Amados en Cristo Jesús, Dios los bendiga.
Un fuerte abrazo.
El dÃa de hoy es el 9 de mayo del 2026.
Y por gracia de Dios estamos hoy aquà con ustedes a las 8.50.
Creo que me tuve un leve atraso de 10 minutos.
Pero tenÃa el pequeño problema.
Pero ya estamos aquà para continuar con la palabra del Señor.
Sabemos que hemos venido hablando con relación a lo que son las preocupaciones.
Enfocados en ese término de no te preocupes.
Y dando ciertos temas enfocados para la razón por qué no debemos preocuparnos.
Dando a entender que a veces Dios es nuestro auxilio, fortaleza.
Algunos otros consejos que por ejemplo da el apóstol Pablo.
Cuando me hemos visto filipenses.
Y hay varias situaciones en las cuales hemos enfocado esto.
Y también en ciertos casos por cuestiones que sobrepasan nuestras capacidades.
Y cuestiones que pueden parecer muy como situaciones del mundo.
Pero el dÃa de hoy vamos a hablar de algo muy especial de alguna manera.
Que es Jesucristo es nuestro abogado.
Y obviamente esto va enfocado en el sentido de las preocupaciones.
Porque obviamente a nosotros nos ataca el enemigo.
Y ataca a matar.
O sea no se tienta hasta cierto punto el enemigo para atacarnos.
Y tenemos que saber que tenemos un abogado en los cielos.
Ahora vamos a hablar para inicio.
Y que el Señor nos ayude el dÃa de hoy para continuar.
Porque recordemos que nuestra idea de hablar de estos temas.
Es enfocado en el reino de Dios y su justicia.
Y además de eso es porque hemos estado tocando la parábola del sembrador.
Y en la parábola del sembrador están los espinos.
Y los espinos, dentro de ellos entran las preocupaciones.
Las preocupaciones se le ganan las riquezas y los deseos de las cosas.
Entonces por esa causa es de que nosotros estamos enfocándonos
para cambiar de los espinos hacia la buena tierra.
Vamos a hablar.
Padre no me asustes.
Dame las gracias por tu bello y precioso amor.
Por tu salvación, por tu consuelo, por tu bienaventuranza.
Porque das fuerza a nuestras vidas, nos llenas de
fidelidad, nos llenas de gozo, nos llenas de pasión.
Nos diriges y nos ayudas para abundar en gracia y misericordia.
Y nos diriges para amarte, adorarte y contemplarte.
No nos dejas desamparados, sino que nos sustentas de amor y de verdad.
Nos suministras con tu EspÃritu Santo y nos guÃas hacia tu gracia.
Te agradecemos, Amado, por todo lo que has estado haciendo
en nosotros y lo que continuarás haciendo en nosotros.
Solo pedimos hoy que abra nuestro entendimiento
y que nos sostengas para ir en pos de ti.
Que podamos asimilar la palabra y permanecer en ella.
A ti la gloria, la honra, el honor, el poder y la alabanza.
Bendito eres, declaramos que no nosotros somos los
que van a nosotros, sino que tu nombre sea la gloria.
Por tu misericordia, por tu fidelidad.
Porque tú nos has hecho y no nosotros, a nosotros mismos.
Gracias eterno y amado Padre en Cristo Jesús.
Amén y Amén.
Muy bien, entonces vamos a comenzar.
Bueno, como ya mencionábamos, tenemos lo que es el
tema No te preocupes, Jesucristo es nuestro abogado.
Y una de las primeras cosas que hemos estado comenzando a hacer es leyendo
Marcos 4, 7 y el versÃculo 18 al 19 que habla
prácticamente del escenario de los espinos.
¿Esto por qué?
Por dar el contexto de lo que estamos prácticamente transmitiendo.
Ya que nos hemos enfocado nosotros en mostrar
por qué razón estamos tratando los temas.
Y uno de ellos es como hemos hablado de que nuestro primer enfoque en estos temas
de los sábados ha sido el reino de los cielos.
Y dentro del reino de los cielos Jesús lo habla
en Marcos 4, que es la parábola del sembrador.
Y en esta parábola del sembrador, Jesús dice
que el reino de los cielos es semejante a.
Nos muestra varios escenarios, lo que es junto al camino, pedregales y
espinos, donde el sembrador siembra la semilla y cae en esos escenarios.
Y obviamente también cae en un escenario que es de buena tierra.
Cuando cae en cada uno de ellos hay ciertos
problemas que no permiten que fructifique la palabra.
Por lo cual ya hemos tratado esos diversos temas con cierto enfoque claramente.
Y en este caso hoy hemos estado enfocándonos en los espinos.
Dice aquà Marcos 4, 7.
Otra parte que hay entre espinos y los espinos
crecieron y la ahogaron y no dio fruto.
Pues aquà nos muestra que no dio fruto.
¿Por qué?
Porque habÃa espinos.
Muy bien.
Ahora vemos el 18 y 19, que prácticamente esto serÃa, por asà mencionarlo,
la solución que Jesús menciona.
Entonces, ¿qué es lo que menciona Jesucristo?
¿Qué es lo que menciona Jesucristo?
Dice de la siguiente manera, cuando Jesús lo explica ahora.
Dice, otros son aquellos... perdón, esos son Marcos 4, 18 a 19.
Otros son aquellos en los que se sembró la semilla entre los espinos.
Estos son los que han oÃdo la palabra.
19.
Pero las preocupaciones del mundo y el engaño en las riquezas y los deseos de las
demás cosas entran y ahogan la palabra y se vuelve estéril.
Entonces Jesús ya nos menciona que los espinos se mencionan en tres cosas.
Preocupación del mundo, engaño en las riquezas y los deseos de las demás cosas.
Eso impide que fructifique.
Entonces, por eso nos hemos concentrado en la parte de no te preocupes para cambiar o
derrumbar las preocupaciones y poder hacer buena tierra.
Ese ha sido nuestro propósito, por eso siempre lo indicamos al principio,
que el tema, por eso está siendo enfocado ahora, para que centremos nosotros la idea.
O por lo menos ese es uno de mis objetivos.
Siempre lo repito en cada reunión porque tenemos que estar asegurados también como
algunas otras personas puede hacer que sea la primera vez que nos escuche.
Ok, ya hemos hablado de esto, pero siempre lo remarco al principio.
Ahora, vamos al punto del dÃa de hoy que es el que
quiero tratar sobre lo que es Jesucristo nuestro abogado.
Es decir, que la idea de que Jesucristo sea nuestro
abogado ayuda a que ya no encontremos preocupaciones.
Porque realmente ese es el sentido de los temas que hemos tratado.
Los temas que tratamos es dar a entender que tenemos
una solución en contra de las preocupaciones.
Entonces vamos a leer estos pasajes para que
el Señor nos dé su luz y nos aclare por qué.
Solo permita aquà una cuestión que se me está apagando.
Muy bien, entonces vamos acá.
Quiero decir, si hay baterÃa, que se me caiga el radio.
No me conecté.
Ok, perdón, creo que se desconectó mi computadora.
Perdonen aquà la demorita.
Ahà está, ahora sÃ.
Es que si no, nos quedamos sin baterÃa.
Listo, entonces, leamos esto de Juan.
Primero de Juan, capÃtulo 2, versÃculo 1 al 6, dice... 1.
Hijitos mÃos, les escribo estas cosas para que no pequen.
Y si alguien peca, tenemos abogado para con el Padre, a Jesucristo el justo.
2.
El mismo es la propiciación por nuestros pecados.
Y no solo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.
3.
Y en esto sabemos que lo hemos llegado a conocer, si guardamos sus mandamientos.
El que dice, yo lo he llegado a conocer, y
no guarda sus mandamientos, es un mentiroso.
Y la verdad no está en él.
5.
Pero el que guarda su palabra, en él
verdaderamente se ha perfeccionado el amor de Dios.
En esto sabemos que estamos en él.
6.
El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.
Ok, ahora veamos.
Aquà entra la pregunta, ¿qué tiene que ver
Jesucristo como abogado con las preocupaciones?
Y vemos el caso que está presentando Juan.
Y uno de los casos que está presentando Juan, es que tenemos un abogado.
¿Para qué existen los abogados?
Para defenderle algo.
Ahora, de lo que estamos viendo que menciona Juan, habla o se concentra en
muchos casos, mucho en lo que es imprimir en Juan.
Habla acerca del mandamiento y del pecar.
Y claramente la idea de nosotros como hijos de Dios, o como creyentes,
es que nosotros no pequemos.
Pero si en dado caso pecamos, tenemos a alguien que nos ayuda.
En el primer versÃculo, ¿verdad?
Hijitos mÃos, les escribo estas cosas para que no pequen.
Y si alguien peca, tenemos abogado con el Padre, a Jesucristo justo.
Ahora, ¿por qué esto es importante?
Y también, ¿qué tiene relación con las preocupaciones?
Porque para el que es creyente reciente, y también obviamente para algunos otros
creyentes que ya llevan años, el enemigo, una de
las primeras cosas que va a usar es la acusación.
Va a estar acusando a la persona si pecó, y le va
a estar diciendo que tal vez no sirve para nada.
De que él no está buscando a Dios, que realmente no ama a Dios.
O sea, el enemigo va a utilizar un conjunto de pensamientos o de situaciones
para atacar, por asà decirlo, a la persona que pecó.
Porque de alguna manera nosotros, en la perspectiva que tenemos,
en la búsqueda que tenemos hacia Dios, buscamos de alguna manera no pecar.
Aunque algunos ejercemos tal vez más presión, o somos mucho más exigentes,
podrÃamos ser más exigentes en el hecho de no pecar.
Y a veces, cuando fallamos, esa exigencia a veces como que nos rebotará.
Porque ya sentimos, volvà a pecar, yo no querÃa pecar, me esforcé para hacerlo.
Y aparte el enemigo se aprovecha y comienza a atacar.
Claramente algunas otras personas también tienen como
este sentido de que todas las cosas van a ser muy fáciles.
O también se acostumbraron a siempre a ser locos, que todo les salga bien.
Y cuando de repente en el evangelio fallan por
algún pecado, pues se acusan a sà mismos, se dañan.
El enemigo aprovecha la situación y comienza a ver ataques a la persona.
Y es algo que uno se enfrenta, o por lo menos yo me
enfrentaba mucho cuando de repente te habÃas pecado.
Y cuando hablamos de pecar, recordemos que
no estamos hablando solo de ámbitos sexuales.
Porque cuando alguien habla de pecados,
automáticamente se habla de pecados sexuales.
Pero no verdad, cuando a veces hablamos también de pecados, y cuando uno también
comienza el evangelio, o por lo menos en mi caso,
era como por ejemplo dejar las malas palabras.
De repente a uno se le sale una mala palabra y uno se enoja.
O tal vez uno tiende a ser demasiado airado.
O de repente a veces uno discute con las personas para ver quién tiene la razón.
Y cuando uno entiende que uno está moviéndose mal, uno le duele.
Porque me recuerdo una escena muy clara conmigo, cuando discutÃa con alguien,
y me di cuenta que tenÃa razón y que yo estaba como que haciendo las cosas mal.
En el sentido de no... me metà en necedad, estaba aferrándome a cosas.
Y dije, tiene razón, o sea, esta persona tiene razón.
Y prácticamente se me dolió, y me fui prácticamente, por asà decirlo,
a pedirle perdón al Señor, porque estaba actuando en necedad y otras cuestiones.
Entonces, cuando hablamos de pecados, por eso menciono que no estamos hablando
solamente de la parte sexual, sino que hay muchas cosas que pasan.
Porque uno quiere buscar agradar a Dios, uno quiere buscar hacer las cosas
correctas hacia Dios, pero sabemos que tenemos a una contraparte que es el
diablo, que es el acusador, aquel que nos acusa.
Entonces, él va a utilizar, obviamente, pensamientos,
diciéndonos cosas para que ya no nos acerquemos a Dios.
Algo asà como, mira, no vale la pena, Dios ya pagó su vida por ti, y tú no
puedes ni siquiera entregarte a Él, ni si no te esforzas.
