Bendiciones amados en Cristo Jesucristo Dios los bendiga a cada uno de ustedes por
el amor y gracias estamos el día de hoy 29 de marzo de
2026 a 9 con 15 minutos para iniciar con el tema de hoy.
Bueno, no tanto con el tema porque no es tan tema, pero lo
que hacemos aquí es una lectura de la Biblia con comentarios.
Leemos bloques de la Biblia, en este caso guiándonos por la Biblia Nueva,
Biblia de las Américas, ya que ellos tienen ciertos bloques para lectura,
por así decirlo, porque cuando uno lo va leyendo nos damos cuenta que tiene títulos.
Esos títulos dan, por así decirlo, un común contexto a lo que se va a leer.
Por ejemplo dicen el reinado de Jesús o Pablo Oro por los Colosenses, etc.
Entonces eso prácticamente es lo que tomamos para leer
y luego de eso hacemos un comentario relacionado a ello.
Entonces el día de hoy estamos con lectura de
Colosenses capítulo 1 de versículo 13 al 23.
El comentario pues ya nos sujetamos nosotros a un versículo o a un grupo de
versículos y pues no vamos a velocidad máxima, sino
que vamos tratando de colocar el entendimiento.
Por eso que nos hemos enfocado en Nehemías 8 porque dice que mientras leían le
colocaban el sentido para comprender las escrituras.
Y como 1 Timoteo 4.13 que dice entre tanto que voy a
dedicarme a la lectura, la exhortación y la enseñanza.
Entonces queremos dar exhortaciones y enseñanzas.
Hay más pasajes como les hemos mencionado en su momento, pero la idea sería esta.
Vamos a orar para entregar el tiempo al Señor y que Él sea glorificado y que
podamos seguir dirección de parte del Señor y recibir su amor y su bondad.
Amado Padre, no me asusta más gracias por tu bello y precioso amor, porque nos amas,
porque nos sostienes, porque nos guías, nos fortaleces y nos diriges hacia la verdad.
Te agradecemos mucho, amado Padre, por todo lo que estás
haciendo y harás y por lo que colocas en nuestros corazones.
Bendito eres, amado Padre y Salvador.
Gracias por tu bella redención y por tu bello amor.
Queremos darte la gloria, la honra, el honor, el poder y la alabanza.
Bendito eres, amigo y amado.
Abre nuestro entendimiento para que comprendamos las
Escrituras y ayúdanos hoy para comprender y aprender más de ti.
Te lo agradecemos, amado Padre, y queremos estar al
pendiente de tu venida y preparar nuestros corazones.
Queremos darte la gloria, la honra, el honor y el poder, y declaramos que no a
nosotros, o Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre sea la gloria,
por tu misericordia, por tu fidelidad, porque tú nos has hecho, y no a nosotros,
a nosotros mismos.
Gracias, amado fiel pastor.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Aquí vamos a entrar en detalle en esto.
Ok, entonces como mencionamos tenemos lectura de
Colosenses del capítulo 1 del versículo 13 al 23.
En este caso, recordemos que estamos leyendo la Biblia nueva versión de las
Américas, y vamos a procurar leerlo dos
veces, como hemos estado haciendo últimamente.
Entonces aquí dice la persona y la obra de Jesucristo.
Colosenses capítulo 1 del 13 al 23.
Este es el título que da la nueva Biblia de las Américas.
Ok, vamos a leer, dice en versículo 13, porque él nos libró del dominio de las
tinieblas y nos trasladó al reino de su hijo amado.
14.
En quien tenemos redención, el perdón de los pecados.
15.
Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
16.
Porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la
tierra, visibles e invisibles, ya sean tronos o dominios o poderes o
autoridades, todo ha sido creado por medio de él y para él.
17.
Y él es antes de todas las cosas, y en él todas las cosas permanecen.
18.
Él es también la cabeza del cuerpo, que es la iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los
muertos, a fin de que él tenga en toda la primacía.
19.
Porque agradó al Padre, quien en él habitará toda la plenitud.
20.
Y por medio de él reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por
medio de la sangre de su cruz, por medio de él, repito, ya sean las que
están en la tierra o las que están en los cielos.
21.
Y aunque ustedes antes estaban alejados y
eran de ánimo hostil, ocupados en malas obras.
22.
Sin embargo, ahora Dios los ha reconciliado en Cristo, en su cuerpo de
carne, mediante su muerte, a fin de presentar los
santos sin mancha irreprensibles delante de él.
23.
Esto él hará si en verdad permanecen en la fe, bien cimentados y constantes,
sin moverse de la esperanza del evangelio que han oído.
24.
Que fue proclamado a toda la creación debajo del cielo, y del cual yo,
Pablo, fui hecho ministro.
Volvemos a leerlo otra vez.
Versículo 13.
Porque él nos libró del dominio de las tinieblas
y nos trasladó al reino de su hijo amado.
14.
En quien tenemos redención, el perdón de los pecados.
15.
Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.
16.
Porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la
tierra, visibles e invisibles, ya sean tronos o dominios o poderes o
autoridades, todo ha sido creado por medio de él y para él.
17.
Y él es antes de todas las cosas, y en él todas las cosas permanecen.
18.
Él es también la cabeza del cuerpo, que es la iglesia.
Él es el principio, el primogénito dentro de los
muertos, a fin de que él tenga en toda la primacía.
19.
Porque agradó al Padre que en él habitara toda la plenitud.
20.
Y por medio de él reconciliar todas las cosas consigo,
habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz.
Por medio de él, repito, ya sean las que están
en la tierra o las que están en los cielos.
21.
Y aunque ustedes antes estaban alejados y
eran de ánimo hostil, ocupados en malas obras.
22.
Sin embargo, ahora Dios los ha reconciliado en Cristo en su cuerpo de
carne, mediante su muerte, a fin de presentar los
santos sin mancha e irreprensibles delante de él.
23.
Esto él hará si en verdad permanecen en la fe, bien cimentados y constantes,
sin moverse de la esperanza del Evangelio que han oído.
24.
Fue que fue proclamado a toda la creación debajo del cielo y del cual yo,
Pablo, fui hecho ministro.
A veces lo hacemos, ¿verdad?
A veces hablamos de un mismo versículo varias veces.
De todo va a depender de ciertas cosas.
Pero en el contexto general de lo que hemos ya venido leyendo, para traerlo
también en contexto, es Pablo escribe a la iglesia
de Colosas por causa del informe que le da Epafras.
No sabemos en sí el tipo de relación que se pudo haber dado con ellos, ya que
algunos dicen que Epafras pudo haberse convertido por alguna predicación de
Pablo, pero hasta donde yo entiendo no hay como pasajes o algo
tal vez histórico que lo concluya, o sea, que diga esto así es.
Más bien pueden ser conjeturas que las personas pueden tener sobre eso.
También algunos dicen que tal vez se convirtió cuando Pablo fue a predicar a
Éfeso, pero no hay de alguna manera algo que lo confirme del todo.
Lo que sí se sabe es de que la situación puede haberse dado cuando Pablo estaba en
la cárcel bajo arresto domiciliar y ahí pudo haber conocido a Epafras,
no que esté en la misma casa, sino que en ese tiempo, y Epafras dar el informe a
Pablo de lo que está pasando en la iglesia de Colosas.
Aunque tal vez el informe no se escucharía de buena manera, porque puede ser que el
informe haga entender que ya se conocían, sino que prácticamente
se pudo haber comentado la obra de Dios en Colosas.
Es como cuando a veces uno conoce a una persona y cuando conoce a la persona le
comienza a contar a qué se dedica, qué hace, porque no hay un contexto
definido de cómo fue la idea de que se conocieran.
Puede ser de que Epafras pudo haber sido antes que Pablo en el sentido de su labor
en la iglesia de Colosas, no se sabe, pero sí hemos entendido que Epafras de
alguna manera parece que ministraba en Colosas, la Odisea e Hierápolis.
Entonces, Pablo, pues cuando él entiende lo que está pasando en la iglesia de
Colosas, se decide enviar una carta o esta epístola para que ellos puedan leerla y que
también la lean las personas de la Odisea, como aparece en el final de Colosenses.
Y hemos estado hablando también de que no sólo él envía la edificación por medio de
la palabra, sino que también a su vez lo que hace Pablo es dar sus intercesiones y
oraciones y gratitudes por la iglesia de Colosas.
Es decir, que él no sólo se dirigió a la palabra,
sino que también a la oración por la iglesia.
Y es algo muy importante que hemos hablado de las dos cosas, la oración y la palabra,
que a veces nos inclinamos mucho más del lado de
la palabra y olvidamos la oración o viceversa.
Nos inclinamos mucho del lado de la oración y no de la palabra.
Y a veces también pasa a la hora de
evangelizar, predicar o cualquier otra área.
Uno dice, ah, es que hermano, ya le fui a predicar a él y no se les ocurre orar.
O viceversa, es que estoy orando por él, pero no quieren ir a hablarle.
Entonces, son dos cosas que hemos visto en este caso particular en Colosenses sobre
lo que Pablo hace y que también hay oraciones
que van a producir cosas específicas.
Es decir, cuando uno ora, si lo queremos llamar de esa forma inteligente,
digámoslo de esta manera, porque se ven varias cosas, entre ellas que dice que
sean llenos de conocimiento, de toda la voluntad
de Dios en sabiduría y comprensión espiritual.
Y luego dice para qué sirve o cuál sería el resultado.
Y también en otro caso menciona el apóstol Pablo otra tipo de oración.
Entonces también dice el para cuál es la razón de orar de esa manera.
También cuando dice que ora para que sean fortalecidos con todo poder, según la
potencia de la gloria de Dios, para que puedan tener paciencia y perseverar.
Entonces no es sólo la administración, es la oración también, verdad?
