Amados en Cristo, Dios bendiga, un fuerte abrazo.
Gracias por estar aquí con nosotros este día que es 3 de mayo de 2026.
Por la gracia de Dios estamos aquí para poder
transmitir de la bella palabra del Señor Jesucristo.
Este espacio lo utilizamos para hablar sobre la oración y la comunión.
Y como hemos estado continuamente ya desde un par de meses
hablando acerca de lo que es ver a Jesucristo y la oración,
imitar a Jesucristo por lo que vemos en su oración.
Ese ha sido nuestro enfoque a través de estos temas últimamente.
Hemos puesto diferentes ejemplos de aprender de
Jesús según lo que vemos en su vida de oración.
Y hoy vamos a continuar bajo esa línea porque claramente hay muchos ejemplos
donde hablan acerca de la vida de oración de Jesús y que podemos aprender de ello.
Y por eso que hoy vamos a tocar el tema de qué
es la oración y la transfiguración de Jesús.
Claro que hoy no vamos a abarcar todo lo
relacionado a esto porque podría ser muy extenso.
Pero esperamos hacerlo como hemos venido hablándolo.
Cuando nos centramos en una situación de la
oración de Jesús, hemos hablado de varios temas.
Por ejemplo, cuando Jesús se levantaba muy temprano en la mañana, cuando Jesús hizo
vigilias, cuando provocaba sus tiempos de oración, cuando frecuentaba los tiempos.
Hemos hablado de varios temas.
5, 6, 7... todo depende de la dirección que Dios nos puede brindar.
Y en este caso, pues, hoy vamos a tratar de enfocarnos en
esta parte de la oración y la transfiguración de Jesús.
Ok, entonces vamos a orar para pedir la ayuda de nuestro Señor y que Él nos ayude
en este tiempo para la gloria de su nombre.
Ok, vamos a orar.
Ayúdanos hoy a ser conmovidos, sostenidos y fortalecidos.
Que podamos comprender las Escrituras y que podamos comprender
lo que tú nos estás transmitiendo, que nos estás brindando.
Para que todo sea para el avance de tu gloria.
Para que no sea para nuestra propia gloria, sino para la tuya.
Sabiendo que la venida de tu Hijo Jesucristo está
cerca y que debemos estar preparados para ello.
Te lo agradecemos, amigo y pastor en Cristo Jesús.
Te lo agradecemos, amado mío, y socorre nuestro corazón.
Declaramos que no nosotros, o Jehová, no nosotros, sino tu nombre sea la gloria.
Por tu misericordia, por tu fidelidad, porque
tú nos has hecho de nosotros a nosotros mismos.
Benito eres eternamente y para siempre, Dios de Abraham, Isaac y Jacob.
En el nombre de Jesús, Amén y Amén.
Muy bien.
Ok, entonces vamos a entrar ya en detalle.
Ok, entonces como hemos mencionado y hablado, tenemos
lo que es la oración y transfiguración de Jesús.
Ese es el tema, ¿verdad?
Pero como ya mencioné, la idea es ver a
Jesús y conocer acerca de su vida de oración.
Para poder aprender, no solo por lo que oímos, sino por lo que vemos.
Cuando hablamos de oír o aprender, hablo de lo que Jesús transmitió en la oración.
Y ahorita lo vamos a aclarar con los versículos
que siempre hemos estado hablando, Lucas 11.1.
Aconteció que estando Jesús orando en cierto lugar,
cuando terminó, le dijo a uno de sus discípulos.
Señor enseñó nos a orar, así como Juan enseñó también a sus discípulos.
Entonces, este versículo lo hemos utilizado para hablar de dos cosas.
Uno, la forma de vida de oración de Jesús.
Y dos, las enseñanzas de Jesús.
Hablamos de la forma de vida, porque se aconteció que
estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó.
Dice que aquí se está mostrando la vida de oración de Jesús.
Pero luego, habla de la enseñanza de orar, que él enseñó.
Desde el versículo 2 en adelante comienza a hablar
de lo que él sabe acerca de la oración enseñada.
Claramente, hemos hablado de que no nos hemos enfocado en ver la vida de oración
de Jesús porque menospreciamos la enseñanza, sino porque es un complemento.
Así como lo que acabamos de leer ahorita en la reunión anterior, que decía que
Jesucristo hizo todo lo que vio hacer al Padre.
O sea, que él vio al Padre e imitó lo que hizo.
Y también lo que oyó decir al Padre, eso también lo aplicó.
Entonces, si nos damos cuenta, aprendemos por lo que oímos y por lo que vemos.
Entonces, en este caso, nos hemos estado enfocando
nosotros en aprender de lo que vemos de Jesús.
Entonces, para eso, ahora vamos a entrarnos ya en el
detalle de lo que se conoce como la transfiguración.
Pero también eso tiene una relación con la oración, y
también voy a hacer un par de puntos relacionados a esto.
Esto es Lucas capítulo 9, del versículo 28 al 36.
Dice la siguiente manera del versículo 28.
Y como ocho días después de estas palabras, Jesús tomó con él a Pedro,
a Juan y a Jacobo y subió al monte a orar.
Veintinueve.
Mientras oraba, le aparecía de su rostro.
La apariencia de su rostro se hizo otra y su ropa se hizo blanca y resplandeciente.
Treinta.
Y de repente dos hombres hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías.
Treinta y uno.
Pero quienes apareciendo en gloria hablaban en la partida de Jesús,
de la partida de Jesús, que él estaba a punto de cumplir en Jerusalén.
Treinta y dos.
Pedro y sus compañeros habían sido vencidos por el sueño, pero cuando
estuvieron bien despiertos, vieron la gloria de
Jesús y a los dos varones que estaban con él.
Treinta y tres.
Y al retirarse ello de él, Pedro dijo a Jesús, maestro, es bueno quedarnos aquí.
Hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Pero Pedro no sabía lo que decía.
Entonces, mientras él decía esto, se formó una nube
que los cubrió y tuvieron temor al entrar en la nube.
Y una voz salió de la nube que decía, este es mi hijo, mi escogido, oigan a él.
Treinta y seis.
Y después de oír la voz, Jesús quedó solo.
Ellos mantuvieron esto en secreto, pero aquellos
días no contaron nada de lo que habían visto.
Perdón, creo que no puse todo.
Ah sí, bien, treinta y seis.
Entonces, aquí llegamos con lo que es, esto
es lo que se conoce como la transfiguración.
Algunos creo que lo mencionan, no sé si estoy
equivocado, como el monte de la transfiguración.
Pero esto también aparece en Mateo y en Marcos.
Hasta donde sé, creo que no aparece en Juan.
Puede ser que me lo haya saltado.
Pero tanto en Mateo y en Marcos, no los coloqué
completos, aunque también lo vamos a leer.
Pero me llama la atención de que en el único libro
donde se especifica la oración, es en el libro de Lucas.
Por ejemplo, aquí leamos otra vez en el versículo veintiocho.
Y como ocho días después de estas palabras, Jesús tomó con él a Pedro,
a Juan y a Jacobo.
Y subió al monte a orar.
En Mateo y en Marcos no enfatizan el hecho de la oración.
Sino que se ve como un punto en que sólo Jesús
subió con ellos y de repente se transfiguró.
Ahorita lo vamos a leer para que veamos un poquito la diferencia.
Porque obviamente la idea también de hablar hoy es para hablar de cómo de la
aplicación, si lo queremos llamar así, en el sentido de una
doctrina de la oración con relación a la transfiguración.
Pero primero quiero leer Mateo diecisiete, el uno al tres, dice.
Seis días después, Jesús tomó con él a Pedro, a Jacobo y
a Juan, su hermano, y los llevó aparte a un monte alto.
Dos, delante de ellos se transfiguró y su rostro resplandeció como el sol y sus
vestiduras se volvieron blancas como la luz.
Tres, en esto se le aparecieron Moisés y Elías y hablando con él.
