Dios bendiga a cada uno de ustedes.
Paz y gozo a sus corazones y sus vidas.
Estamos aquí para dar este tema relacionado a la oración y comunión.
Y el título del día hoy es La esperanza para frecuentar la oración.
Esto viene relacionado a la línea de temas que hemos
venido hablando sobre lo que es Jesús y su vida de oración.
Verdad que aprender a aprender de la vida de oración de Jesús, no sólo por lo que él
enseñó, sino lo que él está viviendo o lo que él vive y tratando de entender de
alguna manera sus impulsos de oración o sus motivaciones de oración.
Entonces, para esto vamos a orar para pedirle al Señor que nos ayude y que Él
sea el que gobierne nuestras vidas y nuestros
corazones y que nos instruya en la verdad.
Padre, venimos hoy delante de ti para que tú nos llenes de tu palabra, de tu verdad,
de tu fidelidad, de tu gozo, de tu misericordia, que nos ayudes hoy a
entender tu palabra, a comprender tu palabra, a recibir la sabiduría y
revelación conforme a tus escrituras y conforme a tu conocimiento y que nos
ayudes, Señor Jesús, para poder adorarte en espíritu de verdad.
Ayúdanos porque necesitamos estar en tu comunión, en tu presencia, en tu gracia y
queremos exaltarte hasta los últimos para la
alabanza de la gloria de tu gracia en Cristo Jesús.
Te lo pedimos, amado Padre y Salvador, y declaramos que tu venida está cerca y
que debemos estar preparados para tu venida,
velando en oración para ser liberados.
Y pedimos, Señor Jesús, y declaramos que no a nosotros, o Jehová, no a nosotros,
sino a tu nombre sea la gloria, por tu misericordia, por tu fidelidad,
porque tú nos has hecho, y no a nosotros, a nosotros mismos.
En el nombre de tu Hijo Jesucristo, amén, y amén.
Muy bien, entonces...
vamos a iniciar.
Muy bien, vamos a regresar acá.
Como mencionamos, el título es La Esperanza para Frecuentar la Oración.
Uno de los puntos de que hemos estado tratando realmente
es enfocándonos en la vida de oración de Jesús.
Hemos estado utilizando este versículo de Lucas, capítulo 11, versículo 1,
que dice Aconteció que, estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó,
le dijo a uno de sus discípulos, Señor, enséñanos a
orar, así como Juan enseñó también a sus discípulos.
Ese ha sido nuestro texto base, que hemos estado hablándolo continuamente
para enfocarnos en la vida de oración de Jesús.
Es decir, verlo y hacer lo que él hacía.
Recordemos de que hay formas de aprender.
Se aprende por lo que se oye y por lo que se ve.
Más o menos es el caso... podríamos mencionarlo del caso de Lucas.
Lucas, capítulo 1, versículo 1 al 4, se ve que él escucha los testimonios,
escuchó de predicaciones, y él viene y aborda prácticamente el libro de Lucas,
estructurándolo, por así decirlo, y trayéndonos a nosotros este aprendizaje
de Jesucristo a través de lo que él oyó o investigó.
Pero cuando vemos el otro caso, por ejemplo, de
Eclesiastés, vemos a una persona que observa.
Vanidad, vanidad, es todo lo que hay debajo del sol, porque él está observando,
viendo, y él transmite lo que ve en el libro de Eclesiastés.
Claramente también Jesús menciona, dice, todo lo que yo he visto hacer al
Padre, esto hago, y todo lo que oía decirle a mi Padre, esto digo.
Entonces, claramente uno aprende por lo que ve, y también aprende por lo que oye.
En este caso vemos que Jesús venía de una vida de
oración, y luego transmite una enseñanza de oración.
Pero hemos estado hablando que no es menospreciar, de alguna manera,
las enseñanzas de Jesús, sino que también al ver su forma de vida podemos entender
cosas de también lo que él enseñó en sus oraciones, que también en su momento hemos
estado explicando, tal vez no ahorita, pero hace un par de años.
Hemos hablado acerca de algunas oraciones que Jesús hizo,
inclusive el Padre nuestro, que lo hablamos casi por...
creo que como por dos, tres meses hablamos del Padre nuestro en su momento.
Pero lo que quiero entender es que a través de verlo podemos aprender,
y hemos hablado de estos temas en varias ocasiones, por ejemplo, cuando Jesús hace
una vigilia completa, cuando Jesús se levanta muy de mañana, y hoy que hemos
estado tocando también este caso del frecuentar la oración, que es Lucas
capítulo 5, del 15 al 16, dice de la siguiente manera, versículo 15,
su fama se difundía cada vez más, y grandes multitudes se congregaban para
oír a Jesús y ser sanadas de sus enfermedades.
Versículo 16, pero con frecuencia, Él se retiraba a lugares solitarios y oraba.
Esto es muy interesante, es muy importante, ¿verdad?
Y aquí es donde nos hemos estado asentando.
Siempre hago la aclaración, ¿verdad?, porque también no sé qué Biblia alguna
persona puede estar leyendo, y también en la versión de las Américas, o en este caso
la nueva Biblia de las Américas, o inclusive también la Biblia de las
Américas tiene algo que es muy interesante, ¿verdad?
Que hay palabras o frases que las pone en cursiva.
Por ejemplo, si alguien toma las Américas, o la nueva versión de las Américas,
va a ver que esta palabra con frecuencia está en cursiva.
¿Qué significa eso?
Que esa palabra o esa frase no existe en el original, que fue agregada por los
traductores para enfatizar o colocarlo para entender lo que quieren transmitir,
ya que claramente los idiomas, ya sea en inglés, en español, etc.
, no tienen a veces, por así decirlo, si no se colocara no se entendería del todo.
Inclusive lo podemos ver mayormente con las personas que hablan, por ejemplo,
inglés o español, ¿verdad?
¿Por qué digo esto?
Porque, por ejemplo, nosotros podemos decir yo tengo un amigo o podemos decir
tengo un amigo y nosotros podemos, en español, omitir el yo, ¿verdad?
O sea, nosotros lo tenemos que omitir, tengo un amigo o yo tengo un amigo.
En español las dos son correctas, pero en el inglés no.
En el inglés a pura fuerza tenemos que poner el yo, es decir, I have a friend,
por ejemplo.
Entonces ese I siempre debe ir, no se puede poner have friend, no se puede.
Siempre tiene que ir ese I o esa palabra yo.
Entonces obviamente, por ejemplo, si alguien lo ve en el español y dice
tengo un amigo y lo quiere trasladar al inglés, esa I lo tiene que poner a la
fuerza para que se logre entender porque es parte de la regla en inglés.
Entonces es igual con el caso del griego y el hebreo, por eso que en las Biblias de
las Américas vamos a ver algunas palabras en cursiva que aunque no existan en el
original se colocan para que se pueda entender mejor.
Entonces en este caso si leyéramos
este versículo podría decir como pero él se retiraba a lugares solitarios y oraba.
Pero el sentido que quieren dar, inclusive se
menciona desde que él con frecuencia se apartaba.
O sea, él no solo se retiraba, sino que lo
hacía, buscaba siempre momentos de ir a buscarlo.
Por eso que agregaron en este pasaje con frecuencia porque el contexto lo
mencionaba o lo hace resaltar de esa manera.
Entonces él con frecuencia se buscaba momentos de orar.
¿Por qué?
Porque ya era bien sabido por ellos, es decir, tanto los apóstoles o las
personas que lo rodeaban y él siempre se levantaba muy
temprano en la mañana antes de que el sol saliera para...
Perdón, permítame un poquito.
Él siempre se levantaba muy de mañana para poder orar antes de que el sol saliera.
Y también era muy sabido que Jesús tomaba las noches, no siempre, pero a veces hacía
vigilias completas de oración o simplemente
cuando ya era de noche él se apartaba a orar.
Pero aquí este texto nos da a entender a nosotros de que él inclusive durante el
día, él buscaba espacios para orar, o sea, buscaba espacios para estar con su
padre, para estar con Dios, para buscar una comunión con él.
No únicamente una hora fija en la mañana, una hora fija en la noche, sino que él con
constancia buscaba al padre, con constancia buscaba la
comunión, con constancia buscaba la comunión con él.
Y esto lo hemos estado remarcando mucho, de que no es solo cuando a veces nosotros
decimos hermano, pero si yo oro en la mañana,
usted todavía quiere que ore en la tarde.
O hermano, yo voy a ir a orar en la noche, ¿por qué tengo que orar yo en la mañana?
Y eso es una de las cosas que a veces nosotros...
se ha creado de alguna manera el hecho de solo orar en una
hora y pues ya oré, ya oré, ¿y para qué voy a orar después?
En algunos casos se enseña sobre lo que se conocen como los devocionales,
que de alguna manera cada quien hace sus devocionales en su forma, ¿verdad?
Algunos enseñan que el devocional es una oración, algunos enseñan que el devocional
es estudiar un tema, otros enseñan que el devocional es agarrar un versículo,
otros enseñan que es una combinación entre cantar, orar y leer la Biblia.
Cada quien explica un devocional de su manera y a veces se explica que se debe
hacer en una hora o se debe hacer en una hora y media.
Entonces la persona dice, ah, ya hice mi devocional, ya quedé como que a cuenta.
Algo así como cuando uno paga una cuota del banco que tienen que pagar 200 o 300
mensuales o semanales y ya quedé, ya quedé listo, ya pagué mi cuota.
Consideramos que eso no es muy...
no es la idea correcta del punto de la oración que a veces lo hacemos,
a veces tenemos porque así se nos enseña.
Es más o menos como la idea de ir a la iglesia.
Ya fue el domingo a la iglesia, ya pagué mi cuota de culto de la semana,
ya listo, todo bien.
El día de lunes a sábado ya seguimos en la misma rutina.
