Muy bien, que Dios bendiga a cada uno de ustedes en Cristo Jesús.
Vamos a ir comenzando para la gloria de Dios y para ir buscando transmitir esta
palabra que el Señor nos ha colocado y para asimismo proveerles su amor y su gracia.
Vamos a leer 1 Corintios capítulo 15.
Bueno, vamos a hablar primero para entregar el tiempo al Señor Jesús.
Padre de Dios, venimos hoy delante de ti para entregarle todo nuestro corazón,
todo nuestro ser, todo lo que somos para agradarte y glorificarte día tras día para
que nuestro corazón saliera en tu salvación y
podamos buscarte con corazón sin cero, Padre.
Ayúdanos hoy a aprender de ti y a saber que tenemos que tener fe en ti, Señor Jesús.
Que hay muchas cosas, Señor Jesús, que a veces no entendemos o que a veces no
hemos logrado asimilar, pero sabemos de que tu amor y tu confianza estará con
nosotros y nos ayudarás a vivir por ti y nos
ayudarás a vivir conforme a tu gracia y a tu bondad.
Te agradecemos por todo tu amor y tu benevolencia, amado Padre.
Te entregamos este día y este tiempo para la gloria de tu nombre y queremos entender
y comprender tu palabra conforme es tu misericordia.
Te agradecemos hoy por todo.
Ayúdanos a conocer las cosas como tú las conoces en Cristo Jesús.
Amén.
Amén.
Pues entonces vamos aquí a hablar acerca de un tema que es la fe en la resurrección.
Entonces, para eso, vamos a leer el capítulo 15 de 1 Corintios.
Este capítulo es muy interesante porque habla de la resurrección en diferentes
maneras y también aquí, por ejemplo, en el caso de la Biblia de las Américas,
o la Nueva Versión de las Américas, dice síntesis del Evangelio.
Prácticamente es como si fuera a dar un resumen de lo que es el Evangelio.
Y eso es muy importante.
Ahora vamos a ir leyendo acá lo que dice.
El versículo 1, vamos a leer todo el 15.
Son varios versículos, creo que son como 40 o 50, pero tiene mucho sentido con lo
que vamos a estar viendo sobre lo que es la resurrección.
Con la fe en la resurrección, dice, Ahora les hago saber, hermanos,
el Evangelio que les prediqué, el cual también ustedes recibieron,
en el cual también están firmes.
Por el cual también son salvos si retienen la palabra
que les prediqué, a no ser que hayan creído en vano.
Porque yo les entregué, en primer lugar, lo mismo que recibí, de que Cristo murió
por nuestros pecados, conforme a las Escrituras.
Que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras.
Que se apareció a Cefas, y después a los doce.
Luego se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la
mayoría de los cuales viven aún, pero algunos ya duermen.
Siete, después se apareció a Jacobo, luego a todos los apóstoles.
Y el último de todos, como aún no nacido,
fuera de tiempo, se me apareció también a mí.
Porque yo soy el más insignificante de todos los
apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol.
Pues perseguí la iglesia de Dios, pero por la gracia de Dios soy lo que soy.
Y su gracia para conmigo no resultó vana.
Antes bien, he trabajado mucho más que todos
ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí.
Once, sin embargo, haya sido yo a ellos.
Así predicamos y así creyeron ustedes.
Versículo doce, ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los
muertos, como dicen algunos entre ustedes, que no hay resurrección de muertos.
Y si no hay resurrección de muertos, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado.
Y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación.
Y vana también la fe de ustedes.
Aún más, somos hallados testigos falsos de Dios.
Porque hemos testificado contra Dios que resucitó a Cristo, a quien no resucitó.
Si en verdad los muertos no resucitan.
Lo quiero, perdón, lo quiero editar que está grabando, leyendo.
Dice acá, versículo doce, ahora bien, se predica que Cristo ha resucitado de
entre los muertos, como dicen algunos entre
ustedes, que no hay resurrección de muertos.
Y si no hay resurrección de muertos, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado.
Y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación.
Y vana también la fe de ustedes.
Aún más, somos hallados testigos falsos de Dios.
Porque hemos testificado contra Dios que resucitó a Cristo, a quien no resucitó.
Si en verdad los muertos no resucitan.
Porque si los muertos no resucitan, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado.
Y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es falsa.
Todavía están en sus pecados, entonces también
los que han dormido en Cristo están perdidos.
Diecinueve, si hemos esperado en Cristo para esta vida,
solamente somos de todos los hombres los más dignos del lástima.
Veinte, pero ahora Cristo ha resucitado dentro
de los muertos primicias de los que durmieron.
Porque ya que la muerte entró por un hombre, también
por un hombre vino la resurrección de los muertos.
Porque así como en Adán, todos mueren también en Cristo, todos serán vivificados.
Pero cada uno en su debido orden, Cristo en las primicias, luego los que son
de Cristo en su venida, entonces vendrá el fin,
cuando Él entregue el reino al Dios y Padre.
Después de que haya terminado con todo dominio y toda autoridad y poder,
pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto
a todos sus enemigos debajo de sus pies.
Y el último enemigo que será eliminado es la muerte.
Porque Dios ha puesto todo en sujeción bajo sus pies.
Pero cuando dice que todas las cosas están sujetas a Él, es evidente que se exceptúa
aquel que ha sometido a Él todas las cosas.
Y cuando todo haya
sido sometido a Él, entonces también el Hijo mismo
se sujetará a aquel que sujetó a Él todas las cosas.
Para que Dios sea todo en todos.
29.
De no ser así, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos?
Si de ninguna manera los muertos resucitan, ¿por qué entonces se bautizan por ellos?
Y también ¿por qué estamos en peligro a toda hora?
31.
Les aseguro, hermanos, por la satisfacción que siento por ustedes en Cristo Jesús,
nuestro Señor, que cada día estoy en peligro de muerte.
Si por motivos humanos luché contra fieras en Éfeso,
¿de qué me aprovecho si los muertos no resucitan?
Comamos y bebemos, que mañana moriremos.
No se dejen engañar las malas compañías, corrompen las buenas costumbres.
34.
Sean sobrios como conviene y dejen de pecar,
porque algunos no tienen conocimiento de Dios.
Para vergüenza de ustedes lo digo.
Ok, ahora versículo 35.
Son como varios, pero vamos a leerlo todo porque habla mucho de esto.
35.
Pero algunos dirán, ¿cómo resucitan los muertos y con qué clase de cuerpos vienen?
Necio, lo que tú siembras no llega a tener vida, si antes no muere.
Y lo que siembras no siembras el cuerpo porque nacerá, sino
el grano desnudo quizás de trigo o de alguna otra especie.
Pero Dios le da un cuerpo como él quiso y a cada semilla su propio cuerpo.
39.
No toda carne es la misma carne, sino que una es la de los hombres,
otra la de las bestias, otra la de las aves y otra la de los peces.
Hay asimismo cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, pero
la gloria del celestial es una y la del terrestre es otra.
Hay una gloria del sol y otra gloria de la luna y otra gloria de las estrellas,
pues una estrella es distinta de otra estrella en gloria.
Así es también la resurrección de los muertos.
Se siembra en un cuerpo corruptible, se resucita en un cuerpo incorruptible.
Se siembra en deshonra, se resucita en gloria.
Se siembra en debilidad, se resucita en poder.
Se siembra en un cuerpo natural, se resucita en un cuerpo espiritual.
Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual.
Si también está escrito, el primer hombre de Adán fue hecho alma viviente,
el último Adán espíritu que da vida.
Versículo 46.
Sin embargo, el espiritual no es primero, sino el natural, luego el espiritual.
El primer hombre es de la tierra terrenal, el segundo hombre es del cielo.
Como es el terrenal, así son también los que son terrenales, y como es el
celestial, así son también los que son celestiales.
Y tal como hemos traído la imagen del terrenal,
traeremos también la imagen del celestial.
Esto digo, hermanos, que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios,
ni lo que se corrompe hereda lo incorruptible.
Versículo 51.
Así que les digo un misterio.
No todos dormiremos, pero todos seremos transformados.
En un momento, en un abrir y cerrar de ojos a la trompeta final.
Por la trompeta sonará y los muertos resucitarán
incorruptibles y nosotros seremos transformados.
53.
