Hermanos, Dios bendito en Cristo Jesús, un fuerte abrazo,
que el amor de Dios sea en sus vidas y sus corazones.
Estamos aquí el día de hoy, pues que 12 de abril de 2026 a las 12 con 43 para hablar
de un tema que hemos estado enfocándonos en
el aprender la doctrina por medio del oír.
Y el tema por eso del día hoy es se ha abierto tu oído para oír la doctrina.
Podría sonar algo como que eh?
O sea, para qué ponen el título?
Y obviamente uno oye por cuando uno abre el oído, pero hay cosas que la vida nos
enseña cuando se habla del oír en términos espirituales.
Entonces, por eso vamos a hablar de eso hoy, verdad?
También vamos a orar para que el Señor nos ayude a poder comprender lo que él
necesita, que comprendamos y también para aplicarlo en nuestra vida, porque hay
cuestiones o problemas que nosotros no identificamos espirituales.
Que obviamente en lo terrenal puede ser más fácil, verdad?
Pero a veces en lo espiritual, como no es algo que uno esté viendo,
pero sí puede ver uno las manifestaciones, así como en las enfermedades hay cosas que
se manifiestan a través de las cuestiones físicas, verdad?
Y por eso que se detectan y por eso a uno le dicen ciertos síntomas, si uno tiene
algo en la piel o algunos, si uno, algunas otras cosas le llaman los síntomas
para detectar una enfermedad que está dentro del cuerpo.
Así también en lo espiritual hay síntomas, es decir, hay manifestaciones que nos
pueden dar a entender un problema espiritual que nosotros tenemos.
Entonces vamos a orar.
Dios y Padre, en el nombre de tu Hijo Jesús, te damos las gracias porque eres un
Dios benevolente, misericordioso, lleno de vida y de justicia.
Queremos hoy darte la gloria, la honra, el honor, el poder y la alabanza.
Y queremos ser llenos de tu Espíritu Santo para proclamar las grandezas de tu verdad.
Queremos hoy vivir conforme a tu palabra, conforme a tu gracia.
Queremos escuchar tu palabra y atender a la voz de tus palabras.
Queremos darte la gloria y la honra.
Queremos darte el honor y la alabanza.
Queremos buscarte y añorar tu dulce misericordia y tu verdad.
Alabamos tu nombre hoy y queremos pedir que tú abras el entendimiento para que
comprendamos las Escrituras, para que tú seas nuestro rey y nuestro salvador y que
podamos cumplir y vivir conforme a lo que nos dices.
A ti la gloria, a ti la honra, a ti el honor, el poder y la alabanza.
Ayúdanos a predicar con amor en la dirección de tu Espíritu Santo y con las
palabras indicadas y correctas para la gloria de tu nombre.
Te agradecemos, amigo y padre, en el nombre de tu Hijo Jesús.
Amén y Amén.
Y declaramos que no a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre,
sea la gloria.
Por tu misericordia, por tu fidelidad, porque tú nos has hecho y no nosotros,
a nosotros mismos.
En el nombre de Jesús.
Amén.
Y Amén.
Muy bien, entonces veamos acá lo que tenemos.
Como mencioné, tenemos acá el título Se ha abierto tu oído para oír la doctrina.
Nos hemos estado enfocando en el aprendizaje de la doctrina.
Ese ha sido nuestro main point, nuestro punto
principal de prácticamente de estos temas.
Y todo ha iniciado con lo que hemos hablado, pues ya llevamos dos años en
esto, de lo que es imitando también a Timoteo, porque caímos a la parte en el
libro del primer Timoteo cuando dice que Timoteo es enviado a la iglesia de Éfeso
para que corrija lo que está mal en la doctrina.
Y obviamente entendemos lo que hemos estado remarcando, de que Timoteo sabía
bien la doctrina y que se remarca en segundo Timoteo cuando Pablo dice Porque
tú has sido mi conducta, mi amor, mi esperanza, mis persecuciones.
Entonces él tenía una doctrina sólida en Cristo y que por eso el Espíritu Santo a
través del apóstol Pablo lo envía, porque hay una confianza.
Ahora ahí se sabe que él maneja la doctrina y no sólo allí y tampoco es de
que fuera la primera vez en la experiencia de Timoteo.
También se ve en 1 Corintios capítulo 4, si no estoy mal, donde el apóstol Pablo
dice y por esto cuando él habla de ser imitadores de Dios, él dice Y por esta
razón yo os envío a Timoteo para que cuando lo vean a él se recuerden de mí,
de cómo es mi conducta en el Evangelio.
Por eso dice, creo que si no estoy mal, no sé si es en Corintios 10 o en el
capítulo 14, donde dice ser imitadores de mí, así como yo de Cristo.
Entonces Timoteo fue enviado para que conocieran la manera de vida de Pablo
conforme al evangelio que él estaba predicando, porque obviamente había otros
predicadores con otra doctrina como por así decirlo, otro evangelio.
Y obviamente las personas están viviendo de esa manera, entonces no era la primera
vez de Timoteo, o sea, lo que quiero remarcar es Timoteo tenía una experiencia
en la verdadera doctrina y por eso el Espíritu Santo usando a Pablo lo envía a
Éfeso para que corrija lo que está equivocado.
Por otro lado, en la iglesia de Éfeso no era que estuvieran las cosas de todo bien
y se había introducido falsos maestros y la gente
estaba aprendiendo y viviendo la falsa doctrina.
Entonces mencionemos de esto por dos cosas.
Uno.
Él tiene una solidez de doctrina, por eso podía ayudar a otros, pero los
otros tenían falsa doctrina o estaban siendo engañados
porque no conocían la doctrina o no querían hacerlo.
Entonces eso nos habla a nosotros de que si nosotros estamos en buen aprendizaje,
vamos, podemos ser enviados a ayudar a otros.
Pero caso contrario, nos pueden engañar.
¿Y eso en qué repercute?
¿Por qué?
¿A mí qué diría alguien?
Pues en la sencilla razón de que si nosotros no estamos bien, no podemos
glorificar a Dios Padre y obviamente no
podemos ser considerados cuando Cristo venga.
Porque Pablo, Jesús le dice a la iglesia de en Apocalipsis 3 en la iglesia de
Sardis, les habla de que no han guardado la palabra y
también les menciona de que tienen manchas en sus vestiduras.
Y de que si ellos no limpian sus vestiduras, Cristo
vendrá y no se dan cuenta cuando él haya venido.
Entonces eso nos habla de la venida de Cristo.
Entonces tenemos que tener nosotros cuidado porque el enemigo se involucra.
Inclusive el libro de Judas habla mucho de cómo el enemigo se quiere introducir para
afectar nuestra libertad en el culto, en la libertad del Evangelio.
Y por eso que Judas habla constantemente de combatir por la sana doctrina.
Entonces, por eso es.
Si tenemos que aprender la doctrina, hay que saber cómo aprenderla.
Claramente, ¿verdad?
¿Por qué?
Porque a veces tenemos una falta de aprendizaje y eso se puede ver reflejado a
veces como se está enseñando en Internet.
No estoy hablando necesariamente con personas que puedan tener un alto estudio
de las escrituras como se conocería en el ámbito teológico, sino que obviamente,
porque no todo significa que todos los que prediquen
y enseñen y hablen tienen un título teológico.
Claramente, ¿verdad?
Porque obviamente tampoco la teología o llevar esos cursos
y sacar esos títulos de doctorado es como que fuera barato.
Y tampoco es como que estudiará todo el tiempo, porque a veces son cursos de ocho
horas completas y a veces las universidades que tienen mayor prestigio,
pues no es tampoco es que sea muy que nos va a salir como que a dólar cada clase.
Entonces, obviamente entendemos de que muchos predicadores
que pueden ser de Dios claramente no tienen el título.
Pero lo que voy a hacer es que hay muchas personas que quieren tratar de ayudar y
entre uno de ellos yo he visto personajes en TikTok, YouTube, que no necesariamente
tampoco son pastores, pero dicen algo como hermanos, la Biblia no se lee,
la Biblia se estudia.
Entonces eso es un error para comenzar.
La Biblia se lee y la Biblia se estudia.
Entonces ellos ya están quitando algo que la Biblia enseña y eso lo hemos mencionado
muchas veces en Deuteronomio, capítulo 10 y 17,
el versículo 18 al 20, también en 1 Timoteo 4, 13.
Y podemos conseguir continuar hablando de versículos
que hablan de que la Biblia se lee y también se estudia.
No, no una exclusión, verdad?
No es como que la Biblia solo se debe estudiar.
