Amados, Dios los bendiga, un fuerte abrazo en Cristo Jesús.
Estamos aquí un día 16 de mayo de 2026 a las 8.42.
Para alabanza de la gloria y la gracia de Dios.
Como sabemos, en este espacio tenemos prácticamente
para poder transmitir diferentes enseñanzas.
En este caso en particular nos hemos enfocado en no te preocupes.
¿Por qué razón?
Porque hemos venido hablando sobre lo que es la parábola del sembrador.
Y específicamente el escenario de lo que corresponde a los espinos.
Entonces, ¿qué es lo que sucede?
Hemos estado mencionando que los espinos lo que hacen es ahogar la buena semilla.
Y entre los espinos están lo que son los pedregales.
Pero están las preocupaciones, el engaño de las riquezas y los deseos de las cosas.
Eso entra como espinos según lo que Dios menciona.
Igual vamos a leerlo el día de hoy.
Entonces, por eso hemos tratado de dar
temas relacionados a quitar la preocupación.
¿Para qué?
Para remover los espinos.
Y así pasar de un terreno con espinos a un terreno sin espinos.
Es decir, una buena tierra.
¿Para qué?
Para que nosotros podamos dar fruto.
Y por eso uno de los títulos del tema de hoy es Dios Proveerá.
Vamos a orar y entrar el tiempo a nuestro Señor Jesucristo.
Padre, en el nombre de Jesús, venimos hoy delante de ti.
Señor, que tú eres Dios fiel y verdadero.
Dios vivo, fuerte, misericordioso y justo.
Aquel que nos da la vida, aquel que nos concede la paz.
Gracias, Señor, por todo lo que tú haces, has hecho y harás en nuestras vidas.
Señor, que tú eres Dios fiel y verdadero.
Dios que nos consuela.
Dios que nos fortalece.
Dios que nos ministra de su verdad y de su paz.
Ayúdanos hoy, Señor Jesucristo, para que
podamos darte la gloria y la honra, Señor Jesús.
Para que nosotros podamos glorificarte y honrarte.
Para que cada día, Señor Jesús, podamos recibir tu
palabra y aprender de ella con gran necesidad, Señor.
Te agradecemos porque nos conmueves, nos sostienes,
nos bendices, nos llenas de amor y de justicia.
No nos has dejado caer, más has estado fortaleciéndonos día
tras día y nos has estado dando de tu gracia y misericordia.
Líbranos, Señor, de toda obra perversa.
Líbranos de todo aquello que no es correspondiente a la verdad.
Y ayúdanos, Señor Jesús, para que tú siempre
seas nuestro socorro y nuestra fortaleza.
Ábranos hoy, abre nuestro entendimiento, abre nuestro corazón a ti.
Ayúdanos a corresponder a la verdad y ayúdanos a ser fieles día tras día,
Amado Padre.
Sabemos de que tú eres un Dios que nos consuela y nos bendice, pero también eres
aquel que nos da la gracia y la razón para subsistir.
Así que abre hoy nuestro entendimiento, Señor Jesús, y dirígenos para que podamos
ser fieles y adorarte en espíritu y verdad.
En el nombre de Jesús, estamos bajo la esperanza de tu venida, así que por favor,
Padre, ayúdanos a estar al pendiente de tu venida.
Para dar gloria a tu nombre y para prepararnos, oiga la palabra, una virgen
tacha y sin mancha, sin arruga, sin hombres, con vestidas de lino fino.
Te agradecemos por todo, Amado Padre, y declaramos que no a nosotros dos,
no a nosotros, sino a tu nombre sea la
gloria, por tu misericordia, por tu fidelidad.
Porque tú nos has hecho, y no a nosotros, a nosotros mismos.
Gracias, Señor Jesús, por todo, Amado Padre, y guíenos hoy para dar gloria a ti.
Te damos las gracias, y te damos a ti todo el honor, y toda la exaltación, Señores.
Benito seas eternamente y para siempre, Dios Israel, Amén, y Amén.
Muy bien.
Entremos ahora en materia.
Listos.
Muy bien, entonces, como sabemos, el tema es, no te preocupes, Dios provee.
Como bien mencioné al inicio, vamos a leer la parte
que hemos estado remarcando, que es Marcos 4.7.
Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron, y la ahogaron,
y no dio fruto.
Hemos estado mencionando de que una de las cosas es aprender a discernir,
o detectar el problema, para luego también encontrar la solución.
En este caso, Jesús está definiendo uno de los problemas por los cuales nosotros,
como hijos de Dios, no damos fruto.
Dios quiere que demos fruto en abundancia.
Este fruto lo hemos estado mencionando en otras ocasiones.
¿A qué se refiere?
Hemos mencionado, por ejemplo, en el libro de Cantares, que hace
referencia a la relación con Dios y su comunión.
Por eso dice Cantares, venga mi amado a su huerto y deléitese con su fruta.
Entonces, si nosotros tenemos fruto, vamos a poder
tener comuniones con el amado, o amores con el amado.
Entonces, ¿qué nos está impidiendo tener amores?
Que no estamos dando frutos.
Porque el fruto es una manera de llamar al amado a comunión.
Entonces, aquí nos está diciendo que ¿qué impide que crezca la semilla y quede fruto?
Los espinos.
Ahora, claramente esto es una figura que Jesús está mencionando, una parábola,
perdón.
Y en Marcos 4, del 18 al 19, nos dice a nosotros
a qué hace referencia Jesús como espinos.
¿A qué él le llama espinos?
Dice acá, otros son aquellos en los que se sembró la semilla entre los espinos.
Estos son los que han oído la palabra.
19.
Pero las preocupaciones del mundo y el engaño en las riquezas y los deseos de las
demás cosas entran y ahogan la palabra y se vuelve estéril.
Entonces, aquí nos está diciendo a nosotros ¿qué son los espinos?
Preocupaciones, engaños, deseos de la riqueza, de las demás cosas.
Entonces, esto ya se llama discernir.
Estamos entiendo el problema, que es un espino
y el discernimiento, por así decirlo, el espino.
Cuando hablamos de discernir, hablamos de distinguir, separar las cosas.
¿Para qué?
Para poder entenderlas de mejor manera o, en este caso en particular, quitarlas.
Hemos estado hablando de que los espinos se manejan por
categorías, ya que hay espinos que dan fruto y otros que no.
Pero lo que sí hacen los espinos es que crecen rápido, absorben y consumen los
materiales de la humedad y los nutrientes de la tierra, pero también al crecer
rápido pueden cubrir, por así decirlo, al trigo y el
trigo no recibir el sol que necesita también para crecer.
Entonces, hemos hablado de que las preocupaciones nos consumen a nosotros
tiempo, nos consumen recursos, tanto mentales, emocionales y
espirituales, que en lugar de dárselos a la
palabra, se los estamos dando a las preocupaciones.
Y eso que sucede, por esa razón no crece, porque no es
como que uno no le echa agüita a la planta todos los días.
Entonces, por eso está que hemos estado hablando de no te preocupes.
Es decir que nuestro primer paso acá es ir a quitar las preocupaciones primero.
Entonces, si quitamos las preocupaciones, vamos a tener una buena tierra.
Claro, después hablaríamos de lo que es el engaño
en las riquezas y los deseos de las más cosas.
Pero ahorita nos hemos estado enfocando en no te preocupes.
Ok, entonces basado en esto vamos a leer hoy ya la parte
de Dios proveerá, que es la parte ya propia del tema.
Pero siempre me gusta mencionar la primera parte
de la razón por la cual estamos viendo el tema.
Y porque hemos estado hablando de lo que son la parábola del
lo que se conoce en la palabra, la parábola del sembrador.
Entonces vamos a ver aquí Génesis 15 1 al 6 para tomar un contexto.
Primero hice la siguiente manera versículo 1.
Después de estas cosas, la palabra del Señor vino a Abraham
en visión diciendo no temas Abraham, yo soy un escudo para ti.
Tu recompensa será muy grande.
2.
Y Abraham dijo, oh Señor Dios, que me darás puesto que yo estoy sin hijos
y el heredero de mi casa es el Eliezer de Damasco.
3.
Dijo además Abraham, no me has dado descendencia
y uno y uno nacido en mi casa es mi heredero.
4.
Pero la palabra del Señor vino a él diciendo tu heredero no será este,
sino uno que saldrá de tus entrañas.
Él será tu heredero.
5.
El Señor lo llevó fuera y le dijo, ahora mira al cielo
y cuenta las estrellas y si te es posible contarlas.
Y añadió, así será tu descendencia.
6.
Y Abraham creyó en el Señor y él se lo reconoció por justicia.
Muy bien.
Recordemos para primer punto que la Biblia de las Américas
o la nueva versión de las Américas habla como Señor.
En la original a veces se menciona como Jehová.
Cuando uno lee la Reina Valera o algunas otras Biblias hace referencia a Jehová.
Lo menciono porque a algunos puede ser que no muy les
guste, pero hoy diré porque uno dice Jehová y dice Señor.
Entonces estoy haciendo la aclaración.
Segundo punto, estoy dando un poquito de contexto en este caso porque recordemos
que la situación con Abraham y Dios es de que de alguna manera Abraham estaba
preocupado, por así decirlo, porque no sabía a quién dejarle descendencia.
Recordemos de que Sara prácticamente no podía tener hijos y Abraham lo que quería
era poder tener hijos para colocar y dejar una herencia a su descendencia.
A diferencia de nosotros en esta época, tener un hijo era muy importante porque
también era bendición de Jehová y también era, por así mencionarlo,
a quien se le podía dejar, como alguno menciona ahora, el legado.
Entonces para esa época era muy importante tener hijos y dejar una descendencia.
En ese tiempo ahora ya no se está preocupando,
ya no se está poniendo atención sobre eso.
Entonces Abraham tiene una preocupación, por así decirlo, cual es su preocupación?
