Bendiciones amados en Cristo Jesús, Dios los bendiga, un
fuerte abrazo que el amor de Dios sobreabunde en sus corazones.
Gracias a Dios tenemos este día para poder compartir de la palabra y para poder
transmitir en diferentes medios que el Señor nos permite estar con ustedes.
En este caso, pues diferentes medios como Clubhouse, YouTube.
Ahorita estamos tratando de usar los espacios
de Twitter y otros medios como Facebook, etc.
Así que este tiempo lo usamos para la oración en comunión.
Y claramente hemos estado hablando acerca de la vida de oraciones de Jesús,
tomando el ejemplo de Él para nosotros saber qué hacer
o cómo hacerlo o tomar prácticamente su forma de vida.
Algo como Pablo dijo, sean imitadores de mí así como yo de Cristo.
Entonces obviamente imitamos al ver, inclusive cuando se trata de imitadores
profesionales hay personas que imitan por ejemplo a Michael Jackson o a Bruce Lee
que son figuras prácticamente que han hecho algo relativamente famoso y la gente
se ha enfocado en verlos y tratar de imitarlos lo más que se pueda.
De igual manera nosotros tenemos que observar a Jesús, oír sus palabras y
buscar entrar en el mismo sentir que Él, en la misma manera de pensar como lo dice
también Filipenses capítulo 2, versículo 5 dice, en haya esta misma
manera de sentir que hubo en Cristo Jesús o en otra traducción que también es
válida, haya otra misma manera de pensar que hubo en Cristo Jesús.
Entonces vamos a orar para que el Señor Jesús nos ayude
en este tiempo para el avance de la gloria de su nombre.
Para ello nosotros le damos las gracias por tu amor, fidelidad y bondad.
Queremos hoy ser señores de justicia y de verdad dar
gloria a tu nombre y bendecirte eternamente y para siempre.
Queremos hoy darte la gloria, honra, honor, poder y
alabanza por los siglos de los siglos pastor de Israel.
Gracias por amarnos, sustentarnos con tu verdad y con tu paciencia y palabra.
Ayúdanos hoy que sea abierto nuestro
entendimiento para comprender las Escrituras.
Ayúdanos hoy para poder recibir de tu fidelidad y bondad.
Ayúdanos hoy para poder contemplarte en gloria.
Te pedimos hoy, amado Cristo, que nos ayudes y nos sustentes con tu verdad y tu
palabra para alabanza de la gloria de tu gracia en Cristo Jesús.
Te agradecemos, amado amigo y Padre.
Benito eres eternamente y para siempre.
Declaramos que tu venida está cerca y que no a nosotros
oh Jehová, no a nosotros sino a tu nombre sea la gloria.
Por tu misericordia, por tu fidelidad, porque tú
nos has hecho y no nosotros, a nosotros mismos.
Benito eres eternamente y para siempre, amado Padre.
Te agradecemos por todo el amor y la labor que haces en nuestras vidas.
Ayúdanos el día de hoy para que quede a tu
pensamiento altivo y ayúdanos para vivir para tu.
En el nombre de Jesús, amén.
Ok, entonces vamos a entrar en el detalle de lo que tenemos el día de hoy.
Y el título del tema es Liberemos para propiciar momentos de oración.
Ese es el tema del día de hoy.
Aunque creo que le cambié un número.
La cuestión está en que en este punto que hemos estado hablando, la idea es ver qué
es lo que Jesús hacía en oración para nosotros también hacerlo en oración.
Y por eso tenemos que enfocarnos en la forma de vida de Él.
Ese es el punto.
Claramente también tal vez hay una palabra que no es común que es propiciar,
pero cuando se habla de propiciar se habla de ayudar o favorecer a algo o para que
algo se logre dar en este caso, para que nosotros podamos tener momentos de oración.
Entonces vamos a iniciar aquí claramente con el versículo que hemos siempre estado
como que remachando, siempre reforzándolo, que es Lucas capítulo uno, versículo,
perdón, Lucas capítulo once, versículo uno, dice Aconteció que estando Jesús
orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo a uno de sus discípulos.
Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó también a sus discípulos.
Pues esto que vemos acá es claramente el versículo que nos ha ayudado a ver dos
cosas, lo que es la vida de oración de Jesús y la enseñanza de Jesús.
No que uno sea mayor que otro, sino que simplemente aquí se está dividiendo.
Él viene de orar prácticamente su vida de oración para luego comenzar a dar a
conocer la enseñanza de su forma de vida de oración.
Entonces hemos tomado este caso para enfocarnos en la vida de oración de Jesús,
que también es importante ver sus enseñanzas, pero también su forma de vida.
Hemos aprendido o hemos visto cuestiones relacionadas a cómo Jesús se levantaba de
mañana para orar, se tomaba vigilias de oración y otras cosas
que hemos visto tal vez en mayor detalle en otros videos.
Entonces por eso ahora hemos estado enfocándonos en Mateo capítulo 14 de
versículo 22 al 36, que la semana pasada hablamos claramente de este rango de
versículos, pero hoy pues nos vamos a centrar en un versículo en particular,
pero siempre quería colocar todo el pasaje.
Entonces tenemos Mateo capítulo 14 de versículo 22 al versículo 36.
Leamos versículo 22.
Enseguida Jesús hizo que los discípulos subieron a la barca y fueron delante de él
a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud.
Después de despedir a la multitud, subió al monte a
solas para orar y al anochecer estaba allí solo 24.
Pero la barca ya estaba muy lejos de tierra y era
azotada por las olas porque el viento era contrario.
25.
A la cuarta vigilia de la noche, de 3 de la mañana a 6 de la mañana,
Jesús vino a ellos andando sobre el mar.
26.
Y los discípulos, al ver a Jesús andar sobre el mar, se turbaron y decían,
es un fantasma.
Y de miedo se pusieron a gritar.
27.
Pero enseguida Jesús les dijo, tengan ánimo, soy yo, no teman.
28.
Y Pedro le respondió, Señor, si eres tú, mándame que vaya a ti sobre las aguas.
29.
Ven, le dijo Jesús, y descendiendo Pedro de la
barca, caminó sobre las aguas y fue hacia Jesús.
30.
Pero viendo la fuerza del viento, tuvo miedo y empezó a hundirse y gritó,
Señor, sálvame.
31.
Al instante Jesús, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo, hombre de poca fe,
¿por qué dudaste?
32.
Cuando ellos subieron a la barca, el viento se calmó.
33.
Entonces los que estaban en la barca lo
adoraron, diciendo, en verdad eres hijo de Dios.
34.
Terminada la travesía, bajaron a tierra de Genesaret.
35.
Y cuando los hombres de aquel lugar reconocieron a Jesús, enviaron a decirlo
por toda aquella región de alrededor y le trajeron todo lo que tenían algo mal.
36.
Y le rogaron que les dejara tocar siquiera el borde de
su manto y todos los que lo tocaban quedaban curados.
¿Cuál es el propósito de leer todo el pasaje?
Claramente hay una relación que se marca desde lo que él hace en oración y lo que
pasa después o lo que pudo haber pasado antes.
Cuando vimos el caso de Jesús en Marcos 1, cuando Jesús se levanta muy temprano a
orar, vimos que claramente Jesús tenía el entendido que él necesitaba predicar,
enseñar, liberar y sanar a otras personas porque era parte de
su ministerio o parte de la obra que Dios le mandó a hacer.
Y él entendía que no lo iba a poder hacer simplemente como descansar en una hamaca
tomándose una bebida, sino que simplemente sabía que con el
poder de Dios iba a poder hacer todas estas obras, claramente.
Y también obviamente necesitaba estar con su comunión con el Padre porque sabía que
cuando iba a entrar prácticamente a predicar y a enseñar no era necesariamente
que iba a tener espacios solamente con Dios porque obviamente la multitud siempre
lo seguía o se le agrupaban para poder recibir
una enseñanza o liberación o algunos otros actos.
Entonces él ciertamente buscaba su intimidad
y su comunión, por eso buscaba muy temprano.
Sabemos de que mañana a veces no nos interrumpe
muy fácilmente, que aún como en otras horas.
Entonces vemos acá que Jesús ciertamente ora y pasa muchas cosas después,
es decir, pero eso pasó a causa de lo que él logró.
