Hermanos, Dios los bendiga, un fuerte abrazo en Cristo
Jesús, la paz y la gracia de Dios sea con todos ustedes.
Por el amor y la gracia de Dios estamos aquí para poder continuar con diferentes
temas, de los cuales hemos venido hablando el día de hoy,
que es el 28 de febrero del 2026 a las 8.33 de la mañana.
Vamos a hablar lo que es No te preocupes, tienes a Jesús.
Esto viene relacionado a la serie de temas que hemos venido hablando con relación a
la parábola del sembrador en el escenario de los espinos.
Ese ha sido nuestro enfoque en la línea de temas que hemos venido hablando.
Y claramente por la parte de los espinos vamos a hablar de No te preocupes,
que es prácticamente una de las categorías o de las áreas de los espinos,
ya que Jesús menciona tres cosas.
Los espinos, los deseos de las cosas y el engaño en las riquezas.
Son tres cosas que Jesús menciona sobre los espinos.
Entonces, cuando habla de espinos, habla de preocupaciones.
Y en este caso en particular, por esa razón, es
de que vamos a hablar acerca de eso el día de hoy.
En este caso, tienes a Jesús.
Hemos estado hablando otros temas también de las preocupaciones para que no nos
estemos preocupando, como por así se lo cambia de los espinos hacia lo que es...
¿Cómo es que se decía?
De lo que es de los espinos a una buena tierra.
Ese es el enfoque de lo que hemos estado hablando en estos temas.
Entonces, vamos a orar para dar inicio, para que el Señor nos ayude en este tiempo
para dar gloria a su nombre y que nuestro corazón se alegre en su salvación.
Padre, en nombre de Jesús, venimos hoy delante
de ti para alabar, bendecir y exaltar tu nombre.
Queremos alegrarnos en ti y regocijarnos en ti y bendecirte a ti.
Ayúdanos hoy, Padre eterno, para que tú seas
nuestro socorro, fortaleza y torre fuerte.
Que tú seas nuestro socorro y nuestra ayuda.
Nuestro Salvador y nuestro Señor.
Gracias por darnos la fuerza hoy para vivir para ti.
Ayúdanos hoy, Señor, para comprender tu palabra y enfocarnos en ti, Jesús,
y darte toda la gloria, la honra, el honor y el poder.
Ayúdanos hoy, Señor Jesús, para que nuestro corazón se alegre en ti,
te adore a ti y te exalte a ti.
Guíanos hoy, Padre, que cuando hablemos tu
palabra, la hablemos como debe ser transmitida.
Y también, Padre, ayúdanos a recibir tu
palabra así como tú necesitas que la recibamos.
Quita todo estorbo, todo aquello que impida la verdad, la justicia y la misericordia.
Ayúdanos hoy, Señor, a declarar tu nombre entre naciones.
Grande es tu nombre, Señor.
Ayúdanos a prepararnos para tu venida.
Ayúdanos a disponer de nuestro corazón para
exaltarte y adorarte en espíritu y en verdad.
A ti la gloria, honra, honor, poder y alabanza por los siglos de los siglos.
Amado Padre, amén y amén.
Ok, bueno, vamos a ir mostrando acá, ya iniciando.
Entonces, como mencionamos, tenemos no te preocupes, tienes a Jesús.
Vamos a comenzar con lo que es siempre lo de los espinos, que dice en Marcos,
capítulo 4, versículo 7.
Otra parte cayó entre espinos y los espinos crecieron y la ahogaron y no dio fruto.
Eso es lo que Jesús menciona en la parábola de sembrado.
Y luego le explica esta parte en Marcos,
capítulo 4, versículo 18 a la edición, ahí dice.
18.
Otros son aquellos en los que se sembró la semilla entre los espinos.
Estos son los que han oído la palabra.
19.
Pero las preocupaciones del mundo y el engaño a las riquezas y los deseos de las
demás cosas entran y ahogan la palabra y se vuelve estéril.
Como vemos aquí, Jesús hace la explicación de lo que es el escenario de los espinos.
Y claramente aquí nos menciona de que la idea de
los espinos es ahogar la palabra y volverla estéril.
¿Qué va a usar?
¿O qué son los espinos?
Ya hemos hablado de que los espinos tienen categorías.
Hay espinos que dan frutos, otros espinos que no dan fruto.
Pero hay unas características similares.
Es de que crecen rápido, tienen raíces gruesas y se
extienden rápido por la tierra y también por arriba.
Y eso impide que cuando, por ejemplo, esté una semilla de espinos junto con una
de trigo, por la velocidad que estas generan absorben
los nutrientes y las humedades antes que el trigo.
Y por lo tanto no le permiten al trigo obtener esta
humedad o estos nutrientes porque ya las tomó los espinos.
Y también en la parte superior, al crecer pueden cubrir, por así decirlo,
al trigo y no pueden recibir la luz que necesitan para producir su alimento.
Entonces, por esa razón es que los espinos tienen una situación de, lo que aquí se
menciona, de ahogar la palabra o ahogar lo que Dios siembra.
Claramente vemos que es una estrategia
diferente con lo que es el trigo y la cizaña.
Entonces el enemigo de esas estrategias, en este caso, es que no cede o no
produzca, por lo cual nosotros tenemos que entender que si algo no está produciendo
en nuestras vidas, entonces la pregunta sería,
¿qué es lo que me está impidiendo que yo crezca?
Por eso mencionamos en su momento, junto al camino que sería el
entendimiento, los pedregales que sería la idolatría y en este caso los espinos que
hablan de preocupaciones, engaños o deseos.
Pero engaños de riquezas o deseos de las demás cosas.
Entonces uno tiene que identificar y luego poner en práctica.
Puede ser que ahora alguien dirá, hermano, pero yo no vivo sin preocupaciones.
Sí, ahora, pero puede ser que en un momento puedan venir y uno tiene que estar
preparado, ya que a veces las cosas no se... a veces vienen... de repente se
acarrean un montón de cosas, como el caso de Job.
Job se mira que todo está bien, todo tranquilo, de repente en un día caen
todas las situaciones y él entra en una situación difícil, si lo queremos llamar
así familiar y empresarial, pero luego pues ya cae sobre su cuerpo, ya no sería
sólo lo que le rodea o sus bienes o recursos, sino que ya su propia vida.
Entonces son situaciones que uno tiene que aprender a entender que hay momentos que
van a caer las cosas de la nada y por eso que Dios nos prepara y nos enseña,
pero a veces nosotros como que no le prestamos la suficiente atención.
Muy bien, entonces vamos a ir avanzando acá con lo que ya nos corresponde el tema
de hoy, porque esto sólo fue una introducción que regularmente hacemos
siempre de lo que es la parábola de Sembrado y los espinos, porque es parte de
lo que nos va a ayudar a entender qué hacer.
Si hay algo en nuestra vida que nos está impidiendo a nosotros crecer, posiblemente
puedan ser espinos, o las otras cuestiones que
hemos visto, porque claramente Jesús habló de eso.
Entonces hay que prestar atención a esas palabras de Jesús.
Muy bien, ahora, el día de hoy, como bien estamos hablando, y ya
explicamos por qué la parte no te preocupes, porque
la idea es cambiar de los espinos a la buena tierra.
Ahora, el tema de hoy, como mencioné, tiene esa Jesús.
Ahí obviamente habría mucho recurso para hablar acerca de esto, pero en el caso
específico de hoy, voy a tomar lo que es una figura
de Jesús en el Antiguo Testamento, que es José.
Y ahorita vamos a ver por qué.
Nosotros sabemos que el Antiguo Testamento es sombra y figura de lo que habría de
venir, es decir, de que lo que se ve en el Antiguo Testamento nos ayuda a nosotros a
entender muchas cosas, en este caso con relación a Jesús.
Hemos hablado, inclusive en la reunión que tenemos después de esta, que cuando Jesús
se establece, si lo queremos llamar así, una forma de didáctica o de enseñanza,
Él tiene que mostrar una comparativa, porque a veces cuando hay un aprendizaje,
o cuando nosotros aprendemos, aprendemos
también por el sentido de lo que ya conocemos.
Es decir, por ejemplo, cuando uno quiere aprender un idioma,
uno lo que hace es relacionarlo con algo que uno ya sabe.
Inclusive para cualquier otro tipo de aprendizajes, como el caso de lo que es
matemática o idioma español, regularmente los ejercicios, pero la forma más efectiva
de entenderlo, es cuando los relacionamos con nuestro entorno.
Por ejemplo, en mi caso personal, yo fui vendedor, si me ponen un ejemplo
con relación a las ventas, o me ponen un ejemplo con relación a la programación,
puede ser que lo entienda mucho más a que me pongan otra vez un ejemplo de
contabilidad, porque está relacionado a mi vida.
Eso le llaman, si no estoy mal, una cuestión de asociación.
Entonces, en este caso, recordemos que Dios colocó en por sí varias figuras en el
Antiguo Testamento para que cuando viniera el Mesías se
pudiera comprender lo que el Mesías o Jesucristo iba a ser.
Por eso que se menciona que era sombra y figura lo que habría de venir.
Esto nos da una idea de lo que pasa.
Uno de los ejemplos que hemos tomado también es el caso de Deuteronomio 18,
del 15 al 18, porque Jesús... pero Moisés dice, Vendrá un profeta como yo,
a él deben oír.
Entonces, esto es interesante porque para que se pudiera esa profecía, tuvo que
venir un personaje llamado Moisés para poner el punto de referencia.
Entonces, dice, Vendrá un profeta como yo.
Entonces, tenía que estar referencia para proyectar, por así decirlo, o anunciar de
este otro profeta llamado Jesús que habría de venir y que tenían que oírlo a él.
Entonces, en este caso en particular es lo mismo con otros personajes como Noé,
como Abraham, etc., que nos ayudan a entender a
Cristo y a comprender de Cristo en diferentes maneras.
Por eso que hoy escogí o prácticamente tomé de lo que es José para hablar de Jesús.