¿Por qué es necesario que esto corruptible se vista de
incorrupción y esto mortal se vista de inmortalidad?
Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción y esto mortal se
haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita.
Devorada ha sido la muerte en victoria.
55.
¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?
¿Dónde, oh sepulcro, tu aguijón?
El aguijón de la muerte es el pecado y el poder del pecado es la ley.
Pero Dios, pero a Dios gracias que nos ha dado la
victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Por tanto, mis amados hermanos, estén firmes, constantes, abundando
siempre en la obra del Señor, sabiendo que su trabajo en el Señor no es en vano.
Muy bien.
Voy a cerrar esto sin que hay varios puntos que tocar ahí.
Pero vamos a hablar del tema, verdad.
Si se dan cuenta, el capítulo 15 habla prácticamente de muchas cosas y entre una
de ellas es la fe en la cual nosotros habitamos.
Ya que recordemos de que nosotros tenemos una fe, que inclusive lo hablan en libros
romanos, que nos dice que cerca de tu boca está la palabra.
Si confesas que Jesucristo es Señor y crees que Dios lo resucitó en los muertos,
serás salvo.
Entonces ya desde ese punto nos están explicando que nuestra fe no es sólo el
hecho de creer en un Jesús, inclusive por así decirlo, como muchos pueden mencionar,
un Jesús histórico, sino que nos está hablando de una fe muy certera y precisa,
de un Jesús que resucitó.
Y ahí prácticamente reposa toda nuestra fe.
Para algunos, de alguna manera puede resultar, por así decirlo, impresionante
este sentido, porque nosotros sabemos que no necesariamente todas las personas...
las personas no resucitan.
Cuando a uno le enseñan desde primaria que prácticamente uno nace, crece,
se reproduce y muere, lo que a veces muchos hablan en las escuelas,
que prácticamente es de nuestro ciclo, no sólo nuestro, sino de otras especies,
cuando viene el Evangelio prácticamente viene a mostrar una cuestión diferente.
Y eso también habla de una esperanza, porque sabemos de que nosotros no queremos
perder familiares y hay otra serie de cosas que prácticamente están para
nosotros en Cristo, pero en el mundo no lo vamos a tener por causa del pecado.
Por eso la Biblia dice que la paga del pecado es muerte.
Y esa muerte no va a ser únicamente de una manera instantánea, porque la Biblia dice
que hay pecados que no son de muerte y otros que sí, sino que habla que
prácticamente por la forma de vida que nosotros hemos caminado y andado,
nuestro final y nuestro pago final va a ser la muerte.
Pero que en Cristo Jesús nosotros tenemos una esperanza
y esta esperanza se centra en la resurrección.
Y claramente, como vimos en Corintios, habla acerca de las primicias de la
resurrección, que Jesucristo es la primicia.
Y aquí entra el centro en Cristo, porque habla de que Cristo
es el primero en resucitar de entre todas las personas.
Y esto es muy importante porque el punto de la resurrección y esta resurrección
enfocada a Cristo es un punto muy clave, porque el mismo Pablo dice que si Cristo
no hubiera resucitado, hubiera sido vana nuestra fe.
Es decir, que sólo hubiéramos tenido un pago
de pecados, pero no una novedad de vida.
Por eso que la resurrección entra prácticamente en ese enfoque, no sólo la
muerte que aplica para el perdón de pecados,
sino que la resurrección implica novedad de vida.
Ahora, eso también concuerda con lo que habla Pablo en Romanos 6, porque en
Romanos 6 dice eso, que nosotros fuimos muertos al pecado, pero que ahora en
Cristo, cuando salimos de las aguas, salimos a novedad de vida.
Entonces, ahí claramente nos habla acerca del enfoque de la resurrección de Cristo,
que la resurrección nos implica una novedad de vida.
No sólo en el sentido, por así decirlo, cuando Cristo murió en la cruz,
sino que también la expectativa de la nueva naturaleza que vamos a tener.
Porque cuando Cristo resucita entre los muertos, Jesucristo no resucita con el
mismo cuerpo, no resucita con la misma expectativa que prácticamente tendrá una
persona normal, sino que cuando Jesucristo resucita, resucita con otro tipo de
cuerpo, porque en 1 Corintios 15 está diciendo eso, que hay un cuerpo terrenal,
pero también hay un cuerpo espiritual.
Cuando Jesús resucita, ya nos resucita con el mismo cuerpo, y obviamente ese cuerpo
ya puede habitar prácticamente a la diestra del Padre.
De igual manera, nosotros, el cuerpo que
tenemos, tenemos un cuerpo que tiene pecado.
Cuando venga el momento de la resurrección, es decir, cuando Cristo
venga y seamos resucitados con Él, dice que primero los que están muertos
resucitarán, y luego todos seremos transformados.
Y esa transformación es darnos otro cuerpo para habitar en otro espacio, por así
decirlo, en este caso con Él, y nuestra naturaleza sea libre de pecado.
Porque aunque nosotros hemos sido librados del pecado, y estamos en una novedad de
vida, pero todavía tenemos un cuerpo que tiene la ley del pecado.
Por eso Pablo en Romanos 12, en Romanos dice eso, ¿verdad?
¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?
Entonces, la esperanza de la venida de Cristo, llama también a la esperanza
prácticamente de otro cuerpo sin relación con el pecado.
Y eso prácticamente es lo que marca a Jesucristo en su resurrección.
Porque cuando dice la palabra que Jesucristo murió en la cruz del Calvario,
y al morir en la cruz del Calvario, Él prácticamente fue convertido en pecado,
pero cuando Él resucita, ya no tiene ninguna relación con el pecado, ¿verdad?
Entonces, viendo esto, nos damos cuenta de que prácticamente la resurrección de
Cristo marca muchas cosas, y también la esperanza de la vida eterna en Él,
y también eso conlleva pues también todos los familiares, y otras situaciones que se
mueven, que a veces nosotros quisiéramos que otros familiares estuvieran con
nosotros, pero si estamos en Cristo, ciertamente tendremos esta esperanza,
que es lo que sirve de consolación en el libro de Tesalonicenses, cuando dice que
no se estén entristeciendo, sino que los muertos en Cristo resucitarán primero.
Entonces vemos que esto da, la fe en la resurrección de Cristo da mucha esperanza,
da mucha... mucha esperanza realmente en diferentes puntos, ¿verdad?
Y que fue muy clave prácticamente para que nuestra fe reposara en ello.
¿Por qué?
Porque es una esperanza completamente nueva a la cual
nosotros estamos regidos actualmente en este mundo.
Y por esa razón, nosotros debemos entenderlo bien, porque si no vamos a
comenzar a vivir como aquellos que no tienen esperanza.
Y es lo que prácticamente quiere dar a
entender el apóstol Pablo en 1 Corintios 15.
Porque las personas están viviendo de una manera, las personas están comportando de
alguna manera como si no tuvieran la esperanza de la resurrección.
O sea, que su fe no estaba reposando en la resurrección, porque él mismo dice,
si Cristo no resucitó, comamos y bebamos, porque mañana moriremos.
Es decir, como que no hay esperanza.
Entonces, ¿para qué esforzarse?
¿Para qué hacer las cosas si no hay esperanza?
Pero como hay una esperanza de resurrección, entonces
hay algo por qué esforzarse, hay algo por qué esperar.
Porque también la Biblia menciona que cuando Cristo venga, pagará a cada uno
conforme a sus obras, le brindará un galardón conforme a sus obras.
Entonces, si nos damos cuenta, la resurrección o la fe en la resurrección
marca muchos puntos de esperanza y también el comportamiento
de la forma de vida que habremos nosotros de tener.
Porque obviamente nos estamos ofreciendo a
Cristo una nueva forma de vida completamente.
Y es algo que también no solamente Jesús lo entendía, o inclusive nosotros lo
debemos entender, sino que esta fe ya fue cimentada desde Abraham.
Es decir, es una fe que ha venido prácticamente
desde el tiempo de Abraham hasta nuestros tiempos.
No es algo necesariamente aparentemente nuevo, sino que es algo que ya viene.
Un ejemplo de esto es el caso de Abraham, que se le conoce como el padre de la fe.
¿Por qué se le dice el padre de la fe?
Porque le creyó a Dios, le creyó en la resurrección.
¿Por qué?
