Amados, bendiciones en Cristo Jesús, yo los guardo y los bendigo en la verdad,
por el amor y la misericordia que Dios nos ha dado.
Estamos aquí hoy con ustedes para dar gloria y honra a su nombre.
También para dar seguimiento a lo que es nuestros...
Esto es nuestro segmento, por así decirlo, de lo
que es la lectura con comentarios de la Biblia.
Va a ser en 1 Timoteo 4.13 que dice, Entre tanto que voy,
dedícate a la lectura, la exhortación y la enseñanza.
Es decir, Cristo viene pronto.
En lo que Cristo viene, tenemos que dedicarnos
a la lectura, la exhortación y a la enseñanza.
Por esa razón hemos tomado este tiempo.
Obviamente hay otros pasajes que respaldan lo que hacemos, pero
este es uno de los más significativos que hemos mencionado.
Por lo cual, estamos bajo esa línea de base.
Actualmente también estamos tomando en la Biblia la nueva
versión de las Américas para la lectura con comentarios.
Siempre apoyándonos en otros recursos.
Entonces, vamos a orar para dar seguimiento y para que Dios nos ayude.
Para que podamos hacer todas las cosas como para el alabanza, la gloria y su gracia.
Padre bendito en el nombre de Jesús, tengamos las gracias
porque eres un Dios fiel, verdadero y misericordioso.
Aquel que nos ha liberado de la muerte, de la
maldad, de la condenación y de toda obra de pecado.
Llénanos hoy Señor Jesús a ser fieles, a que nuestra mente
y corazón esté rendido a tu presencia, a tu verdad.
Para que nuestro ser se dedique a ti y sea lleno
de ti para el alabanza, la gloria y tu gracia.
Sostennos, fortalécenos, dirígenos y llénanos.
Y ayúdanos a transmitir la palabra, así como a recibir
la palabra conforme a tu espíritu, tu verdad y tu poder.
Te lo agradecemos, amado amigo y pastor.
Llénanos por medio de tu espíritu santo y ayúdanos a ser alentados para buscarla y
llenarla con el Espíritu Santo, Padre.
Sabiendo que tu hijo Jesús viene pronto y su galardón con él.
Así que ayúdanos hoy para arrepentirnos y buscarte de todo
corazón, estando sin tacha y sin mancha delante de ti.
Por lo cual declaramos que no nosotros, no nosotros, sino tu nombre sea la gloria,
por tu misericordia, por tu fidelidad.
Porque tú nos has hecho, y no nosotros, a nosotros mismos.
En el nombre de Jesucristo.
Amén.
Nuestra base de comentarios en el versículo 15.
Esa sería la cuarta parte, por así mencionarlo.
Siempre leemos el 13-23 porque hay contextos
que se quieren tocar o se han tocado.
Es decir, aunque toquemos el versículo 15, también hemos visto el 13 y el 14.
Y eso también nos va a ayudar a entender y tener un mejor panorama.
Así que vamos a leerlo.
Como es la nueva versión de las Américas, recordemos que ellos tienen unos títulos.
Estos títulos, como la persona y obra de Jesucristo,
es un título de la nueva versión de las Américas.
Entonces, vamos a leerlo.
Dice... Versículo 13.
Porque él nos libró del dominio de las tinieblas
y nos trasladó al reino de su hijo amado.
14.
En quien tenemos redención, el perdón de los pecados.
15.
Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
16.
Porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la
tierra, visibles e invisibles, ya sean tronos o dominios o poderes o
autoridades, todo ha sido creado por medio de él y para él.
17.
Y él es antes de todas las cosas, y en él todas las cosas permanecen.
18.
Él es también la cabeza del cuerpo, que es la iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los
muertos, a fin de que él tenga toda la primacía.
19.
Porque agradó al Padre que en él habitara toda la plenitud.
20.
Y por medio de él reconciliar todas las cosas consigo,
habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz.
Por medio de él, repito, ya sean las que están
en la tierra o las que están en los cielos.
21.
Y aunque ustedes antes estaban alejados y eran
de ánimo hostil, ocupados en malas obras, 22.
Sin embargo, ahora Dios los ha reconciliado en Cristo, en su cuerpo de
carne mediante su muerte, a fin de presentar a
los santos sin mancha irreprensible delante de él.
23.
Esto él hará si en verdad permanecen en la fe, bien cimentados y constantes,
sin moverse de la esperanza del Evangelio que han oído, que fue proclamado a toda la
creación debajo del cielo y del cual yo, Pablo, fui hecho ministro.
Muy bien, entonces.
La primera vuelta, vamos a leerlo otra vez, porque desde el versículo 13,
13 al 23 de Colosenses, capítulo 1, porque él nos libró del dominio de las
tinieblas y nos trasladó al reino de su hijo amado.
En quien tenemos redención el perdón de los pecados.
Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
16.
Porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la
tierra, visibles e invisibles, ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades.
Todo ha sido creado por medio de él y para él.
17.
Y él es antes de todas las cosas y en él todas las cosas permanecen.
Él es también la cabeza, el cuerpo, que es la iglesia.
Él es el principio, el primogénito dentro de los
muertos, a fin de que él tenga en toda la primacía.
Porque agradó al Padre que en él habitara toda la plenitud.
18.
Y por medio de él reconciliar todas las cosas consigo,
habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz.
Por medio de él, repito, ya sean las que están
en la tierra o las que están en los cielos.
19.
Y aunque ustedes antes estaban alejados y
eran de ánimo hostil, ocupados en malas obras.
22.
Sin embargo, ahora Dios los ha reconciliado en Cristo, en su cuerpo de
carne, mediante su muerte, a fin de presentar a los
santos y sin mancha e irreprensibles delante de él.
Esto él hará si en verdad permanecen en la fe, bien cimentados y constantes,
sin moverse de la esperanza del Evangelio que han oído.
Que fue proclamado a toda la creación debajo del cielo, del cual yo,
Pablo, fue hecho ministro.
Muy bien, ok.
Entonces, estas han sido las dos leídas que siempre le damos y que también hemos
recomendado ver la manera de que como lo leemos
constantemente, busca la manera de memorizarlo.
Por primero comenzándolo disponiendo en el corazón, porque como no es que vayamos a
mil por hora, realmente en la lectura con comentarios, y como los que nos han venido
siguiendo, pues se han dado cuenta que a veces de un versículo hablamos 3,
4 o 5 veces, y como son del 3 al 23, pues son varios.
Entonces, casi eso nos lleva, hagamos cuenta
que nos llevaría unos 6 meses solo del 3 al 23.
Entonces, ya la recomendación está ahí, ¿verdad?
Buscar aprendernos de memoria porque tenemos tiempo por
ahí, como lo estamos repitiendo, pues es una buena idea.
Así que así por así, cuando terminemos colosenses,
pues ya tendríamos memorizado colosenses.
Bueno, entonces, esa es una idea.
Ahora, con respecto a Colosenses 1.15, vamos a leerlo, dice Él es la imagen del
Dios Invisible, el primogénito de toda creación.
En este caso nos hemos estado enfocando en la primera
parte, que es Él es la imagen del Dios Invisible.