Y entonces ese es un problema de aprendizaje.
Entonces se está cerrando el aprendizaje a la manera
de la lectura y solo se quiere hacer por el estudio.
Y por otro caso, también está el énfasis al estudio de la palabra.
La gente dice hay que estudiar la palabra, pero se olvida de que también la Biblia.
Se debe meditar, si no solo se debe estudiar, también se debe meditar.
Entonces las personas a veces los que son muy hábiles dicen
algo como no, hermano, yo hago todo en un mismo tiempo.
O sea, yo mientras estoy estudiando, estoy meditando,
estoy leyendo y estoy haciendo todo en todo.
Y eso es la falta del son expresiones de falta de conocimiento.
Es como cuando una persona dice hermano, cuánto tiempo ahora?
Y sabes que usted es un fariseo?
Lloro todo el tiempo, lloro 24 7.
Eso es una.
Esos son cosas que uno lo dice por ignorancia, porque cuando uno realmente
practica que es hora 24 7, uno se da cuenta que no es fácil solo decir hermano,
yo oro 24 7, porque uno sabe todo lo que ocurre en el día
a día, porque uno trata de poner en práctica algo verdad?
Entonces es como aquellas personajes que a veces, por ejemplo, cuando uno está en la
universidad, en mi caso estudié ingeniería en sistemas y me gradué de ello.
Vemos como hay personas dentro de la Universidad de San Carlos o cuando yo
estuve en la universidad que ya llevaban, sacaban, que se yo, hagamos de cuenta el
tercer año de universidad y ya querían que les llamaban ingenieros en sistemas en las
empresas donde trabaja y ni siquiera se habían graduado.
Y ya andaban tal vez como queriéndose ver expertos en la materia y todo eso.
Pero no pasa uno también cuando uno se gradúa de
la universidad, de una universidad, sabe de qué?
Y cuando uno comienza a ver la experiencia laboral, que no es solo de haber cerrado,
sino que también hay una experiencia laboral que no se le da a la universidad.
Por qué mencionó todo esto?
Por el hecho del enfoque del aprender, aprender a aprender, por así decirlo,
que inclusive hace muchos años un amigo me dio ese libro que
se llamaba Aprendiendo a Aprender y me quedó con la duda.
Decía cómo así aprendiendo a aprender?
Y es cierto, a veces nosotros tenemos malos hábitos de aprendizaje y que
inclusive son muy marcados cuando uno ya está en cosas muy, cómo se dice?
En momentos que traen una gran exigencia, por ejemplo, otra vez el caso de la
universidad, cuando uno pasa o en mi caso particular, de un bachillerato en colegios
o inclusive en el caso donde yo estuve en instituto, cuando uno da el salto a la
universidad es un choque, no por el libertinaje o por esas cosas, sino por el
choque de la cultura de estudio y la exigencia estudiantil que se da.
Es un gran paso, verdad?
Porque tal vez en colegio no le exigen nada, etc.
Y de repente cuando da el salto a la universidad es una exigencia muy fuerte y
muchas personas terminan perdiendo, no porque no sean inteligentes,
es porque sus hábitos de estudio y de aprendizaje no son lo suficientemente
buenos, porque antes tal vez sólo con una medio leída que hacían en el colegio
sacaban sus cursos, inclusive tal vez los hacían ganar.
Pero cuando entran a la universidad y se entran bajo la exigencia de ello y bajo la
capacidad analítica que le piden, terminan topando.
Entonces en el reino de los cielos es similar.
Tenemos que aprender porque el enemigo es astuto y el enemigo a tienes la sabiduría
de demonios, porque no por gusto dice sabiduría de demonios, que lo que va a
hacer es afectar nuestra forma de aprender para que
nosotros no nos podamos desenvolver en el reino.
Porque claramente este reino se basa en aprender también, no sólo en la vivencia
natural o espontánea, como algunos quieren dar
a entender, sino que también es un aprendizaje.
Entonces uno aprende.
¿Por qué?
Porque la Biblia se dice ir y hacer discípulos
y nosotros somos discípulos de Cristo.
Significa que Cristo es nuestro maestro y nosotros somos sus discípulos.
O sea, que hay un aprendizaje.
Entonces el maestro llamado Jesús nos va a enseñar para que seamos como él.
Porque esa es la idea del discípulo, que el discípulo sea como su maestro.
Por eso Jesús dijo bástale a cada quien ser como su maestro.
No quieran ser más.
Entonces la idea de que nosotros seamos discípulos es
de que seamos como nuestro maestro, que es Jesucristo.
Y si eres un maestro, significa que hay un aprendizaje.
Entonces, si hay un aprendizaje, significa que si nosotros no utilizamos
todos los medios para aprender, no vamos a poder desenvolvernos.
En el tiempo necesario, ni siquiera porque alguien puede
decir, hermano, pero yo soy muy hábil para aprender.
Sí, pero a veces no es solo el hecho que uno aprenda,
porque uno puede tardarse mil años para aprender.
Pero para qué pasar mil años si se puede hacer en cien, verdad?
Entonces, cuando uno aprende en diferentes formas, va a acelerar el aprendizaje.
Como inclusive aparece en el libro, si no estoy mal, de Watchman, y que es el
hombre espiritual, que nunca lo he leído todo, me quedé nada más en el prólogo,
en el prólogo, un par de capítulos.
Él menciona acerca del aprendizaje y él dice que él comenzó a buscar ellos ya en
tres años, se le andaba predicando y otras cosas.
Y dice que mucha gente se sorprendía por su acelerado crecimiento y aprendizaje y
él decía esto debe ser lo normal, dijo él.
O sea, lo que ustedes ven en mí como algo que es rápido y acelerado, acelerado y
como se llama y que ustedes piensan que voy como
que a mil kilómetros, a mil kilómetros por hora.
Eso es lo normal, decía él.
Entonces, ¿qué va a entender?
Que nosotros somos lentos, nosotros no estamos
aprendiendo como se debe y tiene razón, ¿verdad?
Obviamente, pero como ya nos hemos acostumbrados a ser lentos para aprender.
Por consecuencia, cuando miramos a alguien normal, pensamos que está rápido y eso
entra en lo que también el apóstol, el escritor de Hebreo dice, ¿verdad?
Ustedes se han vuelto tardos para oír.
Es decir, ustedes se han vuelto lentos para aprender, es decir, la primero
primaria llevan diez años en primero primaria y no avanza.
Y ustedes piensan que es lo normal.
Entonces, ¿por qué menciono todo esto?
Por lo que hemos estado hablando continuamente del
aprendizaje y mayormente el caso de hoy, ¿verdad?
Del sea abierto tu oído, sea abierto tu oído para oír la doctrina.
Y hemos dado versículos aquí base que es oír y hacer Mateo
7, 24, 27, que uno tiene que oír para hacer no solo oír.
2 Conocer bien la verdad.
Si no la conozco bien, cómo la puedo aplicar bien?
Lucas 1 del 1 al 4 y la preparación y el aprendizaje es de las siete días porque él
las había preparado a su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla
y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.
Y hemos hablado de eso, no me va a detener mucho, ¿verdad?
Pero hemos enfocado en inquirir como el punto de aprender, aprender para inquirir
la ley de Jehová y para cumplirla, es decir, aprendo para practicarla,
aprendo para cumplirla y para enseñar.
Ya aprendiéndola, ya viviéndola, lo puedo enseñar de una mejor manera.
Ahora entremos al punto del día de hoy, que es Ezequiel.
Capítulo 3, versículo 27, aunque van a ser otros
versículos también, pero quise poner este primero.
Dice Pero cuando yo te hable, te abriré la boca y les dirás.
Así dice el Señor.
Así dice el Señor Dios.
El que oye, que oiga y el que rehúse oír, que rehúse, porque son una caza rebelde.
En el día de hoy voy a hablar diferentes formas, por así decirlo, de.
De abrir el oído para oír y como mencionaba, suena raro, porque obviamente
nuestro oído, como dice Eclesiastés, nuestro oído no deja de oír.
Ni nuestros ojos de ver.
No es como que venga y me tape el oído y después me lo abra.
En lo natural, inclusive cuando yo duermo o cuando yo estoy de alguna manera
concentrado en algo, mis oídos siempre están abiertos.
Si igual que mis ojos, a diferencia el oído, por ejemplo, inclusive también mi
nariz está constantemente respirando y el oído constantemente
está oyendo y que inclusive a la diferencia con los ojos.
Cuando uno duerme, cierra los ojos o cuando uno prácticamente está despierto,
parpadea.
