Bendiciones amados en Cristo Jesús, Dios los bendiga y los fortalezca en la verdad.
Por gracia y amor de Dios estamos aquí juntamente con ustedes para compartir lo
que es la palabra del Señor y glorificar y honrar a Dios y Padre Nuestro Señor
Jesucristo a través de transmitir su sabiduría, de su fidelidad y su gracia.
Por su amor y bondad estamos hoy acá para dar gloria a su nombre.
Vamos a iniciar hoy hablando y orando del tema.
El tema es no te preocupes, consulta con Dios.
Hemos estado tratando el tema de lo que son los espinos
y también lo que correspondería a no preocuparnos.
Ya que hemos entendido que los espinos, entre
una de las cosas están las preocupaciones.
Por lo cual nuestra idea es cambiar, por así
decirlo, de los espinos hacia la buena tierra.
Entonces, para eso tenemos que, por así decirlo, contrarrestar lo que es
del enemigo para cambiar a lo que es de Dios.
Como dice Isaías, dejar de hacerlo malo, aprender a hacerlo bueno.
Entonces, por esta razón, si nosotros somos un terreno de espinos, tenemos que
saber qué hacer o cómo se maneja o cómo están las situaciones para saber cómo
abordarlas para luego ser una buena tierra.
Vamos a orar por eso.
Padre, no nos gustan malas gracias por todo lo que
estás haciendo, has hecho y harás en nuestras vidas.
Queremos amarte, glorificarte, honrarte y exaltarte hasta lo sumo,
porque tú eres un Dios fiel y verdadero y nos
has ayudado hoy para dar gloria a tu nombre.
Te queremos bendecir, adorar y exaltar y queremos
que nuestro corazón se regocije en tu salvación.
Gracias por todo el amor, la bendición y la gracia.
Ayúdanos hoy a ensalzarte, glorificarte y amarte y darte la gloria, la honra,
el honor, el poder por los siglos de los siglos.
Te lo agradecemos, Cordero y Salvador, Rey y Dios.
Ayúdanos, por favor, en la verdad de tu Hijo Jesucristo y dirígenos para
glorificar tu nombre eternamente y para siempre.
Te agradecemos, Pastor Israel, por toda tu palabra, por toda tu verdad,
por toda tu fidelidad y porque has dado fuerza y
dirección en nuestras vidas por amor a tu nombre.
Te agradecemos, amado amigo y pastor.
A ti sea la alabanza, a ti sea la honra, a ti sea el honor y la victoria.
Te agradecemos, amado amigo y padre, con el Salvador nuestro.
Provéenos sabiduría y revelación, como tú conoces las cosas.
Te lo agradecemos, Pastor Israel, en Cristo Jesús.
Amén y Amén.
Ok, declaramos que no nosotros o Jehová, no nosotros, sino tu nombre sea la gloria,
por tu misericordia, por tu fidelidad, porque tú nos has hecho y no nosotros,
a nosotros mismos.
En el nombre de Jesús, Amén y Amén.
Muy bien.
Ok, como estaba mencionando entonces, el tema del que estamos tratando,
o que vamos a tratar, se enfoca en el punto de no preocuparnos.
Por eso que el tema le pusimos, no te preocupes, consulta con Dios.
Ya que hemos estado tratando esa línea de ir y contrarrestar los espinos.
Entre uno las categorías de espinos, como hemos visto, son las preocupaciones.
Entonces, ya obviamente nos vamos a enfocar hoy en lo que es consultar con Dios.
Ok, entonces, como hemos estado haciendo, vamos a leer
primero lo que son los correspondientes a los espinos.
En Marcos, capítulo 4, versículo 7.
Dice, otra parte cayó entre espinos y los
espinos crecieron y la ahogaron y no dio fruto.
Esto es lo que Jesús menciona en la parábola
de sembrador con relación a los espinos.
Otra vez, otra parte cayó entre espinos y los
espinos crecieron y la ahogaron y no dio fruto.
Entonces, si nos damos cuenta desde ya, aquí nos están
hablando de lo que lo que sucede con los espinos.
Luego, en Marcos, capítulo 4, versículo 18 al 19, dice, otros
son aquellos en los que se sembró la semilla entre los espinos.
Estos son los que han oído la palabra, pero las preocupaciones del mundo y el
engaño en las riquezas y los deseos de las demás
cosas entran y ahogan la palabra y se vuelve estéril.
Entonces, ya aquí nos está Jesús explicando a qué se hace referencia con
los espinos y nos está mostrando prácticamente tres cosas.
Las preocupaciones del mundo, el engaño en las riquezas y los deseos de las cosas.
Hemos hablado que los espinos están categorizados, no sólo por lo que aquí
menciona, que aquí muestra las categorías, sino que
también en sí mismos los espinos tienen categorías.
Es decir, de que hay espinos que tienen fruto, otros que no tienen fruto.
Hay una diversidad, por así decirlo, y encaja
prácticamente con lo que Jesús está explicando.
Entonces, esto nos ayuda a nosotros bastante a entenderlo.
Hemos hablado también por qué razón los espinos ahogan, y es porque crecen rápido.
Entre una de las cosas que hemos visto es que los espinos prácticamente crecen
rápido, ya sea para abajo y para arriba, en el sentido de que buscan sus raíces,
también son gruesas, y se extienden rápidamente hacia abajo, por lo cual
obtienen recursos, por ejemplo, minerales y también la humedad.
Y si hay una semilla de trigo en ese lugar, pues no puede competir,
por así decirlo, en el sentido de crecimiento contra los espinos.
Y por lo tanto, el trigo no podría obtener esos
recursos porque los espinos lo están obteniendo.
Por otro lado, también como crecen hacia arriba, eso lo que hace es bloquear la luz
para el trigo y prácticamente no puede crecer.
No tiene el sustento mineral o la humedad para realizar sus procesos, pero también
por arriba no puede obtener la luz solar y otras cosas para que pueda crecer.
Entonces, por eso que ahoga.
Obviamente, eso nos da a entender a nosotros que las cosas de tinieblas
prácticamente pueden crecer rápido en nuestras vidas, y que a veces nosotros le
damos también más tiempo a esas cosas que a lo que es de Dios, y terminan
prácticamente apagando lo que es de Dios por ocuparnos en las otras cosas.
Entonces, claramente hay un punto muy crucial que tenemos que observar y también
ser honestos con nosotros, de entender que tenemos preocupaciones y que a veces por
estar enfocados en las preocupaciones, el engaño en las riquezas o los desafíos
de las demás cosas, estamos prácticamente
apagando lo que es de Dios en nuestras vidas.
A veces no lo queremos aceptar, pero tenemos que hacerlo.
¿Por qué?
Porque así se solucionan las cosas.
Por ejemplo, si una persona tiene cáncer y
niega que tiene cáncer, pues hay un problema.
O si una persona tiene gripe y dice que no tiene gripe, o sea, hay un problema.
Ese problema tiene que aceptarse primero y
después hacerlo, porque si no el problema sigue.
No se trata.
Hay diferentes formas de tratar ciertas cosas.
Entonces, igual pasa con nosotros.
Si nosotros no entendemos que tenemos un problema, no lo vamos a abordar.
Y lastimosamente a veces las cosas se hacen más grandes.
Y ya cuando están grandes, pues ya se quiere aceptar.
Ah, sí, tengo un problema.
Entonces, hay cosas que nosotros tenemos que aprender
a aceptar, porque es necesario para cambiarlo.
Se llama arrepentimiento.
El arrepentimiento se basa en que una persona cambie su manera de pensar y
entender que lo que antes pensaba que estaba bien, ahora está mal.
Y por lo tanto entiende que lo que estaba haciendo era mal.
Y hay una forma diferente de ahora de comportarse o de tener, por así decirlo,
un diferente sentir.
Entonces, eso se habla en ese sentido.
Entonces, uno tiene que entender que uno tiene preocupaciones
que están ahogando en la semilla de la palabra.
Tiene que arrepentirse de eso y obviamente nos
tiene que llevar a una forma de vida diferente.
Entonces, eso es lo que hemos estado hablando con respecto a los espinos,
porque recordemos de que hemos venido hablando ya de hace mucho tiempo de lo que
es el reino de los cielos y en este caso en particular con la parábola del sembrador.
Hemos estado hablando de la parábola del sembrador ya de hace mucho tiempo,
tratando de enfocarnos en diferentes temas relacionados a ello, para que nosotros
podamos cambiar, por así decirlo, de los
diferentes escenarios a hacer una buena tierra.
Entonces, en este caso en particular, hoy pues nos vamos a enfocar o nos hemos
enfocado en las preocupaciones y también en la parte de qué hacer.
Entre el tema de hoy vimos que era consulta con Dios.
Entonces, hemos visto varios temas también relacionados a las preocupaciones y,
por ejemplo, la semana pasada hablamos, no te preocupes, tienes a Jesús.
Entonces, en este caso vamos a hablar, o no, pero ten comunión con Dios.
Ahora vamos a ver lo que es la consulta con Dios.
Y para esto vamos a leer también 1 Samuel capítulo 9 del versículo 1 al 21.
Pueden ser varios versículos, pero creo que es necesario, por lo menos ahorita que
lo estaba leyendo, no solo colocar la parte que habla de la preocupación,
sino el contexto también de toda la historia
que se viene hablando con relación a este punto.
Y también vamos a leer 1 Samuel capítulo 10 del 1 al 13,
porque prácticamente son dos partes que se complementan.
No puse todo el 9, por ejemplo, del 22 al otro, porque creo que ahí no se
enfoca en unas cosas, pero tampoco completamente el 10, también porque sería
demasiado extenso, pero sí lo que considero que puede ser necesario para que
entendamos de mejor manera el escenario que se está planteando.
Ok, veamos acá, 1 Samuel capítulo 9 del 1 al 21, dice...
Había un hombre de Benjamín que se llamaba Cis, hijo de Abiel, hijo de Ceror,
hijo de Becorat, hijo de Asbía, hijo de Benjamita, un hombre poderoso e influyente.
2.
Tenía un hijo que se llamaba Saúl, joven y bien parecido.
No había nadie más bien parecido que él entre los israelitas.
De los hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo.
3.
Las almas de Cis, padre de Saúl, se habían perdido, por lo cual Cis dijo a
su hijo Saúl, toma ahora contigo uno de los
criados, levántate y ve en busca de las almas.
4.
Saúl pasó por la región montañosa de Efraín y recorrió la tierra de Salisa,
pero no las hallaron.
Luego pasaron por la tierra de Saalim, pero no estaban allí.
Después atravesaron la tierra de los Benjamitas, pero tampoco las encontraron.
5.
Cuando llegaron a la tierra de Suf, Saúl dijo al criado que estaba con él,
ven, regresemos, no sea que mi padre deje de
preocuparse por las almas y se angustie por nosotros.
6.
El criado le respondió, mira, en esta ciudad hay un
hombre de Dios, el cual es tenido en alta estima.
Todo lo que él dice se cumple sin falta.
Vayamos ahora, quizá pueda orientarnos acerca de la jornada que hemos emprendido.
7.
Entonces Saúl dijo a su criado, pero si vamos, ¿qué le llevaremos al hombre?
Porque el pan de nuestras alforjas se ha acabado y no
hay presente para llevar al hombre de Dios que tenemos.
8.
Y el criado volvió a responder a Saúl, aquí tengo en la cuarta parte de un ciclo
unos 3 gramos de plata, se lo daré al hombre
de Dios y él nos indicará nuestro camino.
9.
Antiguamente en Israel, cuando uno iba a consultar a Dios, decía, venga,
vamos al vidente, porque al que hoy se le llama profeta, antes se le llamaba vidente.
10.
Entonces Saúl dijo a su criado, bien dicho, anda, vamos,
y fueron a la ciudad donde estaba el hombre de Dios.
11.
Según subían por la cuesta de la ciudad, se encontraron con unas muchachas que
salían a sacar agua y les preguntaron, ¿está aquí el vidente?
12.
Y ellas le respondieron, sí, él va adelante de ustedes, apresúrense ahora,
pues ha venido a la ciudad porque el pueblo tiene
hoy un sacrificio en el lugar, un lugar alto.
13.