Y hemos hablado pues varias cosas relacionadas a esta parte de que
Jesucristo es prácticamente el verdadero, la claridad del Dios Padre, porque
obviamente nosotros como humanos, al entender que Dios es invisible,
pues no nos damos cuenta o no vemos o no entendemos muchas cosas, inclusive las
decisiones de lo que Él tomó y cómo lo tomó cuando leemos el Antiguo Testamento.
Cuando ya viene Cristo y se manifiesta y Él muestra la realidad del Padre,
claramente nos aclara la situación y el panorama de las cosas, aunque algunos
confunden y dicen de que Jesucristo es una cosa y el Padre es otra en términos de
carácter, por así decirlo, que el Dios del Antiguo Testamento
es cruel y despiadado y que Jesucristo es todo amor.
Entonces las personas tienen esa mala, considero que es una mala comprensión de
los aspectos porque es... y el ejemplo que he puesto es más o menos a veces cuando
uno escribe por mensajito de texto, cuando uno escribe por WhatsApp a veces
las personas... queda mucho a la interpretación de la persona.
La persona puede considerar que nosotros podemos estar enojados o enfadados,
a menos que a veces uno le agregue un emoji de carita, pero
a veces la persona puede pensar, ¿por qué estás enojado?
Entonces uno puede decir, no, no es que no estoy enojado, solo te estoy pidiendo algo.
Y a veces cuando uno ya llama por teléfono y escuchan el tono de nuestra voz,
o inclusive tal vez nos ven cara a cara y que uno pues no está mostrando nada
ofensivo ni nada, pero la persona por alguna razón,
cuando leyó el mensaje de texto, malinterpretó.
No era nunca la intención ella de esa, sino
que la persona termina malinterpretando algo.
Cuando ya se muestra el tono de voz, la imagen, nuestro semblante, se pueden
dar cuenta que nunca ha sido el hecho de querer entrar en contienda o de hablar
mal, sino que tal vez nuestro tono es muy amable, pero por alguna
razón la persona lo malinterpretó por su contexto de ahora.
Entonces de igual manera pasó con Jesucristo y Dios Padre.
Por eso que dice que Jesucristo es la imagen del Dios sin visión.
Nos está mostrando la realidad, la claridad de las cosas.
Y por esa razón también pusimos el ejemplo, para entender eso en su momento,
de Pablo y Timoteo.
En Primera y Corintios, Primera y Corintios, vemos mucho como Pablo en el
capítulo 11, en el capítulo 1 dice de por eso les envía ser imitadores de mí,
así como yo de Cristo.
Eso es en el capítulo 11, en el capítulo 4 de Primera y Corintios, Pablo dice y por
esta razón les he enviado a Timoteo para que cuando lo vean a él se recuerden de mí
y caminen u obren como deben de caminar, o lo que conforme yo les he enseñado.
Es decir que Pablo ya había hablado de la iglesia de Corintios, ya había ministrado,
ya había hablado, pero por alguna razón la iglesia no estaba o se había olvidado de
las cosas y enseñanzas, o por así decirlo, del
ejemplo de Pablo en el sentido de la forma de vida.
Porque obviamente cuando uno ve a alguien, no solo
ve su enseñanza, sino también su forma de vida.
Es como cuando hemos visto en las reuniones que nos siguen, cuando hablamos
de la oración, cuando miramos que ciertamente aprendemos de las enseñanzas
de Jesús, pero también de la vida de oración de Jesús.
Entonces, como ellos estaban olvidando o estaban tal vez malinterpretando cosas,
entonces lo que hace Pablo como una estrategia es enviarles a Timoteo.
Sabemos muy bien que cuando en segunda a Timoteo, Pablo le dice a Timoteo,
porque tú has sido mi conducta, mi fe, mi paciencia, mi doctrina,
mi esperanza, mis persecuciones.
Entonces prácticamente ver a Timoteo era ver a Pablo.
Tal vez uno predicaba enérgico y el otro pasivo, por poner un ejemplo, pero el
mensaje, la conducta, la paciencia, si no era igual, era similar.
Entonces, obviamente, al ver a Timoteo podían recordarse.
De de Pablo y sus enseñanzas y conducta, es decir, como que era un punto de partida.
Y es algo que también remarca.
Por ejemplo, segunda de Juan, porque según Juan dice y el mandamiento que hemos
recibido del padre desde el principio, que nos amemos los unos a los otros.
Entonces me llama la atención esto y lo menciono con respecto a Pablo y a Timoteo,
por lo que por ejemplo, por el ejemplo profético, por así
decirlo, de que el padre del principio dio un mandamiento.
El padre del principio dio sus enseñanzas, pero las personas tal vez la
malinterpretaron, la mal formaron o le dieron malas aplicaciones.
Entonces, cuando ya viene Jesucristo.
Y ya Jesucristo entra bajo la verdadera realidad de la enseñanza del padre,
porque recordemos de que Jesús dice todo lo que oí decir a mi padre.
Eso digo y todo lo que vi a ser mi padre.
Eso les hablo a ustedes.
Es decir, que Jesús se concentró en oír y en
ver al padre para aplicar la doctrina del padre.
¿Cuál es la doctrina del padre?
La que señala la segunda de Juan, capítulo uno, porque es el versículo
cuatro y cinco de que el mandamiento desde el principio es que nos amáramos los unos
a los otros, dado por el padre desde el principio.
Pero Jesús, cuando viene, trae la claridad, la verdad
y la realidad de lo que es el mandamiento del padre.
Y él demostró claramente el significado de que es amarnos los unos a los otros.
Y por eso que dice que él nos ama con un amor de cruz.
Es decir, de que él mismo dijo no hay mayor amor
que este que alguien de su vida por sus amigos.
Además, Jesús dijo este nuevo mandamiento les doy que os améis los unos a los otros,
como yo os he amado.
Es decir, que ahí está una claridad.
No hay una ambigüedad en el mensaje necesariamente, porque si alguien,
cada quien puede decir así yo amo a mi prójimo, pero no necesariamente hay medida.
No es lo mismo decir yo amo a mi prójimo a decir yo amo
a mi prójimo como Jesús amaba a su prójimo, por ejemplo.
Son escalas de medida, por así decirlo.
Entonces, ¿qué mandamiento tomó Jesucristo?
El mandamiento desde el principio que era del
padre y que hizo cumplir este mandamiento.
Y nos mostró la realidad y la claridad del mandamiento.
Y obviamente también que el mismo padre lo hace.
O sea, no es que el padre no diga cosas y no las haga.
Y por eso se ve reflejado en Jesucristo.
Eso también lo hemos hablado en otras reuniones de los
obviamente y los otros tres episodios que ya dimos.
Pero ¿por qué estoy mencionando todo esto?
Porque si el mandamiento desde el principio es que nos amemos los unos a los
otros y de que Jesucristo fue prácticamente la encarnación de la
doctrina de ese mensaje, porque Jesucristo prácticamente es
Dios encarnado y el seguimiento de las enseñanzas del padre.
Por eso que dijo Jesús, todo lo que oí decir a mi padre,
eso digo, y todo lo que vi a hacer a mi padre, eso hago.
Da a entender de que él lo hizo todo en todo y cumplió con la doctrina del padre.
Por eso Jesús dijo, yo no vengo a decir nada por mi propia cuenta, sino lo que mi
padre me dijo o mi padre me enseñó, eso yo vengo a decir.