Esto es Mateo.
Si nos damos cuenta, Mateo no muestra o tal vez ya él
implícitamente piensa de que ya se está hablando de la oración.
Pero aquí dice, seis días después, Jesús tomó con él a Pedro, a Jacobo y a
Juan, su hermano, y los llevó aparte a un monte alto.
Dos, delante de ellos se transfiguró.
O sea, aquí no está, vuelvo, repito, no está mostrando como que la oración como
tal, sino que sólo está hablando como que lo subió
al monte y luego se transfigura para que lo vea.
Ahora veamos el caso de Marcos.
Esto es capítulo nueve de versículo dos y versículo tres.
Versículo dos.
Seis días después, Jesús tomó con él a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó a
ellos solos a un monte alto y se transfiguró delante de ellos.
Tres, sus vestiduras se volvieron resplandecientes, muy blancas,
tal como ningún lavadero sobre la tierra las podía blanquear.
Ok.
Entonces, si nos damos cuenta acá, también en el caso de Marcos, no nos dice que oro.
En el caso de Marcos nos habla que algo similar a
la Mateo, como que sube y de repente se transfigura.
Pero por eso puse, o por lo menos me quiero centrar en Lucas, porque Lucas sí
habla de que él estaba orando, dice 28.
Y como ocho días después de estas palabras, Jesús tomó con él a Pedro,
a Juan y a Jacobo y subió al monte a orar.
¿Por qué?
Porque era costumbre de Jesús que se subiera al monte a orar.
Sólo que en este momento querían darle un testimonio de algo que posiblemente el
padre le había indicado a Jesús, ¿verdad?
Y esto es muy importante, y este es uno de mis centros de
este tema, porque primero las cosas comienzan con la oración.
Es decir, Jesús, basado en lo que habla Mateo y Marcos,
lo habla como que sólo los tomó y se les transfigura.
Pero en el sentido de Lucas habla de los toma y ora juntamente con ellos.
Y en ese momento de la oración sucede el acontecimiento, la transfiguración.
Entonces es como que de la nada Jesús hiciera una su transformación,
por así decirlo, ¿verdad?
Con todo el respeto hacia Jesús.
No lo hizo de esa manera, ¿verdad?
Sino que él lo que hizo fue orar.
Y en la oración hubo una transfiguración.
Por eso que aquí menciona, dice, mientras oraba, mientras oraba.
No fue que Jesús de alguna manera quería hacer un show o quería impresionarlos a
ellos diciendo, miren cómo me transfiguro, ¿verdad?
Sino que él los lleva a orar y durante la oración hubo una transfiguración.
Y eso me gusta en este caso particular de Lucas
porque muestra lo que sucede en la oración.
Y menciono esto porque a veces nosotros...
Cuando vemos a Jesús, por ejemplo, cuando
dice que se levanta muy temprano en la mañana.
Cuando vemos, por ejemplo, cuando Jesús hace una vigilia completa de oración.
Cuando vemos cómo Jesús prepara su lugar para poder orar.
O cómo Jesús frecuentemente iba en la oración.
No vemos lo que pasa en ese momento, es decir...
Si lo queremos ver, solo hemos visto los puntos de planeación, ¿verdad?
Por así decirlo, cuando uno va a orar o cuando él
estaba orando o qué pasaba después de que oraba.
Porque lo vimos, por ejemplo, cuando dice Jesús,
le dijo a sus discípulos que se levantara.
En lo que él despedía a la multitud.
Y luego de eso, después de terminar de orar, casi
toda la noche, él se va caminando sobre el agua.
Entonces, pero aquí es bien impresionante porque aquí nos
están diciendo qué está pasando durante la oración de Jesús.
Pues hoy se mientras oraba, es decir que aquí se está revelando, se está mostrando
lo que está pasando durante la oración de Jesús.
Y esto es muy importante porque también nos habla a nosotros de lo que va,
lo que puede suceder cuando nosotros oremos.
Porque si Jesús le está mostrando a ellos
algo, es porque también puede pasar con ellos.
El problema cuál es?
Porque alguien puede ser malo, pero yo nunca me he transfigurado.
Pero esa es una de las cosas que hemos estado hablando también con la oración.
Y es de que a veces nosotros no lo hacemos como Jesús lo hacía.
Nosotros venimos y nos ponemos cinco minutos
a orar y esperamos ya que las cosas cambien.
O como cuando hemos hablado acerca de que Jesús dijo este género no sale,
sino con oración de ayuno.
Y a veces me preguntaba cómo así que este género sale con oración.
Porque si yo le comienzo a preguntar a cada creyente usted ora, me puede decir mi
hermano, yo cuando me levanto en la mañana oro.
Si yo le puedo preguntar a otra persona, mi hermano,
yo voy a los cultos de oración de la iglesia.
Otra persona le puedo preguntar y me puede decir hermano, yo oro todo 24 7.
Que siempre abasto de mi mente y le digo gracias Dios.
Entonces yo podría preguntarle a cada creyente y cada
creyente hasta cierto punto me podría decir que ellos oran.
Entonces la pregunta es por qué no echan fuera demonios.
Y esto lo menciono porque hay un gran mano, pero lo que pasa
está que ahorita ya estamos en el cesacionismo y etcétera.
Pero si lo vemos de la perspectiva desde el tiempo de Jesucristo y los apóstoles,
yo no creo que los apóstoles no oraran.
Para comenzar, ellos eran judíos y tenían una cultura de oración.
Es decir, que ellos tenían la hora de la oración, como menciona en el libro de
Hechos, que era si no estoy mal a las tres de la tarde, la hora de la oración.
Ellos iban a orar.
O sea, no puedo entender entonces por qué Jesús dice.
Este género no sale si no con oración, si ellos oraban.
Yo no creo que por ellos estar con Jesús
prácticamente por tres años y medio no oraran ellos.
O sea, por lo menos yo no lo entendería.
Pues porque obviamente cuando uno está con alguien, algo se le pega o esa persona no
estaría bien y ya oraron, ya leyeron, ya buscaron a Dios.
Entonces, ¿a qué se refiere Jesús con orar para echar fuera demonios?
Y claramente no está hablando Jesús en el sentido de la
oración que nosotros manejamos, sino la manera de que él ora.
O sea, él está hablando de la manera en la cual él entiende
la oración y no como nosotros entendemos la oración.
Entonces aquí dice, mientras oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra.
Es decir, que Jesús podría ya haber orado dos horas o tres horas.
Porque aquí dice, la apariencia de su rostro se hizo
otra y su ropa se hizo blanca y resplandeciente.
Y de repente los hombres hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías.
Quienes apareciendo en Gloria hablaban de la partida
de Jesús que él estaba a punto de cumplir en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros habían sido vencidos por el sueño.
Pero cuando estuvieron bien despiertos, vieron la
gloria de Jesús y a los dos varones que estaban con él.
O sea, que ese acontecimiento de la transfiguración y la
oración no fue como menciona más o menos Mateo y Marcos.
Como que bueno, ya subimos al monte, me transformo delante de ustedes y me miren.
No, verdad.
Sino que lo que muestra Lucas es de que Jesús los toma para ir a orar.
Algo así como cuando los tomó para el Getsemaní.
Los toma para ir a orar y durante la oración se quedaron dormidos.
Jesús continuó su oración como él lo hace.
Porque recordemos que en el Getsemaní se quedan tres veces ellos, si no estoy mal,
dormidos y tres veces los va a despertar Jesús.
Y prácticamente podríamos más o menos señalar
como Jesús hizo tres horas de oración.
Ahora, por qué menciono esto?
Porque durante la oración, mientras él estaba orando, que no sabemos
necesariamente qué pasó a los cinco minutos.
Si lo vemos de esta manera, puede haber sido unas dos o tres horas de oración.
Él se transfigura mientras oraba.
La apariencia de su rostro se hizo.