Pero con el oído y con la nariz no pasa de esa manera.
Entonces en lo espiritual hay una hay una situación similar, por así decirlo,
pero también bajo la idea de que es un cambio un
poquito de la situación con las actitudes, verdad?
Y aquí lo podemos ver, dice Pero cuando yo te hable, te abriré la boca y le dirás Así
es el señor, el que oye, que oiga, el que rehúse
oír, que rehúse, porque son una casa rebelde.
Entonces, qué quiere dar a entender esto?
Que él prácticamente se está rehusando a oír, es decir, él no está abriendo su oído
para escuchar que también una de las cosas que hemos hablado y que también la Biblia
lo señala para aquellas personas que buscan, por ejemplo, la palabra oír,
tanto en el griego como en el Nuevo Testamento.
La palabra oír, cuando uno la ve en el original,
siempre hace una referencia a la obediencia.
Por eso aquí dice el que oye, que oiga, el que
rehúsa ir, que rehúse, porque son una casa rebelde.
Entonces, qué tiene que ver la rebeldía con el oír?
Porque cuando Dios habla de que se oiga, él
automáticamente está dando la referencia a obediencia.
Cuando dice oye o Israel hace referencia a
que Israel escuche y que obedezca la palabra.
Ahí hay una distinción, hay una especificación de
que cuando se habla de oír, se habla de obedecer.
Nosotros a veces cuando hablamos de eso, lo hablamos como que de disfrutar algo o
de aprender a escuchar algo, pero no de aplicarlo.
Pero Dios, cuando habla de oír, siempre habla de poner en práctica.
Si entonces cuando hablamos de alguien que no está escuchando, no es de que no
necesariamente no le pueda entrar o no escuche nada como un sordo, sino que está
hablando de alguien que no quiere obedecer.
Sí, entonces por eso aquí dice el que oye, que oiga el que rehúsa oír, que rehúse
algo así como que él estuviera tapando sus oídos.
No quiero escucharlo o si lo escuchan, no lo voy a hacer caso.
Por qué?
Porque es una casa rebelde.
Entonces aquí nos habla de un primer punto.
En qué sentido?
En el sentido de la continuidad de la predicación, porque como hemos hablado,
nosotros mayormente en esta época estamos continuamente escuchando a través de
video, de YouTube, a través de video, de Tik Tok, de Instagram, a través de
televisión, de radio, de podcast o
cualquier otro formato que pueda inventarse.
Estamos escuchando algo.
En el sentido natural, verdad?
Claramente, pero nosotros podemos cerrar nuestro
oído a lo que alguien puede estar escuchando.
En este caso, al mensaje de la palabra o al estudio de la palabra.
Y aunque uno diga hermano, yo quiero escuchar, pero realmente no quiere.
Por qué?
Porque se rehúsa a obedecer lo que está escuchando.
Y más aún ahora con la dificultad del
aprendizaje de que es sana doctrina y que no.
Porque alguien puede estar abriendo su oído a la falsa doctrina sin saberlo y
alguien puede estar cerrando su oído a escuchar la sana doctrina y criticarla y
pensar que puede ser falsa, porque como aquí a veces todos pensamos que tenemos la
razón y a veces todos decimos que estamos en la sana doctrina y a veces no es así,
porque uno casualmente ve en comentarios y demás cómo la gente no está escuchando las
cosas y cómo las personas no están reaccionando a la obediencia de la palabra.
Y eso nos puede pasar a cualquiera, inclusive a
alguien que puede tener una sinceridad de corazón.
Puede que para algunos mensajes rehúse a escuchar el mensaje y no lo quiera hacer.
Yo he puesto un ejemplo en mi caso hace muchos años cuando
escuché un tema de la Biblia relacionado a los besos.
Yo comenzaba en el Evangelio y el predicador habló de ese tema y yo dije no,
no creo que sea así.
Dijo así en la primera.
Me rehúse a querer creer lo que le estaba diciendo, porque le decía que no había que
besarse entre novios, pero como a uno es un carnal.
Entonces yo rehúse.
Ahora ya que ya, gracias a Dios, yo he trabajado conmigo, ya entiendo lo
que el hermano quiso decir en su momento y también
creo que lo que él está diciendo es correcto.
Pero me llevó años, tal vez, asimilarlo o querer aceptarlo.
Es decir, como que me rehusaba a querer oír eso, me rehusaba a abrir mi oído a esa
doctrina, a esa situación con los besos, porque
la Biblia habla de muchas cosas con los besos.
Y entonces, ¿qué es que quiero entender con esto?
Yo no, nosotros no abrimos nuestro oído a escuchar la doctrina y a veces puede venir
de Dios, pero nosotros no pensar que sea de Dios.
Y por eso nos rehusamos.
Cuando escuchamos un predicador decimos este
no es falso y puede ser que sea de Dios.
Lo que pasa que también no casa con nuestro sentido denominacional.
Por ejemplo, el caso de Pablo, cuando él estaba, él
lo prácticamente lo habían tomado y lo querían juzgar.
Él prácticamente quería hablar, pues no lo dejaban hablar.
Él por así decirlo, tenía que compartir su testimonio.
Pero él dice que cuando él vio que había una multitud de fariseos y de saduceos,
que era como que fueran contrarios, que algunos creen en cómo
se llama en los fariseos, creen en ángeles, en espíritus.
Y en la resurrección, pero los saduceos no creían
ni en ángeles, ni en espíritus, ni en resurrección.
Entonces, Pablo, cuando vio esa situación, dice que
levantó su mano, dijo Mira, hermano, yo soy fariseo.
En ese momento se separa la audiencia y los fariseos dicen escuchémoslo,
porque puede ser que un espíritu, un ángel le haya hablado.
O sea, ellos no lo escucharon porque él tenía un mensaje de la verdad.
Ellos lo comenzaron a escuchar porque decía él es de nuestra misma denominación,
de nuestra misma secta.
Por eso lo vamos a escuchar.
Y los fariseos a como él es fariseo, pero los saduceos
como él es fariseo, entonces no lo voy a escuchar.
Aunque Pablo tenía un mensaje de verdad, entonces
vimos de que ellos no quisieron escuchar, no por la.
Porque era escuchar la verdad.
Ellos querían apoyar.
A su denominación o a su secta.
No querían escuchar la verdad, no querían abrir su oído a la verdad,
porque cuando oyeron que Pablo era fariseo.
Escuchémoslo, pero cuando vieron que el otro era Pablo,
era fariseo de los saduceos, ya no lo escuchamos.
Entonces vemos de que nosotros a veces no vamos en pos de la verdad, nosotros vamos
en pos de creer en la persona que sigue nuestra
misma denominación, nuestra misma secta.
Y eso es un problema porque realmente no estamos
escuchando la verdad y no queremos escuchar la verdad.
Queremos escuchar lo que esté de acuerdo con nosotros, cuando
puede ser que lo que tenemos nosotros estemos en un error.
Es también como en el caso de los de las personas que son famosas.
Cuando a veces me he puesto a meditar un poquito en las personas que son famosas en
el término cristiano o en predicadores famosos,
me doy cuenta que a veces las personas no creen.
En una predicación verdadera, sino que creen en la persona que tiene fama y puede
ser que una persona en la esquina de la calle se puso a predicar un mensaje,
inclusive el mismo mensaje que un famoso puede predicar.
Pero una persona puede ser esa persona religiosa
que creyen como se llama radicales y etcétera.
Incluso un creyente alegándolo, criticando al otro que está predicando una esquina.
Pero tal vez ese mismo mensaje que el predicador lo
está predicando a nivel mundial, por así decirlo.
Ah, qué gran, qué gran profundidad, qué gran mensaje, como Dios lo usa.
Y es el mismo que está el predicador en la esquina.
Pero qué pasa?
La gente no está creyendo al mensaje de verdad.
Qué está haciendo?
Está creyendo a la fama.
Está idolatrando, está cerrando su oído a la
verdad y está abriéndolo a este otro personaje.
Están rehusando y es el mismo mensaje, inclusive puede ser el mismo consejo.
Pero como el otro famoso le cree, entonces vemos de que la persona no está
creyendo a la verdad, no está abriendo su oído a la verdad.
Está creyendo por la idolatría, está creyendo por su misma secta y denominación.
Y eso es un grave, grave error.
Entonces la persona que hace cerrar a este
personaje es como pues si es fariseo, no le oigo.
Este es saduceo, no le oigo.
En lugar de ver si es verdad lo que dice o no es verdad.
