Amados, Dios los bendiga, un fuerte abrazo, que el amor de Dios sobreabunde en
sus corazones y que la paz de Dios sea en sus vidas.
Por gracia y amor de Dios estamos aquí presentes para dar
gloria y honra al Dios de nuestra salvación, a Jesucristo.
Sabemos de que es importante que nosotros leamos la palabra y también que
comprendamos lo que está escrito, como dice la Biblia en Nehemías capítulo 8,
que mientras leía le colocaban el sentido para que comprendieran las escrituras.
Entonces, eso es una de las cosas que nosotros queremos hacer en este tiempo,
es mientras leemos, colocarle el sentido para que comprendan las escrituras.
Y por eso que tenemos una parte de leer, aunque no leemos bastamente, pero sí
leemos un bloque de versículos dos veces, para luego ya entrar a comentar el
versículo, el cual podemos... puede ser varios comentarios del mismo versículo,
no necesariamente solo uno, o a grandes rasgos, sino que la idea es poder
comprender lo que estamos leyendo de una mejor manera.
Entonces, por eso hacemos una lectura con comentarios.
Como también dice el primer de Timoteo 4.13, entre tanto que
voy, dedícate a la lectura, la exhortación y la enseñanza.
Entonces, este es nuestro enfoque, eso es lo
que estamos buscando hacer en este tiempo.
Y en este caso, pues, seguimos con Colosenses, capítulo 1, versículo 9 al 12.
Y comentando, en este caso, el versículo 12,
en este sería prácticamente la cuarta parte.
Vamos a ir iniciando en Cristo Jesús, vamos a orar.
Padre, no me asustes, buenas gracias por tu eterno y bello amor, por tu
misericordia y bondad, porque tú eres un Dios fiel y
verdadero, y nos has guiado hoy para amarte y bendecirte.
Nos has guiado para comprender y hablar nuestro corazón en ti.
Te agradecemos hoy, Señor Jesús, por tu bella y preciosa palabra.
Guíanos, Señor Jesús, para amarte, bendecirte
y adorarte en espíritu y en verdad.
Guíanos, Señor Jesús, para que tú seas siempre nuestro Señor y Salvador,
que nuestro corazón se alegre en tu salvación.
Guíanos, Señor, y susténtanos hoy, Padre, para
amarte y adorarte en espíritu y en verdad.
Ayúdanos hoy, Señor Jesús, para comprender tu
palabra, para comprender de ti y de tu verdad.
Ayúdanos, Señor Jesús, para que podamos ser fieles con corazón sincero.
Guíanos, Señor Jesús,
y ayúdanos a ser socorridos en ti y fortalecidos en ti, Padre.
Ayúdanos, Señor Jesús, y ayúdanos a
encomendarnos a ti y a tu verdad, Padre eterno.
Dirígenos, Señor, para alabarte y bendecirte
y fortalecernos en ti, Padre amado.
Te rogamos hoy que tu misericordia y tu verdad sean nuestras vidas y que podamos
ser fieles a ti, Señor Jehová, con corazón sincero.
Ayúdanos, Señor Jesús, bendito seas, Señor Jesús.
Guíanos, Señor, para adorarte y bendecirte eternamente y para siempre.
Gracias por tu amor y tu verdad, Padre eterno.
Ayúdanos hoy para bendecirte y amarte y que nuestro corazón se alegre en tu salvación.
Amado mío y fortaleza mía, guíanos hoy para bendecirte y
agradarte y que nuestro corazón se alegre en tu salvación.
Ayúdanos hoy, Señor Jesús, con corazón sincero, buscarte y amarte.
Ayúdanos a entender, Señor Jesús, que tu venida
está cerca y para poder sujetarnos a tu verdad.
Por favor, sostennos en ti, fortalécenos en ti,
dirígenos en ti y guianos en ti, Señor Jesús.
Ayúdanos con corazón sincero a amarte y a bendecirte
y que todo nuestro corazón se alegre en tu salvación.
Amado Padre, declaramos que no nosotros o Jehová, no nosotros, sino tu nombre sea la
gloria, por tu misericordia, por tu fidelidad, porque tú nos has hecho,
y no nosotros, a nosotros mismos.
Bendito seas, Señor Jesús.
Amén y amén.
Entonces vamos a entrar aquí en detalle en lo que tenemos preparado.
Muy bien, aquí estamos.
Entonces, como mencionamos, tenemos lo que es la
lectura de Colosenses, capítulo 1, versículo de 9 al 12.
Vamos a leerlo y claramente apoyarnos también
de otros versículos para poder comprender.
Vamos a leer Pablo ahora por los Colosenses, que es lo que... el título que
da la Biblia de las Américas, o la nueva versión
de las Américas, y es del versículo 9 al 12.
Vamos a leerlo dos veces.
Versículo 9.
Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos
cesado de dar por ustedes, pidiendo que sean llenos del conocimiento de su
voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual.
10.
Para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo lo que le agrada,
dando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.
11.
Rogamos que ustedes sean fortalecidos con todo poder según la potencia de su gloria,
para obtener toda perseverancia y paciencia con gozo.
12.
Dando gracias al Padre que nos ha capacitado para
compartir la herencia de los santos en la luz.
Aquí vamos a volver a leer, versículo 9.
Por esta razón, también nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos
cesado de dar por ustedes, pidiendo que sean llenos del conocimiento de su
voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual.
10.
Para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo lo que le agrada,
dando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios.
11.
Rogamos que ustedes sean fortalecidos con todo poder según la potencia de su gloria,
para obtener toda perseverancia y paciencia con gozo.
12.
Dando gracias al Padre que nos ha capacitado para
compartir la herencia de los santos en la luz.
Ok, entonces ahorita vamos a ver la parte de los comentarios.
Ok,
entonces, como mencionamos, vamos a comentar lo que es el versículo 12 en esta
parte, la cuarta parte del comentario de este versículo.
Una de las cosas que hemos venido hablando con el versículo del 9 al 12, es la
situación de Pablo en sus oraciones hasta la iglesia de Colosas.
Y vemos también un sentido muy certero en la manera que él ora.
O sea, él sabe que si él ora de alguna manera, las
personas van a obtener un resultado, por así decirlo.
Y esto es muy importante porque nos ayuda a saber cómo orar, de que si nosotros
pedimos algo, vamos a obtener algo del Señor de una manera muy específica.
Por eso que él menciona, dice, lloro para que sean llenos de conocimiento
de su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual.
Y luego menciona lo que va a ocurrir si él ora de esa manera.
De igual manera también en el versículo 11, que de alguna manera también da lugar
al versículo 12, dice que él también ruega para que sean
fortalecidos con todo poder según la potencia de Dios.
Y eso sirve para que tengamos paciencia y perseverancia.
Entonces, ya nos está diciendo muchas cosas la manera en cual él está orando.
O sea, está orando con sentido.
De igual manera, en el versículo del libro de Efesios, él también dice que pide
sabiduría y revelación conforme al conocimiento de Dios.
Entonces, él está pidiendo sabiduría y revelación conforme al conocimiento de
Dios para que sean iluminados los ojos de su entendimiento.
Esto nos ayuda a entender nosotros de que debemos orar entendiendo, de alguna
manera, que pedirle a Dios para que también tenga un resultado efectivo.
Obviamente tampoco es que hagamos conforme a nuestra opinión o un sentido random de
cómo orar, sino que también es conforme a lo que está escrito.
Nos ayuda a entender qué da la sabiduría, qué da la revelación, qué es lo que brinda
el ser lleno de conocimiento de su voluntad.
Porque obviamente, Pablo, no es que se inventara de la nada o que tal vez sólo el
Espíritu Santo le pudo haber dicho, sino que tal vez él pudo haber leído la
escritura, comprendido lo que dice y, por lo tanto, llevarla a una oración.
Que es algo que pues uno va o que Dios puede estar enseñando por medio de las
escrituras a la hora que nosotros estamos leyendo.
Por ejemplo, en el libro de Job se muestra cómo Job se levantaba todas las mañanas a
interceder por sus hijos, porque no se que ellos habían pecado en su corazón.
Entonces, obviamente, cuando uno lee eso, busca comenzar a levantarse en la mañana
para orar por otras personas o, por lo menos en mi caso, cuando yo lo leí,
me comenzó a incentivar a decir, bueno, voy a tratar de ser como Job,
levantarme muy de mañana y orar por algunas
personas porque tal vez han pecado en su corazón.
Entonces, menciono esto porque ahí la Biblia nos deja ver muchas cosas.
Obviamente, el Espíritu Santo también revela a través de lo que uno va leyendo,
lo que uno necesita en ciertas etapas de la vida para que nosotros podamos
interceder de mejor manera por otras personas, porque claramente es una de las
cosas que hemos estado hablando con relación a Pablo y la Carta de Colosas.
No solamente él envía el mensaje, no solamente él transmite la instrucción,
sino que también él mismo se entrega a una
intercesión u oración por la Iglesia de Colosas.