No fue que él quisiera hacer una transformación.
No es de que él dijo bueno, ahorita me voy
a transformar mientras ellos están dormidos.
Sino que en la comunión que tuvo con Dios le provocó una transfiguración a Jesús.
Ahora, en Lucas no habla la palabra transfiguración.
En el libro de Mateo y en el libro de Marcos
sí utilizan la palabra transfiguración.
Vemos acá dos.
Delante de ellos se transfiguró.
Mateo, pero en Marcos capítulo nueve también
dice y se transfigura delante de ellos.
Lucas no habla o utiliza la palabra transfigurar.
Vemos acá, vamos a ver aquí.
Dice, mientras él oraba, la apariencia de su rostro se
hizo otra y su ropa se hizo blanca y resplandeciente.
Y de repente dos hombres hablaban con él.
Entonces, la palabra transfigurar, vamos a leerla acá.
Es metamorfo, que es 3339 en el griego.
Dice que es de meta y morfo.
Transformar literalmente o figurativamente metamorfosis.
Ahí perdón, aquí me confundí, esta pena era.
Entonces se puede poner como transfigurar o transformar.
Esta palabra aparece pocas veces.
Si no estoy mal solo aparece.
Aparece tres veces, cuatro veces en la palabra.
Aparece en Mateo Marcos, luego aparece en Romano 12.2 y
después creo que aparece en un libro de las cartas de Pablo.
Entonces, cuando aparece en Romano 12.2, en Romano 12.2 no hace mención de una
transformación en el sentido de la figura como
tal, sino que habla de transformar la mente.
Por eso dice, no os conforméis a este cielo, sino sean
transformados por medio de la renovación de vuestro entendimiento.
Esta transformados es esta palabra que aparece ahí.
Es esta misma palabra, la 3339 en el griego.
Es la misma palabra que aparece en Romano 12.2, pero solo aparece cuatro veces.
Vuelvo y repito, en Mateo y Marcos, como lo estamos viendo, en Romano 12.
2 y una parte en Pablo cuando dice que somos transformados.
Pero no queremos transformados, ¿verdad?
Entonces, pero los tres versículos hacen referencia a una transformación de
nosotros y otro habla de transformar, en Romano 12.2, la transformación de la mente.
Ok, ahora vamos a ver qué es transfigurar.
Dice, significa cambiar drásticamente la figura, aspecto o apariencia de una
persona o cosa a menudo elevándola a un estado más glorioso o notable.
Se usa para describir alteraciones físicas
profundas, expresiones emocionales intensas.
Ejemplo, el dolor le transfiguró el rostro o cambios espirituales.
Los sinónimos incluyen transformar, alterar, modificar, metamorfosear.
Metamorfosear.
Ok, entonces, ¿por qué lo estoy mencionando ahorita, verdad?
Y que obviamente uno le da curiosidad mucho a este caso, por lo menos a mí,
de cómo fue transfigurado.
Pero una de las cosas que me llama mucho la atención y también que habla de la
definición y que también queremos tomarlo de aprendizaje, porque nuestra idea
principal de hoy no es solo curiosear sobre la idea de que Jesús se transfiguró
y qué forma tomó y que esto y lo otro, sino inclusive tomar a Moisés y a Elías y
todo, y un ámbito muy complejo de esta idea, sino que mi punto
hoy es que veamos la oración de Jesús y aprendamos de ello.
Y lo que me llama mucho la atención es de que, y por lo menos según lo que yo
entiendo de lo que estamos viendo acá, por lo menos para mí, esta no pudo haber
sido la primera vez que Jesús se transfiguró.
Pudo haber sido la primera vez que los apóstoles Pedro, Jacob y Juan lo vieron,
pero no necesariamente pudo haber sido la primera vez que se transfiguró,
porque aquí dice que mientras oraba la apariencia de su rostro se hizo otra.
Entonces, si él mientras oraba en este momento que subieron al monte,
¿cuántas otras veces Jesús no se pudo haber?
Pudo haber sido transfigurado, no por su propia voluntad, porque aquí no
dice que Jesús dijo OK, ahorita me transfiguro, ahorita me transformo.
Lo que sucedió fue que Jesús, mientras oraba, fue transfigurado, fue cambiado.
Entonces me da a entender a mí de que este acontecimiento, por lo menos en la vida de
Jesús, ya había pasado y ya era normal para él.
Pero que ahora a los apóstoles se les dio hasta cierto punto, tal vez, el privilegio
de observar el acontecimiento de lo que pasa en oración.
Por eso hablamos en otras reuniones de que nosotros tal vez no sabíamos lo que Jesús
estaba orando o lo que Jesús estaba experimentando durante la oración.
Algo así como aparece en el libro de Hechos, capítulo 10, cuando Pedro está
orando y le baja un lienzo, una visión y dice Pedro, mate y come.
Entonces, obviamente eso sólo es cuando se experimenta algo.
Pero me llama bastante al entendimiento la idea de que Jesús, por su constancia y
perseverancia en oración, llevó a tener estas manifestaciones de transfiguración.
Que de alguna manera, según lo que yo entendería, debería de ser algo normal y
natural en las personas que oran adelante del Señor.
Claramente no quiero meterlo bajo la idea de la de la cultura, sino que la cultura
pop lo diría de esta manera actual, algo así como cuando alguien ve
animaciones estadounidenses, japonesas, coreanas o chinas, donde hablan de
transformaciones en un término de show, o por así decirlo,
o de captar la atención de la persona en diferentes ámbitos.
Como uno conoce estas escenas de cómic o de serie de animación, o series que son
muy conocidas que no voy a nombrar porque creo que no vale la pena nombrarlas,
pero creo que ya saben a qué me menciono.
Sino que cuando yo hablo de transfigurar y a lo que aquí se menciona, inclusive lo
que se da a entender en la definición que acabo de colocar acá, que dice que se usa
para describir alteraciones físicas profundas,
expresiones emocionales intensas o cambios espirituales.
Entonces, en esta definición que están dando sobre transfigurar, están hablando
de tres cosas, alteraciones físicas,
expresiones emocionales o cambios espirituales.
O sea que aquí, en esta definición que nos están dando, están hablando de tres cosas
físicas, emocionales y cambios espirituales.
Entonces, aquí específicamente es donde me quiero
centrar, que hay cambios espirituales en nuestras vidas.
Y esto claramente se ve no únicamente en este escenario,
porque obviamente aquí nos lo están haciendo muy
claro, están haciéndolo muy con una gran claridad.
Nos están hablando el cambio prácticamente de Jesucristo de una manera muy,
muy visual, por así decirlo, muy clara.
Pero esto no significa que esto no haya pasado antes.
Tal vez en ciertos destellos nos lo muestra la Biblia.
Pero también significa que nosotros vamos a
tener cambios espirituales cuando estemos orando.
Pero no estamos hablando de oraciones, tal vez de cinco minutitos, de un
minutito, u oraciones tal vez que tal vez la primera vez que oramos una hora y ya
nos sentimos como de algún, alguien diría así.
Sentirnos en todo verdad, sino que la continuidad de la comunión con Cristo va a
comenzar después a reflejar una gloria y una transfiguración en nuestras vidas que
va a ser prácticamente muy pausable para otras personas,
porque va a haber cambios notables en nuestro ser.
Vamos a cambiar nosotros, porque obviamente aquí ya lo estamos viendo como
que fuera algo de que nosotros tenemos otra apariencia.
No es así, verdad, sino que significa que nosotros
vamos a comenzar a tomar la figura de Cristo.
Por eso que también Corintios, cuando estaba leyendo ayer sobre la imagen
de Cristo, la Biblia habla acerca de ser transformados a la imagen de Cristo.
Y claramente significa que si somos transformados a la imagen de Cristo,
significa que vamos a perder nuestra imagen.
Es lo mismo que dice Juan el Bautista.