Y va a usar, obviamente, yo solo ahorita estoy diciendo ciertas cosas, pero el
enemigo va a poder usar varias, dependiendo de los contextos de cada
persona, porque obviamente a cada persona le afectan diferentes cosas.
Entonces, el enemigo lo que hace es utilizar eso y comenzar a atacar.
Y algunas personas toman ciertas decisiones de apartarse del evangelio
porque fallaron una vez, o un par de veces, o en algunos otros casos continuamente.
Entonces, es interesante saber cómo, sabiendo que Jesucristo es la solución,
en lugar de eso se aparta.
¿Por qué?
Porque las preocupaciones que le invaden de que tal vez Dios se va airar conmigo,
Dios me va a castigar, Dios ya no me quiere, o Dios, ¿por qué esto?
¿por qué lo otro?
Entonces, esas son preocupaciones que invaden el pensamiento
de la persona que cree, o que está buscando agradar a Dios.
Y voy a mencionar aquà una leve definición de la palabra preocupación.
Aquà está.
¿Dónde lo tenÃa?
Aquà está.
Aquà ya la hemos visto, pero dice, la preocupación es una emoción
caracterizada por la inquietud, temor o ansiedad
ante un peligro potencial o situación incierta.
Implica una cadena de pensamientos negativos, a menudo incontrolables,
sobre el futuro.
La etimologÃa proviene del latÃn preocupatio,
significa ocuparse con antelación o antes de tiempo.
Hay otras definiciones, por ejemplo, en la lengua
española dice, acción efecto de preocupar o preocuparse.
Aquà lo dejaron igual.
No sé, ¿dónde estaba aqu�
Creo que lo habÃa visto.
Aquà está.
Punto 3 de preocuparse.
Dicen, dicho de algo que ha ocurrido o va a ocurrir, producir intranquilidad,
temor, angustia o inquietud.
Muy bien.
Entonces, obviamente, cuando no tiene todos estos pensamientos
de acusaciones, porque de alguna manera tal vez uno pecó.
Nos desalentamos, desanimamos y a veces inclusive hasta ni siquiera queremos ir a
la iglesia o inclusive leer la Biblia u orar.
O inclusive en algunos otros casos dice uno, pero ahorita pequé, ¿cómo me voy a ir
a presentar delante del Señor o delante de Dios para orar?
Y uno hasta se puede sentir hipócrita.
Es más, el enemigo podrÃa utilizar esa
situación que a veces nosotros mismos usamos.
Diciendo, ese que es hipócrita, ¿verdad?
Va a la iglesia y anda haciendo cosas malas.
Entonces el enemigo nos puede decir, mira ya
viste que eres un hipócrita igual que ellos.
De que estás buscando a Dios, pero también estás pecando.
Ya viste que sos un gran hipócrita, ¿para qué vas a ir a la iglesia?
Si la iglesia no deberÃa de ir porque no debe ser hipócrita.
Entonces todas esas cosas pueden llegar a que la persona ya no busque continuar.
Está preocupada de que está pecando y no sabe qué hacer, pero lastimosamente el
camino que va a tomar o que está tomando es más bien alejarse de Dios.
Si Dios murió en la Cruz del Calvario para que nos acerquemos,
no tiene sentido que nosotros cuando pecamos nos alejemos.
El enemigo ya pagó por las cosas y por eso voy a explicar acá unas cositas,
pero quiero mostrar el escenario de por qué
estoy tratando este tema o abarcando este tema.
De cómo el enemigo va a usar diferentes pensamientos, acusaciones y otras cosas
para que nosotros ya no busquemos a Cristo.
¿Por qué?
Porque recordemos también que cuando hemos leÃdo Lucas,
en su momento mencionaba de que estemos velando y alerta.
No sea que las preocupaciones nos impidan estar preparados para la venida de Cristo,
parafraseando un poquito cuando lo vimos en su momento acerca del caso de Lucas.
Entonces esto, en lugar de hacer que nos acerque
más a Dios, lo que hace es alejarnos más de Dios.
Yo he visto casos en mi poco relacionamiento, tal vez con personas
creyentes, entre una de ellas cuando yo recién comencé en el Evangelio.
Una persona que me decÃa que él no querÃa alabar a Dios, porque él decÃa,
es que yo pequé y me estoy castigando a mà mismo no alabando.
Yo decÃa, entonces lógico, porque la idea de alabar es que Dios también nos va a
liberar y pues él se merece toda la alabanza.
Entonces esta persona se estaba aparentemente
castigando, no buscando a Dios en alabanza porque pecó.
O sea, para mà es algo ilógico.
También otra persona me dijo una vez, mira lo que pasa es que me siento triste,
desanimado, entonces no quiero ir a la iglesia porque me siento mal.
Yo le dije, pero deberÃa ser lo contrario.
O sea, si te sientes mal, deberÃas ir a la iglesia porque Dios te va a ayudar.
Dice la Biblia que él cambia el lamento en baile.
Y también, pues obviamente en mi caso, también yo pasé por situaciones donde uno
a veces ya no quiere porque uno ha fallado o porque el enemigo lo acusa, que como
menciono, son cosas que cuando uno comienza en el Evangelio lo atacan demasiado.
Y cuando uno encuentra este versÃculo, por lo menos a mà me ayudó bastante,
1 Juan 2, cuando dice, hijitos mÃos, les escribo estas cosas para que no pequen.
Y si alguien peca, tenemos abogado con el Padre, a Jesucristo el justo.
Y yo me aferré a esto cuando a mà me pasaban situaciones, asà como recién
mencioné, no tanto el hecho de pecados sexuales, sino que a veces uno se les da
una mala palabra, uno actúa en necedad, en ira, en burla y otras cosas.
El enemigo entra y acusa.
Y pues uno se entristece, uno ya no quiere seguir.
Pero cuando uno se aferra a este versÃculo, cuando yo me aferraba,
yo decÃa, no, o sea, yo pequé ciertamente, pero abogado tengo delante del Padre.
Y eso me ayudaba a avanzar y me quitaba estos pensamientos de angustia o de
preocupación o de aflicción, como también
son sinónimos de preocupación o de ansiedad.
Y decÃa, no, tengo un abogado, o sea, ciertamente yo pequé, lo entiendo,
pero tengo un abogado, o sea, debo seguir, debo
avanzar, porque él me defiende delante del Padre.
Porque cuando uno mira los casos de los abogados, se conoce
como que está el abogado defensor y el abogado acusador.
Entonces el enemigo dice que él es el acusador, él nos acusa delante de Dios.
Entonces si hay un abogado que es el acusador, debe
haber un abogado que es el defensor, es el que defiende.
Defiende de qué?
De un delito.
Por ejemplo, cuando a alguien de repente lo atrapan, tal vez lleva droga,
o tal vez violó la ley de alguna otra manera, tal vez robó algo.
Entonces se lleva con el juez y obviamente están de un lado los policÃas y otras
cuestiones para decir, miren lo que pasa es que él robó, él hizo tal delito,
y por eso le piden de alguna manera a contratar un abogado, ya sea que lo dé al
Estado o que uno lo contrate, para que ayude a la persona que cometió el delito.
En algunos casos lo que se hace es, por ejemplo, decir, haz que lo que pasa es
que él es la primera vez que comete este acto, o él sufre de esto.
O sea, el abogado defensor busca la manera de interceder delante del juez,
dando a entender que sà cometió un delito, pero que le reduzcan la condena,
le bajen muchas cosas, o inclusive no lo metan a la cárcel, sino que tal vez le
paguen una fianza para liberar la carga del acusado.
Claramente esto está en el sentido de lo poco que conozco en el mundo de estos
casos, pero mi punto es que delante de Dios, cuando uno de nosotros peca,
en los cielos, por asà decirlo, se presenta este tipo de escenarios donde
el enemigo va a acusar y va a señalar delante del Padre, pero también además va
a estar el Hijo, Jesucristo, delante del Padre intercediendo por nosotros.
Más o menos podrÃamos ver el caso de Job, cuando dice que Satanás llega con Dios y
Dios le dice, ya viste a mi siervo Job, no hay ninguno como
él, y Satanás dice, sÃ, lo que pasa es que tú lo proteges.
Haz esto, haz esto y lo otro y verás como él te maldice.
Entonces ahà vemos como que un escenario que de alguna manera se nos puede
presentar, como el enemigo sabe nuestros comportamientos, sabe en qué andamos y
cómo le va a presentar a Dios, Padre, escenarios para
que nosotros fallemos, más aún si pecamos, ¿verdad?
Pero en este caso la Biblia nos enseña que tenemos a Jesucristo para defensa,
y eso por eso voy a leer desde el versÃculo 1 otra vez, dice, hijitos mÃos,
les escribo estas cosas para que no pequen, les escribo estas cosas para que
no pequen, y si alguien peca, tenemos abogado para con el Padre a Jesucristo.
Pero si alguien peca, ¿s�
O sea, la idea es de que no pequemos, pero si alguien peca, tenemos abogado.
Esto nos va a ayudar a liberar la carga, a liberar las preocupaciones y angustias
que el enemigo, pero obviamente también hay que creer en esto, pues, porque a
veces uno habla con las personas, le dicen, mira, Dios
es un abogado, nos defiende, pero y comienzan otras.
Pero lo que pasa es que yo y se pasan acusándose
y ayudan al enemigo para acusarse a ellos mismos.
Obviamente tampoco estoy hablando esto con encubrir el pecado, sino que estamos
hablando de que el enemigo nos va a buscar destruir a través de las acusaciones que
nos van a llevar a preocupaciones, angustias y aflicciones que nos van a
separar de Cristo o nos van a buscar separar de Cristo en lugar de que
nosotros, a través de entender que Jesucristo aboga por nosotros,
nosotros nos acerquemos más delante del Señor.
Porque es cierto que uno puede pecar, pero
obviamente también la idea es de seguir avanzando.
Y eso es una de las cosas que prácticamente habla Primera de Juan,
y por eso ahorita solo me estoy entrando al versÃculo 1, pero también hay un contexto.
Porque si aquà dice el 1, hijitos mÃos, les escribo estas cosas para que no
pequen, les escribo estas, ¿cuáles estas cosas?
Porque aquà estamos en el capÃtulo 2, significa que en el capÃtulo 1 dijo algo.
Entonces ahorita quiero avanzar, pero solo quiero dejar esto, vamos a
leerlo también, pero quiero dejar esto en este pensamiento.
Entonces, el mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo por los
nuestros, sino también por los del mundo entero.
Entonces aquà menciona Juan, dando a entender, miren, yo entiendo que la idea
es no pecar, o sea, nosotros buscamos no pecar, pero si alguno peca, hay un abogado.
Y luego da la razón del por qué es este defensor
o este intercesor Jesucristo delante del Padre.
Dice aquà en el versÃculo 2, el mismo, ¿quién el?
El llamado Jesús.
Jesús.
El mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo por los nuestros,
sino también por los del mundo entero.
Obviamente, aquà hay que ver qué significa propiciación,
para que nosotros podamos comprender a qué se refiere.
No lo puse en pantalla, pero dice de la siguiente manera.
Propiciación.
Dice, es el acto de apaciguar la ira o el justo juicio de Dios contra el pecado,
obteniendo su favor y reconciliación.
Hay otras definiciones como la RAE, dice, acción agradable
a Dios con que se le mueve a piedad y misericordia.
Dos, sacrificio que se ofrecÃa en la ley antigua para
aplacar la justicia divina y tener a Dios propicio.
Entonces vemos acá que dice que Jesucristo, a la hora de haber muerto en
la cruz del Calvario, lo que hizo fue aplacar
la ira que Dios tenÃa acerca de nosotros.
O sea que cuando uno cree en Jesucristo, ya no somos enemigos de Dios, ni lo que la
Biblia habla de éramos hijos de ira, sino
pasamos de ser hijos de ira y enemigos de Dios.
Ahora buscar ser hijos y amigos.
¿Por qué?
