Bendiciones amados en Cristo Jesús.
Dios los bendiga.
Un fuerte abrazo.
Que el amor de Dios sea en sus vidas y en sus corazones.
Gracias y amor de Dios estamos hoy aquí para dar la gloria al nombre de Jesús.
Como sabemos, este espacio lo estamos teniendo
para hablar acerca de la oración y la comunión.
Y también hemos estado hablando en un punto en
particular sobre lo que es la vida de oración de Jesús.
Entonces, en la vida de oración de Jesús hemos visto varias cosas.
Y ahora estamos tratando un versículo específico.
Y eso, claramente, también el tema trata de eso.
Cuando hablamos de que las ocupaciones, aunque
las ocupaciones no nos quiten la oración.
Porque Jesús también pasó por eso.
A veces pensamos que Jesús vivió una vida diferente a la nuestra.
Pero realmente hay muchas cosas en común, no en el sentido
de nosotros, sino en las cosas que Él pudo haber vivido.
Y como también dice la Biblia, que Él fue tentado en todo.
Por lo cual, entendemos de que Él también nos
da las soluciones con respecto a la oración.
Así que vamos a hablar para entregarle este tiempo al Señor.
Y que Él nos dirija y nos guíe y nos sustente en su palabra de verdad.
Para el nombre de Jesús, hoy venimos delante de ti
para anhelar tu rostro, tu misericordia y tu bondad.
Ayúdanos hoy, Señor, a ser encaminados en tu gracia y tu bondad.
Libéranos de toda obra pecaminosa, todo engaño, toda hechicería, toda angustia.
Y ayúdanos hoy, Señor, de tu justicia y de tu
verdad, y caminar rectamente en tu palabra.
Dirígenos, llénanos, guíanos y muéstranos el camino.
Y guíanos hoy para adorarte en espíritu de verdad, Padre Eterno, para que podamos dar
gloria a tu nombre y para poder bendecirte con corazón sincero.
Pero ayúdanos en tu entendimiento y tu paz.
Provéenos de ti, libéranos de todo ataque espiritual,
y ayúdanos a vivir en la gracia de tu Hijo Jesucristo.
Sabiendo que Cristo viene pronto y que no a nosotros, oh Jehová va, no a nosotros,
sino a tu nombre sea la gloria, por tu misericordia, por tu fidelidad.
Porque tú nos has hecho, y no a nosotros, a nosotros mismos.
En el nombre de Jesús.
Amén y Amén.
Vamos a grabar acá.
Ah, qué nítido.
Muy bien.
Entonces vamos a la carga aquí.
Muy bien.
Entonces, como comentábamos, el título es que las ocupaciones nos quiten la oración.
Como hemos estado mencionando, nuestro versículo, por así lo base, es Lucas 11.
1.
Dice, aconteció que estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó,
le dijo a uno de sus discípulos.
Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó también.
Entonces, este ejemplo, o este versículo, lo hemos estado usando para hablar de que
Jesús tuvo una vida de oración, pero también enseñó la oración.
En pocas palabras, Él no fue hipócrita, por así
decirlo, en enseñar de la oración y no vivirla.
Es una de las cosas que Jesús mencionaba a los fariseos.
Ellos hablaban acerca de cosas, pero no las vivían.
Entonces, Jesús tiene una vida de oración en
la cual nosotros también podemos aprender.
Hemos hablado de que hay cosas que Él menciona.
Y que de alguna forma, en su forma de vida, vemos el ejemplo de lo que Él enseña.
Por ejemplo, lo que hablamos hace muchos, creo que un par de años, cuando hablamos
acerca del Padre Nuestro, de que había cosas que vemos en el Padre Nuestro
reflejadas en Juan capítulo 17, cuando Jesús está orando.
Y obviamente, también hay cosas que vemos en su forma de
vida, que tal vez no se ven claramente cuando Él lo enseña.
Por eso que hemos estado enfocándonos en ver la vida de oración de Jesús,
ya que nosotros aprendemos también por lo que vemos y por lo que oímos.
Jesucristo mismo dijo, todo lo que he visto ser el Padre, eso digo.
Y todo lo que oí decir mi Padre, eso hablo.
Entonces, vemos claramente que tenemos que ver a Jesús
e imitar a Jesús, que también el apóstol Pablo dijo.
Imitar a mí es como yo imito a Cristo.
Entonces, para imitar hay que observar, hay que ver.
Y en este caso particular, pues estamos
observando o viendo la vida de oración de Jesús.
Ok, entonces basado en esto que hemos estado repitiéndolo, pues vamos a ver el
versículos que hemos estado tomando, que es Lucas capítulo 5, versículo 15 al
16, dice Su fama se difundía cada vez más y grandes multitudes se congregaban para
oír a Jesús y ser sanadas de sus enfermedades.
Pero con frecuencia Él se retiraba a lugares solitarios y oraba.
Esto es lo que prácticamente estamos tomando nosotros para hablar el día de hoy.
La semana pasada hablamos acerca de la frecuencia, orando
con frecuencia y claramente tiene relación, verdad?
Porque y también hablamos esta parte también de
que la palabra frecuencia no está en el original.
Realmente esto fue agregado por la Biblia
de las Américas, pero sí tiene una relación.
O sea, si encaja con lo que el texto quiere transmitir, porque si no estuviera
el texto diría, pero Él se retiraba a lugares solitarios y oraba.
O sea, él igual frecuentemente lo hacía.
¿Qué quiero dar a entender con esto?
De que Jesús ya tenía una frecuencia de oración.
Ahora, cuando hablamos de frecuencia, vamos a ver aquí las definiciones.
El primer versículo es la primera definición es
repetición mayor o menor de un acto o de un suceso.
Similar es repetición, reiteración, asiduidad, periodicidad, constancia,
continuidad, antónimo sin frecuencia.
Dos, número de veces que se repite un proceso periódico por unidad de tiempo.
Similar, ritmo, ciclo, intervalo, oscilación, intermitencia.
Tres, número de elementos comprendidos dentro
de un intervalo en una distribución determinada.
Ahí está.
Entonces, si estamos viendo acá, cuando nos hablan de frecuencia,
habla de repetición o también algo que se hace constantemente.
Entonces, vemos claramente que Jesús era una persona que oraba con frecuencia.
Es decir, era que, como lo hemos visto, era que Jesús se levantaba todas las mañanas.
A veces también pasaba todas las noches orando.
Entonces, por así decirlo, si uno utilizara un vocabulario común,
es decir, es frecuente que veamos a Jesús levantándose en la mañana.
O si alguien nos preguntara qué tan frecuente es que Jesús
se levantara todas las mañanas a orar, es muy frecuente.
Cuando uno podría decir, bueno, qué tan frecuente
Jesús pasaba la noche orando, es muy frecuente.
Porque cuando vemos en la Biblia, se ve mucho cómo Jesús se levanta temprano
en la mañana o cómo Jesús pasaba a veces la noche orando.
Entonces, ¿era frecuente verlo en la noche orando?
¿Era frecuente verlo en la mañana orando?
Entonces, en este caso, los apóstoles, cuando lo miraban, dicen que era frecuente
que se fuera o se retirara a orar en lugares solitarios.
Entonces, Él ya lo hacía con frecuencia.
Son palabras que nosotros usamos, como el caso de decir, Él es constante en hacerlo.
O Él es disciplinado en hacerlo.
Son como sinónimos.
Entonces, ¿pero qué es lo que está pasando acá?
Aquí hay otro suceso que ocurre juntamente con ello.
Y menciono esto porque recordemos claramente que Jesús tuvo una...
no sé cómo llamarlo...
Cuando comienza su llamado, porque antes del
llamado, recordemos que Él tenía también un oficio.
Es decir, Él tenía su familia en el sentido de María, sus hermanos, etc.
Él trabajaba y Él buscaba a Dios.
O sea, Él ya tenía una rutina, si lo queremos
llamar así, que Él no se perdía de hacer.