Es decir que, aunque no nombre necesariamente en el texto Jesús,
pero cuando veamos a José nos vamos a dar cuenta de que es una figura de Jesucristo.
Por diferentes razones.
Y claramente en este caso en particular
vamos a leer tres cosas relacionadas a José.
Es decir, primero las vamos a leer las tres y luego vamos a comenzar a hablar de eso.
¿Por qué?
Porque las tres hablan de lo mismo.
En estos tres casos, la primera lectura es cuando José es llevado
como prácticamente esclavo y él comienza a servir una casa.
Luego vamos a leer cuando él está preso prácticamente.
Y luego cuando él ya tiene prácticamente su reunión con Faraón y lo que pasa con
respecto a los siete años de abundancia y de sequía.
Vamos a leer esos tres.
Claramente los primeros dos son cortos, pero el último es más extenso.
No posee todos los capítulos, obviamente, sino sólo
una parte de eso, aunque realmente lo abarca también.
Porque también, obviamente, hay un tiempo que tenemos para transmitir.
Entonces vamos a leerlo y por eso necesito que ahorita que lo leamos, prestemos
atención a los tres escenarios y veamos puntos claves o comunes en estas tres
lecturas que vamos a hacer, que obviamente las tres están en Génesis, pero nos van a
ayudar a entender sobre el sentido de lo que
estamos hablando el día de hoy sobre tienes a Jesús.
Entonces vamos a leerlo.
En este caso, la primera lectura es Génesis capítulo 39 del 1 al 6.
Son pocos versículos, tanto esta primera como la segunda que vamos a leer,
la tercera, la que tiene más, que creo que son como unos 30
versículos, pero nos va a ayudar a entender bastantes cosas.
Veamos acá Génesis capítulo 39 del versículo 1 al 6.
Versículo 1 dice Cuando José fue llevado a Egipto, Potifar, un oficial egipcio de
Faraón, capitán de la guardia, lo compró a los ismaelitas que lo habían llevado allá.
Dos.
Pero el señor estaba con José, que llegó a ser un hombre
próspero y vivía en la casa de su amo, el egipcio.
Tres.
Vio su amo que el señor estaba con él y que el
señor hacía prosperar en su mano todo lo que hacía.
Cuatro.
Así José halló gracia ante sus ojos y llegó a ser su siervo personal y él lo
hizo mayordomo sobre su casa y entregó en su mano todo lo que poseía.
Cinco.
Y sucedió que desde el tiempo que lo hizo mayordomo sobre su casa y sobre todo lo
que poseía, el señor bendijo la casa del egipcio por causa de José.
La bendición del señor estaba sobre todo lo que poseía en la casa y en el campo.
Seis.
Así que todo lo que poseía lo dejó en mano de José y con él allí no se preocupaba de
nada excepto del pan que comía y era José de gallarda figura y de hermoso parecer.
Entonces vemos aquí algo importante, que es nuestro enfoque de lo que hemos
estado hablando, que es sobre las preocupaciones.
Aquí menciona en este caso de que este personaje no se preocupaba de nada.
¿Por qué no se preocupaba de nada?
Porque todo estaba dirigido por José.
Porque aquí se recicla seis.
Así que todo lo que poseía lo dejó en mano de José.
Por cuanto dejó todo en mano de José, él no se tenía que preocupar de nada.
¿Por qué?
Porque obviamente José era una persona, como ahí lo menciona, bendecida por Dios.
Dios estaba con él.
Era próspero José.
Y otras muchas cosas que José tenía.
Por lo tanto, lo que hizo este varón fue lo colocó en mano de José.
Y por lo tanto, él no se tenía que preocupar
de nada, porque todo estaba a cargo de José.
Entonces, aquí vemos claramente algo muy importante, ¿verdad?
Del sentido de cómo Dios está con una persona y a la hora de estar con una
persona y que todo fluye bien, las personas van a colocar en este
personaje para no estarse preocupando por nada.
Entonces, esto es algo que tenemos que ir viendo
y que vamos a ver en nuestras otras lecturas.
Obviamente, el punto no es del todo hablar de José hoy, sino
que la idea de mencionar a José es con su relación con Jesús.
Ahí vamos a seguir viendo.
Ahora vamos a leer Génesis, capítulo 39, del 19 al 23.
Son pocos versículos también, pero quiero que nos veamos y que tomemos lo que
acabamos de leer y veamos ahora este otro pasaje también, que mantengamos esta idea
de lo que acabamos de leer y lo que vamos a leer ahora.
Y vamos a ver que tiene también ciertas similitudes.
Dice versículo 19.
Cuando su señor escuchó las palabras que su mujer le dijo,
esto es lo que tu esclavo me hizo, se encendió su ida.
20.
Entonces el amo de José lo tomó y lo echó en la cárcel,
en el lugar donde se encerraban a los presos del rey.
Allí permaneció en la cárcel.
21.
Pero el señor estaba con José, le extendió su misericordia y le concedió
gracia ante los ojos del jefe de la cárcel.
22.
El jefe de la cárcel confió en mano de José a todos los presos que estaban en la
cárcel y de todo lo que allí se hacía, él era responsable.
23.
El jefe de la cárcel no supervisaba nada que estuviera bajo la responsabilidad de
José porque el señor estaba con él y todo lo
que él emprendía, el señor lo hacía prosperar.
Ahí, lo puse 24.
Ah no, sí está bien, sale 23.
Entonces aquí algo importante también, recordemos de que hay algo que pasó con
José y es de que la esposa de Potifar quiso acostarse con José, José huye,
pues aquí por donde se da el caso de que ella lo acusa
como que le hubiera hecho algo cuando José no hizo nada.
Entonces lastimosamente pues meten a José, bueno
no sé si lastimosa, pero meten a José a la cárcel.
Y lo interesante aquí es que pasa lo mismo y por eso mencionaba
que hay que prestarle atención a ciertas cosas que se mencionan.
Dice, entonces el amo de José tomó, lo tomó y lo echó en la cárcel,
en el lugar donde se encerraban los presos del rey y permaneció en la cárcel,
31.
Pero el señor estaba con José, lo mismo que se menciona
en el caso anterior de cuando hablaban de Potifar.
Dice, extendió su misericordia y le consiguió gracia
ante los ojos del jefe de la cárcel, lo mismo.
El jefe de la cárcel confió en mano de José a todos los presos que estaban en la
cárcel y todo lo que allí se hacía, él era responsable.
Entonces si nos damos cuenta acá es lo mismo, o sea Dios está entregando,
pero este jefe de la cárcel le está entregando en manos de José, así como el
otro varón también estaba entregando, también le entregó todo lo de su casa,
en este caso fue la cárcel, le entregó todo lo de la cárcel a José.
Y por eso que en el versículo 23 dice, el jefe de la cárcel no supervisaba nada
que estuviera bajo la responsabilidad de José.
¿Por qué no supervisaba nada?
Porque realmente entendía que si lo tenía José todo iba a estar bajo control.
Aunque aquí no se maneje o se mencione la palabra preocupación, pero realmente nos
deja ver de que él no estaba preocupado, por
eso el jefe de la cárcel no supervisaba nada.
¿Qué quiere decir?
De que no estaba preocupado, sabía que si
estaba en manos de José todo iba a estar bien.
Entonces obviamente nos está mencionando de que él no tenía preocupaciones cuando
le dejó a cargo la cárcel a José, o en este caso esta área donde él estaba.
Entonces este jefe de la cárcel también estaba libre de preocupación.
¿Por qué?
Porque José estaba a cargo.
Entonces aquí porque el señor estaba con él, todo
lo que él emprendía, el señor lo hacía prosperar.
Muy bien, entonces ya vimos estos dos casos.
Ahora vamos a leer otros versículos, que este es un poquito más largo,
que es del capítulo 41, del versículo 25 al versículo 57.
Vamos a leer esta parte, que es un poquito más larga, pero también veamos las mismas
similitudes que acabamos de ver en los otros pasajes.
Dice, entonces José dijo a Faraón, los dos sueños de Faraón son uno.
Dios ha anunciado a Faraón lo que él va a hacer.
Veintiséis, las siete vacas hermosas son siete
años, y las siete espigas hermosas son siete años.
Los dos sueños son uno.
Veintisiete, y las siete vacas flacas y feas que subieron detrás de ellas son
siete años, y las siete espigas quemadas por
el viento del este serán siete años de hambre.
Veintiocho, esto es lo que he dicho a Faraón.
Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer.
Veintinueve, van a venir siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto.
Treinta, después de ellos vendrán siete años de hambre.
Será olvidada toda la abundancia en la tierra
de Egipto, y el hambre asolará la tierra.
Treinta y uno, no se conocerá la abundancia en la tierra
a causa del hambre que vendrá, que será muy severa.
Treinta y dos, en cuanto a la repetición del sueño de Faraón, dos veces quiere
decir que el asunto está determinado por Dios, y que Dios lo hará pronto.
Treinta y tres, ahora pues busque para un hombre
prudente, sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto.
Treinta y cuatro, decida Faraón nombrar inspectores sobre el país, y exija un
quinto de la producción de la tierra de Egipto en los siete años de abundancia.
Treinta y cinco, que los inspectores recojan todos los víveres de esos años
buenos que vienen, y almacenen en las ciudades el grano para
alimento bajo la autoridad de Faraón, y que lo protejan.
Treinta y seis, y que los víveres sean una reserva para el país durante los siete
años de hambre que ocurrirán en la tierra de Egipto a
fin de que la gente del país no perezca por el hambre.
Treinta y siete, la idea pareció bien a Faraón y a todos sus siervos.
Treinta y ocho, entonces Faraón dijo a sus siervos, Podemos
hallar un hombre como este en quien esté el Espíritu de Dios.
Treinta y nueve, y Faraón dijo a José, Puesto que Dios te ha hecho saber todo
esto, no hay nadie tan prudente ni tan sabio como tú.
Cuarenta, tú estarás sobre mi casa, y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes.
Solamente en el trono yo seré mayor que tú.
Cuarenta y uno, Faraón dijo también a José,
Mírate puesto sobre toda la tierra de Egipto.