Si él no hubiera orado, todas esas cosas no pasan.
Entonces vemos nosotros qué beneficios, que fue lo que hablamos la semana pasada,
qué beneficios lleva que propiciemos momentos de oración.
Ahora, como el tema también habla de propiciar, vamos a leer
acá la definición que hemos estado tocando de propiciar.
Dice uno, favorecer que algo acontezca o se realice.
Es decir, que no necesariamente va a pasar milagrosamente
algo, sino que uno tiene que llevarlo a que algo se haga.
Por eso dice que lo similar está favorecer, ayudar, posibilitar,
respaldar, impulsar, beneficiar,
predisponer, coadyuvar, patrocinar, acuerpar.
Cuando se habla de predisponer es que alguien está predispuesto.
¿Predispuesto a qué?
Por ejemplo, hagamos de cuenta si a mí me toca hablar con alguien y esa persona
puede ser un empresario, yo me puedo predisponer de alguna manera para vestirme
bien, para poder presentarme, porque sé que puede ser una persona que va a
considerar una persona que se vista bien, que tenga buena forma de hablar y demás,
porque estamos en un ambiente laboral.
Entonces yo me predispongo para ir de esa manera.
Entonces, ¿qué quiere decir esto?
Que yo me estoy preparando para algo.
Y aquí también lo menciona, en este caso el antónimo, dificultar, obstaculizar.
Es decir, de que el caso de lo contrario a propiciar sería obstaculizar algo,
en lugar de favorecer algo.
Entonces esto nos da a entender a nosotros con el caso de favorecer algo,
inclusive aquí también.
Quiere decir que nosotros busquemos dar lugar a que se dé el espacio de oración.
No estamos hablando que Dios sola milagrosamente nos haga el espacio para
orar, sino que nosotros nos dispongamos para preparar
esos momentos para que se den esas situaciones.
A veces pasa también, por ejemplo, cuando tal vez en ciertas compañías hay
mucho trabajo que hacer y la persona quiere salir de vacaciones.
Entonces le dicen, mira, tú sales de vacaciones y terminas este trabajo.
Entonces la persona va a buscar, porque quiere salir de vacaciones,
terminar todo ese trabajo para luego poder salir de vacaciones.
Entonces ese esfuerzo propició o proveyó todo eso para que se pudiera efectuar.
Claramente, si alguien le puede decir al amigo, mira, yo te voy a ayudar para que
lo hagas, pues eso va a favorecer para que pueda salir de vacaciones.
Lo que quiero dar a entender es que es una
parte de responsabilidad nuestra dar ese tiempo.
A veces uno solo quiere como que el Espíritu lo tome, lo cargue a uno,
lo ponga de rodillas y que uno se ponga a orar ahí como tres horas.
Y eso no va a pasar necesariamente.
Hay momentos donde uno mismo sabe que tiene que
ir a orar y uno tiene que buscar ese momento.
Por eso que vemos como Jesús lo que hace es propiciar en este momento su oración.
Es lo que hemos visto aquí que dice en el versículo 22.
Enseguida Jesús hizo que los discípulos subieran a la barca.
No fue que el Espíritu Santo mismo los movió, los
tiró, sino que Jesús le dice, miren, adelántense.
¿Por qué él les dijo que se adelantara?
Porque quería tener un tiempo para orar.
Y luego dice aquí que los discípulos subieron a la barca y fueron delante de él
a la otra orilla mientras él despedía a la multitud.
Entonces Jesús quería salir rápido del asunto para poder ir a orar.
Adelanta a los muchachos, despide a la multitud y luego se va a orar.
Porque él necesitaba tener su espacio con Jesucristo, con Dios Padre.
Pero si él hubiera venido, despide a la multitud, se va con sus discípulos,
¿en qué momento él hubiera orado?
Entonces él entiende el escenario y de alguna manera despide a la multitud y a
los discípulos y él ya se enfoca a estar con Dios Padre.
Y aquí es donde entra lo que vamos a hablar hoy de liberándonos.
Y es por esta palabra que habla acá, que es despedir.
Después de despedir a la multitud, subió a orar.
Es decir, de que no pudo orar si no se despedía de ellos.
No era como que él estuviera orando juntamente con ellos.
Él tenía que despedir a la multitud para poder orar.
Es como un orden en cadena.
Adelanto a los discípulos, despido a la multitud para que yo pueda orar.
Si yo no hago esto, no puedo orar.
Entonces, esta palabra despedir es bien interesante
porque no habla de algo así como un saludo o despedida.
Como cuando yo vengo y le digo a alguien adiós
o chao o goodbye o alguna otra situación.
No habla de ese sentido, solo de despedirse.
Si no que ahorita vamos a ver la palabra en el griego como lo han colocado.
Es esta palabra que es la 630 en el griego, en las tronconconas, que dice que es Apolo.
Que viene de Apo y Luo.
Que significa libertar completamente.
Es decir, literalmente aliviar, soltar, dimitir, reflexivamente participio.
O figurativamente dejar morir, perdonar o específicamente divorciarse.
Se ha traducido como perdonar, poner en libertad, repudiar, retirar,
soltar, enviar, dejar libre, despedir.
Y esto está muy interesante realmente porque vemos que el caso de la despedida,
como mencioné, no era solo un saludo de nos vemos jóvenes, que les vaya muy bien,
sino que es como que quitarse una carga o una responsabilidad o muchas otras cosas
que podemos ver claramente en una aplicación en nuestras propias vidas.
Porque aquí claramente la primera, si lo queremos
llamar así, punto que nos dan es libertar completamente.
Es decir que Jesús fue liberado en ese momento, llamémoslo esa carga,
esa responsabilidad, para que Él pudiera orar.
Si Él no se libera de esto, si no se libera de esta carga o de esta
responsabilidad o inclusive de este asunto, simplemente no podía hacerlo.
Y alguien podría decirme, pero ¿cómo así verá?
Es que simplemente no era como que Él simplemente
se fuera a la montaña a orar y dejar a la multitud.
Él tenía que hacer algo.
Miren, ahí nos vemos, nos vemos el otro año o la otra semana y Él cierra eso,
por así decirlo, para que Él pueda orar.
Si Él no hace eso, tal vez la gente se comienza a buscarlo donde estaba,
porque no cerró algo.
No fue Él, no fue libre de eso, por lo cual eso, eso lo podía estorbar a Él después.
Porque vemos en otras ocasiones, creo que no recuerdo en qué partes,
que a veces Él de repente se desaparecía y dice que lo comenzaban a buscar.
Bueno, sí, es Marcos capítulo 1 cuando lo vimos.
Dice que Él se levantó muy de mañana, se
apartó a orar antes que el sol se le mostrase.
Dice que la multitud lo comenzó a buscar y dice que después los discípulos a causa de
la multitud lo comenzaron a buscar y lo encontraron.
¿Cómo lo encontraron?
Orando.
O sea, no lo encontraron a Jesús prácticamente comiendo, tomándose su café,
viendo las noticias.
Lo encontraron orando.
Entonces lo andaban buscando.
Pero en este caso en particular, como ya finaliza algo, entonces Él corta,
por así decirlo con eso, entrega, si lo
queremos llamar, para que Él pueda ir a orar.
Y vamos a ver otros versículos, porque obviamente esta palabra se utiliza
para despedir, pero hay otras formas, como aquí
lo vimos, de cómo se traduce una reina valera.
Pero, interesantemente, hay dos palabras que se suelen
usar bastante, como es soltar o libertad, o dejar libre.
Esas palabras se utilizan bastante.
Y vamos a ver acá, por ejemplo, Lucas 13, 12 dice, cuando Jesús la vio,
la llamó y le dijo, mujer, has quedado libre de tu enfermedad.
O sea, en este caso no le podría haber dicho,
mujer, has quedado despedida de tu enfermedad.
Entonces, mujer, has quedado libre de la enfermedad.
Entonces, esta palabra que estamos usando cuando Jesús habla de despedir,
que es Apolo.
Y tenemos Lucas 23, 20, que dice, Pilato queriendo soltar a Jesús,
le volvió a hablar.
Entonces, aquí habla un sentido de libertad.
Y por último, tenemos Hechos 3, 13.