No poder dejarle a alguien una descendencia.
Entonces por eso dice en el versículo 2.
¿Qué me harás?
Pues que estoy sin hijos y el heredero de mi casa es Eliezer de Damasco.
El Eliezer recordemos de que no era un pariente, sino que era como un esclavo.
Era uno de los siervos de la casa, entonces el siervo se quedaría con la
heredad, no alguien de su propia casa, de su propia simiente.
Entonces había un problema.
Había una preocupación por parte de Abraham.
Pero también claramente Dios le dice a Abraham, no te preocupes.
4.
Pero la palabra del Señor vino a él diciendo, tu heredero
no será este, sino uno que saldrá de tus entrañas.
Él será tu heredero.
Entonces, claramente, aunque yo estoy mencionando este caso en particular del
tener hijos, en este caso con Abraham, que Dios
le promete a Abraham tener una descendencia.
Pero esto claramente lo podemos ver en diferentes escenarios.
Hay diferentes escenarios en las palabras donde
hay una preocupación que se necesita suplir.
Puede ser una restauración familiar, puede
ser una situación dentro de la congregación.
Hay una preocupación que existe.
Y por esa razón puse nada más el ejemplo de Abraham por el contexto de donde
aparece o donde nace lo que corresponde a Jehová.
Pero en el caso particular acá, como mencionó, podemos extrapolarlo o
podemos verlo en diferentes escenarios en la palabra y cómo de alguna manera Dios
también suple toda o quita toda preocupación.
Por ejemplo, el caso como cuando Dios envía a Elías con la vida de Sarebta de Sidón.
Ella únicamente estaba preparando su comida para alimentarse la última vez y morirse.
¿Por qué?
Porque en ese momento había una escasez.
No había llovido y prácticamente ellos estaban con
una gran escasez que prácticamente ya se iban a morir.
O sea, no tenían que comer.
Ahí estaba una preocupación.
Dios le envía a Elías y Elías prácticamente por medio de Dios,
pues ellos siempre tuvieron que comer.
Entonces la preocupación se fue.
Entonces hay diferentes escenarios que podemos ver en la Biblia y claramente
nosotros podemos tener diferentes tipos de preocupaciones.
Voy a mencionar alguna restauración familiar, alguna persona que puede estar
orando por sus hijos, por su marido, por su esposo.
O en este caso en particular con Abraham, que tenía la
preocupación de que no sabía a quién le podía dejar heredad.
O por lo menos él no le gustaría que su heredad estuviera con su siervo,
sino que él quería a alguien de su propio linaje para poder dejar su heredad.
Y todo lo que correspondería tener un hijo en ese tiempo.
Entonces Dios habla con Abraham y realmente le promete esto.
Y esto claramente nos habla a nosotros de que nosotros tenemos que aprender a
presentar nuestras preocupaciones delante de Dios.
Es una de las cosas que tenemos que tener y que lo hemos hablado en su momento.
Por ejemplo, en Filipinas 4.6 cuando dice, por nada estéis afanosos o preocupados,
sino sean conocidas vuestras oraciones delante
del Señor en todo ruego, oración y súplica.
Y la paz que sobrepasa tu entendimiento
guardará vuestras mentes y vuestros corazones.
Entonces Abraham está haciendo lo correcto, lo está presentando delante del
Señor, su preocupación, lo que él necesita.
Y Dios claramente dice, mira, ok, yo lo voy a hacer contigo.
Pues ese tu heredero no será éste, sino uno que saldrá de tus entrañas,
él será tu heredero.
Muy bien, entonces he colocado esto, ¿por qué?
Porque para mí, o por lo menos en lo que he
visto, es una parte importante de la historia.
Porque claramente este mi versículo no es mi versículo base, por así decirlo,
sino que es como una introducción a lo que ha de venir.
O en este caso en particular, lo que nosotros
conocemos como Jehová Jire o Jehová proveerá.
En este caso, pues el título de Dios proveerá.
Entonces vamos a leer ahora donde ya está
el punto principal de lo que vamos a hablar.
Yo lo anterior lo puse porque sabemos o bueno, no todos pueden
saber la historia completa de Abraham y por eso lo coloqué.
Abraham necesitaba un heredero y luego Dios se lo brinda.
Y aquí entra a Génesis 22, donde él ya tiene prácticamente
a su heredero o a su descendiente, que es Isaac.
Vamos a leer ahorita del 1 al 19.
Versículo 1.
Aconteció que después de estas cosas, Dios probó
a Abraham y le dijo a Abraham y él respondió.
Aquí estoy.
2.
Y Dios dijo, toma ahora a tu hijo, tu único, a quien amas, a Isaac,
y ve a la tierra de Moriah y ofrécelo allí en
holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
3.
Abraham se levantó muy de mañana, aparejó su asno y
tomó con él a dos de sus criados y a su hijo Isaac.
También partió leña para el holocausto y se
levantó y fue al lugar que Dios le había dicho.
4.
Al tercer día alzó Abraham los ojos y vio el lugar de lejos.
5.
Entonces Abraham dijo a sus criados, quédense aquí con el asno.
Yo y el muchacho iremos hasta allá.
Adoraremos y volveremos a ustedes.
6.
Tomó Abraham la leña del holocausto y la puso sobre Isaac, su hijo, y tomó en su
mano el fuego y el cuchillo, y los dos iban juntos.
7.
Isaac habló a su padre Abraham, padre mío, y él respondió, aquí estoy,
hijo mío, aquí está el fuego y la leña, dijo Isaac,
pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?
8.
Y Abraham respondió, Dios proveerá para sí el cordero para el holocausto,
hijo mío, y los dos iban juntos.
9.
Llegaron al lugar que Dios le había dicho y Abraham edificó allí el altar,
arregló la leña y ató a su hijo Isaac y lo puso en el altar sobre la leña.
10.
Entonces Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo.
11.
Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo y dijo Abraham, y dijo Abraham,
Abraham, y él respondió, aquí estoy.
12.
Y el ángel dijo, no extiendas tu mano contra el muchacho ni le hagas nada,
porque ahora sé que temes a Dios, ya que no me has rehusado tu hijo, tu único.
13.
Entonces Abraham alzó los ojos y miró y vio un carnero
detrás del trabado por los cuernos en un matorral.
Abraham fue, tomó el carnero y le ofreció un holocausto en el lugar de su hijo.
14.
Y Abraham llamó aquel lugar con el nombre del Señor proveerá,
como se dice hasta hoy, en el monte del Señor proveerá.
15.
El ángel del Señor llamó a Abraham por segunda vez desde el cielo.
16.
Y le dijo, por mí mismo he jurado, declara el Señor, que por cuanto has hecho
esto y no me has rehusado tu hijo, tu único.
17.
De cierto, te bendeciré grandemente y multiplicaré en gran manera tu
descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar.
18.
Y tu descendencia posará las puertas del enemigo.
19.
En tu simiente serán bendecidas todas las naciones
de la tierra, porque tú has obedecido mi voz.
20.
Entonces Abraham volvió a sus criados y se levantaron
y fueron juntos a Berseba y evitó a Abraham en Berseba.
Muy bien.
Entonces vamos a ver un poquito esto un poquito más a detalle.
Como hemos estado viendo acá y también por eso mencioné el contexto de la idea de que
aquí ya él ya tiene a su hijo Isaac, ya tiene una edad creo yo es arriba de los
ocho años y ellos prácticamente están subiendo el monte porque Dios le dice ve y
sacrifícame o dame a tu hijo ahora en holocausto.
Es decir, de que antes Abraham estaba preocupado porque no podía tener
descendencia y claramente también tuvo un trato Dios con Abraham casi de veinticinco
años porque la promesa se la dieron a los setenta y cinco años más o menos.
Y sabemos que Isaac prácticamente lo tuvo como los 101 años, por así decirlo.
Luego de eso viene Dios y le dice a Abraham otra vez, dame a tu hijo,
tu único, a quien amas.
Entonces esto ya entra en otro conflicto porque había una promesa que le iba a dar
un hijo, pero ahora se lo está pidiendo para que lo entre en holocausto.
Y esto obviamente entraría en un punto también de preocupación porque uno pues
como así no sólo me costó orar, si lo queremos llamar así, rogar o pedir y
que Dios me diera el hijo para que ahora me diga que entregue a mi hijo.
Obviamente eso puede ser preocupante.
Mayormente me imagino que como yo no soy padre, pues los padres podían tener una...
como que este sentido de cómo es que voy a entregar a mi hijo en holocausto,
porque Dios me puede estar pidiendo a mi hijo en holocausto.
Entonces puede haber una preocupación y aquí podría
volver la antigua preocupación porque aquí podría entrar.
Bueno, si Dios me está diciendo que entregue a mi hijo, entonces qué pasó?
Pues porque mi lucha o mi en su momento yo había orado para poder tener un
descendiente para poder dejar una herencia.
Y si ahora Dios me está pidiendo que lo entreguen en holocausto, que prácticamente
entregarlo en holocausto significaba sacrificarlo
o matarlo, ya no voy a tener descendiente otra vez.
O sea, la preocupación es como que va a estar volviendo.
Y no sólo volver el hecho de no voy a tener descendientes, sino que ahora qué pasa?
Ahora tengo que dar a mi hijo en sacrificio.
O sea, tenemos una doble preocupación, una preocupación si lo queremos ver así
mayor, porque también aquí va ligado el punto del amor.
Él dice que a quien amas.
Pero bueno, aquí hay varias cosas que explicar también, porque hemos hablado en
su momento, en otras reuniones, que la decisión de Abraham por el cual él
va, por así mencionarlo, a entregar a su hijo es porque él tenía la esperanza de la
resurrección, porque él sabía de que sobre Isaac había puesto su promesa a Dios y por
lo tanto la única salida es de que Dios resucitara a Isaac de entre los muertos.