No sólo ir a predicar al culto, sino también
es interceder y dar gracias por las personas.
Entonces son dos cosas.
Por eso que en Hechos 6, 4 se encierran y nosotros
persistiremos en la oración y el ministerio de la palabra.
No sólo la palabra, no sólo la oración.
Es una combinación, verdad?
Y ayuda pues claramente porque la palabra nos
enseña a nosotros que dos son mejor que uno.
Pero bueno, entonces luego ya recae acá él y dice cuál
es la razón, porque claramente él carga un contexto.
Cuando dice que debemos perseverar con gozo para dar gracias al padre que nos ha
capacitado y nos ha capacitado para disfrutar de la herencia de los santos.
Y ahí entra el versículo 13, porque en él nos libró del dominio
de las tinieblas y nos trasladó al reino de su hijo amado.
Entonces hemos hablado del versículo 13 en el sentido de tratar de dar énfasis al
sentido de qué nos libró y de qué dominio está hablando.
Porque aunque dice dominio de las tinieblas, nosotros
tenemos que entender a qué se refiere con dominio.
Y hemos mencionado acá, en este caso en particular, que cuando
hablamos de dominio o exousia, que se utiliza la palabra.
Creo que en otras traducciones pueden decir poder
o autoridad, que también a veces se traduce.
Pero exousia prácticamente es como un poder legal,
que legalmente está bajo la autoridad de ellos.
Y que Dios no sólo nos libró de la nada, sino que
nos sacó de ese dominio que estaba legalmente.
Ellos tenían algo legal sobre nosotros.
Y por eso tenían un dominio.
Entonces Él nos libra y hemos hablado de
alguna manera también de qué nos ha librado.
Y hemos hablado también, por ejemplo, del reino de los ídolos.
Y hemos hablado de varias cositas, también como quién es el que actúa.
Porque dice porque Él.
¿A qué se refiere con Él?
No habla de Cristo, sino habla del Padre.
Porque Él, el Padre, nos libró del dominio de las tinieblas y nos traslada.
Es decir, no sólo nos libera, nos traslada al reino de su Hijo Amado.
Por eso hemos hablado a veces cuando hay asilos políticos.
A veces hay una persona que aparentemente traiciona a un
país y lo que hace es buscar asilo político en otros países.
Que inclusive ocurrió... hay una película que se llama Snowden.
Bueno, no es película, es una vida real, pero creo que se llama Snowden.
Donde Él busca asilo político por la situación que
Él muestra de lo que está pasando en Estados Unidos.
Entonces, ¿Dios qué hizo?
Prácticamente al sacarnos de las tinieblas nos traslada al reino de su Hijo.
Entonces ahí estamos viendo nosotros cómo Dios nos protege.
Y otras cosas que claramente vamos a ir tocando.
¿Por qué?
Porque tenemos que entender de mejor manera lo que aquí está diciendo.
Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas
y nos traslada al reino de su Hijo Amado.
Y hemos mencionado de qué significa liberar y las consecuencias que esto conlleva.
Y si uno entiende bien de qué es librado, pues
puede alabar y adorar a Dios de una mejor manera.
Inclusive la gratitud que podemos tener hacia Él.
Y además lo que hemos estado viendo también acá en este versículo es de que
cuando se habla de porque Él nos libró y
habla prácticamente de la voluntad del Padre.
Es decir, de que el Padre del Padre nació es que nosotros fuéramos salvados.
Claramente haciéndolo por medio de su Hijo,
pero realmente venía de la voluntad del Padre.
Y por eso en la última reunión hablamos de la
gratitud que nosotros debemos darle al Padre.
Y que no debemos estar de alguna manera pidiendo otras demostraciones de amor
cuando ya hay una gran demostración de amor que es la cruz del Calvario.
Pero lastimosamente no hemos prestado atención a lo que Él hizo en la cruz.
Y por lo cual andamos pidiendo otras demostraciones como
carros o dineros o etcétera para decir si tú me amas.
Pero si ya la demostración de amor ya se dio, que
fue la más grande de todas a través de su Hijo.
Pero la Biblia dice que de Jehová es la
salvación, que lo vimos en el Salmo capítulo 3.
Entonces de Jehová es la salvación.
Y Jehová dio a su Hijo unigénito para que Él muriera
en la cruz por nosotros para traernos a libertad.
Por eso que hemos sido llamados a libertad.
Y hemos hablado de esto, de que por eso es por
qué volver e ir a pecar si ya fuimos librados.
Si no entendemos que hemos sido librados, vamos a buscar seguir pecando porque no
hemos entendido que fuimos librados del pecado.
Por eso que en Romanos capítulo 6 el apóstol Pablo claramente dice,
ustedes ya han muerto al pecado, ya resucitaron a una novedad de vida.
No den sus miembros nuevamente al pecado.
Es decir, ya fueron libres porque quieren volverse a ir a esclavizar.
Entonces nosotros tenemos que entender esta idea de libertad.
¿A qué se refiere?
Si habla de libertad, está hablando también de esclavitud.
Lo liberó.
¿Si lo liberó de qué?
Ah, porque estaba esclavo.
Entonces nos hicieron libres.
Y que obviamente también no era solo el hecho de, ah, si los hago libres.
Sino que tenía que haber un, por así decirlo, cambiar lo que puede ser legal.
Legalmente fuimos trasladados del reino de las tinieblas a la luz de Cristo.
Por eso se llama que Jesús nos justificó y nos santificó.
Nos redimió, que es lo que sigue el versículo 14.
Pero hoy particularmente me quiero centrar en esto.
Al reino de su hijo amado.
O nos trasladó al reino de su hijo amado.
Por aquí es bien importante porque aquí dice el reino de su hijo.
No dice solo el reino de Dios, el reino de su hijo.
O sea que el padre vino.
Y como también dice el libro, conoces el que todo fue
creado por medio de él y para él y que nos libró por él.
Por lo tanto, nos coloca en el reino de su hijo.
Y esto claramente hay varios pasajes en la Biblia que es muy interesante mencionar.
Cómo a Jesús, Dios padre, coloca a Jesús como rey y le da el reinado.
En este caso, sobre todo nosotros, el reina sobre nosotros.
Y nosotros vamos a disfrutar de ese reino.
Así como estaba el reino de las tinieblas o el reino de la muerte o el imperio de la
muerte, de lo cual hemos venido también hablando,
que nos libertó del reino de las muertes.
Entonces, por esa razón,
nosotros tenemos que comprender bien esta parte.
Que nos trae las tinieblas a su hijo amado.
Entonces, para eso quiero leer algunos pasajes, pero algunos pasajes,
porque nos va a ayudar a nosotros a entender sobre lo que es el reino del
hijo, porque claramente lo menciono porque regularmente se habla del reino de Dios o
el reino de los cielos y que de repente vengan
y nos digan a nosotros el reino de su hijo.
Nos puede cambiar realmente la perspectiva de las cosas.
Entonces, ahí es donde quiero entrarlo, porque claramente recordemos que cuando
Jesús muere y resucita, Dios le entrega a Jesucristo un reinado.
Lo hace rey de reyes y señor de señores.
Y por consecuencia, todo aquel que entra, o sea, todo aquel que cree en Cristo,
entra a ser parte del reino de Jesucristo.
Y vamos a leer diferentes pasajes relacionados a eso.
Versículo 1 Pero no habrá más melancolía para la que estaba en angustia,
como en tiempos pasados el trato con desprecio
a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí.
Pero después la hará gloriosa por el camino del mar
al otro lado del Jordán Galilea de los gentiles.
El pueblo que andaba en tinieblas ha visto gran luz.
A los que habitaban en tierra de sombra de muerte la luz ha resplandecido sobre ellos.
3.
Multiplicaste a la nación, aumentaste su alegría.
Se alegran en tu presencia como con la alegría de la cosecha,
como se regocijan los hombres cuando se reparten el botín.
4.
Porque tú quebrarás el yugo de su carga, el báculo de sus
hombros y la vara de su opresor, como en la batalla de Madián.
Porque toda bota que calza el guerrero en el fragor de la batalla y el manto
revolcado en sangre serán para quemar combustible para el fuego.
6.
Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado y la soberanía reposará sobre
sus hombros y se llamará su nombre admirable, consejero, Dios poderoso,
padre eterno, príncipe de paz.
El aumento de su soberanía y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre
su reino para afianzarlo y sostenerlo con el
derecho y la justicia desde entonces y para siempre.
El ser el señor de los ejércitos hará esto.
Voy a volver a leerlo otra vez.
Dice acá, versículo 1 de Isaías, capítulo 9, versículo 11, 7.
Pero no habrá más melancolía para la que estaba en angustia, como en tiempos
pasados, el trato con desprecio a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí.
Pero después la hará gloriosa por el camino del mar al otro lado del Jordán,
Galilea de los Gentiles.
El pueblo que andaba en tinieblas ha visto gran luz.
A los que habitaban en tierra de sombra de
muerte, la luz ha resplandecido sobre ellos.
3.
Multiplicaste la nación, aumentaste su alegría.
Se alegran en tu presencia como con la alegría de la cosecha.
Como se regocijan los hombres cuando se reparte el botín.
4.
Porque tú quebrarás el yugo de su carga, el báculo de sus
hombros, y la vara de su opresor como en la batalla de Madián.
5.
Porque toda bota que calza el guerrero en el fragor de la batalla y el manto
revolcado en sangre serán para quemar combustible para el fuego.
Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará
sobre sus hombros, y se llamará su nombre admirable, Consejero, Dios Poderoso,
Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Él aumentará de su soberanía y de la paz no tendrá
fin sobre el trono de David y sobre su reino.
Para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia, desde entonces y
para siempre el servo del Señor de los ejércitos hará esto.