Por eso Jesucristo fue bien importante en eso, porque Jesús
dijo escuchen todo lo que ellos dicen, dicen los fariseos.
O sea, Jesús dijo miren, no los escuchen porque ellos son fariseos.
No dijo eso.
Dijo ellos predican verdad.
Ellos están predicando y están predicando la carta de Moisés verdaderamente,
dijo Jesús, pero no hagan lo que ellos hacen.
O sea que Jesús no se enfocó en si era una secta o no
la secta, se enfocaba Jesús en lo que era verdadero.
Por eso que dijo escuchen todo lo que ellos dicen, pero no hagan lo que ellos hacen.
Si ellos están predicando la verdad, pero no la están aplicando bien.
Entonces Jesús vemos que fue diferente a como nosotros estamos pensando,
porque nosotros estamos así como como cuando alguien es, por ejemplo,
del fútbol, alguien es Barça, alguien es Real y se andan golpeando entre ellos solo
por esa amistad o aquí en Guatemala, porque uno es rojo y el otro es crema,
agarrándose el pelo de eso.
Y no realmente viendo cuál es la verdad, cuál es la realidad de las cosas.
Inclusive en este caso también en política, cuando habla de izquierda o de
derecha, que porque alguien dijo algo de derecha o alguien dijo algo izquierda,
no se cree y no se enfoca realmente en lo que puede ser verdad y lo que no es verdad.
Entonces, qué hace la persona?
Bueno, porque estoy escuchando a alguien que es de derecha.
Cierro mi oído, no lo escucho, aunque pueda ser verdad lo que diga.
Si alguien puede hablar de la izquierda y cierro mi oído,
porque en lugar de ver si es verdad o no lo que están haciendo.
Entonces ese es el sentido que nosotros debemos verlo, porque la idea sería de
escuchar la verdad para obedecer a la verdad.
Pero a veces no queremos escuchar la verdad, queremos escuchar lo que nosotros
queremos oír y por lo tanto cerramos nuestro oído.
A lo que no nos gusta, aunque sea verdad.
Por eso que aquí dice el que oye y que oiga, el
que rehúse oír, que rehúse porque son caza rebelde.
Entonces nosotros qué tendríamos que hacer en este caso?
Venir a orar al señor, decirle señor, ayúdame para
que yo pueda abrir mi oído a lo que es verdadero.
No a lo que es de mi propia denominación o a lo que yo creo que es correcto o a lo
que a mí me gustaría oír, sino a lo que realmente es verdad.
Porque nosotros entendemos y por lo que vimos en el caso de Jesús, verdad?
De que que había personas fariseas que estaban predicando
lo que era verdadero, a pesar que era una secta.
Inclusive Jesús dijo escúchenos.
Inclusive Jesús estaba en la sida o así escuchaba
los mensajes, pero no hacía lo que ellos hacían.
O eso tampoco es que nosotros nos pongamos a escuchar todas las predicaciones de
todos los de todas las religiones, verdad?
Porque tampoco estoy hablando de eso, sino que estoy hablando de que en algunos
momentos Dios puede enviar a una persona con un mensaje para nosotros, pero solo
porque nosotros no están en la misma denominación.
Ya los menospreciamos o los rechazamos sin saber
que el mensaje que él tiene puede ayudarnos.
Y ya se entra como un odio, era un conflicto.
En mi caso pasó hace muchos años.
Cuando yo entré a una empresa, hay una persona de una denominación y
cuando él según él entendía qué denominación era yo, ya comenzó a ponerme
estorbos, a dificultarme la vida y supuestamente él creía en Dios.
Y ya estaba viendo como que fueran partido de fútbol o política.
A este me cae mal, lo voy a poner zancadía.
O sea, eso es algo que es tonto, lo que a veces se puede estar haciendo,
porque realmente todos estamos en teoría.
Deberíamos estar buscando el reino y la verdad, no la denominación.
Como a veces mencionaba una persona de que no, porque una persona cambie un carro
sobre en otro, en otro garaje va a cambiar el carro.
O que si alguien a veces solo lo cambian de camilla en el
hospital, no es por eso va a cambiar o se va a sanar el muerte.
El cómo se llama el enfermo, sino porque hay una transformación
en el creer en Jesús y en su verdad, en su evangelio.
Entonces lo que quiero transmitir con esto está.
No busquemos.
Por así decirlo.
Escuchar solo lo que es de mi denominación o lo que solo es de lo que me gusta o
solamente lo que yo quiero oír, sino que
deberíamos estar puestos para escuchar la verdad.
Y obviamente también, pues uno va a estar dispuesto a ver qué es verdad y qué no,
porque claramente Dios nos va a ayudar para poder entender y para poder abrir
nuestros oídos a la verdad, independientemente de la denominación,
porque automáticamente le dice y ese de qué denominación es.
Entonces no lo escucho y se va.
Y no sabemos si tiene un verdadero mensaje de parte del Señor Jesucristo.
Ese es el detalle.
Entonces la mayoría ahora hay una gran
cancelación de dependiendo de la denominación.
Eso no escucha porque es falso.
Mayormente les va a meter a hablar eso, pero.
Lo que quiero resaltar es eso que uno tiene que enfocarse en qué?
En la verdad.
Uno a veces cuando mira el apóstol Pablo en el libro de los hechos, uno ya acepta
la doctrina del apóstol Pablo, pero el apóstol Pablo no necesariamente se
le fue muy cómodo la predicación del evangelio de ambos ámbitos, tanto el
ámbito judío como el ámbito de los ya creyentes, porque vemos claramente que los
judíos lo rechazaban porque le estaban rechazando la predicación del evangelio
cuando su misma escritura, es decir, la misma Torah
estaba haciendo referencia al testimonio de Jesús.
Pero por otro lado, también vemos que habían grupos
creyentes que no consideraban a Pablo como un apóstol.
Y él claramente le testifica en primera Corintios de que él
ha sido apóstol y defiende su apostolado, que Dios lo llamó.
Lo que pasa es que a veces nosotros no consideramos.
Entonces, qué quiere decir de que tal vez el predicado decía
este yo no le creo porque este se cree apóstol y no lo es.
Inclusive en otras cartas donde él también menciona verdad, dice a veces como que él
no le creían porque él no predicaba así como que con ímpetu, porque a veces uno se
puede imaginar el apóstol Pablo de una manera, pero en su carta se deja ver como
que tal vez él no era, si le llamamos así, como que muy emotivo o muy como alguno.
Una persona me dijo una vez, a mí me gusta hacer
los predicadores que se ven así como que enérgicos.
Entonces, qué pasaba?
Él no necesariamente predicaba enérgicamente, tal vez no era así,
muy como tal vez elocuente en su forma de hablar y otras cosas
que él mismo lo dijo, que dice yo soy tosco para el hablar.
Y tal vez alguno dice que su predicación es débil y menospreciable, pero sus cartas
son como que en otro tono, como que son muy fuertes y cómo se llama, vigorosas y
elocuentes, pero su presencia menospreciable o débil.
O sea que tal vez cuando uno escuchaba un mensaje del apóstol
Pablo, tal vez no era, tal vez él era enérgico para predicar.
Tampoco escuchaba, tal vez utilizaba palabras muy profundas o elocuentes,
pero sí predicaba verdades.
Pues él podía haber sido menospreciado por su forma de predicar.
Él podía haber sido menospreciado porque no lo consideraban como parte de los doce
apóstoles y él por otras cosas que él pudo enfrentar, que se deja ver claramente en
las prédicas, aunque ahora es muy aceptado el mensaje de
Pablo por las cartas, obviamente las cartas paulinas y demás.
Pero él tenía también pasó a cosas que en su momento tal vez no lo creía,
no le creían o no le aceptaban la doctrina.
Pero por qué?
Porque la gente no anda buscando la verdad.
Nosotros a veces no buscamos la verdad, buscamos fama.
Personas que tengan fama, personas que tengan nuestra
misma, nuestra misma denominación, nuestra misma X o Y.
Pero a veces no vamos en busca de la verdad.
Por eso Jesús en Tesalonicenses dice por cuanto no tuvieron un amor por la verdad,
Dios les envió un espíritu engañoso para que creyeran a la mentira.
Entonces nuestro punto no es creer en las mismas denominaciones que la gente cree,
sino creer en la verdad y abrir nuestro oído a la
verdad y obedecer a la verdad, porque ese es el detalle.
Ahora, porque yo puedo escuchar un mensaje, pero inclusive
puede ser de mí mismo, hagamos de cuenta denominación.
Inclusive puede ser un mensaje del reino de Dios, pero no necesariamente hacerle caso.
