Bendiciones amados en Cristo Jesús, Dios le bendiga a cada uno de ustedes,
que el amor de Dios repose en sus vidas y en sus corazones.
Por gracias estamos hoy aquí reunidos para poder dar gloria a nuestro señor Salvador,
transmitiendo estos mensajes que Dios nos ha dispuesto.
El día de hoy pues, estamos hablando sobre la que es la Pasco, o es lo que hemos
venido hablando, ya que hemos remarcado las situaciones respecto al nuevo pacto.
Y con relación a lo que es las celebraciones que están colocadas en
Levítico XXIII, que son las fiestas señaladas, o los
Moedim, y entre ellos está la celebración de la Pascua.
Claramente no hemos estado hablando del hecho de la Pascua como antiguamente se
manejaba, sino que en el sentido de una Pascua espiritual, relacionándolo a las
situaciones espirituales que nosotros en este nuevo pacto
tenemos, ya que antes era sombra y figura lo que habría de venir.
Entonces es muy importante ya la aclaración que estoy brindando,
en el sentido de que vamos a hablar obviamente de una Pascua espiritual,
y no la Pascua en el sentido puro antiguo testamentario.
Aunque vamos a tocar versículos del Antiguo Testamento.
Entonces tenemos aquí lo siguiente.
Vamos a hablar antes de iniciar.
Para el nombre de Jesús, te damos las gracias por tu
amor inagotable, por tu fidelidad, bondad y sabiduría.
Queremos hoy rendirnos ante tu presencia, rendirnos
ante tu palabra, rendirnos ante tu amor y tu justicia.
Sabemos de que tú has sido un Dios fiel y verdadero, y has sido un Dios que nos ha
fortalecido, sostenido y renovado en el entendimiento y la verdad.
Te agradecemos hoy, amado amigo y pastor, por toda tu bondad y tu fidelidad,
y sabemos de que tú eres un Dios que nos restaurará y nos guiará.
Provéenos hoy de entendimiento, de sabiduría, de gracia, de bondad y de
fortaleza, ayudarnos a ser encaminados en la verdad y buscarte con corazón sincero.
Agradecemos hoy por todo lo que estás haciendo en nosotros y lo que harás.
Queremos agradecerte, glorificarte, amarte y bendecirte.
Provéenos hoy de entendimiento correspondiente
al tuyo, y queremos agradarte con corazón sincero.
Gracias, Padre, por todo el amor que nos estás brindando, y por toda la bondad que
has derramado en nuestras vidas y en nuestros corazones.
Provéenos sabiduría y revelación como tú conoces las cosas, y que todo sea dado
para la alabanza de la gloria de tu gracia en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Amén.
Y amén.
¿Qué vamos a ver acá?
Muy bien, entonces vamos a...
Entonces declaramos que Cristo viene pronto, y también que no a nosotros ojiva,
no a nosotros, sino tu nombre sea la gloria,
por tu misericordia, por tu fidelidad.
Porque tú nos has hecho y no nosotros, a nosotros mismos.
En el nombre de Jesús, amén y amén.
Muy bien, vamos a ir iniciando, como mencionamos.
Y tenemos lo siguiente, como mencionamos, el
título de hoy es No dejemos de celebrar la Pascua.
Obviamente, vuelvo y repito, estamos hablando bajo el sentido espiritual.
Y claramente para ello vamos a ver aquí 1 Corintios 5, 7,
dice, limpien la levadura vieja para que sean masa nueva.
Así como lo son en realidad sin levadura, porque
a un Cristo nuestra Pascua ha sido sacrificada.
Y también tenemos lo que es Levítico, capítulo 23, del 4 al 5, dice, versículo 4.
Estas son las fiestas señaladas por el Señor, santas convocaciones que ustedes
proclamarán en las fechas señaladas para ellas.
5.
En el mes primero, el día 14 del mes, al anochecer, es la Pascua del Señor.
Ok, entonces hemos estado viendo, y lo va a mencionar ahorita de una forma
también general, por el sentido de lo que vamos a comenzar a hablar, es de que el
sentido de nuestra Pascua, o lo que significa la Pascua, hace una referencia a
lo que es la liberación y la celebración por haber sido libertados de la esclavitud
o del imperio de la muerte, a lo que es la gloria de Dios.
Y esto lo menciono porque cuando lo hemos visto nosotros en Éxodo 12, cuando Dios
define lo que es la Pascua, dice que eso tiene que ser una fiesta memorable,
una celebración memorable que tienen que quedar celebrándose de año en año,
porque ayuda a recordar lo que Dios hizo por ellos y también a celebrar por esa
gran victoria que Dios obtuvo sobre lo que
es el imperio, sobre lo que es sobre Egipto.
Entonces, claramente hemos hablado que eso es
una sombra y figura de lo que habría de venir.
Y Jesucristo, que es nuestra Pascua, es decir, no el cordero pascual que había
en el antiguo pacto, sino que él pretendía ser el cordero de Dios que quita el pecado
del mundo, pero él es nuestra Pascua, porque claramente hemos hablado que la
palabra Pascua, que viene en el hebreo es Pesaj, y esa palabra Pesaj viene de lo que
es la palabra Pasaj, que significa pasar por alto.
Ese es el sentido de Pasaj en el hebreo, es pasar por alto o saltar algo.
¿Por qué?
Porque cuando se realizaba la Pascua anteriormente, lo que pasaba era que como
colocaban la sangre del cordero en la puerta, entonces cuando pasaba el juicio
ya no pasaba por esa casa, es decir, se lo saltaba y pasaba a verificar la otra casa.
Entonces, por eso se conoce como Pascua o Pesaj, o donde viene la palabra que es
Pasaj, que es saltar por alto, pasar por alto.
Obviamente esto es una repercusión en el nuevo pacto, es que Jesucristo es nuestro
cordero Pascual, que nosotros tenemos la sangre del cordero en nosotros,
y que claramente lo que hace es, el juicio ya
no va a pasar por nosotros, sino que se salta.
Por eso que somos salvos en Cristo Jesús.
Entonces obviamente eso hay que celebrarlo.
La salvación nuestra no es únicamente un evento que se va a marcar de una manera
así como que, voy a poner esta palabra un poquito extraño, pero no es como que
alguien me vaya a prestar un lapicero, que algo que ciertamente es agradable,
y ciertamente me salvo tal vez de que necesito un lapicero para sacar un examen,
a que estamos hablando de que me libraron de una condenación eterna, que realmente
yo la merecía, pero que Dios me sacó de esa
condenación eterna y que me ha dado salvación eterna.
Y no solo el hecho de hacerme salvo, es decir, no soy una creación salvada,
sino que también ahora soy un hijo de Dios, porque me dio un honor muy bonito.
Inclusive creo que hay un versículo que no recuerdo la cita,
pero dice que Dios nos dará una mayor honra que la de hijos.
Y yo cuando me leía ese versículo decía, ¿cómo así que
nos va a dar una mayor honra o gloria que la de hijos?
Y porque eso es sorprendente, o sea, no solo nos ha dado nosotros el Señor una
identidad de hijos, sino que diga que hay una
mayor honra o dignidad que la de los hijos.
Esto es sumamente bendecido.
Pero a lo que quiero resaltar con esto es que cuando hablamos de la Pascua en el
sentido espiritual, hablamos a recordar la liberación que Dios nos hizo del imperio
de la muerte a la gloria de los hijos de Dios.
O como dice el caso de Pedro, que nos sacó las tinieblas a su luz admirable.