Porque cuando Dios le dice a Abraham entrégame a tu hijo, tu primogénito,
para estar en holocausto, Abraham lo entregó porque
decía que la promesa estaba sobre su hijo Isaac.
Y por lo tanto, la única respuesta era de que si él entregaba a su hijo y su hijo
moría, y sobre su hijo estaba la promesa, este hijo iba a resucitar, o Dios lo iba a
resucitar entre los muertos, porque sobre él estaba la promesa.
Y como Dios no miente, la única respuesta que encontró, por así serlo, lógica,
Abraham es, bueno, yo lo voy a dar en holocausto y Dios me lo va a resucitar.
Eso prácticamente fue lo que tenía por fe Abraham.
Entonces, esa fe, si nos damos cuenta, la fe de Abraham era la fe de la resurrección.
Y eso claramente se ve también en otros pasajes.
Por ejemplo, también cuando habla del apóstol Pablo, cuando el apóstol Pablo
dice que él tenía la fe en la resurrección de los justos, de que si ellos se
entregaban al servicio de Dios, vivían
justamente, iban a participar en una justicia.
Entonces vemos que es una fe que venía constantemente y que fue prácticamente
toda, por así serlo, consumada en Cristo Jesús.
Es decir, que Jesucristo mostró la realidad de la resurrección.
Que Cristo mostró prácticamente lo que era la
esperanza sobre lo cual todos tenían puestos los ojos.
Porque prácticamente era, se lo que vamos a llamar así, era como que era algo
teórico para muchos y estaban esperando ese momento.
Pero con Cristo se hizo la realidad de la resurrección.
Pero vuelvo y repito, no sólo porque Él cancela toda nuestra deuda a través de
morir en la Cruz del Calvario y prácticamente paga todo lo que nosotros
debíamos, sino que en su resurrección prácticamente
nos entra a un nuevo pacto completamente diferente.
¿Con qué?
Con expectativas y heredas espirituales completamente diferentes.
Y no sólo eso, sino que como mencioné, no sólo una nueva vida, sino que la
esperanza que habrá de venir de la resurrección entre los muertos.
¿Por qué?
Porque muy bien sabemos nosotros que Cristo pronto volverá y de que
prácticamente nosotros reposamos en esa esperanza.
Pero también tenemos que nosotros comprender de que esta esperanza nos llama
a una forma de vida, una forma de vida que no tiene que estar ligada al pecado.
Pero que lastimosamente nos hemos concentrado sólo en el hecho de pensar
nosotros que existe un Dios, pero que a este
Dios prácticamente no le importa el pecado.
Cuando la Biblia nos enseña todo lo contrario.
Por eso fue que Cristo tuvo que morir en la Cruz del Calvario.
¿Para qué?
Para apagar nuestros pecados, pero también cuando Él vino en carne, vino a
explicarnos cómo era la realidad del Padre
Celestial, para que nosotros andemos en ella.
Y claramente la resurrección de Cristo Jesús marca ese punto muy clave de la
nueva forma de vida que todos nosotros tenemos que caminar.
Una forma de vida que tiene que ir conforme al poder de la resurrección.
No únicamente un conjunto de cuestiones morales, sino que es un poder mucho mayor
que prácticamente cualquier otro, porque es
un poder que prácticamente venció a la muerte.
No estamos hablando de algo sólo hipotético o algunas otras cositas que
prácticamente uno puede pensar, sino que es la realidad de un poder.
La realidad de una nueva vida en Cristo Jesús, pero también
una nueva vida que tiene que estar alejada del pecado.
Que es una de las cosas que el apóstol Pablo en Romanos 6 lo está reafirmando.
Cuando Él menciona, dice que cuando uno es bautizado en agua, y uno sale de las
aguas, entra novedad de vida y por qué dar nuestros miembros al pecado nuevamente.
¿Por qué prestarlos, por así decirlo?
Entonces nos habla claramente que ya fuimos libres, ¿por qué volver a caminar
otra vez en esos deseos o en esas maneras de vida que
prácticamente ya fue desechada a través de la cruz del Calvario?
Entonces ahí es donde nosotros tenemos que comenzar a pensar y comenzar a meditar si
realmente estamos nosotros centrados en esa fe de resurrección, o solamente
tenemos el enfoque de creer en un Jesús moralista, por
así decirlo, y no un Jesús con un poder de resurrección.
Porque eso claramente nos cambiaría a todos nosotros la perspectiva,
inclusive lo que podríamos llamar nosotros el miedo a la muerte.
Porque ya sabemos que en Cristo tenemos una esperanza de resurrección, ¿verdad?
Ya no es un temor realmente la muerte.
Y por eso el apóstol Pablo dice, porque para
mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia.
Entonces debemos estar como bien enfocados y bien concentrados en lo que representa
realmente este poder o esta fe en la resurrección y que obviamente esta fe no
solo fue una forma de declarar cosas, sino que ahí debe reposar nuestra forma de vida.
Y obviamente también esta forma de vida involucra un poder de Dios.
Por eso la palabra dice claramente que el Evangelio es poder de Dios para salvación.
Y claramente debemos nosotros asimilarlo día tras día para movernos en ello.
Porque si Cristo resucitó dentro de los muertos,
muchas cosas también pueden pasar con eso.
Y nosotros cuando anunciamos a un Cristo, anunciamos
a un Cristo que resucitó dentro de los muertos.
No un Jesucristo necesariamente histórico que murió en la cruz y ahí quedó.
Porque muchas personas creen en un Jesús solo de historia, pero no creen
necesariamente en un Jesús que resucitó dentro de los muertos.
Por eso que hay inclusive ahora personas que se dicen ser ateos cristianos,
que creen en un Jesús histórico, pero no creen que Jesús es Dios.
Y por lo tanto no creen que puede haber una resurrección.
Porque no creen eso de una manera entendida o consciente.
Por eso que nosotros tenemos que asimilar bien esta idea de lo que es nuestra fe en
la resurrección para que nosotros podamos compartir esa realidad de la fe.
Porque si nosotros no tenemos bien la fe, obviamente ¿cómo podremos compartirla?
Y si nosotros no tenemos bien esa fe, ¿cómo podremos también nosotros dar a
conocer la realidad de la resurrección de Cristo y su poder?
Porque ahí prácticamente reposa nuestra fe.
Caso contrario nos iríamos por otras aristas, otros
puntos, y no expresaríamos esta realidad del poder.
Y a veces también nosotros cuando pensamos en esto que es la fe de la resurrección,
nosotros a veces ponemos, sí, Jesús resucitó
entre los muertos, sí, esa es nuestra fe.
Pero no por así decirlo meditar en esto.
Ver qué significa realmente saber que Jesucristo resucitó entre los muertos.
Y que inclusive si Dios nos envía a nosotros a resucitar a personas,
no debería ser de alguna manera como cosa de sorpresa para nosotros.
Y no digo que vayamos por los pueblos resucitando gente, sino que hablo bajo el
sentido de que cualquier cosa puede ser posible en Dios y cualquier cosa podemos
señalar a Dios como el Todopoderoso, aquel que todo lo puede.
Porque una cosa es sanar gente, otra cosa sería, por así decirlo, dar un milagro.
Pero, ¿cuán poderoso puede ser que alguien resucite entre los muertos?
Y eso fue prácticamente lo que le pasó a Marta y a María.
Porque Marta y María, y Lázaro, perdóname, Marta y María y Lázaro experimentaron eso.
Ellos creían un Jesús que sanaba, creían un Jesús que prácticamente tenía la
capacidad de sanar o hacer milagros, transformar el agua en vino, muchas cosas.
Pero cuando vemos nosotros que Lázaro prácticamente está enfermo, ellas
esperaban Marta y María que Jesús llegara y que sanara a Lázaro.
Pero cuando llega el mensaje a Jesús, Jesús no hace eso.
Jesús lo primero que hace es venir y dice, bueno, está enfermo.
Dice que planeó quedarse más tiempo en ese lugar.
Eso a nosotros nos llama la atención a veces porque uno diría, bueno,
así como los médicos u otras personas, iríamos corriendo
para sanar a la persona porque está enferma y podría morir.
Pero Jesús no dice que se quedó tres días más.
Y en la mente uno dice, bueno, pero ¿por qué no fue si se podía poner grave?
