Bendiciones amados, Dios los bendiga, un fuerte abrazo por el amor de Dios
estamos aquí nuevamente con ustedes para poder transmitir de la palabra,
siempre en este caso enfocándonos en lo que son la parábola del sembrador en el
área de los espinos, ya que hemos hablado que los espinos según lo que Jesús
menciona son preocupaciones, engaños en las riquezas
y los deseos del mundo o los deseos de la carne.
Esto es muy importante como hemos mencionado porque Jesús habla de algo muy
interesante y que también es muy relevante para nuestra vida, de que Él siembra la
buena semilla, pero obviamente que el que siembra espera un fruto, pero también
muestra los problemas que ocurren cuando el terreno tiene ciertas situaciones.
En este caso el terreno es nuestro corazón, entonces habla de que si el
corazón no lo entiende el enemigo quita la semilla.
Habla de que si el corazón tiene idolatría, prácticamente no se puede
crecer adecuadamente y por lo tanto tiende a morir.
Y por último tenemos los espinos que lo que
hacen es ahogar la semilla para que no dé fruto.
Entonces si nosotros queremos tener fruto tenemos que ver la manera de solucionar
estas situaciones para movernos, por así decirlo, de espinos a la buena
tierra, o de pedregales a la buena tierra, o de junto al camino a la buena tierra.
Hacer un buen terreno, porque la Biblia menciona que el que
es el buen terreno es el que produce el 30, 60 y el 100 por 1.
Entonces claramente nos están hablando que hay que tratar con nuestro corazón,
pero la pregunta sería cómo lo hacemos y es por eso que hemos estado trabajando en
este en este caso en particular con lo que son las preocupaciones.
Y el título no te preocupes y luego hablamos de ciertos temas.
El día de hoy vamos a hablar de ten comunión con Dios.
No te preocupes, ten comunión con Dios.
Es el tema del día de hoy.
Vamos a utilizar una cita del libro de Ruth para hablar de ello.
Entonces vamos a orar para iniciar y que el Señor Jesucristo nos ayude.
Indicando pues claramente que estamos un día de hoy sábado 7 de marzo del 2026.
Estas son las 8 con 39.
Para el Señor Jesús te damos las gracias por tu amor, por tu bondad, por tu
fidelidad, porque tú has sido bueno, porque tu amor y tu benevolencia han sido
en nuestras vidas y no nos has dejado desamparados ni angustiados.
Más bien has sido tú nuestra torre fuerte, fortaleza y aquel que nos ha librado del
mal, nos ha librado del engaño, de la mentira y de toda obra perversa.
Más bien nos has dado fuerza para seguir
adelante y nos provees de tu amor y tu bondad.
Por lo tanto queremos entregarte todo nuestro corazón, toda nuestra ser y que tú
llenes nuestras vidas con tu amor, llenes nuestras vidas con tu presencia.
Te pedimos Señor que nos des de tu aliento, de tu fidelidad, que proveas
entendimiento en nuestras vidas, que abra nuestra mente para que
comprendamos las Escrituras y podamos darte a ti
toda la gloria, la honra, el honor y el poder.
Líbranos de todo ataque espiritual, de todo aquello que nos interrumpe o nos
obstaculiza y que estés tú glorificado y honrado
hasta lo sumo en el nombre de tu Hijo Jesucristo.
Te agradecemos Padre mío, Pastor Israel, por todo lo que haces, has hecho y harás
para la alabanza de la gloria de tu gracia.
Benito eres amado Pastor Israel.
Amén y Amén.
Declaramos que no nosotros ojiva, no nosotros, sino tu nombre sea la gloria,
por tu misericordia, por tu fidelidad, porque tú
nos has hecho y no nosotros a nosotros mismos.
Alabamos a tu nombre.
Amén y Amén.
Muy bien.
Entonces, vamos a iniciar con lo que tenemos.
Entonces, como mencionamos, el tema es no te preocupes, ten comunión con Dios.
Para iniciar, como hemos estado haciendo, vamos a leer Marcos la siguiente manera.
Otra parte cayó en tres espinos y los espinos
crecieron y la ahogaron y no dio fruto.
Esta es una parte de lo que Jesús menciona en la parábola del Sembrador.
Entonces, tomando esto claramente, también Jesús lo explica después cuando
sus discípulos llegan y le habla para preguntarle.
Entonces, aquí tenemos los versículos 18 y 19 de Marcos
capítulo 4, donde Jesús explica prácticamente esta parte.
Dice, otros son aquellos en los que se sembró la semilla entre los espinos.
Estos son los que han oído la palabra.
19.
Pero las preocupaciones del mundo y el engaño en las riquezas y los deseos de las
demás cosas entran y ahogan la palabra y se vuelve estéril.
Entonces, aquí nos está mencionando que lo que ocurre, dice, pero las preocupaciones,
el engaño y los deseos de las demás cosas
entran y ahogan la palabra y se vuelve estéril.
Entonces, aquí nos están explicando de que los espinos están siendo para generar
preocupaciones, engaño y deseos y eso provoca que se ahogue la palabra,
que se vuelva estéril.
Y hemos hablado claramente que los espinos tienen
categorías, por eso que aquí habla de tres categorías.
Las preocupaciones, engaño del mundo y deseos de las demás cosas.
Y como hemos estado hablando, la situación con los espinos es de que crecen rápido.
Y ese crecimiento rápido, cuando se siembra junto a un trigo, toma los
recursos prácticamente de que podía obtener el trigo.
No es como que se compartieran, sino que es como que se... ¿cómo se dice la palabra?
Como que lo quisieran monopolizar.
¿Por qué?
Porque cuando crece, y aparte también tiene raíces fuertes, crece rápido hacia
abajo, toma los recursos de la humedad y los nutrientes y cuando el trigo quiere
tomarlos no podría, porque ya están acaparados por los espinos.
Por otro lado, cuando crece también el espino, pues crece rápido, cubre al trigo
y por lo tanto el trigo no puede recibir, por así decirlo, la
luz solar y otras cositas para que él se pueda desarrollar.
Entonces, claramente nos habla de que cuando uno puede tener la palabra de Dios,
puede oír una predicación que le puede servir inclusive mucho a uno, pero por
causa de que el enemigo, y eso también lo hablamos en su momento, que el enemigo
impulsa cosas para que nosotros tengamos preocupaciones,
no puede dar el fruto correspondiente a ello.
Podemos ver un ejemplo en Éxodo capítulo 5, cuando se da una palabra de liberación
para el pueblo, lo primero que hace ese faraón es colocarle
duras cargas y eso le genera preocupaciones al pueblo.
Dice que por causa de la aflicción no pudieron escuchar a las palabras de Moisés.
Es decir, que lo que por causa de preocupaciones laborales, si lo queremos
llamar así, lo que hicieron fue ahogar la semilla de esperanza que se había dado de
liberación y ellos por esa aflicción ya no escucharon, ya no pusieron atención.
Prácticamente el enemigo ahogó la palabra.
Entonces vamos a darnos cuenta que hay ciertas cosas que están
afectando nuestras vidas, pero hay formas de solucionarlo.
Hemos hablado ya de varias cosas en este canal y hay una lista de reproducción de
lo mismo sobre cómo lidiar con estas preocupaciones en diferentes ámbitos.
Pero el día de hoy específicamente vamos a ver una verdad.
Vamos a leer Esther capítulo 5 del 1 al 8.
Dice la siguiente manera.
Al tercer día Esther se vistió con sus vestiduras reales y se puso en el atrio
interior del palacio del rey delante de los aposentos del rey.
El rey estaba sentado en su trono real en el
aposento del trono frente a la entrada del palacio.
Cuando el rey vio a la reina Esther en pie en el atrio, ella obtuvo gracia ante sus
ojos y el rey extendió hacia Esther el cetro de oro que estaba en su mano.
Esther entonces se acercó y tocó el extremo del cetro.
Tres.
Y el rey le dijo ¿qué te preocupa reina Esther y cuál es tu petición?
Hasta la mitad del reino se te dará.
Cuatro.
Esther respondió si le parece bien al rey, venga
hoy el rey con Amán al banquete que le ha preparado.
Cinco.
Traigan pronto Amán para que hagamos como Esther desea.
Dijo el rey y el rey vino con Amán al banquete que Esther había preparado.
Seis.
Y mientras bebía el vino en el banquete el rey dijo a Esther ¿cuál es tu petición?
Te será concedida y ¿cuál es tu deseo?
Aun hasta la mitad del reino se te dará.
Siete.
Respondió Esther mi petición y mi deseo es.
Ocho.
Si he hallado gracia ante los ojos del rey y si le place al rey conceder mi petición
y hacer lo que yo pido que venga el rey con Amán al banquete
que yo le preparé y mañana haré conforme a la palabra del rey.
Ok, este es Esther cinco del uno al ocho.
Vamos a leer otras partes de Esther pero esta es como que un
punto clave por lo que aquí se menciona en el versículo tres.
En Esther cinco tres dice lo siguiente y el rey le dijo ¿qué te preocupa reina Esther?
Aquí hay algo que aclarar también ¿verdad?
En la biblia de las américas aparece la palabra preocupa en cursiva.
Eso significa que esa palabra no existe en la biblia original pero que fue colocada
para en darle el sentido a lo que se está mencionando porque obviamente entre el
griego y el español hay ciertas características.
En otras traducciones ponen que es lo que tú pides por ejemplo.
Pero aunque inclusive no esté la palabra preocupación se entiende que hay una
situación delicada con el caso de Esther porque obviamente esto tiene un contexto
más grande que no es como que leamos casi varios capítulos que llevaría mucho tiempo.
Entonces ¿qué es lo que sucede acá?
Lo que sucede es que nosotros cuando hemos leído el libro de Esther nos damos cuenta
que este Amán no quiere prácticamente a los judíos y por lo tanto hace una
operación para que mandan juicio para los judíos.
En este caso una para que sean destruidos todos ellos.
Entonces Mardoqueo por causa de esto y junto a otro grupo se mete prácticamente a
ayunar porque claramente es una aflicción, es una preocupación
que están dando pues que manden a matar a todos los judíos.
Eso no es una cosa sencilla ni de broma.
Es una cuestión que va a preocupar a muchas personas y que inclusive la reina
Esther le manda vestimentas a Mardoqueo para que se cambie, para que no esté así.
Mardoqueo le envía un mensaje a Esther diciéndole de que es necesario que ella
interceda por el rey pero ella le menciona de que no hay una ley de que no se puede
ir con el rey a menos de que el rey dé la orden
y si alguien pasa esa ley lo pueden matar.