Porque el acto de la cruz de Cristo, de que Cristo murió en la cruz,
reconcilió a Dios con los hombres.
Y cuando uno acepta a Cristo, entonces hay una reconciliación.
Dejamos de ser enemigos para pasar a ser amigos.
Y claramente Dios también sabe que uno puede pecar y sabe por eso también de que
el mismo Dios colocó a un intercesor, alguien que mediara por nosotros.
Y claramente puso al mejor de todos, que es Jesucristo.
Entonces el mismo es la propiciación por nuestros pecados.
Entonces cuando uno peca, a veces uno entra en
preocupación, Dios me va a castigar, Dios será conmigo.
Entonces todo eso que viene y que también el enemigo alimenta, esto se va a quitar
entendiendo que hay una propiciación, que Jesucristo ya pagó por mis pecados,
presentes, pasados y futuros, pero que no va a servir de nada apartarme,
más bien acercarme y decir Señor mira, ciertamente pequé,
ayúdame a ya no seguir pecando, ayúdame a encontrar una solución.
Porque realmente la idea de Dios es salvar al hombre
del pecado, de la muerte y de la condenación eterna.
Entonces no tiene sentido que uno medio haga un error, porque obviamente nosotros
venimos para el Evangelio con el poder de Dios, pero también hay cosas que debemos
aprender, que tenemos ya nosotros a veces formadas en el alma.
Por eso dice el Pedro, de la vana manera de vivir que aprendisteis de vuestros padres.
Y luego dice, y desead como niño recién nacido la leche espiritual no adulterada,
dando a entender que la leche es la doctrina y que debemos
aprender a vivir en el reino, o sea, de por sà vamos a pecar.
Y por eso voy a hablar acerca de Juan 1.1, porque claramente
nos habla de esa pauta, de que somos personas que vamos a pecar.
Y pero tenemos una solución llamado Jesucristo, no para que nosotros habitemos
en pecado, sino porque la idea es dejar de estar pecando.
Inclusive el mismo apóstol Pablo dice, sean niños en la manera de pecar.
Es decir que hay cosas que uno no sabe que son pecado y uno termina pecando,
pero por inocencia, no por malicia.
Porque una cosa es pecar en inocencia, asà como un niño.
Un niño a veces no sabe.
O sea, el niño puede ir al mercado, agarra una manzana y se la comienza a comer.
Y la mamá ni se da cuenta y siguen avanzando.
En el lenguaje adulto eso se llama robar.
Un niño pensando en eso dice, voy a agarrar esto y me lo voy a comer,
sin saber que puede estar robando.
Pero en la mente del adulto dice, él está robando.
Y ella puede regresar preocupada con el señor que vendÃa la fruta.
Dice, mire, perdone que mi hijo tomó esta manzana y se la comió.
Aquà está el dinero.
Porque en la mente del adulto es un robo, pero en la mente del niño dice,
bueno, aquà qué bonita la manzana, me la como y me la llevo.
Porque él es inocente.
La mamá viene y le dice, mire hijo, no haga eso porque eso se llama robar.
Si usted toma algo debe pagarlo.
Entonces, el niño lo hizo en inocencia.
Y eso claramente nos pasó a nosotros de niño.
Por eso no me dijeron que a mi hermano.
Que mi hermano vio un bote de juguetes cuando era muy niño, ahà en la escuela.
Y como vio que los niños estaban agarrando los juguetes, él también lo agarró.
Pero se le olvidó dejarlo y se lo llevó para la casa.
Y le dijo a mi mamá, mire lo que están haciendo en la escuela.
Mi mamá, preocupada, regresó el otro dÃa.
Dijeron, mire, perdone que mi hijo se robó este juguete.
Perdone por eso.
Y la señorita dijo, mire, no tenga pena, son niños.
Ellos no tienen esa malicia.
Ellos no saben eso.
Entonces, para la mente de mi hermano, ah, qué bonito,
están dando juguetes, me los llevo para mi casa.
Pero en la mente de mi mamá, mi hijo se robó un juguete.
Entonces, hablo de este sentido por el hecho de la inocencia y de la madurez.
Pero también entender que hay una solución llamada
Jesucristo que aboga o intercede por nosotros.
Y que también ya lo hizo en la Cruz del
Calvario para que la ira de Dios fuera aplacada.
Y que ahora, cuando nosotros inclusive pecamos,
Jesucristo va a interceder por nosotros.
Porque él es la propiciación, aquel que agrada al Padre
y que por agradar al Padre, nosotros tenemos un favor.
Y ahorita también vamos a leer otros pasajes.
Sólo sobre nuestra situación de la base, por qué no tenemos que estarnos
preocupando en un mal sentido, angustiándonos.
Tenemos un reposo, tenemos un socorro, tenemos alguien que aboga, que nos ayuda a
seguir adelante a pesar de la gravedad de lo que podemos estar cometiendo.
Dice acá, y no sólo por nosotros, sino también por los del mundo entero.
Tres, y en esto sabemos que le hemos llegado
a conocer si guardamos sus mandamientos.
Cuatro, el que dice yo lo he llegado a conocer y no guarda sus mandamientos,
es un mentiroso.
Y la verdad no está en él.
Cinco, pero el que guarda su palabra, en él
verdaderamente se ha perfeccionado el amor de Dios.
En esto sabemos que estamos en él.
El que dice que permanece en él, debe andar como el anduvo.
Muy bien, entonces aquà nos da prácticamente un énfasis el hermano Juan,
o el anciano Juan, el apóstol Juan, sobre en qué enfocarnos.
Porque claramente hicimos este bloque de versÃculos.
Nos habla prácticamente en que en lugar de pecar,
deberÃamos estarnos enfocándonos en el mandamiento.
Que si no nos enfocamos en el mandamiento, obviamente nos va a llevar al pecado.
Por eso la idea de leer la Biblia y llorar, porque
eso nos va a ayudar a estar en el mandamiento.
O sea, en el amor.
Cuando alguien habla de mandamiento, piensa que es sólo seguir reglas y estatutos.
Pero realmente el mandamiento nos lleva a saber andar en el amor.
Esto lo explica la segunda de Juan, que amar
a Dios significa cumplir sus mandamientos.
Entonces, si uno quiere amar a Dios, tiene que buscar vivir sus mandamientos.
Y obviamente los mandamientos nos enseñan, nos dicen las situaciones.
No es sólo la idea de un precepto.
Por ejemplo, no matarás.
SÃ, ok.
Si uno sólo lo ve como no matarás, no me dejan matar a alguien.
Pero si uno comienza a entender el mandamiento,
dice ok, pero ¿por qué es que no debo de matar?
El mandamiento dice algo, pero yo también tengo que
entender la sabidurÃa detrás de ese mandamiento.
Porque si no, solamente voy a ser alguien que me fuerza a
no hacerlo, pero no entender por qué no deberÃa hacerlo.
Y hay un pasaje que Jesucristo menciona, creo que es en el libro de Juan, dice.
..
Todo lo que queráis que los hombres hagan con ustedes,
esto hagan ustedes, porque esta es la ley de los profetas.
Es decir, de que si yo quiero que me traten a mà amablemente o saludándome a mÃ
amablemente, yo lo deberÃa hacer con las personas.
Eso es lo que la Biblia menciona.
Entonces, si yo quiero que me traten amablemente, yo deberÃa tratar amablemente.
Entonces, si el mandamiento dice no matarás, o sea, yo quiero que me maten,
no, ¿para qué hoy voy a matar?
Entonces, ahà ya estoy entendiendo un poquito la
situación del mandamiento que Dios me está dando.
Ya estoy captando la idea de lo que Dios me está dando.
Pero si solo agarramos la idea del mandamiento sin entendimiento,
sin comprenderlo, eso es lo que ya se convierte en una religión.
Y por eso que algunas personas dicen, es que yo
no lo hago porque mi religión no me lo permite.
Entonces, no están comprendiendo la razón por la cual Dios dejó las cosas.
Porque Dios, cuando dice en Deuteronomio que cumplamos el mandamiento, dice,
porque esto es vuestra sabidurÃa y esto es vuestra inteligencia.
O sea, la idea de comprender el mandamiento es la que nos va a librar del pecado.
Porque claramente nosotros tenemos una idea en el mundo,
cuando venÃamos del mundo, un entendimiento en el mundo.
Pero cuando entramos en el reino de Dios, Dios nos quiere cambiar el entendimiento
de las cosas para que ahora vivamos bajo el entendimiento del reino.
Pero a veces nosotros no buscamos eso.
Entonces, menciono esto porque obviamente cuando uno peca,
a veces peca porque tiene un entendimiento en el mundo.
Entonces, cuando Dios nos habla por su palabra, lo que se dice en Juan del
mandamiento, nos da un nuevo entendimiento para dejar esa vana manera de vivir.
Nos enseña que es algo incorrecto y que obviamente debemos seguir avanzando ahora.
Y no solo luchar como que doblándonos el brazo para
no pecar, porque también hay cuestiones en el corazón.
Entonces, lo que quiero entender con todo esto
es que podemos pecar, pero tenemos un abogado.
Y eso nos va a ayudar a que nosotros nos calmemos.
Veamos más como un socorro, una salvación, una respuesta, un alivio.
En lugar de preocuparnos, afligirnos y recibir el conjunto
de preocupaciones y acusaciones que el enemigo nos va a dar.
Porque nuestra mente se va a quedar, por asà decirlo, a veces por toda esta
acusación, por todas estas situaciones que el enemigo nos coloca.
Nos quedamos prácticamente atrofiados, muy angustiados porque pecamos y ya ni
siquiera agarramos la Biblia, ya ni siquiera oramos.
Inclusive ni siquiera quisiéramos ir a la iglesia.
Y obviamente lo único que hace es apartarnos cada
vez más de Dios, que es prácticamente peor aún.
Porque aquello que nos alivia, que nos guarda, que nos protege,
ahora nos estamos apartando y únicamente estamos
utilizando el error que cometimos para apartarnos.
Pero Dios no busca eso realmente.
Dios no busca esa idea, sino que busca que nos acerquemos.
Por eso mencioné el primer versÃculo, ¿verdad?
Hijitos mÃos, les escribo estas cosas para que no pequen.
Y si alguien peca, tenemos abogados.
O sea, que el enfoque está en que no debemos pecar.
Y por eso nos están instruyendo para que no pequemos.
Pero si pecamos, tenemos un consuelo, tenemos un alivio a Jesucristo,
que ya hizo la propiciación por nosotros.
Y por eso voy a leer ahora el primer de Juan, capÃtulo 1, del 5 al 10.
Por eso mencionaba en el versÃculo 1, dice... Y por eso les escribo estas cosas.
¿Cuáles cosas?
Las que... en el capÃtulo 1 y las que vendrán en los otros capÃtulos.
Ahora vemos acá el capÃtulo 1, dice, versÃculo 5.
Y este es el mensaje que hemos oÃdo de Él y que les anunciamos.
Dios es luz y en Él no hay ninguna tiniebla.
6.
Si decimos que tenemos comunión con Él, pero andamos
en tiniebla, mentimos y no practicamos la verdad.
Pero si andamos en la luz, como Él está en la luz, tenemos comunión los unos con los
otros y la sangre de Jesucristo Su Hijo nos limpia de todo pecado.
Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a
nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.
9.
Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para
perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.
10.
Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos a
el mentiroso y su palabra no está en nosotros.
Ahora, este versÃculo del 5 al 10 nos da a entender a nosotros dos cosas.
Bueno, tres, ¿verdad?
El enfoque que viene hablando Juan.
Uno, que tenemos que aprender a andar en el mandamiento.
Dos, que el hombre peca.
Y tres, que el hombre tiene una solución a causa del pecado que es Jesucristo.
Y todo esto no se lo está hablando a no creyentes.
Juan le está hablando a creyentes, no se le está hablando a no creyentes.
Vuelvo y repito el versÃculo 5.
Y este es el mensaje que hemos oÃdo de Él y que les anunciamos.
Dios es luz y en Él no hay ninguna tiniebla.
