctrina básica?
Y no sabrían qué decir, o se lo inventarían, y quieren buscar grandes
profundidades, cuando lo más sabio nos dice a nosotros que debemos buscar las
bases de las cosas, y no necesariamente las profundidades de las cosas.
Tenemos que buscar las bases del evangelio.
Entonces, ¿por qué?
Porque cuando Jesús habla en el sentido del oír, pero en Mateo capítulo 7 de
versículo 24-27, cuando dice, aquel que escucha mis palabras y las hace,
lo compararé a alguien que edifica su casa sobre la roca.
Entonces, ahí está hablando de qué?
De sabiduría.
Y habla de qué?
De la base.
¿Cuál es la base de la casa?
O sea, la casa puede verse muy hermosa, la casa puede
tener cuadros dentro que puede ser difíciles de encontrar.
La casa puede tener, qué sé yo,
edificios, qué sé yo, por ejemplo, muebles finos.
Puede tener inclusive dentro de la casa una cama
muy hermosa, tal vez de telas de seda, etcétera.
Pero si la casa no está sobre la roca, si viene algo sobre la casa, un terremoto,
cualquier cosa, pues la casa se pierde, y todo lo que tiene dentro.
Pero si la casa está fundada sobre la roca, pues la casa va a resistir.
Entonces, eso nos habla que la gente quiere buscar casas hermosas de seda y
todo, pero no colocarlas sobre algo firme, sobre algo sólido.
Es decir, que no está buscando las bases de la doctrina y quiere ya irse a
profundidades sin ni siquiera conocer las bases de las cosas.
Y obviamente a veces las bases de las cosas no son atractivas.
Las bases a veces de las cosas no necesariamente son muy llamativas,
por así decirlo, pero son esenciales.
Y sobre eso hay que fundamentar las cosas.
Eso es algo sabio.
¿Por qué lo menciono?
Pues obviamente algunos de nosotros entendemos que cuando uno ve, por ejemplo,
a un músico, cuando uno lo escucha, uno toca la guitarra o la trompeta,
y uno escucha y dice, bueno, esta persona qué hábil es.
Y no solo eso, sino que también sabe improvisar.
Y no solo sabe improvisar, sino que también sabe leer partituras.
Pero cuando alguien quiere comenzar a tocar un
instrumento, a veces hasta puede ser aburrido.
Que esta es la letra Fa, este es el pentagrama, que hay que hacer esto.
Y uno dice, pero ¿y cuándo puedo tocar como el otro toca?
Para poder tocar como el otro toca, te tienes que pasar cinco años con esto.
Entonces ese proceso puede ser aburrido aparentemente.
Y la gente tal vez no quiere tocar esas cosas
muy coloridas, pero no establecer bases.
Y el que va a ser más sabio va a establecer esas bases.
Inclusive hace un par de meses había oído un reportaje que le habían preguntado,
creo que un basquetbolista fue, que mencionaba que la NBA había entrado
como un poco de cadencia porque las personas no
tenían bien fundamentadas las bases del deporte.
Y ellos solo se iban, por ejemplo, a hacer tiros de tres o cuestiones así o
llamativas, pero no tenían fuertes bases y
por eso estaba cayendo en decadencia la NBA.
Algo así había oído sobre un deporte, sobre un reportaje.
Entonces, qué quiere decir esto?
Que ellos no han sido sabios en su manera, solo se vieron más en crear cosas
despampanantes o llamativas, pero no realmente en lo que es esencial o hábil.
Igual pasa en el Evangelio.
Uno quiere buscar grandes profundidades a veces, pero
no se establecen las verdaderas bases de las cosas.
Por otro lado, y ahorita estamos viendo varios, por eso mencionaba los falsos,
la falsa prosperidad o aquellos que buscan
profundidades o algunos otros en su defecto.
Las personas que tal vez están metidas mucho en cuestiones de doctorado,
seminarios o teología, que también a veces solo agarran toda la parte teórica,
pero no el sentido implementativo de la doctrina.
Entonces no es sabio solo tener una idea de conocimientos
teóricos, sino que y que estos no sean aplicables.
¿Por qué?
Porque Jesús dijo, aquel que oye mis
palabras y no las pone en práctica no es mío.
Es como aquel que pone su casa sobre la roca y
el otro es como que pone su casa sobre la arena.
Entonces lo que quiero entender es de que en la doctrina de Cristo debemos ver la
sabiduría y la sabiduría que es que me va a apartar
del mal y me va a llevar hacia la vida eterna.
Pero a veces no nos vemos eso.
Y claramente cuando hablamos de la doctrina de sabiduría de Jesús,
obviamente sabemos de que Jesús traslada su sabiduría a los que son sus discípulos,
porque obviamente cuando uno pone un YouTube o un canal de televisión cristiana
no va a oír literalmente a Jesús, en el sentido
de que Jesús va a estar parado predicando.