No necesariamente debe ser esa la idea, aunque eso se llama religión y eso es lo
que se ha arrastrado por años y se ha enseñado
por años o que nosotros hemos adoptado por años.
Pero aquí esto que vemos acá cambia nuestro panorama, porque aunque Jesús ya
tenía como que dos puntos continuos y fijos de oración, tanto en la mañana como
en la noche, pero también en el día se mantenía viendo los momentos para orar.
Claramente sabemos de que Jesús pasa de un sentido, si lo queremos llamar así,
de un horario, así como nosotros de 8 a 5, porque
nosotros estamos en un horario a veces de 8 a 5.
Cuando trabajamos, en mi caso, yo trabajo prácticamente de 8 a 5.
Por poner un ejemplo, aunque eso no es totalmente
cierto, ya que yo trabajo realmente 40 horas por semana.
Así está mi contrato, eran 40 horas por semana.
Y aunque no esté sentado de 8 a 5, pero tengo
que cumplir con esas 40 horas por semana.
Pero regularmente uno trata de trabajar de 8 a 5.
Así como muchas otras empresas.
Y obviamente uno no puede en ese entorno
siempre, pues a las 3 de la tarde me voy a orar.
Pero Jesús pasa de un entorno que es así, es decir, un entorno que...
Algunos dicen que él era carpintero, otras traducciones
dicen que él era un albañil o un constructor.
Pero ahora cambia a esta prácticamente nueva forma
de vida donde él está entregado a tiempo completo.
Y en los momentos que él puede, busca estar cerca de su padre.
Claramente también esto hemos hablado de que nosotros debemos
buscar constantemente a Jesucristo y ponerlo sobre todo.
Buscar siempre la idea de la necesidad de buscarle y estar cerca de él para poder
orar y buscar espacios para poder orar en diferentes términos.
Claramente no quiero decir esto que uno lo vaya a hacer dentro del área de trabajo en
el sentido de que uno esté en lugar de trabajar y se ponga a orar, ¿verdad?
Porque nos van a regañar.
Pero sí hemos hablado de que, por ejemplo, uno puede terminar de trabajar y puede uno
orar unos 5 o 10 minutos o inclusive mientras
uno está trabajando, orar en su mente.
O en otros momentos cuando le hemos hablado la semana
pasada de buscar espacios a solas para estar con Dios.
Como aquí dice, él se retiraba a lugares solitarios y oraba.
Él buscaba estos espacios que se le
presentaban y los buscaba para estar a solas.
Porque hemos hablado de que no es solamente estar orando en la mente,
como a veces muchos dicen, hermanos, lo que pasa
es que estoy orando en mi mente y por eso oro 24-7.
Pero hemos hablado que a veces no es lo mismo estar así que estar en comunión
plena y en intimidad para que uno reciba una...
por así decirlo, una comunión con él, ¿verdad?
Un sentir su presencia, porque no es lo mismo estar dedicado a uno estar en un
multitasking o en un paralelo, ¿sí?
Por eso que cuando uno va en el carro o uno está trabajando, uno puede estar orando.
Yo mismo lo he hecho.
Pero sé también que no es lo mismo estar en este multitasking, de estar trabajando,
estar escuchando música y a la vez estar orando y que de repente uno pueda estar
haciendo algo y venga otra persona, mira cómo vas, o le escriba a uno en el
chat el jefe de cómo andas o cómo ha hecho la tarea.
Uno puede estar orando y eso le va a cortar cosas.
Eso pasa, yo entiendo, yo sé qué es eso.
Y por eso que sé que es muy diferente andar en este paralelismo o este
multitasking de estar orando y trabajando o
orando, manejando, orando, cocinando, etc.
A estar realmente en un punto de comunión a solas con Dios y estar continuamente
buscando esas comuniones con él o esta idea de
estar orando con él aunque sean 5 o 10 minutos.
Porque tampoco estamos hablando de tomar horas y horas de
oración, porque en este caso Jesús tampoco lo está mencionando.
Sus horas comuniones eran en la mañana y en la noche, pero en este caso era
diferente porque a veces cuando él terminaba de predicar tal vez se apartaba
y se buscaba orar o tal vez la multitud ya se quedaba calmada o se quedaba con los
apóstoles y él se iba, apartaba y se ponía a orar.
Entonces él buscaba espacios aunque pudieran
ser pequeños, pero lo buscaba estar con Dios.
No quiero decir con esto que uno diga al menos tiene que orar 5 horas, sino que la
idea es de que uno lo busque con continuidad.
Es como cuando a veces uno viene y toma un celular, ¿verdad?
Uno viene y de repente uno está comiendo y agarra el celular y comienzan a ver TikTok
o alguna otra fuente o de repente uno tal vez ya hizo algo en el trabajo y lo
primero que hace es bueno voy a revisar el
teléfono ahorita que tengo un espacio disponible.
O si no queremos verlo con el sentido de los TikTok a veces con el WhatsApp.
De repente uno puede ser que está trabajando, tiene una tarea, tiene un
pequeño espacio libre y uno agarra el teléfono para ver si me escribieron para
yo poder contestar o si tengo llamadas perdidas para devolverlas.
Entonces a veces eso uno lo hace con frecuencia.
Ah bueno, tengo un espacio libre, ahorita lo voy a utilizar para revisar mis
correos o WhatsApp o mensajes de Telegram, para ver y
llamarles o escribirles diciendo que despuesito les escribo.
Entonces uno hace esas cosas con frecuencia.
Tal vez no las hace una, dos, tres horas, sino que agarra diez, cinco, quince,
se dedica a eso, cierra y después vuelve a hacer.
Porque de alguna manera uno puede entender que puede ser
importante, nos puede escribir por una emergencia, etc.
Entonces eso es lo que llamamos frecuencia.
Frecuentamos algo, lo hacemos con constancia.
Aunque no necesariamente va a ser en horas, pero si.
Inclusive a veces pasa con los videojuegos.
Cuando a uno a veces le gusta un videojuego o inclusive alguna serie,
uno dice ahorita que tengo un espacio voy a ver mi serie o voy a ver como se llama
este mi juego y un jueguito que sea de cinco minutos.
Entonces ahí está frecuentándose, se está constantemente haciendo en esos
espacios, porque de alguna manera a uno le puede gustar.
Entonces para eso también vamos a ver aquí la palabra
en la regla académica española que es frecuencia.
Dice repetición mayor o menor de un acto o de un suceso.
Repetición mayor o menor de un acto o de un suceso.
Similares repetición, reiteración, asiduidad,
prioricidad, constancia, continuidad.
Antónimo sin frecuencia.
Dos.
Número de veces que se repite un proceso periódico por unidad de tiempo.
Similar ritmo, ciclo, intervalo, oscilación, intermitencia.
Tres.
Número de elementos comprendidos dentro de
un intervalo en una distribución determinada.
Entonces si nos damos cuenta aquí nos habla
de repetición continua, de ser constantes.
Es decir que uno puede tener una frecuencia de día.
Alguien puede orar todos los días, tiene una frecuencia diaria.
Alguien puede frecuentar las cosas cada semana, o
puede frecuentar las cosas cada mes, o cada año.
Es una frecuencia.
O, como mencionamos, una persona puede frecuentar la oración cada día,
o puede frecuentarla continuamente un mismo día.
Todo depende de la frecuencia que se mencione, porque se habla de repetir.
Ahora, hay algo interesante acá con esto, porque realmente todo lo que estoy
mencionando es como base de lo que ya hemos venido hablando.
Pero, quiero enfocarme hoy en este versículo, Hechos 24-26, que claramente
tiene relación con lo que estamos viendo de la frecuencia.
Interesantemente, este pasaje no habla nada de oración, por así decirlo,
hacia Dios, o de algunos otros términos, pero me pareció muy interesante,
y por esa razón quiero colocarlo, porque hay algo que se menciona aquí muy
claro, y es parte del título, que habla de la esperanza.
Dice aquí, esto es cuando Pablo fue llevado a juicio y está preso,
dice de la siguiente manera,
Otra vez,
Y cuando yo leía este versículo, me llamó mucho la atención dos cosas.
Primero, el punto que era con frecuencia lo llamaba para conversar con él.
Pero la idea de conversar con él era porque tenía una esperanza.
Aunque, obviamente, en este caso alguien le
mandó, pero lo que quería él era dinero, ¿verdad?
Sí, pero ese es el punto de que él lo llamaba
con frecuencia porque tenía esperanza de algo.
Él, obviamente, a ser una persona terrenal y carnal,
y que claramente no estaba entregado a Dios, su...
lo que él quería recibir era dinero, en eso estaba su esperanza.
Y como él tenía la esperanza de que se hablaba con Pablo, tal vez Pablo le
soltaba su dinerito, porque Pablo tal vez decía, bueno, este Pablo quiere salir
libre, entonces tal vez lo mando a llamar continuamente,
tal vez me suelta un dinerito, y yo lo dijo ir libre.
Esa era la idea.
Porque tal vez ya había pasado con otros, ¿verdad?
Entonces, él lo estaba llamando prácticamente
bajo la esperanza de que iba a recibir algo.
Y por eso constantemente, bajo la esperanza, en este caso, este,
creo que es Félix, lo llamaba continuamente bajo la esperanza de querer
recibir algo, y por lo tanto lo hacía con frecuencia.
Lo hacía con frecuencia, es decir que constantemente lo estaba llamando,
así como que lo llamaba hoy, lo llamaba mañana, lo llamaba el siguiente día,
o tal vez, no sé yo, no sé si de repente, el lunes en la mañana, luego el martes,
luego el lunes en la tarde, y tal vez el mismo lunes en la noche, ¿verdad?
Pero la idea era, él tenía una esperanza.
La esperanza es que le dieran algo.
En este caso, para él era dinero, por lo tanto, constantemente lo
frecuentaba para hablar con él, para que recibiera la esperanza de lo que él quería.
