Bendiciones, amados en Cristo Jesús, Dios los bendiga.
Fuerte abrazo.
Por la gracia de Dios estamos aquí en el día 8 de marzo de 2026 a las 11.
9 Para poder continuar con la línea de temas que Dios nos ha brindado.
En este caso en particular pues hemos estado viendo, tomando el ejemplo de la
vida de oración de Jesús para poder nosotros también orar.
Ese ha sido nuestro enfoque, ya desde hace un par de meses.
Entonces claramente seguimos continuando con ello, claramente tomando también otros
versículos, aunque algunos, tal vez indagamos más que
en otros por lo mismo que proporcionan las escrituras.
Entonces, le damos gracias a Dios por todo lo que Él está
haciendo en nuestras vidas y por todo el amor que nos da.
El día de hoy vamos a hablar acerca de oremos con frecuencia.
Así que vamos a orar para que el Señor nos ayude y que en Él podamos estar seguros.
Dios mi Padre, venimos hoy delante de ti para que tú nos seas nuestra torre fuerte,
nuestro socorro, nuestra fortaleza.
El Dios que nos enseña de justicia y de verdad.
Aquel que nos ama, nos fortalece y nos llena de vida.
Y ayúdanos hoy Señor para arrepentirnos de todo pecado, para andar conforme a tu
verdad, conforme a tu misericordia, conforme a tu paz.
Ayúdanos a ser libres de toda obra pecaminosa y de todo afán.
Ayúdanos a declararte como Señor y como Salvador.
A ti sea la gloria, el honor y el imperio, Padre eterno por los siglos de los siglos.
Así que agradecemos a tu nombre, agradecemos a tu misericordia y tu verdad
Padre, porque nos amas, nos sostienes y nos llenas de vida y de fidelidad.
Gracias por tu gran amor, gracias por tu compasión, gracias por tu fidelidad.
Amamos tu nombre y tu misericordia.
Abre nuestro entendimiento para comprender las escrituras
y dirígenos para poner en práctica también las escrituras.
Te agradecemos amado amigo y Padre, en Cristo
Jesús, por la eternidad y hasta la eternidad.
Amén y Amén.
Declaramos que no nosotros, no nosotros sino tu nombre sea la gloria, por tu
misericordia, por tu fidelidad, porque tú nos has hecho y no nosotros,
a nosotros mismos.
En el nombre de Jesús.
Vamos a comenzar acá a iniciar.
Aquí estamos.
¿Listos?
Entonces, como mencionamos, verdad, el enfoque que
estamos tomando es la vida de oración de Jesús.
Ese es nuestro punto principal y de ahí hemos partido para ver pasajes en la
palabra donde Jesús está orando para nosotros imitar basado en esa situación.
Y lo hemos tomado de acá, de Lucas capítulo 11, versículo 1, dice.
Aconteció que estando Jesús orando en cierto lugar,
cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos.
Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó también a sus discípulos.
Entonces vemos acá, cómo es de que Jesús venía de su vida
de oración y luego le piden que enseñe esta vida de oración.
Este versículo lo hemos usado para mostrar las ambas partes, de que Jesús no era solo
alguien que hablaba de la oración, sino que él vivía la oración.
Pongo este ejemplo por el caso de los fariseos, cuando Jesús mencionaba de que
ellos predicaban bien y enseñaban bien, pero no vivían las cosas.
En pocas palabras, ellos podían dar enseñanza
sobre la oración, pero no vivían la oración.
Entonces Jesús está viviendo la oración y enseñando la oración.
Pero por otro lado, también nosotros sabemos que a la hora de ver a alguien,
podemos aprender de alguien.
No solo por lo que nos puede enseñar, sino que también por lo que él puede hacer.
Por eso que algunos mencionan de que se enseña también con el ejemplo.
Sí, porque nosotros le hemos visto muy normalmente nuestra forma de vida.
Nos damos cuenta de que a alguien tal vez no le dicen nada, y tal vez no nos lo
enseñan, pero aprendemos por su actitud o por su acción.
Hace muchos años, yo recuerdo muy bien cómo estábamos
esperando en ese momento a un líder de la iglesia.
Y simplemente pasó, creo que se pinchó una llanta o algo así.
Y esta persona automáticamente dijo, espérenme aquí, y fue y ayudó.
O sea, no se quedó como que las manos cruzadas.
Y obviamente uno de esa actitud, tampoco él nos dijo vengan a ayudarnos,
sino que esa actitud de él ser activo en la ayuda con
otras personas, obviamente nos enseñó con su acción.
Él no necesariamente nos dijo, miren jóvenes, a la próxima que pase esto,
ustedes tienen que hacer esto, esto, esto y esto.
Y que por ahí no nos dio una charla, una hora para explicarnos todo eso.
Simplemente fue una acción que él tomó.
Uno la observa y luego el día hoy yo les estoy mencionando esto.
Pero lo que quiero entender que es lo mismo con la forma de vida de Jesús.
Entonces en la Biblia se muestran las actitudes y formas de vida de Jesucristo.
Y claramente tenemos que nosotros prestarle atención y ver cómo se vive.
Por eso que el apóstol Pablo dice, sed imitadores de mí, así como yo, de Cristo.
Sólo que aquí estamos viviendo directo a Cristo, obviamente.
Pero cuando dice sed imitadores, uno observa y hace.
Cuando yo era niño, yo recuerdo muy bien junto con mi hermano, nosotros miramos a
mi papá como comía y nosotros hacíamos lo mismo.
Si mi papá abría una tortilla, nosotros también.
Si mi papá le colocaba aguacate a la tortilla, nosotros
también lo tratábamos de hacer al mismo tiempo.
Pero para lograr eso lo teníamos que ver y hacer.
Entonces es lo mismo con Jesús.
Vemos lo que hace Jesús y lo buscamos poner en práctica.
Entonces en este caso, veamos acá este otro versículo de Lucas.
Lucas capítulo 5, versículo 15 al 16.
Dicen, su fama se difundía cada vez más y grandes multitudes se
congregaban para oír a Jesús y ser sanadas de sus enfermedades.
16.
Pero con frecuencia, él se retiraba a lugares solitarios y lloraba.
Otra vez.
Pero con frecuencia, él se retiraba a lugares solitarios y lloraba.
Muy bien, ahora voy a hacer una aclaración acá por algunas cositas.
Esta palabra, esta frase que vemos aquí con
frecuencia, no está en el idioma original.
Lo digo de una vez porque sé que hay personas que pueden revisar.
Inclusive si alguien ve la Biblia de las Américas, esta palabra está con cursiva.
Está, por ejemplo, con frecuencia y está en cursiva.
Eso indica que esa palabra no existe en el original, pero se coloca para darle un
énfasis o para dar un entendimiento a lo que se refiere.
A veces se utilizan, por ejemplo, se colocan artículos, otras palabras,
porque obviamente si se tradujera directamente del griego, tal cual,
puede ser que hay cosas que no tendrían sentido o no las entenderíamos muy bien.
Y por eso que se agregan este tipo de palabras, no para darle otro sentido,
sino para darle el sentido que se debe.
¿Por qué digo esto?
Porque si no pusiéramos esto con frecuencia diría,
pero él se retiraba a lugares solitarios y lloraba.
Pero si nos damos cuenta, ya esa frase ya está
implicando de que él buscaba con frecuencia sus lugares.
Dice, pero él se retiraba a lugares solitarios y oraba.