Esto lo habla el libro de Hebreos capítulo 11.
Entonces Abraham tenía esta idea, pero claramente acá
también hay otro punto que vamos a comenzar a ver.
Entonces ellos suben prácticamente o ellos van al lugar del sacrificio.
Y ellos prácticamente ya tienen todo ese versículo 6 tomó Abraham la leña del
holocausto, le puso sobre Isaac su hijo y tomó en su
mano el fuego y el cuchillo y los dos iban juntos.
7 Isaac habló a su padre, Abraham padre mío, él respondió aquí estoy hijo mío,
aquí está el fuego y la leña, dijo Isaac.
Pero dónde está el cordero para el holocausto?
Y Abraham respondió Dios proveerá para sí el cordero para el holocausto.
Y entonces aquí se menciona por primera vez, verá Dios
proveerá para sí el cordero para el holocausto, hijo mío.
Y los dos iban juntos.
Y esto es muy importante en el caso de la provisión.
O sea, Dios está o lo que aquí se está mencionando o lo que está declarando
Abraham es que Dios va a proveer un cordero para el holocausto para sí mismo.
Y esto es muy importante también porque aquí también nos habla de lo que
corresponde a nuestra redención o lo que hemos hablado también en su momento los
sábados sobre lo que es el cordero pascual, aquel
que sustituye al que tenía que recibir el juicio.
Entonces, por ejemplo, cuando habíamos acercado la Pascua, se mataba el cordero
de la Pascua y se colocaba la sangre en el dintel y se llamaba Pascua porque Pascua
viene Pesaj o pasaj, que hace referencia de saltar o pasar por alto.
Entonces el juicio ya no pasaba por la persona porque ya el cordero había muerto
en lugar de la persona o en lugar de la casa de la persona.
Entonces pasaba por alto.
Y esto es muy importante porque claramente no quería prácticamente a Abraham dar a su
hijo hasta cierto punto, porque es obvio cómo dar a alguien que uno puede amar.
Entonces Dios, el mismo Abraham está diciendo que Dios va a proveer,
Dios va a colocar un sustituto en vez de mi hijo.
O esta es la expectativa.
Se proveerá un cordero para el holocausto, pero él obviamente ya bajo la fe Abraham
ya iba con la idea de sacrificar a su hijo, con la fe en la resurrección.
Pero se presenta esta palabra que Dios va a proveer para el holocausto.
Y los dos iban juntos.
Nueve, llegaron al lugar que Dios le había dicho y Abraham indicó allí el altar,
arregló la leña a todo su hijo Isaac y lo puso en el altar sobre la leña.
Entonces Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo,
pero el ángel le llamó desde el cielo,
Abraham a Abraham y le respondió, aquí estoy.
Y el ángel le dijo, no extiendas tu mano contra el muchacho ni le hagas nada,
porque ahora sé que temes a Dios.
Ya que no me has rehusado a tu hijo, tu único.
Entonces Abraham alzó los ojos y miró y vio un carnero
detrás del trabado de los cuernos en su matorral.
Abraham fue, tomó el carnero y lo ofreció al holocausto en lugar de su hijo.
¿En qué?
En lugar de su hijo.
14.
Y Abraham llamó a aquel lugar el nombre del señor Proveerá,
porque dice hasta hoy en el monte del señor se Proveerá.
Entonces aquí entra, o por lo menos si lo queremos ver
acá, es lo que aquí es lo que se conoce como Jehová Yireh.
Ya, por ejemplo, si uno que toma la Biblia de la Reina Valera, si uno toma la Biblia
de las Américas, va a poner aquí el señor Proveerá.
Inclusive en la King James dice Jehová Yireh, sí, Jehová Yireh, creo que es,
dando referencia a ese nombre en particular.
Ahora, esto, ¿por qué estoy mencionando todo esto?
Porque también esto es muy importante con el sentido de
la relación de lo que corresponde a lo que Dios provee.
Y vamos a ver acá la palabra que significa proveer, o Jehová Yireh, es la en H 3070.
Vamos a revisarla.
Para que veamos esta parte.
Dice, de Jehová irá, Jehová lo proveerá, Jehová Yireh,
nombre simbólico del monte Moriah, Jehová Provera.
Muy bien, pero si nos damos cuenta, esto es una palabra compuesta.
¿Por qué lo estoy mencionando?
Porque en el, si uno toma, por ejemplo, la Biblia de la Reina Valera 60,
no aparece en el, por lo menos en el Strong Concordance, cuando es una reina
valera con Strong Concordance, no aparece el 3070.
Aparece esta combinación del 3068 y el 7200.
Entonces, aquí aparece Ra, es la, o sea, Jehová es esta parte, 3068,
y aparte Ra, que es acá, que aquí se menciona.
Raapel, una raíz primitiva, ver, literal o figurativamente en numerosas
aplicaciones, directas e implícitas, transitivas, intransitivas y causativas.
Se ha traducido como aparecer, aprobar, atender, buscar, considerar,
contemplar, dejar, descubrir, dignarse, discernir, enseñar, entender, escoger,
especial, estimar, examinar, explorar, gozar, gustar, informar, levantar,
manifestar, maravillarse, menospreciar, mirar, mostrar, observar, presentar,
proveer, reconocer, reflexionar, respeto,
rogar, ver, vidente, visión, visitar y vista.
Todo esto es como se ha traducido en la Reina Valera 60 esta palabra Ra.
Ahora, esto es bien interesante también, porque si nos damos cuenta, la combinación
de estos dos es lo que se conoce como Jehová Jire.
Pero cuando vemos la palabra que combina para generar Jehová Jire o Jibarraa,
dice que es una palabra que significa ver y habla de literal o figurativamente.
Y uno se puede poner a pensar cómo así que cuando se habla de proveer, porque cuando
uno habla de proveer, habla la idea de dar algo.
Porque uno dice, bueno, voy a proveerle a esta persona, le doy algo.
Entonces, ¿qué tiene que ver?
Se puede poner uno a pensar en lo que habla de ver.
Con proveer, o sea, puede sonar complejo, pero cuando yo estuve investigando un
poquito de esto, dicen que ellos idiomáticamente, o sea, en una forma de
expresar, este Ra'a significa ver por adelantado algo.
Y por eso habla de proveer, porque uno está viendo por
adelantado lo que se necesita, por así mencionarlo.
O sea, que yo ya sé lo que puede venir.
Por ejemplo, en este caso, hagamos de cuenta, uno ya sabe
que a fin de mes puede venir el pago de la luz o del agua.
Entonces, yo puedo conseguir el dinero para que cuando venga eso, yo lo puedo suplir.
Entonces, a ese sentido habla de la palabra Ra'a.
Y la su relación con ver, aquel que ve por adelantado.
Y también hay otros pasajes en el griego.
Por ejemplo, Romanos 13,14 dice, Antes bien, vístanse del Señor Jesucristo
y no piensen proveer para la lujuria de la carne.
En el griego es esta palabra pronoia, que es 4307, de pronoeo, de 4306,
dice pensar de antemano, es decir, cuidado o provisión providencial.
En este caso, en el griego lo pusieron como pensar, en el hebreo lo pusieron como
ver, pero en ambos casos se habla de ver de antemano o pensar de antemano.
Se habla de que se está viendo qué es lo que se va a
necesitar, por así decirlo, y se está viendo cómo se suple.
Se ha traducido como proveer o prudencia.
Y obviamente también está esta palabra, que
es la 4306, que también tiene esa relación.
Vamos a leer aquí en 1 Timoteo 5,8 dice, Pero si alguno no provee para los suyos y
especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.
Entonces esta palabra provee, es esta palabra proneo, y habla acá, que es la
4306, que es considerar de antemano, considerar, el otro mencionó pensar,
es decir, buscar por adelantado activamente a manera de mantenimiento para
otros, voz media de manera de circunspección
por uno mismo, procurar proveer.
Entonces si nos damos cuenta, en el caso de los tres versículos que estamos viendo,
cuando se habla de proveer, en el hebreo habla de ver por adelantado algo,
en el griego está hablando de pensar o considerar algo por adelantado o de
antemano, y en este caso vimos que habla de buscar
activamente lo que se está viendo o lo que se necesita.
Entonces esto es muy importante porque no está hablando de un dios, de cuando uno le
ora, él procura proveer según lo que uno ora, sino
que él ya sabe de antemano nuestras necesidades.
O sea que desde antes que suceda, ya él ya sabe que las tenemos y él ya sabe
lo que va a proveer, porque lo está viendo por adelantado.
No es como que fuera bajo demanda, por así decirlo.
O sea que tengo el problema y hay dios que se va a poner a buscar ver cómo hace las
cosas, sino que él ya sabe lo que va a hacer.
Es cuando vimos el caso de Jesús, que Jesús le dice a
Felipe que haremos para alimentar a toda esta multitud.
Dice que Jesús le preguntó a Felipe para
probarlo porque él ya sabía lo que iba a hacer.
Es decir que Jesús ya había visto por adelantado que había que dar comida a la
gran multitud y ya sabía que iba a hacer para
alimentar a la multitud con panes y con peces.
Él ya lo sabía.
El que no lo sabía era Felipe.
Entonces, en este caso, cuando se habla del Señor proveerá, no está hablando de
Dios, de que hasta el momento que yo ponga mis rodillas y yo ore, él se entera que yo
tengo una necesidad, sino que significa de que él de antemano ya sabía que esa
necesidad podía venir y también ya tenía la
solución que me iba a dar a mí para esa necesidad.
Entonces, aquí habla de que hubo proveedor.
O sea, vuelvo y repito.
¿Por qué menciono esto?
Porque obviamente a veces nosotros nos
preocupamos porque decimos no tengo una solución.