Pero sí sabemos de que van a estar sus ministros
o sus discípulos trasladando la doctrina de él.
Así como Jesús dijo, mi doctrina no es mía, sino el padre que me envió.
Entonces entendemos de que Dios nos va a dar a cada uno de nosotros de su
sabiduría, de su doctrina, para darla a conocer.
Y por eso es que aquí entra el versículo de 2 Pedro 3, 15 y dice consideren la
paciencia de nuestro señor como salvación, tal como les escribió también nuestro
amado hermano Pablo, según la sabiduría que le fue dada.
Otra vez aquí señalan la sabiduría.
Entonces, ¿por qué no dijo doctrina?
¿Por qué tuvo que decir sabiduría conforme a la sabiduría que le fue dada?
Porque claramente, cuando uno ve las cartas de Pablo, estamos viendo la
doctrina paulina, como algunos le llaman, ¿verdad?
O la doctrina de Dios a través de las cartas de Pablo.
Sí, pero claramente, como dijo aquí Pedro, según la sabiduría que le fue dada,
es decir que él también tiene una sabiduría, Pedro.
Entonces vemos de que ambos establecen doctrinas en sus cartas, en un... ¿con qué?
Con sabiduría.
Y esta sabiduría hasta aquí señala hacia la venida de Jesucristo.
¿Y qué involucra la venida de Cristo?
Apartarse de lo malo para prepararse para el evento de su venida.
Entonces, apartémonos de lo malo.
La doctrina de sabiduría lleva al apartarse del mal.
La doctrina que no lleva a sabiduría no va a llevarnos a apartarnos de lo malo.
Pero obviamente también para conocer bien la doctrina que nos están explicando a
través de predicaciones, tendríamos que ir a conocer en mayor medida cuál es la
doctrina de Cristo, para poder realmente ver si concuerda con
lo que Cristo dijo o con la sabiduría que le fue dada a Cristo.
Por lo tanto, deberíamos prepararnos nosotros día tras día leyendo
continuamente las Escrituras para ver si concuerda lo
que me están diciendo con lo que la Escritura dice.
Porque muchos de los engaños que se presentan es
porque las personas no conocen las Escrituras.
Los pueden engañar y decirle muchas cosas, pero ellos, como no leen la Biblia,
no pueden ver o verificar algo que realmente sea correcto.
Es como lo que se conoce mucho con la iglesia de Berea.
Ellos les hablaron, pero en el momento dice que fueron a revisar y a comprobar si
realmente concordaban las cosas, que si realmente la doctrina que venía
Pablo era conforme a lo que estaba escrito.
Dicen que la sabiduría de Pablo coincidía con la sabiduría escrita.
Entonces, como nosotros a veces no tenemos una base de lectura, como nosotros no
leemos la Biblia cuando nos predican, podemos
pensar que todo lo que dicen está escrito.
Incluso alguien podría tocar versículos bíblicos.
Incluso alguien puede decir amén, hermano.
Inclusive decir wow, qué revelación.
Pero cuando se va a ver en la Escritura, no concuerda con eso.
La sabiduría no es la misma.
Cuando hablamos de sabiduría, el enfoque que ellos
están hablando es para prosperidad, no para salvación.
Y recientemente, por ejemplo, hay un personaje, me imagino que es empresario
también, pero dice, por ejemplo, hermano, fíjese que ser pobre es del diablo.
Ser pobre no es de Dios, dijo él.
Y en parte tiene razón, pero no de esa manera,
porque él se está enfocando en lo terrenal.
Él se está enfocando en las riquezas terrenales, porque realmente nosotros
debemos ser ricos en el conocimiento de Dios.
Nosotros debemos ser ricos en misericordia.
Tenemos que ser ricos en amor, pero él se está centrando
en ser ricos terrenales, no ricos en sabiduría.
Entonces, aunque el contexto y el versículo que me pueda presentar tiene
razón, no casa con la sabiduría de lo alto, porque la sabiduría de lo alto dice
que no acumuléis tesoros en la tierra, sino acumulad tesoros en los cielos.
O sea que lo que él me está diciendo en parte tiene razón, pero no casa con la
sabiduría del cielo, no casa con la sabiduría de Jesucristo.
Aunque él me pueda decir y que inclusive me puede decir, mire, la Biblia me enseña
cómo hacer riqueza, lo que quiera, pero no dijo eso Jesucristo.
Dijo Jesús, hagan riquezas en los cielos.
Alguien podría decir, hermano, pero qué hacemos si estamos en la tierra?
Nadie dijo que no podemos hacer cosas aquí en la tierra.
El punto es cuál es lo principal y lo prioritario que ellos están hablando.
Él está poniendo por prioridad sus riquezas terrenales y su enfoque de hablar
está hablando sobre cosas terrenales, no sobre las espirituales.
Pues ahí entra el detalle.
Su sabiduría no casa con la sabiduría de Dios.