Es necesario que él crezca y que yo menengüe, que ya
no me voy a ver yo sino que se va a ver Cristo en mí.
Entonces mi transfiguración va a ser a la imagen del hijo de Dios.
Cuando yo esté en comuniones orando, yo voy a experimentar transfiguraciones.
Tal vez no lo voy a ver en un sentido físico, porque obviamente no estamos
hablando de ese sentido como que de repente yo que soy moreno, me voy a poner
canchito y ojos azules, verdad, sino que estoy hablando de que mis
emociones también, inclusive mi ser espiritual, va a transformarse,
va a cambiar de forma, va a experimentar cambios.
Tal vez yo no voy a ser prepotente, ni necio, ni obstinado, ni perezoso,
sino que voy a transformarme a ser un hombre paciente, un hombre honesto,
un hombre sensato a esa imagen de Cristo.
Porque hoy que estaba leyendo Colosenses, creo que no sé si es el capítulo 3 o el 2,
pero me llamó la atención porque decía dejen de mentirse los unos a los otros.
Y si yo estoy en la verdad, no tendría que caber la mentira en mí.
Significa de que yo pasaría de un estado de mentiroso ahora
a ser una persona verdadera y honesta y ya no mentiría.
Y antes que se me conocería como el mentiroso, ahora se me
conocería como el verdadero en el sentido de hablar verdad.
Entonces vemos de que la idea de la oración es que me va a llevar a mí a tener
una transfiguración, porque Jesucristo lo está mostrando de una manera, como me
vuelvo y menciono, muy clara, porque los niveles de gloria que él tiene son
grandes, pues obviamente, y que claramente se le va a mostrar de una manera muy
particular a él, a diferencia de lo que yo puedo tener, porque obviamente yo soy
carne y peco y tal vez no tengo la como si sea, la diligencia constante de la oración
que Jesucristo puede tener o que tuvo, sino que a veces a uno le cuesta orar,
a veces medio hace como que uno le intentó de orar.
Pero qué pasaría si nosotros nos entregaríamos
constantemente a la oración a la manera de Jesús?
Vamos a comenzar a experimentar transfiguraciones
más palpables, más plausibles, más concretas.
Cuando hablo o vuelvo, repito, cuando hablo de
transfiguraciones, hablo de cambios en mi vida muy marcados.
¿Por qué?
Porque obviamente estoy delante de la presencia de Dios y la oración no es sólo
un acto de comunicación en términos verbales o mentales, porque algunas
personas dicen que no les gusta orar en la boca,
porque el enemigo los escucha, pero eso es otro tema.
Al punto estoy, a lo que quiero llegar es de que cuando nosotros oramos,
no estamos sólo en un acto de transmitir sonidos con nuestros labios o en el
sentido de orar en la mente como que hacer un sentido como de telepatía, sino que
cuando uno ora, realmente está entrando a dimensiones espirituales.
Cuando alguien está orando, está adentrándose en la gloria del Señor y está
metiéndose en una comunión espiritual con él, con el dador de la vida, que es Dios.
Entonces uno está entrando en una dimensión de eternidad y una
suministración espiritual de parte de Dios.
Aunque obviamente uno tal vez no tenga una casita muy bonita, aunque tal vez no esté
muy ordenado, aunque tal vez nuestra casa tal vez sea muy pequeña, pero realmente en
términos espirituales estamos en una dimensión de gloria.
O inclusive si alguien está en el monte, está en el desierto, está en Asia o está
en Estados Unidos, está en África, está en Colombia o en Brasil o en
Guatemala, realmente cualquier persona que se mete en la oración va a ser,
por así decirlo, cambiada a una dimensión espiritual de eternidad y que va a ser
suministrada por esas administraciones espirituales de parte de Dios.
Esté donde esté, ya sea que esté en un palacio o esté en la cárcel o esté en un
basurero, él está entrando en una dimensión de gloria
espiritual y no necesariamente a un aspecto terrenal.
Entonces, cuando una persona está siendo suministrada por mucho tiempo delante de
la presencia de Dios, la Biblia dice que se hace uno con Dios, que es lo que habla
1 Corintios, si no estoy mal, cuando habla que aquel que se junta con la ramera,
uno es con la ramera, pero aquel que se junta con Dios, uno se hace con Dios.
Entonces vemos que si el Espíritu de Dios está suministrándonos, no de una manera de
cinco minutitos o diez minutitos, sino que estamos hablando que son una
suministración de tres horas, claramente eso va a cambiar totalmente nuestra forma
de vivir, nuestra forma de actuar, nuestra forma de pensar.
No vamos a ser, por así decirlo, las personas que nos conocen, porque
alguien nos puede decir usted qué enojado era y por qué está ahora tan tranquilo.
Porque hay una transfiguración, pero un cambio espiritual claramente.
Y lo digo porque no sólo porque aquí lo dice, porque obviamente no lo está
explicando, sino que también cuando uno vive la oración, uno se da cuenta cuando
se extiende varios tiempos en la oración, comienza a experimentar cambios.
O sea, son palpables y lo queremos llamar de esta manera.
Yo lo menciono por la poca experiencia que yo he tenido, porque tampoco voy a decir
yo como que soy una persona que me he lanzado 24 horas de oración, sino que en
lo poco que he podido o que en su gracia Dios me ha ayudado, he visto cambios o
transfiguraciones, si lo queremos llamar así, en mi vida.
Y claramente la gente a veces lo nota y a veces no lo
nota, pero uno lo nota porque uno sabe cómo uno es.
Uno sabe a veces cómo uno puede ser muy enojado o de mal carácter y cuando de
repente uno se extiende delante de la presencia de Dios en oración, uno ya no
sale igual, uno ya no sale enojado, sino que uno es calmado, apacible,
tranquilo y tal vez le pueden estar uno maltratando y uno guarda la calma.
Y a las personas se pueden sorprender de uno, pero este era muy alegón,
este era muy... te contestaba mal, inclusive me insultaba.
Pero que ahora no, no, más bien bendice.
Entonces la figura que antes tenía, ahora tengo otra.
Pero esto solo se va a lograr si uno permanece
en constancia en oración como Jesús lo hacía.
Vamos a tener transfiguraciones y aquí es donde también quiero dar el ejemplo,
porque por ejemplo, voy a poner dos ejemplos.
Por ejemplo, aquí dice 29, mientras la apariencia de su rostro
se hizo otra y su ropa se hizo blanca y resplandeciente.
Aquí solo muestran estas pequeñas partes en Lucas.
Dice su rostro se hizo otra, la apariencia de su rostro
se hizo otra y su ropa se hizo blanca y resplandeciente.
Ahora vamos a ver aquí en Mateo, dice.
Seis días después Jesús tomó... perdón, esto no es.
Dos, dice, delante de ellos se transfiguró y su rostro resplandeció como el sol y las
vestiduras se volvieron blancas como la luz.
Aquí cambia un poquito porque no está diciendo como que a Jesús le cambió el
rostro, así como que a través de tener la carita redondita le pusieron cuadrada,
sino que habla de que prácticamente su rostro comenzó a resplandecer.
Ahora vemos lo que dice Marcos.
Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, muy blancas,
tal como ni un lavadero sobre la tierra las pudo blanquear.
Pero Marcos no habla de un cambio en su rostro.
O sea, Lucas nos habla como que el rostro hubiera cambiado, que es similar a la
definición que vimos prácticamente que coloqué, que habla de un cambio emocional
que puede provocar cambios en nuestro rostro
y también la parte espiritual o física.
Pero junto con esto hay una forma también de ejemplificarlo
y es en base también a lo que aquí también habla Lucas.
Lucas dice lo siguiente en el pasaje acá, dice en el versículo 30.
Vamos a poner el 29.
Mientras oraba Jesús, la apariencia de su rostro se hizo otra.
En este caso, tomando Mateo significa que resplandeció
y su ropa se hizo blanca y resplandeciente.