Y este enfoque que estoy dando aquí es porque nos damos cuenta de que a veces
nosotros no frecuentamos la oración, porque no tenemos la esperanza de recibir algo.
Lo estamos viendo, a veces, la oración como una obligación.
Estamos, inclusive, viendo a veces la oración como algo que no funciona.
Y pueden ver muchas, si lo queremos llamar excusas o argumentos de por qué a veces no
oramos, ¿verdad?
Porque hay personas que he oído que dicen, mira, hermano,
yo no oro porque cada vez que oro me comienza a ir mal.
O comienzas a pasar cosas difíciles.
Otras personas dicen, hermano, es que yo no
oro porque no veo que pase lo que yo quiero.
No recibo mis respuestas.
Otra persona dice, es que yo oro pero yo no escucho a Dios.
Es que yo no oro porque yo...
¿Cómo se llama?
No me gusta.
Yo no oro porque no le hago sentido.
Entonces ellos, obviamente, si se dan cuenta, en todas las cosas que ellos
pueden mencionar, es porque ellos esperan algo.
Porque si yo digo yo oro y yo no estoy escuchando la voz de Dios, su esperanza
está en escuchar la voz de Dios en oración.
Si alguien dice, yo oro pero me tengo muchos problemas cada vez que oro y por
eso no oro, entonces la idea de él es orar para tener la esperanza de estar en paz.
Y si alguien dice, es que hermano, yo no oro porque yo no recibo lo que pido,
entonces su esperanza es poder recibir lo que él está pidiendo.
Y así nos podríamos ir en cada caso y nos vamos a dar
cuenta que la conclusión es de que queremos esperar algo.
Y no quiero decir que eso esté mal, ¿verdad?
Porque obviamente esa es la idea, esperar algo.
Por ejemplo, yo puedo frecuentar un restaurante e ir todos los días porque
espero comer bien, porque espero alimentarme.
Es decir, un restaurante, porque puede ser que sea económico.
O a un comedor, ¿verdad?
Puede ser que sea económico.
Me gusta la comida y también me gusta el lugar.
Entonces yo lo frecuento.
¿Por qué?
Porque espero pasarla bien.
Espero que mi economía esté bien y espero disfrutar.
Entonces lo frecuento.
De igual manera, cuando alguien tiene una novia,
por así decirlo, entonces él busca estar con ella.
¿Por qué?
Porque espera pasar el tiempo con ella.
Porque espera pasarla bien.
Porque espera darles un besito.
¿Verdad?
Entonces por eso se frecuenta, porque hay una esperanza, claramente,
que se espera recibir algo diferente en diferentes casos.
Porque obviamente las personas van a trabajar.
¿Por qué?
Porque saben de que esperan el sueldo de fin de mes.
Entonces frecuentan el trabajo, van todos los días a trabajar,
porque saben de que si faltan un día, eso les
va a ser descontado en su pago de fin de mes.
Entonces ellos van constantemente, frecuentemente
a trabajar con la esperanza que les van a pagar.
Pero si no les van a pagar, ¿para qué van a frecuentar el trabajo?
Mejor no trabajan.
¿Por qué?
Porque no les van a pagar.
Entonces dejan de ir a trabajar.
Entonces si nos damos cuenta, el sentido al cual estoy enfocándome con la
frecuencia y la esperanza es de que alguien no va a
frecuentar algo si no tiene una esperanza en algo.
Y por eso que a veces no es solo forzar a veces a alguien
a que vaya a orar, o que nosotros nos doblemos el brazo.
¡Tengo que ir a orar!
¡Tengo que ir a orar!
Porque a veces tenemos que ir bajo la esperanza
de algo, bajo el entendimiento de esperar en algo.
Y eso está correcto.
O sea, no es tan malo estar bajo esta esperanza.
Y también vemos acá la palabra en el Strong Concordance
relacionada a esperanza, esta que vemos acá.
La que vemos de esperanza.
En el griego es la 1679 Es la... el piso, dice.
El piso.
Dice que viene del pis, que es la 1680.
Y dice que lo han traducido como esperar o confiar.
En la Reina Valeria lo han traducido como retirar o apartar.
Pero se puede traducir como esperar o confiar.
Entonces, ¿qué quiere decir esto?
De que si lo traducimos de otra manera, dice al mismo tiempo
tenía confianza de que Pablo le diera dinero o esperanza.
Confiaba, por lo tanto porque confía, espera.
Entonces, esto me llamó mucho la atención porque nos damos cuenta de que a veces no
oramos porque no tenemos confianza, no tenemos esperanza.
Y la única manera que nosotros vamos a poder tener esperanza o confianza para
poder comenzar a frecuentar la oración ya sea inclusive día a día y obviamente entre
más uno ora, más uno entra en comunión con Dios, eso nos va a dar más confianza,
más esperanza y por lo tanto vamos a frecuentarlo más.
Porque si de repente me dicen a mí, mira, hay un restaurante que es bonito,
que es barato y que dan buena comida.
Uno dice, bueno, voy a ir.
Uno prueba.
Ah, me gustó.
Puede ser que, bueno, voy a ir otra vez y después puede ser que ya termino
desayunando, almorzando y cenando en ese lugar.
Porque nos comenzó a gustar tanto que comenzamos a ir más seguido.
La pregunta sería, entonces, ¿cómo puedo yo basado en lo que estoy mencionando,
¿cómo puedo yo tener esperanza o confianza en la oración?
Porque es algo que no tenemos, es decir, es algo
que tenemos que adquirirlo porque no lo tenemos.
Si lo tuviéramos, frecuentáramos la oración.
Por eso que hay personas que cuando uno las escucha
predicar, dicen, hermano, ore, hermano, ¿qué es esto?
Porque ellos constantemente están incentivando al pueblo a orar,
incentivando al pueblo a estar en la comunión, en la presencia de Dios.
¿Por qué lo están haciendo?
Porque ellos ya han vivido y han experimentado lo que significa orar y
tienen la confianza y la esperanza que puede pasar en el acto de la oración.
Por lo tanto, incentivan, impulsan a la gente a que lo haga.
Pero obviamente, a veces, nosotros no hemos como que recibido ese click o ese
impacto o esa revelación por el cual nosotros no lo hacemos.
Y ahí es donde tenemos que ir a la fuente máxima de confianza que es la palabra,
porque la Biblia dice que la Biblia es la palabra profética más segura.
Y a veces nosotros no le creemos a ese personaje que
está predicándonos o enseñándonos o testificándonos.
Inclusive hasta a veces nos puede nosotros pensar ay, yo no creo que él haya hecho
eso, o yo no creo que él haya experimentado eso.
Porque a veces nosotros somos muy desconfiados por
inclusive cosas que nos han pasado en la Biblia.
Pero hay algo a los cuales a veces nosotros sí le tenemos fe.
Y aunque sea más que a esos señores que se pueden estar predicando.
Y no estoy diciendo que sean falsos, ¿verdad?
Sino que a veces puede ser que nosotros desconfiamos.
Lo que quiero es entender es que tenemos algo que a veces
sí le confiamos y le tenemos esperanza, que es la palabra.
¿Y por qué?
Porque la Biblia nos ha demostrado que la palabra
de Dios es la palabra profética más segura.
También como dice el libro de Romanos, que lo que
antes se escribió, para nuestra enseñanza se escribió.
Para que por medio de las escrituras tengamos paciencia y esperanza.
Y algunos otros pasajes es que nosotros tenemos la fe en las escrituras.
¿Qué quiero entender con esto?
De que tenemos lo que nos va a ayudar a nosotros para tener esperanza o confianza
en el acto de la comunión con Dios o de la oración va a ser la misma palabra.
Que si nosotros leemos la palabra nos va a mostrar o demostrar
o argumentar o traer la promesa de lo que ocurre en la oración.
Pero como nosotros no leemos la Biblia obviamente
no conocemos lo que puede acontecer en la oración.
No logramos entender que expectativas o que esperanza nos va a traer la oración o
que cosas van a traer a función de la oración.
Inclusive si tan solo leíamos la Biblia, ni siquiera es que
nos entremos a indagar en un estudio como algunos dicen.
Hacemos un estudio profundo que de profundo no tiene mucho.
Pero así le llaman ellos.
Vamos a traer un estudio profundo pero no tiene profundidad.
Pero a lo que quiero señalar yo más que eso de la idea del estudio profundo es de
que a veces solo con que uno vea la Biblia o lea la Biblia sin profundizar mucho o
solo con que uno lo lea ya se da cuenta de respuestas de lo que pasa con la oración.
Sin tener de alguna manera una gran profundidad o análisis
o aplicarle una gran hermenéutica o exégesis y demás.
Cosas algo tan sencillas como por ejemplo el caso de filipenses capítulo 4 versículo
6 y 7 donde dice por nada estéis afanosos sino sean conocidas vuestras oraciones
delante del Señor y en toda oración ruego y súplica y la paz que sobrepasa todo
entendimiento guardará vuestras mentes y sus corazones.
Entonces yo estoy leyendo que ahí me dice a mí de que la oración pero aunque no
tengo que estar preocupado sino que me refugio en la oración.
¿Y qué me va a dar eso?
Me va a dar que me traigan la paz que sobrepasa todo entendimiento.
O sea, no necesito una gran análisis necesariamente
para entender de que si yo oro voy a recibir paz.
Porque ahí me está dando la esperanza de que si yo oro la expectativa, la esperanza
es que me va a traer paz bajo la idea de que tiene que ser conocida.
Es decir, yo tengo que tener la fe cuando vaya a orar.
Y tal vez alguien dirá, hermano, pero lo que pasa
es que cuando yo oro y yo pido, no me viene nada.
Entonces, ¿para qué voy a orar si yo pido y no tengo?
Y entonces hay una respuesta en Santiago, porque en Santiago dice que hay cosas
malvadas en nuestro corazón, que nosotros pedimos maldad
para nosotros mismos y Dios no nos va a dar maldad.