Y ahí también uno tiene que comenzar a ver si uno está obedeciendo al mensaje que nos
están predicando, porque significa que si estamos obedeciendo, significa que si
escuchamos, si abrimos nuestro oído, porque como hemos estado resaltando,
escuchar significa que también obedezca.
No solo significa que yo ya lo sé.
Y yo digo ese mensaje, ya lo sé, sí, pero si
no lo he aplicado, entonces no estoy oyendo.
No, no abrí realmente mi oído para obedecer, porque esa es la idea de abrir,
abrir el oído significa también obedecer al mensaje que voy a escuchar.
Pero ese mensaje tiene que ser conforme a la verdad, no conforme a mi gusto o a mi
propia denominación o secta o como se llame,
sino conforme a la verdad de la palabra de Dios.
Ahora vamos con el segundo caso.
Eclesiastés 5 1 guarda tus pasos cuando vas a la casa de Dios.
Acércate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio
y los necios, porque estos no saben que hacen el mal.
Este es un pasaje muy interesante, porque aquí habla
prácticamente de enfocarnos en oír más que en hablar.
Por eso dice guarda tus cuando guarda tus pasos, cuando vas a la casa de Dios y
acércate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio, los necios, el sacrificio,
los necios, cuáles es hablar, es predisponerse más que todo a hablar.
Inclusive en el contexto del 2 en adelante habla de eso.
Ahora, eso que tiene que ver, tiene que ver mucho, porque cuando la persona hay
personas, o sea, cuando uno examina su vida o la vida que pasa alrededor de otras
personas, nos damos cuenta que a veces nosotros no queremos escuchar algo.
Lo que nosotros queremos es que nos escuchen.
Inclusive a veces cuando uno tiene conversaciones con otras personas para
hablar de ciertos temas que pueden ser contrarios.
Ya me molesta manera, o sea, cuando dos personas opinan diferente.
Las personas me he dado cuenta que no escuchan.
Lo que la gente quiere es que le crean lo que él dice, lo que
la persona dice y por consecuencia no escucha a la otra persona.
Y lo otro que hacen es que no escuchan para entender,
sino que escuchan para refutar, para contradecir.
Y eso que ocurre, eso ocurre, eso que provoca que la persona no crea una verdad
porque no quiere escuchar una verdad.
Y eso y eso que eso que forma también cuando uno escucha una predicación,
cuando uno escucha un consejo de parte de Dios a través de una persona, como ya
estamos en el ejercicio de contradecir, en el ejercicio no de escuchar,
sino en el ejercicio de que me crean, que me escuchen.
Entonces yo ya no escucho a lo que dice el otro, no lo capto, no le entiendo porque
mi enfoque no está en escuchar, no está en el aprender, no está en esas
otras cosas, sino que el ejercicio que yo he tenido
diariamente es quiero que me crean, yo defiendo mi punto.
Y yo quiero decir mi opinión y no a entender el mensaje.
Y eso obviamente está provocando de que yo no abra mi oído para escuchar el mensaje
que viene del señor Jesús, porque obviamente Dios nos envía mensajes,
ya sea en predicaciones o un a veces del papá,
de la mamá o de algún amigo que nos envía.
No necesariamente Dios que nos va a mandar un ángel
o que Dios mismo a veces baja y que nos va a hablar.
Y a veces aún así no lo queremos, verdad?
Porque inclusive aunque venga un ángel no significa que alguien le vaya a creer.
Pues uno puede presuponer de que alguien le puede crear
un ángel o le puede creer a Dios, pero no necesariamente.
A lo que voy a estar de que cuando nosotros a veces no seguimos el consejo de
Dios, de enfatizar una prioridad en el escuchar,
es decir, abrir nuestro oído para escuchar.
Vamos a priorizar otro enfoque, que es querer hablar y que me escuche.
Y eso se habla de necesidad, que es un necio.
Cuando uno cuando uno ve el enfoque de necesidad, cuál es, por ejemplo,
cuando alguien me dice este cometió el mismo error
y sigue cometiendo el mismo error que necio es.
Entonces nos está diciendo que una persona que no se enfoca en el escuchar para oír y
entender y obviamente si viene Dios a hacerlo, va a enfocarse del otro
contrario, que es necesidad y el necio no escucha.
Es por eso dice que la BILA dice que el perezoso es semejante, pero el perezoso no
es, no escucha consejo y se cree más sabio que siete que sepan aconsejar,
es decir, que aunque hay personas que le expliquen que sean expertos, dicen no,
eso no es así y no es así y no es así, aunque sean siete expertos que sepan cómo
decir y a veces así también son los necios.
Por eso es la palabra que no corrijamos al necio porque nos odiará.
Más bien corrige al sabio y te amará.
Porque ellos no quieren escuchar, ellos están
encerrados en que lo que ellos dicen es así y es así.
Entonces, ¿qué prácticamente están haciendo ellos?
Cierran su oído al consejo, cierran su oído a la
verdad y por eso es que no cumplen la palabra.
Y esos son síntomas.
Yo le digo porque a mí en su momento, cuando yo comencé en el evangelio,
yo comencé así, verdad?
Cerrado, o sea, no, eso no es así, no, que eso tampoco.
Y a veces de repente se le sale a uno.
Pero he aprendido ahora, inclusive cuando uno se trata
con discusiones u opiniones contrarias, mejor escucharlos.
Ok, decime cuál es tu punto.
Te quiero escuchar y uno trata de escuchar en lugar de armar uno.
Mientras están oyendo una gran, por así decirlo, una fortaleza de
argumentos para decirlos en contra, mejor tratar
de entender bien lo que ellos están diciendo.
Porque puede ser que uno esté equivocado en algo y entonces es
mejor escucharlo y decir Ok, mira, esta parte no la entendí.
Me puedes explicar?
La quiero entender bien y ya cuando no entiende bien la cosa, uno y hablar.
Pero ya uno primero escuchó, primero entendió, primero aseguró bien en las
cosas y después uno comienza a trasladar la información, no para atacar ni para
argumentar, sino que para que la persona también entienda el otro punto.
Porque lastimosamente nosotros nos vamos más como que no es yo creo que yo tengo la
razón y tú tienes que creerme porque yo tengo la razón y porque la vida y dice
entonces ya no, ya no es un enfoque de sabiduría o de traslado de sabiduría,
sino más de una necedad, aunque inclusive yo tenga la razón, aunque inclusive yo
tenga los versículos, la administración que voy a estar trasladando va a ser de
necio porque y de soberbia y otras cosas porque no,
yo tengo la razón y tú estás mal y así y así es.
Entonces yo me cierro completamente, no en la.
Ya no estoy buscando la verdad, sino que estoy buscando.
Yo es lo mío.
Inclusive pasa.
Cuando a veces nosotros tenemos discusiones con otras personas de
diferentes puntos o por ejemplo, pasa con las diferentes dominaciones, verdad?
Qué es lo que hacemos a veces o lo que yo a veces he visto que la persona cuando,
por ejemplo, no está de acuerdo con alguien, hagamos de cuenta un punto X.
Vamos a poner este ejemplo, por ejemplo, el hablar de
lenguas, que es uno de los problemas más que se da ahora.
Yo quise la persona dice yo no creo en el hablar de lenguas.
Qué hace esta persona?
Va a buscar a la Biblia argumentos para
defender su punto de que las lenguas no existen.
Ese es un problema porque la persona busca
validar su opinión y no va a imponer la verdad.
Entonces ya esta persona busca en su corazón decir yo tengo la razón.
Esto es así y voy a verificar en la Biblia para decirle a la
persona que él está mal y está equivocado y que yo tengo la razón.
Eso es un mal fluir.
Eso es una.
Un mover de un necio.
Verdad, porque no está escuchando, no está atento.
Puede ser que la otra persona tenga la razón, pero no lo está escuchando porque
se cerró esto es así y es así y me va a escuchar que esto es así.
Entonces, cuál es el problema?
Ese es un error.
En lugar de decir voy a buscar la verdad.
Voy a ver que si yo estoy equivocado, que Dios me revele que yo estoy equivocado.
Y si en dado caso es correcto lo que yo sé, que
Dios me reafirme en lo que es que si es así.
Entonces ahí ya vamos bajo un enfoque de buscar la verdad y abrir nuestro oído a la
verdad, a la verdad, a la doctrina de Cristo, porque si no,
lo que voy a hacer es voy a cada vez que yo lea la Biblia.
Voy a buscar versículos que avalen lo que yo estoy diciendo.