Bueno, entonces aquí me quiero concentrar en el versículo 6.
Porque dice, porque un niño nos ha nacido, y un hijo nos ha sido dado, y la soberanía
reposará sobre sus hombros, y se llamará su nombre admirable, Consejero,
Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Aquí hay varias cosas que señalar, ¿verdad?
Porque también hablan del trono de David.
Aquí ya se está dando una profecía relacionada a que Cristo iba a ser rey.
Y recordemos que esto viene a diferencia, por varias razones.
Entre una de ellas, que Dios le promete
prácticamente a David que su trono iba a ser eterno.
Entonces, para que su trono sea eterno, tiene que meter al eterno en esto.
Es decir, en este caso, a Jesucristo.
Porque él tiene que volver las cosas de una manera eterna.
Es decir, que Jesús es eterno.
Entonces, como en el caso del sacerdocio, ¿verdad?
El sacerdocio no era perfecto, porque cada vez que cada persona moría,
tenía que levantarse otro.
Y no necesariamente iban a ser todos consagrados, como en el caso de Liber,
o de sus hijos.
Algunos sacerdotes eran, por decirlo como dignos, llamémoslo así, por ejemplo,
Aarón, o algunos de sus hijos, Fines.
Pero luego venían otros sacerdocios que tal vez no eran entregados.
Y otros sí eran entregados, como por ejemplo el caso de Sadoc.
Y otros, como el caso de Elí y sus hijos, que
no fueron entregados a Dios completamente.
Y con Elí y sus hijos, Dios tuvo que prácticamente cortarlos
del sacerdocio para siempre y su línea genealógica.
Más en el caso de Sadoc y sus hijos, no.
Más bien los establece Dios de una manera, como sacerdotes, eternamente.
Pero, claramente, el sumo sacerdocio después sobrecae o recae en Jesucristo.
Como sumo sacerdote perfecto, eterno para siempre.
Entonces, la misma situación ocurre, en este caso, con el reinado de Cristo.
¿Por qué?
Porque en el reinado de Cristo, prácticamente,
la idea es que ese reinado se vuelva eterno.
Bajo la misma idea que está pasando con los reyes.
Recordemos que el pueblo de Dios, o en el caso de Israel, en 1 Samuel,
ellos reclaman por un rey semejante a las demás naciones.
Y, por lo tanto, Dios les dice que si ellos quieren
un rey como las demás naciones, se los va a dar.
Pero también les dice las consecuencias que pasarán con eso.
Y ellos dicen, no nos importa, solo danos un rey como las demás naciones.
Y ahí entra Saúl.
Entonces, hay un reinado porque el hombre así lo quiere, a su manera.
Y por eso que entra Saúl haciendo muchas cosas que no eran muy buenas.
Por lo que Dios ya le había dicho.
Pero luego dice Dios que iba a levantar a alguien conforme a su corazón y que les
iba a demostrar lo que él quería darles, no lo que ellos estaban pidiendo.
Y es una buena forma de entender que a veces nosotros queremos cosas como el
mundo, pero Dios tiene cosas eternas para nosotros.
Entonces, Dios coloca a David y ahí se ve prácticamente la comparativa entre un rey
conforme al corazón de Dios y un rey conforme al corazón del hombre.
Entonces, ¿qué pasa?
Como el reino de David estaba prácticamente establecido, Dios hace
prácticamente un pacto con David diciéndole que su reinado iba a ser eterno.
Es decir, toda su línea genealógica iba a mantener el reinado.
Es decir, toda su descendencia, algo así como lo que pasó con Abraham,
en su simiente iba a ver una promesa.
Entonces, de igual manera pasó con David.
Establecen a David y toda la simiente de David iba a mantener el reinado.
Claramente, pues Dios, cuando hace pactos, hace pactos para asegurar prácticamente a
las personas, pero tiene que elegir a una persona para hacer un pacto con él por el
amor que le va a tener a esta persona en particular
y no necesariamente a sus descendientes, ¿verdad?
Por eso que Dios hace un pacto con Abraham, a pesar de saber que los demás
iban a traer consecuencias malas, pero él establece
su amor con Abraham y por lo tanto establece un pacto.
De igual manera, toma a David, por el amor a David establece un pacto.
Por eso que regularmente cuando vemos en la Biblia a veces dice por amor a Abraham
o por amor a David, no haré esto con ustedes porque
él estableció un amor y obviamente se manifiesta.
Inclusive en el caso de Salomón, cuando Salomón está levantándose como rey
y está haciendo lo bueno, pero luego cae en idolatrías, Dios dice por amor a mi
siervo David no haré esto contigo, lo haré en el próximo reinado.
Entonces uno se pregunta por qué le tiene misericordia
a Salomón, por causa del amor que le tenía David.
No fue por Salomón realmente, fue por amor a David, que Dios no iba a hacer un daño,
por así decirlo, o le iba a quitar el reino a Salomón.
Entonces vemos que por eso Dios establece con una persona, por el amor que le tiene,
establece un pacto.
Por eso que después Dios establece un pacto con Cristo.
Pero a lo que quiero entender con todo esto está de que el reinado que se
establece, que va prácticamente de David a Salomón, de
Salomón a Roboam, y así sucesivamente hasta llegar a Josías.
Todos esos no fueron reinos necesariamente estables, regularmente fluctuaban entre
reyes que eran perversos, idólatras y otros reyes que tal vez tenían alguna
manifestación de justicia o de arrepentimiento.
Por ejemplo, en el caso de Sequías, que Sequías estaba dándose a Dios con todo
su corazón, algo similar a lo que pasa con Josías.
Pero había otro rey, si no estoy mal, Manasés, que comenzó mal, pero por el
trato que Dios pasó, el trato con Manasés,
Manasés se arrepiente y comienza a buscar a Dios.
Entonces habían reinados como ese, de ese sentido, que se iban con Dios,
se apartaban de Dios y era como fluctuante, no era estable.
Por eso mencioné que era similar al caso de los sacerdotes.
Pero como había una promesa, Dios sabía que tenía que establecer algo eterno.
Entonces, por eso tenemos ahora un sacerdocio eterno, inmutable, pero también
un reinado eterno, porque en ambos escenarios, con el sacerdocio y con el
reinado, nos muestran de que el hombre obviamente es imperfecto y que el hombre
prácticamente no tiene esta idea de permanecer.
Dios, para asegurar al hombre, por eso le da ahora un sacerdocio
inmutable por medio de Cristo, pero también un reinado que prácticamente
va a ser sólido y que no va a fluctuar, no va a cambiar, va a estar estable.
Entonces, eso es una gran ventaja para nosotros.
Por eso que a Cristo le hablan el orden de Melquisedec, porque dice que Melquisedec
no tenía padre, ni madre, ni descendencia, pero era rey y sacerdote.
Jesucristo es lo mismo, rey y sacerdote, y
él es un reino eterno y un sacerdocio eterno.
Entonces, ¿por qué menciono esto?
Porque por eso se menciona a Jesús como el hijo de David, indicando que él va a tener
un reinado, aunque nace niño, pero va a ser establecido como rey.
Pero también alguien dirá, hermano, ¿pero por qué dice rey
si aquí en la Biblia, en Isaías 9, dice príncipe de paz?
Y aquí hay algo que entender también, ¿verdad?
Porque depende también el contexto de
nosotros, cómo entendemos el punto de príncipe.
En algunos casos, cuando vemos que hablamos de príncipes, entendemos que el
príncipe es el hijo de un rey o la princesa,
que es prácticamente la hija del rey.
Pero sí es cierto que se puede manejar así.
Pero también cuando se habla de príncipe, se
habla del primero o del principal entre todos.
Entre ellos, por eso cuando vemos en la Biblia, cuando se hace mención a David,
dice que David era el príncipe de Israel.
Pero vemos que él no nació, por así decirlo, de otro rey.
Pues no es que había que Isaías fuera rey, sino que cuando se habla de príncipe,
se habla que era el primero entre todo Israel.
Por eso se llamaba el príncipe.
Es decir, que a veces a los reyes se les podía
llamar príncipes, porque eran el primero de todos.
Entonces, por eso a veces se le dice a David que David era el príncipe de Israel.
Pero no porque no fuera rey o porque nació de un rey, sino porque era el primero,
el principal entre todos.
Entonces, cuando se menciona que Jesús es el príncipe de paz, no está diciendo
necesariamente que él sea menor rango o categoría, sino que es el primero,
es el principal.
Y también al mismo tiempo está diciendo que él es el rey de paz.
Sí, aunque no utilice la palabra rey, el contexto de la Biblia nos enseña que el
príncipe hace referencia a reinado también.
Entonces, cuando dice príncipe de paz, ya está diciendo que es
el rey y que es el primero de todas las cosas en su reinado.
Entonces, por eso lo coloca acá.
Pero vemos de que obviamente tenía que tener Cristo una...
No sé si llamarlo de esta manera, un recorrido en diferentes maneras para
manifestar la dignidad que él cargaba y la soberanía.
Porque si nos damos cuenta, cuando aquí se menciona en el versículo
2, dice El pueblo que andaba en tinieblas ha visto gran luz.
A los que habitan en tierra de sombra de
muerte, la luz les ha resplandecido sobre ellos.
Esa es una profecía que se habla acerca de Jesús
cuando se ve, si no estoy mal, su nacimiento.
Y luego de esto, pues su recorrido ya como él, manifestándose como el hijo de David.
Por eso que claman regularmente a veces en los
evangelios, dice Hijo de David, ten misericordia de mí.
¿Por qué?
Porque ese es el título del Cristo, que él iba a ser el rey.
Claramente el reinado de la perspectiva de ellos, en este caso los judíos que estaban
esperando al Cristo, que regularmente cuando se habla
de Cristo se quieren marcar sólo sobre un reinado.
