Bendiciones a todos en Cristo Jesús, Dios bendito, que lo guarden de verdad,
que el amor de Dios sobreabunde en sus corazones y que
los ayude a estar rectamente delante de su presencia.
Estamos el día de hoy 10 de mayo del 2026, a las 12.34 aproximadamente.
El día de hoy pues, como bien sabemos, hemos venido hablando sobre el aprendizaje
y la doctrina y una de las cosas que vamos a empezar a enfatizar ahora, porque ya
hemos hablado de varios temas sobre el oír la palabra
del Señor o cómo aprender a escuchar la palabra de Dios.
Hemos visto varios temas, creo que casi 20 tal vez por ahí.
Pero ahora vamos a comenzar a hablar acerca de la
meditación de la palabra o meditar en la doctrina.
Claramente hay que aclarar ciertos temas con meditar, porque no estamos hablando de
meditar en el sentido de vaciar la mente y estar como que en un estado, como algunos
se ponen en cierta posición y sin pensar nada, sino que también la Biblia muestra
qué significa para Dios meditar, no en el sentido budista u otra línea,
sino que Dios especifica qué significa para
él meditar y cuál obviamente su importancia.
Entonces primero vamos a hablar hoy de la importancia de meditar para luego
adentrarnos en aprender sobre meditar en la palabra o en este caso meditar en la
doctrina, ya que tiene su valor o su importancia,
por así decirlo, lo que esto representa.
Y claramente también entiendo que la meditar tal vez no es muy popular o muy
conocido o se puede suponer que se hace, pero sí
requiere de alguna manera un énfasis que debemos colocar.
Entonces vamos a orar para entregarnos a hablar de este tema con la ayuda del Señor.
Para ello nos gustan las gracias por tu misericordia, por tu fidelidad,
por tu bondad, porque has sido bueno con nosotros amigo y pastor.
Queremos hoy serte fieles y entregarnos a aprender acerca de ti.
Queremos ser fieles a ti, queremos adorarte a ti, queremos estar preparados
para la venida de Cristo y abundar en misericordia para dar gloria a tu nombre.
Ayúdanos hoy, Señor Jesús, para que nuestro corazón se alegre en tu salvación
y podamos ser sostenidos y fortalecidos en ti.
Queremos hoy que nuestro corazón se alegre en ti, te adore
a ti y que podamos ser fieles a tu nombre, Señor Jesucristo.
Abre nuestro entendimiento para comprender las Escrituras y que podemos ser fieles a
ti con un corazón sincero para la alabanza de la gloria de tu gracia.
A ti gloria, honra, honor y poder por los siglos de los siglos.
Amado Padre.
Amén y Amén.
Declaramos que no a nosotros oh Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre sea la gloria.
Por tu misericordia, por tu fidelidad, porque tú nos has hecho y no nosotros,
a nosotros mismos.
Bendito eres eternamente y para siempre.
Amado Padre.
Amén y Amén.
Muy bien, listo.
Muy bien, entonces vamos a comenzar ahora.
Entonces, como hemos hablado o lo que siempre hemos estado mencionando del
motivo de este tema, ya que este tiene una línea de
seguimiento, nos hemos enfatizado en Timoteo ahora.
Porque en Timoteo la idea es imitar también a Timoteo.
Desde ahí partimos lo que hace dos años, porque Pablo envía a Timoteo.
A la iglesia de Éfeso.
Y escoge a Timoteo porque es una persona que sigue la misma doctrina, mismo sentir
que Pablo, pero también del otro lado, es decir, en Éfeso se están introduciendo
ciertas falsas doctrinas y ciertas situaciones que no son correctas.
Y de alguna manera, Timoteo tiene, por así decirlo, que combatir no
necesariamente con chacos o con un sentido de karate, sino que está combatir en el
sentido de la fe por medio de la palabra de verdad.
Entonces él es enviado por el espíritu y por la convicción de Pablo.
Y eso nos habla a nosotros de dos enfoques.
Uno, de que nosotros necesitamos aprender la doctrina de Dios.
Si no la estamos aprendiendo, vamos a estar propensos a ser engañados por el enemigo.
Por otro lado, si nosotros nos fortalecemos en la doctrina y en la verdad
de Dios, podemos edificar a otros y, por así decirlo,
que Dios nos pueda usar para sacarlos del error.
Siempre en la dirección de Dios, pero obviamente no por un sentir propio de
llevarnos la de héroes, sino porque el Espíritu envía.
Así como Dios Padre envió a Jesucristo, también
el mismo Espíritu nos enviará a nosotros.
Así como el Espíritu envió a Pablo y Bernabé en Hechos 3.
Entonces tenemos una fidelidad que hay que cumplir, que obviamente la idea de estar
preparados para aprender la doctrina no sólo significa de saberla, sino que
obviamente el aplicarla nos lleva a estar preparados con vestiduras sin tacha y sin
mancha para la venida de Cristo Jesús, que es una de las cosas que se le
mencionan a la iglesia de Sardis en Apocalipsis 3, cuando le dice que sus
vestiduras no están correctas, o sea, no están
limpias, y que recuerde lo que han aprendido.
¿Para qué?
Para limpiar sus vestiduras, porque no sea que él
venga como ladrón en la noche y no sepa cuándo vino.
Entonces la idea de la doctrina no es sólo saberme y un conjunto teológico o un
pensumn de estudio para poner mi cartón pegado a una pared, sino que sirve para
aplicar la palabra y consagrarme para la venida de Cristo Jesús.
Muy bien, entonces basado en eso, hemos estado tomando versículos base que
es oír y hacer, Mateo 7, 24, 27, que Jesús nos habla
de que debemos oír la palabra y vivir la palabra.
Dos, conocer bien la verdad.
¿Qué significa?
Que hay cosas que nosotros conocemos, pero no las conocemos bien, no las sabemos bien.
Y es necesario que conozcamos bien la verdad.
Lucas capítulo 1, el 1 al 4.
Luego venimos con la preparación y con el aprendizaje.
Entonces, ¿por qué hablamos de preparación y aprendizaje?
Esto está en Edras 7 días, siempre lo leemos.
Hedras 7 días dice, porque Edras había preparado su corazón para inquirir la ley
de Jehová y para cumplirla y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.
Entonces, hemos hablado que inquirir hace una referencia a aprender.
¿Por qué?
Porque inquirir es aprender por medio de preguntas, pero obviamente también nos
habla de aprender la palabra de Dios, que inclusive en algunos...
por ejemplo, creo que la versión de las Américas habla sobre estudiar.
En algunas otras traducciones dice escudriñar.
Es decir, que cada traducción de la Biblia le da un enfoque, ya sea de inquirir,
aprender, escudriñar, estudiar.
Pero llegamos al mismo punto.
Es un aprendizaje sobre la palabra del Señor.
Y obviamente eso lleva ¿para qué?
Para su cumplimiento.
En otras traducciones dice practicar y por último enseñar.
¿Para qué?
Para no caer en el sistema fariseo.
¿Por qué?
Porque en el sistema fariseo se saltaba la parte del cumplimiento o la práctica.