Tanto en la lectura de la palabra, como aparece en Lucas capítulo 4,
versículo 16 al 21, donde dice que Él tenía por
costumbre ir a las sinagogas y leer la palabra.
Es decir, que Él frecuentaba la sinagoga cada día de reposo para leerla.
Es decir, que era frecuente que leyera la Biblia.
Pero en el caso de lo que es la oración, también
entenderíamos que Él también oraba con frecuencia.
Él era frecuente en la oración, Él era constante en la oración.
Él oraba en todo tiempo.
¿Y por qué estoy mencionando esto?
Porque obviamente cuando ocurre el sentido de su llamamiento o de su ministerio o de
esta labor del Evangelio, y Él entra en acción, las cosas comienzan a cambiar.
Ya no es lo mismo que era antes.
Porque nosotros sabemos muy bien, por ejemplo,
en mi caso, yo tengo un horario de trabajo.
Así como por muchos años lo he tenido, inclusive cuando uno va a la universidad,
a veces hay un horario establecido de clases.
Entonces uno se rige a eso, no es como que la vida sea muy cambiante.
En este caso, pues cuando uno entra de 8 a 5, pues va al trabajo de 8 a 5.
Y de repente hay algo que le dicen a uno que se quede tarde, etc.
Pero es como que muy controlable.
Y uno pues tiene sus rutinas en realización.
Cuando Jesús comienza su ministerio a tiempo completo,
Él de alguna manera también deja de trabajar.
Pues no se ve como que Él continúe trabajando como carpintero.
O en algunos otros casos como lo mencionan, como que Él era constructor.
Él prácticamente se desprende de eso.
Y Él comienza a estar dedicado a un ministerio a tiempo completo.
Y cuando vemos claramente en la vida de Jesús,
vemos como Jesús comienza a crecer en fama.
Porque realmente Jesús no creamos que... Jesús prácticamente dijo, yo soy el Cristo.
Y todo Jerusalén se fue con Él.
No fue así necesariamente.
Mucha gente comenzó a conocerlo.
O sea, se comenzó a dar a conocer.
Por eso aquí su fama se difundía cada vez más.
Y grandes multitudes se congregaban para oír a Jesús.
Es decir, que el principio no pasaba.
Conforme Él iba predicando, enseñando, sanando,
librando, esa fama o eso se divulgaba entre las personas.
Y cada vez más se volvía más grande y más grande.
Y las personas que lo buscaban y lo seguían.
Y eso ¿qué implicaba?
Implicaba que su tiempo se reducía.
Ese es el punto al cual quiero llegar, ¿verdad?
Su tiempo cada vez más se reducía.
No era que su tiempo se volvía más libre.
Inclusive por cuando uno ve el sentido de los famosos, ¿verdad?
Cuando a veces se aparecen en televisión, etc.
Cuando dicen, tal persona llegó a tal país y se va al montón
de personas a buscar a esta persona para estar con Él.
Entonces Él ya no puede tener cierta libertad, si lo queremos llamar así.
Sino que está la gente como que vigilándolo
o velándolo en el sentido de estar viendo.
Cuando uno ve diferentes historias de famosos que
llegan a un lugar y que lo abarrotan el lugar.
Ya no tienen la misma libertad, si lo queremos llamar así.
En cierto sentido, ¿verdad?
Porque se tiene que atender a... parar a atender a la gente, hablarles.
Si algunos lo hacen, algunos no.
Entonces lo que quiero resaltar está
conforme a la ocupación y al tiempo, ¿verdad?
No tanto con la fama, sino que la ocupación y el tiempo.
Aunque alguien podría decir, no, es que ahora no trabaja Jesús.
Pasa ahí solo predicando.
Pero significa que hay una mayor necesidad de las
personas que lo buscan para que Él los atienda.
Entonces es una ocupación mucho mayor.
Y recordemos que no es como... y lo hablamos en su momento también.
No es como que la gente venga y Jesús le dice, mira, tome
su ticket, ahorita te lo voy a atender y haga una fila aquí.
Si no hacen la fila, no los atiendo.
No era de esa manera.
O sea, no era como que hiciéramos esta filita.
Ya sea como cuando uno va al metro o al transmetro o a algunas otras áreas.
No tiene que ser una cola con un ticket para que lo atienda.
Ya terminó la del horario a las 5 de la tarde.
Mira, ya no le puedo atender, venga mañana con su mismo número.
No era de esa manera.
Es decir, que la gente venía y lo... por así decirlo, lo necesitaba en gran manera,
pues que se agolpaban.
Por eso que ahora se ve aquella mujer con el flujo de sangre que se abrió espacio en
la multitud para que tocarlo, pues ella fuera sanada.
Entonces, menciono esto por el hecho de que las ocupaciones
a veces se van incrementando más en nuestras vidas.
No es como que a veces siempre se mantenga estable.
Más aún, hago de cuenta una persona, en este caso en particular que un
estudiante, también de repente puede comenzar a tener trabajo.
O en mi caso, como me pasó en su momento, yo estudiaba y
comencé a trabajar casi un año o año y medio antes de graduarme.
También servía... también iba a la iglesia y tenía
un grupo de lectura de la Biblia en la universidad.
Y aparte de eso, estaba trabajando en una cuestión que
llamaban el Congreso de la Universidad de San Carlos.
Entonces, prácticamente estaba haciendo muchas cosas al mismo tiempo.
Y sé que le pasa a muchas personas.
Y que a veces uno lo que hace es quejarse, es que no tengo mucho tiempo.
Pero a veces uno también no ha aprendido a hacerse espacio o a ordenarse.
O a veces uno se anda metiendo en cosas que uno no debe, ¿verdad?
Y entonces se está acumulando muchas cargas.
Pero algo que tenemos que hacer mucho y que tenemos
que entender es resguardar nuestro tiempo de oración.
Es decir, a veces nosotros nos metemos a hacer muchas
cosas no buscando respetar el tiempo de la oración.
Uno a veces mete otras prioridades, como tengo que ganar más dinero,
tengo que hacer estas actividades, tengo que esto, tengo que lo otro.
Y cuando uno absorbe todas estas actividades, está
olvidándose prácticamente de priorizar la oración.
Es decir, que nosotros no priorizamos la oración
de las cosas y priorizamos otras cosas en ello.
Y por lo tanto, le otorgamos ese tiempo a lo que antes era la oración.
Inclusive uno, cuando uno está en la iglesia, a veces
se mete a varios departamentos para poder servir.
Y en lugar de uno buscar orar más, uno se mete a hacer más cosas.
Porque obviamente a veces uno cree que es más
productivo cuando uno se pone a hacer más cosas.
A uno dice, estoy sirviendo a Dios porque ya tengo mi agenda completamente llena.
Y Dios debe estar alegre porque estoy completamente lleno.
Sí, pero no ora nada, ¿verdad?
Entonces, ¿qué quiero dar con esto?
De que no tenemos que nosotros dejar la prioridad de la oración.
Cuando hablamos de prioridad, no estamos solo poniendo una lista al principio,
sino que todo lo que tengamos gire en torno a eso.
Es cuando alguien prioriza la familia.
Hay personas que saben que claramente los niños o la casa necesitan cosas,
entonces ellos a veces toman uno o dos trabajos.
¿Para qué?
Para, en teoría, ponerle atención a la familia.
Pero aunque él trabaje la persona, la familia también necesita que lo estén
atendiendo a los hijos o niños, o a la esposa, que los atiendan como tal.
Pero en teoría él está poniendo la prioridad de
la familia y todo lo que haga va en torno a esto.
Entonces, cuando nosotros estamos en nuestra vida
diaria, a veces el giro no va sobre la oración.
El giro va sobre otras cosas y por eso no se prioriza y por eso se abandona.
Cuando hablo de abandonar, hablo de que lo dejamos de hacer.
Y las decisiones que tomamos nosotros en la vida, las tomamos no en base a voy a
perder tiempo de oración, sino que voy a ganar
más dinero, entonces voy a dejar de orar menos.