Eso lo estoy parafraseando de alguna manera, ¿verdad?
Porque ahí dicen, no hermanos, yo leí un versículo que dice, pedí y se orará.
Sí.
Pero también Santiago dice ustedes piden y piden mal para gastar en sus deleites.
Entonces, obviamente usted, si está pidiendo maldad, no se lo van a dar.
¿Por qué?
Porque usted está pidiendo fuera de la confianza
de Dios, fuera de lo que Dios no tiene.
O sea, Dios no va a tener algo.
Es como que usted vaya, por ejemplo, a la ferretería a comprar tortillas.
O sea, no existe eso.
Entonces, no tiene una lógica, ¿verdad?
Entonces, obviamente, usted quiere ir al reino de los cielos a pedir maldad.
No se la van a dar porque no existe eso.
Pero a veces puede ir disfrazada, ¿verdad?
Porque lo que pasa es que yo estoy pidiendo a mi esposa una ayuda idónea,
como la Biblia dice, que no es bueno que el hombre esté solo.
Y yo le orado a Dios Señor, dame una esposa
porque no es bueno que el hombre esté solo.
Y le estoy hablando conforme a las Escrituras, porque alguien me habló ahí
que me dijo que hay que hablar conforme a las Escrituras.
Pero eso es un problema también, porque aunque alguien diga, Dios,
dame una esposa porque no es bueno que el hombre esté solo.
Por favor, dámela.
Pero en el corazón esa persona realmente no quiere una esposa.
Lo que quiere es un ídolo porque quiere una mujer, tal vez una Miss Universo,
para estarla contemplando día y noche y para estarla admirando y disfrutando.
Y realmente lo que quiere es un ídolo.
No quiere una ayuda idónea.
Quiere un ídolo para adorarlo, para mostrarlo a los demás.
Es decir, que está pidiendo vanidad.
Entonces, obviamente, Dios no se lo va a dar.
Así como una vez me contaron en testimonio en una iglesia donde yo estaba,
decía el hermano pastor de jóvenes, una vez me vino a preguntar a una persona,
dijo él, y me dijo, será que Dios me puede dar una Esther como Esther y Abigail al
mismo tiempo, dijo él, en el sentido de tanto la inteligencia como la hermosura.
Entonces, ¿qué realmente está pidiendo él?
Él, aunque puede utilizar textos bíblicos, aunque pueda utilizar una jerga bíblica,
pero la intención de su corazón va hacia la maldad, va hacia la vanidad,
la idolatría y otros aspectos.
No es correcto.
Utilizan le cambian la jerga, pero la maldad sigue siendo la misma.
Inclusive cuando yo estaba en una congregación, lo veía, ¿verdad?
O sea, inclusive hablaba con una persona conocida sobre eso, de
que uno cuando está en el mundo dice, ¿ya viste aquí a chica?
¿Ya viste qué bonita?
Mira que no sé que comienzan las conversaciones.
A veces uno va a la iglesia y la persona dice, ¿ya viste a la sierva?
Que qué bonita la sierva vino hoy, ¿verdad?
Ah, como para el señor.
Están usando, le cambiaron la jerga, en lugar de decir chica o señorita,
le dicen ahora la sierva, la ministra, la hija de Dios,
pero la maldad con la cual lo están haciendo es la misma.
Lo único que cambiaron de jerga, ¿verdad?
Es como que yo en lugar de decirlo en español, lo digo ahora en inglés,
pero la maldad sigue siendo la misma.
Entonces, claramente, Dios no va a contestar ese tipo de oraciones.
Dios no va a responder a esa maldad, porque aunque yo le ponga a Dios textos
bíblicos, o aunque yo le ponga a Dios lenguaje bíblico o teológico, ¿verdad?
Que tal vez me ponga a hablar acerca de los padres de la teología, que de Calvino,
aunque yo haga ese montón de cosas, hay maldad detrás de eso.
Y Dios no va a contestar a mi maldad,
porque es maldad, aunque le ponga, si lo queremos llamar
así, un papel bonito de regalo, sigue siendo maldad.
Entonces, vemos que cuando uno lee la Biblia, nos muestran muchas cosas
esperanzadoras.
Casos, por ejemplo, el caso de primera Samuel, cuando hay una mujer que no puede
tener hijos, y lo que hace es dedicarle ese hijo al Señor.
Y cuando uno ve la historia de primera Samuel, esta mujer, llamada Ana,
dice que siempre su vida en cada año prácticamente
presentaba ofrenda y sacrificio a Dios.
Y uno puede meditar de que posiblemente ella siempre oraba.
Y eso nos ayuda a entender nosotros muchos sentidos y muchos contextos de muchas
cosas, porque dice que la otra esposa prácticamente
se burlaba de ella, era como una rival.
Entonces, según lo que yo entendería, esta mujer siempre iba a orar.
Siempre le pedía a Dios cada vez que subieran a sacrificar, dame un hijo,
dame un hijo.
La pregunta sería, ¿por qué Dios no se lo daba?
¿Será que no se lo daba porque ella decía, ah, sí, ya he terminado, Dios terminó mi
hijo, y que se pusieran a competir entre ellas, o agarrarse del pelo después de
tener los hijos, o así como pasó como con Raquel y Lea, de que andaban como que
compitiendo a ver quién tenía más hijos para quedarse con Jacob, ¿verdad?
Entonces, ¿cuál era el sentido de ella?
Pero vemos de que Dios le da el hijo a ella cuando ella se lo dedica a Dios,
o sea, cuando el deseo de ella se convierte para dárselo al Señor.
Le dice, si tú me das un hijo, yo te lo daré a ti, pero dámelo,
por favor, ¿verdad?
Entonces, ¿qué hizo ella?
Darle las cosas eran, dedicárselas a Dios.
Ya no era para su propio egoísmo, ya no era para pelear con su rival,
ya no era sólo para que así me van a dejar de molestar,
sino que era bajo la idea, mira, yo te lo doy a ti.
Y claramente eso se volvió una gran bendición, porque de ahí nace Samuel.
Pero fue una idea de entregárselo, y Samuel no sólo fue algo que le dio vida
a ella, sino que también dio esperanza al pueblo israelí, porque dice que se debía
dejar de la visión profética y otras cosas, y que por medio de Samuel regresa a eso.
Y después inclusive Dios le dio más hijos a esta mujer, llamada Ana.
Entonces, vemos de que había que entregárselo
al Señor, y que no era por egoísmo.
Y hay otros pasajes que nos dan esperanzas a nosotros de oraciones, ¿verdad?
Oraciones como el caso de Salmo 51, cuando David ora por hacer restaurado para
salir de su pecado, y no sólo salir de su pecado, sino que también poder encaminar a
otras personas que han pecado para que sigan
el camino de Cristo y guardar a la nación.
Y Dios escucha a las oraciones de ellos, ¿verdad?
Y hay muchas oraciones en la Biblia que nos muestran a nosotros las esperanzas,
como lo que se conoce mucho, la oración de Javes, que Javes dice, oh, si tan solo
ensancharan mi tienda, si hicieras esto, si hicieras lo otro, y que inclusive viene
Dios y dice que se lo cumplió, pero que también él era un hombre justo.
Oraciones como cuando vemos al Zacarías, y dice que Zacarías, pues era un hombre
justo, que oré continuamente al Señor, Dios le dijo tus oraciones he escuchado,
si te vamos a dar tu hijo que será llamado Juan el Bautista.
Entonces, vemos muchas oraciones que fueron contestadas en la Biblia,
y como ellos lo plantearon, y lo que vino después de eso, o sea, no sólo fue el que
ellos plantearon una oración, sino que la gloria que se manifiesta después de esas
oraciones, por ejemplo, el sentir de David.
Dice que David se dio cuenta de que él estaba viviendo en casa de cedros,
pero el tabernáculo de Dios estaba prácticamente una tienda.
Entonces dijo, cómo va a ser posible que yo viva en una casa de cedro, o una casa
gloriosa, y tenga prácticamente la casa de Dios en una champa, o sea, en una tienda.
Vamos a traerlo a perspectiva, tal vez un poquito terrenal.
Es como que alguien tenga una su mansión, y la
iglesia donde pastorea está hecha de lámina.
No tendría mucho sentido que una persona tenga una su mansión, y que de repente él
salga de su casa para ir a predicar a la iglesia y la iglesia sea de lámina.
O sea, no tiene sentido, ¿verdad?
Algo así estaba viendo David eso.
O sea, él tenía su casa, su palacio, y pues que la casa del Señor, o en este
caso el tabernáculo donde estaba el Arca del
pacto, estaba en tienda, o sea, en telas.
Entonces, no es posible.
Entonces yo quiero... Habla con el profeta Natán y dice yo
quiero hacer una casa Jehová, quiero hacer un templo a Dios.
Y claramente fue correcto.
Pero lo interesante no solo fue que él ora o que él lo quiera hacer para Dios,
sino que también Dios responde con una gloria, y
lo que se conoce ahora como el templo de Salomón.
Y lo que nosotros ahora conocemos la restauración
del tercer templo que vendrá en los tiempos finales.
Entonces, a través de la oración vino Dios y contestó de una manera gloriosa.
De igual manera cuando en este caso Salomón ora
para que Dios escuche las oraciones en ese templo.
Y vemos que dice que la gloria de Dios cayó, que vino un humo y que la gloria de
Dios llenó todo el templo y muchas otras cosas.
Entonces, cuando uno comienza a ver en la Biblia todas las oraciones que se van que
se presentan que se van presentando nos muestra a nosotros la claridad de cómo
hacerlo y qué es lo que va a venir después de haber orado por esas cosas.
Pero cuando nosotros no tenemos absolutamente nada, en el sentido de que
no conocemos nada de nada, y solo queremos ir a orar para nuestros propios deseos y
placeres terrenales, ¿cómo nos van a contestar?