Porque la sabiduría de Dios apunta a lo celestial, lo que mismo dijo Pablo.
Pablo dijo poner vuestra mirada en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
Y obviamente, ciertamente Dios me puede dar riquezas,
lo puede hacer, pero esa riqueza para qué la voy a usar?
Porque si Dios me da un recurso, no es para que yo me vaya y me comprueba
mi isla y me quede ahí de vacaciones toda la vida.
Si Dios me va a dar unas riquezas para que esos
recursos yo los use para la obra del Evangelio.
De qué me sirve a mí comprar una gran mansión, quedarme ahí acostadote y hacer
como que predico el Evangelio si hay una condenación eterna?
Porque si yo entiendo de que yo voy a guardar tesoros en los cielos,
de qué me sirve comprar una gran mansión?
Mejor reparto todas las cosas a la gente que lo van a necesitar aquí en la tierra.
Porque aquí estamos de paso.
La Biblia enseña eso, que estamos de paso y que si hay riquezas,
esas riquezas van a ser para la obra del reino de Dios.
Para qué más?
Es como el caso de David, verdad?
Dice que David, de su riqueza personal, la utilizó para que construyeran el templo.
Él lo dijo.
Bueno, a todo están aportando para el templo de Dios.
Yo no.
Yo me quedo con mi riqueza.
No dijo que de su riqueza personal dio para el templo.
Entonces, qué quiera entender con esto?
Este personaje está diciendo estas cosas, pero no concuerda con la sabiduría de
Cristo, porque la sabiduría de Cristo dice, busquen las cosas de arriba,
no las de la tierra.
Puede aparentemente dar sabiduría, lo puede
hacer, pero se están equivocando en el enfoque.
Hacia dónde?
Quién se lo reveló entonces?
Entonces no fue Dios.
Entonces, qué está pasando allí realmente?
Nuestro enfoque no es la misma sabiduría.
Entonces la sabiduría que Dios está dando, la doctrina que Dios está dando es para
las cosas de los celestiales, no las terrenales.
Y eso va en muchas maneras en cómo se está predicando, predicando ahora.
Porque a veces cuando se predica, inclusive la teología sólo se habla para
defender un marco teórico de lo que puede ser la
verdad del Evangelio, pero no una forma de vida.
O sea, no realmente cómo entrar una verdadera
rectitud en la vida en Cristo Jesús.
Cómo dejar de pecar?
Cómo constantemente estar buscando la intimidad en oración con Cristo?
Entonces a veces sólo se muestran marcos teóricos
argumentativos, pero no se está mostrando en vida.
Porque recordemos que nosotros, dice la Biblia, que
somos cartas escritas que pasamos a ser cartas leídas.
Entonces la forma de vida va a ser marcada en ese sentido.
Entonces la pregunta sería lo que estoy viviendo, lo que estoy escuchando me está
llevando realmente bajo un punto de sabiduría,
porque realmente eso es doctrina apostólica.
La doctrina apostólica se cimenta en la sabiduría.
Si alguien dice que es apóstol, pero no involucra
sabiduría en sus enseñanzas, no es doctrina apostólica.
¿Por qué?
Porque vemos claramente que Jesús era el apóstol de
nuestras vidas, que por medio vino el apostolado.
Y dicen aquí que Jesucristo era sabio.
Y hay otros versículos que dicen, dice Jesús
que él enviaría profetas sabios y escribas.
Y en el otro evangelio, que es de Lucas, dice que él enviaría profetas y apóstoles.
Entonces cuando uno caza los evangelios, nos
damos cuenta de cuál sería el sustituto, el sabio.
Cuando se habla de los reyes, dice que el rey tiene que ser un rey sabio.
Cuando Salomón pidió, pidió por sabiduría,
porque lo que relaciona a un rey es la sabiduría.
Inclusive el apoyo del rey es aquel que sabe dar consejos, aquel que es sabio.
La Biblia también dice, en otras ocasiones dice, al sacerdote no le hará falta la
ley, ni al sabio el consejo, ni al profeta la palabra.
La doctrina apostólica es una doctrina de
sabiduría, incluso como lo estamos viendo acá.
Si alguien dice que es apóstol y no hay sabiduría, no es apóstol, porque lo que
una de las cosas que va a marcar un
apostolado es la sabiduría de sus enseñanzas.
Y a veces hay enseñanzas que son demasiado imprudentes cuando se habla.
Porque hay gente que solo dice, vayan hermano,
prediquen, hagan esto y lo otro, en imprudencia.
Cuando alguien va a la guerra, cuando dijo Jesús, aquel que va a la
guerra primero mide si puede o no hacerle frente,
y después va y pelea, o si no hace un pacto de paz.
Eso es sabiduría, porque está evaluando.
Jesús dijo, alguien que va a construir, primero
acaso no mide los gastos y verifica si puede hacerlo.
Eso habla de sabiduría.