Entonces vemos que la base de nuestra no es enfocarla en la comunión.
O a veces también lo que hacemos es ponerle más interés a lo que es la iglesia.
Y decimos, ok, este trabajo no me conviene
porque ese trabajo me afecta en el día domingo.
Entonces el día domingo voy a la iglesia.
Entonces ahí uno está guardando y cuidando ese tiempo.
O inclusive cuando alguien va a pedir trabajo, cuando aún está estudiando,
entonces dice, bueno, ese trabajo no me conviene porque ese trabajo me pide de 8 a
5 y yo quiero un trabajo de medio tiempo porque tengo que cuidar mis estudios.
Entonces cuando uno hace eso, está priorizando el tiempo de los estudios y
obviamente dice, aunque me paguen bien, pues no quiero dejar
mis estudios y quiero buscar un trabajo a medio tiempo.
Entonces uno consigue un trabajo a medio tiempo
para no descuidar sus estudios y poder trabajar.
Y a algunas personas les favorece.
En mi caso, gracias a Dios, que yo no busqué trabajo cuando yo estaba en la
universidad, sino que el mismo profesor me ofreció
el trabajo al cual yo estaba como auxiliar.
Y me dieron esa gran ventaja porque yo dije,
mira, yo no quiero perder mi tiempo de estudios.
Y él me ofreció tener un horario flexible y claramente lo cumplieron.
Y fue algo muy bonito porque me permitió estudiar y tener un buen trabajo hasta ese
punto, entrando en el horario, como el pago y otras cosas.
Y me convenía porque no afectaba mi tiempo de estudio,
inclusive a veces mi tiempo en comunión con Dios.
Porque a veces yo pedía permisos, por ejemplo, para ir al ensayo de alabanza
y me decía, mira, no tengas pena, ahora solo
terminas tu trabajo y puedes irte a tu ensayo.
Entonces vemos que cuando uno prioriza algo, lo
que hace es buscar que esto se quede intacto.
Pero cuando comienzan a agregarse las otras cosas o mucha
demanda, por así decirlo, terminamos olvidándonos de eso.
Lo que nos está mostrando aquí Jesús en estos dos versículos que estamos mostrando
es que Jesús, a pesar de que las ocupaciones o las situaciones comenzaron a
incrementarse, él no perdió su frecuencia de oración.
Él prácticamente no está perdiendo su tiempo de oración.
Él lo continúa manteniendo a pesar de las
grandes ocupaciones que se están manifestando.
A pesar de, como aquí menciona, las grandes multitudes que tiene que
atender, él está guardando y cuidando su
tiempo de oración para que se mantenga intacto.
Obviamente ya no es tan fácil como decir, bueno, voy a orar a las 3 de la tarde,
porque obviamente cuando uno tiene más tiempo,
uno puede a veces definir tiempos, ¿verdad?
En mi caso, cuando yo estaba en la universidad, yo a veces estudiaba en la
mañana y en la tarde me quedaba con tiempo.
Entonces, a veces yo escogía y decía, bueno, voy a orar a las 3 de la tarde y ya
me dedicaba a orar en la tarde, por lo menos, porque también era un tiempo
en mi casa donde no había mucho ruido ni nada.
Ya pues, a las 4 de la tarde ya llegaba mi papá y pues, ya
mi mamá pues dejaba de trabajar en algunas cosas también.
Y obviamente ya cambiaba todo el entorno de la casa.
Entonces, cada día a las 3 de la tarde era más
tranquilo y otras cosas que también vi en la Biblia
Entonces, yo ya podía tener un espacio, ¿verdad?
¿Por qué menciono esto?
Porque obviamente cuando uno tiene más tiempo, está más libre, uno puede tener
tiempos de oración, inclusive con tiempos definidos.
Pero cuando es muy irregular el asunto, en este caso como Jesús, que era algo
irregular, pues o sea, no es como que Jesús tenga, así como ahora nosotros
hacemos en los cultos, que es bueno, de 8 a 10, de 10 a 12, y de 3 a 5,
y luego de 7 a tal horario, y ahí se van, ¿verdad?
Y como a veces se hace en una iglesia, ponen a un
encargado para que responda preguntas después del culto.
Entonces, obviamente el pastor principal se va a descansar
y deja ya a las demás personas atendiendo a la gente.
Entonces, eso no necesariamente está pasando con Jesús, pero o sea,
Jesús mismo está predicando sin necesariamente un horario de 8 a 5,
o de 8 a 10, o de tener...
Era una gente que estaba buscando las necesidades
constantes en él y claramente lo estaba rotando, ¿verdad?
Lo está prácticamente, por así decirlo, continuamente tomando el tiempo Jesús.
Y Jesús obviamente tiene que tomar también acciones en el sentido de que,
bueno, está bien que yo atienda, pero también
tengo que buscar mi comunión con el Padre.
Y aquí claramente se ve eso, dice...
Pero con frecuencia él se retiraba a lugares solitarios y oraba.
O sea que él lo buscaba.
No necesariamente era que se presentaban... Bueno, ahorita ya tengo un respiro.
Él podía claramente tal vez decirle a la gente,
miren, perdónenme, ahorita tengo que apartarme.
Y tal vez se iba y se ponía a orar.
O sea, él buscaba que no se le perdiera ese tiempo de oración.
No solo en los espacios que podía atender, sino que como vimos en su momento,
él mismo también los provocaba.
Como lo vimos hace ya un par de semanas, cuando dice que Jesús envía a sus
discípulos para que se adelanten, despide a la multitud para que él pueda
tener un respiro, si lo queremos llamar así, y él pueda entregarse a orar.
Entonces vemos que hay una necesidad en nosotros de
tener este mismo sentir que hubo en Cristo Jesús.
El sentir es no perder la comunión con el Padre, no perder una
frecuencia constante de orar y no cambiar ahora la frecuencia.
Es decir, que antes frecuentamos a Dios diario y tal vez tres veces, cuatro veces
al día, y de que ahora por muchas ocupaciones que
tenemos frecuentamos a Dios cada tres días o cada mes.
Ahí perdimos nuestra frecuencia, por así
decirlo, perdimos nuestra constancia con Dios.
Jesús no se menciona que se pierde esto.
Él continúa levantándose temprano, continúa orando de noche, Él continúa
buscando espacios para poder orar, buscar orar en todo tiempo, continuamente,
orando sin cesar, no como algunos mencionan
y dicen, no hermanos, que oro en mi mente.
Está bien, o sea, yo no voy a encontrar eso, porque algunas personas piensan,
cuando yo les hablo de que no se enfoque solo en orar en
la mente, ya dicen, hermanos, que usted no cree en eso.
Es que no es que yo no crea en eso, yo creo, porque obviamente cuando uno está
trabajando, a veces más o menos está en una oficina, o uno va a orar en su mente,
es obvio, porque no va a orar y todo el mundo después lo va a criticar,
sino que lo que quiero entender es que uno tiene que aprender a
expresar las palabras y para eso necesitamos momentos íntimos.
Por eso que aquí dice que Él se retiraba a lugares solitarios a orar, es decir,
que Él no únicamente oraba en su mente, porque
si no, ¿para qué se va a retirar a orar?
¿Para tener la mente?
No, para expresar, para sacar lo que tiene.
Cuando Jesús ora, se ve claramente que Jesús oraba en voz alta.
Por ejemplo, cuando dicen en Getsemaní, dice, Señor, pasa de mí esta copa.
Él usaba sus labios para orar.
Por eso se llama también clamor, clama a mí.
Es decir, que Él oraba a grandes voces.
No era únicamente que Él en su mente, como que fuera solamente telepatía,
se ponía a orar.
Él expresaba, Él hablaba, Él decía, y buscaba espacios para hacerlo.
Y Él quería hacerlo frecuentemente.
No lo quería hacer una vez al mes, una vez al día.
Él buscaba con constancia, con frecuencia, lugares de intimidad.