Entonces Mardoqueo le dice, mira si tú no haces eso se levantará un consuelo o una
ayuda de otro lado y no creas de que tú vas a prácticamente permanecer porque
estás en la casa del rey, también tú vas a perecer.
Entonces, ¿qué pasa?
Ella entra en ayuno por tres días porque le dice a Mardoqueo ayúdenme por mí estos
tres días y yo también ayudaré con mis ayudantes
para poder llegar a presentarse delante del rey.
O sea que estamos viendo una preocupación realmente
seria de la búsqueda de la destrucción de todo un pueblo.
Claramente todo este escenario ocurre después
de lo que pasa con Jeremías de la deportación.
Por eso que los judíos estaban dispersos.
Entonces se da una orden para aniquilarlos.
Entonces hay una preocupación nacional por así decirlo.
Entonces interceden en este caso y claramente por eso está que la nueva
versión de las Américas de alguna manera cierta con la palabra
que está mencionando de que qué te preocupa reina Esther.
Pero el rey se lo está diciendo porque ella llega delante del rey prácticamente
para poder entregarle una petición a él y él le da
el como dice ahí el cetro para que lo pueda pedir.
Entonces en este caso me llama mucho la atención de que aunque Esther y Mardoqueo
y otros grupos tengan una preocupación, Esther no va directamente a decir mira lo
que pasa está que nos quieren matar y comienza a darle toda la línea de
situaciones que tienen o de sus preocupaciones, sino
que lo que hace es pedir un banquete con el rey.
Yo decía que extraño que ella esté pidiendo un banquete
con el rey en lugar de exponer su caso directamente.
O sea, para uno no puede tener tal cierto tipo de lógica.
Porque regularmente cuando uno está preocupado, lo primero que a veces uno
hace automáticamente señor mira que tengo un problema, tengo estas situaciones que
resolver y uno ya comienza a expresar en oración a Dios una forma de nuestras
angustias o nuestros problemas y lo comienza a dar.
Entonces obviamente cuando uno lee este pasaje de Esther, uno piensa que Esther
haría lo mismo, que Esther iría directamente con el rey y nos quieren
matar, quieren hacer esto, quieren hacer lo
otro y ya quitar esta carga por así mencionarlo.
Pero lo interesante es de que ella pide un banquete y por eso aquí le dice respondió
Si le parece bien al rey, venga hoy el rey con Amán al banquete que le he preparado.
Cinco, traigan pronto Amán para que hagamos como Esther desea, dijo el rey.
Y el rey vino con Amán al banquete de Esther que había preparado.
Seis, y mientras bebía el vino en el banquete el rey dijo a Esther cuál es tu
petición, te será concedida y cuál es tu deseo.
Aún hasta la mitad el rey no se te dará.
Esto es bien interesante porque no sólo hacen un banquete agrada al rey,
sino que aún aquí hace una segunda petición.
Hasta la mitad del rey no se te dará.
Y lo interesante es de que Esther, es otro punto, ella no vuelva,
no es como que vuelve, es que lo que pasa que nos quieren matar y esto y esto y lo
otro, sino que dice lo siguiente, respondió Esther, mi petición,
mi deseo es si haya gracia entre los ojos del rey y si le plaza al rey conceder mi
petición y hacer lo que yo pido, que venga el rey con Amán al banquete que
yo le preparé y mañana haré conforme a la palabra del rey.
Entonces si nos damos cuenta ella pide otro banquete, están hablando de dos banquetes.
Uno diría pues por qué no le pide una vez las cosas, pues porque no sé, obviamente
como ya menciono, porque nuestra manera de pensar no es como la manera de pensar de
Dios y como dice la Escritura, lo que antes se escribió para nuestra
enseñanza se escribió para que por medio de
las Escrituras tengamos paciencia y esperanza.
Entonces por lo que yo veo y lo que se está mencionando acá, es de que ella en
lugar de ponerle interés a la preocupación, al afán y demás,
busca la comunión con el rey.
Esto nos enseña a nosotros de que nosotros en lugar de llegar afanados, preocupados y
de más delante Dios por nuestras preocupaciones, lo mejor que podemos hacer
es tener comunión con nuestro rey Jesús o en este caso Dios.
Y esta comunión va a ayudar para que se aplaquen las preocupaciones que tenemos.
¿Por qué?
Porque a veces sólo inclusive decirle al Señor, mira, Resuélveme esto, Resuélveme
lo otro, no necesariamente a veces nos puede quitar la preocupación.
Más bien nos podemos andar más preocupados porque
Dios no ha hecho algo para que se resuelvan.
Y Él preferiría que nosotros entremos en su presencia
y de que en su presencia tengamos comunión con Él.
Porque claramente entendemos de que cuando uno tiene una comida con alguien,
es una comunión.
Inclusive nosotros, o por lo menos aquí en Guatemala, claramente cuando uno tiene
algún cumpleaños, alguna fiesta, ¿qué es lo primero que se hace?
Se prepara un almuerzo, una cena.
¿Para qué?
Para que todos estemos en la mesa y tengamos un
buen momento, un buen tiempo, una buena charla.
Y se trata con eso.
Cuando a nosotros no nos agrada alguien, no queremos ni siquiera ni saludarlo,
ni comer.
No podemos estar sentados en la misma mesa con una persona.
¿Por qué?
Porque no queremos tener comunión con ella.
En este caso vemos cómo es de que ella le pone importancia la comunión con el rey,
a pesar de tener preocupaciones.
A pesar inclusive de que él sabe cómo solucionar las cosas.
Lo mismo pasa con Dios.
Entonces esto nos enseña que nosotros en lugar de prestarle demasiada importancia a
la preocupación, deberíamos buscar más estar con el rey.
Buscar la comunión con el rey.
Él ya tiene todas las respuestas, todas las soluciones.
Es mejor entrar en comunión y eso claramente
nos va a apaciguar en muchos casos.
Es lo que hablamos en filipenses capítulo 4, versículo 6, que dice, por nada estéis
afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios con toda
oración, ruego y súplica, con acción de gracias y la paz que sobrepasa todo
entendimiento guardará vuestras mentes y vuestros corazones.
Claro, alguien podrá decir, hermano, pero yo quiero solucionar el problema.
Yo no solo quiero comunión.
La comunión ya la tengo, puede decir alguien.
Pero lo que sucede está de que recordemos que no es solo la petición, porque cuando
uno está preocupado es el enemigo que ministra a nuestros
a nuestro ser, porque ellos son seres espirituales.
Entonces, en el ámbito espiritual hacen ministraciones espirituales.
Recordemos que la Biblia menciona de que lo que
vemos es una manifestación de lo que no se ve.
Eso lo habla también el libro de Hebreos, capítulo 11, y otros pasajes en Cormo
Colosenses que dice que Dios creó lo visible, lo invisible y lo visible,
y habla de dentro de lo invisible como los principados potestades.
El apóstol Pablo también filipense dice que por la oración y la suministración del
Espíritu de Dios, esto involucrará en mi liberación.
Entonces, ¿qué pasa?
En todo el ámbito espiritual, que es lo que no vemos, existen ministraciones,
por eso que a veces uno siente paz, siente el amor de Dios, la gloria de Dios,
el gozo, que todo eso son cuestiones espirituales.
Pero en el ámbito de las tinieblas, por eso que a veces tenemos temores,
miedos, preocupaciones, ansiedades, porque también estas tinieblas ministran
lo que ellas tienen, ministran todo este sentido de oscuridad de tinieblas.
Entonces, como nosotros por los pensamientos, porque nos dejamos ministrar
de parte de las tinieblas por las diferentes formas, esto nos lleva a
nosotros a estar, por así decirlo, llenos de pecados, de
preocupaciones, de maldades, que son cosas espirituales.
Pero cuando nosotros entramos a la presencia de Dios, más que sólo presentar
una oración, es permitir que en la comunión, su ministración espiritual,
de brindarnos de su Santo Espíritu, de su amor, de su paz, quite toda esa
preocupación espiritual y esa ministración de
tinieblas que ha estado proporcionándose en el día.
¿Por qué?
Porque no sólo son los enemigos invisibles, sino también, así como Dios
utiliza ministros o personas o discípulos para llevar la palabra, así también el
enemigo utiliza a personas como que fueran, por ejemplo,
ministros de injusticia para ir en contra de nosotros.
Cuando a veces nos pasa algo, ah, mira, de pronto ya
tienes una enfermedad, de pronto ya te vas a morir.
Mejor anda a ver qué haces con lo del funeral, le pueden decir a uno.
O mira, tienes una deuda, ya te quitaron la casa.
Entonces, estas personas que el enemigo las usa, también nos están ministrando.
Así como una persona nos pueda dar una palabra de consuelo diciendo, mira,
no te preocupes, Dios te va a ayudar.
O no te preocupes, mira, Dios está contigo.
La otra persona, ah, mira, ni Dios te va a perdonar.
Que una vez escuché mucho de una señorita que
me contó cómo su mamá le decía siempre eso.
Siempre le decía, mira, Dios nunca te va a perdonar esto.
Y cuando ella me llamó, me decía, mire, yo, yo
sé que Dios no me va a perdonar, decía ella.
Y ella tenía una convicción de que Dios no lo iba a perdonar.
Y le decía, mire, pero ¿por qué piensa eso?
Es que mi mamá siempre me decía de que Dios nunca me iba a perdonar.
Dije, no, eso no es posible, porque la
Biblia dice que Dios perdona todas las cosas.
Que Él vino para perdonarnos.
Y por más grande que sea el pecado, Él va a
perdonarlo y lo pagó en la cruz del Calvario.
Entonces, lo que quiero dar a entender con esto está de que tanto el enemigo con sus
ministraciones espirituales y también usando personas que se dejan usar por él,
nos meten un montón de situaciones en ministraciones espirituales, que no sólo
es llegar y decir, señor, resuelva esto, porque igual tenemos estas cargas.
Y cuando estamos en su presencia, en su comunión, Él comienza a ministrar y
a remover todo aquello que el enemigo nos ha puesto.
Por eso vemos de que aquí Amán, que es el enemigo, está dentro del banquete.
Lo mandaron a llamar que esté junto ahí, pero ¿qué pasa?
Y esto es lo bonito de esta parte de Esther.
¿Qué va a pasar con nuestros enemigos?
Aunque los enemigos puedan estar en el banquete, porque claramente se ve acá que
en los dos banquetes Amán está, porque dice
yo pido que venga Amán también con el rey.
