Amados, Dios los bendiga, un fuerte abrazo, que el amor de Dios fluya en sus
corazones y que la bondad de Dios los acompañe.
Vamos a iniciar el día de hoy con este último tema,
que es, tanto tiempo y aún no conoces a Cristo
y su doctrina, es el tema del día de hoy.
Esto basado en un versículo de Juan, claramente.
Cuando Jesús le dice a Felipe, tanto tiempo has estado conmigo y no
conoces al Padre, y no me conoces, dice Jesús.
Entonces, esto tiene relación también con lo que es el oír la doctrina.
O sea, no hemos salido de ese enfoque que hemos estado teniendo del aprender por
medio de lo que oímos, porque claramente en este pasaje lo vamos a ver como es que
Jesús les está predicando y Jesús mismo está diciendo las palabras de que Él es el
Padre prácticamente y que al verlo ahí lo están entendiendo acerca de Él.
Y casualmente Felipe le responde y le dice, muéstranos al Padre.
Jesús se lo está diciendo, o sea, Él les está predicando, les está hablando,
pero como que no está prestando atención Felipe, no sólo en el sentido de lo que
les están hablando en ese momento, sino también, por así decirlo,
la bitácora de enseñanzas que Él les vino dando hace tiempo.
No están asimilando ciertas cosas.
Entonces eso nos puede estar pasando a nosotros, obviamente.
No es sólo decir, ah, que Felipe no lo hizo, sino que a veces inclusive cuando
vemos la Biblia, los errores que ellos cometen nosotros
los podemos estar cometiendo, pero no darnos cuenta.
Porque a veces obviamente juzgar desde la tribuna es fácil, ¿verdad?
Cuando uno a veces ha visto deporte por televisión, o inclusive a veces cuando uno
va al estadio, inclusive a veces comentaristas deportivos dicen,
hubiera golpeado con la pierna derecha,
hubiera hecho esto, hubieran hecho este pase.
Entonces nosotros muy fácilmente desde nuestra sala, desde la tribuna o desde las
cabinas de comentaristas, dicen qué se puede hacer mientras la gente está jugando.
Pero las personas que ya hemos jugado el deporte, independientemente sea
básquetbol, fútbol, y que sabemos lo que es la diferencia de estar en la tribuna a
estar dentro del área de juego, sabemos que hay cosas que aunque alguien
las diga, ya dentro de la jugada es muy difícil porque hay una presión,
hay cosas que no se ven y un montón de cosas.
Obviamente pasa cuando uno lee la Biblia.
Cuando uno lee la Biblia, uno a veces lo ve como espectador.
Lo que ellos están viviendo es muy diferente a lo que
nosotros estamos viendo como espectadores cuando uno lee.
Y a veces sí, Pedro hubiera dicho esto, yo hubiera dicho esto, pero ya cuando
estamos, por así decirlo, en la jugada, en el sentido de cuando nosotros estamos
viviendo la palabra, las cosas cambian y nosotros tenemos que ser entendidos en
ello y ver la manera de aprender para no caer en el error.
Más que sólo juzgar a los ministros que aparecen en la Biblia.
Porque hay algunas personas que también se jactan de
ah, es que los ministros tienen errores en la Biblia.
Dicen como que fuera algo llamativo, pero realmente la
Biblia es lo que antes se escribió para nuestra enseñanza.
Es decir, nosotros tenemos que aprender de esto.
Entonces vamos a orar para que el Señor Jesús nos ayude para poder aprender de
esto que están viviendo Felipe y los apóstoles en este momento.
Claramente en diferentes áreas y vamos a orar para que el Señor nos ayude.
Padre, venimos hoy delante de ti porque sabemos que
hay una necesidad de conocerte a ti de tu doctrina.
Queremos vivir para ti conforme a tu fidelidad, conforme a tu bondad.
Ayúdanos hoy, padre, para estar atentos nuestros
oídos a tu palabra y poder arrepentir de todo pecado.
También asimismo, Jesús, ayúdanos para bendecirte,
amarte y anhelarte con un corazón sincero.
Líbranos de todo mal, líbranos de tu hipocresía, ayúdanos a rechazar todo
aquello que no procede de ti y abra nuestro
entendimiento para que comprendamos las Escrituras.
Si hay cualquier argumento que quiera venir de parte del enemigo, que sea atado
o llevado a la cautividad de Cristo para la avanza de la Gloria de tu gracia.
Sabemos de que tu venida está cerca, ayúdanos a estar preparados y también
ayúdanos, padre, porque necesitamos estar preparados para tu venida.
En el nombre de tu Hijo Jesucristo, declaramos que no nosotros o que va a
nosotros, sino que tu nombre sea la gloria, por tu misericordia, por tu
fidelidad, porque tú nos has hecho y no nosotros, a nosotros mismos.
Muy bien.
Entonces vamos a iniciar.
Bueno, siempre lo repito, pero de igual manera es necesario, hemos venido hablando
sobre la doctrina, aprender de diferentes
maneras, tanto en la lectura como en lo que oímos.
En este caso nos hemos estado enfocando en el oír la palabra,
que es una de las cosas que es más propensa a hacer, ¿verdad?
Porque obviamente cuando uno va a los discipulados, a las iglesias, o inclusive
uno escucha una predicación por internet, inclusive
uno puede estar trabajando y escuchando la Biblia.
Y es necesario por lo que hemos visto de Timoteo, ¿verdad?
Timoteo es enviado para ayudar a personas que están en
la iglesia de Éfeso, porque tienen problemas doctrinales.
Y las personas de Éfeso, por no aprender la doctrina, por diferentes razones,
se involucraron individuos a querer introducir cosas que no son adecuadas.
Entonces hemos aprendido que si aprendemos bien la doctrina, Dios nos puede usar para
ayudar a otros, pero también si la aprendemos bien vamos a evitar ser
trastornados por así decirlo, o llevados cautivos por vientos de doctrina.
Hemos tocado en versículos bases, que siempre hemos estado resaltando
también, que palabras de Jesús dijo Mateo 7, del 24-27, que es oír y hacer.
Lucas capítulo 1, del 1 al 4, que es conocer bien la verdad, es decir,
si yo no conozco bien la verdad, no la podré aplicar bien, obviamente.
Y hemos tocado partes también de la preparación y aprendizaje basado en Esdras
7-10, como dice Esdras 7-10, porque Hedras había preparado a su corazón para inquirir
la ley de Jehová, y para cumplirla y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.
Hemos hablado de inquirir, es una forma de aprender por medio de preguntas,
por lo tanto tomamos la esencia del aprendizaje y la preparación que hemos
estado hablando, y obviamente en el aprendizaje está el
oír, y por lo tanto hemos tocado temas relacionados ahí.
Este es uno de ellos, ¿verdad?
Y vamos a leer Juan, capítulo 14, del 7 al 11, dice, versículo 7.
Si ustedes me hubieran conocido, también hubieran conocido a mi padre.
Desde ahora lo conocen y lo han visto.
8.
Señor, muéstranos al padre y nos basta.
Le dijo Felipe.
9.
Jesús le dijo.
Tanto tiempo he estado con ustedes y todavía no me conoces.
Felipe.
El que me ha visto a mí y ha visto al padre, como dices tú, muéstranos al padre.
10.
¿No crees que yo estoy en el padre y el padre en mí?
Las palabras que yo les digo no las hablo por mi propia cuenta,
sino que el padre que mora en mí es el que hace las obras.
11.
Créanme que yo estoy en el padre y el padre en mí.
Y si no, crean por las obras mismas.
Entonces aquí hay un detalle, un detalle muy
importante, que yo anteriormente no lo había visto.
Pero dice de la siguiente manera, voy a volver a repetir el 7, dice.
Si ustedes me hubieran conocido, también hubieran conocido a mi padre.
Desde ahora lo conocen y lo han visto.
Es decir, que Jesús les está diciendo que él es
ver al padre y que al verlo a él conocen al padre.
En pocas palabras, les está predicando y enseñando que él es una manifestación del
padre, como lo dice Colosenses, que Jesús es la imagen del Dios invisible.