Por eso que hemos hablado mucho de por qué nacen las preocupaciones,
porque hay cosas que van a exceder a veces nuestro sentido.
Por ejemplo, si alguien viene y tiene que pagar unas cosas y no tiene trabajo,
obviamente se va a preocupar.
Y si no tengo trabajo, ¿cómo voy a pagar lo que viene el mes?
Uno se puede preocupar porque no tiene.
Si uno viene y tiene, por así decirlo, un millón de dólares en el banco y yo
tengo que pagar una factura del servicio del agua a la luz de 20 dólares,
por poner un ejemplo, obviamente cómo me va a preocupar.
Hasta me voy a reír porque tengo un millón.
Pero cuando no tenemos nada y nos toca que pagar algo, uno se puede preocupar.
Más aún a veces si uno anda tocando puertas, preguntando
a la gente si a uno le presta y no le presta.
Y uno dice, ¿qué puedo hacer ahora para poder pagar esto porque no tengo?
Y por eso que las personas se pueden preocupar.
A veces hasta las personas entran en demasiado estrés, depresiones,
porque no saben cómo hacerlo.
Pero aquí en este punto es bien importante, porque si nos damos cuenta,
nos habla de que Dios ya sabe que estas preocupaciones o que estas escasez o la
escasez o algunas otras cosas ya van a venir y ya sabe cómo resolverlas.
Pero como a veces nosotros estamos acostumbrados a nosotros resolver las
cosas por nuestras propias fuerzas, entonces obviamente nosotros nos
preocupamos porque también sabemos que no tenemos la capacidad.
Inclusive alguien que por ejemplo no tiene trabajo, a veces dice, es que yo no tengo
un título universitario, yo no me he graduado.
Entonces, ¿cómo lo voy a hacer yo para obtener un trabajo?
Porque obviamente él ve sus oportunidades según el régimen terrenal y obviamente
bajo este régimen terrenal va a costar encontrar trabajo por los requisitos y
demanda, más aún ahora con lo de la parte de la inteligencia artificial.
Pero cuando tenemos a Dios de nuestra parte y nos sujetamos a él, él ya sabe
nuestra necesidad, pero también sabe cómo nos va a proveer de esta necesidad.
Claramente, y aquí también entra una clave con el caso de Jehová Jiré, ¿verdad?
Porque aquí dice de la siguiente manera.
18.
En tus simientes serán bendecidas todas las naciones
de la tierra porque tú has obedecido a mi voz.
Y esto es muy importante, porque cuando nosotros a veces pensamos en Jehová Jiré,
es como decirle al Señor, Señor provéeme,
pero bajo mi manera y bajo mis circunstancias.
Pero cuando hablamos de Jehová Jiré, de aquel que ve por adelantado y ya sabe
cómo cubrir mi necesidad, yo me tendría que sujetar a la obediencia de lo que él
requiere, a la dirección que él necesita que yo haga para que se cumplan las cosas.
No bajo mi forma de pensar, sino bajo la forma de pensar
de él, porque él sabe de qué manera me va a proveer a mí.
Pero obviamente a veces nosotros no queremos entender esa manera.
Más o menos cuando el Dios saca al pueblo israelí de Egipto, Dios ya sabía lo que
iban a recorrer y lo que iba a proveerles, pero el pueblo andaba en otra mentalidad.
Por eso que se quejaba el pan del cielo, por eso se quejaba.
Y cómo es esta agua amarga?
Dios se las pasa a un agua dulce y hay muchas cosas que Dios les proveyó en el
desierto, cosas que eran de alguna manera magníficas porque no eran normales.
No era como viene Moisés, le pega a la peña, sale agua.
Cómo va a salir agua de una peña?
No fue que lo llevó necesariamente a un río o a un lago.
Igual manera, con un agua amarga que nadie más podía beber y Dios le da la respuesta
a Moisés que coloque, que doble las palmeras y el agua se
convierte en dulce o bueno, por lo menos fácil de beber.
O sea, nadie podía beber de esas aguas, pero Dios
hace que esas aguas ahora puedan ser bebibles.
O sea que Dios ya tenía provisto de antemano las
cosas que iban a suceder y la solución de las mismas.
Pero la mentalidad de las personas no querían hacer caso.
Más bien tenían incredulidad, tenían negativas, no
pensaban bajo la idea de lo que Dios puede hacer.
Porque ellos si hubieran bebido las aguas en lugar de decir a estas aguas tan
amargas y ponerse a contender, hubiera dicho
bueno, Dios tiene una solución para esto.
Sólo tengo que hacerle caso, sólo tengo que obedecer a lo que él dice,
porque él ya tiene la solución de antemano.
Y en este caso, por eso pongo la obediencia a la voz y también esta parte
de Jehová Yiré va más allá de lo que nosotros pensamos, porque cuando nosotros
regularmente hablamos de Jehová proveedor, lo regimos a un punto plenamente terrenal.
Y por eso también coloqué la parte de Abraham con la necesidad de su hijo,
porque era una necesidad de alguna manera terrenal también, porque eso es parte de
la tierra, es parte de cómo se vive debajo del sol.
Como dice Abraham, porque Abraham, pero como dice Eclesiastés, porque
Eclesiastés habla de eso, Ecclesiastes dice.
Que no sé de qué le sirve a alguien luchar y afanarse si no sabe a quién le va a
dejar su heredad, si será sabio o si será prácticamente necio.
Si es sabio, lo levantará grandemente o lo
aprovechará, pero si será necio lo destruirá.
Entonces, de qué me sirve a mí, dice Eclesiastés, esforzarme levantar
todo un imperio, pero si el otro lo va a destruir, de qué me sirve?
O estoy bajo la suerte que lo pueda levantar, algo así como David, verdad?
David se esforzó, le dio todo lo provisto para Salomón, hasta cierto punto Salomón
lo levanta, pero todo se destruye con Roboam.
Entonces, qué quiero entender con esto de que nosotros, nuestra perspectiva a veces
de Jehová proveedor, regularmente lo sometemos o lo vemos bajo un contexto
terrenal, con un contexto puramente de necesito comida, necesito pagar la luz,
el agua, el teléfono, necesito pagar tal cosa
o necesito que mi familia sea restaurada.
Muchas cosas, pero no estamos viendo lo que va más allá del
hecho de Jehová proveedor y regularmente lo he mencionado.
Verá, uno viene aquí a Guatemala o yo vivo aquí en Guatemala, pero si alguien viene a
Guatemala a otro país y uno de repente mira la tienda, dice Jehová, la
tortillería dice Jehová, uno va a una ferretería, dice Jehová.
Uno mira a veces los que enseñan a manejar el carro, dice escuela de manejo Jehová.
Entonces uno dice por qué se ponen Jehová, porque claramente ellos ponen sus
negocios, confiando que Dios les va a proveer para las cosas de sus negocios.
Entonces, ¿quién nos dice a veces a nosotros que la mentalidad de Jehová Jiré
o de Jehová proveedor o de Dios proveedor
está solamente sobre los contextos terrenales?
Y ciertamente Dios provee, porque obviamente lo hace.
Es la confianza que uno tiene y la Biblia que también
menciona que él es nuestro padre y se ocupa de nosotros.
Pero lastimosamente estamos solo viéndolo desde esta perspectiva muy corta sobre
esta preocupación del mundo como lo hemos estado viendo.
Pero si lo vemos acá en este contexto también.
Esto es un acto profético que hizo Abraham que iba a señalar sobre la profecía de que
Dios padre estaba brindando el cordero para el sacrificio.
Y cuando Abraham dice Jehová proveerá el cordero para sí, cordero para el
sacrificio, porque obviamente aquí nos está hablando una sustitución.
En lugar de que muriera Isaac, murió el cordero.
En lugar de que muriera, por así decirlo, la promesa que le dieron a Abraham,
murió el cordero.
Y por eso mencioné la pascua.
¿Por qué?
Porque el cordero nos sustituyó, el cordero pascual nos
sustituye para que el juicio no cayera sobre nosotros.
Por eso Cristo muere en la Cruz del Calvario.
Entonces, si nos damos cuenta, tenemos prácticamente, por así
mencionarlo, una deuda espiritual delante del Señor.
Todos nosotros teníamos una deuda espiritual con el Señor,
pero no estábamos preocupados por esa deuda de pecado.
Realmente, o sea, nosotros nos preocupan cuestiones, cosas de pagar la luz,
el agua, el teléfono, pero no nos preocupa pecar y pecar
e incrementar nuestra deuda de pecado delante del Señor.
Eso no nos afecta.
Inclusive con el banco, a veces la persona puede sacar dinero de la tarjeta de pedir
préstamos y le tiene miedo al banco cada vez que lo llama.
Hasta se pone a temblar porque el banco lo está llamando para cobrarle.
Pero delante del Señor tenemos deudas de amor,
deudas de pecado, y nosotros no nos preocupa.
Realmente nos viene, nos va y nos viene, por así decirlo, pero
esa deuda necesitaba ser cumplida, necesitaba ser cancelada.
Por eso también la semana pasada hablamos acerca de los
pecados y las acusaciones y cómo Dios nos defiende de eso.
Entonces había una deuda de todos los pecados.
Había una deuda de nuestra carencia y de amor.
¿Por qué menciono esto?
Porque Pablo dice en una de sus cartas que la única
deuda que tengamos sea el amar los unos a los otros.
Entonces, ¿qué pasa?
Nosotros le debíamos al Señor, pero no estamos preocupados por eso.
No estamos preocupados porque nuestros pecados sean cancelados, pero sí nos
preocupa que no podamos pagar el agua y el teléfono o algunos otros gastos,
que inclusive a veces son vanidad, ¿verdad?
Porque a veces uno compra cosas vanidosas, unos buenos zapatos caros de 2000,
que sabes que a veces uno hasta se queda con hambre
con tratar de andar cargando zapatos de marca.