Entonces ellos venían, inquirían y automáticamente enseñaban.
Es decir, no practicaban, no cumplían, no vivían.
Y es algo que nosotros queremos, de alguna manera, remarcar para evitar la
doctrina, la levadura farisea o la doctrina farisea, que era la hipocresía.
Pueden tener bien una estructura doctrinal, pero no vivir la palabra de
verdad, que era lo que hacían los fariseos.
Jesús mismo lo dijo.
Hagan todo lo que ellos dicen, pero no hagan lo que ellos hacen.
Es decir, tenían un buen sistema doctrinal, una buena estructura,
una buena teología, un buen sistema de escuela dominical, por poner un ejemplo,
pero no vivían lo que predicaban y enseñaban.
Entonces nosotros tenemos que enfatizar en ver cómo vivir.
Muy bien.
Ahora voy a entrarme a hablar de lo que es el tema de hoy, que es la importancia de
meditar en la palabra, pero también vamos a ver qué es meditar.
Voy a utilizar ahorita la palabra que vamos a utilizar, porque vamos a leer
Josué 1, del 6 al 9, y aquí se utiliza la palabra que es
haga, que es la que se utiliza para meditar, que es la 1897.
Dice que la raíz primaria comparece de yagih, que es
murmurar en placer o ira, por implicación meditar.
Se ha traducido como gemir, hablar, imaginar, lastimeramente, meditar,
pensar, proferir, pronunciar, quejar, responder, rugir, susurrar.
Esa es la palabra que se usa para meditar.
Y en la RAE meditar significa pensar atentamente y detenidamente sobre algo.
Por ejemplo, has meditado tu decisión.
Sinónimos pensar, reflexionar, cavilar, discurrir, especular,
razonar, elucubrar, analizar, recapacitar.
Dos, reflexionar interiormente sobre un tema religioso, espiritual o moral.
Y tres, hacer meditación prácticamente a lo corporal.
Entonces, primero quiero mencionar, estoy aclarando la
parte que es meditar para comenzar a hablar de ello.
Y aquí es donde entra la aclaración, ¿verdad?
Dependiendo también nosotros qué fuente utilicemos para entender qué es meditar,
así vamos a obtener la información.
Por ejemplo, si yo pongo actualmente en Google y pongo meditar definición,
va a darme una definición sobre la meditación, por ejemplo, budista.
Habla de, por ejemplo, entrar en un estado de relajación con mi mente en blanco.
A veces da ese sentido y a veces las personas cuando hablamos de meditar están
automáticamente pensando en vaciar la mente.
Inclusive para un mismo creyente puede ser que si yo hablo de meditar, la persona
puede pensar que nos estamos refiriendo a la meditación que pueden hacer ciertas
culturas orientales, pero no es la manera que la Biblia lo menciona.
Inclusive acá en la definición de la RAE habla de pensar atentamente, es decir,
que meditar no es pensar que aquí entra el otro detalle.
Cuando las personas hablamos de meditar, la
persona piensa que meditar es pensar y no es así.
No es lo mismo pensar que meditar.
Por eso aquí dice pensar y le agrega algo atentamente.
Pensar atentamente, es decir, que meditar no es pensar.
Meditar es pensar atentamente y detenidamente sobre algo.
No es sólo tener un pensamiento.
Menciono esto porque cuando las personas piensan automáticamente, cuando viven el
Evangelio, que ya meditan en la palabra, pero no están meditando, están pensando.
Es decir, que el Espíritu Santo les puede traer un
pensamiento y pueden decir, ala, qué bonito este pensamiento.
Y un par de minutos ya se desapareció, ya dejaron
de pensar y se pusieron a pensar en otra cosa.
Pero no fue que meditaran en ello, no fue que lo consideraran, que se
pusieran detenidamente a pensar en ello, sino que lo vieron como algo bonito que
vino y se detuvieron un momento y cambiaron a otro pensamiento.
Entonces, no es eso meditar.
Eso se llama pensar.
Por eso estoy haciendo la aclaración entre meditar y pensar.
Y también que meditar no es como el sistema oriental de poner la mente en
blanco, de ponerse en una posición física en un sentido.
Y a eso le llama meditar.
Entonces, aquí estamos aclarando.
Meditar es pensar atentamente y detenidamente sobre algo.
Y aquí dice, has meditado tu decisión.
Sinónimos otra vez.
Pensar, reflexionar, cavilar, discutir, especular, razonar, recapacitar,
analizar, elucubrar.
Muy bien.
Entonces, si nos damos cuenta, hay una fuerza
en el sentido de lo que puede ser pensar.
Es como que le diéramos más empuje.
Muy bien.
Ahora vemos acá el versículo que quiero considerar como tal vez principal para la
parte de la importancia de meditar en la palabra.
Y no solo voy a considerar, por así decirlo, el versículo de Josué 1.
8, sino el contexto de Josué 1.8, por lo que Dios envía a Josué a hacer.
Vamos a leer acá Josué 1, capítulo 1, del 6 al 9, dice.
Sé fuerte y valiente, porque tú darás a este pueblo
posesión de la tierra que juré a sus padres que les daría.
7.
Solamente sé fuerte y muy valiente.
Cuídate de cumplir toda la ley de Moisés, mi siervo te mandó.
No te desvíes de ella, ni a la derecha ni a la
izquierda, para que tengas éxito donde quiera que vayas.
8.
Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche
para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito,
porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.
9.
No te lo he ordenado yo.
Sé fuerte y valiente.
No temas ni te acobardes, porque el señor tu
Dios estará contigo donde quiera que vayas.
Este es el pasaje de Josué 1, del 6 al 9.
Vuelvo y repito.
El punto acá, yo podría haberme enfocado solamente en Josué 1, 8.
Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche.
Pero en el contexto es muy importante porque constantemente nosotros utilizamos
los pasajes de, por ejemplo acá, el 7.
Solamente sé fuerte y muy valiente.
Es algo muy constante que las personas mencionan de Josué.
Es que Dios nos ha pedido que seamos fuertes y valientes.
Y de alguna manera está bien que tengamos eso.
También en el contexto de Josué, vemos que Dios le está
diciendo a Josué que él va a estar en lugar de Moisés.
Que así como estuvo con Moisés, así estará con él.
Pero le pide que se esfuerce y sea valiente.
Entonces si nos damos cuenta que hay como un
sándwich del versículo 6 y 7 y el versículo 9.
En ambos casos se habla de que se esfuerce y sea valiente.
En los dos.
Solo te pido que te esfuerces y seas valiente.
Y en el 9 también te recuerdo que te esfuerces y seas valiente.
Pero el punto central de lo que es la característica para lograr algo.
Porque una cosa es que me diga a mí, esfuerzate y sea valiente.
Y otra cosa es que me expliquen a mí cómo lograrlo.
Porque claramente Josué va a entrar en batallas, en directrices,
en muchas cosas que antes las tenía asignadas a Moisés.
Pero que ahora pasan a cargo de Josué.
Entonces Dios le está dando una exhortación a Josué,
pero también le está dando una enseñanza a Josué.