Y Jesús lo acaba de mencionar, es decir, Jesús lo está diciendo y aparece
Felipe y dice, Señor, muéstranos al padre y nos basta.
Se lo acaban de decir, se lo acaban de
decir y él dice, Señor, muéstranos al padre.
Es decir, como que no estaba poniendo mucha atención o no estaba entendiendo el
mensaje de Jesús y su relación con el padre.
Y esto claramente nos pasa a nosotros.
Y vemos ahora el versículo 9, dice, Jesús le dijo, Tanto tiempo he estado con
ustedes y todavía no me conoces, Felipe.
El que me ha visto a mí, ha visto al padre.
Como dices tú, muéstranos al padre.
Entonces esto es bien importante porque a veces nosotros, a veces pensamos de que
por estar mucho tiempo en la iglesia escuchando muchos mensajes, ya conocemos a
Jesús o ya conocemos a Jesús con relación a las doctrinas que se están presentando.
Pero a veces nosotros, si nosotros no prestamos la suficiente atención realmente
al mensaje que nos está trasladando Jesús o en este caso Dios, nosotros no
necesariamente vamos a llegar a conocer a Jesús por inclusive
por la multitud de mensajes que nos pueden estar brindando.
Entonces debemos estar muy atentos nosotros
realmente al mensaje y su relación con Jesucristo.
Menciono esto por lo mismo que estamos leyendo acá y porque a veces nosotros
pensamos de que sólo por brindarnos una enseñanza, ya con
eso sabemos de Jesús y ya por eso sabemos muchas cosas.
Y una de las cosas que hemos hablado también es de
que a veces nosotros no se nos olvidan las cosas.
No retenemos la enseñanza, no valoramos, no
meditamos en lo que se nos está brindando.
Y eso es lo que está pasando acá.
Y aquí no es algo como echarle la culpa al predicador, por así decirlo, porque a
veces se mencionan prédicas, por ejemplo, de algunos pastores o maestros de la
palabra diciendo de que, por ejemplo, se ha oído uno que es muy famoso decir,
es que hermano, tenemos que predicar los atributos de Dios, que ahí no hay iglesias
que predican por un año los atributos de Dios y muchas cosas como esas.
Y lo que hacen es como que indicar que el predicador no
está predicando a Jesús, que de alguna manera es cierto.
Pero cuando vemos acá que el mismo Jesús, es decir, el que es perfecto, el que
traslada un mensaje perfecto, que prácticamente no comete error y está
predicándoles prácticamente continuamente del Padre,
de la doctrina del Padre, su relación con todo eso.
Pues aquí el problema no es el mensaje.
Aquí el problema es la persona, no el mensaje, porque Jesús es el
inigualable en su predicación, etc.
Y como acabamos de ver, Jesús lo acaba de
mencionar y casualmente lo acaba de decir Felipe.
O sea que aquí hay un problema de escucha, un
problema de atención y eso nos pasa a nosotros.
Y a veces lo que tendemos a hacer nosotros es como que señalar al predicador lo que
pasa que el predicador no está predicando a Jesús o lo que pasa que el predicador no
está predicando mensajes prácticos o lo que pasa
que el predicador sólo habla del Apocalipsis.
O sea, ponemos una serie de cuestiones, algunas
ciertas, algunas no tan ciertas, ¿verdad?
Porque a veces todo es echarle la culpa a los demás menos a nosotros.
Que la falta de atención, la falta de enfoque es nuestra, no
necesariamente del mensaje, porque ese es el punto de acá.
Jesús está dando un buen mensaje.
Jesús está siendo claro en su mensaje.
Felipe no está entendiendo el mensaje que se lo acaban de decir.
Entonces vemos que hay un problema de atención nuestra, de enfoque nuestro,
inclusive de un... ¿cómo se dice la palabra?
De que en tanto tiempo que pasamos en el Evangelio no
estamos asentando un enfoque realmente en conocer a Jesús.
Porque aquí le dice a Él, tanto tiempo
estando con ustedes y todavía no me conoces.
Y vemos que hay una relación cercana, porque si Jesús escoge a Felipe,
cuando vemos el caso, creo que es en el libro de Juan,
lo escogen en el primer capítulo, en el segundo capítulo,
y automáticamente lo escogen como para que sea un
apóstol, significa que lleva bastante tiempo con Jesús.
Hagamos de cuenta que si esto pasa un año después, es un año y medio de estar
conociendo a alguien, de estarlo escuchando predicar, de estarlo escuchando
prácticamente actuar en los poderes de la sanidad, de liberaciones y un montón de
otras cosas que obviamente nuestros ojos no han alcanzado
a atestiguar en una relación como tal, como esta.
Por ejemplo, como alguien diría, estrecharle la mano a Jesús.
No sabemos qué relación se tuvo con Jesús en el sentido de...
bueno, tampoco en la cultura, no sé, pero por ejemplo,
el beso que se daba antes de entrar a una casa.
Y que Jesús le diga, mire, tanto tiempo y no me has conocido.
Y eso nos puede estar pasando a nosotros.
Es una forma de traernos a cuestionar nosotros o de
preguntarnos si realmente estoy conociendo a Jesús.
Pero no bajo el sentido de criticar el mensaje o al mensajero.
Porque aquí ya estamos dando a entender que el mensaje ha sido claro.
Independientemente de todo lo que alguien dirá, porque alguien podría decir,
hermano, pero es que a mí nadie me ha predicado.
Sí, pero ha escuchado y ha leído la Biblia.
También hay un mensaje.
Entonces vemos que tenemos que ver la manera nosotros de estar muy atentos,
nosotros como personas, porque el mensaje puede ser claro,
pero nosotros no captarlo bien con relación a Jesús.
Tenemos que comenzar a ver que todo mensaje que se esté brindando sea preciso
o no tan preciso, ver cómo está relacionado con Jesús para buscar conocerlo a él.
Porque nosotros podemos tomar diferentes actividades, inclusive del estudio de la
palabra, pero no por estudiar la palabra realmente lleguemos a conocer a Jesús,
porque no tenemos nuestra mira puesta en él.
Es lo que menciona el libro de Hebreos, capítulo 12, versículo 2.
Puesto los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.
¿Por qué lo dice?
Porque fácilmente nosotros podemos cambiar nuestros ojos a otro lugar.
Y menciono esto porque un pasaje muy conocido, que obviamente lo vamos a ver
cuando hablemos del estudio de la Biblia, Juan 5, 39.
Ustedes examinan las Escrituras porque piensan tener en ella
la vida eterna y son ellas las que dan testimonio de mí.
Entonces, los fariseos, saduceos, ellos estudiaban la Escritura,
o los escribas, eran muy estudiosos, pero no lograron conocer a Jesucristo.
¿Por qué?
Porque no necesariamente ese era su enfoque.
No necesariamente su enfoque era conocer al Hijo
de Dios, o al Mesías, o realmente a Dios Padre.
Entonces, uno puede estar buscando teorías, doctrinas, o serie de cuestiones
que pueden estar separadas de Cristo, cuando deberían estar unidas a Cristo.
Tenemos que ver nuestra relación con lo que nosotros
estamos aprendiendo y ver cómo esto casa con Jesús.
En pocas palabras lo pondría yo de esta forma, o por lo menos así yo lo entiendo,
de que toda la doctrina que nos pueden estar hablando, nosotros tendríamos que ir
a verla con relación a Jesús, cómo Jesús lo pudo haber tomado en forma de vida.
Porque realmente una cosa es que nosotros tengamos el conocimiento de una doctrina,
o inclusive, como algunos dicen, un atributo de Jesús, pero otra cosa es
ver realmente si encaja en su forma de vida.
Porque hay muchas doctrinas ahorita que se están esparciendo, muchos aparentes
conocimientos de lo que Jesús es y lo que Jesús podría decir, pero la pregunta
sería, ¿realmente encaja con lo que yo puedo estar viendo,
o lo que puedo estar viendo en el ejemplo de Jesús?