Y después andan tronándose los dedos que no tienen para pagar o comprar comida o
para otras cosas porque en su vanidad compraron zapatos carísimos o qué sé yo,
algunas otras cosas y andan preocupados.
Pero la persona a veces no estamos preocupados porque
pecamos, porque ya tenemos una injusticia delante del Señor.
No lo consideramos, no lo vemos nosotros como una deuda, pero claramente Dios
anticipó, vio de antemano de que nosotros necesitábamos, no solamente tal vez para
la comida, los útiles o para pagar el agua, el teléfono o inclusive para otras
cosas que pueden ser, en este caso como habrán que no tenía hijos o que
necesitaban restauración familiar o muchas otras preocupaciones del mundo o como lo
que habla Jesús en Mateo 6, lo que es la comida, la vestimenta.
Dios ya sabía todo eso, lo había visto de antemano, pero también de antemano había
visto que la humanidad necesitaba que les proveyeran un cordero
inmutable para el perdón de los pecados de todos nosotros.
Él ya lo había visto y también él ya sabía Dios de antemano que el hombre,
a pesar de que se fuera a pagar por el
sacrificio expiatorio, iba a seguir pecando.
Porque obviamente nosotros sabemos de que después de
haberse aceptado a Cristo, después uno peca también.
O sea, uno es como que de repente uno ya quedó sin cometer ningún tipo de pecado.
Y lo vimos la semana pasada, que Juan capítulo 1 lo dice,
de que aquel que dice que no tiene pecado está mintiendo.
Entonces, nos damos cuenta que Dios vio de antemano, es decir, cuando el hombre peca
en el Génesis, en Adán, en Génesis 3 con Eva, Dios ya sabía lo que iba a pasar con
la humanidad y sabía que necesitaba proveer a un cordero para el sacrificio,
para expiar los pecados y para redimirnos a nosotros de la esclavitud del pecado.
El que no lo entiende somos nosotros y por eso Dios utiliza la obediencia de Abraham,
la figura de Abraham con Abraham y su hijo, para mostrarnos a través de lo que
iba a pasar en el reino de los cielos, mostrarnos terrenalmente para que nosotros
comprendiéramos lo que Dios iba a hacer con su hijo.
Que Dios iba a proveer el cordero, es decir, a su
hijo para nuestra salvación, nuestra expiación.
El había visto de antemano la necesidad y también le iba a cubrir, no solamente a un
grupo pequeño, porque la Biblia hemos visto que dice en Juan 2, en el primer
Juan capítulo 2, cuando menciona que no sólo pagó
por nuestros pecados, sino por los de todo el mundo.
También cuando hablábamos nosotros de lo que es el cordero pascual, decían que se
tenía que proveer un cordero de la casa paterna y si era mucho, se tenía que
reunir con el vecino para los dos comer del mismo cordero y que no sobrara.
Y hablamos como Dios, que es la casa paterna, nos dio el cordero que es
suficiente para todos, pero que nosotros no estamos viendo eso.
Y ahora claramente el cordero que es Jesucristo.
A quien que Dios está proveyendo a Jesús.
Vemos de que Jesús no sólo nos dio la expiación de los pecados, sino que también
nos abre la puerta para poder recibir del amor que no
teníamos, porque claramente nosotros están en este mundo.
Este mundo no tiene amor.
Este mundo no busca el amor.
El mundo busca relaciones realmente sexuales, no busca amor.
Por eso que hay personas, o en este caso con los géneros homosexuales, se conocen
como los pansexuales, y ellos dicen que el pansexual ama a cualquier persona.
Pero cuando ellos hablan de amar, no hablan de un verdadero amor,
hablan de tener relaciones sexuales con otras personas.
Llámese hombre, mujer y cualquier otra línea.
Entonces ellos están confundiendo el amor y están haciendo un
sinónimo de amor y relación sexual, pero eso no funciona así.
Entonces quiero que quieran entender con esto, de que
el hombre no tiene amor y se destruye entre familias.
Por eso dice la palabra que por...
Perdón.
Por la maldad que hay en el mundo, el amor de muchos se enfriará.
O sea que hay una gran maldad.
Que también dice la palabra que el padre contendrá
contra el hijo y la nuera contra la suegra.
Entonces habla de un problema en el mundo, en la humanidad, que no tiene amor.
Pero a veces nosotros queremos más un par de zapatos, un carro, una buena casa,
que amor o que fidelidad.
O algunas otras cosas espirituales como lo que puede ser la paz, la libertad,
la bondad, el consuelo y algunas otras cosas que
están ahí que son espirituales y que son necesarias.
Pero lastimosamente nuestra mente se queda solo en el ámbito terrenal.
Y cuando nos ofrecen a Jesucristo, que es la expiación de nuestros pecados,
que eso nos permite tener acceso a la comunión
con Dios Padre, es decir, el acceso al amor.
Por eso dice que nosotros amamos porque Él nos amó primero.
Es decir, que Dios nos proveyó de amor por medio de su Hijo.
No sólo la expiación de los pecados, sino que también el amor que necesitamos
para subsistir, la sabiduría, la inteligencia que necesitamos.
Y es y aún más que el mismo Jesús dijo yo iré a
mi padre y rogaré que les envíe al Espíritu Santo.
Y la Biblia dice que Dios derramó de su amor por medio del Espíritu Santo.
O sea, que Dios nos proveyó al Espíritu Santo porque
eso significaba tener el amor de Él en nosotros.
Pero también que nos ayuda para que perseveremos en la consagración,
porque Él sabía que nosotros no damos una.
No le atinamos, no damos en el blanco y por eso también nos suple a nosotros con
el Espíritu Santo para que nosotros caminemos en la
verdad, nos lleve la consagración a la santificación.
O sea, que vemos que el Dios proveedor no se rige al sentido terrenal, sino que Él
vio de antemano todas las cosas que habían de acontecer y Dios comenzó a proveer a su
Hijo del Espíritu Santo y de muchas otras cosas espirituales.
Inclusive también lo que los tratos y cosas que iba a tener con nosotros lo está
proveyendo de diferentes maneras porque sabe que el hombre lo necesita,
inclusive con lo que se conoce como los dones espirituales.
Porque Jesucristo dijo, si yo no hago sanidades y milagros y señales,
ustedes no creerían.
Es decir, que Dios permitió la manifestación de los dones que influían en
Jesús y también en la iglesia para que los
incrédulos creyeran, porque si no, no creerían.
O sea, que Dios también proveyó de dones.
Por eso que la iglesia debe tener dones, ministerios y operaciones dados por el
Espíritu para que la iglesia, perdón, para que el creyente, el incrédulo,
entre en salvación también.
Eso lo habla 1 Corintios 14, bueno, entre 12, 13 y 14.
Entonces Dios ya vio de antemano todas las cosas.
Dios provee a Jehová Jiré, según lo que estamos viendo.
Dios ya ve, o como dice el otro, pensó de antemano, consideró, buscó la
manera de suplirlo activamente antes de que todo sucediera.
Pero el mayor rasgo o el mayor fin es el hecho de Jesucristo, de que él nos provee.
Pero vuelvo, repito, lo hizo porque nosotros no
entendemos cómo funcionan las cosas espirituales.
Como Jesús, cuando Jesús vino a hablar acerca del reino de los cielos,
dijo el reino de los cielos es semejante a un sembrador que sale a sembrar y deja acá
la semilla y cae junto al camino en pedregales, espinos y en buena tierra.
Entonces, ¿qué pasa?
Jesús utilizó algo que era terrenal, que todos hacían,
para mostrar cómo funcionaba el reino de los cielos.
Entonces, ¿qué hizo el Padre en este caso?
El Padre muestra a través de Abraham y su hijo cómo él iba a suplir la necesidad del
perdón de los pecados, de que ya no íbamos a tener el juicio nosotros, sino que el
juicio iba a caer sobre el Hijo para que nosotros tuviéramos la abundancia de los
bienes espirituales, para que tuviéramos la heredad de los bienes espirituales.
Y ahí es donde entra el Espíritu Santo, porque la Biblia
dice que el Espíritu Santo es las arras de nuestra herencia.
¿Qué significan las arras?
Significa la garantía.
El Espíritu Santo vino por adelantado.
Es como, por así decirlo, es un adelanto de la
herencia que tendremos en el siglo venidero.
Entonces, ¿qué quiere decir esto?
Que Dios, a través de Abraham y a través de Isaac, ellos fueron, por así decirlo,
la parábola que nos mostraba lo que iba a acontecer en el Reino de los Cielos.
Que el Padre iba a proveer a su Hijo.
¿Para qué?
Para que nosotros ya no tuviéramos la deuda.
¿Para qué?
Para que ya no tuviéramos, por así decirlo, el castigo.
Pero también para que nosotros recibiéramos del amor, recibiéramos de la
sabiduría, recibiéramos del Espíritu Santo y recibiéramos todos los bienes
espirituales con los cuales fuimos bendecidos en
lugares celestiales, como dice Efesios capítulo 1.
Bienaventurado el Dios y Padre nuestro Señor Jesucristo, el cual nos bendijo con
toda bendición espiritual en lugares celestiales desde antes de la fundación
del mundo para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.
Entonces vemos de qué pasó desde antes de la fundación del mundo.
¿Pero cómo iba a venir eso?
A través de Cristo.
Nos proveen las cosas a través de Cristo.
Si Cristo no hubiera podido venir en la cruz, ¿cómo hubiera
podido desatarse todas esas bendiciones sobre nosotros?
Es decir, de que el punto principal no está en el dinero, no está en cuestiones
terrenales, sino que está en el Hijo, que es Jesucristo.
Y menciono esto, ¿por qué?
Ahí te lo voy a mostrar aquí, en este versículo.
Romanos 8, 32.
El que no negó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.
¿Cómo no nos dará también junto con él todas las cosas?
