Dios bendiga cada uno de ustedes, un fuerte abrazo, paz y gusto a sus vidas.
Estamos hoy, un día domingo 22 de marzo de 2026
a las 9.15 para poder dar inicio a este tema.
Bueno, no tema del todo, pero sí es una serie de comentarios que hacemos,
en este caso, del libro de Colosenses.
Esto lo hemos hecho basado en lo que dice la Biblia.
Entre tanto, que vengo, dedícate a la lectura, a la exhortación y a la enseñanza.
Primero de Timoteo 4.13, que es prácticamente un consejo en lo que Pablo
le dice a Timoteo en lo que yo vengo, pero obviamente entendemos por el Espíritu
de Dios que es Dios diciéndonos a nosotros, o su Hijo amado diciéndonos a
nosotros, entre tanto que yo vengo, entre tanto que viene mi venida,
dedícate a la lectura, a la exhortación y a la enseñanza.
Y es lo que hemos tratado de estar haciendo.
También tenemos de Mías 8, cuando dice que mientras leían le colocaban el sentido,
mientras leían las escrituras.
Entonces, por eso que tenemos este espacio para generar una lectura, pero también a
su vez lo que son las exhortaciones o enseñanzas, o en palabras resumidas,
comentarios.
Así que vamos a orar para entregar este tiempo al Señor
y que el Señor nos ayude conforme a su misericordia.
Padre en el nombre de Jesús, venimos hoy delante de ti para orar, para comprender
de tu voz, de tu amor, de tu fidelidad y tu gracia.
Guíanos hoy para alabar y bendecir tu nombre, para que nuestro corazón se alegre
en tu salvación y podamos adorarte en espíritu y en verdad.
Guíanos Señor y Salvador, fortalécenos, Redentor nuestro,
y dirígenos para hacer las cosas por ti y para ti.
En el nombre de Jesús te lo pedimos, Señor Jesús.
Sostennos hoy y libértanos de toda obra de maldad y de pecado y ayúdanos a poder
transmitir tu palabra con el amor y la bendición que necesitas.
Guíanos hoy Señor Jesús para contemplarte en gloria, para agradarte con todo nuestro
corazón y para exaltarte con todo nuestro ser amado.
Gracias por todo lo que has hecho en nuestras vidas y por todo lo que seguirás
haciendo y ayúdanos y encamínenos en la verdad.
Te lo pedimos por el amor de tu Hijo Jesucristo.
Para la alabanza de la gloria de tu gracia, Señor nuestro, te lo agradecemos.
Háblanos, restáuranos y ayúdanos a ser señores de justicia
y de verdad para la alabanza de la gloria de tu gracia.
Sabemos de que tu Hijo Jesucristo viene
pronto, queremos estar preparados para ello.
Y también declaramos, Señor Jesús, que no nosotros
nos llevamos nosotros, sino tu nombre sea la gloria.
Por tu misericordia, por tu fidelidad, porque tú nos has hecho, y no nosotros,
a nosotros mismos.
Benito seas eternamente y para siempre, amado nuestro, amén.
Y amén.
Muy bien.
Ok, entonces vamos a ir entrando en detalle con esto.
Entonces, esta es nuestra cuarta parte prácticamente del versículo 13,
pero como hemos estado sabiendo, vamos a leer dos
veces lo que es Colosenses capítulo 1, el 13 al 23.
Dos veces, y luego ya entraríamos en la parte de los comentarios.
Hemos estado tomando la Biblia nueva versión de las Américas.
Y como estas tienen títulos, dice la persona y la obra de Jesucristo.
Colosenses capítulo 1, del versículo 13 al 23.
Ok, entonces vamos a leerlo dos veces.
Dice, versículo 13.
Dice, versículo 14.
Por medio de él, repito, ya sean las que están
en la tierra o las que están en los cielos.
21.
Y aunque ustedes antes estaban alejados y
eran de ánimo hostil, ocupados en malas obras.
Sin embargo, ahora Dios los ha reconciliado en Cristo en su cuerpo de
carne mediante su muerte, a fin de presentar a
los santos sin mancha irreprensible delante de él.
Esto él hará si en verdad permanecen en la fe, bien cimentados y constantes,
sin moverse de la esperanza del evangelio que han oído.
Que fue proclamado a toda la creación debajo del cielo y del cual yo,
Pablo, fui hecho ministro.
Muy bien, vamos a volver a leer.
Versículo 13.
Dice, porque él nos libró del dominio de las
tinieblas y nos trasladó al reino de su hijo amado.
14.
En quien tenemos redención, el perdón de los pecados.
15.
Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
Porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en
los cielos como en la tierra, visibles e invisibles.
Ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades,
todo ha sido creado por medio de él y para él.
17.
Y él es antes de todas las cosas y en él todas las cosas permanecen.
18.
Él es también la cabeza del cuerpo, que es la iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los
muertos, a fin de que él tenga en toda la primacía.
19.
Porque agradó al Padre, quien en él habitará toda la plenitud.
20.
Y por medio de él reconciliar todas las cosas consigo,
habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz.
Por medio de él, repito, ya sean las que están
en la tierra o las que están en los cielos.
21.
Y aunque ustedes antes estaban alejados, eran
de ánimo hostil, ocupados en malas obras.
22.
Sin embargo, ahora Dios los ha reconciliado en Cristo en su cuerpo de
carne, mediante su muerte, a fin de presentar a los
santos sin mancha e irreprensibles delante de él.
23.
Esto él hará si en verdad permanecen en la fe bien cimentados y constantes,
sin moverse de la esperanza del Evangelio que han oído, que fue proclamado a toda la
creación debajo del cielo y del cual yo, Pablo, fui hecho ministro.
Y hablar del versículo para poder entenderlo de mejor manera.
A veces nos hemos llevado varias partes, como
ahorita que vamos en la parte 4 del versículo 13.
Pero la idea es comprender bien o entender bien lo que se está diciendo.
Ok, entonces, una de las cosas que hemos tenido claros en Colosenses es de que
Pablo no es parte de alguna manera, por así decirlo, en la Iglesia de Colosas.
Él envía la carta o la epístola a ellos sin necesariamente conocerlos o haberlos
visto, ya que el informe realmente viene de parte de Epafras.
Recordemos que también Pablo no predicaba donde ya había sido predicado antes,
porque él decía que él tiene que ir a predicar donde aún no se ha predicado el
Evangelio de Cristo, para no cimentar, poner un cimiento donde ya existe.
Por esa razón posiblemente no viajó a Colosa, Laodisea
o Hierápolis, o simplemente por dirección de Dios.
Pero sí sabemos de que se conocen con Pafras, posiblemente
fue cuando Pablo estaba sobre encarcelamiento domiciliar.
Y luego él envía esta carta de Colosenses, que es la que tenemos actualmente,
y también que se lea en la odisea.
No sabemos si también la leyeron en Hierápolis, pero
la instrucción era que también se leyera en la odisea.
Hemos visto que él transmite un mensaje a través de lo escrito, pero también no se
queda con lo escrito, sino que también entra en una
oración o intercesión por la Iglesia de Colosenses.
Y por esa razón él transmite sus intenciones de
oración y también lo que ya ha orado por la Iglesia.
Entonces esto es muy importante lo que hemos estado recalcando, que siempre
ciertamente hay que trasladar lo que es la palabra del Señor, pero también hay que
entrar en una oración o intercesión por las personas porque también es necesario.
Y es lo que está colocando el ejemplo del apóstol Pablo.
Claramente también el apóstol Pablo habla, o en este caso, de los versículos del 9 al
11, pero en el 9 al 12 que hemos estado mencionando, ella comienza a adentrarse en
hablar lo que es la salvación, o no tanto la salvación, sino que sería la
idea de aprender a perseverar y ser pacientes, pero ¿en qué?
En la salvación que nos ha dado.
Por eso que el versículo 11 habla acerca de ser fortalecidos con todo poder,
según la potencia y la gloria de Dios, para tener paciencia y perseverar,
con gozo, ¿en qué?