Que no es lo mismo que alguien mirar, ánimo,
bravo, seguir adelante, echarle ganas.
Como cuando uno va a un partido de básquetbol o de
fútbol o inclusive le toca a uno seguir un examen.
Que uno diga, mira, tú puedes, yo sé que tú puedes, desde aquí te estamos apoyando.
A que alguien venga y sepa qué examen voy a tener, ya sea de matemática,
física o qué sé yo, de programación o alguna otra cosa.
Y él se siente conmigo y me comience a enseñar para que yo logre cumplir eso.
Que no solo me puede estar apoyando y que tú puedes darle, echarle ganas,
sino que también, mira, ya te enseñé algo.
Y ahí es donde quiero remarcar la parte de Josué, porque
ciertamente está en el ámbito de fuertes y valientes.
Y también de que para que él pueda alcanzar este sentido e inclusive en qué
ser fuerte y valiente, porque también ese es el enfoque, ¿verdad?
En qué ser fuerte y valiente.
Ahí es donde recae el pasaje en versículo 8,
porque también la advertencia está en el 7.
Cuídate de cumplir todas las leyes de Moisés, mi siervo te mandó.
No te debían de ella, ni a la derecha ni a la
izquierda, para que tengas éxito donde quiera que vayas.
Entonces, aquí están las, por así decirlo, la
exhortación, el ánimo, también como que la advertencia.
Pero en el 8 ya nos indican qué debemos hacer para cumplir ambas cosas,
la exhortación y el hecho de no desviarnos.
Nos están dando la clave para que nosotros alcancemos aquello que Dios nos dice,
es fuerte y valiente y no te desvíes.
Y vamos a volver a leer el versículo 8.
Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y
noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito,
porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.
Entonces voy a comenzar desde la última parte, dice, porque entonces, cuando se
habla de porque entonces, es una conclusión de la situación.
Harás prosperar tu camino y tendrás éxito.
Nos están dando la finalización.
Es como cuando yo estaba niño, a mí me decían.
Si usted estudia y se gradúa en la universidad, va
a tener un buen trabajo y va a tener una mejor vida.
Entonces la idea es tener una mejor vida o una vida estable.
Entonces a uno le están diciendo el final y claramente para alcanzar ese final hay
que estudiar en la universidad y otras cosas que uno le pueden decir de niño.
Entonces aquí habla de qué?
Porque entonces la conclusión de algo harás prosperar tu camino.
Cuál es que tengo que hacer yo para alcanzar
esta prosperidad de camino y tener éxito?
Tengo que hacer lo que aquí dice este libro de la ley no se apartará de tu boca.
Este libro de la ley no se debe apartar de mi boca.
La pregunta es cómo puedo lograr que el libro de la ley no se aparte de mi boca?
Este es el inicio.
Entonces el inicio tiene un final.
El inicio es que no se aparte de mi boca el libro de la ley.
Y el final o la consecuencia es que prospere mi camino y tenga éxito.
Pero este inicio me dice cómo hacerlo.
Dice sino que meditarás en la ley.
Meditarás en el día y noche.
En qué?
En la ley de Dios.
Meditarás para qué?
Para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito,
porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.
Lo interesante de esto es de que Dios no le dice a José estudia la ley.
No dice que estudie, no le dice lee la ley, tampoco le dice que lea.
No le dice tampoco guarda la ley.
Tampoco le dice escucha la ley.
Está tomando algo muy específico que es meditar.
No está diciendo estudiar.
Vuelvo y repito.
No está diciendo vayan y se métanse a un curso de teología.
No está diciendo vayan y escudriñen las escrituras
o investiguen o mediten o inquieran o transcriban.
Cualquier cosa no la está diciendo.
El énfasis que está diciendo Dios mismo es
mediten en la ley de Jehová de día y de noche.
Vuelvo y repito.
No está diciendo estudien.
No está diciendo escudriñen o investiguen o analicen o saquen una tesis.
Está diciendo meditar específicamente y también en qué tiempo hacerlo.
En día y de noche.
¿Por qué estoy enfatizando en esto?
Porque regularmente en nuestro sistema espiritual, en el sentido de las iglesias,
los seminarios de teología o en escuelas dominicales, en muchos casos, inclusive en
video de YouTube y también predicadores que desde el
púlpito hablan, la meditación no es algo que se hable mucho.
El mayor ecosistema de predicaciones se basan
en estudiar y escudriñar las escrituras.
Es muy común que las personas desde el púlpito hablen y digan hermano,
escudriñe las escrituras o hermano, estudie la palabra del Señor.
Inclusive hay un predicador que es estadounidense.
Que él mismo dice, miren hermanos, estudien ocho horas la escritura,
dice él verdad, o cinco horas la escritura.
Entonces él qué está haciendo?
Está enfatizando para que la persona estudie la
palabra, para que la persona escudriñe las escrituras.
Estoy diciendo que eso sea malo?
No, no estoy diciendo que sea malo.
Lo que quiero dar a entender es de que hay un énfasis en algo, pero el énfasis que le
está dando Dios Padre a Josué es que medite, no que estudie.
Interesantemente también la palabra enfatiza
más en meditar que en estudiar y que en leer.
Y le estoy tratando de dar este énfasis por la parte de la importancia de meditar.
Por lo mismo, porque no escuchamos mucho acerca de meditar, pero sí sobre leer o
sobre estudiar, inclusive sobre el hecho de que
nosotros debemos ir a escuchar a predicadores.
A veces se puede decir del púlpito, hermano,
venga a la iglesia a escuchar la palabra.
Hermano, escucha predicadores de sana doctrina.
Entonces vemos que hay énfasis en estudiar, en leer y en estudiar,
pero no en necesariamente meditar.
Inclusive hace un par de años había visto una persona que sacó un libro acerca de
recuperar el arte de meditar en la palabra de Dios.
Así se llamaba el libro o se llamaba.
Y hay algunos otros predicadores como Twozer
o algunos otros, creo que también John Piper.
Que han hecho una idea de volver a recobrar el meditar en las escrituras.
Es decir, que prácticamente es una doctrina que no se le ha puesto mucha importancia.
Inclusive podría mencionar que la lectura de la
palabra tampoco se le ha puesto mucha importancia.
¿Por qué?
Porque a veces se habla mucho, o he escuchado mucho a veces en Internet,
en YouTube, diciendo hermano no lea la palabra.
La palabra no se lee, la palabra se estudia.
Entonces le están quitando el lugar a una doctrina que debe aprender a fortalecerse.
Porque así como se ha fortalecido el estudio de la escritura en el sentido de
que utilizan la hermenéutica, la homilética, la exégesis.
Porque se han enfatizado en esa idea de
estudiar y cómo estudiar de una manera adecuada.
Y han generado métodos y han establecido reglas, un montón de cosas.
Pero las otras situaciones como la lectura o el meditar no se han enfatizado en ello.
Cuando si leemos este pasaje que está aquí de Josué, vemos cómo Dios está enfatizando
completamente en la idea de meditar más que en estudiar.