Pero es más que eso, no sólo el reinado, es el ámbito
del profeta y también el ámbito del sacerdocio.
Pero ellos se enfocaron y se centraron en el Cristo como el
ungido rey, no como un ungido profeta o como un ungido sacerdote.
Entonces, ¿qué quiero entender con todo esto?
De que Cristo se estuvo manifestando y la idea no
era necesariamente derrocar un imperio terrenal.
Algo así como que David quiso derrotar a los filisteos y
también dentro de los jebuseos que tenía tomada Jerusalén.
Que después viene a llamar la ciudad de David, porque eran los jebuseos primero.
Él la ataca, la toma y por eso le ponen la ciudad de David.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
Que en la mentalidad nuestra todo lo vemos de un aspecto terrenal.
Por eso que ellos pensaban de que Jesucristo iba a traer
un reino terrenal y que él se iba a levantar en contra.
En este caso de los romanos, se los iba a
destruir y que él iba a tomar ahora el lugar.
Algo así como lo que David hizo, que trajo el arca de Filistea a Jerusalén.
Pero todo el contexto que ellos pensaron, pensaron que iba a ser terrenal.
Por eso que no evalúan a Jesús bajo la idea del reinado,
porque pensaban que eran con coronas, con vestiduras de gala.
Y por eso que el mismo Jesús dice, han visto
a los reyes y otros demás en los castillos.
Si quieren buscar ese tipo de gente, ahí están los castillos.
Pero el reinado que quería manifestar Cristo era muy diferente.
Sin entender también que cuando comparamos a Jesús con David,
en el sentido de que David no fue establecido rey de una vez.
David, antes de ser rey y de ser establecido, primero tuvo que pasar
ciertas cosas para luego ser colocado como rey.
En el caso de Cristo es lo mismo.
Cristo estuvo pasando por cosas antes de ser declarado rey.
Como dice la Biblia en filipense, es verdad que porque obedeció hasta la
muerte, le fue dado un nombre que es sobre todo nombre.
Y le fue declarado en su reinado, sobre todo nosotros en la resurrección.
Pero él tuvo que pasar por muchas cosas, Jesús, y dando a conocer el reino de Dios.
Dando a entender que no venía para crear un reino
terrenal, sino un reino espiritual primeramente.
Que ellos no entendían que estaban sometidos bajo el imperio de la muerte.
Ellos no lo asimilaron.
Ellos solo estaban viendo a los romanos.
Ellos no estaban entendiendo que sobre eso había
otro reino invisible que los estaba sometiendo.
Que es lo mismo que nos dice Efesios capítulo 6.
Que nuestra lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados,
potestades, huestes y demás de las regiones celestes.
Ellos solo estaban enfocados en el reino terrenal,
pero no entendían todo el plano del ámbito espiritual.
Inclusive cuando hablamos del reinado de los ídolos.
Cuando habla acerca de ese pasaje que vimos en
su momento que decía el reinado de los ídolos.
Cuando habla del reinado de los ídolos, estaban considerando inclusive a
Jerusalén, si no estoy mal, como dentro del reinado de los
ídolos por la multitud de prácticamente ídolos que había.
Ellos no estaban entendiendo la magnitud de los reinos, por así decirlo.
Tanto visibles o invisibles.
Pero Cristo primero quería derrocar el reino invisible,
que en este caso sería el imperio de la muerte.
Para después a nosotros trasladarnos al reino de
su hijo, que es un reino puramente espiritual.
Porque cuando nosotros venimos y creemos en Jesús y nos
arrepentimos y reconocemos a Jesús como Señor y Salvador.
Una de las cosas que hace es Dios que nos traslada.
Pero obviamente nosotros, si alguien se
convirtió en una iglesia, él sigue en la iglesia.
O sea, no es que de repente él venga y lo manden a
Júpiter o lo manden a Saturno o lo manden al paraíso.
Él en ese momento sigue en la iglesia.
Pero únicamente en términos espirituales, él es
trasladado de las tinieblas a la luz admirable.
Inclusive si nosotros aceptáramos a Jesús en
nuestro cuarto, viene una predicación en línea.
No necesariamente es que nosotros venimos y nos trasladamos
a la iglesia en ese momento o nos vamos para el cielo.
Simplemente estamos en el mismo territorio terrenal,
pero somos cambiados de reinos en el espíritu.
Y pasan otras cosas que obviamente nosotros tal vez no
vemos o entendemos u oímos, pero están aconteciendo.
Entonces entramos bajo el reinado de Jesucristo.
Y obviamente eso significa estar ligado a sus leyes.
Por eso que cuando se declara Jesús como Señor y Salvador, estamos declarando
sometimiento a él porque es un cambio de reinado.
O sea, no significa que yo me voy a volver independiente.
Es como que yo voy a hacer un pacto en el término de como que fuéramos amigos.
Como que yo soy un reino y Jesús otro reino y
hagámonos amigos, hagamos una alianza en ese tipo.
No, es un sometimiento.
Por eso se llama una declaración hacia él que yo me rindo
ante Jesús porque antes estaba rendido ante las tinieblas.
Entonces yo entiendo que él es un rey y que tiene un
dominio y que yo tengo que regirme bajo ese dominio.
Por eso se declara Jesús como Señor, no como el contexto nuestro cuando
hablamos de Señor que hablamos de un doncito, ¿verdad?
Como alguien mayor que nosotros le decimos que tal Señor, ¿cómo está?
No.
Estamos hablando de un señorío que significa que nos sujetamos a sus reglas.
Es como cuando uno vive en la casa de los papás.
Los papás tienen reglas.
Si nosotros queremos vivir solos con nuestras
reglas, nos vamos, tenemos que ir solitos.
Pero si estamos en las casas de nuestros papás, ellos tienen reglas.
Si ellos dicen que a las nueve o a las diez se debe llegar, uno tiene que llegar
a las nueve o a las diez porque ellos tienen reglas.
Si no queremos esas reglas, tenemos que irnos solitos.
De igual manera se manejan las empresas.
Uno viene y es contratado a una empresa y tiene que regirse a las normas de las
empresas y a los estándares de calidad de las empresas.
Si nos vamos al ámbito igual de las naciones, ya sea que sea democrática o
comunista o el tipo que sea régimen, siempre se sujetan
a la cabeza y a las leyes que existen en ese país.
Es lo mismo con Dios.
No cambia.
Lastimosamente no pensamos eso.
Pensamos que sólo nos vamos a ser amigos de Dios o sólo que nos vamos a ser sus
hijos y que pensamos que queremos hacer lo que se nos venga en gana.
Y eso no funciona así.
Por eso se llama reinado y hemos hablado que el reinado prácticamente o el rey o el
reinado se mayormente... Yo lo entiendo más en inglés.
Cuando conocemos que rey es king y dominio y reinado es kingdom.
Entonces ese dom que se le agrega al rey, kingdom, habla del dominio del rey.
En el hebreo es similar, sólo que el hebreo no es tan recuerdo las palabras,
pero en el hebreo se maneja de la misma manera.
Se dice que la palabra reino depende de la palabra rey, es decir, el dominio del rey.
¿Por qué?
Porque el rey rige y gobierna sobre algo y toda la base del reinado está sobre un rey.
Entonces Jesucristo, que es el rey, tiene su forma de vida, tiene su reino,
tiene su naturaleza y tenemos que sujetarnos a ello.
No podemos venir y vivir conforme el reino de las tinieblas quiere vivir en el reino
de la luz o en el reino de su hijo, porque no se puede.
No es esa manera, no funciona así.
Es igual.
Es como yo vengo aquí a Guatemala y me quiero ir
para Rusia y quiero vivir allá como guatemalteco.
No voy a poder para comenzar, ni siquiera hay
tortillas que aquí en Guatemala es muy común.
No voy a tenerlas allá porque ahí hay un tipo de clima diferente.
Las personas ya tienen su forma de comida, su forma de hablar.
Yo tendría que aprender prácticamente en este caso
ruso porque no podría vivir allá hablando en español.
Tengo que aprender toda la cultura para vivir en ella.
Por eso se llama la cultura del reino.
Yo tengo que venir e ir en pos de Cristo y vivir bajo la cultura del reino de Dios,
bajo las leyes y la naturaleza y la forma de vida del reino de Dios.
Por eso que Jesús vino a hablar del reino de los cielos, el reino de Dios,
cómo funciona, cómo es.
Porque nosotros vivíamos bajo otro régimen.
Entonces menciono todo esto dando a entender que nosotros tenemos que entender
esto, que tenemos que aprender a vivir en el reino de Dios.
Porque tenemos un rey y porque ahí fuimos trasladados.
Ahora vamos a ver otros pasajes acá.
En este caso, Salmos capítulo 2 del versículo 6 al 8 dicen.
Pero yo mismo he consagrado a mi rey sobre Sion, mi santo monte.
Ciertamente anunciaré el decreto del Señor que
me dijo, mi hijo eres tú, yo te engendré hoy.
Pídeme y te daré las naciones como herencia tuya
y como posesión tuya los confines de la tierra.
Entonces, por eso vemos nosotros que a Jesucristo
le fue dado un reino, el cual somos nosotros.
Y por eso que inclusive Satanás quiso tentar a Jesús con otro reino.
Entonces, por eso dice adórame y te daré todos los reinos de la tierra.
Y es algo que a veces me ponía a pensar, pero eso suena como ilógico, porque si
Jesús ya le mostraron y le enseñaron que le iban a dar un reino.
Y viene Satanás y le muestra otro reino.
O sea, es obvio, Jesús sabía que había un reino más hermoso.
Y el que le estaba mostrando Satanás no tenía nada de
comparación con el reino que Dios Padre le había mostrado.