Mi doctrina no es mía, sino del padre que me envía.
Entonces vemos claramente que hay una claridad y por lo tanto Jesucristo viene
siendo el vivo ejemplo de lo que nosotros tenemos que seguir.
Es decir, que él es la imagen del hijo del Dios invisible nos da a nosotros a
entender también que esto lo tenemos que aplicar para nuestra vida.
Ciertamente nos da un entendimiento a la vida de Cristo, pero también nos abre la
pauta de que Jesucristo es todo lo que nosotros tenemos
que seguir, porque es la imagen del Dios invisible.
También mencionamos, por ejemplo, Génesis capítulo 1, cuando
la Biblia dice que fuimos creados a imagen y semejanza.
Pero cuando el hombre pecó, el hombre ya nos está mostrando
la imagen claramente visible y clara de Dios como tal.
Porque Dios no hay pecado y no tiene ninguna comunión con el pecado.
Pero nosotros estamos mostrando una imagen contraria.
Por eso la Biblia habla del hombre de pecado, porque
el hombre de pecado no tiene ninguna relación con Dios.
Por eso que en 2 Tesalonicenses dice que está el hombre de
pecado que desecha todo lo que es de Dios y todo culto a Dios.
O sea, no tiene ninguna relación con Dios.
Entonces este hombre de pecado obviamente no está
mostrando la imagen ni la semejanza de Dios padre.
Menciono todo esto, ¿por qué?
Porque en el propósito de Dios padre y que también, como repito con el caso de Pablo
y Timoteo, uno de los sentidos de Dios es que nosotros sigamos a su hijo,
que nosotros tengamos la imagen de su hijo nosotros.
Y por eso vamos a verlo acá en Romanos 9, 29, dice Porque a los que de antemano
conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su hijo,
para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Entonces aquí nos están aclarando algo muy importante.
Dice, nos predestinó a ser hecho conforme a la imagen de su hijo.
Entonces Jesús nos da el ejemplo a nosotros de en qué tenemos que enfocarnos,
qué tenemos que oír, qué tenemos que ver para alcanzar una imagen.
Es decir, Jesucristo se enfocó en ver al padre, oír al padre,
estar en la comunión del padre, para tomar la imagen del padre.
A nosotros se nos predestina para que alcancemos la imagen del hijo.
¿Qué es predestinar?
Como la palabra lo diría, predestino, le
estamos dando un destino previo a las cosas.
Es como cuando un padre le puede decir a su hijo, mira, ¿qué te gusta hacer?
Ah, me gustaría ser médico, o me gustaría curar a la gente.
Bueno, entonces vamos a prepararlo todo para que tú seas médico.
Entonces se le traza un destino al niño, que tal vez esté en tal escuela,
tal bachillerato, para que cuando estudie en tal carrera, que tal vez tiene planeado
dárselo en Rusia, en Francia, o tal vez en otro país latinoamericano, por ejemplo,
Argentina, se el niño ya lleva.
Entonces el padre le establece un destino, le predestina para que sea para eso.
Entonces a nosotros, como creación, se nos predestino para ser como
Jesucristo, para que nosotros mostremos la imagen de Jesucristo.
Y esto es muy importante porque ahí está el, como diría el inglés, el main point,
el punto principal, el punto primordial de nuestra vida.
Es decir, hay muchas personas que se buscan un propósito en la vida.
Entonces, pero nuestro propósito, entre muchas cosas que se hablan,
es ser como Jesús.
Más que tal vez alguien que sea pastor, o evangelista, o maestro, como alguien
dirá en los cinco ministerios, o que alguien quiera ser un super
evangelista, o misionero, o cualquier otro tipo de cosas,
la Biblia ya establece propósitos generales y fundamentales.
¿Por qué hablo de fundamental?
Porque fundamental significa que es diario, es básico, es algo sobre el cual
siempre se debe caminar, independientemente si alguien sea recién
creyente, una persona ya sea diácono, anciano, o pastor, o pastor general,
o senior, o cualquier otro tipo de título que se le quiera dar, siempre,
absolutamente siempre, está el hecho de tener la imagen del Hijo.
Independientemente que sea la persona, verdad, sea hombre, sea mujer,
sea niño, sea anciano, sea adulto, tenga un título universitario,
no lo tenga, todo apunta a ser la imagen del Hijo.
De igual manera, también como el caso de la santidad,
obviamente, todos tenemos que ser santos porque Dios es santo.
Entonces, esos son propósitos fundamentales.
Las personas a veces buscan decir, ah, señor, dime cuál es mi propósito en la
vida, ser, qué sé yo, pastor, o señor tú, yo quiero ser profeta.
Pero realmente, la base y el sustento del profeta,
o del pastor, se basaría en la imagen del Hijo.
O sea, es algo fundamental, algo que es
inamovible y que siempre tenemos que buscar.
Lastimosamente, ahora, por... creo que el mal enfoque en las cosas, las personas
pueden buscar más ministerio que buscar la imagen del Hijo.
¿Estoy con esto diciendo que los ministerios
no son importantes e innecesarios?
No, no estoy diciendo eso.
Lo que estoy diciendo está de que el punto principal, la base y fundamento,
es Cristo.
Y sobre eso se mueve toda la iglesia.
Por eso también, la idea de la iglesia es que la iglesia
sea imagen y semejanza de Cristo, o semejante a Él.
La base está en el libro de Génesis, cuando dice que Adán vio a Eva y dijo,
tú eres carne de mi carne y hueso de mis huesos.
O sea, que la vio semejante y por eso le es ayuda idónea.
Entonces, obviamente, la iglesia tiene que ser
a semejanza y en el mismo sentir de Cristo.
Entonces, nosotros somos predestinados a ser como Jesucristo.
No solo el hecho de ser profetas, ser evangelistas, o ser pastor o
misionero, o maestro de escuela dominical, sino nuestro enfoque principal sobre toda
etapa, sobre todo tiempo, proceso, siempre es ser como el Hijo.
Eso es exclusivamente verdad.
Así como Jesús, su propósito se enfocó en ser como su Padre, nuestro propósito como
creaciones e Hijo de Dios es ser como Jesucristo.
Y por esa razón, Dios nos dio el ejemplo por medio de su Hijo.
Al ver al Hijo, podemos ver qué debemos hacer para ser como Él.
Porque Él lo hizo con el Padre, Él fue efectivo, ¿verdad?
Entonces, obviamente, el ejemplo nos ayuda a las cosas.
Por ejemplo, cuando de repente alguien viene y nos enseña algo, ya sea de
escuela, universidad, o el papá o la mamá, o un amigo nos enseña algo.
Y a veces nosotros decimos, mira, no muy entendí, dame un ejemplo.
Entonces, el ejemplo tiende a veces a ser más visual.
El ejemplo va en una forma de vida.
El ejemplo a veces va, tal vez, conforme a nosotros somos.
Entonces, igual el Padre, el Padre dio la doctrina, la enseñanza, y junto con eso
nos dio el ejemplo a Jesucristo, al vivo, para que nosotros tomemos del
ejemplo para aplicar la doctrina del Padre que fue enseñada desde el principio,
que es en la mano de los unos a los otros.
Por eso también, según dice Juan, y este es el mandamiento.
Y este es el mandamiento, que nos amemos los unos a los
otros, y este es el amor que andemos en sus mandamientos.
