Amados en Cristo, Dios los bendiga.
Un fuerte abrazo, que Dios los santifique en la verdad
y que los dirija en la comunión con el Espíritu.
Hoy, por gracia de Dios, estamos aquí para continuar
con nuestra serie de enseñanzas que Dios nos ha dado.
El día de hoy vamos a ir hablando sobre lo que es...
Escuchemos la doctrina así como un hijo la recibe de su padre.
Hemos estado, por así mencionarlo, viendo
cómo aprender a escuchar la Palabra de Dios.
Así como en su momento hemos hablado sobre aprender a leer la Palabra de Dios,
porque es una de las cosas que necesitamos hacer, el
aprendizaje sobre las formas de cómo podemos recibir la Palabra.
Y la idea de aprender algo, en este caso en particular con lo espiritual,
no radica únicamente en una metodología.
Por ejemplo, diga yo, bueno, miren, aprendan el griego, el hebreo, etc.
Sino que también bajo la intención de nuestro corazón, cómo reciben las cosas.
¿Por qué?
Porque hay una relación señalada en esa parte.
Por ejemplo, si yo pongo la perspectiva desde el punto de vista sólo
congregacional, solo podemos verla, alguien lo puede ver sólo de una manera
tal vez muy estricta, eclesiástica, como algunos le llaman, o teológica,
pero no bajo un sentido de relación de intimidad del padre hacia el hijo.
Sólo sería como una idea de un alumno hacia una persona que ni siquiera le cae
bien, pero le tienen que dar clases, y ni modo, tengo
que estar aguantando ese señor para pasar la materia.
En lugar de saber de qué es el amor del padre, que se dirige hacia el hijo,
y que por eso el hijo busca escuchar la
enseñanza de su padre, porque viene en amor.
Entonces, lo que quiero entender con esto está de que el aprendizaje no radica sólo
en la metodología, sino en la manera en cual yo recibo ese mensaje.
Pero eso es sólo lo que quiero mencionar de lo que vamos a hablar hoy.
Por eso mencioné, escuchemos la doctrina así como un hijo la recibe de su padre.
Entonces vamos a orar para iniciar, y que nuestro corazón
se alegre en la salvación de nuestro Señor y Dios.
Dios y Padre, en nombre de Jesús, te damos las gracias por tu amor,
tu misericordia, amigo y pastor, por tu bondad y tu cariño, amigo y Señor
nuestro, dirígenos hoy para amarte, bendecirte, glorificarte, y darte la
gloria, la honra, el honor, el poder y la alabanza.
Queremos ser fieles a ti, y queremos bendecirte por tu amor y por tu fidelidad.
Queremos darte la gloria a ti, amado padre y pastor, por
todo lo que estás haciendo y harás en nuestras vidas.
Te agradecemos, Señor, por todo lo que provees a nuestra vida y corazón,
no sólo en alimento o comida o bebida, sino en el sentido del amor, la paciencia,
la gracia, la bondad.
Te agradecemos por tu gloria.
Queremos hoy ser impulsados a buscarte más, y
agradecerte por tu inmenso amor hacia con nosotros.
Bendito eres eternamente y para siempre, Dios de Israel.
Declaramos que el tu venida está cerca, Jesús, y que no a nosotros oh Jehová,
no a nosotros, sino a tu nombre sea la gloria, por tu misericordia, por tu
fidelidad, porque tú nos has hecho, y no a nosotros, a nosotros mismos,
en el nombre de Jesús.
Amén y Amén.
Entonces vamos a iniciar con el tema.
Como ya mencionamos, estamos aquí con el nombre de Escuchemos
la doctrina así como un hijo la recibe de su padre.
Y antes de eso, como hemos resaltado, pues hemos hablado, o la base de lo cual
hemos hablado, y siempre lo repito porque considero que es importante, de que hemos
hablado acerca de imitar también a Timoteo, desde ahí hemos partido para
llegar hasta acá, porque Timoteo es enviado a la iglesia de Éfeso para
corregir lo que estaba equivocado, porque se habían introducido falsos
maestros y habían establecido doctrinas, a las cuales no era la doctrina de Cristo.
Entonces, Dios Padre, por medio de Pablo, envía a Timoteo, porque Timoteo tiene una
base doctrinal fuerte, y claramente lo vemos por cómo Pablo lo envía,
no sólo en Éfeso, sino también lo envía en Primera y Corintios, y tampoco lo podemos
decir que solamente es porque el apóstol Pablo le enseñó, porque recordemos de que
Timoteo, él ya tenía un celo de parte de Dios, porque cuando se encuentra Pablo a
Timoteo, él ya tenía una reputación en dos ciudades, o sea, una buena reputación.
No era que, por así decirlo, sólo que Pablo lo instruye desde cero y lo forma.
Algunos dicen que, pues, tal vez cuando Pablo llegó a esa ciudad lo convirtió.
No se sabe, eso ya, hasta ahí no llega mi conocimiento, por ejemplo.
Pero lo que sí sé es que él ya tenía una instrucción, y una instrucción que daba
lugar a que fuera respetado el hermano Timoteo.
Pero luego, como hemos hablado también, pues, Timoteo recibe
un cierto tipo de formación por Pablo y también Silas.
Es decir, tampoco es de que sólo Pablo le pudo haber enseñado a Timoteo,
sino que también está Silas.
Y también en otro caso, pues, se menciona cómo dejan aparte a Timoteo junto con otro
hermano, que no recuerdo ahorita el nombre, y claramente pudo haber aprendido de él.
Es decir, que este hermano Timoteo recibió diferentes
enseñanzas, en diferentes épocas, de hermanos consagrados.
Él pudo aprender, ¿verdad?
Entonces, a lo que voy con esto está de que él tenía cierta confianza por su
fidelidad, entrega, pasión, etcétera, para poder ser
llevado para edificar y contrarrestar la falsa doctrina.
¿Qué quiero entender con esto?
De que si nosotros no nos establecemos bien en el aprendizaje de la doctrina o la
enseñanza, dependiendo cómo la Biblia que tengan, o instrucción, porque a veces hay
sinónimos de doctrina, instrucción o enseñanza que van relacionados,
si nosotros no lo aprendemos, estamos expuestos
a ser engañados por los falsos maestros.
Como también Pedro dice, de que así como hubo falsos profetas antiguamente,
vendrán falsos maestros.
¿Ok?
Entonces, ya entendiendo esto, por eso que Éfeso fue invadido,
por así decirlo, por falsas doctrinas.
Por lo cual tuvieron que enviar a un Timoteo.
¿Para qué?
Para que corrigiera lo que estaba equivocado.
Pero una persona que sí sabía, corrige a aquellos que tuvieron dificultad.
Por eso hemos estado hablando de aprender.
¿Para qué?
Para que así como Timoteo estar bien cimentados, y el mismo Dios, no es que
nosotros queramos llevarnos la de superhéroes, sino que va a ser Dios el que
va a ver que somos, que tenemos cierta confianza delante de Él, y Él mismo nos va
a enviar a corregir algo que está equivocado, porque Él así lo quiere,
porque eso pasa con Timoteo, y ayudar a aquellos que
no tienen una buena formación, porque lo necesitan.
Ahora, basado en eso, hemos estado hablando de versículos bases, que hoy iría
a ser el punto 1, Mateo 7, el 24, 27.
2.
Conocer bien la verdad, Lucas capítulo 1, el 1, el 4.
Ya que si yo no conozco bien la verdad, no la puedo
cumplir bien, o no la puedo llevar a cabo bien.
Si me la sé a medias, a medias la cumplo.
3.
Preparar.
4.
Aprendizaje.
Esto es Esdras 7, 10, y es lo que hemos
estado hablando continuamente, Esdras 7, 10.
Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová,
y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos secretos.
Lo hemos estado repitiendo continuamente, porque
es la base de lo cual hemos estado hablando.
En este sentido, hemos hablado de que aquí habla de estar dispuesto para aprender la
doctrina, pero la doctrina no es sólo para enseñarla, porque hemos estado mencionando
de que a veces uno quiere venir y aprender su mensaje para predicarlo.
O sea, ya no es como que voy a hacer un mensaje para
aprenderlo, sino que es un mensaje para predicarlo.
Entonces, es como que uno se salta el hecho de
vivir algo, y eso fue lo que le pasó a los fariseos.
Predicaban, pero no vivían.
Hacían sus mensajes para los demás, pero no para ellos mismos.
Entonces, aquí menciona que Esdras, no sólo el hecho de querer aprender el
mensaje, sino cumplir el mensaje, para después enseñarlo.
Así como Jesús, que Jesús claramente vivió.
Él enseñó, pero enseñó lo que vivía.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
Que aquí ya hemos hablado de la preparación.
Inquirir lo hemos visto como una forma de aprender, porque inquirir significa
aprender por medio de preguntas, entre una de sus definiciones.