¿Qué confianza va a haber?
Porque inclusive en este caso que vemos de Pablo y Félix ¿Cómo
Pablo iba a darle dinero si sabía que eso era injusticia?
¿Cómo Pablo iba a dar dinero si sabía que eso era hacer corrupción?
Pero Félix no.
Félix dice tal vez me sacó unos billetillos y los
sacó a la cárcel porque así se maneja esto, ¿verdad?
Porque él tenía un pensamiento terrenal más Pablo tenía un pensamiento de lo espíritu.
Entonces, si uno lee la palabra, nos va a dar a nosotros la esperanza de
qué va a ocurrir, la confianza de qué va a ocurrir si yo oro a Dios.
Por eso que constantemente Jesús también hablaba de las oraciones.
Por ejemplo, cuando dice que no cesen de orar, y puso el ejemplo de una mujer que
constante decía, hazme justicia, hazme justicia.
Dice que había un juez injusto, y que este juez injusto dijo, ya me cansé de ella.
Yo no temo a Dios, ni hago justicia, pero le voy a
hacer justicia a esta mujer, no sea que siga molestando.
Entonces, ¿qué es lo que pasa ahí?
A veces las personas dicen, así como dice que hay que orar,
entonces voy a seguir pidiendo mi maldad, por así decirlo.
No lo dicen de esa manera, pues.
La persona sigue pidiendo su maldad, porque eso no es lo que pasa, que la
Biblia dice que no hay que dejar de orar, hay que orar sin cesar.
Pero ahí nos está mostrando que no sólo es orar sin cesar.
Dice que esta mujer pedía justicia.
Y que como Dios se mueve en la justicia, él va a complacer conforme a la justicia.
Entonces, cuando nosotros vamos a orar, no vamos a orar en justicia.
Vamos a orar en injusticia.
Entonces, ¿cómo vamos a esperar que un juez justo nos dé a nosotros justicia,
si lo que estamos pidiendo son cosas injustas?
Pero si yo sé que el juez es justo, y yo estoy pidiendo justicia, tengo la
esperanza que me van a contestar injusticia,
porque estoy haciéndolo en justicia.
Entonces, si nos damos cuenta, la Biblia nos enseña muchas cosas de
diferentes escenarios, manera de cómo las personas oraron, y cómo vino la respuesta.
Y ¿por qué es de que nosotros a veces oramos y no hay respuesta para nosotros?
Porque nuestra esperanza no está puesta en las cosas espirituales o celestiales,
sino en las carnales y terrenales, para querer disfrutar
de placeres y deseos que Dios no quiere hacerlo.
Y de lo que sí quiere que pidamos, nosotros no lo pedimos.
Si nosotros comenzamos a examinar nuestras oraciones, nos vamos a dar cuenta de que
la mayoría de cosas que pedimos son terrenales.
Y no pedimos lo que realmente Jesús nos dijo.
Por ejemplo, cuando Jesús dice Pedirse os dará, buscad y hallaréis.
O que, si vuestros padres que son malos saben dar buenas dadivas, cuánto no malos,
vuestro Padre Celestial dará el Espíritu Santo a quien se lo pida.
Entonces, si comenzamos a ver nuestras oraciones, nos vamos a dar cuenta que en
nuestras oraciones no hay peticiones del Espíritu Santo.
No pedimos Señor, llénanos de tu Espíritu Santo, o dándolo.
Alguno podrá decir, hermanos, que ya tenemos al Espíritu Santo y lo tenemos en
plenitud, porque Dios nos lo dio todo en plenitud, pero no se les mira.
O sea, ustedes hablan, pero no se les mira.
El mismo apóstol Pablo dice, no se meáis conmigo en lo cual hay disolución,
más bien sean llenos.
¿A quiénes se lo dijo?
A creyentes.
No se lo dijo en conversos.
Le está diciendo a los creyentes que busquen ser llenos.
¿Cómo así?
Ya eran creyentes.
Entonces, si nos damos cuenta, nosotros, a pesar de ser creyentes,
debemos buscar continuar siendo llenos, permanecer llenos.
A veces nos logramos entender cómo funcionan las cosas en el reino.
Entonces, lo que quiero entender con todo esto
está de que vemos dónde está nuestra mirada.
Por eso es de que Dios a veces no contesta, aparentemente.
Y a veces si contesta, contesta corrigiéndonos,
diciéndonos que no es la manera de hacerlo.
Entonces, nosotros tenemos que leer la palabra
para entender la oración y las esperanzas que trae.
La oración y la confianza que trae.
Por eso mencioné el caso de Filipenses 4, 5, 6, 7, ¿verdad?
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras oraciones con toda
oración, ruego y suplica, con acción de gracias, y la paz que sobrepasa.
Eso es una esperanza.
Entonces, ¿yo oro por qué?
Porque voy a recibir la paz que sobrepasa todo entendimiento.
Pero si yo no oro, no voy a poder recibirlo.
¿Y cómo me entero?
Por la palabra.
Sin mencionar que alguien dirá, bueno, yo quiero la gloria del Espíritu Santo.
¿Qué tengo que hacer?
Pedí y se los dará.
¿Es justicia pedir al Espíritu Santo?
Es justicia porque nos guiará a toda verdad.
Entonces, si yo voy a la comunión con el Padre y le digo Señor, dame tu Espíritu
Santo porque me guía a toda verdad, para que yo pueda ser lleno de ti,
para que yo pueda caminar conforme a ti, para que yo pueda ser lleno de tu amor.
¿Acaso no nos lo darán?
No nos lo darán porque ahí dice, es una esperanza.
Pero si yo quiero venir y pedirle al Padre, al Espíritu Santo, como lo
mencionan, por ejemplo, inclusive en el libro de Hechos, que algunos lo querían
porque pensaba que se podía pedir por dinero y lo reprende Pedro.
Entonces, ahí estamos mal porque hay unas personas que
andan pidiendo unción para ser famosos, para predicar.
Entonces, eso no tiene sentido.
Muchos dicen, es que hermano, la unción se gana de rodillas, pero no lo están
diciendo bajo el panorama de necesariamente tener la gloria de Dios en
nosotros para adorar a Dios, sino que lo están haciendo como una forma de decir,
si quieren ser famosos, pónganse a orar.
Eso es ilógico.
Entonces, ¿cómo Dios les va a dar la unción de su espíritu?
Porque quieren ser famosos para andar predicando de
país en país y no necesariamente para la salvación.
Porque el punto aquí es salvación para el que crea, para que nosotros se llenos del
Espíritu Santo, disfrutemos de nuestra herencia, las aras de nuestra herencia y
que debemos con ello testificar con poder a
las naciones de lo que es la salvación de Dios.
Pero la gente no quiere eso.
La gente quiere fama.
¿Y cómo lo quiere conseguir?
Por medio del Espíritu Santo.
Es decir, le da un enfoque piadoso, aparentemente
a las cosas, pero están haciéndolo en maldad.
No están haciéndolo para disfrutar del reino de Dios.
No están haciéndolo para que la gente crea el Evangelio de Dios.
Lo están haciendo porque ellos quieren ser famosos.
¿Cómo Dios le va a dar entonces eso?
Entonces, por eso que nosotros tenemos que comenzar a leer las Escrituras para
conocer la esperanza, la confianza de lo que ocurrirá en oración.
De lo que pasará en mi intimidad en oración con Dios.
Y hay cosas muy maravillosas, por ejemplo, el caso de Moisés y Jesús, ¿verdad?
Moisés y Dios, o Dios y Moisés.
¿Por qué?
Porque dice que Moisés, cuando estaba en comunión con Dios, cuando hablaba con él
cara a cara, dice que el rostro le brillaba.
Es decir, que él cargaba una gloria de la presencia de Dios.
Se le mostraba en su rostro.
El rostro prácticamente, la luz que tenía en el rostro era una señal de su comunión.
Porque eso no solo dice, haz que le brillaba.
Pues para brillar, mejor le pongo brillantina, me pongo un par de focos.
Pero ese no es el sentido.
El punto está que la gloria de Dios era tan
grande en él, que se le manifestaba en el rostro.
Entonces, eso quiere decir que cuando yo vaya
con Dios, se van a manifestar cosas en mí.
La gloria de Dios en mí, en la comunión que yo tengo con él, se me va a manifestar.
Se va a dar a relucir, a ver.
¿Por qué?
Porque vamos a dar testimonio de la gloria de Dios en nosotros.
La gente va a poder observarla.
Y va a poder creer al evangelio.
Entonces, hay una intimidad que nos llama, por eso que él estaba en comunión.
Inclusive Josué, porque inclusive Josué anhelaba eso.
¿Y qué pasaba?
Y es una de las cosas que me llama mucho la atención de
Josué, porque muchos dicen, hermano, quiero ser como Josué.
Pero, ¿quieren ser por Josué, solo por la fama?
Ah, es que lo que pasa es que como quiero ser su sucesor de Moisés, entonces,
quiero ser como Josué.
Porque Moisés es muy grande, pero Josué es más abajito.
No funciona así.
Si nosotros comenzamos a ver la vida de Josué, más que solo el hecho de decir,
ah, es que lo que pasa es que Josué sí creyó al mensaje.
La idea de Josué, que a veces no hemos visto, es
de que Josué buscaba la presencia también de Dios.
Y sabía de que si seguía a Moisés, sabía que iba a estar a la presencia.
Por eso que cuando vemos a Josué, dice que Moisés sube al monte.
¿Y qué hace Josué?
También sube al monte.
Lo que pasa es que no puede subir hasta donde Moisés puede subir.
Pero él sube.
Dice que Moisés, cada vez que bajaba la
nube, dice que Moisés iba a hablar con Dios.
Pero también dice que iba Josué y se ponía a las puertas del tabernáculo.
O sea que Josué andaba persiguiendo la presencia.
No podía acceder a la misma manera que Moisés.