Por ejemplo, una señorita en TikTok una vez apareció diciendo que Jesús nunca les
enseñó a sus discípulos a leer la Biblia, que eso no era de Dios, leer la Biblia.
Pero claramente vemos a un Jesús en Lucas capítulo 4, versículo 16, que dice que
como era su costumbre, abrió el rollo y se puso a leer las Escrituras.
Entonces, obviamente, hay un ejemplo de Jesús de testimonio de leer las Escrituras.
Esta vez no dijo literalmente, miren, lean la Biblia, pero él con su
ejemplo estaba mostrando el hecho del conocimiento de las Escrituras,
como en otro pasaje dice, ustedes no conocen las Escrituras ni el poder de Dios.
Entonces vemos que en Jesús y en su ejemplo, tomamos el ejemplo de él y
aprendemos de él y buscamos conocerle, no solo con el hecho de decir,
ah, es que Jesús leía la Biblia, yo también lo voy a leer.
La pregunta sería, ¿por qué Jesús leía la Biblia?
¿Qué sentido tendría que él la leyera realmente?
Para que nosotros entremos bajo ese mismo entender y
aplicar bajo el mismo sentido que él lo pudiera haber dado.
Claramente podría ser difícil pensar todo lo que puede haber en la mente de Jesús,
pero también la Escritura nos muestra esa forma de pensar de Jesús.
Y esto no lo digo yo solo por decirlo, esto lo menciona Filipenses, capítulo 4,
capítulo 2, versículo 5, porque el mismo apóstol Pablo dice, haya esta misma forma
de pensar que hubo en Cristo Jesús, si no estoy mal creo que la vi en la Reina
Valera Contemporánea en la que lo menciona, o la de 2005.
Las otras versiones muestran, dice, haya este mismo sentir que hubo en Cristo
Jesús y en el original griego se pueden
utilizar las dos expresiones, sentir y pensar.
Entonces, él dice, mire, tenga la misma manera de pensar que hubo en Cristo Jesús
y luego desplaza, por así decirlo, una ilustración
de lo que es la forma de pensar de Jesús.
Hay otros pasajes de la Biblia que dicen, he aquí yo vengo porque sacrificio y
ofrenda no te han placido, he aquí yo vengo para hacer tu voluntad, así como en
el libro del rollo está escrito acerca de mí.
Hoy vengo para hacer tu palabra, a cumplir tu palabra.
Entonces vemos que todo eso nos lleva a entender y a conocer lo que podía haber en
la mente de Cristo, y no solo tomar el ejercicio, por así decirlo, sino que
también el conocimiento de lo que él pudo haber entendido de lo que la palabra es.
Menciono esto porque a veces pasa, que puede ser muy común también,
que lo he visto a veces yo en cierta manera, a veces se le puede decir a
alguien, mira, te invito a una cerveza, y la
persona dice, no porque mi religión no lo permite.
Y a veces las personas, como son un poco hábiles, no le dicen lo que los
científicos han dicho, que si tú te tomas una cerveza por mes vas a tener estos
beneficios, y se lanzan tal vez una argumentación científica, y la persona
dice, ah, sí, verdad, tienes razón, entonces esto
me va a hacer bien, y se lanzan en la cervecita.
¿Pero qué pasa?
Porque ellos no lograron entender realmente cuál es
el sentido o por qué es de que no se debería hacer.
Y ahí es donde la vida nos lleva a entender que no es como, ah, es que mi
religión no lo permite, sino que qué es lo que va a causar eso.
Lo hablan claramente en el libro de Proverbios, capítulo 31, cuando dice que no
te des a la bebida, porque vas a perder el entendimiento y vas a violar la ley.
Entonces nos están hablando de que la idea de beber es que se nos va a olvidar
nuestra razón, y eso va a llevar a no aplicar la palabra, cuando un rey tiene
que buscar vivir la palabra, tiene que buscar cumplir con la palabra,
que es lo que muestra Deuteronomio, capítulo 17, del 18 al 20.
Entonces, si Jesús es un rey, ¿por qué Jesús tendría que
beber y perder el conocimiento para no cumplir la palabra?
No se podría.
Que hay mucha gente actualmente, inclusive un cantante famoso salió,
diciendo que Jesús... que él bebe cerveza porque Jesús bebía vino.
Pero eso choca contra la naturaleza de Jesús, porque si él era el rey y él tenía
que cumplir con la palabra, él no se podría dar el sentido de andar agarrando
licor para perder el conocimiento y para no cumplir la palabra.
Porque si la palabra dice que aquel que bebe puede perder el entendimiento y no
cumplir la palabra, entonces, ¿por qué Jesús tendría que beber?
Entonces, vemos que ellos no están comprendiendo, o nosotros no estamos
leyendo o escuchando bien lo que puede representar Jesús y su doctrina,
su relación entre ambos, ¿verdad?
Porque no es como que veamos las cosas
aisladas de la doctrina sexta y Jesús es sexto.
Si es lo mismo, pues, realmente Jesús vino a vivir la doctrina porque él es
prácticamente la misma doctrina o la misma vida.
Es lo que dice prácticamente Juan 1.1, ¿verdad?
En el principio era el verbo, que realmente eso viene del latín,
o sea, nosotros lo hemos traducido como verbo porque viene del latín, que es
verbare, lo pusieron así en la traducción latina, pero realmente lo original sería
palabra, en el principio era la palabra, porque la palabra que es logos,
que la palabra logos también puede ser un poquito variada en traducción,
porque también se podría decir en el principio era el discurso.
Porque logos como palabra es muy amplio para traducirse, por ejemplo, en el libro
de Hechos se traduce como tratado, o algunas otras bien lo
han traducido como el relato, que es la misma palabra logos.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
Que Jesús y su naturaleza no están divorciadas de la doctrina, son uno mismo.
Por eso Jesús vino a vivir, a cumplir por naturaleza lo que había en la ley,
lo que dice Romanos capítulo 2, ¿verdad?
Que los gentiles por naturaleza hacen lo que es de la ley, pero los otros tienen
que aprender la ley, obviamente que tienen que aprender de esa naturaleza.
Entonces Jesús obviamente lo que hizo lo hizo conforme al amor, conforme a lo que
está escrito, y no hay un divorcio entre Jesús y la doctrina, son uno mismo.
Pero a veces nosotros lo vemos como cosas separadas,
como cosas como que estuvieran divorciadas.
Por eso lo explica el segundo de Juan, cuando el segundo de Juan dice que nos ha
sido dado un mandamiento desde el principio,
que no sabemos los unos a los otros.
¿Y cuál es este mandamiento?
Dice que andemos conforme al amor, ¿y qué es el amor?
Andar conforme al mandamiento.
O sea, que no vemos un divorcio entre el amor y la doctrina,
o en este caso, entre Jesús y la doctrina, son uno mismo.
Entonces, ¿por qué menciono esto?
Porque mi hermano se fue de ahí para el otro lado.
Es que lo que pasa es que hay una relación entre Jesús y el Padre.
Ellos están viendo como que fuera divorciado el caso entre Jesús y el Padre,
que fueran dos cosas diferentes, es lo mismo.
Solo que ahorita yo estoy tomando el ejemplo de la relación en Padre y Jesús
para mostrar la relación Jesús y doctrina.
Por eso que puse en el título de que tanto tiempo hemos estado escuchando la palabra,
pero no hemos conocido de Jesús y la doctrina.
Y que es una llamada de atención a nosotros porque
estamos separando las cosas cuando deberían ser una misma.
Porque claramente la doctrina, Jesús la fue a vivir.
Entonces, toda doctrina que nosotros podemos tener, la deberíamos observar en
Jesús porque Él cumplió con toda la palabra.
Es decir que cualquier cosa que nosotros la queramos vivir y comparar está en Cristo.
Pero debe ser nuestro enfoque cuando escuchamos la doctrina, porque estamos no
ser como oidores pasivos, sino oidores activos en ver,
ok, esto que me están predicando, ¿dónde lo hizo Jesús?
¿Cómo lo hizo Jesús?