Para dar gracias a Dios Padre que nos ha capacitado
para ser parte de la herencia de los santos en la luz.
Y luego ahí entra el versículo 13 donde dice, porque él nos libró del dominio de
las tinieblas y nos trasladó al reino de su hijo amado.
Entonces él comienza a hablar varias cosas y comienza ya a caer o a llegar a la parte
de lo que es nuestra liberación, es decir, la explicación de nuestra liberación.
Y hay algo muy importante acá que es lo que quiero hoy tal vez reafirmar o
subrayar en este versículo, porque es importante, porque las últimas veces hemos
estado hablando de lo que es el dominio de las tinieblas, de que hemos sido librados
y también hablamos sobre lo que son el reino de los ídolos la semana pasada.
Pero en este punto ya vimos de qué hemos sido librados, por así decirlo.
O sea, hemos estado planteando o pintando ese panorama de que
hemos sido librados y hacia dónde estamos siendo llevados.
En este caso, pues hemos sido llevados al reino de su hijo amado o, como dice el
segundo de Pedro 2.9, de las tinieblas a su luz admirable.
Pero en este caso me quiero centrar de quién, no tanto el qué, o sea,
de qué fuimos librados, sino que quién nos libertó.
Por eso aquí iremos poniendo aquí, por así decirlo, el quién.
¿Quién es el que nos liberó?
Y recordemos de que es parte de las preguntas cuando uno a veces también
estudia algo, inclusive cuando la Biblia también habla del inquirir.
Cuando habla de inquirir hace referencia a veces de aprender por medio de preguntas y
uno puede hacerse preguntas simples como cuándo, cómo, qué, quién o por qué.
Entonces aquí hay algo interesante porque dice nos libró del
dominio, pero aquí hay una palabra dice él nos libró del dominio.
La pregunta sería quién es este él que nos libró del dominio en las tinieblas.
Uno a veces por cuando lee rápido puede decir bueno, el que nos libró fue Jesús.
Pero si nos damos cuenta acá dice y nos trasladó al reino de su hijo.
Entonces aquí hace un cambio cuando habla de trasladar al reino de su hijo.
Entonces ya está hablando no de Jesucristo, sino que está hablando de quién?
Del padre.
Entonces dice porque él, entonces este él de quien habla no está hablando de
Jesucristo necesariamente, sino que está hablando de Dios Padre.
Y por qué también mencionó esto?
Uno, porque dice abajo y nos trasladó al reino de su hijo.
Si es hijo del que está mencionando, obviamente es un padre.
Y también en el versículo anterior, que es el versículo 12, dice tanto gracias
al padre que nos ha capacitado para compartir
la herencia de los santos en la luz.
Y luego viene el 13 porque él que quién es el que se
viene hablando de quién se viene hablando del padre.
Puede que para alguno diga hermano, eso ya lo sabemos.
Alguno puede decir.
Pero esto que qué relevancia tiene, porque también es algo que quiero marcar, es esto.
Y lo que quiero remarcar realmente con la idea
de saber quién nos libertó o quién nos libró.
Es muy importante porque también representa a quién le pertenece la gloria.
Porque ciertamente cuando alguien hace un una gran
hazaña, se le debe de reconocer la hazaña a esta persona.
Y se le debe dar la gloria acorde a eso o la gratitud acorde a ello.
Por eso habla anteriormente de darle las gracias al padre.
Y comienza a explicar cuál es la razón del por qué nos le debemos dar gracias a él.
Nos ha capacitado y nos ha librado.
Claramente una de las cosas que hace Dios padre
fue que por medio de su hijo nos ha librado.
Prácticamente aquí hay un versículo en Colosenses 1 del 19 al 20.
Dice, porque agradó al padre.
¿A quién agradó?
Al padre.
Que en él habitara toda la plenitud.
Y por medio de él.
¿Quién él?
Aquí está hablando acerca de Jesucristo.
Reconciliar todas las cosas consigo.
Habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz.
Por medio de él, repito, ya sean las que están
en la tierra o las que están en los cielos.
Entonces, ¿qué hizo el padre?
Que por medio, así como por medio del hijo creó todas las cosas.
Que por medio del hijo fueron creadas por él y para él.
Ahora también por medio del mismo hijo trajo la
salvación y la reconciliación para todos nosotros.
Pero vemos de que la voluntad de todas las cosas están en el padre.
Inclusive el mismo hijo menciona de que él va a hacer
las cosas para que el Dios padre sea glorificado.
Entonces el mismo hijo le da la gloria a Dios padre.
Y también esto caza con lo que también menciona Salmo 1.8.
Cuando dice la salvación es del Señor.
Sea sobre tu pueblo tu bendición.
Indicando claramente esto por ser de las Américas.
No ponen el nombre como tal, pero en el origen dice la salvación es de Jehová.
Sea sobre tu pueblo tu bendición.
Entonces, aunque pueda parecer que alguien dirá esto, ya lo sabemos.
O que pueda ser no visto de una manera muy clara.
Pero sí es algo que quiero remarcar.
La idea de que el que ha tenido siempre la voluntad
de salvación sobre nosotros ha sido Dios padre.
El que siempre ha buscado la salvación de nosotros, la liberación de nosotros.
Y todo esto ha sido la voluntad de Dios padre.
De él ha nacido.
Inclusive en Efesios 3 habla acerca de eso.
Que a él le plugo, le plació venir y salvarnos por medio de su hijo.
Entonces, ¿quién es él?
Dios padre.
Por eso también en Efesios 1-3 dice.
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
El cual nos bendijo con toda bendición espiritual
en los lugares celestiales en Cristo Jesús.
Para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.
El cual nos amó y buscó adoptarnos por medio de Cristo Jesús.
Y creo que después dice.
Y para presentarnos por causa del amado.
Entonces vimos que ahí están poniendo la prioridad o el énfasis en Dios padre.
Que él nos ha librado y buscado.
Ahora, ¿por qué estoy haciendo este énfasis también?
Porque el énfasis es el gran amor que Dios padre ya nos tiene a nosotros.
Y que él ha buscado no necesariamente buscar condenarnos.
Sino su búsqueda ha sido libertarnos y librarnos.
A pesar de que en él también está el juicio, ¿verdad?
Pero también en él está la misericordia.
La Biblia menciona de que la misericordia se antepone al juicio.
Pero damos cuenta que Dios padre es el juez que va a juzgar todas las cosas.
Pero también en él está la misericordia.
Y en su misericordia no nos entregó literalmente a una condena.
Sino que en su misericordia nos sujetó a desobediencia, como dicen los romanos,
para poder tener misericordia en nosotros.
Y le puso un hold, dirían por ahí, o una pausa a nuestro juicio.
O sea, extendió el juicio para después.
Para que nosotros tuviéramos opción de salvación.
Ahora, ¿cuál es la idea de remarcar esto?
Muchas personas a veces piensan que Dios no los ama.
Inclusive creyentes dicen que lo que pasa es que Dios no me ama.
Y eso es un problema porque Dios ha demostrado
en toda la Escritura cuánto nos ama.
Pero lastimosamente nosotros no estamos viendo el acto de la salvación que Dios
padre ha dado por medio de su Hijo y no lo hemos tenido presente.
Y por eso que nosotros de repente decimos
es que Dios no me ama porque no me contesta.
Dios no me ama porque no me ha contestado esta oración.
O Dios no me ama porque no me ha hecho esto, lo otro.
O Dios no me ama por esto y lo otro.
O sea, estamos buscando formas de entender, de validar
que Dios nos ama por actos que nosotros pedimos.
Pero ya ha sido dado algo o demostrado algo en la
Cruz del Calvario a través de lo que Dios padre hizo.
Dando su Hijo para que nosotros fuéramos salvos.
Entonces que nosotros comencemos a decir de Dios padre que no nos ama y de que
porque no me contesta mi oración, él no me ama.
O porque él no me esto y lo otro, no me ama.
Eso nada más es de alguna manera ir en contra
de la verdadera demostración del amor de Dios.