Entonces es algo muy importante que nosotros
deberíamos comenzar a comprender más.
O sea, que nuestra celebración está fundada en esto, en nuestra Pascua.
Por eso que hablamos la semana pasada de que tenemos que tener Pascua, es decir,
una salvación, una manifestación de salvación.
No el hecho de que solo Dios me ama y tener a Dios como un buen amigo.
Y eso sería tener a Jesucristo sin Pascua.
Porque claramente el hecho del antiguo pacto y lo que Dios hizo en el antiguo
pacto era una sombra y figura de lo que habría de venir.
Entonces por eso que aquí lo declara Pablo y dice Jesucristo nuestra Pascua.
Entonces nuestro enfoque siempre tiene que estar en el sentido de que Dios nos salvó
del imperio de la muerte, nos salvó de la esclavitud, del pecado.
Nos salvó de todas las entidades espirituales, como es Efesios 2,
del príncipe, la potestad y el aire que operaba en los hijos de desobediencia.
Nos ha salvado en muchas cosas y nos ha dado un lugar de honra a nosotros que
antes éramos pecadores y éramos enemigos de Dios.
Entonces, ¿por qué no celebrar la Pascua?
Y aquí ya entra el sentido de lo que quiero ver el día de hoy con lo que es el
Levítico capítulo 20, lo que es en Números capítulo 9 del 1 al 14.
Vamos a leerlo todo porque ahí se ven diferentes cuestiones y va relacionado
obviamente con el tema de hoy que es no dejemos de celebrar,
porque aquí hay una perspectiva muy importante en ambas vías.
Ahorita lo vamos a leer para entender.
Y es el versículo 1 de Números 9.
El Señor habló así a Moisés en el desierto de Sinaí, en el
primer mes del segundo año de su salida de la tierra de Egipto.
Dos, que los herreritas celebren la Pascua a su tiempo señalado.
Tres, en el día 14 de este mes al atardecer
ustedes la celebrarán a su tiempo señalado.
La celebrarán conforme a todos sus
estatutos y conforme a todas sus ordenanzas.
Cuatro, mandó pues Moisés a los israelitas que celebraran la Pascua.
Cinco, y celebraron la Pascua en el mes primero, en el
día 14 del mes al atardecer en el desierto de Sinaí.
Tal como el Señor había ordenado a Moisés, así lo hicieron los israelitas.
Seis, pero habían algunos hombres que estaban inmundos por causa de una persona
muerta y no pudieron celebrar la Pascua aquel día.
Vinieron ante Moisés y Aarón aquel día.
Siete, y aquellos hombres les dijeron, aunque estemos inmundos por causa de una
persona muerta, ¿por qué se nos impide presentar la ofrenda
del Señor en su tiempo señalado entre los israelitas?
Ocho, entonces Moisés les dijo, esperen y
oiré lo que el Señor ordene acerca de ustedes.
Nueve, entonces el Señor dijo a Moisés.
Diez, hablan los israelitas y diles, si alguien de ustedes o de sus
descendientes está inmundo por causa de un muerto o anda
lejos de viaje, puede sin embargo celebrar la Pascua.
Once, la celebrarán a los catorce días del segundo mes.
Al atardecer la comerán con pan sin levadora y hierbas amargas.
Doce, nada dejarán de ella hasta la mañana ni quebrarán hueso de ella conforme a
todos los estatutos de la Pascua la celebrará.
Trece, pero si alguien que está limpio y no anda de viaje deja de celebrar la
Pascua, esa persona será eliminada de entre su pueblo porque no presentó la
ofrenda del Señor a su tiempo señalado, ese hombre llevará su pecado.
Catorce, y si un extranjero reside entre ustedes y celebra la Pascua, el Señor
conforma el estatuto de la Pascua y conforme a su ordenanza lo hará.
Ustedes tendrán un solo estatuto tanto para el
extranjero como para el nativo de la tierra.
Muy bien, entonces vemos acá.
Aquí también nos están hablando nuevamente de
la Pascua, pero hay una cuestión muy importante.
Que aquí se ven en el versículo 16, pero había algunos hombres que estaban
inmundos por causa de una persona muerta y no podían celebrar la Pascua aquel día.
Es algo importante resaltar, que inclusive lo vimos en las últimas dos semanas con
relación al rey Ezequías, que los sacerdotes no se veían consagrados
debidamente, que la gente estaba haciendo lo que quería para celebrar la Pascua.
Y no era el objetivo, no era el enfoque.
Y nos habla claramente que la Pascua debe ser realizada en consagración.
O sea, no era solamente andar en pecado y realizar la Pascua.
Sino que la idea era que la persona se consagrara y celebrara la Pascua.
Obviamente, principalmente dentro de los sacerdotes y levitas.
Porque ellos tenían que ejecutar los sacrificios.
Por eso que en el libro, pero en el libro creo que era en Segunda Crónicas,
cuando lo vimos en su momento decía que los sacerdotes no se habían santificado,
pero los levitas se santificaron más rápido porque eran de recto corazón,
pero eran más rectos de corazón que sus hermanos los sacerdotes.
Entonces, ¿qué pasaba?
El sacerdote y el levita se tenían que consagrar para poder realizar los
sacrificios, pero también esperaban que un pueblo estuviera en consagración.
Claramente también a esto recae sobre nosotros en este tiempo, porque sabemos
que somos reyes y sacerdotes, como dice la palabra.
Entonces el sacerdote tiene que consagrarse para poder realizar la Pascua.
Entonces aquí entra el detalle del versículo
6 y dos cosas muy importantes, dice.
Pero habían algunos hombres que estaban inmundos por causa de
una persona muerta y no pudieron celebrar la Pascua aquel día.
Entonces obviamente esto no era como que ellos lo controlaran, ¿verdad?
No es como que ellos pecaran deliberadamente, sino que ciertamente uno
de sus familiares murió y tal vez tocó a la persona, obviamente, y esto lo llevó a
un tipo de inmundicia, como la Biblia habla acerca de las
situaciones con las cosas que eran inmundas o no, ¿verdad?
Y dice que no pudieron celebrar la Pascua aquel
día porque no estaban puros, por así decirlo.
Y luego menciona aquí la siguiente manera.
Y aquí los hombres le dijeron, aunque estemos inmundos por causa de una
persona muerta, ¿por qué se nos impide presentar la ofrenda
del Señor en su tiempo señalado entre los israelitas?
Entonces aquí hay una queja de ellos diciendo, mire, nosotros queremos celebrar
a Dios, queremos ofrendar a Dios, queremos participar de la celebración a
Dios, pero no es justo que nosotros estemos inmundos a causa de una persona muerta.
¿Por qué nos quieren impedir a nosotros celebrar la Pascua?
Entonces aquí lo que quiero resaltar no es todo el sentido propio, por así decirlo,
de rituales o pecados, etcétera, sino que ellos querían celebrar a Dios,
aunque podían tener algún tipo de inmundicia o algún tipo de situación en
ellos, o inclusive en el caso que aquí se presenta cuando... ¿dónde era aquí?
Creo que es en este brazo.
Ahí está.
No creo que es en este brazo.
Ahí está.
10.
Habla a los israelitas y diles si alguien de ustedes o de sus descendientes está
inmundo por causa de muerte o anda lejos de viaje,
puede sin embargo celebrar la Pascua del Señor.
Entonces aquí nos habla de dos cosas.
Uno que sería el sentido espiritual propio, que sería la inmundicia.