Por lo cual, eso obviamente cuando uno aprende algo, uno lo cumple.
Es como cuando uno aprende a conducir, uno ve la teoría, nos van a la práctica,
y uno comienza a practicar, a manejar, y luego ya nos mandan a la carretera.
Y en este caso, pues cuando uno ya sabe, pues puede enseñar.
Ok, eso es lo que hemos estado hablando, por eso que ya hemos hablado de aprender
por medio de la lectura, y por eso que nos estamos
concentrando ahora de aprender por medio de oír.
Entre este aprendizaje, por lo que hemos estado hablando hoy, es no sólo aprender
por una metodología, en el sentido de... usted debe leer de esta manera,
los gráficos no son de esta manera, la gramática dice no,
sino que también la intención y también el por qué o para qué.
Por esa razón, el tema de hoy es escuchando la doctrina como un hijo la
recibe de un padre, no como de un maestro a un
alumno, porque es una diferencia muy marcada.
La idea de la paternidad es que ya está intrínseco
el amor, es decir, que el amor ya es natural.
Es algo muy sorprendente, o por lo menos cuando yo he meditado esta situación entre
los diferentes tipos de amor, por ejemplo, no estaba hablando en un sentido de
amoreros o algo así con palabras griegas, sino que bajo meditar ciertos puntos del
amor, por ejemplo, vemos de que no es lo mismo el amor matrimonial, e inclusive el
amor de un, por ejemplo, de un maestro a un alumno,
o inclusive el amor de un padre hacia un hijo.
Por eso yo me preguntaba antes por qué era que la Biblia
menciona de que debemos cuidar a las viudas y los huérfanos.
O sea, por qué menciona eso, por qué no menciona a algunos
otros, sino por qué enfatizan a las viudas y los huérfanos.
Y meditando en eso, yo decía es que lo que pasa es que está hablando de dos tipos de
amor que no necesariamente son fáciles de obtener.
No es como que lo podemos obtener a la vuelta de la esquina, porque amigos uno
puede, pues si uno se pelea con un amigo, uno
se puede encontrar otro amigo y listo pues.
Pero el caso de un sentido matrimonial y un
sentido de paternidad es muy diferente ese amor.
Esos son amores muy marcados, por lo menos en lo que yo he meditado, porque,
por ejemplo, un niño que nace regularmente no es que él haya hecho algo para ser
amado, porque regularmente a veces nosotros amamos a las personas por lo que
ellos han hecho, nos han ayudado, tal vez siempre han estado con nosotros,
han sido fieles, tal vez tenemos los mismos gustos, y eso nos lleva a que
nosotros amemos ciertas personas, amigos, primos, etcétera.
Y si obviamente también alguien se porta
mal, a veces es como que mira y te acerques.
Pero el punto de los niños, cuando un niño nace,
un niño ya es amado solo por el hecho de nacer.
No es que el niño haya hecho un parto hacia sí
mismo, no es que el niño sea muy intelectual.
Inclusive a veces los niños si se portan mal, de igual manera se aman.
Por eso que inclusive nosotros vemos, por lo menos cuando yo fui a la cárcel,
me di cuenta de que había personas de que tal vez eran muy malos, o tal vez asesinos
o cualquier otro tipo de cosas, y a veces las madres iban ahí a verlos.
Y no es que las madres estuvieran apoyando sus maldades,
es de que las madres aman a sus hijos y están apoyándolos.
Por eso que uno cuando va a la cárcel ve el montón de mujeres.
Y a veces los padres tal vez no llegan, por diferentes razones.
Pero lo que quiero entender con esto está de que cuando
un niño nace, ya hay un amor de un padre hacia un hijo.
Y por eso que la pérdida de una paternidad o de una
madre es muy fuerte, porque es un amor que nació.
O sea, sin necesariamente decir que el niño haya logrado algo, no es como que el
niño nació con un ya grado de ingeniería, sino que el niño nace y tiene cuestiones
que no necesariamente pueden ser muy agradables, como el hecho de que llora,
que se hace en sus necesidades en un pañal,
que a veces en la madrugada se pone a llorar.
O sea, vemos de que hay un cuidado, y ya
solo por el hecho de haber nacido se le ama.
Por eso que hablo de las viudas y los huérfanos, porque el huérfano,
¿cómo podemos suplir ese amor que ya viene
intrínseco o naturalmente de un padre hacia ellos?
O sea, es un amor que ya se está dando sin nada.
En el caso de las viudas, yo me he dictado eso.
Bueno, ya entendí la parte de los niños, porque ¿cómo
vamos a reparar el amor de un padre o una madre?
Porque inclusive si hubiera un padrastro o alguien que
lo adopte, no necesariamente puede ser el mismo amor.
Tampoco estoy menospreciando a alguien que pueda adoptar, etc.
Pero en el otro caso, que es la viuda, claramente para que esta mujer se haya
casado con alguien, o en este caso en lo que nosotros conocemos, es porque puede
haber conocido a diferentes personas, no necesariamente las otras personas han
ofrecido un tipo de amor, cariño, modestia, relación, amistad, etc.
Por eso que no es lo mismo que uno pueda tener diferentes amistades, a que de esas
amistades alguien se case con esas amistades.
Eso quiere decir que la relación crece, la relación se forma, la relación va
avanzando y donde la pareja mutua se casa
porque no se encontró a alguien igual o similar.
Por eso que hay gente que anda buscando una persona a quien amar para toda la vida.
No es como necesariamente andar de con una con otra sólo para satisfacer un deseo
carnal, sino que andan buscando una estabilidad,
alguien a quien amar o que los haga sentir amada.
Y por eso que no es necesariamente sencillo
encontrar una pareja por diferentes ocasiones.
Entonces, ese amor también no es como que se encuentra a la vuelta de la esquina y
cuando una viuda pierde ese amor o pierde a esta persona que no fue necesariamente
fácil de encontrar, pero que también refleja un fuerte amor.
Entonces, por eso que cuando hablan de las viudas y de los huérfanos, hablan de la
pérdida de un amor que no es fácil de conseguir, que no es necesariamente como
que lo vamos a suplir sólo así y que el mismo
Dios es el único que puede suplir esa necesidad.
Por eso sé que él vela por las viudas y los
huérfanos, el defensor de las viudas y los huérfanos.
Entonces, ¿por qué estoy mencionando eso?
Porque, hermano, usted se fue a hablar de otras cosas y no del tema.
Pero realmente estoy hablando de esto por la
idea de lo que es una paternidad hacia un hijo.
Es decir, que un maestro hacia un alumno no
necesariamente ya de por sí trae una relación de amor.
El la idea de un padre hacia un hijo, el amor ya viene desde ya.
Y la idea de que un padre le enseñe a un hijo es porque de por sí ya está amando al
hijo y su enseñanza va basado en la base del amor.
Si yo voy a veces a la universidad o a ese punto, a veces los maestros que están ahí,
ellos aman enseñar, no aman a la persona que le van a enseñar necesariamente.
Ellos aman y les gusta enseñar, dar clases, pero no necesariamente
significa de que van a amar a la persona que le van a enseñar.
Por otro lado, también hay maestros que enseñan y que no necesariamente están ahí
porque quieran enseñar, sino que, por ejemplo, dicen es que lo que pasa es
que uno, si entra a esta institución, uno ya tiene la vida hecha porque le van a
pagar esto, esto y esto y esto, y que ya no tiene una necesidad.
Entonces, la gente entra a dar clases por los beneficios económicos que le va a dar
y no porque le guste enseñar o porque le caigan menos alumnos.
Lo menciono porque en la universidad donde yo asistía, pues había una persona que nos
dijo eso, de que mira, yo me voy a meter a dar clases porque tengo beneficios.
Y yo me enojé y le dije, mira, pues ¿por qué estás hablando de eso?
O sea, tu objetivo no es enseñar, porque mira cómo está la educación ahorita
aquí en la facultad, de lo difícil que está, y tú solo estás pensando en sacarte
una buena vida y no ayudar a los estudiantes.
Entonces, yo decía, pues no tiene lógica esto.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
De que no hay un amor intrínseco en la enseñanza a veces cuando se da,
pero cuando tomamos el sentido de un padre hacia un hijo, ese amor, cuando se va a
enseñar, ya se enseña porque el padre ya
pasó por cosas difíciles en términos humanos.
El padre ya pasó por dificultades, situaciones
difíciles, cuestiones que él pudo superar.
Y cuando él tiene un hijo, él quiere transmitirle a su hijo para que no pase
por todas las dificultades y por todas las dolencias o problemas que él pudo pasar.
O inclusive él, en su experiencia de vida, sabe todas las situaciones que pueden
pasar y le va a enseñar al hijo con la idea de que él no pase por las mismas
dificultades o por el puro sentido de cómo la vida es con
las diferentes situaciones que se viven acá en el mundo.