Y aunque haya versículos que me digan lo contrario, yo no quiero verlos ni oírlos.
Yo lo que quiero es hacer observar lo que yo tengo.
Y eso es un problema, verdad?
Entonces, por eso hablo de este versículo, de que no se está abriendo a oír realmente
lo que procede de Cristo, se está cerrando y dicen no es así y no es así.
Y hay muchos argumentos que inclusive a veces ni siquiera son muy buenos cuando
hablan del hablar en lenguas, de las personas que no
creen en eso, pues ya podemos hablar de otros temas.
Pero lo que quiero es solo puso un ejemplo, porque obviamente a mí me pasó
mayormente en la universidad, donde hay mucha gente que cree cosas diferentes.
Y cuando uno conversa con ellos, se da cuenta tanto de parte de ellos como de uno.
Que a veces uno no va en busca de la verdad, sino que uno va en busca de decir
yo tengo la razón y voy a buscar versículos que hablen de que yo tengo la razón.
Entonces eso es un error.
Son para conforme lo que yo he aprendido y conforme lo que la Biblia dice.
Nosotros tenemos que buscar la verdad de la
doctrina, no de que nosotros tengamos la razón o no.
Más bien a veces nosotros, o sea, también la experiencia de la vida nos
enseña que nosotros podemos estar en un error
y no darnos cuenta que estamos en un error.
Y uno de los ejemplos es el apóstol Pablo.
El apóstol Pablo dice que él era una persona que
era muy adelantado a muchos de sus contemporáneos.
Era una persona, si lo queremos llamar a través genio.
En el aprendizaje de la Escritura se la sabía a través
de pies a cabeza y vemos su celo hasta donde lo llevó.
Y de repente Jesucristo se le muestra en una visión y él automáticamente se da
cuenta que está errado, que todo el tiempo que él estaba
pensando que estaba en lo correcto, se lo derrumbaron un momento.
Inclusive eso lo hemos hablado con el caso de los fariseos,
que si acaso tú dices que nosotros estamos ciegos.
Entonces.
Nosotros que a veces decimos que estamos en sana doctrina y esas todas esas
expresiones que yo he mencionado, que no.
¿Por qué deberíamos estarla diciendo?
¿Por qué tenemos que testificar de nosotros mismos?
Cuando decimos que somos de sana doctrina, que siempre
fuimos por el espíritu y decimos todas esas cosas.
No deberíamos.
El que debería testificar por nosotros es Cristo, el que mismo Cristo dijo que el
que aquel que testifica de sí mismo su testimonio no es
correcto, de que debe ser testimonio por uno o por dos.
Otras personas que también la palabra dice alábate tu propia
boca y no te alabes a ti mismo, que no te alabe tu propia boca.
Entonces, a veces nosotros cuando decimos no, hermanos, que yo soy sana doctrina,
no, hermano, que un fluir siempre por el espíritu.
Estamos testificando nosotros mismos cuando la virgen dice que no hay que
hacerlo y de que no deberíamos alabarnos a nosotros mismos, porque decir que uno está
siempre en la sana doctrina, que uno fluye por
el espíritu, es darse alabanza a uno mismo.
Entonces, ¿por qué hacer eso?
Debería otro testificar de lo que lo que uno puede estar
viviendo, no testificar nosotros de nosotros mismos.
Entonces menciono esto porque eso ha provocado que cerremos nuestro oído a la
verdadera doctrina y que puede ser que Dios nos esté hablando a través de otra
persona o a través de predicadores y demás.
Y nosotros si no es así, no es así, no es así.
Porque ya nos encerramos, ya nos auto ministramos.
Necesitamos otras cosas y cerramos nuestro oído en lugar
de abrirlo a la verdadera doctrina de nuestro Señor Jesús.
Ahora vamos a ir con el otro caso que es más extremo.
Marcos capítulo 7 del versículo 31 al 37, volviendo Jesús a salir de la región de
Tiro, pasó por Sidón y llegó al mar de Galilea, atravesando la región de
Decapolis 32 y le trajeron a uno que era sordo y
tartamudo y le rogaron que pusiera la mano sobre él, 33.
Entonces Jesús, tomándolo a parte de la multitud, a sola le metió los dedos en los
oídos y escupiendo le tocó la lengua con la saliva y levantando los ojos al cielo,
suspiró profundamente y le dijo, Efata, esto es, ábrete.
35.
Al instante se abrieron sus oídos y desapareció el
impedimento de su lengua y hablaba con claridad.
36.
Jesús les ordenó que a nadie se lo dijeran, pero mientras más se lo ordenaba,
tanto más ellos lo proclamaban.
37.
Y estaban asombrados en gran manera y decían, todo lo ha hecho bien,
aún los sordos hace oír y a los mudos hablar.
Aquí hay un...
Este es un gran problema realmente, porque en los versículos anteriores
hablamos de personas que escuchan, pero pueden, o sea, tienen
la habilidad de escuchar, pero pueden rehusar escuchar.
Sí, es como cuando uno toma una decisión.
O sea, yo puedo decir hacerlo o no, pero lo estoy recibiendo, o sea,
lo estoy oyendo y lo estoy teniendo y digo, puedo hacerlo o no quiero hacerlo.
Inclusive con el otro caso de la necesidad, que es una actitud que uno
puede cambiar, es una actitud que puede decir, bueno, voy a comenzar a educarme a
escuchar en vez de querer estarle refutando a medio mundo o cuando,
como mencioné, verdad, cuando uno habla con una persona, la persona ya está
buscando argumentos de cómo contestarnos en contra,
porque, o sea, son cositas que uno ha vivido.
Pero este caso es muy particular porque habla alguien de alguien sordo y en el
evangelio o en el reino de Dios hay sordos, así como hay ciegos espirituales,
hay sordos espirituales.
¿Por qué menciono esto?
Porque Jesucristo dijo que él venía a abrirle los ojos a los ciegos para que los
los que no vean, vean y los que vean sean cegados.
Eso fue lo que Jesús mencionó y los fariseos decían acaso entonces nosotros.
Somos ciegos, dijo Jesús, yo no tengo necesidad de
abrirle a ustedes los ojos porque no tienen abiertos.
Dando a entender Jesús de que ellos creían que
eran que veían, pero realmente eran ciegos.
Entonces, ¿qué pasa?
Entonces, ¿qué sucede?
Así como hay ciegos espirituales, hay sordos
espirituales y esto es un es un problema mayor, verdad?
Porque los otros escuchan y no quieren, pero estos, aunque ellos quisieran.
No podrían escuchar porque están sordos.
Aunque ellos dijeran hermano, yo quiero obedecer a Dios con todo mi corazón,
no pueden porque están sordos.
Y aunque aparentemente están escuchando, no lo hacen.
No es porque sean rebeldes, por así decirlo, sino porque no escuchan
espiritualmente algo pasó que los convirtió en sordos.
Y claramente, pues aquí hay un versículo que lo puede dar a conocer también.
Romanos 6, 23, porque la paga del pecado es muerte, pero la edad diva de Dios es
vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Otra vez, porque la paga del pecado es muerte, pero la edad
diva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Romanos 6, 23.
Este versículo es muy importante también saber cómo aplicar este verso,
porque a veces cuando vemos la Biblia, que alguien peca y no se muere.
Incluso hay mucha gente dicen Dios dijo que Adán iba si comían de frutos la vida
iban a morir, pero no se murieron porque ahí andan.
Hice mucho ahora.
O también nosotros.
A veces nosotros pecamos, pero no vemos que nos morimos.
Entonces, qué está pasando?
Porque aquí dice que la paga del pecado es
la muerte, pero la edad diva de Dios es vida.
Y esto es muy importante porque hay momentos que la Biblia no habla de una
muerte en el sentido de la inexistencia, pero sí la muerte en otros aspectos.
Por ejemplo, uno puede ver tal vez a Adán y a Eva.
Aparentemente vivos, pero para Dios están muertos
en delitos y pecados y su espíritu está muerto.
Por eso la Biblia habla que cuando uno cree en Jesús, uno es engendrado a novedad
de vida y uno ya no tiene la muerte del pecado, o sea, la comunión con Dios,
sino que no entra a la vida.
O sea, que los contextos que uno entiende son diferentes y también pasa el sentido
del oído, que significa de que a veces las personas, que inclusive es creyente,
no anda escuchando la palabra de Dios.
Escuchan música del mundo, escuchan, miran películas, miran muchas,
oyen muchas cosas que son del mundo.
¿Y eso qué significa?
Que están escuchando pecado.