Dice que el enemigo va a estar, pero también va a contestarlo con el enemigo.
Pero a veces nosotros sólo buscamos resolver el
problema, pero no buscamos comunión con Dios.
Y aunque Dios nos diga, mira, pédimelo lo que quieras.
Sí, señor, dame más dinero.
No necesariamente es adecuado lo que uno está pidiendo.
Y eso es algo que uno tiene que entender, que a veces uno
no pide conforme a la voluntad de Dios o conforme al agrado.
En este caso en particular.
Ella entiende de que el rey lo que mejor le gustaba pedir es una comunión con él.
Nosotros sabemos que cuando una persona tiene poder o tiene riquezas o tiene
muchas cosas, las personas sólo se le acercan para pedirles cosas.
Si alguien es millonario, sólo le van a buscar para que le quieran su dinero.
Si alguien es hermoso, sólo se le van a acercar por su belleza.
Si alguien tiene tal vez un cierto tipo de poder, la gente va a buscar eso.
Entonces, cuando una persona ve que alguien se le acerca no por el dinero,
no por el poder, no por ninguna de esas cosas, sino por lo que esta persona es,
la persona aprecia de una mejor manera ese tipo de cosas.
Y eso no pasa no sólo no sólo pasa con Dios, pero
no sólo con las personas, sino con Dios también.
Dios sabe que a veces nosotros no nos acercamos porque queremos cosas,
porque queremos ser librados de cosas.
Y es cierto, Dios mismo nos lo dice.
Pero por qué no mejor nos acercamos por quien es Él?
Él es.
Así como igual nosotros pues sabemos que tenemos amigos, personas que cuando tienen
problemas, a veces uno llega con ellos porque sabe que eso inclusive nos ayuda a
salir de la situación o nuestras ideas se vayan.
Entonces pasa lo mismo con Dios.
Dios quiere ciertamente salvarnos, pero también quiere tener comunión con nosotros.
Entonces Él está expuesto a que nosotros estemos en comunión
con Él, pero también a resolver las situaciones que tenemos.
Y ahorita vamos a leer capítulo 7, ya que en
el 6 pasa otras cosas sobre la situación acá.
Es el 7 completo y vamos a ver aquí cómo ya es la resolución de la situación,
verdad?
Primero la comunión y luego la solución.
Vamos a ver que dice el versículo 1.
Y el rey y Amán fueron al banquete a beber vino con la reina Esther.
También el segundo día, mientras bebían vino en el banquete, el rey dijo a Esther.
¿Cuál es tu petición, reina Esther?
Esta ya sería prácticamente la tercera pregunta.
La primera es cuando dice ¿qué te preocupa?
La segunda es cuando le dice hasta la mitad del reino te daré.
Y esta sería la tercera.
¿Te será concedido cuál es tu deseo?
Hasta la mitad del reino se te dará.
Tres.
La reina Esther respondió.
Si he hallado gracia ante tus ojos, oh rey, y si le placeré que me sea
concedida la vida según mi petición y la de mi pueblo según mi deseo.
Cuatro.
Porque hemos sido vendidos yo y mi pueblo para el
exterminio, para la matanza y para la destrucción.
Y si sólo hubiéramos sido vendidos como esclavos o esclavas, hubiera permanecido
callada, porque el mal no se podría comparar con el disgusto del rey.
Cinco.
Entonces el rey Azuero preguntó a la reina Esther.
¿Quién es y dónde está el que pretende hacer tal cosa?
Seis.
Esther respondió.
El adversario y enemigo es este malvado Amán.
Entonces Amán se sobrecogió de terror delante del rey y de la reina.
Siete.
Y dejando de beber vino, el rey se levantó
lleno de furor y salió al jardín del palacio.
Pero Amán se quedó para rogar por su vida a la reina Esther porque vio que el mal
había sido determinado contra él por el rey.
Ocho.
Cuando el rey volvió del jardín del palacio al lugar donde estaba bebiendo
vino, Amán se había dejado caer sobre el lecho donde se hallaba Esther.
Entonces el rey dijo.
¿Aún se atreve a hacer violencia a la reina estando yo en la casa?
Al salir la palabra de la boca, el rey cubrieron el rostro de Amán.
Nueve.
Entonces Arbona, uno de los eunucos que estaban delante del rey, dijo.
Precisamente la horca de 50 codos, 22.5 metros de alto, está en la casa de Amán.
La cual Amán había preparado para Mardoqueo
quien había hablado bien en favor del rey.
Ahórquelo en ella ordenó el rey.
Diez.
Colgaron pues Amán en la horca que había preparado
para Mardoqueo y se aplacó el furor del rey.
Ok, entonces si vemos acá en la segunda comunión, en el segundo banquete,
ella ya expone prácticamente al rey su situación.
Y aquí me llama la atención porque no fue, no lo hizo en la primera comunión,
no fue la primera vez que tuvo la comunión, sino fue en el segundo banquete,
por así decirlo, en la segunda comunión.
Y vuelvo, repito, aquí por lo menos a mí me hacía pensar, decía yo, pero por qué le
anda pidiendo a cada rato tengamos otra, otra, otra comunión, otro banquete.
¿Por qué tengamos otro banquete?
¿Por qué no le dicen una vez las cosas?
Así como uno a veces es de, de acelerado, inclusive cuando uno ve a veces series o
lee libros, uno dice, pero porque se tardaron como dos capítulos o tres
capítulos para armar todo este relajo, lo hubiera hecho de la primera.
Pero porque en este caso en particular con la Biblia, porque nos está enseñando algo,
nos está enseñando que nosotros le ponemos mucha importancia a muchas cosas y
deberíamos prestarle mayor importancia a la comunión y que Dios está muy dispuesto
claramente a solucionarlo a las cosas, pero él prefiere que tengamos una comunión.
Él ya tiene todo bajo orden, pero nosotros debemos buscar comunión y en la comunión
va a haber tiempos para presentar nuestra petición, nuestra solicitud y que
inclusive la comunión nos va a ayudar a tener más gracia y más sagrado delante de
los ojos del rey, porque claramente nosotros no sólo estamos buscando
solucionar el problema, nosotros estamos buscando salir de la preocupación,
estamos buscando tener un reposo en la comunión con nuestro Dios y vamos a hallar
gracia delante de los ojos de Dios, porque Dios sabe diciendo, mire,
esta persona cada vez que se preocupa, en lugar de ponerle atención más a la
preocupación, busca mi presencia, busca mi comunión, busca mi sabiduría y no
sólo busca, por así decirlo, utilizarme, porque eso es lo que a veces pasa mucho.
La gente le dice al Señor, Señor, sálvame de esto y lo salva Dios y de
repente ellos siguen en el mundo, siguen el pecado, siguen sus maldades y es
como que le hubieran dado la espalda a Dios.
Pero si uno comienza a buscar su presencia, obviamente la misma presencia
va a aplacar muchas cosas de preocupaciones o afanes, pero también Dios
quiere que prestemos, nos presentemos nuestra petición, por eso que aquí ya
estén bien, dice ok, ahorita creo que ya es
tiempo de presentar adecuadamente mi petición.
Y dice acá, la reina está respondiendo, si hayo gracia en tus ojos rey,
si le plazas al rey, que me sea conseguida la vida
según mi petición y la de mi pueblo según mi deseo.
Entonces ella ya presenta claramente su petición delante
del rey, después de haber tenido sus dos banquetes.
Entonces, ¿qué quiere decir esto?
Que nosotros debemos mejor enfatizar tener comunión con Dios,
más que lo que podemos presentar nuestras preocupaciones.
Por eso creemos que hay dos peticiones a banquete y una petición de la solución.
Es decir, que el énfasis debe ser la comunión y obviamente esto casa con lo que
Jesús también dijo en Mateo 6, cuando dice buscar primeramente el reino
de Dios y su justicia y todas las cosas serán añadidas.
Ella primero buscó la comunión con el rey.
¿Por qué?
Porque hemos hablado en su momento que reino significa el dominio del rey.
En inglés tiene más sentido porque en inglés es kingdom,
significa dom es como dominio, el dominio del rey.
Entonces, ¿qué quieran tener con esto?
Que la comunión es principal.
La comunión debería tener una mayor importancia, un mayor peso.
Por eso se habla de dos veces y que ciertamente esta comunión también ayuda
para que nosotros tengamos la paz, la gracia, la armonía
y podemos presentar de mejor manera nuestra petición.
Porque cuando nosotros tenemos problemas a veces no pensamos, a veces no asimilamos.
Únicamente decimos, señor, que hagas esto, mira, me está maltratando y comienza uno a
desahogarse de medida mente y no piensa bien las cosas.
Esther estaba pensando bien las cosas y presenta de mejor manera, no sólo por
ella, porque aquí dice la siguiente, dice que me sea considerada la vida según
mi petición y la de mi pueblo según mi deseo.
O sea, que ella no sólo está pensando en ella, también estaba pensando en lo que es
su nación o en este caso nosotros se lo aplicamos en nuestra familia o en nuestro
grupo de trabajo o en nuestros estudios con otras personas.
Entonces nos damos cuenta de que a veces uno puede ser un poco egoísta cuando tiene
preocupaciones o problemas y se puede centrar sólo en
uno y no considerar a otras personas en la petición.
Luego dice, porque hemos sido vendidos yo y mi pueblo para el exterminio,
para la matanza y para la destrucción.
Y si lo hubiéramos sido vendido como esclavos o esclavas, hubiera permanecido
callado, porque el mal no se podría comparar con el disgusto del rey.
Dice, entonces el rey Azoro preguntó a la reina Esther
quién es y dónde está el que pretende hacer tal cosa.
Entonces aquí también está la exposición de los enemigos, que inclusive están
afectando nuestra comunión, porque obviamente la idea del enemigo es de que
nosotros no estemos más cerca de Dios y esto es algo que tenemos que comprender
muy bien, que esto ya tiene que ver un poquito
con lo que se conoce como la guerra espiritual.
El enfoque de la guerra espiritual prácticamente es
llevar a la adoración a alguien hacia algún lugar.
¿Por qué menciono esto?
Porque cuando Satanás trata de tentar a Jesús, una de las cosas que Satanás...
su propósito era que adoraran a Satanás y que dejaran de adorar a Dios.
Entonces la idea de la guerra espiritual prácticamente se basa en de que nosotros
no alcancemos la adoración a Dios, por eso que el enemigo nos ataca
constantemente, para que no adoremos a Dios y que
nuestra adoración se vaya hacia otros lugares.