Cuando entren en la ciudad, lo encontrarán antes que suba al lugar alto a comer,
pues el pueblo no comerá hasta que él llegue,
porque él tiene que bendecir el sacrificio.
Después comerán los convidados, suban ahora, que lo encontrarán enseguida.
14.
Ellos, pues, subieron a la ciudad cuando trataron, pero cuando entraban a la
ciudad, Samuel salía hacia ellos para subir al lugar alto.
15.
Ahora bien, un día antes de la llegada de
Saúl, el señor había revelado esto a Samuel.
16.
Mañana, como a esta hora, te enviaré un hombre de la tierra de Benjamín,
lo ungirás para que sea príncipe sobre mi pueblo Israel
y él librará a mi pueblo del dominio de los filisteos.
Porque yo he visto la aflicción de mi pueblo, pues su clamor ha llegado hasta mí.
17.
Cuando Samuel vio a Saúl, el señor le dijo, este es el hombre de quien te hable,
él gobernará mi pueblo.
18.
Entonces Saúl se acercó a Samuel en medio de la puerta y le
dijo, te ruego que me enseñe dónde está la casa del vidente.
19.
Respondió Samuel a Saúl, yo soy el vidente, sube delante de mí al lugar alto,
pues hoy comerás conmigo y por la mañana te dejaré ir, te
dejaré ir y te declararé todo lo que está en tu corazón.
20.
En cuanto a tus asnas que se perdieron hace tres días, no te preocupes por ellas,
pues han sido halladas.
Y para quién es todo lo deseable en Israel?
No es para ti y para toda la casa de tu padre.
Saúl respondió, no soy yo, Benjamita, de la más pequeña de las tribus de Israel
y no es mi familia la menos importante de todas las familias de la tribu de Benjamín.
¿Por qué?
Pues me habla de esta manera.
Saúl respondió, no soy yo, pero creo que lo voces dos veces.
Bueno, entonces, ok.
Vemos aquí algo bien interesante o por lo menos a mí me llama mucho la atención.
Ok, entonces vemos acá algo que es muy importante.
Hay una situación que aparentemente puede parecer cotidiana y vemos de que
prácticamente se pierden las asnas de este varón llamado Cis.
¿Qué vemos acá?
Y prácticamente le envía a su hijo y a su criado.
Uy, ese hijo llamaba Saúl.
Y también pues aquí está.
Toma contigo uno de los criados, levántate y ve en busca de las asnas.
Entonces, pero también vemos más adelante que ello, el
padre prácticamente estaba preocupado por las asnas.
Creo que en otro pasaje menciona que habían
tres y llevaban tres días casi perdía las asnas.
Entonces él tenía una preocupación por sus asnas.
Esta preocupación hace que envíe a Saúl y al criado
para que vayan a averiguar dónde están las asnas.
Pero como no lo logran encontrar, una de las cosas que Saúl dice
prácticamente es, aquí en el versículo 5, que vayan y que regresen porque el padre,
no sea que se comienza ahora a preocupar, en lugar de por las asnas, se comienza a
preocupar por ellos, porque ellos no habían encontrado las asnas.
Entonces vemos aquí que hay una situación de preocupación, porque obviamente
nosotros sabemos de que en este caso las asnas o algún otro tipo de cosas se pueden
utilizar para el diario vivir o para el comercio.
Igual a nosotros nos pasa.
Aquí en este caso no es que uno tenga asnas, porque uno puede vivir en la ciudad
y no tengo ninguna relación con una asna en ese sentido.
Pero lo que aquí nos está mostrando es que es algo que es de la vida cotidiana.
Él está preocupado, o inclusive de la vida laboral, y él está preocupado por eso.
Y quiere que sus hijos vayan y que recuperen, por así decirlo, el asna,
para que ya no tengan la preocupación, porque
obviamente ellos viven de ciertas cosas.
Así como nosotros, ¿verdad?
Nosotros tenemos ciertas preocupaciones diarias, ya sea trabajo, familia,
en diferentes cosas, y obviamente nosotros buscamos solucionarlas.
Por ejemplo, mi caso me pasó así, como aquí en este caso, ¿verdad?
Cuando yo era más joven, no, sí, más joven creo que era, mi padre y yo
estábamos pasando por una situación económica difícil,
y mi papá lo que hacía era vender pantalones de lona.
Entonces, a mí, con lo poco dinero que tenía, obviamente vino y me dio el dinero
para que yo fuera a otra zona a comprar el pantalón, para que nosotros, pues,
pudiéramos, por así decirlo, comprar ese pantalón
y venderlo, y pues tener algo para sustento.
Entonces, obviamente, lo que quiero entender
con esto está de que uno es enviado.
En mi caso en particular, ¿sabes?
Pues, lastimosamente perdí el dinero, y eso
entró una preocupación ahora por mi padre.
Bueno, ¿qué vamos a hacer ahora?
Pues, lo que teníamos, el muchacho lo pierde.
Entonces, mencioné esto con relación a Saúl y la asna, solo que obviamente en
nuestro contexto, obviamente no vamos a tener asna, sino que otras cuestiones,
aquí como en mi caso, que mencionábamos, pues, se me perdió el dinero y,
pues, tuve que hacer mi papá otras cosas para
poder comprar este recurso, para poder venderlo.
Entonces, lo que quiero entender es que hay preocupaciones diarias de diferentes
contextos, porque cada quien vive en diferentes contextos.
Algunas pueden ser en ámbitos de ventas, otras personas tal vez en maquilas,
otras personas en cosas de tecnología, etcétera.
Eso es lo que nos está mostrando el hecho de que Saúl, perdón, el padre,
pierde su asna y envía a sus hijos, a su hijo, a su criado, para que logren
restaurar eso porque es necesario para su vida cotidiana.
Entonces, hay preocupaciones que tenemos.
Pero también acá muestra el alcance de lo que puede llegar una preocupación,
porque las preocupaciones pueden llegar a alcanzar a preocuparse por otras cosas.
Es decir, cuando la persona como tal se preocupa
demasiado, va a afectar a lo que lo rodea.
En este caso, por eso dice aquí de que vayamos y regresemos, no sea que mi padre
se deje preocupar por las asnas y comience a preocuparse por nosotros.
Entonces, el alcance puede llegar.
Y eso también se ve en las cuestiones familiares
y que obviamente en mi caso pasó también.
Porque se comenzó a ver más notable la situación de la casa.
Bueno, yo casi no le ponía atención a muchas
cosas, pero mi hermano sí comenzó a verlo.
Y mi hermano prácticamente entró en una preocupación porque ya llegó a alcanzarlo.
Y mi hermano tomó una decisión y dijo, bueno, que me habló también a mí,
y me dijo, mira, padre, vamos a buscar trabajar también
nosotros para poder solucionar estas cuestiones de la casa.
Mi papá dijo, bueno, no se preocupen por eso,
sigan estudiando, nosotros nos encargaremos.
Entonces, vemos de que las preocupaciones pueden alcanzar ya no solo a nosotros,
sino que a los que nos rodean, y eso se puede expandir.
Entonces, obviamente nosotros como a veces no conocemos nada del reino, no conocemos
nada de Dios, a veces lo que hacemos es buscar
opciones normales y naturales para resolver las cosas.
Inclusive a veces algunas personas piensan que Dios
nos encarga de cuestiones que pueden ser muy pequeñas.
Así como en este caso, vemos de que a ellos en ningún momento se les pasó
ponerse a orar para que las asnas regresaran,
o las diferentes cosas de la vida.
¿Por qué menciono esto?
Porque algunas personas pueden decir, y he oído prácticamente cosas como,
pues si Dios no se va a preocupar por eso, si Dios tiene cosas más importantes de que
preocuparse, como las cosas que hay entre países, Dios
no se preocuparía por algo tan sencillo como lo mío.
Pero como lo hemos hablado en otras reuniones, hay un pasaje de la Biblia que
dice que Dios le da lo mismo una cosa pequeña como una cosa grande, a Él le da
lo mismo, porque como su poder es tan grande que es prácticamente como lo mismo.
Entonces menciono esto porque si nos damos cuenta acá, el criado viene y dice,
el criado responde, en el versículo seis, mira, esta ciudad hay un hombre de Dios,
el cual es tenido en alta estima.
Todo lo que él dice se cumple sin falta.
Vayamos ahora, quizá pueda orientarnos acerca de la jornada que hemos emprendido.
O sea que este criado sí dijo, bueno, vamos a consultar a Dios.
Claramente, aunque aquí se nombre el punto de Samuel, no me quiero enfocar en
realmente en lo que es consultar a un profeta, sino que el punto está que ellos
se fueron a buscar lo que es la espiritual, porque quieren ir a consultar al profeta.
Recordemos de que antes no era como ahora.
Antes los que tenían prácticamente la guianza, la dirección de Dios,
eran los profetas, inclusive también los sacerdotes con el urín y tumín.
Cuando lo hablamos hace tiempo en una de estas reuniones, cuando hablamos acerca
del urín y tumín, que lo tenían los sumos sacerdotes,
también para indicar una dirección de paz de Dios.
Es decir, que no solamente se consultaba a un profeta, sino que también se hacía una
consulta por urín y tumín, o también se hacía una
consulta por un sabio o un consejero para saber qué hacer.
Entonces, eran las tres formas, de alguna manera, de las consultas hacia Dios.
Urín y tumín, un profeta o un consejero.
Pero en este caso, mi enfoque no es irme hacia el profeta.
Mi enfoque es irme de que hay una fuente espiritual a la cual se debe consultar.
Ahora, en este tiempo, nosotros dicen que tenemos entrada
y acceso libre al lugar santísimo, hacia el padre.
La Biblia dice que ahora somos nosotros reyes y sacerdotes y tenemos nosotros
acceso hacia Dios, porque claramente es lo que habla el Libro de Hebreos.
Acercados con confianza al trono de la gracia para el oportuno socorro.
Entonces, tenemos prácticamente un gran acceso
delante del Señor para ir a consultarle cosas.
Obviamente, vuelvo y repito, la figura que estoy tomando aquí, de Samuel,
es para indicar el acceso a las cosas espirituales de parte de Dios.
Es decir, que en Dios tenemos soluciones en todo y para todo.
No tenemos que ver las cosas solo como que, ah, es que esto no le va a poner a
Dios atención, o esto sí le va a poner atención a Dios, porque esto es grande.
Dios le va a poner atención a cualquier cosa,
por las cosas que ahorita también voy a explicar.
Entonces, aquí dice el querido, mira, esta ciudad hay
un hombre de Dios, el cual es tenido en alta estima.
Todo lo que le hice se cumple sin falta.
Vayamos a ver, quizás pueda orientarnos acerca de la jornada que hemos emprendido.
Entonces, mi punto aquí es de que cualquier cosa que nosotros pueda venir a
nuestra vida, podemos consultarla al Señor.
¿Por qué?
Porque la preocupación está agarrando poder, a veces inclusive por cosas muy
pequeñas, y el enemigo va, por así decirlo, a explotar esa cosa que nosotros
tenemos de la preocupación y la va a hacer más grande.
Y eso va a afectar inclusive en nuestra relación con otros, porque a veces cuando
nosotros estamos preocupados y estamos buscando cosas, a veces nosotros tenemos
que explotar, nos enojamos, nos frustramos, y eso, que a veces comenzó
como una pequeña preocupación, se comenzó a hacer más grande,
y obviamente vamos a ser usados por el enemigo, y podemos
decir, ah, quítate, aquí estorbas, no servís para nada.
Y obviamente nos podemos, en ese leve momento,
convertirnos en un arma para el enemigo.
Entonces, vemos de que no es cosa pequeña el hecho de
que uno pueda consultarle a Dios cómo resolver algo.
¿Por qué?
Porque se está incrementando, o va a incrementarse
ese tipo de situación y va a afectar a otros.
Entonces, aunque aparentemente parezca muy pequeño, e inclusive el mismo enemigo lo
puede provocar, porque sabe cómo podemos nosotros reaccionar.
Más aún hagamos de cuenta si, por ejemplo, Dios bendice a alguien, y ese alguien se
va a topar con nosotros, y nosotros andamos preocupados, y nos va a hablar de
parte de Dios, por las preocupaciones a veces no vamos a recibir la palabra.