No solamente de por así decirlo, ya envío la carta, me limpio las manos y
ahí quedó todo resuelto, sino que también él está una oración previa al envío de la
carta y posiblemente imaginaríamos que durante y después de recibir la carta.
Ok, entonces vamos a continuar acá con lo que es Colosenses capítulo el versículo
12, que es donde estamos también nosotros enfocándonos.
Y dice de la siguiente manera, dando gracias al Padre que nos ha
capacitado para compartir la herencia de los santos en la
luz, para compartir la herencia de los santos en la luz.
Ok, hemos estado hablando aquí varias situaciones con respecto a este versículo,
ya que una de las cosas en las cuales hemos enfatizado es de que nosotros,
por ser personas terrenales o materiales, tendemos a ver las
cosas que están en la tierra y obviamente actuar conforme eso.
Obviamente, por ejemplo, si a alguien le regalan un carro o tiene un buen trabajo,
obviamente él daría gracias por eso, porque le está regalando y él claramente
lo está viendo con sus ojos y por lo tanto es inclinado
a gratitud, si la persona es agradecida también.
Pero de alguna manera ya tenemos esta parte de que pensamos que eso es alguna
manera de agradecer, pero si en dado caso nos quitaran un trabajo o nos quitaran el
carro que nos la acaban de brindar, pensaríamos
de que no deberíamos agradecer por eso.
Pero, ¿qué pasa si el trabajo puede ocasionar después una enfermedad y esa
enfermedad pues genera gastos económicos y eso genera también una disrupción familiar?
Entonces puede ser que Dios quite algo para evitar un montón de cosas.
Obviamente uno no lo está viendo porque uno no entiende el aspecto espiritual.
De igual manera, un carro puede ser de que alguien iba a
usar el carro, tal vez iba a chocar, iba a caer enfermo, etc.
Pero obviamente uno no lo ve.
Por cuanto uno no puede ver ese panorama espiritual,
uno no necesariamente da gracias por eso.
Entonces una de las cosas que hemos estado hablando es de que Dios en su
misericordia, a veces por la medida de la escritura
nos permite ver aquello que es invisible para nosotros.
Por eso la Biblia habla de lo que es visible e invisible.
Y hay muchas cosas espirituales que han sido dadas a nosotros, pero no las vemos.
Por lo cuanto no las vemos, no agradecemos.
La Biblia nos deja ver muchas cosas que ya Dios nos ha dado a nosotros y una de ellas
es lo que aquí dice la herencia de los santos en la luz.
Y claramente esta herencia de la cual hemos venido hablando, que a veces puede
sonar misteriosa, por lo menos para mí, porque en ciertos casos no es como que dé
detalles de todo lo que la herencia puede ser.
No quiero decir que no pueda decir la Biblia que puede ser esta herencia,
porque hay muchos versículos que a veces nos dan un
panorama de la herencia que Dios tiene para nosotros.
Por ejemplo, dice que a los levitas le dijeron yo seré tu herencia.
Y también el servicio que le tenían a Dios era su herencia.
Entonces, obviamente nosotros cuando estamos
en Cristo lo tenemos a Dios y servimos a él.
Entonces es parte de nuestra heredad.
También la palabra dice que nos ha sido dado al
Espíritu Santo, que es las arras de nuestra herencia.
Tengo que entender que es un adelanto o una confirmación o como diríamos en otra
traducción como un pago por adelantado para que entendamos nosotros lo que nos
espera en los cielos o que nos espera
prácticamente en el tiempo final para con Dios.
Entonces menciono esto por el hecho de que nosotros debemos aprender a dar gracias no
sólo por lo que vemos, sino por lo que Dios
ya tiene para nosotros en diferentes maneras.
Entre una de ellas sólo ya es el sentido de haber sido salvados.
Ya tenemos la capacidad para agradecer, no porque sólo haya sido un evento
momentáneo nosotros en nuestro tiempo de agradecer a Dios por nuestra salvación,
sino que realmente nos ha... la salvación que
ha sido hacia nosotros ha sido sumamente grande.
Esta salvación que Dios nos ha dado no es algo
pequeño, sino que es algo sumamente grande.
Por esa razón tenemos que constantemente entender y ver la salvación que Dios nos
ha dado y muchas otras cosas espirituales las
cuales tal vez no logramos entender o asimilar.
Por lo cual es importante que nosotros leamos la palabra para conocer estas
herencias o esta herencia o algunas otras cosas espirituales que Dios ya nos ha dado.
Por lo cual eso nos ayuda a agradecer.
Por ejemplo la Biblia también dice que nosotros...
sus misericordias son nuevas cada mañana.
Es decir, es algo que no estamos viendo necesariamente, ¿verdad?
Porque como mencioné, puede ser de que alguien
casualmente perdió el trabajo y se levantó otro día.
Él no ve la misericordia de Dios ese día.
Él ve que no tiene trabajo y por lo tanto tal
vez dice, Señor, ¿por qué no me has dado trabajo?
En lugar de tal vez decir, Señor, gracias porque
me has dado un día más para bendecirte y amarte.
Igualmente si yo puedo hablar de carros, familias, enfermedad, muchas cosas.
Nosotros nos enfocamos en lo que vemos terrenal, pero no en lo que ya hay en la
forma invisible o lo que no ven nuestros ojos.
Entonces la Biblia nos lleva a eso, a agradecer y a entender eso.
Pero bueno, entonces a lo que quiero dar a entender acá es de que también dice que
nos han sido capacitados, del cual también hemos hablado, de la capacitación que no
necesariamente es por un sentido de instrucción, ¿verdad?
No necesariamente aquí está... o la palabra en el griego no habla de un
sentido de instrucción como tal, sino que habla
de un sentido de transformación o de dar algo.
Por eso pusimos el ejemplo... pusimos dos ejemplos, ¿verdad?
El ejemplo de las branquias en el sentido de que si yo quiero enseñar a alguien a
permanecer debajo del agua sin respirar, yo le puedo instruir.
Pero obviamente eso va a llevar tiempo en lo que lo instruyo, en lo que él practica
y diferentes cosas, inclusive el tiempo que él puede durar sin respirar bajo el
agua, porque también creo que me puede servir para ciertas cosas.
Pero si yo vengo y le doy branquias a la persona, entonces obviamente la persona ya
se va a quitar ese problema de no poder respirar bajo el agua y ciertas limitantes
que ya se tienen solo con el hecho de la práctica, ¿verdad?
Porque hagamos de cuenta que una persona puede tal vez durar, qué sé yo,
tres minutos o un minuto así sin respirar, no sé cuánto puede ser lo máximo,
pero si le doy las branquias, pues esa limitante se rompió.
La persona puede libremente, sin que le dé una gran instrucción y que él esté
practicando, simplemente ya lo tiene, ¿verdad?
Y por otro lado, pues también hemos hablado de que no es solo el hecho de dar
la capacidad, o sea, se da la capacitación en el sentido de, en este caso,
las branquias, pero luego se puede dar una instrucción ya después de eso.
Es decir, yo le puedo enseñar a alguien cómo se mueve dentro del agua,
por así mencionarlo.
Ahora, en el caso bíblico, porque mencioné este caso de una de las maneras que lo
entendí, pero en el caso bíblico también se da el caso de que en el libro de
Ezequiel dice que Dios cambiaría nuestro corazón de piedra a un corazón de carne
para que nosotros pudiéramos cumplir con la palabra del Señor.
Entonces, tuvo que haber una transformación, tuvimos que capacitarnos
dándonos un corazón de carne para que así podamos nosotros cumplir con la palabra.
Y por eso también ya nos habla también de que dándonos el corazón de carne nos puede
instruir, por eso dice, y escribir en sus corazones, en sus mentes y sus corazones,
para que guarde mi palabra.
Entonces, ahí nos vemos cómo nos dan la capacidad en un sentido transformador,
pero también nos dan la instrucción para que uno pueda, por así decirlo,
para que uno pueda disfrutar de la herencia o, en este
caso, compartir la herencia de los santos en la luz.
Cuando habla de compartir, estamos hablando de varios sentidos, porque...
y es lo que quiero enfocarme hoy, porque cuando hablamos de compartir,
no sólo hablamos necesariamente el hecho de decir, por así mencionarlo,
de decir sobre lo que es la herencia, sino que habla de que nosotros somos parte
ahora de un grupo de personas que vamos a compartir esa herencia.
Es como, por ejemplo, yo tengo un hermano.
Obviamente si por alguna razón mi... pero hagamos cuenta mi abuelo, que tenía seis
hijos, creo que eran cinco, no me recuerdo.
Él falleció.
Entonces, cuando él falleció, él le dio la herencia.
Entonces, él tenía una casa y él dio esa casa.
Entonces, en esa casa, ya dentro de la herencia, él dividió prácticamente esa
casa en partes, porque él sabía que iba a fallecer y, por lo tanto, él dejó la casa
como la herencia, y prácticamente esa casa estaba compartida entre todos.
