Bendiciones amados en Cristo Jesús, Dios los bendiga.
Un fuerte abrazo en la misericordia del Señor, esperando que Dios y Padre nuestro
Señor Jesucristo los fortalezca y los vivifique en la verdad.
Estamos aquí un 26 de abril del 2026 para poder compartir aquí con todos ustedes de
la palabra del Señor y que el Señor nos dirija y nos guíe
en toda buena obra para alabanza de la gloria de su gracia.
Con el amor de Dios, pues vamos a ir iniciando que tenemos
lo que es la lectura con comentarios que realizamos.
En este caso estamos leyendo el libro de Colosenses y
tomamos en práctica lo que dice el primer Timoteo 4.13.
Entre tanto que vengo dedicándote a la lectura, la exhortación y a la enseñanza.
Eso es algo que hemos estado tratando de hacer, como también lo dice Nehemías.
Es que leían y mientras leían le colocaban el
sentido para que comprendieran las escrituras.
Así que esa es realmente la idea que nosotros queremos hacer, verdad.
Leer, exhortar y enseñar y brindar un entendimiento
para que se comprendan las escrituras.
Ok, entonces vamos ahora para entrar el tiempo a nuestro Señor, el llamado
Jesucristo para que Él sea la gloria, la honra, el honor, el poder y el alabanza.
Padre, en nombre de Dios venimos aquí delante de ti para alabarte, adorarte,
bendecirte, exaltarte y contemplarte en espíritu de verdad.
Queremos hoy adorarte en espíritu de verdad, queremos hoy ser vivificados en tu
palabra, queremos hoy agradecerte por lo bondadoso, misericordioso que eres con
nosotros y que nos diriges hoy, Señor Jesús, a
poder comprender más de ti, adorarte y exaltarte.
Revélate a nosotros, demuéstrate a nosotros, dirígenos hoy, Señor,
a conocer tu nombre y a vivir conforme a tus palabras.
Gracias por tu misericordia, gracias por tu identidad.
Gracias, Señor Jesús, porque eres fiel y
verdadero, eres bueno, manso y humilde de corazón.
Ayúdanos a aprender de ti, que tú eres manso y humilde de corazón y también a
propagar el Evangelio a toda tribu, lengua y nación para el alabanza de la
gloria de tu gracia en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Esperamos tu venida y queremos hoy prepararnos
continuamente para tu venida, Jesús.
Dirígenos hoy, Padre bendito, para poder contemplarte en
gloria y para poder estar preparados para este acontecimiento.
Te pedimos, Señor Jesús, y declaramos que no a nosotros ojo va, no a nosotros sino a
tu nombre sea la gloria, por tu misericordia, por tu fidelidad,
porque tú nos has hecho, y no a nosotros, a nosotros mismos.
En el nombre de Jesús, a mí y a mí.
Muy bien, entonces, vamos aquí a entrar en detalle con lo que tenemos el día de hoy.
Muy bien, entonces, como hemos estado hablando, leemos regularmente la Biblia,
la nueva versión de las Américas, por diferentes motivos, ¿verdad?
Uno, porque utiliza un lenguaje más actual, no moderno, ¿verdad?
Sino que actual en el sentido con la gramática y
otras cosas que han cambiado a lo largo de los años.
A diferencia de la Biblia reina de los años sesenta,
también utiliza mejores formas de traducción.
Y también, además, utiliza otras fuentes más recientes conforme a los libros.
Por esa razón es que esa y otras utilizamos la Biblia nueva versión de las Américas.
Pero también, en su momento, para verificar, porque obviamente tampoco es
que toda traducción sea infalible, utilizamos cuestiones como el diccionario
de Strong Concordance, o la Reina Valera, o la Biblia textual, para poder comprender
ciertas cosas, así como lo hicimos la semana pasada, que vimos lo que era la
Biblia textual, la Reina Valera y la Biblia de las Américas.
Y en ese momento, la textual y la Reina Valera
transmitían de mejor manera el mensaje, por así decirlo.
Y era más sencillo, aunque la nueva versión de las
Américas, por lo menos en mi caso, no lo vi tan sencillo.
Por eso lo leímos y vimos esa diferencia.
Ok, entonces, por otro lado, vamos a leer acá
dos veces este pasaje del versículo 3 al 23.
Es decir, Colosenses capítulo 1 del 3 al 23, lo leemos
dos veces y después vamos a la parte de los comentarios.
La persona y la obra de Jesucristo.
Esto es el título que le da la nueva Biblia de las Américas.
Ok, leemos el versículo 13.
17
19 Por medio de él, repito, ya sean las que
están en la tierra o las que están en los cielos.
Y aunque ustedes antes estaban alejados y eran de ánimo hostil, ocupados en malas
obras, 22, sin embargo, ahora Dios los ha reconciliado en Cristo, en su cuerpo de
carne, mediante su muerte, a fin de presentar a los
santos sin mancha e irreprensible delante de él.
23.
Esto él hará si en verdad permanecen en la fe, bien cimentados y constantes,
sin moverse de la esperanza del Evangelio que han oído.
Que fue proclamado a toda la creación debajo del cielo y del cual yo,
Pablo, fui hecho ministro.
Y vamos a leerlo otra vez.
Versículo 13.
Porque él nos libró del dominio de las tinieblas
y nos trasladó al reino de su Hijo amado.
14.
En quien tenemos redención, el peatón de los pecados.
15.
Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
16.
Porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la
tierra, visibles e invisibles, ya sean tronos o dominios o poderes o
autoridades, todo ha sido creado por medio de él y para él.
17.
Y él es antes de todas las cosas, y en él todas las cosas permanecen.
18.
Él es también la cabeza del cuerpo, que es la iglesia.
Él es el principio, el primogénito entre los muertos, a fin de que él tenga en toda
la primacía, porque agradó al Padre que en él habitara toda la plenitud.
20.
Y por medio de él reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por
medio de la sangre de su cruz, por medio de él, repito, ya sean las que
están en la tierra o las que están en los cielos.
21.
Y aunque ustedes antes estaban alejados y eran
de ánimo hostil, ocupados en malas obras, 22.
Sin embargo, ahora Dios los ha reconciliado en Cristo, en su cuerpo,
de carne, mediante su muerte, a fin de presentar a
los santos sin mancha irreprensibles delante de él.
23.
Esto él hará si en verdad permanecen en la fe, bien cimentados y constantes,
sin moverse de la esperanza del evangelio que han oído, que fue proclamado a toda la
creación debajo del cielo y del cual yo, Pablo, fui hecho ministro.
Ok, entonces vamos ahora a la parte de comentarios,
en este caso en particular versículo 14.
Entonces, como hemos estado mencionando, Colosenses, Pablo no es una persona que
conozca la Iglesia como tal, es lo que él envía, es en
base al informe que se presenta por medio de Epáfras.
Esto también es muy importante, y lo hemos hablado en su momento,
porque a veces no es que el ministro como tal vaya a
conocer todas las cosas de una persona o de una Iglesia.
Algunas veces las personas piensan que porque alguien es un ministro de partidos,
un ministro del Espíritu, va a conocer todo de la Iglesia, va a conocer todo de
todas las cosas y no necesariamente funciona así.
En este caso estamos viendo un ejemplo claro como Epáfras brinda un informe y en
base a eso él traslada la carta a la Iglesia de Colosas.
¿Qué es lo que ellos necesitan saber?
¿Qué es lo que necesitan ellos para poder orar por eso?
Y por eso que en los principios del versículo 3 en adelante, el apóstol Pablo
dice lo que ha oído de ellos con respecto a su fe, y por eso que él lo ora,
pero también la necesidad de ellos de caminar en la verdad como es digno,
y otras características, y cómo es de que él ora para que eso suceda, y otras cosas
como su oración para ser fortalecidos con
toda la potencia de Dios conforme a su gloria.
Y ahí se comienza a desglosar hasta mencionar lo que es ser capacitados para
disfrutar de la herencia con los santos en la luz, del cual Dios Padre nos salvó por
medio de Jesucristo y nos dio, o nos entregó por así decirlo,
a este imperio de la luz.