O viceversa, esta persona puede venir de parte de su vida en la iglesia,
y uno por andar preocupado, afanado, frustrado y angustiado, le puede terminar
contestando mal a la otra persona, y uno se vuelve prácticamente un arma del
enemigo para dañar la fe de otra persona, o para destruir la
gloria que la otra persona recibió en oración a su momento.
Entonces vemos que no es cosa pequeña en ese sentido, porque a veces nosotros solo
pensamos de que Dios se va a encargar de cosas mundiales, pero Dios se va a enfocar
en cada cosa, y esas cosas aparentemente pequeñas nos van a ayudar en nuestra fe.
¿Por qué?
Porque obviamente dice, bueno, Dios se está ocupando
de mí, de esta cosa que puede ser tan pequeña.
Por ejemplo, ayer me perdí un libro, y este libro me va a servir para estudiar
algo en la universidad, un curso que voy a ganar.
Y vemos cómo Dios es como nuestro Padre, que
nos guarda, nos cuida, y está atento a nosotros.
Entonces nuestra fe se va siendo más grande, y sabemos de
que cualquier cosa podemos ir con Dios y le vamos a tener fe.
Y si le tenemos fe a esas cosas pequeñas, ¿cuánto
no más para esas cosas que son más grandes?
Entonces si nos damos cuenta, no es cosa pequeña a Dios o pedirle ayuda en cosas
que pueden ser muy pequeñas para nosotros, pero que vemos de que sí repercute en
nuestra fe, o inclusive en el trato con otras personas.
Menciono esto porque alguien dirá, ¿para qué le vamos a ir a preguntar a Dios
si Dios nos anda preocupando de que si hay asnas o no hay asnas?
Entonces yo considero que es muy importante, y vuelvo, repito, estas
preocupaciones nos van a apartar de la comunión.
Ellos dicen que ya llevaban tiempo, inclusive
las asnas se habían perdido bastante tiempo.
Inclusive cuando uno lo ve en su vida diaria, o por lo menos a mí me ha pasado
cuando estaba en el trabajo, a veces uno pasa tres días luchando con un error
frustrado porque no sale angustiado, porque lo van a regañar a uno.
Y cuando uno va a orar y le dice al Señor, mira, ayúdame, Señor, con este error en el
trabajo que no lo puedo resolver, llevo tres días, me van a regañar,
ya estoy frustrado, ya estoy angustiado, no sé qué hacer.
De repente en ese momento Dios le da a uno la sabiduría,
uno lo comienza a hacer y lo resuelve en diez minutos.
Y eso le da a uno fe, pero también le quitó tres días de preocupación.
Porque recordemos que cuando uno está muy
preocupado, la mente está metida en esas cosas.
Y entonces ya uno no se enfoca en escuchar la voz de Dios, en
orar, porque la mente está prácticamente saturada de todo eso.
Entonces, por eso que a veces es mejor orar por cualquier cosa que uno puede
comenzar a realizar para que la preocupación no venga.
Porque el enemigo sabe que si uno pone esta voz, a veces inclusive uno preocupado
o angustiado comienza a decir cosas que no debe.
A veces uno comienza a maldecir o a decir insultos, inclusive por decirlo al aire.
Y eso no tiene que venir de nosotros.
Entonces, aunque puede ser una cosa pequeña, aunque puede ser una cuestión que
uno no le puede decir, Dios no se va a preocupar por esto.
Mejor ir a consultarle a Dios, sea cosa pequeña o sea cosa grande.
¿Por qué?
Porque para Dios es lo mismo y también a nosotros nos va a ayudar a nuestra fe.
Es una fe que aparentemente puede ser cotidiana, pero si en lo cotidiano Dios
nos ayuda, ¿cuánto no más en esas cosas que pueden ser mayores?
O por lo menos esa es parte de la fe que
Dios ha formado en mi vida por mucho tiempo.
Y por eso es importante o en mi caso consultarle por cualquier cosa.
Cualquier cosa puede ser a veces inclusive por las cosas que uno va a comprar.
Por muchas situaciones, ¿verdad?
¿Por qué?
Porque ya entra la sabiduría, entra también el
amor, la justicia, el cuidado de Dios como un padre.
Y que a veces uno se preocupa por gusto.
Mejor orar, mejor consultar a Dios y Él nos va a guiar.
Y también eso va a involucrar que van a pasar cosas mayores.
Porque ahorita solo estamos viendo como una situación cotidiana.
Es como que nos contaran la historia de alguien que perdió una sábana,
mandan a buscar, mandan a que el hijo con el crío vayan.
Y se ve una situación normal.
Es como cuando uno pierde un libro.
En mi caso, por ejemplo, cuando estaba en tercero
básico, pues me recuerdo que perdí mi libro de inglés.
Y necesitaba estudiarlo porque tenía un examen y estaba preocupado.
Mi familia me ayudó a encontrar eso.
No encontramos el bendito libro.
Y ya no me acuerdo ni qué hice.
Creo que lo fotocopié para poder entregar la tarea.
Y hablé con mi maestra.
Entonces prácticamente ese fin de semana todos
andamos buscando el libro para poder encontrarlo.
Y hemos vuelto a la casa, ¿verdad?
Entonces era una preocupación, ¿verdad?
Entonces uno lo puede ver como eso.
Una preocupación del día a día que uno quiere resolver pero no puede.
En ese momento claramente no era creyente y no oré, ¿verdad?
Pero a lo que quiero entender que la asna que se pierde aquí se ve como algo
cotidiano, algo que le puede pasar a cualquiera.
Claramente, vuelvo, repito, ya hay otras cosas
que nosotros podemos verlo según nuestro contexto.
Pero luego viene aquí y dice, entonces Saúl dijo a su crío, pero si vamos,
¿qué le llevaremos al hombre?
Porque el pan de nuestras alforjas se ha acabado y no
hay presente para llevar al hombre de Dios que tenemos.
Acá recordemos de que Dios no nos va a pedir a
nosotros dinero o nos va a pedir a nosotros cosas.
Ellos de alguna manera, tal vez por honrar, en este caso al profeta,
querían esta idea.
Pero recordemos que la Biblia dice que Dios no quiere ni oro ni plata.
Lo que Dios quiere es un corazón rendido ante
Él, un corazón que tenga una fe hacia Él.
Eso es lo que Dios realmente anhela de nosotros.
O sea, si nosotros vamos, vamos con la fe de que Él pueda hacer las cosas.
O sea, por eso es la palabra que el que oré, oré creyendo que Dios lo va a hacer.
Entonces nuestra idea de llegar a Dios no es llevar cosas.
Señor, mira que te doy unos cinco quetzalitos o dólares.
Por favor, hazme el favor.
O como a veces también hay personas en canales de televisión que dicen,
mire hermano, pacte con Dios y haga esto y lo otro.
Que si usted pacta con Dios va a pasar esto.
Eso no debería ser necesariamente de esa manera.
Dios no nos anda pidiendo cosas.
En su momento hablamos de eso, de que ahorita ya estamos en un nuevo pacto.
Es decir, Dios ya estableció un pacto y podemos movernos acorde a este pacto.
¿Por qué andar haciendo otros pactos si ya tenemos uno?
Y este uno ya lo hizo a través de Jesucristo y este uno ya tiene beneficios.
Entonces, ¿por qué andar haciendo otro tipo de
pactos para hacer cosas que Dios ya puede hacer?
Pero como obviamente esas personas vienen a engañar, entonces acá lo que quiero
entender es de que Dios lo que pide es un corazón contrito y humillado.
Dios pide un corazón que uno tenga fe, que uno no va a pedir dineros o riquezas.
Esas son cosas que a veces nosotros venimos a poner delante de Dios.
Señor, si tú me sanas, voy a hacer esto.
Señor, si tú esto, esto y esto.
Pero esas son cosas que a veces nosotros ya tenemos.
Dios a veces no anda buscando que uno ande haciendo pactos.
Es lo que Él quiere, que uno le busque, que
uno tenga fe en Él, que uno siga su caminar.
Pero obviamente, como nuestra mente, así funciona.
Inclusive cuando uno trata con personas... Dice, bueno, mira, te pido un favor.
Le dice a alguien, la persona, ah, pero vos
porque eres mejor, yo no te voy a cobrar tanto.
O mira, vos también me haces un favor.
Entonces ya en nuestra mente pensamos de que Dios va a ser como todos los demás.
Y no es así.
Realmente Dios es nuestro Padre.
Dios es nuestro amigo, nuestro Dios.
Y a veces Él no anda buscando que nosotros le demos algo.
Inclusive la misma Biblia dice, si tú vienes y me quieres dar algo,
pues yo lo puedo escoger porque todo es mío.
Pero nuestro corazón, nuestra fe es la que Él necesita.
Nosotros de creer que Él lo puede hacer.
Porque a veces también nos acercamos a Dios
como por duda, saber si lo puede hacer Dios.
Me dijeron que Él lo hace cosas, pero no sé muy bien, voy a ver qué pasa.
Entonces eso no es ir con fe.
Eso es ir realmente con una duda.
Es como cuando de repente, pongamos un ejemplo, que
regularmente se da en muchos casos con abogados.
Que alguien le recomienda a un abogado que nunca falla, y uno dice, mire,
me recomendaron con usted, pero yo como que no creo que usted lo pueda hacer.
Entonces obviamente la persona se puede sentir insultada porque
también ya tiene un aval de que nunca ha perdido un caso.
Y una persona dice, mire, yo creo que son mentiras las que usted me dice.
Es más bien, mire cómo está usted, no creo que usted sea una buena persona.
Eso pasa a veces en nuestro corazón cuando nos acerca a Dios.
Entonces, Dios lo que necesita no es que le demos cosas.
Dios no es que quiera que le honremos necesariamente con dinero o bienes.
Dios lo que necesita es que tengamos un corazón agradecido.
Que tengamos un corazón que le crea.
Por eso que hemos visto Filipenses 4, 6 y 7, donde dice, por nada estéis
afanosos, sino sean conocidas vuestras oraciones delante del Señor con toda
oración, robo y súplica, con acción de gracias.
Y la paz que sobrepasa todo entendimiento
guardará vuestras mentes y vuestros corazones.
Entonces, si nos damos cuenta y nos dicen, vengan al
Señor con ofrenda o vengan al Señor con X o Y cosas.
No, vengan al Señor y oren delante de él, presente en su caso.
Que también lo vimos en su momento, cuando hablamos de la oración,
de que en la oración o inclusive cuando hablamos
del reinado, los reyes eran los que juzgaban antes.
En el caso de Salomón, como aquellas mujeres que tienen un problema con el
bebé, se acercan con Salomón para que Salomón resuelva el caso.
Entonces, ¿qué pasaba?
Que las personas se acercaban al rey para que el rey resolviera.
Entonces, nosotros tenemos un rey en los cielos que lo que va a hacer es buscar
resolver los problemas que nosotros nos pueden afligir o preocupar.
El problema está que no hemos entendido eso y por lo
tanto no nos acercamos a que él solucione estas cosas.
Entonces, en este caso en particular menciono esto porque el punto no es
necesariamente ir al profeta, sino que ir hacia Dios.
Obviamente, en este caso el profeta representaba por así decirlo, una voz de
Dios en la tierra en ese momento y por eso que iban a consultar al profeta.
Pero ahora nosotros tenemos al Espíritu Santo, tenemos el acceso al Padre porque
Dios nos reconcilió, Jesucristo nos reconcilió por medio
de la cruz para que nosotros podamos tener acceso al Padre.
Por eso en Hebreos capítulo 4 dice eso, de que tenemos un sumo sacerdote en los
cielos quien sabe nuestras tentaciones y dificultades y que
por lo tanto tenemos acceso al trono de Dios con confianza.
Entonces, por eso creemos que el creado hizo bien.
El creado buscó enfocarse en las cosas espirituales.
Saul todavía tiene una mente de enfocarse en cosas terrenales, pero ahorita viene lo
interesante, porque cuando vemos acá de que ellos ya van
con el vidente y ellos prácticamente encuentran al vidente.
Dice, creo que es aquí.
Dice el 13, cuando entra en la ciudad, lo encontraron antes de que suba al lugar
alto a comer, pues el pueblo no comerá hasta que
él llegue, porque él tiene bendecir el sacrificio.
Después comerán los convidados, suban ahora que lo encontrarán enseguida.