Inclusive cuando llega Jesús después de los tres días y le anunciaron que Lázaro
había muerto, él regresa y lo primero que llega a hacer Marta y María es decir que
si él hubiera estado ahí, entonces hubiera sanado a Lázaro.
Pero vemos que el propósito de Jesús no era mostrarle a Marta y María de que él
sanaba, porque ya lo tenían, ya su fe estaba
bajo el entendido de que era un Dios que sana.
Pero ellos no entendían que Jesús era un Dios que resucita.
Por eso que cuando él les habla y le dicen que si ellas creen, Lázaro va a resucitar.
Y ellas dicen, pero ¿cómo?
No, pero ellas no dicen ¿cómo?
Ellas dicen prácticamente, sí, yo sé que resucitará en el día postrero.
Pero Jesús dijo, no, yo soy la resurrección y la vida.
Y en ese momento él busca resucitar a Lázaro.
Y vimos que en ese momento Jesús les comenzó a enseñar que él no sólo era un
varón o una persona o Dios que sana y que liberta o que da milagros, sino que
también él es alguien que tiene el poder de resucitar a una persona.
Y esto es muy importante, por eso digo que a veces nosotros podemos decir,
sí, es que Dios es un Dios de milagros, Dios es un Dios que sana, pero no
necesariamente entender que Dios es un Dios que resucita.
Y a veces cuando hablamos de resucitar, ponemos una
idea a veces muy, ¿cómo se llama?, simbólica, ¿verdad?
A veces yo cuando he hablado con personas les digo, mira, Dios te puede dar a ti el
poder de que alguien talvez le digas, mira, que resucite.
Y las personas dicen, yo no creo que pueda ser así, yo sólo
creo que eso es una resurrección del alma, dicen muchos.
Y entonces, ¿quién nos está diciendo eso?
Que hay una carencia de fe en la resurrección.
Con el enfoque que estoy dándolo hablando, mi punto no es enfocarnos en resucitar
gente necesariamente, sino que es una manera de entender si realmente nosotros
estamos creyendo en ese poder que Dios es un Dios que resucita.
Vuelvo y repito, no de una manera hipotética, no de una manera teórica o,
ah, sí, yo creo que Jesús resucitó, sino que bajo el entendido de que si
conocemos y entendemos que hay una fe en una resurrección, o que Dios tiene el
poder de resucitar, pues eso sobrepasa todas las cosas, y eso nos llevaría a
entender que si Dios puede resucitar, puede sanar, puede echar fuera demonios,
puede tener milagros, porque la fe de resurrección alcanza
muchas cosas más de lo que puede alcanzar una sanidad.
Por ejemplo, nosotros vemos claramente que hay muchas medicinas y muchas cosas que
pueden sanar personas, pero no hay algo actual que pueda resucitar a alguien.
Por eso que la fe en la resurrección para muchos le puede sonar ilógica.
¿Cómo va a ser posible que alguien que está en la tierra resucita?
Y entonces ahí nos llama a nosotros la atención de darnos cuenta que no hemos
reposado, meditado y enfatizado en lo que es el entender la resurrección.
Vuelvo y repito, no bajo el término que ya podemos haber leído en la Biblia,
o ya podemos haber considerado ciertas prédicas que nos hablan de que resucitará
el día postrero, o como mencionamos que Cristo resucitó, que resucitó con un nuevo
cuerpo, o la novedad de vida en el bautismo, etc.
Sino que comenzar a meditar realmente, y de que tenemos una fe muy grande,
que ninguna otra, por así decirlo, corriente, o pensamiento, o religión, etc.
, o doctrina, hablan de una resurrección, solamente Cristo Jesús.
Y eso tiene que llevar a cambiar a una persona en su manera de actuar y vivir,
porque la esperanza es grandísima.
No estamos hablando de cualquier cosa, estamos hablando de una resurrección.
Pero que esa resurrección se va a tener que ver
reflejada en la forma de vida de cada uno de nosotros.
Y también de la intención a la cual vamos a ser movidos, ¿verdad?
Por ejemplo, cuando viene Pablo, y está predicando largamente en la noche,
y una persona le dio sueño y se duerme, y él cae, vemos que la primera actitud de
Pablo no es, vamos a orar para que Dios lo lleve
en paz, sino que él ora para que lo resuciten.
Eso quiere decir que él tenía una fe muy fuerte,
muy certera en algo como la resurrección.
Alguien podría decir hermano, pero lo que pasa es que él era apóstol.
Es que no es el punto solo de que él sea apóstol.
Él creía en que tenía un Dios que resucita, que tiene el poder de resucitar.
No solo lo queremos llamar así en el espíritu, en el
alma, sino también en el sentido del cuerpo, ¿verdad?
Y tenemos que nosotros tener esa expectativa de esta fe a la cual nos
llama, porque para nosotros puede sonar
sorprendente, pero para Jesús va a sonar normal.
¿Por qué lo digo?
Cuando vemos el enviamiento de los apóstoles hacia su primer llamamiento para
predicar el Evangelio, es muy interesante que Jesús lo primero que le dice es,
vayan y salen enfermos, echen fuera demonios y resuciten muertos.
O sea, fue su primer enviamiento, y en el primer
enviamiento les delega que resuciten muertos.
O sea, no es cosa pequeña, no es cosa prácticamente de... Jesús la miraba como
normal, pero a veces nosotros no la estamos viendo de esa manera.
Entonces, nosotros debemos comenzar a meditar que tenemos un
Dios tan poderoso que tiene el poder de resucitar personas.
No únicamente lo que acontecerá en el día postrero, sino que también en este tiempo,
según su obra, que debería de alguna manera ser lo normal en la iglesia,
pero no se ve.
Se ven, inclusive a veces carentemente, sanidades o milagros, pero realmente
debería ser normal la resurrección de los muertos en nuestros tiempos.
¿Por qué?
No porque uno quiera andar resucitando gente, sino porque es el entendimiento de
lo que puede significar un Dios que resucitó dentro
de los muertos con su propio poder, que es Jesucristo.
Y de que nosotros debemos ver y velar sobre esa obra tan maravillosa de la
resurrección y enfocarnos en entender ese poder,
y ese poder que nos llevará a una novedad de vida.
Claramente, como lo hemos venido explicando, que es un cambio totalmente
maravilloso, que no estamos hablando como una simulación o como algo solamente que
ya Jesús resucitó como si nada, sino que Él tuvo un cambio de naturaleza completo.
Por eso mencionamos que cuando Jesús resucita
dice que Él se aparecía en medio del lugar.
O que a veces vemos a un Jesús que ya se mueve de un lugar a otro, no
necesariamente caminando ahora, sino que en otra perspectiva, en otra gloria.
Y otras muchas cosas que tal vez nosotros no podemos entender, que inclusive el
apóstol Pablo lo toca de una manera muy superficial tal vez, o no, no superficial,
de una manera de grandes rasgos, de una manera general.
Y que nosotros deberíamos comenzar a meditar más
en qué significa que Jesucristo haya resucitado.
Y no necesariamente de una manera científica o con pruebas históricas,
porque ciertamente hay un gran debate sobre cuestiones
que demuestren científicamente cómo Jesús resucitó.
O bajo el otro término de que no se puede, bajo
un método científico, mostrar la resurrección.
Algunos dicen que lo único que puede hacer es una prueba
histórica y otros aspectos para validar que Jesús resucitó.
Pero creo que más que eso, no digo que puede estar mal, pero digo yo más que eso
es el poder que eso representa, la fe en el creer que eso representa.
Porque ese es el detalle, ¿verdad?
Recordemos que el apóstol Pablo el Corintio dice que la idea no es
transmitirle a las demás personas la sabiduría y que esa fe te metía en la
sabiduría, por así decirlo, en la argumentación o debates que ahora se
pueden estar teniendo, sino que la fe esté en la demostración de poder.
Eso fue lo que prácticamente relata Pablo, ¿verdad?
Por eso dice que él quería que la fe de ellos estuviera en el poder.
¿Por qué?
Porque tal vez ellos ya tenían una corriente, una forma de hacer las cosas
por argumentos, por razonamientos y no necesariamente bajo un tipo de poder.
Lo digo porque recordemos que en esa época las corrientes griegas y demás estaban
bajo ese sentido de querer conocer cosas, de aprender
cosas y de estar estableciendo argumentos y debates.