Él está hablando con sabiduría.
Pero la gente dice, no hermano, ahí Dios nos da la batalla, pelea, no importa.
Y ahí Dios fe.
Y ahí va la gente y después regresan golpeadas sin vencer.
Y uno, Dios ni siquiera los mandó a pelear.
Y si los mandó a pelear, ni siquiera miraron las circunstancias, cómo era la,
por decirlo, la guerra espiritual o las otras circunstancias que pasan en la vida.
Lo hicieron porque le dijeron a alguien, no hermano, tenga fe, hágalo.
¿Y dónde está la sabiduría entonces?
Si la sabiduría no pelea con la fe.
Entonces, ¿qué quiero adentrar con esto?
Que hay una, se predica sin sabiduría.
Se habla de doctrina apostólica, pero no hay sabiduría.
Ese es el detalle con la doctrina de Cristo.
Y eso es lo que tenemos que aprender a escuchar.
Pero si nosotros no leemos la Biblia, ¿cómo podemos tener un punto de comparación?
Si alguien me dice a mí que algo es naranja, y si yo nunca he visto el
naranja, y realmente me está mostrando un rojo, dice, ah, de plano ese es el naranja.
Pero si yo me voy a un libro y dice, mi libro, mira, este es color,
ese que dice que es naranja es rojo, entonces esto no concuerda, pues.
Y por eso se lee la Biblia, para conocer las cosas, para tener un punto de
comparación y saber de que si me están hablando,
me están hablando lo mismo que está acá.
No necesariamente sólo en palabra, sino que también en la esencia de las cosas.
Lo voy a llamar de esta otra manera, el espíritu de las cosas.
Porque hablo del espíritu, de la esencia de las cosas, que Jesús dijo, ustedes
diezman la menta y el comino, pero olvidan lo esencial o lo importante de la ley,
que es la misericordia, la justicia y la fe.
Esto no hay que dejar de hacer sin hacer aquello.
Es decir, que ellos estaban cumpliendo las cosas sin sabiduría, sin justicia y sin fe.
Pero Dios requería que se hiciera eso con
sabiduría, pero con fe, justicia y misericordia.
Es decir, en el espíritu de ello.
Entonces, la palabra me va a dar el espíritu de las
cosas, es la verdadera manera de aplicar las cosas.
Y ahí es donde la gente falla.
Por ejemplo, cuando muchos dicen, hermano,
es que la letra mata y el espíritu vivifica.
Entonces, yo por eso no leo la Biblia, porque
no quiero llenarme de letra y que me mate.
¿Eso es sabio?
No es sabio.
Es lo más tonto que puede haber.
Perdón que lo diga.
¿Por qué?
Porque la Biblia dice que eso, que la palabra es sabiduría e inteligencia.
Jesús mismo dijo, cumplan estas sus mandamientos,
porque esto es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia.
Deuteronomio 14, perdón, capítulo 17, versículo 18 al 20 dice que cuando un rey
se siente en su trono, debe leer todos los días para que no se altive, para que
aprenda el temor de Jehová y para que guarde lo que acaba de leer.
¿Por qué?
Porque un rey se pide que un rey sea sabio.
En el libro eclesiástico dice, de nada sirve un rey viejo y necio.
Es mejor un joven, joven y sabio que venga a gobernar,
que un rey viejo y necio que no quiera recibir corrección.
Entonces, una de las cualidades que la Biblia muestra siempre de un rey es la
sabiduría y lo que le dicen a aquel que va a estar sentado para gobernar es de que
lea la Biblia, lea las escrituras o la ley todos los días.
Él no le dijo, mira, la letra te va a matar, mejor no lo leas, léelo,
porque te va a ayudar a saber cómo gobernar.
Entonces, nosotros que tenemos que gobernar, porque, hermano, pero yo no
estoy pre-presidente, pero tenemos que saber gobernar nuestra casa.
Tenemos que saber cómo gobernar, por ejemplo, en ciertos momentos como
gerentes o inclusive tal vez en una tienda que nos han puesto a dirigir o inclusive a
esos grupos de trabajo en las escuelas universidades.
Entonces, si nos estamos dando cuenta, hay muchas cosas que nos toca que hacer.
Hay muchas cosas que nos toca que tal vez liderar, por así llamarlo, o que nos toca
que tomar la batuta, más aún siendo alguien creyente, que yo lo voy a poder
poner para hacer vaso útil para la obra del Señor.
Entonces, es ilógico que alguien diga que no va
a leer la Biblia porque la letra lo va a matar.
Eso es algo muy ilógico, porque el mayor de todos, llamado Jesucristo, dijo,
como está escrito, he venido así como en el libro del rollo
está escrito acerca de mí y aquí yo vengo a ser tu voluntad.
Y Jesucristo leía la palabra.
Entonces, la gente no está hablando con sabiduría.
O sea, no es sabio que se haga eso.
¿Por qué?