Porque si Jesús leyó los Salmos, que obviamente lo leyó.
Y aquí claramente está mostrando sobre lo que es el reinado que se le va a otorgar.
Yo no creo que no le haya mostrado a Dios Padre los reinos que le iba a dar.
Y luego viene Satanás y le muestra los otros reinos.
Obviamente no iba a tener comparativa.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
Que obviamente el enemigo lo que hace es eso.
Nosotros por no tener conocimiento del reino de
Dios, Satanás nos muestra otro tipo de reino.
Pero por no tener conocimiento del reino,
nosotros venimos y nos metemos en tinieblas.
En adoración de tinieblas y otras cosas.
Porque nos dan una forma de reino de las tinieblas.
Pero si nosotros leemos la palabra, conocemos a Dios, su comunión,
integridad, etc.
Vamos a conocer el reino de Dios.
Cuando nos venga Satanás y nos muestre los reinos
que él tiene y la manera que se mueven estos reinos.
Vamos a decir, ¿pero por qué me voy a ir a meter ahí?
Si yo ya conozco el reino, la gloria y la magnificencia de Dios.
¿Por qué me he de ir en pos de este otro reino?
Que es de tinieblas.
Por eso que Jesús no sucumbió delante de la tentación de
Satanás en la adoración y la muestra de estos reinos terrenales.
Porque Jesús conocía la magnitud y la gloria
y la magnificencia de los reinos celestiales.
Así como que venga alguien y me muestre, por ejemplo, una cuestión de calidad.
Y de repente otro me venga a mostrar algo
que es una copia hecha con malos materiales.
Obviamente yo voy a notar la diferencia.
Entonces así pasa.
Lo voy a poner tal vez un poquito más...
Es como que alguien me muestra una mesa de oro y
otra persona me venga a mostrar una mesa de papel.
O sea, yo voy a notar la diferencia.
Entonces así pasa en el sentido de los reinos.
¿Por qué estoy mencionando esto?
Porque si no conocemos la palabra, el enemigo fácilmente nos va a engañar con
otros reinos que no es el reino de los cielos.
Pero si todos conocemos la palabra y la magnitud del reino de Dios.
Por eso mencioné el caso de Jesucristo y su reino.
Y lo que la palabra dice con los reinos que Satanás le quería mostrar.
Tenemos que conocer la palabra de Dios para
conocer el reino de Dios y la gloria de Dios.
Para no caer bajo las tentaciones del enemigo y la influencia de otros reinos.
Ahora, Romanos 5.12 al 21 dice...
Por tanto, como el pecado entra en el mundo por un hombre y por el pecado a la muerte.
Así la muerte pasó a todos los hombres por cuanto todos pecaron.
13.
Pues antes de la ley había pecado en el mundo,
pero donde no hay ley no se inculpa de pecado.
14.
No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aún en
los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán.
El cual es figura del que había de venir.
15.
Pero el don no fue como la transgresión, porque si por la transgresión de aquel uno
murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios.
Por la gracia de un hombre Jesucristo.
16.
Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó.
Porque ciertamente el juicio vino a causa de
uno solo, de un solo pecado para condenación.
Pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación.
17.
Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte,
mucho más reinará en vida por uno solo Jesucristo.
Los que reciben la abundancia de la gracia y el don de la justicia.
Así que como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres de
la misma manera, por la justicia de uno vino
a todos los hombres la justificación de vida.
19.
Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos
pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos.
20.
Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase,
más cuando el pecado abundó, sobreabundo la gracia.
21.
Para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la
justicia para vida eterna mediante Jesucristo Señor nuestro.
Esto prácticamente nos da un contexto muy amplio también del sentido del reinado,
¿verdad?
Porque como estamos viendo acá hay varios puntos a tratar.
Uno nos habla del reinado del pecado, el reinado de la muerte es lo que
correspondería a Adán, a Jesús como el postrera Adán, que creo que si no estoy
mal 1 Corintios 15 hace referencia a Jesús como el postrera Adán.
Y esto nos habla del concepto también de cobertura, ¿verdad?
De que a veces es muy... aunque a veces no lo he mencionado, pero es una cobertura.
Es decir, que aquí prácticamente nos hablan de un cambio de cobertura.
Es decir, de ser cubiertos por las tinieblas, ser cubiertos por la luz.
Y también bajo el reinado es la misma similitud, es una cobertura del reinado de
Dios, del postrera Adán a la cobertura del reinado de Cristo.
¿Por qué?
Porque todo aquel que estaba bajo la descendencia de
Adán prácticamente estaba bajo el reinado de la muerte.
Pero ahora, como somos trasladados a la cobertura del hijo bajo la cabeza de
Jesucristo, que es el postrera Adán, somos una nueva naturaleza.
Porque antes, bajo la creación adámica, todo eso venía prácticamente obteniendo,
la genética, por así decirlo, del pecado y otras características.
Pero ahora, estando en Cristo Jesús, tenemos
la genealogía o la genética de Jesucristo.
Por eso que dice que nosotros somos linaje
escogido, nación santa, pueblo adquirido por Dios.
Entonces nosotros somos parte de su reinado.
Y lo interesante es que también con esta parte del reinado adquirimos cosas de él.
Así como cuando adquirimos de Adán el pecado y muchas otras características,
ahora en estar en Cristo Jesús, nosotros también
obtenemos lo que corresponde a su naturaleza.
En este caso, lo que se conoce es la justificación, la santificación,
pero también asimismo el hecho de ser sacerdotes y también de tener un linaje,
en este caso de reyes.
¿Por qué?
Porque claramente Jesús es rey y nosotros al nacer o ser engendrados, venimos a ser
príncipes de su pueblo, pero también venimos a ser sacerdotes para Dios.
En el libro de Apocalipsis claramente dice que somos...
algunas traducciones lo mencionan como un real sacerdocio, y en otras dice un
reinado de sacerdotes y en otras dice reyes y sacerdotes.
Depende de cómo se traduzca, pero es porque adquirimos de la naturaleza de Él.
Así como Él es rey, como mencionamos también de los príncipes, de aquel que
nace de un rey le nombran príncipe, pero también de
aquel que nacía del sumo sacerdote era llamado sacerdote.
Por eso que nosotros tenemos la naturaleza del sacerdocio y la naturaleza del
principado, en el sentido de que somos príncipes de su pueblo.
Claramente, lastimosamente, eso también sea mal entendido de una mala manera,
porque las personas van en busca más de los placeres terrenales y utilizan esa
identidad de príncipes para ligarse a los placeres terrenales.
Por eso que se escucha mucho de muchas personas, dicen que yo soy príncipe de
Dios, soy hijo de Dios, yo debería tener un buen carro, una buena casa,
una buena ropa, un bueno de todo, porque yo soy un rey, soy un príncipe,
soy un real sacerdocio, etc.
Eso solo es vanidad, eso no es el sentido propio o real de lo que puede ser
príncipe de su pueblo o tener un linaje real.
Y ese es el mismo error que cometió el hijo de Josías, que en el libro de
Jeremías Dios prácticamente confronta al hijo de Josías porque le dice tú piensas
que ser rey es tener una casa, tú piensas que tener
un rey es disfrutar de placeres y eso no es un rey.
Tu padre se encargaba de las viudas o de las personas que necesitaban justicia,
pero también tenía las otras cosas.
Eso es un rey prácticamente parafraseando.
Eso está pasando actualmente, la gente dice no, es que hermano, lo que pasa es
que somos hijos de un rey, tenemos que tener buenas cosas, somos hijos de un rey,
tenemos que tener dinero, somos hijos de un rey, esto.
Y de ahí viene prácticamente la doctrina de la prosperidad.
Estoy diciendo yo que tenemos que andar como méndigos.
No, yo no estoy diciendo eso.
Yo estoy diciendo dónde estamos poniendo la prioridad, porque la prioridad no va
sobre los bienes materiales, la prioridad bajo la identidad y la responsabilidad,
porque un rey no ha sido puesto para que disfrute de bienes.
Por eso se llama dominio del rey o es reino, dominio, su dominio.
Significa que él tiene una responsabilidad para el reino más que sus placeres.
Es una responsabilidad de cuidar, de estar atento a las personas.
Se nos ha dado una autoridad, sí, pero para amar y para cuidar, para defender.
Es como el pastor.
El pastor prácticamente tiene una vara y un callado.
La vara, aunque regularmente vemos que es una señal de autoridad cuando regularmente
se ve en la Biblia, pero la vara servía para defender
a las ovejas de los lobos o de otras atacantes.
Entonces era una manera de defensa.
Esa era su autoridad para defender, para proteger, pero también tenía el
callado para atraer a la oveja, para cuidar
a la oveja o algunas otras características.
Entonces en el reinado pasa lo mismo.
Se le da la identidad, pero para qué?
Para cuidar a lo que corresponde su reino.
Y si es un príncipe significaría que si en dado
caso el rey muere, él tendría que tomar el cargo.
Obviamente Jesús nunca va a morir, pero la idea de los reinados es que el
príncipe tenía que tomar el reinado si moría el rey y
eso involucraba que tenía que ser de los mejor preparado.
No podía haber un rey que no supiera de nada.
Más bien, regularmente nosotros vemos en diferentes series documentales y demás que
regularmente los príncipes se les preparaba porque iban a ser los próximos
reyes y obviamente se les da un tipo de educación diferente, responsabilidad
diferente, conocimiento diferente, porque eso tenía que ser para saber
gobernar, para saber administrar, guiar, apacentar, cuidar, no para
aprovecharse de los demás, que es lo que mucha gente está haciendo.
No es que somos hijos del rey, tenemos que estar bien, con buenas cosas.
No, o sea, sí de alguna manera, porque es parte de, pero
principalmente la responsabilidad de priorizar el reino.