Por eso él le enseña y lo instruye, es decir,
que ya va implícito un amor en la enseñanza.
Entonces menciono esto porque la idea de que Dios nos
enseña la doctrina no es porque Dios quiera una rigidez.
Es que así se hace y que así se hace y se acabó.
O un sentido como a veces vemos nosotros, Dios y pueblo, y que Dios estableció leyes
para el pueblo y que lo tienen que hacer, como un sentido nada más nacional.
O algún otro montón de cosas que a veces a nosotros nos puede venir a la mente,
como el punto de la teología, que estar en una universidad porque teológicamente lo
tenemos que hacer así, y esas metodologías o formas, o cualquier otra cosa que
nosotros podemos ver como un sentido, tal vez religioso o denominacional,
sino que ya bajo el calor, tal vez lo diré de esta manera, el
calor o la calidez que viene de una paternidad hacia un hijo.
Por lo que mencionamos del amor que ya está entregándose de un padre hacia un
hijo porque el padre quiere amar y enseñar al hijo.
Pero cuando vemos, a veces en la Biblia solo vemos un conjunto de cargas,
de mandamientos, pero no vemos la perspectiva de
ese amor de Dios Padre hacia nosotros, sus hijos.
No solo su pueblo, no solo sus ministros, no solo sus
sacerdotes, o discípulos, o creyentes, sino sus hijos.
¿Por qué hijos?
Porque Él nos engendró por medio del creer en Jesucristo.
Entonces nosotros somos engendrados en el Espíritu.
La Biblia claramente lo dice, que a quien nacimos del
Espíritu, y porque nacimos del Espíritu, nuestro padre es Dios.
Dios nos ha dado una paternidad, no únicamente un
discipulado, o en el sentido un maestro, alumno.
Tampoco menospreciando eso claramente, sino que quiero darle el contexto o la
iniciativa del hecho de la paternidad hacia el hijo.
Entonces cuando uno recibe la doctrina, no debe recibirla porque teológicamente lo
tengo que saber, o porque la denominación así lo muestra, o porque tengo que conocer
el contexto histórico, o porque mi maestro me dijo,
o porque me impulsa el pastor que lea la Biblia.
No significa que todas esas cosas sean inciertas, o que fallen, sino que debemos
entender que el amor del Padre está hacia nosotros en
instruirnos y en brindarnos una enseñanza hacia nosotros.
Porque ciertamente los padres claramente a veces se ocupan de nuestra vestimenta o de
nuestra comida para que nosotros lo tengamos, pero también a veces el padre
busca dar una enseñanza al hijo porque sabe
las situaciones en las que va a enfrentarse.
Y claramente Dios Todopoderoso sabe los peligros, sabe las dificultades que hay
aquí en la tierra, y como padre va a buscar enseñarnos, pero lastimosamente
nosotros lo hemos metido solo en el marco teológico, en el marco de religión
denominacional y el montón de etcéteras, por lo cual
se ha generado como una gran carga para nosotros.
Por eso Jesús dice, ustedes colocan cargas pesadas hacia
ellos, pero ustedes ni con un dedo las quieren mover.
Entonces yo lo que quiero mencionar ahorita es el hecho de escuchar a la
enseñanza doctrinal como un padre le está brindando a su hijo, aunque Dios va a usar
a personas humanos, obviamente o ministros o maestros, pero realmente sería la idea
del amor de Dios hacia nosotros por medio de enseñanzas.
Es decir, que el amor no solo son... las demostraciones de amor no solo serían con
abracitos y besitos, como se podría mencionar, así como que un padre agarra o
carga a un bebé y le da un beso, o el padre viene y abraza a sus hijos,
sino que también el amor se refleja enseñando.
Podemos mencionarlo, por ejemplo, en el caso de Jesús, creo que es Mateo...
creo que es Marcos 6, cuando dice que Jesús vio a la multitud como oveja sin pastor.
Pero dice que Jesús se conmovió, pero no, Jesús tuvo compasión de ellos
porque vio que eran como ovejas sin pastor.
Entonces, la compasión va relacionado al amor.
Cuando se ve ese escenario, dice que les comenzó a enseñar.
Entonces, aquí entra la pregunta, ¿por qué si es amor?
¿por qué no agarró a todos y los comenzó a abrazar?
O como les comenzó a decir, mira, te amo, agarraba a otros, te amo,
y se fue uno por uno a decir, ah, los amo a todos.
No, él sabía que había una necesidad de enseñanza, porque nosotros reducimos todo
al hecho que, ah, Dios te ama, pero no vemos que el amor de Dios se está
reflejando en la enseñanza de él hacia nosotros por medio de las escrituras.
Pero lastimosamente lo vemos como cargoso o religión o denominacional o etcétera,
pero no como el sentido del amor reflejado a través de una enseñanza.
Así como yo puedo amar a alguien abrazándolo o diciéndole que lo amo,
pero también yo puedo demostrar el amor a través de enseñarle algo a esta persona o
compartir con algo o darle un consejo, ¿verdad?
Porque cuando uno ama a alguien le puede decir, mira, me gustaría darte un consejo.
Pero hay gente que dice, por ejemplo, ah, ¿quién te pidió tu consejo?
Y cosas así, ¿verdad?
Raras.
Pero no estamos viendo a veces el amor reflejado.
Por eso que hay diferentes personas que actúan
o demuestran su amor de alguna manera, ¿verdad?
Hay personas que tal vez uno a veces se topa
y le dicen a uno, mira, te invito a comer.
Porque esa es su forma de demostrar, ¿verdad?
O a veces personas le dicen a uno, mira, cuando llegues a tu casa me llamas.
Inclusive una amiga que yo tengo me decía que vivimos en una casa y me decía,
mira, cuando llegues a tu casa me dices, pero si aquí estoy enfrente tuyo,
o sea, yo solo voy a cruzar la calle, abro el portón y ya entré en mi casa.
¿Por qué quieres que te avise?
Pero hazme caso, me decía.
Está bueno, te voy a llamar cuando estés en mi casa.
Y yo pasaba, abría el portón y sacaba el celular y la tenía enfrente.
Mira, ya estoy en mi casa.
Como por una broma.
Pero lo que quiero resaltar con esto, que no me
quiero desviar, es el sentido de la expresión de amor.
Entonces Dios expresa su amor por medio de enseñarnos, pero nosotros no queremos
recibir ese amor y por lo tanto no leemos la Biblia
o no escuchamos las predicaciones o las enseñanzas.
Las menospreciamos porque no consideramos que eso es amor.
Consideramos que es amor estar en alabanza o en adoración con las manos levantadas y
sintiendo cosas que tal vez no las sentimos en la enseñanza.
Pero es una forma de manifestar el amor de Dios, no solo por
la llenura del Espíritu Santo, sino también por la enseñanza.
Eso es lo que quiero recargar con el hecho del padre que le enseña y ama a su hijo.
Y voy a resaltar varios versículos.
Inclusive voy a leer varios versículos de Proverbios porque
quiero reforzar la idea de que Dios nos considera hijos.
Quiero recargar la idea de hijos porque quiero
recargar la idea del amor por la enseñanza.
O sea, el amor que Dios da por enseñarnos cosas.
O sea, que la enseñanza ya refleja un amor y la base
está en Proverbios, que por lo menos yo lo he asimilado.
¿Por qué digo esto?
Porque si nosotros comenzamos a leer Proverbios, por lo menos del capítulo 1 al
capítulo 8, hay una constancia de decir, hijo mío.
Por eso aquí puse Proverbios 1.8.
Si vemos acá en Proverbios 1.8 dice, oye hijo mío, oye hijo mío.
Y constantemente, esto es bien importante, constantemente en Proverbios 1.
8 hay una constancia de decir, hijo mío, hijo mío, hijo mío, hijo mío.
Dice, hijo mío recibe, hijo mío escucha mi instrucción, hijo mío guarda mis palabras,
hijo mío esto.
Porque vemos ya una manifestación de cariño, una manifestación de amor,
pero ese amor va acompañado de una enseñanza.
Por eso la declaración de hijo mío.
Y claramente, aunque hay algo consecutivo o muy marcado del capítulo 1 al capítulo
8, no significa que del 9 en adelante no se mencione.
Significa que hay una marca constante.
No recuerdo qué partes de Proverbios más adelante comienzan a volver a traer esta
idea de hijo mío, pero sí es muy marcado del capítulo 1 al capítulo 8.
Lo vamos a leer y después ya nos vamos a centrar
plenamente en la parte de la doctrina y de la paternidad.
Porque quiero recargar esta idea de hijo mío y por obvias razones de que un padre
está mencionándole y diciéndole a un hijo que
lo ama y que porque lo ama le está enseñando.
Vamos a leer Proverbios 1.8.
Vamos a leer varios, creo que son como 16 versículos más o menos.