Entonces nosotros tomando las armas de la luz, como dice el apóstol Pablo,
contendemos contra las artimañas del error para lograr entrar
en una plena adoración con Dios, porque eso es el enemigo.
O sea, no es sólo como una guerra sin sentido, hay una base de la guerra.
Entonces el enemigo busca constantemente que nosotros no adoremos, que no
busquemos, que desconfiemos de Dios, etcétera.
Porque si desconfiamos de Dios no los podríamos adorar.
Si nosotros desconfiáramos de Dios, no
necesariamente pondríamos nuestras peticiones.
Entonces, por eso que el enemigo crea un sinfín de cosas para que nosotros tengamos
dudas, etcétera, y no y entremos en una adoración hacia él.
Aquí vimos que Esther rompió con eso, porque ella dijo, aunque me estén
levantando preocupaciones y todo esto, yo seguiré adorando, yo seguiré buscando,
teniendo que comunión.
Y en esta comunión ella presenta y dice, mira, esta entidad puede se llamar temor,
agonía, todo lo que el enemigo se está
presentando me quiere quitar mi comunión contigo.
Y está abusando inclusive a X o Y personas para que ya no tenga yo comunión contigo.
Porque claramente ella cimentó las bases de la
comunión cuando entrega dos veces el banquete.
Entonces específicamente sabe claramente el rey de que la situación está en la
comunión y el mismo rey quiere seguir teniendo comunión con Esther.
¿Y quién es el que está estorbando la comunión?
El enemigo.
Este amán.
Entonces uno en la petición que se está dando no sólo es la solución del error,
sino podemos presentar a nuestros enemigos en la comunión con Dios.
Mira, señor, la tristeza o la angustia o la calumnia o qué sé yo, el egoísmo.
Cualquier cosa uno la presenta.
Mira, estas cuestiones espirituales me están queriendo quitar mi comunión contigo.
Me están llevando a preocupaciones, a dudas en contra de ti.
Y claramente, así como aquí dice el versículo 7 y dejando de beber vino,
el rey se levantó lleno de furor y salió del palacio.
Y aquí es donde el enemigo también va a que entiende que cuando uno presenta las
cosas delante de Dios, la cosa está seria porque
el enemigo sabe que Dios los puede expulsar.
Por eso, cuando nosotros vemos a Jesús, que inclusive los demonios decían no nos
no nos echa de aquí, mejor llévanos aquí, o cerdos.
Ellos saben el poder que Dios tiene y le temen.
Entonces, por eso que ellos buscan qué?
Ir otra vez contra nosotros.
Sólo que esta vez es diferente.
O sea, ellos usan otras estrategias, los enemigos.
Para que nosotros nos mantengamos en esas preocupaciones, en estas tribulaciones y
utilizan una estrategia diferente para continuar.
Por eso dice, pero Amán se quedó para rogar por su vida a la reina Esther porque
vio que el mal había sido determinado contra él por el rey.
Cuando el rey volvió al jardín del palacio, el lugar donde estaba bebiendo
vino, Amán se había dejado caer, solo el hecho donde se hallaba Esther.
Entonces el rey dijo aún se atreve a hacer violencia a la reina estando yo en la casa.
Hasta ahí la palabra de la boca del rey cubrieron el rostro de Amán.
Esto es maravilloso.
Por lo menos cuando yo lo vi una vez, quedé impresionado.
No sólo por lo que aquí dice, sino que creo que no sé si estoy mal.
Hay un comentario en la Biblia, Matthew Henry, sobre esta parte donde
dicen al salir la palabra de la boca del rey cubrieron el rostro de Amán.
Porque yo me preguntaba, pero por qué le cubren el rostro?
O sea, qué sentido tiene que le anden cubriendo el rostro?
Y mencionaban ahí que decía de que aquella persona que faltaba al rey en esa época,
se le cubría el rostro porque ya no era digno de ver al rey.
Ya no había una dignidad.
O sea, uno lo puede ver en el sentido como para que le cubra el rey fuera tan bonito.
Pero realmente recordemos que cuando la Biblia se habla de rostro.
Tiene una representación con la gloria, por ejemplo, cuando
Moisés estaba delante de Dios y dice que hablaba cara a cara.
Lo que se le mostraba como la gloria no era en el brazo, no en los pies,
no en el pecho, sino que dice que el rostro le brillaba.
Es decir que el rostro muestra o representa la gloria.
Por eso que la Biblia habla de que vamos a ver
a Dios cara a cara cuando estemos en los cielos.
O sea, se nos revela y se nos demuestra porque su rostro muestra una gloria.
Por eso regularmente cuando se habla del rostro dice que era como el sol,
porque es un brillo, es una gloria.
Entonces, qué quiere decir esto?
De que a estos enemigos prácticamente ya no van a poder
manifestarse en la gloria cuando nosotros estemos en la comunión.
Porque ciertamente cuando nosotros oramos tampoco
significa de que el enemigo no va a atacar.
No significa que tampoco cuando uno está en la iglesia el enemigo no va a atacar.
El enemigo ataca.
Uno puede estar en la iglesia y de repente que se olvidó apagar la estufa,
que cerrar la puerta, de que se olvidó tal cosa y uno está en plena prédica o en
plena alabanza y de repente se atraviesa un pensamiento que uno puede decir es que
es algo que mi cuerpo, mi mente, no son enemigos
que actúan inclusive dentro de la iglesia.
Y esto nos enseña a nosotros de que cuando uno está presentando a los enemigos,
Dios nos va a liberar para que ya no afecte nuestra comunión.
Que ya no estén en ese momento.
Por eso que de repente uno inclusive está orando y cuando uno está orando se le
puede meter un pensamiento, una película, pensando en otra
persona y prácticamente no tenemos una dulce comunión con Dios.
Estas situaciones de pensamiento, sentimiento nos atacan o nos invaden
cuando uno está orando porque están presentes, pero ahora ya no van a estar
presentes porque ya los expusimos delante de Dios.
Y decimos, Señor, esto me está quitando la comunión, ya no quiero esto.
Me está afectando esto.
He estado tratando en contra de mí para que
ya no tenga yo una dulce comunión contigo.
Te pido que me libres.
Ya no quiero ser esclavo ni quiero que ellos me destruyan.
Quiero ser libres de esto.
Y claramente Dios lo va a hacer.
Por eso que aquí mencionaba que cubría el rostro de la
persona y esta persona ya no era digna de ver al rey.
Y claramente esto tiene relación con lo que la Biblia menciona y dice,
por cuanto todos pecaron fueron destituidos
de la gloria de Dios o no pueden alcanzarla.
Algo así como que nosotros pecamos prácticamente y Dios lo que hizo fue
cubrirnos el rostro, no poder ver su gloria.
Pero cuando vino Cristo Jesús a morir en la cruz del Calvario y dándonos una
libertad, es como que nos quitaran esta
cubierta y ahora podemos ver el rostro de Dios.
Claramente ahora, como dice la Biblia, vemos como un espejo.
Pero cuando veamos al Señor allá en plenitud de gloria, prácticamente vamos a
verlo pleno porque ya no hay ninguna relación con el pecado.
Ahorita todavía hay cositas de pecados, errores, etcétera, y toda esta cuestión
espiritual que se mueve en la tierra, que es la oscuridad.
Pero cuando ya estemos con Dios Padre y con su Hijo en
la plenitud de la eternidad, lo vamos a ver literalmente.
Por eso dice el primero de Juan de que aquel que tiene esta esperanza se purifica
así mismo, de que cuando le veamos vamos a reflejar tal como él es.
Creo que es, no sé si es Juan capítulo 1, 1 de Juan
capítulo 3 o en el capítulo 2, pero habla de esa esperanza.
Ahora, claramente aquí no termina la situación, verdad?
Aquí hay algo también importante.
Es Esther 8 del 1 al 8, versículo 1.
Aquel mismo día el rey Azuero dio a la reina Esther la casa de Amán, enemigo de
los judíos, y A Mardoqueo vino delante del rey porque
Esther le había revelado lo que era para ella.
Entonces el rey se quitó el anillo que había recobrado de Amán y se lo dio a
Amardoqueo y Esther puso a A Mardoqueo sobre la casa de Amán.
Esther habló de nuevo delante del rey, cayó a sus pies y llorando le imploró que
impidiera los propósitos perversos de Amán, el
agagueo y el plan que había tratado contra los judíos.
El rey extendió hacia Esther el cetro de oro
y Esther se levantó y se puso delante del rey.
Cinco, y dijo si le place al rey y si haya gracia delante de él y si el asunto le
parece bien al rey y yo soy grata ante sus ojos, que se escribe para revocar las
cartas concebidas por Amán, hijo de Amedata, el agagueo, las cuales escribió
para destruir a los judíos que están en todas las provincias del rey.
Seis, porque cómo podría yo ver la calamidad que caerá sobre mi pueblo?
Cómo podría yo ver la destrucción de mi gente?
Entonces el rey Azuero dijo a la reina Esther y al judío Mardoqueo, miren,
he dado a Esther la casa de Amán y a él lo ha colgado
en la horca porque extendió su mano contra los judíos.
Ustedes pues escriban acerca de los judíos como les parezca bien en el nombre del rey
y señalo con el anillo del rey, porque un decreto que está escrito en
nombre del rey y sellado con el anillo del rey no puede ser revocado.
Muy bien, aquí se entra otra situación muy importante, porque ella
particularmente como persona ya ha sido librada de un enemigo, pero este enemigo
ya había mandado órdenes, porque claramente él usó inclusive el poder del
rey para mandar una orden de condena a todos los judíos.
Entonces ella ya ha sido libre.
Esther ya tiene la libertad, ya tiene el respaldo del rey.
Y esto nos habla a nosotros de que cuando uno se presenta en la comunión con Dios,
uno presenta su petición delante de Dios, uno es libre de preocupaciones.
Uno es libre de estos demonios, de estos
espíritus, de estas administraciones de tinieblas.
Uno ya no tiene al enemigo.
Ya está su libertad, pero uno ahora tiene que venir
y buscar la libertad para otros en nuestra casa.
Obviamente, por ejemplo, si hay una situación familiar de alguna enfermedad o
de algunas deudas o cualquier otra cosa que a veces pasa en la vida, que son
diversas, uno puede decir, miren, yo ya oré a Dios, Dios ya me habló,
Dios me dio esta respuesta.
Y uno ya va libre de la preocupación, libre de situaciones que uno pudo haber
tenido, porque obviamente esto invadió a toda la casa.