Ya lo dice de alguna manera el texto, pero cuando le agregamos esto con
frecuencia nos ayuda a entender mejor el término del texto a que se refiere.
Algunas Biblias no lo colocan con frecuencia o
pueden utilizar alguna otra palabra y otras no.
Pero una las agrega y otra no la agrega.
Creo que la Biblia, no sé si estoy mal, creo que no sé si es la Reina Valera de
1977, creo que es, si lo coloca o no sé si es la contemporánea.
Pero lo que quiero entender es que sí se da a
entender de que él buscaba estos lugares para orar.
Entonces aquí nos ayuda a nosotros a aprender.
O sea, si nosotros nos preguntáramos y pensáramos, nosotros estamos buscando con
constancia o con frecuencia estar a solas con Dios o no lo hacemos.
Claramente la palabra frecuencia ya nos lleva a nosotros a entender otras cosas.
Ahorita vamos a ver qué significa en el diccionario
a la Real Academia Española con frecuencia.
Porque obviamente, si yo veo a alguien que va constantemente
a apartarse a hacer algo, yo veo que él tiene una frecuencia.
Es decir, constantemente lo está haciendo porque lo está buscando.
Por ejemplo, a veces cuando yo trabajaba, algunos
de mis compañeros venían y se ponían a jugar.
Ellos con frecuencia buscaban un momento para jugar.
Hay personas ahora que, por ejemplo, tal vez están trabajando, pero nomás tal
vez terminan una tarea o terminan tal vez de...
tal vez tienen tiempo de almuerzo o
simplemente ya terminan su horario de laboral.
Lo primero que hacen es sacar su teléfono y revisar las redes sociales.
Entonces ellos, ¿qué están haciendo?
Con frecuencia están buscando ver las redes sociales.
Es algo que están haciendo con constancia.
Que en cualquier momento que tienen lo hacen.
Igual pasa cuando una persona tiene tal vez una novia o un novio.
¿Qué hace?
Busca nomás tener un tiempo para escribirle
cómo está o para poder hablar con la persona.
Y podríamos colocar diferentes ejemplos en...
igual cuando pasa, por ejemplo, mi hermano.
Que a veces miro yo que tiene una como tele, chiquitita, como que fuera celular.
Que una de las cosas que él hace prácticamente
es para cuidar a mi sobrina o a sus hijas.
Porque obviamente como están niñas y todo, entonces ellos tienen eso a la vista.
Y lo que hacen es mirarlo con frecuencia para ver si están bien.
Entonces algo que quiero entender es que aunque no aparezca la palabra implícita
con frecuencia, sí se ve ese acto de frecuencia
de parte de Jesús para buscar una oración.
Y menciono esta comparativa porque aquí nos preguntaríamos nosotros, ¿verdad?
¿Qué tan importante puede ser para Jesús el acto
de la oración para que lo busque con frecuencia?
Para que constantemente lo haga.
Para que ver cualquier espacio de tiempo, por así decirlo.
Para decir, este momento lo voy a usar para orar.
Yo menciono esto porque regularmente a veces
como le mencionaba, como a veces con el teléfono.
Uno regularmente a veces dice, bueno, ya terminé de hacer tal cosa,
voy a revisar si me han escrito un mensaje por WhatsApp.
Entonces cada vez que uno agarra eso, mira el mensaje.
O mira uno su correo electrónico.
O mira alguna otra cosa para ver si le escribieron.
Porque uno lo ve como puede ser importante, ¿verdad?
O cuando algunos nos dicen a nosotros, miren,
le vamos a mandar un aviso de tal situación.
Está al pendiente su correo.
O está al pendiente el teléfono.
Entonces uno anda viendo a veces a cada rato el teléfono.
O revisándolo porque ve que uno es importante.
Entonces en este caso, si nosotros comenzamos a meditar en nuestra vida.
Podemos darnos cuenta si estamos tomando el ejemplo de Jesús.
O hay otras cosas que nos lo están robando.
Es decir, hay otras cosas que con la frecuencia
que nosotros deberíamos estar buscando la oración.
Realmente lo estamos haciendo con videojuegos, con redes sociales,
con el novio o novia esposa, lo que sea.
Pero no lo estamos haciendo con Jesús.
Por eso que a veces los que están enamorados, están
pensando constantemente en la persona que quieren, ¿verdad?
Entonces buscan cualquier momento para pensar en eso.
O para hablarle a esta persona.
O para pasar con esa persona.
Entonces es frecuente, es constante.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
De que debemos comenzar a meditar si realmente estamos buscando
a Jesús con esa frecuencia con que hacemos otras cosas.
Si no es así, hay un problema con nosotros.
Eso sería prácticamente un poquito de idolatría, ¿no?
O de no honrar a Dios como debe ser honrado.
Porque ¿cómo así que uno le va a estar dando
más atención a otras cosas que a Jesús?
O al novio y la novia más que a Jesucristo.
No debería ser posible.
Entonces, en este caso Jesús lo está buscando a Dios Padre con frecuencia.
Obviamente también vamos a ver aquí qué significa frecuencia.
Eso según la Real Academia Española dice
repetición mayor o menor de un acto o de un suceso.
Para poder comprender mejor, vamos a ver los similares o los sinónimos.
Dice repetición, reiteración, asiduidad, periodicidad, constancia, continuidad.
Es decir que es continuo y que es constante, es una frecuencia.
¿Qué quiere decir también esto?
Que por ejemplo alguien puede venir y orar
hoy y luego ora hasta entre los cinco días.
Él no está siendo constante diariamente en buscar a Dios,
sino que él está siendo inconstante en el sentido diario.
Antónimos y frecuencia.
Dos, número de veces que se repite un proceso periódico por unidad de tiempo.
Similares, ritmo, ciclo, intervalo, oscilación y terminencia.
Tres, número de elementos comprendidos dentro
de un intervalo de una distribución determinada.
Esto también es importante, número de veces que se
repite un proceso periódico por unidad de tiempo.
¿Por qué menciono esto?
Si vemos, y como mencionaba creo que un momento, cuando uno tiene un celular,
no sé si el iPhone creo que ya lo tiene, pero hay aplicaciones que nos muestran a
nosotros cuántas veces hemos abierto alguna aplicación, ya sea por ejemplo
TikTok, YouTube o alguna otra aplicación que
nosotros tenemos, el correo electrónico, etc.
Y nos dicen la cantidad de tiempo, o sea, no solo las veces que uno entra,
sino la cantidad de tiempo que pasamos en ello.
Porque a veces nosotros, como mencionamos en su momento, que uno dice es que no
tengo tiempo, pero es porque obviamente a veces nosotros
no medimos los tiempos en que lo estamos gastando.
Y de repente decimos que nunca tengo tiempo, pero cuando ya vemos, vemos de que
lo que hacemos es un desperdicio de tiempo.
No manejamos bien nuestros tiempos.
Entonces, ¿qué pasa?
Cuando uno tiene instaladas estas aplicaciones, a veces, por ejemplo,
dice, por ejemplo, tal persona vio dos horas TikTok y entró cinco veces.
Entonces vemos que la frecuencia fue de cinco en un
tiempo de cierto tiempo para llegar a las cinco horas.
O una persona puede decir entró 20 veces, pero lo vio nada más una hora.
Entonces hay una frecuencia continua o bastantes veces, pero poco tiempo.
Por eso dice el número de veces que se repite
un proceso periódico por una unidad de tiempo.
