Amados en Cristo Jesús, Dios los bendiga.
Un fuerte abrazo.
Que la paz y gracia de Dios sea en sus corazones y en sus vidas.
Que el amor de Dios fluya y que sean bendecidos eternamente para siempre.
Por gracia de Dios estamos aquí reunidos para tener nuestro tiempo para hablar
sobre la oración en la comunión, que es el tiempo que utilizamos en este
momento para hablar de la palabra, perdón, de la oración en la comunión.
Bien, entonces vamos a hablar acerca de lo que
es la urgencia de propiciar momentos de oración.
Esto es basado en lo que hemos venido hablando sobre la vida de oración de
Jesús, es decir, que Jesús enseñó a orar, pero
también Él nos muestra ejemplos de su vida de oración.
Entonces eso nos ayuda a nosotros a poder saber de mejor manera cómo colaborar,
no solo en el hecho del uso de las palabras, sino también en ciertas acciones
que se mencionan, como lo que vamos a ver hoy, y por
qué por esa razón es el título de la urgencia, ¿verdad?
Y también por la parte de propiciar, porque la semana pasada hablamos de
propiciando momentos de oración, que siempre es relacionado a Jesús y su
vida de oración, pero hoy agregamos esta parte de la urgencia por cómo está puesto
el texto, o las palabras que usa el texto para hacer
referencia a la búsqueda de una oración de Jesús.
Entonces por eso vamos a hablar de ello el día de hoy, y que Dios nos ayude también
para poder nosotros llevarlo a práctica, porque obviamente esto debe ser algo que
tenemos que aprender ciertamente, pero también buscar
practicarlo de una manera urgente, porque lo merecen.
Entonces vamos a orar.
Padre en el nombre de Jesús, te mando las gracias por tu amor, bondad y fidelidad.
Que tu amor y tu fidelidad sea en nosotros y nuestras vidas.
Gracias por amarnos, gracias por dárnosle tu gloria y tu amor y tu fidelidad.
Gracias por estar con nosotros y guiarnos para buscar un tiempo de oración.
Ayúdanos a orar, ser dirigentes en ello, ser constantes
en ello, ser buscadores de tu palabra y tu fidelidad.
Ayúdanos hoy, Señor Jesús, para buscarte, amarte
y ser lleno de tu misericordia y tu fidelidad.
A ti, gloria, honra, honor, fe y alabanza.
Bendito eres, Padre eterno.
Amén y Amén.
Pedimos hoy que nos proporcione un espíritu de sabiduría y revelación,
y también que nos abras el entendimiento para
que comprendamos las Escrituras en Cristo Jesús.
Amén y Amén.
Declaramos que no nosotros, ojiva, no nosotros, sino tu nombre sea la gloria,
por tu misericordia, por tu fidelidad, porque tú nos has hecho, y nosotros,
a nosotros mismos, en Cristo Jesús.
Bendito sea tu nombre, Padre eterno.
Amén.
Ok, entonces, vamos a entrar en detalle, como mencionábamos aquí.
Entonces, como hemos estado resaltando...
Entonces, como hemos estado resaltando, hemos
estado viendo lo que es la vida de oración de Jesús.
Entonces, nos estamos enfocando en esa parte.
Por eso es que hemos estado tomando el versículo de Lucas 1.1.
11.1 dice, Aconteció que estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó,
le dijo uno de sus discípulos, Señor, enséñanos a
orar, así como Juan enseñó también a sus discípulos.
Entonces, hemos hablado de la importancia de esto, porque habla de enseñar a orar,
pero antes de esta frase, Señor, enséñanos a orar, Jesús venía de orar.
Entonces, Él venía de una vida de oración, después
de haber orado, y después le piden que enseñe.
Entonces, este punto habla de dos cosas, la forma
de vida de oración y la enseñanza de oración.
Que claramente Jesús enseña cosas, pero una cosa muy
diferente es ver la acción de cómo se está orando.
Por ejemplo, Jesús habla del Padre Nuestro, pero cuando vemos en Lucas
capítulo 17, no vemos exactamente una cuestión así como que Padre Nuestro que se
hace en el cielo santificado es a tu nombre, que Jesús lo expresa, porque
prácticamente Juan capítulo 17 es Jesús orando.
Uno se puede preguntar, pero ¿por qué Jesús cuando comenzó orando no dijo Padre
Nuestro que se hace en el cielo santificado es a tu nombre?
Pero sí cuando vemos nosotros el Padre Nuestro y vemos la oración de Jesús del
de Juan 17, vemos que hay muchas cosas, o prácticamente el Padre Nuestro
está encerrado ahí, en una manera literal o por así decirlo, palabra a palabra,
pero sí la esencia de la base de lo que habla el Padre Nuestro.
Quiero entender que la enseñanza junto con
la forma de vida nos ayuda a entender mejor.
Nos ayuda a saber cómo comprender las cosas.
Por eso también el apóstol Pablo en Filipenses capítulo 4, versículo 9 dice,
Lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis y viste en mí esto a ser,
y el Dios de paz estará con vosotros.
O sea, él no solo dijo lo que aprendisteis de mí,
sino que también lo que viste en mí esto a ser.
Entonces, lo que vamos con esto está de que cuando vemos en la Biblia momentos de
oración de Jesús, también podemos aprender de ello, no menospreciando las enseñanzas,
bueno, lo repito, sino que también nos ayuda a ver
cosas que no podemos ver necesariamente en la oración.
Por ejemplo, lo que hemos visto cuando dice que Jesús oró toda la noche,
es decir de las seis de la mañana, perdón, de las seis de la tarde a las seis
de la mañana, no hay un versículo necesariamente
que diga, miren, oren toda la noche.
O cuando dice que Jesús se levantó muy de mañana a orar, antes de que el sol
saliera, no necesariamente un versículo que diga, miren, levántese muy temprano en
la mañana antes de que el sol salga para poder cerrar.
Pero si estamos viendo la manifestación viva de
Jesús haciéndolo y otros puntos que hemos visto.
Entonces, bajo ese sentido, por eso es el título del día de hoy
que hablamos de la urgencia de propiciar momentos de oración.
Esto basado en Mateo 14, 22 a 25, dice de la siguiente manera, que es el
mismo que usamos la semana pasada, dice de la siguiente manera, enseguida
Jesús hizo que los discípulos subieran a la barca y fueran
delante de él a la otra orilla mientras él despedía a la multitud.
23 después de despedir a la multitud subía al monte
a solas para orar, y al anochecer estaban allí solos.
24, pero la barca ya estaba muy lejos de tierra y era
azotada por las olas porque el viento era contrario.
25, a la cuarta vigilia de la noche, de 3 a 6
a.m., Jesús vino a ellos andando sobre el mar.
Muy bien.
Ok, entonces,
aquí hay algo muy importante, y es algo que mencionamos la semana pasada con el
hecho de propiciar, y que también ahorita vamos a ver la definición.
Y es que hemos hablado de que aquí Jesús sabe que va a tener un tiempo de oración y
por eso él hace estos, si lo queremos llamar así, estos
movimientos o estas acciones para que él pueda orar.
Porque claramente, si él solo viene y dice, miren, espérenme 5 minutos en lo que
yo despido la multitud, y luego nos vamos, entonces en ese momento no hubiera podido
tener un tiempo de oración, porque iba a estar con los discípulos.
En el otro caso, de igual manera, si él dice, miren, vayan adelante ustedes,
y yo me voy a quedar aquí con la multitud.