No fuimos solo nosotros, por así decirlo, sino que yo recuerdo muy bien esto,
porque también a nosotros nos pasó con mis padres hace muchos años, que prácticamente
ellos estaban preocupados y eso alcanzó a mi hermano también.
Por eso que mi hermano le dijo a mi papá, mira, no te preocupes, nosotros también
vamos a trabajar, dijo él, para ayudarlos a nosotros, a ustedes, a salir del
problema, porque en ese momento nosotros no trabajamos.
Claramente mi papá dijo, no, no se preocupen, yo me voy a
encargar de todo, dijo él, no, no tienen por qué trabajar.
Pero lo que voy a estar de que la preocupación de ellos llegó hasta
nosotros, por así decirlo, y nosotros tomamos decisiones.
Entonces, ¿qué quiero dar a entender con esto?
De que invaden, pero cuando Dios ya nos da a nosotros el poder, porque es lo que está
pasando aquí, les da el anillo para que ellos escriban
y ellos marquen la carta para que sea la salvación.
Entonces ellos ya tienen un poder de parte de Dios, ellos ya tienen una fe,
ya fueron liberados, y no sólo eso, ya han estado en la comunión con Dios,
o sea, no sólo tienen como por ya comparándolo con otros, no sólo vinieron y
si el señor tenemos este problema y hay uno se anda
quejando, sino que tienen la comunión de la presencia.
Fueron liberados del enemigo, ya presentaron su preocupación y ahora tienen
el poder de parte del rey y pueden ministrarlo a los demás, para que los
demás también sean libres, pero también los demás tienen que luchar.
¿Por qué digo esto?
Porque cuando...
aquí no puse toda la historia porque es larga, pero cuando Esther da estas cartas,
las cartas era que se defendieran, porque esa es la carta decía de que si
llegaban, porque la carta que había mandado Amán
era que los pueblos vinieran y mataran a los judíos.
Entonces, como ese otro mandato no se podía quitar, entonces el mandato de
Esther con Mardoqueo era de que se pudieran defender de aquellos que los acechaban,
entonces ellos tenían que luchar para ser libres también, ¿verdad?
Entonces esto nos habla a nosotros de que a veces nosotros predicamos el evangelio,
le decimos a la gente que no se preocupe, pero ellos también tienen que luchar.
Yo les voy a dar las armas, les voy a dar todo,
pero también ellos tienen que poner de su parte.
Pero nosotros ya tenemos un decreto, un poder de Dios para decir mira,
defiéndete, entra en Jesús, crea en Jesús, ten
fe en Él, Él te librará, Él peleará por ti.
Y uno puede ministrar con la seguridad, pero si uno anda ahí con los dedos
tronados, si mira, es que Dios te va a ayudar, pero si estás más preocupado y me
dices que confía en Dios, estás preocupado, no se puede.
Pero Dios como ya nos liberta, la gente va a ver la confianza,
va a ver y decir, mira, no te preocupes, o sea, ya Dios me respondió, date tranquilo.
Entonces eso va a dar un mayor respaldo a las personas que nos rodean, van a tener
una libertad también, porque si mi papá, mi mamá están
tranquilos, ¿por qué no voy a estar yo tranquilo?
Porque saben de que hay un respaldo, porque puede ser que todo el mundo se esté
cayendo, pero si nos miran a nosotros que estamos bien, que estamos tranquilos,
yo no entiendo por qué todo el mundo anda preocupado y mi papá y mamá están
tranquilos, o inclusive puede pasar con el ministro, que todos los ministros están
preocupados y el otro ministro está tan fresco
como una lechuga, ah, porque algo Dios le dijo.
Y eso también casa con lo que la Biblia menciona en el libro de Hebreos,
que dice Entrad con confianza al trono de la gracia para el oportuno socorro.
Cuando nos hablan acerca de nuestros pecados y demás, que podemos entrar con
confianza delante de Dios, porque ya Cristo pues
nos habilitó para entrar con esta confianza.
Entonces, lo que quiero resaltar con todo esto está de que
nuestra liberación va a ayudar a la liberación de otros.
Si ellos nos ven tranquilos, obviamente eso va a ayudar a todos.
Pero si nos ven en caos, es por ejemplo, en este caso, hagamos de cuenta del
presidente de los Estados Unidos, que siempre hay problemas con otros países.
Si miran que el presidente está muy preocupado, atemorizado y demás,
siendo una potencia mundial, obviamente todo el pueblo se va a poner preocupado
porque nunca habíamos visto al presidente así.
Nunca había visto que el presidente se puso
temorizado, preocupado por todas las otras naciones.
Entonces eso va a entrar en pánico.
Pero si miran al presidente, si no tengan problema, tenemos esto, esto y esto.
El pueblo de alguna manera dice que se mira que está en una serio situación,
pero como que el presidente tiene el control, como que sabe lo que va a hacer.
Entonces obviamente ya quita una carga.
Entonces eso pasa cuando Dios nos ministra a
nosotros, cuando Dios nos está constantemente...
estamos teniendo comunión con Él, tenemos un respaldo
a Él, tenemos la palabra profética más segura.
Entonces eso lo van a notar otras personas, eso lo van a ver otras personas
y van a saber cómo Dios está obrando nuestras vidas y cómo también nos da la
palabra de sabiduría, nos da la ministración de su Espíritu Santo.
Porque como ya mencionamos, también como tenemos la gloria de Dios en nosotros por
la comunión que hemos tenido con Él, vamos a transmitir paz.
Cuando hablemos vamos a hablar con paz hacia otras personas.
Y si miran, tranquilo, la Biblia dice esto y esto.
Y tenemos el respaldo a la Escritura más el poder
del Espíritu que recibimos y lo vamos a ministrar.
Ya no vamos a ministrar la preocupación o el odio, rencor, egoísmo, sino que vamos a
ministrar a la paz del Señor, el amor de Dios, mientras nos están hablando.
Inclusive hasta a veces hasta con una sonrisa,
pues a veces le está lloviendo sobre mojado.
No sé si eso lo dicen otros países, pero quiere decir que
tiene problema tras problema, tras problema, tras problema.
Y eso está alegre.
Quisiera yo ser como Él, le dicen a uno, porque a uno le está pasando una cosa o
como algunos dicen, el Niágara en bicicleta y la persona está tranquila.
Y por eso les acercan, preguntaron, pero por qué es así?
O sea, qué tenés ahí?
Porque Dios me ayuda, porque he estado en su comunión.
Vaya, todo está tranquilo.
Él me él me da la paz que necesito para seguir adelante.
Entonces, en este caso también quiero mencionar
este sentido, porque aquí es algo muy importante.
El rey dice en el versículo 12, entonces el rey quitó el anillo que había
recobrado Amán y se lo dio a Mardoqueo y
Ester puso a Mardoqueo sobre la casa de Amán.
Esto es muy importante, porque si se dan cuenta, el rey no hizo nada hasta cierto
punto, en el sentido que el rey no puso el decreto, el rey no mandó la orden.
Lo que hizo el rey fue tomar el anillo y dárselo a Mardoqueo.
Para que juntamente con Ester mandaran la carta.
Esto es muy importante, porque lo digo por varias razones que, por favor,
en este caso necesito que me presten atención para no confundir los términos,
porque yo sé que si ahorita comienzo a hablar de esto, las personas pueden,
como dirían, no asimilar bien la información
que digo y algunos se pueden ir en contra de mí.
Es verdad, entonces, porque es una parte delicada.
Actualmente se habla de la doctrina, los decretos o la doctrina, por ejemplo,
así de otras cosas, de declarar o profetizar.
Y de las personas que no están a favor de eso, lo que hacen es decir que no se tiene
que declarar ni profetizar, sino lo que se hace
es ir a orar delante de Dios y rogarle a Dios.
Esas son prácticamente las dos características
actuales que se presentan en el mundo cristiano.
Aquellos que decretan o declaran cosas y aquellas personas que se van con Dios a
rogarle, a decirle que se haga su voluntad.
Pero particularmente bajo lo que yo creo, creo de que los dos lados están
equivocados hasta cierto punto y deben hacerse las dos cosas.
¿Por qué lo menciono?
Pues lo digo que aquí eso es la atención que quiero que me presten y no me juzguen
de una manera equivocada, porque realmente es lo que se ve con Esther.
O sea, con Esther se ve la unión de los dos tipos,
porque se ve la declaración y se ve el ruego.
Claramente vimos de que Esther busca la ayuda en el rey.
O sea, ella no vino y comenzó a declarar y decretar cosas.
Ella lo primero que hizo fue buscar al rey en la comunión, como lo vimos en el caso
dos veces comunión, fue a rogar al rey en su petición.
Eso lo estamos viendo y es lo que mucha gente
dice que hay que hacer y está excelente.
Pero luego de eso el rey no lo resuelve.
Le da a la reina Esther para que Esther junto con Mardoqueo lo resuelvan.
Porque aquí en adelante no se ve una intervención del rey.
Todo lo que se ve después de acá es una intervención de Mardoqueo y Esther.
Claramente tampoco quiero decir que uno comience a
declarar y decretar como loco, porque no funciona así.
Significa que Dios nos da un poder a nosotros y este poder ayudó que ellos
declararan, decretaran algo a favor de ellos.
Pero tiene que venir con el respaldo del rey, no bajo nuestra propia voluntad.
Entonces, qué quiero entender con esto?
Que Dios nos ha dado la palabra profética más segura y de que nosotros podemos usar
la palabra de Dios para usarla y declarar esas palabras.
Más o menos, por ejemplo, el caso de David, que David dijo no moriré,
sino que viviré y contaré las obras de Jehová.
¿Qué está haciendo él ahí?
Él está declarando.
Él está diciendo algo, pero ¿conforme a qué?
Conforme a la palabra de Dios.
No moriré, sino que viviré y contaré las obras de Jehová.
Entonces, él no lo está diciendo en su propia voluntad.
Lo está diciendo conforme a la voluntad de Dios.
¿Por qué?
Porque Dios le otorgó ese poder.
Y eso es lo que estamos viendo acá.
Con eso no quiero decir que uno se ponga a declarar o decretar como loco.
Lo que quiero decir es de que Dios nos ha dado
un poder para que obremos conforme a ese poder.
Pero ese poder tiene que ir relacionado a la salvación
y ese poder debe ir enfocado a la gloria de Dios.
Porque lo que está buscando éste es la salvación para ella y para los judíos.
No está buscando riquezas.
No está buscando fama.
Está buscando salvación.