Entonces, es lo que aquí dice, capacitados para
compartir la herencia de los santos en la luz.
Es decir, Dios nos ha dado algo a todos nosotros, que es su gloria, y nosotros
vamos a compartir entre todos los hermanos de esta gloria.
Pero también significa que nosotros aprendamos a compartir esta herencia,
no sólo en el sentido de que vamos a ser partícipes de ello, o como la Biblia
menciona, de coherederos juntamente con Cristo, sino que también tenemos que ver
el otro sentido y otro aspecto de que tenemos que alegrarnos porque las personas
estén viviendo de la herencia en Cristo Jesús.
Alguien podría pensar que es una cuestión puramente lógica, verdad, que es algo
normal que nosotros deberíamos compartir la herencia con otras personas,
pero de alguna manera a veces no está funcionando eso de esa manera.
¿Por qué lo digo?
Porque cuando vemos el caso del hijo pródigo, la persona que estaba y era de
heredero prácticamente, él no se alegró porque su hermano iba
a regresar otra vez a compartir una heredad con él y su padre.
Más bien, él comenzó a juzgarlo y cuestionar a su hermano y también al padre
por qué estaba haciendo una fiesta para él, y él no
había recibido otra vez ni un corderito, un cabrito.
Entonces vemos que la persona no estaba con el sentido de compartir la herencia,
sino que estaba restringiendo prácticamente este sentido de compartir la herencia.
Y eso es una de las cosas que nosotros tenemos que comenzar a observar,
que hay cosas que nosotros tenemos que realmente no la estamos compartiendo.
Hay palabra de Dios, edificación que Dios nos ha dado, que no se está transmitiendo,
que no se está compartiendo, que la estamos
nosotros reteniendo para nosotros y no brindarla.
En bajo dos sentidos, bajo el sentido estricto de no querer compartirla,
porque ahí es donde entra por ejemplo el caso de los fariseos, cuando Jesús dice
que a ustedes se les han dado las llaves del reino de los cielos, pero ustedes no
han querido entrar ni han dejado entrar a otros.
Entonces a ellos Dios les dio algo, los capacitó por así decirlo, para algo,
pero ellos no quieren entrar ni dejan entrar a otros.
Es decir, no sólo en el sentido de que no, mira, no vamos a entrar nosotros,
tomen ustedes, sino que están bloqueando por así decirlo el paso para que las
personas puedan recibir de lo que ellos no quieren.
Entonces, qué quiero entender con esto, de que hay muchas personas que a veces tal
vez no puede, puede ser que alguien dirá, no hermano, pero cómo hace eso?
Puede ser de que las personas no quieran compartir lo que Dios les ha dado,
no quieran por así decirlo expresar lo que Dios les ha brindado a ellos y puedan de
alguna manera sólo brindarles ciertas cosas a las a las demás personas.
Bajo el otro sentido que podemos mencionar, no sólo en el sentido egoísta,
porque lo que hemos estado mencionando aquí es egoísmo, verdad?
Quien no quiere compartir o no quiere brindar por diferentes razones,
ya sea por ego, altivez o porque si quieren creer mejor, si quieren depender
de él, entonces no se está brindando a las personas lo que deberían brindarse.
Y hay otro sentido que podemos colocar, el sentido de lo que puede ser lo que
aparece en la... no es parábola, es la historia cuando vemos a una mujer,
creo que era viuda o anciana, que ella da todo lo que
tenía, pero dice que los ricos daban de lo que le sobraba.
Entonces vemos ahí que ellos no estaban compartiendo todo.
Ellos compartieron o dieron lo que les sobraba.
¿Qué quiero entender esto?
Ya está hablando a un sentido espiritual.
Hay muchas personas que son ricas en el espíritu, es decir, que tienen mucha
palabra, tienen mucho el espíritu de Dios, pero le están dando al cuerpo de Cristo
las sobras, le están dando al cuerpo de Cristo lo que
ellos... tal vez más les abunda, por así decirlo, verdad?
Ciertos temas, ciertos puntos, pero no se están dando, no están
compartiendo toda la riqueza que Dios les ha dado a ellos.
No la están dando a la casa del Señor, porque claramente lo
que los ricos tenían lo daban en las ofrendas o en el altar.
Pero esta mujer viuda tenía poco, pero lo dio todo.
Por eso que hay ciertas personas en el Evangelio que tal vez no tienen una gran
riqueza espiritual en desmedida como algunos otros
ministros, pero ellos están dando todo lo que tienen.
Tal vez pueden tener poca palabra, pero esa poca palabra la están transmitiendo.
Tal vez no tienen una gran gloria como tal vez otros ministros
que puedan haber sido de renombre a lo largo de las eras.
Pero si están transmitiendo y orando por mucha gente.
Pero hay otras personas que pueden ser ministros, por ejemplo, de alto alcance,
si lo queremos llamar así, pero no necesariamente le
están dando todo lo que tienen de parte del Señor.
Sólo están dando lo normal, lo general, si lo queremos
llamar así, y no todo lo que Dios les ha dado.
Entonces tenemos que comenzar a ver realmente lo que es el sentido de
compartir y no compartir sólo así de la nada, así como.
Ah, bueno, ahí está.
Como cuando uno a veces, a veces pasa cuando alguien va a un carro y de repente
alguien le pide y lo que él hace es saca un
par de monedas y lo que hace es entregarlas.
Entonces, así a veces pasa con creo, considero, basado en lo que la Biblia
menciona de los ministros que pueden tener mucho, lo que hacen es sacar un par de
fichas espirituales y entregarlas y no necesariamente brindar todo lo que Dios
les ha dado a ellos en abundancia al pueblo y cuerpo de Cristo.
Entonces tenemos que comenzar a ver la manera de cómo ser más diligentes en poder
compartir lo que Dios ha brindado de esta herencia.
Estamos hablando aquí puramente también bajo
el sentido de las personas que están en Cristo.
Claramente también hay una idea de este sentido de compartir la herencia de
aquellos que no conocen a Cristo y que necesitan conocer a Cristo y que sean
ahora copartícipe de nosotros en la herencia que tiene Dios para nosotros.
Entonces vemos que esta idea de compartir la herencia y edificarnos en la herencia
del Señor también es algo importante que debemos
tener, pero a veces nosotros no lo hacemos ya.
Entonces, y no buscamos a veces hacerlo.
A veces nos podemos restringir a nuestros hogares y hay que ellos miren cómo haga.
Yo me quiero hacer responsable.
Algunas otras personas pueden decir algo como... hay personas que dicen,
si él no lo hace bien, entonces mejor que no lo haga.
Entonces hay personas que se rigen bajo esa ley, por así decirlo.
Si ellos no consideran que algo lo tienen hecho perfecto, ellos no lo hacen.
El problema está que a veces nunca van a hacer
nada porque hay cosas que no se manejan así.
Entonces es muy importante que nosotros comencemos
a ver la manera de saber cómo compartir.
Obviamente tampoco quiero decir del todo que uno de alguna manera va a compartir
todo un libro o una serie, por así decirlo, teológica sistemática de la
teología, porque obviamente eso es un trabajo extenso y sé que también no todos
tienen... no la capacidad, a veces el tiempo, porque a veces tienen familia,
hijos y tienen que dedicarse a ellos.
Aparte tienes trabajos seculares y no es como
que estén dedicados a un tiempo completo.
Eso yo lo entiendo, pero también se puede hacer.
Creo que en España hay una persona que creo que hizo
comentarios de la Biblia exegético de todo Nuevo Testamento.
Pero lo que quiero entender es que tampoco es eso.
O sea, hay cosas que nosotros ya hemos recibido en Cristo de diferentes maneras,
pero a veces no hemos sabido cómo compartir con otras de lo que Dios nos ha dado.
Y a veces no sólo se puede compartir a través de una transmisión oral,
en el sentido propio de lo que podemos decir, de dar una prédica, por así
mencionarlo, una explicación temática, etcétera, sino que hay cosas que ya
tenemos nosotros muy marcadas y fuertes en nosotros sobre un versículo de la Biblia.
Y tampoco es de que alguien necesariamente pueda hacer una obra magistral de
diferentes tomos, pero sí puede ser que lo plasme en algo tan sencillo como lo que
ahora no sé si tan común sea, lo que se conoce como los tratados, que antes eran
unos papelitos cuadrados o rectangulares donde ponían
un versículo y explicaban acerca de la salvación.
Entonces ya cuando tenían este escrito de lo que se conocía como un tratado,
a veces eran de dos páginas, a veces eran de una sola página, de una sola hoja,
perdón.
Entonces ahí podían escribir algo y eso puede ayudar a veces a cuando uno reparte
tratados, hay gente que lo lee y realmente puede tocar
el corazón de la persona para que vuelva a Cristo.