Estoy ya platicando un poquito, y ahí después los alcanzo.
Eso tampoco hubiera podido llevar a que él tuviera un tiempo de oración.
Entonces, ¿él qué hizo?
Uno, viene y despide a sus discípulos, pero él envía a sus discípulos para que se
adelanten, y luego va con la multitud para despedirla,
y eso provoca que él tenga tiempo para orar.
Y hablamos en ese momento de que a veces queremos nosotros que Dios milagrosamente
nos abra los espacios para orar, pero también nosotros podemos propiciar
los momentos de oración, que no necesariamente es que Dios lo organice
todo por nosotros en ciertos momentos, sino que también hay una necesidad de
nosotros de abrir, si lo vemos en un punto tal vez muy actual, abrir espacio en
nuestra agenda para poder buscar orar, porque siempre nosotros terminamos
diciendo que no tenemos tiempo, que estamos muy ocupados,
y un montón de etcéteras, y no necesariamente es cierto.
Uno de ellos, que también lo hablamos en su momento, es de que Jesús es una persona
muy ocupada, o sea, de mucha gente siempre dice que yo estoy muy ocupado,
como que Jesús nunca estuviera ocupado, y vemos que Jesús era una persona muy
ocupada en diferentes sentidos, porque inclusive hay muchos casos donde se
ve que ellos, después de haber predicado a la multitud, la multitud los perseguía,
y que claramente hay momentos donde se ve que muy temprano
en la mañana lo andan buscando para que sane gente.
O sea, es decir que Jesús tenía algo muy...
¿Cómo se dice la palabra?
Tenía una ocupación muy marcada.
Era algo que era muy fuerte en su forma de vida, de que la gente
lo buscaba para que Él lo sanara, o el liberado les enseñara.
Entonces Jesús tenía prácticamente una...
¿Cómo se dice la palabra?
Una agenda muy apretada, y Él claramente también sabía cómo
habría espacios en su agenda para ir a buscar a Dios en oración.
Y ahí es donde entra la palabra prácticamente propiciar, porque aquí vimos
la palabra propiciar, dice de la siguiente
manera, favorecer que algo acontezca o se realice.
Entonces aquí no está diciendo que algo va a ocurrir mágicamente o que va a pasar
milagrosamente, sino que habla de que alguien busque que algo se produzca.
Similares dicen favorecer, ayudar, posibilitar, respaldar, impulsar,
beneficiar, predisponer, coadyuvar, patrocinar a cuerpo.
También aquí Antónimo habla de dificultar, obstaculizar.
La segunda dice que es ablandar, aplacar la ira de
alguien, haciéndolo favorable, benigno y propicio.
Muy bien, entonces vemos que la que más compete para
nosotros el día de hoy es la parte de favorecer.
Por eso vimos, el título es la urgencia de propiciar momentos de oración.
Entonces vemos aquí que Jesús está propiciando, porque obviamente como
mencioné, Él lo que está haciendo es, Él sabe
que tiene que abrir un espacio para poder orar con
Dios, que Él tiene una necesidad para orar por Dios.
Y por esa razón, Él lo que hace es favorecer, o por así decirlo, utilizamos
otra palabra que sería ayudar o posibilitar o
impulsar el acontecimiento para que Él pueda orar.
Por eso mencioné de que cuando Jesús viene y manda a sus discípulos para que se
adelanten, la pregunta sería, ¿por qué Él no fue con ellos?
Él hubiera podido ir con ellos en la barca.
¿Por qué no lo hizo?
Segundo, Él hubiera podido también pasar un buen rato con la población,
con la multitud, porque claramente inclusive a veces, cuando se habla de
evangelistas o pastores, la gente se siente bien diciendo que el pastor se fue
a comer con nosotros a un restaurante, o el pastor ahí estuvo con nosotros,
como teniendo comunión con nosotros o saludándonos.
Y a veces menosprecian un poquito los pastores tal
vez de que el pastor termina de predicar y se va.
Y dicen, ah, este pastor tan arrogante que se fue sin saludar o no quiso con nosotros.
Entonces, obviamente la multitud hubiera querido estar más tiempo con Jesús,
pero Jesús lo que hizo fue despedirlos.
Y bueno, ya es tiempo.
Ustedes tienen que ir a sus casas.
Váyanse.
Entonces, en esos dos aspectos que Jesús está haciendo de que se adelanten los
discípulos y de que la multitud prácticamente se despida rápidamente,
era para que él pudiera tener ahora un momento a solas de
oración, que es claramente lo que aquí menciona el texto.
Dice, subió al monte a solas.
¿A qué?
A solas.
No con los discípulos, no con la gente.
A solas.
Y al anochecer estaba allí, solo.
Pero claramente él lo provocó también, es decir, aunque ya estaba el espacio
dado, por así decirlo, de alguna manera, hagamos de cuenta, por Dios, pero él
también, él sabía de que si él se iba con los discípulos, o si se quedaba con la
gente, ese espacio de tiempo que iba a poder orar, ya no lo iba a tener.
Y él tenía que actuar de una manera rápida o urgente para poder retener, si lo
queremos llamar así, ese espacio de oración que se le estaba abriendo,
o que se le estaba proporcionando, para que él pudiera usarlo para orar.
Vuelvo y repito, si él se va con los discípulos, o si él se quedaba con la
multitud, ese espacio se hubiera perdido, ese espacio de tiempo se pierde,
y él ya no hubiera podido orar en ese espacio de tiempo.
Entonces, aquí es donde entra el sentido de la urgencia.
Y la urgencia en el sentido de que nosotros urgentemente busquemos ver esos
espacios y actuar para que esos espacios de oración los retengamos.
Que esos espacios de oración que nosotros mismos podamos abrir.
O sea, que hay de alguna manera, pero que a veces no los estamos usando o
no los estamos abriendo espacio en nuestra agenda y por esa razón es de que después
tenemos ciertas dificultades o problemas o comuniones, etc.
Más aún como mencioné en el caso de Jesús, con una agenda tan ocupada, porque él
tenía que hacer ciertas cosas para poder
tener una comunión con Jesús con Dios Padre.
No era común que él, por ejemplo, dijera, bueno, ahorita voy a orar a las 10
de la mañana porque todo el mundo lo andaba buscando para que sea sanado, liberado.
O inclusive, si él está enseñando no es como,
mira, me da un momento, voy a ir a orar.
La gente se va a ir a meter, a tocarle.
Mira, señor, se murió alguien.
Anda a resucitar tal persona.
O anda a sanar tal otra.
Entonces, obviamente, había momentos que tenía que aprovecharlos cuando eran
necesarios, como lo que aquí se está presentando.
Entonces, aquí es donde quiero ver particularmente esta palabra en el
versículo 22 de Lucas 14, perdón, de Mateo 14.
Esta palabra, enseguida.
Enseguida Jesús hizo que los discípulos subieran.
Es decir, que no necesariamente fue algo común, ¿verdad?
Así como que, miren, váyanse ahí, adelántense, tranquilos, no tengan pena,
sino que él, enseguida, rápidamente,
inmediatamente, buscó que ellos se subieran.
¿Por qué?
Porque él sabía que tenía que aprovechar el tiempo para orar.
No lo dejó así, como que, miren, se quedó platicando, hablando.
A miren, pues, se van a adelantar y dando una gran conversación de media hora,
porque prácticamente significaría una media hora perdida de oración.
Entonces, él tenía que actuar rápido.
¿Por qué?