Porque no estamos hablando de agarrar una
doctrina en términos teológicos o de seminario.
Estamos buscando, hablando de ver prácticamente a Cristo en las Escrituras.
Conocer la verdad de las cosas.
Que me lleve a mí a ver a Cristo en la palabra.
Por eso la Biblia ha puesto los ojos en Jesús.
¿Y cómo lo voy a hacer si no tengo a Jesús?
En el sentido de frente, ¿verdad?
Obviamente lo voy a ver a través de las Escrituras.
Como Jesús dijo, todo lo que voy a hacer a mi Padre, eso hago.
¿Cómo lo vio?
Porque yo me he preguntado cómo fue que Jesús vio a Dios Padre.
Porque uno podría pensar que estaban ahí en el trono platicando los dos.
O tal vez uno puede pensar que tenía visiones de cómo era Dios.
Pero realmente Jesús leía las Escrituras.
Y cuando Jesús leía las Escrituras, ¿qué hacía?
Miraba al Padre.
Como el Padre fuera como libertó de Faraón y de todas las entidades que estaban ahí.
Cómo Dios peleó contra Baal, Moloc, etcétera, a través de las Escrituras.
Y cómo salía victorioso sobre todas las cosas.
Entonces, lo que quiero resaltar con esto está de que las
enseñanzas que se están hablando nos llevan a la sabiduría.
Y tenemos que comenzar a identificar lo que es sabio y lo que no es sabio.
A través de las doctrinas que se están... porque hay doctrinas que pueden aparentar
a ser hermosas, pero son vacías, son huecas.
Yo de repente escucho a ciertas doctrinas que se hacen en internet.
Y dicen, por ejemplo, gente dice, no, es que
usted está en la imagen y no tiene que hacer nada.
Ya Dios lo hizo todo.
Como que uno no tiene que mover ni un dedo.
Solo tenemos que dejar que lo natural en nosotros fluya.
Por lo natural, pues la gente termina pecando.
Aparentemente suena muy bonito y dicen todos, incluso en nombre de Jesús y que
Jesús está aquí, allá y que la doctrina es esto.
Pero no trae resultado lo que dicen.
Y si es una predicación vacía, no lleva un arrepentimiento realmente.
Y realmente Dios nos llama a leer la palabra.
¿Por qué creen que se llama aprendizaje?
¿Por qué creen que en Hebreos capítulo 5 dicen claramente que
hay que aprender la doctrina y hay que ejercitar la doctrina?
No habla que las doctrinas no salgan de la nada.
Como que fuera sudor.
Habla de poner en práctica la palabra.
Entonces puede sonar muy bonito lo que están planteando.
Pero realmente en la práctica es la situación.
Realmente la forma en la cual se está mostrando que nos va a apartar del mal.
Pero realmente eso no se está reflejando y
eso a veces puede ser difícil de identificar.
Por eso lo más importante es orar al Señor Jesús y leer las escrituras y decirle
Señor lléname de sabiduría y revelación para caminar como es digno de ti.
Y obviamente cuando nos hablen vamos a poder identificar si lo que nos están
predicando es sabiamente, lo están predicando con
sabiduría o no están predicando con sabiduría.
Porque no nos están preparando para todos estos escenarios.
Por eso lo que estoy tratando de mencionar es, lean las escrituras, oren a Dios para
que cuando les toque que escuchar algún tipo de doctrina vean si viene con la
sabiduría de Dios, la sabiduría de Jesucristo.
Y esta sabiduría va a llevar a que nos apartemos de la simpleza, que nos
apartemos del mal, como lo hemos mencionado.
Que dejemos ya la necedad y que nos comencemos
a preparar para la venida de Cristo.
Que nos comencemos a apartar del mal y abrazar lo correcto.
Y dar a conocer a las personas de que se preparen para el tiempo final,
porque nos están anunciando algo que viene, algo por venir y cambiarlo.
Prepararnos y que todo lo que nos rodea, que claramente todas las partes del
evangelio son importantes, hablando de los
tiempos finales, hablando de lo que está pasando.
Todas esas áreas son importantes en la sabiduría de
Dios, porque claramente se puede presentar sin sabiduría.
Porque hay que aprender a tratar las cosas con sabiduría.
Por ejemplo, el caso de José cuando ve el sueño.
Ese sueño él apunta a ser sabio, porque él no sólo interpreta el sueño.
Él dice, mire hermano, esto va a pasar, esto, esto y esto.
Sino que él mira y recomienda.
Es necesario que se haga esto, esto, esto y
esto otro, porque así haré subsistir el reino.
Entonces, él dijo, ¿quién más podrá ser sabio como
este que pueda ponerse al frente de todo esto?
Entonces, la doctrina tiene que llevarnos a impulsar a ser sabios.
Toda persona que está en el evangelio y vive la
doctrina de Cristo, tiene que llevarlo a la sabiduría.