¿Cómo fue que tal vez Jesús lo vivió, lo aplicó?
¿Dónde está esto que me están predicando y su relación con la doctrina?
Porque si no, nos vamos a quedar en la pasividad y
tal vez, ala, qué bello mensaje, qué bonito mensaje.
No estoy diciendo que no se exprese uno de esa manera, pero
luego lo almacenamos y nos vamos a vivir nuestra propia vida.
Y a veces uno puede pensar de que ya porque agarró 20 años de estar escuchando
mensaje tras mensaje ya se la sabe uno a todas.
Y por eso que he escuchado en personas, dicen, es que lo que pasa es que el
hermano no me da un tirito para predicar en el púlpito.
Porque ya llevo aquí 3 años, 20 años, pero no por la cantidad de años significa
que hemos aprendido a Jesús, o que hemos aprendido de él y su forma de vida.
Porque realmente la idea de ser discípulo de Jesús es adoptar su forma de vida,
es decir, su doctrina.
Por eso que somos discípulos, es decir, inclusive hoy estaba, creo que fue antier,
estaba repasando un poquito las situaciones que a veces se han mencionado
sobre las edades que se han tomado para enseñanzas judías.
Según lo que había investigado, porque a veces se habla del Bet Talmud,
o el Bet no sé qué, que son diferentes formas de hablar de algo así, no hice
primaria, secundaria, pero en términos bíblicos.
Que inclusive hay un video que salió, fue muy famoso de eso, pero dicen que eso
no fue estrictamente así en el tiempo, pero sí se ha armado, se ha estructurado
una forma para nombrar esas etapas de enseñanza judía, donde los judíos
primeramente se les enseñaban a aprender acerca de las bases de la Biblia,
lo que es la Torah.
Cuando ya cumplían eso, pues algunos se dedicaban a la pesca o así como Pedro,
o algunas otras personas.
Luego se añadían al Bet Talmud, creo que era,
para aprender los escritos y otras cositas.
Y luego se metían a otro avance, ya entrar con los rabinos, y ellos
prácticamente lo que hacían los rabinos era, por decirlo en términos modernos,
era como que pasarlos un examen de admisión para ver si podían ser discípulos o no.
¿Por qué?
Porque la idea de ellos era poder vivir como vivía su
maestro, que es lo que vimos algo así como Pablo y Gamaliel.
Entonces la idea de que la persona, cuando mira a
este discípulo, a este rabino, yo quiero ser como él.
Inclusive por eso cuando uno va a las universidades, hay gente que quiere salir
en Harvard o el MIT en Estados Unidos o Oxford, creo que es en Inglaterra.
Entonces ellos como quieren tener una buena educación, tener una buena
formación, han sabido que hay gente respetable que ha salido de ahí,
buscan hacerse un examen de admisión para entrar y salir con una formación.
Entonces cuando Jesús cambia un poquito la cosa, porque Jesús lo que hace es llamar a
la gente, no que la gente se acerque a él, sino
que él busca diciendo tú puedes ser como yo.
Entonces Jesús los llama para que seamos como él y aprendamos de él y su forma de
vida, porque obviamente su forma de vida está ligada a él.
Pero a veces nos distraemos en muchas cosas y también
mal utilizamos las enseñanzas que nos dan, ¿verdad?
Porque a veces cuando nos dan una enseñanza a nosotros la manipulamos para
que casen nuestra forma de doctrina o nuestra
forma de vida, que está a veces depravada.
Por eso que hay siempre un problema con el caso de la prédica
de pedirse os dará, búsqueda y haréis, tocad y se os abrirá.
Regularmente ya cuando la gente dice, ah, entonces puedo pedir, así como dijo mi
hermano, entonces puedo pedir, sí.
Entonces voy a pedir una a mi casa, o mi carro, o mi yate.
Entonces ya la gente comienza a adaptarlo, por así
mencionarlo, a su naturaleza, a su forma de vida.
Entonces está mal enfocando el mensaje.
Lo está trastornando para que aplique como ellos quieren y consideran.
Pero no lo ven en su relación con Jesús.
Porque la pregunta sería, ¿Jesús pediría todas esas cosas?
¿Para qué se llevaría de pedir?
Jesús marca muchas cosas, inclusive cuando uno sigue leyendo, habla a veces de
cuestiones como el pedir al Espíritu Santo o buscar a Dios.
Pero nosotros lo queremos adaptar a nuestra forma de vida.
¿Por qué?
Porque nuestro enfoque no es Cristo, no es buscar la forma de vida de Cristo.
Nuestro enfoque es buscar nuestra propia vida aquí en la
tierra, que se nos hagan fácil las cosas aquí en la tierra.
Por eso que ha salido la doctrina de la prosperidad,
o la doctrina de Balán, podríamos colocarlo.
Entonces nosotros debemos buscarlo bajo el enfoque de Cristo.
Todo lo que nos vengan a decir y todo lo que vengan a
hablarnos, deberíamos verlo y compararlo con Cristo.
Realmente, esto que me están diciendo, Jesús lo viviría donde puedo un ejemplo de
Jesús en las Escrituras, porque no hay una
separación en divorcio entre la doctrina y Cristo.
Tiene que... Él fue el cumplimiento de toda verdad.
Por eso que Pablo en 2 Corintios capítulo... no, 1 Corintios capítulo 2,
versículo 2, dice Y me propuse no conocer alguna otra
cosa, sino meditar en Jesucristo y esté crucificado.
Es decir, que él filtró todo conforme a Jesús.
Cualquiera que alguien le pudiera decir algo, lo filtraba con relación a Jesús.
Cualquier enseñanza, cualquier forma, cualquier
característica, lo medía bajo la idea de Cristo.
Porque él no podía tener o no buscaba tener alguna
otra cosa si no fuera la naturaleza de Cristo en él.
Y es lo mismo que dice Jesús, ¿verdad?
Todo lo que yo digo, lo digo del Padre.
El Padre habita en mí y yo lo digo lo que es del Padre.
Yo no voy a decir alguna otra cosa que no puede ser del Padre.
Claramente, nuestro enfoque ahora es prácticamente el Hijo, ¿verdad?
Jesucristo.
A él nos han enfocado o a él nos han enviado.
Obviamente también ver al Cristo es saber al Padre.
Porque él es la imagen del Dios invisible.
Pero vemos de que nuestro enfoque debería estar en Jesús.
Cuando nos enseñan algo, deberíamos ver esto es conforme a Jesús, conforme a su
ejemplo, conforme a su propósito, conforme a
su naturaleza, y nosotros buscar aplicarlo.
Pero buscarlo en una forma activa.
¿Por qué?
Porque obviamente, entre unos diferentes mensajes que hemos hablado, es de que a
veces nosotros se nos olvidan los mensajes.
Se nos van prácticamente las manos, y por eso
hay que buscar maneras de retener el mensaje.
Ya sea orando, ya sea grabándolo, por así decirlo, y volviéndolo a escuchar
después, sacando un resumen, anotaciones, para retener el mensaje que se nos está
dando, porque es un mensaje de vida eterna.
Que inclusive a veces, bueno, aunque yo no lo hice, sinceramente, pero ahora me
arrepiento de haberlo hecho, porque me hubiera podido ayudar aquí en Cristo.
Es de que cuando uno ve las personas que están en la universidad, se esfuerzan a
veces por sacar notas, por estudiar métodos de estudio, y un montón de cosas
que ahora yo veo, digo, esto nunca lo vi cuando yo estaba en la universidad,
me hubiera ayudado.
Y muestran una serie de cosas para poder retener la información, y para poder sacar
un buen examen y tener una buena universidad, por
decirlo, y quitando mucha diversidad de obstáculos.
Entonces, ¿por qué no aplicamos todo este sentido, no de metodología, de verdad,
sino un enfoque dedicado a Jesucristo para retener
lo que es de Él y para vivir lo que es de Él?
Porque no estamos hablando sólo del hecho de tener la información de Jesús,
sino vivir la vida de Jesús.