Porque ese tiempo lo necesitaba para orar.
Y por eso que la palabra enseguida que vamos a ver acá, en el griego solo la puse
para poder tener un poquito más de amplitud de lo que hace mención,
que es, la palabra es la 2112, es EUTSEOS, adverbio de EUTSUS, que es la 2117.
Directamente, es decir, enseguida o pronto.
Ok, directamente, es decir, enseguida o pronto.
Se ha traducido como seguida, breve, inmediatamente, instante, momento.
Muy bien, entonces, si nos damos cuenta, esto ya no está hablando en un sentido de
urgencia, en el sentido de la urgencia, la necesidad de ir a orar.
Que Dios nos... se pueden estar presentando los momentos de oración,
pero a veces nosotros lo podemos usar por estar
distraídos, por estar pensando en otras cosas.
Esos tiempos que se están presentando para orar los ocupamos en otras cosas,
en otros proyectos, en otras áreas.
O simplemente por nuestra distracción, de repente se nos pasó el tiempo y
decimos, ah, en este momento hubiera podido orar, pero no lo hice.
Inclusive a veces el enemigo estorba, verdad, porque a veces tal vez uno puede
tener un tiempo para orar, casualmente entra una llamada que atender,
y uno viene y se queda ahí platicando con la persona, se queda ahí, no sé,
se llama así como embobado, platicando, conversando,
y de repente se pasó el tiempo de oración.
Ya después cuando uno quiere hacer, tal vez meterse a orar, viene otra tarea
que realmente ya estaba tal vez planificada, hagamos de cuenta el trabajo,
o ir a algún evento, ya estaba ahí, y ya en la hora, media hora, algún otro
tiempo que uno podía orar, se fue, y tal vez quedaron sólo cinco minutos.
Y obviamente hay momentos que cinco minutos no necesariamente nos satisfacen
completamente y quisiéramos orar más tiempo.
Entonces este punto de enseguida nos habla que hay cosas que las tenemos que hacer de
una manera urgente, y de una manera rápida o inmediata, para que eso nos dé espacio
nosotros, para que podamos preparar los
momentos de oración, o los tiempos de oración.
Porque eso es lo que hizo Jesús claramente, que Él estaba viendo,
bueno, ahorita esto es un muy buen momento para orar, tengo que esperar a estos,
tengo que mandar a ellos, tengo que esperar a estos, para que yo me pueda ir a orar.
Para que yo me pueda ir a orar.
Por lo cual, nosotros también tenemos que ver eso, y claramente esto lo podemos ver
como en un sentido más espontáneo, y claramente también lo podemos ver en un
sentido espontáneo, es decir, hay cosas que no necesariamente tenemos planificadas
o que uno no sabe, que voy a poner un ejemplo, mis padres a veces salen el fin
de semana a pagar algo o a hacer ciertas compras, o sábados y domingos,
y no necesariamente es como que avísenme, a mí mi hijo va a ir el sábado y el
domingo, vas a salir a hacer esto y esto y esto, y tal, a tal hora, sino que de
repente uno ve que se fueron y dejaron la casa sola, y dice, bueno, ¿qué pasó?
Y tal vez uno tenía planificado en la mañana, o ponerse a trabajar y en la tarde
hacer otras cosas, pero uno dice, bueno, mejor me voy a mover mi tiempo,
voy a prepararme mejor ahorita, que se van a ir a hacer algo rápido,
para yo poder utilizar este tiempo para orar, y así cuando ellos vengan,
ya me pueda poner a hacer las otras cosas que tenía planificada, porque me están
abriendo el espacio de oración, y que claramente yo tengo que ser
diligente para que ese espacio no se me pierda, porque si yo digo, bueno,
mejor me voy a poner a revisar tal cosa, tal otra,
y no sé qué, y de repente vienen a la casa, y ¡ah!
Se me pasó el tiempo de oración, porque yo digo esto, porque a mí
claramente me ha pasado, a veces la he dejado he dejado pasar ese ese tiempo que
se me ha sido otorgado, y me comienzo a meter cosas ahí, y después cuando pasan,
yo digo, ¡ah!, hubiera utilizado este tiempo para poder orar, hubiera podido
hacer esto, lo hubiera podido hacer en la tarde o en la noche, y desperdicié,
y dejé pasar este momento de oración.
No fui diligente para que este momento de oración se me perdiera, no se me perdiera.
Entonces hay cosas que uno tiene que actuar, por así decirlo, urgentemente,
inmediatamente, para que las cosas se hagan, o inclusive puede estar pasando,
hagamos de cuenta que uno está llamando por teléfono, está teniendo a alguien,
y casualmente la casa se va, o las personas nos dejan solos, y mejor despedir
a la persona rápido, mira, tengo otra cosa que hacer, sea que podamos hablar más en
la tarde o mañana, y uno se va a orar, pero a veces uno se exige una
conversación, una conversación, una conversación, que inclusive la oración
que necesitamos va a ayudar después para seguir aconsejando a esta persona,
o seguir apoyando a esta persona, pero a veces decimos, no, no sea que se me
pierda, no me voy a volver a contestar, y puede ser necesario este momento que
tengamos de oración, pero preferimos retener a la otra persona en lugar de
aprovechar el tiempo que tenemos con Dios, porque obviamente también no es solo que
una persona va a atender a una persona, sino que hay mucha gente que atender
aparte de los conflictos o situaciones que constantemente vivimos.
Entonces hay una urgencia de la necesidad de buscar a nuestro Señor, Dios a través
de oración, pero también urgentemente abrir estos espacios de oración.
Una de las partes de la urgencia son por varias razones.
Uno de ellos es porque Cristo viene pronto y la habilidad
es velar y orar para no caer en tentación también.
Entonces hay varios aspectos de los cuales tenemos una gran necesidad de orar,
inclusive para ser libres o liberar a otros, tener cuidado de las tentaciones
que el enemigo va a colocar, y a veces también por la rutina tan severa que a
veces puede tener cada persona, pues lastimosamente no va a tener la
fuerza para poder resistir contra los ataques y el asechanzas del enemigo.
Y lo que va a pasar es que puede caer en pecado.
Va a pecar porque no tiene la fuerza, no tiene la
capacidad, no tiene el sostén espiritual necesario.
Por eso Jesús dijo velen y oren para que no entren en tentación.
Entonces, aunque el sentido, lo estoy mencionando de alguna manera, es
inmediato, como lo que está hablando aquí, inclusive espontáneo, de entrar en esta
inmediatez, de aprovechar el tiempo o espacio de oración que se me está dando o
se me está propiciando, también tengo que comenzar a verlo
de una manera si lo queremos llamar así, más planificada.
¿Por qué?
Porque obviamente nosotros como personas tenemos que buscar abrir estos espacios o
estos tiempos con Dios, a pesar de la etiqueta que decimos que somos personas
muy ocupadas con muchas cosas que hacer, tenemos que ver, por así decirlo,
no sé si llamarlo de esta manera, que es sacrificar, en el sentido de que ya
tenemos nosotros una forma de vida, pero recordemos de que la palabra de Dios
o la oración es prioritaria, porque la Biblia dice buscar primeramente el reino
de los cielos y su justicia y todo lo demás será añadido.
Pero a veces vemos a la oración como algo extra,
como algo que fuera un lujo por así decirlo.
Algo así, voy a ponerlo de esta manera, así como cuando uno quiere tener una
comida elegante una vez a la semana, en lugar de entender que es algo que se
necesita diariamente como el desayuno, almuerzo y cena.