Es bastante, inclusive en un lapso de 8 versículos que se repita algo constante,
nos está llevando a entender que Dios es
nuestro padre y por cuanto nos ama nos enseña.
Oye hijo mío, la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre.
Esto es Proverbios 1.8.
Proverbios 1.10 comienza de la misma manera.
Hijo mío, si los pecadores te quieren seducir, no consientas.
Ahora leamos Proverbios 1.15.
Comienza a traer lo mismo.
Hijo mío, no andes en el camino con ellos.
Aparta tu pie de su senda.
Vamos aquí Proverbios 2.11.
Hijo mío, si recibes mis palabras y atesoras mis mandamientos dentro de ti.
Ahora veamos Proverbios 3.1.
Hijo mío, otra vez no te olvides de mi
enseñanza y tu corazón guarde mis mandamientos.
Ahora vamos a ver Proverbios 3.11.
Hijo mío, otra vez no rechaces la disciplina
del señor ni aborrezcas su reprensión.
Ahora veamos Proverbios 3.21.
Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos, guarda la prudencia y la discreción.
Proverbios 4.1.
Oigan, hijos, aquí en plural, la instrucción de un
padre y presten atención para que ganen entendimiento.
Ahora veamos Proverbios 4.10.
Otra vez, oye, hijo mío, recibe mis
palabras y muchos serán los años de tu vida.
Ahora veamos Proverbios 4.20.
Otra vez, hijo mío, presta atención a mis palabras, inclina tu oído a mis razones.
Proverbios 5.1.
Hijo mío, otra vez, presta atención a mi sabiduría, inclina tu oído a mi prudencia.
Proverbios 5.7.
Ahora pues, hijos míos, escúchenme y no se aparten de las palabras de mi boca.
Ahora veamos Proverbios 6.1.
Hijo mío, otra vez, si has salido fiador por
tu prójimo, si has dado promesas a un extraño.
Ahora veamos Proverbios 6.3.
Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate ya que has caído en la mano de tu prójimo.
Ahora veamos Proverbios 6.20.
Hijo mío, otra vez, guarda el mandamiento de tu
padre y no abandones la enseñanza de tu madre.
Ahora veamos Proverbios 7.1.
Hijo mío, guarda mis palabras y atesora mis mandamientos contigo.
Proverbios 7.24.
Ahora pues, hijos míos, escuchen y presten atención a las palabras de mi boca.
Y por último, Proverbios 8.32.
Ahora pues, hijos, escúchenme, porque
bienaventurados son los que guardan mis caminos.
Entonces, si nos estamos dando cuenta, son varios versículos
que constantemente dicen, hijo mío, o hijos, escuchen.
Y alguien dirá, no, pero si solo son 16 versículos.
Pero no es solo el hecho de que son 16, sino que el hecho está de que,
o no me recuerdo cuántos son, pero más o menos por ahí va, de que el hecho de hijos
míos o hijo mío escucha, es como la apertura de lo que va a comenzar a hablar.
Y si él está diciendo hijo, ya le está hablando de un sentido de cariño o un
sentido de amor, de que él quiere con él y que tiene
que ser guardado, porque si no vendrán cosas a su vida.
O sea, no se lo está diciendo porque sí.
Y la atención que claramente le va a dar a una persona que su hijo es muy diferente.
Es decir, claramente yo no tengo hijos,
pero yo más o menos he visto a las personas.
Y te puedo asegurar que claramente un padre
le va a aguantar y le va a enseñar a su hijo.
Si viene un desconocido no lo va a tratar igual.
Por tal mucho que lo pueda querer, no lo va a tratar igual.
Y al hijo le va a sobrellevar cosas que al extraño no lo va a hacer.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
El contexto del sentido de que Dios nos ama y por cuanto nos ama y nos ha tomado
por hijos, quiere que aprendamos sus enseñanzas.
No bajo un sentido si lo queremos llamar así ritual, religioso, etcétera,
o teológico, como ese se menciona, sino bajo un
sentido paternal para que nosotros lo recibamos.
Claramente tampoco quiero descartarle la idea del magisterio de Dios y otras cosas,
pero sí bajo la base de que él es nuestro padre
y como padre quiere enseñarle a sus hijos.
Y por eso voy a leer ahora en la Reina
Valera 60, que tal vez lo hice de una manera.
..
Bajo las palabras que hemos estado usando de doctrina, dice la siguiente manera,
que inclusive es bien importante el versículo 1, verdad?
Porque ahorita lo voy a mencionar porque dice versículo 1, los proverbios de
Salomón, hijo de David, rey de Israel, versículo 2, para que para entender
sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes.
Entonces esto es bien interesante porque regularmente el proverbios tiene una
introducción, llamémosle de esta manera,
indicándonos para qué sirve el libro de proverbios.
Pero en esta introducción hay algo que a mí me llamó mucho la atención en ese
momento y es lo siguiente, los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.
Ahora yo me preguntaba y decía, bueno, pero por qué Salomón dice hijo de David?
¿Por qué no dijo los proverbios de Salomón, rey de Israel?
¿Por qué lo dejó ahí?
¿Por qué tuvo que meter ahí a David en la situación?
Pero él está marcando su idea de que él es un hijo, pero que también es algo
importante y que por lo menos a mí me llamó mucho la atención cuando lo leí en
su momento, de que a veces cuando vemos a David lo vemos sólo como el guerrero,
como el cantor de Israel, como inclusive en algunos otros lados el profeta y aquel
que vence gigantes y toda esa cuestión que él menciona.
Pero hay algo que me ha llamado la atención de David, de que David no sólo
fue un guerrero, David no sólo fue alguien que cantaba dulcemente a Dios o que
celebraba, o David no era únicamente, que algunos le llaman también que pecó y
todo, pero tampoco David solamente un rey, un
libertador, sino que David era alguien sabio.
Alguien era, era alguien también inteligente.
No necesariamente a veces se resaltan esas características de David.
Y menciono esto por varias razones.
Entre una de ellas es que a David se le menciona y le dicen que David era muy
prudente en la casa de Saúl, pero esa palabra prudente es la palabra sakal,
que también involucra entendimiento y sabiduría.
Entonces ya con eso no está diciendo que David se manejaba en sabiduría,
pero también juntamente con esto que considero yo que esta introducción de
Proverbios 1, de Proverbios capítulo 1, de indicar a Salomón que él es hijo de
David, también hace la referencia que él aprendió de su padre.
Por eso que cuando leemos unas partes de Salomón, dice que le enseñaba a su padre.
Es decir, que nosotros vemos la sabiduría
de David por medio de los hechos de Salomón.
Aunque David no escribió proverbios o algunos tipos de proverbios, pero sí le
enseñó a Salomón y Salomón muestra parte de la
sabiduría que Dios le dio a David en Salomón.
Y por eso es que el versículo 1 lo resalta o lo remarca, inclusive cuando uno lee
estas partes que dice hijo mío, hijo mío, hijo mío, coloca la idea de que
Salomón recibió ese cariño de su padre David y que también ese cariño vino en
forma de enseñanza y que luego David, pero aunque luego que Salomón la expresa
por medio del libro de proverbios, así como su padre lo pudo haber brindado hacia él.
Y luego también en este caso, el versículo 2 dice para entender sabiduría y doctrina,
es decir, de que proverbios ya marca la idea de que
nos van a enseñar cosas para que aprendamos doctrina.
¿Qué quiere decir?
De que si hay personas que dicen hermano yo quiero aprender la doctrina,
yo quiero aprender quizás a saber qué dice la Biblia.
Bueno, lea proverbios, porque proverbios le da una base a usted, una reflexión,
un entendimiento para que cuando vengan doctrinas usted pueda entenderlas.
Porque eso es lo que aquí dice, para entender sabiduría y doctrina.
Entonces el proverbio sirve para aprender la doctrina como una
forma de antesala, como una forma de discernir o comprender.
¿Por qué?
Porque constantemente hace cosas puntuales, no sólo sobre decir o explicar
qué es doctrina, sino que cuál es el sentido de buscarla.
Por ejemplo, la idea de que si uno ata la sabiduría, la inteligencia, etc.
, dice que uno podrá conocer el temor de Dios y conocer a Dios.
Entonces ya no es algo que nosotros buscamos.
Nosotros buscamos tener temor de que va a ir a conocer a Dios.
Y el proverbio nos está diciendo cómo hacerlo,
por lo menos en el Proverbios capítulo 2.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
De que estas dos cosas importantes, que él es hijo de David y que él fue
instruido por su padre David y que él resalta este
cariño que se muestra en Proverbios por su padre David.
Es decir, una enseñanza paternal hacia un hijo, pero que también después,
obviamente, Salomón recae sobre la idea de que
él puede ser un padre que enseña a otros hijos.
¿A qué cosa?
A saber y que aprendan la doctrina.