Y el segundo habla prácticamente de que hay cosas que obviamente se le pueden
salir a la mano de alguien que se fue de viaje, tal vez se pudo atrasar,
pasó algo y no puede llegar a tiempo, no puede
celebrar la fiesta en el sentido señalado.
No es que él no quisiera hacerlo, él lo quiera hacer, pero no puede por
ciertas circunstancias que sobrepasan lo que él puede hacer, obviamente, ¿verdad?
Pero ellos no pusieron una excusa.
No es como... Ah, ya se nos pasó la fecha para celebrar.
¿Qué importa?
Ahí la otra, a la próxima lo hacemos.
No, ellos realmente querían, por así decirlo, honrar a Dios, agradar a Dios,
pero había circunstancias fuera de lo que ellos podían manejar, por así decirlo,
que podían evitarle celebrar la Pascua, porque obviamente no es como que uno tenga
un cronómetro para decir, bueno, mi familia se va a morir tal fecha.
No es algo que uno controle, por así decirlo,
sino que simple y sencillamente es algo que pasa.
O sea, no es como que uno ya tenga como que el calendario de todos nuestros
familiares, cuándo van a morir, a qué horas.
No, ¿verdad?
O uno le puede decir, no, mira, no te mueras
hoy, moríte un mes antes o moríte un mes después.
No es algo que uno va a manejar.
De igual manera, a veces cuando uno puede salir de viaje por alguna razón,
y a veces, como yo lo repito, a veces cuando hay ciertas situaciones que nos
pueden impedir, nos pueden retener, pues ya no podemos llegar a tiempo.
Entonces eso es lo que está tratando de alguna manera también mencionar esto,
¿verdad?
Pero que ellos no se quedaron con el hecho de, ah, no podemos, no podemos.
¿En qué le vamos a hacer?
Sino que ellos dijeron, no podemos, pero queremos hacerlo.
O sea, queremos participar nosotros de celebrar a Dios, de honrar a Dios,
de ofrendar a Dios, de darle la gloria a Dios, porque Él nos salvó.
No nos pueden dejar sin celebrar a Dios.
Porque obviamente esta Pascua, en ese sentido,
era una celebración muy grande, ¿verdad?
Era una celebración muy fuerte, que inclusive hay ciertas congregaciones,
si lo queremos llamar actualmente, que tienen
sus eventos, que son eventos masivos, ¿verdad?
Creo que hay una, no sé si este año lo van a hacer, pero en los Estados Unidos hay
algo que le llaman el Gathering, lo que se llama.
Que la idea es conectar a muchas iglesias mundialmente para celebrar, inclusive de
una manera virtual y presencial, de diferentes idiomas en todo el mundo.
Entonces, obviamente es una celebración masiva que se está comenzando,
creo que hace dos o tres años, aunque no he oído las predicas o eso,
pero me enteré por algunas situaciones.
Pero también, obviamente, nuestros países pasan, hay ciertas cosas que ya se han
marcado, que son grandes eventos, por ejemplo, creo que, no sé si estoy mal,
pero creo que en República Dominicana hay un evento que le llaman la Batalla de la
Fe, creo que le llaman algo así, que se hace cada año.
Y hay otros eventos, obviamente, tanto en inglés, en español, portugués,
que son muy marcados, inclusive pueden ser reconocidos mundialmente, donde hay una
gran cantidad de gente que se reúne en ese evento para celebrar.
Y obviamente no se quiere perder porque ese evento es muy bendecido, es muy grande
lo que se está manifestando en ese evento, y por lo tanto es una situación que las
personas quieren participar porque conocen la
gran bendición que va a obtener ese evento.
Entonces menciono esto por el caso de la Pascua, nos da una idea, porque obviamente
en este caso particular, estos eventos no son necesariamente nacionales,
en el sentido de que toda la nación se junte para hacerlo, sino que significa que
los creyentes se juntan de diferentes países para celebrar algún retiro,
algún evento particular anual, etc.
Pero en este caso en particular, con el caso de la Pascua, era un sentido
nacional, era una gran fiesta nacional, y aunque nosotros, tanto en Guatemala como
en otros países, tenemos eventos que son nacionales, como el Día de la
Independencia, o algunos otros eventos, como
el Día del Cariño, el Día de la Madre, etc.
No todas las personas son partícipes de ello, no todas las personas vamos a
participar del Día de la Independencia, o vamos a
participar del Día del Niño, o de cómo se llama, la Navidad.
Algunos le ponen atención, algunos no le ponen atención, pero en el caso de Israel,
toda la nación estaba involucrada en el evento.
O sea, era una situación, o por lo menos lo que yo me podría imaginar, de un gran
evento, que qué tanto podía Dios bendecir a estas personas en este evento,
o en esta fiesta señalada, y la gloria que podía manifestarse, y muchas cosas que
obviamente nosotros actualmente tal vez no podríamos entender, pero estamos hablando
que es una fiesta nacional muy fuerte, que es una gran bendición, si actualmente
nosotros con las fiestas, inclusive nosotros en el caso que hacemos cada año
lo que es la Santa Convocación, el evento que tenemos cada año,
que tal vez no participan cientos de gente, ni nada de eso, pero para nosotros
es una gran bendición participar, aunque podamos ser pocos, cuanto más una
celebración de esta índole que es la Pascua.
Ellos no querían perderse de esa celebración.
Ellos no querían dejar de participar de ello.
Entonces ellos llevan y dicen, mira, nosotros
queremos participar de esta celebración.
Ahora, claramente esto lo queremos trasladar obviamente a nosotros,
porque realmente nosotros estamos hablando de celebrar nuestra Pascua, no la Pascua
de ellos, pero obviamente lo que entendemos del antiguo pacto lo queremos
traer a este tiempo y nos vamos a dar cuenta que claramente hay personas que a
pesar que puedan tener pecados, a pesar que puedan tener faltas o
inclusive tienen ciertos trabajos que les puedan
impedir llegar el domingo a la iglesia, por así decirlo.
Quieren celebrar a Dios realmente, tienen esta intención.
Menciono esto porque obviamente, por ejemplo, lo más común actualmente es
que el día domingo celebremos a Dios, por así decirlo.
Algunos dicen, no, es que el día domingo no hay que hacerlo.
Olvidémonos de ese punto ahorita.
Lo que quiero entender es que cada domingo se busca celebrar
a Dios por la liberación y salvación que nos ha dado.
Algunos puede que lo hagan sábado.
Eso ya es otra situación, pero a lo que voy es de
que hay momentos que no se puede realmente reunirse.
No es como que, por ejemplo, hay personas que tienen trabajos que pueden ser
semanales, que están completamente en un lugar
aislados por una semana y luego salen la otra semana.
Trabajan como 24, en bloques de 24.
Puede ser que hayan cometido algún pecado.
Puede ser que pasen diversidad de cosas que les puedan impedir llegar al culto,
por así decirlo, el domingo.
Pero hay personas que van a decir, qué importa, el día domingo lo voy a celebrar.
O ahí voy a ver cuándo lo hago.
Ahí lo voy a ver en línea.
Y un montón de cosas que no han entendido la
bendición que celebrar que Dios nos ha salvado.
No tienen Pascua, por así decirlo.
No le han puesto importancia a la celebración.
Porque no solo también buscar un sentido personal de celebración, sino que también
un sentido congregacional, de grupo, de celebrar.
Entonces hay personas que no le van a poner, no le van a poner atención.
Lo van a ver como otro día de culto más.
Ya no me lo voy a perder.
Igual lo puedo ver en Internet.