Porque él ya lo ha demostrado.
Es decir, y él ya ha demostrado de una manera
muy grande lo que es amarnos a nosotros.
Pero nosotros queremos reducirlo a algo muy pequeño.
De que, ah, porque algo así, vamos a ponerlo de esta manera.
Si no me das un dulce, entonces no me amas.
Cuando realmente ya nos dio más que eso.
Nos dio la vida eterna a través de Cristo Jesús.
Y que no fue una cuestión solo de un regalo que no le costara.
Por ejemplo, hay días como la gente dice, ah, ¿por qué no me regalas esto?
¿A ti qué te cuesta si eres rico?
Si tú tienes mucho dinero, ¿por qué no me puedes regalar este carro, por ejemplo?
Si te sobra el dinero.
Pero realmente el Dios Padre, Dios Padre dio a su hijo en la Cruz del Calvario.
Y fue un precio muy grande el que tuvo que pagar.
No solo el hecho de dar a su hijo, sino que ver
como prácticamente lo castigaban y lo ejecutaran.
Por nuestra salvación y nuestra restauración.
Entonces, él realmente se ha dado y ha dado a su hijo,
porque su hijo representa prácticamente todo de él.
Pero a eso nosotros decimos, es que Dios no me ama, es que Dios esto y lo otro,
sin entender el punto de lo que Dios Padre hizo con su hijo en la Cruz del Calvario.
Entonces nosotros, a lo que quiero traer es a una reflexión a nosotros de que
nosotros deberíamos mantenernos fielmente en el hecho de que Dios Padre y su hijo
hicieron un gran, una gran salvación en la Cruz del Calvario.
Porque ciertamente recordemos de que el hijo se sujetó a la voluntad del padre.
Por eso dice, cuando Jesús estaba en la Cruz, dice, padre, hágase tu voluntad.
Pero si fuese posible, pase de mí esta copa, pero hágase tu voluntad.
¿La voluntad de quién?
La voluntad de Dios Padre.
Entonces vemos de que Dios Padre nos salvó
por medio de su hijo en la Cruz del Calvario.
Y que luego nosotros vengamos y digamos de que él no nos ama.
Estamos afrentando de alguna manera, no
estamos siendo realmente agradecidos a Dios.
Y no estamos realmente siendo entendidos de la gran obra y la gran labor que Dios
Padre hizo por nosotros en la Cruz del Calvario por medio de su hijo.
Y eso es algo que nosotros tenemos que tener, comenzar a meditar cada vez más.
Y reafirmar cada vez, Dios me ama porque dio
a su hijo en la Cruz del Calvario por mí.
Y si en dado caso no me quiere contestar una oración o aparentemente no me la
contesta, porque a veces no está contestando
a gritos, pero no lo estamos oyendo.
No por eso no quiere decir que me esté dejando de amar.
Él ya me ha demostrado el amor a través de dar a su hijo en la Cruz del Calvario.
Por eso dice Juan 3.16, de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo un
ingenito, para que todo aquel que en él crea no se pierda más tenga vida eterna.
Entonces ya hay muchos versículos que nos han hablado del amor de Dios hacia
nosotros, pero nosotros a fuerza queremos que nos lo demuestre de otras maneras.
Y eso no considero que sea muy grato de parte de nosotros.
Entonces debemos reflexionar y volver a comenzar a ver otra vez hacia el acto de
la Cruz del Calvario, que nos demuestre realmente el amor de Dios.
Y es algo que inclusive Dios Padre lo ha estado preparando por los siglos, ¿verdad?
O sea, no es como que Dios hasta ahorita me recordé de tal persona.
Sino que Dios desde sus inicios comenzó a preparar el lugar para ser rescatados
todos nosotros por medio de su Hijo Jesucristo.
Por eso que vemos tantas profecías o tantas enseñanzas a través de la Biblia
como lo hemos estado viendo los días sábados con lo que es la Pascua, ¿verdad?
O sea, hemos visto la situación de la Pascua
y cómo la Pascua apuntaba hacia Cristo.
O sea que Dios comenzó a preparar todo este
grupo de enseñanzas, si lo queremos llamar así.
Algo así como que alguien estuviera
preparando un material para luego enseñarlo.
Por ejemplo, hagamos de cuenta, cuando los profesores van a comenzar a
crear clases en febrero, a los directores o demás comienzan a hacer reuniones,
comienzan a crear el material, y todo para que cuando vengan los alumnos
ya tengan todo el material preparado para las enseñanzas.
Entonces Dios Padre hizo lo mismo.
O sea, Dios Padre preparó todos los ámbitos para que nosotros el día de hoy
podamos ver y entender la gran salvación que nos ha dado, porque
nosotros no hemos visto la gran salvación que nos ha dado.
Y nos ha puesto un montón de ejemplos para que lo podamos ver y podamos comprender
esta gran salvación que Dios Padre nos ha dado y nos ha preparado.
Por eso Romano dice, lo que antes se escribió para nuestra enseñanza se
escribió, para que por medio de las escrituras tengamos paciencia y esperanza.
Pero luego de repente caemos nosotros a decir, ah, es que de plano, Dios no me
amas porque no me quieres comprar este carro.
Dios no me amas porque no me quieres dar una esposa.
Dios no me amas porque no me quieres dar un esposo.
Señor que no me amas porque esto.
Señor no me amas porque lo otro.
Entonces no estamos considerando bien, no sé si llamarlo de esta manera,
los sentimientos de Dios por así decirlo.
No sé si sea la palabra adecuada, pero quiero entender que Él está haciendo
y ha hecho muchas cosas por nosotros, pero
nosotros lo queremos reducir a cosas materiales.
Cuando la salvación de Dios ha alcanzado todo ámbito, primeramente lo espiritual y
lo material, lo que está aquí en la tierra.
Porque obviamente al cancelar nuestra deuda de pecado nos quita maldiciones y
obviamente las bendiciones se derraman y pueden también manifestarse en términos
terrenales, aunque no es el punto principal,
porque lo principal es lo espiritual.
Pero el punto está en que debemos voltear a ver lo que ya ha hecho por nosotros,
lo que ya ha traído de enseñanza por nosotros.
Y entre una de estas regalos de su amor hacia con nosotros es su palabra.
Y lo que hacemos es menospreciar su palabra y no tomar este regalo de la
palabra del Señor, que Él también ha preparado
para nosotros, porque Él ha preparado a cada uno.
Y no es de que necesariamente los apóstoles o
profetas o X dijeran, bueno, va a comenzar a escribir.
No, inclusive hay muchos momentos en la Biblia donde Dios mismo le dice,
ven y escriban esto.
Inclusive hay un cántico de una forma de enseñanza, creo que es en Deuteronomio,
donde Dios le dice, ve y escribe este cántico para ellos.
Entonces el mismo Dios les escribió una canción.
Eso lo único que hizo fue Moisés fue apuntarlo.
No digamos, por ejemplo, el caso de Jeremías o algunos otros libros.
También, por ejemplo, el caso de Habacuc, ve y escribe esto
en tablas para que todo aquel que lo lea corra cuando lo lea.
Entonces vemos de que Dios preparó muchos recursos para nosotros, para que
demuestren el gran amor que tenemos, para que tiene para con nosotros.
Pero lastimosamente nosotros no hemos estado
valorando todo lo que Dios ha hecho por nosotros.
Tanto su liberación como sus enseñanzas y el conocimiento
de la verdad que nos está siendo proporcionado.
Y que lastimosamente a veces nosotros lo atribuimos a
hombres y a veces se exalta más a hombres que a Dios.
Por ejemplo, mucha gente alaba mucho al apóstol Pablo.
Creo que hasta lo idolatra cuando realmente él fue
instrumento de parte de Dios Padre y de parte de Jesucristo.
O inclusive a Moisés.
Era como pasaba antiguamente que el mismo Jesús decían ellos los fariseos.
Nosotros somos hijos, somos discípulos de Moisés.
Entonces ellos venían e idolatraban a los personajes cuando realmente todo era bajo
el propósito de Dios Padre para mostrar al hijo.