El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado
a su siervo Jesús, al que ustedes entregaron y repudiaron en presencia de
Pilato, cuando éste había resuelto poner a Jesús en libertad.
Es la misma palabra Apolo que hace referencia a despedir.
Entonces, hay muchas más palabras, obviamente, pues sólo coloqué tres para
darle idea, o lo que quiero entender con libre.
Creo que también se han utilizado como repudiar
o soltar, o en este caso, dar carta de divorcio.
Pero vemos que hay una necesidad de prácticamente, voy a regresar hasta acá.
Hay una necesidad de una libertad, de una liberación para dar lugar a otra cosa.
Claramente, esto da un amplio panorama que queremos definir por libertad,
pero claramente, porque nos podríamos enfocar en el ámbito
propio de lo que es la liberación de espíritus o demonios.
También podríamos hablar de liberación de cargas, liberación de pecados y liberación
de varias situaciones que nos pueden estar pasando,
porque inclusive ahí habla de dejar morir o perdonar.
Entonces, hay muchas cosas que pueden estar afectando que nosotros no podamos
tener un momento de oración y este amplio rango de cosas, porque vuelvo y repito,
no sólo sería una liberación de un demonio, sino que puede ser que una
persona se dedique a estar perdiendo el tiempo y obviamente no puede orar porque
está utilizando el tiempo, que es para ahora lo está usando para perder el tiempo.
Entonces, hay muchas cosas que podemos ver aquí que son
aplicables de lo que Jesús hizo que nosotros podemos hacer.
Y claramente nos habla de despedirnos de cosas, de dejarlas ir o despojarnos o ver
de qué ser libres para poder entrar y tener mejores momentos de oración.
Uno de ellos que sería muy claro, como mencionamos, es que a veces uno puede
estar usando diferentes tiempos de ver una película, de un pasatiempo, porque a veces
también uno tiene pasatiempos como el ajedrez o el sudoku, y que a veces uno
puede pasar mucho tiempo ahí y es mejor despedir de eso, aunque tal vez nos pueda
gustar despedirnos o liberarnos de esta parte para poder utilizarla para orar.
Yo menciono eso también porque a mí en muchos momentos me pasaba que cuando a
veces yo tomaba ciertas cosas como el ajedrez o sudoku o cualquier otra cosa,
al principio lo hacía 2, 5 minutos, 10
minutos, pero después comenzaba a adquirir más.
Eso ya ni le ponía atención a mi trabajo.
Entonces, ¿qué pasa?
Necesito liberarme de eso, ya no utilizarlo, ser libre de eso, quitármelo
de encima, porque sé que si lo vuelvo a optar voy a comenzar
otra vez a entrar en esta adquisición de ese tiempo.
Aunque aparentemente el ajedrez o el sudoku no sea malo, porque obviamente no
estoy diciendo que esos sean malos en términos diabólicos o satánicos,
sino que quiero dar a entender que a cada quien le puede afectar de alguna manera.
En mi caso, por mi forma de ser, a veces digo yo hasta que no termine esto,
no lo concluyo.
No es como que no lo voy a dejar para mañana.
Entonces, obviamente, cuando me tocaba una cuestión de sudoku o de ajedrez difícil,
pues ahí pasaba yo como que todo el día y hasta me olvidaba de orar.
Entonces, obviamente, eso me está haciendo estorbo.
Entonces, obviamente, yo me tengo que despojar de eso, me tengo que divorciar de
eso, me tengo que ni siquiera, tal vez, tocarlo, porque
tal vez no tengo ahorita el dominio propio para eso.
Mejor me despojo de ello, porque así ya puedo
utilizarlo para tener, para poner mi tiempo de oración.
De igual manera, si alguien tiene alguna aplicación, como obviamente hay muchas
aplicaciones ahora, lo que es Facebook, YouTube,
una gran cantidad de aplicaciones ahora.
Obviamente, como dice la palabra, si tu ojo te hace ocasión
de caer o si tu mano te hace ocasión de caer, córtalo.
Es decir, a veces nosotros, cuando tenemos alguna cuestión con el celular,
a veces no nos podemos quitar la adicción, en el sentido de que si tenemos la
aplicación, entramos y, por así decirlo, escudriñamos todo lo que hay ahí, ¿verdad?
Vemos un montón de vídeos y ya nos consumen dos hasta tres horas de tanto
estar viendo, aunque son de minuto en minuto, nos pueden estar consumiendo el
tiempo y no tenemos el dominio propio en este momento para poder decir,
ah, no, no voy a entrar a la aplicación porque es mentira.
Vamos a entrar y vamos a ver.
Ok, como eso nos hace ocasión de caer y nos está impidiendo poder tener tiempo de
oración, mejor desinstalar la aplicación o tener otro método.
En mi caso particular, por ejemplo, yo no tengo el Facebook en el celular,
pero yo lo utilizo en el navegador.
Entonces, en el navegador yo entro, miro lo que puede haber
ahí, le doy X y ya dos, tres minutos, ya se acabó el asunto.
Pero si yo tengo en el celular, pues lastimosamente uno se puede poner
ahí, scrolear vídeos en el feed y eso lo puede consumir uno.
Entonces uno tiene que despedirse de eso.
A alguien le puede doler.
Decía no hermano, pero es que fíjese que ahí me distraigo, mire que hay una predica.
Míralo en otro lado.
¿Por qué?
Porque le está quitando tiempos para orar.
Le está, como ahí menciona, obstaculizando las cosas.
Entonces nosotros tenemos que aprender a despedirnos o liberarnos de ciertas cosas.
Yo puedo poner otro ejemplo también en otro sentido.
Lo que puede hablar, por ejemplo, el caso de
Hebreos, capítulo 12, versículo 1 y versículo 2.
Cuando dice, por tanto, teniendo en derredor nuestra tan grande nube de
testigos, despojémonos del peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve y
corramos la carrera con paciencia, puesto los ojos en Jesús, el autor y
consumador de la fe, que por el gozo puesto delante de él, soportó la cruz y
menospreció lo propio y se sentó a la diestra de la majestad de Dios.
Entonces, si nos damos cuenta, ahí nos habla de dos cosas, del peso y del
pecado, que tan fácilmente nos envuelve para que corramos la carrera con paciencia.
Entonces, ahí claramente nos está diciendo que hay algo que tenemos que despedirnos o
despojarnos o liberarnos del peso y del pecado.
Entonces, aquí habla de dos cosas, porque son muy diferentes.
No dice solo el pecado, no dice solo el peso, sino que es el peso y el pecado.
Entonces, son dos cosas diferentes.
Entonces, eso hay que aprender a separarnos o liberarnos para que ya no tengamos.
..
Para que podamos tener momentos de oración o propiciar que sean favorables,
porque esto está obstaculizando.
Cuando a veces uno está muy cargado, a veces le cuesta mucho a uno orar,
por cargas de preocupación, de problemas, de situaciones,
a veces cuesta orar y hay que despojarse de ello.
También, obviamente, los pecados que a veces uno comete
le están impidiendo u obstaculizando que uno pueda orar.
Y alguien dirá, hermano, pero ¿cómo así que me va a
obstaculizar si la idea es que yo pueda ser libre?
Sí, pero a veces no pasa, porque inconscientemente o inclusive
conscientemente, la Biblia dice que aquel que está haciendo las malas obras no se
acerca a la luz para no ser reprendida por ellas.
Juan capítulo 3 menciona eso.
Creo que es el versículo 20 y 21, cuando hace referencia de que el que hace
lo malo no se acerca a la luz para que no sean
expuestas y no sean castigados o reprendidos.
Pero aquel que hace las cosas que son de la luz,
se acerca a la luz para ser recompensado por ellas.
Entonces, como la persona tiene pecados en ello, prácticamente estos pecados,
no necesariamente que el pecado lo atormente a uno para que no vaya a
hacerlo, sino que lo que significa es que por causa de que yo no quiero dejar de
pecar y porque si me acerco a orar, voy a ser reprendido a causa de mis
pecados, entonces no me acerco a orar, porque voy a ser reprendido y Dios me va a
decir, nada, deja de estar pecando en esa área y por lo tanto
yo ya no me acerco a orar, sino que me alejo de la oración.