O sea, es algo que es aparentemente común, pero es sumamente
necesario para tener la fuerza para las actividades diarias.
Entonces a veces estamos viendo la oración solo como un momento o un evento
importante, un lapso de tiempo como semanal o mensual, pero no como un sentido
diario que es sumamente importante para nuestra vivencia.
Por lo tanto, no le otorgamos la prioridad, no le colocamos prácticamente
la importancia para darle tiempo a la oración.
Porque también a veces ya hemos aprendido a vivir sin oración.
Ya nos acostumbramos a no estar orando, no estar leyendo y ya sobrevivo, ya vivo así.
Entonces, ¿para qué abrir más espacio de orar?
Pero realmente cuando hay asechanzas del enemigo, cuando hay muchos ataques del
enemigo, no vamos a poder resistir contra ellos por
los ataques y podemos caer en pecados y otras cosas.
Por eso que cuando Jesús antes de ir a la cruz y por los ataques que iba a recibir,
él se preparó en oración en el monte de los olivos.
¿Cómo se llama ese lugar?
En el Getsemaní.
Porque él sabía que iba a ser tentado, iba a ser golpeado y muchas otras cosas y
por eso también le dijo a sus discípulos, oren, para no caer en tentación.
Pero como no lo hicieron, terminaron haciendo
muchas cosas indebidas cuando Jesús fue capturado.
Entonces nosotros vemos que tenemos que tener el sentido de que tenemos una vida
primeramente de comunión con amores y con Dios, que es sumamente importante para
nuestra vida diaria, pero también asimismo en los ataques que
el enemigo va a hacer para apartarnos de la comunión con Cristo.
Y no podemos darnos el lujo para decir, bueno, voy a orar hasta el sábado,
o voy a orar hasta el domingo, porque claramente, así como sucede en
muchas ocasiones, va a venir algo más y
lastimosamente nos va a llevar a no hacerlo.
Por ejemplo, alguien puede decir, por ejemplo, voy a orar el domingo en la
tarde o el sábado en la tarde y casualmente llega una visita el sábado en la tarde.
Entonces, el tiempo que se iba a dar para Dios, de repente llega una visita que
regularmente puede ser que no llegue ni... nunca ha llegado o que tal vez tiene una
necesidad de algo y el tiempo que se iba a utilizar para poder orar ese sábado o ese
domingo, lo acaparó esta persona que también es necesitada, que tal vez se le
hable de Dios o que tal vez el enemigo le envió de visita y ese tiempo ahora ya no
se da porque ahora se tiene que atender este familiar o esta amistad o esta
persona en el tiempo que supuestamente alguien
podía haber tenido preparado para orar.
Entonces, uno tiene que ver qué hago.
O me voy a orar o atiendo a esta persona.
Y hay momentos que vamos a tener que atender a la persona y no orar.
Pero es porque a veces estamos siendo muy...
buscando esos como que eventos muy cómodos para orar y no necesariamente bajo el
sentido de tengo que ver la manera de cómo
busco urgentemente espacios de oración diarias.
Y hablo de espacios de oración porque algunos que van a
ser muy eventuales y otros que van a ser muy continuos.
Por ejemplo, el caso de Jesús en Marcos 1, cuando dice
que él se levantó muy temprano en la mañana para orar.
Ese es un espacio que nosotros podemos crear.
Hay personas que, gracias a Dios, tienen esa facultad de levantarse temprano
en la mañana y hay otras personas que no, pero deberían o deberían las personas,
nosotros las personas, que también tenemos dificultades en la mañana ver la manera de
cómo buscar levantarnos temprano en la mañana.
¿Por qué?
Porque cuando entramos nosotros en nuestra rutina de trabajo u otras cosas,
ya no va a dar tiempo, porque inclusive también somos seres sociales, ¿verdad?
Más aún si alguien es papá, mamá y de repente se levantaron los niños y
comenzaron ahí, papá juegue conmigo, mamá juegue conmigo, y que enséñeme y que
lléveme al mercado o al trabajo, y entonces se va a perder estos tiempos de
oración que uno tal vez quisiera cómodamente a las 10 de la mañana,
pero no se puede porque hay una rutina diaria, ¿verdad?
No es como que uno es joven y no tiene mucho que hacer a veces y que a veces uno
también se va a jugar o saber con tantas cosas que
no son buenas, hacerlas y no se tiene el tiempo.
Entonces deberíamos buscar urgentemente estos tiempos y
comenzar a ver en dónde podemos abrir espacio para orar.
Y esa cuestión de que a veces nosotros tenemos que
decir que no tenemos tiempo es mentira, realmente.
Menciono esto por obvias razones.
Entre una de ellas a veces cuando uno comienza a examinarse y dice, bueno,
no tengo tiempo para X o Y pero de repente agarra uno el teléfono y ya se quedó
prendido scrolleando el móvil por 10 minutos o media hora.
O sea, ya hubo media hora de gaste de tiempo.
Que ese tiempo se hubiera podido invertir en orar, pero no se hizo.
Y cuando uno siente no siente como que hubiera perdido el tiempo pero lo perdió.
Pero cuando uno dice tengo que orar, ah, pero lo que pasa
es que si me voy a ir no voy a poder hacer X o Y otra cosa.
Pero sí se perdió prácticamente el mismo tiempo que se tenía para orar scrolleando
en una aplicación móvil o en algún otro tipo de cosas o conversaciones.
Claramente también yo sé que hay personas que son mucho
más diligentes y responsables y dedicadas que otras.
Pero también tenemos que aprender nosotros a entender eso.
De buscarse diligentes y buscar los espacios.
Aunque aparentemente nosotros digamos que no tenemos tiempo.
Pero tenemos que hacer una forma inmediata.
Inmediata porque claramente sabemos que Cristo viene pronto.
Y también necesitamos predicar el Evangelio a toda creativa lengua y nación.
Pero no se va a poder si no tenemos el Espíritu de Dios.
Inclusive no podemos recargar fuerzas o algún otro tipo de situaciones a veces.
Si no oramos.
Es decir que la oración es sumamente esencial y necesaria para nuestra vida.
Por eso puse el ejemplo de la comida y la bebida, el almuerzo, el desayuno o cenas.
Porque sabemos muy bien que nos da la fuerza
para poder saber cómo sobrevivir en el día a día.
O en actividades que son muy demandantes.
Inclusive a veces los atletas los deportistas tienen un régimen alimenticio
que les va a ayudar para saber cómo sobrevivir las cosas en el día a día.
Entonces nosotros tenemos que ir viendo nuestra agenda, nuestros espacios,
nuestros tiempos.
También tenemos que ser inteligentes en ese sentido
para que no se pierda nuestro enfoque de oración.
Por qué hablo de que no se pierda y ser inteligentes y saber cómo aplicarlo.
Porque hay cosas que nosotros hacemos que
estamos desperdiciando esos momentos de oración.
Es decir, aunque puede estar ese tiempo para poder hacerse para orar, se
desperdicia ese tiempo porque no se aplica bien.
Voy a poner un ejemplo muy sencillo.
Muchas personas, lo que a veces hacemos para cuando
vamos a orar es dejar la oración al final del día.
¿Está malo necesariamente?
No, pero va a traer consecuencias.
¿Qué tipo de consecuencias?
Claramente no hablo para todos porque hay personas que tienen mucha energía.
Pero lo que sucede es que si uno comienza a buscar orar se
va a dar cuenta de que en la noche ya no tiene uno fuerzas.