Pero hay otras personas que sí tienen una conciencia clara de lo que puede ser
celebrar a Dios y la gran bendición que tiene.
Que puede ser tanto celebrar a Dios personalmente su Pascua,
como también celebrarla en un sentido congregacional.
Porque obviamente nosotros sabemos que a veces no es lo mismo celebrar a Dios de
forma individual en nuestro cuarto, a la celebración
que nosotros podemos tener congregacionalmente.
Pero lo que quiero resaltar es que ellos prácticamente
no vieron una excusa para poder celebrar a Dios.
Ellos realmente querían celebrar a Dios, no querían dejar de celebrar a Dios.
Y obviamente por la salvación, por la liberación,
por la bondad que tenía Dios sobre ellos.
Ellos querían ser agradecidos, independientemente de las circunstancias
que podían presentarse en la vida de ellos, como aquí menciona.
Inmundos por causa de los muertos o porque simplemente
por un viaje no pudieron celebrar a Dios la Pascua.
Entonces, por eso ellos querían e inclusive fueron a
interceder y decirle, mira, Moisés, nosotros queremos celebrar.
No nos dejes sin esta bendición.
Ayúdanos a poder celebrar a Dios.
Pregúntale a Dios.
Ellos van a consultar a Dios y Dios dice, mire, tienes razón.
O sea, yo no les voy a impedir.
Estoy parafraseando.
Obviamente no les voy a impedir que ellos me celebren.
Y por eso que Dios les da una un lapso de tiempo.
Dicen 11 la celebración a los 14 días del segundo mes.
Es decir, que ellos no pudieron celebrar el primer
mes, sino que ellos le iban a celebrar el segundo mes.
¿Por qué?
Porque eso iba a dar tiempo de que si por alguna razón se habían atrasado un viaje,
lleguen a tiempo.
Y los segundos de que obviamente por las cuestiones de la purificación por causa de
los muertos, iban a tener su lapso de purificación
para poder celebrar la pascua en el segundo mes.
Porque ellos querían hacerlo, pero había cosas fuera de lo que ellos podían manejar
que les estaban pidiendo celebrar como es debido.
Y obviamente el punto aquí es de que también esto es una situación puramente
espiritual, de que cuando uno está en santidad e infidelidad con Dios,
obviamente uno puede celebrar con gran libertad.
Pero a veces cuando también hay pecados y hay áreas en nuestra vida que no están
bien, obviamente no podemos celebrar como nosotros quisiéramos.
Y es algo que también puse acá en un versículo con
respecto a David, que dice lo siguiente, Salmo 51 12.
Restitúyeme el gozo de tu salvación y sostenme con un espíritu de poder.
Obviamente él quería ser porque había pecado
y había perdido el gozo, la salvación.
En pocas palabras, como que se había olvidado de su pascua.
Él pide ser santificado, purificado, liberado para que pueda ser restituido su
salvación, para que él pueda volver a celebrar.
Y claramente habla que hay momentos que nosotros podemos haber caído en pecado,
podemos fallar, podemos tener una tristeza, diferentes
cosas que pueden impedirnos una celebración.
Pero que Dios dice, mira, yo te espero.
Solo santifícate, purifícate.
Yo te voy a limpiar, lavar con mi sangre para
que me celebres y tengas nuevamente tu pascua.
Obviamente estamos hablando de la pascua en el sentido espiritual de la liberación,
salvación y gratitud que le tenemos a Dios por habernos
liberado del imperio de la muerte y colocarnos en su reino.
Dios lo único que va a hacer es buscar esperarnos para ser limpiados,
para poder alabar y regocijar a nuestro Señor, para alabarle.
Pero hay unas personas que pueden tener, por así decirlo, estar bien en Dios,
pueden estar en toda su plenitud, pero no están celebrando a Dios.
Y por eso que aquí menciona, en el versículo siguiente, creo que es el 13,
pero si alguien que está limpio y no anda de viaje, deja de celebrar la pascua,
esa persona será eliminada dentro de su pueblo, porque no presentó la ofrenda al
Señor a su tiempo señalado, ese hombre llevará su pecado.
Entonces aquí nos habla de que hay otras personas que pueden ser creyentes,
que tal vez no tienen ni problemas ni circunstancias que a veces pueden pasar.
Inclusive pueden tener la libertad de ir a prácticamente acercarse a Dios,
o por así decirlo, asistir al culto.
Es más, por poner un ejemplo, es sólo que tengan la iglesia a la vuelta de la casa,
pero ellos no quieren ir a celebrar, no les da, no les nace ir a celebrar,
aunque ellos puedan ser creyentes, salvados, santificados, etc.
No quieren celebrar la pascua, es decir, no quieren entregarse a celebrar.
Entonces Dios realmente va a juzgarlos a ellos
porque no están siendo agradecidos para con Dios.
No están realmente ellos siendo enfocados en lo que puede
ser celebrar a Dios, como Dios ha solicitado que lo haga.
Están prácticamente viendo la pascua como que fuera algo, como lo mencioné al
inicio, como que se nos hubieran prestado un lapicero, o
sea, algo como que gracias y ahí se acabó en el momento.
Y no como una obra sumamente maravillosa, no como una obra sumamente grandísima,
no como una obra sumamente excelsa que Dios hizo
sobre nuestras vidas para ser salvados y rescatados.
Entonces, claramente, estas personas son de condenar porque no están celebrando y
dándole la gloria a Dios como Él la merece.
Y que los otros personajes, que a pesar de que tienen ciertas circunstancias que
están pasando y viviendo, que les puede salir de las manos, pero tienen el deseo y
el anhelo de ser gratos a Dios, de celebrar a Dios, pero los otros no
tienen ningún impedimento y no lo quieren hacer porque simplemente no han entendido
lo que Dios los ha libertado, salvado y rescatado.
Entonces, habla claramente que nosotros debemos buscar realmente entrar en este
sentido de entender la salvación que Dios nos ha dado y celebrarla y que nada ni
nadie nos impida a nosotros celebrar a Dios, como en este caso particular,
tarde o temprano hacerlo, porque claramente nosotros sabemos de que a veces
tenemos ciertos problemas, circunstancias o inclusive ciertos pecados que
necesitamos ser consagrados para poder explotar en celebración hacia Dios,
porque a veces cuando hay ciertos pecados no podemos hacer mucho, no podemos
celebrar, como el caso puse de David, él ya había pedido su gozo, porque si está
diciendo que se le restituya, significa que él lo apagó.
Y no fue de la noche a la mañana, porque también David no es que tampoco
cayó de la noche a la mañana, pudieron haber ciertas
cosas que se apagó y que eso llevó a que cayera en pecado.
Y luego él entiende cuando cae en pecado que cae en pecado.
Se me apague y perdí el gozo del señor.
Ahorita me estoy dando cuenta y pues lo hice mía.
Restituye el gozo porque hubo un pecado,
pero él también quería continuar celebrando.
Lo que pasa que a casa se acaba de dar cuenta, por lo cual dice restituye,
límpiame, lávame.
Yo podré otra vez celebrarte como es debido.
Yo puedo otra vez glorificarte como es debido.
Pero él quería hacerlo.
Pero hay otras personas que lo tienen y no lo quieren hacer.
No quieren celebrar a Dios, no quieren
gozarse en Dios, no quieren glorificar a Dios.
Sino que simplemente así me salvó.
Hay que igual, como dicen muchos, Dios está en todos lados
y eso lo utilizan para no hacer nada, no celebrar a Dios.