Si decimos que tenemos comunión con Él, pero andamos
en tiniebla, mentimos y no practicamos la verdad.
Entonces, aquà nos está diciendo que ¿qué hay que hacer?
Practicar la verdad.
¿Para qué?
Para andar con Él.
Siete, pero si andamos en la luz, como Él está en
la luz, tenemos comunión los unos con los otros.
Entonces, ¿cómo se va a reflejar la comunión o el hecho de andar en la palabra?
Que también tengamos una comunión con nuestros hermanos.
Y la sangre de su Hijo nos limpia de todo pecado.
Ocho, si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos
a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.
Entonces, Él está aclarando que la persona peca.
Nosotros, como creyentes, vamos a pecar.
Obviamente, repito, no estamos hablando de pecados sexuales.
Estamos hablando de las diferentes causas que a veces podemos tener.
Puede ser necedad, falta de fe, burla, engaño, mentira, ocultar cosas.
Eso es un conjunto de pecados que a veces no los vemos.
Dice ocho, si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos
a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.
O sea, les está aclarando que hay pecado, que tenemos pecado.
Listo.
Tenemos que asimilarlo.
Ahora viene la situación nueve.
Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para
perdonar los pecados y para él limpiarnos de toda maldad.
Entonces nos está aclarando que alguien puede pecar, pero también la solución.
Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos.
O sea, que aquà no nos está hablando de acusarnos o de maldecirnos o de
castigarnos o de airarse y prepararnos para destrucción.
Aquà nos está mostrando una esperanza.
De lo que pasa si pecamos.
Aquà nos dice si pecan, Dios los va a destruir.
Si pecan, Dios los va a cortar con un hacha.
No dice eso.
Si pecan, Dios los va a volver anatemas o maldiciones.
No dice esto.
O sea, no dice que Dios les va a mandar un rayo y nos va a partir a la mitad.
Aquà dice si alguien peca, pero si confiesa su pecado, él es fiel y justo
para perdonar los pecados y para él limpiarnos de maldad.
O sea que nos está ofreciendo una solución, no una condenación.
No nos está acusando.
Juan está mostrando una esperanza, un consuelo, un
alivio para veces que nosotros cometemos un pecado.
Porque obviamente hay momentos donde por diferentes razones, tal vez no levantamos,
no oramos o tal vez salimos a la carrera.
Y todo eso a veces nos lleva a que no estemos preparados para enfrentar el dÃa.
Terminamos haciendo algo que no debemos y después regresamos destrozados,
angustiados y aparte con el cúmulo de acusaciones del enemigo.
Y decimos si yo no sirvo para ser cristiano, yo no sirvo para ser creyente,
mejor me voy a volver al mundo porque me iba mejor o porque esto y lo otro.
Y eso únicamente lo que hace es que el enemigo nos empuja, nos aparta,
porque realmente el enemigo sabe lo que significa el
pecado y lo que Cristo hizo en la cruz del Calvario.
Entonces Juan no nos está acusando, Juan lo que está haciendo es dándonos
armas, dándonos consuelo o argumentos o algunas otras cosas espirituales para
encontrar consuelo cuando a veces uno peca.
Entonces si confesamos nuestros pecados, no habla de retenerlos, no habla de
apartarnos de su presencia, más bien de acercarnos.
Porque si alguien confiesa algo que él hace, no se aparta, se acerca más.
Si confesamos nuestro pecado, él es fiel y justo para
perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.
Es como lo que muchos vemos sobre el hijo pródigo.
El papá no vino y cuando el hijo pródigo vino, si yo te dije que si te ibas con el
dinero te iba a pasar esto, te iba a pasar lo otro.
Pero como no me haces caso de que sos un necio.
No, no pasó eso.
Más bien el padre dice que lo acepta, lo abraza como vino.
Porque obviamente venÃa sucio, venÃa como que
fuera tal vez un méndigo y el padre lo acepta.
¿Por qué?
Porque el hijo pródigo sabÃa que habÃa pecado, sabÃa que dice he pecado contra el
Dios y contra mi padre y él regresa arrepentido.
Y le dice al padre que lo perdone.
Entonces si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo, asà como en la parábola.
Y luego le hizo fiesta, pero obviamente en la fiesta
no le iba a entrar sucio, lo primero le iba a limpiar.
Él es fiel y justo para perdonar los pecados y para limpiarnos de toda maldad.
10.
Si decimos que no hemos pecado, le hacemos al
mentiroso y su palabra no está en nosotros.
Y luego entra donde mencioné en capÃtulo 2, versÃculo 1.
Hijitos mÃos, les escribo estas cosas para que no peguen.
Y ahà luego es lo que ya leÃmos.
Entonces si nos damos cuenta del contexto del 1 y del 2, capÃtulo 1 y capÃtulo 2,
nos muestran los tres puntos.
1.
La práctica de la palabra de verdad.
2.
Lo que es el pecado.
Y 3.
Que hay un auxilio si uno falla de presentarse delante del Señor.
Y eso también lo señala Hebreos, capÃtulo 4, versÃculo 3 al 16,
dice de la siguiente manera.
No hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al
descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
14.
Teniendo pues un gran sumo sacerdote que trascendió los
cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe.
15.
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no puede compadecerse de nuestras flaquezas,
sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.
16.
Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos
misericordia y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
Ok, yo coloqué... podrÃa haber colocado eso en el versÃculo 16, pero coloqué el
versÃculo 13 porque aquà habla de algo muy importante.
Que a veces cuando nosotros pecamos nos tendemos a ocultar, por eso que a veces no
queremos ir a la iglesia, por eso que a veces no queremos leer la Biblia,
no queremos orar, no queremos ayunar o alabar o adorar,
porque nos estamos ocultando a causa de nuestro pecado.
Es como lo que le pasó a Adán y MarÃa.
Adán y Eva lo que hicieron fue comer del fruto prohibido, es decir, pecaron,
pero lo primero que hicieron fue ¿qué es?
Ocultarse.
Y porque venÃa la voz de Dios y dice ¿dónde estás Adán?
Y ellos se ocultaron.
¿Por qué se ocultaron?
Porque habÃa pecado.
Entonces, ¿qué es lo primero que uno hace cuando a veces uno peca?
Se oculta.
¿Por qué?
Porque uno no quiere ser castigado, está avergonzado.
Hay un montón de cosas, inclusive también
lo dice Juan capÃtulo 3, versÃculo 16 al 20.
Creo que no sé si es el 19 o el 20, que habla acerca de que el que hace lo
malo no se acerca a la luz para que sus obras no sean reprendidas, pero que aquel
que hace lo que es correcto, o lo que es bueno,
se acerca a la luz para ser aprobado por ella.
Entonces, por eso que a veces nosotros lo que hacemos es apartarnos.
Y obviamente, como lo repito, el enemigo también lo hace.
SÃ, mira, tienes razón, mejor ocúltate, mejor no vayas a la iglesia, que sos un
hipócrita, que sos esto, que no servÃs para ser cristiano.
Un sinfÃn de cosas que a veces no podrÃa enumerarlas
porque cada quien tiene contextos diferentes.
Pero aquà nos habla de que independientemente, inclusive también como
lo creo que lo dice David, aunque me fuera lo más
profundo de la tierra o a lo más alto, tú ahà estás.
O sea, no me puedo ocultar.
Pero lastimosamente lo que uno hace es buscar ocultarse.
No hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al
descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
O sea que no nos sirve realmente apartarnos de Dios.
No nos sirve correr para que no nos miren.
No sirve inclusive como lo hizo Adán, colocarse hojas de higo.
No nos sirve.
O sea, por más que hagamos cosas o que nos camuflajemos o que nos creemos cuestiones
bajo la tierra, Dios va a poder ver nuestra multitud o nuestros pocos pecados.
Lo va a poder ver.
Pero nosotros como humanos, pues obviamente nos vamos a buscar ocultar.
Vamos a buscar no exponerlo.
Y por eso que a veces no queremos orar, no queremos leer, no queremos ir a la
iglesia, porque todos esos actos nos acercan a la luz.
Cuando uno lee la Biblia no es solo leer letras, ya sea en español, inglés,
portugués o ruso, catalán o mandarÃn.
Porque eso solo son el sistema que el hombre ha creado.
Pero realmente cual, independientemente que sea mandarÃn, sea coreano,
suajili o español.
Independientemente de eso, uno se está acercando a la luz leyendo la palabra.
Uno cuando ora se acerca a la luz por medio de la oración.
Uno se acerca a la luz por medio de un cántico, por medio de una adoración.
O cuando uno va a la congregación, lo que hace es acercarse a la luz,
independientemente de los casos.
Entonces obviamente, como uno pecó, no quiere acercarse a
la luz porque no sea que nuestras horas sean reprendidas.
Pero no nos sirve de nada alejarnos, porque independientemente
estemos cerca o estemos lejos, Dios siempre ve el pecado.
Y alguien dirá, hermano, pero aquà me siento más acusado.
Pero no es mi idea.
Lo que quiero entender es que a veces nosotros
tomamos ciertas acciones por falta de conocimiento.
El enemigo, sabiendo esa falta de conocimiento, las usa en nuestra contra
para que nosotros tomemos la decisión de alejarnos más en lugar de acercarnos más.
14.
Teniendo pues un gran sumo sacerdote que trascendió los
cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe.
Ahora, ¿por qué mencioné esto?
Porque obviamente, como también mencioné acá, tal vez el nuevo creyente que tal vez
es el que más puede sufrir esta situación de las acusaciones.
Porque yo mencioné claramente que una de las primeras cosas que me pasó a mÃ,
y que he visto que le pasan a muchos, es este ataque del enemigo de las acusaciones.
Porque uno es nuevo, o sea, uno dice, bueno, pequé, no sé qué hacer,
ya no estoy preocupado, ya no quiero volver a pecar, ¿y qué hago ahora?
Y uno entra en este bombardeo.
Entonces, hay que explicar también esta parte.
Teniendo pues un gran sumo sacerdote, bueno,
¿qué hacÃan los sumos sacerdotes antes?
Y entre uno de ellos, pues habÃa un sumo sacerdote.
Estaban los sacerdotes y el sumo sacerdote, él lo
que hacÃa era buscar interceder delante de Dios.
Los sacerdotes, en general, un sacerdote lo que hacÃa era
el que ejercÃa la comunicación entre Dios y un pueblo.
Llamamos inclusive cualquier Dios, por eso que habÃa
el sacerdote de Dagón, por ejemplo, con los filisteos.
HabÃan diferentes sacerdotes que, en teorÃa, ellos deberÃan
conocer lo que hacÃa el Dios y mostrarlo al pueblo.
Entonces, las personas buscaban a los sacerdotes
para que les dijeran qué decÃa el Dios.
Entonces, en este caso, Jehová, nuestro Dios, colocó a un sumo sacerdote,
según la lÃnea irónica, para que intercediera
por el pueblo y por los pecados del pueblo.
Por eso tenÃa que hacer sacrificios continuos de la mañana
y de la tarde por la expiación de los pueblos del pecado.
Y aparte estaba la propiciación que se generaba cada año y otras cuestiones de
las cuales el sacerdote era quien recargaba todo eso.
Inclusive, cuando alguien pecaba, podÃa presentar un su corderito,
le colocaban las manos en la cabeza al cordero para transferir, por asà decirlo,
los pecados de la persona hacia este cordero.
Y el sacerdote lo sacrificaba para, por asÃ
decirlo, aplacar la ira de Dios con la persona.
Entonces, este sumo sacerdote se encargaba de que hubiera una paz y una comunión
entre Dios y el pueblo, porque tenÃan que regirse bajo la idea de lo que Dios decÃa.
Y por eso que el sacerdote enseñaba, instruÃa, capacitaba, intercedÃa,
oraba de diferentes maneras, porque inclusive cuando se hacÃa anualmente,
el primero pedÃa perdón por sus pecados y luego por los pecados del pueblo.
Entonces menciono esto por lo que dice acá, teniendo pues un gran sumo sacerdote,
es decir, teniendo a Jesucristo delante de la presencia
del Padre para que haya una armonÃa entre Dios y nosotros.