30.
Y de repente dos hombres hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías.
Entonces quiero detenerme ahora con la parte de Moisés y Elías.
Cuando yo meditaba esta parte de Moisés y Elías, con relación a la parte de aquí de
la oración de Jesús y su transfiguración, miraba como la idea de cómo entender esta
aparición de Moisés y Elías, porque obviamente cada persona da su
interpretación o se han escuchado sus menciones.
Pero mi aportación para este sentido de lo que yo meditaba el día de ayer era que
Moisés nos da un ejemplo de lo que es la
primera parte de la transfiguración de Jesús.
Es decir, su rostro se hizo otro.
Como lo que también habla Mateo, dice que su rostro resplandecía.
Y Elías nos da un ejemplo de su otra parte de la transfiguración, que por así decirlo
serían sus vestiduras o su dimensión, si lo queremos llamar de esta manera,
porque dice acá y su ropa se hizo blanca y resplandeciente.
O sea, si lo queríamos llamar, yo lo dividiría de esta manera.
Uno nos habla de una situación interna, que es prácticamente su rostro,
algo personal, y la otra nos hace un cambio a nivel,
tal vez lo llamaría de esta manera, dimensional.
Porque nos habla de que sus ropas resplandecieron.
¿Cómo así?
Porque la ropa no es algo que yo nazca con ropa o que yo me vaya a morir y me lleve
la ropa al cielo, sino que habla de algo que fuera externo,
pero en este caso lo mencionaría como su dimensión espiritual.
Entonces tanto lo interno como lo externo cambia.
Interno, rostro, externo, ropa.
Entonces Moisés nos da un ejemplo del cambio interno
y Elías nos da un ejemplo del cambio externo.
Los voy a poner los dos ejemplos para ejemplificar la idea del ejemplo de la
transfiguración del rostro y la transfiguración y prácticamente el cambio
en la ropa o en ambos la luz que se manifiesta.
Vamos a leerlo acá en.
En Éxodo capítulo treinta y cuatro veintinueve, el treinta dice veintinueve.
Cuando Moisés descendía del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su
mano, al descender del monte Moisés no sabía que la piel
de su rostro resplandecía por haber hablado con Dios.
Treinta.
Al ver a Aarón y todos los israelitas que la piel del rostro de Moisés resplandecía,
tuvieron temor de acercarse a él.
Entonces, si vemos acá, es muy parecido a la situación que está viviendo
prácticamente Jesús en la transfiguración, porque ahí dice que su rostro cambió y
según lo que dice Mateo, dice que su rostro resplandeció.
No necesariamente es como mencioné, verdad, que la forma del rostro cambia.
Por ejemplo, mi rostro es como redondito y
el de mi hermano es un poquito más cuadrado.
Entonces no necesariamente se podría ver como que la idea de que el rostro de Jesús
cambió de redondito a cuadrado, de cuadrado a redondito, sino que vemos
como que hay un resplandor de gloria en su rostro.
Y esto le habla lo que estamos hablando de Mateo, que su rostro resplandece.
Y es lo que estamos viendo aquí prácticamente con Moisés,
que por su comunión con Dios, su rostro resplandece.
Y esto significa que una persona que va a tener comunión con Dios y busca
constantemente la comunión con Dios, se va a ver un cambio en su rostro,
porque la Biblia nos enseña que el rostro o la cara es una manifestación de gloria.
Entonces, nos da a entender que si una persona constantemente ora y busca al
Señor, va a tener una transfiguración en el sentido de
que su rostro va a comenzar a mostrar un punto de gloria.
Pero claramente no estamos hablando de esperar 5, 10, 20 minutitos, sino que
estamos hablando de una constancia, así como la
de Jesús, una manifestación como la de Jesús.
Y esto también no solo aparece aquí, o sea, este no es el único ejemplo,
no es como que fueran solo ejemplos aislados, sino que también hay un ejemplo
en el libro, no sé si es el libro de Lamentaciones, que olvidé colocarla,
pero en el libro de Lamentaciones se hace una mención por parte de Jeremías,
o no sé si es en el libro de Jeremías, donde habla que el rostro de los
ciudadanos de Jerusalén era como piedra preciosa.
Solo que quiero ver si lo conseguí para leerlo,
porque si no estoy mal creo que lo menciona Jeremías.
Solo quiero ver si lo logro encontrar.
O sea, déjenme un momentito a ver si lo encuentro.
Entonces, este, si no estoy mal no sé si es Jeremías.
Aquí está, creo que es este, Lamentaciones 4.7.
Vamos a ver si lo leo.
Este es... voy a buscarlo en las Biblias Américas.
Porque si me recuerdo haberlo visto, dice...
Entonces,
si nos damos cuenta, ahí nos están hablando de un nivel de pureza que se
estaba manifestando también en otras personas.
O sea, no solo se pudo... en Moisés podemos verlo en un nivel de gloria muy
amplio, pero también se vio en otros
ciudadanos consagrados en el pueblo del Señor.
También han habido testimonios de personas, por lo que yo he oído,
inclusive que también yo he visto, de personas que cuando se consagran su
rostro tiende a mostrarse como con luz, como con brillo.
Entonces es porque hay una dedicación tan marcada
con el Señor que se les comienza a mostrar.
Es decir, ya hay un cambio espiritual muy marcado,
que es lo que muestra Jesús prácticamente allí.
Pero también, por otro lado, porque ahorita estamos viendo el caso que cuando
se aparece en la transfiguración aparece Moisés y aparece Elías.
A Moisés lo estamos mostrando como aquel que muestra la transfiguración del rostro
y a Elías como aquel que muestra la transfiguración de vestimenta.
O en este caso, una dimensión espiritual.
Y lo voy a mostrar aquí en un versículo.
Vamos a leer Primera de Reyes, 19 del 11 al 13.
Entonces el Señor le dijo, sal y ponte en el monte delante del Señor.
En ese momento el Señor pasaba y un grande y poderoso viento
destrozaba los montes y quebraba las peñas delante del Señor.
Pero el Señor no estaba en el viento.
Después del viento, un terremoto, pero el Señor no estaba en el terremoto.
12 Después del terremoto, un fuego, pero el Señor no estaba en el fuego.
Después del fuego, el susurro de una brisa pasible.
Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con su manto y salió y se puso a la
entrada de la cueva y una voz vino a él y preguntó, ¿qué haces aquí Elías?
Y eso me esto lo coloqué porque no se ve un cambio
acá en Elías, así como lo vimos con Moisés, verdad?
Sino que lo que se ve es una visitación de Dios para con Elías.
Pero antes de que esa visitación se diera,
comenzó a manifestarse cosas en lo que lo rodeaba.
O sea, en este sentido, pues que hubiera un terremoto, hubiera un fuego.
Entonces habla de algo que no es interno, sino que es externo.
Y nos habla de que obviamente nuestras
dimensiones espirituales también van a cambiar.
No solo va a cambiar mi experiencia espiritual, sino que
también va a haber un cambio en mi dimensión espiritual.
¿Por qué hablo de dimensión espiritual?
Porque la Biblia lo habla de diferentes maneras.
Claramente nosotros, como somos seres humanos, obviamente nosotros entendemos
que tenemos un cuerpo y que nosotros vemos este cuerpo.
¿Pero qué pasa en lo espiritual?
¿Cómo decimos acerca de un cuerpo celeste?
Y en el libro de Efesios se habla acerca de la dimensión de la morga, altura,
anchura, longitud y profundidad.
También, por ejemplo, el caso de Adán.
Cuando Adán cae, cae todo juntamente con él.
Y también cuando vemos el caso de Jesús que dice y por esta razón yo me santifico
para que ellos sean santificados en la verdad.
Dice que la dimensión de Jesús afectaba a otras personas.
Podemos poner otro ejemplo que dice y ustedes quisieron
regocijarse en la luz de Juan el Bautista por un tiempo.