Entonces no están siendo gratos delante del señor, no
están prestando la atención a la salvación de Dios.
O alguien dirá, hermano, pero es que lo que pasa es
que usted me está obligando a celebrar, diría alguno.
Pero es que realmente no es que sea una obligación.
Es que obviamente cuando hay algo muy impactante y algo se entiende,
obviamente eso nos lleva a nosotros a celebrar.
Es algo tan sencillo como el caso que a veces pasa
con los futbolistas o en el básquetbol, ¿verdad?
En el fútbol obviamente como los goles son pocos, cuando hay un partido muy difícil y
las personas están en empate 0-0, tal vez es una final y alguien anota un
gol, pues el estadio estalla en gran algarabía para que las personas puedan,
por así mencionarlo, para que todo el estadio celebre junto con los jugadores,
porque acaban de anotar un gol que tal vez le da la Copa del Mundo.
Entonces si estas cosas que son vanas se celebran, ¿por qué no celebrar en el caso
de lo que Dios nos rescató del Imperio de la Muerte?
Los únicos que no celebran, por ejemplo, el gol son el equipo contrario,
porque si hagan más cuenta está el equipo blanco y el azul, el azul le echa el gol o
anota el gol, obviamente el equipo azul va a
celebrar y el equipo blanco no lo va a celebrar.
¿Cómo lo va a celebrar si le acaban de anotar un gol?
Y en la final, el último tiempo, en lo mismo caso pasa cuando se juega un
balón sexto, que a veces no es tanto como anotar muchos goles, sino que en el balón
sexto a veces pasa que hay un, por ejemplo, anota una canasta de tres al
final y todo el mundo comienza a celebrar porque se anotó un tiro, pues claramente
que no puede ser muy fácil y hay una celebración.
Entonces en el caso de Dios es lo mismo, pues tenemos nosotros por qué celebrar.
Tenemos todas las características, magnitudes para
celebrar nuestra salvación, pero a veces no lo hacemos.
La única conclusión a la que podemos llegar es porque no hemos entendido lo que
Dios hizo por nosotros en la Cruz del Calvario y el gozo
que ha colocado en nosotros para celebrarle continuamente.
Entonces es obvio que si no estamos celebrando a Dios, entonces qué es lo que
estamos celebrando, qué es lo que queremos celebrar.
Entonces es por eso que Dios dice aquí que aquel que está limpio y que no anda de
viaje y no quiere celebrar la Pascua será cortado, porque ha menospreciado la
salvación que ha dado, ha menospreciado lo que Dios ha hecho con el Cordero Pascual.
Entonces claramente nosotros entendemos que tenemos que enfocar todo nuestro ser,
o lo que nos está tratando de decir este texto, que tenemos que enfocar nuestra
mirada en Cristo Jesús, en nuestro Cordero Pascual, de que él nos sustituyó en la
Cruz del Calvario porque a nosotros iba a caer al
juicio, pero que él asumió el juicio por nosotros.
Por eso que se llama, como mencionamos en su
momento, la Pazar, saltar por alto el juicio.
Entonces, por eso, como no hemos entendido la gran salvación que Dios nos ha dado,
por eso que nos celebramos.
Y obviamente también hay un deleite cuando uno celebra, es decir, cuando uno alaba a
Dios, bendice a Dios o adora a Dios por lo que él nos ha salvado, obviamente uno
percibe y vive lo que es esta celebración y uno la quiere volver a hacer.
Entonces hay una constancia, pero obviamente a veces porque uno ha pecado o
porque vienen cosas muy difíciles a nuestras vidas y otro tipo de cosas que
salen de nuestro control a veces, pues lastimosamente no podemos celebrar.
Pero queremos hacerlo.
Por eso que Dios dice, miren, no se los
impidan, únicamente que lo hagan un mes después.
Es decir, nos va a costar a veces volver a celebrar.
Nos va a costar porque estamos pasando dolores, circunstancias, dificultades,
pero dice, mira, ok, ellos quieren celebrarme, lo van a celebrar.
Tal vez no ahorita, no con toda la gente, pero ahorita, despuesito lo van a hacer.
Van a celebrarme a mí.
Yo lo voy a fortalecer.
Se van a purificar.
Van a ser restituidos así como David y van a celebrar la
Pascua porque en su corazón no lo quieren dejar de hacer.
Pero aquellos que tienen toda la capacidad para celebrar de hacerlo y no lo hacen,
pues simplemente serán cortados o Dios va a tratar con ellos.
Por eso que hay inclusive a veces ministros que ya tienen un largo recorrido
con Dios que todavía están santificados y puede que toda la iglesia se esté
regocijando en la iglesia y estos ministros a tomarse una gaseosa allá afuera salen.
Y eso no puede ser así.
O sea, todos nosotros deberíamos celebrar lo que es
la grandeza, la salvación de Dios sobre nosotros.
Y esto es lo que quiere hacer reflejar en este caso números capítulo 9, el 1 al 14
de esta circunstancia de gente que quiera celebrar y hay otros que tienen la
capacidad para hacerlo y no lo quieren hacer.
Y obviamente Dios va a ver eso en nuestros corazones y nos va a ayudar a nosotros a
salir adelante en estar purificados en salir de los problemas las circunstancias
que están fuera de nuestras manos para que nosotros podamos celebrar a Dios como se
debe en la grandeza de su majestad, por así decirlo.
Pero que también Dios va a tratar con aquellos que tienen la iglesia a la vuelta
de la esquina y ni siquiera quieren acercarse para celebrar.
O tal vez miran con malos ojos o mala cara a los hermanos, pero realmente somos un
sentido de comunidad para celebrar a Dios conjuntamente y enseñarles a otros la
grandeza de lo que es la salvación de Dios.
Cuando hablamos de la Pascua en el libro de Éxodo hablaba que tenía que enseñarse a
las generaciones que las generaciones prácticamente no sean atípicas con
relación a lo que es la liberación que Dios ha dado para que como dice la
Escritura no se levante una generación que no conocía al Señor sino que una
generación que por medio de sus padres conozcan la liberación y salvación que
Dios ha hecho y que estas personas comiencen a entenderla Las personas que
vivieron en, por ejemplo, el caso de Éxodo 12, con lo que fue la liberación,
ellos vieron la grandeza que fue que pasara el juicio y que ellos no murieran y
que solo los primogénitos murieran y que luego
Dios los sacara a la esclavitud hacia Canaán.
Ellos lo vivieron, ellos lo saben, ellos lo celebran, pero obviamente las
generaciones que vienen que no vieron eso, que solo dicen, mire, ¿por qué estamos
comiendo aquí panes sin levadura y haciendo esto y esto y lo otro?
¿Por qué?
¿Cuál es el sentido?
O sea, ¿qué sentido tiene?
Pues ellos tendrían que contar a sus hijos y decirles
lo que pasa, que Dios nos sacó con mano poderosa.
Dios hizo esto con nosotros y lo estableció constantemente.
¿Para qué?
Para que se celebrara acorde al entendimiento de esas cosas.
Y obviamente, cuando vemos también la Biblia en el Antiguo Testamento,
en diferentes índoles, desde el caso de Éxodo en adelante, vemos de que muchas
veces siempre se maneja lo que es la liberación
de lo que sucedió en el libro de Éxodo.
Creo que lo menciona David en sus Salmos, también lo menciona Gedeón cuando lo
llaman a él para que sea un juez sobre Israel.
Hay muchas, muchas cosas que, por así decirlo, se establecen como un sentido de
liberación, que ellos lo recalcan con mano poderosa y hacen referencia a ese aspecto.