Y que la cantidad de años no nos van a dar como que un respaldo de, mira,
yo llevo 50 años de ser creyente, sino que la idea debería ser, en estos 50
años, ¿estoy viviendo lo que Jesús quiere que viva?
¿O Jesús vendría a confrontarme a mí?
¿Tanto tiempo has estado conmigo y no me has conocido?
¿O no me has conocido lo suficiente?
De todas las predicas que se han dado, ¿realmente has retenido lo que es mío?
Porque obviamente también hay que, como dice la palabra, hay que retener lo
bueno y desechar lo malo, porque obviamente no significa que todas las
predicas que uno haya oído sean del Espíritu.
Entonces uno tiene que aprender a retener lo que
es de Cristo y a desechar lo que no es de Cristo.
Pero la pregunta sería, si Dios nos confrontara hoy,
¿nosotros realmente podríamos responder de buena manera?
¿O realmente recibiríamos una confrontación como la de Felipe?
¿Verdad?
Y no solo el hecho porque alguien podría decir, hermano, yo sí me lo sé, ¿verdad?
Pero la pregunta también sería, ¿pero realmente
hemos sido dedicados con todo lo que nos han dicho?
Porque a veces podemos ser retenidos 50%, 20%, y también es el hecho de que nosotros
tenemos la capacidad de dar a conocer a Jesucristo.
Cuando nosotros a veces examinamos, a veces no tenemos la abundancia del
conocimiento de Cristo como deberíamos, por la falta de nuestro enfoque, ¿verdad?
Hay mucho desenfoque actualmente y que, lastimosamente, nosotros estamos
bombardeados por cosas y a veces no nos damos cuenta que hemos perdido a Cristo.
Como el caso de María y José, ¿verdad?
Jesús, en el templo, María y José, ya llevan tres días de camino.
¿Y Jesús dónde está?
Ni idea.
A veces nos pasa a nosotros.
Ya llevamos camino, recorrido, aprendido, pensamos que vamos bien.
De repente, cuando nos damos cuenta, hay una
necesidad de Jesús y su conocimiento, su compañía.
De repente, uno comienza a buscar realmente dónde está Jesús.
¿Por qué se me perdió?
En el sentido de que uno puede perder la noción, puede perder el enfoque.
Y de regreso, Jesús dice, yo no negocio con mi padre.
Yo siempre he estado aquí.
Ustedes se desenfocaron.
Ustedes se fueron.
Ni me preguntaron.
¿Y por qué menciono esto?
Porque actualmente, como a veces he mencionado,
hay muchas cosas que pueden distraernos de Jesús.
Está la teología, los debates, las actividades,
activismos, que nos puede desenfocar Jesús.
Los puedo poner en contraste con la antigüedad en los tiempos de Jesús.
Marta estaba más enfocada en las actividades que en escuchar a Jesucristo.
Los fariseos y escribas estaban más preocupados del sistema teológico,
si lo queremos llamar así, que no pudieron ver a Jesús.
Es como lo que pasa hoy con la teología.
Y en otros casos también, a veces estamos en
demasiadas cosas sin enfocarnos realmente.
Una pérdida de atención de las cosas.
Entonces, nosotros tenemos que comenzar a meditar de mejor manera y estar viendo si
realmente le estamos poniendo la suficiente atención a que Jesucristo y su
doctrina son una misma cosa, o lo estamos viendo como
cosas separadas, de que esto para qué me va a servir.
Porque a veces pasa cuando hay una enseñanza que viene de alguien y dice,
hermano, pero ¿por qué no enseña algo más práctico?
¿Por qué no enseña esto?
¿Por qué no enseña lo otro?
¿Por qué esto?
Y no nos estamos dando cuenta de que no necesariamente
puede ser el predicador el que escoge el mensaje.
Porque él pudo haber orado, yo le puedo dar
eso, y eso es lo que está dando a la población.
Lastimosamente, a veces la población, las personas
no estamos entendiendo lo que se nos está diciendo.
Obviamente, yo le digo, porque he estado mucho tiempo oyente, y yo decía,
¿pero por qué este hermano predica esto?
¿O por qué este hermano está predicando eso?
Si yo ni siquiera ando en esto.
Y yo, obviamente, yo a veces retrocedo atrás y digo, le hubiera puesto más
atención al mensaje que el varón predicó, porque hay cosas que se me
quedaron en, no tanto toda la predica, pero sí de que hubo una persona que dijo
algo muy puntual, y yo dije, ¿por qué no le puse la atención suficiente?
Ahí en ese momento dijiste, ¿saben en qué está hablando?
O, no, para mí no me va a servir.
Pero a veces no vemos de que tal vez sí nos va a servir en el futuro.
En ese momento, no.
Es como plantar una semilla.
Nos da una semilla y dice, ¿para qué quiero esto?
Pero si uno la siembra, obviamente, ya después
nos va a dar el fruto y vamos a disfrutar de ello.
Entonces, debemos examinarnos nosotros realmente si estamos prestándole la
suficiente atención a la prédica que nos están dando y si esa prédica que se nos
está dando la estamos enfocando en el Cordero o en Cristo.
Y entre una de las formas que vamos a entenderlo también, o vamos a verlo,
es lo que estamos predicando y hablando.
Si realmente lo que estamos predicando y hablando está enfocado en Cristo Jesús.
¿Por qué lo digo?
Porque la violencia de la abundancia del corazón habla a la boca.
A veces cuando uno escucha a veces sus prédicas o sus conversaciones con otras
personas, a veces uno se puede dar cuenta que uno está hablando de muchas cosas.
Pero no necesariamente de Cristo.
A veces Cristo lo podemos dar como un agregado a la
predicación y no como el centro de la predicación.
Que es algo que muchas veces nos pasa.
Entonces conocemos de muchos temas pero no
necesariamente esos temas el centro es Cristo.
Aunque le pongamos nombres como Cristología o Soteriología o muchas cosas
o muchos términos que se pueden dar inclusive teológicos o normales,
pero realmente deberíamos ver y enfocar y preparar el camino del Señor.
Que es una de las cosas que menciona Juan, capítulo 1, donde dice que Juan el
Bautista preparaba y testificaba acerca de que la luz era Jesucristo.
Para que la gente se enfocara en Él y se dirigiera a Él.
Pero lastimosamente la gente a pesar de que
señalaban a Jesús, no se fue en pos de Jesús.
Que fue una de las cosas que hizo Juan el Bautista.
Era ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, pero la persona como que
no le puso atención, como que no asimiló el mensaje y se quedaron con Juan el Bautista.
¿Por qué se tenía que quedar con Juan el Bautista si el
mismo Juan el Bautista está diciendo que él es el Cordero?
Tendrían que ir a buscarlo.
Si realmente mucho de la profecía bíblica del Antiguo Testamento que se está
predicando, que se está hablando, que se está profetizando era seguir al Mesías.
Entonces, ¿por qué mucha gente no lo siguió al Mesías realmente?
¿Por qué no hubo ese ímpeto de búsqueda cuando se estaba señalando?
Y entre los pocos que fueron, si no estoy mal, solo fueron dos, verdad, que a mí me
sorprenden y me llaman la atención mucho de que cuando Juan señala al Cordero de
Dios, solo dos personas van con el Cordero.
Una de ellas es Andrés y la otra persona no
se sabe quién es, pero solo ellos dos van.
Pero al final de esos dos que van, solo uno
realmente sigue a Jesús realmente, que fue Andrés.
Y le va a avisar a Pedro para que se vaya con ellos y también ahí entra Felipe.
Entonces, lo que quiero entender es que ya nos están hablando constantemente de
Cristo y nos están instruyendo acerca de Cristo,
pero nosotros no estamos prestando la atención.
Inclusive estamos divorciando de otras cosas.
Puedo poner un ejemplo de lo que es muy común, de los cinco ministerios.
El apóstol, el profeta, evangelista, pastor y maestro.
Se está viendo como algo separado de Cristo y no como algo que realmente tiene
Cristo, porque claramente Cristo es apóstol, profeta, evangelista,
pastor y maestro.
La naturaleza de Él sale de los cinco ministerios.