De amar al prójimo, de guardarnos en santidad.
De entender que este reino es del amor de Dios y la santidad de Dios, y el amor
hacia el prójimo y de expresar la salvación del Señor.
De estar edificando el reino de Dios como lo hizo Nehemías, como lo hizo Esdras,
Zorobabel, Josué, Zacarías, Habacuc, que estuvieron conjuntamente actuando
sobre el reino de Judea para edificar
nuevamente y traerlo a la gloria que estaba.
Lastimosamente, como se ve en ese entorno de Nehemías, ¿qué hicieron ellos?
Por ejemplo, los que no estaban bajo ese término de entendimiento del reinado y
cómo restaurar el reino, ¿qué hicieron ellos?
Ellos se aprovecharon de los demás.
Porque Jeremías, cuando entra prácticamente, porque Jeremías no fue...
Simplemente, Nehemías no fue necesariamente como que fuese un profeta
como tal, por así decirlo, o sacerdote, porque a Esdras se
le conoce como un sacerdote, aunque no era sumo sacerdote.
Pero Nehemías entra como que fuera un... ¿cómo se dice?
Como si fuera un alguacil, ¿verdad?
Como si fuera alguien a cargo.
Y él se fue prácticamente al lado, por así decirlo, medio político,
en el sentido de que él hablaba con esas personas a cargo.
Y les decía, miren, ¿y ustedes por qué se están aprovechando el pueblo?
Si el pueblo no tiene, ¿por qué les cobran impuestos?
¿Y por qué ustedes en el día del jubileo no liberan a las personas?
¿Por qué los mantienen esclavos?
Si la palabra dice.
Y ellos lo hicieron por un momento y luego otra vez tuvo
que ir Nehemías, miren, pero porque lo hacen solo un rato.
Entonces, ¿por qué?
Porque Nehemías sí entendía lo que representaba ser miembro de un reino.
Los demás no.
Los demás solo querían las riquezas del reino.
No querían prácticamente la responsabilidad del reino.
Y se aprovechaban de otros dentro del reino.
Y eso es lo que está pasando actualmente.
La gente quiere tomar solo los beneficios del
reino, pero no las responsabilidades del reino.
Por eso se arman estas cuestiones de la falsa doctrina de la prosperidad.
Dios ciertamente quiere que estemos bien,
pero no es la prioridad en el sentido humano.
La prioridad es en el sentido espiritual.
Porque nosotros tenemos que manifestar prácticamente nuestro lino fino,
si lo queremos llamar así.
Y muchas cosas espiritualmente.
La autoridad o el semblante del reinado tenemos que mantener espiritualmente.
Aunque nuestras ropas tal vez no sean ni cara ni nada, pero obviamente en el reino
tenemos que manifestarnos como príncipes de su pueblo.
A veces somos nosotros grandes vulgares, a veces que no hablamos bien, etc.
Y yo estamos mostrando lo que debería ser realmente un verdadero príncipe de Dios.
Con la actitud, con la elocuencia, con el perfil que tendría que tener un príncipe.
Y no nos comportamos como tales.
Más bien andamos desenfrenados en deseos, en
televisión, en comida y un montón de cosas.
Y no se está mostrando realmente la realidad de un principado.
Se nota, inclusive en muchos documentales, etc.
Se muestra claramente a personas cuando dicen, ah, él debe ser un príncipe,
porque miren el porte, miren cómo habla, miren cómo actúa.
Es prudente al hablar, es prudente al actuar, es inteligente.
Pero si nosotros nos hicieron esa comparativa de los perfiles de un
príncipe, con nosotros tal vez quedaríamos debiendo.
Y ese es el punto del sentido del reinado.
Entonces, lo que quiero entender con esto está de que en Jesucristo vemos un rey.
Y que nosotros nos dio prácticamente, si lo queremos llamar en su genética,
la idea de nuestro linaje de reyes y sacerdotes.
Pero también tenemos que comportarnos como tal.
Porque en Cristo vemos claramente lo que es realmente un reinado.
El preocuparse por un pueblo.
Y por el preocuparse por un pueblo, liberta a su propio pueblo.
Que prácticamente es una de las cosas que también David hizo.
Entonces, él nos liberta por ser un rey.
Nos liberta y nos toma, nos redime a través de la Cruz del
Calvario y resucita el tercer día para darnos libertad.
¿Por qué?
Porque él entendía qué significaba ser un rey.
Por eso que a David se le conoce como aquel que iba a pastorear a Israel.
Aunque él era rey, se le mencionaba pastor.
Por eso que cuando mencionamos a Jesús como pastor, también
hace una referencia de aquel que apacienta a su rey.
Entonces, él es nuestro pastor que nos apacienta a todos nosotros.
Es decir, también él es un rey que hace que su pueblo esté en paz.
Ese es el caso, por ejemplo, cuando se habla del caso de Micaías.
Ahorita no recuerdo si es primera o segunda reyes.
Pero cuando se habla de Micaías, lo primero que dice yo veo, dice él,
como ovejas que están dispersas, como ovejas dispersas que no tienen pastor.
Así que cada quien regrese a su casa porque no hay señor.
Entonces ahí se mencionaba esa figura porque el
rey iba a salir a la guerra y lo iban a matar.
Entonces ahí se ve la relación entre el reinado y el pastorado.
Ahora, como ya no había pastor, ya no había rey, prácticamente ya no había.
Ya no tenía que continuar viviendo la guerra.
Entonces a lo que quiero transmitir con todo esto está que está el reinado del
hijo y que sujetarse a la mentalidad del reinado.
Porque obviamente cuando el hijo, el príncipe iba a ser sucesor del rey,
tenía la idea de tener la misma mentalidad del rey.
Por eso que cuando vemos el caso de David y su línea sucesora, es decir,
Salomón, Roboam, etc.
Hasta llegar a Josías, el punto que Dios marcó cuando hablaba de la promesa del
trono, decían ustedes tienen que seguir el camino de mi siervo David.
Y por eso que cuando uno lee los pasajes, ya sea de Reyes o de Crónicas relacionados
a los reinados de Judá, regularmente se decía y tal personaje no siguió las cosas
como mi siervo David o como David las hizo.
Otra dice y este hizo las cosas como David, pero no quitó los altares de los lugares.
Y el caso de Josías es un poquito diferente porque él sí
logró dos cosas muy marcadas que no lo lograron otros reyes.
Y él logró la definición del reinado de David, porque cuando se habla de Josías
dice y Josías hizo todo conforme a lo que hizo mi siervo David.
Pero hubo un agregado, es decir, que él subió la
trayectoria del reinado porque dice y él amó a...
cumplió la ley de Moisés con toda su mente, alma, corazón y fuerzas.
Pero él es el único que le dan esa definición,
aparte de que él siguió el camino de David.
Entonces, el punto de partida fue la integridad
de David, el reinado de David de comparación.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
No necesariamente exaltar a David, sino entender
del punto de referencia de quién se coloca.
En este caso, nuestro punto de referencia es Jesucristo como rey y todos los que
vienen, los príncipes, el linaje, todos aquellos que van a nacer de nuevo,
tienen que tener la mentalidad, el camino del rey, en este caso Jesucristo.
Por eso mencionaba David y los sucesores.
Entonces, por eso que Filipenses 2.5 dice y haya esta misma mentalidad o esta misma
manera de pensar o este mismo sentir que hubo en Cristo Jesús.
Y muestran el camino de Jesús.
Por eso, cuando sale el camino, habla de la forma de vida.
Así como mencionamos el camino de David, está el camino de
Jesús y ahí muestra claramente Filipenses el camino de Jesús.
Dice que él no tenía nada que es.
De aquí aferrarse se despojó de sí mismo y tomó forma de siervo
y de hombre y se hizo obedientes a la muerte y muerte de cruz.
Pero así mismo Dios lo exaltó hasta lo sumó y le dio un nombre que sobre todo
nombre para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla.
Entonces nosotros tenemos que seguir el mismo camino de
Jesús, por eso que tenemos que ir hacia la cruz del Calvario.
No hay otro camino, sino en la cruz.
Por eso que esos pasajes de Filipenses 2.5 de la mentalidad
de Cristo también se complementa con Hebreos 12.2.
Puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.
Filipenses lo va a decir desde el principio.
Hebreos 12.1 dice.
Y teniendo en derredor nuestra tan grande nube de testigos, despojémonos del peso y
el pecado que tanto nos asedia y corramos la carrera con paciencia.
Puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, que por el gozo
puesto delante de él, soportó la cruz y menospreció lo propio.
Y se sentó a la diestra de la majestad de Dios.
Entonces complementamos la idea con Filipenses 2.5 y con Hebreos 12.1 al 2.
¿Por qué?
Porque si nos habla de correr, no podemos ir a correr a la aventura.
Así como que yo lance un dado, una flecha así para donde caiga y me pongo
a correr, sino que me está diciendo quién es el que me va a guiar en el camino.
Jesucristo.
Puesto los ojos en Jesús.
Y si miro a Jesús, ¿hacia dónde fue Jesús?
Pues hacia la cruz.
Entonces significa que mi camino tiene que ser hacia la cruz.
Yo tengo que correr.
¿Hacia dónde?
Hacia la cruz.
Porque Jesucristo, ¿dónde fue?
Hacia la cruz.
El camino de Jesús.
La mentalidad de Jesús.
¿Hacia dónde?
Hacia la cruz.
El que quiera venir en pos de mí, tome su cruz y sígame.
Esa es la mentalidad del rey.
Esa es la mentalidad del reino de los cielos.
Ser crucificado juntamente con Cristo.
Por eso que el apóstol Pablo decía.
Porque con Cristo estoy juntamente crucificado.