Dicen que si Dios los sacó de esa gran manera, los sacará a otros.
Es decir, que el impacto que causó esta cuestión de lo que es el Éxodo y lo que
Dios dejó como memorial, iba a servir para muchos aspectos, ¿verdad?
Y saber que no hay nada imposible para Dios.
Entonces, lo que quiero resaltar con todo esto es que nosotros comencemos a
enfocarnos en ver este sentido de la Pascua.
Porque obviamente, si no lo vemos, si no reflexionamos, si no meditamos,
en lo que Dios hizo en la Cruz del Calvario, en lo que a través de su Hijo
Jesucristo, como Cordero Pascual, y por su sangre, nos libertó del imperio
de la muerte y del pecado, obviamente no tenemos, por así decirlo, por qué celebrar.
Pero si entendemos, nosotros tenemos motivos de sobra para celebrar.
Y cuando hablamos de celebrar, no estamos hablando sólo de adorar, ¿verdad?
Porque una cosa... a veces se habla mucho acerca de la adoración, que no estoy
diciendo que sea mala, obviamente, no estoy diciendo eso.
Lo que quiero entender es que la celebración también es alabanza,
no es sólo adoración.
Porque una celebración, ¿se celebra qué o qué se alaba?
Se alaba algo de lo... una grandeza o una victoria que se tuvo.
Así que cuando Jesús murió, fue crucificado en la Cruz del Calvario,
Él obtuvo una victoria sobre sus enemigos.
Y cuando hay una victoria, se celebra.
Y es lo que vemos claramente cuando se pasa el Mar Rojo.
Cuando se pasa el Mar Rojo, una de las cosas que se hacen es celebrar.
María, junto con otras señoritas, toma el pandero y junto con Moisés y todo
el pueblo, comienzan a cantar en alabanza a Dios,
porque acaban de ver la victoria sobre sus enemigos.
Y como Dios los libertó con mano poderosa, al pasar el Mar Rojo, ellos toman el
pandero y comienzan a alabar y danzar y cantar a Dios.
Eso es una celebración, ¿verdad?
La adoración entra en otro cierto punto de enfoque.
No digo que no se pueda adorar.
Lo que quiero entender es que se dan esas alabanzas, esta algarabía o este júbilo,
o en otro caso la palabra que se puede utilizar es en este prorrumpir.
Entonces vemos que el sentido está de que si nosotros no estamos prácticamente en
este sentimiento o en este enfoque de celebrar, de entrar en esta algarabía o en
este prorrumpir o en este estallido de victoria, es porque algo está pasando.
Es porque todavía no hemos entendido nosotros la magnitud de lo que representa
la Pascua o el Cordero Pascual para nosotros.
Porque realmente debería haber un motivo para celebrar.
¿Qué es lo que nos está impidiendo celebrar?
¿Qué es lo que nos está impidiendo abrir nuestros
labios y expresar la alegría, la alabanza?
No solo la adoración.
Con esto no quiero criticar la adoración o poner la alabanza sobre.
Lo que quiero entender es que a veces se pone
la adoración pero se menosprecia la alabanza.
¿Por qué menosprecian la alabanza?
Porque ellos no tienen Pascua.
¿Cómo podrían alabar si no hay Pascua?
Porque la Pascua en este caso o la victoria que Dios obtuvo es para celebrarla.
Es tener realmente un momento de fiesta y no únicamente un momento de amores.
Porque la adoración se enfoca también en los amores.
Y claramente ambas vías son correctas.
Tanto la celebración en Algarabía como el punto
también de la adoración en comunión con Dios.
Pero la pregunta sería ¿por qué es que no tenemos Pascua?
Porque no hemos entendido lo que la Pascua es.
O no hemos entendido lo que la liberación de Dios nos ha dado.
No hemos entendido lo que Cristo hizo en la cruz.
Y obviamente eso no se nos va a dar dado por revelación.
Por eso que el apóstol Pablo dijo y yo me enfocaré o me
dispondré en meditar sino en Jesucristo y este crucificado.
Eso lo habla el primer Corintios 2.2.
O sea, tenemos una razón de celebración, pero no la estamos considerando.
No la estamos valorando.
Y claramente no vamos a hallar un agrado delante del
Señor si nosotros no nos damos a celebrar la Pascua.
Claramente también eso tiene que ver con el sentido de lo que es la Santa Cena.
En su momento hemos hablado que hay una relación también entre lo que es Santa
Cena y la Pascua o la Pascua y la Santa Cena.
Ya que el día de lo que se celebra la Pascua Jesús hace la Santa Cena.
Y también dice que esta es la sangre del nuevo pacto que con mi causa es derramada.
Entonces, por eso que también vemos de que para
la Santa Cena también hay que estar consagrado.
Si no tenemos que ir andando comiendo la Santa Cena en pecados, pues.
Y puede ser que a veces en la iglesia se celebra una
Santa Cena y también no se pudo vivir esa Santa Cena.
Por como aquí menciona, por un viaje.
Y yo dice, bueno, háganla.
O sea, no importa si no la hacen junta con la congregación, pues lo pueden hacer
despuesito o después de haberse consagrado.
Porque recordemos que cuando la Biblia habla acerca de la Santa Cena,
dice que no tenemos que venir a presentarnos
en la Santa Cena de una manera impura.
O una manera, como se dice, sin ver el
cuerpo del Señor, en el sentido de honrarlo.
Entonces también habla que uno se tiene que poner a cuentas en la Santa Cena.
No tiene que venir y con una gran multitud de
pecados y solo tomar la Santa Cena y listo.
Por eso que el apóstol Pablo en uno de sus pasajes dice que.
Que por causa de que muchos toman indignamente la cena del Señor,
unos están débiles, otros enfermos y otros han muerto.
Porque no vieron lo que representaba el
cuerpo de Cristo o en este caso la Santa Cena.
Entonces hay otras personas que obviamente en la Santa Cena no le ponen ni atención,
no piensan que es un ritual más, piensan que es otra cosa más.
Algunos la han comparado con hamburguesas y gaseosas,
que no tiene sentido lo que están mencionando.
Pero es porque no hemos entendido lo que representa la Santa Cena.
No hemos entendido la valor a lo que Dios ha hecho por nosotros
y por eso lo metemos en un punto común, como algo normal.
Porque hay muchas fiestas, inclusive nosotros en este caso, por ejemplo en
Guatemala, que hay muchas fiestas que Guatemala tiene.
Y algunas obviamente tienen más realce, por ejemplo como el caso de la Independencia.
Pero creo que hay una, no sé si es el 20 o el 21 de
Octubre, que es el Día de la Revolución, creo que se llama.
Algunos nunca le han puesto atención.
Solo ponen como una fecha así.
O a veces no lo ven como el Día de la Revolución, sino que uno dice,
descanso, no voy a trabajar o no voy a estudiar.
Pero obviamente la Independencia está, hacen desfiles, hacen un montón de cosas.
Entonces le ponen un mayor valor a algo.
Y obviamente hay otras fiestas que tal vez están también
dentro de nuestro calendario, que no le ponen atención.
Por ejemplo, es el caso del Día del Padre.
Al Día de la Madre se le hace una gran celebración, se invita a comer a la mamá,
etc.
Pero cuando viene el Día del Padre, como que
fuera otro día normal, no se celebra nada.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
Que a veces la Santa Cena, o en este caso la Pascua también, las personas lo ven
como algo común, como algo que ya pasó, ¿para qué hacerlo otra vez?