A veces inclusive hasta escuchan adulterio y eso está matando sus oídos y no van a
poder oír la voz de Dios porque están ensuciando sus oídos.
Inclusive, pues uno sabe, hagamos de cuenta, si yo vengo y agarro lodo y me lo
meto al oído, al principio no voy a poder oír.
Pero como eso después puede generar una infección, después puede llegar hasta
hasta que yo mate mi oído y ya no pueda volver a oír.
Entonces las personas están escuchando el pecado.
Están escuchando Predic, pero están escuchando que se yo música del mundo.
Están hoy, están viendo televisión donde
escuchan un montón de cosas, maldades y demás.
Y lo único que están haciendo es matando su
oído y ellos se están convirtiendo en sordos.
Y por eso no pueden oír a Dios.
Y después se quejan y dicen hermano, pero yo no oigo la voz de Dios,
que Dios no me habla o Dios no habla, no es que no es que no hable.
Es que usted no escucha porque usted está sordo.
O inclusive también con otros aspectos
doctrinales que les pueden estar predicando algo.
Estén yendo a la iglesia constantemente y estén hablándoles constantemente de un
tema y después uno les pregunta miren qué significa tal tema
que hablar en la iglesia y ellos dirán cuál tema verdad?
Ni me recuerdo por qué?
Porque están sordos o en el sentido espiritual.
O sea, ellos podían haber escuchado en ese momento y entenderlo, pero ellos nunca lo
ponen en práctica y nunca lo hacen, inclusive peor aún.
Ni siquiera se recuerdan los mensajes.
Es como que estuvieran sordos.
Pero es porque ellos mismos han matado su oído también por el pecado.
Entonces uno tiene que venir y decir, bueno, aquí también es bien diferente
porque no es como que me voy a poner a orar más y leer más, sino que aquí habla
de que necesitamos la ayuda de Jesús para que nos sane nuestro oído, para que
dejemos de ser sordos y comencemos a oír porque hemos pecado y menciono esto porque
por ejemplo, en la casa de mis padres, como ellos dan cosas en alquiler,
a veces uno tenía vecinos que ponían música, verdad?
Y a veces yo a veces me iba al baño que estaba en la terraza y de repente
escuchaba el gran reggaetón o inclusive peor aún, verdad?
Música romántica.
Y a veces como tampoco es que pongan a bajo volumen las canciones, la ponen a
todo volumen y de repente yo escuchaba una canción que decía es que te amo más que a
mi marido y que nuestro amor es puro y sincero y que
aunque estemos haciendo las cosas en secreto, nos amamos.
Y esa canción era romántica.
Esta vez hasta la pasan en esas radios románticas.
Pero si uno comienza a analizar la letra, ellos están hablando de adulterio, o sea.
Es traicionaron a sus esposos o a sus esposas.
No les son fieles.
Y se van a prácticamente a revolcar con alguien que
dicen que están amando más que sus esposos y sus esposas.
Cuando ellos mismos dieron un voto de amarlo hasta la eternidad, cuando ellos
mismos se quisieron casar con ellos y que aparentemente ahora parece el supuesto
amor de su vida y que están amándose en secreto y lo ponen así como todos esos
detalles, pero están adulterando.
Están pecando, están faltando el respeto a su pareja.
Y ellos le llaman amor.
Como dice la palabra, a lo bueno le están llamando malo y a la mano bueno.
Y la gente que hace cuando escucha esa canción?
Agarra la escoba en la casa y se ponen a bailar.
Ah, qué romántico.
Quisiera que mi esposo me cantara.
Sí, pero está hablando de personas que están adulterando.
Lógicamente lo quieren meter el ponen el veneno con un envuelto en un papel de
regalo muy bonito, pero sigue siendo pecado.
Entonces, cuando esas canciones las cantan en las discotecas,
la gente se pone a bailar al ritmo del adulterio y les gusta.
Y eso sólo está hablando de una canción.
Cuántas canciones hay que tratan de lo mismo?
Que tratan de fornicación, que tratan de adulterio?
Y aparte hay otras canciones que no tratan tal vez ni de adulterio o de fornicación,
pero tratan de la altivez.
Tratan de la soberbia.
Por ejemplo, hay canciones que dicen es que si a esa persona que me mira la voy a
matar y que por haberme mirado mal le metí tres disparos.
Otras personas que pueden cantar no es que no hay nadie mejor que yo para cantar,
que yo soy el mejor de todos los cantantes.
Entonces, que están cantando altivez?
Y eso también pasa en el ámbito cristiano.
Yo mencionaba una canción que dice es que no hay loco como
yo, que no hay nadie más como yo, que soy loco, que no sé qué.
Qué está haciendo él cantando hacia sí mismo?
Altivez, está cantando altivez, está
cantando soberbia, está cantando arrogancia.
Y esa canción, por muy cristiana que pueda ser aparentemente, que le pongamos título
de canción cristiana o lo que sea, está llegando a mi oído y está matando mi
oído porque es pecado lo que estoy escuchando, porque la arrogancia es
pecado, la altivez es pecado y ese pecado
está ahí entrando a mi oído y lo está matando.
Y después yo estoy sordo y no puedo vivir la palabra
porque eso es la idea de lo que hemos estado hablando.
El que oye vive.
Porque eso es lo que Jesús, el que me oye y el que hace.
Y cuando hemos hablado de que oír significa obedecer.
Entonces, si la persona no está obedeciendo la palabra, puede ser que esté sordo.
Porque no está escuchando, le están hablando, pero es como cuando a veces nos
dicen a nosotros es que te entra por un oído y te sale por el otro.
Te lo repito y te lo repito y no haces caso.
Significa que está sordo.
No es que sea rebelde necesariamente.
No es de que tenga un hábito, como lo
mencionamos en otro caso, sino que no escucha.
Es si yo vengo y le digo a un sordo, mira, andate aquí recto.
Luego cruzas a la derecha y luego te metes a una casa.
Por más que le grite, por más que se lo explique con peras y manzanas.
Se lo habla en inglés, en español, en portugués.
No va a oír, no lo va a hacer.
Entonces, si nosotros estamos viendo que lo que nos dicen la palabra no lo estamos
haciendo, que no lo repiten y no lo repite y no lo hacemos, estamos sordos.
El pecado nos mató nuestro oído.
No podemos oír.
Necesitamos que venga Jesús a abrir nuestro oído para que dejemos de ser sordos.
Por eso que aquí dicen.
Al instante se abrieron sus oídos y desapareció el
impedimento de su lengua y hablaba con claridad.
Es decir, que Jesús tuvo que venir con esta persona, que también gracias fue a la
ayuda de otros que lo llevaron con Jesús para que
él pudiera o y comenzara a oír el mensaje de Jesús.
Entonces Jesús le abre el oído para que él pueda escuchar ahora el mensaje,
para que él pueda ahora ser salvo.
O para que él comienza a vivir la palabra.
Entonces lo que quiero entender es que a veces nosotros
queremos aprender la escritura, pero somos sordos.
¿Cómo lo vamos a oír?
¿Cómo vamos a poder?
Entonces, por eso digo aquí lo vamos a poner de esta manera.
El síntoma.
¿Cuál es el síntoma?
Si constantemente me dicen algo de la doctrina y yo no lo estoy viviendo,
es porque posiblemente sea sordo, no es que sea rebelde.
Por eso que puse el ejemplo del otro caso, porque una persona puede escuchar algo y
no querer hacerlo, como en el caso cuando Jesús contó la parábola.
Dice que había dos hijos.
A uno le dijeron mi hijo, ¿será que vas conmigo a hacer tal cosa?
Y uno dijo bueno, sí padre, ahorita voy y no lo hizo.
Y el otro le dijeron padre, te pido que por favor que me ayudes en esto.
Y el otro dice yo no lo quiero hacer, pero se arrepintió y fue.
Entonces vimos que uno sí escuchó, pero no lo quiso hacer.
El otro tal vez alegó y todo, pero después lo hizo.
Inclusive, como nos vemos a Jonás, Jonás escuchó el mensaje y no lo quiso hacer.
Yo no voy a Nini y me voy para España.
Se va perdón a tarsis.
Se fue a Tarsis.
Eso fue rebelde.
Escuchó y sabía que era de Dios, pero no lo quiso ser.
Y se fue para otro lado.
Inclusive una, como menciona también aquí un testimonio,
un predicador que es guatemalteco, que se fue a Honduras.
Él menciona claramente, dijo yo no me quiero ir del país.
Y no, y no me quiero.