Va a manifestarse una persona sabia.
Pero a veces se ve mucha imprudencia.
A veces en nuestras palabras, nuestra forma de hacer las cosas somos muy
imprudentes, lo cual no está mostrando la sabiduría de Dios.
Entonces, hay un problema en nosotros y hay que cambiarlo.
Hay que exponerse a la reprensión de la sabiduría.
Pero a veces no queremos ser reprendidos, queremos ser halagados.
Queremos decir, hermano, usted es muy sabio.
No, estamos cometiendo errores constantemente y tenemos que entender que
no nos estamos exponiendo a la doctrina de sabiduría.
Sólo estamos exponiendo cosas que son como nuevas, como lo hemos visto en su momento.
Decía que en ese momento, cuando creo que es el hecho 17 o 16, decía que en ese
lugar siempre les gustaba escuchar lo que
era novedoso, lo que nunca habían escuchado.
Se dedicaban a eso.
No necesariamente se dedicaban a escuchar la verdad.
Y por eso cuando escuchan a Pablo, Pablo dice que
nueva doctrina es esta y lo comienzan a escuchar.
Ellos se detienen de escuchar a Pablo cuando Pablo
comienza a enseñar la sabiduría que viene del cielo.
¿Por qué?
Porque Pablo comienza a hablar acerca de la resurrección.
Dijo, te oiremos en otro momento.
¿Por qué menciono esto?
Porque en Corintios Pablo dice y nosotros hablamos
sabiduría, no la tierra, sino que la que viene del cielo.
Y esta sabiduría habla acerca de la crucifixión
de Cristo y la resurrección de Cristo.
Y ellos dejaron de oírlo cuando hablaban de sabiduría.
Cuando hablaban de cosas novedosas, así que nuevo Dios será este, comienzan a ver.
Pero cuando ya se centran en sabiduría, lo dejan.
Entonces hay muchas personas que son creyentes, que
quieren escuchar cosas muy novedosas, fuera lo normal.
Pero cuando es el sentido de hablar de la verdad, de la sabiduría, del
arrepentimiento, del cambio, no lo quieren oír, porque les parece común a veces.
A eso yo lo escuché, pero no lo saben, no lo viven.
Porque el punto, como mencionamos, es la vivencia de la doctrina.
Escuchar para vivir.
El que es sabio escucha y vive, porque eso fue lo que dijo Jesús.
Le compararé a aquel que pone su casa sobre la
roca, a aquel que escucha mis palabras y las hace.
Le compararé a alguien sabio que pone su casa sobre la roca.
O sea, el sabio escucha y vive.
Una predicación sabia es aquel que predica lo que ha
vivido, no sólo aquel que escucha teorías y las repite.
Por eso Jesús tenía una doctrina sabia, porque
él vivía, aprendía, aplicaba y enseñaba.
Nosotros tenemos que predicar también de esa manera, con sabiduría.
Aprendemos, aplicamos, enseñamos, como lo dice Esdras 7:10.
¿Por qué menciono esto?
Y con esto voy a terminar.
Es el caso de cuando uno está estudiando.
O sea, cuando yo estaba en la universidad, una de las cosas que me daba mucho la
atención era que a veces llegaban profesores y decían, vamos a la clase.
Sacaban su libro y comenzaban a escribir literalmente lo que había allí.
Yo decía, pero para eso mejor yo me pongo a leer en mi libro, pues, porque me está
diciendo los mismos pasos que están en el libro.
No está diciéndome nada más.
O sea, me está repitiendo todo.
Pero habían otros profesores que a veces nos decían, miren,
vamos a hacer esto, esto y esto, inclusive en base al libro.
Y nos comenzaban a explicar qué pasaba en la vida real.
Miren, se presentó un escenario como el que está acá, pero también pasó esto,
esto y lo otro.
Y ustedes deberían hacer esto y esto y esto en tal momento.
Entonces uno decía, bueno, pues me está dando algo más.
O sea, no me está repitiendo lo que dice el libro, sino que me está diciendo qué
podría hacer, qué decisiones podía tomar, cómo
me podría encaminar, porque él lo ha vivido.
Inclusive hay personas que no han trabajado en el ámbito laboral y de
repente se ponen a dar clases y lo que hacen es repetirme las cosas.
No me están dando sabiduría, me están repitiendo lo que está diciendo el libro.
¿Por qué?
Porque ellos no lo han vivido.
Y por lo tanto no hay sabiduría en sus palabras.
Entonces hay predicadores o hay personas de que no están viviendo la sana doctrina
y sólo lo que los hacen es de alguna manera repetir lo que le dijeron los
predicadores o repetir lo que dijeron en el seminario o lo que leyeron un libro de
teología sistemática, pero no lo están
viviendo, no lo han vivido, no lo han aplicado.
Entonces no predican bajo esa idea.
No saben lo que pasa cuando se están haciendo las cosas.