No están valorando, están viendo como algo común lo que
debe tomarse por digno o lo que debe tomarse en gran valor.
Y que la gente lo está menospreciando.
Cuando hablamos de menospreciar, porque
alguien dirá, hermano, pero yo no menosprecio.
Pero el menosprecio no es como que hacer caras raras o insultar algo.
El menosprecio se da bajo el sentido de que se le da el menor valor a algo.
Por eso se llama menospreciar.
Menosprecio.
Se le da un menor precio a algo.
Se le da un valor que no es el correcto.
Por ejemplo, voy a poner un ejemplo.
Si yo vengo y tal vez tengo, qué sé yo, a veces un anillo de oro o una cadena,
o algo que puede ser valorado muy grande, y lo presento tal vez cuando uno va a
empeñar algo, o inclusive tal vez a vender algo, pero yo tengo esta cadena de oro,
anillo, qué sé yo, cualquier cosa que puede ser de gran valor.
Y la persona me dice, mire, yo le doy dos dólares
por eso, y tal vez el anillo cuesta dos millones.
¿Qué está haciendo él?
Menospreciando, dándole un valor menor.
Entonces uno se puede sentir ofendido porque algo que
está valorándose de gran manera, se está menospreciando.
Se le está dando un menor valor, un menor precio.
Entonces cuando hablamos de menospreciar, no está
hablando solamente de que uno haga malas caras.
Estamos hablando de que lo que Dios hizo, no
lo vemos a la medida de lo que Él lo hizo.
Lo vemos como, ah, sí, Dios me salvó, ah, está bueno,
ya creí en Él, ya me bauticé, pues, ¿qué más quiere?
Se menosprecia, pero cuando se aprecia o se le coloca el valor debido, obviamente
también van a haber actitudes relacionadas a ello.
Y entre estas actitudes es celebrar, ¿verdad?
¿Por qué no celebrar?
¿Por qué no entrar en esta magnitud de la grandeza de Dios?
¿Por qué no?
Inclusive a veces cuando uno estuvo en el mundo, a veces uno bailaba, saltaba,
brincaba.
Y cuando uno está en Cristo, ¿por qué uno ni siquiera se mueve?
La gente dice que es desorden.
¿Cómo va a ser desorden eso?
Obviamente hay cosas que no se van a controlar.
No lo dice a la gente que se comporte como soldado, de
que si yo levanto una mano izquierda, la gente lo levante.
Si yo mando la mano derecha, la gente lo levante.
Cada quien tiene su forma de expresar.
Igual en el sentido del mundo, también la gente expresa su alegría.
Si uno junta a un grupo de universitarios, porque acaban de graduarse y les costó
mucho los 5 años para poder graduarse, ellos, ¿qué van a hacer cuando estén ahí?
Simplemente se van a alegrar, pues.
Tienen su forma de celebrar.
Cuando yo me gradué, fue mi cierre en la universidad, nos juntamos un grupo de
personas para, en ese caso, celebrar lo que se llama meterse la pileta.
Se le tiraba uno al agua y estábamos ahí todos en esa pileta.
Y nos tomaban fotos y uno levantando ahí, como que saltando, otros ahí brincando.
¿Por qué?
Porque era una celebración por el logro que se alcanzó.
Entonces, ¿por qué nosotros no podríamos celebrar a Dios de tal manera?
Pues, la gente lo dice.
No es que es un desorden, es un descontrol, pero ¿cómo
podemos evitar expresar lo que hay dentro de nosotros?
Es como el cojo de la hermosa.
Él recobra, por ejemplo, el caminar y él comienza
a saltar y alegrarse dentro de la sinagoga.
O en el caso de David, que mucha gente dicen que es que lo que pasa es que David
no danzó en el templo y por eso que no se puede danzar en el templo.
Y de que David danzó en la calle.
Obviamente, en el templo no se danzaban y decían un montón de cosas.
Tampoco en el templo se leía la Biblia en el
sentido del lugar santo, el lugar santísimo.
Es más, antes no existía necesariamente el templo, pues estaba el tabernáculo.
Cuando estaba David, ni siquiera había templo.
Por eso se llamaba el tabernáculo de David, porque no existía templo.
Él estaba restaurando otra vez y volviéndolo al lugar que le correspondía.
Pero obviamente nosotros para eso sí le señalamos el antiguo pacto.
Para otras cosas dice no, eso es antiguo pacto.
Pero realmente nuestra forma de culto es diferente a como era antes.
Nosotros ahora somos el templo y morada del Espíritu Santo.
Y la Biblia nunca ha dejado de mencionar que uno no le pueda celebrar a Dios.
Más bien la Biblia dice que despierta, con salterio y danza.
Obviamente puede que lo esté parafraseando, porque hay muchos
versículos que hablan acerca de danzar o en este caso de alabar a Dios.
Al sentido de lo que voy a estar es que si nosotros logramos entender lo que ha sido
la Pascua de Dios, en el sentido del Cordero de Dios que se dio en el
Sacrificio en la Cruz del Calvario y nos liberó a todos nosotros de eso,
obviamente vamos a tener un mejor enfoque, una celebración
a Dios, una entrega a Dios, una gratitud a Dios.
Y vamos a buscar la manera de celebrarle, no esperar hasta
el día, también día domingo para celebrarlo, el día sábado.
Porque obviamente incluso hay congregaciones que hacen reuniones cada
15, sino que también celebrar a nosotros en nuestra comunión, con nuestra familia,
hijos o amigos, para celebrar a Dios por lo que Él ha hecho con nosotros.
Para que, como dice la palabra, siempre esté en nuestro boca un cántico
nuevo, una alabanza y oración de Dios y presentar sacrificios de alabanza.
Porque obviamente tampoco es que vamos a celebrar cada año nosotros la Pascua como
en ese tiempo lo hacían, sino que hemos visto que la Pascua entra bajo el sentido
de que Dios nos salvó pero también una relación
con lo que correspondería con la Santa Cena.
Entonces vemos que es muy importante lo que nosotros tenemos que comenzar a
distinguir con lo que es lo que Dios nos ha libertado, salvado y valorado.
Es decir, tenemos que enfocarnos en meditar, en ver la salvación que Dios nos
ha dado, porque claramente vamos a comenzar a expresar esta salvación en
nosotros por lo que hablamos, decimos, inclusive celebramos o adoramos.
Pero hay personas que tal vez Dios ya les ha dado eso y lo han dejado de hacer.
Han dejado de prestar atención a Dios, han dejado de alabarle, han dejado de
hacerlo muchas cosas, han dejado de valorar el sacrificio de Cristo en la cruz.
Entonces Dios, ¿qué los está haciendo?
¿Qué es lo que quiere hacer Dios en ellos?
Que entiendan y que reflexionen que tienen que volver a hacerlo, porque si no Dios
los va a cortar porque están menospreciando la salvación de Dios.
Por otro lado, la gente también que tal vez ha tenido ciertos conflictos,
Dios los va a ayudar a que busquen celebrarlo.
¿Por qué menciono esto?
Y con esto termino.
Porque a veces las personas piensan que porque han cometido un pecado ya no pueden
tener ningún tipo de relación y comunión con Dios.
Incluso hay personas que se castigan a sí mismos diciendo que tal vez fallaron,
hicieron algo y no van al culto, a la iglesia porque fallaron.
Eso no tiene mucho sentido.
Todo lo contrario.
Dios nos habla de que si nos estamos a cuentas
con Él, nos permite entrar y celebrar con Él.