No porque el pecado me esté atormentando, me esté haciendo algo malo, sino que yo
quiero seguir, me quiero seguir deleitando en esos pecados y por lo tanto no quiero
ser reprendido, no quiero dejar de hacerlo.
En pocas palabras, no me quiero despedir de esos pecados.
Menciono esto porque también el apóstol Pablo, en Efesios capítulo 2, menciona que
el príncipe, la potestad del aire que opera a los hijos de su obediencia y dice
que en otro tiempo andábamos en la voluntad de la carne,
los pensamientos de la carne y los deseos de la carne.
Entonces claramente a veces la gente quiere seguir en esas índoles,
que también es lo que menciona el apóstol Pablo en Romanos 6, cuando dice que
algunas personas querían seguir en ciertos pecados y él dice, miren ustedes ya fueron
bautizados, no vuelvan a entregar sus miembros a esos pecados.
Entonces ellos estaban queriendo volver a hacerlo.
Entonces ellos no se querían despedir de esos pecados.
Entonces algo que quiero entender con esto, en este caso, es de que nosotros
tenemos que aprender a despedirnos de los pecados, no deleitarnos en ellos,
como dice la Biblia también, no proveer para los deseos
de la carne, porque a veces nosotros mismos lo proveemos.
Es decir, si algo nos gusta, nosotros mismos lo disponemos para eso.
Por ejemplo, un ejemplo, a veces alguien puede
venir y le puede gustar ver películas, por ejemplo.
Entonces, ¿qué puede hacer?
Contrata como cinco cuestiones para ver en línea películas.
Entonces, ¿qué hizo?
Él está proveyendo para sus deseos.
Porque tiene como cinco cosas.
Si se aburre de uno, se pasa al otro.
¿Cómo se llama al otro?
Para no darle promoción a los otros, prácticamente, streaming que hay.
Se va pasando del uno al otro.
Entonces, el mismo está proveyendo, el mismo está pagando cada mes por tener
los diferentes medios para poder meterse, inclusive,
en una su maratón de contenido todo el día domingo.
Pero si él bien hizo, bueno, ya no va a seguir proveyendo a este deseo.
Puede cancelar todos estos.
Entonces, ya no va a entrar y ya no va a prácticamente lanzarse toda una maratón el
día sábado, domingo de algún tipo de contenido, sino que ese tiempo lo va a
utilizar para orar y lo va a utilizar para leer.
¿Por qué?
Porque ya se despidió, ya se liberó de esto que
lo puede llevar a conectarse y contaminarse.
Obviamente, también hay una necesidad de liberación interna, porque puede ser que
le pongan ese canal y él agarra, entra en su maratón.
Entonces, ciertamente cortó algo, pero también hay que generar una
liberación interna que obviamente en la
comunión y oración Dios nos lo va a brindar.
Pero como vimos también el caso de que hay cargas en las
cuales también uno tiene, dice que el todo peso y del pecado.
Entonces, entendemos que el pecado nos asedia y que está provocando que también
nosotros deleitemos para no dejarlo, por lo cual tenemos que aprender a dejarlo.
Tenemos que aprender a cortar con cosas, no solo luchar contra ellas, sino cortarlas.
Por eso mencionaba si tu ojo te hace ocasión de caer, si tu mano te hace
ocasión de caer, no significa necesariamente que uno venga y se corte el
brazo o el ojo, sino que habla de que qué es lo que hay
cosas que están estorbando nuestra vida para cortarlas.
Por eso mencioné que si instalamos aplicaciones y no paguemos por cosas que
no tenemos que estar pagando, estamos
proveyendo para deseos que son de nuestra carne.
Inclusive ahora, pues con esta situación de la tecnología, hay muchas cosas que a
veces han investigado y que enseñan cómo uno puede quitar o...
¿Cómo quitar?
¿Cómo mencionar?
Lo diré de esta manera porque no encuentro otra palabra.
Quitar la hechicería que existe para que uno no sea capturado por esta hechicería.
¿Por qué menciono esto?
Porque cuando se habla de hechizar, se habla de fascinar.
Se habla prácticamente de capturar a alguien,
que es lo que menciona el libro de Gálatas.
En el libro de Gálatas se hace mención de que... ¿Quién nos hechizó?
¿Quién nos fascinó?
Es decir, ¿quién nos capturó?
¿Quién nos sedujo para que ustedes dejen de ir en pos de Cristo?
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
Las personas que hacen aplicaciones de teléfono,
películas, música, ellos saben cómo funciona el hombre.
Saben cómo el hombre responde.
Han estudiado al hombre para saber cómo capturar la retención del hombre.
Por eso que hay tipos de colores que se usan en aplicaciones, tipos de formas.
Inclusive cuando alguien crea videos en Internet, TikToks y demás, le dan a la
persona un formato de qué debe hacer de que en tantos tres segundos capturen la
atención de alguien, que deben tanto, qué sé yo, lineamiento, que después hagan.
..
Den un CTA, que es un call to action, o para que la persona entre en acción,
o que hagan una pregunta al final.
¿Para qué?
Para capturar la atención de la persona, porque han estudiado a la persona para
capturarla, para fascinarla, y eso se llama hechicería.
Entonces, hay algunas personas que han aconsejado, en este caso inclusive con el
teléfono, que es lo que muchos han tenido problemas, de inclusive quitarles ciertos
colores a la aplicación, ponerlo en blanco y negro, y ellos muestran ciertos pasos
porque dice que eso ayuda que cuando uno mira el teléfono y lo ve en blanco y
negro, ya no se activen ciertas cosas que uno
reaccione a querer ver cosas en el teléfono.
Pero que si uno lo tiene a color, uno puede ser movido a entrar y comenzar a
ver, pero con esta cuestión de blanco y negro, ya se quita
ese deseo y otras cosas que las personas han explicado.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
De que Dios, con sabiduría y con muchas cosas, nos puede ayudar a saber cómo
desligarnos de muchas cosas, de las cuales el mundo ha creado hechicerías,
hechizos o cosas que ya están hechas, por eso se llama hechicería, hechizos o
cosas hechas que ya saben cómo capturar nuestra atención en diferentes ámbitos,
audible, visual, audiovisual, o en diferentes formas, inclusive escritas.
Por ejemplo, las personas que escriben un libro, o un guión, por así mencionarlo,
ellos saben cómo manipular las emociones, saben cómo crearnos prácticamente una
montaña rusa de emociones, y hay que quitarnos de eso, hay que aprender a
eliminarnos, hay que aprender a despojarnos.
¿Para qué?
Para que ya no tengamos inclusive todo este mundo de
fantasía y entremos a la realidad del reino de Dios.
Porque cuando uno se entrega ya a la Biblia y lee la palabra, ya vemos que hay
una realidad, que no es toda esta fantasía que
se está presentando, escrita o audiovisual.
Entonces, uno tiene que aprender a despedirse de eso, aunque pueda generar
una satisfacción a la carne, pero si uno no se despoja de todo esto que
prácticamente nos está atrayendo, lastimosamente no vamos
a poder tener la comunión con nuestro Padre Celestial.
Estoy diciendo que algunas cosas sean pecados.
No, lo que quiero es dar a entender es que nos están quitando lo más importante,
que es disfrutar de la herencia de Dios, y disfrutar de la presencia de Dios,
y dar a conocer el Evangelio, que claramente es para
vida eterna, porque hay gente que está en condenación.
Por eso que el caso de la comunión con Cristo no era sólo disfrutar de la
intimidad con el Padre, sino que también llevar el mensaje del Evangelio,
y prácticamente el poder de Dios a aquellos que iban a necesitarlo.
Pero para poder llevar a este mensaje, hay que despedir a la multitud,
hay que despedirse de las cosas, hay que liberarse de las cosas,
hay que divorciarse de cosas, para que uno pueda entrar en intimidad con el Señor,
porque obviamente nos captura muchas cosas, ¿verdad?
Porque siempre una de las cosas predilectas que
la gente dice es que no tengo tiempo para orar.
¿Por qué?
Porque está usando el tiempo para otras cosas.
Y ahí es también donde entra el peso, ¿verdad?
O la carga, cuando Jesús dice venid a mí los
trabajados y cargados que yo os haré descansar.