Entonces, según Juan, a pesar de que es una carta muy pequeña, que son 13
versículos, es muy concisa en lo que él está hablando y en los enfoques que él
está mencionando y los principios que él quiere establecer.
¿Para qué?
Para contrarrestar lo opuesto.
¿Cuál es lo opuesto?
El espíritu de engaño, pero el engaño y el anticristo.
Porque seguido de eso, seguido de, según Juan, mencionar acerca del
mandamiento que recibimos desde el principio, que es amándonos unos a los
otros, y de que el amor se basa en el mandamiento y el mandamiento en el amor,
luego menciona y dice de que muchos engañadores han salido por el mundo que no
confiesan que Jesucristo ha venido en carne.
El que esto hace es el engañador y el anticristo.
Decir de que hay muchos engañadores y hay muchos anticristos, no bajo el sentido del
hombre de pecado como tal, sino que también 1 Juan hace referencia de que hay
personas que se manifiestan como anticristos, que van en contra del
cristianismo, en contra del evangelio, y toman esta figura de pecado,
esta otra imagen.
Y por eso, según Juan dice, y tengan cuidado para que no pierdan galardón.
Entonces, a lo que quiero resaltar está que Dios nos
predestina para que nosotros seamos a la imagen de su Hijo.
Así como Él, Jesucristo, fue la imagen de Dios
Padre, nosotros tenemos que ser la imagen de su Hijo.
Ahora veamos acá 1 Corintios 15, 45 al 49, y que también esto lo menciona
Pablo y es muy interesante cómo se plantea.
Dice así.
Así también está escrito.
El primer hombre, Adán, fue hecho alma viviente.
El último Adán, espíritu que da vida.
Sin embargo, el espiritual no es primero, sino el natural.
Luego el espiritual, 47.
El primer hombre es de la tierra terrenal.
El segundo hombre es del cielo, 48.
Porque es el terrenal, así son también los que son terrenales.
Y como es el celestial, así son también los que son celestiales.
49.
Y tal como hemos traído la imagen del terrenal,
traeremos también la imagen del celestial.
Ok, entonces, ¿qué está haciendo Pablo acá?
Está dando una comparativa de lo que es la imagen del primer Adán que aparece en
Génesis y que obviamente nosotros hemos vivido conforme a esa imagen.
Obviamente, ¿por qué?
Porque Adán pecó.
Adán, lastimosamente, lo sacan del huerto del Edén y lo colocan en la tierra.
Y él, obviamente, conforme al pecado que habitaba en él, conforme a muchas cosas,
nosotros también militamos, ¿verdad?
Porque la Biblia también dice que tenemos la ley del pecado en
nosotros y una figura claramente expresada literalmente de Adán.
Pero como ahora ha venido el postre de Adán, que es Jesucristo, que es Espíritu,
aquí dice el segundo hombre, haciendo referencia a Jesús, es del cielo,
en el sentido que tiene una naturaleza celestial porque él es Dios.
El verbo se hizo carne.
Ahora nosotros tenemos que ver, como aquí el 48 dice, y como es el
celestial, así también son los que son celestiales.
Dando a entender que, obviamente, nosotros no fuimos engendrados de carne y
sangre, sino fuimos engendrados por el Espíritu, por Dios Padre.
Entonces, ahora somos celestes, ¿verdad?
Somos celestiales.
Y tenemos que mostrar esa imagen de celestiales.
Es decir, no andar conforme a los deseos terrenales o carnales, como también habla
Efesios capítulo 2, versículo 1 al 3, donde dice que el Espíritu, la potestad
del aire, opera en los hijos de desobediencia, los cuales son dirigidos
por los pensamientos de la carne, los deseos
de la carne y la voluntad de la carne.
Entonces, aquí nosotros tenemos que movernos bajo la dirección de Dios,
bajo la voluntad de Dios y bajo el sentir de Dios.
Entonces, por eso dice, y como es el celestial, así son también los celestiales.
Y tal como hemos traído la imagen del terrenal, es decir, ya obviamente todo
aquel que no ha creído en Cristo está mostrando
la imagen del primer Adán, del terrenal, ¿verdad?
Aquel que pecó, porque aquel siguió por su deseo terrenal,
carnal, y obviamente eso ha trascendido bajo los años.
Pero ahora que nosotros hemos sido engendrados en el
Espíritu, tenemos que mostrar la imagen del celestial.
Y obviamente no está hablando de que uno le brille la piel, ¿verdad?
No está hablando de cuestiones de que uno tenga seis dedos, ¿verdad?
No está hablando de que uno tiene que mostrar el carácter, tiene que mostrar la
luz, tiene que el espíritu nuestro sea pasible, sea bondadoso, sea justo,
como lo que se conocería el fruto del espíritu.
Y además, la sabiduría celestial que éste menciona, o sea, llamándose Jesús,
y también los otros aspectos que se pueden ver en Jesucristo, ¿verdad?
Porque Jesucristo tampoco era que fuera marciano
en el sentido de que tenía color de piel verde, no.
Él era, por eso se llamaba, el hijo del hombre.
Pero, él, aunque físicamente estaba mostrando un aspecto terrenal,
espiritualmente estaba mostrando la imagen del Dios invisible, ¿sí?
En el sentido que de la compasión, de la justicia,
de la fe, de la misericordia, del amor y demás.
Nosotros también tenemos que mostrar esa imagen.
Por eso que Juan dice, en primer lugar, Juan, perdón,
el que dice que le conoce debe andar como el anduvo.
Cuando la Biblia habla de conocer, recordemos de que la Biblia no sólo se
cimenta al conocimiento físico, terrenal, en el sentido de que yo voy a un
laboratorio o voy a una escuela y que me estén enseñando métodos o procedimientos o
conocimiento como las ciencias sociales, sino que cuando la Biblia habla de
conocimiento también hace referencia al sentido de la comunión, de la relación.
Es como cuando un esposo está con su esposa.
Él la conoce, ¿verdad?
Una persona puede de repente sacar una historia de que conoció a alguien,
habló como cinco minutos con esta persona y sólo vio un aspecto.
Pero es muy diferente lo que el padre o el esposo puede hablar de esta mujer,
porque la conoce en diferentes aspectos, tanto tal vez como
madre, como mamá de casa, como su esposa, amiga y demás.
El otro sólo vio una parte y tal vez de lejos, ¿verdad?
Entonces, ¿qué quiero entender?
Cuando dice que el que le conoce debe andar como
el anduvo, da una claridad de lo que significa eso.
Por eso también eso se ve el reflejo en Pedro en dos ámbitos diferentes.
En el primero, cuando dice que atrapan a Jesús y se llevan cautivo a Jesús para
irlo a crucificar, entonces viene Pedro y él
a escondidas estaba siguiendo a Jesucristo.
Y cuando lo oyen hablar, dice, tú hablas como él, tú debes ser de ellos.
O sea, por estar en comunión con Jesucristo, estaba tomando la imagen de él.
Y obviamente aquí está hablando del hablar, porque la cara de Pedro no era
como la de Jesús en términos físicos, sino que su forma de
hablar estaba manifestando tal vez el amor, el lenguaje.
Entonces dice tú eres como él.
Entonces lo que hizo Pedro fue cambiar de forma de hablar.