Entonces, lo que cuando vemos lo que hemos estado leyendo del capítulo 1 al capítulo
8, en el hecho de resaltar oye, hijo mío, oye, hijo mío, oye, escucha, escucha.
¿Qué cosa?
Mi doctrina.
Porque lo que está enseñando Salomón es doctrina.
Lo que está mostrando Salomón es enseñanza o instrucción
constantemente, pues dice oye mi instrucción.
Y para resaltar esto, vamos a leer ya otra vez, regresando a la nueva versión de las
Américas, Proverbios capítulo 4, el 1 al 4, dice lo siguiente.
Oigan, hijos, la instrucción de un padre y
presten atención para que ganen entendimiento.
Dos, porque les doy buena enseñanza, no abandonen mi instrucción.
Tres, cuando yo fui hijo para mi padre, tierno y único a los ojos de mi madre,
entonces él me enseñaba y me decía, retenga tu corazón mis palabras,
guarda mis mandamientos y vivirás.
Entonces si vemos acá el versículo 4, pero el capítulo 4, del 1 al 4,
nos muestra lo que hemos venido hablando, del hecho del padre hacia el hijo,
el hecho de Proverbios capítulo 1, con relación de la relación padre-hijo que
muestra Salomón con David, y también con la idea del aprendizaje, la doctrina.
Entonces, si trasladamos esto bajo la idea de Dios padre, porque prácticamente es una
figura, porque también recordemos que a David se le considera padre, nos están
diciendo esto, oigan hijos, ¿quiénes hijos nosotros que hemos
sido engendrados en el Espíritu por causa de Jesucristo?
La instrucción de un padre, ¿qué padre?
Jehová de los ejércitos.
Y presten atención para que ganen entendimiento.
Entonces nos habla de estar escuchando su doctrina, su instrucción, su palabra.
Dos, porque les doy buena enseñanza.
Él sabe lo que tiene.
A veces los padres saben lo que han vivido, saben lo que es eficaz de alguna manera.
No solo un maestro por así mencionar lo que ha vivido, sino que hay personas...
claramente también entendemos que en la tierra nadie tiene la verdad absoluta,
pero sí saben que hay caminos que son correctos, que
saben caminos que pueden ser funcionales, llamemos así.
O que son más seguros que otros, por ejemplo.
Voy a poner un ejemplo.
Una de las cosas que mi padre me enseñaba y me decía, mire, de 10 personas que
estudian, puede ser de que 8 tengan éxito y 2 no lo tengan.
Como un sentido estadístico, me lo mencionaba él.
Pero si hay 10 personas que no estudiaron,
no significa que las 10 vayan a tener éxito.
Puede ser de que de esas 10, por no
estudiar, pueden tener 2, de 8 tengan éxito.
Entonces él me hablaba en ese momento como que
la idea de que el camino más seguro era estudiar.
O sea, podía escoger no estudiar, pero las probabilidades
de que yo alcance un éxito podrían ser diferentes.
Es similar, por ejemplo, a veces cuando se hacen entrevistas a personas que son
actores y que tal vez el papá pensaba que
iban a ser abogados o iban a ser ingenieros.
Y de repente dicen ellos, pues mira padre, voy a ser actor.
Y el papá a veces pueden decir, no hombre, cómo vas
que vas a ser actor o cómo vas que vas a ser cantante.
Porque saben de que la carrera no necesariamente va a darles una solidez.
Pero tal vez una carrera de abogado, etcétera, sí le va a dar tal vez como que
mayor solidez en el sentido de forma de vida, etcétera.
Que tal vez una carrera de artista o actor, por lo difícil que puede ser esa
carrera o por la forma de pago que va a ser.
Entonces eso es a lo que me refiero con el hecho de la idea de lo que saben.
Entonces Dios padre sabe que su enseñanza es buena.
Dios sabe que la enseñanza que le da es eterna.
Dios sabe el verdadero camino, la seguridad de la vida, por así decirlo.
Comparado con lo que dice la biblia, que si vuestros padres que son malos saben
dar buenas dadivas, cuánto no más vuestro padre
celestial dará al Espíritu Santo a quien se lo pida.
Entonces bajo esa idea vemos de que Dios padre tiene
una buena enseñanza y que nosotros debemos aprovecharla.
Que a veces no la aprovechamos y tenemos dificultades en la vida por eso.
Y después el problema está que después le vamos a reclamar a Dios de señor,
porque me pasa esto a mí, pero si él nos va a decir no escuchaste mi enseñanza.
Que es una de las cosas que Proverbios también marca, porque dice escúchame
porque o si no vendrá y pasará esto, esto y esto y esto.
No sé si estoy mal si es el capítulo 7 o 6 de Proverbios cuando habla acerca de la
mujer que engaña a la preciosa alma al varón.
Entonces dice escúchame no sea que te vaya a pasar esto.
Entonces uno a veces no le pone atención y la enseñanza es buena.
Es decir que la enseñanza de Dios es eficaz, es
precisa, porque él claramente es verdadero y sabe.
Pero a veces nosotros decimos no.
Es como que a veces, como lo diré, pensamos
que somos mejor que Dios y ese es un problema.
Porque cuando nosotros no escuchamos a Dios estamos diciendo que nuestra
enseñanza es mayor y que nosotros queremos vivir bajo nuestra propia enseñanza.
Entonces si nosotros hacemos eso que estamos haciendo, poniendo nuestra
enseñanza en una forma superior a la de Dios.
Y eso es imposible.
Eso no entra cabida en la lógica verdadera.
Pero así lo hacemos.
Por eso que nosotros no escuchamos la palabra, no vamos a leer la palabra.
Porque pensamos de que nuestro entendimiento, lo
que nosotros sabemos es suficiente para lograrlo.
Cuando la misma Biblia grita que no es así, que necesitamos la enseñanza de Dios.
Por eso que todo mundo vive engañado.
O sea, cuando vemos el mundo está influenciado
por la mentira, influenciado por el engaño.
Pero que a veces nosotros no hemos visto eso.
¿Por qué?
Porque somos muy arrogantes, altivos, soberbios
y por eso que ahí no agarramos la Biblia.
Preferimos agarrar un libro de desarrollo personal
escrito por un humano carnal caído, dirían por ahí.
Y alguien dice, no hermano, pero que es que funcionan sus tips.
Sí, pero porque usted no ha visto la Biblia.
O sea, por cuanto usted no ha visto la Biblia, no sabe de
que todo lo que él dijo, la misma Biblia lo está diciendo.
Lo único que él hizo fue ordenar las ideas, tal vez.
Pero la Biblia ya lo marcó, ya lo está ahí.
Pero como no lo ha leído, dice, es que mire qué gran librazo.
Sí, pero mire, la Biblia es un gran libro, pero usted
no lo ha leído, por eso que no sabe que ahí está.
Inclusive hay muchos escritores que han sacado libros a la luz, tal vez son un
han sido bestseller, pero ellos lo tomaron de la Biblia.
Ellos mismos dicen, mire, yo lo saqué de la Biblia.
Entonces lo que quiero resaltar con esto está de la buena enseñanza de Dios Padre.
Dios Padre tiene buenas enseñanzas y lo que va a hacer Dios Padre es dar estas
buenas enseñanzas a sus hijos porque los aman.
No quiere que pasen los diferentes problemas que ya
sabe Dios que va a pasar si no tomamos su palabra.
Él ya lo sabe.
El que a veces no nos ha llegado como que el fax, dirían ahí, o no se ha llegado el
telegrama o el mensajito o las notificaciones, somos nosotros,
no le hemos puesto atención.
Entonces, vuelvo y repito, oigan hijos la instrucción de un padre, un padre que los
ama y presten atención para que ganen entendimiento, porque
les doy buena enseñanza y no abandonen mi instrucción.
3.
Cuando yo fui hijo para mi padre, tierno y único a los ojos de mi madre.
Y aquí vuelvo y repito, está mencionando la misma referencia de paternidad.
Claramente, si lo resaltamos bajo la idea o la perspectiva de Jesucristo,
es decir, como que Jesucristo hablara, es como Jesucristo nos dice, mira,
yo aprendí de Dios Padre, yo aprendí la enseñanza de mi padre
y yo quiero dárselas a ustedes como un padre que ama a un hijo.
Y claramente eso también lo refleja en los evangelios, porque en los evangelios dice,
Jesús menciona y dice, todo lo que vi hacer a mi padre,
eso hago y todo lo que oí decir a mi padre, eso digo.
Y después Jesús enseña todo lo que recibió de su
padre, es decir, Jehová de los ejércitos o Dios.
Entonces, Él lo enseña a todos nosotros y cuando leemos los evangelios, lo que vemos
en Jesús es la enseñanza de Dios Padre, porque eso es lo que predica Jesús.
O sea, Jesús no es como que se inventen nuevos conceptos del todo.
Jesús aprendió del Padre.
Él mismo lo dijo.