Ustedes escudriñan las escrituras sabiendo que ellas tendrán la vida eterna,
pero ellas son las que dan testimonio de mí.
Entonces vemos cómo el Dios Padre nos ha amado tanto a nosotros.
Que nos ha dado a su hijo y nos ha dado sus escrituras para que nosotros lo
aprovechemos y veamos ese gran amor para nosotros.
Pero a veces nosotros vemos mandamientos o vemos algunas otras cosas.
O inclusive es que Dios es un Dios cruel, pero no estamos
fijando los ojos en el amor que nos tiene a nosotros.
No lo estamos viendo de esa manera.
Y por eso no somos gratos ante él, no somos agradecidos.
Y siempre queremos pruebas extras del amor que él ya nos tiene y que ya nos mostró.
Y queremos más cosas, por así decirlo, en
lugar de ver la salvación de Cristo en la cruz.
De que ella nos sacó de algo que nadie más podría sacarnos.
Ella nos libertó de algo que nadie nos podía libertar de eso.
Que por eso tuvo que venir su hijo para rescatarnos a nosotros.
¿Por qué no ser agradecidos?
¿Por qué en un momento difícil no ver hacia la cruz?
No ver hacia las escrituras y dar gracias
al Padre que gracias me salvaste de la cruz.
Cierto, estoy pasando un momento difícil, pero ya
tu amor ha sido demostrado en la cruz del Calvario.
Es decir, no porque uno esté pasando problemas no significa que Dios no los ama.
Ya lo demostró en la cruz.
Es decir, el acto del sacrificio en la cruz que el
mismo Padre dio a su hijo ya demuestra su gran amor.
Y es un amor prácticamente firme.
El que no somos firmes somos nosotros.
Es decir, que prácticamente estamos viendo a Dios como que fuera un humano.
Pero realmente Dios no es humano.
Dios es Dios.
Dios es más grande que todas las cosas.
Entonces, ese amor fue firmado en la cruz del Calvario.
¿Qué más demostración queremos?
Que nos esté pasando cosas aparentemente malas no significa que Dios no nos ame.
Simplemente significa que nos está amando, pero que él necesita que aprendamos cosas,
porque nosotros no somos personas que queramos aprender a veces.
Y que Dios en su amor nos permite pasar por cosas difíciles o dolorosas para
formarnos, para llevarnos al, por así decirlo, al molde de Jesús.
Y que así mismo nosotros podamos ser de ayuda a otras personas.
Como el caso que le dijeron a Pedro, ¿verdad?
Satanás nos ha pedido para zarandearos.
Pero yo he orado por ti para que tu fe no te falte.
Pero cuando esto termine, ve y fortalece a tus hermanos.
O sea, que Dios no lo hizo por gusto.
O sea, Dios Padre no lo hizo por gusto.
O sea, no entregó necesariamente a Pedro por gusto.
Bueno, está OK, está bien, zarandéalo.
Pero ¿para qué es?
Para que diera más fruto Pedro.
Pasó por algo difícil, Pedro, sí, pero también iba a llevar ¿para qué?
Para que fortaleciera a otros.
O sea, el amor de Dios no se pierde, pues.
Y entonces él ya hizo un acto muy grande, muy grande en la Cruz del Calvario.
Y que a nosotros nos ha llevado a que veamos
este sacrificio de Cristo en la Cruz.
Él mismo lo está señalando, lo está mostrando para
que nosotros volteemos a ver lo que Dios ha hecho.
Jesucristo ha hecho por nosotros y el Padre ha hecho
por nosotros, porque realmente fue un acto de ambos.
Y entre una de las figuras que lo muestran es
lo que sucede prácticamente con Abraham e Isaac.
Como Dios le dice a Abraham, ve y sacrifícame a tu hijo, a tu primogénito.
Y es bien importante esa figura, porque recordemos de que por muchos años
Abraham estaba anhelando a un hijo y a este hijo que también fuera su heredero.
Y lo estaba anhelando muy fuerte, que por años él estaba
bajo la espera que Dios le había dicho que le iba a dar uno.
Y tanto fue el anhelo que lastimosamente él termina teniendo otro hijo,
que es Ismael.
Pero Dios le dijo, no, la promesa será sobre Isaac.
Luego él lo tiene y obviamente es una gran alegría, porque imagínense, después de
años y él también ya siendo anciano, pues tiene un hijo llamado Isaac.
Y Dios le dice, mira, dame ahora todo lo que tienes,
o sea, dame Isaac para entregarlo por sacrificio.
Y eso es muy impactante, porque sobre él había tenido una promesa, sobre él había
esperado por muchos años y que ahora no es necesariamente, por así decirlo,
que lo mande a otro país, por así decirlo, que se vaya a desenvolver solo o que lo
abandone en el desierto, sino que estamos hablando de que
él mismo va a ejecutar una muerte sobre su propio hijo.
Y él también entendiendo y teniendo una fe ahora sobre la resurrección, va y lo
entrega y dice y suben para poder darlo en sacrificio, porque
también recordemos de que lo tenían que hacer el holocausto.
Pero él fue detenido porque era esa para Dios, no era un
capricho necesariamente de que a ver qué hace Abraham.
La idea era que nosotros pudiéramos ver a través de lo que iba a suceder en ese
contexto de Abraham Isaac, lo que Dios Padre iba a hacer con su hijo.
Solo lo único que estaba haciendo él era mostrándonos qué es lo que él iba a hacer
y cuál era su fe, por así decirlo, o cuál era su sentir para con la salvación
de nosotros, que la salvación para salvarnos a nosotros Dios Padre iba a
sacrificar a su propio hijo para la salvación de nosotros, pero bajo la
esperanza de que su hijo iba a resucitar también, que era la fe que tenía Abraham.
Entonces, a través de ese acto, Dios estaba anunciando al mundo,
clamándole al mundo de que él iba a sacrificar a su
hijo para que todos nosotros tuviéramos salvación.
Ese acto fue un acto impactante, fue un acto de amor grandísimo,
pero que lastimosamente a veces nosotros no lo vemos, lo menospreciamos.
Y eso resulta cuando nosotros declaramos con palabras, a veces, ah, es que Dios,
tú no me amas, es que Señor, ¿por qué no me quiere dar una casa?
De plano, ya no me amas, me odias.
Y ahí hacemos a veces el gran drama.
Ah, es que si tú me amaras, Dios me hiciera tal cosa, si tú me amaras...
Eso es un gran drama realmente lo que estamos haciendo nosotros, pues,
porque no hemos visto y no hemos considerado el gran peso de lo que Dios
hizo por nosotros, de una gran liberación por nosotros.
Y eso es una demostración de amor.
Si a él ya le costó en la Cruz del Calvario esa
gran salvación, ¿por qué no nos daría otras cosas?
Por eso el Apóstol Pablo dice, si nos han dado a Jesucristo, ¿acaso no
nos darán juntamente con él todas las cosas?
Pero obviamente tampoco es de que Dios nos
vaya a soportar nuestros berrinches, ¿verdad?
Sino que recordemos de que si él se ha vuelto Padre nuestro, porque a la hora que
nosotros hemos creído en Jesucristo y hemos sido engendrados en el Espíritu,
significa que él se volvió nuestro Padre.
Y como Padre, obviamente, va a buscar lo mejor para sus hijos.
Pero recordemos de que nosotros, cuando
somos niños, no escogemos las mejores cosas.
No sabemos qué elegir o cómo elegir las cosas porque somos niños.
Igual pasa en el Espíritu.
Obviamente, como uno ya todavía tiene una edad mayor, piensa
que uno sabe lo que pide o lo que uno quiere, y no es así.
Y Dios obviamente nos va a tratar de una manera como Padre a un hijo, y nos va a
educar como Padre a un hijo, y nos va a meter a
ciertas situaciones para que nosotros aprendamos.
Porque todo lo que se considera aquí va a ser
momentáneo, pero tiene una proyección para vida eterna.