Ellos pues subieron a la ciudad.
Cuando entraban a la ciudad, Samuel salía hacia ellos para subir al lugar alto.
15.
Ahora bien, un día antes de la llegada de
Saúl, el señor había revelado esto a Samuel.
16.
Mañana, como a esta hora, te enviaré un hombre de la tierra de Benjamín.
Lo ungirás para que sea príncipe sobre mi pueblo Israel y él librará a mi pueblo del
dominio de los filisteos, porque yo he visto la aflicción de mi pueblo,
pues su clamor ha llegado hasta mí.
Cuando Samuel vio a Saúl, el señor le dijo, este es el hombre de quien te hablé,
él gobernará mi pueblo.
Y esto es bien impresionante, porque la situación
comienza en algo común con la pérdida de unas asnas.
El criado toma la decisión, ni siquiera fue Saúl que tomó la decisión de ir a
consultar a Dios, por así decirlo, a través del profeta.
Y casualmente se da el caso de que Dios preparó
el escenario para que Saúl fuera ungido como rey.
Pero vemos de que las cosas pasó de cosas muy particulares, muy normales,
porque me imagino que tal vez era normal que se perdieran las asnas.
Es como cuando la Biblia habla que se pierde una oveja.
Entra un contexto que puede ser normal para la época.
Para nosotros no, porque no tenemos ovejas, pero es normal que de repente se
salió el perro o se salió el gato y uno anda buscando al perro en la calle.
Entonces eso es nuestro contexto actual, no como ellos que tenían asnas o vacas o
algún otro tipo de cosas que nosotros no tenemos hoy.
Pero lo interesante es de que Dios usó esta situación que podría ser normal o
común para que se pudiera llegar a buscar lo espiritual
y que en lo espiritual Dios lo bendijera y lo ungiera.
Porque para mí, o por lo menos cuando yo estaba leyendo esto, me dejó impactado
porque uno se enfoca en las cosas normales.
Uno tiene situaciones que quiere resolver normales.
Y de alguna manera Dios usa eso para que en algún
momento uno se acerque a Dios y Dios lo pueda bendecir.
Porque claramente nosotros a veces por ciertas preocupaciones o problemas que
hemos tenido en la vida y que no hemos encontrado una solución, porque claramente
aquí no encontraron las asnas, vemos de que eso nos va a llevar a Dios.
En mi caso pasó, pero hay cosas como la depresión en su momento, otras cosas que
yo no podía resolver y lo que hizo fue llevarme a buscar a Dios.
Y este búsqueda a Dios pues resultó en un beneficio para mí, porque ahora soy,
como dice la vida, un príncipe de su pueblo.
Entonces vemos de que si uno va a buscar a Dios, no solo va a recibir, si lo queremos
llamar así, la solución a la preocupación, sino
que también Dios va a buscarnos ungirnos ahora.
Claramente este es un contexto antiguo
testamentario donde solo se ungía a tres personas.
Sabemos de que los que eran ungidos eran los reyes, los sacerdotes y los profetas.
Ese es el sentido del ungimiento en personas, pero obviamente también otros se
ungían también en otras cosas, como el tabernáculo, etc.
Pero lo que hoy está de que se ungían a alguien ahora, obviamente en este nuevo
pacto, a todos se nos dio la capacidad de ser ungidos con el Espíritu Santo.
Entonces vemos como Dios nos quiere llenar de su Espíritu
Santo si vamos a consultarlo, si vamos a buscarlo.
A pesar de que sea cualquier tipo de preocupación, mejor
vayamos a consultar y vamos a recibir de su Espíritu Santo.
Vamos a ser ungidos, como dice la Biblia, con óleo de alegría.
No necesariamente de seguir con las mismas preocupaciones y demás.
Es decir, que el que va a salir beneficiado de consultar a Dios,
no solo porque nos van a solucionar el problema, sino que también Dios nos va a
dar de su Espíritu Santo para vivir con este
gozo y con esa alegría que deberíamos vivir.
No preocupados, afanados, que a veces las
preocupaciones nos carcomen en muchas maneras.
Y a veces por meses, más aún cuando son problemas grandes, enfermedades,
deudas o algún otro tipo de cosas.
Nos carcomen la vida.
Eso es una cuestión que uno anda preocupado.
Más a veces que los bancos son un poquito, por así decirlo, no considerados.
Ahí están, llama, que te llama, llama, que te llama.
Y eso después que van a la oficina, etc.
Y ofuscan tanto a la persona, que ya no solo lo
regañan los bancos, sino que también la familia.
Y prácticamente lo de las empresas.
Entonces uno anda con esa gran preocupación encima, tronándose los dedos
de que el banco, que mi jefe, que mi familia, que esto y que lo otro.
Y se arma un gran caos.
Pero lastimosamente no fuimos con Dios.
Y a veces lo que decimos a Dios, Señor, págame mi deuda.
En lugar de ir a entrar en la comunión y
consultar y mirar, Señor, ¿qué podemos hacer?
O sea, ¿cuál es tu plan?
¿Cuál es tu solución?
Entonces, en lugar de ir a consultarla, a veces nosotros solo le decimos,
Señor, ¿qué es lo que Dios tiene que hacer?
Entonces es mejor ir con él, ir a preguntarle, ir a estar en su presencia.
Y Dios nos va a resolver las cosas, obviamente a su manera.
Porque aquí también vamos a leer otro pasaje de cómo surge
la situación con lo que corresponde a Saúl y las asnas.
Porque realmente es parte de lo que vemos.
Pero vemos cómo pasó del sentido de la preocupación de las
asnas, ahora que él va a ser ungido como rey de Israel.
Aunque alguien dirá, hermano, pero él se reveló.
Pero el punto de lo que estamos viendo es de que pasó de estarse preocupado por
cosas terrenales y las cosas de su padre terrenal.
Ahora a buscar ser parte del pueblo de Dios, ser un príncipe de Israel.
Porque cuando hablamos de príncipe no hablamos solamente de un hijo,
sino cuando se habla de príncipe es el
principal entre todos o el primero entre todos.
Por eso cada vez se le llama príncipe de Israel.
Entonces Saúl viene a ser un príncipe, viene
a ser una persona ungida de parte de Dios.
Pasar una situación cotidiana como esa.
Ahora tener el Espíritu Santo.
Ahora tener una renovación de entretenimiento y muchas otras cosas.
Sólo por ir a consultar al profeta o en este caso ir a consultar a Dios.
¿Cómo cambió totalmente las cosas?
O sea, uno no espera inclusive, o por lo menos a mí me ha pasado,
de que a veces uno va a buscar a Dios por una preocupación terrenal.
Y Dios lo termina bendiciendo, llenando de su presencia, consolándolo.
Y brindándole todas esas presencias benditas y maravillosas de él.
Y uno dice, pues, fue tonto no ir antes.
¿Por qué no fui antes a consultar a Dios?
¿Por qué no fui antes, en lugar de estarme preocupando, venir acá y recibir todo este
consuelo, cariño, espíritu, para poder confrontar todas las cosas que se vienen?
Porque obviamente hay cosas que no vienen preocupaciones pequeñas, sino que a veces
son un montón de cosas que nos rodean, que nos atacan.
Aunque pueden ser pequeñitas, pero son grandes.
Es como cuando uno va en la calle y de repente
viene un perro a ladrarnos y uno anda con un palo.
De repente se hacen como cinco perros.
O sea, una cosa es tratar con un perro loco y otra
es a tratar como con cinco que ahí van ladrando.
Más a uno cuando a veces va una moto y se le abalanza a uno como cinco perros.
Entonces, a lo que quiero entender con esto está
de que vemos el beneficio ir a consultar a Dios.
Él nunca pensó, Saúl, de que por ir a consultar al profeta
iban a recibir tan grande bendición de ser ungido como rey.
Él nunca lo pudo haber pensado.
Incluso a veces nosotros nunca podemos pensar a veces.
Dios no se anda preocupando de estas cosas tan pequeñas, sin saber de que uno al
acercarse puede en este caso recibir grandes
bendiciones de parte de Dios y renovarlo completamente.
Solo en ir a consultar por una aparentemente pequeña cosa para nosotros,
pero que Dios la está usando para bendecirnos grandemente.
Ahora vemos acá.
Lo que lo que continúa.
Vamos a leer del otro pasaje de que es primera de Samuel capítulo 10 del 1 al 13.
Este ya sería el otro capítulo.
Porque aquí ya vimos hasta donde yo quería llegar, que era del problema de las asnas.
La consulta hacia Dios por medio del profeta
y luego que él va a ser ungido como rey.
Y que obviamente Dios lo tenía planeado.
Primera de Samuel capítulo 10 del 1 al 13.
Ok, pero voy a regresar con lo planeado.
Si nos damos cuenta Dios ya las situaciones ya
las tiene planeadas, ya las tiene resueltas.
Pero si él no hubiera ido a consultar prácticamente a Dios por medio del
profeta, el plan de Dios no se hubiera aplicado por así.
Porque primero tenían que ir con él.
Pero Dios ya tiene todo solucionado.
Él mismo pudo haber provocado la situación para que nosotros nos acerquemos.
Ahora leamos primero de Samuel capítulo 10 del 1 al 13.
Entonces Samuel tomó el frasco de aceite, lo derramó sobre la cabeza de Saúl,
lo besó y le dijo.
No te ha ungido el Señor por príncipe, pero sobre su heredad.
Dos.
Cuando te apartes hoy de mí, hallarás a dos hombres cerca del sepulcro de Raquel.
En el territorio de Benjamín, en Celsa.
Y te dirán, las asnas que fuiste a buscar han sido halladas.
Ahora tu padre ha dejado de preocuparse por las asnas y está angustiado por ustedes.
Y dice, ¿qué haré en cuanto a mi hijo?
Tres.
De allí seguirás más adelante.
Llegarás hasta la encina de Tabor y allí te
encontrarás con tres hombres que sumen a Dios en Betel.
Uno llevando tres cabritos, otro llevando tres
tortas de pan y otro llevando un odre de vino.
Cuatro.
Ellos te saludarán y te darán dos tortas de pan, las cuales recibirás de sus manos.
Cinco.
Después llegarás a la colina de Dios donde está la guarnición de los filisteos.
Y sucederá que cuando llegues a la ciudad, allá encontrarás un grupo de profetas que
descienden del lugar alto con arpas, pandero, flauta y lira.
Delante de ellos se estarán profetizando.
Seis.
Entonces el Espíritu del Señor vendrá sobre ti con gran
poder, profetizarás con ellos y serás cambiado en otro hombre.
Siete.
Cuando estas señales te hayan sucedido, haz lo que la situación requiera,
porque Dios está contigo.
Ocho.
Descenderás delante de mí a Gilgal y también yo descenderé a donde estás para
ofrecer holocaustos y sacrificios ofrendas de paz.
Esperas siete días hasta que venga a verte y te muestre lo que debes hacer.
Nueve.
Cuando Saúl volvió la espalda para dejar a Samuel, Dios le cambió el corazón y todas
aquellas señales del acontecimiento aquel día, aquel mismo día.
Diez.
Cuando Saúl y su criado llegaron allá a la colina, un grupo de profetas salió a su
encuentro y el Espíritu de Dios vino sobre él con gran poder y profetizó entre ellos.
Once.
Cuando todos los que lo conocían de antes vieron que ahora profetizaba con los
profetas, los del pueblo que decían unos a otros.
¿Qué le ha sucedido al hijo de Isis?
¿Está Saúl también entre los profetas?
Un hombre de allí respondió.
¿Y quién es el padre de ellos?
Por lo cual esto se hizo proverbio.
¿Está Saúl también entre los profetas?
Trece.
Cuando acabó de profetizar, vino al lugar alto.
Entonces vemos lo impresionante de esta situación porque las asnas ya cobraron un
punto como que ya no tiene sentido las asnas.
Es más, creo que no lo leímos en otros pasajes, pero vemos cómo Saúl dice,
mira, las asnas ya las encontraron, no te preocupes.
Inclusive acá dicen, mira, ya las asnas las
encontramos, pero ahora tu padre está preocupado por ti.
Entonces prácticamente el problema que la preocupación del
principio se resolvió sólo por ir a consultar al profeta.
Se resolvió la situación o en este caso, pues el punto era consultar a Dios.