Él dijo claramente de que aquel que habla de sí mismo su propia gloria busca,
pero aquel que habla de quien lo envió, da la gloria a aquel que lo envió.
O sea, que Jesús tomó las palabras del Padre
y las dijo porque buscaba la gloria del Padre.
Pero a veces nosotros no andamos en eso.
Nosotros queremos andar sacando nuevos conceptos, que
proveedores, que agarran proveedores chinos y otra cosa.
No estamos buscando necesariamente dar gloria a Dios, pero lo que quiero resaltar
con esto está de que Jesucristo, siendo Hijo de su Padre, amado y delicado,
fue enseñado por el Padre y Él trasladó la enseñanza hacia nosotros.
Pero a veces nosotros estamos rechazando esa forma de amor al no atender a sus
palabras, a su enseñanza, y a veces somos un poco también un
poquito arrogantes porque también queremos sólo revelaciones.
Que Dios me revele esto, que Dios me revele lo otro.
Y lo que es basado en sabiduría o inteligencia lo rechazamos porque no
necesariamente lo estamos viendo como algo novedoso, como algo despampanante.
Cuando realmente, a pesar de que pueda sonar básico, la sabiduría y la
inteligencia es algo que necesitamos para la vida.
Con esto no quiero rechazar el hecho de las revelaciones o los misterios,
pero sí bajo la idea del sentido de que debemos
acompañar la revelación junto con la sabiduría.
No porque yo lo diga.
En Efesios capítulo 1, versículo 17, claramente
el apóstol dice, yo pido sabiduría y revelación.
Él no sólo dijo, mire señor, dales la abundancia, revelación, es sabiduría y
revelación conforme al conocimiento del Padre.
Entonces vemos aquí que dice, y tierno y único a los ojos de mi madre.
O sea que él está hablando en este sentido del cariño del
padre hacia el hijo y por ese cariño le enseña al hijo.
Cuatro, entonces él me enseñaba y me decía retenga tu corazón mis palabras,
guarda mis mandamientos y vividas.
Entonces, si vemos la lógica de la idea que hemos estado
hablando bajo el sentido ahorita del autor Salomón.
Salomón está diciendo, voy a borrar acá.
Yo fui hijo de mi padre.
¿Qué padre?
David.
Yo fui hijo.
¿Qué hijo?
Salomón.
¿Sí?
Y ¿quién no dijo?
A mi madre.
¿Mi madre quién?
Bethsabeo.
Bethsabeo.
Y dice Salomón otra vez, cuando yo fui hijo, Salomón, para mi padre David,
tierno y único a los ojos de mi madre, Bethsabeo.
Entonces él me enseñaba, ¿quién él?
David.
David.
Ahí, perdón, se borró esto.
Voy a borrar aquí.
Ahí no se borra.
Vamos a ver otra vez.
Ahí está.
Ahí está.
David, ¿sí?
Entonces él, ¿quién él?
David me enseñaba.
¿A quién?
A Salomón.
A Salomón.
Y me decía, retenga tu corazón mis palabras y guarde mis mandamientos y vivirás.
Entonces, ¿qué estaba haciendo Salomón?
Estaba, no sé si llamarlo de esta manera, transcribiendo lo que su padre le dijo.
Es decir, aunque su padre no escribió un proverbio y se lo dio a Salomón en ese
sentido literal, pero Salomón retuvo las enseñanzas de su padre
y la escribe de una forma literal lo que David le había dicho.
Entonces vemos en el Proverbios 4 una enseñanza de David, un proverbio de David,
pero bajo la, si lo queremos llamar así, la transmisión de Salomón.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
De que Dios Padre le habla a Jesús, le enseña a Jesús
y lo que hace Jesús es enseñarnos lo que el padre dijo.
Pero también habla del cariño, porque el antesala, que es el versículo 3,
habla del cariño del padre y de la madre hacia Salomón.
Y claramente esas dos enseñanzas las deja enmarcadas en el sentido de Proverbios 4,
que es por medio de David y Salmos, Proverbios
capítulo 31, que es de su madre Betsabé.
Porque en Proverbios 31 habla de que su madre dice con él, con la profecía con la
cual me enseñó mi madre, y comienzan a describir lo que la madre le dice.
Entonces, ¿qué pasa?
Él por el amor que recibió de ambas partes, por David su padre y por Betsabé
su madre, por ese cariño él retuvo la enseñanza, porque la base de retención de
las enseñanzas está basada también en el amor.
Cuando uno recibe por amor algo, uno lo retiene.
Si alguien de repente me viene ahí medio alegando y ni le pongo atención,
si igual tal vez me maltrata, no le pongo ni atención, porque ese sistema de
maltratar me viene, o sea, ¿por qué me va a enseñar?
Y tal vez uno lo escucha de mala gana porque ya primero recibió los maltratos.
Pero si viene alguien con un cariño, uno retiene, uno atesora lo que recibe con
amor, porque sabe el valor que se está otorgando.
Entonces, como a veces nosotros no vemos el
sentido del amor de Dios, no lo retenemos.
Pero alguien dirá, hermano, pero si ese
hermano que predica es como que mal encarado.
Pero es que independientemente si el hermano es mal encarado, o es risueño,
o es, qué sé yo, serio, o es chistoso, independientemente yo no tengo que ver
necesariamente esas manifestaciones físicas humanas, sino que yo tengo que ver
que la enseñanza que mi padre me está dando, que está en los cielos,
la está transmitiendo por medio de ellos.
Ya sea, llámese que esté mal encarado, sea risueño, sea serio, o sea,
si lo queremos llamar así, cómico, debería yo ver que es una
enseñanza de mi padre, y que él me la está dando por amor.
Que él esté usando un tipo de vaso es otra cosa.
Voy a poner un ejemplo, no sé si lo voy a poner de esta manera.
Si viene alguien y lo que hace es sembrar café, y busca sembrar café de diferentes
maneras, él tal vez, qué sé yo, se levanta muy temprano,
está bajo la siembra, etcétera, y recolecta el café.
Pues puede ser que la taza sea blanca, la taza sea tal vez de caricaturas,
o la taza puede ser que tenga flores, o la taza puede ser que se mire negra,
otra puede ser café.
Pero el café sigue siendo el mismo.
La idea de que con esfuerzo, con esmero, con
amor, sembró, cosechó, preparó el café y todo.
Simplemente está usando una taza, pero todo el proceso que se ha dado,
siempre lo sigue siendo él.
En este caso, Dios tiene una enseñanza por la palabra de la Biblia, que ciertamente
hay diferentes siervos de Dios, trasladando la enseñanza, ya sea de una
manera seria, ya sea de una manera tal vez un poquito risueña, ya sea que tal vez
puede sonarse mal encarado, porque siempre me van regañando, o porque puede ser que
de repente alguien sea medio cómico, pues es la palabra de Dios.
Es decir, el amor de Dios está siendo ministrado de diferentes personas.
Con eso tampoco quiero dar mi aprobación, que alguien sea mal encarado, o que
alguien esté haciendo comedia, sino que lo que quiero entender es que hay
una enseñanza que viene de parte de mi Padre.
Que a veces nosotros no seamos buenos transmisores, es otra cosa.
Pero lo que quiero enseñar es que hay un amor del Padre que se va a reflejar a
través de una enseñanza, no sólo simplemente siempre a través de besitos o
abracitos, o en términos de sentir la presencia, o el calor, o la paz,
o el cariño, sino que por medio de la enseñanza.
Por eso que no tenemos que menospreciar la doctrina, o menospreciar la enseñanza,
y sólo querer a buscar misterios, o revelaciones, o cuestiones así,
que no está mal, pero necesitamos la doctrina.
Porque por la doctrina andamos y vivimos, porque ya
hemos hablado que una doctrina es una forma de vida.
Entonces Él me enseñaba y me decía, retenga tu corazón mis palabras,
guarda mis mandamientos y vivirás.
Entonces vemos que el Padre de las luces, o el Padre de los espíritus, como la
Biblia lo llama, dijo estas mismas
palabras, guarda mis mandamientos y vivirás.
Creo que no sé si lo vimos en su momento, creo que fue en el Deuteronomio.
Dice, oigan mis mandamientos, ejecútenlos y vivirán.
Eso lo dijo Dios Padre.
Y es lo mismo que está diciendo David.
Ahora, no quiero decir necesariamente, o con esto que como que David leyó la
Biblia, o que David le copió a Dios leyendo el Deuteronomio, sino que bajo la
idea de que es el mismo sentir de un padre, porque Dios es padre y David fue
padre, y está en el mismo sentir de paternidad.
Y bajo el sentir de paternidad dice, guarda
mis mandamientos, cuida esto que te digo hoy.
Y claramente aquellos que saben que ha tenido papá, pues saben que los padres nos
dan una instrucción a nosotros y nos dicen, mira, yo le aconsejo que haga esto.