Cuarenta y dos, y Faraón se quitó el anillo de
sellar de su mano y lo puso en la mano de José.
Lo vistió con vestidura de lino fino y puso un collar de oro en su cuello.
Cuarenta y tres, lo hizo montar en su segundo carro y proclamaron delante de él,
Doblen la rodilla y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.
Cuarenta y cuatro, entonces Faraón dijo a José, Aunque yo soy Faraón, sin embargo,
nadie levantará su mano ni su pie sin tu permiso en toda la tierra de Egipto.
Cuarenta y cinco, y Faraón llamó a José por el nombre de Zafnat Panea,
y le dio por mujer a Senat, hija de Potifera, sacerdote de On.
Y salió José para ver la tierra de Egipto.
Cuarenta y seis, José tenía treinta años cuando se presentó ante Faraón,
rey de Egipto, y salió José de la presencia
de Faraón y recorrió toda la tierra de Egipto.
Cuarenta y siete, la tierra produjo a manos
llenas durante los siete años de abundancia.
Cuarenta y ocho, José recogió todo el fruto de estos siete años de abundancia
que hubo en la tierra de Egipto y guardó el alimento en las ciudades, en cada
ciudad guardó el fruto de sus campos circunvecinos.
Cuarenta y nueve, así José almacenó grano en gran abundancia como la arena del mar,
hasta que dejó de medirlo porque no se podía medir.
Cincuenta, antes que llegaran los años de hambre, le nacieron a José dos hijos,
los que le dio a Senat, hija de Potifera, sacerdote de On.
Cincuenta y uno, al primogénito José le puso el nombre de Manasés, porque dijo
Dios me ha hecho olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre.
Cincuenta y dos, y al segundo le puso el nombre de Efraín, porque dijo Dios me ha
hecho fecundo en la tierra de mi aflicción.
Cincuenta y tres, cuando pasaron los siete años de abundancia que habían habido en la
tierra de Egipto, Cincuenta y cuatro, comenzaron a venir
los siete años de hambre, tal como José había dicho.
Entonces hubo hambre en todas las tierras, pero
en toda la tierra de Egipto había alimento.
Cincuenta y cinco, cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto,
el pueblo clamó por alimento.
Faraón dijo a todos los egipcios, vayan a José y hagan lo que él les diga.
Cincuenta y seis, el hambre también se
extendió sobre toda la superficie de la tierra.
Entonces José abrió todos los graneros y vendió a los
egipcios, pues el hambre era severa en la tierra de Egipto.
Cincuenta y siete, y de todos los países venían a Egipto para comprar grano a José,
porque el hambre era severa en toda la tierra.
Ahí estamos.
Muy bien, entonces vamos a regresar ahora.
Entonces, si vemos acá las tres lecturas, siempre hay cosas que se repiten.
Bueno, no, pero voy a regresar un poquito acá
con la situación de los sueños, del versículo 25.
Hay algo aquí muy importante con el versículo 25, que obviamente voy a dar un
panorama de la situación por aquí a las
personas que no han visto o leído esta historia.
Lo que sucede está de que cuando José está
preso, pues él da la interpretación a los presos.
Uno de ellos pues prácticamente es liberado y se va a continuar sirviendo con
Faraón, que es el que tiene la copa de vino.
Pero lo que sucede con Faraón es de que él tiene unos sueños donde ve vacas gordas y
trigo en abundancia y luego ve a vacas flacas y trigo que está escaso.
Entonces de ahí viene ese sueño y José lo busca
interpretar, que es donde comienza el versículo 25.
Entonces él le da la interpretación de los sueños y claramente
pues se comienza a desenvolver lo que acabamos de leer.
Pero si nos damos cuenta acá, José no solo interpretó el sueño, sino que también él
dio una solución de lo que se podía hacer con relación al sueño.
Y como hemos estado viendo acá, una de las cosas que hace Faraón es colocar a José.
..
Perdón, aquí el versículo 30 es busquen, este es el consejo que da José,
un hombre prudente, sabio y pónganlo sobre la tierra de Egipto.
Luego aquí menciona, más adelante 40, tú estarás
sobre mi casa y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes.
Solamente en el trono yo seré mayor que tú.
Entonces si nos damos cuenta con relación a las tres historias, en el caso cuando él
sirve a la casa de Potifar, cuando él está en la cárcel, que está a cargo del jefe de
la cárcel, y en este caso con Egipto, son tres escenarios diferentes.
Es decir, uno es un escenario cotidiano de la casa, porque claramente él estaba
hablando sobre la casa y todo lo que él tenía.
El otro escenario está un caso muy particular que es el caso de una cárcel.
Y este último caso es un caso nacional, porque no estamos hablando de una casa,
o inclusive de una región, estamos hablando de todo un país, si lo queremos
llamar de esta manera, o en este caso todo un reino, que es Egipto.
Y son tres casos muy particulares, lo cotidiano, lo que es la cárcel,
e inclusive también esta situación que es lo nacional.
¿Y por qué menciono esto también?
Porque a veces nosotros podemos pensar, o en nuestra mente, que Dios solo puede
ocuparse de cosas muy particulares, o viceversa.
A veces uno puede pensar que Dios solo se va a encargar de cosas muy nacionales,
porque Él está muy ocupado, y que cómo se podría encargar de cosas muy
significativas, pero muy menores como nuestra propia casa.
No digamos sobre alguien que está encarcelado.
Pero realmente Dios no es que esté muy ocupado, no es como nosotros, que a veces
nosotros nos estresamos y nos comienza a brincar el ojo, sino que Dios tiene todo
bajo control, y eso es algo que a veces nosotros comenzamos
a ver a Dios como si nosotros hiciéramos las cosas.
Menciono esto porque hay personas que a veces he visto en comentarios que
mencionan y dicen, pues es que Dios está muy ocupado,
y yo digo, pues como que lo ven como que fuera uno.
No, Dios tiene todo bajo control.
Dios no ve... hay un pasaje en la vida que no me recuerdo en este caso como dónde
está, pero yo sé que para Dios Él le da lo mismo algo
que es muy pequeño a algo que puede ser muy grande.
En este caso en particular algo que puede ser
muy particular del hogar a algo que sea nacional.
O sea, Dios le da lo mismo porque esto quiere entender como que su poder es tan
inmenso y su capacidad es tan grande de que le da lo mismo hacer algo pequeño que
hacer algo grande, porque su capacidad es realmente extensa.
Es decir que no podía haber cosas difíciles para Él, y por eso también
colocamos estos tres ejemplos de lo que es el hogar, la cárcel y la nación,
independientemente de que nosotros en la situación que
nos encontremos Dios va a hacer prosperar las cosas.
Pero lo tenemos que dejar a cargo, porque si vemos las tres cosas en este
caso particular de lo que es Potifar, la cárcel y lo que es prácticamente la
nación o el reino de Egipto, en los tres
casos ponen a José como el encargado de todo.
El que está a cargo de toda la casa, el que está a cargo
de toda la cárcel y el que está a cargo de toda la nación.
Y esto es muy impresionante porque obviamente las tres cosas entraron en
prosperidad o las tres cosas comenzaron a funcionar bien.
Inclusive tanto Potifar con su casa, el jefe a cargo y el rey de Egipto,
o en este caso Faraón, los tres dejaron de estar
preocupados por las situaciones que se estaban manejando.
Uno, en el problema que podían tener en el hogar, porque
obviamente hay muchas cosas que hay que manejar en el hogar.
A veces no es únicamente el hecho de como, por así decirlo, solo la parte familiar,
sino que hay cosas que a veces pasan, por ejemplo se puede ir el agua,
la luz, hay un problema eléctrico, hay un problema de
tuberías, pues hay otras cosas que pagar como los impuestos.
Hay un montón de cosas, o inclusive el carro que a veces alguien puede tener o la
moto, que le pasó algo hay que mandarlo a reparar.
O sea, son muchas cosas que se pueden manejar a veces en una familia.
Entonces, claramente hay que manejarlas.
Más aún en el caso de Potifar, que tenía una situación
grande con su casa, pues obviamente José dirigía todo.
Este señor no se tenía que preocupar en nada, porque José estaba a cargo de todo y
por eso claramente mismo decía, él no se preocupaba
por nada, sino únicamente por el pan que iba a comer.
No está diciendo que el pan que iba a comer se refería prácticamente al sentido
de que él tenía que trabajar mucho para ganarse el pan, sino que habla también de
qué vamos a comer, porque a veces nos pasa ahora.
A veces decimos, ¿qué vamos a comer?
¿Qué quieren pedir hoy, por ejemplo?
Comer huevos, fideos, arroz o algún otro tipo de comida.
Entonces eso es la aparente preocupación.
¿Qué vamos a comer el día de hoy?
En el caso de la cárcel es algo similar, porque el
detalle acá es de que hay un poquito más conflicto.
A veces las personas que están en la cárcel pueden ser un poco conflictivas.
Algunos otros no, claramente, pero en algunas
cárceles se pueden generar muchos problemas.
No sólo es bajo el sentido, si lo queremos llamar así, sólo de las personas,
sino que también en las cárceles no es como que a veces estén muy bien hechas,
por ejemplo.
La gente que ha visitado las cárceles aquí en Guatemala
se da cuenta de que no es como que estén muy bonitas.
Pero a lo que quiero dar a entender con esto está de que inclusive en la parte de
la cárcel o este tipo de complicaciones, el jefe de la cárcel no tenía
preocupaciones de ninguna índole porque José estaba a cargo.
Y en el caso de Egipto pasa lo mismo.
Es una situación nacional que no solamente, pues, Dios le está revelando,
en este caso a Faraón, por lo extenso que va a manifestarse en años, de lo que tiene
que ver la administración y las situaciones que habrán de pasar para que
todo el reino, o en este caso todo Egipto, esté en paz.
Porque obviamente si no hay alguien que maneje bien las situaciones del país,
y claramente ellos saben que va a venir una sequía, o que va a venir este tiempo
de escasez, pues obviamente la nación no va a estar cómoda, no va a estar tranquila.