Y menciono esto también con Abraham, porque vemos de que a Abraham él le
interesaba a su Hijo, y por eso que él oró y pidió por su Hijo.
O sea, él no vio la cuestión como el caso de... sabía que había un esclavo,
pero no tenía ninguna relación, por así decirlo, que nació de sus entrañas.
Él necesitaba a su Hijo.
Es decir, que él importaba más a su Hijo que la herencia.
Y cuando Dios le pide a Abraham lo más importante para él, no le dice entrégame y
quémame toda tu herencia, o todos los bienes que tienes.
Le pidió lo que más amaba.
¿Qué es lo que más amaba?
A su Hijo Isaac.
¿Por qué?
Porque por él había luchado para poder engendrarlo y para poder darle su heredad.
Y cuando hablamos de heredad no estamos hablando necesariamente sólo de bienes
materiales, sino que de todo el ámbito espiritual que eso representa.
Entonces, ¿qué pasa?
Abraham dio a su único por aquel que había luchado, a aquel que había anhelado por
años, porque ciertamente Dios le prometió a Abraham a los 75 años.
Pero eso no significa que Abraham no venía a través de los 20, ¿verdad?
O a través de los 40 pidiendo por un hijo.
Y la confirmación vino a los 75 años de que le iban a Bruno y todavía tuvo que
esperar 25 años para que le dieran a su Hijo.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
De que Dios Padre, su amor estaba sobre su hijo.
Por eso la Biblia encuentra, dice, de tal manera Dios amó al mundo que dio a quien?
A su hijo unigénito para que todo aquel que en
él cree no se pierda, más tenga vida eterna.
Dice el que no negó ni a su propio hijo.
Creo que en la reina dice al que no escatimó ni a su
propio hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.
Como no nos dará también junto con él todas las cosas.
¿Qué quiere decir eso?
Obviamente nosotros no damos ciertas cosas.
Vamos por un ejemplo.
A veces pasa de que cuando uno tiene pagos que hacer, a veces vienen personas y le
dicen, mira, ¿será que me puedes prestar tanto que necesito pagar tal cosa?
Y uno dice, bueno, yo también, yo también tengo que pagar.
O sea, si tuviera más, te podría dar.
Entonces, ¿qué pasa?
Uno no le está dando a esta persona.
Porque también uno necesita.
Entonces uno no lo da porque uno necesita.
Pero si yo no escatimo algo, significa, bueno,
yo no tengo, pero te voy a dar lo que tengo.
O sea, tú paga, aunque yo me quede sin pagar.
Entonces me despojo de esto, que sí me va a servir porque tengo que hacer un pago,
pero me despojo de esto.
Y se lo doy a otra persona para que la otra supla su necesidad.
Y esto obviamente no estamos hablando que Dios
tiene una deuda, significa que Dios tenía un amor.
Y cuando uno ama a alguno, no lo suelta.
Y cuando uno tiene más una necesidad, una necesidad de amar, entre ambos,
¿cómo lo va a dar uno?
No lo puede dar.
Pero aquí habla de que el mismo Dios dio a su hijo.
No lo escatimo, no lo negó, lo está dando, a pesar que era todo para él.
Por eso que todo para Abraham, que era su hijo.
Y aún así él lo entrega, porque era una manera de Dios
hablar, de decir, miren, yo no escatimo ni a mi hijo.
Ahí lo entrego, lo doy para proveerles a ustedes salvación.
No necesariamente agua, luz, teléfono o alguna otra cosita.
No estoy diciendo que no sea necesario, pero lo que quiero entender es que por lo
que deberíamos preocuparnos, no estábamos preocupados, no nos interesaba,
pero Dios lo proveyó.
Y estamos hablando, como dijo Pedro, que no fue un pago que era oro o plata,
como vimos en el libro de Salmos.
Que el alma del hombre es carísima y de que nadie con todo el dinero del mundo
podría juntar dinero para el pago de una alma.
Y que Dios no nos rescató con oro y con
plata, sino con la preciosa sangre de su hijo.
O sea que él entregó lo más grande entre todos lo que podemos llamar en economía.
Porque claramente cada cosa tiene un valor.
El rubí, el jaspe, el oro, la plata, el cobre, todo tiene un valor, un precio.
Inclusive también cuando se habla de cuestiones químicas como lo que es el
oxígeno, el helio o el hidrógeno, dicen que el hidrógeno es uno de los
elementos que más abunda alrededor del universo.
A lo que voy con esto está de que lo más valioso era su hijo
y a su hijo lo dio para suplir la necesidad de los pecados.
Para suplir la necesidad de todo lo que había.
Es decir, Jehová proveerá se ve en la Cruz del Calvario.
No necesariamente cuando Dios me dio mi dinerito
para pagar la luz o el Uber o alguna otra cosa.
El Dios proveerá se ve en la Cruz del Calvario.
Jehová giré.
Cuando uno viene a la cruz, mira, Jehová giré.
Él vio de antemano cuando pecó a Adán que necesitamos redención y de antemano
dispuso en su plan proveer a su hijo para nuestra salvación.
Y también lo dice Jesús claramente.
Es decir, que Dios ya sabía que iba a entregar a su hijo y que iba a proveer de
un sacrificio para nuestra redención, porque no podíamos.
Hemos hablado los domingos de la redención, de que redención se tenía que
pagar para redimir a alguien de una esclavitud y liberarlo de esa esclavitud.
Entonces había que pagar algo, pero para pagarlo había que proveer de ello.
¿A qué se proveyó?
A su hijo.
Entonces, ¿por qué mencionó eso y por qué lo estoy constantemente hablando de esto?
Como aquí dice, ¿cómo no nos dará también junto con él todas las cosas?
Es decir, si nos han dado algo tan grande, tan
majestuoso, algo que podría ser difícil de despojarse.
¿Cuánto no más otras cosas?
Es decir, más o menos, vamos a poner un ejemplo, tal vez muy terrenal.
Si alguien tiene una mansión y esa mansión viene y la regala.
Solo así.
O inclusive alguien tiene una ioca, ahora ya no se
compran solo mansiones, sino que islas completas.
Si alguien viene y compra una isla y de repente uno
le puede decir, y como si nada, viene uno y se la da.
¿Qué pasa si yo le pido un vaso de agua?
Uno me va a estar tronando los dedos y yo voy a
decir, ¿será que me va a regalar un vaso con agua?
Si ya me regaló una isla, ¿cómo no me va a regalar un vaso de agua?
Porque una isla obviamente no es, por decirlo, un dólar.
Una isla son millones de dólares.
Entonces, si uno viene y se comienza, bueno, ya me regaló
la isla, pero ¿será que me regaló un vasito de agua?
Y uno va a tronarse los dedos temblando, ¿verdad?
Ahí preocupado, ¿será que me regaló un vaso de agua?
Y uno pasando hambre, tal vez de puro ayuno, como tres días, ¿será que me regala?
Es obvio que me lo va a dar, ¿por qué?
Porque si ya me regaló una isla, ¿no me va a dar acaso un vaso de agua?
O una bicicleta, por poner un ejemplo.
Estoy dando una idea en ámbitos espirituales o en este ejemplo,
porque a veces si a uno le pasa, Dios ya dio a su hijo,
ya dio lo más valioso, ¿me va a proveer las otras cosas?
¿Por qué me habré de preocupar?
¿Por qué me habré de estar preocupado si ya Dios ya sabe de antemano lo que habrá
de venir en mi vida y ya sabe cómo lo va a resolver?
¿Cuál es el problema?
Como vimos anteriormente, Abraham fue obediente a la voz.
Es decir, que a veces nosotros queremos que Dios nos
provea, pero no queremos ser obedientes a la voz.
Y eso fue lo que también pasó con Jesucristo, porque Jesucristo dice que fue
obediente hasta la muerte y muerte de cruz.
O sea que marca también proveedor con obediencia.
Es una guía, es una misma dirección.
Es decir, que como Él ya sabe cómo resolverlo, no significa que yo lo haga a
mi manera, porque si Él ya sabe lo que habrá de venir, ya sabe cómo pagarlo.
Y a mí me pasa igual a veces cuando va a ser
ciertos pagos y a veces hay ciertas complicaciones.
Digo, bueno, va a ser esto, esto y esto.
Ya tengo un plan trazado.
Pero si de repente alguien me dice ya a última
hora, mira, fíjate que necesito hacer esto.
Necesito que me ayudes a pagar esto otro.
Digo, hermano, por qué no me avisas antes de tiempo?
Ya tenía yo todo planeado y de repente me lo decís
a última hora y ya me arruinaste todo mi plan.
Entonces, qué quiero entender con esto de que nosotros
a veces queremos hacer las cosas a nuestra manera.
En lugar de hacerlo a la manera del plan que Dios ya tiene.
Entonces a veces nosotros no nos sujetamos a su plan.
Si nosotros como humanos vemos las cosas y planificamos, inclusive a veces cuando se
dan consejos sobre cómo arreglar las partes financieras, se habla que una de
las primeras cosas que tiene que tener es un presupuesto y también prácticamente
llevar el control para ver en qué se gasta y qué no se
gasta y tener un plan para ver cómo actuar en las cosas.
Inclusive yo cuando pasé unas cuestiones con la deuda, hablé con uno de mis jefes,
que él era... inclusive trabajó en un banco como líder o gerente, no sé qué.
Y lo primero que me dijo, mira, revisemos qué tenemos.
Vamos a hacer este plan.
Y él me dijo, mira, vamos a hacer este plan.
Porque él ya sabía, ya había revisado, ya había hecho.
Así salimos, inclusive en tantos años, con tanto de tasa y todo.
Entonces él sí es humano y que él fue experto
porque también tenía maestrías en economía y demás.
Y él tras un plan, cuánto nomás es nuestro padre.