Pero sí se quedaba en el camino.
Entonces él buscaba.
O sea que Moisés no fue escogido.
Pero Josué no fue escogido por Dios, sólo porque al Tim Marín de Do Pingüe.
No fue por eso.
O no fue porque, ah, bueno, ¿qué hacemos?
Ahí está Josué pues que sí creyó el mensaje.
No, Josué buscaba también la presencia.
Sabía lo que ocurría con Moisés y él también lo quería.
Y por eso que él buscaba eso.
Entonces nosotros estamos viendo lo que ocurre en la esperanza de la comunión.
¿Qué me va a traer la comunión?
¿Qué me va a traer la oración?
Claramente no me va a traer deseos carnales.
No me va a traer cuestiones de maldad terrenales.
Me va a traer la gloria plena de Dios.
O como lo que vemos Jesucristo, una transfiguración.
Porque uno dirá, hermanos, que lo que quiero yo vivir es
la transfiguración, como Jesús que le transfiguró todo.
Pero a veces nos vamos también sólo a ese
extremo de como que fuera ciencia ficción esto.
Y nosotros vemos que si uno está así como Jesús, que lo transfiguraron, que lo
cambiaron, eso no significa que yo voy a andar
necesariamente transfigurado todo el tiempo sólo en oración.
Lo que me quiere entender la transfiguración es de que yo a través de
la comunión y la oración Dios me va a cambiar a la semejanza de Cristo.
Entonces yo tengo la búsqueda de una semejanza.
Yo tengo que buscar la semejanza de Dios.
Entonces yo sé que a través a través de la oración yo voy a ser transfigurado,
voy a ser cambiado a una semejanza de Cristo.
Entonces si nos damos cuenta cuando leemos la Biblia y vemos
las partes de la oración, vemos las esperanzas que trae.
Vemos la confianza que nos puede dar Dios diciéndonos, hablándonos, mostrándonos.
Pero si no leemos, no podemos saber lo que nos espera cuando vayamos a orar.
Por eso que la gente no ora, porque no espera nada de la oración.
No espera que pueda funcionar o piensa que lo que pasa es que opino y no me dan.
Porque obviamente pide maldad, pide arrogancia, pide altivez.
Así como hace muchos años mi papá me hablaba y me decía, mire ¿qué pasaría si
Dios nos contestara todas las cosas sin preguntar?
Y me decía, mire, así como somos nosotros de malos, decía él, a pesar de que mi papá
no era muy dedicado, me decía él, mire, a veces nosotros venimos y ¿qué
pasaría si yo vengo y pido una casa y Dios me la da?
Ahí está la casa.
Y el vecino dice, ah, yo quiero tener una casa más grande que la del otro.
Y Dios se la da.
Y el otro dice, ah, yo quiero tener una tres veces más grande que el otro.
Esto se volvió una gran competencia.
Me decía mi papá que tendríamos casas como de no sé
cuántos niveles por pura competencia entre nosotros.
Si Dios solo nos contestara las oraciones solo porque sí.
Y Dios no la contesta porque tenemos maldad y pedimos más por envidia,
por querer tener más que los demás y no necesariamente
por una verdadera justicia, una verdadera razón.
Y no buscamos necesariamente nosotros ser a la semejanza
de Dios, ser como la bondad y la misericordia de Dios.
Y ahí donde también quiero mencionar este versículo
que es 1 Corintios 6, del 16 al 17, versículo 16.
O no saben que el que se une a una ramera es un cuerpo con ella, porque él dice,
los dos vendrán ser una sola carne, versículo 17.
Pero el que se une al Señor es un espíritu con él.
Aquí nos estamos hablando de una esperanza en la comunión de oración.
Porque si yo voy a orar con Dios, voy a tener una comunión
con Dios y me uno al espíritu de Dios y me hago uno con él.
Esto es una bella esperanza para nosotros.
¿Por qué?
Porque cuando vemos a un Jesús, en el libro de Colosenses, que dice que
Jesucristo es la imagen de la esencia del Dios invisible.
Cuando habla de la imagen, prácticamente es lo que podemos
ver, y por eso Jesús dijo, el que me ve a mí, ve al Padre.
Como dijo Felipe, muéstranos al Padre y así nos quedamos satisfechos.
Y Jesús dijo, bueno, tres años has estado conmigo y no me conoces.
Porque Jesucristo es la imagen del Dios invisible.
¿Cómo lo logró?
Entrando en la comunión con el Padre.
Porque aquí dice que se hacía uno, pero el que se une al Señor es un espíritu con él.
Se hace uno con él.
Entonces Jesús logró ser la imagen del Dios
invisible porque estaba en la comunión continua.
Frecuentaba constantemente la comunión.
Entonces hacía una misma imagen, un mismo espíritu con él.
Entonces teníamos la esperanza.
Y alguien dirá, pero ¿eso qué me sirve?
La ira se va a ir.
La contienda, la arrogancia, la maldad.
Todo eso que nos ocurre, problemas teniendo al Dios vivo delante de nosotros
y tomando todo lo que él es para que nosotros lo tengamos.
Y porque él no anda irado o encaprichado o como se llama con maldades, arrogancias,
insultos o burlas.
Él no anda en ese sentido.
Él anda en paz, justicia y gozo.
Y eso quiere que lo tengamos.
¿Y cómo lo vamos a adquirir?
En la oración.
Lo que pasa es que nosotros queremos fórmulas.
Nos acostumbran a tomarnos una pastilla y que se nos quite el dolor.
O andar con fórmulas de XY o inclusive tres pasos para tal cosa.
Cinco pasos para la riqueza.
Tres pasos para no sé qué.
Acostumbrados estamos a que tal vez en la iglesia nos
digan mi hermano tiene que hacer estos pasos y queda listo.
Como que fuera medicina.
Tómelo ocho veces al...
cada ocho horas por siete días y ahí se le va a quitar.
Pero la respuesta está en la presencia.
La respuesta está en la comunión.
La respuesta está en orar, en adoración para tener el mismo espíritu que él.
Y por eso vamos a poder vencer.
Puede ser la vida todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Es decir, con su espíritu.
Pero lastimosamente ese versículo lo utilizamos
para, ah, es que voy a comprar mi carro.
Todo lo puedo en Cristo me fortalece para comprar mi carro.
Ah, es que esa señorita es sierva de Dios.
La voy a conquistar.
¿Por qué?
Porque todo lo puedo en Cristo me fortalece.
Eso es maldad.
O sea, queremos agarrar versículos de la Biblia para hacer sus maldades.
Cuando la Biblia dice todo lo puedo en Cristo, quiere decir que lo hagamos en el
amor, en la paz, en la justicia, en el gozo.
Y podemos hacer todas las cosas en él.
Porque en él no hay arrogancia, en él no hay mentira, en él no hay engaño,
en él no hay hipocresía.
Y estamos agarrando ese versículo como que fuera un hechizo, ¿verdad?
Como que fuera una varita mágica.
No, eso nos está mostrando la realidad de las cosas.
Yo tengo que hacer las cosas en el amor.
¿Por qué?
Porque el amor todo lo puede.
Y no vamos a poder lograr movernos en el amor si no estamos en el amor.
¿Cómo lo vamos a lograr?
Estando en la presencia.
Por eso es que necesitamos orar.
Porque si yo oro continuamente, yo voy a buscar a Dios
en mi comunión, en oración, yo voy a poder hacerlo.
Porque tengo el poder en mí.
O tengo prácticamente... estoy en el poder de Dios.
Entonces yo tengo una esperanza en su comunión, en su presencia.
Entonces podemos ver por qué sé que Jesús iba con frecuencia a la oración.
Porque esperaba recibir la presencia.
Esperaba recibir la comunión.
Esperaba recibir el poder de Dios.
Esperaba recibir todo lo que Dios puede manifestar y ofrecer.
La amistad que puede haber.
Entonces, Jesús tenía una esperanza, una
expectativa de lo que iba a recibir en oración.
Claramente, como vimos el caso aquí de Félix.
Félix esperaba dinero, pero esperaba algo.
Por eso llamaba continuamente a Pablo para hablar con él, para conversar con él.
Porque su esperanza dice, tal vez me suelta mi dinero.
Pero nosotros entendemos que en el Espíritu, lo que nos está hablando es de
que podemos ir constantemente a la comunión a conversar, a estar con él.
Y vamos a esperar de él palabras de esperanza, palabras de gozo, palabras de
amor, ministraciones de su Espíritu Santo, ministraciones de liberación,
ministraciones de amistad, de amores, de comunión, de guianza, etcétera.
Todo de parte de Dios.
Claramente alguien dirá, Mario, pero todo lo que usted me dice, yo no lo vivo.
Ni modo, porque a veces cuando uno está lleno de pecados y a veces vamos a la
oración, a veces puede ser difícil, porque a veces Dios nos quiere hasta
limpiar y como estamos, nos están quitando la multitud de tinieblas que hay en
nosotros y esas tinieblas no se quieren ir y van a sentir incomodidades.
Y por eso también, incluso a veces no podemos ser guiados a oración,
porque las tinieblas que tenemos en nosotros están evitando que vayamos a
presentarnos delante de la luz, porque saben
lo que ocurre cuando estamos en la presencia.
Si nosotros leemos los evangelios, vamos a darnos
cuenta de que Jesús caminando tranquilo, ¿verdad?
Eso es lo que a mí me sorprende, porque vemos a Jesús tranquilo caminando,
es como damos cuenta de que nosotros vamos a ir a un parque, queremos caminar,
queremos agarrar aire, queremos disfrutar del paisaje, si lo queremos llamar así,
y tranquilos caminando.
Así me imagino yo a veces cuando Jesús iba caminando tal vez por los pueblos y de
repente dice que un endemoniado ¿por qué nos atormentas?