Entonces si nos damos cuenta tampoco es de que alguien venga y saque un libro o un
folleto con 150 mil mensajes, algo así como lo que creo yo sacó Spurgeon,
que Spurgeon si no estoy mal hay un libro que son los bosquejos para predicadores,
que tienen por ejemplo temas bosquejados para que las
personas puedan ayudarse para poder predicar temas.
Entonces obviamente una obra así para alguien como Spurgeon pues claramente lo
podía hacer por la gran trayectoria y muchas cosas que él tenía y por lo que él
podía ver, pero no necesariamente puede ser que nosotros tengamos una serie de 150
bosquejos, pero sí puede ser que tengamos tres o cinco cosas bien cimentadas de
parte de Dios, bien fuertes de parte de Dios y eso transformarlo a un tipo de
recurso, en este caso como mencionó un tratado, que es algo que está escrito a
veces dependiendo de cómo se hace, pero es fuerte el mensaje en el sentido de
lo que uno puede tener bien sólido o simplemente un folleto o trifoliar,
hay sin fin prácticamente de formas de poder trasladar un mensaje o compartir
tanto con el que es creyente como el que es no creyente, pero a veces obviamente
nosotros vemos más que todo puede ser muy masivo o más en esta época o en esta era
siempre se trabaja ahora mucho por números, o sea siempre se trabajó bajo el
sentido viral, es que este vídeo tiene que ser viral, es que esto tiene que ser muy
viral, es que él tiene 25 mil millones de suscriptores y nos hemos olvidado de que
no sólo es el hecho de llevar el mensaje a una gran multitud de personas, ¿por qué?
Porque a veces también uno no se va a dar abasto, más aún cuando se trata de
enseñanza, un mensaje que a veces es una predicación pues puede llegar a muchos,
pero a veces cuando se trata de enseñar a veces es muy
diferente el sistema de enseñanza, es como Jesús ¿verdad?
Jesús ciertamente predicó a grandes multitudes, pero también él estuvo muy
cerca con pocas personas enseñándoles, entre ellas están los 12 apóstoles y
claramente por eso se habla de los círculos cercanos a Jesús, que obviamente
uno era la multitud, el grupo de sus discípulos generales, porque había no sólo
12 apóstoles sino que también una gran multitud de discípulos, aparte estaban los
12 discípulos y luego estaba lo que se conocía como el círculo de los tres,
que es Pedro, Jacobo y Juan, entonces ciertamente Jesús daba enseñanzas a cada
uno según su relación que tenía y claramente vemos de que había enseñanzas
que eran muy particulares dadas al grupo de los tres, cuando ya había cosas muy
puntuales, Jesús decía venga Pedro, Jacobo y Juan
y los llamaba, a todos los demás los dejaba aparte.
En este caso quiero dar a entender, no en el sentido solamente de que uno
tenga un grupo pequeño, sino que quiero entender de que hay una necesidad de
enseñar o generar recursos para personas que están en nuestro círculo, por así
mencionarlo, pequeño, que no necesariamente va a ser masivo,
porque a veces siempre queremos manejarlo bajo lo masivo, pero también hay personas
que necesitan que nos rodean un recurso muy puntual, en este caso una enseñanza,
una prédica, que no necesariamente también tiene que
ser audible, puede ser escrita o puede ser bosquejada.
Ahora en la actualidad hay un gran sin fin de formatos, marcos o formas o medios para
transmitirla, están lo que son los podcasts, los live streams, cuestiones
para debates o compartir en diferentes ámbitos, y hay varias cosas que nosotros
podemos realmente ocupar, pero a veces siempre a veces, tal vez por la época que
nos creemos menos, siempre lo queremos ver a veces bajo un índole masivo,
pero también sabemos que, y también pues el hecho de que uno puede decir es que no
tengo mucho que dar, a veces no es mucho bajo el sentido de, como ya mencioné,
la gran cantidad de cosas que se puedan dar, por eso mencioné también a los ricos,
porque los ricos tenían mucho, pero daban poco, la otra tenía poco,
pero lo dio todo.
Entonces como vuelvo, repito, no es que nosotros simplemente digamos, no hermanos,
que yo no sé mucho, bueno no sabe mucho, pero sabe algo, ese algo que usted cree
que sabe o sabe, lo puede compartir a la persona, por así decirlo, si usted tiene
un solo mensaje y ese solo mensaje se lo aprende bien, obviamente lo va a compartir
de una buena manera, de una manera dedicada y entregada, a veces pensamos
nosotros que tenemos que tener una gran cantidad de mensajes y no necesariamente,
claro tampoco estamos diciendo que uno se quede estancado en el sentido de lo que es
compartir la palabra o compartir lo que es de Dios, porque obviamente entre uno más
va aprendiendo, no es únicamente para las demás personas, es una para una
edificación personal y un conocimiento de Dios Padre, pero obviamente también uno,
si aprende bien algo, lo puede compartir a otras personas para que esas personas
disfruten de lo que nosotros disfrutamos también con Cristo, que claramente todos
nosotros tenemos un testimonio, cuando hablamos de testimonio no es
únicamente bajo el sentido de decir el Señor me sacó a mí de la drogadicción,
sino que obviamente aunque ese panorama se da, también significa que Dios en ese
proceso nos enseñó con su palabra, con su cariño, con su amor y su ternura,
cómo nos sacó y nos rescató de esas tinieblas y obviamente tiene un marco
espiritual, por así decirlo, en palabra, muy marcado.
Entonces uno puede testificar, no bajo el sentido de decir el Señor me
libró de las drogas solamente, sino testificar de que Dios es un Dios que
liberta, que uno ha vivido y experimentado que Dios nos ha libertado, nos ha sanado,
nos ha consolado y eso ya es una vivencia que prácticamente a través de la palabra
la fortalecemos y podemos ordenarla y compartirla como lo que hizo Lucas.
Lucas tenía una información que tal vez no estaba ordenada, que si era verdadera,
y cuando hablo de ordenada no estoy hablando de que alguien lo predicó en
desorden, sino que el mismo Lucas dice que nos han predicado acerca de Cristo,
es decir, por ejemplo de repente vino Pedro predicándoles sobre una parábola de
Jesús, de repente también vino Juan predicando y predicó de otra parábola de
Jesús, pero tal vez una estaban... Pedro habló acerca de los
últimos días con Jesús y Juan habló de los primeros días.
Entonces obviamente el primer mensaje llegó antes, el de Pedro.
Pues esto es un ejemplo para ilustrar esta situación.
Entonces Lucas dijo, bueno, ¿qué fue primero, lo de Pedro o lo de Juan?
Ah, ok, fue primero lo de Juan.
Vamos a ponerlo primero y luego ponemos lo de Pedro.
Entonces él ordena la enseñanza y luego la transmite y por eso
tenemos el evangelio de Lucas y lo que es el libro de hechos.
Lucas es como el primer tomo y el hecho es como el
segundo tomo, o podemos llamarlo parte uno, parte dos.
Y vimos de que aunque es una sola obra o dos obras, pero es una obra memorable,
es decir, que duró por muchos años.
Y ahora nosotros podemos aprender y compartir de este
caso el libro de Lucas u otro libro de Juan, ¿verdad?
Porque tampoco... y hay otros casos, como por ejemplo, si podemos llamarlo la
carta de Filemón, no es una necesariamente una obra de miles y miles de líneas.
Es solo una página, creo que es, no sé, creo que son como unos 15 versículos.
Igual podemos hablar de segunda de Juan, tercera de Juan.
Son obras pequeñas que inclusive tal vez algunas personas no le ponen mucha
atención, tal vez por lo mismo que es pequeño, porque tal vez no piensan que le
pueden sacar mucho provecho a lo que ahí dice.
Pero cuando uno ve, realmente hay una gran riqueza en esos versículos, pero en esas
cartas, cuando uno se detiene a verlas, se trae un gran, no sé si llamarlo de esta
manera, un gran potencial para aprender y compartir con otros.
Y claramente a mí me ayudó también con el caso de mi abuela cuando falleció hace,
creo que fue el año pasado.
Y que claramente Dios nos salvó a través de esa carta.
Cuando yo le pregunté al Señor que hay que leer con ella
y con mis tíos y el Señor me colocó segunda de Juan.
Y esa carta decía el anciano a la señora elegida
y a sus hijos a quienes yo amo en la verdad.
Y no solamente yo, sino todos aquellos que andan en la verdad conforme a la verdad
que está en nosotros y permanece con vosotros para siempre.
Y me di cuenta de que Dios le estaba diciendo a mi abuela a la señora elegida y
que a sus hijos eran aquellos que andaban juntamente con ellos en la verdad,
porque también mis tíos son creyentes.
Entonces hay muchas cosas que nos habló ahí cuando lo
estuvimos leyendo, inclusive cuando meditaba después de eso.
Y una de las cosas también en esa carta decía porque tengo muchas cosas que
escribirte, pero no lo quiero hacer porque espero
verte cara a cara para que vuestro gozo sea cumplido.