Entonces vemos que es importante que nosotros entendamos de que la comunicación
en el reino de Dios es importante ahora, entre las personas que trabajan en la
obra, y no hay que esperar que la persona se la sepa a todas, porque inclusive
algunas personas también que tal vez se mueven en un ámbito profético,
pueden pensar que la persona que es profeta se las tiene que saber a todas,
y no es necesariamente del todo cierto, porque a veces Dios puede no permitir,
por así decirlo, que la persona que tenga un mover profético vea la situación,
y de que la otra persona lo tenga que exponer.
Esto lo menciona el caso de Eliseo, cuando viene una mujer que dice que estaba
angustiada, y Eliseo dice, dime qué es lo que tienes,
porque Dios me ha impedido ver qué es lo que tienes.
O sea que la idea era que esta mujer expusiera todo lo que ella tenía.
Entonces, ¿qué quiero agregar con esto?
Es necesaria la comunicación en la familia, es necesaria la comunicación en
el ministerio, es necesaria la comunicación en el trabajo, en los estudios.
Si no hay una comunicación, y pues obviamente también una buena comunicación,
porque también a las personas a veces dicen cosas como que uno supiera todo lo
que hay en su mente, y tiene que aprender a comunicarse bien.
¿Por qué?
Porque simple y sencillamente si no se hace, no se va a poder tener una buena
forma de trabajo, o de trabajar, o de servir también.
Entonces, menciono todo esto porque también
obviamente es parte del conocimiento de la Biblia.
La Biblia, como hemos mencionado, tiene sus palabras que si se traducen a
una manera, a un lenguaje más sencillo, pierden
su significado, pierden realmente su peso.
Con eso no estoy en contra de las Biblias que hacen una labor para buscar un
lenguaje más sencillo, como la traducción al lenguaje actual, o la Biblia al
lenguaje sencillo, porque sé que el objetivo es que las personas tengan un
conocimiento que pueda ser más fácil de leer y más fácil de entender.
Pero también hay que comprender que en todas
las cosas existe un vocabulario específico.
Por ejemplo, en el fútbol hay un vocabulario específico.
Por ejemplo, cuando dicen el árbitro, el
delantero, o el volante, o el de contención.
De igual manera, cuando están en el básquetbol, como el que es ala,
el centro, y algunas otras cosas, necesitan un
vocabulario que no es necesariamente un vocabulario común.
Es específico del área.
Igual en la psicología, o en la ingeniería, o en otras carreras,
existe un vocabulario específico para poder entenderlo, porque si se utiliza
otra palabra, no contiene de forma específica lo que se requiere.
De igual manera es en la Biblia.
Las personas pueden quejarse que la Biblia puede tener palabras rebuscadas,
pero no son palabras rebuscadas.
Son palabras que están mostrando la realidad de algo, que en ellas contiene
una verdadera realidad, o un verdadero significado, que nosotros obviamente a
veces pensamos que estamos usando un vocabulario rebuscado.
Claramente también hay traducciones que son más antiguas, como la Reina Valera de
1909, por ejemplo, que claramente para ellos en ese tiempo no era un vocabulario
rebuscado, sino que era el vocabulario que ellos
conocían en ese momento, y por eso lo usaban.
Ahora, como han cambiado los tiempos y se utilizan otras palabras, pues claramente
no tienen el mismo significado, o evolucionaron, o
cambiaron, o se modificaron, como la palabra virtud.
La palabra virtud que nosotros vemos en la Biblia, esta palabra virtud no es una
palabra que en nuestro tiempo tiene el peso que
significaba antes, inclusive en el idioma español.
La palabra virtud ahora tiene una relación como con la religión, por así decirlo,
pero en el sentido antiguo, inclusive en la
etimología del latín, no tenía ese significado.
Más bien se fue inclinando con los tiempos hacia esa línea, e inclusive en el griego,
con el latín antiguo, tienen una concordancia bastante parecida,
pero ahora con el significado moderno, se
pone la virtud como una situación religiosa.
Entonces, lo que quiero entender es que hay palabras que son necesarias,
que se logren entender, o que se utilicen, y que no
necesariamente un lenguaje moderno las va a poder suplir.
Lo hemos hablado, por ejemplo, del caso del Salmo 118-24, cuando dice,
este es el día que yo me gozaré y me alegraré en él.
Eso es Reina Valera, por ejemplo.
Pero en las biblias, por ejemplo, traducción lenguaje actual o biblia
lenguaje sencillo, a veces colocan, este es el
día que yo me pondré feliz y me voy a alegrar.
Algo por el estilo.
Entonces, ahí le están bajando, prácticamente, por así decirlo,
el nivel del gozo o la expresión de alegría que se puede dar.
Hemos hablado de eso en otros momentos, que hay como escalas de alegría,
por poner una base.
En este caso, por ejemplo, lo que es felicidad es lo más bajo que hay.
Es una cuestión efímera hasta cierto punto.
Luego le sigue lo que es la alegría.
Lo que está arriba de la alegría, por así mencionarlo, es a veces el gozo,
porque el gozo ya es un punto puramente espiritual,
y el regocijo es la manifestación del gozo.
Y por último es el júbilo.
Entonces, eso nos da a nosotros una perspectiva de que si nos dicen alégrense
y gócense, no es lo mismo decir estén felices y alégrense.
Es decir que el versículo de Reina Valera le da una escala más grande a ello que lo
que le da la otra biblia de la otra traducción.
De igual manera en los otros versículos.
Ahora, ¿por qué estoy diciendo todo esto?
¿Por qué el Indra hermano?
¿A dónde quiere llegar ahora?
Quiero llegar a un punto específico por lo cual lo que hemos estado hablando,
pero para concluir la idea es... las palabras son necesarias y hay que requerir
un esfuerzo para ello, porque contienen una base principal.
No son puestas de una manera nada más poética en la biblia, o de una manera,
por así decirlo, rebuscadas, o buscar una elocuencia o algún otro tipo de sentido,
sino que tienen una realidad espiritual que necesitamos aprender.
Y que por esa razón a veces también nos vamos al hebreo o al
griego a ver la palabra para atraer una comprensión mayor.
Ahora mencionamos esto porque hemos estado viendo Colosenses 1.14 cuando dice,
en quien tenemos redención el perdón de los pecados.
Esto es lo que hemos estado leyendo y que la palabra redención no es como que la
escuchemos en la calle, no es como que
necesariamente esté en nuestras conversaciones.
Es una palabra que tiene su peso y que tal vez en la antigüedad tenía un mayor peso
de lo que tenemos hoy actualmente, porque hemos hablado que redención hablaba
de la liberación o la compra o recomprar a un esclavo, cosa que en estos tiempos no
es como que tengamos esta parte de, bueno, voy a liberar un esclavo,
voy a comprar un esclavo otra vez.
No, no funciona así, ¿verdad?
Pero en el tiempo antiguo sí y sí tenía un peso en diferentes medidas.
Claramente eso también tiene un enfoque con respecto a nuestra salvación y por lo
tanto esta palabra tiene un peso, debería tener un peso en nuestro
vocabulario, pero que ciertamente cuando leemos puede ser que la palabra redención
pueda ser para nosotros solo un sinónimo de salvación y no le
hemos visto el peso de lo que la palabra redención significa.
Menciono esto porque obviamente yo también soy creyente, no es que sea extraño,
yo también he leído la Biblia y sé que a veces uno la palabra redención lo puede
poner como sinónimo de salvación y tal vez, bueno sí, somos redimidos,
que también hemos cantado canciones que tienen esa palabra redimidos, inclusive
hay un cantante que se llama así, pero tal vez no hemos visto la plenitud
del peso que esta palabra significa, en este caso redención, y que lo hemos
estado tratando de ver en otras reuniones con los comentarios y que inclusive
también hemos visto lo que es el perdón de los pecados, a qué se refiere,
que inclusive ahorita lo voy a volver a remarcar y lo vamos a leer que la palabra
redención, redención que es apolutrosis, este es en el griego, dice que es de un
compuesto de apo y de lutrón que significa el acto de redención en pleno,
es decir figurativamente el librarse, o específicamente cristiana salvación,
o sea por traducir como redención, reemisión y rescate, y en Wikipedia dice
que redención es el término redención del prefijo re de nuevo y emere, comprar,
literalmente significa comprar de nuevo, se aplica al pago para obtener la libertad
de un esclavo o un cautivo, o bien para volver a adquirir o
recomprar algo que se había vendido empeñado o hipotecado.