Es como lo que a veces pasa en ciertos países.
Cada país se proyecta a cierta cantidad de años, ya usando tal vez medios,
en este caso no proféticos, sino estadísticos, demográficos, etc.
, para poder entender qué acontecerá en los años venideros, y se buscan preparar,
¿verdad?, que es otra forma de conocimiento, de ver lo que podrá venir.
Claramente en este caso ellos no tenían conocimiento, Egipto, de lo que podía
venir, no en este caso en particular, porque obviamente saber que va a venir
abundancia y escasez no es algo que necesariamente lo podemos medir del todo
con estadística, pero en el caso, por ejemplo, de Japón o China,
que están teniendo problemas demográficos, es decir, que la población está teniendo
hijos, ellos obviamente están proyectando que a cierta cantidad ellos van a tener
problemas, ellos tienen que tomar medidas, y la población de alguna manera se
preocupa también de eso, de que saben de que algunos años no se va a sostener el
país y qué van a hacer con eso, hay preocupaciones.
Entonces, ¿qué pasa?
Si se coloca alguien a cargo, prácticamente va a ayudar para que la
gente esté tranquila, él sabe lo que va a hacer, y que claramente también es una de
las cosas que va a pasar con el anticristo.
Cuando vengan todos los problemas de guerras, de hambruna, de todo lo que puede
haber sobre el mundo, van a colocar a un dirigente para que gobierne todo y que
esté en paz, pero obviamente va a ser un engaño y se va a desenmascarar en un
tiempo, pero qué hora de entender con esto está de que las naciones buscan también
estar en paz como individuos, como nación, y por lo tanto buscan un dirigente.
En este caso hay ejemplos como el caso del presidente Bukele en El Salvador,
o creo que también en Indonesia parece que también hubo un presidente que tomó mano
dura, y que inclusive creo que ha puesto multas serias
en diferentes casos para que el país se mantenga en paz.
Entonces, ¿qué pasa?
Estos dirigentes ayudaron para que la gente pueda tener cierto nivel de
seguridad en diferentes ámbitos y que obviamente la nación se mantenga.
Si estos dirigentes no están, obviamente pueden
traer los nuevos dirigentes otras preocupaciones.
Entonces, menciono esto, ¿por qué?
Porque obviamente cuando ven a José y la capacidad que José tiene para resolver,
inclusive ya exponer la resolución del problema, ellos ven que no únicamente Dios
le puede dar esta manifestación de entendimiento de lo que habrá de venir,
sino también cómo solucionar estas cosas que habrán de
vivir, y que su consejo es ciertamente sabio y efectivo.
Por lo tanto, lo colocan sobre la dirección de la nación.
O sea, no es una situación únicamente familiar o, por ejemplo, comunitaria,
sino también la parte de las cárceles, sino que estamos hablando de algo
nacional, que obviamente sabemos que no es necesariamente fácil dirigir una nación.
Y a él lo ponen a cargo de toda la nación.
Entonces, ¿por qué estoy mencionando todo esto?
Y alguien también está mencionando un poquito lo que ya menciona.
Lo que quiero hacer es un resalte y un poquito de matiz y de énfasis al sentido
de que independientemente dónde colocaran a José, las cosas iban a prosperar.
Independientemente en qué lugar él hubiera estado o esté, las cosas van a funcionar.
Pero hay que darse... había que entregarle todo a José.
En este caso, el punto aquí de lo que estamos hablando es a Jesús, ¿verdad?
Obviamente nosotros sabemos de que Dios Padre ha dado a su
Hijo unigénito para que a él se sujeten todas las cosas.
Es decir, de que Jesús, por eso se le llama Rey de Reyes y Señor de Señores.
Y Dios le plugo que todo esté sujeto a sus pies.
Esa sería la idea prácticamente de Cristo.
Por eso que cuando uno declara a Jesús como
Señor, es lo que menciona el libro romano.
Si confesar con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu
corazón que Dios le resucitó dentro de un momento, serás salvo.
Y cuando hablamos de un señorio, significa que
nosotros ponemos todas las cosas delante de él.
Es lo que está pasando con José.
José está manifestándose casi como un señor porque tanto Potifar, el jefe de la
cárcel y el rey de Egipto le están colocando todas
las cosas en él para que él dirija todas las cosas.
Todas las cosas fueron sometidas por él y para él, por así decirlo.
Y por lo tanto, Faraón, Potifar y el jefe de la cárcel no tenían por qué preocuparse
porque todo estaba bajo la dirección de José.
El señorío de José, por así decirlo.
Sólo que nosotros obviamente lo que queremos dar a entender acá es de que si
nosotros queremos dejar de tener preocupaciones,
tenemos que someternos al señorío de Jesús.
Tenemos que entender que Jesús es aquel que hace prosperar
todas las cosas porque todo, en todo, Dios estará con Jesús.
Porque si vemos los tres casos que mencionamos, tanto con Potifar,
el jefe de la cárcel, como con Egipto, siempre se menciona
de que el señor estaba con José y puso gracia en él.
Y por lo tanto, las cosas, todo lo que hacía José prosperaba.
Entonces, ¿qué quiere decir esto?
De que si nosotros queremos dejar de tener preocupaciones,
pongamos todo bajo la dirección de nuestro José.
En este caso de Jesucristo, sometámonos bajo el señorío de Cristo y hagamos todo
lo que Jesucristo nos diga que tengamos que hacer para salir de preocupaciones.
En pocas palabras, nosotros estamos preocupados
porque nosotros queremos manejar las cosas.
No tenemos nosotros la capacidad de hacerlo y por lo tanto necesitamos dárselo
todo a José, en este caso a Jesucristo, para que Jesucristo nos dirija en todo.
Por eso el caso de Filipenses que dice era todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
¿Qué cosa?
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Ese sentido del cual está mencionando habla de tener las cosas en Cristo Jesús.
Habla de que nosotros estemos bajo el señorío de Cristo y dirigidos por Cristo.
Por eso todo lo puedo en Cristo.
Es bajo la cobertura de Cristo, bajo el
señorío de Cristo, bajo el reinado de Cristo.
No que yo me voy a mandar solo.
Significa que porque estoy en su dirección, en su poder, en su
jurisdicción, yo voy a poder hacer las cosas.
Las cosas por así se van a poder prosperar.
Nos va a comenzar a ir bien.
Nos vamos a quitar las preocupaciones porque sabemos
de que Él va a tomar las direcciones correctas.
Él va a tomar la actitud correcta con su
sabiduría, con su poder, con su mover profético.
Se lo queremos llamar así porque obviamente hay cosas que nosotros no
sabemos que han de venir o que van a pasar.
Y por lo tanto nos lo puede revelar, pero
tampoco significa que nos vamos a preocupar.
Significa que todo lo que nosotros hagamos
debemos sujetarlo a la forma de vida de Cristo.
Si nosotros no lo hacemos, obviamente eso va a recaer en preocupaciones,
en problemas y en muchas otras cosas que a veces nosotros no sabemos manejar.
Porque obviamente a veces nosotros nos la damos de que somos muy buenos para hacer
las cosas, de que somos muy inteligentes, que hemos sacado
por así decirlo muchos negocios, muchos doctorados, etc.
Y podemos decirnos que nunca nos ha fallado nada, pero realmente podemos fallar.
Uno de los casos que hemos visto en la Biblia es el caso de Pedro.
Pedro experimentado en la pesca, pero él no pudo pescar.
Él dice que pasaron toda la noche tratando de
pescar y no pudieron, siendo expertos en pesca.
Y Jesús le dice, echen la red del otro lado.
Cuando Pedro dice en tu nombre echaré esta red.
Él ya tenía una experiencia como tal, como pescador, pero que le digan a él
echan del otro lado no tiene mucho sentido, pues porque prácticamente la
barca no es que fuera tan grandota y tampoco es como que un poquito de espacio
podía generar, por así decirlo, un cambio.
Pero cuando lo hace en la dirección de Jesús, Dios
se encarga de todos esos peces, por así decirlo.
Dice que tuvieron que mandar a llamar la otra barca para que les ayudara.
Entonces, ¿quién hizo prosperar?
¿Bajo qué dirección pudo prosperar Pedro a pesar de que Pedro ya era experto?
Bajo la dirección de Dios.
Es decir, que no significa porque uno ya sea experto no necesite la ayuda de Dios.
Siempre necesitamos la ayuda y la dirección de Dios para que Él nos diga
también si es correcto la dirección que estamos tomando o no es correcta.
El problema, ¿cuál es el problema?
Está que nosotros a veces lo que hacemos es suponer que
Dios ya nos está dando el visto bueno para las cosas.
Por ejemplo, la gente dice Señor voy a emprender este negocio, bendíceme.
La pregunta sería ¿le preguntó siquiera Jesús
si era dirección de él emprender el negocio?
No, no le preguntó.
Lo que dijo fue bendíceme en este negocio, dando a entender de que él supone que lo
que está haciendo es correcto y que necesita ser bendecido.
De repente viene el negocio y falla.
¿Qué es lo que van a hacer ellos?
Irse a quejar con Dios.
Señor, ¿por qué me pasó esto?
Si yo te dije que me bendijeras, pero Dios no
va a bendecir aquello que él no quiere dirigir.
Es lógico, obviamente.
Entonces, a veces nosotros lo que hacemos es pedirle al Señor bendiciones,
pero tomando nuestra propia dirección en lugar de venir y preguntarle Señor,
¿será que es lo que tú quieres?
Señor, ¿será que es lo que tú necesitas?
¿Cuál es lo que tú piensas u opinas?
Dime tu dirección.
Dime qué es lo que necesitas que obedezca.
Eso se llama Señorío.
Cuando nosotros declaramos a Dios como Señor, en pocas palabras lo que estamos
diciendo es que ya no nos vamos a mandar solos.
El nombre Señor no significa buena educación, porque a veces nosotros aquí en
Latinoamérica mayormente, cuando uno habla con personas, dice ¿qué tal Señor?
¿Cómo está?