Y comenzó a maldecir para que no lo detectaran
que era conforme a la imagen de Jesús.
Entonces de ahí fue cuando lo niega.
Pero luego también aparecen después.
No recuerdo si es en el capítulo dos o capítulo tres.
Cuando dicen estos no tienen, estos son galileos, ¿por qué hablan de esta manera?
Y eso es lo que quiero entender, es decir, como por
decir, miren, ellos no tienen ni para los estudios.
¿Por qué hablan como que fueran estudiosos?
Ah, es que se juntaron con el nazareno.
¿Por qué?
Porque también Jesucristo recordemos de que Jesús no tuvo estudios formales,
como por así decirlo, él siguió el camino de los rabinos, otras fuentes.
En un pasaje, no sé si es, es que no me acuerdo si fue lo que lo estaba leyendo en
Mateo o en Juan, dice, y este, ¿dónde tiene estas letras?
Si él no recibió ninguna formación, algo así lo menciona en uno de los evangelios.
Entender que Jesús no tuvo, por así decirlo, un estudio formal.
Como si lo traeríamos a esta época, sería como, ah, él no sacó ningún curso de
teología, no estuvo en ningún seminario, no estuvo en ninguna maestría en divinidad.
¿Por qué él sabe este tipo de cosas?
Eso más o menos sería como que interpretándolo a este tiempo.
Entonces, ¿cómo detectaron a Pedro?
Ah, porque estuvieron con el nazareno.
Ellos tomaron la imagen del nazareno.
También sanan, también libertan, también tienen
compasión, también están unánimes en un mismo sentir.
Están mostrando la imagen del nazareno, están mostrando la imagen de Cristo.
Entonces, también traeremos también la imagen del celestial.
Entonces, por eso que Pablo logró mostrar la imagen de Cristo.
Dice, imitadme a mí así como yo imito a Cristo, o en lo que yo imito a Cristo.
Entonces, Pablo estaba mostrando la imagen del
celestial, tratando de quitar la imagen del terrenal.
Porque obviamente, cuando Pablo dice, imitadme a mí en lo que yo imito a Cristo,
quiere decir, miren, yo tengo cositas todavía terrenales, todavía muestro
cositas del primer Adán, pero necesito mostrar las del celestial.
Por eso también dice, como dijo Juan, es necesario que Él crezca y que yo me
mengüe, que Él se manifieste más, que Él se dé más fama y que yo desaparezca.
Por eso que nosotros, y aquí es donde vamos a leer también 2 Corintios 3.
18, Pero todos nosotros, con el rostro descubierto, contemplando como en un
espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la
misma imagen de gloria en gloria como por el Señor, el Espíritu.
Entonces, aquí Pablo habla de que obviamente estas manifestaciones de
mostrar a Jesucristo, o sea, que nosotros seamos la imagen
de Él y que por eso es el testimonio que tenemos que dar.
Más que sólo, tal vez voy a aclarar esta parte también, más que sólo que
prediquemos, es mostrar la imagen del Hijo.
Menciona esto no diciendo que la predicación sea menos, porque siempre
salen más de algún zafado, perdón que lo diga de esta manera, que va a decir no
hermano, hermano, estoy diciendo que no hay que predicar.
Yo lo que quiero entender es de que la predicación, para que la predicación sea
base y sea clave, tenemos que tener un buen testimonio, porque
el testimonio va a dar el poder y la fuerza a la predicación.
No estoy diciendo que se deje de predicar, pero ojo con esto, porque ciertamente sé
que hay algunas otras personas que dicen que le hay que dar testimonio,
pero no predican para nada, porque ellos dicen que para qué
predicar si que hay que testificar con la forma de vida.
Yo creo que eso es también tonto, verdad?
Las cosas son duales, o sea, esto es integral.
Sí.
Hay que hay que tener un buen testimonio para predicar, porque son es cómo sería?
Son íntegros, se complementan, no podrían ser separados.
Por eso que Jesús dijo a los fariseos, ellos predican, pero no viven.
El otro quiere solo vivir y no predicar.
O sea, es como sería la antítesis o el contrario al fariseo.
Entonces yo considero que es íntegro el testimonio para la fuerza, para la
predicación, porque si alguien tiene un mal testimonio, alguien predica,
no le van a creer porque tiene un mal testimonio.
Pero si alguien solo vive, pero no predica, cómo van a escuchar el mensaje?
Ellos no se puede.
Por eso la Biblia dice cómo creerán si no hay nadie que les predique?
Entonces estas personas que solo se dedican a
querer vivir aparentemente o que es una farsa.
Realmente es las personas que regularmente dicen que solo quieren vivir el Evangelio
y con eso testificar es mentira, porque la mayoría de esas personas no lee la Biblia.
Entonces la Biblia es íntegra.
Aquel que quiere predicar tenga un buen testimonio y aquel que tiene un buen
testimonio vaya y predique, porque así se va
a mostrar la imagen plena del Hijo de Dios.
Pero mi punto en este sentido es ver y enfocarnos en la imagen del Hijo y
obviamente vamos a ir yendo de gloria en gloria, es
decir, cada vez mostrando más la imagen de Cristo.
Es decir que deberíamos nosotros cada vez más mostrar la imagen de Cristo.
No significa que cada día más mostremos menos la imagen, sino que cada día
deberíamos ir mostrando más la imagen, porque obviamente vamos orando,
leyendo y obviamente también el Padre va tratando con nosotros, quitándonos cosas
del antiguo Adán del terrenal y haciendo reflejar las del celestial.
Y esto nos sirve a nosotros para evaluarnos a nosotros, porque es imposible
que alguien que cada vez comenzó en el Evangelio y a veces medio oraba cinco
minutos, ahora sigue orando los cinco minutos después de hace 20 años.
Ahora nosotros tenemos que enfocarnos en algo,
o sea, no tenemos que perder nuestra meta.
Por eso aquí dice, pero todos nosotros con el rostro descubierto, contemplando como
un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma
imagen de gloria en gloria como por el Espíritu.
Entonces aquí habla de algo muy importante,
contemplando como un espejo la gloria del Señor.
Estamos siendo transformados en la misma imagen.
Entonces aquí nos dan un punto de fijación, de dónde fijarnos, hacia dónde ver.
Si nosotros miramos para otro lado, a eso vamos a correr.
En pocas palabras, no tenemos que necesariamente
decir, ay hermano, yo quiero ser como ese predicador.
Porque hasta cierto punto y lastimosamente, a veces, obviamente porque
se está viendo a alguien y dice, yo quiero ser como ese predicador.
Pero realmente este predicador sólo está mostrando algo
de la imagen de Cristo y eso es lo que tenemos que tomar.
Pero no necesariamente enfocarnos en ser específicamente como este personaje,
porque este personaje sólo está mostrando una parte de.
Es como ver a David, David nos muestra una parte de Cristo y Moisés nos muestra otra
manifestación de Cristo, como Elías nos muestra otra manifestación de Cristo.
Pero no todos tienen una plenitud completa.
Para comenzar, por ejemplo, Jesús era apóstol y
no vemos que Elías fuera apóstol, por así decirlo.
El apostolado lo inauguró Jesús.
Jesús es el primer apóstol, el apóstol del padre.