Y que si el antiguo sacerdote, que él se aplacaba la ira por los
sacrificios, por las propiciaciones, por los sacrificios continuos que hablé,
en este caso por Dios en el Antiguo Testamento, cuanto más Jesucristo que se
sacrificó una vez y para siempre y que con eso aplacó la ira de Dios Padre hacia
nosotros, que antes éramos hijos de desobediencia, hijos de la ira,
entonces claramente nos está dando esto.
Este versÃculo, al entender cómo funciona el sacerdocio, nos da la idea de una
esperanza porque hay alguien que interceda.
Inclusive lo podemos ver con el caso de Moisés, porque cuando Dios se habÃa irado
con el pueblo de Israel por la necesidad del corazón, porque ellos sólo quejándose
vivÃan por todo lo que hacÃan, Dios le dijo, mira, yo te puedo destruir
al pueblo, ahorita lo destruyo y te doy a ti y te coloco un pueblo más grande,
un pueblo más sabio, más entendido, le dijeron a Moisés.
Porque obviamente a Moisés a veces pensamos que los lÃderes o los ministros
van a tener un pueblo asà bien bonito, que no hacen
relajo, que no hacen escándalo, que todo dicen amén.
Pero no, el pueblo que le tocó a Moisés fue un pueblo testarudo, rebelde,
malagradecido y él era un ministro hecho y derecho.
Inclusive la Biblia lo muestra como el más manso entre los personajes de la tierra.
Entonces, mira, yo te lo cambio, o sea, te voy a dar un pueblo que va a ser
entendido, sea como que un mejor pueblo que el pueblo de Israel.
Y es que hizo Moisés, le dijo, arrepiéntete, no sea que tus enemigos
digan que los sacaste para destruirlos en el desierto.
Entonces Dios tenÃa una ira en ese momento y que le iba a ejecutar.
Pero ¿quién detuvo esa ira en ese momento?
Moisés.
¿Por qué?
Porque estaba delante de Dios.
Entonces, en este caso, el sumo sacerdote que es Jesucristo, que es más grande que
Moisés, está delante del padre y que tal vez el padre puede decir estallar en ira
porque uno pecó y dice están pisoteando la sangre de mi hijo.
Y el mismo Jesucristo le puede decir a Dios, padre, detente, padre, yo para él,
preso por él, aplaca tu ira para con él, porque
yo ya intercedÃ, yo ya hice la propiciación.
Estoy dando un escenario, pues, hipotético, porque obviamente uno no sabe
qué pasa, ya no sé, pero por las figuras de Moisés, del sumo sacerdote,
nos da una idea.
Entonces, ¿qué hace Dios?
Intercede por nosotros.
Y obviamente él también plantea los casos, algo asà como cuando se da la parábola a
la higuera que dice yo la cuidaré por un tiempo, la regaré y
la cuidaré y si no da fruto, pues ya podemos desarrollarla.
Es lo mismo que hace Jesucristo a mirar el pecado.
Yo voy a tratar con él, yo voy a hablar con él, yo le voy a enseñar a él.
Y si no pasa nada, pues ya tú actúa, Dios padre.
Entonces el sacerdote está actuando, el Moisés, por decir más grande que
Moisés, está actuando delante del padre y viendo qué hacer con nosotros.
Entonces aquà retengamos nuestra fe, es decir, que tenemos una esperanza.
Continuemos avanzando.
15.
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas,
sino que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.
Entonces Dios también colocó obviamente a los
sacerdotes humanos en el caso de Arón y los demás.
¿Por qué?
Porque ellos pecaron también.
Ellos sabÃan lo que sentÃa el pueblo y por eso ellos intercedÃan por el pueblo,
porque sabÃan lo que el pueblo sentÃa.
Es como en ciertos casos cuando alguien es polÃtico y la
persona dice que va a tratar con la progresa y otras cosas.
Y tal vez él nació en cuna de dinero.
Y si uno dice y esta persona que va a saber si él nunca ha pasado hambre,
nunca ha vivido y él diga que va a cumplir, va a quitar la pobreza.
Inclusive las decisiones que la persona toma o estos polÃticos se toman.
Dice uno, pero si eso es solo está beneficiando a las
personas que tienen más dinero y no beneficia a los pobres.
¿Por qué?
Porque obviamente él no ha tenido, no ha vivido en esa escasez.
Claramente una persona que vive en escasez
después agarra a través de un puesto polÃtico.
Él ya ha vivido por problemas, ya sabe qué pasa y te debo poner leyes o
algunas otras acciones porque él sabe qué
pasa a una persona que puede haber sido pobre.
Eso es cuando uno mira el caso de la polÃtica.
Y por eso que a veces se abota por algunos y por otros no.
Entonces en el caso de Jesús pasó.
Jesús sabe que es estar en la tierra con hambre porque la Biblia claramente
menciona que Jesús cuando estaba en el desierto tuvo hambre.
También Jesús se cansó y tuvo sed.
Por eso decir que le dijo a la mujer samaritana
dame del agua que hay en este pozo, dame de beber.
O sea, Jesús tuvo hambre, tuvo sed, tuvo cansancio,
fue tentado de diferentes maneras por el enemigo.
Sabe lo que significa ser tentado y todo lo que el
hombre puede pasar porque él estuvo un cuerpo de hombre.
Y por eso dice acá, porque no tenemos un sumo sacerdote
que no puede compadecerse de nuestras flaquezas.
Dios sabÃa qué significaba estar en este
cuerpo y los ataques y tentaciones del enemigo.
Y por eso él puede compadecerse de nosotros, sino uno que
ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado.
Él sabe lo que significa la loma de esta manera, la fuerza
del pecado y de las tentaciones que nosotros tenemos.
Y por eso que aquà entra ya la solución.
Por tanto, por tanto, la solución.
VersÃculo 13, 14, 15 nos muestra el escenario
del problema y la expectativa de solución.
Por tanto, por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que
recibamos misericordia y hallaremos gracia para la ayuda oportuna.
Es decir, por cuanto tenemos a un Jesucristo que aboga por nosotros o que
intercede por nosotros que la Biblia de las Américas, la versión de las Américas en
Juan 2.1, la palabra aboga o abogado lo ponen
como intercede o intercede por nosotros.
Entonces aquà dice por tanto, por tanto que por tanto que tenemos un abogado,
un sumo sacerdote, uno más grande que Moisés delante del
padre que intercede por nosotros o que aboga por nosotros.
Acerquémonos.
O sea, no dice que nos alejemos.
No dice que nos alejemos.
Dice que nos acerquemos.
Acerquémonos con confianza al trono de la gracia.
Para que recibamos misericordia.
Y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
En otros, por ejemplo, la reina Valera dice.
Acerquémonos con confianza al trono de la gracia para.
Para que recibamos socorro, para que cuando lo dice, entonces.
Habla de que si nos acercamos, vamos a recibir ayuda.
Pero si nos acercamos, no si nos alejamos.
Por eso que la idea del enemigo es alejarnos, no acercarnos.
Pero la idea de Jesucristo y del contexto o del personaje
de Jesús es aquel que nos va a ayudar a acercarnos al padre.
¿Por qué?
Porque él es la propiciación, porque él es el que ya aplacó la ira delante del padre.
Y nosotros lo podemos ver algo muy sencillo realmente.
Por eso que algunas cosas que utilizo y que claramente
no tampoco es que hombres inventen algo a su cara.
De que las de que uno puede entender la Biblia es con cosas que uno vive o
escenarios como por ejemplo Jesús utilizó la parábola de sembrador, que es algo
cotidiano que ellos tenÃan para explicar el reino de los cielos.
Entonces, cuando nosotros obviamente a veces nos hemos peleado con alguien.
Por ejemplo, vamos a dar cuenta que hay tres amigos y dos se pelean.
Hay uno que ancla a los dos y ese viene y va a hablar con el otro.
No, mira, tranquilo, si aquel solo estaba bromeando.
¿Para qué van a pelear?
Entonces viene este otro amigo y se va con el otro.
Mira, ¿por qué estás peleando con aquel hombre?
Si aquel te quiere perdonar, acérquense.
Entonces este sirve de ancla y reúne a los dos para que se pongan a cual va.
Abracen ese beso, dense el abrazo y trata hasta a
veces hasta soltar un chiste para aplacar el problema.
Y ya se vuelven otra vez a unir los tres.
Y ahà van los tres otra vez jugando o haciendo sus cosas.
Inclusive a veces mandan por mensajero.
Mira, dice aquel que esto y que lo otro.
Inclusive cuando uno a veces ve pelÃculas.
Mira, como yo no le hablo a aquel, decirle tal y tal cosa.
Y el otro dice nombre.
También porque aquà me cae mal decirle esto.
Hay un intercesor, alguien que está lidiando, que está
buscando aplacar, que se mantenga la comunicación.
Entonces eso es lo que hace Jesucristo.
O sea, claramente nosotros somos aquà los que fallamos.
Dios no falla, verdad?
Aunque a veces le echamos la culpa.
Pero lo que quiero entender es que Jesucristo
es el que está buscando la reconciliación.
Inclusive a veces con nosotros nos enojamos.
A veces decimos si es que tal vez Dios no es justo, que Dios no hace esto.
Viene Jesucristo por medio de su EspÃritu Santo y también nos dice mira,
no, pues a Dios es justo.
Dios te ama.
Pero nosotros a veces no pensamos bien las cosas y a veces nos quejamos.
Decimos Señor, por qué me pasa esto a m�
Que de plano no me querés?
Y son puras ridiculeces que uno dice, porque si ya Jesucristo murió en la cruz
por nosotros, que ya demostró su pleno amor.
¿Por qué a veces queremos que nos demuestren el amor dándonos algo como
dinero o un trabajo o algún tipo de cosa terrenal, un carro, una moto, para decir
que es que Dios ya me ama porque me dio mi carrito?
Es ridÃculo.
Si Jesucristo ya murió en una cruz, ya nos
demostró en la cruz del Calvario su gran amor.
¿Por qué queremos decir que demuéstrame tu
amor dándome un carrito, dándome una casita?
Eso es tonto.
Perdón que lo diga de esta manera, pero a lo que quiero entender es
Jesucristo busca que nosotros nos acerquemos a pesar de que hagamos pecado.
Esto nos da un alivio, nos da un consuelo, nos
da a nosotros una mayor expectativa de ayuda.
Y Dios lo sabe, por eso las palabras que utiliza, ¿verdad?
Recibamos misericordia.
¿A quién se le da la misericordia?
Aquel que falló, aquel que inclusive traicionó o no puede con una deuda.
Por eso que hay parábolas donde muestra que una persona debÃa mucho dinero y que
no podÃa pagar, que claramente por eso le iban
a meter preso y que iban a vender a su familia.
Y que dice que tuvo compasión y tuvo misericordia.
Le dijo, mira, te perdonan la deuda.
Ahà está, pues quedemos.
O sea, te perdonan la deuda porque si no, vamos a tener que vender a tus mujeres,
tus hijos, te vamos a meter preso.
No, mejor te voy a cancelar la deuda, ve libre.
Pero luego dice que esta persona, cuando encontró a otro que le debÃa menos,
no tuvo compasión con él, lo metió preso.
Y por eso que en la parábola se dice, mira, yo tuve compasión contigo.
Yo te hice misericordia, te perdoné todo eso y tú
con algo menor no pudiste tener misericordia de él.
Bueno, ahorita te vas preso tú y tu familia.
Entonces, lo que voy a estar de que en ese
escenario nos muestra la misericordia del perdón.
Uno tiene una deuda de pecados, pero Dios en su misericordia a través de
la sangre de Cristo y su sacrificio nos pagó la deuda.
Por eso que vemos en el primer Juan 2 2 dice
de que ya pagó por nosotros y por el mundo.
Entonces Dios tiene misericordia y por eso que Dios colocó a Jesús, porque sabÃa que
nosotros, después de haber aceptado a Cristo y a
ser limpiados, sabÃa que Ãbamos a continuar pecando.