Y también uno se ha dado cuenta de la
repercusión que ha pasado cuando uno no lo hace.
Entonces Dios Padre está haciendo lo mismo.
Dios Padre está dando lo mismo.
Por eso que nos ha entregado la Biblia, es un tesoro
del Padre hacia nosotros para que nosotros lo guardemos.
Si lo queremos llamar así, lo podemos de esta manera, como un padre terrenal que
escribe todos los consejos y dice, miren, mi hijo, aquí está.
Cuando yo no esté, aquí léalo.
Pero lastimosamente a veces nosotros menospreciamos la escritura.
No leemos la Biblia.
Queremos de que a pura fuerza de Dios, baje y nos dé un café con nosotros.
O si no es así, aunque sea, mándame un ángel.
Pero realmente no debería ser así, ¿verdad?
Por eso tenemos que atesorar su palabra.
Al atesorar su palabra, lo estamos atesorando a él.
Al atesorar su palabra, estamos atesorando el amor que le está dándonos a nosotros.
Y que creo, creo, considero, según lo que he visto
en Segunda de Juan, eso refleja Segunda de Juan.
No necesariamente que Juan, por así mencionarlo, sea el ejemplo solo de Juan,
sino que el ejemplo de Juan nos deja ver el amor de Dios Padre.
Voy a poner un ejemplo.
Cuando vemos Segunda de Juan, dice claramente, el anciano, la señora elegida
y a sus hijos a quienes yo amo en la verdad.
Y no solamente yo, sino todos aquellos que andan en la verdad, la cual estará con
nosotros y permanecerá con nosotros para siempre.
Y ahí comienza a hablar, sea con nosotros, gracia, misericordia de Padre,
Dios Padre y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre.
Mucho me ha alegrado porque haya llegado alguno de tus hijos andando en la verdad.
Así como nos ha sido dado desde el principio por el Padre.
Y ahora te hablo no como dándote un nuevo mandamiento, sino aquel que hemos recibido
desde el principio, que nos amemos los unos a los otros.
Este es el mandamiento, que andemos conforme a su palabra.
Este es el amor, que andemos conforme a su palabra.
Y este es el mandamiento, que andemos en el amor.
Y luego comienza a hablar del anticristo, etcétera.
Y al final dice, yo tengo muchas cosas que escribirte, pero no las quiero escribir
con papel y tinta, sino que quiero llegar pronto
a ustedes para que vuestro gozo sea cumplido.
O sea, completo, porque quiero verlos cara a cara.
Entonces yo cuando meditaba esa parte de Segunda de Juan, y lo meditaba decía,
sí, ciertamente Dios es así, pues porque Dios nos ha dado su carta, su epístola,
así como Segunda de Juan.
Que es recordándonos su mandamiento, el amor, que es la Biblia.
Pero que esta Biblia no es sólo el sentido de sólo dárnosla, sino que él quiere tener
una visitación con nosotros, él quiere tener una relación, una comunión con
nosotros, cara a cara, y revelarnos cosas que están en la Biblia, claramente en
revelación, para que nuestro gozo sea completo.
Pero él requiere que la leamos, porque en Segunda de Juan él le envía la
carta para que estén preparados, para que sepan,
porque sabe que también hay enemigos que van a atacar.
Por eso, cuando concluí, pues en el versículo 6, creo que en el versículo 7,
menciona y dice, porque muchos anticristos han salido por
el mundo que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne.
El que esto hace es engañador y el anticristo.
Y ahora te escribo para que como que te guardes y recibas galardón completo.
Así como que tengan cuidado para eso.
Y luego menciona acerca de a quiénes recibir, a quienes no, o sea, a quienes
siguen en la base de la palabra y a quienes no.
Y luego ya es el señalamiento final.
Entonces Dios hace lo mismo con nosotros, como un padre.
Aunque ahí se muestra la figura de un anciano en la anciana de la señora elegida.
Pero un padre envía también una carta a sus hijos, es decir, nosotros,
para que nosotros andemos en la verdad.
Y él ciertamente nos da un consejo para que
nos guardemos de los peligros que nos acechan.
Y que podamos recibir un galardón completo cuando venga el día final.
Y podemos tener un agrado nosotros delante del padre.
Y al final, pues claramente verlo cara a cara y que nuestro gozo sea completo.
Entonces por eso nos da la Biblia.
Y claramente la Biblia no es, porque como diría
alguien, tampoco es que tengamos miles de Biblias.
Tenemos una Biblia que puede ser pequeña,
aparentemente, para todos los problemas del mundo.
Pero la Biblia está condensada, porque ya entra también la sabiduría y
revelación de Dios, que nos muestra muchas cosas,
claramente, para que sirven para cualquier cosa en el mundo.
Porque ahí ya está metida la sabiduría, inteligencia, revelación y muchas otras
cosas que Dios tiene, juntamente con el Espíritu
Santo, que nos enseñará todas las cosas.
Pero si no la leemos, ¿cómo podremos nosotros entrar?
Y ¿cómo nosotros apreciaremos al padre?
Es decir, así como el padre viene y nos enseña, y eso está reflejando su amor,
nosotros también podemos demostrarle nuestro amor a Dios, recibiendo la
palabra, reteniendo la palabra y viviendo la palabra.
Que es algo que nosotros debemos también ser recíprocos en el amor, ¿verdad?
Es decir, cuando hablo de recíprocos, o algunos le pueden decir ya, darle un
feedback, significa que uno pueda... debe haber otra palabra más fácil para eso...
que uno pueda corresponder al amor.
Creo que esa es la palabra más correcta, corresponder
al amor, porque las otras son más técnicas, perdón.
Entonces, quiero entender con esto, que a veces nosotros no correspondemos al amor.
Por ejemplo, cuando a veces hay una persona que le gusta mucho a otra persona,
entonces se le declara y dice, mira, será que quiere ser mi esposa o mi novia.
La otra dice, mira, no va, estás feo o me caes mal.
Entonces, ya no hay una corresponder del amor.
Pero si alguien dice, mira, yo quiero que seas mi esposa o quiero que seas mi novia,
y ella dice, mira, te tardas mucho en decírmelo, y lo besa.
Entonces, ella está correspondiendo al amor.
Entonces, en este caso, con el hecho de la paternidad o la relación padre-hijo,
el padre da una enseñanza por amor.
El padre esperaría que el hijo le correspondiera a su amor recibiendo la
palabra, guardando la palabra y viviendo la palabra, porque
esa sería la forma de corresponder al amor del padre.
Así como nosotros somos hijos de nuestro padre celestial, debemos corresponderle
con la palabra, pero a veces, ¿qué hacemos nosotros?
No escuchamos la palabra, no la retenemos, no la vivimos.
Entonces, no podemos corresponder al amor del padre y, por lo tanto, a veces también
terminamos yendo en contra del padre con palabras, argumentos, etcétera,
inclusive teniendo cierto odio.
Y hay personas que se han apartado inclusive del evangelio por eso.
Inclusive, yo lo he visto en muchos comentarios de TikTok, no en nuestro
canal, sino que en otros, y dicen, es que Dios nunca
me ha hablado y por eso yo me aparté del evangelio.
Entonces digo, pues, ¿por qué no leo la Biblia?
O a veces esta vez lo tienen muy claro y no lo ven, porque inclusive ahí vi un
video donde hablaba una persona acerca de cómo Dios le hablaba, etcétera,
y también dio muchas explicaciones, muchos temas que me parecían interesantes.
Y una persona dice, ¿y por qué a mí Dios no me ha contestado aún?
Yo digo, tremendo video que da una respuesta,
y la persona dice, ¿por qué no me contesta?
Y está viendo el tremendo video como Dios le está contestando.
Entonces, vemos de que nosotros a veces no estamos atentos a las cosas, y Dios nos
está hablando por amor, pero no lo estamos viendo como amor, porque para nosotros
amor puede ser que Él descienda abajo y nos dé un abrazo.
O para amor nosotros es que nos dé cosas,
porque cada quien tiene un sentido del amor.
Por eso que inclusive a veces se dan casos que a veces uno ve en diferentes maneras,
como que...
Lo que pasa es que a mi hijo le estoy dando... si él quiere algo, se lo doy.
Ahí están los videojuegos, ahí está todo.
Y lo que quiere el niño es que el papá pase tiempo con él, pero el papá no lo ve así.
Ah, pero si ya te estoy dando los juguetes, ¿por qué no juegas con los juguetes?
Entonces, por eso que también la Biblia dice, hombres amen a sus mujeres,
mujeres sujétense a sus maridos.
Porque a veces, obviamente, nosotros sabemos de que somos hombres, y a veces no
somos tan... cómo se diría, tan cariñosos o tan demostradores de cosas, que a veces
las mujeres son más, pues, dadas a eso, tal vez, expresivas.
Y por eso que el apóstol Pablo habla de eso.