¿Y quién le dio el poder?
El rey le dio el poder.
El rey no dijo, miren, ahorita yo lo voy a
hacer, lo voy a escribir, lo voy a ejecutar.
Ella junto con Amán iban a operar todo esto.
Entonces Dios les dio un poder para que se
enfrentaran a todo, para que ellos lo hicieran.
Entonces, por eso mencionaba que hay estas dos partes de lo que
es una un ruego y una declaración o un decreto se manifiestan.
Claramente no estoy hablando yo de la forma de decretos
o de declaraciones como algunos de ellos lo mencionan.
Porque yo lo que quiero entender es que tenemos la palabra profética más segura.
Porque cada vez que Jesús peleó contra Satanás en la tentación que hizo Jesús,
escrito está.
¿Y lo escrito qué es?
Lo escrito es un decreto.
Lo escrito se declara.
No estoy hablando que uno saque cosas de la nada.
Uno declara la palabra porque la palabra es un decreto.
La palabra es una declaración.
Cuando se la declara, significa hablarlo, decirlo.
Sólo al Señor tú adorarás y sólo a él servirás.
¿Qué está haciendo Jesús?
Declarando la palabra.
El decreto que había establecido desde antes
que el decreto es sólo a Dios hay que adorar.
Es un decreto.
¿Y qué está haciendo Jesús?
Declarándolo, diciéndolo.
O sea, cuando yo hablo de decretos y declaraciones, no estoy hablando de que
uno se saque la manga de las cosas y uno diga lo que uno quiere.
La palabra profética más segura ahí está.
Entonces, cuando uno tiene, uno usa la palabra de Dios para tomarla.
Por ejemplo, no temas porque yo estoy contigo, no
desmayes porque yo soy tu Dios que te esfuerzo.
Siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra y mi justicia.
Eso está en Isaías.
Lo que estoy diciendo ahorita es declarar esa palabra.
¿Me explico?
Entonces, lo que quiero entender con esto está
de que hay cosas que ya nos dieron el poder.
Lo que pasa es que hay que usarlo, hay que ejecutarlo, hay que ponerlo en obra.
Toda la palabra que está escrita, todos los decretos ya escritos, ya se rogó.
Por eso mencionaba las dos cosas, ¿verdad?
Ya se rogó.
El rey no hizo las cosas.
El rey dio el poder para que nosotros lo hiciéramos.
Por eso que Dios nos manda a veces a hacer cosas.
Claro, hay momentos donde el rey, o sea
Dios, ya lo hace, ya lo opera como él quiere.
Pero aquí no dice eso.
Aquí dice que a Esther le dieron el anillo, pero a Mardoqueo le dieron el anillo.
Y ellos escribieron las cartas para que llegara.
Pues dice, Esther habló de nuevo delante del rey, cayó a sus pies llorando,
imploró que impidiera los propósitos perversos de Amán,
el agravio y plan que había tramado contra los judíos.
El rey extendió hacia Esther el cetro de oro
y Esther se levantó y se puso delante del rey.
Y dijo, si le place al rey y si ha llegado gracia delante de él, si el asunto le
parece bien al rey, yo soy grata ante sus ojos que se escriba, que se escriba para
revocar las cartas concebidas por Amán, hijo de Amedata, el agagueo, los cuales
escribió para destruir a los judíos que están en todas las provincias del rey.
Porque cómo podría Dios ser calamidad que caería sobre mi pueblo?
Cómo podría yo ver la destrucción de mi gente?
Entonces el rey Azuero dijo a la reina Esther y al judío Mardoqueo, miren,
he dado a Esther la casa de Amán y él lo ha colgado
en la horca porque extendió su mano contra los judíos.
Ustedes, pues escriban acerca de los judíos.
¿Quiénes?
Ustedes, pues.
¿Quiénes?
Ustedes, pues.
Ellos.
Él no iba a hacerlo.
Él les dio el poder a ellos para que ellos lo hicieran.
Escriban acerca de los judíos que les parezca bien en el nombre del rey.
¿Qué quiere decir?
En el nombre de Jesús.
Él nos da una autoridad para que esa autoridad, nosotros la que la ejecutamos.
Por eso que Jesús, por ejemplo, en cuando Jesús hace el enviamiento de los
discípulos y la aplicación del evangelio, Jesús dijo así como me ha sido dada una
autoridad a mí con esa misma autoridad, ahora yo os envío vayan y hagan discípulos
a todas las naciones bautizándolos en el nombre del padre.
O sea, Jesús no iba a bautizar por nosotros.
Jesús no iba a predicar por nosotros.
¿Quiénes lo tienen que hacer?
Nosotros.
¿Quiénes lo que hizo él?
Darnos el poder.
En este caso es lo mismo.
Dios nos da su palabra.
Dios nos da su poder para que lo ejecutemos.
Por eso que dice que nos ha dado poder sobre los demonios, sobre los espíritus.
Pero nosotros tenemos que usar qué cosa?
La palabra escrita.
Tomar la autoridad que nos ha sido dada, que eso lo hablamos también el día domingo
en la mañana con el libro de Colosenses, cuando dice que seamos
fortalecidos con todo poder según la potencia de su gloria.
Y hablamos acerca de Dinomay, Dunamis y Kratos y Exousia, de las formas de
manifestación de poder que se hablan en las escrituras.
Entonces tenemos la exousia, es decir, la autoridad para ejercerlo.
El Kratos, el poder para ejecutarlo.
Y así hablamos de todas esas situaciones.
Entonces en este caso Dios nos ha dado poder
para que tomemos en este caso la autoridad.
¿Por qué?
Porque el enemigo no se va a quedar de brazos cruzados.
Por eso vimos acá, o pues alguien que va a leer
este, de que el enemigo siguió buscando el atacar.
En este caso, como mencionamos, el enemigo va a atacar a nuestros hijos.
El enemigo puede atacar al esposo o a la esposa.
El enemigo puede atacar a nuestros compañeros de trabajo, a nuestros
estudiantes con las preocupaciones y otras cosas.
Entonces uno tiene que llegar, ¿cómo?
Con el poder de Dios.
Y si, mira, no.
Creámosle a Dios.
Dios es el que va a hacer las cosas.
No te preocupes, Dios ya me prometió, ya Dios me dijo.
Mira, la Biblia dice.
Aquí está escrito que Él nos va a apoyar, nos va a ayudar.
No estés preocupado.
Salí de eso.
¿Eso quién lo tiene que hacer?
¿Dios?
No, nosotros.
Porque nos dieron el poder, la autoridad.
Nos dieron la palabra, el decreto que está escrito, que es la palabra.
Pero tenemos que decírselo a la gente.
Tenemos que exponerle a los hijos, ministrarle a los hijos, ministrarle al
esposo o a la esposa, ministrarle a los compañeros de trabajo, a las personas.
¿Por qué?
Porque va a haber un testimonio del respaldo de Dios.
Una de las experiencias que yo tuve hace años, que aquí en Guatemala, yo estuve en
la Universidad de San Carlos, y aquí se hace una
cuestión que se llama el congreso estudiantil.
En las diferentes facultades de ingeniería se tiene la costumbre de hacer un
congreso, o sea, es decir, como una semana de charlas prácticamente casi todo el día,
de diferentes temas de tecnología, por ejemplo.
O en este caso, si alguien es ingeniero industrial en sus áreas, pero en mi caso
soy ingeniero de sistemas, entonces nos tocaba hacer prácticamente una semana,
aunque el jueves era como un feria ahora, pero una semana de charlas desde la mañana
hasta la tarde y uno tenía que conseguir patrocinadores, los conferencistas,
recolectar dinero para todo.
O sea, no es como la que la universidad nos diera el dinero, sino que tenía que
generarse un grupo, un comité para realizar todo eso.
Y nosotros, yo me metí junto con otros compañeros para hacerlo, yo ya era
creyente, y en teoría comenzamos en febrero o marzo.
La cuestión se tenía que celebrar en septiembre.
El problema está que ya habíamos llegado creo que a julio o junio y no habíamos
encontrado ni patrocinadores, ni conferencistas,
ni recolectado mucho dinero, que se diga.
Y obviamente se va a orar a Dios y uno le dice al señor mira qué hacemos.
Y cuando ya estamos en la reunión y toda la gente mira qué hacemos, porque había
entre creyentes y no creyentes, o ateos inclusive ahí metidos.
Y al final me digo qué hacemos, porque ya llevamos junio o julio,
no hemos recolectado dinero, no tenemos patrocinadores, no tenemos dónde hacer la
sede, porque obviamente también tenemos que ver un lugar.
No es como que la universidad le prestara a uno
el salón, sino que uno tenía que ir a otro lado.
No tenemos nada.
Y yo le dije miren, ¿por qué no oramos?
Porque ya hicimos de todo, ¿no?
Vamos a orar, oremos y que Dios haga su voluntad.
Y como todos no sabían qué hacer, o sea ya habían probado de todo.
Dijo bueno, ni modo, oremos.
Y claramente en esa... dirigí la oración, le dije ok, vamos a orar.
Le decimos señor entregamos hoy todo a ti, ayúdanos,
apóyanos, lo ponemos todo en tus manos, etc.
Yo no sé si los demás se dieron cuenta, pero lo que fue interesante fue que nos
dieron un lugar, que nos dieron dos salones al precio de uno.
Es decir que ya no sólo teníamos, por así decirlo, un salón de conferencias
que íbamos a usarlo de la mañana hasta la tarde, sino que
ahora teníamos dos salones para generar conferencias múltiples.
En este caso, pues paralelas desde la noche.
¿Y eso qué implicaba?
Implicaba que en lugar de tener, por ejemplo, tal
vez unos 10 conferencistas íbamos a tener a 20.
Y obviamente eso significaba más costo.
¿Qué quiere decir eso?
Que Dios en el lapso más corto, en todo lo que no pudimos hacer en varios
meses, Dios nos dio el doble en el corto tiempo.
Y nos proveyó todo al doble.
¿Por qué le oramos?
Pero si yo vengo y yo me quedo callado y no digo nada y no oro y yo miro cómo ellos
lo resuelven, aunque yo esté tranquilo, que yo digo que lo va a resolver.
Yo no puedo, yo no testifico, yo no hablo, yo no digo, yo no ministro.
Y claramente cuando uno lo hace, pues obviamente Dios está operando.
Dios le marca la fe a ellos.
Ellos se están dando cuenta después de que
después de que se oró está pasando todo esto.
Pero ¿quién tuvo que tomar la iniciativa, por así decirlo?