Se resolvió al consultar a Dios y ellos no hicieron nada más.
Ellos estuvieron, va, busca, que busca, busca, que
busca, pero sólo al ir a ir a orar, por así decirlo.
La cosa cambió, se resolvió y ahora el punto central
ya no es las asnas, porque eso ya se resolvió.
El punto ahora es necesitas ser ungido y ser renovado.
Por eso es que quise.
Entonces Samuel tomó el frasco de aceite, lo derramó sobre la cabeza de Saúl y lo
besó y le dijo, no te ha ungido el Señor por el príncipe sobre su heredad.
Es decir, Dios nos va a derramar su espíritu, su espíritu, su amor y su cariño.
Y obviamente eso también nos va a ayudar para
que nosotros después vayamos con otras personas.
Digamos, mira, pues no te preocupes, busca a Dios.
Dios no sólo te va a resolver tu situación, sino que te va a dar de su
espíritu, te va a dar de su presencia, te va a dar de su amor, te va a dar muchas
cosas, porque claramente él pasa de una
búsqueda terrenal a una situación espiritual.
Porque vemos que aquí primero es ungido y también
claramente mencionan cómo es cambiado el corazón de él.
Creo que aquí estaba en el versículo... creo
que es en... creo que es en este... ahí está.
6.
Entonces el Espíritu del Señor vendrá sobre ti con gran
poder, profetizarás con ellos y serás cambiado en otro hombre.
Es decir, que ya no seremos hombres preocupados, afanados, angustiados,
sino que seremos hombres o mujeres en la paz del
Señor, en el amor de Dios, en el gozo del Señor.
Y en lugar de estar preocupados ahí todos, agobiados, nos verán con paz.
Por eso que a veces cuando uno está preocupado y
todo, a veces uno dice, bueno, mejor me voy a orar.
Se va a orar y de repente la gente dice, mira, pero ¿qué te pasó?
Antes estabas preocupado y todo, ahora vienes tranquilo.
Pues porque fui a orar.
Y Dios me transformó mientras estaba orando.
Él me dio su Espíritu mientras estaba orando.
Me cambió.
O sea, no solo me dijo que me va a resolver las cosas, sino que también me
está suministrando de su amor, de su cariño.
Me está quitando todos esos demonios, espíritus que me han estado ministrando,
que no se va a resolver, que no se va a poder, etc., diciéndome mentiras,
cuando Dios me prometió una verdad.
Pero también así mismo me ha dado su paz, de su sabiduría, de su fe.
Entonces ahora me miro como un otro hombre.
Ya no soy el mismo antes de entrar a la oración,
antes de buscarle, antes de consultarle.
Ahora soy otro por su Espíritu Santo.
Entonces, por esas razones de que mejor antes de cualquier preocupación,
antes de que uno se pueda entrar en este afán por diferentes maneras, inclusive
ministraciones, porque a veces cuando los bancos llaman a cobrar, ellos ya utilizan
o son utilizados por Satanás o por los espíritus para nosotros angustiarnos.
Ellos saben qué decirnos.
Inclusive a veces los pueden entrenar para saber qué decirle a la persona que le va a
cobrar para meterle miedo y otras cosas para
que la persona pague, ponerle una presión.
Ellos saben cómo hacerlo.
Entonces, obviamente, por eso cuando uno recibe ese tipo de llamadas, por los que
saben, claramente la persona puede terminar preocupado o angustiado porque
ellos están ministrando, así como un ministro de partido
busca ministrar paz o amor o justicia o algo de parte de Dios.
Y claramente la persona cuando va a la iglesia a veces se siente en paz o
consolada porque se está buscando ministrar eso.
Las otras personas, independientemente, ahorita se pone en el ejemplo del banco,
pero hay otras personas que saben cómo manipular, saben qué decir y saben cómo
amenazar, incluso a veces cuando hay pandillas o por ejemplo, aquí en
Guatemala, una vez nos pasó en una casa, cuando llamaron a la casa diciendo que ya
sabían dónde vivíamos, quiénes éramos y que si no
daba dinero, entonces iban a hacer algo en la casa.
Y mi papá dijo, estos señores vienen de la...
Están llamando de la cárcel, no están llamando aquí, dijo mi papá.
Entonces, obviamente, ellos sabían cómo ministrar
un temor o algo para que la gente pagara.
Obviamente, nunca pasó ya nada más en la casa porque una
de las cosas que hizo mi papá fue cambiar de teléfono.
Y aparte, mi papá decía, estos son... Están en la cárcel, no están aquí cerca.
Ellos no saben ni dónde vivimos.
Ellos ya hacen con ese modus operandi.
Pero una persona que no, que no sabe esas cosas, se va a preocupar, a angustiar.
Y ellos mismos ministran esas cosas y saben qué hacer para meterle temor a la gente.
Entonces, uno mejor es ir a la presencia de Dios y orar.
Es como lo que le pasó, si no me equivoco, fue al rey Ezequías.
Yo me recuerdo que está en Isaías, donde prácticamente uno de los líderes del
rey de Asiria comienza a hablar a todo el pueblo diciéndole
que nadie los iba a poder librar del rey de Asiria.
Y comenzó a mencionar nombre de dioses.
Dice, ni siquiera Jehová podrá librarlos ustedes.
Entonces, ¿qué hace Ezequías?
Él entendía el poder militar del rey de Asiria.
Entendía, si lo queremos llamar así, lo que los
dioses o etcétera le podían brindar a este rey.
Y también conocía su poder militar, el rey Ezequías, sabía que era menor y
muchas cosas, pero también sabía que Dios era más imponente que cualquier otro.
Entonces, él va y lo presenta delante de Dios.
Y le dice, mira, Señor, esto es lo que
vienen a decirnos de parte del rey de Asiria.
Han hablado en contra de ti.
Ayúdanos.
¿Por qué?
Porque ellos ya estaban acostumbrados a ministrar ese terror.
Inclusive este personaje dice, si me vencen a mí, que yo soy uno de los
más pequeños, vendrán otros más grandes a destruirlos ustedes.
Entonces, ellos están ministrando terror, miedo, etcétera.
Y claramente lo mejor que hace Ezequías es ir
a consultar y presentarlo delante del Señor.
Dios les da la respuesta a ellos de que los va
a librar y que ellos no tienen que hacer nada.
Y obviamente en ese momento no hacen nada.
Si no estoy mal, envían un rumor.
Este personaje se va hacia otro lado y al final terminan matando al rey de Asiria,
creo que dos de sus hijos.
Cuando este rey estaba adorando en un templo a un Dios, en ese momento lo matan.
¿Pero qué hizo él?
Consultar delante de Dios, presentar la situación delante de Dios.
Ellos ya estaban ministrando terror, ministrando muchas cosas.
Entonces vemos acá, y lo que menciono acá es con la relación de las ministraciones
que pasan, tanto en el lado de Dios como en el lado de las tinieblas.
Por eso es bueno ir a acercarse a Dios para no solo recibir la conclusión de las
cosas, sino también la suministración de su espíritu.
Es como dijo Pablo en Filipenses capítulo 1, que por la oración y la suministración
del Espíritu de Dios, esto resultará en mi liberación.
Entonces habla de dos cosas, la oración y la suministración del Espíritu de Dios.
Entonces aquí con Saúl vemos claramente que ministra a Dios cuando uno está orando.
Obviamente eso uno se da cuenta, y eso es lo que a veces le digo a las
personas cuando hay gente que dice es que yo nunca he sentido la presencia de Dios.
Yo le digo, ok, usted cuando ha orado siente paz.
Sí he sentido paz cuando he orado, eso es la presencia de Dios.
¿Por qué?
Porque Dios es paz.
Y si uno ora y siente paz, es porque uno sintió
la presencia de Dios, porque Dios es paz.
Obviamente porque hay diferentes percepciones de lo que alguien puede
sentir con lo que puede ser la presencia de Dios.
Porque a veces uno también tiene ciertas expectativas, pero lo que quiero entender
con todo esto está de que Dios no solo nos resuelve, sino que nos suministra,
nos transforma, nos quiere brindar más de él, nos quiere llevar a una percepción
espiritual y no quedarnos en un ámbito terrenal.
Y obviamente esto después lo vamos a comenzar a aplicar más y nos vamos a dar
cuenta que resulta y funciona a diferencia de cómo nosotros
hacíamos las cosas en lo terrenal o con nuestras capacidades.
Y lo importante acá también es aquí al final.
10 Cuando Saul y Su criado llegaron allá a la colina, un grupo de profetas salió a un
encuentro, a su encuentro, y el Espíritu vino
sobre él con gran poder y profetizó entre ellos.
O sea que él pasó una experiencia de preocupación o de no resolver algo a ser
transformado por Dios, a recibir el Espíritu de Dios, a ser colocado por rey
de Israel y aún además profetizar y ser contado aparentemente entre profetas.
O sea, vemos el nivel de honra que Dios está dando.
O sea, no es solo el hecho y de solo una situación.
Y ahí es donde la Biblia dice yo honro a los que
me honran y me hallan los que temprano me buscan.
Porque ellos buscaron a Dios.
Ellos buscaron honrar a Dios presentándole primero a él que él puede hacer las cosas,
aunque realmente comenzó con el criador.
Entonces vemos que Dios tiene una gran bendición en nosotros si nosotros vamos a
consultarle y dejamos realmente estarnos preocupando.
Mejor vayamos y consultar.
Si el enemigo nos quiere traer cualquier preocupación
aquí, voy a orar con Dios y él me va a decir qué hacer.
Si él no me dice nada, pues sigo orando.
Pero tengo una respuesta.
Y esa fuerza y ese valor también nos va a dar la sabiduría para saber cómo enfrentar
a veces, por ejemplo, a estos bancos que llama.
También mire, no tengo a Dios.
Cuelgue uno y listo.
Porque también uno como que se quiera le quiere dar
explicaciones cuando ellos no nos van a aceptar explicaciones.
Ellos ya están entrenados para dar argumentos y
retenernos porque el trabajo de ellos es recuperar dinero.
Es el trabajo de ellos.
Entonces obviamente nos van a meter temores, miedos, etc.
Entonces uno, si uno tiene la presencia, va a poder
lidiar con esas cosas y saber cómo tratar también.
Y otras cosas que se van presentando porque obviamente
nos toca enfrentar un montón de cosas en el día a día.
Pero lo que quiero entender con esto está en que lo mejor es estar en la presencia.
No sólo nos va a dar la respuesta, sino la suministración, poder.
Como dice también Timoteo, no sea un espíritu
de temor, sino poder, amor y dominio propio.
Entonces él nos va a dar todo para enfrentar las cosas, para que cuando nos
vean nosotros, inclusive la gente recobre fuerzas.
Porque si nosotros estamos preocupados todos los días sin esperanza, llorando en
un cuarto, pues lo que va a pasar es que los hijos, los esposos, etc.
, también se van a preocupar.
Así como que... o por ejemplo que fuera un padre de familia.
La esposa dice, mi esposo está preocupado,
afligido, temblando que no pueda resolver esto.
Mis hijos también, pero no tenemos esperanza porque siempre lo miramos bien.
Entonces obviamente todo se va a caer encima.
Pero si miran que el papá tiene confianza, está en oración,
dice, miren, no tengan pena, Dios nos va a solucionar todo.
Pues obviamente todos van a recobrar ánimo, porque están recibiendo ese aliento.
Es como la situación que sucedió con David cuando su hijo muere.
En lugar de alegrar o celebrar porque Dios le había dado la victoria de que lo
destruyó la rebelión, él llora, se sintió deprimido,
dice que toda la victoria se convirtió en derrota.
Todo el pueblo prácticamente se entristeció y se derrumbó.
Todos los ánimos se vinieron abajo porque vieron
al líder o vieron al encargado que se derrumbó.
Cuando llega, no sé si es Abner o no recuerdo quién fue, agarra a David,
lo mete a un cuarto, lo comienza a confrontar y dice, mira, ¿cómo va a ser
posible que tú estés convirtiendo toda nuestra victoria en una derrota?
Mira aquellas personas que lucharon por ti, que
hicieron esto por ti y comienza a traerlo a reflexión.
Es ciertamente que era tu hijo, pero mira, pues hay
gente ya que te ha ayudado para salir de esta rebelión.