Al hombre, porque tiene carencia de demostrar un amor, le dice, mira,
aprendí a amar a tu esposa.
Pero como la mujer tiene una carencia... o sea, sí demuestra con expresiones el amor,
pero no se sujeta.
Dice, mujeres sujétense a su marido.
Es decir, que la sujeción es una manera de manifestar el amor hacia el marido.
No sólo diciéndole que lo ama, o que lo quiere, o que le dé besitos.
Entonces menciono esto porque a veces nosotros no vemos
la forma de expresión del amor de Dios hacia nosotros.
Y por eso también vemos Malaquías, capítulo 1, cuando Malaquías dice...
Dios, a través de Malaquías, dice, ustedes han dicho en su corazón que no los amo.
¿Cómo va a ser eso posible?
Le dice Dios, si yo aborrecía a Esaú y bendije
a Jacob, ¿por qué me dicen que no los amo?
Entonces vemos que la idea de ellos de amor, saber que tenían, entonces pensaban
que el amor de Dios era darle riquezas, o que el amor de Dios era darle casas,
o qué sé yo, porque en la mente de cada quien no sé cómo funciona.
Y Dios dice, mire, pero si yo los bendije, o sea, atesoré a Esaú.
Yo a veces me pregunté, pero ¿por qué estaban metiendo a
Esaú en la ecuación y por qué me estaban mencionando a Jacob?
¿Por qué?
Porque ellos, ¿de dónde nacen?
Nacen de Jacob.
No nacen de Esaú.
Y Dios está diciendo, mire, yo los escogí a ustedes.
Ya si hubiera escogido a Esaú, yo hubiera bendecido a Esaú, y ustedes no
tuvieran lo que ahora tienen, porque hubiera escogido a Esaú.
A esa referencia es la que veo yo, por lo menos yo lo he meditado.
Pero lo que quiero resaltar para ir finalizando, es de que debemos entender
que la forma de amar de Dios es dándonos enseñanza.
Pero a veces no hemos atesorado esa forma, sólo creemos a veces la presencia o la
adoración, pero no está otra forma de amor.
Claramente también está la corrección, ¿verdad?
Porque la vida también, en los versículos que leímos, habla de la disciplina.
O sea, yo te voy a disciplinar porque te amo.
Y no nos gusta, pues.
Inclusive en el libro de Apocalipsis, capítulo 3, creo que la iglesia de la
odisea le dice, o no sé si es la odisea, pero le
menciona y le dice, no te canses de mi corrección.
Entonces yo decía, bueno, si no te cansas de mi
corrección, significa que lo están corrigiendo a cada rato.
Y claramente a veces a uno le pasa.
Por lo menos a mí me ha pasado que de repente me corrigen a cada rato,
y cada rato, y cada rato.
Y yo decía, pero ¿por qué me andan corrigiendo?
Qué cansado, que cada vez lo andan corrigiendo a uno cada rato.
Pero es una demostración de amor.
Lastimosamente uno se queja y dice, sí, pero ¿qué me está mal?
Porque a veces pasa, a mí me ha pasado en trabajos, en los trabajos a veces,
que yo mando un correo o algo, y me dicen, Juan José falta una coma,
Juan José esto, y yo, pero ¿por qué a mí me
andan regañando a cada rato y los otros no?
Y si los otros andan mostrando sus desastres, ¿verdad?
Y yo digo, en ese momento, como que la Biblia menciona, como dijo una vez,
como se llama, David Wilkerson, en una aplicación, The Revelation Comes,
es decir, como la revelación vino, y en el sentido de que es como Dios
diciéndome, recordándome, te amo y te estoy corrigiendo.
A los otros no los estoy corrigiendo, al que te amo es a ti, de tal manera que
te estoy corrigiendo a cada rato, y estoy
usando personas para que te estén corrigiendo.
Porque ellos dicen, pero ¿a qué hora me está corrigiendo?
Y el otro, y el otro, me están va a ir a
corregir todos, y yo ya estoy como que hasta acá.
Y a los otros no les dicen nada, y andan entrando sus horrores y sus errores.
Pero Dios está utilizando muchas cosas para corregirnos,
pero no lo vemos como amor, lo vemos como algo cargoso.
Y cuando vienen esas palabras, o por lo menos cuando yo las leía,
decía, bueno, aquí está, pues tengo que, me estoy dando cuenta que Dios me está
amando, y por su forma de amarme me está corrigiendo.
Su forma de amarme me está dando su enseñanza,
pero también me está dando su presencia.
O sea, son varias cosas en la manifestación del amor de Dios.
Entonces, por esa razón, para concluir es, Dios es nuestro Padre, nos ha engendrado,
y hay un amor intrínseco o natural en eso.
Y una de las maneras que va a usar es la enseñanza para nosotros, por lo cual
tenemos que corresponder en recibir, guardar y retener su palabra, su doctrina,
porque involucra su forma de vida.
Vamos a orar para finalizar y que Dios nos ayude para corresponder a su amor al
recibir la enseñanza, retenerla y guardarla, y vivirla
para la avanzada de la gloria de su gracia en Cristo Jesús.
Dios sí, Padre, venimos hoy delante a ti, Padre,
porque tu amor ha sido grande hacia con nosotros.
Nos ha dado de tu fuerza, de tu bondad y tu verdad.
Nos has dirigido hacia hoy, hacia ti.
Nos has enseñado de que nos amas, y que por cuanto nos amas nos has dado tu
enseñanza, pero que a veces nosotros no hemos buscado recibir y atesorar,
o en este caso escuchar, la doctrina que procede de ti.
Cuando en tu amor nos quieres encaminar, tú sabes lo peligrosa que es la vida o las
situaciones que hay, y que por eso nos enseñas, nos instruyes, nos diriges,
pero lastimosamente hemos huido de tu enseñanza o de tu reprensión.
Perdónanos, vamos a ayudarnos ahora a recibir, a retener, a guardar,
a escuchar tu palabra, porque nos amas, y de esa manera corresponderemos a tu amor.
Te lo agradecemos, amigo y pastor, en el nombre de tu Hijo Jesucristo, Amén y Amén.
Vamos a orar ahora por las diferentes necesidades que se presentan.
Como dice la palabra, mi Dios pues suplirá todas vuestras
necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Padre, venimos hoy pidiendo, Señor, para las diferentes necesidades que se
están presentando en nuestras vidas y corazones.
Sabemos de que hay una gran cantidad de necesidades
y por eso queremos hoy pedirlas delante de ti.
Examina los corazones, atienda los corazones,
tú sabes lo que hay en la necesidad de cada uno.
También pedimos del Espíritu Santo, pedimos del Espíritu del Día, pedimos un
Espíritu de Oración, un Espíritu de Gracia, pedimos hoy de tu bondad,
de paz, de gozo, de sabiduría, de inteligencia, de revelación.
También pedimos hoy, Señor Jesús, de tu verdad y bondad.
Y también pedimos, Señor Jesús, de que traigas medicina, alimento,
reposo, sanidades, milagros, señales, maravillas,
prodigios para la alabanza de tu gloria.
También pedimos que atiendas a la vida del huérfano, al anciano, a la anciana,
al padre y madre solteros.
Y también pedimos, Señor Jesús, que nuestro corazón se alegre de tu salvación.
Pedimos para aquel que no tiene tal vez comida, casa, trabajo o alguna otra
necesidad, y pedimos que envíes sobredosis a la cosecha,
porque la cosecha es mucha y los sobredosis son pocos.
Pedimos también, Padre, que Guatemala y las personas que nos rodean, las personas
que nos escuchan, que las naciones que nos escuchan, entreguen arrepentimiento para
la salvación, para la alabanza de la gloria de tu gracia en Cristo Jesús,
Señor nuestro.
Amén y Amén.
Dios los bendiga.
Y también, por último, vamos a orar por aquí a las personas que quieran aceptar a
Jesús como Señor y Salvador, arrepentir sus
pecados, reconciliar con Él por amor de su nombre.
Dios y Padre, venimos hoy delante de ti para dar gloria a tu nombre, sabiendo que
tú eres un Dios misericordioso, un Dios bondadoso, un Dios que nos ha dado
la oportunidad de salvación, un Dios que nos ha dado de la gracia de Jesús,
por lo cual hoy queremos apreciar y atesorar, arrepintiendo nuestros pecados,
confesándote como Señor y Salvador Jesús, y sabiendo que Dios Padre te resucitó
dentro de los muertos, y que Jesús Cristo, Padre, ha sido el único que ha
reconciliado nuestras vidas contigo por medio de la
cruz, que tú lo has dejado como el único intermediario.
También, por lo tanto, queremos hoy vivir conforme a su palabra y ser bautizados en
agua, bautizados con tu Espíritu Santo y participar de la Santa Cena.
En el nombre de Jesús, Amén y Amén.
Amén.