Ya no son las mismas fuerzas de la mañana a
las fuerzas que uno puede tener en la noche.
Porque claramente, también dependiendo del trabajo, hay mucho movimiento.
Las personas se estresan, se desgastan, se cansan demasiado.
Y a veces solo el hecho de entrar en un sentido
de relajación la persona se va a quedar dormida.
Entonces, ¿qué pasa?
Alguien dice voy a orar unos 20 minutos o media hora antes de ir a dormir.
Entonces, ¿qué pasa?
La persona tal vez se pone de rodillas o lo que algunos otros también tienen por
costumbre, se acuestan a orar y se van a quedar dormidos.
A los 5 o 10 minutos quedaron prácticamente fundidos.
Es decir, quedaron bien dormidos y el tiempo que aparentemente yo había
preparado de 20 minutos o media hora o una hora se quedó
prácticamente tirado porque la persona se quedó dormida.
Y simplemente no va a funcionar porque
lastimosamente tenemos un cuerpo que se cansa.
Y esa media hora o hora que teníamos por orar se perdió.
Y solo oramos 5 minutos.
¿Se puso el tiempo, ¿se propició el tiempo, el momento?
Sí, pero se desperdició.
¿Por qué?
¿O no se usó bien?
¿Por qué?
Porque nos quedamos dormidos.
No teníamos la energía.
El tiempo está, pero no la fuerza.
Es como el caso de los apóstoles, ¿verdad?
Que dice que Jesús los encontró durmiendo.
Claramente los encontró durmiendo porque ellos no tenían esa constancia de oración.
Aparte, también dice la carne...
el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
De que si entendemos eso, en lugar de dejar la oración hasta lo último,
lo último, mejor córramosla un poquito.
Por ejemplo, si alguien dice voy a orar a las 10, mejor ore a las 7 u ore a las 8.
Porque de alguna manera va a tener cierto tipo mayor de fuerza o de tiempo.
Y si usted pone otra tarea, pues vamos a dar cuenta que revisar un correo,
o hacer un estudio, qué sé yo.
Entonces la mente va a estar más en el sentido de no me voy
a quedar dormido porque tengo que hacer la otra actividad.
Y se va a poner a orar, y va a buscar retener si lo queremos llamar así,
ese espacio de tiempo de oración, para luego hacer
la otra actividad que sabe que la va a hacer.
Pero lastimosamente eso se deja hasta el final, y hay otras malas costumbres.
Como, por ejemplo, dormir acostado.
Entonces, la gente tiene o regularmente muchos de nosotros hacemos lo siguiente.
Decimos, voy a orar mientras me voy a ir a dormir tal vez unos 20 minutos.
No sé si lo tienen planificado.
Entonces, hacen lo siguiente, apagan la luz del cuarto, cierran los ojos,
y se acuestan en la cama, y también se ponen bien comoditos
con su chamarrita o con algo para cubrirse del frío.
¿Qué es lo que pasa?
Le están diciendo al cuerpo que se van a ir a dormir prácticamente con esos actos.
Apagan la luz, apagan los ojos, y obviamente es como que uno viniera a la
computadora y le presiona el botón de apagar, o
cuando uno va al televisor y uno le da apagar.
Se comienza a buscar y dice apagando, dice la computadora.
Es lo mismo con el cuerpo.
Apagamos la luz, cerramos los ojos, estamos en una posición de descanso,
ya le estamos diciendo al cuerpo que nos vamos a ir a dormir.
Le estamos diciendo, power off, o sea, apagar.
Entonces, el cuerpo comienza a entrar en un estado de estarse apagando,
pero al mismo tiempo estamos queriendo orar y aguantar una hora, media hora,
o no sé cuánto tiempo en esa posición para poder orar, pero lastimosamente lo que va
a pasar es que a los 5 o 10 minutos nos vamos a quedar dormidos.
Más aún todavía, cuando alguien ora, ora desde la mente, o sea, la luz está apagada.
La persona está con los ojos cerrados, está acostada,
bien cómoda, y aparte está orando desde su mente.
Entonces, simplemente no hay una actividad, por
así decirlo, y el cuerpo termina durmiéndose.
O sea, ya le está entrando como que el switch para apagar.
Entonces, obviamente, eso no va a permitir que, aunque uno dijo, ah, es que voy a
orar ahorita en mi hora, en lo que se me pasa, se va a quedar dormido.
Eso va a pasar.
Y lastimosamente son malas, ¿cómo se dice la palabra?
Malos hábitos que tenemos de oración.
Entonces, lo que tenemos nosotros no solo es el espacio,
sino la forma en cual abordamos los espacios para poder orar.
Tenemos que buscar aprovecharlos, tenemos que buscar verlos.
Entonces, estoy hablando de varios sentidos en este punto de la inmediatez de
buscar momentos de oración o la urgencia de buscar estos momentos de oración.
Uno, en el sentido de que claramente podemos planificarlo
por día porque ya sabemos cómo es nuestra rutina.
Sabemos qué cosas podemos dejar de hacer o continuar haciendo y abrir los espacios de
oración porque es necesario que lo hagamos porque necesitamos estar a solas con Dios.
Segundo, tenemos que ver ciertos eventos también muy específicos, como por ejemplo
hay veces como Navidad, Año Nuevo y qué sé yo, ferias que pueden ser oficiales para
saber cómo inclusive utilizar esos tiempos para poder orar.
O inclusive, pues, como ya mencioné también momentos que pueden ser que no se
tienen planificados, que no se tienen prácticamente estipulados, pero los
podemos usar favorablemente para aprovecharlos para oración.
Que no es lo mismo o que a veces, pues, no es lo mismo uno poder tener un
tiempo dedicado en oración con Jesús a inclusive leer la Biblia.
O sea, por ejemplo, hagamos de cuenta esto.
Yo puedo ir en un bus y puedo estar orando, pero no va a ser lo mismo que yo
esté de rodillas orando porque puede haber una manifestación de Dios.
Entonces, si yo ando en el bus, como en la Gran Casa, si me voy a poner a
llorar, la gente se va a quedar viendo qué pasó y me van a estorbar mi comunión.
Pero si yo estoy en mi cuarto de rodillas orando a Dios y Dios me toca, pues
claramente me puedo derramar mucho más fácil que lo
que puedo hacer en un bus o en un salón de clases.
Pero en unos momentos a veces es más fácil sacar la Biblia como un bus o en una
universidad u otros espacios porque uno va leyendo y entendiendo cosas.
Entonces claramente uno puede comenzar a ver urgentemente la necesidad o
inmediatamente de buscar todos estos espacios que allá están disponibles,
pero que no se utilizan o no se utilizan eficazmente.
Pero que es necesario para nuestra intimidad como unión con Dios inclusive
para poder resistir las artimañas del enemigo.
Menciono todo esto porque obviamente como mencioné,
el enemigo está al acecho para poder buscar tentarnos.
Como ya se menciona en las tentaciones de Jesús,
el enemigo buscó una debilidad y lo atacó.
También como el caso del Getsemaní, que Jesús
dijo, velad y orad para no caer en tentación.
O sea, ya hay cuestiones de consecuencias que van a pasar si nosotros no oramos.