Te quisieron quitar el trono, por así decirlo.
Entonces, cuando este personaje confronta a David, David entiende.
Si no estoy mal, pues creo que se lava, no sé qué hace.
Y cuando ya sale, ya sale con otra postura y
claramente da palabras de agradecimiento y demás.
Y el ánimo del pueblo, la actitud del pueblo cambió.
Ya se mencionó como una, ya se vio como una victoria.
Entonces mencioné esto porque cuando uno anda
preocupado, afligido, eso va a afectar a los demás.
Pero cuando uno está en la presencia y mira que uno tiene confianza, porque Dios
le dio una palabra, porque Dios nos consoló, eso va a fortalecer a toda la
familia o a todo el trabajo o a todo lo que nos rodea.
Porque realmente no es solo nosotros.
Nosotros estamos aislados con la familia, pues compañeros de trabajo, de estudio,
etcétera.
O personas de la colonia.
La gente se va a dar cuenta.
Esta familia tiene muchos problemas, pero
ahí anda con una gran sonrisa en el mercado.
O ahí lo miro yo bien tranquilos a pesar de todos los problemas que tengo.
Que la gente se entera de las cosas, aunque uno no quiera.
Pero ven que dicen bueno, y usted por qué anda
alegre, que le está lloviendo sobre mojado.
Y usted está alegre, tranquilo.
Ah, porque yo confío en Dios y que usted está loca de plano.
Ya le patina el coco que anda oyendo voces de allá a lo alto.
Pero de ahí se van a dar cuenta que realmente es Dios el que hizo la obra,
el que Dios hizo la labor.
Que no estamos locos, sino que estamos en la verdad
del evangelio y que estamos viviendo conforme a ello.
Que para obviamente el mundo es locura, pero para Dios es poder.
Entonces, el último ejemplo que quiero dar, ya habiendo hablado de esta parte de Saúl.
Vamos a leer Segunda Reyes 1 del 1 al 4, que
aquí habla una cosa diferente en la consulta.
Vamos a leer versículo 1.
Después de la muerte de Acab, Moab se rebeló contra Israel.
Dos, en Samaria, Ocosía se cayó por la ventana de su aposento alto y se enfermó.
Entonces envió mensajeros diciéndoles, vayan, consulten a Baal Sebu, Dios de Cron.
Si he de sanar de esta enfermedad.
Tres, pero el ángel del Señor dijo a Elías, el tizbita, levántate, sube al
encuentro de los mensajeros del rey de Samaria y diles, ¿acaso no hay Dios en
Israel para que ustedes vayan a consultar a Baal Sebu, Dios de Cron?
Cuatro, por tanto, así dice el Señor, no te levantarás del
lecho donde te has acostado, sino que ciertamente morirás.
Entonces Elías se fue.
La historia es bastante larga, es todo el capítulo 1.
Solo puse estos cuatro porque prácticamente
estos cuatro versículos resumen todo lo demás.
Pero vemos aquí una cosa diferente porque el punto de lo que estamos hablando es ir
a consultar a Dios para resolver las preocupaciones.
Pero aquí vemos de que este personaje era prácticamente un rey de Israel.
Pero él, en lugar de consultar a Dios, ¿qué fue a consultar?
A otros dioses.
O en el contexto actual nosotros sabemos que hay gente que va a buscar adivinos,
hechiceros, brujos, chamanes, o equis, o satanistas.
Tanta cosa que hay ahora.
O inclusive puede consultar personas en lo malo.
Pero no necesariamente vamos a consultar a veces a Dios.
O inclusive hay gente que va a consultar a falsos profetas, ¿verdad?
O consulta a profetas en idolatría.
Eso tampoco es correcto.
Entonces nos damos cuenta que aquí pasa una cosa contraria.
Ellos no están buscando consultar a Dios cuando Dios está allí.
Cuando ellos saben que existe Dios.
Sino que van a consultar a otras cosas que no deben.
Y ahí es donde nosotros tenemos que tener cuidado.
Porque en la premura de querer solventar las
cosas, a veces buscamos donde no debemos.
Porque queremos resolver el problema.
Y como decimos, Dios no me va a poner atención, se
va a buscar a otras fuentes que no proceden de Dios.
Y Dios obviamente se va airar.
Porque, ¿acaso no nos compró con precio de sangre?
¿Acaso no está al cuidado de nosotros?
Entonces, ¿qué está pasando?
¿Por qué se va a consultar a otros?
No tiene mucho sentido.
Entonces, esto tenemos que tener cuidado.
Vuelvo y repito, porque a veces por la presión que estamos viviendo y
aparentemente decirles que Dios no me está escuchando, que a veces nosotros lo
pensamos, y que el enemigo también nos va a decir, sí, mira, ya
llevas tantos meses orando, no hay modo que Dios te responda.
Y el enemigo...
por así decirlo, que no necesariamente es que tengamos, así como sale en las
películas, una cosita como muñequito al lado izquierdo o
derecho, sino que a veces vienen en forma de pensamientos.
Entonces, esos pensamientos de que Dios no me
está haciendo caso, son parte del enemigo a veces.
Y nosotros los estamos escuchando.
Y nosotros decimos, sí, de plano, no, entonces
mejor voy a hacer esto, esto y lo otro.
Voy a consultar con X brujo, o con X shaman, o con X tal cosa.
O voy a buscar a este profeta, que realmente no es profeta, sino que es falso.
Y la gente se va, en lugar de ir a orar, y entonces ya las cosas cambian.
Y Dios puede, de alguna manera, enojarse, enfadarse.
Porque si está Dios, ¿por qué no ir a consultar a Él?
Y a veces nosotros nos cruzamos diciendo, es que tú no me hablas.
Pero realmente no es que Dios no hable.
Realmente Dios siempre habla.
El problema somos nosotros que no escuchamos.
Inclusive creo que hay un tema aquí en YouTube que yo puse, que hablamos de eso.
Pero la Biblia dice también, Dios está
hablando de muchas formas y de muchas maneras.
Entonces Dios siempre está hablando.
Yo no creo que... si alguien dice que Dios no habla, eso es un gran mentiroso.
Pero aunque lo diga de esta manera.
Pero ya cuando uno vive en el Evangelio y se da cuenta las
cosas, uno se da cuenta que Dios constantemente está hablando.
Que uno no le entiende es otra cosa.
Eso es cosa diferente.
Pero es que uno a veces quiere, cuando uno piensa en hablar,
automáticamente piensa que Dios va a bajarse a
sentar con nosotros y nos vamos a tomar un café.
Y eso no necesariamente va a funcionar así.
Hay muchas, inclusive en nuestro mismo sistema de comunicación,
nosotros usamos diferentes cosas para comunicarnos.
Entre una de ellas es muy sencillo, como el saludo.
Cuando uno está en la calle y vemos que una persona está a dos cuadras,
o a tres cuadras, uno no grita necesariamente, dice, ¡eh, aquí estoy!
Uno lo que hace es que se levanta la mano y la mueve, sin decir una palabra.
La otra persona ya sabe que yo me estoy
comunicando con ello y que me está saludando.
Y que claramente, si yo me acerco más, va a usar las palabras porque estoy cerca.
Pero si estoy lejos, voy a usar señales, voy a usar letreros para darme a entender.
Y eso pasa con nosotros.
A veces, por nuestra altiveza, arrogancia y demás, estamos lejos de Dios.
Y a veces no necesariamente podríamos escuchar su voz, pero nos manda señales,
nos manda muestras visibles, pero no hay modo que lo entendamos.
Y una de ellas, para que nosotros tengamos a la mano muchas cosas, es la Biblia.
Por eso dice la Biblia, cerca de ti está la palabra.
No solo en romano, sino que también en Deuteronomio dice
que Dios nos ha dado la palabra y que la tenemos cerca.
¿Por qué no leerla?
Dios no va a hablar.
El problema está que menospreciamos ese tipo
de forma de hablar y solo queremos la otra.
Pero es una forma de menospreciar a Dios.
Pero bueno, porque también hay muchos problemas
nosotros en entender la voz de Dios, la presencia, etc.
Y Dios, sabiendo eso, también por eso nos preparó la Biblia,
para que tengamos una forma certera de entender y conocer.
Y aparte otras cosas que también no me voy a detener hablar.
Pero lo que quiero resaltar es que el punto principal es consultar a Dios.
Tenemos a Dios sobre todas las cosas y no tenemos
que buscar consultar otras fuentes de tinieblas.
No quiere decir que uno no puede ir con el pastor o una persona que está en Cristo
para ir a preguntar algo, porque claramente Dios lo
pudo haber colocado para que uno vaya a consultar.
Como en este caso, cuando vimos acerca de Saúl.
Que ellos fueron a consultar a Saúl, obviamente,
porque tal vez eso era lo único que sabían.
Y claramente sabemos que a veces Dios deja a personas delegadas, a pastores,
a ancianos, diáconos, porque no solo son los
pastores, para que uno pueda llegar a consultar.
Mira hermano, fíjate que tengo esta situación que me puede aconsejar.
Porque Dios también puede haber delegado una sabiduría.
Pero obviamente también Dios en oración a veces nos puede colocar ese sentir para
que vayamos a preguntarle a alguien ¿Por qué?
Porque esa persona nos puede dar un seguimiento,
también necesita educarnos o guiarnos en muchas cosas.
En este caso, el ejemplo que vimos de Samuel y Saúl, claramente vimos cómo lo
reciben, cómo le proveen de comida, cómo prácticamente la resolución de las
asnas, aparte estaba el ungimiento, aparte le tenían que decir dónde estaba la
congregación, si lo queremos llamar así, y otras muchas cosas que vimos en ese pasaje.
Hay varias cosas que se están manifestando.
Pues en este caso, igual por eso que a veces Dios nos manda con alguien para
consultar, pero tampoco significa que uno haya a todo mundo.
Por eso uno tiene que orar primero.
Y en este caso, con Segunda de Reyes, pues tenemos que tener cuidado nosotros.
A veces no pensamos que a Dios le va a afectar la manera en
la cual nosotros vamos a comenzar a consultar otras cosas.
Y el problema no es solo consultarlo, sino que el punto
está de que está uno teniendo comunión con otras entidades.
Así como el profeta tiene una comunión con Dios y puede representar la voz de Dios,
por así decirlo, en la tierra, obviamente estos brujos adivinos,
ellos están conectados con entidades de tinieblas y tienen una comunión con ellos.
Y prácticamente estos brujos, hechiceros, lo que sea, prácticamente
son una voz de la oscuridad en la cual son gobernados.
Entonces uno no está consultando necesariamente al brujo, está consultando
la entidad espiritual y que no tiene comunión con ello, porque se va a adentrar.
Así como vimos aquí como Dios operó en la vida de Saúl y del criado y en otras
cosas, estas entidades también van a comenzar a
influenciarnos a nosotros y a lo que nos rodea.
¿Por qué?
Porque ellos no andan buscando nuestro bienestar.
Ellos lo que quieren es prácticamente tomar posesión de nosotros.
Es como lo que se conoce como los agoreros.
Pero es por ejemplo cuando hay personas que saben que tenemos necesidad o cuando
uno a veces va en la calle y ponen préstamos sin fiador, pero no le dicen a
uno que le van a cobrar una tasa de interés muy grande y que tal vez hasta lo
pueden mandar amenazar para matarlo porque no ha pagado.
Entonces ellos aparentemente quieren ofrecernos un favor, solucionarnos un
problema, sí, pero esclavizarnos con altas tasas
de intereses, con amenazas y un montón de cosas.
Iguales son estos casos, estos espíritus.
Esos espíritus aparentemente nos van a solucionar los problemas de enfermedades,
de salud, de dinero, etc.
Pero a un alto precio, a un alto costo.
No solo a nosotros, sino también a nuestras familiares.
Y después se dan una cadena de sucesos en la familia y decimos, ¿pero qué pasó?
Pasó porque usted fue a buscar cosas que no debía.
Ah, es que me solucionó tal cosa.
Sí, pero eso va a repercutir.
¿Por qué?
Porque hay áreas y puertas que se abrieron por ese pacto que usted hizo.
Ah, es que no hizo ningún pacto.
Sí hizo pacto porque se fue a ofrendar, se fue a dar.
Si usted no lo entiende de esa manera, es otra cosa.