O sea, Dios no es tonto.
Dios nos asegura de diferentes.
Y por eso yo también lo he explicado, que por
eso también Dios nos hizo hijos y nos engendró.
Porque si nos mantiene como creación, el nivel de castigo iba a ser más fuerte,
porque al hijo se le tiene más misericordia que al que no es hijo.
Si a nosotros a veces los familiares a veces nos hacen algo malo y uno dice
bueno, los perdonó porque tal vez son mi familia, se los estoy aguantando.
Pero una persona que no es nuestra familia, que nos hace algo malo o que tal
vez no tiene un buen carácter humano, uno no lo piensa
dos veces y hasta se aparta y lo bloquea o qué sé yo.
Y ya no lo quiere uno volver a ver.
Pero a veces cuando es familia, uno a veces les soporta
más, los guarda más, a pesar inclusive que son cae mal.
Uno a veces los llama, mira cómo están y trata de mantener esa comunicación.
Y también obviamente a veces a lo largo de la vida
uno ve la situación entre los padres y los hijos.
Por ejemplo, cuando yo iba a visitar las cárceles, ahorita no he ido tanto,
pero cuando fue para el COVID casi fuimos un año.
También cuando fue hace muchos años, fui casi por cuatro meses, iba de visita.
Uno ve cómo las madres van a visitar a sus hijos.
Y estamos hablando de gente que tal vez fue violadora, asesino y que las madres
van y se levantan a las cinco de la mañana, hace una gran cola para poder
entrar a las ocho de la mañana, si les va bien.
Y ahà van las mamás y las esposas.
Y qué gran amor es este, que estos muchachos hicieron este gran caos y que
las madres aún asÃ, aunque tal vez los hijos ni siquiera los tratan asÃ.
Ay mamá, mire, ¿por qué siempre me traes frijoles?
Me voy a traer pizza.
TodavÃa son unos malagradecidos dentro de la cárcel.
Y la mamá igual llega.
Obviamente llega porque su hijo lo engendró, verdad?
Por el otro ni siquiera lo voltea a ver y hasta le cae mal.
Pero al hijo le está llevando sus cosas, se levanta temprano.
Entonces yo cuando comencé a ver eso con el
padre, bueno, tal vez por eso nos hizo hijos.
Para aguantarnos, porque sabÃa que Ãbamos a también a cometer pecados y de que la
mejor manera de dar misericordia para nosotros es volvernos hijos.
Porque al hijo se le tiene mucho más misericordia que al que no es hijo.
Si no hubiéramos ido, imagÃnese el nivel de condena y podemos poner el caso de los
ángeles, porque a los ángeles no los considera hijos.
Ellos pecaron y fueron destituidos.
No, como dice la Biblia, no socorrió a la descendencia.
Pero no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham.
Entonces, ¿por qué nos tuvo nosotros misericordia y no a los ángeles?
A lo que quiero entender es el punto de la misericordia.
Dios no busca rechazarnos, que es lo que nos
da la idea del enemigo, o que nos alejemos.
Más bien todo lo contrario, acerquémonos.
Dios está dispuesto a ejercer misericordia, a dar solución.
Por eso dice, hallemos gracia para la ayuda oportuna.
¿A quién se le da ayuda?
A alguien que está pasándola mal.
Hagamos de cuenta, si alguien tiene un millón de dólares y tiene un montón de
empresas alrededor del mundo, yo no le voy a ayudar para que compre una botella de
agua pura, porque él podrÃa comprar miles de millones de
botellas de agua pura, porque él tiene todo el dinero para eso.
O sea, yo no lo podrÃa ayudar, pero soy una persona que
tal vez no tiene ni siquiera, qué sé yo, vive en la calle.
Entonces yo lo puedo ayudar con comprar una botella de agua pura, porque lo necesita.
Inclusive le puedo dar una casa.
Entonces a él se le ayuda porque lo necesita.
Entonces estos versÃculos nos ayudan a entender que
nosotros vamos a pecar y que de alguna manera pasa.
Ese es el motivo, porque no es la idea que uno esté pecando.
Y por eso lo aclara también Juan, de que debemos vivir en el mandamiento.
Pero van a haber momentos en los que el enemigo nos logra
alcanzar, que no está en nosotros practicar el pecado.
No está en nosotros hacerlo diario, sino que por mantenernos en el
mandamiento, por buscar la comunión, de repente nos podemos descuidar,
de repente nos alcanza, pasa algo y pecamos.
No nos destruyamos, no le abramos puerta al enemigo para que alimente las acusaciones.
Más bien acerquémonos con confianza y decir, señor,
mira, perdóname, me descuidé, hice algo que no debÃa.
Más bien vengo para hallar misericordia y para el oportuno socorro.
No nos habla de alejarnos.
Y por último, quiero hablar acerca también de la otra contraparte, porque ahorita
estamos mostrándolo como que nosotros fuéramos el punto del escenario principal.
Yo estoy buscando a Dios y estoy, por asà mencionando, buscando perseverar.
De repente peco porque pecar no es bonito, o
sea, duele y duele bastante cuando uno peca.
Y como vuelvo a repetir, no estamos hablando solo de pecados sexuales,
porque yo ya hablé hace mucho tiempo de la universidad, que yo
tuve una discusión con alguien y dije, al final tiene razón.
Y me dolió tanto de entender que yo no tenÃa la razón y de que la otra persona,
que no era ni creyente, tenÃa la razón.
Y me dolió un montón que me fui tan triste hasta para llegar
a mi casa, porque tenÃa que pasar la universidad a la casa.
Y decÃa yo, no sé, me duele tanto que no me puedo
desahogar, no me puedo echar a llorar en el bus, decÃa.
Asà que me recordé que habÃa una iglesia cerca de mi casa y dije, me voy a bajar.
Me toqué la puerta de esa iglesia porque estaba
cerrada, creo que era un dÃa miércoles o jueves.
Yo solo toqué la puerta de la iglesia, el pastor salió y me dijo, ¿qué necesita?
Yo entré nada más, no le pedà ni siquiera permiso.
Me postré en el altar de esa iglesia, porque obviamente la iglesia era pequeña,
era prácticamente el parqueo de un carro con un púlpito.
Y yo me eché a llorar prácticamente ese dÃa.
Y el pastor obviamente preocupado porque no sabÃa qué estaba pasando.
Yo solo toqué, entré y me tiré ahà a llorar.
Y también salió la esposa.
De ahà me hablaron de algo y gracias, hermano.
Y me fui porque no aguantaba.
Y vuelvo, repito, no fue por algo sexual, simplemente fue
que entendà que yo me estaba moviendo en necedad, en ira.
Y de que yo me golpeó tanto esta idea de que yo deberÃa dar el ejemplo.
Yo deberÃa ser más humilde.
Estoy muy altivo y me pegó muy fuerte y me dolió tanto entender eso.
Que obviamente eso también me ayudó a cambiar.
Pero lo que hoy está de que no es solo el hecho del sentido del pecado sexual,
porque uno también hay otras cosas que pasan.
Y de que el pecar duele.
O sea, no es a veces.
Pues uno de estas tiene el corazón duro, pero duele
y es uno no quiere estar pecando, pero a veces pasa.
Y tú, pero tenemos esperanza, tenemos ayuda, tenemos solución en Cristo Jesús.
Pero en este caso también está el otro escenario.
El escenario está de que de repente nosotros vemos otras personas que también
pecan, que también están viviendo cosas y que a veces nosotros
decimos que Dios le va a tener misericordia a este muchacho.
¿Qué puedo hacer?
Porque obviamente uno ya tal vez ha logrado aliviar o sustentar estas cosas y
a veces uno no sabe cómo va a pasar con otras personas.
Y por eso que quiero leer este versÃculo.
1 Juan 5, el 3 al 17, dice Estas cosas les he escrito a ustedes que creen en el
nombre del Hijo de Dios para que sepan que tienen vida eterna.
14 Esta es la confianza que tenemos.
Delante de él.
Y esto me gusta bastante, pero aunque lo detenga acá, porque en ambos casos en
hebreos, como aquà en Juan dice, habla de confianza, acercados con confianza.
14 Esta es la confianza que tenemos delante de él, que si
pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, él nos oye.
15 Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos,
sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho.
16 Si alguien ve a su hermano cometiendo un pecado que no lleva a la muerte,
pedirá y por él Dios dará vida a los que cometen pecado que no lleva a la muerte.
Hay un pecado que lleva a la muerte.
Yo no digo que se deba pedir por ese.
17 Toda injusticia es pecado, pero hay pecado que no lleva a la muerte.
18 Ok, esto es para mà es uno de los versÃculos
más sorprendentes que yo he leÃdo en la Biblia.
19 Porque también a mà me dio como un alivio cuando yo leà este versÃculo.
20 Porque uno sabe que uno tiene personas que no son a tanto a familiares y amigos
que no creen en Cristo y que obviamente pecan.
21 O tal vez inclusive hermanos en Cristo que pecan y que a veces nosotros
utilizamos este tipo de versÃculos como que si pedimos
cualquier cosa conforme a su voluntad, él nos oye.
22 La gente pide casas, carros, premios, puntos.
23 Que lastimosamente nuestra mente humana que a veces anda
buscando lo terrenal y carnal y no necesariamente lo espiritual.
24 Pero cuando vemos el contexto de este versÃculo, nos habla de cómo nosotros
podemos pedir por otras personas para que Dios les perdone sus pecados.
25 Y sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos.
Sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho.
Entonces él está dando como que una introducción, algo
sólido y fundamental para lo que habrá de mencionar ahora.
Está como preparando el terreno.
16 Si alguien ve a su hermano cometiendo un pecado y está hablando de creyentes,
porque en el versÃculo 14 también habla de creyentes, aquellos que creen.
17 Si alguien ve a su hermano cometiendo un pecado que no lleva a la muerte,
pedirá, pedirá, intercede y por el Dios y por el Dios dará
vida a los que cometen pecado que no lleva a la muerte.
18 Hay un pecado que lleva a la muerte.
Yo no digo que se deba pedir por eso.
O sea que aquà nos da a hablar de otro tipo de esperanza, porque en el principio
hablamos de una esperanza que uno tiene
porque uno pecó y nos ayuda a acercarnos más.
19 Esta esperanza habla de aquellos que pecan y
que están pecando, llámese hermanos en Cristo.
20 Inclusive y que Dios nos está diciendo, miren, hay esperanza por sus hermanos,
porque si cuando hablamos en Juan 1 1 que
habla de que nos amemos los unos a los otros.
21 Significa que si yo me mi hermano, no quiero que él esté pecando y que afecte
a Dios y que afecta a la congregación o a nosotros como hijos de Dios.
22 Entonces yo puedo orar por él.
Porque lo amo, no quiero que siga pecando.
23 Y no quiero que se aleje de Dios.
Entonces hay una esperanza del padre diciendo,
miren, oren por él para que él no se aparte.
24 A veces él está recibiendo los ataques.
Por eso mencionan los ataques del enemigo, las angustias, las preocupaciones.
25 Él no sabe qué hacer, porque tampoco uno se puede meter en la mente de él.
Y a veces, como mencioné, a veces uno le dice a la gente, no me confÃa en Dios.
26 Y la Biblia dice y a uno es más hasta uno le puede pasar las prédicas.
Y la gente todavÃa se vuelve culpable y se
angustia y como que hace oÃdos sordos a eso.
27 Y no quiere creer y sigue creyéndole al enemigo.
Yo digo porque me ha pasado cuando yo fui a la cárcel.
28 Me recuerdo que hablé con una persona, me estuve casi dos horas, creo yo.
29 Le saqué la Biblia y le comencé a leer los pasajes estos de Juan y otras cosas.
Y me fui asà con él paso a paso.
30 Y después aún todavÃa decÃa lo que pasa hermano es que yo peco.
Y yo le decÃa, mira te estoy llevando dos horas
explicándote esto y me salÃs con lo mismo.
31 Le iba a decir verdad, pero las personas a veces no quieren creer,
como que se quieren aferrar a ese sentido de
culpa o ese tipo de cosas y creer en el enemigo.