Y eso es por eso yo a veces...
A veces nosotros nos excusamos diciendo esa
frase, es que hermano yo oro en todo tiempo.
Y su orar en todo tiempo significa tener en la mente algo así como que Señor, gracias.
Señor esto.
Y eso no necesariamente significa orar en todo tiempo.
Y a veces la gente lo utiliza como una forma de no querer orar en intimidad.
Decir que ellos no quieren orar una hora delante del Señor.
No quieren estar dedicados a la entrega de la oración.
Y por eso ponen esas excusas de hermano, lo que pasa es que oro en mi mente.
Oro 24 horas.
Eso es mentira.
Uno tiene que ser sincero y entender que uno ora
24 horas hasta cierto punto es hasta mentira.
Alguien dirá, hermano lo que pasa es que usted no lo ha hecho.
Es que uno lo vive.
O sea, uno cuando sabe realmente de que uno se engaña
con esas palabras uno sabe que no está orando 24 horas.
Uno sabe de que eso se tiene que ejercitar y buscar hacerlo.
Y a veces lo que hacemos nosotros es como hacer pequeñas pautas de gratitud o
pequeñas pautas de, ay Señor, gracias por esto.
Pero realmente no es estar en un estado a veces completo 24 7.
¿Por qué también lo menciono?
Porque la oración trae una ministración de parte de Dios.
Pero también hay una necesidad de entrar en una comunión.
Y el ejemplo que yo he puesto y que lo he hablado en otras reuniones es,
por lo menos el que yo entiendo es el ejemplo de los esposos.
Es decir, los esposos cuando están prácticamente
casados buscan estar en comunión continua.
O sea, buscan estar ellos dos.
Hagamos de cuenta que estén un fin de semana y le
diga la esposa al esposo, mira, ayúdame a cocinar.
Le ayudan y mientras tanto están platicando la vida de los hijos.
Que se yo.
Incluso pueden aparecer los hijos por ahí y la esposa y la esposa dicen,
mira, ya viste cómo están los niños, cómo han crecido.
Entonces están manteniendo una comunicación excelente.
Está muy bien.
Pero también los esposos necesitan un tiempo de intimidad.
Inclusive pueden dejar a los hijos que los cuide, la mamá, otros, para que ellos
puedan tener su tiempo a solas en intimidad.
Porque ellos lo necesitan y lo requieren.
Y es parte de la vida del matrimonio.
Es lo mismo en el Evangelio.
Nosotros podemos estar en nuestra mente que hablando,
que diciendo, que gracias a Dios que Dios te amo, etc.
Está bien excelente.
Pero también necesitamos apartarnos y tener intimidad con Dios.
Tener comunión con Dios.
No solo nuestra mente, en un espacio de entrega con Dios.
Es lo que está haciendo Jesús.
Jesús, obviamente, podemos imaginar que tal vez Él
estaba con la gran multitud y estaba orando en su mente.
Que inclusive en algún pasaje de la Biblia Jesús dice, Señor, yo digo esto.
Es decir, lo está expresando con palabras para que ellos crean que Tú me escuchas.
Y Él lo está haciendo en voz alta.
Es decir, que Él posiblemente hubiera podido
orar en su mente y que las cosas se cumplieran.
Y cuando obviamente está la gran multitud, posiblemente
Jesús estaba a orar, Señor, ayúdame en esto.
Pero también Él necesitaba un tiempo de comunión e intimidad para eso.
Y Él provocaba el espacio.
Miraba la manera de estar con su amado
Padre en estos momentos íntimos de comunión.
Pero a veces nosotros esperamos que simplemente
las cosas ocurran y si no, no es del Espíritu.
Y a veces es una mala formación que a veces nosotros tenemos.
Pensamos que todo lo tiene que hacer el Espíritu, ¿verdad?
Y que si el Espíritu no me abre el tiempo entonces el Espíritu no quiere.
Eso es una idea de errónea.
La Biblia claramente dice, orad sin cesar.
¿Y quién lo escribió?
El Espíritu.
La Biblia dice, orad en todo tiempo.
¿Quién lo escribió?
¿Quién lo inspiró?
El Espíritu.
El Espíritu ya dejó cosas establecidas.
Y que a veces nosotros debemos aprovecharlas.
Pero a veces nosotros queremos que todo lo
haga Dios y que nosotros no movemos ni un dedo.
Que por nosotros fuera nos quedamos ahí como que éramos
muertos y que nos levanten la mano y que nos movieran.
Pero eso es una idea errada.
Somos personas haraganes, negligentes, indolentes y necesitamos realmente pelear.
¿Por qué digo esto?
Porque cuando alguien se enfoca, por ejemplo, de Josué
1.8, la Biblia dice que nos esforcemos si seamos valientes.
Vamos a poner este emprendimiento.
La Biblia dice que nos esforcemos si seamos valientes.
Vamos a meternos a hacer esto y lo otro.
¿Por qué no utilizamos eso para ir a orar?
Cuando dice esforcemos si seamos valientes, ¿para qué?
Para ir a orar.
Esforcemos si seamos valientes para ir a orar.
Porque cuando es un emprendimiento hasta se pueden pasar desvelando, luchando,
haciendo, deshaciendo, etc.
¿Y por qué no se desvelan orando?
Si el mismo versículo de esforcemos si seamos valientes,
¿no acaso no se podría aplicar también para ir a orar?
¿Por qué no se esfuerzan en orar toda la noche?
Pero si quieren desvelarse un emprendimiento o andar con fulano,
zutano, toda la noche perdiendo el tiempo.
¿Y por qué no lo hacemos en oración?
Entonces vemos acá, o lo que quiero resaltar con esto está de que nosotros
debemos luchar para tener frecuencia de oración,
para ser frecuentes, para no perder esa frecuencia.
Vuelvo y repito, porque se puede perder.
Cuando habla de puede perder es que nosotros tenemos
una constancia haciendo en la Dios y la podemos perder.
¿Por qué?
Porque ahora se están presentando otros sucesos.
Y no es necesariamente que no tengamos
tiempo, es que el tiempo no lo sabemos usar.
Yo lo he mencionado, ¿verdad?
Claramente porque uno tiene que buscar ser sincero, uno tiene que buscar ser honesto.
A veces uno pierde mucho tiempo con el celular, pero a veces uno no sabe.
Cuando uno instala esas aplicaciones le dicen dos horas en TikTok y uno dice,
pero si no me recuerdo estar dos horas metido.
Pero como fueron dos horas acumuladas por pequeños bloques, entonces uno tiene que
entender, uno tiene que asimilar y uno tiene que buscar arrepentirse de que uno
está frecuentando otras cosas pero no frecuentando a Dios.
Uno agarra el teléfono y mira el TikTok, uno agarra
el teléfono y tal vez se pone a hablar con alguien.
Entonces ahí estamos siendo frecuentes en usar la aplicación de WhatsApp para
conversar, frecuentes en utilizar la aplicación de TikTok para ver qué hay,
pero no estamos siendo frecuentes en oración.
No estamos tomando espacio de tiempo para buscar a Dios.
Y entonces eso, nos notamos la falta de interés
que a veces tenemos en la comunión con Dios.
Y obviamente a veces, tal vez si lo tenemos en otras áreas, por ejemplo,
alguien puede ser frecuente en leer la Biblia.
O sea, cada vez que viene y agarra la Biblia y se pone a leer.
Entonces él se está frecuentando esa área y está excelente.
Pero eso también lo deberíamos hacer en oración, no únicamente en la lectura.
Puede ser que a alguien le guste leer libros de teología, de griego y hebreo,
qué sé yo, de teología sistemática.
Está excelente, si quiere hacerlo, hágalo, pero también hágalo en oración.
Es decir, que a veces nosotros lo podemos hacer en
cualquier cosa, pero necesitamos también oración.
Porque, hermano, a mí lo que me gusta es
cantar y constantemente se la pasa cantando.
Está excelente.