O sea, Juan el Bautista cargaba una luz y ellos se
querían regocijar en la luz de Juan el Bautista.
Pero Jesús dice yo soy la luz del mundo, dando a entender que él no sólo tenía una
gloria pequeña, pero no tenía una gloria pequeña como la de Juan, sino que una
gloria inmensa en la cual él era la luz del mundo.
Entonces vemos aquí una, o por lo menos les puse este caso de Elías, como el
sentido de aquel que es dimensión completa.
Y de que cuando uno entra en una comunión constante con Dios, una comunión diaria
con Dios, una comunión extensa con Dios, como obviamente también la tenía Moisés o
como también la tenía Elías, porque eso se lo puso en una forma de ejemplo,
porque también Elías dice en otros pasajes que yo soy
Elías, que está delante de la presencia del Señor.
Entonces, ¿cómo así que está delante de la presencia del
Señor si lo miramos caminando con la vida de Sarepta de Sidón?
O sea, que no está hablando él en el sentido físico, sino que espiritualmente
él está en la presencia delante del Señor, porque está sin pecado y sin mancha,
pues está constantemente en comunión.
Entonces, si nosotros buscamos prácticamente en una constancia a Dios,
en una dedicación a Dios, vamos a tener transfiguraciones.
Repito, no estamos hablando del sistema mundo que nos muestra estas situaciones de
impresiones o de transformaciones para peleas u otras cosas raras, sino que nos
está hablando para buscar la imagen de su hijo.
Porque la idea de nosotros es tomar la imagen del hijo, una imagen que no tiene
que ser incorrecta, una imagen que no tiene pecado, que no tiene mancha,
que no tiene nada de esas maldades que a veces nosotros tenemos.
Que también tiene que mostrar un sentido de madurez,
que tiene que mostrar un sentido de humildad.
Pero a veces nuestro semblante, nuestra postura, muestra a veces altivez,
muestra orgullo, muestra soberbia, aunque demos la idea
de que somos de sana doctrina o que somos ministros.
Cualquier cosa que a veces nosotros sale a veces de nuestra boca, pero cuando nos
observan las personas no están observando humildad y no lo pueden decir.
Yo no miro humildad en usted, no pueden decirme yo miro soberbia en usted.
No, hermano, lo que pasa es que yo sí soy humilde.
Lo que pasa es que ya está en mi rostro de fábrica, dirían algunos.
Porque en mi caso particular, mi rostro a veces
hace la impresión como que yo fuera pandillero.
O a veces cuando iba a la cárcel, las personas pensaban que yo era pandillero.
O a veces también cuando yo me subía a un bus, a
veces la gente se bajaba del bus por mi rostro.
Entonces, ¿qué pasa?
Cuando alguien ya está en el señor, la
gloria que recae en la persona puede cambiar.
Y mencioné esto porque obviamente hay personas que tal vez tienen un rostro que
puede ser soberbio, pero después cuando uno los mira que se consagran a Dios,
ya no los ve uno de una forma o una postura soberbia, sino que los ven como
una postura de humildad, una postura de mansedumbre.
Entonces menciono esto porque hay solo con transfiguración.
Es decir, de pasar de una apariencia de altivez, de soberbia, de arrogancia,
inclusive de burla, para ser pasados a una apariencia apacible, a una apariencia de
dulzura, a una apariencia de amor, a una apariencia de
mansedumbre o de humildad, o una apariencia de cariño.
Eso cambia, eso es una transfiguración.
Cambiemos de la soberbia, de la altivez, de la burla, de ser burlones, de andar así
todo el día, a pasar a una cuestión de un verdadero gozo del Señor.
Sin mencionar a veces que a veces uno puede andar todo deprimido, todo triste.
Hay que lo miran uno todo agobiado, angustiado, estresado y que ahí anda todo
el otro que ya no da para pasar una imagen de paz,
si lo queremos llamar una figura de tranquilidad.
A pesar de que tal vez todo se esté cayendo encima, pero se mira tranquilo.
Porque de repente uno dice a alguien que se debe estar muy ocupado, porque ahí está
corriendo, haciendo sus maletas, corriendo
de aquí para allá y haciendo una y otra cosa.
Y tal vez el otro que está más ocupado, que está tranquilo en la iglesia,
escuchando el mensaje, sin preocupaciones, va tranquilo a su casa.
Y si este plano no tiene problemas, no tiene afán, no tiene nada.
No, simplemente es porque Dios le cambió, le transfiguró, lo llevó a tener esa
apariencia de estrés, de afán, de ser humano, de nervios,
a estar en la paz del Señor, a tomar la imagen del Hijo.
Y que no sólo cambia su semblante, su perfil, su postura,
sino que también la dimensión que lo rodea lo cambia.
Porque yo recuerdo el testimonio de un hermano, de un discipulado, nosotros
íbamos, y él nos contaba y nos decía, miren, decía él, yo no sé por qué,
de alguna manera lo mencionaba, él decía, yo tenía un amigo que dice que
él me venía a visitar varias veces, o sea, hagamos
de cuenta de eso, una vez al mes o algo así.
Y él decía, miren, yo venía y una vez él me dijo, sabes por qué yo te vengo a visitar?
No, le dijo este hermano, porque yo cada vez que vengo a tu casa siento paz.
Cada vez que yo vengo y pongo un pie en tu casa, yo siento una paz.
No sé qué es.
Y él obviamente le comenzó a hablar del
evangelio, dijo que no era él, sino que era Dios.
Entonces, no sólo Dios transforma nuestro perfil en el sentido de lo que nosotros
tenemos, de nuestra forma de ser groseros, tal vez malvados, a tener una forma de
bondad y de gracia, sino que también la dimensión espiritual va a cambiar.
Por eso habla de las vestiduras, el rostro y las vestiduras.
Y también si lo queremos relacionar así como que Elías con el manto.
Pero por eso mencioné el caso de Moisés y Elías.
O sea, porque cuando uno se pregunta por qué aparece ahí
Moisés y Elías, ¿qué tienen que ver ahí Moisés y Elías?
¿Por qué andan metidos ahí en la situación?
Algunos mencionan que era la ley de los
profetas y algunos hacen otro tipo de menciones.
Y por eso mencioné que en mi caso particular, lo que yo estoy compartiendo
hoy, veo la transfiguración de lo íntimo y la transfiguración de lo externo.
En este caso con el rostro y la ropa.
Por la transfiguración interna y las
dimensiones que van a cambiar en nuestras vidas.
Pero eso no va a suceder si no nos entregamos en una oración dedicada a Dios
y que el punto de la transfiguración no fue algo único necesariamente para Jesús o
una situación, por ejemplo, como que tienen que
cazar todos los astros para que algo suceda.
Sino que, según lo que yo entiendo, para Jesús será algo normal.
Pero ¿les permite Jesús a Pedro, Jacob y Juan?
Perdón, no, tal vez no Jesús.
¿Le permite Dios a Pedro, Jacob y Juan mostrarles la transfiguración a ellos?
Pero según lo que yo entiendo y lo que estoy leyendo,
ese no era un acto de un evento como la cruz, ¿verdad?
Que fue una vez, que solo se realizó una vez y listo.
Según lo que yo entiendo, esa transfiguración se podía haber realizado
constantemente en las comuniones que Jesús tenía.
Pero que se le mostraron, por así decirlo, una vez a Pedro, Jacob y Juan y que
claramente también nosotros lo vimos una vez.
Pero Jesús lloró, hagamos de cuenta, si fueron 30 años de vida y si él lloraba
todos los días, ¿cuántas veces no se le pudo manifestar esta transfiguración?
Si a Moisés, que la Biblia dice que Moisés iba en sus comuniones y se tenía que poner
un velo en el rostro para que no se le mostrara.
Imagínense la gloria que las transfiguraciones que
Jesús tenía prácticamente en sus comuniones diarias.