Entonces, en pocas palabras, la redención no es sinónimo de salvación, sino que es
un punto específico de lo que corresponde a redención, y también el punto de hoy,
o lo que vamos a hablar hoy, es parte de las
identidades dentro de lo que se refiere a la redención.
¿Por qué?
Porque hay una diferencia entre redención y salvación.
La salvación, si alguien habla de salvación no necesariamente podría incluir
un pago por algo, porque se puede librar, así como hemos puesto el ejemplo de una
persona que puede estarse ahogando en el mar, y viene una persona o un grupo de
personas y lo rescata, no lo redimió, lo salvó, o una persona como a veces vemos
puesto el caso de una persona que pues libra a otra de ser atropellada,
él lo salvó, no lo redimió, lo salvó.
¿Por qué?
Porque la redención exige un pago.
La salvación no exige un pago, la redención sí lo exige.
Por eso aquí se aplica el pago para obtener la libertad.
Y por esa razón hemos hablado que cuando se habla de pago, ¿qué pago?
Porque en los cielos no es que uno va a venir con una tarjeta de crédito,
o con una tarjeta de débito, o no va a venir con bitcoins, o con dogcoins,
o algún otro tipo de moneda que se le pueda inventar a la gente, o con dólares,
libras, esterlinas.
No es algo que Dios va a aprobar o valer, o inclusive que uno no venga con oro o con
plata, como el apóstol Pedro dice, que no fuimos comprados con oro o con
plata, sino con la preciosa sangre de Cristo.
En pocas palabras, la moneda que se exige en los
cielos es la sangre de Cristo, es la vida del Cordero.
No es un pago necesariamente terrenal, que también le vimos la semana pasada que
decía que a veces los ricos querían jactarse de poder redimir o comprar a la
persona sin saber el valor del alma de la persona.
Entonces aquí vamos que la redención necesita un pago, y el pago que se dio en
la sangre de Cristo, que lo hemos leído en Efesios 1.7, dice que habla lo mismo que
Colosense, solo que le agrega la parte de la sangre, dice, en él tenemos redención
mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia.
Entonces aquí nos está hablando claramente nosotros que la redención exige un pago,
y este pago se dio con la sangre, y por lo tanto tenemos perdón de nuestros
pecados, pero también hemos visto que cuando habla aquí de perdón de pecados,
tanto en Efesios como en Colosenses, cuando menciona aquí, en quien tenemos
perdón de pecados, lo que nosotros conocemos como perdón, o que inclusive lo
que a veces los traductores han puesto, realmente
la palabra más literal es liberación, no perdón.
En nuestro concepto, tal vez el mío, no sé si de otras personas, en su momento
yo pensaba que perdón era solo... bueno, ya te he disculpado, y mira cómo resuelves
tú, pero realmente en el contexto de la Biblia, y la realidad del perdón,
es generar una liberación, es decir que cuando uno perdona a alguien, o cuando
recibimos un perdón de una persona, lo que están haciéndonos es liberándonos,
o yo liberar a la persona de algo.
¿Por qué lo menciono?
Porque la palabra perdón que vemos en la Biblia, es la palabra afiemi, es la 859 en
el griego, que viene de afesis, dice que es libertad, figurativamente se
traduce como perdón, y aquí dice perdón, remisión o libertad, y obviamente casa con
el sentido de redención, porque como vimos dice que
redención es, se aplica el pago para obtener, ¿qué?
Libertad de un esclavo o cautivo, o sea que la redención especifica el hecho
que alguien está cautivo, o que alguien está esclavo, y por eso se redime,
y obviamente también la cautividad, según lo que estaba viendo, es porque
alguien tiene una deuda, o alguien está esclavizado, entonces se compra,
por así mencionarlo, se da un pago para que la persona sea libre, entonces
nosotros somos librados del pecado, entonces cuando aquí dice el perdón de
nuestros pecados, significa la liberación de nuestros pecados, porque tenemos una
deuda de pecado, entonces ahí se manifiesta, ¿qué?
La redención, entonces Dios nos redime a todos nosotros por la sangre de Cristo
Jesús, pero también en este sentido, y por eso mi punto del día de hoy es
hablar acerca de las identidades que nos da la redención, porque claramente una de
las cosas que en este mundo actualmente tiene, es de que el mundo está en una
crisis de identidad, el mundo en sí mismo, por no buscar sus identidades en la luz,
en Cristo Jesús, en la palabra, en la Biblia, obviamente comienza al
enemigo a brindarles identidades, y por eso que ahora vemos cuestiones como
el homosexualismo, lo que le llaman algunos los woke, comunismos, capitalismo,
y alguna otra serie de cuestiones como derecha y de izquierda, y que ahí
prácticamente todo eso a veces involucra un punto de contienda, de que la izquierda
se pelea con la derecha, la derecha contra la izquierda, y ahí agarran otro tipo de
cosas, entre si uno es capitalista, el otro comunista, el otro socialista,
el otro es monarquía, y obviamente todo eso genera una serie de contiendas,
porque las identidades que el mundo presenta
no son como las identidades que Dios presenta.
Entonces el enemigo ha buscado engañar a la gente presentándoles identidades,
y ellos toman esas identidades que de algún punto fueron distorsionadas también,
que pudieron haber comenzado de alguna manera aparentemente buena, pero después
fueron inclinados hacia la maldad, y pues tenemos los trastornos de identidad
que ahora vive la gente, llegando hasta el punto de lo que es el pansexualismo,
pero eso es otro tema.
El punto que quiero dar es que hay una crisis de identidad, pero que la Biblia da
identidades, identidades que son muy claras y que son muy preciosas, ¿verdad?
En este caso vemos, voy a leer acá, Salmo 19, 14, dice, Sean gratas las
palabras de mi boca y la meditación de mi corazón, delante de ti, oh Señor,
roca mía y Redentor mío.
Entonces vemos de aquí muestran lo que es Redentor mío, o sea, ya están a través del
acto, o sea, de la situación de la redención,
vemos de que se le otorga ahora a Dios un nombre.
¿El nombre de qué?
De Redentor.
¿Por qué?
Porque él redimió, él pagó para que seamos para él, nos ha redimido.
Entonces, por lo tanto, él adquiere la identidad de Redentor.
Hemos hablado de esto en el sentido de que mencionábamos de que, obviamente,
si no hay una salvación, si no hay algo que salvar,
no podría convertirse en salvadora, necesariamente.
Y por eso mencionábamos de que en Efesios 5, una de las primeras identidades que
marca Dios es la identidad del amado, que este amado, al ver a su novia,
a ver a su esposa, a su amada, viene y se convierte en un salvador para nosotros.
Entonces, este amado adquirió la manifestación de salvador, pero también
vemos como el amado ahora tiene la identidad de Redentor.
Entonces ya vemos acá que nos da un peso de identidad.
Obviamente, en este caso sí a Dios, o sea, entendemos que queremos conocer a
Dios y Dios nos dice a nosotros claramente yo soy tu Redentor.
Entonces, pero también da una identidad de
apropiación en el sentido de que es personal.
¿Por qué?
Porque aquí dice Redentor mío, no dice tú eres el Redentor como algo
general, sino que dice tú eres mi Redentor,
Redentor mío, habla un sentido de pertenencia.
Ahora vemos aquí este otro Salmos 78, el 34, el 35.
Cuando los hería de muerte, entonces lo buscaban
y se volvían y buscaban con diligencia a Dios.
35.
Se acordaban de que Dios era su roca y el Dios Altísimo su Redentor.
Es decirle que alguien puede perder el entendimiento de la identidad de Dios y
que cuando vienen las problemas, lo que les ayuda
a tener esperanza es entender que el redime.