O cuando uno trata con personas mayores, dice que por
lo menos en mi caso, pues no sé si todavía se maneja.
Pero a veces cuando yo trato con una persona, le digo Señor.
O sea, ya por costumbre, cuando es mayor que yo, le digo mira, ¿qué tal Señor?
¿Cómo está?
¿Cómo le ha ido?
Entonces, a veces me da pena no decirles cómo se
llama Señor cuando es una persona mayor que yo.
Entonces, ¿qué pasa?
Obviamente nosotros por nuestra cultura, a veces tal vez Señor lo decimos como un
sentido de educación y también no hemos entendido la
perspectiva del Señorío conforme a lo que la Biblia dice.
Entonces, cuando decimos que Jesús es nuestro Señor, quiere entender de que
nosotros deberemos sujetarnos a todo lo que nos diga, que no nos mandamos solos,
que todo lo que tenemos que hacer tiene que depender de lo que dice Él y su palabra.
Entonces, es algo que quiero resaltar con todo esto está que nosotros tenemos muchas
preocupaciones porque nos estamos mandando solos.
Nosotros no somos muy buenos en las cosas y a veces pensamos que lo somos y pensamos
que nos van a ir bien y sólo queremos Señor, dame tu bendición o Señor,
ayúdame en esto o te pido por esto, pero no le estamos sujetando en Él.
En este caso, tanto los reinos como inclusive las naciones,
las naciones no sólo que van a realizar las cosas.
Por ejemplo, el caso de muchos países que tienen problemas con tal vez narcotráficos
o maras o carteles o algún otro caso terrorista, los soldados no toman las
armas y se van a luchar solos, aunque ellos digan que así se va a solucionar.
Ellos tienen que depender de la orden del presidente para que los envíe a realizar
prácticamente lo que ellos tienen que hacer.
Los soldados no van y se mandan solos.
Ese es el caso del señorío.
Es decir, cuando uno se somete al señorío de Cristo,
no es de que uno haga las cosas por su propia cuenta.
Primero tiene que ir a preguntarle a Dios para ver si a su voluntad y obviamente por
eso también dijo Dios su palabra para que
nosotros en su voluntad podamos hacer las cosas.
Y prácticamente eso significa someter todas las cosas a él.
Por eso que vemos que en José la casa, la
cárcel o la nación fueron sometidos todo a José.
Todos se tenían que hacer bajo la orden de José.
Aquí en el capítulo 41 del versículo 40 dice tú estarás
sobre mi casa y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes.
Entonces nosotros que tenemos que hacer?
Colocar a Jesús sobre nuestra casa o sobre la congregación o
sobre alguna otra cosa que prácticamente esté en nuestras vidas.
Colocar a Dios sobre todo, a Jesucristo sobre todas las cosas.
Y eso implica no sólo nombrarlo, porque a veces nosotros decimos Señor,
tú eres señor sobre mi casa, pero queremos andar haciendo nuestra propia voluntad.
Entonces si declaramos a Jesús como señor de nuestra casa, señor de nuestra nación,
significa que hagamos todo lo que él dice.
Por eso dice aquí y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes.
Entonces todo lo que Jesucristo quiere y nos diga tenemos que hacerlo.
Luego menciona aquí también, creo que aquí lo habíamos leído.
Aquí está el versículo 23.
Lo hizo montar en un segundo carro y proclamarlo delante de él.
Doblen las rodillas y lo puso sobre toda la tierra Egipto.
Dice 44.
Entonces el faraón dijo a José Aunque yo soy faraón, sin embargo, nadie levantará
su mano ni su pie sin tu permiso en toda la tierra Egipto.
Aquí vuelven a indicar que la persona tiene que sujetarse, someterse,
seguir la dirección y orden de José.
Obviamente, claramente estamos hablando de que hacer referencia a Jesucristo,
de que todo lo que nosotros hagamos tiene que ir bajo la dirección, bajo la
supervisión, bajo el orden de Jesucristo y su palabra.
Por eso está de que en los tres casos, la casa, la cárcel y la nación no tuvieron
preocupaciones porque todo estaba a cargo de José.
Si nosotros no queremos andar teniendo preocupaciones, debemos todo dirigirlo
bajo la confianza de Jesucristo, bajo la dirección de Jesucristo,
bajo el orden de Jesús.
Inclusive, si vienen problemas muy fuertes a nuestras vidas, lo primero que
tendríamos que ir a hacer es primero confiar en Jesucristo,
porque Jesucristo sabe cómo resolver todas las cosas.
Por lo tanto, deberíamos ir a orar y decirle Señor, mira, acaba de venir este
problema, yo confío y sé que tú vas a resolver todo esto, aunque no sé cómo,
pero ayúdame a saber cómo hacerlo.
Yo coloco todo esto en tus manos, solo ayúdame a saber qué debería de hacer.
Entonces uno ya se va a orar y a leer la palabra para saber qué hacer durante estas
situaciones, porque obviamente no es que uno va a vivir una vida llena de campo de
flores, que lo mismo Jesús dijo, en el mundo tendré esa aflicción,
pero cree de mí, yo he vencido al mundo.
Entonces, ¿por qué nos preocupamos por las cosas?
Porque no le hemos confiado a José todas las cosas.
En pocas palabras, no le hemos confiado a Jesús todas las cosas.
A veces nosotros queremos hacerlo a nuestra propia manera, y aunque a veces
decimos, sí, es que Dios es todopoderoso, Dios está en las alturas, Dios es... y
damos una gran mención de Dios o de Jesús, no confiamos, por eso que hacemos lo que
nuestro entendimiento quiere hacer, lo que nosotros
pensamos que es correcto y dejamos a Dios a un lado.
Y en otras ocasiones lo que hacemos es, hacemos todo y
hasta el final vamos con Dios porque ya lo estropeamos todo.
Pero el orden debería ser diferente, por eso
la vida dice buscar primeramente el reino.
A veces nosotros no buscamos primeramente el reino, a veces vemos a Jesús como la
última solución, cuando él debería ser la primera solución.
Y aunque a veces Dios nos diga algo, no lo queremos hacer, y decimos,
no, yo no creo que sea así.
Menciono esto por el caso, hay un caso en el libro de Jeremías, porque dice que
cuando ya había Babilonia y había llegado prácticamente a sitiar Israel,
una de las cosas que pasan es que había cierta pobreza, había muchas cosas,
y había un grupo, que es algo que pasa obviamente también en nuestros países,
pues cuando hay un problema, las personas lo que hacen es migrar
a otros países para ver si ahí encuentran una prosperidad.
Por eso hay muchos países que viajan a Estados Unidos, o muchas personas que
viajan a Estados Unidos para tener una estabilidad, porque es una nación fuerte,
por así decirlo.
Entonces, ¿qué pasa?
Estas personas que estaban en Judea, querían irse a Egipto, porque obviamente
estaba Babilonia y estaba Egipto, obviamente ellos querían ir a Egipto
porque ahí encontraban un tipo de prosperidad.
Entonces llegan y le dicen a Jeremías, ve y consúltale a tu Dios si nosotros
debemos quedarnos acá o ir hacia Egipto, porque obviamente ellos querían,
la idea de ellos sería prácticamente viajar a Egipto para que les fuera mejor,
migrar.
Cuando Jeremías se va a ayunar y a preguntarle a Dios, él regresa y dice,
dice el Señor que se queden acá y que no se vayan para Egipto, que Dios va a hacer
esto, esto y lo otro, y le da una descripción a todo.
¿Qué pasa con estas personas?
Y dicen ellos, no, lo que tú dices es
mentira, nosotros nos vamos a ir para Egipto.
Y Jeremías dice, si ustedes se van a ir para Egipto, Dios va a mandar al rey de
Babilonia, va a destruir Egipto, va a poner su trono ahí y los va a traer
ustedes de regreso, no sé si los va a traer de regreso o los va a matar.
Entonces, ¿qué pasa con ellos?
A pesar de que ellos fueron a consultar con Dios, a pesar con ellos decir todo lo
que diga Dios nosotros vamos a hacer, no lo terminaron haciendo, porque para
ellos ya habían puesto en su corazón hacer lo que ellos quisieran.
Únicamente querían llevárselas de espirituales colocando bajo la dirección
de un profeta que les dijera, si tienen razón, hagan lo que ustedes dicen.
Pero Dios les dice que no lo hicieran.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
Que a veces, aunque nosotros digamos, si es que yo sigo la obediencia de Dios,
yo le creo a Dios, yo esto.
A veces en la mera situación difícil, en lo que Dios nos pide, no lo hacemos.
Y ahí es donde tenemos que comenzar nosotros realmente a entender y a decir,
Señor, ayúdame a realmente hacer tu voluntad, aunque yo crea que no sea
lógico, porque entendemos que hay cosas que
para nosotros no son lógicas, que Dios nos pide.
Pero tienen toda la lógica del mundo, pero obviamente cuando ya lo entendemos,
pues cuando ya pasa, pero a veces en el momento
puede ser que no tenga ningún tipo de lógica.
Lo que Dios nos esté diciendo o nos esté contestando diversos de diversas maneras,
por así decirlo.
Pero hay que confiar, por eso que la Biblia y la oración nos ayuda a confiar en
Jesús por todas las obras que él ha hecho, por todo
lo que la palabra dice, como él resuelve las cosas.
Por eso hay que leerla, para que nos dé la fe, para que cuando venga el problema
decimos, bueno, Dios ya superó esto en otras ocasiones.
Entonces voy a confiar en lo que la palabra me dice,
porque ya Dios ya lo superó en diferentes ámbitos.
Por lo tanto, yo voy a confiar en Dios, voy a orar que Dios me diga qué hacer,
porque se está presentando esta situación.
De repente Dios nos va a dar una solución y para nosotros no necesariamente va a ser
lógica, pero hay que aceptarla y hay que hacerla.
Y luego vamos a ver el resultado de eso claramente que Dios nos va a dar.
Pero hay que confiar en él porque entendemos de que
la sabiduría de él no es como nuestra sabiduría.
Por ejemplo, el caso de la cruz del Calvario.