Usted está frecuentando la alabanza, está frecuentando la
oración, pero también necesitamos frecuentar la oración.
Menciono porque a mí me ha pasado.
O sea, yo he frecuentado más la lectura o lo que es cantar, pero debemos también
frecuentar la oración, ser frecuentes, ser constantes, buscar los espacios.
Así como abrimos espacios para cantar o para leer o
para otra cosa, también deberíamos hacerlo para orar.
Y que, aunque inclusive se presenten tiempos complicados o tiempos ocupados,
buscar abrir los espacios para ello.
Porque eso nos va a ayudar a nosotros, inclusive
también para que las cosas no se nos suban a la cabeza.
Porque claramente, aquí mencionan y su fama se difundía cada vez más.
Y esto obviamente también puede afectar a
alguien cuando las cosas se van haciendo más.
Y cuando hablo de fama tampoco hablemos de que
alguien dirá, es que yo voy a ser un gran predicador.
No, a veces también pasa en el trabajo.
Cuando alguien hace un buen trabajo y está
prácticamente en su ¿cómo se dice la palabra?
En su ámbito profesional y él hace bien las cosas,
claramente va a hacerse más famoso dentro del mismo edificio.
Y la gente puede comenzarlos a idolatrar o a alabar.
Y eso también se le puede subir a alguien a la cabeza, el puesto de trabajo.
Entonces uno también tiene que mantenerse humilde en esas áreas.
Y lo único que lo va a mantener humilde a uno va a ser la oración.
Eso sin mencionar si alguien practica un tipo de deporte o si alguien inclusive
puede ser bueno en ciertas áreas como la música y la persona obviamente,
Dios lo va como dice la Biblia, yendo de gloria en gloria y eso va a
llevar a que la gente lo pueda comenzar a idolatrar o a alabar, etc.
Y él puede perder eso y se olvida del lugar de la oración.
Al olvidarse el lugar de la oración, prácticamente se puede pensar que es por
sus propias fuerzas que ha logrado las cosas y ya se lo llevo.
Ya puede ser un punto para caída.
¿Por qué?
Porque obviamente estamos hablando de muchas cosas, pues inclusive alguien que
estudia mucho, de repente le dicen ah, es que él es el más inteligente de la clase.
Que él es el más esto, que él es el más otro.
Entonces hay palabras que lo llevan a idolatría porque
obviamente la persona está haciendo algo excelente para Dios.
Es como el caso de Daniel, ¿verdad?
Daniel estaba haciendo las cosas excelentes para Dios y estaba recibiendo,
de alguna manera, tipo de alabanzas de otras personas.
Por eso dice, llamen a Daniel en el cual habita el espíritu de los dioses santos.
Entonces él está, obviamente está siendo reconocido.
Pero vemos claramente que Daniel oraba con
frecuencia en la mañana, en la tarde y en la noche.
Él era frecuente para orar.
Él a pesar de tener un puesto importante dentro del gobierno, por así decirlo,
él nunca perdió su frecuencia.
Él siempre continuó con su frecuencia de oración.
Él no dejó de orar.
Es más, a pesar de las amenazas que se habían
levantado, él continuó con su frecuencia de oración.
En la mañana, en la tarde y en la noche.
Él nunca dejó de orar a pesar de sus grandes cargos que tenía.
Porque obviamente tampoco pensamos de que esos lugares eran de no hacer nada.
Entonces a veces pensamos de que por tener cargos
más importantes, tenemos que dejar de orar.
Es que porque Dios me dio esta empresa o porque
Dios me dio esto, ¿tengo que dejar de orar?
No.
Todo lo contrario.
Tenemos que mantenernos.
¿Por qué?
Porque ¿qué nos llevó a nosotros a tener esto?
Este trabajo o estas capacidades o X, Y cosa.
Lo que tuvimos en la comunión con Dios.
O sea, el espíritu que Dios nos ha dado nos ha hecho hábiles para hacer las cosas.
Por ejemplo, en el caso del libro de Éxodo, cuando dice que Dios derramó de su
espíritu en sabiduría para con estas personas que iban a construir el arca y el
tabernáculo, para que tuvieran la capacidad de hacer toda clase de artes y
toda clase de cosas, de construcciones y demás.
Y también para que puedan enseñarlos a otros.
Entonces, vemos de ahí que el espíritu de Dios los capacitó.
Entonces, cuando uno está orando, cuando uno entra en la comunión con Dios,
el espíritu de Dios nos da habilidad, si lo queremos llamar así, perfección,
sabiduría, etcétera.
Y que por lo cual hemos podido hacer lo que estamos haciendo al momento.
Pero a veces la persona piensa que es por sus propias fuerzas.
¿Y qué hace?
Deja de orar.
Deja de buscar.
Y eso comienza a decaer las cosas.
Inclusive nosotros podemos ver que hay muchos cantantes que actualmente son
famosos o eran famosos, que realmente comenzaron con una base cristiana.
¿Por qué?
Porque ellos fueron ministrados por Dios, fueron
capacitados por Dios en términos espirituales.
Cuando lo hemos hablado también los días domingo en la mañana, que cuando hablamos
de capacitar, decía cuando creo que es Colosenses capítulo 1 versículo 11,
creo que era.
No, 12.
Cuando...
No, 11 creo que.
No recuerdo.
Pero era entre el 11 y el 12.
Hablaba de que fuimos capacitados.
El 12, perdón.
Fuimos capacitados.
Esa palabra capacitar no significa como que uno agarra un cuaderno y se ponga a
estudiar, sino que esa palabra capacitar
significa darnos una naturaleza, darnos algo.
Por eso el ejemplo que pusimos era de, por ejemplo, dice aquí el 11 cuando dice
que Dios cambiaría nuestro corazón de piedra en un corazón
de carne para que podamos cumplir con el mandamiento.
Y el ejemplo que nosotros pusimos en términos terrenales era de que si alguien
nos quiere enseñar a nosotros a respirar bajo el agua o a movernos en el agua,
pues en lugar de enseñarnos a saber cómo respirar, mejor nos pueden dar branquias.
Entonces ya podemos nosotros.
Entonces nos dieron algo para poder movernos debajo del agua.
En ese sentido es para que ya no tenemos la idea de salir otra vez a respirar arriba.
Entonces hablamos de eso que esa es la palabra que se utiliza ahí de capacitar.
No habla necesariamente de instruir, sino que dar algo.
No necesariamente de una manera natural.
Lo que quiero dar a entender con todo esto, que cuando uno
ora, el Espíritu Dios nos capacita en cosas y nos da cosas.
Y que estos artistas famosos que ahora son famosos y que están en el mundo,
a veces comenzaron en la iglesia porque fueron capacitados.
Dios les dio cosas en su espíritu, los formó, pero ellos se olvidaron de Dios.
Y por eso alcanzaron famas grandes.
¿Por qué?
Porque tienen del Espíritu de Dios, de lo que Dios los ministró e instruyó.
Entonces, a lo que quiero dar a entender con esto es que cuando nosotros llegamos a
ocuparnos más, obtenemos fama o algún otro tipo de cosas, ya sean trabajo,
escuela, etcétera, nos podemos olvidar que es Dios el que nos lo dio.
Jesucristo sabe que lo que le ha sido dado viene de parte del Padre.
Y que él quiere buscar su comunión con el Padre, no quiere perderla.
Y por eso solamente él continúa buscando a su Padre, continúa buscando, porque sabe
también de que ciertamente él era Dios, pero también necesitaba la comunión,
la instrucción y otras cosas de parte del Padre.
Nosotros también lo necesitamos.
Y a veces nosotros, si no lo hacemos, podemos caer en altivez, en vanagloria y
en otros aspectos, porque dejamos de entrar en comunión e intimidad con Dios.
Jesús lo sabe en todas sus perspectivas.
Tanto en su comunión, tanto en su labor ministerial,
en un montón de aspectos, Jesús lo sabe.
Y Jesús no lo ha perdido.
Y tiene esta necesidad constante.