Porque como vimos ahí, que puse yo el pasaje, pero mencionaba que no fue que él
decía, me transfiguro, como algunos dicen ahí, mórfosis, amigos.
No, sino que simplemente, durante la oración, había transfiguraciones.
Obviamente a veces nosotros ni siquiera nos damos cuenta.
Por eso mencionaba que a veces uno está orando y a veces no se da cuenta.
Pero a veces cuando uno comienza a poner la atención,
¿qué es lo que pasa después de mis oraciones?
Pueden darse esas cosas ahora.
O puede ser que uno llega a tener ciertos momentos, pero no se ha dado cuenta porque
obviamente no es como que uno ande viéndose al espejo después de orar.
O mientras uno está orando, se pone a orar frente al espejo.
Pero lo que sí me llama mucho la atención y que a veces a mí me motiva a orar es la
idea de que voy a ser transfigurado a la imagen de él, que ya no va a ser mi
imagen, pero que eso requiere que esté cada día más en su
presencia en tiempos prolongados para que haya un cambio en mí.
Y que inclusive hay una canción que me gusta mucho también que habla de eso,
que habla de ser transformado, que habla de permanecer el tiempo que sea
necesario hasta que te manifiestes solo tú, dando
a entender que Cristo se vea a través de nosotros.
Para que te vea solo tú.
Entonces significa que entre más tiempo yo pase, por lo que mencioné también,
de las suministraciones espirituales de Dios en su presencia, que no sólo es un
sistema de comunicación verbal o si lo queremos, como algunos podrían decir,
de la mente, sino que me estoy entregando a una
dimensión de eternidad mientras estoy orando.
Y que en esa dimensión de eternidad, en esa dimensión de la gloria de Dios,
estoy siendo suministrado por su espíritu.
Me estoy haciendo uno con él.
Estoy entrando en su comunión.
Por eso que hay muchas, a veces, imágenes como muestran de que uno entra a
la oración como un gatito y después sale uno como un león, ¿verdad?
¿Por qué?
Porque las personas han experimentado lo que se siente ser suministrados por el
amor, el poder, la consolación y la gracia del Señor en la comunión.
O muchas personas dicen, miren, yo estaba
preocupado, me puse a orar y tengo ahora paz.
Entonces, pero entre más tiempo pasemos, más vamos a buscar tener la imagen del
Hijo, la formación del Hijo en nosotros, por esta comunión que vamos a tener.
No sólo por el entendimiento, por eso puse el ejemplo de Romanos 12.2, ¿verdad?
Porque Romanos 12.2 sí nos habla del entendimiento, pero Mateo, Marcos y el
otro caso de Primera de Corintios, voy a procurar buscarlo porque lo quiero leer.
No lo coloqué aquí, pero lo voy a leer.
Vamos a ver dónde era aquí.
Sólo quiero buscar la palabra en el griego.
Es 3339.
Muy bien.
Porque sólo aparece muy pocas veces.
Voy a tratar de levantar acá en el e-sword, que no se va a tardar mucho, para mostrar
el otro versículo donde aparece, porque según me recuerdo que estuve
investigando, aparece nada más cuatro veces.
Sólo déjenme encontrar 3339.
Vamos a ver...
Muy bien, entonces dice acá... Sí, cuatro veces.
Aparece en Mateo 17.2, que es la transfiguración.
Marcos 9.2, que es también la transfiguración.
Romanos 12.2.
No os conforméis a este siglo, sino transformados
por medio de la renovación de vuestro entendimiento.
Y luego aparece en Segunda de Corintios 3.18.
Dice, por tanto, nosotros, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un
espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la
misma imagen como por el Espíritu del Señor.
Es la misma palabra transfiguración, en ese Segunda de Corintios 3.18.
Entonces, si queremos tomar la imagen del Hijo, es decir, queremos ser
transfigurados a la imagen del Hijo, tenemos que tomar el ejemplo de Jesús.
Y por eso mencioné que el ejemplo de Jesús es de que fue a orar y mientras oraba,
que no fue necesariamente una hora, dos horas, porque también Pedro,
Jacobo y Juan lo estaban acompañando a orar y se quedaron dormidos.
Y en ese lapso, él ya estaba transfigurado y ellos se despertaron después,
como ahí lo mencionan.
No fue como que ellos se durmieron y a los cinco minutos andaban medio abriéndole el
ojito para decir que Jesús todavía estaba orando y estaba durmiendo.
Entonces, ellos vieron a Jesús transfigurado.
¿Cuántas horas pudo haber estado orando Jesucristo en la comunión?
Entonces, a lo que quiero entender, o en mi punto del día de hoy, es de que si
nosotros queremos ser transfigurados a la imagen del Hijo, que Jesús mismo nos está
dando un ejemplo de transfiguración, debemos dedicarnos a la oración y
permanecer en la oración y buscar perseverar porque
hay una recompensa o va a haber una manifestación.
Porque a veces nosotros no hacemos algo, ya sea leer, orar, cantar, ayunar,
porque a veces no miramos nosotros como una recompensa,
no miramos como que algo cambie aparentemente.
Pero aquí nos está dando una claridad.
No solo puse el ejemplo de Jesús, por eso puse el ejemplo de Moisés y el
ejemplo de lo que habla Jeremías con los del pueblo de Dios que se miraba a su
figura como el zafiro, o en el caso también de Elias, que si uno persevera,
y también testimonios personales, porque también
yo lo he vivido, no es como que de repente tal vez,
como que no lo haya leído, sino que también uno ha experimentado ciertas cosas
que obviamente evité mencionarlas y solo mencioné a terceros, porque considero que
a veces uno debe tener cuidado con lo que uno testifica.
Y yo tengo la validez de lo que he vivido también, por eso
mencioné ciertos puntos del testimonio y lo que esto significa.
Y eso que no he sido una persona tal vez tan dedicada a la oración como debería
serlo, pero sí sé que entre uno más se entrega a la oración, más va a tener estas
experiencias de transfiguración, que no necesariamente van a ser,
como decirlo de alguna palabra, que para lo que otros puede ser
extraordinario, se va a convertir en algo normal.
Por eso que para mí acá, para Jesús no fue algo extraordinario, en el sentido de que
algo que fuera un evento cada mil años, sino que fue una situación que él tal vez
lo vivía constantemente, porque él oraba constantemente, él se metía
constantemente, pero en este momento se mostraron testigos.
Habían tres testigos, Pedro, Jacobo y Juan, que inclusive Jesús les dijo,
también por eso, dijo Jesús, no cuenten esto, sino hasta después de mi
resurrección, que también nos da a entender a nosotros de que si nosotros nos
centramos a orar, a entrar en la comunión, experimentamos esas transfiguraciones,
vuelvo y repito, transfiguraciones en el sentido de tomar la imagen del hijo,
tampoco tenemos que nosotros andarlas presumiendo, tampoco tenemos que andar a
nosotros diciendo, tenemos que más bien esperar el momento adecuado para saber
cómo compartir las experiencias espirituales, porque a veces nosotros no
somos muy buenos para guardar secretos, si lo queremos llamar así, porque hay
momentos que no tenemos que contar ni siquiera nuestras experiencias personales,
pero lastimosamente lo que más hacemos a veces es andar contando experiencias
personales, y eso no va a traer a veces algo muy bueno.
Alguien dirá, hermano, pero hay que contar las
experiencias, porque la Biblia dice que hay que testificar.
Sí, yo lo entiendo, pero también tenemos la palabra profética más segura.
Menciono esto porque a veces se quiere priorizar sobre el testimonio,
se prioriza sobre la experiencia, y se pone ya un segundo o tercer plano en
la palabra, cuando debería ser al revés, ¿verdad?
Primero la palabra y después se puede apoyar en un testimonio.
Pero también guardarnos, ¿por qué?
Porque obviamente las personas podrían pensar que uno puede ser muy consagrado,
muy dedicado, y ya la... por así decirlo, los ojos ya no van a estar puestos tanto
en Jesús, sino que en nosotros, ¿verdad?