Inclusive si estamos viviendo momentos muy difíciles, deberíamos abarcar o buscar
esos espacios o proporcionarlos para que nosotros podamos orar buscando una
prioridad en estos espacios porque si no, no vamos a poder resistir durante ese día
o durante ese mes todas las cosas que vienen y tal vez si logramos aguantar,
no como deberíamos porque ya paramos frustrados
ya paramos frustrados, preocupados
perdón, entonces ya paramos preocupados, afanados y ya no sabemos y sobrecargados y
aunque pudimos haber pasado la situación o la prueba
pero ya tenemos un gran desgaste por la falta de oración.
Entonces, este sentido de inmediatez que Jesús dice aquí enseguida Jesús despide,
perdón envía a sus discípulos y despide a la multitud con a quien lo mencionaba ya
nos habla nosotros de que él buscaba realmente tener espacios de oración con
Dios y estaba buscando cada momento y cada espacio que se le presentaba como un
sentido activo, verdad, no muy pasivo porque vuelvo y repito, hay momentos que
se nos pasan las cosas por andar distraídos, por andar por así decirlo,
no como con la no como la antena activa de en que momento hay una recepción de
oración entonces nos dejamos pasar, lo vemos como que ah, bueno, cuando se
presenta el momento cuando tenga ganas, sino que aquí nos habla claramente de
estar en una actividad de una cuestión mucho más activa, de una cuestión de estar
mucho más atentos y también bajo el sentido de saber en que momentos puedo
llegar a ponerme a orar y que uno lo haga, no es una pasividad, no es como que ah,
bueno, ahí tal vez lo hago en la noche, a ver cuando me sobre tiempo sino que él
lo está buscando lo está proporcionando, por eso es el caso tanto también de que
Jesús se levantó muy temprano en la mañana o se apartó toda la noche a orar,
o como en esta ocasión que él vio la oportunidad y dice bueno, este es un buen
momento para que yo me vaya a orar ya que ellos se vayan antes, que yo despido a la
multitud y yo tengo un espacio ahora para hacerlo.
Entonces uno puede proporcionar esos espacios puede propiciarlos, puede
volverlos favorables, no dejarlo todo por así decirlo en manos de Dios en el sentido
de que Dios lo haga todo y que uno no haga nada sino que hay que estar atentos a
saber cómo aprovecharlos, hay que estar atentos a saber cuándo y cómo poder usar
esos espacios para orar inclusive nosotros abrirnos camino para hacerlo porque hay
cosas que como dice la Biblia, el reino de los cielos sufre violencia es
un sentido del que yo lo tengo que hacer porque si no, no lo voy a poder hacer.
Esta rutina o esta forma de vida que se viene, no es como que el mundo va a decir
bueno, aquí ahorita te voy a abrir dos horas para que puedas orar diario.
El mundo lo que va a hacer es inclusive buscar colocarme más y más cosas para que
yo no tenga la capacidad de comunión esto inclusive lo podemos ver en el libro de
texto capítulo 5 cuando Moisés y Faraón dicen pero Moisés y Aarón le dicen a
Faraón deja ir a mi pueblo para que me celebre fiesta en el desierto y cuando eso
Faraón dice, ustedes lo dicen porque son unos perezosos, no quieren trabajar y les
ponen más trabajo con menos recursos, pues dice se lo estoy haciendo esto porque
ustedes son unos perezosos, quieren ir a celebrar fiesta en el desierto entonces
que quiere entender que el enemigo va a buscar que nosotros no aprovechemos el
tiempo con Dios el enemigo va a buscar que los espacios que pudiéramos tener para
estar con Dios los va a buscar obstaculizar que es claramente el sentido
lo que vemos acá de lo que es la palabra el antónimo de la palabra propiciar
dificultar u obstaculizar entonces nosotros bajo ese entendido que no
solamente podemos esperar a que todo se alinee para que nosotros lo hagamos sino
que nosotros tenemos que buscar favorecer a todos esos momentos para hacerlo.
No esperar a que las cosas solo se presenten de una manera milagrosa,
sino que habla que tenemos que luchar para abrir estos
espacios de oración y ver la manera diligente para hacerlo.
Voy a poner un ejemplo.
Hechos capítulo seis, prácticamente del versículo
uno al siete, porque ahí habla todo el contexto.
El apóstol Pedro, en el versículo cuatro, dice...
No es justo que nosotros nos dediquemos a las mesas.
No, pero ese es el versículo tres.
Que no es justo que nosotros nos dediquemos a las mesas, sino que nosotros
perseguimos en oración el misterio de la palabra.
Entonces, ¿qué quiera entender ahí?
Cuando las cosas comenzaron a incrementarse más, había
una mayor necesidad de que se atendiera a las mesas.
Y ellos entendían de que ellos no podían estar sirviendo a las mesas y también
leyendo y orando, porque se les iba a dificultar.
Es decir, el tiempo que ellos podían utilizar para las mesas, mejor lo tenían
que utilizar para la oración y la comunión en la palabra.
Por lo tanto, ellos dijeron, escojan a siete personas
o a dedicadas para que puedan servir a las mesas.
Entonces, ¿qué hicieron ellos?
Ellos volvieron favorables, como aquí dice.
Favorable, pero un favorecer que algo acontezca.
Ellos no necesariamente dijeron, señor, a ábrenos el espacio para poder o
danos todo el poder para poder atender a todas estas señoras.
La sabiduría de Dios dijo, bueno, nosotros necesitamos esta palabra y la oración.
Coloquen a otras personas que se encarguen de esto.
Entonces ellos favorecieron con la sabiduría que Dios les dio, etc.
, para que pudieran tener ellos tiempo para orar y estar en comunión.
Porque sabían que no les iba a dar tiempo las manos y que
también sabían de que las cosas iban a seguir creciendo.
Entonces ellos buscaron una forma.
Con esto no quiero decir, hermano, es que yo no tengo para alguien
contratarlo para que me haga el oficio o a mi hermano.
Yo tengo mucho que hacer y no tengo dinero para contratar a alguien.
Yo no estoy hablando de eso.
Lo que quiero entender el texto es de que hay una necesidad prioritaria sobre la
oración y la palabra de Dios y que hay soluciones que se pueden dar según cada
caso de personas para poder abrir tiempo para eso.
Claramente en ese momento hacía referencia, por ejemplo, hay personas que
les iban a ayudar, pero por ejemplo, en casos que a veces nosotros tenemos
ciertas cosas, ya sea trabajo, etc., puede ser que haya cosas que
nosotros no hemos sido muy eficientes en realizarlo, muy eficaces.
Y también nos tardamos mucho en ciertas
áreas, ya sea limpiar, lavar, planchar, etc.
Entonces uno puede buscar cosas que sean más
efectivas para nosotros o invertir en algo.
Por ejemplo, puede ser que una persona viene y lava a mano, pero si casualmente
se le puede dar la oportunidad, incluso una lavadora usada y se compra,
pues eso puede ayudar, según lo que yo entendería,
para que ahora pueda utilizar ese tiempo para orar.
No se contrató a alguien, tampoco se compró una lavadora, ¿cómo se llama?
, más reciente y la más cara, pero tal vez una que puede ser segunda mano y que se
puede utilizar para eso, para que ya no se lave mano y obviamente le dé más fuerza,
energía, tiempo para que pueda ir a orar.
Entonces se utilizó algo o alguien tal vez dirá, no hermano,
es que eso no se puede hacer así porque yo no tengo dinero.
Ok, pero puede ser que hay cosas que cuando uno comienza a examinar su vida,
tal vez si se pueden hacer de esa manera, pero no son muy eficientes o muy eficaces.