Entonces es algo que se puede hacer continuamente en pocos o grandes lapsos.
Ok, entonces vamos a regresar acá.
Pero.
Muy bien, entonces.
Una de las cosas que uno se puede hacerlo, porque a veces uno lo podría hacer nada
más solo por el simple hecho de querer hacerlo o algo así como forzarse.
Pero también tenemos que entender por qué Jesús lo hacía, cuál era el sentido de
Jesús o cuál es la importancia de Jesús como Dios Padre por el cual hacerlo.
Y nosotros adquirir esa misma disposición o ese mismo
entendimiento para que nosotros lo podamos hacer.
Porque si no, lo único que va a hacer es que a veces nosotros podemos, como por así
decirlo, doblarnos el brazo, que también a veces se tiene que hacer.
Pero también lo podemos hacer con mayor entendimiento, porque si no tenemos ese
entendimiento, a veces no lo vamos a hacer.
Es como lo que hemos hablado de la parábola del sembrador.
Dice que por cuanto entendió, lo comenzó a
guardar y aplicar y eso lo llevó a dar fruto.
Pero porque no entendió, dice que toma la semilla, el
enemigo, y se lleva la semilla y ya no queda fruto.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
De que a nosotros se nos enseña y se nos predica la oración, de leer la palabra,
de ayunar, de cantar, de adorar.
Y a veces no lo hemos entendido.
Esa falta de entendimiento es que no vemos la importancia
o el valor de eso y por lo tanto no lo hacemos.
Pero por otro lado, hay ciertas motivaciones
que también no necesariamente son tan buenas.
Por ejemplo, alguien podría decir que va a orar
bastante para que Dios levante su ministerio.
Pero eso no necesariamente es tan bueno, ¿verdad?
Más bien debería ser para amar a Dios realmente.
Entonces, obviamente, cuando uno quiere realmente algo, cuando uno realmente se
enfoca en algo, lo busca hacer cualquier tiempo y en
cualquier momento para aprovechar todos esos espacios.
Porque uno ama, porque uno necesita, porque uno realmente aprecia eso.
Por eso es que uno lo hace con constancia.
Inclusive, por eso uno ve a ciertas personas que no más tienen rato libre,
lo primero que hacen es sacar un libro y ponerse a leer.
Otras personas sacan el videojuego y se ponen a ver videojuegos.
Otras personas sacan su teléfono y se ponen a ver películas.
¿Por qué?
Porque tienen su corazón puesto en eso, tienen su amor puesto en eso y por lo
tanto lo buscan con constancia, con frecuencia.
Son frecuentes en eso y por eso que vemos cosas
como esa persona frecuenta constantemente ese lugar.
Es frecuente que él llegue a tal cafetería y pida tal cosa, porque le gusta,
porque tiene un sentir.
De igual manera nosotros tenemos que buscar que nos guste la oración,
tenemos que buscar anhelar la oración y lo que eso representa.
No sólo que Dios nos resuelva los problemas, verdad, o no sólo que uno pida
un montón de cosas, sino que también uno ame estar en la presencia de Dios.
Porque a veces hemos vuelto a la oración sólo como un lugar de pedir cosas.
Señor, te pido que me ayudes en esto, que me
ayudes en lo otro, que me ayudes en tal cosa.
Inclusive, señor, te pido por mi ministerio, pero no
necesariamente se está pidiendo para amarle, para estar con él.
Porque en este caso Jesús, recordemos que Jesús también tenía sus necesidades
espirituales, en el sentido de que él quería pasar
tiempo con el Padre y amar y recibir el amor del Padre.
Entre otras cosas que también podemos desglosar, como lo que podría ser la
fortaleza, el tirar todas las cargas, el recibir las
instrucciones del Padre para hacer su ministerio.
Pero sobre todo eso es también pasar tiempo de calidad con su Padre.
¿Por qué?
Porque se ama, por lo tanto se busca esa frecuencia.
¿Por qué se ama a algo?
Porque si no, Jesús lo hubiera usado en otro lado, en otras cosas, pero vemos que
constantemente se ve en el lugar de la oración.
Y no solo bajo este término de que él busque
espacios, porque claramente esa es la idea.
Buscaba espacios donde podía estar solo, donde podía
tener tiempos y los aprovechaba y se metía en ello.
Y no necesariamente era que Jesús buscaba pasear
y ver la naturaleza, platicar con la gente.
No necesariamente eso.
O sea, lo que él necesitaba y requería era un tiempo de intimidad con el Padre.
Y que claramente por eso también, cuando Jesús obra en el Getsemaní y dice,
pasa de mí esta copa, no era que Jesús no únicamente quería recibir el dolor o el
castigo, sino que iba a significar una separación con el Padre.
Por eso él dice, ¿Por qué me has desamparado?
¿Por qué me has dejado?
Es decir, que él nunca había perdido esa frecuencia, esa comunión, pero en el
momento que pasó el sacrificio de la Cruz del Calvario, él pierde esa frecuencia,
si lo queremos llamar así, o esa constancia.
Él ya no puede acceder porque obviamente tenía pecado
en el sentido de que él llevó el pecado de nosotros.
Entonces por eso él lo fue abandonado.
Entonces nosotros ya adquirimos ahora por estar con el Padre, pero nosotros no
hacemos uso de estar acercándonos al Padre constantemente.
Nosotros no hacemos uso, inclusive si lo queremos llamar así, mentalmente,
de estar orando o de tener nuestros pensamientos puestos en Dios.
No lo hacemos.
Nuestra frecuencia va hacia otros lados.
Entonces uno tendría que comenzar a meditar sobre qué tengo mi frecuencia,
sobre qué tengo mi constancia, y comenzar a buscar
los motivos para buscar una frecuencia con Dios.
Porque obviamente lo que a veces nos impide a nosotros acercarnos a Dios y a
veces que se dice es, es que lo que pasa es que tengo muchas cosas que hacer.
No puedo tener tanto tiempo para orar.
Pero cuando uno realmente se pone a pensar en cuando uno ama algo, cuando uno está
muy, muy ocupado, uno busca y hace los tiempos.
Uno busca y se esfuerza para hacerlos.
¿Por qué?
Porque uno sabe que es necesario.
Uno sabe que le gusta.
Por eso que hay personas que pueden estar
muy ocupadas en su trabajo, en estudios, etc.
Y aún así tienen tiempo para la novia o para el novio.
¿Por qué?
Porque buscan amando y buscan estar, aunque sea un pasar, aunque se dice,
mira, no tengo mucho tiempo, pero aunque sea pase a verte.
Entonces si buscan frecuentar, buscan hacer de que tengan pequeños
espacios para que esos pequeños espacios que
tengan inclusive los dediquen a esto que aman.
Por eso mencioné los libros o las series o algunas otras
cosas que inclusive a veces nosotros hacemos en paralelo.
O sea, hay personas que están trabajando y al mismo tiempo están escuchando algo.
Están oyendo música o escuchando algún podcast porque necesitan algo.
Entonces están trabajando en paralelo.
Inclusive yo tenía un amigo antes o conocido en la universidad de que él
trabajaba como en el área de programación y cabal
en una esquina de la computadora tenía alguna serie.
Entonces él, yo no sé cómo lo hacía, pero siempre tenía la
serie ahí trabajando y decía que él se concentraba más así.
Es decir, que él buscaba cualquier momento para estar viendo
sus series a pesar de estar trabajando, hacer otras cosas.