Y eso lo dice la Biblia, que Jesucristo trajo el apostolado.
Pudieron haber manifestaciones, si lo queremos llamar así, apostólicas en
su momento, porque la palabra, porque también
los profetas son enviados apostólicos.
Hay tres enviados apostólicos.
Ya lo hablamos la vez pasada que los enviados apostólicos son.
Según lo que también tomando Lucas y creo que es Mateo, es los profetas,
los apóstoles, los sabios y los escribas.
Esos son enviados apostólicos.
Entonces, obviamente había enviados apostólicos, pero no
a la manera de Jesús como un enviado apostólico pleno.
Entonces, a lo que quiero resaltar con esto
está de que hay que enfocar la mirada en Cristo.
Y cuando leamos la Biblia, tenemos que ver a Cristo en las Escrituras.
Claramente, vuelvo y repito, al ver a
Moisés nos da un reflejo de quién es Cristo.
Por eso dijo Moisés en Deuteronomio, capítulo 18,
si no estoy mal, creo que es el versículo 15 al 18.
Dice y vendrá un profeta como yo.
A él deben oír y aquel que no escucha tal profeta será cortado.
Entonces, ¿qué quiere entender eso?
De que Dios, y que eso lo hemos hablado también los días sábados, que Dios en su
didáctica, en su enseñanza, en su pedagogía y también proféticamente tenía
que dejar a alguien como ejemplo, pero que este alguien de ejemplo era sólo
para mostrar la grandeza de aquel que iba a venir.
Por eso que Moisés dijo vendrá un profeta como yo.
Entonces hay un punto de referencia, hay un punto para entendimiento.
¿Por qué?
Porque este profeta llamado Moisés liberó al pueblo, Dios lo usó para liberar al
pueblo de Egipto, para trasladarlo de un reino hacia otro
reino que iba a ser Jerusalén, pero en la tierra de Canaán.
Y muchas cosas que este profeta que trajo la ley para el pueblo.
¿Por qué?
Porque obviamente ellos venían de un reino con sus leyes, con sus reglas,
con sus abominaciones.
Cuando viene Dios y le da al pueblo una ley, significa que
esta ley es base al reino del cual se tienen que regir.
Entonces, obviamente, cuando viene y el libro del escritor de Hebreos,
o también Juan, dice ambos, bueno, agarrando los dos términos, tanto Juan
como Hebreos, menciona que Moisés trajo la ley, pero Jesucristo trajo la gracia.
De que Moisés fue siervo fiel en la casa del Señor,
pero Jesús fue hijo fiel en la casa del Señor.
Entonces, si nos damos cuenta, hay un punto
de base y de partida para entender a Cristo.
Por eso que el escritor del libro de Hebreos toma todo lo que representa el
Antiguo Testamento y lo usa de base o de catapulta para Jesús.
Por ejemplo, Hebreos 1.1 dice.
Y los el padre hablando de muchas formas y de
muchas maneras a los padres por los profetas.
Ahora nos habla por medio de su hijo.
Entonces ahí tomó dos puntos de referencia.
La manifestación de la gloria de los padres y
la manifestación de la gloria de los profetas.
Y dice y ahora nos habla por Jesús, indicando de que Jesús es un profeta,
que su mensaje va a la categoría o mayor que los padres.
Y luego de eso habla con relación a los a los ángeles, que los ángeles también
tenían un mensaje indicando que Jesús también tiene un mensaje,
dando a entender que Jesús es más grande que los ángeles.
Y luego él se despliega para hablar de Moisés,
dando a entender que Jesús es más grande que Moisés.
Luego habla del tabernáculo, diciendo que Jesús es más grande que el tabernáculo.
Luego habla del sacerdocio, indicando que Jesús es más grande
que el sacerdocio arónico, el sacerdocio de Melquisedec.
Y esa comparativa es la que viene hablando Hebreos, pero tomando puntos de partida.
Por eso que Dios dejó todos esos puntos de partida para
que a través de ellos se pueda ver la gloria de Jesús.
Por eso que aquí dice, contemplando como con un espejo la gloria del Señor,
que todo lo que vemos en el Antiguo Testamento
era sombra y figura de lo que habría de venir.
El libro hebreo dice que la ley era sombra, no era la
imagen, que Jesucristo es la imagen del Hijo de Dios.
Por lo cual, cuando uno lee el Antiguo Testamento, tiene que aprender a ver a
Jesús en el Antiguo Testamento, o a través de Juan, o a través de Moisés,
o a través de Pablo, o a través de Pedro.
Ver a Cristo y enfocarnos en seguir a Cristo.
Por eso que también Jesús utilizó la figura de Pedro.
Dice, tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia.
Lo utilizó de punto de partida para hablar de sí mismo.
Porque él dijo, tú eres una piedra pequeña.
Lo voy a traducir, lo estoy traduciendo de una forma que en el griego, por ejemplo,
dice, tú eres Petro, pero sobre esta Petra edificaré mi iglesia.
Eso más o menos así habla en el griego.
Pero en el sentido de entendimiento es, tú eres una piedra
pequeña, pero sobre esta piedra grande edificaré mi iglesia.
O sea, Jesús estaba tomando una base y punto de partida para hablar de él.
Por eso que hay gente que confunde diciendo que Dios fundó la iglesia sobre
Pedro, pero no fue así, porque eso se contraería diciendo que en Isaías que Dios
fundó, puso una roca sobre la cual fundaría la iglesia.
No me lo sé muy en español, pero una canción me lo dice.
Hay ley en Sion.
A Fondation Stone, es decir, yo colocaré una piedra fundamental.
Algo así en español.
A lo que voy está de que.
Hay una confusión y eso lo usa mucho Jesús cuando él habla, por ejemplo, dice cuando
hablan sobre el templo, dice destruir este templo
y en tres días lo restableceré o lo redificaré.
Entonces la gente dice ¿cómo vas a decir que vas a destruir este templo?
Y en tres días va a ser redificado.
Si se tardaron no sé cuántos años para edificarlo.
Entonces Jesús usó la base de una figura, el templo, para hablar de sí mismo.
Sí, entonces, ¿por qué quiero entender con esto?
Que toda la escritura nos va a ayudar para ver la imagen de Jesús, para que nosotros
podamos ser transformados a su imagen, para que podamos poner en práctica la
palabra, para que podamos ver un punto hacia donde ir.
Y que también es lo que habla acá romanos hebreo, hebreo 12 de 1 al 2, dice Por
tanto, puesto que tenemos en deredor nuestra tan grande nube testigos,
despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve y
corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.
Dos, puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,
quien por el gozo puesto delante de él soportó la cruz, despreciando la vergüenza
y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.
Entonces, si vemos aquí, nos dan algo clave también, ¿verdad?
Versículo 2, puesto los ojos en Jesús.
Pero también para ello nos dicen lo siguiente, que debemos despojarnos del
peso y del pecado, porque por eso no podemos correr.
Ojo con esto.
No nos están hablando de caminar, de gatear, de trotar o de irnos arrastrando.
Está hablando de correr la carrera, que lo hagamos rápido, que no lo hagamos
lento, pero que también sepamos a dónde vamos.
Tenemos que entender que nosotros tenemos que fijarnos en algo para alcanzarlo.
Por eso es la predestinación.