Ya no vivo yo, más Cristo vive en mí.
Y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios.
Por eso que en este caso, la parte de la cruz
es crucificar todo lo que es el viejo hombre.
Y no permitir que se mueva, que algo inutilizado.
Eso lo hemos hablado en otros momentos de la inhabilitación del viejo hombre.
Por eso se llama crucificado.
Porque las manos representan las obras del hombre.
En la cruz quedaron inhabilitadas.
O sea, no se puede mover las manos de pecado.
También la vida dice que Dios aborrece los pies presurosos al mal.
En la cruz eso queda inhabilitado porque están clavados los pies en la cruz.
Alguien no podría correr presuroso al mal.
No podría hacer obras malas ensangrentadas en sus manos porque están crucificadas.
Igual los pensamientos.
¿Por qué?
Porque tienen una corona de espinas.
Quedan los pensamientos inhabilitados, los
pensamientos de pecado, las concupiscencias.
Y claramente todo el mismo cuerpo sometido y sujetado por la sangre de Cristo.
Entonces nosotros hemos sido purificados nuestros cuerpos.
Inhabilitados para moverse, para hacer lo que corresponde al pecado.
Y no solo eso, sino la exposición completa de integridad.
Porque claramente en la cruz está prácticamente Jesús desnudo.
No como el primer Adán que se escondió de sus pecados.
Sino que en este caso, el Jesucristo expuso todo completamente en la cruz del Calvario.
Entonces por eso nos hablamos del sacrificio de Cristo en la cruz.
Y eso hay que seguirlo.
Hay que tomar el ejemplo de Jesús, pero a veces no lo estamos haciendo.
Y esto me estoy mencionando con respecto al reinado.
¿Por qué?
Porque si nuestro rey se fue a crucificar, también nosotros.
Esa es la manera de vencer a la muerte.
Esa es la estrategia del reino.
Es ser crucificados juntamente con Cristo.
Claramente hay un paralelismo en el sentido de que aunque
puedan manejarse esa situación, pero eso es para el pecado.
Pero en el plano espiritual de parte de Dios,
nosotros estaremos en la plenitud del lino fino.
Como dice que la iglesia estará de lino fino, blanco y resplandeciente.
Entonces tenemos una gloria de parte de Dios.
Que nos ha dado por su reinado, nos ha trasladado, nos trajo, nos quitó
las vestiduras corruptas y nos viste de gala.
Como aparece en el libro de Zacarías, creo que es capítulo 3, donde Josué,
el sumo sacerdote, dice que estaba con ropas viles.
Y le dicen vayan y cámbienle su ropaje y vístalo con
ropa de gala, que eran las vestiduras del sumo sacerdote.
Y le cambian esa.
Esa vileza en santidad, pero también lo reprenden porque no tenía que estar así.
Entonces nosotros también tenemos que estar en el reino de Dios, en el reino de
su hijo, porque claramente nos traslada de las tinieblas a la luz.
Pero no tenemos que ir a volver a poner nuestras vestiduras viles.
Tenemos que vestirnos con las vestiduras de sacerdote que nos dieron, o las
vestiduras reales o de gala, porque realmente los sacerdotes vestían de gala.
Que inclusive David utiliza esas vestiduras para llevar al arco del pacto.
O sea, no llevarlas en los hombros, sino en la dirección.
Porque regularmente el lino fino que utilizaban
los sumos sacerdotes solo lo utilizaban los reyes.
Entonces, a lo que quieran entender es que nos fuimos trasladados al reino de su hijo.
Y tenemos que entender de dónde fuimos sacados y dónde hemos sido trasladados,
pero también habitar en este reino de su hijo conforme a su mentalidad,
conforme a su forma de vida.
¿Por qué?
Porque no tiene que haber rebeldía dentro del reino de su hijo.
Tienen que todos coexistir en la misma forma de pensar en él.
Por eso Filipenses 2.5 dice, y haya esta misma manera de pensar, o en otras
traducciones, esta misma manera de sentir que hubo en Cristo Jesús.
¿Por qué?
Porque estamos en el mismo reino.
Si no estamos en el mismo sentido del reino, estaríamos contra el reino.
Por eso Jesús dice que un reino contra sí mismo no puede subsistir.
Y obviamente ahora nosotros estamos en este reino,
tenemos que vivir bajo la mentalidad de nuestro rey.
Y por eso tenemos que conocer la palabra y tenemos que estar en la presencia para
dirigirnos siempre bajo la guianza del reinado.
Un reinado se somete a autoridad.
Cada vez que uno ve regularmente los reinados, vemos de que el sentido
prácticamente de la honra, el sentido de la obediencia, es mucho más grande de lo
que nosotros ahora hacemos con lo que son el presidente.
Por ejemplo, si nosotros comparamos ahorita lo que puede ser un presidente con
lo que a veces se ve de alguna manera con la época de los reyes, a veces vemos de
que se le insulta al presidente, se le hacen un montón de cosas,
pero a veces cuando se ve el caso del reinado, se le honra, se le postra,
hay un nivel de honra o de magnitud de autoridad, de obediencia en otras áreas
que lo que puede ser ahora como democracia y otras cosas no se ven.
Claramente, esto no lo quiero resaltar en el ámbito terrenal, sino que obviamente mi
enfoque es que nos vayamos hacia Cristo y su presencia.
Tenemos, sí sabemos de que Dios puede ser nuestro amigo, pero es nuestro rey.
A veces inclinamos más la balanza.
Es que Dios es mi amigo, yo le hablo como quiero.
Si está bien que uno entienda que él es nuestro amigo,
pero este amigo es el rey de reyes y señor de señores.
Este amigo es nuestro padre celestial.
Este amigo es alguien que me dice respeto.
Alguien que me dice saber cómo hablarle, no hablarle como uno habla.
A veces de una manera irrespetuosa, porque a veces cuando se habla en términos
de amistad en el mundo, se habla de irrespeto.
O sea, no es ese sentido.
A veces yo he visto inclusive personas, inclusive señoritas, ni siquiera varones,
que a veces se la pasan maldiciéndose, insultándose.
Dicen yo como te quiero, por eso te ando insultando.
Cuando yo vi esa escena, esas dos señoritas hace tiempo, yo decía esto es
como dicen que se aman y se maldicen, se
maltratan y hasta alegres en estarse maltratando.
Dice, ah, que como son mi amiga y entre ellas se daban ahí su buen tiempo.
Y eso supuestamente era su forma de amarse.
O sea, eso no va a caber dentro de la amistad con Cristo.
La amistad con Cristo se basa en creerle a él.
No es como algunos dicen, es de tratar de voz a Dios o de tú, de usted.
Es el hecho de la fe que se le tiene a él.
Porque a Abraham se le categoriza como amigo por la fe que le tuvo a Dios,
a Jesucristo, a Dios Padre.
Y creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia.
Pero sobre todo de que Jesús es nuestro rey, merece respeto y merece honra.
No seamos vulgares delante de Dios.
Ciertamente es nuestro amigo, pero tampoco hay que ser
vulgares y tampoco hay que hacer abusos de confianza o etc.
Como cuando a veces pasan los trabajos.
Que cuando son amigos dicen, ah, es que como
aquel es mi jefe, no voy a trabajar menos.
Como aquel es mi jefe, ahí después nos echamos las copas.
Dicen algunos, cuando termino de trabajar yo lo contento.
No, esa mentalidad no funciona con Dios.
Eso es irrespetarle.
Si alguien es amigo de alguien, tiene que ser todo lo contrario.
Tiene que valorar más, trabajando más o ser más responsable.
Porque ahí de alguna manera la imagen de su jefe va a representar en él.
Y esos abusos que la gente hace, no es que porque es mi amigo voy a hacer
lo que quiero, porque es mi amigo voy a hacer esto y eso.
No, más bien debe haber una mayor confianza, un
mayor respeto, inclusive una mayor respuesta.
No todo lo contrario.
Es que es mi amigo, que me aguante.
No, tenemos que también cambiar la mentalidad de amistad.
Porque no es la misma amistad en el mundo que la amistad en el reino.
Y la gente no lo entiende.
La gente piensa que ser amigos es solo, ah ya te tengo mi contacto, ya son mi
amigo, ya te di clic en Facebook, ya son mi amigo.
No, esa no es la manera.
No malentendamos las cosas.
Y lo menciono con Cristo y nosotros.
¿Por qué?
Porque la iglesia tiene que ser amiga de Jesús.
Por eso dice la Biblia, tú eres hermana mía, amiga mía, paloma mía, perfecta mía.
Eso es lo que habla el libro de Cantares con relación acerca a la iglesia y Cristo.
Tiene que ser hermano de Cristo, amigo de Cristo, la paloma, es decir,
llena del Espíritu Santo y la amada del Señor Jesucristo.
Pero todo con respecto al reino, porque el reino tiene su forma de vida.
Por eso que la iglesia tiene que ser preparada, como lo le habla en el libro de
Esther, que tenía que ser preparada y con cosméticos, dicen por ahí.
Y con ungüentos y demás para presentarse delante del rey.
Sí, entonces obviamente a la gente no le gusta y quiere andar en sus cosas,
pero tiene que sujetarse a las reglas del reino, a la forma de vida del reino,
a la naturaleza del reino y no seguir con la misma mentalidad del mundo.
Y tenemos que tenerlo muy claro.
Por eso se habla de la misma manera de pensar que hubo en Cristo Jesús,
quien es nuestro rey y nuestro señor.
Y que nos ha puesto en su reino y hay que sujetarse a esta guianza del reino.
Que le guste a alguien o no le guste, es lo de menos.
¿Por qué?
Porque hay que imitar a Cristo Jesús.
Y claramente Jesús es el perfecto ejemplo del cumplimiento de las cosas en el reino,
de la naturaleza y forma de vida del reino.