Y es algo que nosotros tenemos que, en este caso, aprender a entender su
importancia y también en saber cómo aplicarlo.
Porque si nos damos cuenta, aquí específicamente nos dice qué va a pasar si
una persona medita en la palabra de día y de noche.
Dice que prosperará su camino y tendrá éxito.
Claramente este no es un versículo único.
También si leemos Salmos capítulo 1, el 1 al 3 dice, versículo 1.
Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos,
ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los
escarnecedores, sino que en la ley del Señor está
su deleite y en su ley medita de día y de noche.
3 Será como árbol plantado junto a corrientes de agua que da su fruto a su
tiempo y su hoja no cae, perdón, su hoja no
se marchita, en todo lo que hace prosperará.
Entonces aquí vuelven a hacer una repetición de
lo que estamos mencionando acá, del inicio y fin.
¿El inicio cuál es?
Sino que en la ley del Señor se deleita y su ley medita de día y de noche.
Es lo mismo que dice Josué, pero dice Josué capítulo 1, ¿verdad?
¿Y luego qué dice?
Y prosperará.
¿Qué dice Josué 1.8?
Lo mismo, sino que medita.
¿Y qué dice Salmo 1.2?
Sino que en la ley medita de día y noche.
¿Y cuál es el final de ambos?
Prosperará, tanto en Josué como en Salmos.
Nos habla de un final.
¿Y cuál es el intermedio?
¿Cuál es, si queremos llamarlo, el método o
la doctrina que nos va a ayudar a alcanzarlo?
Meditar.
Y claramente, cuando utilizamos esto y lo aplicamos en Cristo Jesús, nos vamos a dar
cuenta de que aquí está hablando de Cristo.
Y obviamente también nos habla de que si alguien medita
en la palabra, va a evitar las acciones del versículo 1.
¿Por qué dice?
Cuán bienaventurado es el hombre que no anda en el consejo de los impíos,
ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la ciudad
escarnecedora, sino que en la ley de Jehová está
su deleite y medita en ello de día y de noche.
Es decir, que para evitar el versículo de Salmo
1.1, hay que entrar en la práctica del Salmo 1.2.
Y claramente, esta bienaventuranza la adquiere Jesús.
Dice cuán bienaventurado es el hombre que no anduvo en consejo.
Entonces, ¿quién es este hombre bienaventurado?
Jesucristo.
¿Por qué?
Porque Jesucristo dice fue como un árbol plantado junto a corrientes de agua,
que dio su fruto a su tiempo y su hoja no se marchitó y todo lo que hizo prosperó.
Pregunto, ¿Jesús todo lo que hizo prosperó?
Sí.
¿Cómo hago yo para imitar a Jesús?
Porque hemos hablado desde la mañana del hecho de imitar a Jesús, ¿verdad?
Entonces, ¿cómo hago yo para imitar a Jesús?
Veo lo que él hizo y yo lo busco hacer o replicar.
Entonces, me estoy dando cuenta de que Jesús meditó en la palabra de día y de
noche, se deleitó en ella y por lo tanto fue como un árbol junto a corrientes de
agua que dio su fruto a su tiempo y todo lo que hizo prosperó.
¿Qué hizo?
Meditó.
Meditó en la palabra.
Porque también sabemos de que Josué, en su transliteración,
significa también Jesús, hasta donde tengo entendido.
Entonces, Jesús, que es un Josué, que es una figura de Jesús, él medita,
se le da el mandamiento de meditar y por lo tanto prospera y tiene éxito.
Eso fue lo que hizo Jesús.
Meditó en la palabra de día y de noche y luego tuvo qué?
Éxito.
Entonces vemos qué gran importancia es meditar en la palabra.
Vuelvo y repito, no estamos hablando de pensar, porque cualquiera puede venir.
Ah, no hermanos, yo pienso en la palabra.
Puede ser que el espíritu le recordó un
versículo, pero no significa que meditó en él.
No significa que le puso la atención y la determinación necesaria a ese verso.
¿Por qué?
Porque o si no, usted prosperará en el camino del Señor.
No prosperar en términos económicos o prosperar en términos de tener una
empresa, sino que estamos hablando de en todo el entorno espiritual que eso
amerita, porque muchas de ellas, hermanos, lo
que pasa es que tengo un buen carro, hermano.
Por eso yo medito bien.
No estamos hablando en términos espirituales.
Jesucristo.
Vemos su realidad espiritual de cómo él vence al enemigo,
cómo vence las tentaciones, cómo no cae en pecado.
¿Cómo lo logra?
Meditando en la palabra de día y noche.
¿Por qué?
Porque el punto del meditar en la palabra, como lo dice Josué
1.8, es para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito.
Ese es el propósito de meditar.
Por eso aquí hay un para, para, para que cuides.
En otras traducciones, por ejemplo, la Reina Valeria 60 dice para que guardes.
Todo lo que está escrito o decir que la idea de meditar
es para saber cómo poner en práctica la palabra.
El meditar es para que uno pueda venir y aplicar lo que Dios nos ha dicho,
cómo llevarlo a la práctica, porque ese es el mayor problema que todos nosotros
tenemos o la mayoría de nosotros tenemos para no caer en absolutos.
No sabemos cómo poner en práctica la palabra y el meditar en ella nos ayuda a
saber cómo ponerla en práctica, no para que se queden en sistemas
teóricos, sino que en ver realmente cómo yo puedo practicar las escrituras.
Y también me dice a mí el final.
Entonces, si yo no estoy prosperando en mi camino
y no estoy teniendo éxito, la respuesta es clara.
No estoy meditando en una palabra.
Pues aquí está claro, aquí está definiéndonos
bien la escritura, qué es lo que va a pasar.
Es cuando hablamos acerca de Colosenses, capítulo uno, cuando el mismo apóstol
Pablo dice y que por eso nosotros oramos para que ustedes tengan sabiduría y
comprensión espiritual, para que anden como es digno del Señor.
Es decir, que él está orando y sabiendo cómo orar y cuál va a ser el producto o la
finalización o la consecuencia de su oración.
También cuando lo leímos, el mismo Colosenses dice y por eso pedimos que sean
fortalecidos con todo poder en la gloria del Señor,
para que puedan perseverar y tener paciencia con gozo.
Es decir, que si él ora de esa manera, esa es la conclusión de lo que vendrá.
Efesios capítulo uno, versículos diecisiete y dieciocho, dice y por esta
razón yo oro para que Dios les dé un espíritu de sabiduría y revelación
conforme al conocimiento de Dios, para que sean iluminados los ojos de
vuestro entendimiento y conozcan para que han sido llamados.
Lo mismo, sabe que está orando y sabe cuál es su
conclusión o cuál es su consecuencia de esa oración.
Lo mismo está diciendo este pasaje.
¿Cuál es el enfoque?
¿No perder la ley?
¿Qué tengo que hacer?
¿Meditar?
¿Para qué?
¿Para qué guarde?
¿Y cuál es el final?
Prosperar en la ley de Jehová y tener éxito.