Y esa es la importancia de la identidad en este caso de Dios, porque entendemos quién
es él y qué es lo que él puede hacer a través de ese nombre.
Es en el caso como en el capítulo 6, cuando Moisés, Dios le dice a Moisés,
Abraham, Isaac y Jacob no me conocieron como me conocieron a mí como el
Todopoderoso, pero con mi nombre Jehová no me di a conocer a ellos.
Alguien puede decir eso que tiene que ver, hermano.
Lo que sucede es en este sentido es de que conforme
a lo que él se está presentando, él ejecuta.
Si yo conozco a alguien como médico, obviamente yo lo voy a buscar como médico.
Si yo conozco a alguien como ingeniero o arquitecto, lo
voy a buscar con eso según mi necesidad, si lo busco.
Entonces Dios se presenta como el redentor.
Si yo necesito, por así mencionarlo, a un redentor, yo lo busco porque sé que
me puede redimir, porque sé que él es alguien que redime.
Y eso lo vemos en el caso, por así decirlo, del libro de Ruth.
El libro de Ruth nos da una historia de redención.
¿Por qué?
Porque en la redención que se maneja en el libro de Ruth, aunque es un poquito
diferente porque habla acerca de la heredad.
Porque prácticamente si la mujer no tenía a alguien, pues podía perder la herencia y
se perdía su heredad y también la herencia del hijo.
Entonces, ¿qué pasa cuando Ruth obviamente perdió a su esposo?
Ella va con su suegra otra vez a Jerusalén y dicen que hay una persona que los puede
redimir, que es Booz, que es un pariente cercano que le puede redimir.
Porque obviamente también Ruth no tenía hijos.
Entonces, para poder redimirla, obviamente él tenía que tomar todo,
ya sea deudas, terrenos, como se llama la
esposa y creo que también el nombre del hijo.
El primero creo que iba a ser de esta persona.
Pero Booz le dice que tiene a otra persona,
que hay un pariente mucho más cercano que él.
Entonces, mi punto aquí es, como había un redentor, fueron a buscar a este redentor
porque sabían que él podía redimir, que le había sido
dado el estatus para redimir y por eso que lo buscan.
Cuando habla esto, Booz le habla a Ruth y le
dice, yo le voy a hablar al pariente más cercano.
Si él te redime, pues te tocará con él.
Si él no quiere redimirte, yo te redimiré en vez de él, porque yo puedo hacerlo.
Al final, pues obviamente la otra persona no quiso redimir a Ruth porque eso
implicaría que si él la redimía, podía dañar su heredad
y por esa causa se le entrega la redención a Booz.
Entonces, vemos que porque había el estatus o la
identidad de alguien que podía redimir, se buscó.
Si no lo tuvieran, no lo buscaran pues, porque no buscaron a otro varón,
sino que buscaron específicamente a Booz.
Entonces, lo que quiero transmitir con esto está de
que por eso nos habla la Biblia de conocer a Dios.
Y en este caso específico, cómo Dios también se presenta.
Veamos aquí, Isaías 41.14 No temas, gusano de Jacob.
Usted es hombre de Israel.
Yo te ayudaré.
Declara el Señor.
Tu redentor es el santo de Israel.
Y me llama la atención aquí también, de que cuando uno
comienza a buscar la palabra, por ejemplo, redentor.
Por lo menos en mi caso, cuando yo a veces trato
de leer un poquito la Biblia e investigar un poco.
Lo que hago es buscar las palabras.
Busco, por ejemplo, redimir y me pongo a leer versículo a versículo.
O, pues en este caso, su palabra redentor.
Y la palabra redentor aparece muchas veces en el libro de Isaías.
Es en el libro donde más se hace un señalamiento de redentor.
Aunque en el libro de los Salmos se menciona más el sentido de redimir.
O sea, por ejemplo, algo como redímeme.
Necesito tu redención.
Pero en el libro de Isaías se enfoca más Dios presentándose como redentor.
Como aquí lo dice.
Yo te ayudaré.
Declara el Señor.
Tu redentor.
También dice, por ejemplo, en otros casos, ve y diles.
Yo soy su redentor.
Entonces, en el libro de Isaías se muestra mucho Dios como redentor.
Y aquí dice, no temas, gusano Jacob.
Usted es hombre de Israel.
Yo te ayudaré.
Declara tu redentor.
Es el santo de Israel.
Isaías 60 16 y mamarás la leche a las naciones.
Mamarás el pecho de los reyes.
Entonces sabrás que yo, el Señor, soy tu salvador y tu redentor.
El poderoso de Jacob.
Este versículo lo coloqué porque obviamente, como ya mencioné, pues hay
muchos versículos que mencionan un redentor en el Antiguo Testamento.
Pero mayormente en el caso del libro de Isaías.
Claramente no puse todos porque si ponemos todos
y nos ponemos a leerlo, pues nos da la noche.
Pero el punto que quiero llegar acá y por el cual puse este versículo el 66 es
porque aquí hacen la distinción entre las dos cosas.
Entre salvador y redentor.
Aquí nos muestra que no es lo mismo.
Para que se hace bolas si es lo mismo salvador que redentor.
Yo le voy a decir salvador y así me evito usar palabras raras.
Podría mencionar a alguien, pero realmente aquí hay una indicación muy clara y
también Dios está buscando presentarse como redentor.
Hay una diferencia y él la quiere marcar y la está marcando
porque eso también repercute en como ya hemos hablado.
En lo que él ha hecho en nosotros y también la identidad que nosotros vamos a tener.
¿Por qué?
Porque claramente como vimos y hemos estado hablando
ahorita, el salvador no implica realizar un pago por algo.
Una persona que salva, salva de un peligro, salva de una situación,
no tiene que realizar ningún tipo de pago.
Él lo que hace es salvar a otra, pero en la redención sí existe en un
sentido prácticamente de esclavitud, pero un sentido de pago si tiene que pagar
por algo, si tiene que realizar un acto para salvar a alguien.
Pero el caso de la salvación no implica una esclavitud del todo, no implica
necesariamente una situación de cautividad.
La salvación también puede implicar un sentido de peligro.
Alguien está en peligro y es salvado de un peligro, pero no
necesariamente per se de alguien que está en una esclavitud.
Pero el caso del Redentor sí especifica el caso de una persona esclava y una persona
cautiva y que se paga para salvarla y rescatarla o
en su defecto, como mencionamos, comprarla de nuevo.
No es el enfoque del salvador.
O sea, el salvador sí puede salvar a alguien que está esclavo o sí puede salvar
a alguien que está cautivo, pero también a alguien que está en peligro.
Pero el Redentor no, el Redentor no salva a alguien necesariamente de un peligro en
el sentido de que alguien se va a caer si está
ahogando en el mar o se va a caer de un peñasco.
No estamos hablando de ese sentido.
O que alguien está prácticamente al punto de la muerte y lo que hacen es tal vez
aplicarle RCP o algún otro tipo de cosas para que no se muera.
Sino que la redención específicamente va a enfocarse en esta situación del pago,
de libertad y de libertad de cautividad.
Pero también implica el Redentor de que se vuelve propiedad de la persona.
Es decir, si alguien compró una persona en la
esclavitud, entonces le pertenece esa persona.
Pero si viene una persona y paga, le dice, mira, ahora esa persona que es tu
esclavo, yo quiero que ahora sea mi esclavo.
¿Cuánto quieres por él?
¿Quieres el doble, el triple, el cuádruple?
Yo lo pago.
Viene la persona y lo paga, el cuádruple, el quíntuple, la cantidad que se pida.
Entonces la persona lo da, pero ahora pasa a ser mi esclavo.
No el esclavo de la otra persona o en este caso de Dios.
Entonces, ¿qué es lo que quiero entender acá?
De que el Redentor habla de que estaba esclavo de alguien y ahora pasa a ser
esclavo mío, por así mencionarlo, porque lo volví a comprar.
Entonces Dios nos vuelve a comprar y nos vuelve ahora...
Ahora somos esclavos de Jesucristo, porque él es nuestro Redentor.