O sea, la solución de la cruz del Calvario para mucha gente no es lógica.
¿Cómo es de que Dios va a venir a descender un cuerpo de hombre,
va a dejarse crucificar y luego resucitar al tercer día?
Porque en la lógica el hombre es mejor manda ángeles, él se establece como un
rey, se muestra como tal y ya quedó todo listo.
Ya él es el rey de toda la tierra, todo se sujeta a él.
¿Por qué no lo hace así?
¿Por qué tiene que mandar a un Jesucristo a
predicar y pregonar y que luego sea crucificado?
O sea, aparentemente no tiene lógica porque claramente eso dice 1 Corintios.
Dice que la lógica del mundo o la sabiduría
del mundo no es como la sabiduría de Dios.
Si ellos hubieran tenido la sabiduría de Dios, no hubieran crucificado a Jesús.
Entonces obviamente nuestra sabiduría no es como la de Dios.
A veces choca, a veces es como contraria.
Pero tiene toda la lógica del mundo porque obviamente
Dios ve las cosas como nosotros no las vemos.
Él sabía de que había que expiar los pecados, que no era sólo sentarse a
gobernar, sino que había que expiar todos los pecados del mundo.
También es de que le sean fieles a Dios por la fe y no solamente por el
sometimiento o el orden, porque Dios lo podía haber hecho.
Pero él quería que lo siguiéramos por la fe y por el
amor y por la redención que Dios tuvo por nosotros.
Y por muchas otras cosas que obviamente nosotros no logramos ver.
Por eso hizo esta obra tan maravillosa en la cruz del Calvario.
Inclusive también creo que uno de los profetas dice, haré una obra tan grande
entre ustedes que ni siquiera la creerán, dando referencia a la cruz del Calvario.
Entonces lo que quiero entender es de que Dios ya tiene todas
las soluciones y Dios tenemos que confiarle todas las cosas.
Y obviamente esa va a ser nuestra lucha, inclusive
cuando Jesús estuvo orando en el Getsemaní.
Él dice, hágase tu voluntad y no la mía.
Entonces nuestra lucha siempre tiene que ser
entregarle al Señor toda nuestra voluntad.
Hacer lo que nos pida, aunque pueda parecer loco,
aunque pueda parecer que no se manejan así las cosas.
Independientemente, porque obviamente nosotros sabemos de que cada uno de
nosotros ya tenemos experiencias de diferente tipo.
Entonces tenemos que confiar en Él.
Por eso puse el caso de José.
Porque en todo lo que José estuvo, en el caso de la familia Potifar,
en la cárcel o en la nación, él lo pudo resolver todo.
Todo lo que se puso a cargo José prosperó.
Ninguno, ni faraón, ni el jefe de la cárcel, ni Potifar se preocuparon,
porque todo lo dejaron en manos de José.
No hubo ninguna cosa que no le dejaran a José.
Por eso que mencionamos, o lo que hemos estado hablando
hoy, es de que todo lo dejemos en manos de Jesús.
Que todo lo maneje el Señorío de Jesucristo.
Y nosotros hacer todo lo que Jesucristo nos diga.
Por eso que Jesús obviamente nos manda también a nosotros a leer Su Palabra,
porque obviamente la Palabra de Dios nos va a dar la confianza en Él.
O sea, no solo los mandamientos, porque a veces solo nos enfocamos en
seguir leyes y órdenes y mandatos, que tampoco estoy diciendo que sea malo.
Sino que lo que quiero entender es que la Biblia nos enseña a saber quién es Jesús y
qué es lo que ha logrado para que nosotros lo hagamos.
Inclusive cuando a nosotros nos contratan en las empresas, nos piden un currículum.
¿Cuál es la idea del currículum?
La idea del currículum es para llamar la atención y de que nosotros nos den
prácticamente una entrevista personal para que
nosotros digamos qué hemos hecho en otros trabajos.
Para que nos digan, ok, tú lograste hacer todo esto en el trabajo.
Bueno, qué impresionante.
Te vamos a contratar para que nos ayudes en la empresa.
Por eso es la idea de los currículums.
Entonces en la Biblia nos muestran el currículum de Jesús.
O la hoja de vida, no sé cómo se dice en otros países.
De todo lo que Dios ha hecho y lo que es capaz
de hacer para que nosotros confiemos en Él.
Que es prácticamente lo que hemos hablado acerca de Raab.
Raab no se enfocó como todas las demás naciones.
Porque todas las demás naciones se temieron al Dios de Israel, tuvieron temor
de que pudieran venir a destruir Jericó o destruir las otras naciones.
Pero Raab no vio problemas, Raab no vio desesperanza, no vio todo eso.
Raab vio una esperanza en Dios.
No vio preocupaciones de asedio.
Raab vio una esperanza en el Dios de Israel.
Entonces Raab dijo, yo he escuchado que nadie ha podido contra el Dios de Israel.
Háganme parte de su pueblo.
Obviamente Raab se sujetó y se sometió al pueblo
de Israel y tuvo una mejor vida en Cristo.
¿Por qué?
Porque Raab había oído que habían abierto el Mar Rojo.
Raab había oído que ningún otro Dios se había podido contra el Dios de Israel.
Raab había oído que ninguna nación se había podido enfrentar a los israelitas.
Raab vio todo eso.
Y por lo tanto Raab creyó y por lo tanto Raab
se sometió y dijo, yo quiero también ser parte.
Porque Raab leyó.
Entonces, ¿qué pasa cuando uno lee la Biblia?
Raab tiene temor de que si voy a dejar de hacer lo que me gusta.
Ah, pero lo que va a pasar es que, ¿qué va a
pasar si a mí me gusta hacer esto y lo otro?
Entonces uno anda con temores de qué cumple la Biblia y qué no.
En lugar de ver todo lo que Dios tiene capaz de hacer.
De su gloria, de su amor, de su consuelo, de su misericordia.
De todo esto es lo que él tiene y lo que ya ha
hecho y lo que hará y lo que habrá de venir.
Como dice Romanos 8, 18.
Porque tengo por cierto que las aflicciones de este tiempo no son nada
comparado con la gloria que a nosotros ha de ser revelada.
Es decir que aunque estemos pasando aflicciones y permanecemos,
hay una gloria majestuosa que será revelada después.
Entonces es lo que quiero entender de que no solo vemos el hecho de las leyes o
estatutos y preceptos de que Dios nos deja y obviamente hay que buscar vivirlo.
Pero también vemos la capacidad que él tiene y
claramente también lo vemos en los evangelios.
Como Dios multiplica el pan, como Dios libera
personas, como Dios trae consuelo por la palabra.
Como Dios hace todo en todo lo que vemos en los evangelios.
Obviamente también en toda la Biblia como tal, para confiarle a él todas las cosas.
Pero a veces no lo hacemos.
¿Por qué?
Porque obviamente nos hace faltar leer la Biblia.
Para cada caso que nosotros vivimos, ya
Jesús tiene una solución, ya hay un enfoque.
Él tiene la capacidad.
Lo que pasa es que hay que confiar, hay que orar.
Pero también a veces nosotros no queremos orar mucho.
Queremos orar así como, ah, el Señor arregla las cosas, amén, y me voy a dormir.
Pero claramente no se maneja así porque
también el enemigo busca nosotros estorbarnos.
Para que nosotros no confiemos en Dios, nos mete más preocupaciones, más temores,
nos habla.
Y por eso tenemos que orar para mantenernos
en la fe que Dios nos ha dado y confiar en él.
Y claramente a veces Dios también nos prueba, ¿verdad?
Entonces por eso tenemos que orar
constantemente, así como lo hizo Daniel, ¿verdad?
Que él estuvo 21 días orando y ayunando para
poder recibir prácticamente la respuesta de Dios.
Entonces claramente tampoco fue que Daniel estuvo orando 21
días, porque ahí no dice que Daniel hizo ayuno de 21 días.
Daniel estuvo orando hasta recibir la respuesta.
Obviamente la respuesta vino después de 21 días,
pero no fue que Daniel dijo voy a ayunar 21 días.
Él dijo que él se iba a entregar a buscar a Dios hasta que vino la respuesta.
En pocas palabras, si la respuesta venía en 5
días, él hubiera dejado de ayunar en 5 días.
Pero ¿qué pasa?
Ahí nos muestran en Daniel capítulo 10 que hubo un enemigo que estorbó la respuesta.
Pero Daniel siguió confiando en Dios, siguió orando.
Entonces ¿qué pasa?
El enemigo busca estorbarnos, busca ponernos obstáculos.
Entonces uno tiene que entender que no es Dios que esté retrasando las cosas.
Es de que el enemigo está poniendo obstáculos
y nos está queriendo hacer la vida a cuadritos.
Pero que tenemos que seguir confiando en el Señor, que Él sabe lo que hace.
Nosotros no sabemos.
Inclusive en el caso de Jesús, cuando Jesús fue a la cruz, a pesar de que
fue doloroso el proceso, a pesar de que las cosas fueron difíciles para Jesús,
porque no fue fácil ser azotado, golpeado, humillado, escupido, etc.
Acusado falsamente, pero Jesús confió en Dios y fue hacia la cruz.
Fue crucificado y nos trajo para todos nosotros salvación a todos nosotros.
Y a Jesús le dieron un nombre que es sobre todo nombre que se nombra.
Entonces vemos de que obviamente las soluciones a veces no son fáciles.
A veces tal vez la solución más fácil nos va a traer más problemas.
Y la solución más difícil nos va a llevar a un
nivel de honra, pero obviamente no va a ser de días.
A veces va a ser hasta de años.
Pero hay que confiar en Él.
Es la mejor solución.
El camino del Señor Jesucristo es el mejor.
Entonces por eso tenemos que confiar en Él.
Y obviamente al final vamos a salir de un montón de preocupaciones.
Pero la idea es la confianza en Él porque Él tiene el poder y todo bajo su control.
Por eso puse los tres ejemplos de José.
Pero hay que sujetarse al Señor y a Él.