En pocas palabras, si no meditamos no vamos a tener eso ahora.
No lo podemos tener, porque aquí nos está diciendo qué hacer.
Y también lo está diciendo Salmo.
Y claramente tenemos un ejemplo y lo queremos llamar así, palpable,
verídico, excepcional, el cual se llama Jesucristo.
Y Jesucristo nos muestra claramente el cumplimiento.
¿Por qué?
Porque las Escrituras nos muestran de que el mismo Jesús pone en práctica la palabra.
El mismo Salmo, y también Hebreo, dice, Señor, he aquí yo vengo,
así como en el libro del rollo está escrito acerca de mí, y yo vengo a ser tu
voluntad, porque no te agradaron sacrificios ni holocaustos.
Entonces quiso Jesús cumplir la palabra.
Eso quiere decir que Jesús cumplió Josué 1.8 y
cumplió el Salmo capítulo 1 del versículo 12 y 3.
Entonces vemos claramente que el éxito, la prosperidad de Jesús fue a causa de
meditar en la Escritura y deleitarse en ella.
Cuando hablamos de prosperidad, ya hemos hablado de eso en su momento, ¿verdad?
No estamos hablando de prosperidad económica, no
estamos hablando de prosperidad material o terrenal.
Estamos hablando de dónde colocamos nuestra esperanza.
En su momento, cuando hablamos de prosperidad, hablamos de que la palabra
viene del latín, que hace referencia a proesperare, o algo así más o menos,
hace referencia a dónde coloqué mi esperanza.
Es decir que si mi esperanza está en ser como Jesús y yo alcanzo eso, yo soy
próspero, porque mi esperanza es ser como Jesús.
Pero como el mundo tiene su esperanza en riquezas o en tener carros, casas,
sueldos, puntos, cuando ellos alcanzan eso,
dice yo soy próspero porque tengo mucho dinero.
¿Por qué?
Porque ahí pusieron su esperanza.
Entonces nuestra esperanza en este campamento, por lo que nosotros entendemos
y conocemos, es alcanzar la imagen de su hijo.
Porque eso es lo que dice Primera de Juan, de que aquel que tiene esta esperanza de
alcanzar a ser como Jesús, se purifica a sí mismo.
Y esta esperanza nos lleva a que nosotros podamos ver a Jesús.
Y cuando veamos a Jesús, vamos a ser como Él es.
Eso lo habla Primera de Juan.
Entonces, si yo coloco mi esperanza en ser como Jesús, lo voy a ver.
Y si yo lo veo, voy a ser como Él.
Entonces, cuando yo esté en ese momento, voy a decir yo soy
próspero, porque ahí puse mi esperanza en ser como Jesús.
Si alguien pone su esperanza en levantar una su empresa multinacional, cuando lo
alcance, él va a ser próspero, porque ahí puso su esperanza.
Si él viene y pone su esperanza en ser un buen cantante, en donde suenan bien todas
las notas, o tocar bien un teclado, cuando lo alcance, esa va a ser su prosperidad.
Pero ¿cuál prosperidad nos habla la Escritura?
La esperanza de ser como Él.
La esperanza de su venida.
La esperanza en Cristo Jesús.
Por eso dice 1 Timoteo 4.1, 1 Timoteo 1.1 Jesucristo, nuestra esperanza.
Si yo espero en Él, mi prosperidad es tenerlo a Él.
Estoy aclarando el término prosperidad, porque de repente alguien puede hacer
caras raras, como que me haya chupado un limón, cuando uno habla de prosperidad.
Pero el punto acá es entender qué es prosperidad para Dios.
La prosperidad que aquí muestra Dios no es la prosperidad bajo nuestro entendimiento.
Entonces claramente Dios quiere que tengamos la plenitud del amor,
como habla Efesios, de toda la magnificencia del amor, en altura,
anchura, longitud y profundidad.
Entonces menciono esto por la importancia de meditar.
Ahora vemos otro versículo.
En el Salmo 119.99 dice Tengo más discernimiento que todos mis maestros,
porque tus testimonios son mi meditación.
Imagínense este, como dirán, este punch, o como diría uno, este punchline,
o este versículo realmente.
O sea, una de las cosas que a veces uno quiere es
poder acercarse lo más rápido posible a Cristo.
Uno lo que desea es poder avanzar, como dice el apóstol Pablo, corriendo como
alcanzando el primer lugar para tener la medalla.
O sea que no vamos corriendo como que lento, o como viendo los pajaritos,
o como viendo los arbolitos.
Vamos enfocados en la meta y buscando correr para
alcanzarlo lo más rápido posible y obtener el primer lugar.
Eso es lo que habla Pablo.
Y aquí nos están dando la clave prácticamente de cómo acelerar,
como por así decirlo, como dice Hebreos 12.1, dice, teniendo en deredor nuestra
tan gran nube testigos, despojémonos de todo peso y de todo pecado y corramos la
carrera que tenemos por delante con paciencia, puesto los ojos en Jesús,
el autor y consumador de la fe, que por el gozo puesto adelante,
él soportó la cruz y menospreció lo propio y
se sentó a la diestra en la majestad de Dios.
Entonces ahí el pasaje nos habla de correr, no de caminar, no de gatear,
no de andar paseando en las veredas de la vida, sino que nos habla de qué?
De correr.
Despojándonos del peso y del pecado que tanto nos asedia,
corramos la carrera con paciencia, puesto los ojos en Jesús.
Cuando habla de paciencia no hablamos de hacerlo lento.
Cuando habla de paciencia significa que van a haber dificultades
y tribulaciones y que aún así tenemos que seguir corriendo.
Y Pablo dice corramos como teniendo el primer lugar, es
decir, si hay gente que va adelante tenemos que rebasarla.
Y aquí dice, y aquí nos está dando la clave, tengo más discernimiento que todos
mis maestros, porque tus testimonios son mi meditación.
Para que él declare esto y que diga que él tiene maestros y que él los rebasó.
Uno cualquiera, uno se puede preguntar, porque obviamente inclusive hay una,
hay un personaje en TikTok que él se encarga prácticamente de entrevistar a
gente millonaria o multimillonaria o billonaria, por así decirlo, y que le
digan la clave de cómo llegó a ser millonario.
A eso se dedica este personaje, ¿verdad?
A decirle, mire, yo sé que usted es millonario, ¿cuánto gana al año?
¿Qué hizo para lograrlo?
¿Qué consejo le da la juventud?
Entonces, obviamente porque ellos alcanzaron algo que no todos alcanzan.
En este caso, este personaje, el Salmo 119, 99, que no sabemos quién,
algunos dicen que es David, pero él está
diciendo algo que puede sorprender a muchos.
Si uno lo mirara y si esta persona acaba de comenzar, lleva un año o dos años y ya
rebasó a muchos pastores, a muchos diáconos, a muchos seminaristas,
a muchos teólogos, ¿cuál es la clave que él logró rebasar a todos estos?
¿Cómo él le hizo para avanzar tan rápido en el Evangelio?