Entonces por eso que uno tiene que tener cuidado que cuando uno está escuchando una
predicación, lo mejor es antes leer mucho la Biblia y pedirle al Señor sabiduría
para que cuando escuchemos podamos discernir.
Y a veces, incluso a veces nos pueden de alguna manera meterse cosas que no son,
y por lo tanto hay que estar hablando.
Señor, ayúdame a discernir si lo que este predicador está diciendo es tuyo o no.
Tomar lo que es tuyo y rechazar lo que no es lo que no procede de ti.
Pero si no tenemos esta base comparativa, si lo
queremos llamar así, podemos ser fácilmente engañados.
Porque podemos comparar la sabiduría de Cristo con lo que nos pueden estar
hablando, porque ya tenemos una base de comparación, porque
vemos cuál es el centro de lo que Jesús está hablando.
Y obviamente cuando vemos mucho las parábolas de Jesucristo, llaman a ese
cambio, llaman al arrepentimiento, llaman a la espera de la venida de Cristo,
llaman a varias cosas que cuando a veces podemos
escuchar a otros no están llamando a eso.
No es su punto central, por así decirlo.
Entonces por eso debemos leer bastante las escrituras.
No solo estudiarlas, porque alguien dirá, hermano, hay que estudiar.
Eso de leer no se hace, se tiene que estudiar.
No, estoy hablando de leer, porque una cosa con el estudio es diferente a la lectura.
Lo hemos hablado en su momento, porque la lectura me ayuda a tener un
panorama de todo el ámbito, pero el estudio es otra cosa.
Le voy a poner un ejemplo.
Por ejemplo, el caso de lo que puede ser cuando se examina un terreno.
Primero se hace una cuestión superficial del terreno,
y después se puede indagar en una parte en específico.
Es como que yo puedo tener un mapa completo del mundo,
y después de ver el mapa completo, voy a visitar Taiwán.
Pero yo tengo una perspectiva general.
Bueno, ¿qué queda en la parte de Taiwán?
Queda tal cosa.
Yo tengo un panorama.
Después puedo indagar de una manera más precisa en todo Taiwán.
Puedo conocer qué idioma hablan, qué medidas
tienen, etcétera, de una manera general.
Pero después voy a estudiar, voy a entrar en Taiwán y aprender todo cómo son,
etcétera.
Entonces ya estoy estudiando.
Y obviamente, claramente, pues si alguien solo se centra en estudiar Taiwán,
por ejemplo, ni sabe qué países vecinos hay, no sabe qué hay alrededor.
Solo se enfoca en eso.
Y eso es lo que pasa a veces cuando alguien estudia.
Solo tiene un marco pequeño sobre una área, pero no tiene todo el entorno general.
Por eso que una de las cosas que ayudan para discernir
o andar pendiente de muchas cosas es leer bastante.
Y aparte estudiar, porque tampoco estoy diciendo que no se estudie.
Inclusive la misma lectura ayuda para estudiar.
¿Por qué?
Porque la Biblia dice que el Espíritu Santo nos recordará todo lo que ya nos han dicho.
Entonces cuando uno se sienta a estudiar, cuando uno ya leyó bastante, el mismo
Espíritu Santo nos trae versículos a nosotros que
complementan la lectura o que complementan el estudio.
Y a veces ni siquiera es que uno se vaya a buscar
todas las palabras que aparecen en la misma Biblia.
Y con relación a eso, ¿verdad?
Porque a veces uno cuando estudia hace eso.
Entonces el Espíritu Santo nos guía y toma de lo que ya tenemos.
Inclusive cuando uno está a la expectativa de escuchar un predicador, el mismo
Espíritu Santo nos puede validar algo diciendo
mira, lo que está diciendo es este versículo.
Entonces ese versículo me ayuda a entender lo que el otro está
diciendo o me ayuda a comparar que realmente está en la Biblia.
Pero de repente alguien está predicando y el Espíritu Santo
me da un versículo y dice mira, esto choca con este versículo.
No se puede.
No va.
Eso lo que está diciendo no es correcto.
¿Por qué?
Porque tengo una base de que el Espíritu Santo me está dando para que yo compare,
para que yo verifique si sí o no.
Pero si yo solo agarro libros de teología o algunas otras cosas raras o inclusive
estudios o libros, me puede ayudar ciertamente, pero también
me puede limitar porque me están dando un marco de ellos.
Cuando la base principal debe ser la escritura.
Lastimosamente esa es nuestra base, son otras
fuentes y no necesariamente la escritura.
Y ahí hay pues un cierto problemita.
Por eso que lo mejor es leer bastante la Biblia, porque
constantemente estamos expuestos a un montón de cosas.
O sea, no es solo que uno va el domingo a la iglesia a escuchar un tema y después se
regresa a su casa y queda uno aislado de todo.
No, el enemigo constantemente ataca.
Nosotros tenemos diferentes problemas.