Pero lo que Pablo decía es no quiero que su fe esté metida y que quieran ganar,
por así decirlo, debates por argumentaciones, sino que su poder esté
concentrado en esta resurrección, por eso se llama este Evangelio,
para que prediquen bajo este tipo de poder, para que den la demostración por
ese poder, no por la cantidad de argumentos que se pueden manifestar.
Y hay un ejemplo de eso también en la Biblia, en el libro de Hechos,
cuando dice que había un procónsul, y cuando hablamos de procónsul no sé si
llamarlo como un alcalde en ese tiempo o alguna otra persona de alto rango de
alguna región, dice que era una persona entendida, que era una persona conocedora,
pero que iba con él un brujo.
Interesantemente dice que él quería conocer, por así
decirlo, los argumentos de Pablo sobre la fe en este Cristo.
Y cuando él viene y quiere ir con Pablo, dice que este
señor, que era brujo, se quiso impedir que escuchara a Pablo.
Pablo viene y lo enfrenta y prácticamente no sé si lo ciega o lo libera,
pero sí ocurre algo en la manifestación de poder.
Y dice que a causa de eso el procónsul se arrepienta y crea a Cristo.
Entonces si nos damos cuenta, la idea era llegar con argumentaciones, o sea como
Pablo, mira, arguméntame si Jesús resucitó de los muertos,
dame pruebas, dame hechos científicos, históricos, etc.
O tal vez esperaba que le diera una explicación filosófica sobre eso,
pero no fue así.
Fue una demostración de poder y él creyó a la
demostración de poder, porque era una realidad.
Entonces a eso es a lo que vamos.
Ciertamente a veces nosotros queremos dar argumentaciones, pero no se nos olvida que
hay un poder, un poder que abarca la resurrección, pero que nos hemos olvidado
de militar, o de creer en ello, o de perseverar en esa fe.
Y no estamos hablando solo bajo el sentido, como mencioné, de hacer milagros,
señales y prodigios, o creer que se puede hacer, sino que también eso nos lleva a
una novedad de vida diferente, a caminar en
santidad, saber de que el pecado nos va a destruir.
Saber que el pecado nos ha ocasionado prácticamente degradaciones mentales,
físicas, emocionales, pero que ahora que hemos sido
libres, Dios nos da completamente una nueva forma de vida.
Eso es nuestra fe en la resurrección, ¿verdad?
Bajo otros, en diferentes términos, porque lo malo de
decirlo de esta manera es como un pacto completo, ¿verdad?
Cuando hablo de pacto completo es cuando uno de
repente compra cosas y todo está todo en uno.
No es como que uno compre primero una cosa y después compra otra.
Es como cuando uno va a comprar una casa y dice que la casa ya está mueblada,
ya trae agua, ya trae luz.
Solo es para que uno entre y haga todo lo que uno quiera hacer.
Entonces, de igual manera, es el punto del evangelio y la resurrección, ¿verdad?
El evangelio con la resurrección, no estamos hablando que no hubo
resurrección, estamos hablando que hay una resurrección,
proporcionó que nosotros tengamos todo en todo.
Bueno, ¿qué todo en todo?
La esperanza de una nueva vida, la esperanza de vivir en una nueva
naturaleza, un nuevo poder y obviamente también una esperanza futura de que si
nosotros perseveramos en esta fe, que si nosotros perseveramos en el amor y
en la gracia del Señor, vamos a ser regalados, pero
también brindando otro nuevo cuerpo libre de pecado.
Y que a nosotros estas penas que tenemos de pecado ya van a ser totalmente libres,
porque ya no hay una ley en nuestros miembros que
nos esté sometiendo o guiando al pecado, ¿verdad?
Más bien, vamos a estar bajo esta esperanza
gloriosa de estar libres completamente de pecado.
Pero obviamente, vuelvo y repito, hay un poder.
Y obviamente este poder también nos va a ayudar a nosotros a vivir constantemente
en esta vida, porque es un poder sumamente grande, ¿verdad?
Por eso que hay personas que hacen ciertas cosas o
toman ciertas cosas porque creen que hay un poder.
Por ejemplo, algunas personas pueden aprender artes marciales, otras personas
pueden volverse adineradas, otras personas pueden utilizar armas de fuego,
porque encuentran un tipo de poder para enfrentar las cosas.
Es decir, por ejemplo, una persona que tal vez quiere defenderse, puede pensar y
tomar clases de boxeo y demás para defenderse de las cosas de la vida.
Otras personas que pueden utilizar armas de fuego para
defenderse de las cosas como mareros u otras cosas.
Otras personas pueden decir, bueno, voy a tener mucho dinero para defenderme
de las cosas de la vida, porque en ellos hay un tipo de poder.
Pero, ¿qué poder sería aquel que nos liberaría del pecado?
¿Qué poder es el cual que nos libraríamos de las
constancias de los errores o de la arrogancia?
Es el poder en la resurrección, es el poder de la resurrección,
que es el poder que nos ha sido otorgado, pero que a veces nosotros no lo usamos,
porque obviamente no lo conocemos, no lo sabemos o no hemos pensado en ello.
No hemos hecho una conciencia de que Dios nos ha dado
tal poder para vencer todo en esta novedad de vida.
Y por esas maneras que yo llamo a que reflexionemos y a que comencemos a colocar
en nuestro corazón de que Dios nos ha dado una fe grande en la resurrección y que
esta fe no es hipotética, es un poder real.
Eso es el poder de Cristo Jesús.
Y que nosotros debemos vivir en este poder, ¿verdad?
Ya por eso que la vida nos habla de...
Entonces la Palabra nos enseña no solo el hecho
del conocimiento de algo, sino el poder de algo.
Y también la vida habla acerca de buscar el poder de Dios, ¿verdad?
Y que nuestro conocimiento de la Palabra
repose en este poder y en este amor, ¿verdad?
Porque obviamente la idea de anunciar el Evangelio es para
que las personas tengan esperanza en algo realmente, ¿verdad?
Pero a veces nosotros solo decimos Dios te ama, pero no le estamos mostrando la
realidad a las personas de lo que es una novedad de vida plena, ¿verdad?
Y la expectativa de que prácticamente las
cosas van a cambiar en el final de los tiempos.
¿Sí?
O sea, no es como que... a veces muchas veces se
habla que Dios le ama y que nos vaya a la tierra.
¿Y luego de eso qué?
¿Verdad?
¿Qué habrá de pasar?
Entonces la gente vive en el Evangelio creyendo vivir en esta tierra,
pero sin la esperanza de cosas venideras y de cambios realmente significativos,
reales y radicales, como lo que va a ser la venida de Cristo y todos los otros
sucesos y el reino milenial y otras cosas, ¿verdad?
O el reino eterno.
Entonces debemos cambiar esta perspectiva que nosotros tenemos y que obviamente la
palabra nos está mostrando en diferentes maneras.
Por eso mencioné el caso desde Abraham, porque claramente nosotros hablamos que
nosotros debemos ser hijos de Abraham, ¿verdad?
Entonces desde allá está la fe, desde Abraham, y
fue trasladada constantemente hasta nuestros días.
Y obviamente nosotros la tenemos que trasladar a la gente, no solo que Jesús
resucitó, sino que Él vendrá o que también Él puede
usarnos en este tiempo para resucitar a otros.
Llámenlo, si lo queremos llamar, simbólico o de forma real, pero sucederá.
Alguien dirá más que eso es solo para los apóstoles.
Si usted quiere creer que eso solo es para los
apóstoles, pues es su decisión de cada uno.
Pero realmente yo creo que Dios tiene un poder sumamente grande en el cual todos
nosotros debemos meditar y de que este poder
de resurrección supera todas las otras cosas.
Llámese sanidades, milagros, etc.
Y que se demostró todo el poder en ello, ¿verdad?
¿Por qué?
Porque recordemos que uno de los más grandes enemigos es la muerte.
Por eso dice la palabra tan fuerte como la muerte es el amor.
Y el único enemigo al cual el faraón no pudo contraerle es contra la muerte,
en el sentido de que cuando fueron a ejercer el juicio para los primogénitos,
él dijo, bueno, así prácticamente como que no
puedo contraer la muerte, los dejo ir libres.
Pero cuando Jesús vino y murió y resucitó,
prácticamente lo que hizo fue vencer a la muerte.
La muerte no lo pudo retener, ¿sí?