Inclusive hizo unas cosas en su en aquí en Guatemala para para cambiarse de empresa,
para que no lo mandaran, porque lo querían mandar a Honduras o a Corea.
Y él se cambió de empresa con tal de que no lo mandaran para esos países.
Hasta que Dios le habló y él obedeció.
Pero después menciona el primer caso que ellos escuchan, pero no lo quieren hacer y
saben ya y son rebeldes y se cierran su oído.
Pero el otro caso que también mencionamos del hábito, que uno tiene un hábito
diferente, aquí no, aquí significa que me están hablando
y me están hablando y me están hablando y yo no hago caso.
Yo ni siquiera la veo pasar, por así decirlo.
Estoy sordo.
No lo escucho, por más que me griten, que me hasta me pongan tal vez 20 bocinas
al volumen completo, no lo voy a oír y no voy a hacer caso.
Es un es un déficit.
Por qué?
Porque llené mi oído de pecado.
El problema está que todos pensamos de que todos somos gran, solo porque estamos en
la iglesia y tal vez una iglesia y de sana
doctrina, aparentemente decimos no hermanos.
Lo que pasa que yo soy santo, no?
Y eso es lo que he mencionado muchas veces que hay mucha gente, hermanos,
que lo que pasa es que estoy en una iglesia de sana doctrina, pero que una
iglesia sea de sana doctrina no significa que usted viva la sana doctrina.
Puede ser que el predicador tal vez esté viviendo la sana doctrina, pero no porque
alguien venga y esté en esa iglesia se va a convertir en sana doctrina.
Es como que alguien venga y se meta un garaje, no?
Por eso se convierte en garro.
Entonces el punto es que nosotros tenemos que aprender a vivir la palabra,
no porque uno esté en una iglesia sana doctrina y aún no sea sana doctrina.
No funciona así.
La cosa significa que el que vive la palabra Dios lo va a categorizar como una
persona de sana doctrina, porque la doctrina no sólo el contexto teórico,
sino que la doctrina hemos hablado aquí en estas reuniones,
que la doctrina trata de lo que yo estoy viviendo.
Eso a eso me defina a mí como sana doctrina.
Lo que vivo no es solamente lo que expreso, sino por eso que los fariseos no
eran sana doctrina, porque los fariseos hablaban verdades, pero no vivían verdades.
Entonces no me va a decir a mí que sana doctrina es algo que yo predique,
es algo que yo vivo y predico y que lo que vivo respalda lo que digo.
Entonces menciono esto por la sordera espiritual, que aquí menciona y dice
claramente en donde está aquí, ahí está en 32 y le trajeron a uno que era
sordo y tartamudo y le rogaron que pusiera la mano sobre él.
Y quién le abrió los ojos?
Quién le abrió esto?
Jesús abrieron sus oídos.
Quién hizo esa operación?
Jesús.
Entonces Jesús tomando la parte de la multitud a solas.
Entonces Jesús hizo una operación en el que significa que debemos orar para decir
señor, señor, si yo estoy sordo o alguno otro puede decir señor, me doy cuenta que
tú me has revelado que yo estoy sordo, abre mi oído porque me doy cuenta que la
gente me dice algo, me doy cuenta que tú me predicas cosas y yo no lo vivo.
Por más que me lo están vaya, va a decir y va a decir no lo estoy viviendo.
No lo estoy practicando.
Posiblemente estoy sordo, no estoy escuchando
el mensaje, porque como mencioné, verdad?
La idea de recibir el mensaje es obedecerlo.
Entonces puede ser que no sea revelde, no es que no sea rebelde, porque puede ser
alguien que yo busco hacer caso y cada vez que me
dicen algo lo hago, pero en este caso no, entonces.
Necesita ser abierto su oído, entonces vamos a orar para que el señor que haga
nos abra nuestros oídos, porque el hermano yo escucho re bien, yo busco a Dios,
yo esto se puede, se puede poner cien puntos solito.
Pero mejor oremos, porque a veces no sabemos, a veces no sabemos, puede ser que
estemos sordos y así como la iglesia, la odisea que tú eres pobre, miserable y
que y que piensas que no tiene necesidad, porque se creía rico, se creía que había.
Dice y tú eres ciego, le dice Jesús.
Compra de mi colirio.
Entonces él según él era el más espiritual.
Según ellos era la mejor iglesia.
Según ellos de todo, pero Jesús dice todo lo contrario.
Tú eres miserable, ciego.
Entonces es mejor orar para que el señor nos diga, mira, señor, si estamos sordos,
abrimos o convencernos, verá, porque también uno va a clamar a Dios.
Y si el señor me ha dado cuenta que estoy ciego o sordo, abre mis oídos.
Quiero obedecerte para el hombre Jesús.
Venimos hoy delante de ti pidiendo hoy padre, por conforme lo que hemos estado
leyendo, no que no queremos cerrar nuestro oído, no queremos priorizar en el habla,
queremos priorizar en obedecer, abrir nuestro oído a la verdad y obedecer
a tu consejo, buscar escucharte y escuchar la verdad.
Pero también, señor Jesús, si estamos siendo sordos, si somos sordos y no nos
hemos dado cuenta, ayúdanos por favor y convencernos,
pero también ayúdanos y abre nuestro oído.
Queremos dejar de ser sordos.
Queremos oír el mensaje, queremos aceptar el mensaje, queremos ser obedientes al
mensaje y sólo tú nos puedes abrir nuestro oído para salir de la sordera espiritual.
Así como te le presentaste a Pablo y él se entendió que estaba ciego, pero también
tú le enviaste a alguien para que le abriera los ojos.
Así nosotros tenemos también que queremos comprender que estamos sordos,
pero también que tú nos enviarás de tu ayuda para
recuperar oír, porque el oír también significa obedecer.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, amigo y padre.
Para la gloria de tu nombre, en el nombre de Jesús te lo agradecemos.
Ayúdanos, por favor, en el nombre de tu hijo Jesús.
Amén.
Vamos a orar también por las personas que quieran
aceptar a Jesús como Señor y como Salvador.
Para el nombre de Jesús te damos las gracias.
Queremos venir delante de ti arrepintiendo de nuestros pecados.
Hemos escuchado el mensaje del Evangelio y queremos declarar a Jesús como Señor y
Salvador y de que tú resucitaste a Jesús de entre los muertos.
Creemos en él porque murió en la cruz por nosotros y nos reconcilió contigo a través
de la sangre derramada en la cruz y por su resurrección nos ha dado vida nueva.
Tú has colocado a Jesús como el único intercesor y mediador entre tú y nosotros.
Te lo agradecemos y lo declaramos ser como único.
También te pedimos hoy que nos ayudes a ser bautizados en agua.
Bautizas con tu espíritu santo y participas de la santa cena.
En el nombre de Jesús, amado padre, amén y amén.
Y por último, vamos a orar por las diferentes necesidades.
Como dice la palabra, mi Dios suplirá todas vuestras
necesidades conforme a sus riquezas y gloria en Cristo Jesús.
Amado padre y amigo, venimos hoy arrepintiendo nuestros pecados y también
pidiendo tu ayuda para ser proveídos por tu espíritu santo, por tu amor,
tu consuelo, tu gracia, tu benevolencia, tu misericordia y que podamos hoy
otorgarte toda la gloria, toda la honra, todo
el honor, todo el poder y toda la alabanza.
Ayúdanos hoy a habitar en ti y vivir por ti, para
ti, conforme a tu misericordia y a tu fidelidad.
Te amamos y te bendecimos.
Queremos darte la gloria, provéenos hoy de tu espíritu santo, de tu espiritualidad,
de un espíritu de oración y gracia y también
de sabiduría y comprensión espiritual.
Pedimos hoy por la sanidad de maravillas y prodigios, también para que personas
reciban la vista y lo oído y para que tú proveas medicina, comida, restauración
familiar, de hogar y de todos los otros bienes que las personas necesitan en esta
tierra, también para que guardes el bien del huérfano, al anciano, a la anciana,
al padre y madre soltero, para que Guatemala sea un faro para naciones y que
nos entreguemos arrepentimiento para salvación, que guardes la niñez del país,
que lo sostengas en la verdad y que podamos ser gratos para tu gloria.
Te agradecemos amigo y padre por todo, por
todo lo que haces y harás en nuestras vidas.
En el nombre de tu bello y maravilloso Hijo Jesús, guarda la niñez y envía
horarios a la mies, porque la mies es mucha y nosotros son pocos.
Te agradecemos amigo y padre.
En el nombre de tu bello y precioso Hijo Jesús.
Amén.
Amén.