Y obviamente eso nos hablaba de que la muerte de mi abuela iba a estar cercana.
Que Dios obviamente podía darnos muchas enseñanzas o muchas predicaciones,
pero nos iba a dar lo necesario de enseñanzas o lecturas, como nos reuníamos
con mi abuela cada 15 días y unos mis tíos, para que nosotros seamos edificados,
para que ella fuera a ver a Dios cara a cara, para
que el gozo de mi abuela y de nosotros sea cumplido.
Entonces obviamente hay otras cosas que he aprendido antes del suceso que pasó con mi
abuela, pero lo que quiero entender es que puede ser algo pequeño, pero fue
sustancial, fue poderoso y fue preciso, etcétera.
Y una carta que tiene 13 versículos, que a veces uno la pasa de largo o
ignorándolo, pero creo y considero que es muy importante.
Entonces menciono esto por el hecho del compartir, que por eso también la dice que
partas tu pan con el hambriento, que no
necesariamente tenemos que tener mucho para compartir.
Y si tenemos poco, podemos prepararlo en un buen regalo, por así decirlo,
de una buena forma.
Que a veces uno, tal vez por la costumbre que está expuesto a vídeos de YouTube,
predicas, etcétera, no lo está considerando.
Y obviamente cuando uno está en la universidad o uno tal vez comparte con
otros hermanos o uno va a veces a librerías cristianas, uno de repente dice
bueno esto está interesante en el sentido de que uno encuentra trifoliares,
tratados, una gran cantidad de cosas para compartir con creyentes y con no
creyentes, para poder llevar el mensaje del evangelio.
Y a veces es tan sencillo, a veces con un llavero y una nota bíblica.
O sea, son cositas que Dios nos va a dar la sabiduría para compartirlas, y es bello.
No, te acuerdo y repito, no es necesariamente que uno tenga una infinidad
de versículos, pero hay cosas que se puede compartir.
Pero avanzando acá, porque también lo que quiero resaltar hoy es el hecho de
compartir la herencia, tanto con creyentes como no creyentes, y dice lo siguiente,
en el versículo 17 del capítulo 6, dice te rescatará el polo judío y los
gentiles a los cuales yo te envío, 18, para que les abra sus ojos a fin de
que se conviertan de las tinieblas a la luz y el dominio satanás a Dios,
para que reciban por la fe en mí el perdón de pecados
y herencia entre los que han sido santificados.
Entonces, si nos damos cuenta acá, aquí vuelve a hablar Dios, pero aquí le
habla Dios a Pedro, diciéndole que Dios quiere usar a Pedro para que comparta del
evangelio de Cristo y que las personas pasen del dominio satanás a Dios.
Y entre una de las cosas aquí también menciona que es
el perdón de pecados y la herencia entre los santos.
Eso nos da a entender a nosotros de que aquel que es creyente tiene que aprender a
compartir, en este caso compartir el mensaje del evangelio.
Es decir, si yo tengo una heredad, tengo una belleza
en Cristo, ¿por qué no compartirla con otras personas?
Alguien dirá, es que hermano, eso ya se sabe, pero a veces no se hace.
Y la gente que está ahí afuera reciente eso.
Y yo no lo entendía antes, pero después lo comencé
a asimilar cuando yo hablé con una persona.
Cuando yo, por ejemplo, estaba en una universidad y me tocó ayudar a calificar a
mi hermano unos exámenes, comprar unos proyectos que se estaban entregando y una
persona que me tocó hablar con ella, me comenzamos a hablar en lo que era un
poco menor que yo, pero comenzamos a hablar y una de las cosas que él me dijo,
me decía, mira, los creyentes no nos quieren
compartir a nosotros de lo que ellos tienen.
Nosotros queremos eso, pero ustedes no nos los comparten, decía él.
Es decir, como que él entendía que el evangelio de Cristo podía ser hermoso y
que ellos miraban a otras personas que tenían el evangelio, lo bello que podía
ser, pero él se resentía diciendo, ¿por qué
ustedes no nos comparten de eso que ustedes tienen?
Y eso fue lo que me hizo ver en ese momento este joven.
Me decía, es que ustedes se retienen el mensaje para ustedes.
Ustedes quieren esa bendición sólo para ustedes, decía él.
Y en parte también es lo que ocurrió con los judíos.
Porque los judíos, a pesar de que yo les di una bendición en el libro de
Deuteronomio, el mismo Dios dice, guarden esto
porque es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia.
Y el mismo Dios dijo que si ellos lo guardaron y los demás pueblos dirán,
¿qué pueblo tan sabio e inteligente es este que tiene un Dios tan cercano a ellos?
O sea que la idea de Dios no era encerrar el evangelio, o en este caso la gloria de
Dios en el pueblo judío o en el pueblo israelita.
Dios necesitaba que todos expandieran las demas naciones.
Inclusive en su momento, cuando vimos, creo que fue, no sé si fue en Romanos 15,
hablaba acerca de que el evangelio ya había
sido dado y expresado también a los gentiles.
Y habían citas en Deuteronomio, Salmos y también en los profetas
relacionado a lo que Dios quería también planeado para los gentiles.
Y que también, como dice el apóstol Pablo en el libro de Gálatas, de que el
evangelio no fue dado a los judíos ni a israelitas, sino
el evangelio había sido dado a los gentiles de antemano.
Eso lo dice Gálatas 3, porque ellos piensan, o en este caso el pueblo israelí
estaba tomando una posición judía, una posición como
que de las tradiciones de la ley del Antiguo Testamento.
Y él les tiene que decir, miren, pero Abraham era gentil, Abraham no era
judío, Abraham no era israelita, él era gentil.
Y Dios le dio de antemano el evangelio a Abraham.
Entonces lo que quiero entender con esto está de que el suceso que aconteció con el
pueblo israelí de cercarse, cerrarse y tratar a todos como menospreciarlos y no
brindarles lo que es la gloria de Dios, eso está pasando igual en el pueblo del
Señor, que no comparto la herencia, que no brinda, tal vez puede ser que se
avergüence o no conoce la magnitud de lo que Dios nos ha dado y se ha olvidado de
compartir con el que es creyente y con el no creyente.
Y por eso nos han llamado nosotros para que esta gloria que nosotros tenemos
compartamos a las personas.
Es decir, no sólo el hecho de ser salvados, porque hoy no es sólo el hecho
que a uno ya te salvaste, listo, pues ya está listo para que te muras,
sino que también es de que nosotros participemos de la
herencia con Cristo y demos a conocer esta herencia.
Ahora veamos aquí 1 Pedro capítulo 1 versículo 3 al 4.
Bendito sea Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo quien según su gran
misericordia nos ha hecho nacer a nueva esperanza, viva,
mediante la resurrección de Jesucristo dentro de los muertos.
4.
Para obtener una herencia incorruptible, inmaculada y que no se marchitará,
reservada en los cielos para ustedes.
Entonces, si nos damos cuenta acá, vemos de que el hecho de que Jesús muriera
en la cruz ciertamente era salvarnos, pero también brindarnos una herencia.
Y obviamente también para eso necesitamos un
nuevo nacimiento para participar de esta herencia.
Entonces vemos de que hay una obra que a veces, y hasta cierto punto también mi
parte, no había observado, visto de esta manera.
Pero a lo que quiero entender es de que Dios nos ha dado
la oportunidad nosotros para que compartamos esta herencia.
No como mencioné al principio, solo bajo el hecho de que bueno estamos
aquí todos compartiendo de esta herencia, sino que también edifiquemos a otros para
revelar lo que es la herencia de Dios al creyente como al no creyente.
Porque obviamente hay cosas que el no creyente no sabe y hay que dárselas a
conocer, pero también el creyente no sabe y hay que dárselas a conocer.
¿Por qué menciono esto?
Porque si vemos Hechos capítulo 19 nos damos cuenta de que Pablo llega con un
grupo de creyentes y le dicen, miren ustedes
recibieron el Espíritu Santo cuando creyeron.
Y ellos dicen, nosotros no sabíamos que había Espíritu Santo.
Y dice que los bautizan el Espíritu Santo.
Y alguien dirá, hermano, ¿por qué tiene que ver el Espíritu Santo con esto?
Es que como vimos en el libro de Efesios dice que el Espíritu Santo es las arras.
Entonces si habla de las arras que vimos en su momento que era un pago por
adelantado o es el adelanto de algo de la herencia que nosotros tenemos en el cielo,
es decir de que nadie les había compartido a ellos de que tenían un pago por
adelantado o experimentar la herencia que
tendremos nosotros cuando todo el tiempo finalice.
Entonces nadie les habló, nadie les comentó de cómo aprovechar esta herencia,
de cómo vivir y disfrutar de esta herencia.
Es lo que hablábamos hace un par de semanas con el hecho del hijo pródigo.