Eso tal vez puede ser lo que más puede costar en nosotros.
Porque obviamente, como mencioné, cuando no confía en Dios
a veces las cosas no necesariamente parecen como uno supone.
Voy a contar una experiencia personal que a veces no
lo cuento, pero ahorita lo estoy tratando de meditar.
A mí me pasó porque yo tenía unas deudas.
Y casualmente yo decía a mí misma, ayúdame
porque no puedo pagar esto, no sé qué hacer.
O sea, me están llamando estos señores y estos señores no tienen misericordia.
Y casualmente el Señor me decía, espera.
Y yo decía, ¿cómo voy a esperar si tengo que
esperar prácticamente que me están llamando?
O sea, ¿cómo voy a aguantar yo esto?
Y claramente fueron tres meses donde el Señor me dijo, espera, espera, espera.
¿Cómo voy a esperar todo eso?
Al final de los tres meses me pagan prácticamente parte de la deuda.
Yo quedo casi que a cuentas, por así decirlo.
Pero tuve que esperar.
Entonces Dios me hizo esperar.
Yo andaba demasiado preocupado por las cosas, pero Él ya lo tenía todo,
si lo queremos llamar así, calculado.
Pero a veces uno no ve eso.
Uno no está confiando totalmente en Dios.
Uno quiere hacer las cosas como uno se quiere sentir mejor y que esto ya acabe.
Pero cuando uno confía, si Él lo dice, mira, espera, pues obviamente en ese
momento uno tendría que liberarse de la preocupación y decir, bueno, si está bien,
si Dios me dijo que espere, entonces ¿para qué me tengo que preocupar?
Significa que Él después de esa espera va a manifestar algo.
Pero a veces uno no, más bien pasa más preocupado,
pues que me van a seguir llamando, va a pasar esto.
Y hay uno temblando en lugar de confiar en Él
y decir, sí, ciertamente tengo que esperar.
Y eso me ha ayudado obviamente ahora a que si el Señor me dice espera.
Pues digo, bueno, Él sabe lo que hace.
Yo ya me tengo que despreocupar y a veces ya me desligo de cosas, porque obviamente
también puede a lo largo de los años, por todo lo que uno vive, ya entiende que
si Dios le dice uno espera, pues ¿para qué andarse preocupando?
Él tiene las cosas bajo control y obviamente
tal vez uno ya presentó esa oración.
Es como lo que hemos hablado de Filipenses capítulo 4, versículos 6 y 7.
Por nada estéis preocupados si no se han presentado vuestras oraciones delante del
Señor con toda oración, súplica y gratitud.
Y la paz que sobrepasa todo entendimiento
guardará vuestras mentes y vuestros corazones.
Entonces uno ya entiende que Él tiene bajo su mano.
Obviamente también uno tiene que estar bien claro que Dios le ha respondido.
Cuando uno lee la Biblia, cuál es la manera y uno caminar conforme a ella.
Entonces uno ya está tranquilo porque sabe que es de Dios.
Entonces hay que orar mucho a nosotros para que nosotros comencemos a confiar en Dios.
Uno tiene que orar para que uno no solo diga de diente
al labio, porque vuelvo y repito, uno a veces lo hace.
Uno dice sí, es que Dios yo confío en ti.
Cuando ya vienen las cosas duras y difíciles,
ya se ve si realmente uno confía en Dios o no.
O sea que si uno dijo lo que realmente era, porque si
uno dice cosas ya a la mera hora uno cambia de opinión.
No en el sentido de palabras, sino en las acciones.
Entonces realmente hay que orar y por eso vamos a orar también, para que el Señor
nos ayude a realmente darle nuestra voluntad a Él.
Y también el hecho de leer la Biblia para ver todas sus hazañas y cómo Él ha
resuelto cada cosa para que nos dé la fe para poder hacerlo.
Por eso que a veces uno ciertamente tiene confianza en las personas humanas.
Por ejemplo, abogados o médicos.
Por ejemplo, de repente aparecen cuando uno ve noticias de
los Estados Unidos o cuestiones de carteles o cosas así.
Dicen el abogado tal que ha resuelto tantos casos.
Entonces estas personas buscan a este abogado que siempre ha resuelto los casos,
porque saben de quien van a tener una confianza y una seguridad en los casos.
Igual con cierto médico, que vamos a llevarlo a que haga una operación en los
Estados Unidos porque hay un médico ahí que nunca ha fallado en ninguna operación.
Entonces obviamente uno confía y tal vez hasta viaja a los Estados Unidos para que
le hagan la operación con este súper médico que nunca ha fallado, porque ya nos
dieron a nosotros un anuncio, un currículum de él.
Entonces cuando uno lee la Biblia ya tenemos el anuncio de Jesús, el currículum
de Jesús, la capacidad de Jesús para resolver todas las cosas.
Entonces, ¿por qué no ir mejor con él?
¿Por qué no sujetarnos con él?
Y como lo hemos hablado en su momento, no únicamente de una manera paz.
Just in time, es decir, en el momento que pasa el problema, porque eso nos pasa a
veces, que nos pasa el gran problema porque
nuestros pecados, faltas, ignorancias y demás.
Viene este problema y nosotros nos preocupamos desmedidamente y de repente,
Señor, ayúdame en este problema.
Dios nos ayuda y después nosotros volvemos a la misma rutina.
Entonces ahí estamos trabajando mal, pues porque estamos trabajando en nuestra
propia manera, en nuestras propias formas y Dios nos rescata.
Pero realmente debería ser diferente, deberíamos
nosotros leer la Biblia, caminar conforme a la palabra.
Eso es lo que va a hacer reducir la cantidad
de errores, preocupaciones, obviamente.
Y por eso tenemos que caminar conforme a él, porque aprendemos con la palabra.
O nosotros venimos de un background o de una manera de vida que no necesariamente
fue buena, en toma de decisiones, en forma de pensar, etc.
Entonces, cuando venimos a Cristo, queremos mantener
ciertas similitudes y movernos a nuestra manera.
Pero no debe ser así.
Tenemos que cambiarla porque obviamente está mala.
Tenemos que ir a leer la Biblia, caminar conforme
a ella y ahí se van reduciendo un montón de cosas.
Se van a ir quitando y hay momentos que van a venir preocupaciones y demás,
pero va a ser extraoficial, es fuera de lo normal.
Y obviamente ya decimos, Señor, ayúdame, mira, está pasando esto,
pues ya se reducen muchas cosas.
Porque a veces nosotros por el mal manejo del dinero, por ser abusivos a la hora de
hablar, por un montón de cosas, nos trae problemas o preocupaciones.
Muchas cosas que nosotros hacemos, pero que Dios nos va enseñando conforme al
tiempo y obviamente eso reduce las cosas, reduce las preocupaciones y demás.
Entonces tenemos que ser más confiados en la Palabra, no solo vuelvo y repito,
no solo por el hecho de cumplir los mandamientos, estatutos y demás,
que es parte de, porque la Biblia dice claramente, el que me ama guarda mis
mandamientos, pero también bajo el sentido de ver lo que Dios ha hecho.
Y saber que lo continuará haciendo, por eso dice, creo que es Apocalipsis 1.
8, el que era, el que es y el que habrá de venir.
Él va a resolver las cosas, independientemente, como mencionamos.
Pequeña o grande, a Dios le da lo mismo.
Porque él es todopoderoso.
El punto está que nosotros nos sujetemos a esa obediencia, a esa sabiduría,
a esa confianza en él para alcanzar las cosas, para que no tengamos más
preocupaciones, porque nosotros a veces somos un manojo de preocupaciones y no
queremos orar, no queremos leer, porque recordemos
que son cosas espirituales también, verdad?
No es sólo mentalmente, sino que espiritualmente,
porque el enemigo accede y acecha.
Así como Dios ministra de su espíritu con paz, con gozo,
el enemigo también ministra con afán, ansiedad, etc.
Y no vamos a poder combatir estas cuestiones espirituales con pensamientos o
palabras que a veces dicen personas, sino que va a ser en la presencia de Dios.
Estar en el reposo de su presencia.
Por eso dice Jehová, mi pastor, nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará descansar, confortará mi alma.
Él está hablando prácticamente de un entorno espiritual
que obviamente no lo entendemos y no conocemos.
Por eso nos hace una ilustración terrenal para comprender
la ministración y su ministración espiritual, de verdad.
Porque obviamente sabemos de que el río de agua, no estamos hablando necesariamente
de una situación de agüita, que uno va a agarrar un río, estamos hablando del río
del Espíritu, de la presencia del Espíritu Santo que nos suministra en oración.
Por eso dice el romano que Dios ha derramado
de su amor por medio de su Espíritu Santo.
Pues cuando uno está en la presencia de Dios, Él
ministra nuestras vidas de su presencia, de su paz.
Por eso cuando uno ora, a veces la gente dice,
ah, ahorita que fui a orar ya me siento en paz.
Y la gente a veces no piensa que esa paz es espiritual.
Pues es que yo nunca he sentido a Dios, dicen mucha gente, pero ¿has sentido paz?
Sí, es la presencia de Dios.
Dios, su presencia es paz.
Si usted ha sentido la paz, ha sentido la presencia de Dios.
¿Por qué?
Porque así se maneja, verdad.
Obviamente les pasa, se les goza, porque incluso hay personas que no se dan cuenta.
Hay gente que yo me he dado cuenta que cuando va a la iglesia, tal vez uno cada
tres meses, y de repente comienza a hacer bromas y se mira así más suelta.
Y si vos que tenés, ah, no sé, no sé qué pasó.
Y yo, ¿qué hiciste?
Ah, fue la iglesia.
Por eso es.
Porque el gozo del Señor está en su vida, lo que pasa es que no se dan cuenta.
Y no se dan cuenta que Dios los está cambiando.
Y dicen, ah, de plano la iglesia no funciona.
Pero es porque no se están dando cuenta.
Entonces lo que quiero dar a entender con esto está de que, por eso tenemos que
buscar la intimidad y la comunión con Cristo.