Nosotros somos los que tenemos que aprender a no perder esta frecuencia.
También hay un ejemplo de un predicador que es
brasileño, que no sé su nombre, para ser sincero.
Él mismo cuenta un testimonio y también de ese testimonio sacó una canción.
Me imagino que se hizo famosa en Brasil, porque obviamente yo no me enteré,
sino que ha estado en un video, cuando salió la versión en español.
Y él mencionaba eso, que él cuando comenzó a predicar, a enseñar, y otras cosas,
no sé si él también cantaba, él dejó la oración.
Y de repente dice que se le cerraron todas las puertas, ya la gente no lo llamaba.
Y creo que estas tres o seis meses dijo que nadie lo llamaba, etc.
Y después fue a hablar con Dios y le dijo, mira, señor, quiero hablar contigo.
¿Qué pasó?
Y claramente el testimonio cuenta de que Dios le dijo,
mira, me olvidaste, te olvidaste de mí, pues me abandonaste.
¿Cómo quieres que te mande a eso misericordia?
¿Cómo quieres que te siga abriendo las puertas
para predicar si te acabas de olvidar de mí?
O sea, antes me frecuentabas, ahora ya no me frecuentas, te olvidaste.
Y obviamente porque uno piensa que las ocupaciones son más importantes.
Uno piensa que las otras cosas que tenemos que hacer tienen mayor prioridad,
tienen mayor beneficio para nosotros.
Por eso es que nos olvidamos de algo, ¿verdad?
Es como la comida.
A veces nosotros inclusive no comemos porque
pensamos de que el trabajo es mucho más importante.
Es decir, que a veces dicen, miren, no coman porque ahorita tenemos que
terminar de trabajar y hasta que terminen esto vamos a comer.
Entonces, ahí están todos, van a ir a trabajar con gran hambre y van a hacer las
cosas porque hay algo que en teoría tiene más importancia que la comida.
Entonces, por eso que las personas ponen prioridades.
Entonces, su prioridad es el trabajo y entregarlo.
Por eso no van a comer.
Pero realmente debería también alimentarse uno bien, pues.
Por eso que a veces las personas se terminan enfermando.
O en mi caso también en su momento me pasó que prácticamente padecí tres días en cama
dos veces porque fueron casi, por ejemplo, la primera vez, después fueron quince días
y otra vez tres días porque me estaba excediendo en mi trabajo.
Estaba, por así decirlo, dando más de lo que podía dar.
No estaba poniendo prioridad ni a mi sueño,
ni a otras cosas y prácticamente me afectó.
Y ahí yo entendí en esos momentos, bueno, si
yo me muero, entonces el trabajo va a seguir.
Lo único que van a hacer es contratar a alguien
o poner a dos a trabajar en el área que yo estoy.
O sea, yo no voy a ser indispensable.
Y si yo me muero, van a decir, pobrecito Juan José, ya se murió, ¿verdad?
Me olvidan a los dos días, contratan a alguien, lo ponen y la vida sigue.
Entonces yo dije, bueno, ya no tengo que hacer esto, pues tengo que mejor
detenerme, ponerle más prioridad a mi salud y desde ahí comencé a ponerle más
prioridad hasta cierto punto, pues a mi salud, ¿verdad?
Que aunque el mundo se esté cayendo y aunque ellos estén presionándome,
pues lo siento, mejor contraten a alguien más o pues yo traerla más tranquilo.
Miren, hay mucho trabajo, pues contraten a más personas.
Yo no voy a poder dar la mano y tampoco me voy a
morir, me voy a dar mi vida por ustedes, ¿verdad?
Mejor contraten a alguien más, pónganlos y yo miro cómo nos ordinamos
entre todos para hacerlo y no sobrecargarnos.
Entonces, a lo que quiero dar entendido con esto son de las prioridades.
Cuando uno prioriza algo, cuando uno entiende la importancia de algo,
va a buscar que se vuelva intacto.
Inclusive hay gente que sabe de que si no come se pone enojado y sabe que tiene que
comer porque si no va a ser una fiera con las personas
o en otro caso algunas personas cuando duermen.
Si no duermen bien saben que son unas fieras después.
Entonces ellos saben que tienen que dormir su tiempo
y que si no duermen bien no van a funcionar bien.
Entonces ellos priorizan su... de dormir o priorizan su...
por decirlo, su alimentación porque saben de que si no, no funcionan.
Igual pasa en lo espiritual.
Uno tiene que entender de que si uno no prioriza la oración, si uno no es
frecuente en oración, las cosas no van a funcionar.
Y eso es lo que nos está enseñando Jesús.
De que a pesar de tan ocupados que todos estemos, a pesar de tantas cosas que haya,
la oración tiene que ser frecuente.
La oración tiene que ser prioritaria.
La oración no se tiene que perder.
La oración tiene que ser en todo tiempo, en todo momento, orad sin cesar.
Eso es lo que nos está mostrando Jesús con lo que está haciendo.
Pero a veces nosotros no lo estamos haciendo porque para nosotros tenemos
cosas más importantes, cosas más prioritarias.
Y aunque uno diga, hermanos, que la oración es
prioritaria, en acciones no se está reflejando.
Porque regularmente nosotros decimos muchas cosas, pero no las hacemos.
Ah, es que hermanos, que lo mejor es la oración, pero no adora.
Es que lo mejor es orar, pero no ora.
Y Jesús nos lo está mostrando con hechos.
No sólo con palabras, porque Él habló mucho de la oración,
pero también vemos cómo Él lo está aplicando y viviendo.
Y eso es algo que nosotros deberíamos comenzar a hacer.
No sólo a pensar o a definir.
Porque para definir calidad, podemos hacerlo,
pero no necesariamente estarlo haciendo.
Y eso es lo que debemos buscar con constancia hacer.
Y ya hemos hablado, hermanos, no sólo tiempos
pequeños, sino también buscar tiempos más dedicados.
Porque a veces uno dice, hermanos, pero si ya oré mis cinco minutos hoy,
¿para qué orar más?
No, usa más frecuencia, es constante, es continuo.
Y así mismo lo podemos hacer en el día.
Agarrar 10, 15 o media, o una hora en cada momento que se pueda.
Porque hay gente que es muy planificada también, ¿verdad?
Que ya oré en la mañana, ya oré en la noche, ¿y
se le puede presentar un horario para la tarde?
No, yo en la noche planifique, en la noche.
Y cuando uno llega en la noche, de repente se quitó eso, ¿verdad?
Porque a veces también uno tampoco es mero entendido en esas cosas, ¿verdad?
Entonces, Dios también, tenemos que aprovechar estos espacios que Dios nos
presenta para que nosotros los utilicemos para la oración.
Pero tenemos que hacer conciencia de la frecuencia, de continuar frecuentemente
orando, constantemente orando, todos los días, cada día, en cada momento
que se nos pueda presentar, utilizarlo para orar.
Pero si nosotros no asimilamos la oración y lo que trae
de beneficio o ministra o hace la oración, no va a pasar.
Alguien podría decir ahí que había oído un predicador, también que es un argentino,
decía es que la oración no hace nada, que lo hace Dios.
Es que realmente cambia, porque no es lo mismo cuando alguien
lee la Biblia, cuando alguien ora o cuando alguien ayuna.
Son medios que se utilizan, que ciertamente Dios está en la operación,
pero también hay cambios.
Yo lo menciono porque yo sé que no es lo mismo sentarse a leer
la Biblia dos o tres horas, a ponerse a orar dos o tres horas.
No es lo mismo.
Tampoco es lo mismo ponerse a ayunar tres horas, tampoco es lo mismo.
O por lo menos en mi experiencia, cuando uno entra en ayuno, o en oración,
o en lectura, o inclusive cuando uno se pone a
lavar tres horas, no es la misma administración.
Es el mismo Dios, pero las administraciones son totalmente diferentes
en las tres áreas, o en tres o cuatro áreas.
Por lo menos en lo personal, conmigo así funciona.