Nos sacó de esa esclavitud, pero ahora está en su señorío, bajo su servicio,
bajo su gobierno.
El Salvador no necesariamente va a implicar esa idea.
El Salvador va a salvar, pero ya la persona mira qué decide, ya es su decisión.
Y esos son puntos muy importantes de lo que hemos
hablado, inclusive cuando hablamos acerca del Señor.
Porque cuando hablamos de Señor, está implicando de por sí obediencia.
No está hablando que uno haga las cosas como uno quiere.
Ya el Salvador implica obedecer.
Por eso que uno declara a Dios como nuestro Señor.
¿Por qué?
Porque también el Redentor implica el señorío,
porque por eso estamos hablando de esclavitud.
El poderoso de Jacobo.
Entonces quería dejar la situación de la diferencia
entre un Salvador y un Redentor, que no son lo mismo.
Son cosas diferentes por las acciones que se realizan, por las situaciones que pasan.
Pero también a su misma vez, esto ayuda para entender la identidad de Dios,
conocer a Dios.
Y obviamente eso repercute en cuál va a ser ahora mi identidad.
¿Por qué?
Porque le dice que somos hecho a imagen y semejanza.
Eso quiere decir de que mi identidad depende de la identidad de Él.
En su momento, no sé si aquí se ha hablado de eso.
Pero si Él es Dios, significa que yo soy una creación.
Si Él es padre, yo significa que yo soy hijo.
Si Él es señor, significa que yo soy esclavo.
Si Él es rey, significa que yo soy un siervo o un ciudadano de su reino.
Que obviamente está al servicio de la patria.
Y en el caso también, pues de aquí el Redentor
significa que yo soy una persona que ha sido redimida.
Yo soy un redimido de Dios.
Veamos acá, Isaías 43.
1 Entonces, aquí hay un par de cositas que
notar para lo que hemos estado hablando ahora.
Primero, aquí dice, más ahora, así dice el Señor tu Dios, creador,
o Jacob, y el que te formó, Israel.
Es decir, que hay una diferencia entre creador y formador.
En su momento, creo que lo hablamos, creo que fue una reunión los viernes,
cuando hablamos acerca de la diferencia entre creador, formador y hacedor.
Que son tres cosas diferentes.
Y lo menciono recalcando la diferencia entre Salvador y Redentor.
Luego dice, no temas, porque yo te he redimido.
Es decir, que el Redentor ejecutó la acción de redimir.
Y por eso dice, te he llamado por tu nombre.
Mío eres tú.
¿Por qué le dice que es mío?
Mío eres tú.
¿Por qué?
Porque el Redentor redimió.
Al redimir, se vuelve parte de él ahora.
Porque lo compró.
No lo salvó, lo compró.
¿Y con qué lo compró?
Con preciosa sangre.
Entonces, si vemos aquí también, volvemos acá en la pertenencia.
Aquí la palabra mío hace el sentido de pertenencia.
Lo que nosotros conocemos como los posesivos.
Entonces él está tomando un posesivo.
Así como en el versículo que vimos en su momento en Salmos que decía Redentor mío.
Aquí hay una diferencia porque dice mío eres tú.
Es como cuando el amado dice te amo, amado mío.
Y le contesta el amado.
Tú eres amada mía.
Hay un feedback.
¿Cómo se dice la palabra?
Está correspondiendo al amor, por así decirlo.
Es como cuando le dice yo te amo, ¿tú me amas?
Entonces está esperando una respuesta.
Sí, yo también te amo.
Entonces ahí está dando un feedback.
Ahí está una retroalimentación.
Está correspondiendo al amor.
En este caso, con la redención es igual.
El escritor de Salmos dice Redentor mío.
Y esta persona responde.
Sí, yo te he redimido y tú eres mío ahora.
¿Por qué?
Porque te redimí.
El Redentor redime y ahora la otra persona se convierte en el redimido.
Mío eres tú.
Veamos ahora Isaías 44, 22.
He disipado como una densa nube tus
transgresiones y como espesa niebla tus pecados.
Vuélvete a mí porque yo te he redimido.
Entonces vemos aquí que hay una situación también
como lo vimos en el versículos anteriores.
De que hay una esperanza para aquel que se apartó del camino.
Y por eso Dios lo llama.
Vuélvete a mí porque yo te he redimido.
Así como lo vimos en el versículo anterior, creo que era en Salmos también.
Vamos a ver acá, es este.
Ahí está.
Cuando los hería de muerte, entonces los buscaban.
Y se volvían y buscaban con diligencia a Dios.
Se acordaban de que Dios era su roca y el Dios Altísimo su Redentor.
Y cuando vamos acá, hace referencia también al volverse.
He disipado como una densa nube tus
transgresiones y como espesa niebla tus pecados.
Vuélvete a mí porque yo te he redimido.
Entonces el Redentor llama a la persona a volverse a él.
Es decir que no importa si una persona está lejos, si una persona está apartada.
Él tiene que reconocer de que tiene un Redentor.
¿Por qué?
Porque utilizó el acto de la redención.
Yo te he redimido, yo te he comprado, vuélvete a mí, me perteneces, eres mío.
Si uno lo ve solo una perspectiva, tal vez
muy literal en el punto como uno ve las cosas.
Porque también hay gente que dirá, sí, pero es que Dios es... ¿Cómo habla Dios así?
Que como que uno le pertenecía, como que uno fuera un objeto.
La gente para hablar, habla.
Pero recordemos de que la naturaleza de Dios,
así como hablamos el sentido del señorío.
La naturaleza de Dios está centrada en el amor.
Entonces cuando él dice, vuélvete a mí porque yo te he redimido.
Él no lo hizo solo por comprar y para poder
golpear a alguien, abusar de alguien o maltratarlo.
Sino que lo hizo por amor.
Él sabía las implicaciones que había en el pecado y la muerte y la ley.
Y por lo tanto Dios nos libra de todo eso.
Ay, hermano, ¿cómo así que nos libró la ley?
Sí, inclusive en el Nuevo Testamento, cuando se habla mucho de la redención.
La Biblia dice que nos fuimos redimidos de la ley.
Y me pareció muy interesante que en el Nuevo
Testamento es donde más se habla de la redención.
Inclusive en el libro de Gálatas, cuando las
personas querían volver otra vez a la ley.
Y el apóstol Pablo dice, ¿pero por qué quieren volver a ir a la ley?
¿Acaso no entienden que Dios los redimió de la ley?
Y ellos quieren volverse a la ley.
¿Por qué quieren volverse a la ley si Dios los redimió de allí?
Entonces Dios no lo está haciendo por ser un posesivo, un dictador o un tirano.
Sino que lo está haciendo porque ama y sabe que el método, por así mencionarlo,
en términos de conocimientos espirituales, de dimensiones espirituales, de cómo se
manejan las cosas en el espíritu, es a través de que hay cosas que son legales.
Hay cosas que no solo es así como que le digas a Satanás, dámelo y te apuras.
Sino porque ciertamente se perdió esa legalidad.
O sea, le pertenece al enemigo.
Y Dios no puede venir y violar la ley que prácticamente está estipulada bajo los
designios de gobiernos espirituales o de esferas espirituales.
Dios no puede violar esas cosas.
A pesar de que él pueda ser soberano, él también, por su naturaleza,
se mueve en lo que nosotros conoceríamos como
leyes o lo que nosotros conoceríamos como reglas.
Pero no es que sean leyes o reglas para Dios.
Para Dios son naturalezas.
Hemos hablado de que en la naturaleza las cosas se convierten en leyes.
Porque funcionan de algo natural, de ahí se toman las leyes.
Por ejemplo, la ley de la gravedad, la aerodinámica, de otras cosas,
se tomaron de lo natural.
O sea, se examinó lo natural, se vio cómo funcionaba y las personas pusieron leyes.
Entonces, nosotros tenemos la ley de la gravedad y algunas
otras cuestiones o fórmulas que uno recibe en la física.
Entonces, Dios es natural.