Muchos hablan mucho de la predestinación, pero aquí nos habla que la predestinación
que nos dieron es ser a la imagen de Jesucristo.
Entonces tenemos que fijar nuestros ojos en Él.
Lastimosamente a veces nosotros tenemos que fijar nuestros ojos en el ser humano,
o en doctrinas, o en otras cosas, pero no en Cristo Jesús como tal.
Y por eso es que tomamos nosotros la imagen de esas cosas, no la imagen de Jesús.
Entonces aquí dice que tenemos que despojarnos del peso y del pecado.
Si no hacemos eso, no podemos, como aquí dice, correr hacia Jesús,
sus ojos hacia Él.
Es decir, aunque queramos hacerlo, no vamos
a poder, porque tenemos el peso y el pecado.
Tenemos que quitarnos, tenemos que despojarnos.
¿Cómo nos despojamos?
Brevemente lo diré.
Cuando habla del peso, ¿qué dice la Escritura?
Venid a mí, los trabajados y cargados, que ahora haré descansar.
Eso nos habla de que la persona tomó su propia voluntad
y se fue con su propia voluntad a hacer lo que él quería.
Por eso terminó trabajado y cansado.
Porque si Jesús dice, venid a mí, significa que ellos estaban lejos.
Porque si yo tengo a alguien en la pared, no
va a decir, vení, porque está aquí en la pared.
Pero si él está tal vez en zona 11 o está en
Jutiapa, yo le puedo decir, vení para acá.
Entonces cuando dice, venid a mí, los trabajados y cargados, que ahora haré
descansar, Jesús está diciendo, miren, ustedes en
su propia voluntad se fueron a hacer las cosas.
Por eso terminaron trabajados y cargados.
Vengan a mí, por eso en el siguiente versículo dice, y
colocad sobre mí mi yugo, que es ligero y fácil mi carga.
Entonces ellos llevaban otro yugo.
¿Qué yugo era ese?
No era el yugo de Jesús, no era la voluntad de Jesús.
Entonces, si nos hace es acercarnos a Jesús y tomar su voluntad, tomar su camino.
Es el primer punto.
El segundo punto dice del pecado.
¿Qué significa el pecado?
Que no estamos haciendo las cosas como no debemos.
Entonces tenemos que arrepentirnos de nuestros pecados por medio del perdón de
Jesucristo, por medio del arrepentimiento a través de Jesús, para despojarnos de ello.
Y obviamente conocer las escrituras para dejarlo hacer.
Pero primero lleva un arrepentimiento.
¿Y para qué es esto?
Para correr la carrera con paciencia.
Puesto los ojos en Jesús.
No dijo puesto los ojos en Pablo, puesto los ojos
en Pedro, puesto los ojos en Moisés o en David.
Porque hay gente que quiere ser como David, pero no quiere ser como Jesús.
Entonces ellos nos dan un punto de referencia.
Pero no quedarnos allí.
Saber que ellos sólo muestran algo de Cristo, una manifestación de Cristo.
Entonces puesto los ojos en Jesús.
David es una figura que también Dios usó para mostrar el reinado de Jesús.
Por ejemplo, el día ayer que leímos acerca de Jeremías capítulo 30.
Interesantemente, Dios en la promesa que le dio a
través de Jeremías, le dijo y les daré al rey David.
Y uno se queda así como, ¿cómo va a ser el rey David?
Si el rey David ya se murió, no es que lo va a resucitar, ¿verdad?
Sino que estaba haciendo referencia a Jesús bajo la promesa
eterna de que él iba a tener un trono y reinado eterno.
Entonces, ¿qué quieren tener con esto?
Puesto los ojos en Jesús.
Ellos fueron usados como base, como un ejemplo,
como una muestra de lo que habría de venir.
Y ellos nos ayudan a ver a Cristo.
Nos apuntan, nos señalan.
Como menciona, creo que es Segunda de Pedro, cuando dice que el Espíritu de
Cristo profetizaba de sí mismo acerca de los sufrimientos que él iba a tener.
O sea, que era el Espíritu de Cristo el cual profetizaba de sí mismo.
Diciendo, miren, yo voy a pasar por esto, yo voy a pasar por lo otro.
Claramente miramos a un Isaías, claramente miramos a un Jeremías,
a un Ezequiel o a un Jonás, ¿verdad?
Pero estaba hablando de sí mismo.
Estaba señalando, apuntando hacia Jesús.
Entonces, ¿pero qué pasa si no lo hacemos?
Es decir, ¿qué pasa si nosotros no fijamos nuestros ojos?
¿Qué pasa si no vemos su ejemplo?
¿Qué pasa si no vemos, como dice ahí la Biblia, el espejo?
¿Qué pasa si nosotros no oramos y no nos fijamos que
estamos específicamente centrándonos en ver a Cristo?
Va a pasar lo contrario.
Y aquí lo vamos a leer en Romanos 1, 23.
Dice, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de
hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y reptiles.
Entonces, aquí nos hablan de que cambiaron la gloria del Dios incorruptible.
¿Quién es la gloria del Dios incorruptible?
Jesús.
¿Por qué?
Porque también en Romanos menciona, no perdón, es en Colosenses, que Dios
decidió colocar en Jesucristo la plenitud de su gloria, de la divinidad.
Entonces, Jesucristo es la gloria del Dios incorruptible.
Cambiaron, no quisieron poner su mirada, su ejemplo en Jesucristo y buscaron otra
imagen, porque obviamente eso hay que suplirlo.
Entonces, obviamente la persona termina por no fijarse en la imagen del hijo,
termina enfocándose en otra imagen.
Incorruptible por una imagen de forma de hombre
corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
¿Por eso qué es?
Que la persona va a cambiar a la imagen del hombre de pecado.
Y por eso la Biblia habla de tres cosas, ¿verdad?
El hombre de pecado, el falso profeta y la bestia.
Entonces, ellos están mostrando una imagen diferente,
no están mostrando la imagen del hijo de Dios.
Entonces, si nosotros realmente queremos vivir este Evangelio como Dios manda,
debemos fijarnos en Jesucristo y examinarnos si
realmente estamos mostrando la imagen de Cristo.
Y como mencionamos ayer, no podemos hacerlo si no tenemos una base.
Y la única base que tenemos sería uno, la oración, para que por medio del
Espíritu Santo nos revele si estamos teniendo la imagen del hijo o no.
Porque cuando uno está orando, el Espíritu de Dios está suministrando
nuestra vida y también nos puede reprender de lo que no es la imagen del hijo.
Eso lo dice Juan capítulo 3 del versículo 6 al
21, aunque específicamente sería el versículo 20.
Cuando dice que el que hace lo malo no se acerca
a la luz para que sus obras no sean reprendidas.
¿Qué quiere decir?
De que cuando uno está orando, cuando uno busca
acercarse a Dios a por medio de la oración, por ejemplo.
El padre va a reprender todo lo que no es la imagen del hijo.
Nos va a decir, mira, eso no es de mi hijo, va a quitártelo o yo te lo quito ahorita.
Entonces, ¿qué pasa?
A veces no queremos ir a orar porque si vamos a
orar, nos van a reprender todo lo que no es del hijo.
Y por eso que hay mucha gente que a veces no va a orar.
Es una de las causas.
Ojo con lo que digo, es una de las causas por las cuales algunos no oran.