Jesús no lo reprendió, Jesús no gritó fuera en el nombre de Jesús, Jesús no hizo
nada, lo único que hizo fue caminar, disfrutar de la vida, y estos demonios que
estaban por allí comenzaron a decir ¿por qué me atormentas?
Entonces, ¿qué hizo Jesús?
No hizo nada, solo se presentó, no habló, no gritó, no movió la mano,
no hizo alguna señal profética, simple y sencillamente caminó en el lugar
con su presencia, y los demonios estaban atormentados.
Entonces, ¿qué significa eso?
De que a veces no vamos a oración porque los demonios espíritus que a veces tenemos
dentro de nosotros, nos impiden llegar a la presencia de la oración, porque sabe
que si estamos en la presencia, ellos se tienen que ir.
Entonces, porque no se quieren ir, nos están impidiendo llegar a la oración.
Y como a veces nosotros tenemos eso, nos sentimos hasta tal vez incómodos,
o ya queremos dejar de orar, porque los espíritus o demonios que puede tener
alguien, ya no quiere, y no se sienten bien, y no
quieren salir, se están esforzando por no salirse.
Y eso no lo digo yo, eso lo dice la Biblia, Juan capítulo 3, versículo,
si no estoy mal, creo que es 20 al 21.
Dice, y el que hace lo malo, no se acerca a
la luz para que sus obras no sean reprendidas.
Pero aquel que hace lo bueno, se acerca a la luz para ser galardonado por la luz.
Entonces, como nosotros tenemos tinieblas, no queremos
presentarnos delante de la oración, de la presencia de Dios.
Pero sabemos que si somos purificados en la oración y continuamos perseverando en
ello, vamos a comenzar a sentir y deleitarnos
cada vez más, en lo que nos limpian, ¿verdad?
En lo que nos quitan las inmundicias de los pecados.
Porque hay hermanos, pero ya Jesús pagó por todos nuestros pecados.
Pero no significa que la inmundicia se quite.
Por ejemplo, si yo vengo y estoy muy limpio, reluciente, bañado, perfumado,
pero de repente vengo y me voy a tirar donde está el lodo, donde está la basura,
y me comienzo a dar vueltas ahí, no voy a salir limpio.
No voy a salir perfumado.
Voy a salir hediondo y sucio.
Me tengo que ir a volver a limpiar.
Me tengo que ir a volver a bañar, a cambiar, a echarme mi perfume,
para volver a estar bien.
Y eso no es lo que no entendemos.
Si alguien viene y va a pecar, las inmundicias le quedan.
Él puede venir a pedir perdón por sus pecados, pero tiene que ser limpiado.
Por eso es que somos limpiados por el agua de la palabra.
Entonces, lo que hace Dios a veces cuando
uno está en oraciones, comienza a limpiarnos.
Nos pasa, como aquí decimos en Guatemala, no sé
si en otros países, el PASHTE, para quitarnos.
Nos va quitando y nos va quitando y nos va quitando para que estemos limpios.
O el mensaje que a veces yo he mencionado, es como el caso de un esposo y una esposa.
Si el marido llega sucio, llega hediondo y no va a decirme nada, tengamos habito,
vayamos a tener una intimidad, ¿qué le va a decir la esposa?
Primero anda a bañarte.
Anda a bañarte primero, después tenemos intimidad.
Pero si el esposo llega bien limpito, bien bañado con su perfume, hermosa mía,
tengamos intimidad, con gusto lo va a hacer.
¿Qué pasa?
Cuando nosotros estamos delante de la presencia, queremos tener amores con Dios.
Pero a veces lo que Dios hace es primero nos limpia para poder tener amores.
Por eso es que hay una consagración que Dios permite primero con nosotros.
Nos quiere santificar, nos quiere purificar.
Inclusive a veces cuando se ve en el caso del arca del pacto, que primero tenía que
limpiarse y purificarse para llegar al lugar santísimo.
Entonces Dios a veces primero nos santifica, nos purifica.
Ese proceso a veces duele o cuesta porque hay
liberaciones, hay manifestaciones en la oración.
Por eso que hay gente que cuando va a orar, de repente
bosteza, le pasan cosas raras, y dice, ¡ay, no, qué feo esto!
¿Por qué?
Porque está siendo liberado en la presencia.
Alguien me va a decir, pero si estoy en mi cuarto, sólo estoy abriendo mi boca.
Pero es que esto, por así decirlo, es como dimensional, ¿verdad?
Aunque uno pueda ponerse de rodillas en su cuarto,
uno está entrándose en el trono de la gracia.
En la presencia de Dios, ¿verdad?
No es una cuestión terrenal pura, ¿verdad?
Entonces uno se adentra, por así decirlo, en ámbitos eternos cuando uno está orando.
Entonces, por eso es la idea de que uno vaya a orar a pesar que pueden pasar,
uno se puede sentir incómodo, o uno puede estar... ¡Es que me da sueño!
No es sueño, son demonios saliendo del cuerpo.
O otras reacciones que a veces uno tiene.
Se desespera la gente cuando está, a veces quiere orar.
Pasan varias cosas.
¿Por qué?
Porque tienen maldad, tienen espíritu y otras cosas dentro de ellos.
Pero soy cristiano, yo no debería tener demonios.
Eso que usted dice es mentira.
Los espíritus toman cuerpos.
No necesariamente es que se van a meter al espíritu, ¿verdad?
Por eso dice, creo que Santiago dice, no creo que es
Pedro, dice que sus ojos están llenos de adulterio.
¿A quiénes se los dice?
A los cristianos.
No se los dijo a incrédulos.
Le está hablando una comunidad, por eso con una vela, por así decirlo,
el destinatario dice a las iglesias que están en Asia.
Y luego dice y ustedes, tus ojos están llenos de adulterio.
¿Quiénes?
Los creyentes.
Por andar en cosas de la vida.
Cuando el apóstol Pablo dice, yo tengo un emisario en mi carne, que me abofetea.
¿Dónde estaba?
En la carne.
¿Él tenía lleno el espíritu santo?
Sí.
Entonces, ¿por qué este emisario estaba en su carne?
Entonces, vemos de qué hay espíritus que toman.
Por eso que vemos al apóstol Pedro, que estaba lleno del espíritu santo,
pero influenciado por un espíritu de hipocresía.
Entonces, si nos damos cuenta, Dios nos necesita liberar, pero como a
veces nosotros nos vamos a meter al fango, en lugar de estar en la presencia
continua, en lugar de estar constantemente limpiándonos.
Venimos, nos limpiamos y nos vamos a ensuciar, como los niños.
Los ponen bonitos, los cambian bien, a veces cuando van a un cumpleaños,
una actividad, hermosos.
Uno se descuida, ya se metieron al lodo, ya todo lo que estaba limpio se quita,
o inclusive a veces a los perritos, que los perritos se le tiran a los niños
para jugar con ellos, ya tienen las patitas sucias y el vestido de la niña o
el niño que estaba blanco, ya lo ensuciaron.
Un descuido nada más.
A veces nosotros damos a nuestros miembros al pecado y nos contaminamos, y Dios tiene
que volvernos a limpiar cuando estamos en la oración.
Queremos disfrutar de la oración con la
plenitud, pero tiene que limpiarnos primero.
A lo que quiero entender con todo esto está que hay esperanzas para la oración.
Si no conocemos estas esperanzas, estas confianzas que Dios da, no nos vamos
a acercar, nos vamos a detener, nos vamos a frenar,
porque no conocemos la importancia de las Escrituras.
Inclusive el libro de Efesios dice, pero en el libro de Hebreos dice,
acercados con confianza al trono de la gracia para el oportuno socorro.
Aquí nos está mostrando la esperanza de ser
socorridos, la esperanza que el Rey nos escucha.
O como en otros casos dice también Juan en capítulo 2 creo que es, cuando dice y
abogados tenemos delante el Padre por si alguno ha pecado.
Hay una esperanza de rescate, una esperanza de ser libres de acusaciones.
Pero como claramente porque no leemos la palabra, porque no vemos cómo funciona,
nuestra vida no está en esperanza para la oración.
Pero si leemos todo lo que la Biblia nos habla de la oración, y todo como inclusive
como Dios responde esas oraciones de manera magnífica, eso nos da confianza,
nos da una esperanza para ir a orar.
Y por consecuencia vamos a frecuentar más la oración.
Por eso que a veces uno al principio no oraba
mucho, será que Dios me escucha, será que no, etc.
Uno va, contesta, experimenta, ah, sí me escucha ahora.
Va uno a orar, ah, sí siento su presencia.
Y comienza uno constantemente a ir más.
Inclusive uno se va esforzando para buscar tener más comunión con Él.
Porque nos están dando cuenta que nos responde, que nos alienta, que nos enseña,
que nos bendice, etc.
Conforme más vamos orando.
Y obviamente entre más buscamos y más buscamos, más damos tiempo a la oración,
más experimentamos el valor que eso significa.
Por eso que vemos que Jesús frecuentaba constantemente porque sabía la plenitud de
lo que sucedía en las oraciones, en la presencia, en la intimidad.
Y a veces nosotros lastimosamente le damos más confianza o esperanza a otras formas o
métodos.
Inclusive acerca nuestra propia sabiduría.
Inclusive por eso no nos gusta orar, ¿verdad?
¿Por qué?
Porque Dios nos va a decir las cosas como Él quiere.
Pero ¿qué pasa?
Nosotros pensamos de que nuestra sabiduría a veces es más
grande y por eso hacemos nosotros lo que nosotros queremos.
Y eso es una injusticia.
Eso no debería ser correcto.
Inclusive a veces el enemigo nos habla o nos mete pensamientos.
A mí me ha pasado que de repente uno va a tomar una decisión y uno dice,
tengo que orar para hacer esto ahora.
Tengo que ir a pedir consejo a Dios para que Dios me hable para saber qué hacer.
Y el enemigo de repente viene y te adentra un pensamiento que le dice a uno,
no te sale más rápido ir a hacerlo tú.