O sea, Dios no es necesariamente, voy a hacer las cosas conforme a la ley,
como que él tenía que ir a revisar su manual, verdad, o como su libro de la ley
para ver qué hace, sino que él se mueve en su naturaleza.
Para nosotros es ley, verdad, porque obviamente nosotros hay
cosas que tenemos en las tinieblas y otras cosas en la luz.
Por eso es la Biblia que los gentiles, los gentiles hacen algunas cosas por
naturaleza, lo que es de la ley, verdad.
Pero también es necesaria la ley para el homicida, el patricida y otras cosas,
dice también Timoteo, por eso que la ley es buena.
Pero a él no le aplica porque él es amor.
Y la Biblia dice que la ley se basa en el amor,
como le dijo Pablo, que es 1 Corintios 14.
Entonces, mi punto aquí está de que Dios ejecuta las cosas en su naturaleza y
obviamente le entiende cómo se mueve el mundo espiritual.
Cómo se mueve el mundo espiritual, cómo lo va a aplicar.
Y en este caso tiene la situación de lo que estamos
viendo acá con respecto a Colosenses 1, del 3 al 14.
Porque él nos libró del dominio de las
tinieblas y nos trasladó al reino de su hijo.
Hemos hablado que aquí el padre, porque dice porque él,
él, el padre nos libró del dominio de las tinieblas.
Y este dominio significa exousia, es decir, que él tiene la
autoridad sobre las personas legalmente, por así decirlo.
Tiene la legalidad de dominar a las personas porque han pecado y porque
también, como vimos con la redención, cuando Pablo dice yo me vendía el pecado,
o sea, tenía una compra, o sea, le pertenecía, tenía algo que sí.
Mira, aquí me pertenece a fulanito de tal por haber pecado.
Me pertenece.
Por qué?
Porque él mismo se vendió.
Aquí está.
Entonces, qué hizo Dios?
Vino y como él tomó la postura del redentor, redime con el pago, con el pagar
con su sangre a todos nosotros del dominio de
la exousia, de la autoridad de las tinieblas.
Y por eso nos trae al reino de su hijo amado.
Entonces Dios hizo la redención por medio de la sangre de su hijo en la cruz del
calvario para que nosotros tuviéramos que irse aquí y en quien tenemos redención,
el perdón de los pecados.
Fuimos liberados del pecado.
Entonces, volviendo aquí al versículo que hemos estado leyendo.
He disipado como una densa nube tus tradiciones y como espesa niebla tus
pecados, vuélvete a mí porque yo te redimí.
Entonces Dios busca que nos volvamos a él, que nos reconciliemos.
No importa qué tan lejos estemos.
Yo soy tu redentor, yo te redimí.
O sea, tienes la capacidad de volver.
Vuélvete a mí porque yo te redimido.
Entonces vemos aquí la identidad de nuestro redentor.
Si podemos clamar a nuestro redentor.
Tú eres mi redentor.
Redímeme, sálvame.
Porque tú eres mi redentor.
Ahora veamos Isaías 60 12.
Creo que este es el último.
Isaías 60 12.
Isaías 60 12.
Ahí está.
Dice Isaías 60 12.
Y los llamarás y los llamarán Pueblo Santo, redimidos del Señor.
Y a ti te llamarán ciudad deseada, ciudad no abandonada.
Entonces vemos de que aquí nosotros adquirimos una identidad.
Los redimidos del Señor.
Entonces nosotros somos redimidos.
Nos están dando una identidad.
Y esta identidad no es un adorno o un sistema como esclavitud.
Tú eres mi esclavo.
Como que como fuera algo despectivo.
Sino que es algo de valor.
Por lo que hablamos la semana pasada.
Del alto precio o el alto costo del alma de una persona.
Que lo vimos.
Creo que era el Salmo 49, si no estoy mal.
En el versículo 15.
Cuando hablaba acerca del alto valor del alma de una persona.
Que nadie podía realmente pagar en la tierra por el valor de una persona.
Y también hablamos acerca de que ni las creaciones.
Llámese ángel, arcángel, querubín, serafín.
O los ancianos que se ven postrándose delante del trono del Señor.
Nadie tenía la capacidad.
O la gloria.
O la dignidad.
Para salvar al hombre.
Sino únicamente el Hijo de Dios.
Por eso que nuestra redención es cara.
Es de alto costo.
Es de alto valor.
¿Por qué?
Porque no estamos hablando sólo de una.
Porque en el Salmo habla acerca de redimir a una persona.
Y que es alto el costo de la vida de una persona.
Pero estamos hablando no de una.
Estamos hablando de miles.
Y no sólo de miles, de miles, de millones.
Podemos llamarlo de billones de personas alrededor del mundo.
Que fueron redimidas por la sangre de Cristo.
O sea que el pago que Dios hizo.
Cubre todas las cosas.
Por eso somos nosotros redimidos.
Por eso que somos nosotros rescatados.
De la muerte y del pecado.
Y por esa razón la palabra redimidos.
Nuestra verdad.
La que Dios nos ha otorgado.
Es una palabra de alto costo.
De alto precio.
Pero también tenemos que ponernos a la altura de ello.
Porque cuando no sólo ponernos el nombre.
Sino que también es comportarnos.
Porque si Dios vino y nos sacó del pecado.
¿Por qué entonces tener actitudes a través del pecado?
¿Por qué no querer salir de las actitudes del pecado?
Si de allí salimos.
Porque el nombre redimido.
No sólo así Dios me redimió.
Soy un redimido de Dios.
Sino que el sentido de redimido.
Por la sangre de Cristo.
También significaría.
De que ahora le servimos a él.
Y tenemos que comportarnos como él es.
Porque le pertenecemos.
No tenemos que volver a caer a las.
A las depravaciones del pecado y de la muerte.
O inclusive volver a la ley.
Porque no tiene sentido.
No tiene sentido volver.
Porque si nos redimieron de allí.
¿Por qué volvernos a meter allí?
¿Qué lógica tiene?
Menciono esto por lo que se leyó.
Lo que uno puede leer en Gálatas.
Y por eso mencioné Gálatas.
Porque en el Apóstol Pablo dice.
Miren, ya fueron los redimidos de la ley.
¿Por qué entonces vuelven a meterse a la ley?
¿Qué sentido tiene?
No tiene sentido.
¿Por qué quieren volver a la ley?
Si ahí los rescataron.
Y alguien.
Hermano, pero la Biblia dice que la ley es buena.
Sí, pero tenemos que ver también.
Cómo lo están aplicando ellos.
Su sentido de la ley.
Porque una ley.
Solo tomándola desde el ámbito.
Si lo queremos llamar superficial.
Es una esclavitud.
Pero cuando toman la ley.
Y entienden la esencia de la ley.
Toda la esencia de la ley.
Se basa en el amor.
No en el seguimiento pleno.
De ciertos regímenes.
Sino que tienen que tomar la esencia de la ley.
Eso lo habla Jesucristo.
No me acuerdo si es en Juan.
O en uno de los evangelios.
Dicen.
Ustedes apartan el diezmo de la menta.
Y el comino.
Pero no han entendido la importancia de la ley.
Dicen algunas versiones.
Otras dicen la esencia de la ley.
Que es la fe.
La misericordia.
Y la justicia.
Hay que hacer esto.
Sin dejar de hacer aquello.
Pero no entienden Jesús.
De que si alguien aplica lo que es el diezmar.
Porque hablan de diezmar.
La menta y el comino.
Pero lo hacen bajo el amor.
Bajo la misericordia.
Bajo la fe.
Y bajo la justicia.
Va en una realidad.
Pero si ellos lo hacen fuera de eso.
No sirve.
Por eso que ellos venían.
Y decían.
No es que todo lo que es para mí.
O todo lo que es para ayudarte.
Lo voy a usar para Dios.
Entonces ellos estaban fallando.
No estaban considerando el amor.
Entonces.
También porque una de las armas.
Que utilizaba la muerte.
Era el pecado y la ley.
Entonces.
Dios nos redime de todo esto.
De la muerte.
Del pecado.
De la ley.
Para vivir ahora en la gracia.
Ya no un reinado de ley.