Y no sólo el plan, sino que él ya sabe el problema, ya sabe cómo resolverlo.
¿Cuál es el problema?
Que nosotros no nos queremos sujetar al plan.
Queremos seguir haciendo lo que nos place, como nos place y cuando nos place.
Entonces, a eso es a lo que voy.
Jehová Jiré también tiene una relación con la obediencia.
Y esto es muy importante.
Y a mí me pareció, por lo menos a mí, sumamente maravilloso la parte de Jehová
Jiré, porque hay una relación de Jehová Jiré con Jehová como pastor.
Ahorita lo voy a mostrar acá y menciono esto por la obediencia.
Entonces, si se dan cuenta, vimos de que la palabra Ra es la palabra que se utiliza
para utilizar la unión entre Jehová, Ra como Jehová Jiré.
Por alguna razón, no sé por qué lo tiraron Jiré, pero la palabra que se utiliza Ra,
también como cuando habla de Jehová mi pastor, también se utiliza la palabra Ra.
Y lo interesante es de que en griego, pero en hebreo moderno, la palabra para
proveedor y la palabra para pastor se pronuncia
exactamente igual, aunque se escriba diferente.
Otra vez, se pronuncia exactamente igual en
hebreo moderno, pero se escribe diferente.
Y a mí me sorprendió de alguna manera cuando lo vi, aunque en hebreo antiguo sí
hay diferencias en la pronunciación, pero en
hebreo moderno no hay una diferencia entre ambos.
Ahora, ¿por qué lo menciono?
Porque si nos damos cuenta aquí, en los que pueden ver en mi pantalla,
está si no estoy mal la palabra Resh, la letra Resh, perdón, y la letra Je.
Y aquí está la letra Aleph, entonces por eso se llama Ra.
Entonces, ¿qué es lo que pasa?
Para la palabra pastor, son las mismas de inicio y de fin.
Es la misma Resh y la misma letra Je para la palabra pastor.
Lo que cambia acá es la palabra, es esta letrita, ¿cómo se llama?
Ayin.
Ayin es la única que cambia en el medio.
Solo esa letra cambia, la letra Ayin, si no estoy mal la leye.
Entonces, solo eso cambia para convertirla en pastor, la letra en medio.
Es decir que la letra Aleph es la 1 y la Ayin es la 16.
Pero repito, en el hebreo moderno se pronuncian igual.
Y me llama mucho la atención porque hay una relación, por lo menos en lo que yo
estoy viendo, entre el Jehová proveedor y Jehová mi pastor.
Porque dice la Biblia Jehová mi pastor, nada me faltará.
El pastor provee, pero para que provea, ¿qué tiene que hacer la persona?
Seguir al pastor.
Las ovejas no vienen y salen de un lado para otro, ¿verdad?
Las ovejas siguen la voz de su pastor.
¿Por qué?
Porque la idea del pastor es guiarlas y a las ovejas a un lugar donde alimentarse.
Por eso dice la Biblia Jehová mi pastor, nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar, confortará mi alma,
me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
Entonces, y dice adereza el mes adelante en presencia de mis angustiadores.
Entonces vemos claramente de que el pastor guía hacia dónde comer, hacia dónde beber,
las dirige, las apacienta.
Tienen que seguir la dirección del pastor, porque el pastor les proveerá el alimento,
les proveerá la bebida, les proveerá el descanso.
Pero tienen que obedecer.
Pero en este caso, que lo estoy mencionando, ¿por qué?
Porque Dios ya tiene un plan.
Ya vio de antemano, ya sabe cómo se soluciona.
El punto está sujetarnos a lo que él quiere, no a lo que yo quiero.
Y luego tenemos Filipenses 4, 19.
Mi Dios proveerá a todas sus necesidades conforme
a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Entonces, si nos ha dado su hijo, ¿no nos dará juntamente con él todas las cosas?
Pero también aquí entra alguien, alguien de la mano.
Pero yo ahora no me contesta, no me lo quiere dar.
También la habilidad es que nosotros oramos y pedimos maldad para nosotros mismos.
No haremos de esa manera porque no nos será dado.
Porque le dirá es que el mano piensa que como yo me compré un Lamborghini,
no tengo para comer.
Y yo no me quiero dar para la factura el Lamborghini.
Tal vez yo no quería que se comprara un Lamborghini.
Tal vez una su moto o tal vez un su carrito más barato.
Y le iba a sobrar para para para comprarse una su casa, otras cosas.
Pero hermano, yo soñaba con mi Lamborghini y como me tenía pisto lo compré.
Sí, pero no le preguntó a Dios si lo podía comprar o no.
Solo compró.
No se sujetó a la obediencia y ahorita
tiene escasez por comprar una extravagancia.
Realmente estoy poniendo ejemplos porque hay diferentes casos.
Entonces uno sigue a veces otras voluntades.
Sigue, por ejemplo, a otros pastores.
Cuando hablamos de otros pastores, no estamos hablando de gente terrenal, verdad?
Recordemos que hablamos en su momento.
Yo creo que hace un par de años, un par de años, un año casi.
De que también la muerte pastorea.
Así como la Biblia dice o serviréis a mamón o serviréis a Dios.
También cuando se habla de señoría o serviréis a Dios o serviréis a mamón.
Habla de un señorío, el señorío de mamón o el señorío de Cristo.
Cuando se habla de pastorado, también cuando se compara
a otro pastor o la Biblia compara a otro pastor.
Lo compara con la muerte.
Dios habla de que Dios es pastor.
Jehová, mi pastor, nada me faltará.
Pero también en el mismo salmo, creo que es el salmos en Proverbios,
dice porque la muerte los pastorea.
Entonces, qué quieran entender ahí?
Que a veces uno se deja pastorear por otras entidades
espirituales y no se deja pastorear por Jehová.
Porque cuando hablamos de pastor, porque todos decimos a veces, inclusive a
veces hay cuadros que uno pone en la pared y dice Jehová mi pastor.
Uno a veces se va a los comedores, a todo lugar y dice Jehová mi pastor.
Pero creo que sucede cuando se habla de pastor, se habla de obediencia también.
La oveja no sólo se va a correr para un lugar, tiene que
seguir la voz del pastor hacia donde el pastor la dirige.
Entonces, cuando hablamos de pastorado, también estamos hablando de obediencia.
No estamos hablando de pastores terrenales,
estamos hablando de Jehová como nuestro pastor.
Y a veces nosotros nos dejamos pastorear por la vanidad.
Ya compramos el último teléfono de moda.
Ya, ya estoy tranquilo, ya me siento en paz porque ya lo pude comprar.
Estaba haciendo cola, estaba viendo cuándo salía.
Así como cuando sale el último lanzamiento del
iPhone o el último lanzamiento del Samsung.
Y las personas ahí están ya viendo las características.
Ya salió tal cosa, viendo las características.
Y cuando sale aquí en Guatemala y se van a preguntar, lo dejan apartado.
Están preocupados, ansiosos cuando sale.
No más sale.
Ya está secado.
Ya estoy más tranquilo, ya tengo mi teléfono.
Entonces quiero quien nos está pastoreando la vanidad.
Y ellos se sienten tranquilos porque tienen.
Si no tienen teléfono, hasta se deprimen.
Ay, no he podido comprar este mi teléfono.
Me siento deprimido.
O agarran envidia porque el otro sí lo tiene y yo no lo tengo.
Entonces están siendo pastoreados por otra entidad espiritual.
No están siendo pastoreados realmente por Dios.
Entonces a lo que quiero concluir o la idea que quiero terminar de trasladar es.
Independientemente de la preocupación que tengamos, tenemos una respuesta en Dios.
Voy a llegar aquí, pero.
Aquí está.
Ya tenemos una respuesta en Dios como Dios proveedor.
Y esta provisión que nosotros tenemos, él ya lo ve de antemano.
Ya observó que íbamos a tener una necesidad y
ya sabe la manera en la cual se ha de suplir.
Y entre las más grandes necesidades que tenía en la humanidad era el perdón de los
pecados, es decir, la remisión o la redención.
Que esto es el perdón de los pecados por su sangre.
Yo ya lo vi, probó y se proveyó para eso que era carísimo.
Porque eso hablamos cuando hablamos de la preciosa sangre de Cristo.
No estamos hablando que es algo bonito, así como como que fuera bello,
sino que habla de que tiene un alto precio que es muy caro, es carísimo.
Por eso que en algunas traducciones de la Biblia
dicen no dicen amado, sino que es carísimo.
Por qué?
Porque nosotros somos un tenemos un alto precio.
Cuando hablamos en su momento, el libro salmo dice que la el alma de
la persona de alto precio, de alto costo y que Dios no sólo pagó por una alma,
sino que pagó por miles de almas en la cruz del Calvario para su redención.
O sea, cuán cara es si Dios proveyó esto tan caro que es la sangre de su hijo para
la redención de todos, que ya había visto de antemano esa necesidad y que suplió esa
necesidad no escatimando ese costo, sino que lo
cubrió pagando la deuda con por medio de su hijo.
Cuánto más las otras cosas que están en la tierra.
Pero a veces decimos no es que de plano Dios no puede, porque cómo va a ser
posible que va a suplir esta necesidad mía?
Él ya lo puede suplir, ya dio su hijo.
Si nos ha dado su hijo, no nos dará juntamente con él todas las cosas.
Y obviamente esto es para irlo a meditar, verdad?
Porque claramente sé que cada quien tiene sus
contextos de entendimiento y uno tiene que meditar.
Uno tiene que decir bueno, si el Dios me ha dado su
hijo, no me dará juntamente con él todas las cosas.
Entonces ya nos lleva a que nosotros tenemos una actitud diferente.
Tampoco es de que uno se quede durmiendo todo el día, verdad?
Sino que el punto es como dice Mateo 6.
Busca primeramente el reino de los cielos y
su justicia y las demás cosas serán añadidas.