Entonces por eso hay que mejor evitar a veces contar testimonios que pueden ser
muy impactantes, porque pueden desviar prácticamente
a veces la noción del centro que es Cristo.
Porque a veces la gente quiere andar con esta idea de experiencias, experiencias,
y no quieren leer la Biblia, no quieren vivir la doctrina de verdad.
Entonces quieren tener la experiencia, pero no quieren vivir a Cristo.
Quieren solo tener una experiencia, que es que lo lleven al cielo.
Pero tal vez no que esté Dios ahí, ¿verdad?
Sino que quieren ver pajaritos, arbolitos, en
lugar de ver al que está sentado en el trono.
Entonces, si nosotros somos constantes en oración,
se van a comenzar a manifestar las transfiguraciones.
Vamos a comenzar a cambiar la imagen del hijo.
La bondad, la humildad, nuestro perfil, si lo queremos
llamar así, de cómo nos vemos va a ser diferente.
Lo que nos rodea va a cambiar, va a ser transformado, va a ser cambiado.
Pero si no lo hacemos, simplemente vamos a tener la misma figura, vamos a tener el
mismo carácter pesado, la misma, qué sé yo,
arrogancia, el mismo perfil a veces de soberbia.
O peor aún, sólo tener una apariencia de piedad, pero por dentro estar podridos,
como le pasó a los fariseos, ¿verdad?
Que dicen que ellos son como sepulcros blanqueados, que
se ven bien por fuera, pero por dentro están podridos.
Entonces, si no entramos en oración, porque tampoco es
que los fariseos oraban para entrar en comunión con Dios.
Si nosotros entramos en oración a la manera de Jesús, porque el punto es a la
manera de Cristo, vamos a ser transfigurados,
vamos a ser cambiados a su imagen.
Y eso es un buen aliento, por lo menos a mí me da un gran
aliento de saber que voy a poder tener la imagen de Él.
Porque esa es nuestra meta, tomar la imagen de Él, que
lo hablamos también en la reunión anterior, ¿verdad?
Tener la imagen del Hijo.
Entonces vamos a orar para que el Señor nos ayude
a disponer primeramente en nuestro corazón a orar.
Porque también sé y sabemos de que a veces no sale la primera.
No es como que ahorita vengamos y nos vamos a orar cinco horas.
Puede que algunos sí, puede que algunos no.
Pero también sí, en dado caso, no podemos ser perseverantes, ser
constantes, no abandonar la perseverancia de los santos, sino más bien continuar.
Como dice la Biblia, siendo fortalecidos con
todo poder, según la gloria de su imperio.
Padre, en nombre de Jesús, te damos las gracias por
tu amor inigualable, por tu misericordia y visitación.
Queremos hoy, Señor Jesús, ser perseverantes en oración y entregarnos
desmedidamente a la oración para que
ocurran transfiguraciones en nuestras vidas.
Según lo que entendemos, el acto de la transfiguración de Jesús no fue un acto,
necesariamente un evento cada mil años o cada vez que sucedía algo extraño.
Simplemente él, para él posiblemente era normal en sus oraciones continuas, diarias.
Para él sus transfiguraciones eran normales.
Pero para los apóstoles que fueran mostrados por primera vez fue un acto
único prácticamente para ellos, porque Dios estaba mostrándoles una parte
de la intimidad que él tenía con el Padre y lo que pasaba en esas intimidades.
Que para nosotros queremos tenerlas también no como algo extraordinario en el
sentido de que sólo pase una vez cada cierto tiempo, sino que tenerlo como
Jesús, que pueda ser continuo, diario, normal.
No queremos llamarlo común, sino que normal en nuestra vida.
Que ciertamente para los demás puede ser extraordinario, pero para nosotros estará
una normalidad espiritual, así como Moisés.
Que era normal para Moisés orar contigo y tener un destello de gloria en el rostro.
Pero para todos los demás inclusive podría ser llamado por temor o por algo
extraordinario, pero para Moisés esta vez era normal.
Era normal orar, estar en la comunión, ponerse su velo e ir en el día a día.
Pero todos los demás lo vieron como extraño, porque para él era estar en la
comunión con Dios Padre, estar en él igual como con el día a día.
Era normal estar en la presencia.
Nosotros queremos estar también en esta normalidad.
No con esto Padre, menospreciando o dándole un menor valor a esta situación de
transfiguración, sino más bien entender que es algo sumamente maravilloso,
algo sumamente bello que no podría ser brindado si
no fuera por el sacrificio de Cristo en la cruz.
No queremos menospreciar esto, sino que por cuanto lo queremos y lo
queremos atesorar, queremos dedicarnos a la oración, porque tenemos, por así
decirlo, una recompensa, una motivación por qué orar también, sabiendo que va a
haber una gloria tuya en nosotros y que nosotros
vamos a poder reflejar la gloria del Hijo.
En el nombre de tu Hijo amado, te damos las gracias, amigo y pastor en Cristo Jesús.
Gracias por todo, amado Padre, a mí y a mí.
Vamos a orar ahora por las diferentes necesidades.
Como dice la palabra, mi Dios puede suplir a todas
vuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria.
Amado Padre y amigo, queremos hoy venir delante de ti sabiendo que tú eres un Dios
misericordioso, santo, puro y benigno, que no hay nadie fuera de ti, que solo tú
eres Dios, que si nos ha dado Jesús, nos ha dado juntamente con Él todas las cosas.
Por lo cual hoy queremos venir, Señor Jesús, con una necesidad de petición
de tu Espíritu Santo en nosotros para este campamento, para nuestras vidas,
para nuestras familias, para que haya restauración familiar, que las personas
crean en tu nombre, los familiares crean en tu salvación,
que pueda venir a tus pies y darte la gloria y la honra.
Queremos pedir por las vidas y los huérfanos, los
ancianos y las ancianas, y los padres y madres solteros.
Queremos de que tu nombre sea dado a conocer entre las naciones y de que
traigas maravillas, señales y prodigios para aquellos que no creen y puedan creer
por medio de ello, también para que traigas medicina, comida, hogar,
trabajo y otras necesidades que las personas tienen,
como también restauración familiar, entre otras cosas.
Te pedimos que envíes los obreros a la cosecha,
porque la cosecha es mucha y los obreros son pocos.
Y pedimos hoy, Padre, que tu nombre sea dado a conocer entre las naciones,
que Guatemala entre en arrepentimiento y perdón de pecados, que seamos libres de
todo tráfico, terrorismo, carteles, maras, ideologías, hechicerías y demás,
y que guardes a la niñez y la juventud de este país para la gloria y el avance de tu
nombre en Cristo Jesús, Señor nuestro Amén.
Amén.
Y vamos a orar ahora también por las personas que quieran aceptar a Jesús como
Señor y Salvador, o quieran reconciliar con Él.
Dios y Padre, venimos hoy arrepintiendo de nuestros pecados, sabiendo que hemos hecho
lo malo, sabemos de que no hemos sido correctos delante de ti, pero también
sabemos, y bajo lo que hemos oído hoy, que podemos cambiar esta manera de
impiedad a una manera de justicia por el creer en Cristo Jesús y por la oración.
Así que hoy venimos arrepintiéndonos de todo pecado, declarando que Jesús es Señor
y Salvador, y de que tú lo has resucitado entre los muertos, de que Cristo nos
reconcilió contigo en la cruz, que éramos enemigos y ahora somos amigos
por causa del sacrificio de Cristo, y que Él
es el único intermediado entre tú y nosotros.
Bendito eres eternamente y para siempre, Dios de Israel, a ti gloria, honra,
honor y alabanza por los siglos de los siglos.
Amén.
Y queremos ser bautizados con agua, con tu Espíritu Santo y participar de la
Santa Cena para el avance de la criatura, en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Amén.