El hijo pródigo no sabía que tenía herencia, no sabía
que podía tomar de lo que su padre tenía y usarlo.
Y el otro que sí sabía, lo usó y lo desperdició.
Entonces lo que quiero entender con esto es de que tenemos una herencia y tenemos
que darle a conocer tanto con el creyente como no el creyente.
Y es porque eso fue lo que hizo Jesucristo en la cruz.
Lo hizo para no hacer acepción de personas, es decir que para que todos
compartan de esta herencia en Cristo Jesús.
Aquí vuelvo a repetir lo de Hebreos 9.15.
Por eso Cristo es el mediador de un nuevo pacto a fin de que habiendo tenido lugar
una muerte para la redención de las transgresiones que se cometieron bajo el
primer pacto, los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna.
Entonces aquí habla de quiénes son los que han sido llamados.
¿Quiénes son los que han sido llamados?
Los que se les predica el evangelio.
Recordemos de que la Biblia dice en la parábola de las bodas de que el Señor
sabía que su hijo se iba a casar y mandó a invitar a todos
y algunos no quisieron escuchar al mensaje de la invitación.
Pusieron excusas como tengo que ir a ver un terreno, tengo que hacer estos asuntos
y luego regresan al... las personas regresan al rey y le dicen mira no
quisieron venir aquellos que habían sido convidados.
Dice ok, vayan por todo lugar, por las plazas,
por todo lugar y traigan a quien encuentren.
Y obviamente nos habla a nosotros del evangelio, pues el evangelio tiene que ser
predicado a todos los confines de la tierra, a cualquier persona que esté
interesada, porque aquellos inclusive que ya están
dentro inclusive del evangelio no le ponen atención.
Y también está hablando de personas que son creyentes que quieren estar enfocados
sólo en sus cosas o ministerios o demás y que se están olvidando de las bodas del
corredor y se están enfocando sólo en lo que ellos quieren.
Entonces, ¿qué quiere entender esto?
De que Dios quiere, miren, vayan y predíquenlo a todos.
Los que quieren, los que tienen que estar reservados, por eso no han venido.
Entonces vayan y busquen a aquellos, tráiganlos.
Entonces vemos de que necesitamos llamar a las personas que algunos tal vez no lo
están aprovechando, tal vez no lo están viendo, pero aquellos que están allá
afuera tal vez sí quisieran entrar, tal vez quisieran recibir de la herencia,
pero obviamente hay que darla a conocer.
Por eso Dios nos llama a ir y predicar el evangelio para
que las personas tengan la promesa de una herencia eterna.
Efesios 5.5, porque con certeza ustedes saben esto, que ningún inmoral,
impuro o avaro que es idólatra tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Aquí hay un punto importante, ¿verdad?
Porque en lo anterior hemos hablado de dar a conocer prácticamente de
lo que es, ¿cómo es la palabra?
Un llamado para compartir de la herencia de Dios, pero obviamente también el hecho
que compartan no sólo significa decir que vengan y entren, sino que habla que se
arrepientan de su maldad para poder participar.
Por eso también se hablaba del cambio de la potestad de Satanás a Dios,
porque tienen que dejar la maldad y la inmundicia.
Es decir, no sólo es el decir, mira, Dios te ama, ¿quieres aceptar a Jesús?
Sino que es el hecho de dar a conocer a la persona que ha pecado y hay una maldad en
sus corazones y que necesitan arrepentirse de sus pecados.
Entonces eso es lo que llama al evangelio.
Por eso Jesús comenzó diciendo, arrepiéntanse
porque el reino de los cielos es acercado.
Entonces llama a un arrepentimiento para poder obtener la herencia.
Si la persona no se arrepiente, no podría ser partícipe de la herencia,
porque la idea es que la gente haga un arrepentimiento para la salvación,
que sea parte de la idolatría para entrar a la forma de vida de Cristo.
Inclusive cuando lo vimos en el momento de seguir el capítulo 11,
se menciona que el corazón duro y prácticamente de piedra era causa de la
idolatría que ellos vivían y las inmundicias, y que Dios iba a darles un
corazón de carne para que dejen a los ídolos para que vayan en pos de Dios.
Entonces ahí habla de un arrepentimiento, un cambio de los ídolos a Dios.
No habla de compartir junto con los ídolos a Dios, no habla de eso.
Eso también lo habla en el libro de Corintios, cuando habla
de participar en la mesa de Dios o la de los demonios.
O sea, no pueden participar en las dos juntos, o de una o es de otra.
Entonces el hecho de la herencia, inclusive nosotros mismos dentro del
cuerpo de Cristo, tenemos que arrepentirnos para gozar y participar de ella.
Inclusive por eso menciona la Biblia, dice arrepiéntase y conviértanse y sean
bautizados a cada uno de vosotros para que puedan recibir el don.
Pero ese don vino, ¿por qué?
Por el arrepentimiento.
Entonces tenemos que dejar las inmoralidades,
las impurezas, idolatría y demás ¿para qué?
Para tener la herencia, para disfrutar de la herencia, para compartir la herencia.
Porque fue lo que vimos también con el hijo pródigo.
El hijo pródigo tomó la herencia, pero la
desperdició por sus vanos pasiones y deseos.
Veamos aquí Apocalipsis capítulo 21 del 1 al 8, 1.
Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el
primer cielo y la primera tierra pasaron y el mar ya no existe.
2.
Y vi la ciudad santa la nueva Jerusalén que descendía del
cielo de Dios preparada como una novia ataviada para su esposo.
3.
Entonces oí una gran voz que decía desde el trono el tabernáculo de Dios está entre
los hombres y él habitará entre ellos y ellos serán
su pueblo y Dios mismo será estará entre ellos.
4.
Él juzgará toda lágrima de sus ojos y ya no habrá muerte ni habrá más duelo ni
clamor ni dolor porque las primeras cosas han pasado.
5.
El que está sentado en el trono dijo yo hago nuevas todas las cosas y añadió
escribe porque estas palabras son fieles y verdaderas.
6.
También me dijo hecho es hecho esto pero hecho está yo soy el alfa y omega el
principio del fin el que tiene sed yo le daré gratuitamente la fuente del agua de
la vida el vencedor heredará estas cosas y yo seré su dios y él será mi hijo pero los
cobardes incrédulos abominables asesinos inmorales hechiceros idólatras y todos
los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y ya sufre que es
la muerte segunda tenemos aquí lo primero la heredad para aquellos que vencieron
es decir aquellos que creyeron en cristo Jesús y caminan conforme su Por otro lado,
nos habla de la herencia de aquellos que no creyeron.
O sea, por eso mencionamos el hecho de compartir el Evangelio.
Porque ciertamente va a haber heredades, sí.
Tanto la heredad que es de la gloria de Dios, como la heredad que va a ser para
aquellos que coparticiparon con Satanás en sus delitos y placeres.
Pero hay algo que mencionar también aquí, por
la parte de lo que es la palabra herencia.
Yo regularmente ahorita lo que hice fue utilizar palabras en español, en la Biblia
de las Américas, de lo que corresponde de herencia.
Si alguien la verifica en el griego, va a haber una pequeña diferencia porque
la palabra que usan en colosenses habla de la parte.
O sea, cuando dice compartir, literalmente sería
compartir la parte de los santos en la luz.
Pero por eso se ha traducido como herencia.
En este caso, esta palabra herencia que manejan acá no hace referencia como a
parte, sino que hace referencia como aquel que recibe una heredad.
Pero entra bajo el mismo contexto, verdad.
Inclusive la de colosenses a veces habla de
como que no tienen suerte o no tienen parte.
Pero también se ha traducido por el contexto como herencia.
Entonces, algo que quiero transmitir con esto está de que
nosotros no tenemos que ser indiferentes o duros de corazón.
¿En qué sentido?
Ah, bueno, yo estoy bien, entonces ¿qué importa que los otros se vayan al infierno?
Eso no sería correcto, verdad.
O yo estoy bien, ¿qué importa cómo les vaya a los demás?
La idea es que hay que entender esto.
Bueno, a mí me está bien, bueno, y si yo puedo apoyar
para que otros les vayan igual que yo, gloria a Dios.
Y también de que si yo puedo compartir a aquellos que no
tienen, también gloria a Dios, porque lo necesitan, verdad.
Por eso que vemos cómo hay una condena, por así decirlo, de lo que se conoce como
la historia que Jesús cuenta sobre lo que es Lázaro y el hombre rico.
Porque el hombre rico tenía sus riquezas, pero no las compartía.
A pesar de que había un necesitado a las puertas de su casa, no le brindó lo que
era, por así decirlo, de las riquezas que al otro sobreabundaba.
Inclusive como dice que estaba a las puertas o a las afueras, siempre lo ignoró.
No sabemos por cuánto tiempo lo ignoró.
No sabemos por cuánto tiempo lo pasó por alto.
Es decir, que él tenía toda la capacidad de ayudar a esta persona que podía estar
siendo méndiga, pero él nunca buscó darle a esta persona.