No es como que los cinco ministerios fueran algo separados.
Es algo que ya es parte de lo único que lo manifestaron como los dedos de la mano.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
No divorciemos las cosas.
Todo está en Él y para Él.
Por eso dice la Biblia que todo estaba en Él.
Que por medio de Él fueron creadas todas las cosas.
Entonces, nosotros deberíamos entender que todo lo que puede estar pasando o toda la
doctrina enseñada debería alcanzar con su naturaleza, su forma de vida, pero también
nosotros asimilarla, enfocarla y buscar vivir esta doctrina.
No dejarla pasar.
Porque realmente la idea, como dijo Jesús e incluso creo que lo dijo en Juan,
de que la idea es de que te conozcan a ti o padre y a tu hijo y esa es la vida eterna.
Pero nosotros nos estamos perdiendo, desenfocando.
Voy a poner otro ejemplo que es muy interesante también.
Es el caso de Ezequiel, si no estoy mal.
Porque Ezequiel muestra una figura bien interesante cuando dice que venían unos
seres vivientes con ojos y unas ruedas y también venía alguien sentado en el trono.
¿Cuál es el detalle?
Obviamente cuando uno ve esa escena y cuando uno lee la Biblia, a veces uno está
muy enfocado y embelesado por lo que está pasando con los seres vivientes,
con los ojos, con las ruedas.
Y se queda uno hasta anonadado.
¿Y qué será esto?
Y tratar de investigar en la Biblia y entender todo eso.
Que inclusive hay gente que ha buscado emularlo ahorita con inteligencia
artificial o incluso otros diseñadores lo han querido hacer.
Y yo digo ¿y el que está sentado en el trono?
¡Se nos olvidó!
Si alguien podría describirme el que está sentado en el trono, ¿cómo lo describiría?
Porque la escena y lastimosamente esa idea nos capturó todos a nosotros con todas las
situaciones de los ojos o los rostros, las
alas, y se nos pierde el enfoque de Cristo.
Realmente.
Sin mencionar el otro caso cuando se abren los serafines con Isaías, creo que es el
capítulo 6 de Isaías, y vemos claramente que
se nos puede olvidar el que está en el trono.
Y nos podemos enfocar en los serafines que tienen seis alas.
Entonces vemos nosotros cómo podemos perder fácilmente el enfoque de Cristo y
ver lo que está alrededor de él y perder la
noción de quién es él, por todo lo que rodea.
Pero también estas otras cosas pueden ayudarnos a entender también más a Cristo
por ciertas cosas que Dios nos puede ir revelando.
Pero la idea que quiero transmitir es de que comencemos a preguntarnos esto de
tanto tiempo he estado con ustedes y todavía no me conocen.
¿Realmente esto casaría con nosotros?
O también bajo la idea completa de tanto tiempo
he estado con ustedes y no me conocen bien.
Porque alguien puede decir, hermano, yo lo conozco.
Hubo un predicador estadounidense que dijo
que los latinoamericanos no conocen a Jesús.
Entonces creo que tomó la osadía de decir eso.
Pero también es cierto que nosotros a veces
no podemos conocer bien a Jesús y su doctrina.
Y por esa razón es de que tenemos muchas...
no se manifiestan las cosas como deberían de
manifestarse porque Dios no va a respaldar eso.
Dios no va a respaldar lo que está equivocado.
Todo lo que está conforme a Él lo va a respaldar.
No porque nosotros tengamos la razón sino porque la Biblia y la Palabra da la razón.
Porque a veces uno dice algo, por ejemplo, uno le puede
decir a un hermano, mira la Biblia dice esto y esto y esto.
De repente le pasa al hermano, hermano fíjese que todo lo que usted me dijo pasó.
No es lo que yo le dije, es lo que está escrito.
Lo único que hizo fue trasladar la información que
está escrita en la Biblia para que él crea en Jesús.
Entonces, nosotros queremos muchas cosas de Cristo o le pedimos al Señor cosas como
lo que está haciendo Felipe, pero ya las
enseñanzas que nos dieron, ya cumplen con eso.
Ya nos instruyó a Dios para eso, pero como no le pusimos atención como lo
pasamos por alto como nos distrajimos, de
repente el Señor nos va a decir, mira, ¿qué pasó?
Es como el caso de Moisés.
Dios le ya le dio una vara a Moisés, una vara que tenía cierta autoridad.
Dios de alguna manera le dio un entendimiento a Moisés.
Cuando Moisés está prácticamente en la situación con los que venía Egipto para
atacarlo, él clama, prácticamente el pueblo clama, o se puso ahí a ver qué
pasó, a ver por qué lo tienen en esa situación.
Moisés va con Dios y Dios le dice, ¿por qué clamas a mí?
Ve, toma tu vara y abra el mar.
Lo que yo me preguntaba era, ¿por qué razón Dios le dice eso a Moisés?
Porque le dice, clama a mí.
La Biblia claramente nos llama a clamar.
Lo que a mí me llamó la atención es de que Dios ya le había dado algo a Moisés,
pero Moisés no lo había usado.
Yo lo que entiendo de lo que creo que Jesús esperaba,
o Dios esperaba de Moisés era, Dios me dio una vara.
El único camino es el mar Rojo.
Tengo que abrir el mar Rojo.
O sea, según lo que yo entiendo, Moisés tenía que entender que la solución
era cruzar el mar Rojo y que la vara iba a ser de ayuda para abrir el mar Rojo.
Porque obviamente, en perspectiva, si lo vemos, es como el ejemplo que yo he
puesto regularmente acerca de amarrarse el calzado o los zapatos.
Si a mí ya me enseñaron a amarrarme los zapatos, y yo ya sé, yo ya estoy adulto,
entonces ¿por qué le tendría que preguntar a mi
papá, ¿será que me puede amarrar los zapatos?
Y mi papá dice, pero ¿por qué me está pidiendo
a mí amarrar esos zapatos si usted ya puede?
¿Por qué no se los amarra usted?
Algo así es lo que yo veo con el caso de Moisés.
¿Por qué clamas a mí?
O sea, tú ya tienes la respuesta de frente de ti.
Abre el mar Rojo, agarra mi vara y pasa.
Pero Dios, como él no lo sabe, le tiene que explicar eso.
Pero Dios ya suponía que lo tenía que hacer,
ya suponía la conclusión que tenía que sacar.
Entonces nos damos cuenta a veces que nosotros no estamos prestando la atención
a todo lo que Dios ya nos enseñó, a todo lo que Dios ya nos habló,
a la práctica que tendríamos que tener de la doctrina de Dios para aplicar esa
doctrina que ya nos fue enseñada, que ya la vimos en Jesús reflejado,
pero que de repente nos volteamos y dicen, señor, ¿por qué me está pasando esto?
Ayúdame, dame la estrategia o la sabiduría o vence a mis enemigos.
Y Dios lo que va a decir es, pero si ya te enseñé cómo solventar esos problemas de
hace como 10 años, ¿pero por qué no aplicas lo que te enseñé hace 10 años?
Que te lo repetí como por 5 años esta
doctrina, pero no la has puesto en práctica.
Si la pondrías en práctica, saldrías de este problema.
Pero tanto tiempo que te tuve a estar hablando
de esta doctrina y no le pusiste esa atención.
Lo menospreciaste.
Lo viste como algo que no tiene sentido.
Y ahorita estás pasando por esto.
Tienes que aprenderla para salir adelante.
Si no la aprendes, si no la crees, no puedes salir adelante.
Entonces, ¿qué va a hacer Dios?
Dios va a seguir repitiéndonos la misma doctrina.
Por eso que hay gente que dice, hermano, pero ya me lo sé.
Acá rato lo estoy escuchando.
Lo escuché de tal pastor, del otro, de la radio, de la televisión.
Si eso ya me lo sé.
Ya se lo sabe, pero otra cosa es, ya lo aplicó, ya lo ha vivido,
ya lo ha puesto en práctica, ya lo ha asimilado, ya se ha sentado a estudiar eso.
Porque hay cosas que a veces nosotros no asimilamos.