Porque nosotros tenemos que ser moldeados a la semejanza de Cristo, pero a veces
nosotros no entendemos que tenemos un montón de cosas que no son gratas,
que no son agradables delante de él, y que a veces no es sólo que nos van a dar
un montón de teoría para que nosotros se nos quite eso, sino que a veces tenemos
que pasar por las cosas difíciles para que entendamos realmente lo que tenemos dentro.
Porque a veces no lo vemos.
Nosotros tenemos a veces iras, contiendas, burlas, etc.
, y a veces decimos, no, yo no tengo nada de eso.
Y a veces los momentos difíciles nos muestran realmente qué tenemos dentro.
No lo saca a flote, y realmente entendemos que estamos mal.
Por eso que en un principio Job decía, yo qué tengo
de malo, yo no he hecho nada malo, por así decirlo.
Cuando él llega al capítulo 40 de Job, dice, y ahora me arrepiento.
¿Por qué se iba a arrepentir?
Algunos mencionan que dice que fue porque maldijo sus días, etc.
Yo no creo que él se haya arrepentido por haber maldijo sus días y otras cosas.
Yo creo que él se arrepintió porque él consideraba que se sabía todas.
Porque cuando Dios lo confronta a Job, lo primero que lo confronta es,
a ver, dime dónde estabas tú cuando yo construía todo en la tierra.
Dime dónde estabas tú cuando yo hice esto o lo otro.
O sea, que él pensaba que se las sabía todas.
Cuando él dice en el capítulo 42, Señor, habla y yo escucharé y aprenderé.
¿Qué está diciendo ahí?
De que él pensaba que se las sabía todas.
Entonces después dice, me arrepiento.
¿Pero qué fue lo que provocó o que le sacó todo ese tipo de cosas?
La prueba fuerte, la situación difícil, lo
llevó a entender que era lo que tenía realmente.
Porque si no, no se da cuenta.
Igual nosotros pasa lo mismo.
Por eso es que a veces Dios nos mete en ciertas situaciones para forjarnos,
para moldearnos.
Pero esas no son indicaciones o indicaciones de falta de amor.
Porque si fuese así, uno puede decir, es que no amó a Jesús
porque le permitió que fuera crucificado de tal manera.
No, lo amaba, pero porque lo amaba lo usó como un
vaso de honra para que nosotros fuésemos salvados.
Pero tuvo que pasar por cuestiones dolorosas.
Pero el mismo Jesucristo entendió que Dios Padre lo hacía por amor.
Porque era amor para salvarnos a nosotros.
Y también obviamente Jesús no se iba a quedar necesariamente,
o Dios Padre no iba a dejar a Jesús sin un galardón.
Por eso dice que por lo que él hizo, le fue dado un
nombre que es sobre todo un nombre que se nombra.
Entonces nosotros tenemos que comprender que el amor de Dios ha sido tan grande
para con nosotros, pero por no meditar constantemente en el sacrificio de la cruz
y en el amor que Dios ha tenido con nosotros, sacamos dramas de la nada
diciendo que Dios no nos ama o que Dios esto y que Dios no lo otro.
Y hasta hay personas que se han apartado del evangelio por eso.
Hay personas que hasta maldicen a Dios o se
quejan con Dios cuando Dios ya lo demostró.
O sea, ¿por qué tiene que volver a demostrar a nosotros que nos ama?
Si ya lo hizo en la cruz del Calvario.
¿Qué tanta inseguridad puede haber en nosotros
para estar diciendo Señor será que me ama?
Si sólo con el hecho de respirar ya estamos en la misericordia del Señor.
Lo que pasa es que no hemos entendido la gravedad de nuestras maldades.
Aún no hemos entendido la gran maldad que en nosotros puede haber.
Y porque Dios nos tiene en una gran misericordia,
no hemos sido condenados de una vez.
Pero nosotros podemos merecer una condena.
El problema está que no hemos entendido eso.
Por eso en su momento hablamos sobre lo que es
de la libertad a la cual Dios nos ha rescatado.
Pero mi punto es Dios Padre ha hecho una obra salvadora sobre nosotros.
Por eso que a Él le pertenece la salvación.
La gloria es para Él porque nos ha rescatado a todos nosotros.
Él merece que nosotros le rindamos gratitud.
No gratitud necesariamente sólo porque nos
pueda ayudar en el trabajo o en la familia, etc.
Inclusive si no lo hiciera, Él merece la gloria y Él merece la alabanza.
Porque hubo un acto mayor que sobrepasa cualquier acto.
Porque el acto de la cruz no fue un acto cualquiera.
El acto de la cruz es un acto que no puede ser repetible, por así decirlo.
Es un acto muy fuerte que prácticamente Él con un acto maravilloso hizo muchas cosas.
Nos dio las arras del espíritu.
Nos ha hecho hijos de Él.
Nos ha rescatado, purificado, justificado, santificado y
algunas muchas otras cosas a través de ese acto de la cruz.
O sea, no fue una cuestión meramente como cuando a alguien lo invitan a comer.
No fue un acto como que te voy a invitar a que
conozcas otro país y darnos unas vacaciones por allá.
No, o sea, fue un acto realmente excepcional.
Fue un acto realmente que no se podría a veces hasta creer.
¿Por qué lo digo?
Y no lo estoy diciendo porque uno no crea en el sacrificio de la cruz.
Sino porque hay un pasaje en la Biblia que dice que
yo haré un acto tan grande que ni siquiera lo creerán.
No me recuerdo si hay un libro de los profetas que hace esa mención.
Dice yo haré un acto tan grande con ustedes que ustedes ni siquiera lo van a creer.
Porque es algo tan grande y tan maravilloso en este sentido que es el acto de la cruz.
Que nosotros nos quedamos palmados.
¿Cómo así que Él tuvo que morir en la cruz del Calvario?
Que el más grande de todos los seres se haya dejado por azotar y golpear.
Que cualquiera lo podría ver como que este qué débil es, verdad.
Sin saber que es un acto estratégico, un acto de sabiduría.
Con el cual vence al pecado, a la ley y a la muerte.
Y que ahora tenemos vida eterna en Él y
tenemos muchas otras cosas maravillosas en Él.
Pero que a veces nosotros le reducimos a...
¡Ay, Señor, no me amas porque no me has hablado!
¡Ay, Señor, no me amas porque no me regalaste mi casita!
¡Ay, Señor, no me amas porque esto y lo otro!
Volteemos a ver a la cruz para ser agradecidos.
Volteemos a ver a la cruz para recordar que nos ama con amor eterno.
Pero nosotros, lastimosamente, por nuestra mente vanidosa, carnal y otras
cuestiones, pensamos que amarnos es que nos
regalen una paletita o que nos regalen un osito.
Y que tal vez nos den un abracito, pero no.
El mayor acto de amor ya se manifestó en la cruz del Calvario.
La Biblia dice que en la cruz se consumaron todas las cosas.
Es decir, que todo se encerró en el acto de la cruz.
El amor, la sabiduría, la inteligencia, la esperanza.
Todo se encierra en ese acto tan grande del sacrificio en la cruz.
Entonces, por eso que el Apóstol Pablo dice, Y me propuse no conocer alguna otra
cosa sino a Jesucristo y a este crucificado.
Porque ahí se encierra el amor del Padre.
Ahí se muestra el amor del Padre.
Ahí se muestra cómo Dios Padre dijo, miren, ahora
han sido libertados por medio de mi Hijo Jesucristo.
Y como dice la Palabra, no sólo eso, sino que dice
la Escritura, que Él no reconcilia con Dios Padre.
¿Por qué habla de reconciliar?
Alguien puede decir, hermano, pero yo ni le había puesto atención a Dios.
Es más, ni sabía que había Dios.
Pero la reconciliación no se basa sólo en el hecho de que alguien, porque hay gente
que sí se va en contra de Dios, ¿verdad?
Pero la reconciliación no sólo se basa con que
alguien dirá, yo igual no le pongo atención.
La reconciliación se basa para Dios en que Dios tiene una manera de vida y nosotros
con nuestra manera nos volvemos enemigos de Él.