Y así significa prácticamente estar en la comunión con Dios, buscar, estar
constantemente anhelando a Dios y eso nos va a llevar a hablar u orar a Dios.
Ojo con eso también.
Nosotros estamos hablando de un sentido como
cuando a veces nosotros venimos y decimos.
Señor, te doy las gracias por este día.
Señor, gracias por los alimentos.
Señor, qué bello has hecho esto.
Está bien porque es parte de eso.
Y eso es lo que a la gente a veces le llama orar en todo
tiempo, pero no necesariamente eso es orar en todo tiempo.
Esas a veces que Dios nos recuerda que algo
está haciendo, pero no necesariamente es orar.
Y estamos a veces haciendo alabanzas o
adoraciones breves, pero no necesariamente orar.
No digo que no se pueda hacer.
No digo que no se pueda perfeccionar.
Lo que quiero entender con esto es que también
se busquen momentos específicos para orar.
No solamente frases que van a salir en ciertos momentos esporádicos, que
obviamente cuando dice Señor, gracias por esto, no nos va a llevar ni 10 minutos,
ni siquiera 5 minutos.
Son casi 30 segundos.
Señor, gracias por esto que me acaba de pasar.
Señor, bendice al hermano que está allá.
Esos son momentos muy cortos, hasta esporádicos, verdad?
Pero aquí está hablando de que él busque espacios para poder hacerlo.
Estamos hablando de que si él tiene un espacio de
10 minutos, se va a poner de rodillas y va a orar.
Eso es lo que está hablando aquí.
O sea, que de repente Jesús mira, bueno, ya me dejaron solo, se aparta un
lugar ahí apartadito, tal vez 5 minutos, 10 minutos, 15 minutos, media hora,
una hora.
Utilizaba esos espacios frecuentes que se le presentaba para apartarse y orar.
No está hablando solo como que ahorita va a comenzar a orar en mi mente.
No, aunque se puede, si se puede.
Pero lo que quiero resaltar en este caso en
particular es de que él buscaba apartarse para estar.
No simplemente que uno se quede acomodado en algo y que uno no lo haga.
Sí, porque igualmente cuando uno a veces quiere saber algo, se va y se aparta.
Y a veces hasta un rincón uno pone el celular y se pone a ver una serie o se
pone a escuchar algo específico y se aparta de todo mundo.
No es de que uno esté platicando con la gente y al mismo tiempo andar viendo en el
celular la película o la serie o alguna otra cosa.
Entonces vemos que esos son cambios.
Incluso hay gente que yo he visto, por ejemplo, cuando van a comer o algo así.
No se va a hablar con la gente, sino que se aparta a un
lado, ponen ahí su teléfono y se ponen a ver su serie.
Ellos y tal vez el otro le estaba hablando y no le ponían atención.
Entonces vemos de que se aparta para estar a solas, para estar con él.
Claramente pueden estas frecuencias, como vimos ahí, son en unidades de tiempo.
Decía que quiere decir de que obviamente no siempre va a ser el mismo tiempo.
Y lo que es, lo digo de esta manera, es como una forma
de estar buscando tiempos para poder pasarlos con Dios.
Que uno esté bien atento a los tiempos para uno decir, bueno, este tiempo es
momento para que yo pueda estar con Dios y comenzar a orar.
¿Por qué ese tiempo fue abierto?
Porque nosotros obviamente no siempre tenemos ciclos como muy marcados,
hagamos de cuenta, de 8 a 5.
Cuando uno va a trabajar y no tiene tiempo de
8 a 5 y se vuelve así muy rutinario diario.
Pero a veces también, por ejemplo, cuando uno está en la universidad o en
algunos otros aspectos, hay cosas que van cambiando, van fluctuando.
O a veces, qué sé yo, hagamos de cuenta que se va la luz en el trabajo y uno en
ese espacio, aunque esté ahí, no puede hacer uno nada.
Ok, entonces uno puede venir, se puede apartar un ratito, en lo que viene la luz
se pone a orar, porque se abrieron espacios para eso.
O a veces pasa también que, o por lo mismo a mí me ha
pasado cuando yo estaba en la oficina y trabajaba en sitio.
De repente dice, tenemos que esperar a tal persona y se atrasó 10 minutos,
pues son 10 minutos para poder orar.
Entonces vemos de que uno está como cazando esos tiempos, o sea, como que esté
atento a saber qué espacios de tiempo están abiertos para yo aprovecharlos a orar.
Porque alguien podría estar, por ejemplo, en este
caso, se va a tardar 10 minutos en venir a la persona.
Alguien puede decir, voy a adelantar en el trabajo.
Otra persona puede decir, voy a ver, aunque sea un videito de 10 minutos,
voy a escuchar una de mis canciones de 10 minutos, una de mis tres canciones,
voy a ver las noticias de tal cosa.
Entonces hay muchas cosas que se podrían hacer, pero otra
persona puede decir, ok, voy a aprovecharlo para orar.
Entonces ese es el sentido, o sea, hay una prioridad y una importancia dentro
del corazón que está buscando esos puntos principales.
¿Por qué?
Porque hay una abundancia del corazón y eso se busca.
Por eso mencionaba de lo que más uno ama, a veces más uno busca.
Entonces uno tiene que comenzar a cuestionarse, o a preguntarse,
o a examinarse si uno tiene esos incentivos o anda buscando otros incentivos.
¿Por qué lo menciono?
Porque a mí me ha pasado de todo.
Cuando antes, esta vez no era tanto en la oración, sino que era más en la lectura.
Yo cualquier momento que tenía lo agarraba para leer la Biblia.
O sea, en mis principios, por alguna razón,
yo no era tanto de orar, sino que era de leer.
Bueno, tampoco ahorita, pero era más inclinado a la lectura.
Aunque en un principio, o sea, cuando yo comencé en el Evangelio,
no era tanto la lectura, sino que era más cantar.
O sea, yo en mi sentir, porque obviamente yo no conocía y pues no era como que
alguien me explicó bien estos horarios, esto leer, hacerlo de esta manera.
Yo la única manera que percibía cómo sentir la presencia de Dios era cantando.
Entonces, yo buscaba siempre tener un momento para poder cantar.
Ese era mi hit, por así decirlo.
No era tanto orar, sino que, bueno, son 10 minutos, ahorita mi mamá se fue al
mercado, por ejemplo, se fue a comprar tortillas, me voy a poner a cantar.
Ah, ahorita pues me dejaron en la casa, mi mamá se fue al mercado o mi papá fue a
pagar algo, voy a cantar una a mi media hora en lo que Dios viene.
Entonces, buscaba cada espacio en ese momento para poder cantar.
Luego, pues cuando ya comencé yo a leer la Biblia y fui más incentivado a la Biblia,
ya no era tanto voy a ponerme a cantar, sino que voy a ponerme a leer.
Yo estaba en el mercado, bueno, no hay mucha gente, me pongo a leer.
Estaba en la universidad, no vino el profesor, me voy a poner a leer.
Estaba en tal lugar, siempre sacaba la Biblia, estaba
en el bus y sacaba mi Biblia y me ponía a leer.
O sea, mi frecuencia se comenzó a volver a la lectura.
Antes eran las canciones, después me trasladé
prácticamente a tener esa situación de leer mucho.