Hay cosas que nosotros no entendemos.
Y a veces uno dice, pero eso ya me lo sé.
Y menciono esto, y que me pasó hace un par de ratos también.
Me recuerdo que había una prédica, la Biblia menciona en el libro de Marcos,
acerca de qué nueva doctrina es esta que por hecha fueron los demonios.
Y hace rato yo oí una prédica que se llama
La Nueva Doctrina, relacionada a ese pasaje.
Y al par de años vino un amigo y me dijo, mira,
fíjate que escuché esta prédica, tal cosa.
Y me comenzó a hablar del tema.
Y dije, si ese tema ya me lo sé.
Pero a la media hora, más o menos, después de que hablé con este amigo,
yo decía, pero ¿qué es lo que Dios me quiere decir?
Ya hace años escuché, ya leí el texto, ya había escuchado un predicador,
ya escuché a mi otro amigo después de dos años
de eso, ¿qué es lo que no estoy entendiendo?
Dios me está hablando, yo sé que me está hablando.
En el sentido, como aquí dice, yo no le hablo a mi
propia cuenta, se lo habla a través de mi padre.
Entonces yo me comencé a preguntar esto.
¿Qué es lo que Dios me quiere enseñar que yo no estoy entendiendo?
¿Qué es lo que Dios quiere que yo me enfoque, que yo no estoy captando?
Porque claramente lo que yo leí, lo que escuché de ambas personas,
es lo que Dios les habló a ellos.
Y de que de alguna manera los está ayudando para que me digan algo,
pero yo soy una persona individual, es decir, yo soy un hijo de Dios,
que él me va a enseñar algo de eso y que yo tengo que aprender.
¿Qué es lo que yo tengo que aprender?
Y eso me llevó más a enfocarme y a prestarle más atención a lo que me están
enseñando, a lo que Dios me está anunciando.
Y por esas razones de que ahora uno busca prestarle más atención, que lo que se está
mencionando, diciendo, o lo que la gente nos puede decir, es Dios puede estarnos
diciendo algo, hablándonos, pero nosotros como decimos, ¿eso para qué?
O eso de plano, no es para mí.
Pero si ya llegó a nuestros oídos, es porque hay algo que tenemos que aprender.
Hay algo que tenemos que conocer de Jesús.
Pero no estamos enfocándonos, ni prestándonos, ni prestando la atención.
O en otros casos se ha dado también la situación de que la gente no le pone
atención porque el que se lo habla no es famoso.
Y eso es un problema.
Porque a veces las personas no ven la verdad detrás de las cosas.
La gente ve si hay una fama detrás de las cosas.
Una persona le puede estar diciendo a otra persona, mire, busque orar, lee la Biblia,
aprende la palabra de Dios.
Y no le cree porque tal vez, ah, porque él no tiene una iglesia,
porque él no tiene muchos miembros, porque no le creen.
De repente aparece un predicador famoso en YouTube o en Internet, que se yo.
Y repite las mismas cosas que la otra persona que tal vez no tiene una gran
iglesia, que no tiene, tal vez no es muy conocido, ni mundialmente, ni local.
Y dice las mismas palabras.
Y de repente viene la otra persona, mire hermano lo que acabo de encontrar,
que este predicador dice que hay que orar, hay que leer, y que hay que tal cosa,
y yo lo voy a hacer.
Pero no es lo mismo que le dijeron el otro predicador, pues.
La otra persona que tal vez no era conocida, la otra
persona que tal vez no era conocido mundialmente o famoso.
Es lo mismo que el otro.
A no ser que lo que pasa es que él es ungido de Dios.
Pero Dios envió a este varón para decirle a usted que ora y que lea.
Después de muchos años sale este otro varón diciendo lo mismo.
En pocas palabras, era una verdad de parte de Dios.
Pero usted no está creyendo a la verdad de Jesús.
Usted está creyendo a esta persona famosa, porque es famosa.
¿Qué es lo que pasa?
Que a veces nosotros tenemos eso.
Le creemos a la gente porque es famosa, no porque sea verdad.
Entonces este predicador puede lanzarse inclusive
algo que es mentira, y la gente lo cree.
Porque le dice, ah de plano, porque es él.
Y ya no ver si realmente es verdad o no.
Y a veces de repente sale y mire, es que es lo que dijo el hermano, y eso no es así.
Ah, y usted quién es para decir si él es X o Y persona.
Entonces, ¿qué quiero entender con esto?
De que nosotros debemos ir en busca de la verdad, atender y ver realmente la verdad,
enfocarnos en las enseñanzas que Jesús nos está dando por medio de otras personas.
Porque en este caso vemos como Dios Padre usa a Jesús para tragar el mensaje.
Por eso Jesús dice, miren, lo que yo digo viene del Padre.
O sea, yo no me lo estoy inventando.
¿Por qué no me creen?
Y si no me creen, crean las obras que yo estoy haciendo.
Porque estas obras vienen del Padre.
Y lo que yo digo viene del Padre.
Entonces a veces las personas independientes, por eso que es importante
nosotros que nos enfoquemos a escuchar y a ver si lo que se nos está predicando o se
nos está diciendo es verdadero,
independientemente por la fama de la persona.
Todo lo que se tiene que verificar, tiene
que ver si es verdad lo que se está diciendo.
Puede ser que Dios se esté enviando a alguien a darnos un mensaje, pero nosotros
ignorarlo, menospreciarlo, porque como no es famoso, ¿qué fue lo peor?
Tiene que ser lo mismo que pasó con Jesús.
Cuando Jesús dice, ustedes andan buscando a alguien con
vestiduras reales, ellos están en los palacios, no acá.
Entonces vemos que la predicación que se escucha, o que se está transmitiendo,
no estamos prestando la atención bajo el conocimiento de Cristo.
Se le pone atención por fama, se le pone atención por muchas otras cosas,
o simplemente no se le pone atención, no se le presta la debida importancia,
o alguna otra multitud de cosas que a veces nosotros nos distraemos, etc.
Y necesitamos realmente prestar atención, porque
o sino se nos van a pasar los años prácticamente.
Si Cristo no viene, obviamente, ¿verdad?
Y lastimosamente no vamos a llegar a conocer a Jesús,
cuando Jesús ya tiene muchas cosas preparadas para nosotros.
Bellezas en comunión, en intimidad, en fidelidad, ¿verdad?
Para que nosotros las experimentemos y las demos a conocer a muchas personas.
Pero esta falta de comunión, esta falta de diligencia, de entrega, sólo está
provocando de que yo no crea y que otros no crean.
Por eso fue lo que prácticamente pasó con los fariseos.
Jesús les dijo, Ustedes se les ha dado la llave del
conocimiento, y ustedes no entran ni dejan entrar.
Entonces, si yo no busco, si yo no busco bien a Jesús, si yo no realmente no me
entrego al conocimiento de Él, y al entender a Él y su doctrina,
obviamente yo voy a ser un estorbo para otros.
Porque yo soy una fuente para darlo a conocer, no a
una persona, no a dos, sino que a varias personas.
Entonces, si yo no lo hago, voy a ser nada más un obstáculo para muchos.
Pero si yo conozco a Jesús, me enfoco en Jesús, y realmente dispongo mi corazón a
Jesús, voy a poder hacer un canal para dar a
conocer a muchos el mensaje correcto de Jesucristo.
Entonces, vamos a orar, pero también necesito que nosotros reflexionemos si
realmente el tiempo que hemos estado oyendo el
mensaje de Jesús, lo hemos estado aprovechando.
El tiempo que hemos estado escuchando la palabra del Señor
Jesús, realmente lo hemos estado asimilando de buena manera.
Le hemos dedicado el tiempo debido, porque si no es una reprensión para nosotros.
¿Por qué?
Y si es algo tan sencillo que nosotros podemos examinar, hagamos de cuenta esto.
Que a veces también yo lo he hecho, ¿verdad?
Hagámonos una pregunta muy sencilla.
¿Quién es Jesús?
Anotémosle una hoja y expresemos quién es Jesús.