32 Entonces qué puede hacer uno?
Uno no puede seguir hablándole de alguna manera porque no le están entrando las
cosas, pero sà puede uno interceder, orar por ellos.
33 Y la palabra nos dice esta nuestra confianza de que si pedimos por los
pecados de él, Dios los va a auxiliar a ellos.
34 Por aquà lo está diciendo ahora y por él Dios dará
vida a los que cometen pecado que no lleva a la muerte.
35 Hay un pecado que lleva a la muerte y yo no digo que se va a pedir por eso.
36 Entonces no a mà cuando leà esto dije me da mucha esperanza porque uno
obviamente ve a creyentes que han pecado a la familia
que ha pecado a los que tal vez uno acaba de conocer.
37 Y digo bueno, si Dios me ha perdonado a mà y me da la esperanza de ser socorrido,
no sólo me da esta esperanza a mÃ, sino que me da la esperanza de que si yo
pido por otro que tal vez está en la misma
situación que yo o peor, Dios lo va a auxiliar a él.
38 O sea, vemos el gran nivel de esperanza que Dios da y de socorro.
¿Por qué?
Porque tenemos un abogado en los cielos.
Tenemos alguien que hizo la propiciación, que ya pagó por nuestros pecados y por los
del mundo y por lo tanto podemos pedir por nosotros y por los demás.
39 Y esa claramente es la idea de un sacerdote también, ¿verdad?
Porque si Jesús es el sumo sacerdote, nosotros somos sacerdotes y eso lo hemos
explicado también los dÃas sábados en el otro bloque cuando hablamos ya creo que
fue el año pasado sobre todo lo que es el sacerdocio, lo hablamos en ese momento.
40 Pero lo que hoy está de que es muy bello
saber y entender cómo Dios está dando soluciones.
Dios está dando consuelo, esperanza y aliento para perseverar en el evangelio,
que Dios no sólo fue como que haya dio a mi hijo una cruz y se lavó las manos,
no fue asÃ, sino que él sabÃa lo que iba a acontecer después de la cruz con cada uno
de nosotros y todo el auxilio que él da, porque el auxilio no sólo fue el hecho de
que Jesucristo murió en la Cruz del Calvario, sino que también, aparte de su
sangre, se fue manifestado el EspÃritu Santo.
Porque yo he mencionado mucho esto, el EspÃritu Santo no nos fue dado sólo
porque sÃ, sino cuál es la idea de entender acerca del EspÃritu Santo y una
de las cosas que hemos mencionado es de que los espÃritus que nosotros conocemos
como espÃritus tienen una función y esta función regularmente
se le da a su nombre, por ejemplo, espÃritu de fornicación.
¿Qué significa?
Que este espÃritu va a incentivar para que alguien fornique.
Si hablamos de espÃritu de murmuración, es que este
espÃritu va a llevar a la persona a que murmure.
Son espÃritus que actúan, por eso que la Biblia habla de discernir los espÃritus,
de que este espÃritu está actuando para moverlo,
por eso habla de los espÃritus de engaño.
La Biblia habla mucho de los espÃritus porque obviamente si hablamos de un mundo
espiritual y que las cosas comenzaron en lo invisible, como lo habla Colosenses,
obviamente este mundo espiritual ya existe y ya opera.
Nosotros somos muy incrédulos o muy ignorantes y pensamos que los espÃritus no
existen, si todo lo que se ve fue hecho de lo que no se veÃa.
Entonces todos esos espÃritus están operando y están guiando, por eso que hay
gente fornicaria, adultera, porque hay espÃritus que los mueven y que en ciertos
momentos pasan de influir a cohabitar con la persona.
Por eso que la persona se vuelve endemoniada, porque ya cohabitó el
espÃritu con él, ya no solo fue una influencia, es como el espÃritu santo.
El espÃritu santo mueve e influye a las personas para que se arrepientan,
asà como también Genesis 1, que el espÃritu
habÃa oscuridad pero se movÃa sobre la faz.
Pero ¿qué pasa?
Cuando ya se arrepiente, ya el espÃritu santo no está influenciando sino que está
dentro de la persona, inclusive la inunda en el bautismo con el espÃritu santo.
Entonces, ¿cuál es la idea?
Si se habla del espÃritu santo, si un espÃritu fornicación lleva a qué?
A fornicar.
¿Qué harÃa el espÃritu santo?
Lleva a qué?
A la santidad, a la consagración.
O sea que Dios no solo nos dio la esperanza en la cruz de perdonar todos
nuestros pecados en la propiciación, sino que además nos da el auxilio del
espÃritu santo, el cual nos guiará a la consagración.
¿Para qué?
Para que dejemos de pecar.
Y además de eso, como ya mencioné, nos vuelve hijos, nos da un montón de
herramientas, fundamentos, porque él tiene misericordia en nosotros.
Pero a veces nosotros no vemos la gran imagen, sino que a eso solo nos
concentramos en nosotros y lo poquito que nos rodea, sin entender todo esto.
Y de repente dice señores que no me da más de plano, sin saber todo lo que está
demostrando a través de darnos el espÃritu santo de Cristo en la cruz del Calvario,
de muchas cosas que él ha hecho a lo largo de los años y que
ni siquiera nosotros nos hemos dedicado a verlo, a observar.
Entonces nosotros somos.
Muy poco entendidos, pero mi punto a lo que voy está de que este es un ejemplo de
la belleza de cómo Dios, utilizándonos a nosotros para que podamos interceder por
otras personas delante del padre y obviamente delante del hijo.
Porque es como cuando uno tiene un amigo abogado.
Yo no sé, mira, fÃjate que ahà tengo un amigo que mira la verdad que pecó,
o sea, cometió un delito, pero yo sé que tú lo puedes hacer,
que le puedes ayudar a que no anda, no quiere nada o sus cosas.
Él quiere hacer las cosas solito, pero por qué no más si lo apoyas?
Entonces viene el abogado y tal vez se presenta.
Mire, fÃjate que yo soy abogado y no puedo ayudar.
Entonces la persona.
Ah, bueno, entonces tal vez usted me puede ayudar.
Vamos.
Entonces, si lloro delante de Jesucristo, le digo, mira,
Jesucristo, Dios padre, ayúdalo a él, porque él no lo entiende.
Ya le hablamos, ya le dijimos que no hay modo que
atienda la palabra y como que se aferra a su culpa.
Será que le puedes hablar?
Entonces viene el Dios, envÃa al EspÃritu Santo para que lo convenza, porque no hay
modo que le entre en la cabecita al muchacho.
Entonces él ya viene, ya asimila la palabra que le fue dada, ya se acerca a
Dios padre y ya entiende que hay un socorro en Cristo Jesús.
Esa es la idea de la intercesión.
La acción como Dios padre, Dios, el Hijo y EspÃritu Santo.
Convencen a la persona de pecado para llevarlo a la esperanza de Jesucristo.
Entonces esto es una belleza.
De consuelo, pero no lo estamos utilizando, más
bien le estamos creyendo a las palabras del enemigo.
Y claramente yo con esto termino, verá por qué.
Con eso también es el primero de Juan 4, 18, 19, dice el siglo 18 en el amor no hay
temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor involucra
castigo y el que teme no es hecho perfecto en el amor.
19 Nosotros amamos porque él nos amó primero.
Entonces aquà nos habla de que por qué tenemos que temer, o sea, pecamos porque
tenemos que andar afligidos, angustiados, preocupados, afanados, ansiosos,
creyéndole al enemigo, diciendo que Dios te va a
castigar, te va a mandar un rayo y otras cosas.
Porque él no ha entendido de que hay esperanza en Cristo.
Claramente le vuelvo y repito la idea no es pecar, pero la idea
no es como que Dios me va a perdonar o va a pecar otra vez.
No, porque estamos hablando de alguien que realmente quiere dejar de hacerlo,
no con alguien que está agarrando excusa a eso para seguir pecando.
No ese es el sentido, sino que alguien que sabe que tiene una esperanza, pecó,
sÃ, puede encontrar refugio en la palabra y en Cristo como abogado.
Y yo no tiene por qué temer, no tiene por qué buscar una situación de castigo,
sino que él busca refugio y ya ha sido entendido, por eso busca el socorro.
Y por último dice nosotros amamos porque nos amó primero, dando a entender de que
no es que nosotros aparentemente amemos a Dios,
sino que él demostró primeramente su amor.
Porque a veces nosotros nos ponemos como que nosotros fuéramos
lo más de dulces en el amor, pero realmente es lo contrario.
Dios siempre ha buscado reconciliarse con el hombre.
No es que el hombre haya querido reconciliarse
con Dios, porque eso es religión.
Que el hombre busque reconciliación con Dios, eso es religión, eso es ley,
es al revés.
Dios ha puesto el primer paso para reconciliarse con nosotros.
No ha sido el hombre.
Y por eso que ahà es gracia.
¿Por qué?
Porque dio a su hijo unigenito, demostrando su amor para con nosotros,
para que nosotros seamos reconciliados con él.
Por eso Efesios menciona de que por medio de la cruz Dios reconcilió con los hombres.
Pero Jesucristo no reconcilió con Dios.
Entonces la cruz demuestra una reconciliación.
¿La hizo el hombre?
No, la hizo Dios.
Entonces sà es lógico que nosotros digamos que Dios no me ama, ¿verdad?
Pero nos habla de que nuestro amor hacia él es porque él nos llenó.
Era una de las cosas que yo meditaba hace un par de semanas, o esta semana.
Yo decÃa, ¿pero por qué es que uno, cuando uno cree en
Jesús, lo primero que dice es Señor, te quiero servir?
¿Por qué te quiero amar?
Y yo le dije, ¿pero de dónde viene ese pensamiento?
Porque puede ser que la prédica no habló de servir a Dios.
La prédica habló tal vez de, mire, Dios lo va a
ayudar, tiene problemas de adicción, tiene esto, Dios.
Haces el que sea Dios.
Y de repente uno ya entra con ese sentido de, le quiero servir, le quiero amar.
¿De dónde viene eso?
Que a veces uno se siente tan impulsado para dar gratitud u otro tipo de cosas.
Yo digo, ¿de dónde puede venir eso si tal vez ni
siquiera a uno le vino a la mente pensar en eso?
Y es porque obviamente hay un espÃritu que entra en nosotros,
que nos ministra y que obviamente uno reacciona a eso.
Inclusive uno de los testimonios que más me ha sorprendido del Evangelio,
una persona contó de que una persona, creo que dijo que sólo aceptó a Jesús.
Y le dijo, mire, quiero aceptar a Jesús.
Y que al momento de hacerlo, dice que se volteó y comenzó a acomodar las sillas.
Nadie le dijo nada, sólo aceptó, o sea, con esta sinceridad.
Y él automáticamente comenzó a ordenar las sillas sin que nadie le dijera nada.
Yo me quedé pensando en ese momento y decÃa, ¿qué
tanto puede haberse impactado la vida con él?
De esta persona, porque obviamente uno se imagina en los testimonios de que él
automáticamente entrara en esta idea de servir.
Entonces, a lo que quiero entender es que como él, su espÃritu, entra en nosotros,
nos suministra, nos consuela.
Hay algo que uno da o uno se mueve, ¿verdad?
Y no es porque uno es muy hábil para amar, simplemente
es el amor de él en nosotros que está actuando.
Pero también entendemos que si dejamos ministrarnos por el enemigo, va a ser el
espÃritu o la influencia del enemigo que nos va a buscar apartarnos.
Entonces, en resumen, para finalizar todo esto es, el enemigo
no va a querer que nos acerquemos, va a usar sus armas.
Por eso que también el apóstol Pablo dice que nosotros no desconocemos las
estratagemas del enemigo o las estrategias del enemigo.
Porque sabemos cuáles van a ser sus armas,
cuáles van a ser sus estrategias para apartarnos.
Dios no busca que nos apartemos.
O sea, los versÃculos que hemos leÃdo no hablan diciendo
que Dios nos va a desechar o que Dios nos va a apartar.