Uno lo tuvo que hacer.
Porque Dios dice, mira, pues yo ya lo tengo en mis manos.
Solo tienes que orar, solo tienes que convencerlos,
solo tienes que decirles que yo soy el que lo hace.
Por eso mencionaba el caso de que no es solo de rogar a Dios, ¿verdad?
Como mucha gente dice, no me diga que hay que rogar a Dios.
Sí hay que rogar, pero también Dios va a dar el poder para que uno ejecute.
Por eso la Biblia dice que no hay que uno que ser cobarde, no se haga un espíritu de
cobardía, sino que tiene que hacer y hacerlo.
Ya nos dio el respaldo, hay que hacerlo, hay que hablarlo, hay que declararlo.
Dios nos va a ayudar.
Dios ya nos dijo, es una declaración.
Él ya decretó y yo lo estoy diciendo, Dios ya decretó que nos va a ayudar,
pero tenemos que orar para ponerlo en sus manos.
Por eso mencionaba que asimilaran lo que yo iba a decir, que aunque yo usaba esos
términos de declaración, decreto o ruego, pero no
a la manera como ellos lo pueden decir, ¿verdad?
Porque por lo menos esta es la manera que yo lo creo.
No haciendo uso de palabras como la gente dice, yo declaro
que ese trabajo va a ser mío, yo decreto que eso va a ser mío.
Y tal vez Dios no ha dicho nada, porque una cosa es que Dios haya dicho las
cosas y otra cosa es que uno se las quiera asimilar, ¿verdad?
Por eso que mencionaba acá de que el rey le está dando el anillo, porque si ellos
intentaban demandar cartas o decir que se defendieran sin
la voluntad del rey, ellos estaban yendo en contra del rey.
Porque el rey ya había decretado algo por medio del anillo,
porque obviamente Amán preguntó, le había dado el anillo al rey.
Entonces, a menos de que Dios ya nos haya dicho algo, uno ya puede hacerlo porque él
nos dio o inclusive nos da la abundancia de versículos
bíblicos para tomarlos y ejecutarlos, porque él ya lo dio.
Es por ejemplo, y yo el ejemplo que también pongo, que a mí me gusta mucho,
es cuando Dios le dice a José, esfuérzate y
sé valiente, porque a ti te daré esta tierra.
Entonces Dios ya le dio la tierra y por lo tanto lo manda a él que haga.
Dios no se iba a poner a destruir a todos y, mira, José, aquí está tu tierra.
No, Dios, mira, te doy toda esta tierra, pero tú la tienes que pelear.
Tú tienes que ir con tu armamento, con tu ejército a
tomar a todas esas tierras, pero yo ya te las he dado.
Únicamente, dijo Dios, no te haré la tierra de los Moabitas, si no estoy mal,
porque yo ya se los prometí a ellos.
¿Qué quiere decir?
De que Dios decretó de que todo iba a ser para José y su pueblo, menos la tierra de
los Moabitas, porque Dios ya había decretado para los Moabitas otra cosa.
Por lo tanto, José podía con toda confianza ir y pelear y batallar por esas
tierras, pero si él quería pelear y batallar por la tierra de los Moabitas,
no iba a poder, porque no iban a ser dadas para él.
Entonces él podía citar, es que Dios me dijo que me esforzara y sea valiente y ahí
voy, que él me iba a dar a esta tierra por posesión.
Ahí voy, estoy declarando la palabra.
Porque me dijo que me lo iba a dar, pero si él viene y se quiere ir con los
Moabitas, sí, es que Dios me dijo que toda la tierra me
la va a dar a mí y que déme esta tierra de los Moabitas.
Si él la conquista y él la somete, Dios lo va a juzgar a él, porque él tomó
una decisión y usó un poder que no le correspondía
sobre lo que Dios le dijo que no tenía que tocar.
Entonces ahí es donde mucha gente viene y agarra, no, es que yo decreto este trabajo
para mí y Dios no quiere darle ese trabajo, no quiere nada.
Y dice, ah, es que Dios me lo acaba de dar, porque lo que pasa es que los
decretos sirven, las declaraciones sirven, pero violó algo.
Dios nunca se lo quiso dar.
Él lo que hizo fue violar el ámbito espiritual porque lo tomó por cierto poder.
Eso sería hablarlo en otro tema.
Pero lo que quiero entender es de que.
O a lo punto lo que quiero llegar es que cuando ya oramos, cuando ya tenemos una
comunión, un ruego, ya Dios nos lo presenta, Dios nos dio un poder.
Tenemos que regirnos bajo lo que Dios ya nos ha dicho o lo que Dios ya nos ha
hablado o la autoridad que nos ha sido dada.
Pero ya entran las acciones y actitudes que nosotros
debemos tener bajo el poder y dicción del Espíritu Santo.
Eso es lo que quiero resaltar.
No quiero decir que uno agarre las cosas como loco, como hacen algunos de andar
decretando como locos, declarando como locos.
Que no tiene sentido realmente.
Y otra gente que a eso se la pasan derogando y clamando y no toman acciones.
El ejemplo que podría colocar también es el ejemplo de Moisés, porque Moisés que pasa?
Moisés viene y el pueblo viene y le dicen, mira,
no que nos trajiste aquí para que nos mataran.
Ahí vienen los egipcios.
Viene Moisés y va con Dios.
Dice, mira, señor, ayúdanos, mira que nos vienen persiguiendo.
Y Dios que le dice?
Por qué clamas a mí?
Pues acaso me dice la vida, clama y clama a mí.
Yo te responderé.
Dice que tienes en tu mano una vara, ve y dile al mar que se abra en dos.
Yo digo, pero por qué Dios le dice?
Por qué clamas a mí?
Por qué se lo está diciendo?
Si Dios es nuestro ayudador, si Dios es aquel que resuelve nuestros problemas,
por qué nos dice entonces?
Por qué clamas?
Uno le puede decir, pero si tú me dijiste es que la
Biblia que me acerque con confianza al trono es la gracia.
Tú has dicho mismo que yo clame y que venga a ti.
Entonces, por qué me decís a mí?
Por qué me clamas si tú mismo dejaste escrito?
O por lo menos eso yo le diría.
Pero es porque él ya le había otorgado a
Moisés un poder, que en este caso es la vara.
Y yo por lo menos lo que yo he entendido era que por en ese momento lo que el
Moisés tenía que asimilar es bueno, aquí lo único
que tenemos es para poder pasar es el mar rojo.
Dios ya me dio la vara de poder que el mar se abra.
O por lo menos eso es lo que me deja a mí ver ese pasaje.
Ya es como que alguien me de las llaves del carro.
Y yo le digo mira qué hago?
Porque mis hijos me están pidiendo que los lleve que se yo a la escuela.
Y la persona me dice Mira, si te di un carro, tenés las llaves en la mano.
Sí, es porque no lo encendes.
O sea, ya te lo di.
Para eso te lo di, te di un carro, tienes las llaves, llévatelos.
O sea, yo no te voy a llevar.
Yo te di tus llaves y te di el carro y te capacité para
que manejaras, para que agarras el carro y te fueras.
Entonces eso a veces decimos Señor, pero
llévame, llévame, llévame a mis hijos, sabes?
Y uno queda acostado en la cama.
No, entonces quiero entender ese tipo de discernimiento.
O sea, eso se tiene que aprender a discernir, obviamente.
Entonces, por eso menciona acá de que ella ya tuvo su comunión, ella ya rogó.
Pero ahora le ha sido dado un poder que tiene
que ejecutar, que el mismo Dios se lo está dando.
Pero también tiene que hacerlo en la dirección bajo la
salvación, porque no era hacerlo con ego o con vanidad.
El punto era salvación y ese es el punto al que
nosotros tenemos que abocarnos a la salvación.
Todo poder que Dios nos otorga es para que nosotros
le juntemos para salvación y dar gloria a su nombre.
Entonces ella fue con los que le rodeaban.
Por eso mencionaba que cuando uno ya está en paz, ya está bien.
Uno tiene que ir con los que ya nos rodean.
Por eso cuando vemos que Jesús libera al
endemoniado gadareno, que es lo que Jesús le dijo.
Ve y testifica a los de tu casa.
O sea, ya te liberé de los demonios, ya te liberé
de la opresión, ya te liberé de estas cadenas.
Ahora ve a tu casa y testifica.
De igual manera nosotros, ya como estamos en la comunión, ya
Dios nos libra de las preocupaciones de nuestros enemigos.
Él nos da el poder para que vayamos y testifiquemos.
Para que las otras personas también sean libres.
Para que las otras personas también reciban del Evangelio.
Para que las otras personas crean en Dios y sean libres.
Y por eso como dice la palabra, ¿seamos qué?
Más que vencedores.
Porque no solo Dios nos enseña a vencer, sino también
nos enseña a ayudar a otros, a enseñarles cómo vencer.
¿Cómo?
Creyendo en Cristo Jesús.
¿Cómo?
Viviendo conforme a la palabra.
Claramente como mencioné aquí, pues no voy a colocar todos los,
por así decirlo, todos los versículos porque es muy extenso el libro de Esther.
Que claramente todo tiene una armonía, por así decirlo.
Pero también lo interesante está de que en este decreto que ellos mandan,
ellos también lo mandan a toda lengua, tribu y nación.
Y es muy impresionante porque esto nos habla del Evangelio.
O sea, el libro de Esther realmente también habla del Evangelio.
Claramente hoy le está dando una perspectiva de comunión, ¿verdad?
Pero realmente el libro de Esther habla del Evangelio.
¿Por qué?
Porque después de que el Rey salva, permite que el anuncio
de la salvación se dé a toda lengua, tribu y nación.
Que es lo que vemos en Apocalipsis, claramente,
cuando dice que Dios le da toda la gloria.
Vi de toda lengua, tribu, lengua y nación,
por ejemplo, dice en el libro de Apocalipsis.
Porque las cartas, es decir, el Evangelio se dio a todo el mundo.
Por eso que Mateo capítulo 24 habla de eso.
Que el Evangelio será anunciado a todo el mundo, a toda lengua, tribu y nación.
Y aquí vemos como Esther no solo envía a todas las
ciudades, sino que a cada ciudad conforme a su lengua.
Y manda a entender que nosotros le tenemos que hablar a las personas.
Y cada quien según lo que ellos logran entender o como lo pueden entender.
Lo que dijo Pablo, al judío me hago judío y
al griego me hago griego para salvar a todos.
Entonces uno tiene que saber dar a conocer el Evangelio a las personas.