Nunca buscó proveerle a esta persona, a pesar de que tenía su abundancia.
Algo así como que, ahí mire qué hace, él toma sus decisiones y mire cómo sale.
Entonces, ¿qué quiera entender con esto?
De que él fue condenado por eso.
Cuando vemos ese caso, dice que uno fue al Seol Alto y otro al Seol Bajo y hubo una
conversación entre Abraham y este personaje.
Entonces dice, a ti te dieron tus riquezas cuando estabas en la tierra y él tuvo sus
problemas, pero ahora él es consolado y tú atormentado.
No porque fuera rico, sino porque era un rico que no compartió esa riqueza.
Entonces, tampoco estoy hablando solo de dar, como dirían por aquí, panitos con
jamón o llevarle cafecito a la gente de noche.
Porque realmente, aunque sí es una buena intención y está muy bien, claramente,
el sentido es llevar la palabra de vida.
Llevar la palabra del Evangelio porque tenemos esta riqueza.
Puede ser que nosotros no tengamos ni un centavo
ni para comprar un pan con jamón, ¿verdad?
Pero sí puede ser que tengamos un solo versículo y tengamos
una fuerte enseñanza en nuestro corazón sobre Cristo.
Y eso lo podemos compartir y la gente pueda ser salvada.
Porque realmente la gente necesita de salvación.
Y hay gente que puede tener muchos bienes, pero no tiene salud o no tiene esperanza.
Entonces, una palabra trae salvación.
Es como la mujer del flujo de sangre.
Yo no sé que esa mujer si fuera adinerada realmente, porque dice que había gastado o
había probado todo, había gastado muchas cosas.
O sea, si alguien ya gastó, dice que gastó mucho y ha probado
de todo, significa que tuvo todos los recursos para probar.
Por ejemplo, si hay una persona que se pierde y se pierde su hijo, pues él lo que
hace a veces puede ser una campaña publicitaria de
marketing con tal de encontrarlo por todos lados.
Porque tiene los recursos.
Entonces, esta mujer del flujo de sangre dice que probó con
muchos médicos y muchas maneras, pero no encontró salvación.
Pero sí encontró salvación a través del anuncio
diciendo que Jesús estaba pasando por la ciudad.
O sea, el anuncio fue sencillo.
Aquel que sana está pasando por la ciudad.
Ella salió a correr y dice, si tan solo tocara el borde de su manto, se le salva.
O sea, no fue que ella se leyó un... por así decirlo, de Génesis Apocalipsis.
Ella solo escuchó un anuncio.
Aquel que sana, aquel que salva, está aquí.
Y ella fue.
Entonces, y ella fue salvada.
Ya sea que le brindaron el anuncio.
Cuando habla del anuncio no está diciendo que alguien estaba boceando.
Eso, ¿verdad?
Porque claramente ya había alguna situación a veces de
boca en boca por la fama de Jesús, de que él sanaba.
Entonces hay un evangelio, hay una esperanza.
Aquel que sana está pasando.
Entonces, lo que quiero exaltar es el hecho de que no seamos indiferentes.
No seamos egoístas con el que cree y el que no cree.
Necesitamos compartir el evangelio.
Claramente también necesitamos seguir la dirección de Dios.
Porque a algunos habría que detenerlos para que no hagan las cosas.
Porque tal vez están haciendo, predicando y haciendo de todo,
pero no están en intimidad con Cristo.
Porque obviamente también no es solo de predicar y listo, sino que también hay que
estar en la comunión con Dios, en la intimidad con Dios.
Pero hay unos que hacen lo contrario.
Se enfocan tanto en hacer de todo, así como lo que pasó con Marta.
Ella estaba haciendo con muchas cosas y muchos quehaceres.
Así hay mucho creyente, ¿verdad?
Que está haciendo muchas cosas, actividades.
Aquí y allá, haciendo de libros y de todo.
Y a ellos hay que ponerles un freno y decirles, joven, deténgase un poquito,
vaya a orar.
Vaya a entrar en intimidad con Dios.
Estén en su fidelidad con Dios.
Vaya, entréguense en su intimidad, en oración, en lectura.
Entre en comunión con Él, ¿verdad?
Pero hay otras personas que tal vez solo están en la iglesia obteniendo mucho
conocimiento, intimidad e intimidad, pero no quieren compartir nada.
Eso es todo lo contrario.
Hay que estarlos empujando para que vayan y den a conocer el Evangelio.
Porque ya puede que lleven hasta 20 años estar sentados escuchando un mensaje y
alabando a Dios, pero no quieren ir y dar a conocer su Evangelio.
¿Me explico?
Entonces ellos solo quieren para ellos, ¿pero todos los demás qué?
Bien, gracias.
No, recordemos de que hay una condenación, que la gente
está yéndose al infierno mientras está pasando el tiempo.
O sea, lastimosamente, bueno, no lastimosamente, no podemos hacerlo mucho.
Pero hay unas estadísticas que a veces muestran la
cantidad de muertos por hora o por minuto, creo que hablan.
Y es una cantidad inmensa.
Y no necesariamente esas personas significa que se
fueron, reconocieron a Jesús como Señor y Salvador.
Estas personas están yendo a condenación eterna.
Es como que obtenemos un.
Es como cuando alguien ve una cascada, por ejemplo, hay cascadas en Canadá o en
otros lados y uno ve como la cantidad de agua que cae.
Imagínese ese sentido bajo el sentido de la gente que está siendo condenada y está
cayendo como que fueran cascadas al infierno.
Pues uno no lo asimila, uno lo ignora, uno mientras uno esté bien aquí, que importa.
Pero eso no debería ser nuestro concepto.
Inclusive es un concepto que a veces tenemos terrenal.
Y a veces yo me he ido dando cuenta con el tiempo que a veces uno dice, bueno,
con que mi casa esté bien y yo estoy bien con
mi casa, que ahí miren que los demás como salen.
Y eso es un mal concepto que se ha formado en el
mundo, que gracias a Dios está en el Evangelio.
Dios nos da la capacidad para poder ayudar a otros y nos incentiva a dar a conocer.
No solo por el hecho de la belleza del Evangelio, sino también por el
entendimiento que hay gente que está yendo a condenación, pero que a veces nosotros
no buscamos brindar el conocimiento para
que la gente sea partícipe de esta herencia.
Y Dios nos lo va también a reclamar cuando estemos delante de su trono.
No es una situación solamente propia de aquí en la Tierra.
Cuando estemos en los cielos también nos van a reclamar.
Entonces tenemos que ser conscientes.
Tanto aquel que está haciendo solo muchas actividades, si está metiendo un montón de
departamentos, si está haciendo lo que él quiere, deténgase un poco y vaya a buscar
la intimidad con Cristo para que yo le dé la efectividad de cómo hacer las cosas,
porque a veces también no somos muy efectivos.
Y por otro lado, aquel que solo anda, qué sé yo, oyendo y escudriñando y demás y
no anda predicando, comienza a hacerlo o comienza
a orar a Dios para que le diga cómo hacerlo.
Porque hay formas de compartir.
Dios sabe lo que nos ha dado.
Pero hay personas que también tal vez quieren sacar
unos 20 doctorados para poder predicar el Evangelio.
A veces no va a funcionar así.
Hay cosas que a veces tenemos malos conceptos también en el hecho de que,
no hermanos, es que lo que quiero es sacarlos
un doctorado en teología para poder predicar.
A veces no va a funcionar así.
A veces no es que uno saque un... aunque mucha gente puede
decir, no hermanos, hay que prepararse en el ministerio.
Hay veces que sí, o sea, Dios va a venir y te lo va a dejar a uno, si lo queremos
llamar así, ahí sentadito hasta que uno aprenda
todo lo que tenga que aprender para salir.
En otros casos lo va a mandar uno a la primera.
Hay ejemplos bíblicos, por ejemplo, el caso del endemoniado gadareno.
Ve y testifica a tus familiares acerca de mí.
No lo dejó estar con Jesús.
Lo mandó a predicar.
Y hay otros pasajes cuando dicen también que hay otros que no andaban con Jesús,
pero que andaban predicando y echando fuera demonios.
Yo digo, déjalos, el que no es por nosotros, contra nosotros es.
Entonces, ¿qué pasó ahí?
Ellos ya estaban predicando y ellos no estaban sentados necesariamente con Cristo.
Y así pasa en diferentes casos.
También vimos un Pedro, un Pablo, que él no
predicó necesariamente como apóstol la primera.
A veces uno por los capítulos que están
cercanos lo puede ver así, pero realmente no.
Él creo que para ser llamado apóstol pasaron casi 13 años.
O sea que él estuvo aprendiendo en las sinagogas o en las ruinas con otros
hermanos en las congregaciones para aprender el evangelio, para luego
transmitirlo como apóstol ya en Hechos capítulo 13.
Y claramente fue una formación de 13 años.