No sé si con alguien más, cómo les va, pero sí sé que no es lo mismo esa dedicación.
Igual no es lo mismo que uno vaya y se congregue tres horas.
Tampoco es la misma administración.
Dios es el mismo, sí, pero por eso que la oración ministra ciertas áreas.
Entonces, a lo que quiero entender con esto está de que debemos hacer conciencia
de la importancia de la oración para frecuentarlo más.
Por eso también cuando uno se enamora de Dios, uno a veces frecuenta mal la iglesia.
Cada vez que hay culto, uno se va a meter.
No es como que uno diga, ya fue culto el
domingo, ¿yo para qué voy a ir el de la tarde?
En la iglesia donde yo asistía, se hacían cuatro
cultos, dos en la mañana y dos en la tarde.
Una en la tarde y una noche.
Y también a veces se hacían ocho.
Había cuatro sábados y cuatro domingos cuando era Santa Cena.
Y obviamente como uno quiere estar con
Dios, uno se iba a meter los ocho servicios.
Y a veces uno no iba en tres semanas porque yo,
por ejemplo, no tenía carro en ese entonces.
Entonces, obviamente uno quería seguir yendo, pero la iglesia no estaba tan cerca.
Y pues si no, uno vivía prácticamente, frecuentaba la iglesia.
Entonces ya hasta lo conocían a uno porque obviamente uno frecuentaba a la iglesia,
o sea, constantemente.
Si uno llegaba una cada mes, pues y este debe ser nuevo, le dicen a uno.
¿Por qué?
Porque no viene a quien es frecuente.
O alguien que se entera, ah, esta persona viene cada mes.
Entonces en la comunión debe ser igual, ¿verdad?
En la comunión con Dios debe ser que continuamente,
frecuentemente estemos buscando a Dios.
No solo, ah, ya oré hoy en la mañana.
Pues puede orar también despuesito.
Puede orar en el almuerzo, realmente puede, dentro de su trabajo se puede parar
un ratito, se puede poner a orar unos sus dos minutos.
Y más aún que a la gente que le gusta usar la técnica Pomodoro, ¿verdad?
Que hacen 20, 5, 20, 5, 20 y 20.
Entonces hacen 20 de trabajo, 5 de descanso, 20 de trabajo, 5 de descanso,
20 de trabajo, 20 de descanso.
Más o menos así es la técnica Pomodoro, ¿verdad?
Que utilizan para productividad.
Hacen 20, oran 5, hacen 20, oran 5, hacen 20 y oran 20.
Oran 20 minutos.
Si alguno le dice, no hermano, es que esa no es Pomodoro, sino que es la
Timeboxing, porque también sale un loco ahí por ahí.
Hágalo como quiera, pues, pero la cuestión es que lo haga.
O sea, por eso se establecen a veces tiempos de productividad.
Llámese Pomodoro, Timeboxing o alguna otra cosa
rara que alguien se va a inventar, ¿verdad?
Se pueden utilizar también para aplicarlo en lo espiritual.
Y alguien, mira hermano, pero dice que yo no puedo
venir y orar 5 minutos en trabajo que me van a regañar.
Bueno, agarren la Biblia y se pongan a leer 5 minutos.
Pero lo que voy a decir es que frecuentemos a Dios en oración continuamente.
Tenemos la manera, tenemos la capacidad de hacerlo.
El punto está aquí.
Tenemos otros intereses.
Tenemos otras prioridades.
Hemos amado más otras cosas y por lo tanto no vamos a
frecuentar a Dios, inclusive en tiempos muy ocupados.
Porque realmente es el main point o el punto principal de hoy, ¿verdad?
En el sentido de que hay muchas ocupaciones, pero es
porque nosotros no hemos centrado en lo que es la oración.
No hemos priorizado la oración y por lo tanto
no mantenemos intacta el tiempo de oración.
Entonces ahí es donde tenemos que nosotros actuar y ver la manera de que por muy
ocupados que estemos, ir a frecuentar la oración.
Y eso involucra a veces también hacer hasta cierto punto estratégicos u
organizados o planificadores, como alguien le quiera llamar,
para ver la manera de continuar frecuentando la oración.
No abandonarla.
No tirarla a un lado.
¿Verdad?
Como que, ah, bueno, ya pasó este tiempo, voy
a tirarla para este lado y voy a ver qué hago.
No, o sea, hay que ver la manera de hacerlo.
Inclusive cuando alguien está enamorado o cuando alguien está muy dedicado a algo,
va a buscar la manera de hacerlo.
¿Me explico?
Porque obviamente nosotros hemos sido, tanto en el mundo como en la luz,
sabemos cuando algo nos llama la atención, ¿verdad?
Hay gente cuando anda, le gusta los videojuegos, anda ya
en cualquier espacio que tiene y jugando, hasta hace...
hasta tal vez agarra la mochila y mientras están enseñando, está jugando.
Y hay personas, pues obviamente cuando están
enseñando, tal vez hasta leyendo están en cada momento.
Igual debe ser con la parte de la oración, ¿verdad?
Pero si no nos enamoramos y no entendemos todo eso, pues obviamente lo vamos a dejar
a un lado y simplemente vamos a decir, estoy ocupado.
Y estoy haciendo la labor de Dios y estoy muy ocupado.
Dios, estoy haciendo esto, esto y lo otro.
O en otro caso, si yo no estoy con mi familia, estoy en la universidad,
o estoy en el trabajo, no tengo tiempo, Señor que no sé qué, y etc.
No debe ser una excusa.
Más bien, el mismo Dios sabe que lo más necesario para nosotros, más que trabajar,
más que estudiar, más que todo eso, es nuestra comunión con Él.
Porque también si tenemos comunión con Él, vamos a poder dar a conocer el mensaje de
salvación y saber indicar a la gente que Cristo viene pronto.
Porque realmente sobre eso están las cosas, verdad?
O sea, la salvación de las personas es mucho más importante que nuestro trabajo,
que aunque nos pueden tener cierto prestigio el trabajo, de nada nos sirve,
porque cuando lleguemos al cielo nos van a decir bienvenido
usted que fue el gerente general de tal empresa, verdad?
Dios no nos va a dar esos títulos.
Dice que nos van a dar un nuevo nombre.
Y si alguien va a decir, ah, fue el gerente de tal empresa, o ahora que es muy
popular, el CEO, ¿de qué le sirve al Señor que sean CEO?
Y si se murieron, se fueron como 20 mil gentes al infierno, que tal vez si él se
hubiera puesto a orar, hubiera predicado esas 20 mil gentes hubieran sido salvadas,
esas 20 mil personas.
Pero el otro tan de prácticamente es de
lujo con que es CEO de tal empresa, ¿verdad?
Entonces, la palabra, mientras todos se van yendo al infierno, en lugar de
consagrarse, en lugar de orar, en lugar de llevar al evangelio y que él
sea conocido en los cielos y no en la tierra.
Y dar a conocer en los cielos que él frecuentaba la presencia de Dios.
Pero a veces nuestro ego, otras cosas son muy grandes.
Entonces, lo principal es la oración.
Lo que tenemos que resguardar, buscar la manera que se mantenga intacto,
debe ser la oración.
Independientemente si sea en lo secular o en lo espiritual.
Independientemente las áreas.
La oración tiene que ser en todo tiempo, tiene que ser constante, tiene que
resguardarse ese momento de intimidad.
Y es lo que Jesús nos está mostrando aquí, en este versículo 16.
Pero con frecuencia, él se retiraba a lugares solitarios y oraba.
¿Por qué?
A pesar de que había una gran fama hacia él.
A pesar de que la gente prácticamente lo requería constantemente.
Si ahorita medio vemos predicadores que están por ahí arriba, que la gente,
ahí sabes que estoy muy ocupado y que la gente lo está rodeando.
Imagínense a Jesús.
Es la perfección prácticamente manifestada.
Él nos da un ejemplo a todos nosotros de la importancia de la oración y la búsqueda.