Es como cuando alguien está preso.
Obviamente, por mucha fuerza que tenga, a veces los barrotes
y la cárcel está hecha para que no puedan salir de allí.
Entonces, la muerte tenía a todas las personas prácticamente sometidas,
esclavizadas, no podían salir de ese ámbito.
Inclusive, por así decirlo, a aquellos que pudieran
haber creído, como Abraham y otros personajes.
Y por eso la Biblia menciona acerca de que Lázaro estaba en el seno de Abraham,
¿verdad?
¿Por qué?
Porque nadie podía, por así decirlo, salir de esa cárcel, salir de ese lugar.
Y por eso que cuando Jesús resucita,
prácticamente toman las llaves de la muerte.
Y Él prácticamente toma por custodia todas las cosas, por así decirlo.
Por eso que también en 1 Corintios 15 decía de
que el último en ser destruido será la muerte.
¿Por qué?
Porque recordemos que la Biblia habla del imperio de la muerte.
Por usando la ley y el pecado, ¿verdad?
Para ir en contra de nosotros.
Entonces Jesucristo pudo vencer a la muerte, un enemigo que nadie había podido
vencer, y que todos estaban sometidos, y que nadie podía ser librado de.
Pero ahora por medio de la resurrección de Cristo, somos libres en ello.
Es decir, que es un poder que sobrepasa los límites de la muerte.
Sobrepasa la muerte en todo sentido.
Y que Dios salió victorioso.
Por eso tenemos confianza, ¿verdad?
Tenemos confianza en muchas cosas, pero también
nos llama a hacer una vida libre de pecado.
A andar una vida en santidad, ¿sí?
Porque el poder de Dios se basa en vivir en
consagración, en santidad, en estar en su presencia.
Si nosotros queremos vivir en pecado en la muerte, pues obviamente, pero en pecado y
en otras cosas, pues vamos a ser arrastrados a no
vivir bajo el poder de la fe de la resurrección.
Si no, vamos a vivir como personas normales, sin expectativas, sin ideas.
Si no, simplemente viven una vida en esta tierra
y no tienen una expectativa nada más, ¿verdad?
Sino que nosotros debemos vivir enfocándonos
en la resurrección de Cristo, ¿sí?
¿Por qué?
Porque recordemos que también hay corrientes, como lo que eran los Saduceos,
que no creían en espíritu, ni en ángel, ni en resurrección, ni en nada.
Y algunas personas estamos así ahora, o pueden estar así ahora, ¿verdad?
Por eso necesitamos enfocarnos en tener Cristo resucitado entre los muertos.
Por lo tanto, yo debo concentrarme en pensar y meditar qué significa que Cristo
haya resucitado a los muertos para tener una fe en resurrección, una fe en poder,
una fe en esto.
Y obviamente eso va a ser demostrable, porque es una fe,
claramente, como la expresa el apóstol Pablo, ¿verdad?
Y algunos otros personales de la Palabra.
No solamente el sentido argumentativo de cuestiones comprobables por argumentos,
o algunos meten filosofías, etcétera, porque hay mucho debate ahora en redes
sociales y otras cosas, como que se ha hecho más esa idea,
o no sé si siempre ha estado, pero yo la he visto más ahora.
Pero más allá que una parte debatible, porque obviamente los debates se pueden
decir, decir a alguien que no tiene mucha información, por así decirlo, puede salir
perdiendo, porque a veces los debates ganan al que tiene mayor información,
pero a veces puede dejar abrumado al otro por la información.
Pero, ¿quién podría debatir bajo algo que va a estar pasando en la realidad?
Es decir, si viene alguien y resucita a otro, porque Dios le se lo pide,
ve y resucita a tal persona, y en ese momento están viendo
la resurrección de alguien, ¿cómo van a poder debatir eso?
¿Qué argumentos van a poder usar contra eso?
Inclusive, algunos mencionan el caso de Lázaro, cuando
está lo que es el sentido de la resurrección de Lázaro.
Mencionan algunos de que los judíos pensaban que tres días era lo que podía
ser como que el alma iba vagando, y ya después
de esos tres días ya no podía ser resucitado.
Por eso que Jesús llega hasta el tercer día, hasta después de eso, así como que ya
la costumbre de tradición que ellos tenían de pensar que...
O sea, por eso dicen... ¿Cómo lo diré?
O sea, si Jesús venía y resucitaba a alguien el primer día o el segundo día,
los judíos pueden decir, no, lo que pasa es que el Espíritu andaba ahí por vagando,
o el alma, y por eso que lo trajo y lo resucitó.
Entonces, Jesús pues lo esperó después, para destruir
toda esa teoría que ellos podían haber tenido.
Entonces, claramente, si Jesús se hubiera podido poner
a argumentar, a decirle a la gente, sí, miren que...
Y ponerles a explicar, primero, tal vez no hubieran entendido.
Y segundo, las personas hubieran dicho, eso no te
creemos porque lo de Moisés dice, porque la Biblia dice.
Pero ya con una demostración de poder de ese aspecto,
¿quién podría argumentar en contra si lo están viendo?
Entonces, a veces nosotros nos queremos enfocar en la
argumentación, pero no queremos ver la manifestación del poder.
Con esto quiero decir que no deben haber argumentos, no estoy diciendo eso.
Estoy diciendo que a veces nosotros nos
olvidamos de que el Evangelio es poder de Dios.
Y un poder manifestado en la fe en la resurrección.
No únicamente en la fe en la sanidad, un milagro.
Es un poder mucho más grande que es la fe en la resurrección.
Entonces, vamos a finalizar orando para que el Señor nos ayude, para que nuestra
mente repose, o nuestro corazón repose, nuestra fe
repose, en lo que es la resurrección y su poder.
Y que comencemos a meditar en ello, y comencemos a vivir en ello, comencemos a
orar en ello, para que caminemos en ese poder.
¿Para qué?
Para testificar con poder.
Para testificar no únicamente con argumentos, sino con el poder de Dios.
Para que la fe nuestra, y la fe de las personas, esté manifestada en el poder de
Dios, y no necesariamente en una cuestión de sabiduría, o argumentaciones,
o teorías, que posiblemente se pueden usar.
Pero, ¿por qué no manifestar el poder de Dios como Él necesita?
Porque ahí está reposada nuestra fe.
Porque el Evangelio es poder de Dios para salvación.
Pero también es la esperanza que tenemos en Cristo.
Y en la cual nosotros caminamos y vivimos.
Porque si no tenemos esa esperanza, no tenemos esa
fe, entonces, ¿qué sentido tendría vivir, verdad?
Pero como sabemos que Jesucristo resucitó, como sabemos de que hay un poder en esa
resurrección, como sabemos de que hay una novedad de vida en eso, caminemos en ello.
Meditemos en ello.
Manifestemos esa fe.
Y obviamente no es que uno solo la quiera hacer, ¿verdad?
Tratar de ir a los entierros a resucitar gente.
Sino que significaría que en el momento que Dios quiera,
nos puede hablar y nos puede decir, ve y haz, ¿verdad?
Así como nosotros creemos en predicar el Evangelio, y
obviamente el Señor sí nos dice, ve y predica, uno va y predica.
Así como muchos se agarran del versículo que dice,
y predicar el Evangelio a toda criatura, ¿verdad?
Entonces se ha utilizado ese para vivir en esa fe e ir a predicar.
Y mucha gente por eso dice, ¿por qué predicas en otros países?
¿O por qué aprendes idiomas?
Un hermano dijo, a mano, pero si ahí la Biblia dice.
Y predica el Evangelio, dijo él, ¿verdad?
Entonces él está tomando la base de la palabra,
la base de la fe, y se está moviendo en eso.
Imagínense si tomáramos nosotros esa base, de que Dios
también dice que hay un poder tan grande como resucitar.
Obviamente no es que uno se vaya a resucitar gente, sino que en el momento
que es requerido, así como Dios nos requiere que prediquemos en un momento a
las personas, también Dios nos puede requerir que
nosotros nos movamos para resucitar a alguien.
Porque así como podemos tener la fe en predicar, podemos tener la fe en
resucitar, la fe en sanar, la fe en los milagros, o incluso la fe de profetizar,
pero obviamente superaría a todos la resurrección, ¿verdad?