Que es más o menos como le pasó a Watchman y que él, si no estoy mal, creo que en su
libro El Hombre Espiritual, él, no sé si fue en el prólogo, él menciona y
decía muchos me preguntan por qué yo avancé tan rápido, o sea, por qué en tres
años o un poquito más ya saqué este libro y avancé a muchos en el reino, decía él.
Y él decía yo no creo que haya hecho nada espectacular.
Él dice yo creo que esto debería ser lo normal en el Evangelio.
O sea, como que avanzar muy rápido, decía él.
Y de alguna manera, a veces así es.
Lo que pasa que a veces nosotros estamos muy distraídos
en las cosas y por eso que nos volvemos lentos.
Es como cuando hablamos acerca de la levadura.
Que la levadura lo único que hace es ralentizar las cosas.
Por eso que Dios le dijo al pueblo israelí salgan de Egipto sin levadura.
No le coloquen levadura.
¿Por qué?
Porque solo iba a atrasar la salida de Egipto.
Entonces el pecado y otras cosas solo lo que hacen es ralentizarnos.
Entonces mencioné el caso de Wachmaní porque él
obviamente aventajó a muchos en muy poco tiempo.
Entonces uno se podría preguntar que hizo este muchacho o que
hizo este señor o este hermano para poder avanzar tan rápido.
O sea, a todos nosotros nos entra la curiosidad.
Y el hermano, ¿cómo le habrá hecho?
O inclusive cuando uno escucha experiencias de personas
muy dedicadas al Evangelio dice, hermano, ¿qué hizo?
Porque yo tal vez quisiera tener lo mismo.
Entonces uno pide un consejo.
Este personaje del Salmo 119, él está
declarando, miren, yo sé más que todos ellos.
Yo lo rebasé a mis maestros.
Entonces la respuesta es clara.
¿Por qué lo hizo?
Porque tus testimonios son mi meditación.
Él está indicando qué hizo.
O sea, si nos damos cuenta, el punto de la meditación nos está indicando algo muy
importante en nuestra forma de vida diaria.
Cómo alcanzar cosas que nosotros necesitamos.
Esto no lo dice la lectura de la Biblia.
Esto no lo dice el estudio de la palabra.
Esto no lo dice el escuchar las Escrituras.
Son cosas muy diferentes.
Y lo he remarcado en otros videos, porque
regularmente siempre hablamos acerca de dar fruto.
En el sentido de que todo lo que hacemos va a transmitir algo, va a generar algo.
No es como que las cosas siempre van a ser iguales.
Por eso mencionábamos de que una persona que lee va a tener un fruto en algo.
Se le va a manifestar algo.
Por ejemplo, Deuteronomio capítulo 17, 18 al 20 dice
de que el rey se debe sentar y leer todos los días.
Y también dice qué va a pasar cuando lo lea.
Dice y no se volverá altivo sobre sus hermanos.
Aprenderá a temer a Jehová y a guardar la palabra.
Eso es lo que dice.
Pero en ningún momento habla de prosperidad y tener éxito, ni de
acelerarse sobre sus hermanos o de avanzar más rápido.
Eso no lo dice, pero sí indica qué pasa.
También cuando vemos el original en el hebreo, cuando habla acerca de,
pero en el griego, de que leer significa aprender de nuevo.
Y también en el pasaje de 1 Timoteo 4, 13, dice que una de las maneras de esperar
a Cristo en su venida es leyendo las escrituras.
Pero en ningún momento habla de que, por ejemplo, de que leer nos va a ayudar a
acelerar o que leer nos va a ayudar, por
ejemplo, a tener un camino exitoso y próspero.
No lo dice.
Si uno nos vamos a leer acerca del estudio de la palabra, tampoco habla de eso,
que ahorita todavía no lo hemos, no hemos llegado a esa parte del estudio.
Sino que sólo hemos tratado la parte de la lectura y el oír, inclusive el oír.
Cuando uno escucha, cuando hemos hablado del término de la lectura de la palabra,
pero en el oír las escrituras, vemos de que hay pasaje que hemos tocado
varios pasajes, pero ninguno habla acerca de este sentido
de acelerar o el otro sentido de tener un camino próspero.
El escuchar se centra en la obediencia a Dios.
El estudiar habla de poder conocer a Cristo.
Inclusive tampoco hemos considerado, y también nos falta hablar de eso,
del guardar la palabra, que es otra cosa que tenemos pendiente de tratar.
O sea, nos faltan en teoría tres puntos.
Meditar, estudiar y ¿cómo se llama?
Guardar, porque también hay ciertas cosas en el guardar.
Como por ejemplo, guardar nuestro corazón.
Hay un ejemplo en la Biblia sobre eso, de cómo guardar nuestro corazón,
pero no voy a entrar en ese detalle.
Pero no, por lo menos en lo que yo conozco, porque
también sé que puede que haya un versículo por ahí.
No hay algo tan marcado y tan firme que la Escritura nos
señale si hacen esto va a pasar esto, como aquí, ¿verdad?
Meditarás y harás prosperar.
Salmo dice lo mismo, meditarás y harás prosperar.
Y aquí dice, miren, si ustedes hacen eso, van a avanzar a los demás.
Claramente esto no significa ser uno orgulloso y que uno, haciendo competencia
de carritos con el otro hermano, va a parar quien llega más rápido.
Sino que lo que nos está diciendo esto no es para hacer
competencia, sino que nosotros tenemos un objetivo.
A ese es el punto que quiero llegar.
Nuestro objetivo es ser a la imagen de Cristo.
Nuestro objetivo es de que nosotros podamos alcanzar
la estatura del varón perfecto y la plenitud de Cristo.
Ese es nuestro objetivo.
Eso lo dice Efesios, capítulo 4, versículo del 11 al 16, creo que es.
Para que no seamos niños fluctuantes por vientos de doctrina, sino que nosotros
seamos capacitados, pero necesitamos avanzar rápidamente a esa estatura.
Entonces, ese es nuestro objetivo, esa sería nuestra prosperidad, alcanzarlo.
¿Cómo lo vamos a lograr?
Meditando.
Me dice, el meditar me ayuda a saber cómo cumplir la palabra.
El meditar me ayuda a cómo avanzar aceleradamente y, por lo tanto,
para alcanzar mi prosperidad, que es alcanzar
la estatura de la plenitud de Cristo.
Ser a la imagen del Hijo de Dios.
No estamos haciendo competencias de carritos con otro hermano para ver quién
lo hace más rápido y andar compitiendo entre uno
y el otro, porque eso sería orgullo, ¿verdad?
O sería otra cosa.
Entonces, vemos cuán importante es la meditación.
Claramente no he tocado otros aspectos porque
ahorita sólo me regía hablar de tres citas bíblicas.
Josué, Salmo 1 y Salmo 119.
Hay otros pasajes de la Biblia que hablan acerca de
meditar la palabra y no sólo como lo hemos tocado...
Así como lo tocamos hace un par de semanas cuando hablamos de la música o la alabanza
en el oír la palabra y la doctrina, también en el
ámbito de los cánticos se aplica la meditación.