Entonces, yo cuando meditaba en ese versículo, la idea era esta, es decir,
¿a quiénes se les llama?
¿A los que están cerca o a los que están lejos?
Si yo tengo a alguien a la par, le diré vení.
No le puedo decir que venga, porque ya está aquí.
Entonces, si a estas personas le dicen vengan a mí los trabajados y cargados,
significa que están fuera de, están lejos de, y por eso están cargados.
Eso quiere decir que si nosotros tenemos cargas y pesos, es porque estamos haciendo
las cosas fuera de la voluntad de Dios, a nuestra
propia manera, en nuestra propia decisión.
Y obviamente estas cargas y estos pesos no nos van a permitir
de alguna manera acercarnos para tener momentos de oración.
Cargamos con estas grandes cargas o pesos en nosotros y a veces nos cuesta.
Estamos prácticamente como muy... no sé si la parte de la parada como que atormentado
con todo lo que tenemos que hacer y nos olvidamos
de que es mejor ir a dejar las cargas en Jesús.
Por eso Jesús dice vengan a mí los trabajados
y cargados que yo les haré descansar.
Entonces vemos de que lo que quiere Dios en
este caso es que comencemos a hacer su voluntad.
Es decir, que hay cosas que le estamos haciendo fuera de su voluntad y adquirimos
actividades, trabajos, labores, un montón de cosas que
él nunca pidió o que él nunca quiso que obtuviéramos.
Y no estamos hablando solamente de cuestiones en el mundo, verdad.
Sino que estamos hablando también de personas que están dentro del Evangelio.
Hay personas que vienen y toman como... por ejemplo, en una congregación donde yo
asistía, creo que habían como 53 departamentos.
Entonces viene la gente y agarra 10 y se pasa claramente sirviendo a una iglesia en
un montón de áreas y del tiempo para orar no lo tiene.
Es como lo que mencionamos de Marta y María.
Marta ya estaba ahí con mucha labor, esta vez lavando, barriendo, componiendo
las sillas, yendo a agarrar más sillas para que se sentara la gente, yendo a
cocinar, a veces estaban los tacos para la refacción de los hermanos.
Y la otra, lo que era María, sentada a los pies, escuchando a Jesús.
Entonces eso le pasa a muchos creyentes, inclusive
a personas que no están en Cristo también.
Abarcan muchas cosas en las cuales esta vez Dios no se las pidió que las hicieran,
pero ellos pueden suponer y hacer por lo que el mundo maneja también, y
lastimosamente no lo están enfocando en la oración, o lo están enfocando en sus
propias fuerzas, o que piensan que Dios se los pidió y simple
y sencillamente le está haciendo estorbo para que vayan ahora.
Porque obviamente todas esas cosas que están haciéndose fuera
de la voluntad de Dios, generan cargas que no son de Dios.
Por eso Jesús dijo, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.
O sea que si está en Cristo va a ser fácil de
sobrellevar, si no está en Cristo va a ser muy difícil.
Por eso que hay muchos testimonios de personas cuando reciben a Jesús que dicen,
cuando yo recibí a Cristo sentí como que un peso se me cayera encima.
Hay muchos testimonios de gente que lo menciona, que dice que cuando entregaron a
Jesús hasta se sintieron bien ligeros, porque obviamente es un aspecto espiritual
que a veces no hemos entendido, y que a veces nosotros cuando nos
preguntamos pero por qué a veces no he podido poder orar?
Qué es lo que me está costando por orar?
Y uno se da cuenta que está llevando grandes
cargas que les están impidiendo acercarse.
Uno tiene que liberarse de esas cargas, dejarlas de hacer para que uno pueda orar.
Inclusive estas actividades nos están quitando tiempo de oración.
Alguien, hermano, pero estoy en la iglesia, estoy predicando, estoy orando.
Sí, pero es una carga que Dios no dijo que llevará.
Tiene que despojarse para comenzar a hacer lo que es de Dios.
Tiene que divorciarse ella.
Tiene que liberarse de esta carga.
Dios no le dijo que lo hiciera.
Porque a veces nosotros también queremos llevar cargas y ayudar
a otras personas cuando tal vez no las tenemos que hacer.
Dios no nos mandó eso.
Voy a poner un ejemplo.
El caso de Pablo.
Porque Pablo quiso ir a los judíos, pero esa carga no la tenía que llevar él.
Inclusive se enojó.
Ustedes no me quieren recibir la palabra.
Ahora me voy con los gentiles.
Pero él no tenía que llevar cargas a los judíos.
Dios lo mandó que fuera con los gentiles.
¿Qué andaba haciendo él con los judíos?
Por así mencionarlo.
Esa carga le pertenecía a Pedro y a otra gente.
Él tenía que llevar la carga de los gentiles.
Por eso él mismo dice después mi ministerio es para con los gentiles.
No significa que no le predicara a judíos.
Lo que quiero dar a entender es que él estaba llevando cargas que tal vez no le
correspondían, que estaba tomando cargos que no le correspondían.
Así como que hermano hace muchos años habló, por ejemplo,
de que fue a visitar un predicador en no sé qué país.
Dice que el hermano era mecánico, hacía muchas cosas y
aparte predicaba y estaba muy ocupado en tanta labor.
Y lo que el hermano le dijo, mire, dice el señor de que si
usted no se dedica a buscarlo, pues le van a quitar todo.
Y claramente dice que él no quiso hacer caso y perdió todo.
Porque esta labor del evangelio no se trata solo de hacer actividades,
se trata de estar en Cristo para poder ministrar del Espíritu de Cristo.
Entonces, ¿qué quiero dar a entender con esto?
La acumulación de todas las situaciones que estamos teniendo, que nosotros podemos
pensar que es de Dios, las actividades, por diferentes razones, nos pueden estar
estorbando para que tengamos momentos de intimidad con Dios.
Y después, obviamente, hay una repercusión, porque uno
a veces cuando está en el evangelio quiere ver cambios.
Uno quiere ver que las cosas cambien, que la gente reciba, que la gente...
y uno puede decir, pero ¿por qué no está pasando?
Estoy haciendo esto, estoy haciendo lo otro y nada está pasando, no hay cambio.
Obviamente, porque la idea no es hacer mucho.
La idea es tener intimidad con Cristo para recibir de su amor,
de su benevolencia, de su poder, para después ministrarlo.
Por eso que Jesús claramente necesitaba de eso, porque
sabía también que lo estaban esperando al otro día.
Es decir, no solo él tenía que tener su refrigerio con un Dios, tenía que quitarse
la carga que estaba recibiendo y también sabía que iba a corresponder otra labor
del otro lado del mar o del río o lago, no sé qué era, del otro lado.
Él sabía y él sabía que tenía que preparar en oración.
Uno a veces no lo hace.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
Él entendía y por entender, él tuvo que
despedirse, él tuvo que aprender a despojarse.
Igual nosotros, si hay cosas que estamos examinando en nuestra vida que muy
espirituales pueden ser, pero no son del Señor,
hay que quitarlas porque Dios no nos lo pidió.
Es una carga que no la vamos a poder sobrellevar porque Cristo no nos la pidió.
Entonces, pero también ese tiempo, porque obviamente cuando uno hace algo,
hagamos de cuenta algo tan sencillo, por ejemplo, que uno vaya a hacer un
boletín o un video para YouTube a veces, pues obviamente eso a veces no es como que
uno en cinco minutos haga un video a veces.
Inclusive a veces los videos que son de un minuto, que a veces las personas que ponen
en TikTok o algo así, es un minuto, no se tardan en un minuto.
O sea, ellos a veces tienen que preparar como que lo que van a decir, tienen que
aparte de eso, revisarlo, la redacción, etc.
Lo graban, después lo graban, lo editan, después lo editan, lo suben a plataforma.
Entonces el video que puede ser de un minuto no dura un minuto.
El proceso dura a veces hasta 20, 30.
Minutos en todo el aspecto de redacción, ensayo, y si le sale bien o no le sale
bien, qué sé yo, si la persona tiene sus grandes situaciones con luces.
Todo eso es una situación para poder hacerlo.
Obviamente también ellos con el tiempo han perfeccionado cosas por sus modelos y
demás, y por lo tanto han podido crear una gran cantidad de contenido.