Entonces, vemos como cuando uno ama algo, cuando uno busca algo, realmente se
inclina a eso y uno comienza a buscar cada momento para estar con eso.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
Uno tiene que examinar en qué frecuencia anda, o sea, con qué motivaciones y
constancias uno anda en la mente y en el corazón que lo está llevando cada día.
Si hay otras cosas que están tomando esa frecuencia o esa constancia, deberíamos
decirnos, ok, ¿debería yo realmente estar tan al pendiente de estar revisando mi
celular para ver el TikTok o el YouTube o las noticias o alguna otra cosa?
¿Debería estar mi mente y mi corazón puestos en ello?
¿Vale realmente la pena pasar viendo videítos tras videítos tras videítos y
lanzarme 2, 3 hasta 4 horas en bloques de 10 minutos cada vez que tengo tiempo?
Porque, o sea, no es lo mismo estar 4 horas dedicadas viendo algo a quien en
estas 24 horas uno entre por diferentes lapsos.
Tal vez hagamos de cuenta, qué sé yo, que entró como
unos 20 veces y entre esas 20 veces nos dieron 4 horas.
Pero si yo no me acuerdo, porque a veces cuando uno revisa esas estadísticas que
aparecen en el celular, dice, ¿pero con Pocket King me aparecen 2 horas?
Y no recuerdo haber estado yo 2 horas en el celular.
Sí, pero lo agarraron, fue constantemente, comenzó
uno a agarrar el celular y constantemente vio videos.
Los quita rápido, pero hay una mayor frecuencia
que se está dando y con bloques pequeños de tiempo.
Pero eso alcanzó las 4 horas o las 5 horas, aunque fueran lapsos pequeños.
Entonces uno se asusta y dice, ¿cómo fue que
perdí 5 horas en el día entrando por poquitos?
Entonces, ¿vale la pena realmente perder 5 horas viendo videos?
Que aparentemente, bueno, hermanos, lo que pasa es que yo me quiero poner alegre.
Quiero ver videitos de comedia, o lo que pasa es que yo estoy pendiente de
las noticias, o lo que pasa es que yo soy una persona
que sabe mucho de tecnología y tengo que ponerme al día.
¿Será que deberíamos realmente desperdiciar tanto tiempo de esa manera?
Porque si lo vemos de una manera, independientemente sea oración o sea
lectura, si yo hago esa misma frecuencia en la lectura, significa que prácticamente
en lapsos pequeños hice 5 horas de lectura.
Si lo sustituyéramos en este caso por lectura de la Biblia,
significa que tuve 5 horas de oración en bloques pequeños.
Y prácticamente tuve una edificación de 5 horas, aunque fueron bloques pequeños.
Y si lo cambiamos por la oración, significa lo mismo.
Aunque fue en bloques pequeños, pero fue constantemente o frecuentemente,
pero hice 5 horas de oración en bloques pequeños, de 10 minutos, de 5 minutos.
Entonces nos damos cuenta de que no es que no tengamos tiempo, sino que lo utilizamos
mal y frecuentamos más otras cosas que la presencia de Dios.
Y claramente también por eso tenemos que entender por
qué es que nosotros no estamos frecuentando la oración.
Ya sea porque no lo entendamos, ya sea porque, como dice también Juan,
Juan capítulo 3, de que porque nuestras obras son malas, no queremos presentarnos,
porque no sea que por causa de la luz nuestras obras sean reprendidas.
Y por eso no queremos acercarnos a orar.
O porque simplemente decimos uno también la conciencia, la mente de nosotros,
porque hay personas que a veces me he visto de que para ellos orar tienen que
estar a fuerza, como que un monte hasta allá en el Monte de los Olivos,
donde nadie los vea ahí orando de rodillas prácticamente 5 horas.
Si no, no ora, porque para ellos lo otro ya no es oración.
Eso es un entendimiento que ellos tienen y que ellos
le pueden llamar eso orar y que lo demás no es orar.
Pero ¿quién está metiendo esa idea en ellos?
Ellos mismos están haciéndolo.
Y tienen 10 minutos para poder orar, pero ellos a fuerza quieren que sea un
monte, y a fuerza quieren que sean 5 horas, y
a fuerza tiene que ser el Monte de los Olivos.
¿Y entonces qué significa esto?
Que nuestro entendimiento está bloqueando eso.
Y no está aprovechando esos 5 minutos.
Y esos 5 minutos no.
Entonces mejor en esos 5 minutos me voy a ver una de mis películas.
Entonces, ¿qué es mejor?
¿Una película u orar?
Menciono también esto porque me recuerdo muy bien
cuando yo estaba en un trabajo hace mucho tiempo.
Yo conocí a una persona que también era creyente en ese mismo trabajo.
Por lo menos yo he tenido regularmente la costumbre de que cuando yo estoy en un
trabajo, en mi tiempo almuerzo trato de almorzar media hora, para que la otra
media hora la pueda utilizar yo para orar o leer.
Entonces, como era una persona que era creyente y como le dice, edificados los
unos a los otros, y que dos son mejor que uno, etc.
Entonces le dije a esta persona, mira, pues, ¿será que te gustaría que
después de terminar de almuerzo, o sea, la media hora, nos sentemos a leer la Biblia?
Nos sentemos a platicar de Dios, etc., para edificarnos y todo.
Y la persona me dijo, mira, no, porque yo respeto mi trabajo, dijo él.
Entrando a entender que él no iba a... que prácticamente leer la Biblia en tiempo de
almuerzo era faltarle el respeto al trabajo.
Eso fue lo que yo le entendí, porque esas fueron sus palabras.
Y yo me puse a pensar, ¿por qué va a ser faltarle
el respeto leer la Biblia en el tiempo de trabajo?
Si él, cuando no... si no está leyendo, no leemos, lo que va a hacer es ponerse a
platicar de chismes o de bromas del mundo con otras personas, o se va a poner a ver
su serie de televisión, o se va a poner a jugar videojuegos en ese espacio y no lo
quiere utilizar conmigo para leer la Biblia.
Entonces vemos que a veces nuestra mente, no lo estoy creyendo necesariamente a él,
porque es ya su decisión y su concepto, pero lo que quiero es entender es que si
nos damos cuenta, la percepción que nosotros tenemos o el entendimiento que
tenemos nos puede estorbar la oración y por lo tanto no utilizar ese tiempo.
Porque él particularmente no usaba su tiempo de media hora de almuerzo para leer
la Biblia, porque para él ofendía a la empresa leer la Biblia en el tiempo del
almuerzo, pero él no ofendía a la empresa si él, por ejemplo, jugaba videojuegos,
bromeaba con los otros compañeros o se miraba una serie mientras estaba comiendo.
Entonces esa fue el entendimiento de él.
Entonces vemos que, o lo que quiero entender con esto es que nuestro
entendimiento puede irnos en contra, porque hay personas que pueden pensar que
orar solo es ponerse de rodillas, estar en un cuarto y
con la frente al piso, y otra gente es todo lo contrario.
Las personas solo van a decir que orar es orar
desde la mente y para ellos es orar desde su mente.
Estén sentados, estén parados, y para ellos solo es así.
También considero que eso también es un error.
Pero mi enfoque está en que nuestro entendimiento
puede bloquear estos tiempos de oración.
Nuestras prioridades, dónde tenemos nuestro corazón.
Entonces tenemos que evaluar para comenzar a
ejercitarlo, porque también aquí entra la otra línea.
También no solo es priorizarlo o entenderlo,
sino que también buscar practicarlo.