Y también la lectura de la palabra no solo nos va a dar entendimiento, sino que
también nos va a dar la suministración del Espíritu de Cristo.
Porque recordemos que la Biblia dice que el verbo se hizo carne.
Entonces significa que se hizo carne, el verbo primero era el Espíritu.
En el principio era Dios y el verbo estaba con Dios.
¿Y qué era el verbo?
El verbo no era carne, obviamente.
El verbo era Espíritu, porque la Biblia dice que Dios es Espíritu.
Y si Dios es Espíritu, y le dice que el verbo es
Dios, significa entonces que el verbo es Espíritu.
Entonces Dios o la palabra, pero en el verbo y la palabra, es Espíritu.
Así comenzó y este Espíritu se hizo carne.
Por ahí es haciendo referencia a Cristo.
Entonces lo que quiero dar a entender con esto es que cuando uno lee la Biblia,
no está leyendo necesariamente solo letras
o grafos, o algunos otros tipos de lenguaje.
Solo el entendimiento, sino que también nos
suministra Espíritu, el Espíritu de la verdad.
Por eso Pablo dice en Filipenses, capítulo 1, que por medio de la oración y
la suministración del Espíritu de Cristo, esto provocará en mi liberación.
Entonces si uno está orando a Dios y leyendo su palabra,
va a procurarnos en ser libres de preocupaciones.
Entonces uno va a vivir confiado.
Cuando vengan a veces tratando de meter preocupaciones, ¿pero
por qué me va a preocupar si tengo a Cristo en mi parte?
Él la solucionará.
Tal vez no tengo la solución ahorita, pero si yo me
voy a orar, tengo la confianza que me va a hablar.
Si no me habla hoy, me habla mañana.
Y si no me habla mañana, me habla mientras estoy durmiendo.
Pero de quien me va a hablar, me va a hablar.
Y de quien me va a ayudar a resolver esto, me va a ayudar a resolver esto.
Porque uno ya ha vivido tanto lo que dice la palabra, como en carne propia,
como Dios soluciona las cosas.
Entonces uno comienza a confiar más en Él, no solo por lo
que está escrito, sino que también por lo que ha vivido.
Y ahí dice, a la ley y al testimonio.
Entonces uno ya ha visto lo que dice la palabra y también uno lo ha vivido.
Entonces uno ya tiene la base, la ley y también la base, el testimonio.
Por eso también dice en el libro de Hechos, no
podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.
Pero para finalizar, es lo que nos enseña esto con relación a José.
Si no queremos preocupaciones, deleguémosle todo
a Cristo y sigamos su dirección y su obediencia.
Y eso implicaría obviamente orar y leer, porque si no,
cómo nos va a dar a nosotros la dirección y la obediencia?
Y cómo nos va a dar también la confianza para creer en Él, si
no es por medio de la oración y el testimonio de su palabra.
Entonces vamos a orar para que el Señor nos ayude y para que nosotros podamos orar.
Y claramente no solo en esta reunión, sino que continuemos orando para decirle,
Señor, mira, yo quiero entregarte todo a ti.
Quiero confiar, quiero que cuando tú me digas
algo, yo no esté dudando, sino que confíe en ti.
Solo hazme claro de que eres tú el que me está hablando,
obviamente, porque sabemos de que hay complicaciones.
Para yo confiar en ti y que no me esté preocupando ni por gusto, ni cualquier
otra cosa, o inclusive si se va a caer el cielo, porque todo está en tus manos.
Y que nosotros podamos orar y confiar en Él y
ponerlo a Él como el Señor de todas nuestras vidas.
Por lo que hemos visto con José, todo lo que se puso en manos de José y
todo lo que se delegó a José, estuvo bien, prosperó.
Entonces, si queremos prosperar, coloquémoslo
todo en Cristo y sigamos todo lo que Cristo diga.
Y no tendremos preocupación de nada.
Padre, no me asustes más.
Gracias hoy por tu gran amor, por tu gran bendición.
Hemos tratado de entender hoy tu palabra, de que cuando
José fue puesto en todo lugar, todo lo hizo prosperar.
Todo lo que se puso en su mano fue próspero.
Todo lo que se puso en su mano, el jefe de la cárcel, Potifar y el faraón,
no tuvieron de qué preocuparse, porque todo estaba seguro en José.
Nosotros entendemos de que tú, Jesús, eres José en el sentido espiritual.
De que tú, Dios Padre, has delegado todo en
Jesucristo como el Rey de reyes y señores, señores.
Que todo está sujeto por Él y para Él.
Y que nosotros, cuando declaramos de que Jesús era Señor, tal vez no lo hicimos
conscientes de entender que todo tenía que ser bajo tu obediencia.
Así que el día de hoy, queremos hoy que tú nos ayudes a confiar en Jesús.
Y cuando leamos su palabra, veamos sus maravillas, sus señales, sus proyecciones.
Sus prodigios.
Y que nosotros podemos confiar en Él, de que si
hizo esas cosas, cómo andando más hará de nosotros.
Ayúdanos a confiar y delegar todo en Jesucristo.
Para que todo hagamos conforme a lo que
está escrito, conforme a lo que Él nos diga.
Y que si vienen preocupaciones, no nos preocupemos.
Más bien entendamos de que tú lo resolverás.
Que tú tienes la sabiduría, la gracia, el entendimiento, el poder.
Y que hay una solución en ti.
Solo hay que orar, que aunque vendrán estorbos, aunque vendrán situaciones de
enemigo, que nos pueden buscar e impedir escuchar tu voz.
Pero todo está en ti.
Para creer en ti, vivir para ti.
Y seguir tu instrucción y tu verdad.
Porque nos has dejado ver claramente en las Escrituras que todo está bajo tu control.
Y que tú sabes cómo hacer las cosas.
Solo ayúdanos a no ser rebeldes bajo tu palabra.
De que si hay una respuesta que para nosotros
puede ser ilógica, puede ser que no sea ilógica.
Nosotros somos los ilógicos.
Tú eres el sabio y verdadero.
Pero ayúdanos a entender, Padre.
Ayúdanos, por favor, porque tú sabes a veces cómo somos nosotros.
De testarudos, de testarudos, de necios, de falta de entendimiento y demás.
Así como pasó con Jonás.
Así que ayúdanos, por favor, amado Padre, para ser sabios, mansos y humildes.
Y sujetarnos a ti.
De que tú tienes la sabiduría y la gracia, como has hecho con
Faraón, como has hecho con el jefe de la cárcel y Potifar.
Ayúdanos a colocarte sobre toda nuestra casa.
Sobre todo iglesia, ministerio, liderazgo, universidad, trabajo.
De todo en todo en Cristo Jesús, Padre.
Te entregamos a ti todo.
Queremos sujetarnos a ti y seguir tu dirección
para el avance de la gloria de tu gracia.
Porque todo está bajo tu cargo.
Ya no nos preocuparemos.
Te agradecemos en Cristo Jesús, amado Padre y amigo.
En Cristo Jesús, amado Padre.
Amén y Amén.
Vamos a orar también ahora por las diferentes necesidades.
¿Cómo dice la palabra?
Mi Dios suplirá todas vuestras necesidades
conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Padre, en el nombre de Jesús venimos hoy delante de ti.
Porque queremos que tú suplas todas nuestras
necesidades conforme a tus riquezas en gloria.
Queremos delegarlas y colocarlas todas en ti, Padre.
Queremos que tú traigas sanidad, liberación, amor, consuelo.
Que tú traigas, Señor Jesús, medicina,
liberación, señales maravillosas, prodigios.
Que tu, Padre Benito, operes en la nación de Guatemala.
Que bendiga la nación de Israel.
Que guardes a Guatemala de todo cartel, de todo terrorismo, de todo pandillas,
de todo el tráfico, Señor, de armas, de personas, etc.
Que guardes la niñez de Guatemala y las naciones de las personas que nos escuchan.
Y que Guatemala, así como las otras naciones,
entre en arrepentimiento para salvación.
Y de que esta nación de Guatemala te adora y te alabe conforme a tu insidio.
Y también las naciones de las personas que nos escuchan.
También pedimos que envíes obreros a la Mies porque la cosechan mucha.
Pero los obreros son pocos.
Te pedimos, Señor Jesús, que traigas tu misericordia y verdad sobre cada nación.
Y pedimos también que tú trates a las viejas y los huérfanos, a los ancianos y
las ancianas, a los padres y madres solteras.
Te lo pedimos, amado Padre y Amigo.
Y también pedimos, Señor Jesús, que nos llenes de tu
Espíritu Santo y que podamos caminar rectamente en tu verdad.
En Cristo Jesús te damos las gracias por los siglos de los siglos.
Guarda la niñez de los países.
Libra de toda ideología.
Que nos conforme a tu verdad.
En Cristo Jesús.
Amén y Amén.
Y por último vamos a orar por las personas que quieran aceptar y arrepentir de sus
pecados y declarar a Jesús como Señor y Salvador.
Padre, venimos hoy delante de ti con esta tu palabra.
Declaramos que tú eres Señor y de que tú, Dios Padre,
resucitaste a Jesús de entre los muertos para nuestra salvación.
Por lo cual hoy nos arrepentimos y queremos caminar conforme a tu palabra
declarando que Jesús murió en la cruz del Calvario para nuestra salvación y con eso
nos reconcilió contigo Dios Padre, para
alabarte y adorarte y poder acercarnos a ti.
Y que Jesucristo sea el único mediador entre tú y nosotros, Padre.
Te agradecemos por todo tu amor y tu fidelidad por los siglos de los siglos.
Agradecemos tu misericordia y tu bondad, Padre Eterno.
A ti sea la gloria, la honra, el honor, el poder y la alabanza.
A ti, amado amigo y Padre, te bendecimos y te
exaltamos y te adoramos eternamente y para siempre.
Por favor ayúdanos a ser bautizados en agua, bautizados con tu Espíritu Santo y
participar de la Santa Cena para la alabanza
de las criaturas en Cristo Jesús Señor Nuestro.
Amén.
Dios les bendiga.
Un fuerte abrazo en Cristo Jesús.