Pero lo que quiero entender es que no nos va a llevar poco tiempo, va a llevar
amplio tiempo y que obviamente ese tiempo se podría usar para orar.
Es decir, una hora de producir eso, mejor
sería una hora de estar en comunión con Dios.
Entonces obviamente hay que aprender a despedirse de cosas
para usarlas, para tener un tiempo en comunión con Dios.
Eso es lo que quiero reflejar o indicar con este sentido.
Claramente, si Dios nos pidió algo, quisiéramos también obviamente que hacerlo.
No estoy diciendo que uno deje de hacer algo que Dios le pidió.
Quiero dar a entender con los pesos y cargas que hay cosas que nosotros no nos
pidieron, que hay cosas que nosotros no tenemos que llevar, que nos salimos de la
voluntad de Dios y que por eso andamos fuera de la
comunión con Dios y andamos con esas cargas y pesos.
Por eso mencioné el caso de Jesús, que dice vengan a
mí los trabajados y cargados que os haré descansar.
¿Por qué?
Porque estaban lejos de Jesús.
Si estamos lejos de Jesús, ¿qué significa?
Que no andaban en la voluntad de Dios.
No andaban caminando con Él.
Estaban lejos.
Por eso mencioné que uno no va a llamar a alguien que está cerca.
Si yo sé que un amigo o compañero está a una cuadra, o lo llamo por teléfono,
le pego un grito, o lo voceo y le digo, mira, vení.
Pero si yo lo tengo a la par, no lo voy a decir, mira, vení, o lo voy a gritar.
Lo voy a llamar por teléfono, pues, porque lo tengo aquí a la par.
Entonces yo ya hablo claramente con él.
Y de igual manera, si yo vengo y quiero salir a
la tienda, pues le digo, mira, acompáñame y vamos.
Pero si otra persona está en otra colonia, o si está, qué sé yo, a un par de cuadras,
si yo lo tengo que llamar, pero mira, vení conmigo.
El primero tiene que venir conmigo para luego los dos ir hacia la tienda.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
Que estamos llevando yugos, o cargas, o pecados que no son nuestros.
Que nosotros los adquirimos, los tomamos y hay que despojarnos de ellos,
independientemente cuáles sean.
Dios nos va a indicar.
No nos puede gustar, claramente no nos puede gustar.
¿Por qué?
Porque cuando uno comienza a hacer una labor o un trabajo, claramente uno lo
quiere terminar, uno lo quiere terminar de hacer, uno quiere estar pendiente de eso,
pero es necesario a veces despojarnos porque nos va a dar la oportunidad de
adquirir una mejor o más rápida forma de lograr las cosas a través de la oración.
No con sabiduría humana, con actividades humanas, sino bajo el poder de Dios,
porque es claramente lo que se menciona acá ahora.
Porque el sentido de que Jesús después de orar caminara
sobre las aguas no es necesariamente un sentido normal.
O sea, tuvo que operar un poder en Él para que caminara por las aguas.
Y lo único que vemos de diferente es de que estuvo orando antes.
Por eso no quiero decir que uno se va a poner a orar para caminar en el agua,
sino que lo que nos quiere entender es de que nos va a ayudar a acelerar las cosas
poderosamente, que fue lo que hablamos la semana pasada.
Porque obviamente los discípulos iban en la barca y ya iban adelantados.
Jesús se lanzó casi, tal vez una vigilia completa
de oración, y los alcanzó caminando sobre las aguas.
Jesús no andaba en otro barco, iba de remar, iba de remar.
No lo hizo con un poder humano, no lo hizo con
una voluntad humana, sino que en el poder de Dios.
Y adelantó a los otros que ya se habían adelantado.
¿Pero qué vino antes?
La oración.
Pero para poder eso, para hacer eso, tuvo que despedirse, tuvo que liberarse de
ciertas cosas que lo estaban prácticamente bloqueando, si lo queremos llamar.
En este caso, con nosotros ya mencionamos, uno, las cargas y los pecados.
Dos, liberarnos de cosas que están tomando el lugar de Dios, que nosotros,
como los deseos de la carne, la voluntad de la carne, los pensamientos de la carne,
que nosotros estamos proveyendo para eso.
Y otras situaciones que también pueden darse, pues, claramente el enemigo,
como son espíritus o tormentos que alguien puede tener, que
nos pueden acusar a nosotros para que nos busquemos a Dios.
Por ejemplo, el caso de Juan, cuando dice...
Primero, Juan habla acerca de que los que son hijos de Dios no pecan, pero si alguno
pecaría, abogado, tenemos delante del padre.
Entonces, a veces pasa que el enemigo, cuando uno pecó, cuando uno falló,
de repente comienza constantemente a decir no, pero mira, de que tú pecastes,
cómo te vas a acercar a Dios, Dios te va a reprender, Dios te va a rechazar,
y comienza un ataque del enemigo para que uno no se acerque.
Uno tiene que aprender a liberarse de todos esos pensamientos y obviamente lo va
a poder hacer uno con la palabra, porque la misma palabra nos dice,
mire, abogado tenemos delante del padre.
Inclusive en el libro de Hebreos también dice que nosotros tenemos un abogado que
sabe interceder efectivamente por todos nosotros y que este abogado, pero en este
intercesor que es Jesucristo, nos llama a que nos acerquemos
con confianza al trono en la gracia para el oportuno socorro.
Entonces vemos de que la palabra de Dios, que está escrita, nos libera de estos
dardos o estos ataques que el enemigo nos hace en contra
de nosotros para que nosotros no nos demos a la oración.
Es por eso que hay muchas personas que les ha pasado que cuando se van a orar,
una de las cosas que pasa es que olvidaron andar a revisar si la puerta está cerrada,
si la estufa está encendida.
Un montón de cuestiones de pensamientos para que la persona no pueda orar.
Son ataques que se realizan para que la persona no entre a orar.
Y entonces uno se va a comenzar a ocupar en otro ya estando de rodillas.
Obviamente para liberarnos de eso es que todo quede bien.
Una de las cosas que he aprendido a veces es de que a veces digo, bueno voy a orar,
pero antes de orar voy a dejar todo bien, voy a terminar los correos, voy a terminar
esto y lo otro, para así que cuando me vaya a orar nadie me va a decir nada,
o que un pensamiento venga a mi vida que se me olvidó mandar un correo,
o que si se me olvidó escribir tal cosa, o que si se me olvidó cerrar la puerta,
ya quedé prácticamente, si lo queremos llamar así, esa puerta cerrada para que ya
tenga la libertad yo de no tener este problema de que el enemigo inclusive
utiliza este tipo de pensamientos para llegar a atacar a mi vida.
Entonces yo me necesito liberarme de esas cosas, o eso lo he ido aprendiendo con el
tiempo, porque antes pasaba, por ejemplo, que de repente yo venía y me ponía a orar
y a veces dejaba el navegador con los correos, y de repente como tenía la bocina
encendida, por ejemplo, al avanza la oración mientras oraba, de repente se
escuchaba el trin, que caía un correo, y después tan, tan, tan, tan, varios
correos que me llegaban, y de repente yo decía, aquí me escribieron, tengo que
responderles, a veces me paraba de la oración, me iba a prácticamente sentar y
comenzaba a revisar los correos, o, ah, este
es importante, y ya me quedaba escribiendo.
Y claramente lo podía haber hecho el otro día, pero lastimosamente a veces estos
afanes lo toman a uno, sin mencionar a veces cuando uno tiene el teléfono
encendido con el sonido o con el vibrador del teléfono, entonces son armas que el
enemigo usa y nosotros tenemos que aprender a qué, liberarnos de eso.
Apagamos el celular, o lo ponemos sin sonido, o alguna otra cosa que nosotros
podemos hacer, o que inclusive podemos investigar en internet, por si alguien nos
llama, mandar un mensajito automático, mira, te contesto en una hora.
Pero a veces nosotros no queremos despedirnos de eso, queremos estar
conectados de que si alguien me escribe le tengo que contestar, porque en mi momento
también pasó, que a veces decían, me contestaron, les escribo al momento,
ahora ya no lo he hecho, ahora regularmente lo apago o lo dejo ahí,
y si me están escribiendo, pues ni modo que lo hagan, pero yo voy a estar orando y
concentrado en que ahorita es un tiempo de oración y que se me escriben.