Que no hay excusa para abandonar la oración,
que no hay excusa para hacerlo a un lado.
Más bien deberíamos buscar cada vez más.
¿Por qué?
Porque entre más alguien alcanza una fama, más peligroso se vuelven las situaciones.
Una cosa es que nadie lo conozca, otra es que todo el mundo lo conoce.
Es como el caso de mi país, ¿verdad?
Puede ser que la gente ni sepa dónde está mi país.
Pero ¿quién no conoce dónde están los Estados Unidos?
Y saben la gente que puede ser peligrosa las acciones
que ellos hagan y que pueden ser para bien o para mal.
Esa es una gran diferencia porque ellos ya tienen escalas mundiales, etc.
O sea, cualquier cosa que ellos hagan puede repercutir.
Pero si alguien es pequeño o alguien no se ve,
pues no se ve que pueda generar una repercusión.
Entonces, obviamente también con alguien famoso, los enemigos van a ser más grandes.
Las situaciones van a ser más grandes.
Entonces, a lo que voy con esto está de que una persona
comenzando el evangelio, tal vez no conoce a nadie.
Es una cosa.
Pero cuando alguien ya se expone en términos mayores, hay
una mayor necesidad porque los enemigos son más grandes.
Y estas batallas no se van a vencer prácticamente jugando a la tenta pelota.
Se van a vencer por medio de la oración.
Vamos a ser guardados, cuidados y mantenidos por medio de la oración.
Porque tenemos una dependencia total en Cristo.
Nosotros no vamos a poder vencer entidades y
principados y demás con nuestro propio poder.
Porque ellos tienen mayor poder que nosotros.
Que el que realmente nos ha resguardado y nos ha protegido para que estas entidades
espirituales no nos destrocen prácticamente es Cristo Jesús.
Y eso lo podemos ver en el libro de Job, claramente.
Satanás dice, me das permiso para tocarlo.
Dale.
Pero no toques su vida.
Solo lo que lo rodea.
Y ahí va Satanás y se destrozó todo en un ratito.
Y después, me das permiso para tocar su cuerpo.
Dale.
Pero no toques su alma.
No toques su vida.
Y ahí hasta la mujer lo maltrató.
Y miremos todo eso.
Si Dios no lo cuida, Job, no le pasa.
Aunque Job se ponga a reprender, rechazar, revirar, lo que sea.
O inclusive que Dios se ponga a declarar, no hubiera
pasado nada, porque todo está en manos del Señor.
Porque alguien puede decir, hermano, pero es que
es lo que pasa que eso fue antiguo testamento.
No, de igual manera, también hubiera pasado.
¿Por qué?
Porque Dios sabe la capacidad de los poderes
y también el poder que ha puesto en nosotros.
Porque nosotros no podemos hacer nada si no es por la voluntad y el poder de Dios.
Y que estos poderes tienen grande potencia,
pero que Él impide que operen sobre nosotros.
Él tiene un límite, una medida.
Y por eso se ve en la Biblia cuando dice que desatan
a ciertas entidades en ciertos momentos y tiempos.
O inclusive cuando hay un pasaje en la Biblia que dice que venía un ángel de Dios
que tan grande gloria tenía que cubrió toda la tierra con su luz.
Estamos hablando en luz, imagínense en tinieblas que una de esas entidades que
haya caído, ¿y cómo puede ser la potencia que ellos pudieran tener?
O esto no quiero alabarlos o decirlo, sino que quiero entrar a una realidad de
que a veces nosotros queremos enfrentar este tipo de entidades espirituales sin la
presencia de Dios, sin el poder de Dios, sin la
gloria de Dios que se va a obtener en la comunión.
Y decimos cosas como que Dios nos dio autoridad, Dios nos dio poder,
Dios nos dio esto y lo otro.
Pero en la comunión, en la santidad, no fuera de ella.
Sin Dios no somos específicamente nada.
Entonces nosotros tenemos que buscar la comunión constante porque hay peligros y
también porque Cristo viene pronto y si no estamos preparados, santificados,
consagrados, no vamos a poder ser parte de
este evento magnífico que es el arrebatamiento.
Entonces vamos a orar para que el Señor nos ayude a poder estar en su presencia
continuamente, frecuentar constantemente la presencia del Señor.
Independientemente de muchas ocupaciones que tengamos, buscarlo.
Hay formas de hacerlo.
Se puede orar por eso, se puede pedir al Señor que nos ayude,
que nos abra tiempos pero también hay que aprovecharlos.
También hay que tener una disposición en el corazón para hacerlo.
Porque si se abren los tiempos y de repente nos abren Dios espacios,
inclusive a veces lo podemos usar para otra cosa.
Uno dice, este tiempo lo voy a poder usar para otra cosa.
Bueno, debería ser un tiempo para orar.
Para eso estamos las gracias por tu misericordia y tu bondad.
A pesar de las muchas ocupaciones que tenemos debemos ver tiempos para orar,
priorizar estos tiempos para orar, que aunque vengan muchas ocupaciones,
buscar mantener intactos esos tiempos de oración para la gloria de tu nombre,
no para la nuestra.
Vemos ejemplos de Daniel y otros personajes por mucho, muy ocupados que
estaban siempre en busca de mantener intactos sus
frecuencias de oración, sus constancias de oración.
Te agradecemos hoy, amado amigo y Padre en Cristo Jesús.
A ti sea la gloria, la honra, el honor, el poder y la alabanza.
Le traemos el tiempo para tu gloria y tu nombre, y ayúdanos a ir arrepintiendo de
todo pecado y maldad para la gloria de tu nombre en Cristo Jesús, amado Padre.
Amén.
Yo voy.
Vamos a orar ahorita por las diferentes necesidades, como dice la palabra mi Dios,
pues suplirá todas vuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria.
Padre, hoy venimos delante de ti arrepintiendo
de nuestros pecados, buscando tu rostro, eh...
pidiendo el anhelo de tu presencia, de ser lleno de espíritu, buscar
constantemente orar, ser libre de toda pandilla, eh...
cartel, terrorismo, ideología, brujería, hechicería, y que Guatemala sea
libre en Cristo Jesús, y que nos arrepintamos de todo mal.
Envía obreros a la Mies, porque la Mies es mucha y los obreros son pocos.
Pedimos que tu misericordia sea en este país llena de niñez.
Pedimos, Señor Jesús, que nuestro corazón salga en tu salvación, que guardes al
padre y a la madre soltero, al anciano y a la anciana, y al labio del huérfano.
Pedimos hoy, Señor, que traigas de tu liberación, de tu sanidad, de tu libertad,
de tus señales, maravillas y milagros y prodigios, y
pedimos que nuestro corazón se alegre en tu salvación.
Pedimos hoy de tu misericordia, de tu fidelidad.
Gracias, te damos por todo lo que has hecho y harás.
Así que a ti, Gloria, honra, honor, polla y alabanza.
Y gracias por todo, Cordero de Dios, tú que quitas el pecado del mundo.
Amén.
Vamos ahora también por las personas que
quieran aceptar a Jesús como Señor y Salvador.
Padre, venimos adelante a ti arrepintiendo nuestros pecados, buscando tu consolación,
buscando tu gracia y tu favor.
Y bendecimos hoy tu nombre, Señor Jesús.
Te agradecemos por todo lo que has hecho y harás, y
que tú seas nuestro Dios que consagre nuestras vidas.
Debemos arrepentirnos, buscarte, declararnos hoy que eres Señor y Salvador,
y de que tú resucitaste a Jesús de entre los muertos, Padre, y que Jesús fue
crucificado y resucitó, y con eso nos reconcilió contigo, siendo Jesús el
mediador de este pacto y el único intercesor entre tú y nosotros, Padre.
Por lo tanto queremos ser bautizados en agua con tu Espíritu Santo y participar de
la santas en el nombre de Jesús, amado Padre.
Amén.
Entonces, Dios los bendiga en Cristo Jesús, fortaleza nuestra.