Es decir que mi enfoque ya no es preocuparme, mi
enfoque es ver y velar sobre el reino de los cielos.
Porque él ya sabe lo que va a hacer, pero si yo no
escucho y no sigo su instrucción, entonces ¿cómo le hago?
Porque tengo que aprender a escuchar su voz, tengo que
aprender a ser obediente y por eso tengo que ir a orar.
Para tener la apertura, la dirección, la mansedumbre para seguir su obediencia.
Porque a veces cuando Dios nos da una guía, nos
da una directriz, a veces inclusive dudamos.
No, yo no creo que Dios me va a pedir que haga esto.
Mejor me voy para otro lado.
Entonces caemos a lo mismo, tomamos nuestra propia vía porque estamos viendo
nosotros de antemano y tomando una decisión basada en nuestros ojos.
Es como Lot, ¿verdad?
Lot vio que la ciudad que estaba viendo era
como el Edén de Dios y eso era Sodoma y Gomorra.
O sea que sus ojos lo engañaron y él se fue y tomó ese camino y lastimosamente el
final para él y su familia, inclusive para una ciudad, fue destrucción.
Y ahí salen los Moabitas, ¿verdad?
Después de eso, porque él se dejó llevar por sus ojos, por sus decisiones.
Entonces es mejor que veamos a Dios, que aunque Dios nos puede llevar al
desierto, porque Abraham prácticamente fue al desierto.
También, por ejemplo, el pueblo israelí Dios lo llevó al desierto, aunque no
veamos un Edén y ya vemos un gran desierto, pero después
de ese desierto nos lleva a Canaán, a la tierra prometida.
Pero en el caso de Lot, vio algo como el huerto del Edén,
según él, pero eso lo llevó después a una destrucción.
Entonces, por eso es mejor decidir.
Seguir a Dios, mejor ver y preguntarle qué es lo que tú quieres, qué dirección
necesitas, porque así él va a proveer por obediencia, claramente en su misericordia,
porque también uno le dice Señor, ayúdame, provéeme.
Pero también Dios nos puede decir, ya toma esta decisión, verdad?
Pero si uno no la quiere tomar y hasta que uno no la tome, no puede venir lo demás.
Como en el caso de Abraham, Abraham dio el hijo, ve y sacrifícalo.
Él lo hizo cuando lo hizo, le proveyeron.
Si él no lo hace, cómo va a venir la provisión?
Entonces vamos a orar para que comencemos a meditar y entender de que cuando
hablamos de proveedor es aquel que ve de antemano
y de que de antemano busca cómo suplirlo.
Y en este caso con Dios ya sabe cómo lo va a suplir.
No es sólo que ya me ponga a mi rodilla, Señor, provéeme, sino que él ya sabe.
Y eso nos pone nosotros más tranquilos, porque
ya sabemos de que él va a suplir necesidades.
Incluso yo lo he visto cuando he meditado últimamente acerca de mis trabajos.
Me he dado cuenta, yo he dicho gracias a Dios, porque yo nunca hasta cierto punto
me tocó como que andar consiguiendo trabajo
así muy a lo loco por meses o años, verdad?
Sino que mis trabajos desde un inicio se me
comenzaron a presentar desde mi universidad.
Inclusive en un caso que tuve, que tuve que renunciar a una empresa.
Al día siguiente de mi último día, casualmente
hablo con alguien que no había hablado.
Me ofrecen trabajo y entro a trabajar y otras cosas que me han ido pasando.
Y tú digo.
Cómo ha sido Dios de bueno que hay mucha gente?
Yo he visto que le ha costado mucho trabajo conseguir y todo.
Y yo siempre me ha suplido.
Y a veces inclusive yo me he preocupado porque a veces he
tenido exámenes casi de un de cuatro horas para mi carrera.
Y a veces yo me he preocupado antes.
Cómo lo voy a hacer?
Yo no me he podido preparar para esto.
Necesito mejorar en estas cosas.
Y a veces Dios me ha dicho mi nada.
Anda bravo.
En lugar de estar preocupado y por ponerte a estudiar
que solo te quedan dos días para través de una prueba.
Y de repente a veces me contratan sin ni hacerme pruebas.
En la última empresa donde yo estuve.
Me hicieron una entrevista en inglés como de 10 minutos o 15 y me contrataron.
No me hicieron ni examen, no me hicieron ni preguntas
rebuscadas, simplemente una pequeña llamada y contratado.
Entonces, pero obviamente también la Biblia
nos lleva a buscar primeramente el reino.
Pero a veces uno se comienza a tronar tanto los dedos
que se olvida del reino y se consumen preocupaciones.
Entonces la idea es buscar el reino.
Obviamente tampoco quiere decir que uno no
haga nada, sino que es buscar la provisión.
Primero he tenido si luego moverse, pero a veces se hace a la inversa.
Se consume tanto tiempo en querer hacer cosas
y se le da unos 5 o 10 minutos al reino.
Y a eso ni como para comenzar a arrancar.
Pero tenemos una confianza en él, pero involucra buscar primeramente el
reino, porque allí nos van a la instrucción.
Ahí se van a poder vencer obstáculos que a veces el enemigo coloca.
Entonces vamos a orar para que el Señor nos ayude,
para que nosotros conozcamos cada día más al proveedor.
No proveedor solamente, como ya mencioné, de trabajo o de pagar facturas,
sino que inclusive del amor.
Porque hay gente que se puede sentir sola, necesita compañía.
Hay personas que tal vez le han hecho daño y necesita restauración.
O algunas personas, hombres o mujeres, le han sido infieles y necesitan fidelidad.
Hay un sinfín de necesidades que Dios puede proveer.
Dios provee de fidelidad, de gozo, de paciencia, de compañía, de un montón.
Pero ante todo y primeramente nos ha proveído su Hijo Jesucristo.
Y si tenemos a Cristo, tenemos juntamente con Él todas las cosas.
Padre amado y bendito en el nombre de Jesús, venimos hoy
delante de ti sabiendo que tú eres un Dios proveedor.
Es decir, que ya ha visto de antemano
nuestras necesidades y ya sabe cómo suplirlas.
¿Por qué debemos de preocuparnos?
¿Por qué debemos nosotros de afanarnos?
¿Por qué debemos, al provocar que estas cosas nos afecten nuestra salud,
nuestra manera de pensar y demás?
Más bien, poner nuestra mirada en ti, el autor y consumador de la fe.
Que si nos has dado a tu Hijo, si has proveído esto que es carísimo,
que es la redención de nuestros pecados, el perdón de los
pecados, cuanto más proveerás para todas las demás cosas.
Te lo agradecemos amigo y Padre, en el nombre de tu Hijo Jesucristo, gracias.
Amén.
Ahora vamos a orar por las diferentes necesidades.
Como dice la palabra, mi Dios suplirá todas vuestras
necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Dios y Padre, venimos hoy delante de ti sabiendo que tú
ya sabes lo que necesitamos, ya sabes cómo puede proceder.
Pero de alguna manera también pedimos delante de ti que tú proveas nuestras
necesidades, que proveas de hogar, de trabajo, de amor, de justicia,
de tu Espíritu Santo, de paz, de gozo, de consuelo, de restauración, de alimento,
medicina, sanidad.
Y nos presentamos delante de ti sabiendo que tú
operarás y operarás, pero también tenemos que tener fe.
Tenemos que creerte y obedecerte para que podamos cumplir con tu mandato y llamado.
Porque puede ser que tú nos llames a creer, nos llames a ser esforzados y
valientes, nos llames a salir de la cobardía,
porque tú nos proveerás acorde a cada situación.
Tú sabes lo que harás, lo que irás a hacer, porque sabes cómo está la situación.
Te entregamos a ti la gloria, la honra, el honor, el poder y la alabanza.
Te pedimos hoy que nuestro corazón se alegre en tu
salvación y que podamos adorarte en espíritu y en verdad.
Te pedimos que envíe obreros a la Mies, porque
la Mies es mucha y los obreros son pocos.
Así que te damos a ti la gloria, la honra, el honor y el poder y la alabanza.
Pedimos por la vida y el huérfano, el anciano
y la anciana, el padre y madre solteros.
Guarda este país libre de todo cartel, pandillas, tratas, terrorismo,
hechicería, ideologías y otras cosas.
En el nombre de Jesús, guarda la niñez y la juventud de este país.
Pedimos, Padre, para que nuestro corazón se alegre en tu
salvación y para que podamos vivir conforme a tu verdad.
En el nombre de Jesús, Amén y Amén.
Vamos a orar, por último, por las personas que quieran aceptar o reconciliar con
Jesús, sabiendo que Dios ya proveyó al Cordero para nuestra perdón de pecados,
para pagar nuestra deuda.
Padre, en el nombre de Jesús, venimos hoy delante de ti, sabiendo que tú eres Dios
y redentor y que tú nos librarás de la muerte y de todo daño.
Venimos hoy delante de ti para arrepentirnos de todo pecado, para
confesarte como Señor y Salvador Jesús y de que Dios
Padre ha resucitado a Jesús dentro de los muertos.
Tenemos en él salvación, perdón de pecados y gracia delante de tus ojos.
Te agradecemos, Padre, por todo el amor y la bondad que has dado a nosotros.
Restaura todo lo que hemos destruido, guíanos en este camino a restauración.
Tú eres nuestro pastor, encamínanos.
Tú eres nuestro proveedor, provéenos de amor y de justicia y de restauración.
Queremos hoy ser liberados, sanados y restaurados en plenitud de gloria.
Y ayúdanos hoy a ser como Dios por la verdad.
Te damos las gracias, en el nombre de tu Hijo Jesucristo.
Queremos ser bautizados en agua, bautizados con tu Espíritu Santo y
participar de la Santa Cena en Cristo Jesús.
Amén.
Amén.