Inclusive a nuestros familiares, a nuestros amigos, a las personas del trabajo, etc.
Para que sean librados de preocupaciones.
Porque recordemos que el Evangelio es el Evangelio de la paz.
Es el que no es para que andemos afligidos, preocupados, angustiados.
Sino para que andemos en la paz de Dios, en la confianza de Dios Padre.
Entonces uno lo anuncia claramente y ya se extrapola.
Es decir, de que pasamos de hablar a nuestros
familiares, amigos, vecinos, colegio.
Luego Dios ya nos comienza a enviar a otros lugares para dar a conocer su nombre.
Porque claramente ya fueron áreas que se dieron como lo que pasó con los apóstoles.
Dice, y serán llenos del Espíritu Santo y me serán testigos en Jerusalén,
en Damasco, en Samaria y en los confines de la tierra.
Primero comenzó con lo local, después se fue abriendo más paso hacia otros lugares.
Entonces, ¿por qué?
Porque Dios ya nos dio una autoridad, nos dio un poder para anunciar,
para proclamar las grandezas de Aquel que
nos llamó en las tiendas de su luz admirable.
¿Pero cómo comienza?
En la comunión.
Y esto no se tiene que perder, ¿verdad?
Claramente, es decir, que nosotros siempre, siempre debemos buscar la comunión.
Estar en la comunión nos va a librar los problemas.
Y luego presentamos nuestra petición.
Entonces, esto es muy importante que nosotros lo veamos.
¿Por qué también lo digo?
Si no estoy mal, creo que es Jeremías, creo que es, no sé si es 23-21.
Y de lo 21-22 dice, ellos corrían a profetizar, pero yo nunca los envié.
Ellos hablaban y yo nunca los envié.
Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, hubieran hecho mis palabras a mi
pueblo y los hubieran hecho volver de su mal camino.
Entonces, ¿de qué está hablando?
De la comunión.
A veces nosotros queremos, también nos preocupa la salvación de la gente,
como aquí también se está mencionando Esther.
Nos preocupa que la gente esté yendo al infierno, que la gente esté preocupada,
que la gente esté afanada.
Y a veces uno quiere dar a conocer el Evangelio a las personas, pero lo quiere
hacer bajo nuestras propias fuerzas, bajo nuestro
propio poder, bajo nuestro propio conocimiento.
En lugar de entrar en comunión primero con Jesús, y en esa comunión Él nos va a
hablar, y en esa comunión nos va a dar la capacidad para anunciar a otros el
Evangelio y que las otras personas se conviertan de su mal camino.
Pero a veces nosotros, por eso que vemos mucho ahora, mucho falso profeta, ¿verdad?
¿Por qué?
Porque ellos van bajo lo que ellos creen que Dios les está hablando, lo que ellos
piensan y corren, es decir, que quieren predicar
de un lado para el otro en estadios, etc.
Bajo su propia fuerza.
Pero Dios nunca los mandó.
Pero aquel que está en la comunión, aquel que recibe la comunión, el que
persevera en la comunión, Dios mismo le va a otorgar ¿qué cosa?
Un poder.
¿Para qué?
Para que anuncie a toda lengua y a toda región de la
salvación de Dios, como es lo que está ocurriendo con Esther.
Entonces, por eso que vemos que sobre toda preocupación ya sea vana o sea digna,
porque obviamente sabemos de que hay
preocupaciones que no tienen sentido, ¿verdad?
A veces uno se pone un poquito gordito y
anda preocupado que no le cabe a uno la ropa.
Eso es un poquito vano, ¿no?
Pero por otro lado tenemos la preocupación de la
salvación que está pasando aquí con los judíos.
Están preocupados porque ellos estaban en condenación.
Es decir que no importa si la preocupación sea vana o la preocupación sea digna,
todo se resuelve primero entrando en la comunión.
Y poniéndole suma importancia a la comunión.
Por eso vimos dos veces el banquete.
Luego está la petición o el ruego y Dios va a otorgar la capacidad, el poder,
lo necesario para que demos a conocer y manifestemos la salvación para que
nosotros seamos libres y otros sean libres.
Ok, entonces vamos a orar para que Dios nos ayude,
para que prioricemos sobre todas las cosas la comunión.
Claramente también aquí por último hay algo también que indicar que no es sólo el
hecho de llegar a comunión con Dios cuando estamos preocupados, sino que el punto
está de que debemos mantenernos en comunión.
¿Por qué?
Porque obviamente no significa que el enemigo se quede con brazos cruzados.
Si antes un enemigo nos afectaba, que puede ser el dinero, pero Dios ya nos
liberó de esa área, ya no va a usar el dinero, va a usar otras cosas.
Puede ser que si alguien tiene un esposo o una esposa, ya tal vez no se preocupe por
el dinero, sino que será que mi marido o mi esposa me es fiel.
Ya la preocupación cambió.
Ya no es el dinero, ¿verdad?
Tengan o no tengan, sino que ahora será que me es fiel o no.
Si alguien logra decir nombres que Dios me dijo que él me va a permanecer fiel o ella
va a permanecer fiel, ya la preocupación puede ser otra.
¿Será que mis hijos se van a poner un tatuaje o no se van a poner un tatuaje?
¿O será que se ponen un su pirsing?
¿O será que esto y lo otro?
O sea, el enemigo va a buscar diferentes fuentes para llevarnos a una preocupación.
Pero si nosotros nos mantenemos en la comunión, ya vamos a saber de qué Dios nos
va a hablar a nosotros y nos va a decir qué saber hacer cuando leemos su palabra,
qué decisiones tomar, de qué manera orar.
Algo así como lo que pasó con Job, ¿verdad?
Y es de que Job se levantaba todas las mañanas para interceder por sus hijos
porque no sea que sus hijos hagan mal de sí o a Dios en su corazón.
O sea que Job se mantenía en continua comunión y decía, ok, aquí lo que podemos
hacer es interceder por ellos cada mañana porque
no sea que estén haciendo lo que no deben.
Entonces voy a interceder por ellos para que
no anden cometiendo errores delante del Señor.
Y él entregaba sus peticiones constante, constante.
Sabía que estaba en manos de Dios, ¿verdad?
Entonces a lo que voy es eso.
De que la comunión no solo es una forma de buscar un auxilio
automático, sino que es permanecer allí, ser protegidos.
¿Por qué?
Porque Dios va a ser nuestra ciudad amurallada.
Es aquel que nos defiende.
Y obviamente cuando quieran atacar una muralla, no se puede con flechas.
Tienen que usar armamento muy grande para poder destruir una muralla.
Porque estamos en el libro de Isaías.
Él es la fortaleza de los siglos.
Él es la muralla o la ciudad amurallada de los siglos.
Entonces si hablamos de siglos, significa que permanece para siempre.
Porque por ejemplo Jericó se cayó o algunas
otras murallas no han resistido por las guerras.
Pero Dios ha resistido por los siglos de los siglos.
¿Quién ha podido penetrar esta torre fuerte que es el Señor?
Entonces vamos a orar.
Padre en el nombre de Jesús, te damos las gracias por
la misericordia que has derramado hoy sobre nosotros.
Queremos hoy, Señor Jesús, declararte como nuestro Señor y Salvador.
Buscando constantemente tu comunión, Padre.
Queremos estar en la comunión contigo.
Sabemos que en esta comunión seremos libres de preocupaciones.
Tú nos ministrarás con tu amor, tu poder, tu fe, tu confianza.
Y nosotros creeremos en ti.
Pero también presentaremos nuestras peticiones
de oración cuando se presenten esos momentos.
Y sabremos de que hallaremos gracia ante tus ojos.
Sabremos que nos darás el poder para ejecutar lo que nos has enviado a hacer.
Porque tú nos has brindado un poder, el cual
vamos a aprender a ejecutar en tu voluntad.
Te agradecemos por todo el amor y el cariño, Padre.
Bendice a las personas que nos escuchan.
Bendice a las personas, Señor Jesús, en sus corazones, en sus mentes.
Que tú les proveas de tu salvación, de tu Espíritu Santo.
Y de las palabras de sabiduría que necesitan para ejercerlas día tras día.
Te agradecemos, amigo y amado, para la alabanza
de la gloria de tu gracia en Cristo Jesús.
Vamos a orar por aquellas personas que
quieran aceptar a Jesús como Señor y Salvador.
Sabiendo que en Él tendrán consuelo, refugio, fortaleza.
Y también arrepentimiento y perdón de pecados.
Padre, venimos hoy delante de ti
arrepintiendo nuestros pecados, confesándolos.
Y declarando a Jesús como Señor y como Salvador.
Que tú lo resucitaste dentro de los muertos.
Que en ti tenemos vida eterna.
Y que por medio del sacrificio de Cristo en la cruz tenemos reconciliación contigo.
Porque Jesús nos reconcilió contigo en la cruz.
Y por su sangre hemos sido comprados.
Por lo tanto queremos arrepentirnos.
Camina conforme a tu palabra.
Pedimos hoy ser llenos de tu Espíritu Santo.
Ser bautizados en agua y participar de la Santa Cena.
Para la alabanza de la gloria de tu gracia en Cristo Jesús.
Amén y Amén.
Muy bien, vamos a orar por último por las diferentes peticiones.
Como dice la palabra, mi Dios suplirá todas vuestras
necesidades conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Dios mi Padre, venimos hoy delante de ti
para arrepentirnos de todos nuestros pecados.
Para darte la gloria y la honra, el honor, el poder y la alabanza.
Queremos conocerte a ti, vivir para ti.
Pero queremos que tú nos proveas de tu Espíritu Santo.
De un espíritu de Elías, de espíritu de oración, de sabiduría y de gracia.
Para que sean reconciliadas las familias, las parejas.
Para que haya un amor en cada lugar.
También para que tu nombre sea exaltado hasta lo sumo.
Y para que proveas de medicina, de sanidades, maravillas, prodigios.
De alimento, de trabajo, de cariño, de bondad.
Que guardes a la vida del huérfano, a la
anciana y la anciana, el padre y mares solteros.
Y también para que guardes Guatemala y los países que nos escuchan.
Para que todos entremos en arrepentimiento para salvación.
Que guardes a la niñez de cada país libre de terrorismos, de carteles, de pandillas,
de ideologías que no proceden de ti.
Y que tú envíes obreros a la cosecha, porque
la cosecha es mucha y los obreros son pocos.
Te agradecemos, amado Padre y Amigo, por los siglos de los siglos.
Amén.
Y llamen.
Benito sea tu nombre eternamente y para siempre.