Pero el punto está de que vemos que se está dando la confianza a las autoridades
de tinieblas, las cuales están haciendo daño a la Tierra, y que a uno está yendo a
consultarlas y sometiéndose a una obediencia, porque si a alguien le dicen,
mira, hace esto, esto y esto, la gente va y lo hace.
Está siendo obediente a las directrices de tinieblas.
Y se ve su obediencia y su esclavitud hacia ellas.
Sin saber que puede estar haciendo un pacto con ellas porque no se da cuenta.
Y eso es un problema y un peligro, que la gente no se da cuenta.
Y dice, ah, es que yo no lo hice queriendo.
Es que no importa si lo hace queriendo o no, lo hizo.
Y yo menciono eso también por una cuestión que hace un par de años me consultaron,
fue por Facebook, que una persona...
Y que había una confusión porque hay un sitio web, pero hay un canal de YouTube
que se llama Jesús Camino de Verdad y Vida, donde muestran cuestiones como
paranormales cristianas, no sé, y de liberación, no sé qué pasa.
Y yo tenía un Facebook que se llamaba así, Jesús Cristo Camino de Verdad y Vida.
Entonces la gente se confundía pensando que era ellos y me consultaba.
Y yo les decía, mire, yo no soy, ellos son uruguayos, yo soy de Guatemala,
y yo no tengo relación con ellos.
O sea, tampoco los voy a criticar ni nada, pero digo, no sé nada de ellos.
Y había mucha gente que ya no me escribía y sí, vaya.
Pero uno me continuó hablando y me dijo, mira, yo necesito que me ayudes.
O sea, ya sé que vos no sos de ellos, no sabes
nada de ellos, pero será que me puedes ayudar.
Y yo dije, ¿qué pasó?
Y él me dijo, mira, pues yo desde que hice una oración satánica en un sitio web,
que ni sé lo que dije, me dijo esta persona, comencé a tener manifestaciones
de espíritus y demonios, otras cosas que me atormentan.
Entonces yo necesito que me des a mí, me dijo él, una
oración que rompa eso, que eso no se va a poder hacer.
Pero lo interesante fue que él dijo una oración, que él no sabía lo que
significaba, que estaba en una página y que ahí
decía que si la recitaban iba a ser un pacto.
Y él no sabía lo que estaba diciendo.
Él tal vez lo hizo hasta por bromear aparentemente, pero trajo consecuencias.
Y a mí solo me decía, mira, yo lo único que quiero
es que me des una oración que me quite esto.
Eso no se va a poder hacer.
Lo que necesitas hacer es arrepentirte de tus pecados y Dios te va a liberar.
Y él no quería eso.
Él lo que quería era que le dieran una oración como que...
como darle uno a una medicina, en esa línea de esa cosa, y vivir su vida en pecado.
Y eso no va a pasar.
¿Por qué?
Porque el único que liberta es Cristo.
Y Dios lo que quiere es que nos arrepintamos
de nuestros pecados y que nos entreguemos a Él.
Esta persona no quería hacer eso.
Tú y yo, el general, lo único que puedes hacer es realmente entregarle tu vida a
Cristo y caminar con lo que Él te está diciendo.
Porque Él te va a quitar todo.
Como dice la Biblia, nos libró de los principados y potestades.
Entonces, a lo que quiero entender es que nosotros
a veces no sabemos lo que estamos haciendo.
Y tenemos que tener cuidado con quién consultamos
o cómo hablamos o a quién le presentamos las cosas.
Porque no sabemos de quién es representante, ¿verdad?
Y nos puede mandar a hacer cosas que aparentemente
pueden ser extrañas y no tienen nada que ver con Dios.
¿Por qué?
Porque hay muchas personas que se cree ahora profeta, pero no lo es.
Y a veces ellos engañan a la gente.
Porque como dice Judas, algunos se introducen
dentro de la iglesia haciéndose pasar por creyentes.
Entonces, también creo que es Colosenses, creo que es.
Dice que Satanás viste a sus ministros como ángeles de
justicia, pero como ministros de justicia, pero no lo son.
Entonces, obviamente hay personas que se meten dentro de las congregaciones que son
brujos o hechiceros, entran dentro de las congregaciones y operan como que fueran
ancianos, diáconos o alguna otra posición dentro
de la iglesia y haciendo cosas que no deben.
Pero, ¿qué hay que hacer con todo esto?
Uno tiene que tener mucho cuidado y primeramente ir con Dios y Dios ya nos
podría direccionar con alguien que realmente procede de Él para continuar,
en este caso, con las cosas.
Cuando vimos el caso de Samuel y Saúl, vimos
que Dios decía que ya tenía preparado las cosas.
Ya había preparado las cosas.
Solo tenían que llegar con Saúl para que las cosas se dieran.
Por eso que cuando ya vino Saúl con Samuel, Dios mismo dijo, mira,
la persona que te hable tal es.
Porque entonces ya le comienza, porque Dios ya había
instruido también a Samuel de qué tenía que hacer.
En este caso, a veces pasa de que alguien viene a consultar con uno.
A veces Dios ya nos dice qué es lo que le tenemos que hablar con alguien.
Entonces, uno ya no solo da, por así decirlo, un consejo conforme a uno que
puede recibir en sabiduría, sino que también a veces Dios ya nos habló de esta
persona para actuar de acuerdo con esta persona, porque Dios ya preparó las cosas.
Pero primero tiene que haber ese acercamiento.
Entonces, a lo que quiero transmitir con esto
está de que tenemos que tener cuidado nosotros.
Tenemos que ser muy cuidadosos en este tiempo, porque son tiempos difíciles.
Pero también son tiempos muy bellos porque tenemos un acceso pleno a la presencia del
Señor, pero que a veces evitamos ese acceso
para ir con otras cosas o idolatrar a ministros.
Inclusive ministros que pueden ser verdaderos de
parte de Dios, se idolatran y es un gran problema.
No debería hacerse.
Por esa razón hay que tener mucho cuidado y consultar al Señor.
¿Será que puedo preguntar a tu siervo?
¿Qué sé yo?
¿Por qué realmente Dios no va a decir?
No, mejor depende de mí.
Yo te voy a hablar, yo te voy a decir las cosas.
Porque hay cosas que uno se malacostumbra de
que quiera uno escuchar la voz de alguien.
Lo digo también por experiencia.
Entonces, tenemos que tener mucho cuidado.
Tenemos una... podemos consultar a Dios y Dios está dispuesto a ayudar.
Es por eso que vemos aquí que Dios dice, bueno, ¿por qué
van a ir a consultar a otros si me pueden consultar a mí?
¿Acaso no hay Dios en Israel?
Que también fue un parte del consejo que le
dio la sierva de Naamán a este leproso Naamán.
Porque cuando... en este caso, obviamente, porque tenía una lepra y era un guerrero.
Obviamente el pasaba prácticamente con armadura
siempre porque no querían que vieran que era leproso.
Pero una mujer dice, miren, hay un profeta en Israel que él puede sanarte.
Este va y envía una carta al rey y el rey rompe su vestidura
diciendo, ¿acaso yo soy Dios para poder sanar a alguien?
Y Elías, Eliseo se entera y dice, ok, envíamelo a mí y yo veré qué hacer.
Cuando Naamán llega, pasa algo muy interesante porque no lo recibe Eliseo.
Lo recibe el criado.
Y dice, ve y sumérgete siete veces en tal río.
Entonces, en la mentalidad de Naamán, por eso
menciono que nuestra mentalidad no ayuda mucho.
Dice, yo pensé que el profeta iba a venir e iba a levantar su
mano y me iba a decir estas palabras y me iba a hacer sano.
Pero me están diciendo que vaya a sumergirme siete veces al río Jordán.
¿Acaso no son mejores los ríos de tal y tal lugar?
Y aparte que ni me venga a recibir, sino que me manda su criado.
Entonces, él estalló porque él no pensaba eso.
Y eso pasa a nosotros a veces también, ¿verdad?
Por eso mencionaba el caso de las consultas.
Porque a veces Dios, también uno quisiera hablar con
Dios y que Dios bajara y todo eso en nuestra mente.
Pero a veces Dios nos manda al criado.
Es decir, nos manda a un siervo de Él.
No necesariamente puede ser pastor o profeta, apóstol o evangelista
internacional, sino puede ser una persona que inclusive tal vez se acaba de
convertir al Evangelio y Dios le enseñó algo, pero Dios
no lo envía para que enseñarnos algo de parte de Él.
Y alguien dice, este me viene a hablar a mí, si
este apenas se acaba de convertir al Evangelio.
Pero esa es la situación que pasa con una mamba, ¿verdad?
Pero luego la otra persona lo convence y dice, mira, pues
si te pidieron alguna una hazaña tan grande, ¿no la harías?
Te están pidiendo que te sumerjas en el río siete veces.
Si acaso si te piden una gran hazaña, conquistar una ciudad o hacer tal cosa.
¿Acaso no lo harías tú?
Sí, yo lo haría.
Ok, entonces ¿por qué no te sumerges?
Entonces él ya va y se sumerge siete veces y el librado de la lepra.
Entonces vemos en este caso o por lo menos lo que estoy tratando de mencionar es de
que uno puede consultar a Dios y a Dios se puede encargar de enviarnos un tipo de
ayuda que inclusive a veces también nosotros podríamos menospreciar, ¿verdad?
Porque como no es una persona que tiene una iglesia como de 20 mil miembros,
sino que puede ser una persona que tal vez ni iglesia tiene.
Y hay otro caso en Hechos capítulo 9, porque en ese capítulo, cuando dice que
Pablo estaba ciego y estaba en ayuno de tres días en una
casa, mencionan de que este personaje, ¿cómo se llama?
Ananías.
Dios le habla a Ananías y dice que un discípulo llamado Ananías, no dice que era
profeta, ni apóstol, ni evangelista, ni pastor, ni maestro, ni anciano,
ni diácono, era un discípulo del Señor.
No tenía ningún título eclesiástico, por así
decirlo, pero Dios lo envía a que sane a Pablo.
Y dice, ve con Pablo y ponle las manos para que
reciba la vista y que reciba el Espíritu Santo.
Entonces, claramente, él llega y lo hace.
O sea, uno podría pensar que era Pablo, pues ¿por qué no le mandaron a Pedro?
¿Por qué no le mandaron a Felipe?
¿Por qué no mandaron a uno de los apóstoles?
Si no, tuvieron que mandar a este discípulo llamado Ananías.
Y eso también nos ayuda a entender que a veces Dios nos va a usar a nosotros.
No necesariamente tenemos que ser pastores o evangelistas o algún otro tipo de
eclesiástico para hacer de ayuda a alguien o
dar una respuesta de parte de Dios a alguien.
Que a veces, regularmente, solo... no sé por qué lo hacen la gente a veces,
pero dicen, no, es que hermanos, solo nosotros pastores
podemos dar consejo o solo nosotros esto y lo otro.
Pues Dios va a usar a quien quiera, ¿ves?
O sea, pasa.
Porque a veces también los pastores son los que se enteran de todo.
Imagínense, hay 100 personas en la iglesia.
Aquí, si a veces de uno se entera, imagínense a nosotros 99.
Y a veces, obviamente, Dios, entre la misma congregación, usa a mismos miembros
de la iglesia para apoyarse entre ellos mismos y estar al pendiente de otros.
Que tal vez ni el pastor se da cuenta que en eso
están, pues, porque imagínense un mar de gente.
Pero Dios sí sabe y Dios sí está al pendiente.
Pero principalmente lo que quiero resaltar es ir y buscar a Dios y consultarlo a Él.
Y Dios, obviamente, también, y si según lo que Él considera necesario, nos va a
enviar la respuesta por palabra, por sueño, por visión, por alguna persona,
para que nosotros estemos en paz o seamos ministrados conforme a lo que Él necesite.
Pero tener cuidado de ir a consultar a otras cosas que no debemos.
Más ahora con esta cuestión de Chagé Peté también, que ahorita claramente también lo
estaba meditando, esta situación de Chagé Peté, porque
Chagé Peté actualmente tiene una función como un oráculo.
Eso es lo que está funcionando ahora como Chagé Peté, como un oráculo.
Cuando hablo de oráculo es que aquellos que tienen una respuesta.