Toma decisiones hombre.
Ahí está en la Biblia.
Solo agárralo, hazlo.
¿Para qué tienes que orar?
Además Dios te va a probar lo que vas a tomar por decisión.
Así te ahorras tiempo.
Si te vas a orar, te va a pasar dos días,
hasta una semana en lo que Dios te contesta.
Pero si lo haces, si ahorita tomas la
decisión, ya hiciste, te ahorras una semana.
Entonces el enemigo engaña.
Para que uno agarre su propia sabiduría y no tome la sabiduría de Dios.
Pero la sabiduría de Dios es más precisa, es más excelente, es más confiable.
Pero como a veces uno se cree mejor, uno se
cree más sabio, hábil, que todas se las puede.
Entonces uno escoge a veces la segunda opción de hacer las cosas ya, rápido,
a la manera que uno quiere.
Pero después, al final de la meta, o al final de los acontecimientos,
trae problemas.
Es como lo que hemos visto el hijo pródigo.
El hijo pródigo dice dame padre los bienes que me pertenecen.
¿Qué hizo él?
Él no quiso sujetarse a la voluntad del padre, a la obediencia al padre.
Por eso quiso tomar sus bienes para hacer su
propia voluntad con los bienes que él quiere.
Entonces la idea no era hacer eso, pero lo hizo.
¿Pero cuál fue el final de eso?
De que él terminó desperdiciándolo, terminó prácticamente desobedeciendo,
tirándolo todo por la borda, porque él se salió de la voluntad del padre.
Al principio disfrutó, porque él dice que hizo lo que quiso.
Lo disfrutó para él en su momento, pero después vio que
el final no era correcto, y él tuvo que regresar otra.
Y así nos pasa a nosotros.
Puede ser que al principio diga no, es que ha
tomado la decisión, creo que es lo mejor, etc.
Pero a veces eso, al final, trae consecuencias.
Tal vez no hoy, tal vez no mañana, tal vez dentro de un mes, tal vez dentro
de un año, porque a veces también Dios extiende misericordia.
Mi punto acá es para finalizar es si nosotros no tenemos una esperanza y no
confiamos en lo que Dios y la oración nos pueden brindar, no lo vamos a hacer.
Inclusive no lo vamos a frecuentar.
Pero si nos damos un tiempo para leer la Biblia, un tiempo para meditar en la
oración, qué es lo que nos va a traer, qué beneficios, qué esperanzas me da,
voy a comenzar a frecuentarlo más.
Más alguien que es creyente, porque a veces también nosotros tenemos una idea
así como de, Señor, dame una señal o dame alguna cuestión
así como extravagante para que yo me ponga a orar.
Algo así como que uno quisiera ver a un ángel o que se lo
llevara a uno al tercer hielo para poder comenzar a orar.
Pero debemos ser más agradecidos y sensatos y debemos ver hacia la cruz del Calvario.
Porque a veces nosotros decimos, Señor, si es como Gedeón, yo orara más.
Señor, si esto y lo otro.
Pero, ¿por qué pedir más cosas si ya nos han dado al sacrificio de Cristo?
Deberíamos voltear a ver a la cruz, que Él ya hizo un derramamiento de sangre
en la cruz, ya nos salvó, y que bajo ese agradecimiento esforzarnos para ir a orar.
Y a veces decimos nosotros, no, es que lo que quiero es una experiencia
así que me vuele la cabeza para que yo vaya y me ponga a orar.
Pero si ya la cruz ya se hizo, el mayor magnificencia o el grato tan
grande que se hizo es la cruz, ¿por qué andar buscando otro tipo de
experiencias para que nos... como que fuera gasolina para que nos impulse a orar?
Si ya está la cruz, si ya está el sacrificio, ya está la redención.
Mejor hacerlo por la gratitud que ya manifestó, en lugar de que andar
moviéndonos por motivaciones de que, ah, Señor, si no miro a un ángel, no oro.
No, o sea, ya está la cruz del Calvario, ya está ese motor, ya está toda esa fuente
de vida de lo que es el sacrificio de Cristo en
la cruz, de esta obra milagrosa y maravillosa.
¿Por qué no hacerlo?
Porque Él ya murió por mí en la cruz.
Y tener ese por motivación, en lugar de buscar otras motivaciones.
Como, ah, Señor, lo que quiero ver es un ángel, lo
que quiero ver es esto y lo otro, para poder orar más.
No.
Ya nos ha dado algo que es la cruz y la redención.
Eso nos debe impulsar a ir a acercarnos en comunión.
Porque la misma cruz del Calvario nos permite
la reconciliación y la comunión con Él.
Si la cruz del Calvario no hubiera sucedido y la
resurrección, no pudiéramos acceder a la comunión con Él.
Porque la Biblia dice que por medio de la cruz nos reconcilia.
¿Y qué pasa en una reconciliación?
Se puede conversar y hablar ahora.
Entonces, vamos a orar para que el Señor nos ayude y para pedirle al Señor que nos.
..
Dos cosas.
Uno, para que nos ayude a poder ver la esperanza y confianza
que puede haber en una oración, porque nos va a dar algo.
Y segundo, que nos ayude a poder disponer nuestro corazón, a leer la palabra y estar
atento a los actos de oración y prestarle atención a lo que ocurre.
Porque si no lo sabemos, ¿cómo podemos esperar en algo?
O sea, nosotros esperamos la venida de Cristo porque se nos anuncia.
Si no se nos anunciara la venida de Cristo, ¿cómo esperarla?
Es obvio, ¿no?
Si yo le digo a alguien, mira, está atento a las 3 de la tarde que yo
llego, entonces la persona ya sabe que me va a esperar
a las 3 de la tarde porque sabe que voy a llegar.
Pero si yo no le digo, mira, voy a llegar a las 3 de la
tarde y yo solo le caigo de una vez, le digo, mira, ya vine.
Ah, discúlpame, es que estoy en otro lado, ¿verdad?
Usted me puede llamar por teléfono, mira, estoy en otro
lado, no te puedo atender, no sabía que ibas a llegar.
Entonces, cuando uno lee la Biblia, nos va a dar la esperanza, la confianza,
la manera, y por eso vamos a comenzar a frecuentar más la oración.
Y por eso Jesús frecuentaba más, por eso que
él llegó a ser la imagen del Dios invisible.
Entonces nosotros también, si queremos ser la imagen de Jesucristo, necesitamos
recibir de su espíritu en oración, en nuestra esperanza.
Obviamente, si alguien quiere tener la imagen de Jesucristo, verá que eso debería
ser nuestra esperanza, para ser la imagen de él.
Y eso solo se va a manifestar en la comunión
con él, porque él nos va a dar de su espíritu.
Y nos vamos a mover por su espíritu.
Entonces vamos a orar, Padre, Jesús, te pedimos hoy que nos ayudes para poder
vivir conforme a tu Espíritu Santo, vivir conforme a tu verdad.
Queremos que nos hables y que también nosotros leamos la palabra y que nos abran
los ojos para ver la esperanza que ocurre a través de la oración.
La confianza que tú colocas en las oraciones.
Y que cuando hablamos en la Biblia, puedas abrir nuestros ojos para que
podamos ver esos momentos de oración, para que nosotros podamos comenzar a
frecuentar más la oración, para recibir de ti
la maravillosa gracia de tu Hijo Jesucristo.
Te lo pedimos, amado Padre, en el nombre de tu Hijo Jesucristo.
Queremos frecuentar más la oración, por lo tanto,
necesitamos más estas esperanzas, estas expectativas.
Que así como Félix lo hizo con Pablo, de una mala
manera, nosotros queremos hacer una buena manera.
Frecuentar bajo la esperanza que tú nos brindarás de ti.
En el nombre de tu Hijo Jesucristo lo pedimos, amado Padre, a mí y a mí.
Vamos a orar por las diferentes necesidades.
Como dice la palabra, mi Dios puede suplir a todas vuestras
necesidades, conforme a sus riquezas, en gloria de Cristo Jesús.
Dios mi Padre, venimos delante de ti para arrepentirnos
de todo pecado, para buscarte con sinceridad de corazón.
Queremos hoy ser llenos de tu Espíritu Santo.
Te pedimos hoy que proveas de tu amor y tu justicia, de tu palabra y revelación.
Queremos hoy también que tú bendigas a las
personas que están de misioneros en otros países.
Que tú envíes sobre ellos a la cosecha, porque
la cosecha de muchos de los obreros son pocos.
Que guardes este país de Guatemala y la niñez.
Que seamos libres de todo cartel, terrorismo, tráfico y drogas.
Carteles y todo lo que puede ser maldad y toda hechicería y brujería.
Que seamos libres, Señor, de todo ello, que nos arrepintamos de todo corazón.
Que guardes a la vida del huérfano, al padre
y madre soltero, al anciano y a la anciana.
Y que proveas para ellos y para las personas que tienen necesidad de alimento,
de trabajo, de vivienda y de otras necesidades.
Y que tú traigas señales maravillosas y prodigiosas a los que lo necesitan.
Y también medicina, sanidades y otras cosas, para el avance
de la iglesia de tu gracia en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Amén.
Amén.
Vamos a orar por las personas que quieran
aceptar a Jesús y quieran reconciliarse con Él.
Dios y Padre, venimos hoy delante de ti para
arrepentirnos, para confesarte como Señor
y Salvador, para caminar conforme a tu palabra, para declarar que Jesús resucitó
entre los muertos y Él es Señor y Salvador.
Y de que Él nos ha reconciliado contigo.
Nos volvió en la cruz del Calvario.
Él nos ha hecho hijos tuyos y que también
podemos ahora vivir con confianza delante de ti.
Queremos ser bautizados en agua con tu Espíritu Santo
y participar de la Santa Cena en el nombre de Jesús.
Amén.
Dios los bendiga a todos.
Bendiciones.