Por lo menos hay dos especificaciones en el libro de Salmos sobre meditar con alabanza.
Una es la palabra selá y la otra es la palabra higayón.
Son los dos exclusivos que se utilizan para meditar.
Sólo que la palabra selá, obviamente nosotros sabemos que el selá, algunos
dicen que es incierta, pero también se identifica por
las escrituras que tienen diferentes significados.
De una manera hablan del interludio o en otros casos hablan de parar para guardar
silencio, para meditar en lo que se acaba de cantar.
Eso es un selá.
Cuando uno escucha un selá, ciertamente hay un cambio de ritmo o interludio,
pero también es como una pausa para meditar en lo
que se acaba de cantar por medio de un silencio.
En cambio, el higayón se basa en poner una pausa, es decir, se está cantando,
se pausa, pero la diferencia con el selá es que en lugar de colocar un silencio
para meditar en lo que se acaba de cantar, se coloca una música por instrumentos,
o sea, sería como algo instrumental suave, para que mientras escucho esto suave,
instrumental, medite en lo que se acaba de cantar.
Ese es el higayón.
Y hay un solo salmo que une a los dos, une al selá y al higayón.
Primero creo que es el higayón y luego es el selá.
Solo hay un único salmo que hace esa combinación.
Regularmente los otros salmos los colocan separados.
Por ejemplo, el salmo 3 tiene dos selás y hay
otros salmos que tienen uno o dos o tres selás.
Y creo que son dos cánticos nada más que establecen un higayón.
Uno está en salmos y el otro higayón creo que lo coloca a Bacuco.
Y un salmo coloca el selá y el higayón juntos.
Entonces, ¿por qué menciono esto?
Porque también en los cánticos está la aplicación de
meditar Meditar prácticamente es lo que se está cantando.
Meditar y obviamente lo que se canta que es, es palabra de Dios.
Y en algunos casos cuando hablamos de los salmos masquil también hace referencia a
una instrucción a una doctrina por medio de un salmo.
Entonces vemos que el hecho de meditar no solo aplicaría en el ámbito particular de
la palabra de Dios o en la doctrina sino que también en los salmos.
No como yo únicamente espectador que estoy escuchando la alabanza y que yo diga
bueno, aquí viene un selá espiritual un higayón espiritual o un selá y higayón que
se vienen combinados sino que también implicaría que la persona que está
cantando y está ministrando la alabanza en el pueblo de Dios él sepa cuando Dios
quiere usar y establecer un selá o un higayón para que lleve al pueblo a meditar
en las maravillas y en los testimonios de Dios y se detenga y ellos sepan ministrar
estos selás y higayón para que el pueblo medite y obviamente esto se puede hacer
hecho de una manera natural como dice Romano 12.2 que algunos hacen por
naturaleza lo que es de la ley o según las Américas dicen por instinto pero también
tenemos que saber aplicarlo por conocimiento porque la palabra nos enseña
de que dice que había levitas que fueron instruidos en los cánticos de Jehová y si
ellos fueron instruidos en los cánticos de Jehová tenían que saber cuándo aplicar el
selá y el higayón y las otras cuestiones que la Biblia menciona en los salmos
entonces nos habla de ministros de alabanza de parte de Dios que saben
ministrar los momentos de meditar en la escritura para que la persona entre en ese
sentir Y creo yo, hay un video que más o menos lo menciona, hasta donde yo
recuerdo, de un cantante estadounidense que lo hace en un concierto.
Él está en un estadio y yo no sé si él lo sabe o
no, porque tampoco voy a decir que él lo ignora.
Puede ser que lo sabe, pero ahí se ve claramente más o menos un enfoque de ese
cambio entre Higgaion y Selá, porque él comienza a tocar, él comienza a cantar,
tocar el piano, luego él comienza a dejar de cantar y
enfocarse en el piano y comienza a tocarlo suavemente.
Luego de que él comienza a tocarlo suavemente, él de repente, o sea,
llega a un punto de donde ya no se escucha su piano.
Él guarda silencio y él de repente se para y comienza a ver a toda la multitud y
luego vuelve a retomar a su piano y comienza a volver a tocar.
Claramente la multitud en general, o sea, en el estadio, ellos aplaudían o
hacían cosas, pero él estaba ministrando, si
lo queremos llamar así, el Higayón y el Celá.
O por lo menos yo así lo vi cuando vi ese video, porque
Dios me había enseñado más o menos acerca de eso.
Pero a lo que quiero entender con todo esto está de que es aplicable y la ventaja
de la meditación, a diferencia del estudio, es de
que la meditación se puede hacer en cualquier tiempo.
A veces nosotros para estudiar necesitamos de tiempo, de
un diccionario, de un cuaderno y estar aquí varias cosas.
Y a veces decimos voy a estudiar dos horas o una hora y uno se sienta a estudiar.
Pero al meditar necesariamente uno puede estar en la cama, puede estar en la ducha,
puede estar caminando, puede estar en la escuela, puede
estar en cualquier momento meditando en la escritura.
Ya no requiere uno como a veces cuando uno estudia que quiere ver griego y hebreo o
revisa cuestiones históricas o revisa una entre una biblia y la otra.
Y hace muchas cosas.
Uno es hasta escribir, pero meditar no meditar.
Tiene esa esa ventaja y también está este requerimiento
que Dios está solicitando de meditar de día y de noche.
El estudiar no necesariamente hay ciertos
requerimientos que Dios da, por así decirlo.
Cuando, por ejemplo, la lectura, la lectura, si hay un requerimiento
específico, una lectura porque se requiere que se haga de todos los días,
que se lea todos los días.
Cuando se habla de estudiar, no necesariamente, por lo
menos en lo que he visto, habla de estudiar todos los días.
Tampoco de oír.
Bueno, oír más o menos si habla de estar atento a
escuchar la palabra, pero no da una frecuencia de algo.
El guardar si nos habla de guardar en todo tiempo, pero
el meditar si nos habla de hacerlo de día y de noche.
Ya hablo de frecuencia de hacer porque obviamente la vida lo especifica.
Ahora hay cosas que Dios ha mencionado que
deben ser frecuentes, más frecuentes que otras.
Por eso mencioné de autonomía 17 18 21.
Habla de leer todos los días.
Es una frecuencia.
O en este caso en particular, meditar de día y de noche.
Cuando todos los días.
Entonces, por eso vemos la gran importancia de meditar en sus diferentes ámbitos.
Y obviamente hay mucho que tocar.
Pues claro, porque ya inclusive esto ya lo hablamos hace años
cuando comenzamos con las transmisiones en vivo, las enseñanzas.
En su momento enseñamos todo esto, lo que eran Selas e Higgaion.
Hablamos acerca de los pozos espirituales, cómo vencer a Goliath, que todo eso hacía
referencia a las meditaciones y otras cuestiones que tocamos en su momento.
Claramente, ahorita Dios nos va a proveer de ciertas cosas, de ciertos pasajes y
demás para enfatizar también de vuelta, así como lo hizo con la lectura y con el
oír, porque claramente antes dimos como tres, cuatro temas del oír y la lectura.