Inclusive a veces uno puede esperar de que la
predica el domingo nos solucione el problema.
Pero recordemos de que hay una predica que
puede ser general, pero no necesariamente eso.
Por ejemplo, Fit con nosotros, sea cabal para nosotros.
Y estamos esperando llegar el domingo que nos resuelva.
Pues eso no necesariamente.
Pues o sea, por eso tenemos la oración y la comunión
con Dios para que él nos dé la solución en ese momento.
Por qué esperar hasta el domingo para que me solucionen algo?
Si cuando doblo mis rodillas y leo la Biblia, me lo pueden solucionar.
Pero lo que quiero entender con todo esto para finalizar es.
Leamos las palabras constantemente, oremos para que Dios nos provea la
sabiduría revelación, como dice Efesios 6, pero en Efesios 1 17, para que podamos
identificar si lo que estamos oyendo procede
de una doctrina de sabiduría conforme a Jesús.
O viene una sabiduría conforme al mundo, una sabiduría conforme al espíritu de
tinieblas, conforme a qué me están hablando.
Pero si yo no tengo la base, la comunión y la oración,
cómo podré identificar si es sabiduría de Dios o no?
Y claramente esta sabiduría hay que escucharla, porque
cuando hablamos de escuchar, hablamos de poner en práctica.
Entonces vamos a hablar para finalizar, pidiendo al Señor que nos ayude y que
obviamente ciertamente sería de que si hay una doctrina
que es de sabiduría, buscar escucharla claramente.
Y aquí a quien no procede la sabiduría es mejor apartarla, no escucharla.
Porque nos va a llevar a cosas que no debemos.
No a la vida eterna, no a las manifestaciones
de vida que Dios quiere para nosotros.
Entonces vamos a orar.
Padre en nombre de Jesús, te damos las gracias
por tu palabra, por tu fidelidad, por tu bondad.
Queremos hoy que tú hables a nuestras vidas, que tú nos llenes y que nos guíes a
ser precavidos al lograr discernir si una doctrina
viene con sabiduría o no viene con sabiduría.
Si una doctrina es sabia conforme a tu verdad, que nos esté llevando a apartarnos
del camino, que nos esté llevando a prepararnos para la boda del cordero,
que nos esté llevando, Padre bendito, para una reprensión, que nos esté
llevando, Padre bendito, para enfocarnos en
las cosas que son celestiales y no terrenales.
Te lo pedimos, amado padre y amigo.
Queremos aprender a escucharte, porque como dice el caso Proverbios,
no se estaba escuchando y anda por así decirlo, indicando
que necesita que sea escuchado, pero no lo escucha.
Y aunque alguien se su voz, no se está escuchando.
Nosotros queremos ser aquellos que escuchen, a pesar de que sean reprensiones.
Queremos salir de la simpleza y queremos aprender de tu conocimiento.
Te lo pedimos, amado Cristo, amado padre, en Cristo Jesús, amén.
Proveemos sabiduría y revelación conforme a tu conocimiento.
También vamos a orar por las personas que quieran
aceptar a Jesús como Señor y como Salvador.
Dios y Padre, venimos hoy arrepintiéndonos del pecado.
Queremos ser sabios y aceptar tu salvación.
Seguro que tú pronto volverás.
Seguro que Cristo murió en la cruz del Calvario
por nosotros y nos reconcilió contigo, Padre.
Te agradecemos hoy, amigo y pastor.
Dios y Salvador, a ti gloria, honra, honor, gloria y alabanza.
Reconocemos a Jesús como Señor y Salvador, y
que tú lo resucitaste dentro de los muertos.
También, amado amigo y padre, queremos ser bautizados en agua.
Bautizad con tu Espíritu Santo y participad en la santa cena.
En el nombre de tu Hijo Jesucristo amado, amén y amén.
Vamos a orar por las diferentes necesidades.
Como dice la palabra mi Dios, pues suplirá todas
vuestras necesidades conforme a su riqueza sin gloria.
Dios y Padre, te pedimos hoy que guardes a este pueblo, que guardes a las personas
que nos escuchan, que los dirijas hacia liberación,
hacia sanidad, hacia justicia, hacia verdad.
Que guardes a Guatemala para que cambie tu integridad, para que se arrepiente de sus
pecados, para que sea sabia delante de ti, para que sea libre de todo cartel,
todo terrorismo, hechicería, pandillas, carteles y demás.
Y también pedimos que la niñez sea resguardada
de toda ideología, sea guardada de todo eso.
Y también pedimos, Señor, que guardes a la vida del huérfano, al padre y madre
soltero, al anciano y la anciana, y que todo
sea para la gloria y honra de tu nombre.
Nos arrepentimos del mal y que seamos llenos del Espíritu Santo y que envíes
horarios a la misa, porque la misa es mucha y los horarios son pocos.
A ti la gloria, honra, honra y alabanza por los siglos de los siglos.
Amén y amén.