No hablan de eso, todo lo contrario.
Nos da el aliento, la esperanza, los argumentos
para que uno se acerque a pesar del pecado.
Uno se acerque a pesar del error.
Uno se acerque a pesar de lo chueco que uno está.
Como dirÃan por ahÃ, lo mal emplasticado que uno está.
Como que eso en un sentido coloquial.
No sé si en otros paÃses es como se dice.
Pero a veces se menciona aquà en Guatemala esto.
Uno dice, bueno, aunque sea que esté mal emplasticado, pero hace las cosas bien.
Dando a entender que está lleno de errores,
pero una u otra cosa la está haciendo bien.
Entonces, nosotros tenemos muchos errores, pero
que no nos vamos a perder si estamos en el camino.
Inclusive hay un pasaje que dice eso, que habla de que por muy torpe que alguien
sea, si está en el camino de santidad, no se va a perder.
Eso si no está mal lo habla IsaÃas.
Entonces imagÃnese esa figura, que uno a veces se considera muy torpe.
Y que Dios diga, mira, no te vas a perder.
O sea, tenés esperanza que si tú te crees que eso es de la nada, o sea, lo peor.
Yo te voy a cuidar, o sea, no te voy a dejar que te pierdas.
Entonces vemos una gran esperanza.
Entonces menciono esto porque ya no tengamos que preocuparnos, ya no tengamos
que angustiarnos o afanarnos, ponernos ansiosos y andar asà con la mente
atrofiada y que permitir que inclusive el enemigo meta estos tipos de pensamiento
porque la escritura nos está hablando que hay una esperanza en Cristo Jesús que nos
defiende, que intercede por nosotros y es más, nos da la capacidad y la confianza
para que nosotros podamos pedir por otros que también estén en pecado.
No para decir, señor bendito, le dan una casa ahora, sino para que él tenga
arrepentimiento, para perdón de pecados, porque con eso podrá tener acercamiento a
Dios, consuelo en Dios, socorro en Dios y en otras cosas.
Pero también, como también lo está hablando también acá el caso de Juan,
es que cumplamos la palabra, porque el centro de lo que habla Juan tanto en uno,
capÃtulo uno, capÃtulo dos y luego obviamente otros contextos, que no
explique todo Juan, verdad, porque Juan está enfocándose en muchas cosas,
entre ellos, por ejemplo, que ser libre del espÃritu anticristo y también cómo el
EspÃritu Santo actúa para enseñarnos y otros
diversos pasajes que se concentra Juan.
Pero mi enfoque aquà es de que nosotros, de lo que está hablando Juan acá,
que nos enfoquemos en vivir los mandamientos o en este caso vivir la
palabra, que nos concentremos en ponerla en práctica.
Que si nos concentramos en ello, obviamente ya no vendremos y nos
enfocaremos en las cosas del mal, y que nos guiará,
cometeremos errores, sÃ, pero tenemos esperanza.
Entonces, eso es lo que está mencionando Juan,
pero lo estoy resumiendo asà en grandes rasgos.
Continuar en cumplimiento de la palabra.
Pero si pecamos, socorro a través de Jesús como nuestro abogado.
Y en él tenemos esperanza y eso va a ayudar a callar las voces del enemigo.
Por eso yo me agarraba de estos versÃculos cuando comencé en el Evangelio,
decÃa es que Dios, o sea, si pequé, sÃ, pero tengo abogado delante del padre y
me acercaré al padre porque en él encuentro el oportuno socorro.
Y lo decÃa con mis palabras, porque a veces venÃan las situaciones del enemigo.
Yo decÃa, socorro, tengo delante del padre.
SÃ, pequé, pero ya no vas a ir pecando, me voy a esforzar.
Dios me va a ayudar porque la palabra dice que tengo esperanza en él y voy a seguir
avanzando y también voy a pecar, pero Dios me va a
ayudar porque claramente es lo que dice Juan, verdad?
O sea, ustedes pecan y si el que dice que no peca, miente.
Pero también dice, pero si confesamos, es decir que esto
va a ser una lucha continua, esto va a ser un avance.
Hay cosas que uno no va a querer pecar y va a terminar
pecando, pero confianza tenemos, pero socorro tenemos.
Y ahà es donde uno se aferra y el enemigo puede decir, pequé, pero abogado tengo.
SÃ, pequé, pero Dios me va a ayudar.
SÃ, pequé, pero y tal cosa.
Y voy a seguir viviendo la palabra.
Si me puedo equivocar, sÃ, pero me voy a aferrar más.
Entonces, en lugar de que eso me sirva para fallar y
apartarme, tengo que tomarlo para seguir avanzando.
Claramente Dios me va a corregir.
Esto es obvio, verdad?
Tampoco es que uno va a aplaudir por haber pecado, verdad?
Pero también sabemos de que hay que seguir avanzando por amor a él.
Por amor a mà y a mis hermanos.
En Cristo, entonces no, no desfallezcamos, sino que tenemos esperanza ya.
Pero aferrémonos a la palabra, aferrémonos a la oración, porque tampoco
es de que las cosas solo van a pasar también.
Asà que no quiero pecar y uno se va a meter una discoteca.
No quiero pecar y uno agarra un libro de ciencia ficción.
Por eso que la por qué?
Porque el desconocimiento de la escritura es lo que nos también nos lleva a pecar.
Por eso la Biblia dice mi pueblo pereció porque le faltó conocimiento.
El enemigo sabe la ignorancia que nosotros tenemos y la usa en nuestra contra.
Pero si tenemos la palabra, vemos la multitud
de pasajes bÃblicos que nos dan esperanza.
Inclusive en tristezas y demás.
Porque asà como ahorita mencioné, yo he luchado con esta
cuestión de pecado, también he luchado contra la tristeza.
Y he tomado la multitud de versÃculos que dice la Biblia.
Como por ejemplo dice en la noche está el
llanto, pero en la mañana vendrá la alegrÃa.
Dios es el que cambia el lamento en baile.
Por un momento será la ira, pero su favor durará toda la vida.
Irá andando llorando el que lleva la preciosa
semilla, pero pronto volverá trayendo sus gavillas.
O como dice no estéis tristes porque dÃa santo
vayan y coman de las grosuras de la tierra.
Y uno agarra esa multitud de versÃculos que la palabra
enseña para entender que Dios está con nosotros.
Dios no nos quiere que andemos ahà todos tristones y acarreando la tristeza ahora,
sino que hay una multitud de versÃculos.
Salmo 18 24 uno dice este es el dÃa que yo ya me gozaré y me alegraré en él.
Entonces uno agarra y abarca todos los versÃculos que están y uno enfrenta eso
porque el enemigo si nos comienza ya a ministrar y a hablar y a decir.
Pero si es que no sirve para nada que estoy triste y uno se tira y se queda.
Doblado en la cama con su tristeza y hasta pone una música triste.
Entonces el enemigo aprovecha, pero tenemos una multitud de palabra
esperanza ahora, como dice también Romano y lo que antes.
Y lo que antes escribió para nuestra enseñanza se escribió para que por medio
de las escrituras tengamos paciencia y esperanza.
Entonces, por eso menciona el hecho de buscamos la palabra, no nos alejemos,
acerquemos.
Hay soluciones, la vida nos explica las soluciones también.
Tomamos ahora para que Dios nos ayude.
Para qué?
Para entender que hay esperanza en él.
En él hay un consuelo en Jesucristo, nuestro abogado, nuestro intercesor,
nuestro sumo sacerdote, nuestro Moisés.
Si lo queremos llamar asÃ, en el sentido que él es más grande que Moisés.
Él es nuestro MesÃas.
Y que claramente él busca que experimentemos la
plenitud del amor y de la gracia de Dios Padre.
Para eso estamos agradecidos hoy, porque sabemos de que es un Dios
maravilloso, consolador, que nos das el apoyo.
Que en lugar de que la ira sea presto para con nosotros, tu
favor y tu misericordia y tu auxilio es presto para nosotros.
Y que inclusive nos traes a la memoria y lo dejaste escrito para nosotros.
Para que nosotros nos aboquemos delante de ti y hayamos consuelo y paz.
A ti sea la gloria, amado pastor.
Y amigo, gracias por darnos la abundancia de tus palabras esperanzadoras.
Porque sabemos que tú quieres que seamos buena tierra, pero que el enemigo está
trayendo todos estos espinos de preocupación.
No sólo del mundo, sino que también en este caso cuando pecamos.
Y que nos agobia con acusaciones, con temores, maldades
y otras cosas para que nosotros estemos preocupados.
Pero es porque hemos visto que tenemos esperanza de salvación.
No sólo por nosotros, sino por los que nos rodean.
Asà que agradecemos, amigo nuestro, por tu liberación.
Ayúdanos a creer y ayúdanos a aplicar en el sentido de acercarnos.
Y de aferrarnos a la palabra que tú eres nuestro abogado,
que tú eres nuestro intercesor, que tú eres nuestro defensor.
Pero también tenemos que caminar conforme las escrituras.
También tenemos que aferrarnos a ti para dejar de estar pecando.
Pero también esperanza tenemos.
Te agradecemos, amigo mi pastor, consuelo y fortaleza.
A ti sea la gloria.
El honor y la alabanza por los siglos de los siglos.
Amén y Amén.
Vamos a hablar por las personas que quieran aceptar a Jesús como Señor y Salvador.
O quieran reconciliar con el Dios.
Padre, venimos hoy delante de ti sabiendo que tú eres un Dios que auxilia,
un Dios que extiende la mano para ayudar, no para alejar.
Y que nos estás ofreciendo la esperanza de salvación.
Asà que hoy queremos aceptarla, queremos arrepentir de nuestros pecados,
caminar conforme a la palabra y encontrar esperanza en tus palabras.
Queremos hoy reconocer a Jesús como Señor y Salvador.
Que tú lo resucitaste de entre los muertos.
Que a través de la cruz hubo una reconciliación contigo y con nosotros.
Y que Él es el único intermediario entre tú y nosotros.
Queremos ser bautizados en agua con tu
EspÃritu Santo y participar de la Santa Cena.
Te lo pedimos en Cristo Jesús, amado Padre.
Amén y Amén.
Vamos a orar por las diferentes necesidades, como dice la palabra.
Mi Dios pues suplirá todas vuestras necesidades
conforme a su riqueza y sin gloria en Cristo Jesús.
Dios bendiga a cada uno de ustedes.
Señor Jesús, ayúdanos hoy para recibir la provisión de esperanza, de amor,
de consuelo, de cariño, de bondad, de fidelidad.
Ayúdanos hoy a aceptar tus palabras y a consolarnos con tus palabras.
Provee hoy restauración familiar, provee hoy de comida, de trabajo,
de vivienda, de diferentes necesidades que las personas viven.
Provee hoy de medicina, de sanidad, de milagros y prodigios.
Que guardes a la vida del huérfano, al padre y
madre soltero, a los ancianos y a las ancianas.
Y que traigas liberación para cada uno de ellos y provisión.
Te pedimos para que Guatemala sea para la gloria de tu nombre.
Y para que todo este paÃs se entregue en arrepentimiento para la salvación.
Libre del mal, libre de la arrogancia, libre de hechicerÃa, de terrorismo,
de pandillas, de carteles, de brujerÃas e ideologÃas.
Y que nos demos todos a una voz para arrepentirnos.
Y también los paÃses que nos rodean y nos escuchan.
A ti sea la gloria, la honra, el honor, el poder y el alabanza.
Amado Padre, por los siglos de los siglos, envÃa horarios a
la cosecha, porque la cosecha mucha y los horarios son pocos.
Y demos a ti la gloria, la honra, el honor, el poder, declarando que no a
nosotros, no a nosotros, sino a tu nombre sea la gloria.
Por tu misericordia, por tu fidelidad, porque tú nos has hecho.
Y no a nosotros, a nosotros mismos.
Más llénanos de amor por medio del EspÃritu Santo.
A ti gloria, honra, por los siglos de los siglos, amén y amén.
Dios los bendiga, nos vemos en un momento.