Porque Dios procura el amor.
Nosotros no procuramos necesariamente el amor, o las personas que han estado fuera
del Evangelio no necesariamente procuran el amor.
Y eso va a traer repercusiones a futuro o presentes,
porque van en busca de la egolatría, de la hechicería, etc.
Y obviamente todo eso crea, a nivel global, cuestiones en masa.
Es como una nación.
A veces una nación no comenzó con un millón de
gentes, pongámonos de acuerdo, para ser una nación.
Las naciones a veces comienzan con una familia, con un núcleo familiar,
con una persona.
Es como Abraham.
Abraham sale de burro de los caldeos y de ahí sale una gran nación, lo que hoy
conocemos como lo que es la religión cristiana, o lo que conocemos
prácticamente como todos los hijos de Abraham.
O lo que conocemos ahora como el Estado de Israel.
O lo que es ahora el país de Israel, prácticamente viene de eso.
Comenzó con una persona, Abraham.
Entonces, el punto que quiero llegar con esto es que éramos enemigos de Dios.
Y eso también lo muestra Génesis capítulo 6.
Dice que el designio del hombre siempre era ser lo malo,
y que Dios contendía contra el espíritu del hombre.
Y por lo tanto, no tenía reposo Dios, porque
el hombre estaba enemistado contra Dios.
Y obviamente también hay un contexto ahí, que en su momento creo que hablamos,
de que esa palabra contender también se puede hablar como juicio.
O sea, Dios siempre estaba en juicio con el hombre.
Y por eso Dios tiene que reducir los días para no haber un conflicto entre Dios y el
hombre, porque el hombre siempre estaba buscando hacer lo malo.
Y Dios, por así decirlo, buscaba que el hombre se arrepintiera de lo malo,
pero el hombre no quería.
Y luego dice que Dios habla de una o de dos maneras, pero el hombre no entiende.
Por sueño y visión nocturna, mientras reposa por la noche, hace ver,
creo que menciona sus palabras, para hacer volver de
su mal camino al hombre, pero el hombre no entiende.
Entonces Dios no podía encontrar por así decirlo, un reposo.
Y por eso que en Génesis 6 se habla a Noé, porque en él encuentra un reposo en Noé,
y por eso haya palabra para él, para que traiga y sea proclamador de justicia.
Y por eso que Dios tuvo que enviar a su hijo para hallar un reposo en alguien que
es Jesús y a nosotros darnos salvación para todos nosotros, porque con el hombre
sólo había problema, con el hombre sólo había
contienda, siempre había un juicio con el hombre.
Y por esa razón es de que nosotros éramos enemigos de Dios.
Dios nos, a través de su hijo, nos hace una reconciliación, una
reconciliación, perdón, para que nosotros volvamos a estar en amistad con Dios,
para que nosotros podamos ser ahora hijos de Dios.
Pero obviamente todo eso no lo entendemos,
pues hasta que uno lee la Biblia se da cuenta.
Y no sólo menciona aquí Colosenses, lo muestra el libro
de Efesios y otros pasajes, cómo hace esta reconciliación.
Y no sólo la idea de reconciliar, porque también algunos piensan de que,
algunos dicen es que Dios no le ruega a nadie o ponen así
como que Dios fuera un gran orgulloso y ahí se pone bravo.
No, porque realmente, ¿por qué el creador busca reconciliarse con la creación?
Si la creación de alguna manera es menor.
Que inclusive hay un pasaje de David que dice, y tú te humillaste cuando me
escuchaste, dijo, si no estoy mal creo que dice David, ¿verdad?
Yo me preguntaba hace muchos años, cuando yo comencé en el Evangelio,
¿cómo es que dicen aquí que Dios se humilla para escucharnos?
O sea, ¿cómo es eso posible que diga que Dios
se humilla cuando quiere escucharnos a nosotros?
Y a mí, hace años, cuando yo decía eso, me daba como inclusive a esas cosas de orar.
O sea, como la idea de, ¿por qué voy a orar si voy a orar y Dios se humilla?
Y de alguna manera decía, no voy a orar, pero
porque dijo, no quiero que Dios se humille.
Decía yo, cuando yo oré y él se humille, porque se está humillando al escucharme.
Entonces, ¿cómo es de que el creador, cómo es que él que es creador,
viene y está buscando salvar a algo tan pequeño como nosotros, como una creación,
que inclusive se humille al escucharnos y que inclusive les, a través del Evangelio,
es como que fuera un ruego para que se acerquen otra vez nuevamente a él.
Y que inclusive, según de Corintios dice, nosotros siendo embajadores de Dios,
como si Dios hablase por medio de nosotros reconciliados con Dios.
Pero como si Dios rogase por medio de nosotros, reconcíliense con Dios.
Imagínense la grandeza de Dios, que no se muestra ningún sentido de
orgullo y que le diga a la creación, miren,
vengan otra vez a mí, vuelvas otra vez a mí.
Algo que es mucho menor.
Hablo de mucho menor, porque la dice que nos hizo un poco menor que los ángeles.
Y que obviamente hay mayores glorias arriba de nosotros.
Y que el mismo creador esté diciéndole al hombre, esté constantemente buscando al
hombre, porque dice que nadie puede venir al padre si el hijo no lo trae.
O si no es de parte de Dios, que dice, vinieron a mí aquellos
que no preguntaban por mí, porque yo me presenté a ellos.
O sea que el hombre no andaba ni siquiera con la búsqueda que hubiera un Dios.
Dios mismo los andaba buscando.
Entonces vemos de que no es la idea decir que Dios no nos ama.
Nos ha amado grandemente.
El hombre es el que no ha querido aceptar el amor.
Que no quiere recibir el amor.
Que no quiere sujetarse al amor.
Que no ha entendido el amor.
Y que nosotros deberíamos, como creyentes, dejar esa idea tonta, perdón que lo diga
de esta manera, de estar diciendo es que Dios no me ama.
Es que Dios no me quiere, que por eso no hace esto y lo otro.
Ya lo demostró en la cruz.
¿Por qué demostrarlo otra vez?
Ciertamente entiendo que alguien puede tener dudas
o cuestiones y que tal vez lo haya dicho al Señor.
Y que alguna mente de Dios, por saber que lo hizo en inocencia, porque no conoce tal
acto de la cruz, le puede haber contestado a la persona.
Y demostrado de que le ama, por qué sé yo, le habló en sueños, en una voz,
una visión, etc.
Pero entiendo por qué puede estar comenzando a estar en inocencia.
Pero alguien que ya ha visto el sacrificio de la cruz y lo que Dios Padre ha hecho en
la cruz, que luego venga a decir es que tú no me amas, eso no tiene sentido.
¿Por qué?
Porque Dios Padre ha hecho un gran sacrificio en la cruz.
Y el hecho que nosotros todavía sigamos vivos
es un acto de manifestación que Él nos ama.
Solo que en manifestación de misericordia.
Porque a veces nosotros no estamos haciendo conforme a Su voluntad.
Estamos ignorando a las personas que se van a la condenación eterna.
A veces ni nos interesa.
Y eso es un gran acto de crueldad de parte nuestra.
En lugar de exponer la salvación de Dios, dar a conocer la salvación de Dios.
Seguimos en nuestras propias cosas.
Seguimos en nuestros propios quehaceres.
No nos interesa.
Lo que nos interesa es vivir hoy y ahora.
¿Y qué importa todo lo demás?
Prácticamente seguimos viviendo como personas que no han creído en Jesucristo.
Ignorando el gran amor.
Porque obviamente cuando hay una manifestación de amor,
debe haber una retroalimentación, por así decirlo.
Una reacción.
Cuanto realmente...
una persona demuestra su amor hacia alguien, esperaría
de alguna manera que la persona reaccione a ello.
Más aún cuando hay ciertas magnitudes en los actos.
Cuando a veces uno ve cuestiones ahí, en videos cuando se hace una declaración
de amor, a veces se hace en la playa, a veces
hasta un avión ahí escribe en el aire que lo ama.