No es que Dios nos va a señalar, mira, tú no dances hoy, ¿verdad?
No, simple y sencillamente.
El enemigo inclusive impide que nosotros le celebremos a
Dios o que le demos la palabra, la honra de vida a su nombre.
Entonces nosotros también tenemos que ver que el enemigo
va a impedir que nosotros le celebremos al Señor.
Entonces tenemos que entrar bajo este entendimiento de la salvación de Dios y
también como Dios nos defiende delante del enemigo para poder celebrarle con todo
nuestro corazón, para poder ofrendarle con todo nuestro corazón.
Porque claramente hay una gratitud que se va a mostrar porque entendemos que Él nos
salvó del imperio de la muerte y del pecado y que simplemente estamos
expresando nuestro amor y nuestra adoración a Dios y Dios no lo va a impedir.
Más bien va a involucrar que nos acerquemos más con Él porque obviamente
vamos a recibir y va a estallar el gozo de la salvación en nosotros.
Así que vamos a orar para que el Señor nos ayude para que no haya ningún tipo de
excusa para celebrarle a Dios pero también para que meditemos en lo que Cristo ha
hecho en la cruz del Calvario por nosotros.
Que eso merece una gran alabanza y una gran adoración porque nadie pudo haber
hecho una obra tan magnífica como lo que Dios hizo en la cruz del Calvario.
Por eso pusimos el ejemplo del caso de la Pascua del
Antiguo Testamento porque Cristo es nuestro Cordero Pascual.
Vamos a orar para que Dios nos ayude y si nosotros por alguna razón hemos sido muy
atípicos actualmente de no alabar, adorar o
bendecir a Dios por causa de su salvación.
Pues reflexionemos y si es por lo que pasa,
los pecados y demás como lo que pasó a David.
Digamos al Señor, Señor restitúyeme el gozo de tu salvación.
Ayúdame a ver que tú me salvaste en la cruz del Calvario.
Y yo necesito alegrarme, regocijarme porque me
ha rescatado, me ha salvado y me ha bendecido.
Y celebrar a Dios porque obviamente es hermoso también hacerlo.
Vamos a orar para que Dios nos ayude.
Para el nombre de Jesús venimos hoy delante de ti para que tú seas nuestra
fortaleza y estandarte, para que tú seas el Dios de nuestra salvación, para que
intentamos y comprendamos y nos sea revelado que tú hiciste una obra
magnífica, una obra sumamente grande en la cruz del Calvario.
Incomparable que nos rescató al imperio del pecado y la muerte y que Jesús se puso
en el medio para él recibir el juicio y nosotros no recibir ese juicio que fue lo
que es el nombre de lo que es pasar verdad padre, que habla de saltar por alto,
pasar por alto, que así como se pasó por alto el juicio en el tiempo de la Pascua
con Moisés, así nosotros por la sangre del cordero que tenemos en nuestras vidas,
tú pasas por alto el juicio y nos das tu benevolencia y tu fidelidad, porque ya
alguien pagó por nosotros en la cruz del Calvario, porque Cristo es nuestra Pascua.
Así que agradecemos amigo y pastor por todo lo que has hecho nosotros,
ayúdanos a poder celebrarte, a poder entender y entrar en alabanza y adoración
hacia ti, a poder ofrendarte cánticos de amores y de alabanza a ti por la gran
salvación que nos has otorgado y enseñar a otros y a nuestras familias, hijos o
demás, que tú has salvado nuestras vidas y que necesitamos adorarte y reverenciarte
como tú lo mereces, no solo en expresión sino también en forma de vida.
Te lo pedimos y te lo agradecemos, amado padre y pastor en Cristo Jesús,
para alabanza y la gloria de tu gracia, bendito seas
eternamente y para siempre, Dios de Israel, amén y amén.
Nos vamos a orar ahorita por las diferentes necesidades, como dice la
palabra de mi Dios, pues suplirá todas vuestras necesidades
conforme a sus riquezas y glorias en Cristo Jesús.
Para ello venimos delante de ti porque necesitamos
entender todo lo que tú has hecho en nuestras vidas.
Necesitamos que tú nos llenes del Espíritu Santo, necesitamos que tú nos llenes de
amor, de justicia, que nos guíes para poder orar, nos guíes a poder leer tu
palabra, nos guíes, Señor, para que seamos sustentados en todo aspecto espiritual.
Pero también sabemos de que hay muchas necesidades de las personas, tanto
necesitan ser sanados, liberados, restaurados, vivificados, que tú muestres
tus señales maravillas y prodigios, también que tú traigas medicina,
traigas alimento, todo lo correspondiente, Señor Jesús, a lo terrenal, como el
trabajo y otras cosas que se pueden estar necesitando.
También te pedimos por las vidas y los huérfanos, los ancianos y las ancianas,
también por el padre y madre soltero que lo
necesitan, porque pueden estar luchando solos.
Y también, Señor Jesús, pedimos, Padre, para que en Guatemala y las otras
naciones que nos escuchan entren en arrepentimiento para salvación y que tú
envíes obreros a la mies porque la mies es mucha y los obreros son pocos.
Que las naciones que nos escuchan y Guatemala sean libres de todo terrorismo,
de carteles, de pandillas y también de ideologías que están dañando a la niñez de
nuestro país, porque ellos quieren quitar la alabanza de los niños.
Por ahí dice que los niños y los que maman fundaste la alabanza y desde ahí quieren
cortar ellos, Señor Jesús, con todas estas
ideologías, lo que es una alabanza hacia ti.
Así que, por favor, ayúdenos hoy, sustituyan, restitúyanos.
También pedimos, Amado Padre, que nos guardes y nos sostengas y que envíes
obreros a la míes porque la míes es mucha y los obreros son pocos.
En el nombre de tu Hijo Jesucristo, Amado Padre, amén.
Y por último vamos a orar por aquí a las personas que quieran aceptar a Jesús como
Señor y Salvador o quieran reconciliar con Él.
Padre, venimos hoy delante de ti porque sabemos que hemos pecado, hemos fallado y
que no hemos valorado el sacrificio que tú has hecho en la Cruz del Calvario.
Hoy queremos reconocerlo, hoy queremos arrepentirnos y vivir conforme a tu
palabra, por lo cual declaramos a Jesús como Señor y
Salvador y de que tú lo has resucitado dentro de los muertos.
Te lo agradecemos, Amado Padre.
Y también, Padre bendito, reconocemos que Jesús murió en la Cruz y con ese
sacrificio nos dio una reconciliación
contigo, también por medio de la Resurrección.
Te lo agradecemos, Amado Padre, y entendemos que el único medieval entre
tú y nosotros es tu Hijo Jesucristo, por lo cual queremos ser bautizados en
agua, bautizados con tu Espíritu Santo y participar de la Santa Cena.
Te agradecemos, Amigo y Pastor, Santo y Justo, a ti sea la gloria,
la honra, el honor, el imperio y la alabanza.
En el nombre de tu Hijo Jesucristo, Amado Padre, Amén y Amén.
Entonces, Dios los bendiga.
Primeramente, nos vemos mañana a las ocho de la
mañana, para los que nos escuchan por YouTube.
Y aquí en Clubhouse, creo que son las nueve y diez,
estaremos dando la lectura con comentarios de Colosenses.
Y pues el próximo sábado a las ocho de la mañana también aquí en YouTube y Clubhouse.
Entonces, bendiciones a todos, un fuerte abrazo
y primeramente Dios nos vemos en la próxima.
Paz y gusto a sus vidas y sus corazones.