No les va a pasar nada si les escriben una hora.
A menos de que sea realmente una emergencia y Dios mismo les va a anunciar
a uno que puede ser una emergencia y que uno tiene que
contestar o ver el teléfono, que también me ha pasado.
Pero lo que quiero entender con esto es que hay cosas que hay que aprender a
despedirnos, hay que aprender a divorciarnos, a liberarnos, a quitarnos
eso de encima, porque no van a ayudar para el momento de oración.
Van a ser un obstáculo o van a ser otras cosas.
Y eso también va incluso, como lo mencionamos, con el hecho de la mente.
¿Por qué?
Que a veces tal vez no lo consideramos.
A veces nosotros decimos, no es nada malo que yo vea una de mis películas,
no es nada malo que yo escuche una música que no sea de Dios, no es nada malo que yo
mire videítos en YouTube de X o Y, de cosa que solo es una vez a la semana,
una vez al día o de vez en cuando.
Pero el punto está de que recordemos de que nosotros como humanos tenemos a
retener información y eso el enemigo lo sabe.
Y eso a veces queda cuando uno va a orar.
Es decir, a veces uno puede llegar a orar y de repente la cancioncita que
supuestamente se escuchó de vez en cuando, de
repente viene mientras alguien está orando.
Que esas imágenes, mientras alguien pudo haberlas visto en YouTube, TikTok o lo que
sea, independientemente sea un gran paisaje o si sea simplemente algo que... un arte.
Eso a veces viene a la mente cuando uno está orando.
Y eso ya se volvió un estorbo prácticamente cuando
uno ora, porque uno quiere estar en comunión.
De repente le viene una imagen, una canción o alguna otra cosa que es del
mundo y que pertenece al mundo, inclusive a veces hasta comedia,
que de repente alguien puede estar orando y le viene
la broma que acaba de ver en el TikTok o en el YouTube.
Esas cosas están impidiendo que uno pueda
tener un buen momento de oración con Cristo.
Y uno que tiene que aprender a hacer, aprender que aunque uno le pueda dar una
risa, broma o pasar un buen tiempo, mejor hay que despedirse de eso.
Hay que liberarse de eso, hay que dejarlo ahí atrás.
Ya no lo vuelvo a ver porque me va a afectar mi comunión.
Alguien puede decir, hermano, es exagerado.
Pues que la presencia lo vale.
El problema está que por la falta de entendimiento, por eso que se pone una
balanza, que es algo que también nosotros tenemos que aprender a hacer, a poner en
balanza las cosas y ver que algo tiene más peso que
otro y que no necesariamente va a valer la pena.
Y por eso uno tiene que aprender a despedirse de cosas.
Y lo mencionamos, creo yo, hace un par de semanas también.
Por ejemplo, las personas actualmente que están en las Olimpiadas, estas personas
que llegaron a las Olimpiadas, no llegaron a las Olimpiadas por suerte.
No es que tiraron una ficha a ver si llego o no llego, sino que ellos, inclusive a
veces las personas desde niños, comenzaron a entrenar
para alcanzar lo que ahora pueden ser las Olimpiadas.
No fue un camino de un día, de dos días.
Fue un camino extenso que ellos tuvieron que despojarse, a veces de amistades,
tuvieron que despojarse a ellos a través de comer cosas, tal vez grasosas,
o que les gustara mucho, porque saben que eso les puede
afectar en su rendimiento como personas, como atletas.
Saben ellos de que tal vez cuando muchos, tal vez después de la escuela o del
colegio, se iban tal vez al cine o a hablar con los amigos, ellos se quedaban
haciendo los ejercicios de prácticamente su carrera
olímpica o de sus cuestiones de natación, etc.
Para ellos poder alcanzar lo que hoy obtienen a veces es una medalla.
Se tuvieron que despedir de muchas cosas, de
despojar de muchas cosas para ellos alcanzarlo.
Y obviamente ellos lo pusieron en una balanza.
¿Qué quiero?
¿Ganar una medalla olímpica para ellos que lo ven como una gloria?
¿O quiero venir y pasar con los amigos?
Pues yo quiero la medalla.
Entonces lo pusieron en una balanza.
Por lo tanto, se despidieron de todo esto para alcanzar lo otro.
Y lo mismo en el Evangelio.
Entonces tenemos una balanza ¿Qué decidimos?
¿La vida eterna?
¿La comunión con Cristo?
¿El avivamiento que necesitamos?
¿O andar perdiendo el tiempo?
¿Tener ratos momentos así leves o entretenidos, etc.?
Entonces uno mide.
Bueno, yo quiero la vida eterna, quiero el Espíritu Santo.
Todo esto no me sirve.
Más bien me es un estorbo.
Mejor me libero de ello.
Lo quito y entrego mi vida y tiempo en todos los aspectos necesarios.
Porque obviamente no sólo el tiempo.
No estamos a la hora de tomar este tiempo propicio para orar, sino que este tiempo
obviamente también involucra mi pensamiento y mi corazón.
Porque yo puedo estar orando, pero mi corazón puede estar pendiente a ver si van
a ver el partido de la Champions dentro de una hora.
Entonces estoy viendo que a ver si caso con mi
tiempo de oración para después ir a verme el partido.
Entonces aunque yo esté orando, mi corazón está en otro lado.
Aunque yo esté orando, mi mente está metida en otra cosa.
Entonces en ese caso es el propiciar los momentos.
Necesitamos liberarnos.
Necesitamos despedirnos, divorciarnos de aquello que nos puede estar afectando,
inclusive el mismo hecho de lo que puede ser el perdón.
Como vimos también que mencionaba la palabra perdón, porque hay muchas cosas
que Dios no nos va a dejar hacer en comunión, sino perdonamos a otros.
Por eso la misma palabra dice si alguien tiene algo
contra ti, ve y ponte a cuentas con tu hermano.
No sea que el alguacil venga y te tome y te lleva y te
cierre la cárcel y hasta que pagues el último cuadrante.
Habla de ponernos a cuenta, sino Dios no nos va a poder llevar a este lugar de
intimidad que necesitamos, necesitamos perdonar.
Entonces obviamente es una manera de liberarnos a través del perdón.
Entonces si nos damos cuenta, obviamente es muy extenso el panorama de lo que
podemos hablar con este sentido del despedir o el de liberarnos.
Porque claramente podemos hablar de una liberación, podemos hablar del abrir
espacios de tiempo, dejar de hacer ciertas tareas, inclusive relaciones que a veces
podemos tener con ciertas personas, porque a veces uno a veces se puede poner
a hablar con personas y le dan como, como se
dice, largas extensiones de conversaciones.
No estoy hablando de aquellas conversaciones que edifican, estoy
hablando de aquellas conversaciones que nos
pueden corromper nuestras buenas costumbres.
Porque obviamente hay mucha gente que le gusta hablar y no
necesariamente se va a poner a hablar de la palabra, ¿verdad?
Y entonces uno quisiera ya ir a orar y ellos quieren seguir hablando otras cosas.
Lastimosamente en ese momento, por mucho que nos pueda agarrar esta
persona y que pueda de alguna manera tal vez estar interesante
lo que estamos hablando, mejor cortarlo e ir a orar.
¿Por qué?
Porque es necesario.
Obviamente no estamos hablando de una conversación en Cristo porque una
conversación en Cristo se puede edificar y puede
ayudar inclusive para después ir a orar mejor, ¿verdad?
Pero lo que quiero hablar es que hay gente que le gusta conversar mucho y le gusta
una amistad, salir a pasear, hacer esto y lo otro.
Y que puede estar bien, pero nosotros necesitamos algo más, necesitamos más de
la presencia de Cristo, necesitamos más del amor de Dios.
Entendemos este consuelo y cariño que tenemos en Cristo.
Y también de que hay gente que necesita que se le lleve una palabra de vida,
un pan, lo voy a llamar de esta manera, un pan recién hecho, no un pan duro,
no un pan de tres días, sino un pan que puede ser recién horneado.
Es decir, que la presencia de Dios, la revelación de Dios nos dé todo lo
esencial para algo fresco, si lo quiero llamar de esta manera.