Entonces necesitamos meditar en ello, para vivir en ello, y para que nosotros no
sea una cuestión, por así decirlo, extraordinaria,
sino que debería ser algo normal para nosotros.
Así como mencioné, ¿verdad?
Cuando Jesús me envió a los apóstoles, y les dijo, vayan, salen enfermos,
echen fuera demonios, y resuciten muertos.
Jesús los vio como que fuera algo normal.
Jesús los envió en su primer enviamiento, que resucitaron.
No fue como que, ahorita los van a mandar a sanar.
En el segundo enviamiento los envió a echar fuera
demonios, y en el tercero los envió a resucitar.
Como que por pasos, como que por etapas.
No, todo junto.
Vayan, salen enfermos, resuciten muertos, echen fuera demonios.
Así debería ser nuestra fe.
Así debería ser nosotros como iglesia, ¿verdad?
Tener esa fe, y que si Dios nos comanda, hacerlo.
Sin temor, sin miedo, sin titubear.
Porque en teoría nuestra fe debería estar
reposando en esa fe de resurrección, ¿verdad?
Porque Él es la resurrección en la vida.
Que nosotros vamos a hacer canales, por así
decirlo, para manifestar eso es otra cosa.
Pero realmente debe estar en Él.
Y recordemos que Dios nos usa cuando estamos en la fe.
Por eso que cuando nosotros ya predicamos y predicamos la palabra, si sentimos un
impulso, si sentimos que es momento, predicamos o hablamos o compartimos la
palabra, imagínense la parte de la resurrección.
Imagínense, no solo eso, porque mi idea de hablar de la
resurrección, es de que eso aplica para todas las otras cosas.
Es como que nosotros entendemos, de que por poner un ejemplo, ¿verdad?
Si yo le digo a alguien, mire, mueve un carro a empujones, si él lo logra
mover, yo puedo entender de que alguien puede mover una silla, él puede mover un
tenedor, porque el que mueve un carro requiere mucho más fuerza.
Hagamos de cuenta ahora un tenedor o mover una
silla plástica, entendería que se puede hacer.
Igual es el hecho de la fe en la resurrección.
Si alguien tiene la fe en la resurrección, ¿acaso no podría sanar o liberar o
profetizar o cualquiera de las otras áreas en Cristo Jesús?
Pero obviamente esa fe recae en el poder de Dios, obviamente, porque Él es el que
lo manifiesta, Él es el que lo hace, Él es el que da vida y Él que da
prácticamente la capacidad para todas las cosas.
Entonces nosotros debemos entender de que Jesucristo resucitó dentro de los muertos
y meditar constantemente ello, y eso
obviamente nos va a cambiar totalmente la vida.
Vamos a poder enfrentar cualquier cosa, inclusive nuestros pecados o problemas,
debilidades que nosotros tenemos constantemente.
¿Por qué?
Porque nuestra fe reposa en un poder grandísimo, en un poder inigualable,
que es la resurrección.
Pero también la esperanza que habrá de venir,
que es la resurrección entre los muertos.
Y obviamente, como ya mencioné, lo que conlleva que
es una novedad de vida, una naturaleza diferente.
Por eso que Pablo, lo que leímos en 1 Corintios 15, habla de un cambio de cuerpo.
¿Por qué?
Porque este cambio de cuerpo representa vivir en otro sistema, en otra dimensión,
por así decirlo.
Por eso le habla de cuerpos terrenales y espirituales.
Porque Cristo cuando resucita, resucita en otro tipo de cuerpo, en otra gloria.
De igual manera nosotros también.
Un cuerpo libre de pecado.
Nosotros tendremos una libertad de nuestro cuerpo libre de pecado.
Y para mí sería grandioso, como Pablo dijo,
¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?
¿Cómo se responde a esa pregunta?
Con lo que él mismo dijo.
Que nosotros seremos transformados.
Que ya seremos libres de muerte.
Por eso la idea de la esperanza de la venida de Cristo.
Es eso, es que seremos libres de nuestro cuerpo de pecado.
Ya no habrá esta declaración, como Pablo
dijo, ¿Quién me librará de este cuerpo muerto?
Ya no habrá eso.
Porque sabemos que en su resurrección, cuando él venga en el arrebatamiento,
los muertos en Cristo resucitarán primero.
Y nosotros, juntamente con ellos, seremos transformados.
Por eso estamos nosotros bajo la expectativa de que Cristo venga pronto.
Porque eso representa nuestra liberación del pecado que hay en el cuerpo,
o la ley del pecado, como dice Pablo.
Y otras cosas, ¿verdad?
Entonces vemos que esta fe que nos ha sido dada, la fe de la resurrección,
es maravillosa.
Pero no hemos meditado en eso.
Hemos meditado más en el sentido de que Dios es un proveedor.
Que me provee comida, o me provee alimento, me provee otras cositas,
terrenales, ¿verdad?
Pero no hemos meditado en esto.
En lo que es la fe de la resurrección.
Por eso que a veces les cuento mucho a las personas aquí en Guatemala, no sé si es
como es en otros países, uno va a veces en la calle y mira mucho el letrero.
Hay una tienda que dice Jehová Jireh.
Miren un carro, dice clases de manejo Jireh.
Y hay muchas situaciones en que hablan acerca de eso, ¿verdad?
De Jehová Jireh.
No menospreciando, obviamente, que Jehová es un Dios proveedor.
Pero sí bajo la idea de que a veces nos concentramos en ese aspecto, inclusive,
que Jehová provee como un proveedor terrenal, pero no
alguien que provee cosas más preciosas como el amor, ¿verdad?
Porque Dios provee amor, provee justicia, provee fidelidad, provee de su palabra.
Entonces, ese es el sentido en el cual me quiero enfocar, bajo el sentido de la idea
de que no hemos meditado o pensado en la resurrección.
Porque nos puede parecer algo sumamente inalcanzable,
cuando realmente Dios lo puso a nuestro alcance.
Entonces, por eso nos da esperanza y nos da la idea
de predicar un evangelio con más potencia, ¿verdad?
Porque no vamos bajo argumentaciones, sino vamos
bajo una idea de un poder de resurrección, ¿verdad?
No sé si iba a decir algo, Luis.
No, no.
Ok, no hay problema.
Entonces, la idea que he venido hablando, y pues voy concluyendo, voy terminando,
es... Necesitamos comenzar a meditar más en esto.
Si tenemos algo en qué meditar, sería meditar en entender que tenemos un
Dios que en Él está la vida y la resurrección.
No solamente puede ser la vida y la muerte, sino la resurrección.
Y como mencionamos, no una resurrección así como Marta y
María que dijeron, sí, Él resucitará en el día postrero.
Sino la idea de que Él tiene la capacidad y potestad de
este poder dándonoslo hoy para operar en el hoy, ¿verdad?
No como ya mencioné que uno vaya al cementerio o a los velorios a resucitar
gente, sino bajo la idea de que es un poder que sobrepasa cualquier cosa y por
lo tanto nos ayuda a enfrentar cualquier cosa.
Que tenemos la capacidad que un poder tan grande que puede vencer a la muerte,
¿verdad?
Porque que...
Si nosotros nos quedamos sin dinero o si tenemos enfermedad, ¿a qué le tememos?
Realmente le tenemos a morir.
No le tenemos temor necesariamente a perder dinero
porque si uno pierde dinero, lo puede recuperar.
Si uno pierde, qué sé yo, la salud con medicamentos y demás, lo puede recuperar.
Pero, ¿cómo recuperar que alguien se muera?
¿verdad?
Entonces uno tiene temor a veces a la muerte.
Pero ya teniendo un poder que sobrepasa la muerte
que es la resurrección, ¿a qué le habremos de temer?
Entonces a veces nosotros andamos con muchos temores, muchos tipos de temores.
Pero se debería resolver creyendo en la resurrección, ¿verdad?
Creyendo en este poder.
Manifestando este poder, ¿verdad?
Como mencioné, y recapitulando, Pablo lo dijo.
Para que vuestra fe esté en el poder de Dios
y no en argumentos o en sabiduría humana.
Porque el mundo necesita eso ahora.
El mundo no necesita argumentos, pues.
El mundo no necesariamente necesita que uno le dé un montón de cosas a veces,
sino que a veces ellos piden pruebas a gritos.
Y uno se las tendría que dar, pero a veces decimos, no hermano, que eso no,
que hay Dios cuando el quiera.