Porque el padre los va a reprender, porque no se está mostrando la imagen del hijo.
Eso lo dice Juan 3 del 20, creo que el 20-21.
Cuando dice que unos amaron malas tinieblas que la luz y no
se acercan a la luz para que sus obras no sean expuestas.
Pero aquel que hace lo que es de la luz, se
acerca a la luz para ser galardonado por ella.
Entonces, la oración nos ayuda para que Dios forme a su hijo en nosotros.
Y también por eso nos ha dado su Espíritu Santo.
Pero también tenemos a la palabra, porque nosotros
entendemos que somos entendimiento también.
1 Corintios 14 habla que está el Espíritu y está el entendimiento.
Entonces obviamente también por la palabra obtenemos
el entendimiento de cómo ser la imagen del hijo.
Entonces, por esa razón tenemos que leer la escritura, tenemos que leer la palabra
para en por el entendimiento comprender nosotros la imagen del hijo.
Entonces vamos a orar para que nosotros fijemos nuestros ojos en Jesucristo,
el autor y consumador de la fe.
Y que oremos para no perder esta fijación,
o sea, fijar nuestros ojos, clavarlos en él.
Creo que hay otra traducción que dice clavando los ojos en Jesús.
No como que viéndolo así, solo como con una pasada, sino
que clavando en el sentido de que verlo y no dejarlo ir.
Sí, algo así como esos proyectiles que se ve a veces en documentales o en películas
que siguen a los aviones cuando lanzan los proyectiles.
Y se ve como el avión va moviéndose a la
derecha y también va el proyectil siguiéndolo.
No sé cómo se llaman esos tipos de proyectiles, pero el proyectil hasta que
no llega hasta que no choque, obviamente lo sigue, lo busca seguir y no se aparta.
Por eso, porque su propósito es chocar con él, chocar con él.
Ese es su propósito.
Igual nosotros deberíamos.
Obviamente no sería chocar con él, sino que mi punto es de que así como esos
proyectiles que están siendo apuntados para ese lugar y seguir a esa nave.
Así nosotros debemos ser con Cristo, apuntar hacia él y seguirlo y seguirlo y
seguirlo hasta que topemos con él, hasta que seamos como él.
Entonces vamos a orar.
Padre, en nombre de Jesús te damos las gracias porque tú eres un Dios fiel y
verdadero, un Dios sabio, justo, benigno, bienaventurado, quien nos ha dado
la magnificencia de su Hijo, nos ha dado la fidelidad de su Hijo, nos ha dado la
bondad de su Hijo y nos ha predestinado para ser como Jesús.
Le agradecemos, Padre, por todo.
Gracias por darnos tal privilegio de buscar tener la imagen del celestial.
Gracias por rescatarnos de la maldad y el engaño.
Perdónanos porque tal vez a veces hemos quitado
nuestros ojos de Jesús y lo hemos puesto en otro lado.
Y por eso hemos estado avanzando en otros sentidos.
Perdónanos y ayúdanos para poder buscar la imagen.
Por lo tanto queremos orar y leer la Palabra para que nos suministres por tu
espíritu y por el entendimiento para que podamos ver a
Jesús en las Escrituras y podamos tomar ejemplo de él.
Te agradecemos, amigo y Padre, por todo lo que estás haciendo y harás.
Bendito eres eternamente y para siempre.
Te agradecemos, te bendecimos y te adoramos para la gloria de tu nombre.
Gracias por ayudarnos y librarnos del mal
para la alabanza de tu gloria en Cristo Jesús.
A ti gloria, honra, honor, poder y alabanza por los siglos de los siglos.
Amén y Amén.
Ok, vamos a orar ahora por las personas que
quieran aceptar a Jesús como Señor y Salvador.
Dios y Padre, venimos hoy delante de ti sabiendo que por causa de no poner
nuestros ojos en Jesús se ha manifestado y revelado a
la imagen a la cual nosotros hemos puesto nuestros ojos.
La Biblia dice que Satanás vino para hurtar, matar y destruir y nosotros por
haber puesto nuestros ojos en él terminamos hurtando, matando y destruyendo
por no haber puesto nuestros ojos en Jesús.
Por eso hoy queremos arrepentirnos y poner nuestros ojos en Jesús para dejar la
imagen del hombre pecado, para dejar la imagen del diablo
y Satanás para poder tener ahora la imagen de Jesucristo.
Y reflejar la bondad, la gracia y el amor para que
sea beneficio para nosotros y para nuestras familias.
Queremos hoy arrepentir nuestros pecados conversando a Jesús que es Señor y
Salvador y que tú lo resucitaste entre los muertos y que ahora tenemos vida nueva en
ti y que ya no buscaremos pecar sino buscaremos la imagen de Jesucristo.
Él trajo la reconciliación contigo a través de la cruz del
Calvario y tú lo has puesto como mediador entre tú y nosotros.
Gracias por tu amor Padre, por favor ayúdanos a ser bautizados en agua,
bautizados con tu espíritu santo y participar de la santa senda.
En el nombre de Jesucristo, amado Padre.
Amén.
Amén.
Vamos a hablar como dice la palabra.
Mi Dios puede suplir a todas vuestras necesidades
conforme a sus riquezas en gloria y en Cristo Jesús.
Dios y Padre venimos hoy delante de ti sabiendo
que tú eres un Dios que suple toda necesidad.
Hay una necesidad hoy de ser como Jesucristo y por eso necesitamos al
Espíritu Santo porque el Espíritu Santo nos guiará toda verdad y nos guiará
arrepentimiento para salvación y que fijemos nuestros ojos en Jesús porque el
propósito del Espíritu es llevarnos a ser como Jesucristo.
Así que por favor ayúdanos Señor Jesús, ayúdanos Padre Eterno, súplenos con la
llenura del Espíritu Santo, provéenos para poder tener la imagen del Hijo y para así
testificar de este Evangelio que es la salvación.
Te pedimos hoy, amado Padre, que nos ayudes a ser
fieles en ti, sostenidos en ti y dar gloria a tu nombre.
Gracias por todo tu amor, por tu misericordia, por tu fidelidad y paz.
Llénanos de ti, de tu misericordia, llénanos de ti, de tu fidelidad,
llénanos de ti, de tu bondad.
Provee hoy de amor, de justicia, de gracia, de consuelo, de salvación,
de sanidades, milagros, maravillas, prodigios.
Guarda la vida del huérfano, la anciana y la anciana, padre y madre solteros,
a las personas que no tienen trabajo, comida, vivienda,
familia, y provee a cada quien según su necesidad.
Y te pedimos hoy que envíes horeros a la cosecha,
porque la cosecha es mucha y los horeros son pocos.
Guarda a Guatemala y las naciones que lo rodean y las que nos escuchan para que
entreguen arrepentimiento para salvación y para que todos seamos librados de
ideologías de género, de homosexualismos, de maldades, de terrorismos, de carteles,
de hechicerías, de tráficos y de pandillas.
Señor Jesús, libéranos de todo mal, igual de la niñez y la juventud,
y susténtanos con tu gracia.
Libéranos de toda sabiduría de demonios y de toda sabiduría
terrenal, humana y carnal, matando la sabiduría celestial.
Para el avance y la gloria de tu gracia, en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Amén y Amén.