Y hoy ahora, pues gracias a Dios nos proveyó de temas y
hablamos casi 15 en cada uno de 15 de la lectura y 15 de oír.
Y de alguna manera, tal vez Dios también nos va a traer a nosotros otros temas y
otros ejemplos y otros refuerzos sobre el meditar en la palabra.
Así como hoy estamos hablando de la importancia de lo que es acelerarnos para
buscar en nuestro objetivo en Cristo, como lo que es Josué 1.8, lo que hemos
leído, y también Salmo capítulo 1, el 1 al 9.
Entonces esto nos está dando una idea y nos está dando una pauta de la importancia
de meditar, no únicamente en el sentido doctrinal o del aprendizaje de la palabra
diariamente, sino que inclusive en el sentido de cómo alabar a Dios o adorar a
Dios utilizando la meditación, como lo menciona el selá o el higayón.
Y claramente si uno lo aprende, uno también puede alabarlo en su casa.
No significa solamente en la iglesia, sino que yo en mi caso particular,
cuando a mí me enseñó Dios, o por lo menos en las
escrituras acerca del selá y el higayón, lo he practicado.
De repente estoy orando o cantando y de repente Dios me dice o yo percibo el selá
y el higayón y trato de ponerlo en práctica,
porque esa es la idea, practicarlo.
Entonces menciono esto porque claramente se puede ser aplicable en los diferentes
ámbitos, tanto en el avanzado oración como en el aprendizaje de las escrituras,
pero hay que aprender a hacerlo.
Por eso nuestro enfoque y toda la idea es aprender la doctrina.
¿Y cómo lo vamos a aprender?
Por medio de la meditación de la palabra, por medio de meditar en la escritura,
por medio de meditar en la doctrina.
¿Para qué?
Para que nosotros podamos ser fortalecidos, como mencionamos al
principio, para estar preparados para la venida de Cristo, para ayudar a otros para
que se preparen a la venida de Cristo y para tener cuidado de los ataques del
enemigo, porque claramente el enemigo va a buscar infiltrarse, como lo menciona
Judas, y van a tratar de destruirnos a nosotros.
Por eso que Judas habla de estar atentos y alerta de
confrontar a los que quieren evitar nuestra libertad en Cristo.
Entonces vamos a orar para finalizar.
¿Para qué?
Para que Dios nos ayude a que nosotros dispongamos nuestro corazón, porque es lo
primero que hay que hacer según lo que hemos leído en Esdras.
Primero, disponer nuestro corazón.
¿Para qué?
Para meditar en la escritura, para que eso nos lleve
a cumplir la palabra y después enseñar a otros.
Y obviamente vemos los casos de lo que hemos hablado con relación al cumplimiento
de la palabra, el éxito, la prosperidad, y también con relación al acelerar las cosas.
Para eso estamos las gracias por tu amor inagotable, invaluable.
Gracias por la gran bendición y fidelidad que has derramado a nosotros.
Queremos fijar nuestra mirada en ti, Jesús, y correr hacia ti, tener tu imagen.
Y por eso vemos que uno de los medios que nos va a servir para alcanzarlo es meditar
en la palabra de día y de noche y deleitarnos en ella.
Por lo cual guardaremos tu palabra y tendremos éxito y prosperaremos como tu
palabra dice en Josué 1, 8, en el capítulo 1, del 2 al 3.
Y también correr la carrera como buscando el primer lugar que lo habla el Salmo 119,
99, relacionado a lo que Pablo nos ha enseñado.
Padre, te agradecemos hoy por tu eterna fidelidad y misericordia.
A ti la gloria, la honra, el honor y la alabanza por los siglos de los siglos.
Amado Padre, Amén y Amén.
Vamos a hablar ahora por las personas que
quieran aceptar a Jesús o reconciliar con Jesús.
Padre, en el nombre de Jesús venimos hoy delante de ti sabiendo que tú eres Dios
Todopoderoso, que tú has dado a Jesucristo la cruz del Calvario para nuestro
arrepentimiento y para reconciliarnos contigo.
Por lo tanto hoy queremos reconocer a Jesús como Señor y Salvador y que tú lo
resucitaste dentro de los muertos y tenemos vida eterna y reconciliación contigo.
Que tú has puesto a Jesús como mediador, el único mediador entre tú y nosotros.
Queremos hoy buscarte con todo nuestro corazón
y alabarte y adorarte como es digno de ti.
Restaura todo lo que hemos destruido, por favor, y también pedimos, Padre,
que seamos bautizados en agua, bautizados con
tu Espíritu Santo y participa de la Santa Cena.
En el nombre de Jesús, Amado Padre, Amén y Amén.
Y vamos a orar ahora por las diferentes necesidades.
Como dice la palabra de mi Dios, pues suplirá todas vuestras
necesidades conforme sus riquezas sin gloria en Jesús.
Vamos a orar por Guatemala.
Hay muchas cosas que obviamente están pasando y van a pasar, pero primeramente
porque la palabra nos enseña a orar por el donde estamos y vivimos y que Dios libre
nuestras vidas de cualquier mal, de cualquier
obra del enemigo y que Dios nos sostenga.
Padre, venimos hoy pidiendo por este país de Guatemala para que tú traigas
liberación, sanidad, consuelo, vida, socorro, que guardes a la niñez y la
juventud del país y nos proteja de todo terrorismo, pandillas, carteles,
ideologías, hechicerías y demás que puedan querer introducirse a este país,
inclusive falsos ministros o profetas que quieran introducirse en este país.
Líbranos, guárdanos de la falsa doctrina, guárdanos del mal, provee hoy de tu
salvación y tu sanidad, trae administradores de
verdad y de justicia y bloquea las puertas al enemigo.
Danos de tu consuelo, de tu fidelidad y tu liberación
y ayúdanos hoy a congregarnos en tu verdad.
Pedimos, Padre, que envíes oros a la niñez
porque la niñez es mucho, los oros son pocos.
Pedimos para que los ministros y las congregaciones nos dispongamos de todo
corazón para orar por el país, para que tu palabra se cumpla en nosotros,
porque tu palabra dice si mi pueblo son millares sobre el cual mi nombre es
invocado, me buscarían y oraron y se volvieran de su
mal camino, yo iré de los cielos y sanaré su tierra.
Estabas pidiendo que el cuerpo de Cristo se vuelva, no sólo individuos,
sino que el cuerpo completo.
Así que hoy pedimos de tu sabiduría y tu liberación para la alabanza de la gloria
de tu gracia en Cristo Jesús Señor nuestro.
Amén y Amén.
Ah, perdón, también pedimos, Señor Jesús, por que guardes el abrigo del huérfano al
anciano del anciano del padre y madre soltero y que nos llenes de tu espíritu
santo como personas, como campamento, como nación
y que tu nombre sea exaltado y glorificado.
No a nosotros oh Jehová no a nosotros, sino a tu nombre sea la gloria,
por tu misericordia, por tu fidelidad, porque tú
nos has hecho y no nosotros a nosotros mismos.
En el nombre de Jesús, Amén y Amén.