Sino un reinado de gracia.
Para vivir prácticamente.
En la plenitud de la vida de Cristo.
Y vivir prácticamente bajo el amor de Dios.
Entonces.
Por eso nosotros tenemos.
La adquisición de la identidad de redimidos.
También implica la forma de vida.
Que debemos marcar y detener.
No únicamente algo que se va a manifestar.
De una manera natural como algunos dicen.
Sino que también entender.
De que no tenemos que volver atrás.
No tenemos que volver a adquirir.
Pero también tenemos que aprender.
A que si nos han dado esta identidad.
Tenemos que vivir acorde a ello.
Es como cuando Dios dice que somos.
Real sacerdote o nación santa.
Alguien le manda.
Soy un sacerdote de Dios.
La gente realmente creo que no presume que es sacerdote.
La gente presume que es un príncipe.
A nosotros somos reyes.
Somos príncipes para Dios.
Y que por lo tanto tenemos que tener una buena casa.
Un buen carro.
Buen todo.
Pero es pura vanidad.
Vanidad de vanidad.
Esto es vanidad.
La identidad de sacerdote.
O la identidad de reinado.
O de príncipes que Dios nos ha dado.
Tiene un verdadero peso en el Señor.
Y lo hemos hablado aquí muchas veces.
La del reinado.
O la de príncipe de su pueblo.
Significa no.
No casas, carros, sueldos, puntos.
Sino que significa.
Una vida de responsabilidad.
Bajo el beneficio del reino.
Porque un rey, pero un príncipe.
Tiene que velar por el pueblo.
Inclusive él se va a preparar.
Él se va a esforzar.
Para ser un dirigente del pueblo.
¿Para qué?
Para velar por el pueblo.
Para apoyar al pueblo.
Para amar al pueblo.
Porque el príncipe va en un futuro a tomar el reinado.
Y las decisiones que él tiene que hacer.
Tiene que hacerlas por su reino.
No por él mismo.
Por su reino.
Porque él tiene que velar por el reino.
Y es una de las cosas que Dios le habla.
Si no esté mal.
Es al hijo de Josías o al nieto de Josías.
Lo reprende por eso.
Tú piensas que ser rey significa tener.
Lo diré de esta manera para frasear.
Casas, carros, sueldos, puntos.
Pero realmente.
La identidad del rey significa.
Velar por la viuda.
Ejercer justicia.
Pero tú te estás pensando lo mal.
Le dice Dios al hijo de Josías.
Entonces en nuestras identidades.
El enemigo las puede trastornar.
O sea, las puede enfocar de una mala manera.
Y por eso hay que entender la identidad.
Y la identidad nos la está dando.
Claramente la escritura como vemos.
Primero sabiendo que tenemos un redentor.
Si somos hechos de imagen y semejanza.
Y él es Dios.
Sabemos de que nuestra identidad.
Depende de lo que él es.
Entonces si él es un redentor.
Significa que yo soy un redimido.
Y significa que yo fui redimido.
¿Redimido de qué?
¿De la esclavitud de quién?
O sea que si me sacaron de allí.
¿Para qué volverme a meter?
¿Para qué volverme a querer ir a vender?
Por así mencionarlo.
Y eso es algo que tenemos que nosotros.
Comprenderlo.
Porque si no lo comprendemos.
Obviamente vamos a seguir yéndonos de shopping.
De irnos poner como dirían.
En el mercado negro.
A vendernos.
Porque obviamente solo en el mercado negro.
Como algunos mencionan.
Hacen cosas que no son debidas.
Pero en el Señor.
Ya fuimos comprados.
Ya nos da todo lo que necesitamos.
La riqueza es sin gloria en Cristo Jesús.
Pero como a veces tenemos una mentalidad terrenal.
Una mentalidad que no ha conocido.
El sentido de la redención.
Y por eso que hablaba de las palabras.
Que alguien puede decir hermano.
Que complicado esa palabra redimido o redimir.
Pero hay que prestarle atención.
Porque es parte del vocabulario.
Que nos ayuda a comprender.
La obra que Dios nos ha dado.
Una obra de salvación.
Pero también de redención.
Como lo hemos estado hablando.
Y que son necesarias.
Como la palabra transgresión.
Iniquidad.
Pero eso no es lo mismo.
Tampoco es lo mismo estatuto.
Como precepto.
O ley.
O mandamiento.
O inclusive como predicación y enseñanza.
Son cosas diferentes.
Que a veces nosotros decimos.
Es que es lo mismo.
Pero realmente tienen su sentido.
Y tienen su aplicación.
Que nosotros a veces no estemos acostumbrados.
A hacer este tipo de sentido.
Tal vez de división.
O de categorización.
Para aprender.
Pero es necesario.
Porque inclusive dentro de la palabra discernimiento.
Significa separar algo.
Para poder estudiarlo.
De una manera profunda.
Es un concepto de discernir.
Una palabra griega.
Que aparece en la Biblia.
Cuando se utiliza discernimiento.
Separar para poder investigar.
De manera detallada algo.
Entonces por esa razón.
En este caso estamos haciéndolo.
Con lo que es redención.
Que vemos claramente que no es lo mismo que salvación.
Tienen su enfoque.
Tienen su aplicación.
Y también tienen su identidad.
Entonces en este caso la redención.
Nos ha dado la identidad de nuestro Redentor.
Porque nos redimió.
Y nos vuelve a nosotros redimidos.
Y claramente eso también nos lleva a nosotros.
A aplicar.
A saber que somos algo preciado.
Porque fuimos comprados con la sangre del Cordero.
Tenemos un valor.
Por lo cual esto nos ayuda.
A que si el enemigo nos quiere menospreciar.
Nos quiere dar un menor valor.
Porque eso significa menospreciar.
Dar un menor valor.
Nosotros saber que tenemos el valor.
La sangre.
El precio.
Del Cordero de Dios.
Y que tenemos que vivir de esa manera.
Y eso significa no vendernos.
Como prostitutas.
Porque prácticamente.
A veces en la prostitución las personas.
Se venden muy barato.
Pero se venden a un muy bajo costo.
Porque se sienten pobres.
Por eso se venden.
Por eso que inclusive en muchos países.
Que tienen altos grados de pobreza.
Resurge mal la prostitución.
Y se venden.
Obviamente a un bajo costo.
Para generar ingresos.
Y si nosotros no entendemos.
Esto.
En el sentido de que si nosotros no entendemos.
El gran valor de Cristo.
Por su sangre en nosotros.
Y que nos compró al alto precio.
De sangre.
Simple y sencillamente lo que vamos a hacer.
Es prostituirnos.
Y eso no lo digo yo.
Eso lo dice la Biblia.
O sea es capítulo 2.
Porque tú no entendiste de dónde venían.
Todas tus cosas que yo te daba.
Pensaste que eran tus amantes.
Y te vendiste a ellos.
O te diste a ellos, perdón.
Y hay otros pasajes también.
Cuando habla acerca de esas cosas.
Inclusive en el libro.
Dice que él no redimirá.
Que no librará de la muerte.
Entonces mi punto es.
Si no conocemos nuestro alto precio.
El sentido que Dios nos compró.
Y el valor que nos da.
Vamos a seguir pensando que no valemos nada.
Y puede que nos prostituyamos.
En el sentido de irnos con otros.
Cuando hablamos de prostituirnos estamos hablando de ámbitos sexuales.
Sino que la prostitución en la Biblia.
Significa idolatría.
Eso es parte.
La Biblia cuando habla de fornicación.
Habla de idolatría.
Pero también cuando habla con adulterio.
Y también más aún cuando es un precio.
Por algo se están prostituyendo.
Significa que se están vendiendo por algo.
Es por ejemplo aquellos predicadores.
De que comienzan a cobrar.
Por ejemplo.
Dame precio mil dólares para predicarte.
Con milagros y sin milagros.
Y que piden cinco estrellas.
Y piden un montón de cosas.
Eso se llama prostituirse.
Entonces, ¿por qué se prostituyen?
Porque no conocen lo que Dios nos ha dado.
Y eso.
¿Por qué está criticando?