Yo lo digo obviamente por mi caso, también con esta situación de compartir en
redes sociales, el contenido, los videos, los posts, un montón de cosas que se
comparten ahora en el canal y también de parte del ministerio.
Entonces hay cosas que se hacen muy manuales, pero como también obviamente con
la tecnología viene la automatización, la tecnología, herramientas, etc.
Entonces, ¿qué tengo que hacer yo?
Pues tengo que invertir un cierto tiempo para automatizar procesos, para que lo que
me tardaba una hora, ahora tal vez me tarde 20
minutos, pero ya tengo unos 40 minutos de ventaja.
Es decir que la hora que antes dedicaba para compartir contenido, la logré reducir
a 20 minutos y para que yo pueda tener ahora 40 minutos de oración.
Entonces ahí estoy favoreciendo a una hora
para que yo pueda tener tiempo más para orar.
Claramente esa sabiduría me la está dando Dios, porque obviamente
Dios le dice a un homenaje, ¿por qué no mejor automatizar?
¿Por qué no usas estas herramientas para ahorrarte tiempo?
Y lo que tú hacías en dos horas o en una hora,
ahora lo puedes hacer en 20 minutos con esto.
Claramente también pues no es que todo se arme de la noche a la mañana, porque
también las automatizaciones, uno tiene que conocer la herramienta, las tareas,
y al principio puede ser que haya una inversión de tiempo mucho mayor, ¿verdad?
Es decir que uno puede estar cuatro horas diarias o dos horas diarias trabajando y
compartiendo contenido, pero después de eso uno va a ver el beneficio de eso para
que las cosas sean mucho más rápidas, es mucho más fácil de usar.
Inclusive tal vez esa inversión le ayuda a uno para tener
una hora, una plena hora de oración que antes no se tenía.
Entonces, por armar todo este sistema de automatizaciones, mejoras, etcétera,
ahora se tiene una hora o 40 minutos diarios
porque se ahorró ese tiempo para poder orar.
Entonces se buscó la manera para que perseverara
en oración el ministro de la Palabra.
Eso es lo que quiero hablar de Hechos 6 o de Hechos 1 a 7, ¿verdad?
Porque claramente Él dice que nosotros necesitamos perseverar.
La solución en ese momento para ellos era conseguir a siete personas llenas del
Espíritu Santo para que se encarguen las mesas.
Nuestros contextos son diferentes, pero la esencia es la misma.
La esencia es que necesitamos perseverar en oración y en la Palabra.
Y necesitamos buscar una solución para que nosotros
podamos perseverar en oración el ministro de la Palabra.
Y las soluciones pueden ser muchas.
Y obviamente, si se soluciona, tendremos tiempo para orar y leer.
Si alguien igual no tiene tiempo, pues una de las cosas que se pueden hacer,
como vimos en el caso de Jesús, buscar la manera de levantarnos más
temprano, porque ahí ya las personas nos pueden
molestar, no nos están ocupando o diferentes cosas.
Y uno tiene que tal vez, tal vez duerme una hora menos, por poner un ejemplo,
pero tiene una hora más de oración.
O puede ser que alguien diga, hermano, pero a mí me cuesta mucho orar.
Pues bueno, puede, qué sé yo, acostarse una hora
más tarde, pero esa hora la utiliza para orar.
Entonces nos estamos abriendo camino, nos estamos abriendo espacio para poder orar.
Para que nosotros no perdamos esa línea de comunión y que
lo tomemos como una urgencia, porque Cristo viene pronto.
Lo tenemos como una urgencia porque tenemos que dejar de pecar.
Lo tenemos que ver como una urgencia porque hay
personas que necesitan de la Palabra de Dios.
Hay personas que necesitan ser liberadas, sanadas, instruidas, fortalecidas,
ser predicados de Dios para que sean salvados de la muerte y condenación eterna.
Entonces esa es una gran necesidad para nosotros que busquemos esos tiempos de
oración de una forma urgente, no una forma pasiva o una
forma de que ahí van a pasar las cosas a como venga.
Si el destino se lo quiere o si los astros se juntan y me hacen el favor,
no funciona así.
Ya claramente Dios también nos puede ayudar, porque lo hablamos en su momento,
como Dios abre a veces espacios, pero también significa que de nuestra
parte tenemos que aprender a aprovechar esos espacios.
De nuestra parte podemos recrear o abrir espacios en la gente para aprovecharlos
para la oración, pero que a veces no lo hacemos
para otras cosas, pero no para las cosas del Señor.
Cuando las cosas del Señor son mucho más importantes, son
mucho más necesarias y vamos a tener muchos mejores beneficios.
Pero debemos propiciar de manera urgente estos tiempos y
Dios obviamente también va a ayudarnos en muchas otras cosas.
Pero lo que quiero entender es que tendremos en ese sentido más de alerta,
más de diligencia, de accionar, de inmediatez,
enfocándonos en el centro de la oración.
Ese es el sentido de lo que estamos tratando de mencionar el día de hoy.
Puede costar al principio, claramente puede costar.
Yo sé y lo entiendo.
Por eso mencioné el caso de las automatizaciones
y lo que hemos tenido aquí en el campamento.
Porque claramente hay cosas que antes me duraban, creo yo que eran como una hora
cuarenta minutos o dos horas y gracias a Dios creo que
se lograron reducir como en treinta, cuarenta minutos.
Es decir que estamos hablando de casi un ahorro de una hora con veinte.
Y ya le diré más, pues si solo es por poner un post o etc.
Pero lo que pasa está que nosotros, en este caso en particular, estamos en
varias redes sociales, hay cosas que se han podido automatizar, hay cosas que se
hacen medio manuales, porque se quiere compartir más del Evangelio y también
ahorrar más tiempo para poder permanecer con Jesús.
Obviamente pues porque la obra del Evangelio no
se hace solo con actividades sino con la oración.
Con la intimidad con Cristo, porque la intimidad nos habla, nos dice,
nos fortalece, nos llena, nos administra, nos exhorta para
poder sobrellevar todas las otras cosas que se vienen.
Entonces, en conclusiones, para poder ir finalizando acá.
Hay un sentido de urgencia que el mismo texto lo menciona.
Un sentido de inmediatez.
Enseguida Jesús hizo.
Enseguida Jesús hizo.
No Dios Padre enseguida hizo.
No.
Él había una responsabilidad en nosotros.
En nosotros tenemos que inmediatez o con prontitud o con
urgencia hacer espacios de oración, momentos propicios para orar.
Dios nos va a ayudar.
Amén.
Así va a ser.
Dios nos va a ayudar.
Pero también está en nosotros dar esos espacios de
oración, planificar esos espacios para poder orar.
Por eso mencionamos en su momento, la semana pasada, creo que fue con
relación a lo que antes se conocía el sábado.
Ellos sabían de que el sábado iba a ser dedicado al Señor y por lo tanto ellos se
ocupaban los viernes tal vez con el doble de cosas o de actividades para que el día
sábado ellos no hagan ninguna hora más que estén con Dios.
Hay un esfuerzo que se puede hacer para lograr
que se tenga este espacio para dedicarse a Dios.
Igual con las tareas de uno.
Cuando yo estaba en la universidad, una de las cosas que hacía que sabía que
me tocaba el domingo que ir a la iglesia a veces estar de servir o a veces hacer las
dos cosas, al culto y al servicio, sabía que yo me iba a llevar bastante
tiempo en la iglesia y sabía yo que tenía que preparar todo para que el día domingo
yo esté tranquilo, sin ninguna tarea, sin ninguna cosa, para que yo pueda
dedicarme completamente al culto y al servicio.