Y se esperaría que hubiera una reacción de sorpresa y demás.
Y a veces nosotros como que fuéramos una pared, un tronco que ni se mueve.
Cuando hay una realidad, en este caso una declaración de amor tan grande de Dios
hacia nosotros, y a veces nosotros ni nos inmutamos, pero
realmente debería haber una demostración, una gratitud hacia Él.
Deberíamos... ¿cómo se dice?
Hay un pasaje que dice dar gloria conforme a su nombre.
Decir que nosotros deberíamos amarlo a la manera
o a la medida que Él nos ama a nosotros también.
Se debería esperar eso, pero nosotros no lo hacemos.
Porque no hemos medido la grandeza de su amor y no lo hemos visto, no nos damos de
esa manera, no nos entregamos de esa manera.
Por eso que el mismo Dios dice que al que mucho se le perdona, mucho ama,
porque realmente ha conocido esa gran manifestación, ¿verdad?
Es, por ejemplo, alguien, si nos dice a nosotros que nos perdonan nuestros pecados
y a veces nos dicen, no, es que hermano, yo soy
buena persona, ¿cómo así que me perdonan mis pecados?
Si a mí hasta la gente me quiere, miren hasta...
Paso una noticia y todos me saludan y ahí está alegre y me miran.
Pero si vemos a una persona que puede ser prostituta o una persona que tal vez
estuvo en pandillas o siendo un ladrón, lo acusan de ladrón, la gente tal vez no
lo quiere, tal vez la acusan, tienen cuidado de él.
No digamos una prostituta, que también los hombres la menosprecian, se quieren meter
con ella, tal vez la quieren forzar, se aprovechan, etc.
Obviamente ellos tienen muy marcado cosas conforme a maldad o menosprecios y demás.
Si se le ofrece a ellos y le dice que se le perdonan sus pecados, ellos entienden
de alguna manera mayor lo que puede significar perdonarse los pecados,
que ya no los acusen,
un lugar de que antes no se los daba a nadie, que tal vez aunque ellos quisieran
cambiar o quisieran ponerse una postura, la gente igual estaría ahí constante.
Pero ahora que Dios les va a dar un lugar de honra, les perdonan sus pecados,
pues lo que mismo Jesús dice, las publicanos y las prostitutas van delante
de ustedes en el reino de los cielos, porque ellos sí han valorado y sí
entienden que han sido libertados, que han sido
perdonados, que les ha puesto un lugar de honra.
Si son buenas personas, ¿cómo lo van a creer?
Más bien ellos piensan que deben ser merecedores de que los honren.
Entonces nosotros tenemos que ver en la Cruz del Calvario y estar atentos,
como dice la Biblia, puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.
Y como dijo el apóstol Pablo, pensando en Cristo y este
crucificado y meditar constantemente en ese acto de amor
que Cristo haya muerto por nosotros en la cruz.
Y ver la demostración de ese amor, que es muy interesante porque rompe con
todo el contexto de amor de nosotros, porque nosotros cuando hablamos de amor
pensamos de rosas, en un lugar apartado, colores suaves, o multicolores.
Pero cuando vemos la cruz vemos un acto bien
fuerte, pues una persona ensangrentada, crucificada,
pero eso es un panorama de la demostración de que Él pagó por todos nuestros pecados,
Él quitó nuestra vergüenza, quitó nuestras maldiciones, quitó muchas cosas.
Y aunque el acto puede ser crudo, pero en la sabiduría
celestial demuestra una gran manifestación de amor.
Y obviamente también que Él resucita el tercer día.
Pero nada, por eso que el mismo, creo que es 1 Corintios, menciona y dice
de que si los personajes
tienen un pecado a Cristo.
Pero nosotros hablamos sabiduría de lo que es celestial, menciona el apóstol Pablo.
Y claramente la cruz muestra la sabiduría celestial.
Y por lo tanto también demuestra el verdadero amor
celestial de lo que Cristo tiene por nosotros.
Y obviamente también Dios nos da las promesas, obviamente muchas promesas que
no se desenseñan en cuestiones terrenales,
porque aquí en la Tierra sólo estamos de paso.
Es el punto, en la Tierra sólo estamos de paso.
Nos concentramos demasiado en la terrenal.
Obviamente tenemos que vivir aquí, claramente, pero realmente la idea de la
perspectiva es nosotros prácticamente estar con Él eternamente.
Es como el caso del pueblo israelí, verdad?
El pueblo israelí cuando sale de Egipto, realmente ellos sólo iban a estar de paso
por el desierto.
Eso sólo es un paso.
Ellos llegaron prácticamente a Canaán.
Mientras tanto, tenían que pasar peregrinando, por así decirlo,
en todas esas tierras hasta llegar prácticamente a Canaán.
Es igual como nosotros.
Nosotros venimos, somos salvados.
Tenemos que de alguna manera estar peregrinando en
este desierto en lo que nos toca llegar a Canaán.
En el sentido, pues, ya estar en el reino
pleno de los cielos después del reino milenial.
Y por eso, así como el pueblo israelí, nos quejamos en el desierto.
Sí es que Dios nos sacó para aguantar hambre aquí en el desierto.
Sí, ¿a quién nos sacó?
Si tengo sed.
Y comienza ahí la gran alegadera como pasó con el pueblo israelí.
Sí es que yo hubiera disfrutado de los melones, de las cebollas y los otros,
como me pasaba allá.
En cambio, aquí aguantando hambre.
O como al otro decía, sí, ¿por qué nos
mandaron aquí para morir aquí en el desierto?
Porque nosotros, en ese momento, cuando ellos vienen, ellos no han
entendido a la gloria que yo los quiero llevar.
Ellos no han visto o no han comprendido y todavía
quieren arraigarse a cuestiones del pasado.
En lugar de haber agradecido que fueron libertados, que estaban sometidos y que el
sometimiento hubiera sido más grande y las muertes también, ¿verdad?
Porque obviamente que ellos están esclavizados y otras
cosas, pues no creo yo que no haya una mortandad mayor porque
en lugar de ver la gratitud comenzaron a reclamar y reclamar y reclamar y reclamar.
Cuando yo ya había demostrado por obras maravillosas, que son las plagas y demás,
todo lo que hacía, pues, y otras cosas que podremos ver en ese caso.
Entonces, nosotros tenemos que comenzar a meditar más y pesar más el amor de Dios
hacia nosotros y la liberación del cual nos ha
sacado, que no fue una liberación común, ¿verdad?
No fue como sólo venir, que nos creara, así como él, que creáramos unas llaves y
que ahí nos quitaran los candados de la cárcel.
Así como pasó con Pedro, que bajó un ángel, ahí
abrió la puerta, ahí se fue como si nada, no fue así.
Fue que su hijo tuviera que tomar cuerpo, estar expuesto a todos estos peligros,
ser crucificado, resucitado y todavía con aquella situación de que no le creen,
que murmuran en contra de él, que hablan en
contra de él y muchas cosas en contra de él.
Y que todavía sigue pasando porque realmente van pasando
los años y todavía se mantiene este tipo de cosas.
Entonces, Dios ha hecho algo muy maravilloso por nosotros, pero necesitamos
apreciarlo, necesitamos entender que el Padre dio a su hijo para reconciliarnos
con él, para libertarnos, pero también tenemos que agradecer nuestra liberación.
No como algunos que a veces dicen, es que yo ni se lo pedí.
Pues no lo pidió, pero se lo dio y dio un gran regalo.
Y aunque usted no lo quiera, ahí está.
Y si usted no lo recibe, problema suyo.
Pero lo que voy a estar es que debemos agradecer antes de que digamos palabras de
quejas o palabras de ingratitud o palabras de
que yo, tú no me amas, mejor veamos a la cruz.
De que Dios dio a su hijo por amor a nosotros.
Antes de que se nos vaya el drama en la boca o ser
melodramáticos, mejor veamos lo que Cristo hizo en la cruz.
Y que Dios Padre nos libertó a todos nosotros.