Y cuando uno ve que va su corazón a abrir el Facebook o el TikTok, mejor uno
detenerse y decir, mejor me voy a agarrar a leer la Biblia, aunque sea un versículo.
Si a veces en unos 10 minutos a veces uno se aprende un versículo.
Y alguien dirá, hermano, pero a mí yo me aprendo
un versículo, pero a la hora se me olvida.
Es normal hasta cierto punto.
¿Por qué?
Porque la mente funciona así.
La mente, si no estoy mal, tiene dos tipos de memoria, según lo que más o menos he
visto, que hablan la memoria temporal y la memoria a largo plazo.
¿Qué pasa?
Cuando la persona lee algo, no se le va a quedar al 100%.
¿Por qué?
Porque la mente dice, bueno, esto es importante.
Sí, ok, entonces voy a retener un poco más.
O si no lo mira, lo mete a largo plazo.
Pero si no ve que sea tan importante o no lo considera de
esa manera, lo mete a corto plazo y por lo tanto se olvida.
Pero si la persona lee constantemente lo
mismo, la mente dice, ok, esto es importante.
Entonces, como es importante, lo voy a meter a largo plazo.
Eso sería un término humano.
En términos espirituales, es una guerra espiritual que el enemigo
no va a procurar que nosotros tengamos la palabra de Dios.
Entonces, ¿qué quiere entender con esto?
De que obviamente si tenemos frecuencias, inclusive hay una forma de memorización
que se llama la técnica de la memorización espaciada, se le dice.
Y habla de trabajar las cosas con frecuencia.
Es decir, vengo yo y leo algo hoy, luego lo leo a las ocho horas o
veinticuatro horas, y luego lo leo dos días
después, después una semana, después al mes.
Y ya con eso le estoy diciendo a la mente que es importante.
Y la mente dice, bueno, esto sí es importante, lo voy a meter a largo plazo.
Entonces menciono esto por las frecuencias, ¿verdad?
De que a veces nosotros podemos usar en pequeños tiempos para dárselos al Señor.
Y entre una de las cosas que podemos hacer es buscar orar.
Y no solo orar en el sentido diario, porque obviamente estamos hablando de
esto, sino que también los sábados o fines de semana que tenemos mucho más tiempo,
uno puede utilizarlos para orar más.
Uno no es que tal vez se dé la idea de orar cinco horas, pero sí puede orar en
frecuencias de diez o quince minutos al día.
Si uno, bueno, puede ser que le diga, hoy tengo el día domingo, pero voy a orar,
tal vez no puedo lograrme cinco horas o siete
horas, pero voy a orar en lapsos de quince minutos.
Leo una hora quince minutos a la mañana, quince minutos tal vez ya a las once de la
mañana, otros quince a las tres, otros
quince a las seis y otros quince en la noche.
Pero estamos hablando de oraciones dedicadas, verdad?
No oraciones de que uno está en la mente viendo una película dos horas y hermano
estoy orando y uno está disque orando y viendo la película mientras se están
quitando las cabezas o mientras hay un drama ahí coreano, verdad?
Sino que estamos hablando de una dedicación.
Tal vez uno no puede, como mencioné a veces, dar unas dos, tres horas porque uno
no está acostumbrado, pero sí puede dedicar unos quince minutos bien dedicados
a orar y uno constantemente hacer en el día domingo, sábado quince minutos,
frecuencias de quince minutos, pero en lapsos
de quince minutos con una frecuencia de cinco.
Así que cuando a uno le ponen a hacer ejercicio y le hablan,
dice haga cuatro repeticiones y no sé si son repeticiones.
O sea, haga por ejemplo diez veces con la mancuerna en tantas repeticiones.
Entonces uno anda uno, dos, tres, cuatro, cinco y ya.
Descanso treinta segundos y otra vez uno, dos, tres, cuatro, cinco.
Así se trabaja cuando uno abre esos ejercicios.
Igual uno lo puede hacer en el Señor.
Es decir, uno utiliza las estrategias espirituales para ir comenzando a orar y
eso obviamente le comienza a uno o su ser espiritual a necesitar cada vez más la
oración, a buscar cada vez más al Señor y buscar estos
espacios porque obviamente uno comienza a sentir mal las cosas.
Claro, aquí entra el otro.
Alguien podría decir, hermano, pero no sé qué decir, pues si al principio
ya me acabé mis quince minutos de estar pidiendo,
ya no sé qué va a pedir el otro ciclo de quince.
Haga lo mismo.
Pero también recordemos que para eso existe la Biblia.
O sea, el mejor recurso para poder orar es la Biblia.
¿Por qué?
Porque la palabra de Dios nos enseña quién es Dios,
cómo es Dios y de qué hablarle y qué no hablarle.
Y uno puede comenzar a expresar y platicar con Dios
de diferentes maneras porque uno lee la Biblia.
Por eso, cuando uno lee la Biblia, uno tiene
temas de conversación para hablar con Dios.
O por lo menos eso es lo que a mí me ha ayudado.
Entonces ya no vengo y solo, Señor, te pido por
mi papá, mi mamá, mi hermano, mi nieto, el gato.
Sino que uno ya llega a mirar, padre, te agradezco porque he visto en la
Biblia el día de hoy que tú me rescataste las tinieblas de la muerte, etc.
Y también me entró una curiosidad sobre una situación que leí en tal pasaje.
¿Me podías explicar?
Porque yo entendía esto, esto y esto.
Y aún no estaba orando delante del Señor en un tiempo dedicado para él.
Entonces vemos que uno puede buscar estar frecuentemente
y constantemente en la presencia del Señor.
Ciertamente hay otras cosas que están tomando ese lugar o nuestro corazón
prácticamente ha dispuesto a buscar estas cosas y que uno tiene que buscar mejor
quitarlas, compararlas, ver que la oración va a ser mejor que las otras cosas.
Por lo tanto, vamos a comenzar a buscar a Dios más que esas otras cosas.
Vamos a comenzar a frecuentar más la oración que las otras cosas.
Pero claramente también por eso una de las cosas que alguien puede hacer es,
por ejemplo, leer más en la Biblia para entender qué es la oración o escuchar más
predica sobre la oración para que logre entender el peso que la oración es,
lo que la oración puede brindar en Cristo Jesús y para que él se dedique a orar.
Porque que alguien venga y solo se espere a que el Espíritu Santo lo agarre y lo
lleve a la habitación o que le ponga ese tiro, a veces no va a pasar.
Y a veces si pasa, la gente no lo hace.
Hay un predicador que contó su testimonio de eso.
Estaba viendo un partido de fútbol y el Espíritu Santo dijo, ven, vamos a orar.
Y él dijo, ahorita no, porque estoy viendo mi partido.
O sea, el Espíritu Santo nos puede hablar y nos puede querer impulsar.
Pero no significa que nosotros lo vayamos a hacer.
Tenemos que cambiar nuestro corazón y nuestro entendimiento para ir en pos de lo
que Dios nos está diciendo que vayamos a hacer, en este caso, orar.
Inclusive algunas otras personas dicen, hermanos, que yo no lo siento.
Pero también es un mandamiento que tenemos que orar sin cesar.
Entonces también nosotros tenemos que disponer nuestro tiempo.
Si hay cosas, como le mencioné en su momento a veces, de que hay cosas que
nosotros no lo queremos hacer y lo hacemos, porque sabemos que es necesario,
aunque no queramos.