Y que las personas sean suministradas con el amor, el poder y la gracia de Dios,
como dice el apóstol Pablo en Filipenses 1, que por vuestra oración y la
suministración del Espíritu de Cristo, provocaré mi liberación.
Entonces, lo que vamos a hacer es que hay muchas cosas que nos pueden a nosotros
estar impidiendo, que necesitamos despedirnos de ellas o liberarnos de ellas
para que nosotros podamos tener momentos propicios de oración.
Si no lo hacemos, no va a pasar, como lo vemos aquí con Jesucristo.
Entonces, tenemos que también medir o pensar en una balanza si realmente todo lo
que tenemos vale la pena comparado con Cristo.
Por eso el apóstol Pablo dijo, todo me es contado por
basura con tal de alcanzar el conocimiento de Dios.
Él puso en una balanza.
Él vio que todo lo que era Cristo pesaba mucho,
que por lo tanto todo lo consideró como basura.
Algunas otras dicen como estiércol.
Es decir, que no vale nada comparado con todo lo que Dios representa.
Por eso él se dedicó a buscar a Dios.
Incluso él mismo dice en ayunos, en desvelos, en persecuciones y demás,
porque él conocía el gran peso.
Entonces, el que hizo se despidió de todo lo que era el mundo,
todo lo que el mundo representaba para adquirir a Cristo.
Y es lo mismo que también para finalizar podemos ver en Romano 12, 2, que dice no
os conforméis a este siglo, sino transformados por medio de la renovación
de vuestro entendimiento para que comprobéis cuál
sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
¿Qué tuvo que hacer él?
No conformarse, despedirse de ese momento o de esa forma.
Porque claramente, cuando hablamos de no
conforméis, habla de tener la misma forma que.
Entonces, ¿qué hizo él?
Despedirse de esa forma.
Esa forma no es para el reino de Dios.
Despedirse ya, entrar en la renovación del
entendimiento para ir en pos del conocimiento de Cristo.
Entonces, vamos a orar para que el Señor nos ayude a saber de qué liberarnos.
Y obviamente también orar para eso.
Para decirle al Señor, ayúdame a ser libre
de diferentes áreas de lo que yo pueda tener.
Puede ser entretenimiento, pornografía, puede ser amigos, puede ser familia,
puede ser un sinfín de cosas que claramente están pasando y que a veces
nosotros somos hechizados de diferentes maneras,
porque ya hemos visto a qué se refiere hechizar.
Entonces vamos a orar para que el Señor nos ayude a saber de qué despojarnos,
como también lo dice la palabra en hebreo de todo peso y todo pecado, para que
nosotros podamos tener momentos de oración más íntimos, más consagrados con el Señor.
Y obviamente va a traer lo que corresponde a lo que va a pasar después de oración.
Como aquí mencionan, pues que un Jesús que caminó en las aguas y que adelantó a
muchos, porque claramente se ve que él los adelantó.
Y no fue una cuestión de minutos, fueron horas que él pasó orando,
pero aún así los alcanza y los alcanzó poderosamente.
No los alcanzó necesariamente con una barca.
Y menciona esto porque en el libro de Salmos 119, creo
que dice que por causa de meditar, él adelantó a muchos.
Menciona, creo que es Salmos 119, adelantó a muchos por cuanto meditaba en la palabra.
Entonces si habla de adelantar a muchos, significa que ya había gente que ya
llevaba un trayecto, como también el apóstol Pablo dice, que él adelantó a
muchos de sus contemporáneos, que él estaba adelantado.
Entonces Dios nos va a ayudar.
A veces uno se siente atrasado y todo, pero si uno no se dedica a orar o a leer
la palabra, no va a poder uno avanzar como uno quiere.
Y vamos a avanzar ya de una manera poderosa en el Señor
y no necesariamente de una manera superficial o terrenal.
Entonces vamos a orar, Padre.
Gracias por tu amor y tu verdad.
Gracias por ayudarnos a entender que necesitamos despedirnos de cosas,
despojarnos de cosas, de tomar la decisión para ya no
seguir con ciertas cosas que nos pueden estar evitando orar.
Más bien ayudarnos a despedirnos de todo aquello que no es de ti, pecados,
cargas, deseos, anhelos y otras cosas que no proceden de ti.
Porque sabemos que tenemos un bello galardón en ti y también que nos llevará a
predicar el Evangelio de una manera más correcta y precisa.
Te agradezco hoy por todo tu amor y tu favor, Padre eterno.
A ti sea la gloria, la honra y el honor, poder y la alabanza.
Ayúdanos, por favor, a detectar, a ver qué nos está afectando para poder darnos a ti.
Inclusive si son cosas espirituales, verdad,
Padre, como servicio en la iglesia, predicar, etc.
Si es necesario quitarlo para darle tiempo a la oración, no para hacer otra cosa.
Verdad, Padre, te agradecemos en tu bondad y en tu amor.
A ti la gloria, la honra y el honor poder y la alabanza por los siglos de los siglos.
Amado Padre, amén.
También vamos a orar por las personas que quieran aceptar a Jesús como Señor y
Salvador y quieran arrepentirse de sus pecados
para la alabanza de la gloria y su gracia.
Padre, venimos delante de ti para arrepentir de nuestros pecados,
para buscarte con todo el corazón, para anhelar tu presencia, tu gozo,
tu misericordia.
Ayúdenos hoy para arrepentirnos de todo pecado y queremos hoy despedirnos de todo
aquello que representa al mundo y buscarte a ti, Dios, y roca de salvación.
Por eso no queremos vivir conforme a tu palabra y conforme a tu instrucción.
Ayúdenos a ser libres de toda obra pecaminosa y reconocemos a Jesús como
Señor y como Salvador y que tú lo resucitaste dentro de
los muertos para la alabanza de la gloria y de tu gracia.
En Cristo Jesús, Señor nuestro.
Y que por medio de Jesús y su sacrificio en la cruz tenemos una reconciliación
contigo y Él es el único intercesor entre tú y nosotros.
Te agradecemos, Padre Eterno.
Ayúdanos a ser bautizados en agua, bautizados con
tu Espíritu Santo y participar de la Santa Cena.
En Cristo Jesús.
Amado Padre.
Amén.
Dios los bendiga a todos.
Un fuerte abrazo.
Que Dios sea su misericordia y su fortaleza.
Vamos a orar por las diferentes necesidades.
Como dice la palabra, mi Dios prosperará todas vuestras
necesidades conforme a sus riquezas y gloria en Cristo Jesús.
Padre, venimos hoy delante de ti para arrepentirnos
de todo pecado, para buscar tu rostro y tu gloria.
Queremos venir a ser llenos del Espíritu Santo
y ser consolados en tu palabra y en tu verdad.
Danos una abundancia de palabras para que nosotros podamos ser consolados y también
te pedimos hoy para que nuestro corazón se alegre en tu salvación.
Provee hoy de un espíritu de Elías, de un espíritu de oración, un espíritu de
gracia y ayúdanos a poder arrepentirnos de todo mal y pecado.
Te agradecemos hoy por tu dulce y misericordia y
bondad y ayúdanos hoy a deleitarnos en tu misericordia.
Te pedimos hoy, Padre, que guardes la vida del huérfano, al padre y madre soltero,
a los ancianos y las ancianas, que necesiten tu favor y tu bondad.
Provee hoy para cada uno, provee hoy para que Guatemala entregue arrepentimiento
para salvación, para que se entregue a ti, te adore a ti,
te alabe a ti, conforme a tu bella y dulce misericordia.
Para que tu nombre sea conocido entre las naciones
y para que tu nombre sea exaltado y glorificado.
Que Guatemala y la niñez sean libres de todo terrorismo, de todo pandilla,
de todo cartel.
Que Guatemala, Señor Jesús, sea para tu gloria y tu honra y para que sea libre de
toda ideología que no corresponde a tu nombre.
Y para que envíes obreros a la mies, porque la mies es mucha y los obreros son pocos.
Pedimos de que tú traigas sanidad, libertad, maravillas, señales y prodigios,
medicina, alimento, trabajo y todo lo que es
esencial para la vida de las personas en tu nombre.
Te agradecemos hoy, amado Padre.
Contesta los corazones y peticiones de oración,
conforme a tu misericordia y tu verdad.
En Cristo Jesús.
Amén.
Amén.