Eso lo hablan los profetas.
Los profetas claramente dicen.
Y aquellos que se venden por pan.
Y si no les dan pan.
Hacen guerra contra ustedes.
Eso lo habla la palabra, no sé si es Miqueas.
Habla de que aquellos.
De que porque les profetizan bien y no les dan pan.
Vienen y hacen guerra contra ellos.
Eso lo hablamos.
Creo que fue hace como dos años cuando hablamos la guerra entre profetas.
Hablamos de ese pasaje.
Entonces ellos.
Algunos cobraban para que les profetizaran.
Y que les profetizaran beneficio.
Y eso está pasando actualmente.
No es algo.
Tampoco es algo novedoso.
Porque las personas a veces piensan que es algo como que fuera novedad esto.
Y es algo que ya pasó y que va a seguir pasando.
Porque la palabra no se enseña.
Como dice el libro de Eclesiastés.
Lo que es ya fue y lo que pasó vendrá.
Entonces.
Eso ya pasó en el antiguo tiempo.
Igual como ahora la gente se queja que los pastores roban.
O que tal persona abusó.
Eso ya pasó.
Esto no es nuevo.
Entonces a veces nos enfocamos tanto en el problema.
Y no en la solución.
Y claramente la Biblia enseña como los sacerdotes antiguamente.
Se robaban las cosas.
Abusaban del pueblo.
Y Dios estableció soluciones.
Pero el problema es que nos quedamos tan enraizados.
En el problema.
Que no vemos la solución.
Y lastimosamente también la agarramos.
En contra de Dios.
Por los errores de personas.
Que realmente no le están sirviendo a Dios.
Sino que se engañan.
Se ponen una máscara.
Como dice la Biblia.
Que se visten como siervos ministros de luz.
Y las personas dicen.
Esta persona me engañó.
Y no es necesariamente del Señor tampoco.
Y la agarran en contra de Dios.
Y ya no buscan a Dios.
Realmente es como leer la Biblia.
Pero como que cerrar los ojos.
Mientras se lee.
Entonces nosotros debemos comprender.
Que fuimos comprados con un alto precio.
Fue Dios el que nos compró.
No el pastor.
Yo no morí por ustedes.
No entiendo porque ustedes se mueven de esa manera.
En su mente y en su corazón.
Entonces.
Debemos comprender.
El alto valor.
Para que?
Para no menospreciarnos.
Porque el enemigo una de las armas que usará.
Será el menosprecio.
Entonces por qué?
Porque obviamente tenemos un alto valor.
Delante de los ojos del Señor.
Porque?
Porque la sangre de su Hijo está en nosotros.
Tenemos la preciosa sangre de Cristo.
Y hemos hablado que cuando hablamos de preciosa.
No estamos hablando que es una sangre muy bonita.
Que tiene colores así como que fuera arco iris.
Sino que estamos hablando de que.
Es una sangre.
Costosa.
Es de un alto precio.
Vamos a orar para finalizar.
Pidiéndole al Señor que nos ayude.
A poder entender.
Nuestra identidad en él.
Y la identidad que él tiene.
Porque él es el redentor.
Él es nuestro redentor.
Como dice Isaías, yo soy tu salvador.
Y tu redentor.
Entonces tenemos un salvador y un redentor.
Y por lo tanto yo soy un redimido.
¿Por qué?
Porque él me redimió con la sangre de su Hijo.
Él es mi redentor.
Y yo puedo abocarme a él para que me redima.
Inclusive en muchos pasajes de los salmos.
Habla no dice Señor sálvame.
Sino que Señor redímeme.
Que no lo agregue.
Por cierto que hay varios versículos.
Job dice porque tú redímeme de que caiga mi alma en el foso.
O tú nos has redimido del Seol.
Menciona en un salmo.
Entonces tenemos una identidad en los cielos.
En este caso Dios con la identidad de redentor.
A la cual podemos encontrar auxilio.
Según lo que nos están mostrando.
Estos versículos.
Que él es nuestro redentor.
Donde más se usa la palabra redentor.
Es en el libro de Isaías.
Obviamente son muchos de los 66 capítulos.
Por lo que yo estuve viendo.
Constantemente ahí es donde más se cita redentor.
Inclusive en mismo Dios.
Diciendo yo soy tu redentor.
Entonces vamos a hablar.
Para conocerte a ti.
Para buscarte a ti.
Para que tú seas nuestro Señor y nuestro salvador.
Nuestro redentor y nuestra pasión.
Queremos hoy entender esto.
Que tú eres un redentor.
Que tú nos has redimido.
Y que ahora somos redimidos.
Y que nos has dado esta identidad.
Este estatus.
De redimidos.
Dándonos a entender que tenemos un alto costo.
Un alto precio.
Porque pagaste por nosotros.
Nos has dado un valor.
Una identidad.
Una naturaleza de vida.
Y queremos agradecerte.
Adorarte y exaltarte.
Por lo que tú has hecho en nosotros.
Y has obrado nuestras vidas.
Te agradecemos amigo y pastor.
Y Padre en Cristo Jesús.
Danos hoy tu misericordia y tu verdad.
Vamos a orar por las diferentes necesidades.
Como dice la palabra.
Mi Dios suplirá todas vuestras necesidades.
Conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Dios y Padre venimos hoy delante de ti.
Sabiendo que tú provees de todo en todo.
Y has proveido a tu Hijo en la Cruz del Calvario.
Para pagar el precio de nuestros pecados.
Y has pagado la deuda.
Por eso somos libres.
Así que hoy pedimos y rogamos por la ser lleno del Espíritu Santo.
Llénanos con tu Espíritu Santo.
Llénanos de sabiduría y de gracia.
Llénanos de tu amor y de tu fidelidad.
Ayúdanos hoy para que las personas reciban tu perdón de pecados.
Que les muestres señales maravillosas y prodigiosas.
Para que crean en ti.
Que les traigas hoy medicina, sanidad, empleo.
Que reciban ellos alimentos, vivienda y otros aspectos que necesitan.
También pedimos por la vida del huérfano, el
anciano y la anciana, el padre y madre soltero.
Y también pedimos, Padre, que tu nombre sea exaltado hasta lo sumo.
Te pedimos, Señor, que Guatemala sea libre de toda maldad.
De toda ideología.
De todo sentido.
De carteles, de terroristas, de pandillas.
Que seamos libres de toda brujería.
Y de toda obra pecaminosa.
Que guardes a las niñas de este país en la juventud.
Y también que envíes sobreros a la cosecha.
Porque la cosechan muchas y los sobreros son pocos.
Todo esto lo pedimos en el nombre de tu Hijo amado.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Y amén.
También, amado, vamos a hablar por las diferentes necesidades.
Como dice la palabra, mi Dios puede suplicar.
Perdón.
Como dice la palabra, podemos reconciliarnos con Dios.
Y como hemos visto aquí en Isaías, que dice, volvernos a Dios porque nos redimió.
Y también, pues, confesar nuestros pecados y declararlo como Señor y Salvador.
Padre, venimos hoy delante de ti sabiendo que tú eres un Dios que nos ha redimido.
Que queremos arrepentir nuestros pecados.
Que queremos volvernos a ti.
Que queremos alegrarnos en ti.
Que queremos vivir para ti.
Y declaramos a Jesús como nuestro Señor y como nuestro Salvador.
Restaura nuestras vidas.
Renueva nuestras vidas.
Sujétanos a tu verdad y a tu fidelidad.
Y dirígenos, Padre, bendito, para poder glorificarte como es digno.
Y que te pedimos la restauración de nuestra familia, de todo lo que hemos destruido.
Y gracias por todo amor.
Declaramos que Jesús es Señor y Salvador y
que tú lo resucitaste dentro de los muertos.
Y que únicamente por él tenemos salvación y entrada a tu trono.
Porque él es nuestro sumo sacerdote.
En el nombre de Jesús, queremos ser bautizados en agua,
bautizados con tu Espíritu Santo y participar de la cena.
En el nombre de Cristo amado.
Amén y Amén.
Dios los bendiga en Cristo Jesús.