Por ejemplo, a veces cuando uno está enfermo, uno no quiere comer, pero sabe
que tiene que comer, porque si no, le va a afectar después igual en su salud.
A veces las personas están tristes y mientras están tristes no quieren comer,
pero tienen que hacerlo, porque si no, trae repercusiones.
A veces nosotros no queremos ir a trabajar, pero tenemos que trabajar,
porque si no, nos van a pagar ese día.
A veces nosotros no tenemos las ganas de levantarnos a trabajar, pero sabemos que
tenemos que ir a trabajar, porque si no, nos despiden, trae consecuencias.
Hay muchas cosas que nosotros no sentimos, no queremos, que están en el mundo,
pero al final las terminamos haciendo, porque
en teoría tienen un beneficio terrenal.
Porque obviamente, si alguien tiene en su mes prácticamente
el trabajo, le pagan al mes porque trabajó ciertos días.
Si él no llega dos o tres días a trabajar, ese dinero no se lo pagan.
Entonces alguien puede decir, yo no voy a trabajar hoy.
Sí, pero no le van a pagar.
Y de repente se recuerda, ah, es que no me van a pagar y tengo que pagar X o Y cosas.
Entonces se levanta, aunque no lo quiera, aunque
lo haga de mala gana y se sienta a trabajar.
Entonces, ¿por qué con las cosas de Dios que son maravillosas, son gloriosas?
La gente dice, no hermano, lo que pasa es que lo tengo que sentir.
Pero en el trabajo no lo siente y va a trabajar.
Tal vez se levantó triste un día enfermo y aún así enfermo o triste o decepcionado se
va a trabajar, porque obviamente yo he visto gente que tal vez tiene una gran
gripe y como necesita el dinero, ahí está en las
maquilas o en otras cosas enfermos y trabajando.
Y yo digo, ¿por qué a veces la gente que está en Dios dice?
Ah, es que yo no siento oral, no oro.
Entonces vemos de que estamos nuestros pecados,
nuestra maldad de la carne le estamos dando lugar.
¿Por qué no matar los deseos de la carne?
Porque el apóstol Pablo dice hacer morir los deseos de la carne que hay en ustedes.
No está diciendo que milagrosamente las cosas van a venir y se van a morir.
Dice que nosotros debemos hacerla morir y eso implicaría que
entrar en una actitud, en una acción porque nos está afectando.
Entonces esas excusas que a veces la gente dice es que
yo no siento, es que eso solo son darle lugar a la carne.
Porque cuando uno compara con las otras cosas se da cuenta que uno no lo hace.
Entonces uno es como un poco hipócrita, ¿no?
Por eso a veces yo me pregunto, y todo esto
lo digo en mi propia vida obviamente, ¿verdad?
Porque cuando uno ve claramente su vida y que a veces me ha pasado, digo,
a veces vengo yo y mi jefe me pide que haga una solución a algo que es difícil.
Y a veces me paso toda la noche solucionando el
problema, quemándome las personas, trabajando, etc.
Para poder entregar esto urgente a la otra persona,
a la otra persona que ni conozco, que me cae mal.
Y de que simplemente no me va a apreciar el trabajo,
pero lo tengo que entregar porque mi jefe me lo pidió.
Y ahí ando todo desvelado y lo entrego.
Y a veces tal vez Dios me dice, mira, dame más
tiempo y uno ni siquiera se desvela orando.
Más bien uno dice, ay, ahora hay mucho, me voy a
acostar, agarro una chamarra y se queda bien dormido.
Y no hay el mismo esfuerzo.
Entonces nos damos cuenta.
Y al final lo que pasa es que hacerlo por el Espíritu son mentiras.
Uno pone excusas porque quiere.
Si uno quisiera orar toda la noche, lo haría.
Pero a veces uno no lo hace porque uno es carnal.
Porque a uno le gusta más dormir, le gustan más
otras cosas que hacer morir la carne en nosotros.
Entonces nosotros, por lo tanto, a veces no frecuentamos la oración.
¿Por qué?
Porque va a hacer morir los deseos carnales que hay en nosotros.
No frecuentamos la oración.
¿Por qué?
Porque nosotros queremos seguir haciendo lo que nosotros queremos.
Porque realmente la oración nos va a cambiar en diferentes maneras.
Dios no va a pedir cosas que no queremos hacer.
Porque nos saca de la comodidad en la cual estamos.
Algo tan sencillo.
A veces como hay unas personas que Dios los llama para que prediquen en otro país.
Yo he oído testimonios de personas que Dios les dice,
mira, te necesito que prediques en otros países.
Y la gente dice, no quiero.
Y se quiere quedar en su país.
Al final pues Dios los convence y terminan yendo.
Pero vemos que había algo que ellos no querían.
Y a veces sabe la gente que cuando se acerca a Dios en oración o leyendo la
Biblia o alguna otra cosa, sabe que Dios le va a pedir cosas.
Y ellos no lo quieren hacer por eso es de que no se lo piden.
Por eso es que no se acercan.
Y por eso es que se limitan a orar, leer, etc.
Porque saben de que en algún momento Dios le va a pedir las cosas.
Y hay gente que lo sabe y sabe que si se pone a orar, se pone de rodillas,
sabe que Dios le va a pedir cosas.
Y las consecuencias que van a ir inclusive de ataques espirituales y etc.
Ellos lo saben.
Por lo tanto, solo se regulan a orar cierto poquito,
cierta forma, porque sabe que Dios le va a pedir las cosas.
Y a veces también nosotros lo podemos hacer inconscientemente.
Entonces, lo que quiero entender con todo esto es que veamos las prioridades,
los beneficios, las consecuencias buenas y malas
que ocurren si no somos frecuentes para orar.
Jesús, sabiendo la belleza que significaba estar
delante del Padre y la grandeza y la gloria, etc.
Él fue buscando siempre reposar en el Padre, recibir
la fortaleza del Padre y congregarse en el Padre.
Por eso buscaba orar constantemente.
Por eso que tenemos que buscar tener la misma mente de
Cristo, que lo dice Filipenses capítulo 2, versículo 5.
Y haya esta misma manera de pensar que hubo en Cristo Jesús.
Y también menciono esto porque también aquí alguien podría decir, hermano,
pero lo que pasa es que no tengo tiempo.
Lucas 5.15 dice, su fama se difundía cada vez más y grandes multitudes se
congregaban para oír a Jesús y ser sanados de su enfermedad.
A veces uno puede mencionar y decir que porque uno estaba más ocupado uno va a
tender a orar menos, pero realmente no del todo.
Porque si vemos de que Jesús se aumentó y se difundía su fama y grandes multitudes
lo buscaban, significa que ahora está más ocupado.
Pero el estar más ocupado no fue un impedimento
para Jesús para seguir buscando al Padre.
Por eso mencionaba de que buscar espacios para estar con Él.
Buscar los momentos para aprovecharlos para estar
con Él, porque obviamente Él estaba más ocupado.
Me imagino que cuando Jesús era albañil o carpintero y cuando
le tocaba hacer sus oficios, obviamente tenía más tiempo.
Por ejemplo, en mi caso particular, cuando
estaba en el evangelio y todo, tenía más tiempo.
Ahora que estoy ya predicando sábados, domingos y algunas otras cosas que uno
hace durante la semana, como por ejemplo el
sitio web, el YouTube, cuando uno publica videos.
Obviamente no solo tengo mi trabajo secular, más lo que tengo que hacer acá.