O sea, no pensemos de que el apóstol Pablo
de la noche a la mañana comenzó como apóstol.
Sin mencionar también su ministerio como maestro, que no me acuerdo en qué parte de
la Biblia menciona, que dice que entre los profetas y maestros llegaron a ministrar a
una sinagoga o a unos hermanos, creo que dicen.
Ahí no se conoce quiénes son del todo profetas y apóstoles,
aunque uno podría de alguna manera tal vez identificar algo.
Por ejemplo, cuando dicen que eran profetas y maestros, a
Bernabé lo ponen al principio y a Pablo lo ponen de último.
Entonces yo podría de alguna manera podría pensar de que Bernabé tenía un mover de
profeta o tal vez era ministro profeta y Pablo maestro, porque dice que llegaron
profetas y maestros y luego ponen a Bernabé como
primero y a Pablo como último, que era el maestro.
Porque la Biblia claramente dice que Pablo no
era profeta, sino que él dice que él era maestro.
Ahora, claramente no sabemos cuánto tiempo llevó para que él llegara a ser un maestro
de la palabra, pero lo que quiero resaltar con todo esto
es de que hay una necesidad de compartir el Evangelio.
Claramente cuando hablamos de compartir, tampoco estamos hablando de ponerlo en un
estadio o qué sé yo, ir a los parques o cárceles a predicar.
Cuando hablamos de compartir, a veces puede ser con la familia, puede ser con
las personas que están en el trabajo, en la universidad, personas que pueden ser
cercanas, porque a veces, como mencioné, automáticamente ya nos centramos en querer
hacer virales o un estadio o qué sé yo, una campaña ahí en las afueras.
Pero a veces no, no necesariamente es en ese sentido masivo.
A veces puede ser con la familia, una madre compartir
el Evangelio con sus hijos o un padre con sus hijos.
Y una situación familiar, por así mencionarlo,
pero también con personas cercanas, amistades, etc.
Entonces, es parte del Evangelio, es parte de lo que nosotros tenemos.
O sea, no estamos hablando solo en el sentido de ser enviados de misioneros o
solo que uno quiera ir a predicar a parques o solo ir a
orar por los enfermos en las cárceles o en los hospitales.
No lo veamos solo así en el Evangelio.
Hay cosas que son muy particulares y muy cercanas.
Claramente también entiendo el hecho de lo que es el servicio local de las iglesias,
pero también mencionamos el sentido de dar a conocer a Cristo en diferentes maneras.
Y no solo el hecho de que nuestros familiares se conviertan, sino también a
veces tienen que ser edificados en Cristo, en el sentido de la palabra de edificación.
Entonces vamos a orar para entregar este tiempo al Señor y que Dios nos ayude para
poder compartir la herencia con los santos bajo el sentido de aprender a convivir con
ellos, aprender a edificarnos juntamente con ellos en esta heredad, pero también a
dar a conocer a aquellos que no conocen de esta heredad para
que ellos crean en Jesús y puedan participar de esta herencia.
Para la gloria del nombre del Señor.
Siempre claramente bajo la sabiduría de Dios.
Como dice la iglesia, este es el rey del mandato real,
pero el corazón del sabio conoce el tiempo y el juicio.
En otras versiones dice el tiempo y el modo.
Y creo que la Dios ha hablado y dice el cómo y el cuándo.
Entonces Dios nos va a ayudar a todos.
Y no se preocupe alguien.
Tal vez dirá yo tengo muy poco.
Podría decir a alguien yo no sé qué dar.
Dios le va a decir qué dar, aunque pueda dar una
sola cosa, pero yo le puedo enseñar cómo hacerlo.
Y no necesariamente, vuelvo, repito, puede ser que
uno saque un libro como de mil páginas, ¿verdad?
Porque uno también puede pensar que es necesario eso.
A veces no considero yo que pueda ser necesario eso.
O sea, no que no se pueda dar, sino que Dios puede indicar
a la persona la manera de cómo transmitir el Evangelio.
Entonces, Dios nos con su sabiduría e inteligencia nos va a ayudar.
Vamos a orar.
Padre en nombre de Jesús, te damos las gracias
por tu amor inigualable, magnífico y sabio.
Te damos las gracias a ti por todo el amor y la benevolencia.
Queremos dar la gloria a ti debido a tu nombre.
Queremos arrepentirnos de todo pecado, vivir por
ti, para ti, en tu misericordia y tu fidelidad.
Y clamar a voz en cuello por tu salvación.
Te agradecemos por todo el amor, la bendición y la gracia que nos has dado.
Ayúdanos a compartir con nuestros hermanos en Cristo de la herencia.
Para poder edificarnos conforme a esta herencia y
poder dar a conocer esta herencia a otras personas.
Para que todos seamos edificados en la verdad y
podamos gozarnos y alegrarnos en tu bendición.
Porque ciertamente no quisiéramos que personas
fueran echadas al lago que arde con fuego y azufre.
Sino que puedan participar juntamente con
nosotros en la herencia de los santos en la luz.
Para alabanza de la gloria de tu gracia.
Bendito eres eternamente y para siempre Dios de Israel.
Gracias por todo.
Por favor ayúdanos en las estrategias, sabiduría e inteligencia.
Para saber de qué manera dar a conocer tu evangelio.
Diferentes medios, formas, etc.
Para alabanza de la gloria de tu gracia en Cristo Jesús Señor nuestro.
Amén y Amén.
Y por último vamos a hablar también por las personas
que quieren aceptar a Jesús como Señor y Salvador.
Dios y Padre venimos hoy delante de ti para confesarte como Señor y Salvador.
Queremos arrepentir de nuestros pecados, vivir
para ti y buscar tu rostro y tu misericordia.
Queremos hoy Señor ser sujetos a ti, a tu palabra, a tu fidelidad y a tu verdad.
Queremos hoy arrepentirnos de todo mal, porque
si no, no podremos obtener de tu herencia.
Ahora queremos también confesarte como Señor y Salvador
y que tú resucitaste a Jesús dentro de los muertos.
Te lo agradecemos Dios y Padre en el nombre de tu Hijo Jesucristo.
Gracias sea dado tu nombre, queremos hoy reconocer a Jesús como Señor y Salvador y
que tú lo resucitaste dentro de los muertos por causa del sacrificio de la cruz.
Y por causa de que él nos reconcilió a través de ese acto.
Te entregamos hoy todo nuestro corazón y fuerza en el nombre de tu Hijo Jesucristo.
Amén y Amén.
Ayúdanos a ser bautizados en agua, bautizados con
tu Espíritu Santo y participar de la Santa Cena.
En el nombre de tu Hijo Jesucristo.
Amén y Amén.
Muy bien, entonces vamos a orar también por
aquellas personas, por las diferentes necesidades.
Como dice la palabra, mi Dios pues suplirá todas vuestras
necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Dios y Padre, venimos hoy delante de ti para arrepentir nuestros pecados,
reconocerte como Señor y Salvador y buscar tu gracia y tu gloria.
Por favor, provéenos de tu Espíritu Santo, llénanos de tu amor y tu bondad.
Ayúdanos a que nuestro corazón se inclina a tu
verdad y que podamos buscarte con corazón sincero.
Ayúdanos a agradarte, ayúdanos a amarte, ayúdanos a buscarte.
Te pedimos que hoy sí metas nuestro corazón en la verdad, que nos llene de un
espíritu de oración, espíritu de gracia, un espíritu de Elías.
Y te pedimos hoy que nos arrepintamos de todo pecado y de toda maldad.
Te pedimos hoy Señor Jesús que guardes a los ancianos y las ancianas, los padres y
madres solteros y también Padre bendito por los viejos y los huérfanos.
Pedimos de que esta nación de Guatemala y de las personas
que nos escuchan entre en arrepentimiento para esa oración.
Y de que sea guardada este país de todo cartel, terrorismo,
pandillas y de todo aquello que no procede de ti.
Como las ideologías de género u otros tipos de ideologías que se quieren introducir.
Y queremos también Señor Jesús buscarte conforme a lo que tú necesitas.
Entregamos nuestro corazón a ti y damos gloria a tu nombre.
Pedimos que envíes obreros a la misa, porque
la misa es mucha y los obreros son pocos.
Y también pedimos Padre que nuestro corazón salga en tu salvación.
Gracias por todo el amor que nos das, por toda la bendición que nos das y por
toda la fidelidad que derramas en nuestros corazones.
Queremos darte gloria, honra, honor y alabanza por los siglos de los siglos.
Amado Padre y Pastor.
Y pedimos también Padre bendito que te provea de sanidades, de medicina,
de milagros, señales y prodigios a aquellos que lo necesitan.
Y que tu nombre sea conocido entre todas las naciones.
Guarda este campamento y fortalécelo en la verdad.
Y sea tu su protección, librándonos de toda hechicería, maldad e hipocresía.
Para el avance de la gloria de tu gracia en Cristo Jesús.
Amén.
Amén.