Porque él mismo dijo, yo no vine a derogar, yo vine a cumplir.
Y a veces como que no nos hace corto cuando alguien lee ese versículo y quiere
andar agarrando, hacer cosas novedosas o no sé qué.
Todo lo que necesitamos está en su espíritu, por eso nos fue dado.
El Espíritu Santo es las arras de la herencia.
Entonces es el adelanto, la garantía de que tenemos una herencia en los cielos y
hay que vivir en este regocijo del Espíritu Santo.
Si queremos andar haciendo cosas novedosas,
mejor vamos a preguntar al Espíritu Santo.
De él es el que inspira.
Entonces de él viene la inspiración del espíritu.
David no vino y sacó necesariamente instrumentos, no sólo porque sí,
hubo una inspiración del espíritu.
Él no sólo cantó cánticos, porque ahí te voy a echar una mi cumbia o mi reggaetón.
No, él dejó que el espíritu lo dirigiera.
Vamos a mezclar entre rap, rock y etcétera, a ver si sacamos un nuevo ritmo,
como si fuera ensalada.
No, el espíritu va a traer lo necesario.
El espíritu, la naturaleza del reino, va a salir por nuestras bocas,
van a salir los sonidos del reino.
Y eso lo he mencionado algunas veces.
Si Dios quiere que nosotros tengamos un sonido del reino, él mismo nos puede decir
cómo crear nuevos instrumentos para sacar los sonidos que se escuchan en los cielos.
¿Por qué andar agarrando la gran mezcla que hay ahorita y hacer una disque de
ensalada o un ceviche de música y llamarle modernismo?
¿Por qué no vamos a tomar las cosas del reino bajo la pureza del reino?
Y que el mismo Dios nos pueda dar a nosotros la idea de crear nuevos
instrumentos, como lo hizo David, para expresar los sonidos
que existen en el reino, que todavía no hay en la tierra.
Pero no, Don Novedoso quiere ir a tomar las cosas, ir a mezclarlos, sacar ceviches
y ensaladas de lo que hay en el mundo y tal vez
expresarla como que fuera una corriente del reino.
No funciona así, muchachos.
Tenemos que orar a Dios y pedirle su misericordia.
Vamos a orar para que el Señor nos ayude para entender que fuimos trasladados al
reino de su Hijo y las cosas se rigen bajo la idea del Hijo, no bajo las mentalidades
del mundo, no bajo la antigua naturaleza que
prácticamente el apóstol Pablo dice claramente.
Haced morir lo que es del mundo.
No dice que Dios se los va a quitar.
Ustedes lo tienen que hacer morir.
Y el mismo Pablo es ejemplo, porque cuando el Pablo era fariseo, persiguió a la
iglesia hasta hacerla blasfemar y meterla encarcelada.
Le dio persecución.
En pocas palabras, nosotros tenemos acceso con el pecado, pero a veces no lo hacemos,
no le damos persecución, no le hacemos que se rinda.
Claramente, cuando hablamos de hacer morir, tampoco es que agarramos a
machetazos, sino que quiera entender que tenemos una lucha contra el pecado.
Y es lo que dice Hebreos 12.4.
Dice, porque ustedes no han peleado contra el
pecado hasta el derramamiento de la sangre.
Yo antes pensaba que el apóstol Pablo mencionaba
eso, que es a mí porque me azotaron, pero no.
Está haciendo referencia a Jesucristo.
Jesucristo luchó contra el pecado.
En este caso, pues lo derramaron, hicieron que
blasfemara, que se bajara la cruz, lo insultaron, etc.
Él peleó hasta el derramamiento de sangre y a veces nosotros no lo hacemos.
No hay una lucha en nuestro ser en contra del pecado para hacerlo morir,
es decir, que nosotros seamos crucificados.
Entonces, al punto que hoy la idea de orar es para que nosotros entendamos que
estamos en el reino de su Hijo y el reino de su Hijo no tiene ninguna relación con
el pecado, pero lastimosamente nosotros le damos lugar al pecado y eso no está en la
cabida del reinado de su Hijo, porque de allí no sacó.
O sea, no tiene sentido.
Y mencionó esto por el caso de Pablo, que Pablo dice y dejar la vana manera de
vivir que aprendiste de vuestros padres y deseas como
niño recién nacido de la leche espiritual no adulterada.
Entonces vamos a ver, Padre, no me asuste, amas las gracias hoy por tu amor
inagotable, por tu fidelidad, por tu gracia.
Queremos, Señor Jesús, entender que estamos en el reino de tu Hijo y entender
la naturaleza de este reino y vivir conforme la guianza de este reino y que el
enemigo no nos venga a tentar con sus reinos y nosotros lo adoptemos.
Ya tú nos estás mostrando la grandeza y magnificencia de tu reino.
Tenemos que sujetarnos a ella y cuando veamos el reino que nos quieren ofrecer de
tinieblas, rechazarlo, abominarlo, porque nos está mostrando algo que no es.
Más tú nos muestras la realidad de tu propio reino y queremos ver esa grandeza y
esa obra gloriosa que hiciste en la cruz del
Calvario, porque tú nos diste esa salvación, Padre.
No queremos venir y nos den por de cosas mediocres como
son los reinos de las tinieblas o el reino de los ídolos.
Más queremos ir en la grandeza y magnificencia y gloria de tu reino,
tu reino sempiterno, aquel que no morirá ni acabará, que será perpetuo.
Y vivir conforme a la naturaleza, mentalidad de nuestro rey Jesucristo,
porque nos facilitó el camino y nos ha dado esta gloriosa vida en él.
Así que debemos imitarlo, debemos tener la misma manera de pensar.
Queremos pelear como él peleó y hacer morir el pecado que hay en nosotros.
Te lo agradecemos, amigo y amado Padre y Salvador, para la
alabanza de la gloria de tu gracia en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Amén y Amén.
Vamos a orar por aquellas personas que quieran aceptar a Jesús como Señor y como
Salvador, que quieran reconciliarse con Él y quieran entregarse a Él.
Dios y Padre, venimos hoy delante de ti para arrepentirnos de nuestros pecados,
para reconocer que no hemos andado conforme a tu reino, sino
como el reino de las tinieblas y el reino de los ídolos.
Más ahora queremos arrepentirnos y venir al reino de tu Hijo, tomando la mentalidad
de tu Hijo, la palabra de tu Hijo, la naturaleza de
tu Hijo, para la alabanza de la gloria de tu gracia.
Te pedimos hoy, Amado Nuestro, por tu gran misericordia y fidelidad.
Queremos amarte, bendecirte y adorarte.
En el nombre de tu Hijo, Amado Padre, queremos reconocer a Jesús como Señor y
Salvador y que tú resucitaste a Jesús dentro de los muertos.
Él es el único intercesor entre tú y nosotros y que tú nos
has dado vida eterna a través de Él y Él es el único mediador.
Y que nos reconcilien a cruz.
Queremos hoy ser bautizados en agua, bautizados con
tu Espíritu Santo y participar de la Santa Cena.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Y Amén.
Vamos a hablar también de las diferentes necesidades.
Como dice la palabra, mi Dios suplirá todas vuestras
necesidades conforme a sus riquezas en gloria y en Cristo Jesús.
Padre, te agradecemos por toda tu misericordia y fidelidad.
Gracias por tu amor y tu compasión.
Queremos hoy pedirte, Padre, por ser llenos del Espíritu Santo.
Tu palabra dice que si nuestros padres que son malos saben dar buenas dadivas,
¿cuánto no más darás al Espíritu Santo a quien se lo pida?
Así que hoy pedimos de tu Espíritu Santo para ser llenos
en este campamento y las personas que creen en tu nombre.
Queremos hoy, Padre, que traigas un Espíritu de oración, un Espíritu de
gracia, un Espíritu de sabiduría y revelación, un Espíritu de días para hacer
volar el corazón de los padres a los hijos y de los hijos hacia los padres.
Y pedimos, Señor, un Espíritu de amor.
Queremos ser llenos de amor por medio de tu Espíritu Santo.
Queremos hoy, Padre, que traigas sanidades, maravillas, milagros y
prodigios para que las personas crean en ti, a aquellas personas que lo necesitan
ver, ya que tu palabra dice que si no hicieras eso, las personas no creerían.
También pedimos que traigas medicina, sanidad,
liberación, comida para las personas que lo necesitan.
También un hogar, trabajo y otras áreas que ellos necesitan.
Y pedimos también, Padre, que guardes la vida del huérfano, al anciano y las
ancianas, al padre y madre solteros, y que cubras con tu gracia a esas personas
y también a otras personas que son necesitadas.
Debimos que Guatemala sea refugiada en ti, que entre en arrepentimiento, que guardes
la niñez, que nos libre de toda obra de tinieblas, de brujerías, de terrorismos,
de pandillas, de malas, de carteles, de tráfico, etc.
Y te pedimos, Señor Jesús, que nos volvamos a ti de todo corazón en este país.
Queremos darte la gloria, la honra, el honor, el
poder y la alabanza por los siglos de los siglos.
Y queremos que envíes obreros a la cosecha, porque
la cosecha es mucha y los obreros son pocos.
Y también ayúdanos, Señor, para que todos lo hagamos para alabanza de tu nombre,
teniendo tu misma mentalidad y tu misma manera de ser.
Provée, Señor Jesús, también biblias para aquellos que no tienen, verdad,
porque sabemos, verdad, padre, que hay necesidad también de la palabra y
personas que tal vez no tienen para comprar una.
Así que provee de todo en todo en tu reino para alabanza de la gloria de tu gracia.
Te agradecemos hoy, amigo y padre, en Cristo Jesús.
Amén.
Dios los bendiga.