Obviamente, aparentemente uno tiene menos tiempo y uno dice, no
padre, lo que pasa es que ya no tengo mucho tiempo para orar.
Pero vemos aquí de que Jesús, a pesar de que estaba más
ocupado, pero aún así buscaba estar más tiempo con el Padre.
Que fue lo que vimos la semana pasada también, con
lo propiciar los momentos prolongados de oración.
Recuerda que Jesús vino, buscó la manera de despedir a sus discípulos, pero a
decirle a los discípulos que se adelantaran al despedir a la multitud para
poder buscar tener un espacio a solas para orar.
A pesar de las muchas ocupaciones de la vida, Jesús no tuvo una excusa.
Y no solo eso, sino que también hemos visto en otras reuniones como Jesús se
levantaba muy temprano en la mañana, porque
obviamente a veces en la mañana nos están molestando.
Porque es muy común que de repente ya son las ocho, cuando todos están despiertos,
ya comienzan interrupciones.
Por eso Jesús se levantó muy de mañana, oró antes que el sol saliera, y dice que
después lo fueron a buscar las personas, y Pedro y los
demás apóstoles le dijeron, mira, te andan buscando.
Le interrumpieron su oración.
No se pusieron a pensar que Jesús estaba orando, vamos
a esperar a que termine de orar para venir a hablarle.
No hicieron eso.
Le fueron y se lo interrumpieron.
Jesús sabía, se levantó por eso más temprano.
Porque a veces uno le dice algo a la gente y la gente no lo hace.
De igual manera el otro caso, con el caso
cuando dice que Jesús oró toda la noche también.
Entonces Jesús buscaba sus tiempos para constantemente estar delante del Padre,
frecuentar al Padre, por así decirlo.
Entonces debemos nosotros buscar estar en
esta iniciativa también y ponerla en práctica.
Pero también evaluar, porque la vida dice dejar de hacerlo malo y aprendérselo bueno.
Entonces la pregunta sería, ¿qué estamos
frecuentando que no necesariamente va a ser de Dios?
Y realmente deberíamos nosotros frecuentar eso
o mejor deberíamos darle ese lugar al Señor.
Porque hay cosas que no valen la pena, a veces nos tomamos TikTok o YouTube o
algunas otras cosas que no valen la pena, que no nos van a edificar.
Y después decimos al Señor, Señor, danos un avivamiento.
Señor, te pido que tu gloria en esto y uno va
a ver el TikTok que iba a darle y va a darle.
Arrepiéntanse y conviértanse y vendrán de parte del Señor tiempos de refrigerio.
Pero la gente no se quiere arrepentir.
Queremos, debemos arrepentirnos.
Es una responsabilidad que Dios puso en nosotros.
Arrepiéntanse.
Alguien dirá, hermano, pero eso no es la gracia.
Esfuérzate en la gracia de nuestro Señor Jesucristo.
Entonces vamos a orar para que el Señor nos ayude,
para que nosotros frecuentemos más al Padre.
Para que veamos y estemos velando sobre espacios que
podamos tener de oración para entregarnos a orar.
Para que aquellas frecuencias que estemos teniendo
en otras cosas, ya no las estemos frecuentando.
Y dárselas mejor al Señor Jesús, ya sea por oración, lectura, algunas otras cosas.
Y así estar más en la plenitud con el Padre.
Y así matar los deseos de la carne.
Y así percibir su gloria más.
Y así constantemente amarle más.
Inclusive eso es lo que estamos orando.
Señor, te quiero amar más.
Sí, muy bien.
Deja de ser lo malo.
Empieza a ser lo bueno.
Para el nuevo Jesús te damos las gracias por el
día de hoy, por tu misericordia y tu fidelidad.
Queremos darte la gloria, honra, honor, poder.
Queremos hoy, Señor Jesús, examinar qué estamos frecuentando y dejarlo de hacer.
Si es algo que no procede de un buen fruto o si le estamos dando demasiado tiempo,
más de lo normal, quitarlo, reducirlo y darte ese tiempo a ti, frecuentarte a ti,
con pasión, con necesidad.
Porque es bello estar en tu presencia y en tu misericordia.
Pero también debemos hacer morir los deseos de la carne
y también necesitamos ser fortalecidos en la verdad.
Y muchas otras cosas que necesitamos en Cristo.
Te agradecemos, amigo y Padre.
A ti la gloria, honor, poder y alabanza por los siglos de los siglos.
Amén.
Vamos a hablar por las diferentes necesidades.
Como dice la palabra de mi Dios, pues suplirá todas vuestras necesidades
conforme sus riquezas en gloria y en Cristo Jesús.
Padre venido, soy delante de ti para repetir nuestros pecados.
Para agradecerte, amarte y ser sostenidos en la verdad.
Líbranos del pecado, de la mentira y de la muerte.
Líbranos de frecuentar obras de maldad.
Ayúdanos a ser llenos de tu Espíritu Santo.
Llenos de amor, llenos de gracia y de justicia.
Queremos ser llenos de tu Espíritu Santo.
Queremos que envíes el Espíritu de Elías, un Espíritu de oración y sin gracia.
Queremos que tú nos ayudes a estar en ti y alabarte a ti, por ti y para ti.
Ayúdanos a arrepentirnos de todo pecado.
Ayúdanos a arrepentirnos de todo mal.
Ayúdanos a darte la gloria, la honra, el honor, el poder y la alabanza.
Te pedimos por la vida del huérfano, el anciano
y la anciana, el padre y madre y el soltero.
En el nombre de tu bello y precioso Hijo Jesucristo.
A ti, gloria, honor, honor, poder.
Benito eres por la eternidad y hasta la eternidad, por los siglos de los siglos.
Bendice la vida del huérfano, el anciano y la anciana, el padre y madre y el soltero.
Envía obreros a la Mies, porque la Mies es mucha, pero los obreros son pocos.
Te pedimos por la nación de Guatemala para
que entre en arrepentimiento para salvación.
Guarda a este país de todo cartel, de todo
terrorismo, pandillas y también de toda ideología.
Guárdanos en tu eternidad y fidelidad y ven a alegrarnos en tu salvación para la
alabanza de la gloria de tu gracia en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Te bendecimos, adoramos y exaltamos en el nombre de Jesús.
También te pedimos por la sanidad, maravillas y prodigios, medicina,
comida y otras cosas necesarias para tu pueblo.
En Cristo Jesús, amén y amén.
Vamos a hablar también por las personas que quieran aceptar a Jesús como Señor y
Salvador y quieran arrepentir sus pecados y reconciliar con Él.
Dios y Padre, venimos hoy delante de ti arrepintiendo nuestros pecados,
buscando tu rostro, alabándote y adorándote y exaltándote hasta lo sumo.
Te pedimos hoy que nos dirijas a ti.
Queremos arrepentirnos, confesar a Jesús como Señor y Salvador y que tú has
resucitado a Jesús dentro de los muertos, dándote la
gloria, la honra, el honor y el poder y la alabanza.
Te agradecemos amigo y padre en Cristo Jesús por
toda tu abundancia, tu fidelidad y tu misericordia.
Queremos ser bautizados en agua, bautizados con
tu Espíritu Santo y participar de la Santa Cena.
Para la alabanza y la advertencia en Cristo Jesús Señor Nuestro, amén y amén.
Muy bien, entonces Dios los bendiga a todos en Cristo Jesús Señor Nuestro.