Y que si estamos pidiendo pruebas de amor por así decirlo, ya está la cruz.
Ya la cruz, ahí está.
El acto del amor ya fue manifestado.
Y si nos lo daba Cristo, no nos dará juntamente con él todas las cosas.
Pero debemos cimentarnos en ese gran amor que nos ha sido dado.
Y claramente Dios constantemente nos lo va a mostrar más.
Obviamente cuando nos consagremos.
¿Por qué?
Porque lo que impide que el amor a veces de Dios se derrame en nosotros es el pecado.
Nosotros decimos, Señor, quiero sentir más tu amor.
Bueno, deje de pegar, muchacho.
Porque la Biblia dice que por cuanto todos pecaron, fueron destituidos de la gloria.
¿Qué impide que nosotros tengamos gloria?
El pecado.
Dejemos de pecar, consagrémonos más, ¿verdad?
Pero a veces nosotros andamos como con otro amante y decimos, Señor,
eso es un insulto.
Tenemos que cambiar nuestra actitud, pues.
Tenemos que entender que él nos ama.
Y menciono esto también por el ejemplo que estoy mencionando.
Es por el caso de Oseas.
En Oseas capítulo 2 es una de las cosas que Dios menciona.
Dice que él amaba y la cuidaba y se lo demostraba.
Pero decía que ella pensaba que todo lo que recibía venía de sus amantes.
Y dice, es que ella no ha entendido.
Le quitaré todo y la llevaré al desierto y le hablaré de su corazón.
Entonces, a veces Dios nos bendice y lo demás.
Y uno dice, ah, lo que pasa está porque yo soy inteligente.
Ah, lo que pasa está de que yo tengo mi amigo.
Lo que pasa está de que yo tengo mucho dinero.
Lo que pasa está... y todo lo que podía
atribuirse a Dios se lo atribuye a otras cosas.
Y después dicen, ah, es que Dios no me ama porque él nunca me ha dado nada.
Si lo que me han dado, lo que me han ayudado son mis amigos brindado todo.
Dios ha brindado muchas cosas.
Inclusive hay artistas que dicen, nosotros no creemos en Dios porque
nosotros nos hemos esforzado, nosotros esto y lo otro, sin saber que la abuelita,
sin saber que tal vez el tío o el sobrino, o inclusive
tal vez Dios que hizo un pacto con su antecesor.
Y él estuvo orando y ahora tiene bendiciones y piensa que
es por su propio poder, cuando fueron bendiciones por Dios.
¿Qué pasa?
Entonces vamos a orar para que el Señor nos ayude a entender que el Padre nos ha
libertado y nos trasladó al reino a su
Hijo, por medio de la sacrificio en la cruz.
Y de que esto ya nos demuestra el gran amor que Dios nos tiene hacia nosotros.
Que antes de reclamar o antes de decir, señores, que tú no me amas, o alguna otra
cuestión rara que se nos salga de la boca, mejor veamos a Dios Padre y a su
sacrificio y a su Hijo que dio en el madero.
Veamos la figura de Abraham, porque nos muestra lo que el Padre hizo por nosotros.
Un gran sacrificio que también hizo.
Claramente a veces vemos a Jesús que él dio su vida en la cruz de Calvario,
pero recordemos que también Dios Padre fue partícipe de eso.
Y él vio cómo su Hijo moría y cómo fue separado de su Hijo.
Y muchas otras cosas que el sacrificio de la cruz muestra.
Claramente yo no lo entiendo porque yo no soy padre, o sea, no tengo hijos,
pero me imagino que una persona que es padre entendería
mejor esa idea de lo que puede haber pasado en la cruz.
Pero lo que vamos es reflexionemos más en eso, en la cruz del Calvario, en lo que el
Padre hizo por nosotros a través de su Hijo.
Y en lugar de ser malagradecidos, o en lugar de ser personas que anden
pidiendo siempre demostraciones de amor a Dios,
o diciéndoles que Dios no me ama porque XY o XZ,
y agradecer por lo que ya ha hecho.
Y mentalizarnos, y pase lo que pase, Dios ya me demostró su amor.
¿Qué más quiero yo?
Si no es de que ya se demostró en la cruz del Calvario.
Y dejemos estar chantajeando a Dios, ¿verdad?
Voy a buscar chantajearlo porque no se va a poder.
Realmente que debemos apreciar el sacrificio de Cristo en la cruz.
Y lo voy a remarcar constante porque es algo que tenemos que estar prácticamente.
..
En el inglés se dice algo como fixed, en el sentido de como que estar allí.
O sea, inclusive en portugués se llama algo como ficar, como estar, establecerse.
Nosotros debemos, igual con la cruz del Cristo,
poner nuestros ojos ahí y no retirarlos.
Como dijo el apóstol Pablo, ¿verdad?
Puesto los ojos... y me propuse no conocer alguna otra cosa sino Jesucristo y este
crucificado porque ahí nos demuestran el amor.
Ahí nos muestran esa
liberación que hemos recibido a través de
ese sacrificio por amor hacia nuestras vidas.
Entonces, gracias al Padre que nos ha dado la salvación por medio de su Hijo
Jesucristo y ahora tenemos una vida eterna y un consuelo en su presencia.
Vamos a orar, Padre, venimos hoy delante de ti con tu amor inigualable.
Te agradecemos hoy porque tú nos has dado tu gran y bello amor.
Queremos agradecerte que nos amas, ¿verdad?
Y que sabemos después de quien nos amamos, a pesar de que a veces uno dice cosas
raras, pero tú nos amas y lo has demostrado en la Cruz del Calvario.
No podemos decir que no nos amas.
Más bien no entendemos la gran magnitud con la cual nos amaste.
Y así como algunos a veces pueden decir, ¿en qué nos has amado?
Como dice Malaquías, pero tú has demostrado constantemente ese amor.
Es una pregunta que a veces no deberíamos ni siquiera hacer, ¿verdad?
Más bien ir a ver hacia la cruz y comenzar a contemplar
que siempre has tenido, has cuidado y planificado nuestra
liberación a través y por medio de tu Hijo Jesucristo.
Te damos las gracias, Amado Amigo y Padre, por
todo lo que has hecho y harás y bendito seas.
Ayúdanos, por favor, a poner nuestra mirada, nuestro corazón y fuerza en que tú
nos has librado y que en la Cruz del Calvario se ha
experimentado esta gran manifestación de tu amor hacia nosotros.
No queremos menospreciarlo ni ignorarlo.
Queremos recordarnos sobre el Sacrificio de Cristo en la
Cruz que nos demuestra cuán gran amor nos has dado, Padre.
Te lo pedimos para que también dejemos de pecar, dejemos
de hacer cosas indebidas para alabanza de la gloria de tu gracia.
Bendito eres eternamente y para siempre.
Amén y Amén.
Vamos a orar por las diferentes necesidades.
Como dice la Palabra, mi Dios suplirá todas vuestras
necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Amén.
Amén.
Pedimos hoy que envíes obreros a la cosecha,
porque la cosecha es mucha y los obreros son pocos.
Pedimos hoy, Padre amado, que guardes a la vida del huérfano,
a la anciana, la anciana y el padre y madre soltero.
Te pedimos hoy que seas tú nuestro estandarte y galardón.
Y queremos hoy agradecerte por tu gran amor en la Cruz del Calvario.
Te agradecemos, amado amigo y padre, para el
alabanza de la gloria de tu gracia y en Cristo Jesús.
Amén.
Dios y Padre venimos hoy delante de ti para reconciliar nuestra vida en ti,
para arrepentir nuestros pecados, para amarte con amor
sincero y para buscar caminar conforme a la verdad de Jesús.
Por lo tanto, declaramos hoy a Jesús como Señor y Salvador, que tú lo resucitaste
dentro de los muertos y que tú lo
reconciliaste con él en la Cruz del Calvario.
Te lo agradecemos.
Queremos ser bautizados en agua, participar en la
Santa Cena y ser bautizados con el Espíritu Santo.
En el nombre de Jesús.
Amén.