Entonces sabía que tenía que esforzarme un poco más entre semanas para preparar el
lugar para el día domingo que me tocaba, para no tener ninguna
dificultad o ningún pensamiento que de repente le viene a uno.
No he terminado mi tarea, solo voy a llegar a la casa para poder terminarla
rápido, porque a veces también uno llega muy cansado de la iglesia.
Entonces vemos que hay una necesidad en nosotros de diligencia para propiciar o
favorecer los espacios de oración que se están presentando.
O que se quieren presentar o que nosotros debemos abrir el espacio para orar.
Entonces hay que orar mucho al Señor que nos ayude para ser diligentes.
No estoy mencionando la parte de la diligencia o ser proactivos, porque hay
momentos que somos muy pasivos, se nos pasan las cosas, se nos pasan de largo.
Y por ejemplo, a veces incluso me ha pasado que la persona de repente me dice,
fíjate que estuve en vacaciones y me distraje y oraste.
Hubiera sido muy buena idea orar en ese espacio, le dicen.
Entonces, ¿qué pasó?
Dios le pudo haber dado el espacio para que en sus vacaciones se pusieran a orar.
Pero planificaron más ir a una fiesta, a un
evento, con inclusive los hermanos en la iglesia.
Un montón de cosas, pero nunca se les pasó por alto de que podían haber usado ese
espacio de vacaciones para estar más cerca de Dios en oración y en lectura.
Y cuando de repente uno le dice, mirá, y usaste eso para orar o para
acercarte más a Dios, y la persona dice, hubiera sido buena idea.
Es decir, que nunca lo consideró, nunca lo vio como una opción.
Entonces así nos pasa a nosotros.
Y mayormente en este caso recalco de que uno se le
está presentando completamente un espacio muy amplio.
Si a eso no se le puso atención, imagínese a los pequeños destellos de
tiempo que se nos presentan diariamente, como aquí en el caso de Jesús,
que claramente es un ejemplo entre muchos de lo que parece en la Biblia,
de que él dijo, bueno, ahorita es un buen momento para orar, voy a preparar todo.
Jóvenes, adelántense, de multitud nos vemos y ya
tengo mi tiempo ahorita para estar a solas con Dios.
Entonces tenemos que buscar esta diligencia, esta proactividad,
no sé cómo llamarlo, qué otra palabra usar, o esta inmediatez para provocar,
para propiciar momentos bellos de intimidad con Dios.
De que no es que solamente se va a presentar milagrosamente, inclusive si se
presenta milagrosamente lo pasamos por alto.
Alguien puede decir, fíjese hermano, qué aburrido es
que estuve en la casa todo el domingo sin hacer nada.
Yo no sé por qué me dejaron solo en la casa, qué aburrido estar solo.
Y uno le puede decir, pero hubieras podido orar.
Ah, sí, verdad hermano, tienes razón.
A la hora, a la próxima.
Entonces vemos de que hay esta situación que se está también presentando,
pero no se está aprovechando.
Tenemos que estar muy activos, muy atentos para utilizarlo, para,
si lo queremos llamar así, algunos para inclusive planificar cosas y ordenar
nuestro entorno para poder estar a solas con nuestro amado Dios.
Nos vamos a orar para que el Señor nos ayude y nos socorra, en la verdad,
para el avance de la gracia.
Dios mi padre, venimos a orar ante ti porque sabemos que tú eres un Dios bueno,
un Dios que nos favorece, un Dios que nos llena de vida.
Inclusive a veces nos das espacios, nos incentivas o nos muestra que podemos
buscar tomar estos espacios de oración, pero no lo estamos haciendo.
Y claramente eso está afectando nuestras vidas, pues podemos estar pecando,
fallando o no estamos creciendo en el Evangelio.
Hay muchas cosas, verdad padre, que se pueden presentar por la falta de
nosotros, de necesidad, diligencia, inmediatez,
urgencia, en buscar propiciar momentos de oración.
Y de repente, tal vez a veces nos quejamos contigo cuando tú nos estás mostrando que
seamos más atentos, que seamos más diligentes, que seamos más activos.
Te lo pedimos hoy, amado padre, ayúdanos porque lo necesitamos,
ayúdanos porque es necesario para nuestras vidas.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, amado padre, amén.
Y amén.
Gracias por todo el amor, la fidelidad y la gracia que has dado a nuestras vidas.
Te agradecemos, amado padre y amigo, y queremos darte la gloria, la honra,
el honor y el poder.
Vamos a orar también en el nombre de Jesús, por las personas que quieran
reconciliar con Dios, arrepentir de sus pecados y buscar de su bondad y de su amor.
Padre, venimos hoy delante de ti arrepintiendo de nuestros pecados,
dejando a un lado el ego, la maldad y la
arrogancia, y dedicando nuestro corazón a ti.
Porque tú diste tu vida en el madero, tú diste tu vida a Jesús en la Cruz del
Calvario para reconciliarnos con Dios, padre.
Y por lo tanto queremos arrepentir de nuestros pecados y buscar tu rostro.
Queremos hoy serte fieles y queremos hoy darte la gloria.
Queremos reconocer a Jesús como Señor y Salvador, y que tú lo resucitaste dentro
de los muertos, y que ahora tenemos vida nueva,
y queremos caminar conforme a tu palabra.
Gracias por todo, amado padre, y reconocemos nuestra necesidad.
Por lo tanto, bautízanos en agua con tu Espíritu
Santo y ayúdanos a participar de la Santa Cena.
En el nombre de Jesús, amén.
Vamos a orar por las diferentes necesidades.
Padre, en el nombre de Jesús, te damos las gracias por tu amor y tu fidelidad.
Queremos hoy ser llenos del Espíritu Santo,
ser llenos de amor, de bondad y de gracia.
Queremos que tú nos libres del pecado y la muerte,
y que nos ayudes a ser sustentados en la verdad.
Provee hoy, Señor Jesús, de amor, cariño, fidelidad, gozo y gracia.
Trae sanidades, medicina, liberaciones a las personas que lo necesitan.
Provee, Señor Jesús, de protección espiritual, de fidelidad y de gracia.
Provee hoy también, Señor Jesús, de obreros a la cosecha,
porque la cosecha es mucha y los obreros son pocos.
Pedimos también, Padre bendito, que nos ayudes a caminar conforme a tu
palabra y tu verdad, y que nos dirija, Señor Jesús, para ser sensatos.
Ayúdanos hoy a amarte, bendecirte y sostenernos en ti.
Pedimos hoy por la vida del huérfano, la anciana
y la anciana, y por el padre y madre soltera.
Te lo agradecemos, Pastor Israel, y gracias por todo tu amor y cariño.
A ti deseamos la gloria, la honra, el honor, el poder y la alabanza,
y queremos declararte como Señor y Salvador de Guatemala, arrepintiéndonos
como nación, y que guardes la niñez de este país, que nos libres de toda
ideología, cartel, terrorismo, maras y cualquier otra cosa, Padre.
Guardes la niñez de este país y glorifícate en ella, y que toda la nación
de Guatemala te alabe y te bendiga por tus justos juicios.
Más, ayúdanos hoy para que sean enviados obreros a la
cosecha, porque la cosecha es mucha y los obreros son pocos.
Y hay una gran necesidad que tenemos de buscarte, amarte y adorarte.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Y Amén.
Bendiciones amados en Cristo.