A veces nosotros somos carentes de eso.
Obviamente eso también hay que ser práctico, ¿verdad?
En el sentido que vamos a recibir la fe en eso orando y leyendo la palabra.
Porque tanto la oración por medio de la administración del Espíritu Dios nos va a
dar fe, como nosotros leyendo la palabra, la palabra dice que no se nos da fe,
¿verdad?
Entonces creamos que tenemos un Dios que resucitó entre los
muertos y que ese poder está activo, no está pasivo, ¿verdad?
No es como que le hiciéramos ahí una llave, algo cerrado, sino que allí está,
ya está existente.
El problema es que no lo tomamos porque no creemos, ¿verdad?
Obviamente, entonces por eso necesitamos meditar, pensar, detenernos.
Y por eso que leímos, bueno, en su momento, 1 Corintios 15, porque ahí habla
de todo eso, habla toda la idea de la resurrección, ¿verdad?
Pero es algo que tenemos que comenzar a meditar.
¿Por qué?
Porque eso se va a manifestar.
Porque imagínense que uno esté en un lugar y de repente oré
por la persona y se resucite, ¿cuánta gente no va a creer?
Claramente, como mencioné, siempre hay una voluntad y en la guianza de Dios, ¿verdad?
Pero eso nosotros somos muy temerosos.
Inclusive a veces hasta para predicar, no digamos
que para ayudar a alguien o para sanar a alguien.
No por nuestro poder, sino que el poder de Dios que puede reposar en nosotros,
que eso fue lo que dijo el apóstol Pablo.
No yo, sino que la gracia de Dios es el poder de Dios que reposa en mí.
Entonces vamos a...
No sé si alguien tiene algún comentario que hacer o preguntar algo para después orar.
Ok, entonces vamos a orar.
Vamos a orar para que Dios nos ayude a tener fe.
Y orar, ¿verdad?
Orar y leer para estar meditando en esto y decir ok, Dios
nos ha dado una fe en resurrección, un poder de resurrección.
No es un poder cualquiera, ¿verdad?
Y que nosotros en la comunión tengamos esa fe y que comencemos a creer, ¿verdad?
Para que cuando de repente Dios se le ocurra decirnos, mira, por ejemplo,
Luis o Eliane, anda y resucita a tal persona, no tenga temor.
No lo vea así como, señor, no estoy preparado, no estoy en el paso 3,
paso 4, como mencionamos con el elemento de los apóstoles.
Sino que lo diga, Amén.
¿Por qué?
Porque tú eres la resurrección.
No porque sea un poder en mí, sino porque Él tiene el poder.
Yo creo en ese poder.
Y uno vaya, lo haga y se manifieste, ¿verdad?
Pero hay que meditar en ello.
Hay que decir, bueno, voy a comenzar a meditar
que Dios tiene un poder de resurrección.
Así como hacemos con otros tipos de fe, ¿verdad?
Que vemos que Jesús es proveedor, que Dios es nuestra justicia, Dios es
nuestro poderoso gigante, Él es nuestro amado, Él es nuestro
pastor, Él es nuestro guía, nuestro consejero, nuestro maestro.
Y que hemos meditado en ello, lo hemos vivido, y sabemos que
podemos ir con Él en esas diferentes necesidades, ¿verdad?
Porque a veces necesitamos de un consejo paternal, a veces necesitamos de un
consuelo, y por eso es que vamos hacia Él, ¿verdad?
Porque creímos en eso.
Ahora también meditemos en Jesús, que tiene un
poder sumamente grande, que es la resurrección.
Padre, no me asustes con las gracias, porque sabemos de que ha administrado
nuestra vida, es que Tú eres la resurrección y la vida.
Que Tú lo demostraste al resucitar entre los muertos y
darnos una novedad de vida a través de esta resurrección.
Una novedad de vida, no continuando con la línea terrenal, sino bajo la idea de un
cuerpo espiritual, una naturaleza espiritual,
todo un cambio de ambiente y novedad de vida.
Y que tenemos un poder que no lo hemos meditado, no lo hemos pensado,
no hemos buscado caminar en él.
Lo hemos visto como algo sumamente extraordinario y tal vez inalcanzable,
inclusive tal vez solo reservado para los apóstoles, pero Tú no dijiste eso,
¿verdad?
Tú dijiste que todo aquel que cree, y nosotros queremos creer, no para
presumir de ello, sino para que demostrar un verdadero evangelio,
un evangelio que se cimenta en la fe de la resurrección.
Porque, como dice Tu palabra, los hijos de Abraham y Abraham creían la resurrección.
Por eso fue que entregó su hijo para el sacrificio, porque
sabía que dentro de las cenizas Tú lo ibas a resucitar.
Y nosotros también queremos tener esa fe de Abraham, por eso queremos el hijo de
Abraham, porque las mismas obras que Abraham tenemos que hacer.
Y esta es la resurrección, Verdad Padre.
Queremos creer en Ti, queremos creer sin titubear.
Es un poder que excede cualquier cosa.
Pero también darle a conocer a las personas que viene una resurrección,
Verdad Padre, y que tengamos una esperanza, y eso
consolará nuestras almas y las de otras personas.
Te agradecemos por el amor y por el consuelo
que has administrado en nuestras vidas.
Ayúdanos hoy, Señor Jesús, a reposar en esta fe, y eso nos cambiará completamente,
Verdad.
Que no es sólo argumentativo, que no es sólo histórico, sino que es algo que
sobrepasa toda mentalidad humana, y que las personas que tal vez no creen
por argumentaciones, creerán por la manifestación de Tu Poder.
Para el avance de la verdad y Tu gracia.
Así que ayúdanos hoy a meditar, ayúdanos hoy a pensar en ello,
y no tener temor, más bien alegrarnos.
Te agradecemos, amigo y amado en Cristo Jesús.
Amén y Amén.
Vamos a orar ahorita por las personas que
quieran aceptar a Jesús como Señor y Salvador.
Padre de Jesús, te venimos hoy adorando y bendiciendo.
Queremos hoy entregar nuestra vida en arrepentimiento para salvación.
Queremos hoy reconciliar contigo.
Sabemos de que Jesús Cristo murió en la
cruz, pero no sólo murió, sino que resucitó.
Y eso nos está dando hoy la reconciliación contigo y entrar a una novedad de vida.
Por eso queremos arrepentirnos de todos
nuestros pecados y buscarte de todo corazón.
Gracias por todo el amor que nos das y
ayúdanos hoy a caminar conforme a Tu Palabra.
Y creemos que Jesucristo es nuestro Señor y Salvador
y que Tú lo resucitaste dentro de los muertos.
Y Él es el único mediador entre Tú y nosotros.
Por lo tanto, queremos ser bautizados en agua, bautizados
con Tu Espíritu Santo y participar de la Santa Cena.
En el nombre de Jesús, Amado Padre, Amén y Amén.
Y vamos a orar por las diferentes necesidades.
Como dice la Palabra, mi Dios suplirá todas vuestras
necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Diosito Padre, hoy venimos delante de Ti sabiendo que Tú eres un Dios que provee.
Si nos ha dado Jesucristo, nos vas a dar juntamente con Él todas las cosas.
Por eso hoy pedimos al Espíritu Santo, pedimos hoy de Tu Espíritu de oración,
de gracia, de sabiduría y revelación, de comprensión espiritual y todo aquello
que necesitamos espiritualmente, inclusive de Tu amor,
Padre, que a veces es muy necesario para nosotros.
Pero también pedimos Tus señales maravillosos y prodigios.
También pedimos que traigas sanidad, medicina, comida, alimento, vivienda a las
personas que lo necesitan, que guardes a la anciana y a la anciana, al padre y
madre soltera y también a la vida del huérfano.
Pedimos por la nación de Guatemala y los países que nos escuchan para que entre en
arrepentimiento para salvación, para que guardes sus corazones,
para que nos libre de todo cartel, terrorismo, malas, ideologías,
brujerías y otros tipos de cosas que nos pueden venir a querer someter.
Mas líbranos.
También envía obreros a la misa, porque la misa es mucha, pero los obreros son pocos.
Te lo agradecemos Dios y Padre en Cristo Jesús.
A Ti gloria, honra, honor y alabanza por los siglos de los siglos.
Amén y Amén.