No de una manera tal vez numérica como, ah, Jesús es el Cordero de Dios,
el Pan de Vida, como que ya fuera algo de memoria, como si fuera una receta.
Si no expresémoslo, si a nosotros nos tocara predicar hoy de quién es Jesús,
no pongamos aquella cosa de, hermano, hay que hablar de los atributos.
No.
Si realmente nosotros tuviéramos un tiempo para
hablar, ¿qué tanto tiempo hablaríamos de Jesús?
¿Nos quedaríamos cortos en el mensaje?
¿Seríamos precisos en hablar de él?
Inclusive, a veces, últimamente, y con esto voy a terminar, cuando he
hablado a veces del Cristo, o sea, del Mesías,
yo a veces pregunto, ¿quién es el Cristo?
Y las personas a veces no saben contestar quién es el Cristo.
Ah, Cristo es el Mesías.
Por ejemplo, Cristo es el Ungido de Dios.
Ah, Cristo es el que va a venir.
¿Pero quién es?
O sea, ¿por qué a Jesús se le llama el Cristo?
¿Qué significa Cristo?
Y a veces obviamente hay sinónimos como Cristo, Mesías y el Ungido que significan
prácticamente lo mismo en diferentes idiomas.
Pero en nuestra perspectiva, nosotros como creyentes que hemos estado en Cristo,
o sea, que entramos por primera vez al Evangelio, no
tenemos concebido muy bien qué significa el Cristo.
Que las personas que pueden ser de índole judío pueden tener más asimilado qué
significa Cristo porque a ellos se les ha buscado enseñar y esperar en él,
en el Cristo.
Por eso que vemos muchas, por ejemplo, el caso de Pablo cuando dice que por medio
de las Escrituras indicaba quién era el Cristo.
Ellos usaron el Antiguo Testamento para indicar quién era el Cristo y que
verificaron por medio de las Escrituras quién era Cristo.
Entonces nosotros a veces no sabemos qué significa que Él era Cristo.
Ya por defecto decimos Jesucristo.
Ah, Jesucristo es Dios.
Sí, pero... ¿qué impacto tiene realmente que es el nombre Cristo?
Y a veces nosotros no sabemos contestar eso.
Sabemos lo que a veces pasa mucho.
A veces son los frutos del Espíritu, a veces
son los dones, pero ¿sabemos describir a Cristo?
¿Qué relación tiene Cristo con las doctrinas que ha venido a dar?
Etcétera.
Entonces puede ser que nos quedemos cortos, puede
ser que nos quedemos debiendo por así decirlo.
Y eso va a llevar a nuestra falta de escuchar
activamente o enfocadamente en Jesucristo.
Sí, tenemos la Biblia, pero también tenemos que ver si hay un predicador que
no está brindándonos también la información de Cristo, tendríamos que
buscar realmente personas que nos puedan estar predicando de Cristo efectivamente.
Aquí ya es otra cuestión, no solo enfocado en la responsabilidad nuestra,
sino también en alguien que puede estar predicándonos.
Pero también, si en dado caso estamos en una congregación y Dios nos impone o nos
impulsa a orar también por eso, Señor, ayuda a que el predicador predique de ti.
Porque tampoco vamos a dejar tirado algo que Dios no nos diga que lo hayamos tirado.
Entonces debemos buscar nosotros también ser ayudas, ser
intercesores para que Dios pueda obrar en otras personas.
Ahí está, se quedó.
Entonces, vamos a orar para finalizar y que Señor Jesús
nos ayude también para que pueda ayudar a otras personas.
Como mencionamos, nosotros estamos en ciertas congregaciones, podemos orar para
interceder por otros para que Dios haga la obra en la vida de ellos.
Para que puedan hablar de Jesús, para que nosotros aprendamos de Jesús.
Entonces, vamos a orar.
Conforme a tu palabra, conforme a tu justicia, conforme a tu verdad.
Dirígenos hoy, Padre, para poder conocer de ti, de tu amor, de tu fidelidad,
porque queremos conocer de Jesús.
Perdónanos porque a veces hemos estado tanto tiempo escuchando acerca de temas,
pero no enfocándolos en Jesús y no aprovechando el conocimiento de Cristo.
Ayúdanos hoy, Padre eterno, para conocer de ti, aprender de ti y vivir para ti.
Perdóname nuestra carencia y nuestra falta de aprendizaje.
Y también ayuda a los ministros y predicadores
para que prediquen de ti de una manera efectiva.
Te agradecemos hoy, amado Padre y Pastor, por todo
lo que estás haciendo y harás en nuestras vidas.
Provée de tu revelación y sabiduría a los hermanos en Cristo
y también a todos aquellos que necesitan conocer de ti.
Ayúdanos a aplicar toda la enseñanza bajo el ejemplo de Cristo y no ver a un Jesús
divorciado de la doctrina, sino que la doctrina y él son
uno mismo, así como el Padre y Jesucristo eran uno mismo.
Ayúdanos, por favor, Padre, a tener tu palabra, tu favor y tu verdad.
Queremos amarte, glorificarte y ensalzarte hasta
lo sumo para la alabanza de la gloria de tu gracia.
Te agradecemos en el nombre de tu Hijo Jesucristo.
Amén y Amén.
Vamos a orar por las personas que quieran aceptar a
Jesús como Señor y Salvador o quieran reconciliar con Él.
Padre, venimos hoy delante de ti para arrepentir de nuestros pecados,
para confesar y reconciliar contigo, para declararte como Señor y Salvador y
para glorificarte eternamente y para siempre.
Te agradecemos, Señor, por tu gran favor, por tu gran fidelidad, por tu gran bondad
y para que nuestro corazón se regocije en tu salvación.
Gracias te damos por este gran amor, por tu presencia, por tu fidelidad y tu bondad.
Llévanos al arrepentimiento, llévanos hacia la fidelidad.
Declaramos que no nosotros o que van a nosotros sino tu nombre sea la gloria.
Y venimos hoy arrepintiéndonos, confesando a Jesús como Señor y Salvador y
que tú lo has resucitado dentro de los muertos y que sólo mediante Jesús tenemos
una reconciliación contigo y una bondad contigo.
Te agradecemos por todo lo que has hecho y harás, Padre
Eterno, en el nombre de tu bello y precioso Hijo Jesucristo.
Ayúdanos a ser bautizados en agua, bautizados con tu Espíritu Santo y
participar en la Santa Cena en el nombre de Jesús, Amado Padre, a mí y a mí.
Y por último, vamos a orar por las diferentes necesidades.
Como dice la Palabra de mi Dios, pues suplirá todas vuestras necesidades
conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús Señor Nuestro.
Dios y Padre, venimos hoy delante de ti para pedir
por las diferentes necesidades que están en tu pueblo.
Atienda sus oraciones, escúchalas.
Pedimos hoy de tu Espíritu Santo.
Queremos hoy enfocarnos en ti, vivir para ti y anhelarte a ti, Señor Jesús.
Te damos la gloria y la honra.
Pedimos que Guatemala entre en arrepentimiento para salvación,
que guardes la niñez, guardes todo delito, pecado de este país, de todo cartel,
terrorismo, ideología y también, Señor Jesús, de todo terrorismo y maras.
También pedimos que nuestro corazón se alegre en tu
salvación y que nuestro corazón se dedique a ti, Señor.
Te lo agradecemos y te bendecimos eternamente y para siempre.
Guardes la vida del huérfano, la anciana y la anciana, al padre y al madre soltero.
También pedimos por aquí a las personas que tienen diferentes necesidades,
tanto espirituales como materiales, y que tú te glorifiques sobre sus vidas.
En el nombre de Jesús damos las gracias por todo, amado Padre, Señor y Salvador.
En el nombre de tu bello y precioso Hijo Jesucristo, glorifícate y bendice a cada
uno conforme a tu misericordia y a tu fidelidad y a tu verdad.
Grande es tu nombre de tres naciones.
Bendito eres Dios de Israel.
Entregamos este tiempo para tu gloria y honra.
En Cristo Jesús, amado Padre, amén.
Amén.