Por eso que algunos, cuando uno lee la Biblia, algunas traducciones como la nueva
versión de las Américas, hablan acerca de los oráculos, de que a los israelitas se
les dio el oráculo de Dios, así como la respuesta
de Dios, como el conocimiento y sabiduría de Dios.
Entonces hay mucha gente, inclusive creyentes, que están yendo a consultar a
Chagé Peté o a las inteligencias artificiales
sobre cosas que son espirituales.
Inclusive en el mundo muchas personas están usando como psicólogo a estas
entidades, por ejemplo, a estas inteligencias artificiales, sin entender
también que esto se conoce como sabiduría de demonios.
Con esto no quiero decir que uno no pueda utilizar la herramienta de inteligencia
artificial, porque esto ayuda, o en mi caso yo la utilizo, pero no para
cosas espirituales, sino para hacer cosas del mundo.
En este caso, por ejemplo, Hannah tiene el reporte, es resolver problemas,
pero en las cuestiones propias de lo que es el evangelio,
no deberíamos estar consultando la inteligencia artificial.
Mucha gente lo hace, yo he visto inclusive a veces influencers o podcasters que
vienen y dicen, es que le estoy preguntando a Chagé Peté acerca de un tema.
O inclusive utilizan a Chagé Peté o otras cosas como que fuera una autoridad máxima,
decir, ahorita le acabo de preguntar a Chagé Peté
acerca de los dones del espíritu, y esto me dice.
Y por así decirlo, como que ella tuviera la verdad.
El que tiene la verdad se llama espíritu santo, no inteligencia artificial.
Entonces, ¿qué está pasando?
La gente está utilizando a Chagé Peté como si fuera un oráculo, como si fuera un
profeta, para obtener verdades, para consultarlas sobre temas de
psicología y demás, para ellos ministrarse.
Inclusive hay mucha gente que he visto también en inteligencia artificial que
dice, por ejemplo, yo cuando estoy en presión, me pongo a platicar con esta
inteligencia hasta sacar todo lo que tengo dentro.
¿Qué están haciendo?
Se están ministrando con la inteligencia artificial, sin entender que detrás puede
haber un espíritu, un demonio, etc.
Y los están ministrando a ellos con sabiduría de demonios, con otras cosas,
porque recordemos que aquí todo es espiritual.
Y aunque hay una capa, por así decirlo, de herramientas,
si lo queremos llamar así, también hay capas espirituales.
Entonces hay un problema con eso.
Podría entrarme a hablar de ese detalle, pero creo que ahorita no es del todo la
ocasión para hablar de ese tema, de la influencia espiritual con la
situación de la inteligencia artificial, porque también yo lo he vivido.
Pero a lo que quiero resaltar con esto está de que nosotros, con tal de resolver
nuestras cosas, a cualquier cosa lo tomamos como oráculo, a cualquier cosa lo
utilizamos como consulta, porque nosotros queremos resolver las cosas ya y queremos
que ya se resuelvan sin entender a qué nos estamos atando.
Inclusive ahí ya metemos cosas como la pereza y otras cosas como...
creo yo que inclusive hay ministros o pastores que
hacen sus prédicas con inteligencia artificial.
O sea, ya no es ni siquiera que le pregunten a Dios, Señor, ¿de qué predico?
Sino que meten el tema, le dan enter y le sacan
un bosquejo ya hecho para poderlo predicar.
¿Por qué lo digo?
Porque inclusive hay una Biblia, creo que se llama Logos, que maneja ese
tipo de concepto para ayudar a otros, pero ya tiene una
cuestión así como que le saque la inteligencia artificial algo.
Tal vez no lo hicieron ellos con ese propósito, pero ya existe.
Entonces es un gran problema, pues, porque ya no se está dependiendo de la
revelación del Espíritu Santo, inclusive de ir a investigar y leer la
Biblia para entender algo, sino que nos saque un bosquejo y que nos tenga todo
hecho y no sabemos las contaminaciones que esta misma inteligencia artificial ya trae.
Entonces lo que quiero entender es que tenemos que tener
cuidado por las ministraciones espirituales que conlleva.
¿Por qué digo esto?
Porque hemos hablado también ahorita que cuando uno consulta
a Dios, Dios también suministra de su espíritu de Dios.
Por lo tanto, si uno consulta otras fuentes,
también va a traer ministraciones espirituales.
Entonces uno tiene que tener mucho, pero mucho cuidado.
Inclusive, como lo he mencionado en otras reuniones, a
veces la inteligencia artificial baila el son que le tocan.
Es decir, si uno le dice, mirá, háblame de esto, le habla
y le dice a uno que así es, aunque uno esté equivocado.
Yo hice una vez una prueba con un tema bíblico y le hice dos.
En una me puse en una postura de que a favor,
y otra me puse en una postura en contra.
Y al final me dio la respuesta a mí que era correcta.
Y esto juega con la persona.
O sea, no tiene una conclusión a veces precisa.
Y en una me puede decir que sí, en otra me puede decir que no.
O sea, ¿cómo confía yo en eso?
Y claramente lo hice en ese momento para investigar o tener una base de cuando
alguien me venga a decirme, ah, es que lo que
pasa es que la inteligencia artificial dice esto.
Pues esas mismas se contradicen.
Entonces, a lo que quiero llegar es que uno tiene
que tener cuidado con todo ese tipo de cosas.
Y obviamente, conforme al tiempo, se van a ir presentando otras cosas.
Actualmente tenemos esta parte de la inteligencia artificial,
pero no sabemos en el futuro que otras cosas van a venir.
O inclusive que a gente se vaya ya el pasado, ¿verdad?
Como eso mencionan los brujos o los adivinos.
Tenemos un montón de cosas aquí muy complicadas.
Y que la mejor fuente de la verdad... Perdón, no la mejor.
La fuente de la verdad se llama Dios.
Y nos ha dado su Espíritu Santo para que nos guíe a toda verdad.
¿Por qué ir a consultar otras cosas?
Alguien dirá, es que Dios no se preocupa de mí.
Si se preocupa, no se da cuenta, es otra cosa.
Y creo que para concluir iré a este último ejemplo, que es el caso de Hechos,
capítulo 8.
A mí me gusta mucho ese ejemplo porque ahí se ven varias cosas.
Se ve en el libro de Hechos, capítulo 8, como
hay un etíope que él quería conocer la verdad.
Cuando él quería conocer la verdad, prácticamente él estaba leyendo la Biblia.
Y dice que estaba leyendo el libro de Isaías.
Pero dice que un ángel le dice a Felipe que se vaya al...
Y luego el Espíritu Santo le dice a Felipe, ve y siéntate en ese carro.
Luego él ve que está leyendo el libro de Isaías
y dice que entiende lo que le dice el hijo.
¿Cómo entender eso si no hay alguien que me enseñe?
Entonces, ¿qué pasa ahí?
Según lo que yo veo, el Espíritu Santo orquestó las cosas
porque él sabía que este etíope quería conocer la verdad.
Y el Espíritu Santo orquestó todo el escenario para
enviarle a Felipe para que le hablara sobre ese tema.
O es decir, que el Espíritu Santo estaba al pendiente de que este muchacho estaba
leyendo Isaías y que necesitaba respuestas.
Y por lo tanto, el Espíritu Santo suministró lo necesario para que las
respuestas fueran dadas, en este caso, a Felipe.
Entonces...
Perdón, al etíope.
Lo que quiero resaltar con todo esto es que el Espíritu Santo sabe qué es lo que
hay en nosotros, qué es lo que necesitamos.
Pero a veces nosotros no pensamos que está al pendiente de nosotros.
Cuando nos manda alguien o cuando uno lee la Biblia.
Por eso es que es importante leer la Biblia,
porque ahí nos van a recibir muchas respuestas.
Ok, entonces vamos ahora para finalizar entregándole todo al Señor Jesucristo.
Padre Benito, venimos delante de ti para amarte, bendecirte y exaltarte.
Queremos hoy entregarte todo nuestro corazón y fuerza.
Queremos hoy bendecirte a ti.
Queremos hoy consultarte a ti.
Sabemos que tenemos una serie de inconvenientes, una serie de problemas.
Una serie, tal vez, de preocupaciones o angustias
que pueden pasar en nosotros o en nuestra familia.
Pero sabemos que podemos venir delante de ti y consultarte a ti.
Sabemos que tú podrás ministrar nuestro corazón
y nuestra vida sobre las verdades que en ti hay.
Por favor, ayúdanos.
Por favor, susténtanos.
Por favor, dirígenos.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús.
Queremos y necesitamos de ti, Señor amado.
Ayúdanos hoy a consultar de tu palabra, de tu verdad y de tu entendimiento.
Háblanos y socorre nuestro corazón y nuestras mentes en
Cristo Jesús para la alabanza de la gloria de tu gracia.
Te lo agradecemos, amado amigo y pastor.
Consuelo y fortaleza.
Te agradecemos mucho, amado amigo, por tu salvación y tu fidelidad.
Te agradecemos hoy por todo tu amor y por toda tu bendición.
Ayúdanos a consultarte a ti.
No consultar otras fuentes, otras cuestiones, sino consultarte a ti por amor.
Sabiendo que tú ministrarás a nuestro corazón y nuestras
vidas para la alabanza de la gloria de tu gracia.
Entregamos este tiempo por la honra de tu nombre en Cristo Jesús.
Amén.
Vamos a hablar por las diferentes necesidades.
Como dice la palabra de mi Dios, pues suplirá todas vuestras necesidades
conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Dios y Padre, venimos hoy delante de ti
consultando tu palabra, tu verdad, tu fidelidad.
Queremos hoy pedir por el sustento, el alimento de la verdad.
Queremos recibir la llenura de tu Espíritu Santo.
Ayúdanos a arrepentirnos, ayúdanos a buscarte, ayúdanos a amarte, a ser
sustentados en tu gracia y en tu fidelidad.
Llenos hoy para ser llenos de tu amor, de tu justicia, ser
llenos del Espíritu Santo y ser llenos de espíritu de oración.
Queremos hoy arrepentir nuestros pecados.
Queremos hoy que ministres de tu fidelidad, que ministres de tu sanidad,
de tu medicina, de tus maravillas, señales y prodigios.
Pedimos hoy que tú nos guíes hoy para que nuestro corazón
se alegre en tu salvación, que no sea un corazón corrompido.
Que guardes a la vida del huérfano, al padre
y madre soltero, al anciano y a la anciana.
Y que todo sea para la alabanza de la gloria de tu gracia.
Te lo agradecemos amigo y padre y pastor en Cristo Jesús.
También pedimos hoy que guardes a Guatemala y a los países que lo rodean,
que los señales de justicia y de verdad.
Que nos ayudes a arrepentimiento para salvación,
que guardes a la niñez y juventud de este país.
Que nos libres de toda pandilla, todo cartel, toda mara,
toda ideología y todo aquello que no procede de ti.
También libranos de toda hechicería y maldad.
Te damos la gloria, honra, honra y alabanza por
los siglos de los siglos, Dios y pastor de Israel.
Y en el nombre de Jesús pedimos que envíes oros a la
misa, porque la misa es mucha y los oros son pocos.
Amén, amén.
Bueno, padre, venimos hoy delante de ti, señor Jesús.
Bueno, vamos ahora para aquellas personas que
quieran aceptar y reconciliarse con Jesús.
Dios y padre, venimos hoy delante de ti para arrepentir nuestros pecados,
confesar que hemos pecado delante de ti los hombres.
Declarando que tú eres señor y salvador y que
tú resucitaste a Jesús de entre los muertos.
Que por medio de la cruz nos reconciliaste contigo.
Que tenemos paz contigo por medio del sacrificio de Jesucristo.
Y que Él resucitó para la gloria de tu nombre.
Y que ahora tenemos acceso a ti porque tú colocaste
a Jesús como el único intercesor entre tú y nosotros.
Te declaramos a ti como señor y salvador y declaramos
que tú eres Dios y padre de nuestro señor Jesucristo.
Te agradecemos padre bendito y queremos hoy, amigos y señor, pedir que nos ayudes
a ser bautizados en agua con tu espíritu santo y participar
de la santa cena para la alabanza de la gloria de tu gracia.
Amén y Amén.
Bendito eres eternamente para siempre.
Bendiciones.